112. El Eterno (Al-Abad)

Según los lexicones árabes, Aqrab al-Mawārid, el término أَبَدٌ (Abad) se refiere a un ser que es eterno y perpetuo. También denota el tiempo en su sentido absoluto: un período extenso, ilimitado e indivisible.
Aunque la palabra أَبَدٌ aparece en varias ocasiones en el Sagrado Corán, no se menciona específicamente como un atributo de Dios. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) la mencionó como un atributo divino en un hadiz.
Hazrat Abu Hurairah (ra) relata que el Santo Profeta (sa) dijo:
“Al’lah el Altísimo tiene 99 nombres. Él mismo es Witr [Único/Impar] y ama lo que es Witr. Quien memorice estos nombres entrará en el Paraíso. Los nombres son los siguientes: Al’lah, el Único, el Independiente y a Quien todos recurren, el Primero, el Último, el Manifiesto, el Oculto, el Creador… el Eterno… y no hay nada semejante a Él.” [1]
Dios: El Eterno y Perpetuo
Explicando la naturaleza eterna e imperecedera de la existencia de Dios, el Mesías Prometido (as) afirma:
“En el Sagrado Corán, Dios describe Sus atributos de la siguiente manera:
قُلۡ هُوَ ٱللهُ أَحَدٌ ٱللهُ ٱلصَّمَدُ لَمۡ يَلِدۡ وَلَمۡ يُولَدۡ وَلَمۡ يَكُن لَّهُۥ كُفُوًا أَحَدُۢ
Es decir, vuestro Dios es Único en Su Ser y en Sus atributos. Nadie más es eterno e imperecedero como Él, ni posee atributos semejantes a los Suyos.
El ser humano necesita de un maestro para adquirir conocimiento, y aun así, su conocimiento sigue siendo limitado; en cambio, Dios no necesita de un maestro, pues Su conocimiento no tiene límites.
El ser humano depende del aire para oír, y su audición es restringida; sin embargo, la audición de Dios es inherente e ilimitada.
El ser humano requiere la luz del sol u otras fuentes de luz para ver, y su vista es limitada; pero Dios ve por Su propia luz y Su visión abarca todo.
Para crear, el ser humano necesita materia y tiempo, y su capacidad de creación es limitada; pero la capacidad de creación de Dios no depende de la materia ni del tiempo, ni está sujeta a ninguna restricción.
Esto se debe a que todos Sus atributos son únicos, al igual que Su Ser. Si incluso uno solo de Sus atributos fuera defectuoso, todos lo serían.
Su Unidad (Tauḥīd) solo puede ser verdaderamente establecida cuando se reconoce que Él es incomparable tanto en Su Ser como en Sus atributos.” [2]
Notas:
- Sunan Ibn Mājah, Abwāb al-Du‘ā, Bāb Asmā’ Allāh ‘Azza wa Jall, Hadiz No. 3861.
- Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as), Discurso de Lahore (Reino Unido: Islam International Publications Ltd., 2008), 11-12.