Las confederaciones árabes regresaron derrotadas y desanimadas de la Batalla de la Fosa, pero incapaces de admitir que carecían de poder para atormentar a los musulmanes. Estas confederaciones, aún derrotadas, eran conscientes de su mayoría dominante; y de que podían fácilmente maltratar, golpear, e incluso asesinar de manera individual a los musulmanes. Esperaban, mediante asaltos
