Date: 2018-06-22

La excelencia personificada: Amaar bin Yassir (ra)

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Ta’wwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) declaró:

Hazrat Ammaar bin Yassir fue de los primeros y devotos compañeros del Santo Profeta (sa). Su padre, Hazrat Yassir, era de ascendencia qahtani. Él era originario de Yemen. Llegó a La Meca, junto con sus dos hermanos, Haris y Malik, buscando a un hermano suyo. Haris y Malik regresaron a Yemen, mientras que Hazrat Yassir se instaló en La Meca y se convirtió en un confederado de Abu Huzaifah Majzumi. Abu Huzaifah lo casó con su esclava, Hazrat Sumayya. Hazrat Yassir nació de ese matrimonio. Hazrat Ammaar y Hazrat Yassir se quedaron con Abu Huzaifah hasta su fallecimiento.

Con la llegada del islam, Hazrat Yassir, Hazrat Sumayya, Hazrat Ammaar y su hermano Hazrat Abdul-lah bin Yassir aceptaron el islam. Hazrat Ammaar bin Yassir narra:

“Me reuní con Hazrat Sohaib Bin Sinaan en la puerta de Dar-e-Arqam. El Santo Profeta (sa) estaba en Dar-e-Arqam en ese momento. Le pregunté a Sohaib, ‘¿Por qué has venido aquí?’ Y él respondió: ‘¿Por qué has venido tú?’. Respondí: ‘Deseo ir a ver al Santo Profeta (sa) y escuchar sus palabras’. Sohaib dijo: ‘Tengo la misma intención.’”

Hazart Ammaar narra:

“Nos presentamos ante el Santo Profeta (sa). Él nos habló sobre el islam y nosotros aceptamos el islam. Nos quedamos allí hasta la noche y luego partimos de Dar-e-Arqam en secreto”.

Treinta personas precedieron en la aceptación del islam a Hazrat Ammaar y Hazrat Sohaib. Se relata en un hadiz de Sahih Bujari que Hazart Ammaar bin Yasir dijo: “Vi al Santo Profeta (sa) en un momento en que solo había cinco esclavos, dos mujeres y Hazrat Abu Bakr Siddique con él”.

Hazart Musleh Mao’ud (ra), una vez al hablar sobre estos compañeros, declaró:

“Al-lah el Todopoderoso permitió que algunos miembros de los hogares más nobles de la Meca sirvieran [al islam]. Del mismo modo, muchos de entre los pobres también prestaron servicios extraordinarios para el islam. Por lo tanto, se puede ver que Hazrat Ali pertenecía a una de las familias más nobles. Hazrat Hamza pertenecía a una de las familias más nobles. Hazrat Umar pertenecía a una de las familias más nobles. Hazrat Usman pertenecía a una de las familias más nobles. Comparado con ellos, Hazrat Zaid, Hazrat Bilal, Samrah, Jubaab, Sohaib, Aamir, Ammaar y Abu Fukaihah eran considerados como pertenecientes a familias menos reconocidas. En otras palabras, hubieron miembros tanto de las familias más prestigiosas como de las menos reconocidas para convertirse en siervos del Sagrado Corán.”

En otra ocasión, declaró:

“Hazrat Sumayya era una esclava. Abu Yahl la maltrataba para que abandonara su fe. Sin embargo, cuando su firme fe en el islam permaneció inalterada y nada de lo que él hacía perturbaba su fe, un día, Abu Yahl, en su enfado con ella, perforó su vientre con una lanza y la martirizó. Hazrat Ammaar, que era el hijo de Sumayya, también era perseguido por su fe y le solían colocar en la arena caliente y perseguido severamente.”

Urwah bin Zubair relata y se registra en la historia que:

“Hazrat Ammaar bin Yassir era de las personas débiles de La Meca, que solían ser perseguidas para que obligarles a revertir su fe”.

Muhammad bin Umar afirma que esos individuos débiles e indefensos que han sido mencionados en el Sagrado Corán son aquellos que no tenían otra familia en La Meca ni nadie que los protegiera y no tenían ningún poder. Los Quraish los perseguirían severamente en el intenso calor abrasador de mediodía, para que abandonaran su fe.

De manera similar, Umar bin Al-Hakam dice que se infligieron semejantes crueldades a Hazrat Ammaar bin Yassir, Hazrat Sohaib y Hazrat Abu Fuqaiha que fueron forzados a pronunciar tales palabras, que no creían que fueran ciertas. Sin embargo, los enemigos los torturaron y los obligaron a pronunciar tales palabras. De manera similar, en las narraciones encontramos que Muhammad bin Ka’b Qurzi relata:

“Una persona me dijo que vio a Hazrat Ammaar bin Yassir con pantalones. Dijo que vio hematomas y cicatrices en la espalda de Ammaar. Le pregunté sobre ellos. Sobre esto, Hazrat Ammaar dijo, ‘estos son los signos de la tortura de los Quraish de La Meca, que me infligieron bajo el sol ardiente de mediodía.”

Amr bin Maimun narra que los idólatras quemaron a Hazrat Ammaar con fuego. Cuando el Santo Profeta (sa) se acercó a Hazrat Ammaar, puso su mano sobre su cabeza y dijo:

[árabe]

“Es decir, ¡oh fuego! ¡Sé frío y conviértete en un medio de seguridad para Ammaar como lo fuiste para Abraham!”

Luego, encontramos en una narración que Hazrat Uzman bin Affan relata:

“El Santo Profeta (sa) y yo estábamos pasando por el valle de La Meca. El Santo Profeta (sa) estaba sosteniendo mi mano. Vimos que estaban torturando a Abu Ammaar, Ammaar y su madre. Hazrat Yasir preguntó: ‘¿Seremos tratados siempre de esta manera?’ El Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat Yasir: ‘¡Ten paciencia!’ También oró ¡Oh Al-lah! Perdona a Yasir y su familia, y ciertamente lo has hecho.”

En otras palabras, Al-lah el Todopoderoso había informado al Santo Profeta (sa) que habían sido perdonados como resultado de las difíciles y severas circunstancias a las que se enfrentaban.

En una narración, encontramos que el Santo Profeta (sa) pasó cerca cuando la familia de Ammaar estaba siendo torturada. El Santo Profeta (sa) dijo: “¡Oh familia de Ammaar! Regocijaos, ya que ciertamente os han prometido el paraíso”. [la narración menciona que el Santo Profeta (sa) pasó cerca de la familia de Yasir].

Hazrat ‘Abdul-lah bin Mas’ud relata:

“Al principio, había siete personas que profesaban su creencia en el islam; el Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Bakr, Hazrat Ammaar y su madre Hazrat Sumaiyyah, Hazrat Sohaib, Hazrat Bilal y Hazrat Miqdad. Al-lah el Todopoderoso había hecho los arreglos para la protección del Santo Profeta (sa) a través de su tío paterno, Abu Talib y Hazrat Abu Bakr recibió protección a través de su pueblo.”

Es posible que los números mencionados en las tradiciones sean incorrectos, ya que se mencionó que treinta personas ya habían ingresado al redil del islam en el momento en que Hazrat Ammaar se convirtió en musulmán. Sin embargo, él relata que estas eran las [siete] personas y como estaban a la vanguardia, sufrieron muchas crueldades. Él relata que “Hazrat Abu Bakr estaba protegido a través de su gente. El resto de personas eran capturados por los idólatras. Les solían encadenar con cadenas de hierro y dejarles quemándose bajo el sol. No había nadie entre ellos, salvo Bilal, que no haya seguido sus deseos. Bilal se había consagrado por la causa de Dios. Solía ser torturado debido a su raza. Los Quraish solían entregarle a los niños, que posteriormente le arrastraban por las calles de Meca. Sin embargo, él continuamente recitaba las palabras Ahad, Ahad (Al-lah es Uno, Al-lah es Uno). Los idólatras solían torturar a Hazrat Ammaar sumergiendo su cabeza en el agua.”

En otras palabras, solían sumergir su cabeza en el agua y golpearle. Este es un tipo de tortura que los enemigos emplean hoy día sobre la gente, o por parte de ciertos gobiernos a aquellos que están acusados de cometer un crimen. Hazrat Ammaar fue torturado en extremo. En una narración encontramos que el Santo Profeta (sa) se encontró con Hazrat Ammaar cuando estaba llorando en ese momento. El Santo Profeta (sa) comenzó a limpiar las lágrimas de los ojos de Hazrat Ammaar y dijo que los no creyentes te habían capturado y solían sumergir tu cabeza en el agua, y te obligaban a decir ciertas cosas. Si te preguntan de nuevo, debes decirles las mismas palabras. Los detalles de esto pueden encontrarse en Sirat Jatam-un-Nabiyin [La vida y carácter del Sello de los Profetas]. De acuerdo con las narraciones, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib ha mencionado que Bani Majzum, que fue el amo de Sumaiyyah en cierto momento, torturó tan severamente a Ammaar, su padre Yasir y su madre Sumaiyyah que sus relatos son estremecedores. En una ocasión, cuando la comunidad de estos musulmanes devotos estaba siendo atacada con crueldades físicas, se dio el caso de que el Santo Profeta (sa) se encontraba andando en esa dirección. El Santo Profeta (sa) miró hacia ellos y les dijo de forma emocional que:

[Árabe]

“¡Oh familia de Yasir! Permaneced pacientes puesto que Dios ha preparado el paraíso para vosotros como recompensa por estas dificultades.”

Al final, Yasir falleció como resultado de esta tortura. Además, el bárbaro Abu Yahl, sin piedad alguna, clavó una lanza en el vientre de la anciana Sumaiyyah, que penetró su cuerpo y alcanzó sus partes íntimas. Debido a ello, esta inocente mujer se estremeció y perdió su vida en ese mismo lugar. En ese momento, solo quedaba Ammaar. También fue torturado severamente, y le dijeron que, hasta que no rechazara al Santo Profeta (sa), continuarían torturándole de esa manera. Por tanto, al final, Ammaar fue incapaz de soportarlo y dijo algunas palabras desagradables como resultado de lo cual, los incrédulos le dejaron marchar. Sin embargo, después de esto, Ammaar inmediatamente acudió al Santo Profeta (sa) y comenzó a llorar profusamente. El Santo Profeta (sa) dijo: “¿Qué ocurre Ammaar?; Y respondió: “Oh Profeta de Al-lah (sa) he perecido. Estos tiranos me han torturado hasta tal punto que he pronunciado algunas palabras relacionadas contigo, las cuales eran incorrectas. El Santo Profeta (sa) dijo, “¿En qué estado está tu corazón?” A lo que respondió: “¡Oh Profeta de Al-lah (sa)! Mi corazón aún cree y está repleto del amor de Al-lah y de Su Mensajero (sa) tal y como estaba antes”. El Santo Profeta (sa) dijo “Entonces está bien. ¡Que Dios perdone este error por tu parte!”.

En uno de sus libros, Chashma Ma’rafat, el Mesías Prometido (as) ha citado algunos extractos de un libro [Swane Umri] sobre la vida del Santo Profeta (sa), escritos por un Hindu, Parkash Devlli. El Mesías Prometido (as) ha recomendado a su Comunidad que compre este libro y que lo lean, puesto que fue escrito por un no musulmán. En relación a esto, el Mesías Prometido (as) dijo que iba a incluir algunas de las escrituras del hindú para ofrecer un resumen del libro. El Mesías Prometido (as) escribió, citando del libro de Parkash Devlli,

“El Santo Profeta (sa) soportó las crueldades que le fueron infligidas, y sin embargo fue insoportable para él ver como sus compañeros sufrían. El Santo Profeta (sa) era capaz de aguantar las crueldades que le causaban. Sin embargo, los sufrimientos causados a sus compañeros le provocaban gran dolor y preocupación. Estos pobres creyentes estaban sometidos a graves crueldades. Capturaban a estas pobres personas, las llevaban a la jungla, les quitaban la ropa, los tumbaban en la arena ardiente y ponían rocas en sus pechos. Sacaban sus lenguas debido al sufrimiento del ardiente calor y debido al peso. Muchos perecían debido a esta tortura. Una persona de entre las víctimas era Ammaar, quien mostró gran coraje y paciencia al hacer frente a estas crueldades. De hecho, uno debe decir Hazrat Ammaar”.

El Mesías Prometido (as) dice además:

“Él estaba atado, tumbado en un suelo muy duro, le pusieron rocas en su pecho y le ordenaron insultar al Santo Profeta (as). Trataron a su anciano padre de igual manera, y su pobre esposa, llamada Sumaiyyah, fue incapaz de aguantar tal tortura. Pronunció una humilde plegaria, cuyo resultado fue que quitaron las ropas de esta inocente y piadosa mujer, cuyo marido e hijo estaban siendo torturados ante sus ojos, y fue torturada de una manera tan vergonzosa que uno se avergüenza de describirlo. Finalmente, esta piadosa mujer que sufrió de una manera tan cruel falleció debido a esta tortura”.

Por tanto, este es el resumen que el Mesías Prometido (as) describe del libro de este hindú, que escribió sobre la vida del Santo Profeta (sa) y sus Compañeros.

Sufián relata una narración de su padre, que Hazrat Ammaar (ra) fue la primera persona en establecer una mezquita en su casa. Hazrat Ammaar bin Yasir (ra) se hospedó en casa de Hazrat Mubashar bin ´Abdul Munzir (ra) cuando emigró a Medina. El Santo Profeta (sa) estableció un lazo de hermandad entre Hazrat Huzaifah bin Al-Yeman (ra) y Hazrat Ammaar (ra). El Santo Profeta (sa) también le concedió a Hazrat Ammaar (ra) algo de terreno para su residencia. Ata bin Rabah relata:

“Abu Salma y Umme Salma emigraron y Hazrat Ammaar bin Yasir también fue con ellos ya que tenía un acuerdo con ellos. Hazrat ´Amar bin Yasir era el hermano de leche de Hazrat Umme Salma””.

´Ikrama narra:

“Hazrat ´Abdul-lah bin ´Abbas le dijo [a Ikrima] y a ´Ali bin ´Abdul-lah, su propio hijo: ‘Id a Abu Sa´id Judri y escuchad lo que diga’. Fuimos a verlo y vimos que estaba regando su jardín con su hermano. Cuando nos vieron, se sentaron en el suelo con las piernas cruzadas [de una forma incómoda] y dijeron, ‘durante la construcción de la mezquita del Profeta, llevábamos cada ladrillo uno por uno y ´Ammaar bin Yasir llevaba dos ladrillos de una vez. El Santo Profeta (sa) pasó junto a él y limpió el polvo de la cabeza de Hazrat Ammaar (ra) y dijo, ‘¡Qué pena! Los rebeldes lo matarán. Ammaar los invitará hacia Dios y ellos a él hacia el fuego’. Hazrat Ammaar siempre rezaba, ‘Busco refugio en Al-lah el Todopoderoso de los planes de los malvados.’”

´Abdul-lah bin Abu Huzail narra:

“Cuando el Mensajero de Dios (sa) estaba construyendo su mezquita, todo el mundo llevaba ladrillos y piedras. El Santo Profeta (sa) y Hazrat Ammaar también estaban haciendo lo mismo. Hazrat Ammaar recitaba el siguiente pareado: [árabe], es decir: ‘Somos musulmanes que construyen mezquitas’. El Santo Profeta (sa) también repetía estas palabras. Hazrat Ammaar estaba enfermo antes de esto y alguna gente decía que Ammaar sin duda fallecerá hoy puesto que estaba trabajando a pesar de que aún se estaba recuperando de la enfermedad y debilidad. Al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) le quitó los ladrillos de las manos de Hazrat Ammaar y le ordenó descansar”.

Estas personas no querían verse privadas de ofrecer sus servicios incluso en una condición de extrema debilidad.

Hazrat Umm-e-Salma relata:

“El Santo Profeta (sa) declaró: ‘Ammaar será asesinado por un grupo rebelde’. Hazrat Ammaar bin Yasir estaba con el Santo Profeta (sa) durante las batallas de Badr, Uhud, Jandaq y todas las demás batallas. También participó en Bait-e-Rizwan, que fue el pacto realizado en el momento del tratado de Hudaibiya cuando el Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Usman (ra) como embajador a La Meca. Los incrédulos de La Meca no dejaron entrar a Hazrat Usman (ra) y entre los musulmanes en aquel momento, se extendió la falsa noticia de su martirio. Al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) reunió a todos los musulmanes bajo un árbol de acacia. Mientras se dirigía a todos, el Santo Profeta (sa) declaró:

“Deseo tomar un juramento de todos vosotros hoy, que todos estaréis dispuestos para ofrecer vuestras vidas y nadie dará la espalda ni abandonará este lugar”.

Se relata que los compañeros se estaban echando uno encima del otro para prestar este juramento [en manos del Santo Profeta (sa)]. A la hora del juramento, el Santo Profeta (sa) puso su mano izquierda sobre su mano derecha y dijo:

“Esta es la mano de Usman porque si él estuviera aquí, no se quedaría atrás”.

Más tarde, sin embargo, la noticia acerca de Hazrat Usman resultó ser falsa y él regresó. No obstante, en aquel momento, los musulmanes prometieron ofrecer sus vidas y que se vengarían del martirio (que habían escuchado) o el asesinato de Hazrat Usman, que fue enviado como embajador, por parte de los incrédulos.

Hazrat Hakam bin Utaibah narra:

“Fue entre el amanecer y la media tarde cuando el Santo Profeta (sa) llegó a Medina. Hazrat Ammaar dijo: ‘Debemos crear un lugar de sombra para el Santo Profeta (sa) donde pueda sentarse, descansar y ofrecer oraciones.’ Por lo tanto, Hazrat Ammaar reunió algunas rocas y sentó las bases de Masyid Quba. Esta fue la primera mezquita construida y Hazrat Ammaar fue quien hizo eso.”

Hazrat Ibne-‘Umar dice:

“Vi a Hazrat Ammaar en la batalla de Yamama. Él estaba subido en un alto montículo y estaba llamando a los musulmanes. Él era un hombre muy valiente. Dijo: ‘¡Oh musulmanes! ¿Estáis huyendo del paraíso? Soy Ammaar bin Yasir, venid hacia mí.’”

Hazrat Ibn Umar declara:

“Lo estaba observando y noté que uno de sus oídos estaba cortado profundamente y estaba colgando. A pesar de todo esto, Hazrat Ammaar estaba absorto en la batalla.”

En referencia al mismo oído lesionado, Tariq bin Yahaab declara:

“Alguien de la tribu Banu Tamim se burló de Ammaar acerca de su oreja mutilada. Hazrat Ammaar respondió diciendo: ‘Has abusado de mi hermosa oreja.

Es decir, te burlas de mí por la oreja que fue sacrificada en la batalla, por la causa de Al-lah el Todopoderoso. Este oído mío es mi mejor oído. ’”

Hazrat Jalid bin Walid narra:

“Hazrat Ammaar y yo tuvimos una conversación durante la cual utilicé algunas palabras bastante fuertes. Hazrat Ammaar fue al Santo Profeta (sa) para quejarse de mí. Yo también llegué allí. En ese momento se estaba quejando al Santo Profeta (sa) acerca de mí. Lo traté con más dureza allí también. El Santo Profeta (sa) se sentó allí en silencio y no pronunció una sola palabra. Hazrat Ammaar comenzó a llorar y dijo: ‘Oh Mensajero de Al-lah (sa), ¿no ves la condición de Jalid?’ El Santo Profeta (sa) levantó la cabeza y dijo: ‘Quien posee enemistad hacia Ammaar, entonces Dios se convertirá en el enemigo de esa persona y quien tenga un rencor contra Ammaar, entonces Dios guardará rencor contra tal persona.’”

Hazrat Jalid bin Walid dijo:

“Nada me era más querido en ese momento que encontrar un camino para agradar a Hazrat Ammaar”.

Hazrat Jalid dice:

“Me encontré con Hazrat Ammaar y me disculpé y él se puso feliz conmigo”.

Los detalles de esto han sido registrados en un lugar donde Ashtar narra que escuchó a Hazrat Jalid bin Walid decir que:

“El Santo Profeta (sa) me envió a una delegación durante una batalla. Estaba también conmigo Hazrat Ammaar bin Yasir. Durante esta expedición llegó un grupo de personas entre las cuales una familia hablaba sobre el Islam. Hazrat Ammaar dijo que estas personas en particular, son los que creen en la Unicidad de Dios, pero no les presté mucha atención y los traté como todos los demás. Hazrat Ammaar me advirtió que cuando se encontrara con el Santo Profeta (sa), le mencionaría esto. Luego Hazrat Ammaar fue al Santo Profeta (sa) y le mencionó todo, pero cuando vio que el Santo Profeta (sa) no lo estaba apoyando, es decir, permaneció en silencio, Hazrat Ammaar regresó con lágrimas en los ojos. Jalid bin Walid dice que el Santo Profeta (sa) le llamó y dijo: ‘Oh, Jalid, no reproches a Ammaar porque quienquiera que le reproche Al-lah el Todopoderoso le hará pagar por su reproche. Y quienquiera que tenga malicia en su corazón contra Ammaar y le considere un tonto, será considerado tonto ante Dios.’”

Hazrat Ali relata que estaba sentado con el Santo Profeta (sa) cuando Hazrat Ammaar bin Yasir pidió presentarse. El Santo Profeta (sa) le permitió hacerlo y dijo: “Bienvenido, ¡oh hombre puro y casto!”.

Por lo tanto, este fue el honor que el Santo Profeta (sa) le dio.

Hazrat Aisha relata que el Santo Profeta (sa) dijo que cada vez que Ammaar tenía que escoger entre dos decisiones siempre adoptaba la opción más sabia.

Hazrat Amr bin Sharhabil narra que el Santo Profeta (sa) dijo que la fe fluía por las venas de Ammaar bin Yasir, es decir, él estaba completamente inmerso en la fe. Hazrat Ammaar bin Yasir se cuenta entre aquellos a quienes Al-lah el Todopoderoso les había concedido refugio contra Satán.

Ibrahim relata de Alaqamah, que él dijo:

“Fui a Siria y la gente dijo que Hazrat Abu Dardaa solía decir que ¿es esa persona entre vosotros a quien Al-lah el Todopoderoso la tenía protegida contra Satanás, como lo había mencionado el Santo Profeta (sa)? (Es decir, esto se refería a Hazrat Ammaar).”

Cuando el Santo Profeta (sa) estaba haciendo preparativos para conquistar La Meca, no reveló esta misión, y aunque los Compañeros se estaban preparando para eso, no era evidente que la Meca estaba a punto de ser invadida. En este tiempo, un Compañero que había luchado en la batalla de Badr con el nombre de Hatib bin Baltah, en su ingenuidad, entregó una carta secreta y sin ninguna mala intención a una señora que había venido de La Meca, para enviarla a La Meca. Él había mencionado todos los preparativos de la invasión de La Meca en la carta. La mujer tomó la carta y siguió su camino. Al-lah el Todopoderoso informó al Santo Profeta (sa) de esto, entonces él envió a Hazrat Ali y otras tres personas, entre quienes estaba Hazrat Ammaar bin Yasir, para perseguir a esa mujer e interceptar la carta.

Al describir este incidente, Hazrat Jalifatul Masih I (ra) afirma que una mujer llamada Sara, que era ciudadana de La Meca, que había sido educada por la familia Bani Hashim, había venido al Santo Profeta (sa), en Medina, cuando él estaba preparándose para partir para la conquista de La Meca. El Santo Profeta (sa) le preguntó si ella había aceptado el Islam y escapado de La Meca. Ella respondió:

“No, no he venido como musulmana, sino porque estoy en necesidad. He sido criada por la familia del Santo Profeta (sa) y por esta razón vine para que puedas ayudarme financieramente”.

El Santo Profeta (sa) habló con la gente y le dieron algo de ropa y dinero, etc. después de lo cual la mujer regresó a su ciudad natal. Cuando estaba a punto de partir, Hatib, un Compañero que había luchado en la Batalla de Badr, le dio diez dirhams y le dijo que deseaba darle una carta que debería entregarla a la gente de La Meca. Ella aceptó hacerlo y tomó la carta. En esa carta, Hatib escribió a las personas de La Meca “que el Santo Profeta (sa) ha decidido conquistar La Meca, y que por lo tanto estuvieran alerta”. Esa señora aún no había abandonado Medina cuando el Santo Profeta (sa) fue informado por revelación divina que ella había cogido la carta.

Por lo tanto, el Santo Profeta (sa) envió inmediatamente a Hazrat Ali (ra) y Hazrat Ammaar con un grupo para que la buscaran y se apoderaran de la carta, y si ella se negaba a entregarla, entonces debería ser castigada. Por lo tanto, esta delegación la alcanzó en la ruta. Ella se negó y juró que no tenía una carta con ella, a lo que Hazrat Ali (ra) desenvainó su espada diciendo:

“No se nos ha mentido. A través de la revelación divina se nos ha informado que ciertamente tienes la carta contigo”.

Por miedo a la espada, sacó la carta de su cabello. Cuando llegó la carta y se dieron cuenta de que era de Hatib, fue convocado. El Santo Profeta (sa) le preguntó que por qué lo hizo él respondió:

“Por Dios, desde que acepté el Islam, nunca he dejado de creer. Lo que sucede es que no hay nadie para defender o proteger a mi tribu en la Meca y el único beneficio que pretendí obtener al escribir esta carta era que no quería que los infieles dañaran a mi tribu”.

Hazrat Umar deseaba matar a Hatib por ello pero el Santo Profeta (sa) le prohibió hacerlo y dijo:

“Al-lah el Todopoderoso ha expresado Su alegría con la gente que participó en la Batalla de Badr y dijo que pase lo que pase, Él los perdonará.”

Por lo tanto, este error suyo fue por ignorancia y no con el objetivo de causar daño a los musulmanes.

Hazrat Umar una vez nombró a Hazrat Ammaar bin Yasir como el gobernador de Kufa y envió las siguientes instrucciones a la gente de Kufa:

“Ahora he enviado a Ammaar bin Yasir como el Amir e ibn Mas’ud como el maestro y ministro. También he asignado a ibn Mas’ud la gestión del Baitul Maal (tesorería). Los dos eran parte de los compañeros honorables del Santo Profeta (sa) que participaron en la Batalla de Badr. Por lo tanto, obedecedlos, seguid sus órdenes y cumplid con todo lo que dicen. He dado preferencia a Hazrat Abdul-lah bin Mas’ud sobre mí mismo. He enviado a ‘Uzman bin Hunaif y lo he designado como Al-Sawad. – Un área en Iraq que ha sido llamada Sawad debido a su tierra fértil y su verdor. -”

Luego, después de una queja de la gente de Kufa, Hazrat Umar (ra) destituyó a Hazrat Ammaar bin Yasir de allí. Hazrat Umar (ra) más tarde le preguntó:

“¿Fue desagradable tu destitución para ti?”

Hazrat Ammaar respondió:

“Como has preguntado, el momento en el que me designaste fue desagradable para mí, sin embargo, puesto que me nombraste, por obediencia, lo acepté. También me resultó desagradable mi destitución. Por supuesto que no me agradó, pero permanecí en silencio y obedecí por completo incluso cuando fui despedido.”

Hasta el punto que solo expresó lo que había en su corazón cuando Hazrat Umar (ra) mismo le preguntó al respecto.

Cuando los hipócritas malvados y rebeldes provocaron una revuelta en Medina contra Hazrat ‘Uzman, lamentablemente por su ingenuidad, Hazrat Ammaar bin Yasir también fue confundido y engañado por ellos, aunque no los apoyó físicamente de ninguna manera.

Hazrat Jalifatul Masih II (ra) dice:

“Solo había tres residentes de Medina que apoyaban a los rebeldes; uno era Muhammad bin Abi Bakr, que era hijo de Hazrat Abu Bakr (ra). Los historiadores opinan que dado que la gente le mostraba respeto debido a su padre, comenzó a pensar que también ocupaba un puesto de rango. Excepto por esto, tampoco tenía ninguna precedencia mundana, ni se benefició de la compañía del Santo Profeta (sa) y tampoco adquirió una educación religiosa especial después. Él nació en los días de hayyatul wada [el último Hayy realizado por el Santo Profeta (sa)] y aún era un bebé lactante en el momento en que el Santo Profeta (sa) falleció. Solo tenía cuatro años cuando Abu Bakr (ra) falleció y tampoco pudo beneficiarse de este hombre ejemplar.

La segunda persona fue Muhammad bin Abi Huzaifah. Él tampoco estaba entre los compañeros. Su padre había sido martirizado en la batalla de Yamamah y Hazrat Usman (ra) lo crio él mismo. Lo cuidó desde la infancia. Cuando Hazrat Usman (ra) se convirtió en Jalifah, le pidió un puesto, pero Hazrat Usman (ra) se negó. Luego pidió permiso para salir y realizar algún tipo de trabajo. Hazrat Usman le concedió permiso, por lo que se fue a Egipto. Al llegar allí, se unió a los partidarios de Abdul-lah bin Saba y comenzó a incitar a la gente contra Hazrat Usman (ra). Cuando los rebeldes de Egipto atacaron Medina, él vino con ellos. Sin embargo, después de haber recorrido cierta distancia, regresó y no estuvo presente en Medina en el momento de este conflicto.

La tercera persona era Ammaar bin Yasir, que era uno de los compañeros. La razón por la que cayó en el engaño fue porque no estaba muy informado en el campo de la política. Cuando Hazrat Usman (ra) lo envió a Egipto para que pudiera regresar con un informe sobre la administración de su gobernador, Abdul-lah bin Saba lo recibió y le puso en contra el gobernador de Egipto. Además, dado que el gobernador se había opuesto amargamente al Santo Profeta (sa) en sus días de incredulidad y había aceptado el islam después de la victoria de La Meca, Ammaar bin Yasir fue engañado rápidamente por ellos.”

Esto significa que, como el gobernador fue una vez un enemigo hostil del Santo Profeta (sa) y debido a su propio amor por el Santo Profeta (sa), se vio influenciado por aquellos que conspiraban contra Hazrat Usman (ra) y su gobernador. Ammaar bin Yasir pensó que ya que él [es decir el gobernador] se había opuesto al Islam previamente, quizá su corazón no había aceptado completamente al Islam y por esta razón estaba actuando de la manera en que lo hizo.

“Sin embargo, después de crear sospechas contra el gobernador, Abdul-lah bin Saba le hizo sospechar lentamente de Hazrat Usman (ra) también. Sin embargo, Ammaar bin Yasir prácticamente no participó en la rebelión. Aunque estuvo presente en Medina cuando fue atacada, aparte de sentarse tranquilamente en casa y no tomar parte en su oposición a los rebeldes, prácticamente no tomó parte en la rebelión. (Por lo tanto, su única debilidad fue que no se opuso activamente a los rebeldes que atacaron Medina). Sin embargo, era completamente inocente de los crímenes cometidos por los rebeldes”.

Durante el Jilafato de Hazrat Ali (ra), Hazrat Ammaar bin Yasir luchó junto a Hazrat Ali (ra) en la Batalla de Siffin y en la Batalla de Yamal. Abu Abdur Rahman Al Salami relata:

“En la Batalla de Siffin, luchamos junto a Hazrat Ali (ra). Vi que donde iba Hazrat Ammaar bin Yasir, los compañeros del Santo Profeta (sa) lo seguirían, como si fuera una bandera para ellos.”

Abdul-lah bin Salama dice:

“Vi a Hazrat Ammaar bin Yasir en la Batalla de Siffin…”

Esta es la batalla que tuvo lugar entre Hazrat Ali (ra) y Amir Muawiyya, el gobernador de Siria en ese momento. Abdul-lah bin Salama afirma:

“[En la batalla de Siffin] Hazrat Ammaar bin Yasir había envejecido, sin embargo, tenía una gran estatura y una tez similar al trigo. Hazrat Ammaar tenía una lanza en la mano, pero su mano temblaba. Hazrat Ammaar dijo: ‘¡Por Él en Cuya mano está mi vida! He luchado con esta lanza en tres batallas junto al Santo Profeta (sa) y esta es la cuarta. ¡Por aquel en Cuya mano está mi vida! Incluso si estas personas nos ganan y hacen que nos repleguemos al árbol de dátiles de Hayar, incluso entonces creeré que estamos en el camino recto y estas personas están equivocadas.”

Abu Al-Bajtri relata que, con motivo de la Batalla de Siffin, Hazrat Ammaar bin Yasir (ra) dijo:

“Tráeme leche para beber porque el Santo Profeta (sa) me había dicho que el último trago que tenga en este mundo será ser leche.”

Por lo tanto, trajeron la leche y Hazrat Ammaar bebió y luego salió a luchar hasta que fue martirizado. En otra narración se dice que cuando se trajo la leche a Hazrat Ammaar (ra), se rió y dijo:

“El Santo Profeta (sa) declaró que mi último trago sería de leche”, y se alegró de poder morir en este estado.

Con motivo de la Batalla de Siffin, Hazrat Ammaar bin Yasir (ra) dijo:

“El paraíso yace bajo el lustre de la espada y el sediento alcanzará la fuente. Hoy, me encontraré con mis seres queridos y hoy me encontraré con el Santo Profeta (sa) y sus Compañeros.”

Abdul Rehman bin Abzi relata de su padre que mientras viajaba hacia Siffin, en la orilla del río Eúfrates, Hazrat Ammaar bin Yasir (ra) dijo:

“¡Oh Al-lah! Si supiera que tirarme de esta montaña es el acto más deseable a Tu vista, entonces lo hubiera hecho. Si supiera que Te sentirías muy complacido conmigo si enciendo un gran fuego y me arrojo en él, entonces lo habría hecho. ¡Oh Al-lah! Si supiera que estarías contento conmigo si saltara al agua y me ahogara en ella, habría hecho exactamente eso. Solo estoy participando en esta batalla para alcanzar Tu placer. Deseo que no me hagas fallar y solo busco alcanzar Tu placer.”

Hazrat Ammaar bin Yasir fue martirizado por Abu Waadya Mazni. Lanzó una lanza contra él como resultado de lo cual cayó y otra persona atacó a Hazrat Ammaar y le cortó la cabeza. Ambos se dirigieron a Muawiya discutiendo, cada uno afirmando haberlo matado. Hazrat Amar bin Al-Aas, era un compañero y en ese momento se puso del lado de Muawiya debido a ciertos malentendidos. Sin embargo, estaba con Muawiya y su piedad se puede medir a partir de lo que dijo en ese momento. Hazrat Amar bin Al-Aas dijo:

“Juro por Dios que ustedes dos están discutiendo sobre el fuego”.

En otras palabras, habían martirizado a Hazrat Ammaar y las dos personas que reclamaban ser el autor su martirio en realidad estaban discutiendo sobre el fuego del infierno. Cuando Hazrat Muawiya escuchó a Hazrat Amar bin Al-Aas decir esto y los otros dos hombres habían vuelto, le dijo a Hazrat Amar bin Al-Aas:

“Nunca antes había sido testigo de lo que acabas de decir. La gente ha sacrificado sus vidas por nosotros y, sin embargo, ¿les estás diciendo que están discutiendo sobre el fuego?”

Hazrat Amar respondió:

“Juro por Dios que este es precisamente el caso. Juro por Dios que también lo conociste y deseo haber muerto veinte años antes y no presenciar un momento en el que estamos peleando unos con otros.”

Hazrat Ammaar falleció durante la era del Jalifato de Hazrat Ali (ra) durante la Batalla de Siffin en Safar 37 Hillri a la edad de 94 años. También se dice que fue a los 91 y 93 años según algunas estimaciones. Hazrat Amaar bin Yasir fue enterrado en Siffin.

Yahya bin Aabis relata que en el momento en que Hazrat Ammaar bin Yasir fue martirizado, dijo que se le enterrara con la misma ropa ya que sería digno de admiración.

Hazrat Ali (ra) lo enterró con la misma ropa. Abu Ishaaq afirma que Hazrat Ali (ra) encabezó la oración fúnebre de Hazrat Ammaar bin Yasir y Hashim bin Atba y mantuvo a Hazrat Amaar bin Yasir más cerca de él y Hashim se colocó frente a Hazrat Amaar. Luego recitó el Takbirat sobre ambos, 5, 6 o 7 veces seguidas.

Estos fueron los Compañeros que lucharon por la verdad y sacrificaron sus vidas por ella. ¡Que Al-lah el Todopoderoso eleve su rango! Hay algunos relatos y narraciones más sobre él e inshaal-lah los mencionaré en el futuro.

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