Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) - Hazrat Mu'awwidh bin Harith (ra) y Hazrat Ubayy bin Ka'b (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) – Hazrat Mu’awwidh bin Harith (ra) y Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahud, el Ta’awwuz y el Surah Al-Fātihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

Hoy expondré en primer lugar algunos relatos sobre el Compañero Hazrat Mu’awwiz bin Hariz (ra).

Hazrat Mu’awwiz (ra) pertenecía a la tribu Jazrall de los Ansar. El nombre del padre de Hazrat Mu’awwiz (ra) era Hariz bin Rifa’ah  y su madre se llamaba ‘Afraa bint Ubaid. Sus  hermanos eran Hazrat Mu’az (ra) y Hazrat Auf (ra). A estos tres hermanos se les solía llamar tanto por el nombre de su padre como de su madre. Por tanto, eran también conocidos como Banu ‘Afraa [los hijos ‘Afraa].

Solo Ibn Ishaq ha narrado que Hazrat Mu’awwiz (ra) estaba entre los 70 Ansar que participaron en la segunda promesa en Aqabah.

Hazrat Mu’awwiz (ra) se casó con Umm Yazid bint Qais y tuvo dos hijas. Los nombres de las dos hijas de este matrimonio eran Hazrat Rubai bint Mu’awwiz y Hazrat ‘Umairah bint Mu’awwiz.

Hazrat Mu’awwiz (ra) tuvo la oportunidad de participar en la batalla de Badr junto con sus dos hermanos: Hazrat Muaz (ra) y Hazrat Auf (ra). Durante la misma, Hazrat Mu’az, Hazrat Auf y Hazrat Mu’awwiz (ra), a quienes se referían como Banu ‘Afraa, y su esclavo liberado Abul Hamraa, tenían solamente un camello para todos ellos y se turnaban para montarlo.

He expuesto esta narración con anterioridad en relación a Hazrat Mu’az (ra), pero también es importante que sea mencionada aquí en relación a Hazrat Mu’awwiz (ra), por lo que la narraré de nuevo.

Hazrat Anas (ra) narra:

El día de la batalla de Badr, el Santo Profeta (sa) dijo: ¿quién va a ver qué ha sido de Abu Yahl? Hazrat Ibn Mas’ud (ra) fue y vio que los hijos de ‘Afraa lo habían atacado con sus espadas hasta el punto de estar al borde de la muerte. Hazrat Ibn Mas’ud fue hacia él y le preguntó: ¿eres Abu Yahl?

Hazrat Anas (ra) narra además:

Hazrat ‘Abdul’lah bin Mas’ud agarró a Abu Yahl por la barba y este preguntó: ¿has matado a un hombre más grande que yo? Es decir, si su tribu había matado un hombre más grande que a él.

En relación a esta narración encontrada en Bujari, Hazrat Sayyid Zain-ul-Abidin Waliul’lah Shah Sahib declara en su comentario:

“En algunos relatos se menciona que los dos hijos de ‘Afraa, [Mu’az (ra) y Mu’awwiz (ra)], atacaron a Abu Yahl hasta el punto de dejarlo al borde de la muerte y que Hazrat ‘Abdul’lah bin Mas’ud (ra) le cortó la cabeza más tarde. El imam Ibn Hayar ha expresado la posibilidad de que Mu‘awwiz bin ‘Afraa (ra) también lo hubiera atacado [o sea, a Abu Yahl] después de hacerlo Mu‘az bin ‘Amr (ra) y Mu‘az bin ‘Afraa (ra)”.

Mientras relata el incidente de la muerte de Abu Yahl, Hazrat Jalifatul Masih II (ra) afirma:

“A veces una persona celebra algo y lo considera apropiado para sí mismo. Sin embargo, a veces eso mismo se convierte en la causa de su caída y destrucción. En la batalla de Badr, cuando los incrédulos de La Meca llegaron al lugar del enfrentamiento, pensaron: ‘nos desharemos de estos musulmanes en poco tiempo’. Abu Yahl dijo: ‘entonces lo celebraremos y nos emborracharemos’. Pensó para sí mismo que no volvería hasta que matara a todos los musulmanes. No obstante, el mismo Abu Yahl fue asesinado por dos jóvenes de Medina.

Los incrédulos de La Meca solían considerar a la  gente de Medina como muy despreciable, pero Abu Yahl tuvo que experimentar tal humillación, que incluso su último deseo no fue cumplido; porque era costumbre entre los árabes que si un jefe era matado en una batalla, le cortaban el cuello de forma prominente, para que pudiera ser reconocido como uno de los jefes. ‘Abdul’lah bin Mas’ud (ra) lo vio mientras yacía allí inmóvil y herido, y le dijo: ¡mira lo que ha sido de ti! Él respondió: no me arrepiento de nada excepto del hecho de que los hijos de los granjeros de Medina me hayan matado. Es decir, se refería hijos de personas que siembran y trabajan como agricultores. Este trabajo se consideraba inferior a los ojos de los mecanos, ya que creían que la gente de Medina no tenía conocimiento de la guerra y la lucha. No obstante, esas mismas personas lo mataron y acabaron con su arrogancia. De hecho, no  fueron solo esas personas, sino también sus hijos, que no tenían la más mínima experiencia. Al final, ‘Abdul’lah (ra) le preguntó a Abu Yahl si tenía un último deseo y respondió que quería que su cuello se le cortara de forma un poco más larga de lo habitual. Pero ‘Abdul’lah (ra) dijo que tampoco cumpliría con esta petición suya y le cortó el cuello cerca de la barbilla con dureza. El día que hubiera deseado como fuente de felicidad para él se convirtió en un día de duelo y ni siquiera pudo digerir el alcohol que había consumido”.

Finalmente, con motivo de la batalla de Badr, Hazrat Mu’awwiz (ra) fue martirizado durante su lucha con Abu Musafih.

El siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra).

Hazrat Ubayy (ra) pertenecía a la rama Banu Mu’awiyah de la tribu Jazrall de los Ansar. El nombre de su padre era Ka’b bin Qais y el de su madre era Suhaila bint Aswad. Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) tenía dos títulos: uno era Abu Munzir, dado por el propio Santo Profeta (sa); y el segundo era Abu Tufail, dado por Hazrat ‘Umar y en relación a su hijo Tufail. Hazrat Ubayy era de estatura media. El color de su cabello y barba eran blancos, y no se  los teñía para disimular su edad. Por tanto, no se teñía la barba ni el cabello. Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) participó en la segunda promesa en Aqabah, junto con otras setenta personas.

Hazrat Ubayy (ra) sabía leer y escribir, incluso antes de aceptar el Islam; y cuando se convirtió en musulmán, tuvo el honor de escribir las revelaciones recibidas por el Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) formó un vínculo de hermandad entre Hazrat Ubayy (ra) y Hazrat Talha bin ‘Ubaidul’lah (ra). Según otra narración, el Santo Profeta estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Ubayy (ra) y Hazrat Sa’id bin Zaid (ra). Con respecto a Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) se menciona que Dios el Exaltado ordenó al Santo Profeta (sa) que recitara el Sagrado Corán a Ubayy (ra). Además, el Santo Profeta (sa) dijo que Ubayy (ra) era el mejor qari  [el que recita el Santo Corán, de acuerdo con las reglas de recitación] entre su gente. Se menciona sobre él que tenía un gran conocimiento del Sagrado Corán debido a esa misma razón, (otras narraciones acerca de esto se mencionarán después).

En este sentido, Hazrat Musleh Ma’ud (ra) afirma:

“Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) estaba entre aquellos cuatro individuos sobre quienes el Santo Profeta (sa) había dicho que eran los recitadores del Sagrado Corán de esta Ummah; o sea, si alguien deseaba aprender a leer el Santo Corán, debía  aprender de ellos”.

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) dice además:

“Los siguientes quince nombres de escribas son de aquellos a quienes el Santo Profeta (sa) dictó el Sagrado Corán y han sido ratificados por la historia. Sus nombres son: Zaid bin Zabit, Ubayy bin Ka’b, ‘Abdul’lah bin Sa’d bin Abi Sarah, Zubair bin al-‘Awam, Jalid bin Sa’id bin’ Aas, ‘Aban bin Sa’id al-‘Aas, Hanzala bin al-Rabi ‘al-Asadi, Mu’ayqib bin Abi Fatimah, ‘Abdul’lah bin Arqam Zahri, Sharahbil bin Hasanah, ‘Abdul’lah bin Rawaha, Hazrat Abu Bakr, Hazrat ‘Umar, Hazrat ‘Uzmán y Hazrat ‘Ali. Cuando una parte del Santo Corán era revelada al Santo Profeta (sa), él llamaba a uno de esos hombres y les dictaba la revelación”.

Hazrat Musleh Maʻud (ra) afirma que “en una ocasión, el Santo Profeta (sa) designó a un grupo de maestros para que enseñaran el Sagrado Corán; entonces, ellos aprendieron y memorizaron todo el Santo Corán del Santo Profeta (sa), y lo enseñaron a otros. Eran cuatro los estimados maestros responsables de aprender el Sagrado Corán del Santo Profeta (sa) y enseñarlo a otros, y había muchos otros Compañeros (ra), que bajo su tutela, también enseñaban el Noble Corán a otros. Los nombres de esos cuatro estimados maestros eran ‘Abdul’lah bin Mas’ud (ra), Salim, el esclavo liberado de Abu Hudaifah (ra), Mua’z bin Yabal (ra) y Ubayy bin Ka’b (ra). Los primeros dos eran Muhayirin o emigrantes [musulmanes que emigraron a Medina] y los últimos dos eran Ansar [nativos de Medina]. Con respecto a sus trabajos, ‘Abdul’lah bin Masʻud (ra) era un trabajador, Salim (ra) era un esclavo liberado, mientras que Mua’z bin Yabal (ra) y Ubayy bin Ka’b (ra) eran jefes de Medina. Por lo tanto, teniendo en cuenta a todas las esferas de la sociedad, el Santo Profeta (sa) nombró un qari de cada rango”.

Se narra en un hadiz [dichos del Santo Profeta (sa)] que solía decir:

“Cualquiera que desee leer el Corán debe aprender de los siguientes cuatro individuos: ‘Abdul’lah bin Masʻud, Salim, Muʻaz bin Yabal y Ubayy bin Ka’b”. Por tanto, estas fueron las cuatro personas que aprendieron todo el Sagrado Corán del Santo Profeta (sa) y lo recitaban ante él para asegurarse de no cometer ningún error. Aparte de ellos, también hubo muchos otros Compañeros (ra) que aprendieron varias partes del Noble Corán directamente del Santo Profeta (sa).

Hazrat Anas bin Malik (ra) narra que el Santo Profeta (sa) le dijo a Ubayy:

Dios me ha ordenado que recite el Surah al-Bayyinah para ti. Hazrat Ubayy (ra) preguntó si Dios había mencionado específicamente su nombre, a lo que el Santo Profeta (sa) respondió que “sí”. Al escuchar esto, Hazrat Ubayy comenzó a llorar, (esta narración es de Sahih Bujari).

Hay otra narración en la que Hazrat Anas bin Malik (ra) relata que el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra):

“Dios Altísimo me ha ordenado que te recite el Corán”; y Hazrat Ubayy preguntó: “¿Dios te mencionó mi nombre?”. A lo que el Santo Profeta (sa) respondió: “sí”. Hazrat Ubayy (ra) dijo: “¿el Señor de este mundo y del Más Allá me ha mencionado?”. El Santo Profeta (sa) respondió: “sí”. Ante esto, los ojos de Hazrat Ubayy (ra) se llenaron de lágrimas.

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) también ha explicado este incidente con sus propias palabras afirmando:

“Abu Hayya Badri narra que el Surah al-Bayyinah se reveló en su totalidad, o sea, todo de una vez; y luego el Arcángel Gabriel (as) informó al Santo Profeta (sa) que Dios Altísimo le había ordenado que se asegurara de que Ubayy bin Ka’b (ra) memorizara este capítulo. El Santo Profeta (sa) le dijo a Ubayy bin Ka’b (ra): Gabriel me ha informado de que Dios Todopoderoso ha ordenado que me asegure de que memorices este capítulo. Ubayy bin Ka’b (ra) dijo: ¡oh Mensajero de Al’lah, ¿Dios Altísimo ha mencionado mi nombre? El Santo Profeta (sa) respondió: sí. Al escuchar esto, Ubayy bin Ka’b (ra) comenzó a llorar de felicidad”.

Después de la muerte del Santo Profeta (sa), Hazrat ‘Umar Faruq (ra), que fue el segundo Jalifa, a menudo relataba este incidente. Una vez, mientras estaba de pie en el púlpito de la mezquita Nabawi [la mezquita del Profeta], dijo que el mejor qari era Ubayy. Otra vez, durante su expedición a Siria, mientras estaba en Yabiya, que es un asentamiento cerca de Damasco, pronunció un sermón en el que dijo que “quien tenga interés en el Sagrado Corán debe visitar a Ubayy”. Hazrat Anas (ra) narra que había cuatro personas durante la época del Santo Profeta (sa) que memorizaron todo el Santo Corán, todos los cuales eran Ansar: Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra), Hazrat Muʻaz bin Yabal (ra), Hazrat Abu Zaid (ra) y Hazrat Zaid bin Zabit (ra), (esta narración es de Sahih al-Bujari).

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) afirma que los nombres de los prominentes huffaz [aquellos que han memorizado todo el Santo Corán] de los Ansar fueron Ubadah bin Samit (ra), Muʻaz Muyyame bin Harizah (ra), Fuzalah bin Ubaid (ra), Maslamah bin Mujallad (ra), Abu Darda’ (ra), Abu Zaid (ra), Zaid bin Zabit (ra), Ubayy bin Ka’b (ra), Sa’d bin Ubadah (ra) y Umm Waraqah (ra).

Por otra parte, el Santo Profeta (sa) dijo una vez que “el más benévolo con mi pueblo es Hazrat Abu Bakr (ra); el más estricto con respecto a la religión de Dios es Hazrat ‘Umar (ra), lo que significa que era muy estricto en adherirse a los principios religiosos.  El más modesto es Hazrat ‘Uzmán (ra), ya que había alcanzado los mayores niveles de modestia; y la persona con mayor conocimiento de lo que es legal e ilegal es Hazrat Muaz bin Yabal (ra). La persona más consciente de sus obligaciones es Hazrat Zaid bin Zabit (ra). La persona con el más alto conocimiento en recitaciones del Sagrado Corán es Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra); y cada ummah tiene alguien de la máxima confianza y el custodio de esta nación es Hazrat Abu Ubaidah bin Yarah (ra)”, cuyos relatos se han narrado anteriormente.

El primer escriba que escribió una revelación del Santo Profeta (sa) después de su emigración a Medina fue Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra). En ese momento, no era común que el nombre del escriba se escribiera al final de una inscripción coránica, sin embargo, Hazrat Ubayy (ra) inició esta práctica y los otros Compañeros (ra) también adoptaron dicho estilo. O sea, no se ponía el nombre de la persona que había inscrito el texto, sino que el texto simplemente se escribía [sin ninguna indicación de quién lo había transcrito]. Pero Hazrat Ubayy (ra) comenzó a firmar su nombre al final de cada inscripción, para dar a conocer que había sido escrito por él y así se convirtió en una práctica común. Hazrat Ubayy (ra) memorizó el Sagrado Corán después de escuchar cada palabra del mismo Santo Profeta (sa), quien notó su pasión por el aprendizaje y, como resultado, prestó especial atención a su educación.

El elevado rango y gran respecto por el profetazgo hacía que incluso los Compañeros (ra) más veteranos se abstuvieran de hacer muchas preguntas. No obstante, Hazrat Ubayy (ra) hacía preguntas sin dudarlo. Pero no hacía preguntas innecesarias; aparte, prestaba la debida atención al estimado rango del  Profeta (sa) y formulaba preguntas de manera respetable, pero no dudaba en hacerlas. Debido a la pasión de Hazrat Ubayy (ra), a veces el Santo Profeta (sa) iniciaba la conversación él mismo sin que una pregunta lo hubiera impulsado a hacerlo.

Una vez, el Santo Profeta (sa) estaba dirigiendo la oración de fáyar [antes del amanecer], durante la cual se olvidó mencionar un versículo en su recitación del Sagrado Corán. En esa ocasión, Hazrat Ubayy (ra) no pudo unirse a la congregación desde el comienzo de la oración, sino que se unió a la mitad de la misma. Al completar la oración, el Santo Profeta (sa) preguntó si alguien en la congregación había notado algo fuera de lugar en su recitación.  Todos permanecieron en silencio. Luego, el Santo Profeta (sa) preguntó si Ubayy bin Ka’b (ra) estaba presente. Para entonces, Hazrat Ubayy (ra) ya había terminado de ofrecer su salat u oración. A pesar de unirse tarde a la congregación, tuvo que haberlo hecho en el segundo rak’āt [unidad de oración] para haber podido escuchar el error que se cometió o notar el versículo que había sido olvidado. En cualquier caso, Ubayy (ra) terminó de ofrecer su salat e informó al Santo Profeta (sa) que no había recitado tal o cual versículo,  diciendo: ¡oh Mensajero de Al’lah (sa)! No recitó tal o cual versículo durante su recitación. ¿Ha sido abrogado o simplemente se olvidó de recitarlo? ‘El Santo Profeta (sa) respondió que simplemente se había olvidado de recitarlo. Entonces, el Santo Profeta (sa) le dijo a Ubayy: ‘sabía que serías el único en darse cuenta de esto’.

Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) afirma que una vez él estaba en la mezquita cuando un hombre entró y comenzó a ofrecer la salat, y recitó el Sagrado Corán de una manera que le pareció muy inusual. Luego, otro hombre entró en la mezquita y comenzó a recitar el Santo Corán en un estilo diferente al de la primera persona. Cuando todos habían ofrecido su salat, fuimos al Santo Profeta (sa) y dije que esta persona ha recitado el Noble Corán en tal qiraat [lectura] que me parece extraña. A continuación vino otra persona que incluso lo recitó con un estilo diferente a la primera persona. Por tanto, el Santo Profeta (sa) les pidió a ambos que recitaran su qiraat del Sagrado Corán, lo cual hicieron. El Santo Profeta (sa) entonces declaró que ambos qiraat eran correctos y les dijo que lo habían recitado correctamente”.

Sobre el cambio de su propia opinión, Hazrat Ubayy (ra) dijo:

“Cuando me formé la opinión de que tal o cual persona recitaba de forma incorrecta y el Santo Profeta (sa) corrigió mi punto de vista, declarando que ambas lecturas eran válidas, me sentí extremadamente avergonzado de una manera que ni siquiera había experimentado en la era de la ignorancia cuando sabía poco. La vergüenza que sentí en ese momento no se parecía a ninguna otra que hubiera sentido en toda mi vida. Cuando el Santo Profeta (sa) me vio abrumado en este estado y la vergüenza era evidente en mi rostro, puso su mano en mi pecho. Yo estaba cubierto de sudor como si estuviera contemplando a Dios Altísimo en ese estado de miedo. A lo cual el Santo Profeta (sa) me dijo: ¡oh Ubayy! Se me instruyó que debía recitar el Sagrado Corán en un solo qiraat y respondí pidiendo facilidades para mi gente.  Luego se me dijo que debía recitarlo, es decir el Sagrado Corán, en dos qiraats, a lo que respondí nuevamente pidiendo facilidades para mi gente. La tercera vez se me dijo que debía recitarlo en siete qiraats. Por lo tanto, en respuesta a cada una de mis solicitudes, el Ángel me dijo que se me había dado el derecho a una oración; o sea, el Arcángel Gabriel dijo: en respuesta, Dios Altísimo te ha otorgado el derecho a una oración para cualquier cosa que le pidas por cada lectura. Entonces dije [o sea, el Santo Profeta (sa) dijo]: ¡oh Al’lah, perdona a mi pueblo, oh Al’lah, perdona a mi pueblo! Y guardé la tercera oración para el día en que toda la creación se vuelva hacia mí, incluso el Profeta Abraham (as)”.

Uno se puede imaginar la gran comprensión y el dominio de Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) sobre los qiraats [lecturas del Sagrado Corán], ya que el mismo Santo Profeta (sa) le recitaba todo el Sagrado Corán. Por consiguiente, el mismo año en que falleció el Santo Profeta (sa), recitó el Noble Corán a Hazrat Ubayy (ra) y dijo: “Gabriel me ha dicho que debería recitar el Corán a Ubayy”; y así el Santo Profeta (sa) recitó el Corán a Hazrat Ubayy (ra).

Una vez, Hazrat Ubayy (ra) enseñó el Sagrado Corán a un iraní en la bendita era del Santo Profeta (sa).  Cuando le enseñó un versículo en particular, el iraní no pudo pronunciar correctamente la palabra azim [pecadores] y siempre que recitaba la palabra azim, la recitaba como yatim. Hazrat Ubayy (ra) estaba muy preocupado sobre cómo podría enseñarle de forma correcta. El Santo Profeta (sa) pasó por allí y, al ver la preocupación en el rostro de Hazrat Ubayy (ra), se detuvo. Cuando escuchó la discusión, dijo en persa: “intenta decirlo como ta’amun za’zim”, que se escribe con un zaa. Cuando trató de recitarlo de esta manera, dijo muy claramente azim. Entonces repitió ta’zim y el iraní respondió diciendo azim, y fue capaz de pronunciarlo correctamente. Acto seguido, el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat Ubayy (ra): “corrige tu discurso de acuerdo con su propio idioma, para que pueda aprender a recitar el Sagrado Corán correctamente y asegurarse de que pronuncia las letras en su totalidad; Dios Todopoderoso te recompensará por esto”.

 

En una ocasión, el Santo Profeta (sa) estaba dando el sermón del viernes y recitó el Surah Bara’at. Hazrat Abu Darda (ra) y Hazrat Abu Dharr (ra) aún no conocían este capítulo,  así que durante el sermón le indicaron mediante un gesto a Hazrat Ubayy (ra) para preguntar cuándo se reveló este capítulo, ya que aún no lo habían escuchado. Hazrat Ubayy (ra) les indicó que permanecieran en silencio. Después, una vez completada la oración, cuando Hazrat Ubayy (ra) se puso de pie para ir a casa, ambos hombres santos le preguntaron a Hazrat Ubayy (ra) por qué no había respondido a su pregunta. Hazrat Ubayy (ra) replicó que su oración de ese día se había invalidado debido a un acto vano. Al escuchar esto, ambos fueron al Santo Profeta (sa) y le relataron lo que Hazrat Ubayy (ra) había dicho. El Santo Profeta (sa) declaró que de hecho Hazrat Ubayy (ra) había dicho la verdad; en otras palabras, no deberían haber hablado mientras se estaba dando el sermón del viernes.

Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) relata:

El Santo Profeta (sa) dijo: ¡oh Abu Munzir, ¿sabes qué versículo del libro de Al’lah es el más grande de todos? Yo dije: Al’lah y Su Mensajero (sa) lo saben mejor. El Santo Profeta (sa) volvió a preguntar: ¡oh Abu Munzir, ¿sabes qué versículo del libro de Al’lah es el más grande de todos? Di la misma respuesta, pero cuando el Santo El Profeta (sa) preguntó de nuevo, dije:

“Al’lah: no hay más Dios que Él, el Viviente, el que Subsiste por Sí Mismo y Sostiene Todo”, (2:256).

Hazrat Ubayy (ra) afirma que a continuación el Santo Profeta (sa) puso su mano sobre mi pecho y declaró: ¡por Dios, oh Abu Munzir, que tu conocimiento sea una fuente de bendición para ti! En otras palabras, al Santo Profeta (sa) le gustó su respuesta.

Durante la bendita vida del Santo Profeta (sa), Hazrat Ubayy (ra) enseñó el Sagrado Corán a Hazrat Tufail bin Amr Dausi (ra), quien a cambio le regaló un arco. Hazrat Ubayy (ra) tomó el arco y se presentó ante el Santo Profeta (sa).  El Santo Profeta (sa) preguntó de dónde había sacado el arco y Hazrat Ubayy (ra) afirmó que era un regalo de uno de los estudiantes. El Santo Profeta (sa) le ordenó que lo devolviera y que se abstuviera de tales regalos. Del mismo modo, otro estudiante le regaló un trozo de tela y el Santo Profeta (sa) le dio la misma instrucción. A partir de entonces, Hazrat Ubayy (ra) se abstuvo completamente de tomar algo a cambio de enseñar el Santo Corán.

En este sentido, el pueblo de Siria aprendía el Sagrado Corán de Hazrat Ubayy (ra) y también hacían que los escribas de Medina produjeran copias del mismo. A cambio de sus servicios por transcribir las copias del Noble Corán, invitaban a los escribas a comer con ellos. Sin embargo, Hazrat Ubayy (ra) nunca aceptaba su invitación. Una vez, Hazrat ‘Umar (ra) preguntó a Hazrat Ubayy (ra) sobre el tipo de alimentos que se comían en Siria y él respondió que nunca comía con ellos, y que siempre comía su propia comida.

Hazrat Ubayy (ra) participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa), incluso en las batallas de Badr, Uhud y Jandaq. Durante la batalla de Uhud, Hazrat Ubayy (ra) fue alcanzado por una flecha que atravesó su vena media, la cual lleva sangre a la cabeza, la parte posterior del pecho, los brazos y las piernas. Posteriormente, el Santo Profeta (sa) envió un médico para tratarlo, quien cortó la vena y la selló con su propia mano.

Hay un incidente que tuvo lugar durante la batalla de Uhud que, aunque ha sido narrado previamente, lo mencionaré de nuevo de forma breve; y es que después de la batalla, el Santo Profeta (sa) instruyó a Hazrat Ubayy  bin Ka’b (ra) que fuera a evaluar la condición de los heridos. Mientras buscaba, se encontró con Hazrat Sa’d bin Rabi (ra), que había sido gravemente herido y estaba a punto de morir.  Hazrat Ubayy (ra) le preguntó si deseaba que transmitiera algún mensaje a sus parientes y seres queridos. Hazrat Sa’d (ra) sonrió y respondió que esperaba que un musulmán pasara por allí para poder transmitirle su mensaje. Después dijo: “pon tu mano en la mía y prométeme que transmitirás mi mensaje”.

Su mensaje era: “transmite mis saludos de paz [salām] a mis hermanos musulmanes y dile a mi gente y a mis parientes que el Santo Profeta (sa) es el tesoro más excelente que Dios Altísimo nos ha concedido; y que protejamos esta confianza con nuestras propias vidas.  Ahora me voy, pero te entrego la responsabilidad de proteger esta confianza a ti y que no se dé el caso que muestres negligencia en su protección”.

 

En el 9 de Hillri, cuando el zakat se hizo obligatorio, el Santo Profeta (sa) designó a varias personas a diferentes partes de Arabia para su recolecta. Hazrat Ubayy (ra) fue nombrado para recoger el zakat de las tribus de Banu Bali, Banu Azhar y Banu Sa’d. Un día, Hazrat Ubayy (ra) visitó una aldea y uno de los aldeanos sacó todos sus animales ante Hazrat Ubayy (ra) y declaró que podía tomar cualquiera de ellos como parte de su zakat. De entre los camellos, Hazrat Ubayy (ra) seleccionó un joven camello de dos años. El individuo que presentaba su donación declaró que ese camello no era de ningún beneficio, ya que no podía producir leche ni ser usado como montura y le recomendó una camella diferente a Hazrat Ubayy (ra), que era mucho más saludable y no estaba demasiado envejecida. Hazrat Ubayy (ra) respondió que eso no era posible, ya que no podía ir en contra de las enseñanzas del Santo Profeta (sa). Hazrat Ubayy (ra) advirtió entonces que era mejor para ellos que ambos fueran a Medina, que no estaba lejos de allí, y presentaran el asunto ante el Santo Profeta (sa); y que según lo que el Santo Profeta (sa) instruyera, actuara en consecuencia. Aceptando la sugerencia de Hazrat Ubayy (ra), ambos viajaron a Medina con la camella y presentaron todo el asunto ante el Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) declaró que si quería donar la camella más grande, podría hacerlo y sería aceptada como zakat, y Dios Altísimo le concedería su recompensa. Así pues, presentó dicha camella al Santo Profeta (sa) y se fue.

Durante la era de Hazrat Abu Bakr (ra), comenzó el trabajo de la recopilación de los diversos manuscritos del Santo Corán en una copia estandarizada. Para ello se formó un comité formado por los Compañeros (ra) y se nombró a Hazrat Ubayy (ra) para supervisarlo. Hazrat Ubayy (ra) recitaba el Sagrado Corán y los Compañeros (ra) lo escribían. Como este comité estaba compuesto por personas muy cultas y que poseían profundos conocimientos, por tanto ocasionalmente debatían y discutían acerca de ciertos versículos. Cuando se estaba escribiendo el siguiente verso de Sura at-Taubah: “Luego se retiraron. Al’lah ha hecho que sus corazones se alejen porque son un pueblo que no quiere entender” (9:127), se mencionó que este era el último versículo que se reveló. Pero Hazrat Ubayy (ra) declaró que de hecho había dos versículos más que el Santo Profeta (sa) le enseñó, así que ese no era el último, sino que había dos versos revelados después de ese.

Hazrat ‘Umar (ra) introdujo muchas iniciativas beneficiosas durante su Jalifato, una de las cuales fue la formación de un órgano consultivo [Mall’lis-e-Shura, o comité de consejo]. Así pues, el sistema de Mall’lis-e-Shura se estableció durante la era de Hazrat ‘Umar (ra). Este órgano consultivo estaba formado por prominentes Compañeros (ra) de entre los Muhayirin [emigrantes] y los Ansar [residentes de Medina]; y Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) era también miembro del mismo en representación de la tribu Jazrall.

Yabir bin Zubair afirma que durante la época del Jalifato de Hazrat ‘Umar (ra), fue a ver al propio Hazrat ‘Umar (ra) en relación con algún asunto y afirma que había una persona que estaba de pie junto a Hazrat ‘Umar (ra), que tenía el pelo blanco y llevaba ropa blanca. Esta persona dijo: “los medios para alcanzar nuestro objetivo y las provisiones para el Más Allá están presentes en este mismo mundo, y nuestros actos en este mundo serán recompensados en el Más Allá”. Yabir afirma que preguntó: ¡oh Líder de los Fieles! ¿Quién es esta persona? Hazrat ‘Umar (ra) respondió: Ubayy bin Ka’b, el líder de los musulmanes.

 

Abdur Rahman bin Abd Qari narra que una noche, durante el mes de Ramadán, fue con Hazrat ‘Umar (ra) a la mezquita y vio que la gente estaba dispersa en varios grupos mientras ofrecía sus oraciones. Algunos ofrecían la oración por su cuenta, mientras que otros la ofrecían con una pequeña congregación detrás de ellos. Sobre esto, Hazrat ‘Umar (ra) declaró que consideraba mejor que todos se reunieran como una congregación detrás de un solo qari [imam]. Al tomar esta decisión, Hazrat ‘Umar nombró a Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) para dirigir la congregación. En otras palabras, los musulmanes ofrecían sus oraciones voluntarias o nawafil por la noche.

Hazrat Ubayy (ra) es uno de esos estimados Compañeros (ra) que había escuchado una gran parte de los Hadices [tradiciones orales] directamente del Santo Profeta (sa). Muchos Compañeros (ra) estudiaron los Hadices con él y, de hecho, la mayoría de sus estudiantes eran de los Compañeros (ra); es decir, incluso los Compañeros (ra) escuchaban los Hadices de él. Hazrat ‘Umar bin Jattab (ra), Hazrat Abu Ayub Ansari (ra), Hazrat Ubadah (ra) bin Samit, Hazrat Abu Hurairah (ra), Hazrat Abu Musa Ash’ari (ra), Hazrat Anas bin Malik (ra), Hazrat ‘Abdul’lah bin Abbas (ra), Hazrat Sahl bin Sa’d (ra) y Hazrat Soleman bin Sard (ra) fueron algunos de los que se beneficiaron del conocimiento de Hazrat Ubayy (ra) sobre los Hadices.

Hazrat Qais bin Ubadah (ra) vino una vez a Medina para conocer a los Compañeros (ra) y afirma que no encontró a nadie más eminente que Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra). Afirma que era el momento de la oración y la gente se había reunido, y Hazrat ‘Umar (ra) también estaba presente. Había un cierto asunto para el cual la gente necesitaba que se le diera orientación y por eso, después de la finalización de la oración, Hazrat Ubayy (ra) se puso de pie y relató los dichos del Santo Profeta (sa) al pueblo. Su pasión y fervor por escuchar lo que decía era evidente por la forma en que todos lo escuchaban tan atentamente. El extraordinario estatus de Hazrat Ubayy (ra) tuvo un profundo impacto en Qais.

Hazrat Ubayy (ra) también daba directrices en sobre jurisprudencia basándose en el Sagrado Corán. En una ocasión, una señora visitó a Hazrat ‘Umar (ra) y le dijo que su esposo había fallecido mientras ella estaba embarazada y que había dado a luz en ese tiempo. En el momento de su fallecimiento ella estaba embarazada, pero había dado a luz ahora y el período de su iddat aún no se había completado. El iddat es un período de cuatro meses y diez días, que una esposa debe guardar después de la muerte de su esposo; o sea, todavía estaba cumpliendo este período cuando dio a luz. Por lo tanto, preguntó si debía completar todo el período del iddat o si eso ya era suficiente. Hazrat ‘Umar (ra) le indicó que debía continuar observando el período completo del iddat prescrito para una viuda. Pero después fue a Hazrat Ubayy (ra) y le preguntó también sobre este asunto. Ella le expuso lo que le había dicho a Hazrat ‘Umar (ra) y también la respuesta que él había dado. Hazrat Ubayy (ra) le dijo que fuera a Hazrat ‘Umar (ra) y le dijera que Ubayy afirma que ya no necesitaba realizar el período restante del iddat.  También le dijo que si Hazrat ‘Umar (ra) preguntaba por él, ella debería indicarle donde se encontraba y debería venir y llamarlo. La mujer fue a Hazrat ‘Umar (ra) y él le pidió que llamara a Hazrat Ubayy (ra). A continuación,  Hazrat Ubayy (ra) vino y Hazrat ‘Umar (ra) le preguntó cómo había llegado a ese veredicto. Hazrat Ubayy (ra) respondió que se basó en el Sagrado Corán y luego citó el siguiente versículo:

“Y en cuanto a las que están embarazadas, su período será hasta que se liberen de su carga”.

Hazrat Ubayy (ra) luego declaró que cualquier mujer que estuviera embarazada y se quedara viuda, también sería contada entre ellas. Hazrat Ubayy (ra) declaró que además había escuchado un Hadiz del Santo Profeta (sa) sobre este asunto. Hazrat ‘Umar (ra) le dijo a la mujer que debía actuar de acuerdo con lo que Hazrat Ubayy (ra) le había dicho; en otras palabras, que lo que él le había dicho era lo correcto.

Ahora quisiera contar que la casa que pertenecía al tío paterno del Santo Profeta (sa), Hazrat Abbas (ra) estaba adosada a una parte de la mezquita Masyid-e-Nabwi. Hazrat ‘Umar (ra) quería ampliar la zona de la mezquita y le dijo que vendiera su casa con el fin de incluir esa zona como parte de la propia mezquita. Hazrat Abbas (ra) le manifestó que eso no era posible. Hazrat ‘Umar (ra) le dijo entonces que la regalara; pero de nuevo, Hazrat Abbas (ra) se negó a hacerlo, ya que normalmente él hacía las cosas a su manera.  Hazrat ‘Umar (ra) entonces le propuso a Hazrat Abbas (ra) que él mismo ampliara la mezquita, ya que esto sería una gran acción en beneficio de la ummah y que incluyera su casa como parte de ella.

Hazrat Abbas (ra) le respondió que eso tampoco era posible,  o sea que tampoco estaba de acuerdo con eso. Hazrat ‘Umar (ra) dijo: “tendrás que aceptar una de estas tres opciones”. Hazrat Abbas (ra) respondió: “no estoy de acuerdo con ninguna de estas opciones”. Así, como el asunto seguía sin resolverse, nombraron como mediador a Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra). Hazrat Ubayy (ra) le dijo a Hazrat ‘Umar (ra): ¿qué derecho tienes de coger algo que no él no está dispuesto a dar? Y luego dijo: “no, no puedes quitárselo”.  Entonces, Hazrat ‘Umar (ra) le preguntó a Hazrat Ubayy (ra) si su decisión estaba basada en el Sagrado Corán o en un hadiz y Hazrat Ubayy (ra) declaró que se había basado en un hadiz, y después dijo que cuando el profeta Salomón (as) levantó el templo en Jerusalén, uno de los muros, que se construyó en el terreno de otra persona, se derrumbó. A esto que el profeta Salomón (as) recibió una revelación que decía que debía pedir permiso al propietario antes de construir en el terreno.  Al escuchar esto, Hazrat ‘Umar (ra) se quedó callado. Sin embargo, Hazrat Abbas (ra) era una persona leal y sincera, y había jurado lealtad al Jalifa y se sentía abrumado. Aunque inicialmente se negó, no obstante tenía una disposición piadosa y virtuosa;  aparte sentía un gran honor por la religión y respeto por el Jalifa, hecho que demostró. Cuando Hazrat ‘Umar (ra) aceptó la decisión y guardó silencio, Hazrat Abbas (ra) le dijo a Hazrat ‘Umar (ra): “muy bien, incluiré mi casa como parte de la mezquita”.

 

En una ocasión, Hazrat ‘Umar (ra) decidió prohibir a las personas realizar el Hall Tamattu. Hay tres tipos de Hall y algunos jóvenes puede que no lo sepan: el Hall Tamattu es en el que uno entra en un estado de ihrām, (o sea, entra en un estado sagrado donde uno tiene la intención de realizar la Umrah o el Hall) para la Umrah antes de llegar a La Meca. Primero realizan la Umrah y luego salen del estado de ihrām.  Tras ello, el 8 de Dhul Hiyyah, entrarán en un nuevo estado de ihrām y realizan el Hall. Esto se conoce como el Hall Tamattu, pero la forma más conocida de Hall es el Hall Mufrid y el Hall Qiran, que  es cuando uno realiza la Umrah y el Hall en el mismo estado de ihrām. No obstante, Hazrat ‘Umar (ra) decidió prohibir a las personas realizar el Hall Tamattau. Hazrat Ubayy (ra) dijo: “no tienes derecho a impedir que la gente que lo haga”. Posteriormente desaconsejó a Hazrat ‘Umar (ra) llevar a cabo esto diciendo que estaba mal detenerlos. Así pues, Hazrat ‘Umar (ra) abandonó esta idea. En una ocasión, Hazrat ‘Umar (ra) decidió prohibir a la gente vestir ropas de Hira, una zona situada a tres millas de Kufa, en dirección a Nalld. El motivo fue que se agregaba orina para teñir la tela o quizás agregaban orina de animal para desteñirla. Hazrat Ubayy (ra) dijo: “no estás autorizado a hacer esto porque el mismo Santo Profeta (sa) vestía ropa de ese color y usaba capas de allí, y nosotros las usábamos durante la vida del Santo Profeta (sa) y no hubo problemas”. Al escuchar esto, Hazrat ‘Umar (ra) permaneció en silencio y dijo que Hazrat Ubayy (ra) tenía razón.

En otra ocasión, durante el Jalifato de Hazrat ‘Umar (ra) surgió un desacuerdo sobre un huerto entre Hazrat ‘Umar (ra) y Hazrat Ubayy (ra). Hazrat Ubayy (ra) comenzó a llorar y dijo: ¿voy a ser testigo de todo esto en tu época? Hazrat ‘Umar (ra) dijo: “esta no era mi intención y eres libre para obtener el veredicto de cualquier musulmán. Como hay un desacuerdo entre nosotros, no emitiré el veredicto. Eres libre de obtener un dictamen de cualquier otra persona, ya que yo creo que llevo la razón”. Hazrat Ubayy (ra) nombró a Zaid bin Zabit (ra) como mediador y Hazrat ‘Umar (ra) estuvo de acuerdo. El asunto fue presentado ante Hazrat Zaid (ra). Aunque Hazrat ‘Umar (ra) era el Jalifa del Islam, se presentó ante Hazrat Zaid (ra) como una de las dos partes. Hazrat ‘Umar (ra) rechazó el punto de vista de Hazrat Ubayy (ra). Hazrat ‘Umar (ra) dijo: “parece que te has olvidado. Piensa sobre ello y trata de recordar”. Hazrat Ubayy (ra) reflexionó un rato y dijo que no recordaba nada. Hazrat ‘Umar (ra) entonces le dio detalles sobre todo el incidente contando lo que sucedió. Entonces, Hazrat Zaid (ra) le preguntó a Hazrat Ubayy (ra) qué pruebas tenía sobre su petición. Él respondió que no tenía ninguna prueba. Dijo: “no tengo ninguna prueba en este momento, pero no prestes juramento a Amir-ul-Mominin”, (Líder de los Creyentes). Es decir, manifestó que no tenía pruebas pero que no debía prestar juramento a Amir-ul-Mominin, porque está escrito “no prestes juramento”, pero debería poner “presta juramento”. Hazrat ‘Umar (ra) dijo: “si es necesario que preste juramento no dudaré en hacerlo”. En cualquier caso, se tomó una decisión al respecto.

Hazrat Uzmán bin Affan (ra) eligió a 12 personas de entre los quraish y los Ansar para la recopilación del Sagrado Corán, incluyendo a Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) y Hazrat Zaid bin Zabit (ra). Durante la época del Jalifato de Hazrat ‘Uzmán (ra), las diferencias en pronunciación y dialecto del Santo Corán se extendieron por las tierras musulmanas. Para eliminar estas diferencias, Hazrat ‘Uzmán (ra) llamó a los Compañeros (ra) que recitaban con diferentes pronunciaciones y les escuchó individualmente. Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra), Hazrat ‘Abdul’lah bin Abbas (ra) y Hazrat Mu’az bin Yabal (ra) tenían diferentes dialectos. Al observar esto, Hazrat ‘Uzmán (ra) deseó unir a todos los musulmanes en una sola forma de recitación del Santo Corán. En este sentido, había 12 personas de entre los quraish y los Ansar que eran expertos en el Sagrado Corán. Hazrat ‘Uzmán (ra) les asignó este trabajo importante a ellos y eligió a Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) como líder de este comité. Hazrat Ubayy (ra) recitaba las palabras del Santo Corán y Hazrat Zaid (ra) las escribía. Todos los diversos manuscritos del Sagrado Corán que preservan actualmente concuerdan con los escritos de Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra).

Utai bin Zamrah declara que dijo a Ubayy bin Ka’b (ra): “¿qué les pasa a los Compañeros del Santo Profeta (sa)? Venimos de lugares lejanos para escuchar los relatos y anécdotas de vosotros para que podamos aprender. Pero cuando acudimos a vosotros, nos ignoráis como si no tuviéramos importancia”.  Al escuchar esto, Ubayy bin Ka’b (ra) dijo: “¡por Dios! Si sigo vivo el viernes que viene, te revelaré algo, y no me importa si, después de escucharme, quieras matarme o dejarme vivir”. El narrador dice: “el siguiente viernes fui a Medina y, para mi sorpresa, vi a una gran cantidad de gente presentes por las calles. Les pregunté qué estaba sucediendo y una persona me dijo: “¿no eres de esta ciudad?” y respondí que no. Entonces dijo: “hoy, uno de los líderes de los musulmanes ancianos, Ubayy bin Ka’b ha fallecido”.

El narrador añadió a continuación: “¡por Dios! No he sido testigo de la manifestación del atributo de Dios As-Sattar [el que cubre las debilidades de los demás] tanto como lo he visto en él”; o sea, se refería a Ubayy bin Ka’b (ra). Ya que había prometido que diría algo tras lo cual desconocía como le tratarían. De ello, el narrador dedujo que parecía que Dios Altísimo había salvado a Hazrat Ubayy (ra) de decir algo que realmente no quería decir. Aparte de esto, Al’lah sabe mejor que quiso decir con esta afirmación. No obstante, después de este incidente, el narrador dijo: “no he sido testigo de del ocultamiento de una persona como lo he visto en él (refiriéndose a Ubayy bin Ka’b -sa-)”. 

Ubayy bin Ka’b (ra) afirma en una narración que completaba la recitación del Santo Corán entero en ocho noches.

El amor de Ubayy bin Ka’b (ra) por el Santo Profeta (sa) puede evaluarse a partir del siguiente relato: En la mezquita Nabawi, el Santo Profeta (sa) solía dar el sermón mientras se apoyaba sobre el tronco de una palmera datilera que se utilizaba como pilar. Más adelante se construyó un pulpito y cuando el Santo Profeta (sa) se subía a él para dar el sermón, un sonido agudo salía del tronco que se escuchaba por todos los que estaban presentes en la mezquita. El Santo Profeta (sa) fue a aquel tronco y, colocando su mano sobre él, abrazó dicho tronco. El tronco comenzó a llorar profusamente, como un niño inocente que necesita ser consolado y, tras un tiempo se siente satisfecho; entonces el sonido proveniente del mismo cesó. Consecuentemente, cuando parte de la mezquita fue demolida para su reconstrucción, Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) se llevó el tronco a casa, solo porque el Santo Profeta (sa) se apoyaba en él. Se llevó el tronco a casa pero más tarde se pudrió y se redujo a polvo debido a las termitas. Por lo tanto, se quedó con el tronco debido a su amor por el Santo Profeta (sa). Esta narración es de Musnad Ahmad bin Hanbal y algunas partes de ella son de Sahih al-Bujari.

Entre los Compañeros (ra) del Santo Profeta (sa) había seis mediadores [qazis]: Hazrat ‘Umar (ra), Hazrat ‘Ali (ra), Hazrat ‘Abdul’lah bin Mas’ud (ra), Hazrat Zaid bin Zabit (ra), Hazrat Abu Musa Ashari (ra) and Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra).

Samurah bin Yundab (ra) era un Compañero eminente del Santo Profeta (sa). Tras recitar el takbir [Al’lahu Akbar –Al’lah es el Más Grande-, al comienzo de la oración] solía hacer una pequeña pausa antes de recitar una porción del Sagrado Corán; es decir, tras recitar “Al’lahu Akbar”, solía permanecer en silencio durante un tiempo antes de recitar Surah al-Fātihah. Algunas personas se quejaron debido a esto y él escribió a Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) para que resolviera el asunto. Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra) mandó una respuesta concisa diciendo: “tu conducta es conforme a la sharía; así pues, no hay problema si haces una pausa. Por tanto, aquellos que realizan las alegaciones están equivocados”.

Hazrat Suwaid bin Ghafalah, Zaid bin Shuy’an y Sulaiman bin Rabia en una ocasión viajaron para una expedición. Cuando llegaron a Uzaib, se encontraron con un látigo en el suelo. Uzaib era el valle de Banu Tamim donde se encontró agua. Estaba ubicado entre Qadsiyya y Mughisiyya a una distancia de 6 Km de Qadisiyya. Suwaid recogió el látigo,  pero los demás de dijeron que lo dejara ya que podía pertenecer a otro musulmán. Suwaid dijo que no lo iba a dejar, ya que si permanecía allí los lobos se lo comerían o sería consumido por otro ser; y que por tanto era mejor si lo utilizaba. Unos días más tarde, Suwaid partió con la intención de realizar el Hall. Como Medina estaba de camino, fue a visitar a Hazrat Ubayy (ra) y le narró la anécdota del látigo. Hazrat Ubayy (ra) le dijo: “tuve una experiencia similar durante la vida del Santo Profeta (sa). Durante la época del Santo Profeta (sa), me encontré con 100 dinares”.

Ya sean 100 dinares o un látigo, todo lo que se encuentra de esta manera tiene su propio valor y debe ser considerado como un depósito, ya que pertenece a otro. Veamos ahora lo que el Santo Profeta (sa) dijo en este sentido. Hazrat Ubayy continuó diciendo: “el Santo Profeta (sa) instruyó: debes hacer anuncios continuamente en público en relación a ello durante un año entero”. Y añadió: “cuando se complete el año ‘debes recordar los detalles y la cantidad de dinero, y esperar un año más. Si alguien viene a recogerlo y te da la identificación correcta, debes entregárselo, si no será tuyo”. Lo que significa que cuando alguien encuentra algo, debe esperar dos años, debe anunciar repetidamente lo que ha encontrado durante un año y recordar sus características durante un año más. Si alguien viene a recogerlo y lo describe correctamente, se le debe entregar.

Una vez, alguien creó una conmoción en la mezquita alegando que había perdido algo. Cuando Hazrat Ubayy (ra) vio esto se mostró descontento. La persona dijo: “no he dicho nada vil en la mezquita”. Hazrat Ubayy (ra) respondió: “ciertamente eso es cierto, no obstante, va en contra de la conducta en una mezquita anunciar algo relacionado con objetos materiales”.

Finalmente, hay varios relatos relacionados con el fallecimiento de Hazrat Ubayy (ra). Según una narración, Hazrat Ubayy (ra) falleció en el año 22 después de la Hégira, durante el Jalifato de Hazrat ‘Umar (ra); mientras que según otra narración falleció en el año 30 d.H., durante el Jalifato de Hazrat ‘Uzmán (ra) y esta narración parece más fiable porque Hazrat ‘Uzmán (ra) eligió a Hazrat Ubayy (ra) para la recopilación y estandarización del Santo Corán. Los nombres de los hijos de Hazrat Ubayy (ra) son Tufail y Muhammad, y el nombre de su madre era Umm Tufail bint Tufail, que perteneció a la tribu Daus. Está escrito que una de las hijas de Hazrat Ubayy (ra) se llamaba Umm ‘Amr.

Con esto concluyo la serie de relatos pertenecientes a Hazrat Ubayy (ra).

Resumen del sermón de viernes – 16 de octubre del 2020

Después de recitar Tashahud, Ta’awwuz y Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masroor Ahmad (aba) dijo que el primer compañero cuya vida mencionaría era Hazrat Mu’awwidh bin Harith (ra).

Hazrat Mu’awwidh bin Harith (ra)

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Mu’awwidh era de la tribu Khazraj. El nombre de su padre era Harith bin Rifa’ah y el de su madre era Afra bint Ubaid. Hazrat Mu’adh y Hazrat Auf eran sus hermanos, que también eran conocidos por el nombre de su madre, es decir, eran conocidos como Banu Afra.

Su Santidad (aba) dijo que hay una narración que relata que Hazrat Mu’awwidh (ra) participó en el Segundo Compromiso en Aqabah. Fue bendecido al participar en la Batalla de Badr junto con sus dos hermanos. Se cuenta que los tres hermanos tenían un único camello y se turnaban entre ellos para montarlo. Hazrat Mu’awwidh (ra) y Hazrat Mu’adh fueron los dos jóvenes compañeros que atacaron a Abu Jahl durante la Batalla de Badr, y fue después de este ataque que Abdul’lah bin Mas’ud (ra) encontró a Abu Jahl en un estado cercano a la muerte en el campo de batalla y, finalmente, terminó con su vida. Su Santidad (aba) habló sobre algunos eventos que rodearon este incidente.

Hazrat Mu’awwidh (ra) fue martirizado en el campo de batalla de Badr.

Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra)

Su Santidad (aba) dijo que el segundo compañero a quién se iba a referir es Hazrat Ubayy bin Ka’b (ra). Pertenecía a la rama Banu Mu’awiyah de la tribu Khazraj. El nombre de su padre era Ka’b bin Qais, y el de su madre Suhailah bint Aswad. Hazrat Ubayy era conocido por dos nombres; el primero era Abu Mundhir, nombre que le dio el Santo Profeta (sa), y el segundo era Abu Tufail; Hazrat Umar (ra) le llamó por su hijo Tufail.

Su Santidad (aba) relató que Hazrat Ubayy (ra) era de estatura media y con pelo blanco. Se cuenta que participó en el Segundo Compromiso en Aqabah. Sabía leer y escribir; por lo tanto, fue bendecido por ser un escriba que escribía las revelaciones coránicas cuando eran reveladas al Santo Profeta (sa).

Su Santidad (aba) relató que Hazrat Ubayy (ra) era uno de cuatro individuos de los que el Santo Profeta (sa) aconsejó a la gente que aprendiera el Sagrado Corán. También estaba entre los quince compañeros bendecidos por ser escribas del Sagrado Corán. Cada vez que el Santo Profeta (sa) recibía una revelación coránica, llamaba a uno de estos quince escribas para que la escribieran.
La orden divina de enseñar el Sagrado Corán

Su Santidad (aba) relató una narración en la que el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat Ubayy (ra) que Dios le había ordenado enseñar a Hazrat Ubayy (ra) el Corán. Hazrat Ubayy preguntó al Santo Profeta (sa) si Dios mencionaba específicamente su nombre, a lo que el Santo Profeta (sa) respondió “sí”. Al oír esto, Hazrat Ubayy (ra) se sintió abrumado y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) a menudo relataba este incidente. Una vez, mientras daba un sermón, Hazrat Umar (ra) dijo que quien tuviera interés en el Sagrado Corán debería ir a Ubayy (ra).

Su Santidad (aba) dijo que una vez el Santo Profeta (sa) dijo que la persona con más conocimiento del Sagrado Corán y su recitación era Hazrat Ubayy (ra).

Su Santidad (aba) relató que Hazrat Ubayy (ra) fue el primer escriba que escribió una revelación del Santo Profeta (sa) después de su migración a Medina.

El conocimiento del Sagrado Corán

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Ubayy (ra) pasó mucho tiempo con el Santo Profeta (sa) y, así, mientras permanecía dentro de los confines del respeto y el honor, francamente le hacía preguntas al Santo Profeta (sa). Una vez, el Santo Profeta (sa) estaba dirigiendo una oración, y durante su recitación, se olvidó de recitar un versículo. Después de completar la oración, el Santo Profeta (sa) preguntó a la congregación si habían prestado atención a su recitación. A continuación, Hazrat Ubayy (ra) informó al Santo Profeta (sa) que había olvidado un versículo en su recitación, y le preguntó si el versículo había sido abrogado o si simplemente lo había olvidado. El Santo Profeta (sa) respondió que lo había olvidado, y sabía que Hazrat Ubayy (ra) sería el que lo señalaría.

Su Santidad (aba) dijo que el estimado conocimiento de Hazrat Ubayy (ra) en la recitación del Sagrado Corán se muestra por el hecho de que el Santo Profeta (sa) repasó todo el Sagrado Corán junto con Hazrat Ubayy (ra).

Su Santidad (aba) relató un incidente: una vez, el Santo Profeta (sa) estaba dando el sermón del viernes, durante el cual recitó una porción del Sagrado Corán que algunos compañeros aún no habían aprendido. Durante el sermón, dos compañeros indicaron a Hazrat Ubayy (ra) que le preguntaran cuándo se habían revelado estos versículos. Sin embargo, Hazrat Ubayy (ra) les indicó que guardaran silencio. Después de la oración del viernes, los compañeros fueron a Hazrat Ubayy (ra) y le preguntaron por qué no había respondido a su pregunta. Hazrat Ubayyy (ra) respondió diciendo que ese día su oración había sido desperdiciada. Cuando estos compañeros le contaron esto al Santo Profeta (sa), él dijo que Ubayy (ra) estaba en lo cierto, ya que no deberían haber hablado durante el sermón del viernes.

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Ubayy (ra) participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa). Durante la batalla de Uhud, una flecha golpeó su vena mediana. Después de la batalla de Uhud, el Santo Profeta (sa) instruyó a Hazrat Ubayy (ra) para que atendiera a los heridos. Encontró a Hazrat Sa’d bin Rabi’ en sus últimos momentos. Le preguntó a Hazrat Sa’d (ra) si deseaba enviar algún mensaje. Dijo que transmitiera su Salam [saludos] a todos sus hermanos musulmanes, y que le dijera a su familia que había dado su vida para proteger al Santo Profeta (sa) y que, ahora, deberían continuar protegiendo al Santo Profeta (sa) con sus vidas.

Papel en la compilación del Sagrado Corán

Su Santidad (aba) dijo que durante el Califato de Hazrat Abu Bakr (ra), todo el Sagrado Corán fue compilado como uno solo, y Hazrat Ubayy (ra) era el jefe del grupo de compañeros encargados de esta tarea.

Su Santidad (aba) dijo que durante el Califato de Hazrat Umar (ra), se estableció un órgano consultivo, en el que Hazrat Ubayy (ra) era un representante del Khazraj.

Una noche durante el Ramadán, Hazrat Umar (ra) salió y vio que la gente ofrecía oraciones voluntarias por su cuenta o que algunos las ofrecían juntos. Hazrat Umar (ra) dijo que sería mejor que todos ofrecieran estas oraciones voluntarias juntos, y por lo tanto, designó a Hazrat Ubayy (ra) para que guiara a todos en la oración voluntaria.

Su Santidad (aba) dijo que como resultado de permanecer cerca del Santo Profeta (sa), Hazrat Ubayy (ra) fue bendecido para narrar muchos Ahadith [dichos del Santo Profeta (sa)].

Su Santidad (aba) dijo que en la época del Califato de Hazrat Uthman (ra), todavía había siete Qir’at [lecturas] en las que se recitaba el Sagrado Corán. Hazrat Uthman (ra) deseaba compilar el Sagrado Corán en una sola lectura. Para ello, encargó a Hazrat Ubayy (ra) entre otros, debido a su estimado conocimiento del Sagrado Corán.

Su Santidad (aba) relató que Hazrat Ubayy (ra) solía decir que podía completar la recitación de todo el Sagrado Corán en ocho noches. También amaba mucho al Santo Profeta (sa). Su Santidad (aba) relató que Hazrat Ubayy (ra) guardaba una rama en su casa en la que se apoyaba el Santo Profeta (sa) mientras pronunciaba sus sermones. Sólo por su amor al Santo Profeta (sa) guardó esta rama, hasta que se pudrió y se descompuso.

Su Santidad (aba) dijo que aunque hay algunos informes contradictorios sobre el momento de su muerte, el relato más exacto es que falleció durante el califato de Hazrat Uthman (ra).

Resumen preparado por The Review of Religions.

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