Califas guiados – Hazrat Umar (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Califas guiados – Hazrat Umar (ra)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del viernes, 26 de noviembre de 2021.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Sura Al-Fatiha,

Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo lo siguiente:

Las personas cultas, especialmente aquellas que tenían un buen conocimiento del Sagrado Corán, eran altamente estimadas por Hazrat Umar (ra), tanto si eran jóvenes, niños o adultos.

En una narración de Bujari, Hazrat Ibn Abbas (ra) relata:

“Uyaina bin Hisn bin Huzaifa llegó a Medina y se quedó con su sobrino, Hur bin Qais, que era una de las personas que Hazrat Umar (ra) solía sentar a su lado. Los recitadores del Corán también solían sentarse cerca de Hazrat Umar (ra) durante sus reuniones y además le daban algunos consejos en relación con el Santo Corán, tanto si eran jóvenes como mayores. Entonces, Uyaina le dijo a su sobrino: ‘¡Oh sobrino mío! Eres honorable a los ojos de este Jefe. Por lo tanto, pídele permiso para que pueda reunirme con él’, a lo que Hur bin Qais respondió: ‘Pediré permiso para que lo veas’. Así  que Hur pidió permiso para él y Hazrat Umar (ra) se lo concedió.

Cuando Uyaina se le acercó dijo: ‘¡Oh hijo de Jattab! ¿Qué ocurre aquí? ¡Por Dios, ni nos das abundancia de riqueza, ni tomas una decisión justa con respecto a la riqueza para nosotros!’. Al escuchar esto, Hazrat Umar (ra) se enojó tanto que, cuando estaba a punto de decirle algo, Hur le dijo: ‘¡Oh Líder de los Fieles! Dios Altísimo ha dicho a Su Mensajero (sa): ¡Sé siempre paciente, oh Profeta, exhorta a la bondad y apártate de los ignorantes! Este Uyaina también está entre los ignorantes’. ¡Por Al’lah! Cuando Hur recitó ese versículo ante él, Hazrat Umar (ra) se detuvo inmediatamente y no dijo nada; es decir, Hazrat Umar (ra) se contuvo tras escuchar ese versículo del Libro de Dios”.

Ahora quiero hablar de un incidente que Hazrat Jalifatul Masih I (ra) presentó en relación con el tribunal de Hazrat Umar (ra):

“Un jefe vino a una reunión de Hazrat Umar (ra) y se horrorizó al ver a un niño de diez años allí sentado, y se preguntó que hacía dicho niño en una reunión tan importante. Casualmente, Hazrat Umar (ra) ya se sintió molesto por algo que dicho jefe había hecho con anterioridad. Entonces llamó a un ‘yal-lad’ (una persona que estaba asignada a azotar a otros con un látigo) y ese mismo niño exclamó: ‘Y los que reprimen su ira…’, o sea, y recitó el versículo: ‘y aléjate de los ignorantes’, y tras esto dijo: ‘Él también es un ignorante’. La cara de Hazrat Umar (ra) cambió y se quedó callado. En ese momento, su hermano (es decir, el hermano de la persona que estaba narrando lo que sucedía) exclamó: ‘Ves, el mismo chico al que considerabas inferior te ha salvado’.”

Hay una narración sobre cómo Hazrat Umar (ra) ponía énfasis en la educación moral respecto a la crianza de los niños. En este sentido, Yusuf bin Yaqub dijo:

“Cuando éramos pequeños, Ibn Shihab nos dijo a mi hermano, a mi primo y a mí lo siguiente: ‘No debéis consideraros inferiores por el hecho de ser niños. La razón de que dijera esto es que cada vez que Hazrat Umar (ra) se enfrentaba con ciertos problemas, reunía también a los niños para oír sus sugerencias y lo hacía con el objetivo de agudizar sus mentes”.

Existe un incidente que está relacionado con el sentido del honor de Hazrat Umar (ra) y que se produjo durante la Batalla de Uhud, cuando la situación de los musulmanes cambió y estos sufrieron grandes pérdidas. Pues bien, Abu Sufian (que no era musulmán en ese momento) gritó tres veces:

“¿Está Muhammad entre vosotros?”. El Santo Profeta (sa) ordenó a los Compañeros (ra) que no respondieran. Abu Sufian también preguntó dando voces: “¿Está el hijo de Abu Quhafa entre vosotros?”. Luego preguntó una tercera vez: “¿Se encuentra Ibn Al-Jattab entre vosotros?”. Entonces se volvió a sus hombres y dijo: “Todas esas personas han sido asesinadas”. Al escuchar esto, Hazrat Umar (ra) no pudo contenerse y afirmó: “¡Oh enemigo de Al’lah! ¡Por Dios, has mentido! Ya que quienes has nombrado están todos vivos y hay una gran desgracia que sin duda está destinada para ti”. Abu Sufian respondió: “Considera este día como una venganza por nuestra derrota en Badar. La batalla es como el cubo de agua de un pozo: a veces sube y a veces baja”.

Sobre hasta qué punto era muy meticuloso Hazrat Umar (ra) en salvaguardar la riqueza de la tesorería, hay una narración de Zaid bin Aslam que relata cómo alguien le dio un tazón de leche, que se bebió y disfrutó:

“Una vez Hazrat Umar bin Al-Jattab (ra) bebió leche con placer. Entonces, le preguntó a la persona que se la había dado: ‘¿De dónde la has traído?’; y respondió diciendo que había ido a un manantial (y mencionó el nombre del mismo) donde la gente daba agua a los camellos que eran parte del pago del Zakat. Los ordeñaron, le dieron un poco y la puso en un tazón de agua. Al escuchar esto, Hazrat Umar (ra) se llevó la mano a la boca y vomitó la leche diciendo que pertenecía al Zakat y que no la bebería”.

Respecto a esta cualidad de su carácter, el hijo de Bara bin Marur narra:

“Hazrat Umar (ra) una vez salió de su casa y luego se paró en el púlpito. Por entonces no se encontraba bien y le habían recetado un poco de miel para su dolencia. En esos momentos, había un tarro de miel en el tesoro. Hazrat Umar (ra) dijo a la gente: ‘Si me lo permitís, tomaré esto, ya que de lo contrario, no podré’, y los que allí estaban le dieron permiso”.

En relación con el alcance de su preocupación por proteger la riqueza de la tesorería, se produjo un incidente que ya se ha mencionado anteriormente y que ahora me gustaría presentarlo de nuevo de forma breve.

Una tarde de calor abrasador, Hazrat Umar (ra) llevaba los camellos que habían quedado atrás hacia los pastizales para evitar que se perdieran. Cuando Hazrat Uzman (ra) lo vio dijo: “Cualquier otra persona puede hacer ese trabajo, ven y siéntate en la sombra”. Hazrat Umar (ra) respondió: “Sentaos vosotros en la sombra; este es mi trabajo y lo haré yo mismo”.

Hazrat Musleh Maud (ra) ha descrito este incidente de la siguiente manera:

“De acuerdo con la promesa de Dios Altísimo, los musulmanes recibieron riquezas, abundancia, honor y estatus, pero no descuidaron el Islam”.

Hazrat Musleh Maud (ra) explica que incluso si uno tiene mucha riqueza, no debe descuidar su fe, las enseñanzas del Islam y sus obligaciones.

Y añade:

“Hazrat Uzman (ra) relata que ‘una vez estaba sentado en mi habitación y el calor era tan intenso, que incluso era difícil encontrar fuerzas para abrir la puerta. En ese momento, uno de mis asistentes me dijo que había un hombre fuera a pesar del calor abrasador. Después de un poco de tiempo, ese hombre se acercó aún más y me di cuenta que era Hazrat Umar (ra). Al verlo allí, salí preocupado y le pregunté: ¿A dónde vas en este momento con este calor tan intenso? Hazrat Umar (ra) dijo: Se ha perdido un camello del tesoro y lo estoy buscando’.”

Hazrat Musleh Maud (ra) escribe también:

“Dios Altísimo declara: ‘Se sentarán en tronos, pero su deber será permanecer siempre vigilantes. Las bondades y comodidades de este mundo no harán que permanezcan impasibles. No estarán desatentos respecto a sus obligaciones permaneciendo sentados en sofás, sino que en todo momento se mantendrán alerta y atentos. Velarán por los derechos del pueblo y continuarán cumpliendo con excelencia sus deberes oficiales”.

Hay una narración con respecto a la igualdad:

Said bin Musayib relata que un judío y un musulmán llegaron con una disputa a Hazrat Umar (ra).  Tras escucharlos, Hazrat Umar (ra) pensó que el judío tenía razón y emitió el veredicto a su favor. El judío dijo entonces: “¡Por Dios! Has tomado la decisión correcta”.

 

Hazrat Anas (ra) narra que una persona de Egipto llegó a Hazrat Umar (ra) y exclamó:

“¡Oh Líder de los Fieles! Busco refugio de la injusticia”. Hazrat Umar (ra) respondió: “Has venido al lugar adecuado para refugiarte”. Entonces, el hombre explicó: “Hice una carrera con el hijo de Hazrat Amar bin Al-Aas (ra) en la que lo adelanté. Ante esto, me azotó diciendo: ‘Soy el hijo de una persona estimada, ¿cómo te atreves a adelantarme?’.”

Al escuchar esto, Hazrat Umar (ra) escribió una carta a Hazrat Amar bin Al-Aas (ra) e hizo que viniera junto con su hijo. Cuando llegó Hazrat Amar bin Aas (ra), Hazrat Umar (ra) llamó al egipcio y le dijo que tomara el látigo y lo azotara. Así, el egipcio comenzó a azotar al hijo de Hazrat Amar bin Aas (ra) mientras que Hazrat Umar (ra) decía “golpea al hijo de la persona estimada”.

Hazrat Anas (ra) relata que se alegraron de ver que lo estaba golpeando, pero siguió golpeándolo tanto que desearon que se detuviera. Luego, Hazrat Umar (ra) le dijo al egipcio que golpeara a Hazrat Amar bin Aas (ra) en la cabeza. Ante esto, el egipcio afirmó: “¡Oh Líder de los Fieles! Su hijo me golpeó y ya he tomado mi represalia”. Al escuchar eso, Hazrat Umar (ra) le dijo a Hazrat Amar bin Al-Aas (ra): “¿Desde cuándo comenzaste a esclavizar a la gente, cuando ellos nacieron libres?”. Hazrat Amar bin Al-Aas (ra) dijo: “¡Oh Líder de los Fieles! Yo no tenía conocimiento de este incidente, ni este egipcio vino a verme”.

Una vez, Hazrat Umar (ra) tomó posesión de algunas riquezas y comenzó a distribuirlas entre la gente, que empezó a amontonarse alrededor. En ese momento, Hazrat Sad bin Abi Waqas comenzó a colarse entre la gente avanzando hacia enfrente y finalmente llegó hasta Hazrat Umar (ra), quien habiendo visto lo que hizo lo golpeó con su látigo y exclamó:

“No temiste la autoridad de Dios en la tierra y te abriste paso entre la multitud para llegar al frente. Por tanto, creo que debo informarte de que la autoridad de Al’lah tampoco te teme”.

Hay una narración sobre el alto grado de paciencia de Hazrat Umar (ra):

Una vez, Hazrat Umar (ra) estaba dando un sermón y dijo: “¡Oh gente, si alguno de vosotros encuentra alguna falta en mí, debería rectificarla!”. Ante esto, un hombre se puso de pie y proclamó: “Si encontramos alguna torcedura en ti, la rectificaremos con nuestras espadas”, a lo que Hazrat Umar (ra) replicó: “Estoy agradecido a Dios por haber creado a un hombre así en esta nación que rectificaría la perversidad de Umar con su espada”.

Luego, mientras seguía pronunciando su sermón, Hazrat Umar (ra) afirmó:

“Ordenadme hacer el bien, apartadme del mal y ayudadme aconsejándome”.

En otra ocasión, Hazrat Umar (ra) exclamó:

“La persona que más me gusta es la que señala mis defectos”.

Además, hay un dicho de Hazrat Umar (ra) que dice:

“Tengo miedo de cometer un error y que no se me muestre el error de mi camino porque la gente me tema”.

Una persona se le acercó un día y comenzó a decir frente a la multitud:

“¡Oh Umar, teme a Dios!”. Al escuchar esto, algunas personas se enfadaron mucho y quisieron silenciarlo. Hazrat Umar (ra) le respondió: “No hay nada bueno en ti si no explicas la falta que has visto en mí y no hay nada bueno en nosotros si no escuchamos lo que es”.

Así, Hazrat Umar (ra) le explicó que no debería hacer una declaración general, sino que debería ser más específico.

Un día, Hazrat Umar (ra) se puso de pie para dar un sermón a la gente y solo hubo pronunciado “¡oh gente, escuchad y obedeced” cuando un hombre le interrumpió y dijo:

“¡Oh Umar, no escucharemos ni obedeceremos!”, a lo que Hazrat Umar (ra) le preguntó cortésmente: “¡Oh siervo de Dios, ¿por qué dices eso?”. Él respondió: “Porque la gente solo puede hacer una camisa con la tela que se distribuía a todos desde la tesorería y no puede hacer una vestimenta completa. Tú también debes haber recibido la misma cantidad de tela, entonces ¿cómo tienes un traje completo?”. Hazrat Umar (ra) le pidió al hombre que se quedara donde estaba y llamó a su hijo Abdul’lah bin Umar (ra), quien dijo que le había dado su parte de tela a su padre para que su traje estuviera completo. La gente quedó satisfecha al escuchar esto y aquel hombre afirmó finalmente: “¡Oh Líder de los Fieles, ahora escucharé y obedeceré!”.

Solía haber gente ignorante como esta, pero uno nunca escucharía tales palabras pronunciadas por los eminentes Compañeros (ra) que habían sido educados en la fe directamente por el Santo Profeta (sa). Personas como esta, es decir como la antes mencionada, eran de las que se hicieron musulmanas más tarde, o no tenían modales, ni educación y eran ignorantes. Los Compañeros (ra) destacados nunca actuaron de esta manera, sino que siempre mostraron completa obediencia.

¿Cómo implementó Hazrat Umar (ra) la libertad religiosa que brinda el Islam? Pues bien, después de la conquista de Alejandría, su gobernante envió un mensaje a Hazrat Amar bin Al-Aas (ra) diciendo:

“De entre las otras naciones árabes, yo solía pagar impuestos a naciones más despreciables que la vuestra (o sea, los persas y bizantinos). Si lo deseas, estoy dispuesto a pagarte un impuesto, con la condición de que liberes a los prisioneros de guerra de mi zona”.

Hazrat Amar bin Al-Aas (ra) escribió una carta dirigida al Jalifa explicando la situación y Hazrat Umar (ra) respondió:

“Sugiere al gobernante de Alejandría que pague el impuesto, pero los prisioneros de guerra que están bajo custodia de los musulmanes deben tener la opción de aceptar el Islam o permanecer en la fe de su pueblo. Aquellos que se conviertan en musulmanes se unirán a los musulmanes y tendrán los mismos derechos y responsabilidades que los demás musulmanes. Sin embargo, aquellos que permanezcan en su fe original, estarán sujetos al mismo impuesto que los demás súbditos de su fe”.

Por tanto, Hazrat Amar bin Al-Aas (ra) reunió a todos los prisioneros y les leyó las instrucciones recibidas del Jalifa y muchos de ellos se hicieron musulmanes.

Hay otro incidente que ilustra lo cuidadoso que fue Hazrat Umar (ra) en lo que respecta a la libertad religiosa:

Una vez, una anciana de fe cristiana fue a Hazrat Umar (ra) debido a alguna necesidad. Entonces, Hazrat Umar (ra) le aconsejó: “Conviértete en musulmana y estarás a salvo. Dios ha enviado a Muhammad con la verdad”. Ella respondió: “Soy una anciana y la muerte se acerca”. Al final, Hazrat Umar (ra) satisfizo su necesidad, pero temía que lo que hizo pudiera ser visto como que estaba aprovechándose de su necesidad y obligándola a convertirse en musulmana. Por consiguiente, buscó el arrepentimiento y el perdón de Dios Altísimo por esto y exclamó: “¡Oh Al’lah, solo le mostré el camino correcto, no la forcé!”. Así pues, fue muy cuidadoso en este sentido.

Luego hay otro incidente… Hazrat Umar (ra) tenía un esclavo cristiano cuyo nombre era Ashik, quien relata:

“Yo era el esclavo de Hazrat Umar (ra) y un día  me dijo: ‘Conviértete en musulmán, para que pueda buscar tu ayuda en ciertos asuntos relacionados con los musulmanes, ya que no es apropiado para mí buscar consejo de los no-musulmanes en asuntos que están relacionados con los musulmanes’. Pero yo me negué y ante esto, Hazrat Umar (ra) contestó: ‘No hay coacción en la religión del Islam’. Finalmente, cuando Hazrat Umar (ra) estaba a punto de morir, me liberó y dijo: ‘¡Ve a donde quieras!’.”

Hay un hecho que sobre cómo Hazrat Umar (ra) mostró compasión y bondad hacia los animales en el que Ahnaf bin Qais narra:

“Vinimos como parte de una delegación que le trajo a Hazrat Umar (ra) buenas noticias de una gran victoria. Entonces, Hazrat Umar (ra) preguntó dónde nos estábamos quedando, a lo que respondí que lo hacíamos en tal o cual sitio. Al escuchar esto, Hazrat Umar (ra) comenzó a caminar conmigo y llegamos al lugar donde estaban amarrados los camellos para nuestro transporte. Tras examinar todos y cada uno de estos animales, Hazrat Umar (ra) exclamó: ‘¿No tienes temor de Dios con respecto a tus monturas? ¿No sabes que tienes que salvaguardar sus derechos? ¿Por qué no los dejaste para que pudieran pastar libremente en la hierba?’.”

En otra ocasión, Hazrat Umar (ra) vio una vez un camello que estaba muy fatigado y mostraba signos de enfermedad. Sobre esto, Salim bin Abdul’lah narra que Hazrat Umar bin Jattab (ra) colocó su mano sobre el lomo del camello junto a una marca de herida y se dijo a sí mismo: “Temo que Dios Altísimo me pregunte sobre ti”.

 Aslam narra que en una ocasión Hazrat Umar (ra) expresó lo siguiente:

“Tengo ganas de comer pescado fresco”. Al pronto, alguien conocido como “Yarfa”, que uno de los esclavos de Hazrat Umar (ra), cogió su montura y recorrió 4 millas (6 km) a su alrededor y compró un pescado de buena calidad. Luego tomó de nuevo las riendas de su montura y lo lavó bien. Mientras tanto, Hazrat Umar (ra) vino y le dijo que fuera con él. En ese momento miró la montura y le dijo: “Te olvidaste de secarte el sudor debajo de las orejas. Has puesto a un animal en una situación dolorosa para cumplir el deseo de Umar. ¡Por Al’lah! Umar ni siquiera probará este pescado”.

 Una tarde llegó una delegación de Irak para estar con Hazrat Umar (ra) los meses de verano y Ahnaf bin Qais también formaba parte de esa delegación. Hazrat Umar (ra) llevaba un turbante y estaba marcando con brea, etc. los camellos pertenecientes al Zakat y declaró:

“¡Oh Ahnaf! Quítate la camiseta y ven a ayudar al Líder de los Fieles con este camello. Es un camello que forma parte del Zakat y los huérfanos, las viudas y los pobres tienen derecho sobre él”.

Con respecto a una respuesta dada por Hazrat Umar Ibn Al-Jattab (ra) a un judío, hay una narración de Tariq, quien relata que:

“Un hombre judío llegó a Hazrat Umar (ra) y dijo: ‘¡Oh Líder de los Fieles! Hay un versículo en tu Libro que recitas que si nos hubiera sido revelado a nosotros (los judíos), declararíamos ese día como una fecha de celebración’, a lo que Hazrat Umar (ra) preguntó qué versículo era. El hombre respondió: ‘Este día he perfeccionado vuestra religión para vosotros y completado Mi favor sobre vosotros, y os he elegido el Islam como religión’. Hazrat Umar (ra) respondió: ‘Puedo recordar ese día y el lugar donde ese versículo fue revelado al Santo Profeta (sa). Pues bien, era viernes y el Santo Profeta (sa) estaba de pie en Arafat’.”

Hazrat Musleh Maud (ra) relata también el mismo incidente de la siguiente manera:

“Un judío le comentó una vez a Hazrat Umar (ra): ‘Hay un versículo en el Corán que si hubiera sido revelado en nuestras escrituras hubiéramos decretado esa fecha como un día de celebración’. Hazrat Umar preguntó qué versículo era y él respondió: ‘Ese día fue una celebración doble para nosotros, es decir, el día en que se reveló el versículo era viernes y también el día de Arafat’.”

 Algunas personalidades eminentes han escrito sobre Hazrat Umar (ra):

Por ejemplo, Ashaz narra:

“Escuché al Imam Shabi decir: ‘Cuando exista una diferencia de opinión entre la gente sobre un asunto, buscad lo que Hazrat Umar (ra) decidió sobre ese asunto, porque él nunca tomó ninguna decisión sin buscar primero consejo’.”

El Imam Shabi afirma:

“Escuché a Hazrat Qubaisah bin Yabir (ra) decir: ‘Me quedé con Hazrat Umar bin Al-Jattab (ra) por algún tiempo y jamás vi a nadie que leyera tanto el Libro de Dios, que entendiera la fe o que enseñara y explicara mejor que él’.”

Por su parte, Hazrat Hasan Basri (ra) dice:

“Cuando desees iluminar tus reuniones, recuerda muchísimo la vida de Hazrat Umar (ra)”.

Muyahid narra:

“Nos decíamos unos a otros que en la época de Hazrat Umar (ra), sin duda, satanás estaba encadenado, (por así decirlo); y cuando fue martirizado, satanás comenzó a vagar libremente por la tierra”.

Con respecto a Hazrat Umar (ra), está escrito que le gustaba bastante la poesía y aunque él mismo no compuso nada, disfrutaba escuchando poesía. En este sentido, Hazrat Abdul’lah bin Abbas (ra) narra:

“Una vez partí con Hazrat Umar (ra) para un viaje y una noche estábamos caminando, cuando me acerqué a él golpeó la parte delantera de su montura con su látigo y recitó el siguiente pareado:

‘Mientes, lo juro por la Casa de Dios (o sea, la Kaaba),

el Profeta Muhammad (sa) no podrá ser martirizado

mientras nos mantengamos en guardia

y mostremos el poder de nuestras lanzas y espadas.

No nos iremos de su lado hasta que seamos martirizados

luchando en su presencia

y nos olvidemos por completo de nuestros hijos, esposas y familias’.

 ‘Ningún camello ha puesto jamás sobre su lomo a una persona tan piadosa

y que cumple más sus promesas que Muhammad (sa)’.

El Dr. Ali Muhammad Salabi, que es historiador, ha redactado un libro titulado “Umar bin Al-Jattab: Su vida y época”, en el que escribe lo siguiente sobre el amor de Hazrat Umar (ra) por la poesía:

“Entre los Cuatro Jalifas Rectamente Guiados (‘Julafa Al-Rashidun’), quien más dio ejemplos por medio de pareados fue Hazrat Umar (ra). Sobre él, algunas personas incluso han escrito que apenas hubo una decisión que tomara y no recitara una poesía al respecto. Por ejemplo, está escrito que Hazrat Umar (ra) una vez usó un nuevo atuendo y salió afuera, por lo que la gente comenzó a mirarle con atención. Ante esto, Hazrat Umar (ra) les recitó la siguiente estrofa:

‘Ni siquiera los tesoros de Hormizd le salvaron de la muerte

y la gente de Ad intentó vivir eternamente.

¿Dónde están esos reyes cuyos manantiales y abrevaderos

apagaban la sed de las caravanas

que venían de todas partes y desde muy lejos?’.”

Ali Muhammad Salabi añade:

“A Hazrat Umar (ra) solo le gustaban los versos poéticos que resaltaban la belleza de las enseñanzas islámicas, los que captaban la esencia del Islam y aquellos cuyos significados no iban en contra de los principios o los valores de dicha religión. Hazrat Umar (ra) animaba a los musulmanes a aprender y memorizar poemas llenos de sabiduría, pues decía que contenían perlas que normalmente son buscadas por la gente. Además, explicaba que otorgan sabiduría a los eruditos y guían a las personas a adoptar un carácter noble. Pero esto no era todo lo que Hazrat Umar (ra) opinaba sobre la poesía, ya que también pensaba que era la llave para abrir el corazón y una forma de fomentar los sentimientos positivos en las personas.

Además, en cuanto a las excelencias y beneficios de la poesía, decía que el mejor pasatiempo de una persona era componer unos versos que pudiera utilizar cuando los necesitara, porque a través de ellos se podía encandilar a gente honrada, noble y generosa, e incluso atraer el corazón de los mezquinos. Asimismo le apasionaba memorizar poemas de los poetas de la antigüedad, es decir, del período de la ‘yahiliya’ (época de la ignorancia antes de la llegada del Islam), porque tenían una profunda conexión con la comprensión y el entendimiento del Libro de Al’lah. Por eso decía: ‘”Memorizad vuestro diwan (colección de poemas) y os salvaréis de ir por el mal camino’. La gente preguntó: ‘¿Qué es nuestro diwan?’. Hazrat Umar (ra) dijo: ‘Poemas del período de la yahiliya, pues contienen el comentario y los significados de vuestro Libro (o sea, el Sagrado Corán) y vuestras palabras’. Esta tradición de Hazrat Umar (ra) se confirma en el dicho de su alumno y comentarista del Sagrado Corán, Abdul’lah bin Abbas (ra), que dice: ‘Si lees el Corán y no eres capaz de entenderlo, entonces busca su significado entre los poemas árabes, porque la poesía es el diwan de los árabes’.”

Cuando se menciona la afición de Hazrat Umar (ra) por la poesía, el famoso biógrafo del subcontinente indio Alama Shibli Nomani escribe en su libro “Al-Faruq”:

“Aunque Hazrat Umar (ra) no es famoso por estar asociado a la poesía y, es cierto que rara vez componía poemas, no obstante tenía un gusto tan exquisito por la poesía, que no puede obviarse este aspecto de su biografía, ya que había memorizado innumerables poemas de un famoso poeta árabe y tenía su propia opinión sobre las obras de otros poetas. Los especialistas de literatura aceptan que en su época no había nadie que recitara más poesía que él. Yahiz escribe en su libro ‘Al-Bayan wa Al-Tabyin’, que en su tiempo, Hazrat Umar (ra) era el que más poesías sabía y entendía. El amor de Hazrat Umar (ra) por la lírica era tal que si escuchaba un buen poema, lo disfrutaba y lo recitaba una y otra vez. Aunque a causa de sus responsabilidades como Jalifa no disponía de tiempo para profundizar en esta afición, aun así, debido a su amor innato por la poesía, había memorizado cientos y miles de poemas. Los estudiosos de la literatura dicen que su memoria para recordar la poesía era tal que, siempre que emitía un juicio sobre un asunto, recitaba un poema. Pero solo le gustaba la poesía que mostraba rasgos de auto-control, libertad, nobleza, honor o que enseñaban una lección. Por ello, emitió una orden a los comandantes del ejército y a los gobernadores de las provincias para que instaran a la población a memorizar poesía.

A Hazrat Abu Musa Ashari (ra) le escribió: ‘Exhorta a la gente a memorizar poemas porque personifican los nobles principios morales, muestran las opiniones correctas y guían hacia el camino de la justicia’. El texto del mandato que envió a todas las provincias es el siguiente: ‘Enseñad a vuestros hijos a nadar y a montar a caballo, así como los proverbios y la buena poesía, (o sea, para inculcarles la pasión por el aprendizaje)’.

Cabe señalar que Hazrat Umar (ra) erradicó muchas costumbres erróneas asociadas a la poesía. Por ejemplo, en aquella época era costumbre en toda Arabia que los poetas mencionaran en sus poemas a las mujeres nobles por su nombre y expresaran abiertamente su amor por ellas. Hazrat Umar (ra) eliminó esta costumbre y ordenó un severo castigo para los culpables de esta ofensa. Del mismo modo, declaró como delito la sátira en verso y encarceló a Hautaya, que era famoso por ello”.

Alama Shibli Nomani continúa diciendo:

“En aquellos días, el poeta más famoso era Mutammam bin Numairah, cuyo hermano fue asesinado accidentalmente por Hazrat Jalid bin Walid (ra) durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakar (ra). Este incidente le afectó tan profundamente que a menudo lloraba y recitaba elegías sobre él. Cuando visitó a Hazrat Umar (ra), pidió permiso para recitar una elegía y pronunció unos versos. Al oírlos, Hazrat Umar (ra) dijo: ‘Si pudiera recitar una elegía, la recitaría por mi hermano Zaid’ y Mutammam respondió: ‘¡Oh Líder de los Fieles! Si mi hermano hubiera sido asesinado como lo fue tu hermano (o sea, martirizado) nunca lamentaría su muerte’. Por eso, Hazrat Umar (ra) siempre recordaba que nadie había sido capaz de expresarle sus condolencias como lo hizo Mutammam”.

 En cuanto a las virtudes y atributos de Hazrat Umar (ra), el Mesías Prometido (as) escribe:

“Algunas profecías son tales que se manifiestan una sola vez y exhiben su majestuosidad de forma gradual, o se cumplen en otra persona. Este es el caso de la profecía de nuestro Santo Profeta (sa) en la que dijo que se le habían otorgado las llaves de los tesoros pertenecientes al César y a Chosroes,  aunque es evidente que el Profeta (sa) falleció antes de que se cumpliera dicha profecía y no vio ni los tesoros de Chosroes o el Cesar, ni las llaves de los mismos. Sin embargo, como algo que estaba decretado, esas llaves fueron concedidas a Hazrat Umar (ra), porque él fue en esencia una manifestación espiritual del Profeta (sa). Así pues, en el mundo espiritual, la ‘mano de Umar’ ha sido declarada como la ‘mano del Santo Profeta (sa)’.”

El Mesías Prometido (as) afirma además:

“Es esencial creer que Siddiq-e-Akbar (ra) [Hazrat Abu Bakar Siddiq (ra)], Hazrat Faruq-e-Umar (ra) [Hazrat Umar Faruq (ra)], Hazrat Dhul Al-Nurain (ra) [o sea, Hazrat Usman (ra)] y Hazrat Ali Murtaza (ra) fueron los custodios de la fe. Para el Islam, Abu Bakar (ra) fue la segunda venida de Adán (as); del mismo modo, si Hazrat Umar Faruq (ra) y Hazrat Uzman (ra) no hubieran mostrado sinceridad en la fe que se les otorgó, sería totalmente imposible que consideráramos incluso un solo un versículo del Corán como algo proveniente de Dios Altísimo”.

El Mesías Prometido (as) nos informa que:

“Mi Señor me ha concedido un conocimiento profundo sobre el Jalifato y al igual que cualquier erudito he podido profundizar en este tema y mi Señor me ha revelado que Siddiq [Hazrat Abu Bakar (ra)], Faruq [Hazrat Umar (ra)] y Uzman (ra), que Dios esté complacido con todos ellos, eran creyentes piadosos, que se encontraban entre los elegidos de Al’lah y fueron favorecidos con las bondades especiales del Dios Clementísimo. Es más, muchos de los sabios han dado testimonio de sus virtudes: abandonaron sus tierras solo para agradar al Honorable y Glorioso Dios, participaron en las batallas más acérrimas y no les importó ni el calor abrasador del mediodía de verano, ni el frío de la noche del invierno; más bien, avanzaron por los caminos de su fe como hombres jóvenes, sin inclinarse ni ante su propia gente, ni ante otros y se despidieron de todo por la causa del Señor de Todos los Mundos. Sus acciones estaban impregnadas de una dulce fragancia y sus actos de un perfume especial. Todo ello apunta a los jardines de su rango espiritual y a los huertos de sus buenas acciones. Asimismo, las brisas aromáticas de su céfiro (viento suave y perfumado) revelan sus intrincadas cualidades y su luz se nos manifiesta con todo su resplandor. Por consiguiente, debéis evaluar su ilustre rango espiritual por el aroma de su fragancia y no mostrar premura ni seguir a los que piensan mal; y no os fieis solo de ciertas narraciones porque están llenas de veneno y exageraciones y no se puede confiar en ellas. Muchos de esos relatos son como un viento poderoso y destructivo, y como el rayo que engaña al hacernos pensar que va a llover cuando no es el caso. Así pues, temed al Señor y no sigáis esos relatos”.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“¡Por Dios! El Altísimo permitió que los Sheijain, es decir, Hazrat Abu Bakar (ra), Hazrat Umar (ra) y también Zu Al-Nurain [Hazrat Uzman (ra)] fueran como las puertas del Islam y estuvieran al frente de todos los ejércitos del Santo Profeta (sa), que era el mejor de la creación. En consecuencia, el que niega su elevado honor y desacredita los claros e irrefutables argumentos a su favor, y no les muestra respeto sino que los deshonra y los vilipendia y habla mal de ellos, me temo que puede encontrar un final terrible y quedará completamente desprovisto de fe; y aquellos que les causaron dolor, los maldijeron y lanzaron acusaciones contra ellos, por ello vieron sus corazones  endurecerse e incurrieron en la ira del Dios Clementísimo.

He observado innumerables veces y también lo he expresado abiertamente que albergar malicia y enemistad contra estos nobles hombres es uno de los principales factores que rompen el vínculo del hombre con Dios, que es el Otorgador de Bendiciones. Quien alberga enemistad hacia ellos queda completamente privado de misericordia y benevolencia, las puertas del conocimiento y la sabiduría Divina nunca se abren para ellos, se les deja que tomen parte en los deseos y placeres del mundo, se les arroja al abismo de los deseos carnales y Él los expulsa de Su Umbral Divino y permanecen privados de las bendiciones Divinas. Asimismo, los Jalifas Rectamente Guiados se enfrentaron a dificultades al igual que los Profetas y les lanzaron maldiciones al igual que se hicieron con los Mensajeros de Dios, lo cual demuestra que eran los herederos de los Profetas y su recompensa en el Día del Juicio será la misma que la de los líderes de las naciones y países del pasado.

Esto se debe a que cuando un creyente es maldecido injustamente y calificado de incrédulo, y es indebidamente escarnecido y ridiculizado, se vuelve como los Profetas y semejante a la gente elegida por Dios. Entonces tales individuos son recompensados de igual forma que los Profetas y son remunerados igual que los Mensajeros. Esta gente alcanzó un estatus espiritual muy elevado por su servidumbre al Mejor de todos los Profetas (sa) y Dios Altísimo y Exaltado los alabó. Al’lah hizo de ellos un grupo de personas estimadas y, a través de Su Propio Espíritu, Dios les ayudó de la misma manera que muestra socorro a toda Su gente elegida. En realidad, la luz de su verdad y los efectos de su piedad fueron brillantemente aparentes, quedó claro que eran veraces, que Dios estaba complacido con ellos y ellos estaban complacidos con Él, y les concedió lo que nunca se le había concedido a nadie en los Cielos y la tierra”.

Luego, mientras refuta un aspecto de las creencias chiitas, el Mesías Prometido (as) escribe:

“Aquellos chiitas que creen que Abu Bakar Siddiq (ra) y Umar Faruq (ra) usurparon los derechos de Ali Murtaza y Fátima Al-Zahra (ra) y fueron crueles con ellos han abandonado la justicia, adoptado la crueldad y seguido el camino de los transgresores. Ciertamente, estas personas fueron las que abandonaron su amada tierra natal, sus amigos y riquezas por la causa de su Profeta (sa), soportaron dificultades a manos de los incrédulos y fueron expulsados de sus hogares por los malhechores, pero permanecieron pacientes como gente buena y virtuosa. Más tarde, fueron nombrados Jalifas y sin embargo no llenaron sus casas de riquezas, ni sus hijos e hijas fueron herederos de oro y plata. Muy al contrario, entregaban lo que recibían a la tesorería pública. Tampoco convirtieron a sus hijos en sus sucesores, como hacen las personas mundanas y descarriadas. Vivieron esta vida en la pobreza y la indigencia en lugar de inclinarse por las comodidades mundanas como otros líderes. ¿Se puede incluso considerar tan siquiera que esas personas sean capaces de robar la riqueza de otros, o que se inclinen por la usurpación de los derechos de los demás, el saqueo o la destrucción? ¿Fue este el impacto de haber permanecido en la bendita compañía del Jefe de este mundo, el Santo Profeta (sa)? Por el contrario, Dios Altísimo, el Señor de Todos los Mundos, lo ha alabado.

La realidad es que Al’lah purificó sus almas y limpió sus corazones, iluminó sus seres y los convirtió en un ejemplo para las futuras generaciones de gente piadosa. No podemos encontrar ninguna debilidad o pensamiento superficial que lleve a cualquier indicio de desviación en sus intenciones o que apunte a algún tipo de maldad en ellos, a menos que alguien se empeñe en atribuirles injusticia y crueldad. ¡Por Dios que eran personas justas! Aunque se les diera un valle lleno de riquezas ilícitas, no harían más que escupir sobre él y no se volverían hacia el mismo como personas codiciosas, aunque el oro fuera tan elevado como las montañas o lo suficientemente grande para llenar la tierra siete veces. Si se encontraban con una riqueza lícita, seguramente la gastaban en el camino del Dios Altísimo y en los esfuerzos religiosos. Por tanto, ¿cómo podemos siquiera imaginar que ellos harían sentirse triste a Fátima Al-Zahra (ra) por unos pocos árboles y le fuesen a causar daño a la querida hija del Santo Profeta (sa) como unos malvados? Más bien, eran nobles y justos en sus intenciones, y estaban firmemente asentados en la verdad. Al’lah derramó Su misericordia sobre ellos y Dios conoce bien a los justos”.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“La verdad es que tanto Abu Bakar Siddiq (ra) como Umar Faruq (ra) se contaban ambos entre los Compañeros (ra) eminentes del Santo Profeta (sa) y ninguno de ellos jamás mostró alguna debilidad en el cumplimiento de las obligaciones que debían llevar a cabo. La rectitud era su forma de vida y establecer la justicia era su objetivo. Reflexionaban cuidadosamente sobre los asuntos y se inmiscuían profundamente en sus complejidades y satisfacer los deseos mundanos nunca fue su objetivo. Se consagraron completamente a la obediencia Divina. Nunca he visto a nadie participar de tan inmensas bendiciones y apoyar la religión del Profeta (sa) tanto como los Sheijain, o sea Abu Bakar y Umar, que Dios esté complacido con ambos.

En su servidumbre al Sol Espiritual para toda la humanidad, Muhammad, la paz sea y bendiciones de Dios sean con él, fueron incluso más veloces que la luna. En su amor estaban totalmente entregados a él y con el fin de establecer la verdad soportaron felizmente todas las dificultades. Por la causa del Santo Profeta (sa), que comparado con él no hay otro, soportaron de buen grado y con gusto todas las humillaciones. En el momento de las batallas contra los ejércitos de incrédulos, se mantuvieron valientes como leones hasta el punto de que el Islam triunfó y las filas enemigas sufrieron la derrota. El ‘shirk’ (asociar copartícipes con Dios) fue abolido y erradicado totalmente, y el sol espiritual de la nación y la fe comenzaron a iluminarlo todo.

Ambos prestaron un servicio tan ejemplar a su fe y proporcionaron a los musulmanes tal excelencia y favores que su lugar de descanso final fue en compañía del más excelente de los Profetas (sa). Esto se debió a la Gracia de Dios Altísimo, de Quien ninguna persona justa queda oculta y, de hecho, toda la Gracia pertenece a Al’lah y Él la concede a quien le place. Aquel que desarrolla un vínculo con Él con la máxima devoción, nunca se verá abocado a la ruina aunque el mundo entero se le oponga. Aquellos que buscan establecer un vínculo con Dios nunca experimentan dificultades o pérdidas y Él nunca abandona a Sus siervos veraces. ¡Al’lah es el Más Grande! ¡Qué grande fue la sinceridad y la devoción de estos dos hombres!”, es decir, Hazrat Abu Bakar (ra) y Hazrat Umar (ra). Ambos fueron enterrados en una tumba tan bendita que si Moisés y Jesús vivieran hoy en día expresarían su ferviente deseo de ser enterrados allí. No obstante, este rango nunca se otorga por el anhelo o el deseo del corazón, sino que es una misericordia eterna otorgada por el Señor del Honor; y esta misericordia solo se concede a quienes se les da los favores Divinos desde el principio; y estas son las personas que al final son llevadas al manto de la Gracia Divina”.

El Mesías Prometido (as) añade:

“Todo lo que pasó con el Islam después del Santo Profeta (sa) se debió a los tres Compañeros (ra) y todo lo que Hazrat Umar (ra) logró -que fue muchísimo- no puede eclipsar lo que Siddiq Akbar [Hazrat Abu Bakar (ra)] hizo, ya que fue Siddiq Akbar (ra) el que trazó el camino del éxito y quien disipó una gran disensión. Las pruebas a las que Hazrat Abu Bakar (ra) tuvo que enfrentarse en su tiempo, Hazrat Umar (ra) nunca hubo de enfrentarse a ellas. Por lo tanto, Abu Bakar Siddiq (ra) despejó el camino sobre el cual Hazrat Umar (ra) luego abrió las puertas a un mayor éxito”.

Hazrat Maulwi Abdul Karim Sahib (ra), eminente Compañero (ra) escribió una vez en relación al estado del corazón del Mesías Prometido (as) y su amor y respeto por el Santo Profeta (sa) y los dos Compañeros (ra), Hazrat Abu Bakar (ra) y Hazrat Umar (ra):

“Una vez, una persona que amaba muchísimo al Mesías Prometido (as) le dijo: ‘¿Por qué no podemos considerar que tienes un rango más alto que los dos Compañeros (ra); o sea, Hazrat Abu Bakar (ra) y Hazrat Umar (ra) y que eres el más cercano al Santo Profeta (sa)?’. ¡Por Dios! Cuando el Mesías Prometido (as) escuchó esto su semblante cambió y se puso muy ansioso y angustiado. Juro por Al’lah, el Más Santo y Honorable, que este incidente fortaleció aún más mi fe en Hazrat Mesihe Maud (as), quien habló durante seis horas seguidas y pronunció un discurso contundente. En este sentido, comprobé la hora en la que empezó a pronunciar el discurso y en la que lo terminó, y duró exactamente seis horas, ni un minuto de más ni de menos. Hablar de un tema durante tanto tiempo y hacerlo de forma continuada es nada menos que algo extraordinario. Durante este discurso habló sobre las cualidades ejemplares y las excelencias del Santo Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él), sobre su servidumbre y qué significaba ser un humilde servidor suyo, y también sobre las excelencias de Hazrat Abu Bakar (ra) y Hazrat Umar (ra).

El Mesías Prometido (as) dijo entonces: ‘Me enorgullece incluso alabar a esta gente y ser considerado igual al polvo que yace bajo sus pies. La superioridad que Dios Altísimo les concedió en ciertos aspectos no puede ser alcanzada por nadie más hasta el Día del Juicio Final. ¿Cuándo podrá nacer otro Muhammad (sa) en este mundo y cuándo podrá surgir de nuevo una oportunidad como la que se le concedió a Hazrat Abu Bakar (ra) y Hazrat Umar (ra)?”.

Los relatos de la vida de Hazrat Umar (ra) han llegado ahora a su fin, es decir, con respecto a los sermones del viernes que llevo dando sobre él.

Si Dios quiere y Al’lah me lo permite, a partir del próximo sermón comenzaré a hablar de Hazrat Abu Bakar (ra).

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) tenía gran consideración por quienes tenían conocimiento del Sagrado Corán, sin importar si eran jóvenes o ancianos.

Su Santidad (aba) dijo que, una vez, alguien vino a Hazrat Umar (ra) y se quejó de que no daba a la gente suficiente riqueza, ni decidía con justicia en asuntos de riqueza. Esto molestó a Hazrat Umar (ra). Uno de sus consejeros, Hurr bin Qais, dijo que lo siguiente fue instruido al Santo Profeta (sa) en el Sagrado Corán:

Practica el perdón, ordena el bien y apártate de los ignorantes. (7:200)

Hurr bin Qais dijo que esa persona era seguramente un ignorante. Al recordarle estos versículos, Hazrat Umar (ra) no tomó ninguna medida contra esa persona.

Su Santidad (aba) dijo que, una vez, un jefe se acercó a Hazrat Umar (ra), y le disgustó que un niño de diez años estuviera también sentado en tan estimada compañía. Sucedió que más tarde, Hazrat Umar (ra) se disgustó por algo que hizo este jefe. Ese mismo niño de diez años recitó lo siguiente:

Y los que reprimen su cólera (3:135)

A continuación, el niño también recitó:

Y apártate de los ignorantes. (7:200)

El niño dijo que esa persona era seguramente un ignorante. Al escuchar las palabras del Sagrado Corán, Hazrat Umar (ra) permaneció en silencio. Entonces se le dijo a ese jefe que el mismo niño de diez años al que estaba mirando con desprecio era el que le había salvado.

Su Santidad (aba) dijo que cuando se le presentaban asuntos a Hazrat Umar (ra), él también consultaba a los niños, para agudizar sus mentes.

Diligencia en Asuntos Relacionados con el Tesoro

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) era extremadamente cuidadoso cuando se trataba de la riqueza del tesoro. Una vez, a Hazrat Umar (ra) le dieron de beber un poco de leche que le gustó mucho. Preguntó de dónde procedía esa leche. La persona le dijo que se la habían dado de los camellos que se habían dado como Zakat. Al oír esto, Hazrat Umar (ra) regurgitó la leche, diciendo que no podía consumir la riqueza del Zakat.

Su Santidad (aba) dijo que una vez, Hazrat Umar (ra) estaba enfermo y se le prescribió tomar miel. Había algo de miel en la tesorería. Hazrat Umar (ra) se levantó en el púlpito y le dijo a la gente que sólo usaría esa miel si ellos lo permitían, lo cual hicieron, y sólo entonces usó la miel del tesoro.

Su Santidad (aba) dijo que una vez, hacía mucho calor fuera, tanto que era difícil levantarse e incluso abrir la puerta. Con este calor, Hazrat Uthman (ra) fue informado de que había alguien caminando fuera. Cuando esa persona se acercó, Hazrat Uthman (ra) vio que era Hazrat Umar (ra). Al preguntarle qué estaba haciendo fuera con ese calor tan extremo, Hazrat Umar (ra) dijo que buscaba un camello del tesoro que se había soltado.

Trato equitativo con la gente

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) siempre era equitativo. Una vez, un judío y un musulmán que estaban discutiendo vinieron a Hazrat Umar (ra) quien escuchó su caso y consideró que el judío tenía la razón, por lo que decidió a su favor. En otra ocasión, un hombre egipcio fue a ver a Hazrat Umar (ra) y le dijo que había corrido con el hijo de Hazrat Amr bin ‘Aas (ra) y le había ganado en la carrera. Ante esto, comenzó a golpearlo, diciendo que era el hijo de una persona estimada. Al escuchar esto, Hazrat Umar (ra) convocó a Hazrat Amr bin ‘Aas y a su hijo, y luego Hazrat Umar (ra) le dijo al egipcio que ahora podía golpear al hijo de Hazrat Amr bin ‘Aas a cambio.

Alto Nivel de Tolerancia

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) era muy indulgente. Una vez, dijo en un sermón que si alguien veía algo torcido en él, debía rectificarle. Una persona se levantó y dijo que si encontraba algo torcido en él, lo rectificaría con su espada. Hazrat Umar (ra) agradeció a Dios que hubiera alguien que lo rectificara con su espada.

Su Santidad (aba) dijo que una vez, una persona se dirigió a Hazrat Umar (ra) y delante de una multitud, le dijo a Hazrat Umar (ra) que temiera a Dios. La gente presente quiso silenciarlo, sin embargo Hazrat Umar (ra) dijo que si deseaba decir algo, entonces debía hablar abiertamente.

Defensa de la libertad religiosa

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) era muy consciente de la libertad religiosa. Una vez, una anciana cristiana acudió a Hazrat Umar (ra) por algún asunto. Hazrat Umar (ra) la incitó a aceptar el Islam ya que sería protegida. Ella contestó que era anciana y que estaba a punto de morir. Así, Hazrat Umar (ra) atendió su necesidad, y más tarde se arrepintió, temiendo que ella pudiera haber percibido que él se aprovechaba de su necesidad y le obligaba a aceptar el Islam. Rezó a Dios que sólo le había mostrado el camino correcto sin intención de forzarla. Este fue el grado de conciencia de la libertad religiosa.

El cuidado de los animales

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) también era cuidadoso con los animales. Una vez, Hazrat Umar (ra) inspeccionó algunos camellos que habían sido atados. Los examinó y preguntó a los dueños si realmente cuidaban de sus animales. De ser así, deberían haberlos dejado sueltos para que pudieran pastar libremente.

Un día de dos Eids

Su Santidad (aba) dijo que una vez, un hombre judío fue a Hazrat Umar (ra) y le dijo que había un versículo en el Corán que, si hubiera sido revelado al pueblo judío, se habrían alegrado y lo habrían conmemorado como un día de Eid. El versículo era:

“Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi gracia con vosotros y os he elegido el Islam como religión. Pero quien se vea obligado por el hambre, sin tener intención de pecar, sepa que, en verdad, Al-lah es el Sumo Indulgente, Misericordioso”. (5:4)

Hazrat Umar (ra) le respondió que este versículo fue revelado en un día de dos Eids; el viernes, y el día de Arafah.

Su Santidad (aba) dijo que la gente decía que durante la época de Hazrat Umar (ra), Satanás había sido encadenado, y que después del martirio de Hazrat Umar (ra), Satanás quedó suelto y desenfrenado.

Amor por la poesía

Su Santidad (aba) dijo que está registrado en la historia que Hazrat Umar (ra) tenía una afinidad especial por la poesía. Se dice que a menudo, cuando se le presentaban asuntos a Hazrat Umar (ra), mientras explicaba, citaba coplas de poesía relevantes. Citaba la poesía que estaba en consonancia con las enseñanzas islámicas y el modo de vida islámico. También animaba a los demás a memorizar coplas poéticas. Hazrat Umar (ra) también refinó la poesía árabe. Por ejemplo, era habitual nombrar a las mujeres en los poemas y declararles su amor. Hazrat Umar (ra) erradicó esta práctica y determinó un castigo por hacerlo.

Su Santidad (aba) citó al Mesías Prometido (as), quien destacó el estimado rango de Hazrat Umar (ra) junto con los otros Jalifas Rectamente Guiados.

Su Santidad (aba) dijo que, ahora, la serie de sermones sobre la vida de Hazrat Umar (ra) quedaba completada. Su Santidad (aba) dijo que, con la gracia de Dios, comenzaría la serie de sermones sobre la vida de Hazrat Abu Bakr (ra) en el futuro.

Resumen preparado por The Review of Religions

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