Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) – Hazrat Bilal bin Rabah(ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
Contenidos relacionados por temas

Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) – Hazrat Bilal bin Rabah(ra)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahud, el Ta’awwuz y el Surah Al-Fātihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

En el último sermón hablé sobre la vida de Hazrat Bilal (ra),  uno de los Compañeros badri, y hoy contaré algunos detalles que quedaron pendientes.

Hazrat Abu Huraira (ra) relata que cuando el Mensajero de Dios (sa) regresaba de la expedición a Jaibar, caminó toda la noche y se detuvo a descansar, exhausto.   Le dijo a Bilal (ra) que tomara nota de la hora de las oraciones durante la noche (es decir, que estuviera atento y lo despertara para la oración de fáyar). Entonces, Hazrat Bilal ofreció tantos nawāfil u oraciones voluntarias por la noche como pudo, mientras el Mensajero de Dios (sa) y sus Compañeros dormían. Cuando se acercó el momento de la oración de fáyar, Bilal (ra) miró en dirección a la salida del sol y se sentó, apoyado en su camello, pero el sueño le venció. Ni Bilal (ra), ni tan siquiera alguno de los otros Compañeros se despertaron hasta el amanecer.

Más tarde, el Mensajero de Dios (sa) fue el primero en despertarse y dijo preocupado: ¡Oh Bilal! ¡Oh Bilal! Él respondió: ¡oh Mensajero de Dios (sa)!  ¡Que mi padre y mi madre sean sacrificados por usted! El mismo poder que ha dominado mi alma ha sido el que también ha podido contigo; o sea, también había sido vencido por el sueño. El Santo Profeta (sa) les ordenó entonces que se pusieran en marcha, así que cabalgaron en sus monturas durante una corta distancia. El Mensajero de Dios (sa) los detuvo después de una corta distancia y realizó la ablución, luego dio órdenes a Bilal (ra), quien pronunció el iqāmat, y después el Santo Profeta (sa) les dirigió a todos en la oración de la mañana, una vez que el sol había salido. Pero al terminar la oración, dijo que “cuando alguien se olvide de ofrecer una oración, debe rezar [la oración perdida] en cuanto se acuerde, porque Dios Altísimo ha dicho: y observad la oración para recordarme”.

El día de la conquista de La Meca, cuando el Mensajero de Dios (sa) entró en la Ka’abah, Hazrat Bilal (ra) también lo acompañaba. Sobre esto, Hazrat Ibn ‘Umar narra:

“El Santo Profeta (sa) llegó a La Meca el día de la conquista de la misma y mandó llamar a ‘Uzmán bin Talha (ra). Este abrió la puerta de la Ka’abah y el Santo Profeta (sa), Hazrat Bilal (ra), Hazrat Usama bin Zaid (ra) y Hazrat ‘Uzmán bin Talha (ra) entraron y a continuación cerraron la puerta. Se quedaron allí un tiempo y luego salieron. Hazrat Ibn ‘Umar dice además: fui rápidamente hacia Hazrat Bilal y le pregunté qué había sucedido dentro,  y respondió: él (es decir, el Santo Profeta -sa-) oró en la Ka’abah. Y le pregunté: ¿dónde? Él respondió: entre estos pilares”. Hazrat Ibn ‘Umar también dijo: “olvidé preguntarle cuántos rak’ats [unidades de oración] había ofrecido”.

Hazrat Bilal (ra) indicó más tarde a la gente en qué lugar de la Ka’abah había rezado el Santo Profeta (sa).

Ha sido narrado por Hazrat Ibn Abi Mulaika que:

“El día de la conquista de La Meca, el Mensajero de Dios (sa) ordenó a Hazrat Bilal que pronunciara el azán (la llamada a la oración) desde el techo de la Ka’abah. Así que Hazrat Bilal pronunció el azán desde el techo de la Ka’abah”.

Hazrat Jalifatul Masih II (ra), al mencionar a Hazrat Bilal (ra) en relación con la conquista de La Meca, afirma:

“Hazrat Abbas (ra) tomó a Abu Sufián y se acercó al Santo Profeta (sa) durante una reunión. El Santo Profeta (sa) vio a Abu Sufián y le dijo: ¡ay de ti! ¿Todavía no crees que Dios es Uno? Abu Sufián respondió: ¿por qué no iba a creerlo? Si hubiera otro dios, ¿no nos habría ayudado? Ante esto, el Santo Profeta (sa) dijo: ¡ay de ti! ¿Todavía no crees que Muhammad (sa) es el Profeta de Dios? Pero él respondió que todavía no estaba seguro de eso. Entonces, Hazrat Abbas (ra) le dijo a Abu Sufián: ¡oh alma desafortunada! ¡Jura tu lealtad, porque a través de la misma tú y tu nación os salvaréis! Abu Sufián respondió: Muy bien, lo haré. Así pues, ante la insistencia de Hazrat Abbas, hizo el bai’at [juramento de lealtad] en esa ocasión, pero su corazón no estaba completamente convencido de ello. Sin embargo,  más tarde se convirtió en un verdadero musulmán. A pesar de eso, realizó el bai’at y Hazrat Abbas (ra) le dijo que pidiera entonces que se perdonara a su nación, o de lo contrario sería destruida. En ese momento, los corazones de los Muhayirin [inmigrantes musulmanes de La Meca a Medina] estaban atemorizados. Eran originarios de La Meca y creían que, una vez que el honor de La Meca fuera destruido, no podría restaurarse; y a pesar de haberse enfrentado a una gran tortura, rezaron por una solución pacífica.

No obstante, al mismo tiempo, los Ansar [los musulmanes que vivían en Medina] estaban llenos de emoción y celo. El Santo Profeta (sa) le dijo: ¿Qué has venido a pedir? En respuesta Abu Sufián dijo: ¡oh Mensajero (sa) de Al’lah! ¿No mostrarás misericordia a tu gente? En verdad eres misericordioso y benevolente. Además, soy tu pariente, tu hermano, y también debería ser honrado de alguna manera, porque ahora me he unido al islam. El Santo Profeta (sa) dijo: ¡muy bien! Ve y anuncia en La Meca que todo el que entre en la casa de Abu Sufián recibirá protección.  Él respondió: ¡oh Mensajero de Al’lah (sa)! Mi casa tiene un tamaño limitado, así que  ¿cuántas personas podría alojar? Esta es una ciudad muy grande, ¿cómo pueden todos sus habitantes alojarse en mi casa? El Santo Profeta (sa) luego dijo: ¡muy bien! Cualquiera que entre en la Ka’abah recibirá refugio.

Abu Sufián respondió: ¡oh Mensajero de Al’lah (sa)! Algunas personas se quedarán sin protección. El Santo Profeta (sa) dijo: ¡muy bien! El que arroje sus armas quedará en paz. Abu Sufián respondió: ¡oh Mensajero de Al’lah (sa)! Todavía quedarán algunas personas. El Santo Profeta (sa) dijo: ¡muy bien! Quien cierre las puertas de su hogar también recibirá refugio. Abu Sufián respondió: ¡oh Mensajero de Al’lah (sa)! Los pobres que viven en las calles serán asesinados. El Santo Profeta (sa) dijo: “¡muy bien! Prepara una bandera para Bilal y tráemela.

Abi Ruwayha (ra) era uno de los Compañeros y cuando el Santo Profeta (sa) formó lazos de hermandad en Medina entre los Muhayirin y los Ansar, estableció también un vínculo de hermandad entre Abi Ruwayha (ra) y Bilal (ra). Quizás Bilal (ra) no estuvo presente en ese momento, por la razón que fuera,  pero el Santo Profeta (sa) mandó hacer una bandera para Bilal (ra), se la dio a Abi Ruwayha (ra) y dijo: esta es la bandera de Bilal. Ve a la ciudad y anuncia que se le concederá refugio a quien esté bajo la bandera de Bilal. Abu Sufián dijo: Esto es suficiente. La Meca ahora se salvará”. Luego pidió permiso para irse. El Santo Profeta (sa) dijo: ¡puedes irte! Dado que el líder ya había aceptado la derrota, ya no importaba si recibían dichas noticias o no.

Abu Sufián entró nervioso en La Meca y dijo repetidamente: ¡oh pueblo! Cerrad las puertas de vuestras casas. ¡Oh pueblo! Arrojad vuestras armas. ¡Oh pueblo! Entrad en la Ka’abah. La bandera de Bilal se ha levantado en alto, id y quedaros debajo de ella. Mientras tanto, la gente comenzó a cerrar sus puertas. Algunos empezaron a entrar en la Ka’abah y otros arrojaron sus armas al exterior. Al final, el ejército islámico entró en la ciudad y la gente se reunió bajo el estandarte de Bilal”.

Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“El punto más extraordinario que vale la pena destacar de este incidente es la bandera de Hazrat Bilal (ra). El Santo Profeta (sa) preparó una bandera para Hazrat Bilal (ra) y dijo que se le concedería refugio a quien estuviera debajo de ella. A pesar de que el Santo Profeta (sa) era el líder, no izó una bandera para sí mismo. Después de él, en términos del nivel de sacrificios ofrecidos, estaba Hazrat Abu Bakr (ra), pero tampoco se izó ninguna bandera para él. En términos de líderes de entre los musulmanes, el siguiente era Hazrat ‘Umar (ra), pero él tampoco tuvo izada la bandera. El más digno después de él fue Hazrat Uzmán (ra), el yerno del Santo Profeta (sa), pero ni para él se izó ninguna bandera. El siguiente era Hazrat ‘Ali (ra), quien era su hermano y yerno, pero tampoco en su caso había izado la bandera para él.

Luego estaba Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra), sobre quien el Santo Profeta (sa) había declarado que mientras viviera, no habría discordia entre los musulmanes; a pesar de esto, a él tampoco se le concedió una bandera. El Santo Profeta (sa) ni siquiera levantó una bandera para Hazrat Abbas (ra), su tío, quien a veces incluso hablaba de una manera descortés frente a él y ante lo cual el Santo Profeta (sa) no mostraba disgusto.  A él tampoco se le concedió una bandera. Además, estaban presentes todos los demás jefes y personas de gran eminencia;  también estaba Hazrat Jalid bin Walid (ra), hijo de un jefe muy conocido. Hazrat Amr bin As (ra), el hijo de otro jefe, estaba presente, así como los hijos de otros jefes, pero ninguno de ellos tenía una bandera izada.

¿Se preparó y se entregó una bandera solo a Hazrat Bilal (ra)? ¿Cuál fue la razón? Fue porque cuando estaba a punto de lanzarse un asalto contra la Ka’abah, Hazrat Abu Bakr (ra) vio que los que estaban a punto de ser asesinados eran sus hermanos y él mismo fue al Santo Profeta (sa) diciendo: ¡oh Mensajero (sa) de Al’lah! ¿Matarán a sus propios hermanos? Se había olvidado de las injusticias cometidas contra ellos y  pasando por alto este aspecto, solo vio que eran sus hermanos. Hazrat ‘Umar (ra) dijo: ¡oh Mensajero de Al’lah (sa), mata a los incrédulos! Pero cuando el Santo Profeta (sa) decidió perdonarlos a todos, incluso Hazrat ‘Umar (ra) pensó: ‘Es mejor que nuestros hermanos sean perdonados’. Hazrat Uzmán (ra) y Hazrat ‘Ali (ra) también pensaron que era mejor que fueran perdonados, aun habiendo cometido injusticias contra ellos. Incluso mientras el Santo Profeta (sa) los perdonaba, podía haber surgido el pensamiento de que entre ellos se encontraban tíos, hermanos, yernos, parientes y seres queridos, por lo que si los perdonaba sería mejor y los parientes se salvarían. Al final, solo había una persona que no tenía parientes en La Meca, que no tenía influencia en La Meca, que no tenía ayuda en La Meca y que fue torturada en un estado de impotencia. Hazrat Abu Bakr (ra) no fue sometido a esa tortura, ni Hazrat ‘Ali (ra), Hazrat Uzmán (ra) o Hazrat ‘Umar (ra). De hecho, el mismo Santo Profeta (sa) no sufrió la misma aflicción”.

En una de las  narraciones de un sermón anterior se mencionó que Hazrat Abu Bakr y el Santo Profeta (sa) se salvaron de las crueldades debido a sus relaciones. Sin embargo, hice la aclaración en ese momento de que, a pesar de todo, también se infligieron crueldades sobre el Santo Profeta (sa) y Hazrat Abu Bakr (ra). Así pues, Hazrat Bilal (ra) fue el único que sufrió tales atrocidades. Aquí, Hazrat Musleh Maud (ra) no rechaza la idea de que ellos sufrieron injusticias, sino que afirma que nadie experimentó el mismo tipo de tortura que sufrió Hazrat Bilal (ra).

Luego, al describir algunos de los métodos de tortura, Hazrat Musleh Maud (ra) dice:

“Hazrat Bilal (ra) fue obligado a tumbarse desnudo sobre arena ardiente. Podemos comprobar por nosotros mismos que no se puede caminar descalzo en los meses de mayo y junio, y así y todo, lo obligaron a yacer desnudo en la arena flameante. Después, los niños, que usaban zapatos con clavos, saltaban sobre su pecho y le decían: di que hay más dioses además del Dios Único, di que Muhammad [sa] es un mentiroso. Lo golpeaban constantemente y una y otra vez Hazrat Bilal (ra) respondía a su manera: as-hadu al’la ilaha il’lAl’lah, (doy testimonio de que no hay dios sino Al’lah). As-hadu al’la ilaha il’lAl’lah. Esto significa: ¿cómo puedo decir eso, después de presenciar que Dios es Uno; ¿cómo puedo decir que son dos? Y a pesar de lo mucho que podáis torturarme, tras saber que Muhammad (sa) es el verdadero Mensajero de Al’lah, ¿cómo puedo llamarlo mentiroso?  Entonces los niños lo golpeaban aún más.

Fue tratado de esta manera en los meses de verano, o sea, en los de intenso calor. Durante los meses de invierno le ataban los pies con una cuerda, lo arrastraban por las calles pedregosas y su piel se llenaba de heridas, es decir, su piel quedaba gravemente lastimada. Lo arrastraban obligándole a que dijera ‘Muhammad [sa] es un mentiroso y hay otros dioses además de Dios’. No obstante, su respuesta era: ‘as-hadu al’la ilaha il’lAl’lah.  As-hadu al’la ilaha il’lAl’lah, (doy testimonio de que no hay Dios sino Al’lah).

Cuando el ejército islámico, que ascendía a diez mil fieles, estaba listo para entrar en La Meca, Bilal (ra) debió pensar que ese sería el día de la retribución contra aquellos que solían golpearle en el pecho con sus zapatos y que sería recompensado por las crueles palizas y torturas que soportó. Pero cuando el Santo Profeta (sa) declaró que todos aquellos que entraran en la casa de Abu Sufián o en la Sagrada Ka’abah, depusieran las armas o cerraran las puertas de sus casas serían perdonados; qué pudo haber pensado Bilal (ra), teniendo en cuenta que el Santo Profeta (sa) estaba perdonando a sus propios familiares y parientes, algo que de hecho era un acto noble; aunque entonces, ¿cómo recibiría una compensación? El Santo Profeta (sa) sabía que ese día, solo había una persona a la que le dolería que perdonara a estas personas y esa persona era Bilal (ra), ya que estas personas no eran su familia ni miembros de su tribu. El dolor que tuvo que soportar no fue soportado por nadie más. Por lo tanto, el Santo Profeta (sa) decidió que buscaría venganza por el dolor de Bilal (ra), pero lo haría de una manera que mantuviera la dignidad de su profetazgo y al mismo tiempo sería consciente de los sentimientos de Bilal (ra). Por eso, el Santo Profeta (sa) instruyó que se izara la bandera de Bilal (ra) y que los jefes de La Meca, que solían golpear en el pecho de Bilal con sus zapatos, que solían atar una cuerda a sus pies y arrastrarlo, que solían hacerle yacer sobre la arena ardiente, debían ser informados que si deseaban salvar sus vidas, así como las de sus esposas e hijos, debían venir y permanecer bajo la bandera de Bilal.

Creo que desde la creación de este mundo, desde el momento en que a los humanos se les otorgaron facultades especiales, desde que los humanos comenzaron a buscar venganza unos de otros y han tenido la capacidad de hacerlo, nunca nadie ha recibido una retribución tan magnífica. Cuando se izó la bandera de Bilal (ra) en el terreno frente a la Santa Ka’abah, las circunstancias eran muy diferentes a las que solían ser. Los jefes de La Meca que solían aplastar a Bilal (ra) bajo sus pies exigiéndole que declarara mentiroso a Muhammad, el Mensajero de Dios (sa), esos mismos jefes vinieron corriendo, llevando a  sus esposas e hijos de la mano, a buscar refugio bajo la bandera de Bilal con el fin de salvar sus vidas.

Solo pensad en el amor y la devoción que el corazón y el alma de Bilal debía haber sentido por el Santo Profeta (sa) en ese momento.  Debió haber pensado: No sabía si alguna vez obtendría la retribución de los incrédulos, o si incluso tendría la capacidad de hacerlo. Ahora, he podido tomar la retribución de tal manera que cada persona que solía aplastar mi pecho, ahora han bajado su cabeza hacia mis pies. Esta fue su retribución: los que solían golpear en el pecho de Bilal (ra) con sus zapatos ahora tenían que bajar la cabeza a los pies de Bilal (ra). Por tanto, esta retribución fue mucho más magnífica que la del profeta Yusuf o José (as), porque José (as) perdonó a sus hermanos solo por el bien de su padre. La persona por cuya causa perdonó fue su padre y las personas a quienes perdonó fueron sus hermanos. El Santo Profeta Muhammad (sa) perdonó a sus tíos y hermanos sólo después de que se sometieran ante los pies de un antiguo esclavo -maltratado por todos. En comparación, la retribución de José (as) por lo tanto no tiene importancia”.

La primera referencia es de “Seir-e-Ruhani”, libro de Hazrat Musleh Maud (ra).

Este mismo incidente también ha sido mencionado brevemente en el libro “Introducción al estudio del Sagrado Corán”. Menciono esto porque algunas personas me escriben diciendo que dicho incidente ha sido mencionado de manera diferente en otro lugar, mientras que la diferencia entre los dos es simplemente que uno ha sido escrito en detalle mientras que el otro ha sido mencionado brevemente. Algunas personas se centran en ciertos aspectos y destacan las diferencias entre las narraciones, mientras que tanto las descripciones de los incidentes como sus conclusiones son las mismas.

En cualquier caso, se afirma aquí [“Introducción al estudio del Sagrado Corán”] lo siguiente:

“Abu Sufián (ra) preguntó al Santo Profeta (sa) si los mequíes estarían a salvo si no tomaban las armas. El Santo Profeta (sa) respondió afirmativamente y dijo que toda persona que cerrara la puerta de su casa permanecería a salvo. Hazrat Abbas (ra) le dijo al Santo Profeta (sa) que Abu Sufián era una persona muy orgullosa y lo que quería preguntarle era si su honor sería debidamente considerado. (Esto es un añadido al relato con referencia a Hazrat Abbas (ra)”. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Muy bien, quienquiera que entre en la casa de Abu Sufián también se le concederá seguridad. Quien entre en la Ka’bah, baje las armas, cierre las puertas de sus casas, o entre en la casa de Hakim bin Hizam también se le concederá seguridad’. Después de esto, el Santo Profeta (sa) llamó a Abi Ruwayha, porque se había establecido un vínculo de hermandad entre él y el esclavo abisinio, Bilal (ra). El Santo Profeta (sa) dijo que quienquiera que viniera y se refugiara bajo la bandera de Abi Ruwayha se le concedería la amnistía. Además instruyó a Bilal (ra) para que anunciara que a quien estuviera bajo la bandera de Abi Ruwayha se le concedería seguridad”.

(Esta parte en la que Hazrat Bilal (ra) hace un anuncio es una adición al relato anterior). La verdad es que esa orden del Santo Profeta (sa) estaba llena de profunda sabiduría. La gente de La Meca solía atar una cuerda a los pies de Bilal (ra) y arrastrarlo por las calles. Las calles y llanuras de La Meca no eran un lugar pacífico para Bilal (ra), sino un lugar de tortura; un lugar donde era humillado y ridiculizado. El Santo Profeta (sa) pensó que en este día, el corazón de Bilal (ra) debía inclinarse a buscar la retribución; ya que era necesario que a este Compañero extremadamente leal se le concediera su retribución. Sin embargo también era necesario que esta retribución estuviera de acuerdo con las enseñanzas prístinas del Islam. Así, el Santo Profeta (sa) no buscó la retribución para Bilal (ra) cortando las cabezas de sus enemigos con la espada, sino que entregó una bandera a su hermano, y encargó al propio Bilal (ra) que anunciara que todos los que estuvieran bajo la bandera de su hermano se salvarían. Qué gloriosa y hermosa fue esta retribución, porque cuando Bilal (ra) hizo este anuncio en voz alta, que ‘oh pueblo de La Meca, venid a poneros bajo la bandera de mi hermano para que se les conceda protección’, los sentimientos de retribución debían haber disminuido de su corazón. Tenía que haber sentido que no podía haber una retribución más magnífica y hermosa que la que le dio el Santo Profeta (sa)”.

Mencionando la paciencia de Hazrat Bilal (ra) y su condición en el momento de la conquista de La Meca, Hazrat Jalifatul Masih II (ra) afirma:

“Tales fueron las dificultades que Bilal (ra) tuvo que soportar, (la persecución a la que se enfrentó en La Meca se mencionó anteriormente). Sin embargo, con motivo de la victoria de La Meca, ¿saben cómo el Santo Profeta (sa) tomó represalias contra el incrédulo y concedió honor a este esclavo africano en cuyo pecho pisaban los jefes de La Meca? En la conquista de La Meca, el Santo Profeta (sa) le entregó a Bilal (ra) una bandera y anunció: ‘¡oh líderes de La Meca! Si deseáis salvaguardar vuestras vidas, refugiaros bajo la bandera de Bilal (ra)’. En otras palabras, Bilal (ra), sobre cuyo pecho pisaban los jefes de La Meca, el Santo Profeta (sa) anunció a los mequíes que ahora el único medio de garantizar la protección de sus vidas era someterse ante Bilal (ra), aunque Bilal (ra) fuera un antiguo esclavo y ellos fueran los jefes”.

Por consiguiente, tanto si la bandera fue entregada al hermano de Bilal (ra) o Bilal (ra) fue designado para estar a su lado, o si la misma fue entregada al propio Bilal (ra), el resultado final fue sin duda el mismo. A pesar de una pequeña diferencia en los detalles de cómo se desarrollaron los eventos, se recoge el mismo hecho y la conclusión es la misma.

Hazrat Abdul’lah bin ‘Umar (ra) narra que con motivo del Eid, se designaba a una persona para que caminara delante del Santo Profeta (sa) con una lanza en la mano y esta tarea se asignaba principalmente a Hazrat Bilal (ra).

Muhammad bin Amr narra que Hazrat Bilal (ra) clavaba la lanza en la tierra -en aquellos días la celebración del Eid se hacía en una llanura abierta.

Según una narración, el Rey de Abisinia [Negus] envió tres lanzas al Santo Profeta (sa) como regalo. El Santo Profeta (sa) se guardó una para sí mismo y de entre las dos restantes, le dio una a Hazrat ‘Ali bin Abi Talib (ra) y otra a Hazrat ‘Umar bin Jattab (ra). En las ocasiones de Eid, Hazrat Bilal (ra) caminaba delante del Santo Profeta (sa) mientras llevaba la lanza que el Santo Profeta (sa) había guardado para sí mismo y luego la clavaba en la tierra. El Santo Profeta (sa) rezaba entonces en su dirección. Se narra además que después de la muerte del Santo Profeta (sa), Hazrat Bilal (ra) continuó esta práctica de llevar la lanza y caminaba delante de Hazrat Abu Bakr (ra).

Según algunas narraciones, después de la muerte del Santo Profeta (sa), Hazrat Bilal (ra) viajó a Siria para participar en la yihad. Se ha narrado que Hazrat Bilal (ra) fue a Hazrat Abu Bakr (ra) y dijo: ¡oh Jalifa del Mensajero (sa)! Escuché al Mensajero (sa) de Al’lah decir que la mejor acción de un creyente es participar en la yihad en el camino de Al’lah. Hazrat Abu Bakr (ra) declaró: Bilal (ra), ¿qué es lo que deseas? Hazrat Bilal (ra) respondió: deseo ser enviado a realizar la yihad en el camino de Al’lah y alcanzar el martirio. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: por la causa de Al’lah y mientras te recuerdo mi honor y mi derecho, te pido que te quedes conmigo, porque he llegado a la vejez y mi cuerpo se ha vuelto frágil y el momento de mi muerte está muy cerca. Posteriormente, Hazrat Bilal (ra) permaneció con Hazrat Abu Bakr (ra) hasta su muerte.

Después de la muerte de Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat Bilal (ra) se presentó ante Hazrat ‘Umar (ra) y presentó la misma solicitud que hizo a Hazrat Abu Bakr (ra). Hazrat ‘Umar (ra) también le dio una respuesta similar a la de Hazrat Abu Bakr (ra). Sin embargo, Hazrat Bilal (ra) no quiso aceptar esto e insistió en ir a la yihad y continuó solicitando a Hazrat ‘Umar (ra). Entonces, Hazrat ‘Umar (ra) le dijo: ¿a quién le confiaré la responsabilidad de llamar el azán después de ti? Hazrat Bilal (ra) propuso el nombre de Hazrat Sa’d (ra) porque también hacía el azán durante la vida del Santo Profeta (sa). Por lo tanto, Hazrat ‘Umar (ra) confió el deber de hacer el azán a Hazrat Sa’d (ra) y que después de él su progenie continuaría prestando este servicio, y permitió a Hazrat Bilal (ra) ir a la yihad por su insistencia.

Esta es una narración, pero en otra narración se menciona la conversación que tuvo lugar entre Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Bilal (as) de la siguiente forma:

Musa bin Muhammad relata con la autoridad de su padre que después de la muerte del Santo Profeta (sa), Hazrat Bilal (ra) dio el azán cuando el Santo Profeta (sa) no había sido enterrado todavía. Entonces, cuando Hazrat Bilal (ra) dijo: ash-hadu an-na Muhammadur Rasul Al’lah, testificó que Muhammad es el Mensajero de Al’lah, en lugar de recitar ash-hadu, decía as-hadu por su particular pronunciación, la gente dentro de la mezquita empezó a llorar profusamente.

Cuando el Santo Profeta (sa) fue enterrado, Hazrat Abu Bakr (ra) pidió a Hazrat Bilal (ra) que diera el azán. Hazrat Bilal (ra) respondió: “Si me liberó para que permanezca con usted, entonces haré lo que me pida. Sin embargo, si me liberó por el agrado de Al’lah, entonces déjeme hacer lo que quiera”. Hazrat Abu Bakr (ra) declaró: “Te liberé por el agrado de Al’lah”. Ante esto, Hazrat Bilal (ra) afirmó: “Después del fallecimiento del mensajero de Dios, no realizaré el azán (llamada a la oración) para nadie más”. Hazrat Abu Bakr (ra) le dijo que este asunto quedaba completamente a su libre albedrío.  A partir de entonces, Hazrat Bilal (ra) permaneció en Medina hasta que los ejércitos comenzaron a partir hacia Siria durante la era de Hazrat ‘Umar (ra) y Hazrat Bilal (ra) también fue con ellos.

Según una narración en Usdul Ghabah, Hazrat Bilal (ra) le dijo a Hazrat Abu Bakr (ra): “Si me has liberado por tu propio bien, retenme contigo, pero si me has liberado por el bien de Dios, entonces permíteme ir a la yihad en el camino de Dios”. Al escuchar esto, Hazrat Abu Bakr (ra) le permitió marcharse. Hazrat Bilal (ra) viajó hasta Siria y permaneció allí hasta su fallecimiento. Por consiguiente, según la mayoría de las narraciones, Hazrat Bilal (ra) se marchó a Siria durante el Jalifato de Hazrat ‘Umar (ra) y no de Hazrat Abu Bakr (ra);  y según otra narración, después de la muerte del Santo Profeta (sa), Hazrat Bilal (ra) continuó dando el azán (llamada de la oración) durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra).

En otra narración se afirma que una vez Hazrat Bilal (ra) vio al Santo Profeta (sa) en un sueño y le dijo: ¡oh Bilal, ¿qué desconsiderado eres que aún no has venido a visitarme?

Hazrat Bilal (ra), que estaba en Siria en ese momento, se despertó en un estado de profundo dolor, montó su caballo y salió hacia Medina.  Al llegar a la bendita tumba del Santo Profeta (sa) comenzó a llorar intensamente y se sintió abrumado por un estado de intensa angustia.  Al mismo tiempo, llegaron Hazrat Hassan (ra) y Hazrat Hussain (ra). Hazrat Bilal (ra) les besó y les abrazó. Ambos le dijeron que deseaban que diera el azán para la oración de la mañana o fáyar.  De este modo, Hazrat Bilal (ra) se subió al techo de la mezquita y según el narrador, recitó: Al’laho Akbar, Al’laho Akbar, Dios es el Más Grande, Dios es el Más Grande. La ciudad de Medina resonó pues con tales palabras. Y cuando recitó: ash-hadu Al’lah ilāha il’l Al’lah”, atestiguo que nadie es digno de ser adorado salvo Dios, el sonido resonó aún más y la gente, de repente, comenzó a reunirse. Y al recitar: ash-hadu an-na Muhammadur Rasul Al’lah, doy testimonio que Muhammad es el Mensajero de Al’lah, incluso las mujeres salieron de sus dependencias. El narrador afirma que nunca había visto llorar a tantos hombres y mujeres como ese día. En otras palabras, a los musulmanes se les recordó la época del Santo Profeta (sa) y se sintieron abrumados por tal emoción.

Durante la época del segundo Jalifa, Hazrat ‘Umar (ra), cuando Hazrat Bilal (ra) pidió permiso para ir a la yihad, Hazrat ‘Umar (ra) preguntó qué le impedía dar el azán (llamada a la oración). Hazrat Bilal (ra) respondió: “daba el azán (llamada a la oración) siguiendo las instrucciones del Santo Profeta (sa) y continué haciéndolo hasta su muerte. A partir de entonces, di el azán (llamada a la oración) siguiendo las instrucciones de Hazrat Abu Bakr (ra), porque él me concedió mi libertad y continué haciéndolo hasta su fallecimiento. Escuché al Santo Profeta (sa) decir: ¡oh Bilal, no hay mejor forma de adoración que realizar la yihad en el camino de Dios!”.

Así pues, Hazrat Bilal (ra) salió para Siria. Más tarde, cuando Hazrat ‘Umar (ra) viajó a Siria, Hazrat Bilal (ra) dio el azán (llamada a la oración) siguiendo sus instrucciones. El narrador de la tradición afirma que nunca vio a Hazrat ‘Umar (ra) emocionarse tanto como ese día.

Con respecto a la última parte de la vida de Hazrat Bilal (ra), Hazrat Jalifatul Masih II (ra) afirma:

“Hacia el final de su vida, Hazrat Bilal (ra) fue a Siria … Aquí se alude que la gente no aceptaba sus propuestas de matrimonio, sin embargo, se mencionó anteriormente que estuvo casado antes, por lo que tal vez no tuvo propuestas matrimoniales porque estaba viajando a Siria, o que mientras estaba en Siria no recibió ninguna propuesta de matrimonio.  Pero en cualquier caso, hay muchas narraciones que informan que se casó durante la vida del Santo Profeta (sa).

Hazrat Musleh Maud (ra) relata que:

Hazrat Bilal (ra) envió una propuesta de matrimonio a alguien de Siria y declaró que él era africano, y que era su elección aceptar su propuesta. Si aceptaban su propuesta por ser un Compañero del Santo Profeta (sa), entonces éste sería un acto de gran bondad de su parte. Así, la propuesta de matrimonio fue aceptada y Hazrat Bilal (ra) permaneció en Siria”.

Él también tuvo matrimonios anteriores, por lo que podría ser que todas sus esposas hubieran fallecido, o que ninguna de ellas quisiera ir con él, o que él quisiera casarse en Siria. En cualquier caso, debe aclararse aquí que Hazrat Bilal (ra) sí tuvo matrimonios anteriores a pesar de que Hazrat Musleh Maud (ra) había escrito que, según otras narraciones, nadie aceptaba su propuesta ni le daba la mano en matrimonio, pero Dios sabe mejor en qué contexto se escribieron esas narraciones.  No obstante, Hazrat Bilal (ra) envió una propuesta de matrimonio mientras estaba en Siria y fue aceptada, y por ello permaneció en Siria.

La alusión de su matrimonio se mencionó como un asunto secundario, la narración real es sobre un sueño que tuvo. Hazrat Musleh Maud (ra) afirma que en una ocasión, el Santo Profeta (sa) se le acercó en un sueño y le dijo: “Bilal, parece que te has olvidado de mí y no has venido a visitar mi tumba”. Hazrat Bilal (ra) se levantó de inmediato, preparó sus provisiones para el viaje y se fue a Medina, y oró fervientemente junto a la tumba del Santo Profeta (sa). Sintió una profunda emoción y la noticia de su llegada se extendió por toda la ciudad. Hazrat Hassan (ra) y Hazrat Hussain (ra), que eran mucho mayores entonces, corrieron hacia él y le dijeron: ¿solías dar el azán (llamada a la oración) en la época del Santo Profeta (sa)? Sí”, respondió Hazrat Bilal (ra). Ambos le pidieron que diera el azán (llamada a la oración) para ellos también, así que Hazrat Bilal (ra) dio el azán y todos lo escucharon.

Durante su Jalifato, Hazrat ‘Umar (ra) estableció un sistema para registrar y controlar las cuentas y las finanzas, etc. en Siria. Cuando estos registros se completaron, Hazrat Bilal (ra) se mudó a Siria y permaneció con los muyahidines [los que participaron en las batallas]. Entonces, Hazrat ‘Umar (ra) dijo a Hazrat Bilal: “¡Oh Bilal! ¿A quién encargarás la supervisión de los asuntos relacionados con tu prestación (es decir, quién sería su representante aquí para tratar sus asuntos financieros)?. Él respondió: se lo asignaré a Abu Ruwayha, ya que es alguien a quien nunca podré abandonar debido al vínculo de hermandad que el Santo Profeta (sa) estableció entre él y yo.

En relación a la veracidad y honestidad de Hazrat Bilal (ra), hay una narración que dice: Amr bin Memun narra que según un relato de su padre, el hermano de Hazrat Bilal se declaraba árabe y se consideraba uno de ellos. Envió una propuesta de matrimonio a una mujer árabe, quien declaró que si Hazrat Bilal venía personalmente a verla [para transmitir la propuesta], la consideraría.  Cuando Hazrat Bilal fue a verla, recitó el Tashahud [alabó a Dios Altísimo] y luego dijo: soy Bilal bin Rabah y este es mi hermano. En cuanto a la fe y su moral, no es un buen hombre. Si deseas casarte con él, puedes hacerlo, y al mismo tiempo, si lo deseas, puedes rechazar la propuesta. Ella respondió: “Como es su hermano, acepto la propuesta de matrimonio. Así pues, se casó con el hermano de Hazrat Bilal (ra).

Zaid bin Aslam cuenta que unas personas de Banu Abi Bukair vinieron a ver al Santo Profeta (sa) y le pidieron que amañara el matrimonio entre su hermana y tal o cual persona. El Santo Profeta (sa) les preguntó qué pensaban de Bilal (como pretendiente al matrimonio). La segunda vez que vinieron preguntaron: ¡oh Mensajero de Dios! Por favor, amañe el matrimonio entre nuestra hermana y tal o cual persona. El Santo Profeta (sa) les preguntó de nuevo qué pensaban de Bilal? Cuando estas personas vinieron por tercera vez -habiendo rechazado anteriormente -y pidieron al Santo Profeta (sa) que arreglara el matrimonio de su hermana con tal o cual persona, el Santo Profeta (sa) dijo: ¿cuál es vuestra opinión sobre Bilal? ¿Qué pensáis de alguien que está entre los habitantes del paraíso? El narrador dice entonces que arreglaron el matrimonio entre su hermana y Hazrat Bilal (ra).

En el anterior extracto de Hazrat Musleh Maud (ra), en el que se escribió que no recibía ninguna propuesta de matrimonio, había un contexto y un trasfondo en esta declaración, ya que hay narraciones que afirman que Hazrat Bilal (ra) se casó unas cuantas veces.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe:

“Durante el Jalifato de Hazrat ‘Umar (ra), él, junto con Abu Sufián y varios otros jefes de La Meca que habían aceptado el islam en la victoria de La Meca, fue a reunirse con Hazrat ‘Umar (ra)”. Parece que “él” está escrito erróneamente.

“Durante el Jalifato de Hazrat ‘Umar (ra), Abu Sufián y varios otros líderes de La Meca que habían aceptado el Islam en la victoria de La Meca, fueron al encuentro de Hazrat ‘Umar (ra). Por coincidencia, al mismo tiempo, Bilal (ra), Ammar (ra), Suhaib (ra) y otros también vinieron a reunirse con Hazrat ‘Umar (ra). Estas personas eran los que anteriormente eran esclavos y eran muy pobres, pero estaban entre los que habían aceptado el Islam en los primeros días. Cuando Hazrat ‘Umar (ra) fue notificado, invitó a Bilal (ra), etc., a venir a verlo primero. Al presenciar este espectáculo, Abu Sufián (ra), que tal vez todavía tenía un toque de ignorancia, se enfureció y dijo: ¿vamos a ser testigos de tal desgracia también? ¿Debemos esperar, mientras a estos esclavos se les concede el honor de la audiencia? Entonces, ¿quién tiene la culpa de esto? Replicó Suhail: Muhammad (sa) nos invitó a todos a Dios y ellos lo aceptaron inmediatamente, mientras nos contuvimos. Entonces, ¿no deberían tener superioridad sobre nosotros?

 Al mencionar el estatus y rango de Hazrat Bilal (ra), Hazrat Musleh Maud (ra) ha relatado este incidente de la siguiente manera:

“Durante su Jalifato, Hazrat ‘Umar (ra) vino una vez a La Meca y todos aquellos antiguos esclavos que eran arrastrados por sus cabellos, vinieron uno por uno a reunirse con Hazrat ‘Umar (ra). Era el día de Eid y antes de que estos antiguos esclavos llegaran, todos los hijos de los prominentes jefes de La Meca vinieron a saludar a Hazrat ‘Umar (ra). Todavía estaban sentados allí cuando llegó Hazrat Bilal (ra), el mismo Bilal que antes era esclavo, al que la gente golpeaba severamente y arrastraba su cuerpo desnudo a través de rocas afiladas; al que colocaban grandes y pesadas rocas en el pecho y le obligaban a decir que adorara a Lat y Uzza (ídolos), sin embargo, sólo decía: doy testimonio de que no hay nadie digno de adoración excepto Dios. Cuando Hazrat ‘Umar (ra) vio a Hazrat Bilal (ra), pidió a los jefes si podían retroceder y permitir que Hazrat Bilal se sentara. Acababa de sentarse cuando otro Compañero, que antes era esclavo, llegó y Hazrat ‘Umar (ra) preguntó de nuevo a los jefes si podían retroceder y permitirle sentarse. Después de un corto tiempo, otro Compañero que era un antiguo esclavo llegó y de nuevo Hazrat ‘Umar (ra) pidió a los jefes que se retiraran y dejaran espacio para que se sentara. Debido a que Dios deseaba humillarlos, casualmente ocho o diez antiguos esclavos vinieron uno tras otro y cada vez Hazrat ‘Umar (ra) pedía a los jefes que retrocedieran y les permitieran sentarse delante.

En aquellos días no había grandes salas, sino que solía haber pequeñas habitaciones en las que sólo podía caber un pequeño número de personas. Cuando la habitación se llenó con los Compañeros que una vez fueron esclavos y se hizo sentar a los jefes donde se guardaban los zapatos, no pudieron soportar esta humillación. Inmediatamente se fueron y afuera comenzaron a discutir cómo habían sido deshonrados porque esas personas que una vez fueron sus sirvientes, ahora se les hizo sentarse delante de ellos y se les obligó a retroceder; también que se les obligó a sentarse donde estaban los zapatos y que fueron deshonrados y humillados delante de todos.

Uno de los jóvenes jefes que era más sabio que los demás escuchó todo esto y dijo: En efecto, fuimos deshonrados, pero la pregunta es ¿de quién fueron las acciones que resultaron en nuestra desgracia? Cuando nuestros hermanos y padres infligían crueldades al Santo Profeta y sus Compañeros, estos esclavos sacrificaban sus vidas por él. Por lo tanto, ya que al Santo Profeta (sa) se le concedió la victoria y el gobierno, pueden decidir por ustedes mismos a quiénes honrarán los seguidores del Santo Profeta (sa): ¿a ustedes, que solían golpearlos o a los esclavos que sacrificaron sus vidas por el Islam? Si de verdad merecen honor y respeto hoy, entonces ¿por qué tenéis queja alguna? Es debido a las malas acciones de vuestros antepasados que no recibís el mismo honor que estos esclavos.

Cuando el joven sensato dijo esto, comprendieron el asunto. Dijeron: en efecto, nuestros antepasados son responsables de esta humillación, pero ¿hay alguna manera de lavar esta mancha? Todos estuvieron de acuerdo en que como no podían pensar en una solución, hablarían con Hazrat ‘Umar (ra) y le preguntarían si había una manera de expiar sus errores. Cuando fueron a ver a Hazrat ‘Umar (ra), la reunión había terminado y los Compañeros se habían ido. Le dijeron a Hazrat ‘Umar (ra): hemos venido a hablar con usted sobre la angustia que sentimos hoy en la reunión. Hazrat ‘Umar (ra) declaró: no se sientan agraviados, estas personas eran los Compañeros del Santo Profeta y siempre estaban sentados al frente en sus reuniones. Por lo tanto, me vi obligado a sentarlos en la parte delantera. Soy consciente de que les puede doler mi acción, pero era mi deber. Ellos respondieron: podemos entender esta situación suya, sólo queremos saber si hay alguna manera de expiar las razones por las que sufrimos esta humillación. ¿Hay agua con la que podamos lavar estas manchas?

Hazrat ‘Umar (ra) había visto la influencia, el poder, el asombro y la fuerza que sus antepasados ejercían. Cuando Hazrat ‘Umar (ra) les oyó decir estas palabras, se le llenaron los ojos de lágrimas al pensar en lo lejos que llegarían para expiar sus errores. Estaba abrumado por un estado de emoción tan intenso que no podía hablar. Todo lo que podía hacer era apuntar hacia Siria, donde en esos días, los musulmanes estaban en batalla con los ejércitos del César (o bizantinos). Lo que quiso decir es que la única manera de expiar la razón por la que sufrieron esta humillación era sacrificar sus vidas e ir a luchar. Así, montando sus camellos, partieron inmediatamente hacia Siria. La historia nos dice que ninguno de estos jóvenes jefes regresó con vida. Así, a través del sacrificio de su sangre, lavaron la mancha que estaba embellecida en sus frentes debido a las acciones de sus antepasados”.

Por tanto, una cosa que aprendemos de esto es que para alcanzar un rango u honor, uno debe ofrecer sacrificios. Las bellas enseñanzas del Islam son tales que aquellos que ofrecieron sacrificios desde el principio, su rango y posición es indudablemente mayor, independientemente de si eran esclavos de ascendencia africana o pertenecían a cualquier otra etnia. El Islam ha concedido el honor en base al mérito y puede ser otorgado a cualquiera, no sólo a los ricos o a los pobres. Si muestran lealtad y están dispuestos a ofrecer sacrificios, y si están dispuestos a sacrificarlo todo, incluyendo sus vidas, entonces se les dará el rango y el honor que les corresponde. Algunos relatos de Hazrat Bilal (ra) aún permanecen y, si Dios quiere, serán mencionados en el futuro.

Resumen

Después de recitar Tashahud, Ta’awwuz y Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que seguiría tratando los incidentes de la vida de Hazrat Bilal bin Rabah (ra).Se cuenta que mientras regresaba de la batalla de Khaibar, el Santo Profeta (sa) se detuvo en la noche para descansar. Antes de irse a dormir, le dijo a Hazrat Bilal (ra) que él sería el encargado de salvaguardar su oración (lo que significa que se aseguraría de que todos se despertaran para la oración previa al amanecer). Sin embargo, a pesar de sus intentos de mantenerse despierto para poder despertar al Santo Profeta (sa) y a sus compañeros, Hazrat Bilal (ra) se durmió y no se despertó a tiempo. De hecho, todos, incluido el Santo Profeta (sa) permanecieron dormidos hasta que salió el sol. Cuando se despertaron, el Santo Profeta (sa) les guió en la oración y dijo que si uno no podía despertarse para la oración previa al amanecer, entonces debían ofrecerla tan pronto como se despertara.La conquista de La Meca

Su Santidad (aba) relató la siguiente narración: el día de la conquista de La Meca, el Santo Profeta (sa) instruyó a Hazrat Bilal (ra) que subiera a la Ka’ba y pronunciara el Adhan (llamada a la oración). Su Santidad (aba) citó al Segundo Califa (ra) mientras presentaba un incidente de la conquista de La Meca referente a Hazrat Bilal (ra). El Santo Profeta (sa) había dicho a Abu Sufyan (ra), que quien entrara en su casa, entrara en la Ka’bah, depusiera las armas, y los que quedaran en sus casas serían protegidos. Abu Sufyan (ra) dijo que todavía había gente que no se salvaría.

La bandera de Hazrat Bilal (ra)

Así, el Santo Profeta (sa) ordenó que se hiciera una bandera ese día, y dijo que ésta era la bandera de Bilal (ra). Dijo que la bandera debía alzarse en las calles, y que cualquiera que se reuniera bajo esta bandera de Bilal (ra), se le concedería protección.

Este era un honor estimado, pues también había otros grandes compañeros, como Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat Umar (ra), Hazrat Uthman (ra), Hazrat Ali (ra) y otros de alto rango. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) no hizo una bandera para ellos, sino que sólo hizo una para Hazrat Bilal (ra). Esto se debió a que soportó dificultades que ningún otro compañero, ni siquiera el Santo Profeta (sa), tuvo que soportar. No tenía familia, ni ningún protector que lo defendiera. Como había soportado tales dificultades, y no tenía ninguna afiliación con nadie en La Meca, el Santo Profeta (sa) era consciente del hecho de que perdonar a los mismos habitantes de La Meca que le habían torturado podía ser una visión difícil de soportar para él. Así, honró a Hazrat Bilal (ra) de esta manera, y esto fue una retribución por toda la tortura que tuvo que soportar. Hazrat Bilal (ra) dijo que todos aquellos que solían pisotear su pecho con sus zapatos, estaban ahora obligados a buscar protección bajo su bandera.

El deseo de Hazrat Bilal (ra) de defender el Islam

Su Santidad (aba) relató otra narración: normalmente en el día de Eid, mientras el Santo Profeta (sa) caminaba hacia la mezquita, Hazrat Bilal (ra) caminaba delante de él con una lanza que le había sido regalada al Santo Profeta (sa) por Negus, el Rey de Abisinia.

Después de la muerte del Santo Profeta (sa), Hazrat Bilal se dirigió a Hazrat Abu Bakr (ra) y dijo, que había oído al Santo Profeta (sa) decir que lo mejor que se podía hacer era salir y luchar en defensa del Islam. Sin embargo, Hazrat Abu Bakr (ra) le pidió a Hazrat Bilal (ra) que permaneciera a su lado. Entonces Hazrat Bilal (ra) pidió lo mismo a Hazrat Umar (ra), quien sólo después de la persistencia de Hazrat Bilal (ra), le envió a la Yihad.

Su Santidad (aba) relató que cuando Hazrat Bilal (ra) recitó el Adhan por primera vez después del fallecimiento del Santo Profeta (sa), todos en la mezquita se emocionaron mucho, especialmente cuando recitó “Doy testimonio de que Muhammad (sa) es el Mensajero de Al’lah”. Según las narraciones, Hazrat Bilal (ra) continuó llamando el Adhan durante el califato de Hazrat Abu Bakr (ra) y luego dejó de hacerlo durante el califato de Hazrat Umar (ra), momento en el que se trasladó a Siria.

Un sueño de Hazrat Bilal (ra)

Su Santidad (aba) comentó que mientras Hazrat Bilal (ra) estaba en Siria durante la última parte de su vida, vio al Santo Profeta (sa) en un sueño, quien le preguntó si se había olvidado de él, y si no iría a visitar su tumba. Así, Hazrat Bilal (ra) viajó a Medina y fue a la tumba del Santo Profeta (sa). Empezó a llorar tan profusamente, que se supo en Medina que Hazrat Bilal (ra) había vuelto. Entonces Hazrat Hassan (ra) y Hazrat Hussain (ra) (nietos del Santo Profeta (sa)) se acercaron a él y le pidieron que deseaban oírle llamar el Adhan como solía hacer durante el tiempo del Santo Profeta (sa). Y así llamó el Adhan – al escucharlo, la gente de Medina se emocionó mucho, hasta el punto que se dice en una narración que nunca antes se había visto a tantos hombres y mujeres llorar.

Su Santidad (aba) presentó un incidente en el que una vez, mientras consideraba una propuesta de matrimonio, una familia se acercó al Santo Profeta (sa) y preguntó sobre posibles parejas de matrimonio. El Santo Profeta (sa) les preguntó su opinión sobre Hazrat Bilal (ra), ya que estaba entre la gente del cielo.

Su Santidad (aba) dijo que continuaría hablando sobre los incidentes de la vida de Hazrat Bilal (ra) en el futuro.

Resumen preparado por The Review of Religions.

Suscríbete y recibe contenido exclusivo

Recibirás cada semana las últimas novedades de la Comunidad Musulmana Ahmadía directamente en tu mail. ¡Prometo no spamearte!

Share via