Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahud, el Ta’awwuz y el Surah Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) dijo:

Anteriormente estaba narrando relatos acerca de Hazrat Sa’d (ra). Hazrat Sa‘d participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa), incluidas las batallas de Badr, Uhud, Jandaq, Hudaibiyah, la batalla de Jaibar y la conquista de La Meca. Era uno de los mejores arqueros de entre los Compañeros del Santo Profeta (sa). Se menciona en una narración acerca de Hazrat Sa’d, que durante una de las batallas en las que el Mensajero (sa) de Dios también estuvo presente, en un momento dado, no había nadie junto al Mensajero (sa) de Dios excepto Hazrat Talha (ra) y Hazrat Sa’d (ra).

Mientras describe las circunstancias de la participación en campañas militares junto con el Santo Profeta (sa), Hazrat Sa’d declara: “Íbamos a una batalla junto al Santo Profeta (sa) y nuestra condición era tal que no teníamos nada disponible para comer excepto hojas de los árboles. Acabamos en tal estado que nuestro excremento era como el de los camellos o las cabras”, es decir, estaba muy seco y no era blando en absoluto. En otra narración se menciona que él dijo: ”Nuestra comida en esos días solían ser las ramas de un árbol llamadobabul”. El babul es una clase de árbol que contiene muchas ramas espinosas.

Hazrat Sa’d fue la primera persona que derramó sangre en el camino de Dios. También fue la primera persona en disparar una flecha en la causa de Dios. Este incidente es de la batalla de Hazrat ‘Ubaidah bin Hariz. Sus detalles son los siguientes:

Una expedición tuvo lugar durante el Rabi’ul Awwal del 2 DH, la cual es llamada expedición de Hazrat ‘Ubaidah bin Haris. Al mencionar esto, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe en Sirat Jatamun Nabiyyin lo siguiente (aunque previamente he narrado algunas partes de este incidente o tal vez todo, pero no obstante, lo presentaré aquí nuevamente con referencia a él).

A comienzos del mes de Rabi’ul Awwal, el Santo Profeta (sa) envió una compañía de Muhayirin, compuesta de setenta hombres montados sobre camellos, bajo el liderazgo de un pariente cercano, ‘Ubaidah bin Al-Hariz Muttalibi (ra). El objetivo de esta campaña era prevenir los ataques de los quraish de La Meca. Como tal, cuando ‘Ubaidah bin Al-Ḥariz (ra) y sus Compañeros ya habían avanzado bastante y llegaron cerca de Zaniyyatul-Marah (Zaniyyatul-Marah es el nombre de un lugar situado entre La Meca y Medina, por el que pasó el Santo Profeta -sa- durante su emigración), de repente notaron que 2 jóvenes armados habían establecido un campamento al mando de ‘Ikramah bin Abi Yahl. Los dos grupos se enfrentaron el uno con el otro y hubo un intercambio de flechas en dicha confrontación. Sin embargo, este grupo de idólatras no quiso seguir luchando debido al temor de que los musulmanes probablemente tuvieran refuerzos ocultos a su disposición y, en consecuencia, los musulmanes los perseguirían. No obstante, dos individuos del ejército de los idólatras, llamados Miqdad bin ‘Amr (ra) y‘ Utbah bin Ghazwan (ra), huyeron del comando de ‘Ikramah bin Abi Yahl y se unieron a los musulmanes. Está escrito que partieron con los quraish con ese mismo propósito, para poder encontrar una oportunidad de unirse a los musulmanes. La razón es que eran musulmanes de corazón, pero no podían emigrar por miedo a los quraish, debido a su debilidad”.

En Yumadi-al-Ula, 2 DH, el Santo Profeta (sa) reunió a un grupo de ocho Muhayirin bajo el mando de Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) y los envió a Jarrar para obtener información sobre los quraish. Jarrar es un área en el Hiyaz, situada cerca de Yu’afh. Ellos llegaron allí, pero no se confrontaron con el enemigo.

Luego se menciona la expedición (sariyyah) de Hazrat ‘Abdul-lah bin Yahsh (ra) que tuvo lugar al final de Yumadi-al-Ajir, 2 DH. Hazrat Sa’d (ra) también participó en esta batalla. He mencionado este incidente antes, pero lo mencionaré brevemente con referencia a Sirat Jatamun-Nabiyyin.

“Al observar estas mismas amenazas, el Santo Profeta (sa) decidió que los movimientos de los quraish debían ser vigilados desde una distancia más cercana, de modo que toda la información necesaria con respecto a ellos pudiera estar disponible a tiempo y Medina estuviera protegida de todo tipo de ataques repentinos. Por lo tanto y para este propósito, el Santo Profeta (sa) reunió a un grupo de ocho Muhayirin y en un acto de sabiduría, el Santo Profeta (sa) seleccionó para este grupo a hombres que eran de las diversas tribus de los quraish, de modo que fuera más fácil obtener información con respecto a las conspiraciones ocultas de los quraish. En este sentido, el Santo Profeta (sa) designó a su primo paterno, ‘Abdul-lah bin Yahsh (ra) como el comandante de este grupo al ordenar esta sariyyaho expedición, el Santo Profeta (sa) ni siquiera le informó al comandante de este grupo a dónde iba ser enviado y con qué propósito. Más bien, a su partida, el Santo Profeta (sa) le entregó una carta sellada y dijo que “esta carta contiene las instrucciones necesarias para vosotros. Cuando cubráis una distancia de dos días de viaje desde Medina, abre la carta y actúa de acuerdo con las instrucciones estipuladas”. 

Entonces, tras haber viajado una distancia de dos días desde Medina, ‘Abdul-lah (ra) abrió la carta con las instrucciones del Santo Profeta (sa), las cuales eran las siguientes:

“Id al Valle de Najlah entre La Meca y Ta’if, obtened información sobre los quraish y regresad con dichas noticias”.

Al final de esta carta, el Santo Profeta (sa) había escrito que después de que se conociera el objetivo de esa misión, si alguno de sus Compañeros tenía alguna objeción a la hora de acompañar a este grupo y deseaba regresar, se le otorgaba permiso de hacerlo. Entonces, ‘Abdul-lah (ra) leyó estas instrucciones a sus Compañeros, quienes afirmaron por unanimidad que “estamos totalmente felices de realizar este servicio y ninguno de nosotros regresará”. Así pues, dicho grupo procedió hacia Najlah. Sa‘d bin Abi Waqqaṣ (ra) y ‘Utbah bin Ghazwan (ra) perdieron su camello en el camino y se vieron separados de sus Compañeros. A pesar de sus mejores esfuerzos, fueron incapaces de encontrar a sus Compañeros. El grupo de ocho ahora había quedado con solo seis personas.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad (ra) ha mencionado a un orientalista (el Sr. Margolius) que recogió esta narración e intentó crear dudas, escribiendo con respecto a Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) y su Compañero: “Sa‘d bin Abi Waqqaṣ (ra) y‘ Utbah (ra) soltaron intencionalmente sus camellos y usaron esto como una excusa para quedarse atrás”. No obstante, todos y cada uno de los episodios de la vida de estos devotos del islam, que estaban dispuestos a sacrificar sus vidas, es un testimonio de su valor y devoción. Uno de ellos fue martirizado a manos de los incrédulos en la campaña de B‘ir-e-Ma‘unah, mientras que el otro participó claramente en muchas batallas peligrosas y finalmente se convirtió en el vencedor de Iraq.

Por lo tanto, dudar de la sinceridad de tales personas, especialmente cuando esa duda se basa en nociones inventadas, es obra exclusiva de la imaginación del Sr. Margolius. Es irónico que en su libro, el Sr. Margolius afirme que ha escrito este libro completamente libre de prejuicios.

En cualquier caso, esta pequeña comunidad llegó a Najlah y comenzó con su trabajo. Con la idea de ocultar su misión secreta, algunos de ellos se afeitaron la cabeza, para que los viajeros, etc., no se alarmaran de ninguna manera y para que los consideraran como personas que habían venido con la intención de hacer la  ‘Umrah. Sin embargo, acababan de llegar allí, cuando de repente llegó una pequeña caravana de quraish, que viajaba de Ta’if a La Meca, y ambas partes se encontraron. La situación era tal, que a pesar de su deseo de no hacerlo y aunque fue en contra de su propia voluntad, y las instrucciones del Santo Profeta (sa), los musulmanes finalmente decidieron que la caravana debería ser atacada y la gente de la caravana debía ser tomada como cautivos o ser asesinada. Por lo tanto, lanzaron un ataque en el nombre de Al’lah y como resultado, un hombre de los incrédulos fue asesinado y dos fueron tomados cautivos. Pero el cuarto individuo desafortunadamente escapó y los musulmanes no pudieron detenerlo (y de esta manera, su decisión resultó infructuosa). Posteriormente, los musulmanes se apoderaron de los bienes de la caravana. Los musulmanes regresaron rápidamente a Medina con los cautivos y el botín, aunque cuando el Santo Profeta (sa) descubrió que los Compañeros habían atacado la caravana, se disgustó en gran manera y dijo:

[Árabe]

”No os he dado permiso de luchar en el mes sagrado”. El Santo Profeta (sa) se negó a aceptar el botín. Por otro lado, los quraish también se quejaron bastante de que los musulmanes habían violado la santidad del Mes Sagrado, ya que la persona que había sido asesinada era el hijo de un líder. Pero en realidad, él no era el hijo de un líder, porque ‘Umar bin Al-Hadrami era él mismo uno de los jefes. Mientras tanto, los incrédulos vinieron a Medina para asegurar la liberación de sus cautivos. Sin embargo, hasta entonces, Hazrat Sa‘d bin Abi Waqqas (ra) y Hazrat ‘Utbah bin Ghazwan (ra) aún no habían regresado. Con relación a ellos, el Santo Profeta (sa) temía mucho que si los quraish los capturaban, no los liberarían vivos. Así pues, por esta razón, el Santo Profeta (sa) se negó a liberar a los cautivos hasta que ellos regresaran y dijo: “Cuando mis hombres lleguen a Medina a salvo, liberaré a los vuestros”. Por lo tanto, cuando ambos llegaron a Medina, el Santo Profeta (sa) liberó a ambos cautivos. No obstante, de entre estos dos cautivos, un individuo quedó tan profundamente impresionado durante su estancia en Medina, que se convirtió en musulmán y fue luego martirizado en Bi’re-Ma’unah.

Mientras describe las circunstancias previas al comienzo del conflicto en ocasión de la batalla de Badr, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe en Sirat Jatamun-Nabiyyin:

“El Santo Profeta (sa) comenzó a avanzar rápidamente hacia Badr y cuando ya estaba muy cerca de allí, motivado por algún sentimiento, que las narraciones no han revelado, el Santo Profeta (sa) puso a Hazrat Abu Bakr (ra) detrás de sí mismo y avanzó un poco delante del ejército musulmán. En ese momento, el Santo Profeta (sa) se encontró con un viejo beduino, de quien el Santo Profeta (sa) supo, durante el curso de la conversación, que el ejército de los quraish había llegado muy cerca de Badr. Al escuchar esta noticia, el Santo Profeta (sa) regresó y envió a Hazrat ‘Ali (ra), Zubair bin Al-‘Awwam (ra) y Sa‘d bin Abi Waqqas (ra) para recopilar información. Cuando estas personas llegaron al Valle de Badr, de repente notaron que unos pocos mequíes estaban recolectando agua de un manantial. Estos Compañeros atacaron a este grupo, tomando cautivo a un esclavo abisinio y lo llevaron al Santo Profeta (sa). Entonces, el Santo Profeta (sa) le preguntó suavemente: ”En este tiempo, ¿dónde está posicionado el ejército?”. Y respondió: ”Al lado opuesto de la colina que esta delante de usted”. Entonces, el Santo Profeta (sa) preguntó: ”¿Cuántos hombres hay en el ejército?”. Él respondió: ”Una multitud, pero no estoy seguro de la cifra exacta”. El Santo Profeta (sa) dijo: ”Muy bien, dime pues cuantos camellos son sacrificados diariamente para el consumo?”. ”Diez,” respondió. El Santo Profeta (sa) se dirigió a sus Compañeros y dijo: ”Parece que son un ejército de 1.000 hombres”. Esta estimación resultó ser correcta.

He mencionado esto en detalle anteriormente. Con respecto a la valentía de Hazrat Sa’d (ra) durante la batalla de Badr, hay una narración que con respecto a la misma, que dice que a pesar de estar a pie, Hazrat Sa’d (ra) estaba luchando con el mismo valor que los jinetes. Es por eso que a Hazrat Sa’d (ra) se le dio el título de Faris-ul-islam, es decir, el jinete del islam.

Durante la batalla de Uhud, Hazrat Sa’d (ra) fue uno de esos pocos Compañeros que permanecieron firmes junto al Santo Profeta (sa) en el momento de la confusión. Hazrat Jalifat-ul-Masih IV (rh) mencionó un incidente durante la batalla de Uhud relacionado con ‘Utbah bin Abi Waqqas, el hermano de Sa’d bin Abi Waqqas (ra), que estaba luchando al lado de los idólatras y que lanzó un asalto contra el Santo Profeta (sa), diciendo:

‘Utbah fue esa persona miserable que lanzó un ataque feroz contra el Santo Profeta (sa) y rompió dos de sus dientes inferiores e hirió gravemente su rostro bendito.  Cuando el hermano de ‘Utbah, Sa‘d bin Abi Waqqas (ra), que estaba luchando con los musulmanes, se enteró de este acto malicioso de ‘Utbah, el deseo de venganza se apoderó de él  y dijo: “El ansia que tuve por matar a mi hermano fue quizás mayor que cualquier otro deseo que jamás haya tenido en mi vida.  Mientras me abría paso entre las filas de los enemigos, salí dos veces en busca de este malhechor, para hacerlo perecer con mis propias manos y así satisfacer el deseo de mi corazón.  Pero cada vez que me veía, me evitaba de manera similar a la evasión de un zorro.  La tercera vez que deseé avanzar, el Santo Profeta (sa), muy amablemente me dijo: ‘Oh siervo de Al’lah, ¿deseas dar tu vida?’. Y así terminé mi búsqueda de acuerdo con el deseo del Santo Profeta (sa)”.

Mientras describe el momento en que solo quedaban unos pocos Compañeros llenos de firmeza cerca del Santo Profeta (sa), durante la batalla de Uhud, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) relata:

‘El Santo Profeta (sa) entregó flechas al mismo Sa‘d (ra) y este continuó arrojándole al enemigo flecha tras flecha.  En una ocasión, el Santo Profeta (sa) se dirigió a Sa‘d (ra) diciendo: ‘¡Que mi madre y mi padre sean sacrificados por ti… Sigue disparando flechas!’. Incluso hasta el final de su vida, Sa‘d (ra) recordaba estas palabras del Santo Profeta (sa) con gran orgullo”.

En una narración se menciona que Hazrat Sa’d bin Abi Waqqas (ra) dijo: “El día de Uhud, el Santo Profeta (sa) sacó flechas de su bolsa, las esparció por mí y dijo: ‘Dispara las flechas! ¡Que mis padres sean sacrificados por ti!”. Hazrat ‘Ali (ra) relata: “Nunca escuché al Santo Profeta (sa) ofrecer esta oración de que sus padres fuesen sacrificados por alguien que no sea Hazrat Sa’d  bin Abi Waqqas (ra)”. Con motivo de la batalla de Uhud, el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat Sa’d (ra): “¡Que mis padres sean sacrificados por ti! ¡Continúa disparando flechas, oh formidable joven!  ¡Continúa disparando flechas!

En realidad, aquí vale la pena mencionar que se ha agregado una nota de que en la historia, además de Hazrat Sa’d (ra), también se encuentra el nombre de Hazrat Zubair bin Al-Awam (ra), sobre quién dijo el Santo Profeta (sa) [árabe] “¡Que mis padres sean sacrificados por ti!”. Esta es una narración de Bujari.

Al mencionar el incidente de la batalla de Uhud, Hazrat Sa’d (ra) relata que ese día, el Santo Profeta (sa) hizo referencia a sus dos padres, diciendo que podrían ser sacrificados por él.  Hazrat Sa’d (ra) relata que había un hombre de entre los idólatras que había causado problemas a los musulmanes.  El Santo Profeta (sa) le dijo, es decir, a Hazrat Sa’d (ra): ‘¡Dispara flechas!  ¡Que mis padres sean sacrificados por ti! Hazrat Sa’d (ra) dice: “Disparé una flecha que no tenía punta hacia el costado del idólatra, como resultado de lo cual falleció y quedó allí muerto.  Vi que el Santo Profeta (sa) se rió de felicidad.  En otra narración, este incidente se ha registrado de la siguiente manera: que este idólatra, cuyo nombre se menciona como Hiban en los libros de historia, disparó una flecha que golpeó a Hazrat Umm-e-Ayman (ra) en la parte inferior de su cuerpo, mientras ella estaba ocupada en proporcionar agua a los heridos.  Ante esto, Hiban comenzó a reír.  Entonces, el Santo Profeta (sa) le dio una flecha a Hazrat Sa’d (ra), que al dispararla golpeó la garganta de Hiban.  Cayó hacia atrás dejándolo moribundo, como resultado de lo cual el Santo Profeta (sa) sonrió.

Con respecto a este Hadiz [dicho del Santo Profeta (sa)], que es de Sahih Muslim, la Fundación Nur lo tradujo y agregó una nota explicativa, que es muy adecuada y apropiada.  Establece que ese regocijo del Santo Profeta (sa) fue el resultado del favor de Dios, que eliminó a un enemigo peligroso del camino, con una flecha que ni siquiera tenía punta.  En una narración, se menciona que el día de la batalla de Uhud, Hazrat Sa’d (ra) disparó mil flechas.

Hazrat Sa’d bin Abi Waqqas (ra) estuvo entre esos Compañeros, que firmaron como testigos en un importante tratado, es decir, el Tratado de Hudaybiyyah.  Con motivo de la conquista de La Meca, Hazrat Sa’d bin Abi Waqqas (ra) sostuvo una de las tres banderas de los Muhayirin [los musulmanes que emigraron de La Meca a Medina].  Hazrat Sa’d (ra) cayó enfermo durante el Hallat-ul-Wada [la peregrinación de despedida].  Al mencionar esto, Hazrat Sa’d (ra) relata: “Enfermé en La Meca y estuve cerca de la muerte.  El Santo Profeta (sa) vino a visitarme y le dije: ¡Oh Mensajero (sa) de Dios! Tengo una gran abundancia de riqueza y solo una hija como heredera.  ¿Se me permite dar dos tercios como caridad?  El Santo Profeta (sa) respondió negativamente.  Entonces pregunté: ¿Puedo dar la mitad en caridad?  El Santo Profeta (sa) respondió negativamente.  Así pues, le pregunté si podía dar un tercio como caridad.  El Santo Profeta (sa) estuvo de acuerdo con esto, pero dijo que incluso eso era demasiado.  Después de esto dijo: ‘Dejar a tus hijos en un estado rico es mejor que dejarlos en la pobreza y que tengan que pedir a la gente.  Serás recompensado por lo que gastes, tanto que serás recompensado incluso por el bocado de comida que le das a tu esposa para comer”. ¡Dije Oh Mensajero (sa) de Dios! ¿Me quedaré atrás en mi emigración?  El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Incluso si te quedas atrás, tu estado y rango se verán elevados por las acciones que realizarás para buscar el agrado de Dios.  Estoy seguro de que permanecerás vivo después de mi fallecimiento”. Y añadió: “Tanto que naciones se beneficiarán de ti y algunas personas sufrirán pérdidas”.

En otra narración se menciona que después de esto, el Santo Profeta (sa) oró diciendo las siguientes palabras: “¡Oh Al’lah!  Permite a mis Compañeros cumplir con el propósito de su emigración y no permitas que regresen sin éxito”.

Hay también una narración en la que Hazrat Sa`d (ra) relata: ‘Cuando enfermé, el Santo Profeta (sa) vino a visitarme y me preguntó: ‘¿Has dejado un testamento?’ Dije que sí. Y preguntó además: “¿Cuánto te queda aún?”. Le respondí diciendo que toda mi riqueza la había gastado en el camino de Al’lah.  El Santo Profeta (sa) le dijo: “¿Qué has dejado para tus hijos?” y respondí diciendo que son ricos.  El Santo Profeta (sa) le contestó: ‘Entonces promete una décima en tu testamento’. Hazrat Sa`d (ra) narra que continuó diciendo esto y el Santo Profeta (sa) siguió respondiendo de la misma manera; es decir, Hazrat Sa`d (ra) deseaba dar una mayor cantidad en caridad, mientras que el Santo Profeta (sa) aconsejaba dar menos, en la medida en que dijo que disminuirlo a un tercio, incluso eso era ya una cantidad muy grande.  En cualquier caso, aquellos que tienen conocimiento de esto y los que son expertos en el campo de la jurisprudencia [fiqh] han deducido de esta narración que no se puede dar más de un tercio de la riqueza de uno como parte parte de su testamento. Con respecto a este asunto, Hazrat Musleh Maud (ra) y segundo Jalifa afirma: “Los  Hadices también apoyan el hecho de que distribuir la riqueza restante, después de cumplir con todos nuestros gastos, no es una orden islámica.  Así, el Santo Profeta (sa) dijo:

[Árabe]

‘Algunos de ustedes traen toda su riqueza y la donan para caridad [sadqah], pero luego van pidiendo de los demás.  Debería solo darse caridad cuando se tiene exceso de riqueza”.

Del mismo modo, el Santo Profeta (sa) dijo:

[Árabe]

“Es mejor para ti dejar a tus herederos en un estado de afluencia, en lugar de dejarlos en la miseria, para que no se queden en un estado en el que tengan que estar pidiendo limosna a los demás”.

Del mismo modo, se narra en el Hadiz que Hazrat Sa`d bin Abi Waqqas (ra) solicitó permiso para distribuir dos tercios de su riqueza, pero el Santo Profeta (sa) se lo prohibió.  Entonces intentó distribuir la mitad, pero el Santo Profeta (sa) también se lo impidió.  Luego buscó permiso para distribuir un tercio de su riqueza, a lo cual el Santo Profeta (sa) le otorgó permiso, diciendo que: “Puedes dar un tercio, aunque incluso un tercio es una gran cantidad. [árabe]”.

Por lo tanto, la noción de que el islam ordena que cualquier riqueza que exceda las necesidades de uno debe ser distribuida, precisamente está completamente en contra del islam y es contraria a la práctica de los Compañeros (ra); porque según si hubo algunos que dejaron muchísimo dinero como parte de su herencia en el momento de su muerte. En una narración se dice que Hazrat Sa`d bin Abi Waqqas (ra) relata: ‘Cuando caí enfermo en La Meca, el Santo Profeta (sa) vino a visitarme y puso su mano sobre mi pecho, por lo que sentí la frescura de su mano sobre mi corazón.  Al colocar su mano, dijo: ‘Tienes una enfermedad del corazón. Ve a Hariz bin Kaladah, hermano de Banu Zaqif, él es médico.  Dile que coja siete dátiles (ajwa) de Medina y los triture junto con sus huesos, y te los dé a beber como medicina”. En una narración se afirma que el Santo Profeta (sa) nombró a una persona específica en La Meca para atender a Hazrat Sa`d (ra) y subrayó el hecho de que si Hazrat Sa`d (ra) falleciera en La Meca, no debería ser enterrado allí, sino que debería ser llevado a Medina para ser enterrado.

Hazrat Musleh Maud (ra) relata un incidente de Hazrat Sa`d (ra) con respecto a la caza: “El Santo Profeta (sa) no solía cazar él mismo, sino que se ha demostrado por el  Hadiz que otros lo hacían para él. En este sentido, durante una expedición, llamó a Hazrat Sa`d bin Abi Waqqas (ra) y dijo: ‘Mira, hay un ciervo, dispárale con una flecha’. Cuando estaba a punto de disparar la flecha, el Santo Profeta (sa ) suavemente colocó su barbilla sobre el hombro de Hazrat Sa`d (ra) y dijo: ‘¡Oh Al’lah! Haz su puntería impecable”. Tanto fue así, que Dios Altísimo permitió a Hazrat Sa’d bin Abi Waqqas (ra) el honor de conquistar Iraq.

Una vez durante la batalla de Jandaq, los Compañeros (ra) fueron al Santo Profeta (sa) y le dijeron que había una roca en la zanja que no se rompía. El Santo Profeta (sa) fue y golpeó la roca tres veces con un hacha, y con cada golpe, la roca se movía ligeramente. Entonces, el Santo Profeta (sa) proclamó Al’lahu Akbar [Dios es el Más Grande] en voz alta y los Compañeros (ra) también pronunciaron en voz alta el eslogan.  Durante este incidente, mientras daba uno de los golpes, el Santo Profeta (sa) dijo: “Se me ha mostrado cómo caían los castillos blancos de Madain”. Esta visión se vio cumplida a manos de Hazrat Sa`d (ra).

En esa época, había dos grandes potencias en los alrededores de Arabia: una era la de Cosroes (emperador persa) y la otra era la del César, (emperador romano y bizantino). Gran parte de Iraq estaba bajo el control de Cosroes y sus palacios reales estaban situados en Madain.  Las famosas batallas de Madain, Qadisiyyah, Nahavand y Yalula se libraron bajo el liderazgo de Hazrat Sa`d bin Abi Waqqas (ra).

La ciudad de Madain estaba situada junto al río Tigris, un poco al sur de Bagdad, en Iraq. Como había muchas ciudades establecidas allí, una tras otra, los árabes le dieron el nombre de Madain, que significa una ciudad compuesta por muchas ciudades [más pequeñas]. Qadisiyyah era también una ciudad de Iraq, donde se libró la famosa batalla entre musulmanes y persas, conocida como la batalla de Qadisiyyah. La actual Qadisiyyah se encuentra a unos 24 Km de Kufa. Nahavand es también una ciudad situada en el Irán actual y está a setenta kilómetros al sur de Hamadan, la capital de la región. Por su parte, Yalula es una ciudad en el actual Iraq, que se encuentra cerca del lado oriental del río Tigris. Allí se libró una batalla entre los musulmanes y los persas. Se llamó Yalula porque la ciudad se llenó con los cuerpos de los iraníes.

En Iraq, durante el califato de Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat Musanna’ bin Hariza (ra) pidió permiso para atacar, ya que los persas causaban constantemente problemas en la frontera. Hazrat Abu Bakr (ra) concedió el permiso y envió un gran ejército con Hazrat Jalid bin Walid (ra) para ayudar. Cuando Hazrat Abu Ubaida (ra) pidió a Hazrat Abu Bakr (ra) refuerzos en Siria, Hazrat Abu Bakr (ra) envió a Hazrat Jalid bin Walid (ra) para ayudarle y este nombró a Hazrat Musanna’ (ra) para que lo sustituyera en Iraq. Sin embargo, tan pronto como Hazrat Jalid bin Walid (ra) salió de Iraq la campaña perdió impulso. Cuando Hazrat ‘Umar (ra) se convirtió en el Jalifa, volvió su atención hacia la campaña en Iraq. Hazrat Musanna’ (ra) había derrotado varias veces  a los enemigos en Buwaib y otras batallas, y se había apoderado de una gran extensión de tierra en Iraq. En ese momento, Iraq estaba bajo el control de Chosroes. Cuando los persas vieron la fuerza de los musulmanes en el campo batalla y sus victorias consecutivas, ello les abrió los ojos. Por eso reemplazaron a su reina, Buran Dujt, por Yazdegerd, el verdadero heredero de Chosroes. Al ascender al trono, inmediatamente unió todos los poderes del imperio iraní y encendió un fuego de furia y venganza en toda la nación contra los musulmanes. En estas circunstancias, Hazrat Musanna’ (ra) se vio obligado a abandonar la frontera árabe. Cuando Hazrat ‘Umar (ra) se enteró de estos incidentes, envió emisarios por toda Arabia, que pronunciaron apasionados discursos llamando a los musulmanes a tomar una posición contra Chosroes. El resultado fue que despertó emociones en Arabia y dio lugar a que la gente escuchara desde todas las direcciones, listos para presentarse por el bien del islam con sus vidas en las palmas de sus manos, [por así decirlo], acudiendo en masa a la corte real del Califato.

Hazrat ‘Umar (ra) buscó consejo sobre quién debería ser nombrado para dirigir esta expedición. Por sugerencia del pueblo, Hazrat ‘Umar (ra) se preparó para dirigirlo él mismo, sin embargo Hazrat Ali (ra) y otros Compañeros prominentes estaban en contra de esto. Posteriormente, se propuso el nombre de Hazrat Said bin Zaid (ra), pero en ese mismo instante, Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) se puso de pie y dijo: “¡Oh Líder de los Fieles! Conozco al individuo adecuado para esta expedición”. Hazrat ‘Umar (ra) preguntó quién era y Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) propuso el nombre de Hazrat Sa’d bin Abi Waqqas (ra). Al escuchar esto, todos estuvieron de acuerdo con la propuesta de Hazrat Sa’d (ra). En cuanto a Hazrat Sa’d (ra), Hazrat ‘Umar (ra) declaró:

(árabe)

“Es un hombre valiente e intrépido, y un excelente arquero.”

Hazrat Musanna’ (ra) estaba esperando a Hazrat Sa’d (ra) junto con 8.000 valientes soldados en Zi Qar, que es un lugar situado entre Kufa y Wasat, pero durante este tiempo falleció. Pero ya antes de su fallecimiento] había nombrado a su hermano Hazrat Muana (ra) como comandante del ejército. Entonces, de acuerdo con las instrucciones que había recibido, Hazrat Muana (ra) se reunió con Hazrat Sa’d (ra) y le transmitió el mensaje de Hazrat Musanna’ (ra). Hazrat Sa’d (ra) hizo una evaluación de la fuerza de su ejército, que consistía en aproximadamente 30.000 soldados. Hazrat Sa’d (ra) organizó el ejército dividiéndolos en dos flancos y también nombró un oficial para cada uno de ellos. Luego siguieron adelante y asediaron Qadisiyyah. La batalla de Qadisiyyah tuvo lugar hacia el final del año 16 DH. Los incrédulos eran aproximadamente 280.000 y además tenían 30 elefantes; dicho ejército iraní estaba bajo el mando de Rustam. Hazrat Sa’d (ra) invitó a los incrédulos al islam y para ello envió a Hazrat Mughirah bin Shaiba (ra). En respuesta, Rustam declaró que los musulmanes estaban pasando por dificultades y que sólo lo hacían para aliviar su condición. Por lo tanto dijo que les concedería provisiones en tal abundancia que tendrían de sobra. Hazrat Mughirah (ra) respondió que habían respondido a la llamada del Mensajero de Dios (sa) y los invitaban a profesar la creencia en el Dios Único y Su Profeta (sa). Si aceptaran esta invitación, sería mejor para ellos, de lo contrario el asunto entre ellos se resolvería por la espada, es decir, en el campo de batalla. La cara de Rustam enfureció al escuchar ésto. Fueron ellos [los iraníes] los que instigaron la batalla, los musulmanes, por otro lado, no querían luchar y de hecho los llamaron hacia el islam, pero como insistieron en luchar, por consiguiente los musulmanes dijeron que en ese caso el asunto se resolvería con la espada.

Al oír esto, Rustam se enfureció y como era un idólatra, dijo: “Juro por el sol y la luna, antes de que amanezca, que empezaremos la batalla y os destruiremos a todos”. Hazrat Mughriah (ra) respondió:

[árabe]

“Sólo Al’lah es la fuente de todo el poder”.

Después de decir esto, montó en su caballo. Hazrat Sa’d (ra) había recibido instrucciones de Hazrat ‘Umar (ra) de que primero deberían invitarlos al islam. Por lo tanto, Hazrat Sa’d (ra) envió una delegación que incluía al famoso poeta y caballero, Hazrat Amr bin Madi Qarib (ra) y Hazrat Asha’z bin Qais Qindi (ra). Cuando vieron a Rustam, este preguntó a dónde iban, a lo que respondieron que iban a reunirse con su Rey [Wali]. A partir de entonces, se produjo una detallada conversación entre los dos. Los miembros de esta delegación declararon que el Santo Profeta (sa) les había prometido que se les concedería el control de su tierra. En respuesta, Rustam pidió una cesta llena de tierra y dijo: “Aquí tienes, puedes colocar nuestra tierra sobre tu cabeza”.

Hazrat Amr bin Madi Qarib (ra) se levantó rápidamente y puso la cesta de tierra en su saco, y declaró que esto iba a servir como una señal para indicar que ellos en efecto tomarían el control de su tierra. Después, fueron a la corte real del Rey de Irán y le transmitieron el mensaje del islam. El rey se enfureció y les ordenó salir de su corte real y también declaró que si no hubieran venido como emisarios, hubiera mandado que los mataran.  Luego le ordenó a Rustam que les enseñara una lección que nunca olvidarían. Era un jueves, después del rezo del Zuhr, cuando comenzó la batalla. Hazrat Sa’d (ra) proclamó el eslogan de Al’lahu Akbar [Al’lah es el Más Grande] tres veces y al recitarlo por cuarta vez, comenzó la batalla. Hazrat Sa’d (ra) estaba enfermo en ese momento y se sentó en un puesto seguro elevado, dirigiendo sus fuerzas.

Hazrat Musleh Maud (ra) también ha narrado este incidente de la siguiente manera:

“Durante la época de Hazrat ‘Umar (ra), Yazdegerd, el nieto de Crosroes Parvez ascendió al trono y comenzó a hacer extensos preparativos para luchar contra los musulmanes. En respuesta a esto, Hazrat ‘Umar (ra) envió un ejército bajo el mando de Hazrat Sa’d bin Abi Waqqas (ra). Hazrat Sa’d (ra) eligió Qadisiyyah como lugar de batalla y también envió un mapa de la zona a Hazrat ‘Umar (ra). Hazrat ‘Umar (ra) expresó su aprobación del lugar, pero junto con esto instruyó que era su deber enviar primero una delegación al rey de Irán e invitarlo a aceptar el islam. Por lo que, al recibir esta instrucción, envió una delegación para reunirse con Yazdegerd. Cuando esta delegación llegó a la corte del rey de Irán, pidió a su traductor que preguntara por qué habían venido. Cuando les hizo esta pregunta, Hazrat Nauman bin Mukarrin (ra), que era el líder de la delegación, se puso de pie y después de mencionar el advenimiento del Santo Profeta (sa), dijo: “El Santo Profeta (sa) nos ha ordenado difundir el mensaje del islam e invitar al mundo entero a la verdadera fe. De acuerdo con este mandamiento, estamos aquí ante vosotros y los invitamos al islam”. Yazdegerd se enfureció con esta respuesta suya y dijo: “Vosotros sois una nación que sois como las bestias salvajes y que comen la carne de los muertos”. Si es debido al hambre y a la escasez de provisiones lo que os ha obligado a luchar, estoy dispuesto a concederles a todos vosotros provisiones suficientes de comida y bebida para que podáis vivir cómodamente el resto de vuestras vidas”. A pesar de que él fue el que instigó la lucha, pero aún así estaba haciendo la acusación contra los musulmanes”. En cualquier caso, declaró además: “También os proporcionaré ropa y podreis tomar todas esas provisiones y regresar a vuestro país. Además, retirad a los hombres que protegen vuestras fronteras y permitidme seguir expandiendo mi territorio como me plazca. ¿Por qué queréis poner en peligro vuestras vidas librando una batalla contra nosotros?”. Cuando terminó de decir lo que tenía que decir, Hazrat Mughirah bin Zararah (ra) se puso de pie en nombre de la delegación musulmana y dijo: “Lo que ha dicho de nosotros es absolutamente cierto. De hecho, éramos una nación como bestias salvajes y comíamos la carne de los muertos. Incluso comíamos serpientes, escorpiones, langostas y lagartos. Sin embargo, Dios Altísimo nos otorgó sus bendiciones y envió a Su Mensajero (sa) para guiarnos. Lo hemos aceptamos y actuamos de acuerdo con lo que nos ha dicho, y como resultado se ha producido un cambio revolucionario en nuestro interior. Así pues, esos males de los que has hablado, ya no permanecen en nosotros y no vamos a ser tentados por nada de lo que usted ofrece. La batalla entre ustedes y nosotros ha comenzado y el asunto se resolverá en el campo de batalla. La tentación tras ser ofrecidos riqueza mundana y material no puede disuadirnos de nuestro objetivo”.

Al oír esto, Yazdegerd se enfadó mucho y le dijo a uno de sus sirvientes que fuera y trajera un saco de tierra. Cuando llegó el saco de tierra, llamó al líder de la delegación musulmana para que diera un paso al frente y dijo que como habían rechazado su oferta, por lo tanto no recibirían nada excepto un saco de tierra. El Compañero dio encantado un paso adelante, bajó la cabeza y se colocó el saco de tierra sobre su espalda. Entonces se levantó bruscamente y todos salieron rápidamente de la corte real. Al salir de allí, dijo en voz alta a los Compañeros de la delegación: “Hoy el rey de Persia nos ha entregado el suelo de su tierra con sus propias manos”. Luego montaron sus caballos y salieron rápidamente. Cuando el rey escuchó esto, se horrorizó y ordenó a los sirvientes de su corte real que fueran tras ellos y trajeran el saco de tierra, porque darles la tierra de su reino con sus propias manos era un mal augurio. No obstante, para entonces ya habían cabalgado una larga distancia.

Al final, resultó exactamente como habían dicho y en pocos años, Persia quedó bajo dominio musulmán. ¿Cómo se produjo este extraordinario cambio dentro de los musulmanes? Esto se debe a que las enseñanzas coránicas provocaron un cambio revolucionario en su moral y conducta. Acabó con su forma de vida inmunda y en su lugar los elevó hasta poseer la más excelente moral y carácter. Como resultado de esto, fueron capaces de difundir el mensaje del islam al mundo y, siguiendo las enseñanzas del islam, pudieron convertir a otros también para ser verdaderos musulmanes. Nunca se dejaron intimidar por ningún tipo de miedo, peligro o poder”.

Hay algunos relatos de la vida de Hazrat Sa’d bin Abi Waqqas (ra) que insha Al’lah narraré en el siguiente sermón.

Hoy también dirigiré algunas oraciones fúnebres en ausencia. El primer funeral es el de la respetada Bushra Akram Sahiba, esposa de Muhammad Akram Bajwah Sahib, que está sirviendo como el Nazir Talim-ul-Qur’an y es waqf-e-arzi en Pakistán. Falleció el 25 de marzo de 2020, a la edad de 66 años:

“Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia Él volveremos”.

Debido a las circunstancias actuales, no pude dirigir la oración de su funeral en su momento. La fallecida era una Musia (parte del Nizam de Al-Wasiyyat). Deja atrás dos hijos y una hija.

Bushra Akram Sahiba pasó 15 años en Liberia con su marido, el respetado Muhammad Akram Bajwah Sahib. Durante este tiempo, tuvo la oportunidad de servir como Sadr Lallna Imail-lah Liberia. Durante la guerra de Liberia, permaneció con su marido e hijos durante 15 días en los cuarteles del ejército mientras estaba detenida.

Muhammad Akram Bajwah Sahib escribe:

“Bushra Sahiba pasó 37 años con alguien que había consagrado su vida (es decir, Akram Sahib), mientras demostró una gran sinceridad, paciencia y lealtad. En particular, cuando fui nombrado en Liberia como misionero y estaba sirviendo como Amir (Presidente Nacional). Durante los 23 años que estuvimos allí, me ayudó en las obras de tabligh y tarbiyyat (predicación y educación). También ayudaba a atender a los invitados y me ayudaba en otros asuntos de la Yama’at, y además tuvo la oportunidad de servir como Sadr Lallna Imail-lah de Liberia (presidenta de las mujeres). Durante los 15 años que pasó en Liberia, sufrió de malaria y fiebre tifoidea en numerosas ocasiones, pero a pesar de ello, mostró una paciencia extrema y demostró ser una fiel compañera. Proporcionó a sus hijos una excelente formación moral basada en los principios de la fe”.

Por la gracia de Al’lah, sus hijos son muy leales y están unidos a Yama’at Mansur Nasir Sahib, que es también alguien que ha dedicado su vida y actualmente desempeña el cargo de director de la Escuela Shuhada, escribe: “Durante tres años continuos, mientras prestaba servicios en Liberia por mi cuenta, me alojaron en su propia casa y me brindaron una gran hospitalidad, y ella me cuidó como si fuera uno de sus propios hijos o un hermano menor”.

¡Que Al’lah el Altísimo permita a sus hijos ser el recipiente de las bendiciones de sus oraciones y también les permita continuar con sus buenas acciones! ¡Que Al’lah le conceda su perdón y su misericordia!

El segundo funeral es el de Iqbal Ahmad Nasir Sahib Pirkoti del distrito de Jairpur. Falleció el 14 de julio de 2020, a la edad de 82 años:

“Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia Él volveremos”.

Su hijo, Akbar Ahmad Tahir Sahib, presta actualmente servicios como misionero en Burkina Faso. Escribe: “Iqbal Ahmad Nasir Sahib era el hijo del respetado Mian Nur Muhammad Rafiq (ra), que era un Compañero del Mesías Prometido (as). Era el nieto paterno de Mian Imam Din Sahib, que fue Compañero del Mesías Prometido (as) y era sobrino de Mian Pir Muhammad Sahib y Hafiz Muhammad Ishaq Sahib, que también eran Compañeros del Mesías Prometido (as). Participó activamente en todas las actividades de Yama’at y durante mucho tiempo fue secretario de finanzas. Además tuvo la oportunidad de servir como Zaim de Ansarul-lah, Imam-ul-Salat (imam que dirigía las oraciones), Murabbi-e-Atfal (y  misionero para los niños), etc.”.

Escribe además: “Desde mi infancia observé que guardaba algo de dinero en una caja. Cuando le preguntaron sobre esto, dijo que ponía el dinero de su chanda por separado para poder presentarlo a tiempo. Llevaba a cabo el tabligh (la predicación) con gran pasión y entusiasmo, y se convirtió en el medio por el que muchas almas benditas acabaron uniéndose a la Yama’at. Era muy devoto de las oraciones y constante en las mismas, y en el ayuno y el ofrecimiento de la oración de tahayud (oración voluntaria de la madrugada). Una vez le insistí continuamente y vino a Burkina Faso en 2016. Durante su estancia allí, asistió a todos los diferentes Yalsas y reuniones de la Yama’at. Pronunciaba apasionadamente eslóganes para motivar a los asistentes y también para buscar la satisfacción de su corazón, porque durante mucho tiempo no ha habido Yalsas en la Yama’at de Pakistán, por lo que este era un deseo que siempre permaneció en su corazón”.

Deja atrás a su esposa, Bashirah Beghum Sahiba, tres hijas y tres hijos.

El Amir y misionero jefe de Burkina Faso escribe: “Aunque al principio, cuando llegó aquí, tuvo dificultades con el idioma (ya que en Burkina Faso se habla francés), sin embargo, la gente pudo entenderlo gracias al amor que mostró a todo el mundo. Saludaba a la gente con tanto amor que quien lo conocía le tenía en alta estima. Incluso la gente de aquí habló muy bien de él cuando falleció”.

Escribe además: “Después de que el difunto falleciera, Bapina Sahib, nuestro Secretario Nacional Isha’at (publicaciones) compartió su foto y escribió que lo conoció durante su estancia en Burkina Faso y vio en él a un verdadero y asombroso áhmadi”. ¡Que Al’lah Todopoderoso derrame su perdón y misericordia sobre él y permita que sus hijos se conviertan en los receptores de sus oraciones! Su hijo, que es un misionero que también sirve allí, no pudo asistir al funeral.

El tercer funeral es el de Ghulam Fatima Fahmida Sahiba, que fue la esposa de Muhammad Ibrahim Sahib, de Mulian Yattan, del distrito de Kotli, Azad Cachemira. Falleció a la edad de 72 años, el 18 de julio de 2020, después de una larga enfermedad.

¡Ciertamente a A Al’lah pertenecemos y hacia Él volveremos!

En 1944, su padre realizó el Bai’at. Se llamaba Naik Muhammad, pero era comúnmente conocido como Kaleh Jan. Antes de realizar el Bai’at, vio en un sueño que iba a conocer a una persona muy santa. Cuando vio al hombre santo corrió hacia él y lo abrazó. El hombre santo le dijo: “¡Kaleh Jan! ¿Cuándo vas a venir con nosotros?”. Kaleh Jan Sahib respondió: “Ya estoy aquí”. Cuando más tarde vio la foto de Hazrat Jalifatul Masih II (ra), lo reconoció y dijo que ese era el hombre que había visto en su sueño. Posteriormente, escribió una carta para realizar el Bai’at. Tras realizar el Bai’at, su esposa dijo que ella también deseaba realizar el Bai’at y posteriormente lo hizo. Tanto el marido como la mujer eran muy sinceros, al igual que sus hijos, y el carácter de la difunta Fahmida Fatima Sahiba era un reflejo de su formación moral. Era constante en sus cinco oraciones diarias y en el rezo de la oración de tahayud, y en la recitación del Sagrado Corán. Sus hijos a menudo la veían despierta por la noche, ofreciendo fervientes súplicas ante Dios Altísimo. Cuando a las mujeres se les permitía (debido a las circunstancias) asistir a las oraciones del viernes, ella iba a la mezquita una hora antes de que comenzaran, para ofrecer sus oraciones voluntarias y ofrecer súplicas.

Fue muy valiente y paciente. Su marido, fue secuestrado en dos ocasiones, en 1965 y en 1971 durante la guerra [entre Pakistán y la India]. En primer lugar, durante mucho tiempo no supo si su esposo se encontraba vivo. Se pensaba que había sido martirizado e incluso se ofreció su oración fúnebre en ausencia. A pesar de esto, ella estaba convencida de que él estaba vivo y que, ciertamente regresaría. Posteriormente, Dios Altísimo otorgó Su bendición y su esposo regresó después de ser liberado. Aparte de su esposo, el respetado Muhammad Ibrahim Sahib, a la fallecida le sobreviven cuatro hijos y dos hijas. Tres hijos son consagrados [Waqf-e-Zindagui]. Muhammad Yaved Sahib trabaja como misionero en Zambia y no pudo ir a Pakistán para el entierro de su madre. ¡Qué Dios Todopoderoso derrame Su perdón y misericordia sobre la fallecida y qué Él permita que sus hijos continúen sus obras virtuosas!

El siguiente funeral es del respetado Muhammad Ahmad Anwar Sahib Hyderabadi, fallecido el 22 de mayo de este año 2020, a la edad de 94 años. “En verdad todos pertenecemos a Al’lah y hacia Él regresaremos”. El Ahmadiat entró en su familia a través de su abuelo Sheij Daud Ahmad Sahib. En sus primeros años, el padre de Muhammad Ahmad Anwar Sahib le envió a él y a su hermano, Mayid Ahmad Sahib, a Qadián para estudiar.  También tuvo la buena fortuna de dar el Azán (la llamada a la oración) desde el Minaratul Masih en Qadián (el minarete del Mesías Prometido -as).

Desde el principio, Muhammad Ahmad Sahib permaneció en compañía de Hazrat Jalifatul Masih II (ra). Pero tras la partición con la India, se fue a Rabwah (Pakistán) con Hazrat Jalifatul Masih II (ra). También trabajó como chófer de Hazrat Jalifatul Masih III (rh). Más tarde completó su educación, primero obtuvo un diploma en Educación Física y luego una master en urdu e Islamiat [estudios islámicos].  Después de completar su graduación, trabajó en el Colegio Talim-ul-Islam durante mucho tiempo. De 1973 a 1976 se consagró y le enviaron a Gambia. De 1978 a 1986 enseñó estudios islámicos en un instituto de chicas en Nigeria. En 1988 emigró de Pakistán a Alemania y en 2009 se mudó al Reino Unido, estableciéndose aquí. El fallecido deja cuatro hijos y dos hijas, todos ellos casados. Trabajó como presidente del Qadha Board (departamento de justicia) de Alemania y también trabajó como auditor sub-presidente para la comunidad de Alemania.

Su hija, Amatul Mayid Sahiba dice: “Mi padre era muy devoto de las oraciones. Consideraba las oraciones, el Corán, el ayuno y servir al Jalifa el único propósito de su vida, y nos aconsejaba a hacer lo mismo. ¡Qué Dios Altísimo derrame Su misericordia y perdón sobre el fallecido!

El último funeral es del respetado Salim Hasan Al-Yabi Sahib de Siria. Falleció el 30 de junio de 2020, a la edad de 92 años: “En verdad a Dios pertenecemos y a Él volveremos”. Su hija, Lubna Al-Yabi y su nieta, Hiba Al-Yabi,  esposa del Dr. Bilal Tahir Sahib, residen aquí en el Reino Unido. Ella escribe: “Salim Al-Yabi Sahib nació en las afueras de Damasco, en 1928. A Salim Al-Yabi Sahib le fue presentado a Ahmadiat a la edad de 18 años, a través de respetado Abu Zahab Sahib, un modesto agricultor áhmadi. Ante esto, Al-Yabi Sahib oró y vio en un sueño que estaba realizando el Bai’at del Mesías Prometido (as). Después, Abu Zahab Sahib le dio la traducción al árabe de “La filosofía de las enseñanzas del Islam”. Al ver la imagen del Mesías Prometido (as), se dirigió al Amir [presidente nacional] de la comunidad de Siria en ese momento, Munir Al-Hasni Sahib y realizó el Bai’at. Encontró una severa oposición por parte de de su padre y sus familiares, pero Al-Yabi Sahib se mantuvo firme.  Después tuvo la oportunidad de ir a Pakistán, durante el Jalifato de Hazrat Jalifatul Masih II (ra). Pasó seis años en Rabwah, en la compañía de Hazrat Musleh Maud (ra). Obtuvo conocimiento religioso y también aprendió la lengua urdu. Siguiendo las instrucciones de Hazrat Musleh Maud (ra), se casó en Pakistán y Hazrat Musleh Maud (ra) leyó su Nikah (sermón nupcial). Su mujer era pakistaní

Su nieta Hiba Al-Yabi Sahiba escribe: “Nuestro abuelo siempre nos aconsejaba y sacaba tiempo para nuestra formación y educación moral.  Él enfatizaba la importancia del progreso espiritual y de permanecer unidos al Jalifa”.

Su mujer falleció hace algunos años. Tiene seis hijos, uno de ellos, el Dr. Naim Al-Yabi Sahib, fue secuestrado hace unos años y hasta ahora no hay información sobre su paradero. Waseem Al-Yabi, el padre de Hiba Al-Yabi, es miembro de la comunidad y vive en Polonia. Del mismo modo, dos hijas y dos hijos están en Siria. Hiba Al-Yabi Sahiba ayuda en la comunidad de aquí y da buenos consejos, especialmente en relación con la traducción de libros. Ella también ayuda a su esposo, Bilal Tahir, en su trabajo de traducción. ¡Qué Dios Altísimo aumente en su sinceridad y lealtad, y también su conocimiento!.

Su hija, Lubna Abdul Jabir Al-Yabi escribe: “[Nuestro padre] nos impedía seguir costumbres y prácticas incorrectas. Nos aconsejaba establecer una verdadera conexión con Dios Altísimo y hacer tabligh [propagar el mensaje del islam]. Gastaba generosamente en los pobres. Muchas familias en el Líbano y Siria realizaron el bai´at  debido Al-Yabi Sahib, incluidos algunos cristianos. Ella escribe además: “El último consejo que nos dio fue permanecer siempre firmemente unidos al Jalifa y actuar siempre según el consejo del Jalifa de la época; además nos aconsejó no mostrar negligencia en asuntos de tabligh, ofrecer súplicas para todo y nunca preocuparnos por las injusticias recibidas en el camino de la verdad”.

Umar Al-Aman Sahib, presidente nacional de la comunidad del Líbano, escribe: “Antes de aceptar Ahmadiat, leíamos los libros de Salim Al-Yabi Sahib, los cuales contenían signos del advenimiento del Imam de la época, es decir, del Mesías Prometido (as) y su bendita Comunidad. Una vez habíamos leído estos libros, nos hablaba en detalle sobre el Mesías Prometido (as) y sobre su Comunidad. Después nos decía que debíamos realizar el Bai´at”. Este era su peculiar estilo, aunque no es necesario que esto sea aplicable en todas las situaciones. No obstante, hizo tabligh de este modo y debido a sus esfuerzos de predicación, muchas personas aceptaron el Ahmadiat. Luego les aconsejaba que dejaran sus libros y que en su lugar leyeran los libros del Mesías Prometido (as), los Jalifas y los libros de la Comunidad.

Además escribe: “Como pioneros áhmadis en el Líbano, hicimos el Bai’at por medio de Al-Yabi Sahib. Reconocemos este favor sobre nosotros y le estamos muy agradecidos y ofrecemos oraciones por él”.

Mu’taz Al-Qazaq Sahib, que es sirio pero actualmente reside en Canadá, escribe: “Cuando era presidente local de una comunidad en Siria, tuve la oportunidad de reunirme con Al-Yabi Sahib en muchas ocasiones. Cada vez que hablábamos sobre el Jalifato, siempre decía que le gustaría irse de este mundo en compañía del Jalifa”.

Mir Anyum Parvez Sahib, que es misionero y trabaja aquí en el departamento de árabe, escribe: “Cada vez que recibía una orden del Jalifa, demostraba completa obediencia. Decía abiertamente que obedecería todas las órdenes emitidas por el Nizam-e-Yama’at (la organización de la Comunidad)”.

En el 2011 vino al Reino Unido desde Siria para atender la Convención Anual. Decía que no había mayor honor para él que irse de este mundo en compañía de Jalifa. Muchas personas aceptaron el Ahmadiat por Al-Yabi Sahib y la mayoría de ellos son leales a la Comunidad y al Jalifato. Muchas personas me han escrito cartas diciendo que aprendieron mucho de Al-Yabi Sahib y que aceptaron el Ahmadiat por él. Al-Yabi Sahib solía decir: “Hazrat Maulana Ghulam Rasul Rayeiki me dijo que debería traducir su libro, Hayat-e-Qudsi, para que el pueblo árabe conociera cómo eran los Compañeros del Mesías Prometido (as)”. Así, tradujo Hayat-e-Qudsi al árabe. El árabe era su lengua materna, pero aparte de esto, tenía un buen nivel de urdu hablado y de persa también. Además podía hablar ingles a un nivel básico. En 2005, cuando fui a Qadián, me visitó en un mulaqaat, que fue muy breve, pero me saludó con gran humildad. Después, se reunió conmigo en el Reino Unido, en la Convención Anual, y dijo con gran humildad: “Tengo total convicción en la veracidad del Jalifato del Ahmadiat. Soy plenamente leal al Jalifato y le tengo un gran respeto.  Por favor, ore por mí para que siempre permanezca firmemente unido al Nizam-e-Yama’at (la Organización de la Comunidad). ¡Qué Dios Altísimo permita que sus hijos y su descendencia sean siempre leales al Jalifato y permanezcan unidos a él! ¡Qué Dios derrame Su merced y perdón sobre él!

Después de las oraciones del viernes, como mencioné anteriormente, o tal vez no lo hice, dirigiré la oración fúnebre en ausencia de todos los miembros fallecidos.

Resumen del sermón de viernes – 24 de julio del 2020

En el sermón de hoy, Su Santidad (aba) continuó relatando la vida de Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra).

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) participó en las batallas de Badr, Uhud, Khandaq, Khaibar y también en el tratado de Hudabiyyah y la conquista de la Meca. Era un arquero muy experto. Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) narra que tuvieron que soportar circunstancias extremadamente difíciles, y a veces, apenas tenían nada que comer durante estas batallas excepto algunas ramas espinosas.

Sariyya [expedición] Ubaida bin Harith

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) fue el primero en derramar sangre por la causa del Islam y fue el primero en lanzar una flecha en el camino del Islam durante el Sariyya de Hazrat Ubaida bin Harith. El Santo Profeta (sa) había enviado a un grupo de musulmanes para averiguar sobre las conspiraciones que los Mequíes planeaban contra los musulmanes. Al encontrarse con un grupo de Mequíes, hubo un ligero movimiento de flechas lanzadas desde ambos lados; pero no hubo más pelea.

Sariyya Abdullah bin Jahsh

Su Santidad (aba) declaró que Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) también participó en la Sariyya de Abdullah bin Jahsh. Una vez más, el Santo Profeta (sa) deseaba obtener más conocimiento de la planificación secreta de los Mequíes para tomar las precauciones necesarias y proteger a la ciudad de Madina. De hecho, el Santo Profeta (sa) ni siquiera le había dicho a este grupo de ocho a dónde iban y con qué propósito, sino que les dio una carta y les dijo que la abrieran después de haber viajado durante dos días.  Al abrir la carta se enteraron de que el Santo Profeta (sa) deseaba que fueran a Nakhla y averiguaran la planificación de la Meca. En su camino, Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) y otro compañero, Hazrat Utbah (ra), perdieron sus camellos y no pudieron encontrarlos.

Su Santidad (aba) se refirió a Hazrat Mirza Bashir Ahmad (ra) en respuesta a la falsa luz que arrojó sobre este incidente el Sr. Margoliouth, quien afirma que perdieron sus camellos a propósito. Sin embargo cada uno de los incidentes de sus vidas refuta tal dato ya que siempre estuvieron presentes al servicio del Islam.

El grupo restante continuó y se enfrentó a un grupo de mequinos y mataron a uno de ellos. El Santo Profeta (sa) estaba muy disgustado, pues no les había enviado para luchar; durante uno de los meses sagrados. Los Mequíes exigieronel retorno de los cautivos capturados en este incidente. El Santo Profeta (sa), por su parte, temía que algo le sucediera a Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) y Hazrat Utbah (ra) que aún no habían regresado. Así, decidió no liberar a los cautivos hasta que estos dos compañeros suyos no regresaran.

El jinete del Islam

Su Santidad (aba) dijo que durante la batalla de Badr, a pesar de ir a pie, Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) luchó muy valientemente – tanto que se le conoce como Faris-ul-Islam, o el Jinete del Islam.

Valentía en la batalla de Uhud

Su Santidad (aba) dijo que durante la batalla de Uhud, el hermano de Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) luchó del lado de los Mequíes e hirió al Santo Profeta (sa), quien perdió dos de sus dientes. Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) dijo que, después de ese incidente, deseaba matar a su hermano en batalla con un fervor como nunca antes había sentido. Sólo abandonó esta persecución cuando el Santo Profeta (sa) lo detuvo.

“Que mis padres sean sacrificados por ti”

De acuerdo a una narración, el Santo Profeta (sa), durante la batalla, le daba a Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) flechas para que él las continuara lanzando. También se cuenta que el Santo Profeta (sa) le dijo: “Que mis padres sean sacrificados por ti, continúa lanzando flechas”. Fue un honor conferido por el Santo Profeta (sa) que dijo tales palabras que, según se narra, sólo se dijeron a Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) o quizás a un compañero más. Se dice que Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) lanzó mil flechas durante la batalla de Uhud.

Una lección sobre cómo dar limosna

En la época del Tratado de Hudaibiya, Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) fue uno de los compañeros que firmaron el tratado como testigo. Durante la conquista de la Meca, Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) sostenía una de las tres banderas del Mujajireen. En el momento de la peregrinación de despedida cayó enfermo. Cuando el Santo Profeta (sa) fue a visitarle, se cuenta que Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) sólo tenía una hija como heredera, y le pidió si podía dar 2/3 de su riqueza en limosnas. El Santo Profeta (sa) se negó. Preguntó si podía dar la mitad de su riqueza en limosnas, a lo que el Santo Profeta (sa) se negó. Cuando preguntó si podía dar 1/3, el Santo Profeta (sa) estuvo de acuerdo diciendo que incluso 1/3 era suficiente. El Santo Profeta (sa) declaró que sería mejor dejar a los hijos con riqueza en lugar de dejarlos en la pobreza, para que tuvieran que mendigar. Además, dijo que todo lo que había gastado sería aceptado por Dios. El Santo Profeta (sa) también le dijo que viviría más tiempo que él y que las naciones se beneficiarían de él.

Su Santidad (aba) presentó más narraciones sobre la cantidad de riqueza que se puede dar en limosnas, citando una narración en la que el Santo Profeta (sa) dijo que algunos dan toda su riqueza en limosna pero luego se quedan en un estado de empobrecimiento, dijo que las limosnas se deben dar de la riqueza excedente.

Batalla de Qadsiyya

Su Santidad (aba) relató una narración de acuerdo a la que una vez, mientras cazaba, el Santo Profeta (sa) puso su mano sobre Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) y rezó “Oh Dios, que su puntería nunca falle”. Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) también tuvo una gran influencia en la obtención de la victoria del Islam en varias partes de Irak. Cuando un ejército iba a salir a luchar contra el ejército de Kisra [Cesar], durante la época de Hazrat Umar (ra), Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) fue elegido para dirigir el ejército musulmán. Hazrat Umar (ra) lo alabó diciendo: “Es un hombre valiente y excelente arquero”. Dirigió un ejército de casi 30,000 personas a Qadsiyya. Primero según las instrucciones de Hazrat Umar (ra), los musulmanes invitaron al rey Yazdegerd y a los incrédulos al Islam. Sin embargo, él respondió que eran una nación y un pueblo humilde que eran como bestias salvajes, y ofreció darles suficiente comida y ropa para vivir cómodamente; además, les dejaría en paz para seguir usurpando tierras y fronteras. Sin embargo, los musulmanes respondieron que, aunque, una vez habían sido como él los describió, Dios les había bendecido con Su gracia y no tenían necesidad de tales atractivos mundanos. Esto enfureció a Yazdegerd quién se empeñó en dar pie a una batalla. En los años seguientes, el Islam obtuvo la victoria en Irán.

Su Santidad (aba) señaló que este cambio que se produjo en ellos se debió a las enseñanzas del Sagrado Corán y al profundo impacto que tuvieron en los corazones de unas personas que antes no tenían inclinación hacia Dios.

Su Santidad (aba) dijo que seguiría relatando la vida de Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) continuaría en el siguiente Sermón.

Oraciones fúnebres

Su Santidad (aba) dijo que ofrecería la oración fúnebre en ausencia de los siguientes miembros:

Bushra Akram Sahiba, esposa de Muhammad Akram Bajwa Sahib, el Nazir Ta’limul Corán y Waqfe Arzi en Rabwah, Pakistán. Falleció el 25 de marzo. Ha dejado en descendencia dos hijos y dos hijas. Pasó 15 años en Liberia con su marido, donde también fue Presidenta de la Asociación de Mujeres. Aunque muchas veces le afectó la malaria y la fiebre tifoidea durante los 15 años, demostró ser una fiel compañera de su marido y también realizó grandes servicios por su propia iniciativa. Su progenie está ahora muy unida con la Comunidad como resultado de sus esfuerzos. Que Al-lah acepte sus oraciones por su progenie y tenga piedad de su alma.

Iqbal Ahmad Nasir Sahib, que falleció el 14 de julio. Su hijo sirve como misionero en Burkina Faso. Era el hijo de un compañero del Mesías Prometido (as). Fue un miembro activo de la Comunidad, sirviendo en varias cargos; entre ellos el de Secretario de Finanzas. Sus esfuerzos permitieron que muchos se unieran a la Comunidad. Le sobreviven su esposa, tres hijos y tres hijas. Cuando visitó Burkina Faso, aunque no conocía el idioma local, el amor y el afecto que demostró al conocer a todos les convenció. Que Al’lah se apiade de su alma.

Ghulam Fatima Fahmida Sahiba esposa de Muhammad Ibrahim Sahib de Azad Cachemira. Falleció el 18 de julio tras una larga enfermedad. Su progenie ha demostrado ser muy virtuosa como resultado de su educación. Ella misma se despertaba regularmente por la noche para ofrecer oraciones voluntarias. Fue muy paciente; su marido fue encarcelado dos veces, una de ellas sin ser informado, e incluso se ofreció su oración fúnebre en ausencia. Por la gracia de Al’lah, más tarde fue liberado. Sin embargo, ella mostró gran paciencia a cada paso. Le sobreviven su marido, cuatro hijos y dos hijas. Tres de sus hijos han consagrado sus vidas. Que Al’lah se apiade de su alma y permita a su progenie mantener vivas sus virtudes.

Muhammad Ahmad Anwar Sahib Hyderabadi que falleció el 20 de mayo. Tuvo el honor de dar la llamada a la oración en la cima del Minaratul Masih en Qadian. Sirvió en la Escuela Secundaria Islámica de Ta’lim ul Islam, también sirvió en Gambia y en varios otros lugares. Sirvió como vicepresidente de Darul Qaza, la junta arbitraria de Alemania. Que Al’lah se apiade de su alma.

Saleem Hassan Al Jabi de Siria que falleció el 30 de junio. Aceptó a Ahmadíat después de ver al Mesías Prometido (as) en un sueño y jurando lealtad a su mano en el sueño. Más tarde, después de ver una foto del Mesías Prometido (as) aceptó oficialmente a Ahmadíat. Siempre enseñó a sus hijos a permanecer unidos a la Comunidad y a Jilafat. Siempre aconsejaba contra cualquier tipo de innovación e instaba a sus hijos a propagar el mensaje del verdadero Islam. Muchos entraron en la Comunidad gracias a sus esfuerzos. Tenía un gran amor por Jilafat, y deseaba que cuando llegara el momento de su muerte, fuera en medio de Jilafat. También tradujo libros al árabe. Su Santidad (aba) notó la humildad y sinceridad que mostró cuando vino a conocerle. Que Al’lah permita a su progenie mantener vivas sus virtudes.

Resumen preparado por The Review of Religions.

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