El islam: El liberador de la mujer
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
Contenidos relacionados por temas

El islam: El liberador de la mujer

Por Imam Ataul Mannan (Bolivia)

Tal vez cuando las mujeres de Occidente miran el estado actual de las mujeres en el Medio Oriente u otros países musulmanes, piensan: si eso es la libertad para ellas en el islam, entonces nosotras no queremos ese tipo de liberación. Si hablamos francamente, quien esté pensando así, no está equivocado. De hecho, si eso es lo que el islam tenía para ofrecer a las mujeres, tampoco querría que mi esposa y mis hijas fueran musulmanas.

Sin embargo, quiero dejar sentado que muchas veces lo que ven en la televisión sobre el mundo musulmán no está de acuerdo con las enseñanzas reales del islam. La religión ha sido condenada erróneamente como el gran opresor de las mujeres. En parte, podemos culpar de esto a los países musulmanes, pero al mismo tiempo, no podemos negar el papel de los medios occidentales a la hora de construir una imagen falsa del islam.

Durante el último siglo, y especialmente en los últimos 50 años, se ha acusado injustamente al islam de ser opresor de la mujer. Independientemente de cómo tratemos de explicar las verdaderas enseñanzas de nuestra religión, el mundo no quiere escuchar.

Por lo tanto, les pido que vacíen sus mentes de los prejuicios que se han formado debido a los medios de comunicación y me den la oportunidad de presentar otra mirada sobre esta cuestión:

Advenimiento del Santo Profeta (sa):

El advenimiento del Profeta Muhammad (sa) sucedió durante una época en la que las mujeres no tenían ningún derecho. Ellas eran consideradas objetos y propiedad del hombre. Si nacía una hija en un hogar, se consideraba un hecho de mala suerte, una maldición, una carga para los padres.

Nacimiento:

Dios dice en el Sagrado Corán:

“…Él crea lo que le place. Concede hijas a quien quiere y concede hijos a quien le agrada.” (42:50)

Es decir, según el libro Sagrado, tanto las hijas como los hijos varones son una bendición y es Dios quien decide quién va a nacer y dónde va a nacer.

El Santo Profeta (sa) declaró que cualquier persona que esté bendecida con tres hijas y las críe bien entrará en el paraíso. Alguien le preguntó entonces: qué pasa si una persona tiene solo dos hijas, el Santo Profeta (sa) respondió que era exactamente lo mismo.

En otro dicho, el Santo Profeta (sa) afirmó:

“Quien críe a dos niñas en su infancia aparecerá en el Día del Juicio tan unido a mí como los dedos de una mano”. (Al-Adab Al-Mufrad 894)

Después de nuestro nacimiento, la siguiente etapa es la crianza que recibimos. Con respecto a esto, el Santo Profeta (sa) dijo que el mejor regalo que un padre puede dar a sus niños (hijas e hijos) es su buena educación.

Educación:

El Santo Profeta (sa) instruyó en forma muy clara a sus seguidores: “buscar el conocimiento es obligatorio para todos los musulmanes” (Sunan Ibn Majah 224). Aquí nuevamente, no existe la preferencia de dar a los hijos una mejor oportunidad en la educación que a las hijas. De hecho, la educación de las hijas es más importante porque ellas van a ser las responsables de la formación de las generaciones del futuro.

En una ocasión, el Santo Profeta (sa) señaló: “pueden aprender la mitad de la religión de mi esposa Aisha (ra)” 1 Cuando estudiamos la historia del islam, vemos que después del fallecimiento del Santo Profeta (sa), muchas veces, los discípulos acudían a Aisha (ra) para buscar orientación sobre diferentes asuntos.

Después de la educación, el siguiente paso en nuestra existencia consiste en trabajar y encontrar un compañero de vida. El islam también liberó a las mujeres en este sentido y les dio total libertad para elegir su propia pareja.

Matrimonio:

La mujer tiene el derecho absoluto de elegir a su marido. El Santo Profeta (sa) explicó a sus fieles que a menudo nos casamos por cuatro razones: belleza física, riqueza, nombre de la familia, religión y piedad. El Profeta (sa) destacó que entre estas opciones debemos dar preferencia a la piedad. (Sahih Muslim 1466).

De este modo, el islam es la primera religión del mundo que otorgó a las mujeres la libertad de elegir a su esposo. Como esto era algo nuevo, a veces el padre o la familia de la hija decidían su matrimonio sin su consentimiento. Estas jóvenes entonces podían acudir al Santo Profeta (sa) y él solía anular este arreglo no consensuado.

Una vez que se concreta un matrimonio, tenemos que determinar cómo debe tratar un esposo a su esposa ¿Cuál fue el ejemplo del Santo Profeta (sa) con respecto a esto? Él realizaba diferentes tareas del hogar, como lavar los platos, fregar y remendar su propia ropa para aliviar a su compañera. Así el Santo Profeta (sa) aconsejó a los hombres musulmanes: “El mejor de ustedes es el que trata mejor a su esposa” ( Sunan Ibn Majah, 1977).

Con respecto a la relación entre el marido y su cónyuge, Dios declara en el Sagrado Corán: “Ellas son una vestidura para vosotros y vosotros sois una vestidura para ellas.” (2:188)        Entonces, ¿Cuál es la función de la vestimenta? La vestimenta cubre nuestra intimidad ante los demás, nos mantiene calientes, nos salva de las inclemencias del tiempo, oculta nuestras carencias y aumenta nuestra belleza. Así el matrimonio se basa en la protección mutua.

En otro versículo del Sagrado Corán encontramos: “Y uno de Sus Signos (de Dios) es éste: Que Él ha creado esposas para vosotros de entre vosotros mismos para que encontréis la paz del espíritu en ellas, y ha puesto amor y ternura entre vosotros.” (30:22) Estas palabras nos muestran que el propósito del matrimonio es hallar al mismo tiempo la paz y el amor. De hecho, el verdadero propósito del matrimonio es crear un pequeño paraíso aquí en la tierra y en nuestros hogares.

Desafortunadamente, a veces somos incapaces de crear un hogar feliz y hay diferencias entre la pareja que no se pueden reconciliar. Por eso, el islam le dio tanto al hombre como a la mujer el derecho al divorcio. Es importante recordar que ya hace 1400 años, el islam otorgó a las mujeres el derecho de divorciarse. Y la mujer puede ejercer este derecho sin presentar ningún motivo. Por ello, Dios dice en el Sagrado Corán: “Y si se deciden por el divorcio, entonces, sepan que, en verdad, Al-lah es quien todo lo oye, el Omnisciente.”(2:228) Este versículo establece que tanto los hombres como las mujeres tienen igual derecho de decidir sobre el divorcio.

Una vez, una mujer se acercó al Santo Profeta (sa) y le dijo que aunque no encontraba faltas en su esposo y él la cuidaba muy bien, ella no era feliz con él. Por eso preguntó si podía divorciarse. El Santo Profeta (sa) entonces respondió afirmativamente (Bujari, Libro 8, Hadith 114).

En cambio, según la Biblia, la mujer no tiene derecho a divorciarse e incluso el hombre solo puede divorciarse si la mujer es declarada culpable de adulterio. Fuera de eso, no hay ninguna razón aceptable según el Cristianismo. Pero lamentablemente en la vida real, hay muchas cosas que pueden conducir al divorcio.

Al mismo tiempo, podemos observar que en todos los países occidentales las leyes del divorcio son muy recientes. Estas se promulgaron en 1923 en Inglaterra, 1925 en Nueva Zelanda y en Estados Unidos también en 1923. En Paraguay, solo en el año 1991 se legalizó finalmente la ley de divorcio.

En comparación, es notorio que el islam otorgó este derecho a hombres y mujeres al mismo tiempo hace ya 1400 años. Y ambos pueden ejercerlo por cualquier motivo según su decisión.

Otro de los derechos que reflejan la autonomía de la mujer que el islam contempla es el derecho a la herencia.

Herencia:

De acuerdo con la religión islámica, un hombre que fallece no puede dejar su riqueza solo a los hijos varones, sino que esta se distribuirá entre todos los hijos. De manera similar, la viuda también obtendrá su parte de la riqueza de su difunto esposo: “A los hombres les corresponde una parte de lo que dejan sus padres y parientes cercanos; a las mujeres les corresponde también una parte de lo que dejan sus padres y parientes cercanos, sea poco o mucho, una parte determinada”. (4:8) Por ende, la riqueza que una mujer recibe por herencia o por su trabajo es de ella y sólo de ella. Otros hombres no tienen derecho alguno sobre su riqueza.

Riqueza:

Antes del islam, las mujeres en general no podían poseer ninguna riqueza. De este modo, las mujeres fuertes y poderosas eran la excepción. En cambio, el islam declaró que una mujer no solo tiene derecho a poseer riqueza, sino que es la única propietaria de su riqueza. El hombre es responsable de los gastos de la casa, de su esposa y de sus hijos. Si una mujer decide trabajar, ella tiene control total del sueldo que gana. Ella no está obligada a compartir esos ingresos con su esposo. Por lo contrario, el esposo está siempre obligado a compartir sus ingresos con su cónyuge.

“…Los hombres son protectores de las mujeres porque Al-lah ha hecho que algunos de ellos sobresalgan sobre otros y porque ellos (los hombres) gastan de sus bienes.” (4:35)

Aquí, vemos claramente que los hombres solo son considerados cabeza de la casa, si cuidan de la familia, si proveen de lo necesario a sus miembros. De lo contrario, no tienen ningún derecho de ser llamados cabeza del hogar.

Igualdad en la espiritualidad:

Cuando se trata de espiritualidad, el islam es la única religión que hace hincapié en que los hombres y las mujeres son iguales ante Dios, tal como se declara en el Sagrado Corán:

“Pero quien hace buenas obras, sea hombre o mujer, y es creyente, entrará en el Cielo.” (4:125)

Este tipo de igualdad no se menciona en ninguna otra religión. De hecho, el Santo Profeta (sa) determinó que si una mujer está ocupada en la casa cuidando a los niños mientras el hombre trabaja fuera, ella también será recompensada como si hubiera realizado el mismo acto benéfico 2

Igualdad en asuntos mundanos:

Muchas veces vemos que el mundo y especialmente las mujeres exigen con razón “igualdad de derechos”. Debemos pensar entonces en esta afirmación, ¿Qué significa “igualdad de derechos’? En realidad, ¿son iguales hombres y mujeres? El islam afirma que la igualdad solo está en la espiritualidad. En la vida diaria nuestra religión ha asignado responsabilidades de acuerdo con nuestros sexos y dentro de eso, de acuerdo con nuestra edad, nuestro estado civil y nuestra condición.

Como se explicó anteriormente, es la responsabilidad del hombre trabajar y mantener a su esposa y a sus hijos. Si la esposa elige trabajar, eso se considera su ingreso personal. Sin embargo, cuando examinamos a los países occidentales de hoy, observamos que las mujeres han “ganado el derecho al trabajo”, pero a un costo muy alto. En estos países ellas ganan menos dinero por hacer el mismo trabajo que sus colegas del sexo opuesto. A su vez frecuentemente siguen a cargo de las tareas domésticas pese a generar ingresos económicos.

De hecho, si lo miramos de cerca, podemos pensar que los hombres del mundo occidental en realidad han engañado a las mujeres en nombre de la “libertad”. Incluso en estos países, hasta hace poco, era la responsabilidad del hombre poner el pan en la mesa de su hogar. Ahora, cada vez más mujeres trabajan y mantienen a su vez a sus familias, mientras que los hombres no cumplen con sus propias responsabilidades mínimas.

Básicamente, con esta supuesta nueva libertad e igualdad, las mujeres del mundo occidental deben trabajar en la casa y en la calle, en la cocina y en la oficina, mientras que los hombres pueden relajarse y disfrutar de la vida.

Si contemplamos todos estos derechos, les pido que piensen: ¿Qué ha ofrecido la democracia moderna de cualquier país a las mujeres que el islam no les haya ofrecido hace 1400 años de una manera más explícita?

Hiyab:

Ahora deseo discutir dos puntos que a menudo se repiten y se usan como alegación de la opresión de las mujeres en el islam.

El primero es el uso del velo. Hemos pasado por una pandemia y el mundo entero tuvo que cubrirse la cara durante casi dos años. ¿Hay que pensar que cubrirse la cara quitó algo de libertad? De hecho, los científicos han hecho hincapié en que proteger el rostro puede salvar vidas. Cuando los especialistas nos hacen estas recomendaciones todos escuchamos con atención y comenzamos a implementarlas. Entonces, cuando Dios nos dice: si una mujer cubre su belleza en lugar de mostrarla al mundo, será bueno para ella y para la sociedad en general ¿Por qué dudamos de este mandamiento? La Biblia también habla de que las mujeres deben vestirse de manera recatada. Si miramos la historia, hasta el siglo pasado en los países cristianos, las mujeres siempre se vestían con discreción y tenían la cabeza de alguna manera cubierta. Aún hoy, en algunas comunidades se continúa con esta tradición.

Si exigimos a las mujeres musulmanas que se deshagan del velo, tenemos que ver qué han logrado las mujeres no musulmanas al dejar de lado esta costumbre.

Si el velo es tan malo ¿Por qué las monjas lo usan? ¿Por qué María, la madre Jesús, siempre se representa con un velo? ¿Por qué las reinas y princesas llevan la cabeza cubierta como signo de su rango o las novias, en el día de su boda?

El principal argumento en contra del uso del velo es que en lugar de decirles a las mujeres cómo vestirse, debemos decirles a los hombres que controlen sus ojos y sus deseos. Siempre encuentro que este razonamiento es muy raro ¿Pueden nombrar otra situación en la que usemos la misma lógica? Esto significa que no deberíamos tener ejército ni policía en ningún país, porque deberíamos decirle a la gente que se comporte y no cometa ningún delito ¿Por qué cerramos nuestras puertas con llave cuando salimos de nuestra casa? ¿Por qué cerramos nuestros autos cuando los estacionamos? Del mismo modo que cada mujer cuida sus pertenencias, tiene derecho, si lo desea, a resguardar partes de su cuerpo a la mirada ajena como forma de autocuidado y expresión de modestia.

El hecho es que antes de decirles a las mujeres que usen el velo, el Sagrado Corán les dice categóricamente a los hombres que controlen su mirada y sus deseos. “Di a los hombres creyentes que recaten su mirada y guarden sus partes privadas. Esto es más puro para ellos.” (24:31)

Solo después de esta  advertencia a los hombres Dios se dirige a las mujeres y les señala que cuando usen el velo será una forma de transmitirles a los hombres: no queremos su mirada y su atención no deseada.

“¡Oh, Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes, que deben llevar, sobre ellas, con holgura, parte de sus vestimentas externas. Esto es más conveniente para que sean así reconocidas y no molestadas.” (33:60)

El velo no es entonces un signo de opresión, sino la posibilidad de manifestar la autonomía para decidir qué parte del cuerpo se quiere exhibir.

¿Cuándo fue la última vez que escucharon en las noticias que un hombre caminaba solo por la noche y un grupo de mujeres se le acercaron y abusaron de él? ¿Cuándo fue la última vez que escucharon en las noticias que un hombre fue violado por una mujer?

En conclusión, el velo no significa que las mujeres no puedan trabajar, no significa que no puedan salir solas, no significa que no puedan asistir a la escuela.  Hay cientos de millones de mujeres en todo el mundo musulmán que realizan todas estas actividades diariamente mientras usan el velo. Algunos de los países musulmanes fueron los primeros en el mundo en elegir mujeres presidentas.

Considero que el problema es la representación de las mujeres musulmanas por parte de algunos medios de comunicación. Mediante estereotipos, estos culpan injustamente al islam y le atribuyen cualquier maltrato que padece la mujer en diferentes países. Cuando en realidad esos hechos son el resultado de las costumbres locales y de la falta de cumplimiento de las verdaderas enseñanzas islámicas.

Poligamia:

El segundo concepto erróneo sobre nuestra religión es que el islam oprime a las mujeres porque les permite a los hombres tener más de una esposa, mientras que a ellas solo se les permite tener un marido.

Una vez más, si profundizamos este concepto, se verá cómo el islam cubrió todos los diferentes escenarios que pueden surgir en nuestra sociedad y brindó una respuesta adecuada para ellos. El primer punto importante para tener en cuenta es que el islam no les dio permiso a los hombres para tener cuatro esposas, sino que el islam restringió a los hombres a tener un máximo de cuatro esposas. Esta declaración puede ser confusa, es posible que se pregunte cuál es la diferencia entre los dos: antes de la llegada del islam, los hombres podían tener tantas esposas como quisieran. Según la Biblia, no hay restricción en el número de esposas que puede tener un hombre. De hecho, muchos profetas bíblicos tuvieron más de una cónyuge, como por ejemplo: el profeta David, el profeta Salomón, el profeta Abraham (as). El islam es la primera religión que puso un límite al número de esposas que un hombre puede tener.

Nuevamente, a primera vista esta enseñanza parece muy injusta y atrasada. Pero si analizan con atención, verán que esta es la mejor solución a un problema que muchas veces ha surgido en nuestra sociedad y que muy probablemente podría volver a presentarse.

“Y entregad a los huérfanos sus bienes, no cambiéis lo malo por lo bueno, ni devoréis sus bienes mediante los vuestros. En verdad, eso es un gran pecado. Y si teméis que la sociedad falle en hacer justicia en asuntos referentes a los huérfanos la al finalizar la guerra, entonces casaros con mujeres de vuestra elección, dos, tres o cuatro; pero si teméis no poder mantener la equidad, casaos sólo con una.” (4:3-4)

La razón principal que se da para las esposas múltiples es el cuidado de los huérfanos. ¿Cuándo surge esta situación? Suele ocurrir después de las guerras. En la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial murieron casi 80 millones de personas, la gran mayoría eran hombres. Si miramos la historia de Europa después de estas guerras, vemos un fuerte aumento de la prostitución y el nacimiento de hijos ilegítimos. Las mujeres cuyos maridos valientemente dieron su vida por sus países, fueran abandonadas por las sociedades. Estas mujeres no contaban con mucha experiencia laboral, de ahí que muchas de ellas tomaran la desafortunada decisión de vender su cuerpo o tener relaciones ilegítimas en pos de cumplir sus necesidades.

Incluso ahora, cuando comenzó la guerra en Ucrania, a las mujeres y los niños se les permitía salir del país, pero no a los hombres. Entonces, ahora de repente hay millones de mujeres que debieron irse a otro país con sus hijos y nada más. Han perdido sus hogares, han perdido sus bienes, y si pierden a su esposo también en la guerra ¿Qué harían?

La respuesta presentada por muchas sociedades es que, si una mujer está sola y no tiene ningún otro medio de subsistencia, puede incluso vender su cuerpo para mantenerse a sí misma y a sus hijos porque no hay otra forma de resolver su situación.

El islam dice que, en este escenario desafortunado, un hombre se vuelve responsable de mantener a más de una mujer. Será responsable de cuidar de dos o tres o cuatro mujeres y sus hijos. Y debe hacerlo con justicia y debe cumplir sus derechos.

La decisión, sin embargo, recae en la mujer. Si ella es capaz de sobrevivir sola y/o si puede encontrar un hombre soltero, definitivamente debería elegir esas opciones. Sin embargo, si esas posibilidades no están disponibles, puede tomar este camino de poligamia. Pero la elección es suya y ella no está obligada a aceptar aquello que no desee. Entonces, ustedes pueden decidir honestamente, en este tipo de escenario desafortunado, cuál solución es mejor.

Si crees que esta enseñanza es una manera de que los hombres disfruten, piénsalo de nuevo. Si un hombre toma una segunda esposa, tiene que hacerse cargo de todas sus necesidades y también de sus hijos. No por un día, una semana, un mes o un año, sino de por vida.

Por otro lado, en nuestras sociedades occidentales legalmente solo se permite tener una esposa, pero cada noche puedes salir y acostarte con tantas mujeres diferentes como quieras, sin ninguna ramificación legal.

Entonces, dígame, de los dos escenarios ¿Cuál ofrece más disfrute a los hombres? ¿Cuál los libera de cualquier compromiso? Al mismo tiempo, qué opción ofrece más seguridad a las mujeres.

Quizás se pregunte ¿Qué pasa con la primera esposa? ¿No tiene ella algo que decir en todo esto? Por supuesto, ella también tiene opciones disponibles para ella.

En primer lugar, ella puede hacer parte del acuerdo cuando se casa con un hombre, que mientras él esté con ella, no tomará otra esposa, independientemente de las circunstancias.

En segundo lugar, si ese acuerdo no se firmó al momento del matrimonio y ella no está de acuerdo con la decisión de su esposo, simplemente puede divorciarse de él y seguir adelante, no está obligada a permanecer en esa relación. En síntesis, el islam es una religión universal y ha cedido respuestas a todos los posibles escenarios que pueden surgir.

Si estás en una habitación que solo tiene una puerta, y hay un incendio y esa puerta está bloqueada ¿Qué harías? ¿Cómo escapar en este escenario de emergencia? Uno tendría que romper las ventanas o una pared. Al permitir la poligamia, el islam ha colocado puertas adicionales en la habitación que se pueden usar en caso de emergencia. Una vez más, es importante recalcar que la decisión tiene la mujer si quiere usar la puerta de emergencia o no.

Resumen:

En resumen, se puede notar que cualquier derecho que se les haya otorgado a las mujeres en nuestras sociedades modernas, se les otorgó a las mujeres en el islam hace 1400 años. 

Cada vez que la hija del Santo Profeta (sa) venía a visitarlo, él se ponía de pie, le besaba la mano y le ofrecía su propio asiento. El propio ejemplo de nuestro profeta muestra el verdadero estatus de la mujer.

El fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía explicó en uno de sus libros, que hoy en día, tanto los musulmanes como los cristianos se han ido a dos extremos en cuanto a cómo tratan a las mujeres. Los musulmanes están siendo demasiado estrictos y los cristianos, en nombre de la libertad, han destruido el tejido moral de la sociedad. (Malfozaat Vol. 2, Pg. 387).

En ciertos países musulmanes, los derechos de las mujeres no se cumplen y ellas son oprimidas, pero esto no es debido a la religión, sino que es una consecuencia de ignorar y rechazar las enseñanzas del islam. De manera similar, en los países cristianos, en nombre de la libertad, la fornicación, el adulterio y la prostitución se han vuelto rampantes. Esto no es culpa de Jesús o de la religión cristiana, sino que el resultado de no cumplir con sus enseñanzas.

Referencias

1 https://www.alislam.org/articles/equality-of-women-role-in-society/

2 https://www.alislam.org/articles/equality-of-women-role-in-society/

Suscríbete y recibe contenido exclusivo

Recibirás cada semana las últimas novedades de la Comunidad Musulmana Ahmadía directamente en tu mail. ¡Prometo no spamearte!

Share via