En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La excelencia personificada

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, Ta’awwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

El primero de los compañeros (ra) que mencionaré hoy de los que participaron en la Batalla de Badr es Hazrat Jiraash Bin Sima Ansari (ra). Hazrat Jiraash (ra) pertenecía a Banu Yusham, una rama del Jazrall. El nombre de su madre era Umm Habib. Salmaa, Abdur Rahman y Aisha eran hijos de Hazrat Jiraash (ra). Hazrat Jiraash (ra) participó en las Batallas de Badr y Uhud. Sufrió diez heridas durante la batalla de Uhud. Fue uno de los arqueros más habilidosos del Santo Profeta (sa). Hazrat Jiraash (ra) tomó a Abul ’Aas, el yerno del Santo Profeta (sa), como prisionero y lo encarceló durante la Batalla de Badr.(Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 425, khiraash bin al-Sima, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 1990)(Sirat ibn Hisham, vol. 1, p. 312, Isr Abi al-Aas ibn Rabi’ Zauj Zainab bint Rasulillah, Dar Ibn Hazm, Beirut, 2009)

El segundo compañero que mencionaré es Hazrat Ubaid bin Tayyihan (ra). El nombre de Hazrat Ubaid Bin Tayyihan (ra) también está registrado como Atiq Bin Tayyihan. El nombre de su madre era Laila Bint Aniq. Él era el hermano de Hazrat Abul Haitham bin Layyihan. Era uno de los confederados de Banu ‘Abdil Ash’al. Participó en el Bai’at-e-Aqabah junto con 70 Ansar. El Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre él y Hazrat Mas’ud Bin Rabi (ra). Participó en la Batalla de Badr junto con su hermano Hazrat Abul Haitham (ra). Fue martirizado durante la batalla de Uhud. Fue martirizado por ‘Ikrimah bin Abu Yahl. Sin embargo, otra narración afirma que fue martirizado durante la Batalla de Siffin mientras luchaba en el lado de Hazrat Ali (ra). Existe una diferencia de opinión con respecto a este asunto. En cualquier caso, el factor común en ambas narraciones es que fue martirizado. Dos personas, a saber, Hazrat ‘Ubaidul’lah y Hazrat’ Abbad, se mencionan entre sus hijos. Según el relato de Tabari, Hazrat ‘Abbad también participó en la Batalla de Badr, y en lo que respecta a Hazrat’ Ubaidul’lah, afirma que fue martirizado durante la Batalla de Yamama.(Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, pp. 342-343, Abul Haitham bin al-Tayyihan, Ubaid bin al-Tayyihan, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 1990) (Usdul Ghaba, Vol. 3, p. 153, Abbad bin Ubaid, p. 521, Ubaidullah bin Ubaid bin al-Tayyihan, p. 529, Ubaid bin al-Tayyihan, Dar-ul-Kutub Ilmiyyah, Beirut, 2003)

El siguiente compañero es Hazrat Abu Hannah Malik bin ‘Amr (ra). Abu Hannah era su título, mientras que su nombre real era Malik Bin ‘Amr. Muhammad bin ‘Umar Waqidi le incluye entre los que participaron en la batalla de Badr. Existe una diferencia de opinión respecto a su nombre. En algunas narraciones, su nombre aparece como ‘Aamir y Thabit Bin Nu’man. Su título también se reporta como Abu Habbah y Abu Hayyah. Sin embargo, Muhammad bin ‘Umar Waqidi afirma que dos personas tienen el título de Abu Habbah; uno es Abu Habbah Bin Ghazziyyah bin ‘Amr y el otro es Abu Habbah Bin’ Abd ‘Amr al-Ma’azani. Ninguno de los dos participó en la batalla de Badr. Ninguno de los participantes de la Batalla de Badr llevó el título de “Abu Habbah”. Sin embargo, un individuo que participó en la Batalla de Badr llevó el título de “Abu Hannah”. Debido a esto, él enfatiza que su título era de hecho Abu Hannah. (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 365, Abul Hannah, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 1990) (Usdul Ghaba, Vol. 6, p. 63, Abu Habbah al-Ansari, Dar-ul-Kutub Ilmiyyah, Beirut, 2003)

El siguiente compañero que mencionaré es Hazrat ‘Abdul’lah Bin Zaid bin Tha’labah (ra). Se le conocía como ‘Abdul’lah Bin Zaid Ansari y su título era Abu Muhammad. El nombre de su padre era Hazrat Zaid Bin Tha’labah (ra), y también fue compañero del Santo Profeta (sa). Perteneció a la tribu Banu Yusham de la rama de Jazrall. Participó en el bai’at en ‘Aqabah junto con 70 Ansar. Participó en las batallas de Badr, Uhud, Jandaq y otras batallas junto con el Santo Profeta (sa). En el momento de la Victoria de la Meca, llevaba la bandera de Banu Harith bin Jazrall. Hazrat ‘Abdul’lah Bin Zaid (ra) dominaba la escritura en árabe antes de aceptar el Islam. Esto fue en un momento en que la escritura era muy poco común entre los árabes y había muy pocas personas que sabían cómo escribir.

Los hijos de Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid (ra) permanecieron en Medina. Uno de sus hijos se llamaba Muhammad, nacido de su esposa, Sa’dah bint Julaib. Una de sus hijas fue Umm-e-Humaid, cuya madre era de Yemen. Su hermano, Hurais bin Zahid, era uno de los compañeros de Badr.

(Usdul Ghaba, Vol. 3, p. 248, Abdullah bin Zaid al-Ansari, Dar-ul-Kutub Ilmiyyah, Beirut, 2003) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, pp. 405-406, Abdullah bin Zaid Huraith bin Zaid, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 1990)

El nombre de una de sus hermanas era Quraibah bint Zaid y también se cuenta entre las compañeras. (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 8, pp. 271-272, Qareebatu bint Zaid, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 1990)

Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid es el mismo compañero a quien se le dijeron las palabras del Azan [llamada islámica a la oración] en un sueño. Informó al Santo Profeta (sa) acerca de esto, y el Santo Profeta (sa) instruyó a Hazrat Bilal (ra) para que realizara el Azan de acuerdo con las palabras que Hazrat ‘Abdul’lah vio en el sueño. Este incidente ocurrió en el primer año de la Hégira, después de que el Santo Profeta (sa) hubiera construido Masyid Nabawi.(Al-Isti’ab fi Ma’rifatis Sahaba, Vol. 3, p. 913, Abdullah bin Zaid, Dar-ul-Jeel, Beirut, 1992)

Algunos de los detalles son los siguientes. Hazrat Abu ‘Umair bin Anas Ansari (ra) era uno de los Ansar. Él narra que sus tíos paternos le dijeron que el Santo Profeta (sa) estaba pensando en cómo reunir a los musulmanes para la oración. Le sugirieron que se izara una bandera en el momento de la oración. Cuando la gente la observe, se informarán unos a otros. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) no aprobó esta sugerencia. El narrador dice que le sugirieron al Santo Profeta (sa) el soplo de un cuerno, es decir, adoptar el método de los judíos soplando ruidosamente en un cuerno. Sin embargo, al Santo Profeta (sa) no le pareció apropiado adoptar este método de los judíos. El narrador dice que le sugirieron al Santo Profeta (sa) el uso de una campana. El Santo Profeta (sa) dijo que este era el método de los cristianos. Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid regresó sintiéndose ansioso debido a las preocupaciones del Santo Profeta (sa). Ofreció súplicas y dice que posteriormente se le mostraron las palabras del Azan en un sueño.

Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid (ra) continúa narrando que vio a una persona en un sueño que sostenía una campana en su mano. Le preguntó: “¡Oh siervo de Dios! ¿Vas a vender esto?” Él respondió: “¿Qué vas a hacer con eso?” Le dije: “Lo usaremos para llamar a la gente a orar”. Él respondió: “¿Te digo algo que es mejor que eso?” Dije, “¿por qué no?” Hazrat ‘Abdul’lah dice que luego repitió las palabras del Azan:

“Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar, Ash-hadu al-laa Ilaha il-lal-lah, Ash-hadu al-laa Ilaha il-lal-lah, Ash-hadu anna Muhammadar Rasulul-lah, Ash-hadu anna Muhammadar Rasulul-lah, Hayya alassalah, Hayya alassalah, Hayya alal- falah, Hayya alal- falah, Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar, La ilaha il-lal-lah”.

También leeré su traducción, ya que será beneficiosa para los niños, así como para los musulmanes conversos. Escuchamos el Azan diariamente, sin embargo, he observado que algunos no conocen su traducción. Al-lah es Grandísimo. Esto debe repetirse cuatro veces. Soy testigo de que no hay nadie digno de adoración, excepto Al-lah. Esto debe repetirse dos veces. Soy testigo de que Muhammad es el Mensajero de Al-lah. Esto también se debe repetir dos veces. Venid a la oración, venid a la oración. Venid al éxito, venid al éxito. Al-lah es Grandísimo. Esto debe repetirse dos veces. No hay nadie digno de adoración excepto Al-lah.

Luego continúa narrando que después de repetir estas palabras, este individuo se distanció un poco de mí y luego dijo: “cuando estés de pie, listo para orar, debes decir lo siguiente.” Luego repitió las palabras del Takbir:

 

“Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar, Ash-hadu al-laa Ilaha il-lal-lah, Ash-hadu anna Muhammadar Rasulul-lah, Hayya alassalah, Hayya alal- falah, Qad qamat-is Salah, Qad qamat-is-Salah, Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar, la ilaha il-lal-lah”.

Estas son las mismas palabras del Azan [con la adición de] Qad qamat-is-Salah: la oración ha comenzado, la oración ha comenzado. Seguidamente, las mismas palabras de Al-lah es Grandísimo, Al-lah es Grandísimo, se repiten.

Él [Hazrat ‘Abdul’lah] dice además:

“Cuando llegó la mañana, me presenté ante el Santo Profeta (sa) y le informé de lo que vi. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘si Al-lah así lo desea, este es un verdadero sueño’. Quédate con Bilal y cuéntale lo que viste, para que pueda recitar el Azan de acuerdo a esas palabras, ya que su voz es más alta que la tuya. Por ello, fui con Bilal y le dije [las palabras] y él recitó el Azan como correspondía”.

El narrador dice además:

“Hazrat ‘Umar bin Jattab, que Al-lah esté complacido con él, estaba en su casa cuando escuchó el Azan. Salió de su casa, arrastrando su ropa, la que usaba para cubrirse y dijo ‘¡Oh Profeta (sa) de Al-lah! ¡Lo juro por Él, quien te ha enviado junto con la verdad! Vi exactamente lo que él ha visto [en su sueño].’ Al oír esto, el Santo Profeta (sa) dijo: ‘toda alabanza pertenece a Al-lah el Exaltado’. En otra narración, se afirma que el Santo Profeta (sa) dijo: ‘A Al-lah le pertenece toda alabanza, esta es la verdad.’” (Sunan Abi Daud, Kitab al-Salat, Bab Bad’ul Azan, Hadith 498, Bab Kaifal Azan, Hadith 499)(Jami’ al-Tirmidhi, Kitabus Salat, Bab ma Jaa’a fi Bad’il Azan, Hadith 189)

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib ha escrito más detalles sobre este relato en Sirat Jataman Nabiyyin, utilizando varias fuentes de la historia islámica. Él escribe:

“Hasta ahora no se había organizado ningún método para llamar a la gente al Ṣalat, ni para recitar el Azan, etc. Los Compañeros generalmente se juntaban en la mezquita a una hora aproximada ellos mismos. Esta manera de quedar en la mezquita, no era satisfactoria. Además, tras la construcción de Masyid-e-Nabawi, la cuestión sobre cómo se juntarían los musulmanes en el momento adecuado del Salat, era más urgente aún. Un compañero propuso el uso de una campana, como los cristianos. Alguien propuso el uso de una trompeta, como los judíos; y otros hicieron otras sugerencias. Sin embargo, Ḥazrat ‘Umar (ra) propuso que se designara a una persona para anunciar que es la hora de Ṣalat en el momento apropiado. El Santo Profeta (sa) aprobó esta propuesta y designó a Ḥazrat Bilal (ra) para cumplir con este deber. Como tal, después de esto, cuando llegaba el momento de Ṣalat, Ḥazrat Bilal (ra) anunciaba en voz alta, [Árabe] y la gente se reunía para el Ṣalat. De hecho, se hacía la misma llamada si era necesario juntar a los musulmanes en la mezquita para un propósito diferente al del Ṣalat. Más tarde, las palabras del Azan actual se enseñaron a un Compañero llamado ‘Abdul’lah bin Zaid Anṣari (ra), en un sueño. Se presentó ante el Santo Profeta (sa) y le contó este sueño diciendo: ‘Vi a un individuo en mi sueño gritar tales palabras como si recitara el Azan’. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Este sueño es de Al-lah’, y le dijo a Abdul’lah (ra) que enseñara estas palabras a Bilal (ra). Una extraña coincidencia que ocurrió fue que cuando Bilal (ra) recitó el Azan con estas palabras por primera vez, al escucharlo, Ḥazrat ‘Umar (ra) fue con prisa hacia el Santo Profeta (sa) y dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah! Hoy, las palabras con las que Bilal (ra) recitó al Azan fueron exactamente las que también vi en mi sueño.’ En una narración también se ha relatado que cuando el Santo Profeta (sa) escuchó estas palabras del Azan, dijo: ‘La revelación ya se ha enviado.’” (Sirat Khatamun-Nabiyyin, Hazrat Mirza Bashir Ahmadra, pp. 271-272)

Bashir bin Muhammad relata que su padre dijo: “Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid (es decir, el compañero que vio un sueño sobre el Azan), ofreció toda su riqueza en caridad y no se quedó con nada. La riqueza que tenía era su único medio de provisión para él y su hijo. Cuando Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid le entregó todo al Santo Profeta (sa), su padre se acercó al Santo Profeta (sa) y le pidió: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Abdul’lah bin Zaid ha ofrecido su riqueza por caridad. Sin embargo, esa riqueza nos servía como un medio de nuestras provisiones”. Cuando el Santo Profeta (sa) escuchó esto, llamó a Abdul’lah bin Zaid y dijo “Al-lah ha aceptado la caridad que has ofrecido. Sin embargo, devuélvelo a tus padres como acto donativo”.

Por ello, su padre afirma que adquirieron esta riqueza como herencia y que sus futuras generaciones pudieron obtener una parte de ella. (Ma‘rifatis Sahaba Li Abi Na’eem al-Asbahani, Vol. 3, p. 149, Abdullah bin Zaid…, Hadith 4172, Darul Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 2002)

En una ocasión, el Santo Profeta (sa) otorgó sus uñas a Hazrat Abdul’lah bin Zaid como un regalo bendito. Los detalles de este incidente son que Muhammad, el hijo de Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid (ra) narra que, con motivo del Hayyat ul Wida, su padre estaba con el Santo Profeta (sa) en el campo de Mina en el Manhar, es decir, el lugar donde se ofrecen los sacrificios. Había otra persona de los Ansar que también estaba presente allí. Cuando el Santo Profeta (sa) repartió los animales sacrificados, Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid (ra) y su compañero Ansari no recibieron nada. Entonces, el Santo Profeta (sa) se cortó el cabello, lo colocó sobre un trozo de tela y lo repartió entre la gente. Luego se cortó las uñas y se las dio a Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid (ra) y a su compañero Ansari.  (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 406, Abdullah bin Zaid, Dar-ul-Kutub al-Ilimiyya, Beirut, 1990)

Hazrat Aisha (ra) narra:

“Una persona vino hacia el Santo Profeta (sa) y le pidió: ‘¡Oh, Mensajero de Al-lah! Por Dios, sin duda eres más amado para mí que yo mismo, mi familia y mis hijos. Estaba en casa pensando en ti, y no pude contenerme hasta el punto de que solo he tenido que venir a conocerte y ahora te estoy mirando. Cuando pensé en la idea de que tú y yo falleciéramos, me di cuenta de que, después de entrar en el paraíso, serás exaltado junto con otros profetas. Entonces sentí el temor de que cuando entrara en el paraíso, no podré encontrarte.’ El Santo Profeta (sa) no respondió a esta persona hasta que el ángel Gabriel descendió con la revelación del siguiente versículo:

[Árabe]

“Pues quien obedece a Al-lah y a este Mensajero suyo, estará entre aquellos a quienes Al-lah ha concedido sus bendiciones; a saber: los Profetas, los Veraces, los Mártires y los Justos. ¡Qué excelentes compañeros son éstos!”. (Surah al-Nisa, Ch.4: V.70) (Tafsir Ibn Kathir, Vol. 2, p. 311, al-Nisa: 69, Darul Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1998)

Presentamos este versículo para respaldar el argumento de que uno puede alcanzar el estatus de un profeta sin ley a través de la devoción y sumisión al Santo Profeta (sa). Y, a través de la completa obediencia al Santo Profeta (sa), uno puede pasar de estar en la etapa de los justos al estatus de un profeta. En cualquier caso, el estado de un profeta no portador de ley, que solo puede lograrse a través de la sumisión al Santo Profeta (sa), es ciertamente de un estatus elevado y Dios el Todopoderoso puede otorgar este estado a quien Él quiera. Además, en relación con el Mesías Prometido (as), el Santo Profeta (sa) mismo ha usado la palabra Nabiul’lah, es decir, que será un profeta de Dios.  (Sahih Muslim, Kitabul Fitan Wa Ashraat al-Saa‘ah, Bab Dhikr al-Dajjal Wa Sifatihi Wa ma Ma’ahu, Hadith 2937)

Por esta razón, aceptamos al Mesías Prometido (as) como un profeta no portador de ley y que vino en la completa servidumbre del Santo Profeta (sa). Esto no causa ninguna mancha en la finalidad de su Profetazgo. Más bien, eleva su estatus aún más, haciendo que la bendición del profetazgo sea alcanzable, pero solo a través de la servidumbre al Santo Profeta (sa). No somos los únicos que realizamos esta interpretación, los santos / eruditos anteriores también la han presentado. Por ejemplo, el Imam Raghib también ha declarado que un profeta no portador de ley puede venir después del Santo Profeta (sa), pero solo a través de la completa obediencia a él.(Tafsir Al-Bahrul Muheet, Vol. 3, p. 299, Al-Nisa:69, Darul Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2010)

Sin embargo, he mencionado esto como un punto adicional a la luz de este versículo para que el asunto se aclare correctamente.

Al’lama Zurqani escribe que este incidente en particular se encuentra en varios libros de comentarios sobre el Corán y menciona el nombre de Thuban, que era un servidor del Santo Profeta (sa). Mientras que en Tafsir Yanbu ’Al Hayaat está escrito en relación a Muqatil bin Sulaiman, quien narra que fue Abdul’lah bin Zaid Al Ansari, es decir, el Compañero que había visto las palabras de Azan en la visión, quien dijo esto al Santo Profeta (sa) en el incidente mencionado. Sin embargo, Al’lama Zurqani escribe que si esto es así, es probable entonces que ambos hayan mencionado al Santo Profeta (sa) lo que revelaba este versículo coránico. También hay narraciones en las que varios Compañeros lo mencionan al Santo Profeta (sa). (Sharh Zurqani Alaa al-Mawahib al-Deeniyyah, Vol. 12, pp. 417-418, Khatimah, Darul Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1996)

Aparte del incidente antes mencionado, varios comentarios también se han referido al incidente de Hazrat Thuban (ra) y lo que le dijo al Santo Profeta (sa). Su detalle es el siguiente:

Hazrat Thuban (ra) tenía un amor intenso por el Santo Profeta (sa) y no podía soportar estar alejado de él demasiado tiempo. Un día, cuando se presentó ante el Santo Profeta (sa), parecía estar muy perturbado y en un estado de gran dolor. El Santo Profeta (sa) preguntó la causa por la que se encontraba en ese estado. Hazrat Thuban (ra) respondió que no padecía dolencia ni enfermedad alguna, excepto que no había podido ver al Santo Profeta (sa). Es decir, la única razón de su abatida y angustiada expresión era no haber visto al Santo Profeta (sa) durante mucho tiempo.

Él afirma:

“Permanecí en este estado hasta que finalmente le encontré. Del mismo modo, cuando pensé en el Día del Juicio, otra vez fui vencido por un estado de angustia al darme cuenta de que no estaré en su bendecida presencia porque Usted será exaltado a una estación más alta en el paraíso con otros profetas. Además, incluso si se me concediera la entrada al paraíso, mi estado sería demasiado insignificante frente al suyo; y si no se me concede la entrada, me quedaría sin verlo por siempre.” (Tafsir al-Baghwi, Vol. 1, p. 450, Al-Nisa:69, Idarah Ta’leefaat Ashrafiyyah, Multan, Pakistan, 1424A.H.)

Al’lama Zurqani escribe que Hazrat ‘Abdul’lah bin Zaid (ra) una vez estaba trabajando en su jardín. (La mención de Hazrat ‘Abdul’lah continúa ahora) y afirma que su hijo vino y le informó de la muerte del Santo Profeta (sa).

Sobre esto dijo:

(árabe)

Es decir: “Oh Al-lah, quítame el sentido de la vista para que después de la partida de mi amado Muhammad (sa), no tenga que volver a ver a otro individuo”.

Está escrito en el comentario de Zurqani que después de este incidente, su vista gradualmente se fue apagando hasta que se quedó completamente ciego. (Sharh Zurqani Alaa al-Mawahib al-Deeniyyah, Vol. 9, pp. 84-85, Fi Wujoob Mahabbatihi Wa Ittiba’ Sunnatihi, Darul Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1996)

Respecto al fallecimiento de Hazrat Abdul’lah bin Zaid (ra), hay diferentes opiniones. Algunos han escrito que falleció después de la Batalla de Uhud. Sin embargo, la mayoría ha escrito que participó en todas las batallas junto con el Santo Profeta (sa) y falleció mucho más tarde, en el año 32 d.H. durante el Jalifato de Hazrat Usman (ra), en la ciudad de Medina. Igualmente, en relación al el incidente de la pérdida de su vista, -si se acepta que es correcto-  también se apunta que su muerte ocurrió en la época de Hazrat Usman (ra) a la edad de 64 años. Su oración funeraria fue dirigida por Hazrat Usman (ra).  (Al-Mustadrak Ala Al-Sahihain Lil-Hakim, Vol. 5, p. 266, Kitab al-Fara’idh, Hadith 8187, Dar-ul-Fikr, 2001) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 406, Abdullah bin Zaid, Dar-ul-Kutub al-Ilimiyya, Beirut, 1990)

Luego, el siguiente compañero es Hazrat Mu’az bin ‘Amr bin Yamu (ra). Pertenecía a una rama de los Banu Jazrall llamada Banu Salma. Participó en el segundo Bai’at en Aqabah, así como en las Batallas de Badr y Uhud. Su padre, Hazrat ‘Amr bin Yamu (ra), fue un compañero del Santo Profeta (sa) martirizado en la Batalla de Uhud. El nombre de la madre era Hind bint ‘Amr. Según Musa bin ‘Uqbah Abu Ma’shar y Muhammad bin ‘Amr Waqidi, su hermano, Mu’awwiz bin’ Amr, también participó en la Batalla de Badr. El nombre de su esposa era Subaitah bint ‘Amr, que pertenecía a los Banu Sa’idah, una rama de la tribu Banu Jazrall. Tuvo un hijo con ella llamado ‘Abdul’lah y una hija llamada ‘Ummamah. (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, pp. 426-427, Mu’adh bin Amr, Dar-ul-Kutub al-Ilimiyya, Beirut, 1990) (Al-Siratun Nabawiyyah Li Ibn Kathir, p. 197, Fasl fi Ruju al-Ansar Lailat al-Aqabah al-Thania ilaa al-Medina, Dar-ul-Kutub al-Ilimiyya, Beirut, 2005)

Hazrat Mu’az (ra) participó en el segundo Bai’at en Aqabah, pero su padre, ‘Amr bin Yamu, sin embargo, se mantuvo firme sobre sus creencias idólatras. La historia de la conversión del padre de Hazrat Mu’az está registrada en Sirat Ibn Hishaam. Hace aproximadamente un año mencioné esta historia en relación a su relato. Afirma que cuando los que habían participado en el segundo Bai’at en ’Aqabah regresaron a Medina, difundieron activamente el mensaje del islam. Todavía había algunos ancianos entre su gente obsesionados con sus creencias politeístas. Entre ellos también estaba “Amr bin Yamu”. Su hijo, Hazrat Mu’az bin ‘Amr, había participado en el segundo Bai’at en ‘Aqabah y había jurado lealtad en esta ocasión al Santo Profeta (sa).

‘Amr bin Yamu’ era uno de los jefes de la tribu Banu Salma y era uno de los más edad. Tenía un ídolo tallado en madera en su casa, como era la práctica de los ancianos en esos días. Este ídolo se llamaba Manaat, y le mostraba respeto y reverencia. Cuando algunos jóvenes de la tribu Banu Salma aceptaron el islam, entre los cuales estaba también Hazrat Mu’az bin Yabl y el hijo de ‘Amr bin Yamu’, Hazrat Mu’az bin ‘Amr bin Yamu’ (quien también estaba en ese grupo de jóvenes que se habían convertido en el segundo Bai’at en ‘Aqabah), una noche, estos jóvenes entraron en su recámara de ídolos. Se llevaron  el ídolo, y lo pusieron boca abajo en un hoyo que había sido excavado por la tribu Banu Salma para tirar sus residuos. A la mañana siguiente, cuando Amr se despertó, maldijo a los que se habían llevado su ídolo en la noche, mostrando enemistad hacia él. Luego fue a buscarlo y cuando lo encontró, lo lavó y lo limpió, diciendo: “Juro por Dios que si descubro quién ha hecho esto contigo, ciertamente lo arruinaré”. Y cuando cayó la noche y ‘Amr estaba dormido, su hijo repitió el acto. Cuando llegó la mañana, ‘Amr bin Yamu’ hizo de nuevo lo mismo, y emprendió el mismo esfuerzo laborioso de (buscarlo) lavarlo, etc.

Cuando pasaron varias noches de esta manera, ‘Amr bin Yamu’ sacó el ídolo de donde había sido arrojado, lo lavó y limpió. Luego trajo su espada y la colgó alrededor de su cuello, diciendo: “Por Dios, no sé quién te está haciendo esto. Así que si tienes algo de poder, aquí hay una espada que te dejo. Úsala para detenerlo.” Y él colocó la espada al ídolo. Cuando el sol se puso y Amr se fue a dormir, los mismos jóvenes, entre los cuales estaba también su hijo, hicieron lo mismo al ídolo. Sacando la espada de alrededor de su cuello, lo ataron a un perro muerto con una cuerda, lo arrojaron a un viejo pozo de la tribu Banu Salma que se utilizaba para tirar los residuos. Cuando ‘Amr bin Yamu’ se despertó por la mañana y no encontró el ídolo donde lo había dejado, salió a buscarlo, hasta que lo encontró boca abajo atado al perro muerto en el pozo.

Cuando fue testigo de esta visión, la verdad (de sus errores) se hizo evidente para él. Los musulmanes de su tribu también lo introdujeron a las enseñanzas del islam, y por la misericordia de Al-lah, se convirtió en musulmán. (Al-Siratun Nabawiyyah Li Ibn Hisham, pp. 207-208, Sanam Amr bin al-Jamooh, Dar-ul-Ibn Hazm, Beirut, 2009)

Este incidente ha sido registrado en la Sirah de Ibn Hisham, y también se dice que dijo:  “Este ídolo ni siquiera era capaz de hacer nada con una espada. ¿Qué beneficio hay en adorar a un dios así?”.

Hazrat Mu´az bin Amir bin Yamu participó en la muerte de Abu Yahl. Está escrito en Sahih Bujari: “Salih bin Ibrahim relata bajo la autoridad de su abuelo, Abdur Rahman bin Auf: ‘estaba de pie entre las filas para la batalla el día de Badr. Al girarme vi a dos jóvenes ansaris de pie, uno a mi derecha y otro a mi izquierda. En aquel momento, deseé haber estado entre dos personas más mayores y fuertes. Uno de los jóvenes me dio un codazo en la mano y me preguntó: “¡Oh tío! ¿Reconoces a Abu Yahl? a lo que respondí: “sí que lo reconozco, ¿por qué lo preguntas?” El joven respondió: “he oído que solía usar un lenguaje grosero hacia el Santo Profeta (sa). Juro por Aquel en cuyas manos está mi vida, que si le veo, no le dejaré hasta que el que esté destinado a morir lo haga”. Me quedé asombrado al oír esta respuesta.

Entonces, el otro joven también tocó mi mano y me hizo la misma pregunta. Transcurrió un tiempo y vi a Abu Yahl caminando entre las filas. Le dije a los jóvenes que allí estaba el individuo sobre el que me habían preguntado. Inmediatamente, los dos jóvenes desenvainaron sus espadas y, abriéndose paso entre las filas, se abalanzaron sobre Abu Yahl y le mataron. Después regresaron para informar al Santo Profeta (sa) de la noticia. El Santo Profeta (sa) preguntó: “¿quién de vosotros le ha matado?”. Ambos respondieron haberlo hecho. El Santo Profeta (sa) entonces preguntó si habían limpiado sus espadas después de haberlo hecho. Ellos dijeron que no. El Santo Profeta (sa) entonces inspeccionó sus espadas y dijo que, ciertamente, ambos lo habían matado. El Santo Profeta (sa) dijo que el botín de guerra le sería dado a Mu´az bin Amr bin Yamu. El nombre de ambos jóvenes era Mu´az; uno era Mu´az bin Afrah y el otro Mu´az bin Amr bin Yamu”. (Sahih al-Bukhari, Kitab Fardil Khumus, Bab Man Lam Yakhmus al-Aslab, Hadith 3141)

Este incidente relacionado con Abu Yahl ha sido narrado en mis sermones anteriores. En ellos mencioné que fueron Mu´az and Mu´awwiz. En consecuencia esto podría llevarnos a la duda, ya que aquí se refiere a otra persona. En cuanto a la muerte de Abu Yahl, según diversos libros de Hadiz -tal y como la narración de Bujari mencionada anteriormente- y libros de historia, sabemos que Hazrat Mu´az bin Yamu y Hazrat Mu´az bin Afrah mataron a Abu Yahl y Hazrat Abdul’lah bin Masud cortó su cabeza. En otra narración, se mencionan los nombres de Mu´az y Mu´awwiz. No obstante, en Bujari, hay otra narración en la que se afirma que Abu Yahl fue asesinado por los dos hijos de Afrah, Mu´az y Mu´awwiz, y, posteriormente, Hazrat Abdul’lah bin Masud le atestó el golpe final. En la narración de Bujari, los detalles son los siguientes:

Hazrat Anas (ra) relata que en el día de la Batalla de Badr; el Santo Profeta (sa) dijo: “Quién irá a ver el fin de Abu Yahl? Hazrat Ibn Masud fue y vio que los dos hijos de Afrah, Mu´az y Mu´awwiz le habían atacado con sus espadas hasta dejarle moribundo. Ibn Masud le preguntó. “Eres tú Abu Yahl”? Y le agarró por la barba, Abu Yahl entonces dijo: “¿has matado alguna vez a una persona de alto rango”?  O tal vez dijo: “¿hay persona más desgraciada que la que muere a manos de su propia gente?”. (Sahih al-Bukhari, Kitabul Maghazi, Bab Qatl Abi Jahl, Hadith 3962)

Ambas narraciones se encuentran en Bujari: En una narración, nombran a Mu´az, y en otra a Mu´az y Mu´awwiz. En una narración aparecen como dos hermanos, pero en la otra, los dos jóvenes no están relacionados. Con el fin de reconciliar ambos relatos, Hazrat Sayyid Zainul Abideen Waliul’lah Shah Sahib escribe:

“Según algunas narraciones los dos hijos de Afra, Mu´az y Mu´awwiz, atacaron a Abu Yahl hasta dejarle moribundo. Después, Hazrat Abdul’lah bin Masud le cortó la cabeza. El Imam Ibn Hajr relata: “después de que Ma´az bin Amr y Mu´az bin Afra atacaran a Abu Yahl, Mu´awwiz debió agredirle también. Por esta razón en una de las narraciones se menciona a los dos hermanos y en otras se mencionan a dos jóvenes que no estaban emparentados”. (Sahih al-Bukhari, Vol. 5, p. 491, Hashiyah, Urdu Tarjumah, Nazarat Isha’at, Rabwah)

En el comentario de Fath-ul-Bari, está escrito: “Tal vez, los tres atacaron a Abu Yahl”.

Al’lama Badruddin A´ini escribe sobre la muerte de Abu Yahl: “Abu Yahl fue asesinado por Mu´az bin Amr bin Yamu, Mu´az bin Afrah y Hazrat Abdul’lah bin Masud, quien trajo su cabeza y se la presentó al Santo Profeta (sa)”. (Umdatul Qari, Vol. 17, p. 120, Dar Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, 2003)

Además escribe:

“En Sahih Muslim está escrito que Mu´az bin Amr bin Yamu y Mu´az bin Afrah mataron a Abu Yahl. El padre de Mu´az bin Afrah era Hariz bin Rifa´ah y su madre se llamaba Afrah, y era la hija de U´baid bin Za´lbah Nayyaria. Del mismo modo, en Bujari, Kitabul Yihad, Bab Man Lam Yakhmus Aslaap, está escrito que Hazrat Mu´az bin Amr le cortó la pierna a Abu Yahl y, como resultado de esto, se cayó. Posteriormente, Mu´awwiz le atacó y le dejó en el suelo. Cuando a Abu Yahl le quedaba poca vida, Hazrat Abdul-lah bin Masud, le dio el golpe final, cortándole la cabeza”.

Además, escribe: “Si alguien cuestiona la razón por la que todos estos incidentes deben ser mencionados, tal vez es porque todos participaron en la muerte de Abu Yahl”. (Umdatul Qari, Vol. 17, pp. 121-122, Dar Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, 2003)

Según una narración de Zurqani, cuando Hazrat Abdul’lah bin Masud encontró a Abu Yahl, al borde de la muerte, puso su pierna en su cuello y dijo: “¡Oh, enemigo de Dios! ¡Dios el Todopoderoso te ha humillado!” Abu Yahl le respondió con arrogancia: “¡Yo no he sido humillado! “¿Alguna vez has matado a una persona más grande que yo?” Lo que significa, que él no sintió ninguna humillación y, posteriormente, preguntó quién había salido victorioso en la batalla. Hazrat Abdul’lah bin Masud respondió que Dios y Su Mensajero eran victoriosos.

Según otra narración, se afirma que Abu Yahl dijo: “Yo fui su enemigo (es decir, de Muhammad (sa)), toda su vida e, incluso hoy, mi enemistad no ha disminuido en lo más mínimo”. Hazrat Abdul’lah bin Mas´ud, luego, le cortó la cabeza y se la trajo al Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) dijo: “Del mismo modo que yo soy el más amado y venerado de Dios de entre todos los Profetas y mi pueblo es el más venerado de entre las demás naciones, de manera similar, Abu Yahl es el Faraón más cruel y violento de todos aquellos que tienen las cualidades del Faraón. Por esta razón, se menciona que él dijo:

[árabe] (Surah Yunus, Ch.10: V.91)

 

Es decir, “hasta que, cuando la calamidad de ahogarse le alcanzó, dijo: ‘Creo que no hay Dios sino Él, en quien creen los hijos de Israel’”. El Santo Profeta (sa) dijo que el Faraón de esta era, era el peor en términos de enemistad e incredulidad, y esto se puede ver por las últimas palabras de Abu Yahl.

Además de esto, en otra narración se menciona que cuando el Santo Profeta (sa) recibió la noticia de la muerte de Abu Yahl y vio su cabeza, dijo:

(Árabe)

“No hay Dios aparte de Al-lah.”

Similarmente, el Santo Profeta (as) repitió tres veces.

(Árabe)

“Toda alabanza pertenece a Al-lah, Quien honró al Islam y sus seguidores”. En otra narración se afirma que el Santo Profeta (as) dijo: “Toda nación tiene un faraón. En esta época el faraón era Abu Yahl, a quien Dios el Todopoderoso destruyó de una terrible manera”:  (Sharh Zurqani Alaa al-Mawahib al-Deeniyyah, Vol. 2, pp. 297-298, Darul Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1996)

Hazrat Mu’az bin Amr bin Yamu falleció durante el Jalifato de Hazrat Usman (ra). . (Al-Isaba Fi Tameez Al-Sahaba, Vol. 6, p. 114, Muaz bin Amr bin Jamooh, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 1995)

Jalifa bin Jiyaat afirma:

“En el día de la Batalla de Badr, Mu’az bin Amr bin Yamu sufrió una herida como resultado de la cual permaneció indispuesto hasta el Jalifato de Hazrat Usman (ra). Falleció en Medina. Hazrat Usman (ra) dirigió su oración de funeral y le enterró en Yannatul Baqi.”

Hazrat Abu Hurairah narra que el Santo Profeta (as) dijo: “Muaz bin Amr bin Yamu era una persona excepcional”. (Al-Mustadrak Ala Al-Sahihain Lil-Hakim, Vol. 4, pp. 140-141, Dhikr Manaqib Mu’adh bin Amr bin al-Jamooh, Hadith 5895-5897, Dar-ul-Fikr, Beirut, 2002)

Que Dios el Todopoderoso derrame Su inagotable misericordia sobre estas personas, que se sumergieron en el amor de Dios y Sus queridos, y obtuvieron Su agrado.

Después de la oración del viernes, dirigiré un oración funeral in absentia por el respetable Malik Sultan Harun Jan Sahib, que falleció el 27 de marzo en Islamabad. “A Al-lah pertenecemos y Él retornaremos.”

Su hijo mayor es el yerno de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh), está casado con su hija menor. Malik Sultan Harun Sahib era un Áhmadi de nacimiento, y el nombre de su padre era el Coronel Malik Sultan Muhammad Jan Sahib quien hizo el Bait en la mano del mismo Hazrat Musleh Maud (ra) en 1923, a la edad de 23 años. En ese momento era el único áhmadi de su familia. Hazrat Musleh Maud (ra) mismo organizó su matrimonio con la respetable Aishah Sadiqqa Sahiba, hija de Hazrat Chaudhry Fateh Muhammad Syaal Sahib.

Perteneció a una familia muy honorable y bondadosa del Punjab. Malik Amir Muhammad Jan, quien era el Gobernador del Pakistán Occidental era célebremente conocido por el título de Nawab Kalabagh, era el primo paterno del padre de Malik Sultan Harun Jan Sahib, es decir, del Coronel Malik Sultan Muhammad Sahib. Su abuelo era Malik Sultan Surakh Ruh Jan y en esos días, India y Pakistán eran una colonia del Imperio Británico, y sin embargo al tener el estatus de Nawab, era reconocido con gran respeto por ellos. Cuatro años después del Bai’at de su hijo, Malik Sultan Muhammad Jan Sahib, también tuvo el honor de aceptar el Ahmadíat. A pesar de haberse sumergido en gran medida en temas mundanales, tuvo una inclinación hacia la fe y debido a esto Dios el Todopoderoso le bendijo con la oportunidad de aceptar el Ahmadíat.

Sultan Harun Jan Sahib estaba casado con Sabiha Hamid Sahiba, hija de Chaudhry Abdul Hameed Sahib, quien era un Director General de WAPDA. Hazrat Jalifatul Masih III (rh) afirmó, “Chaudhry Fateh Muhammad Syaal era una persona mayor muy respetada por mí, y ciertamente estoy en deuda con él por su bondad”. Hazrat Jalifatul Masih III (rh) a continuación dijo, “Desde una temprana edad cuando todavía era inexperto, me llevaba con él y me proveía de muchas oportunidades para aumentar mi experiencia. Mi afinidad hacia aquellos viviendo en zonas rurales que se ocultaba en mi corazón pudo ser manifestada a través de las oportunidades que recibí permaneciendo con Chaudhry Fateh Muhammad Syaal.”

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) a continuación dijo:

“Incluso hoy, cuando un sencillo aldeano viene a visitarme, disfruto de una franca y directa conversación mucho más que si tuviera que conversar con alguien de la ciudad. Esto se debe a que aquellas personas que residen en la ciudad tienen el hábito de emplear demasiadas formalidades en su forma de hablar y por tanto, debido a esta forma de hablar suya, yo también naturalmente tiendo a comenzar a conversar de una manera similar.” 

Hazrat Jalifatul Masih III (rh), a continuación, dijo:

“Sin embargo, hoy dirigiré la oración de ceremonia del nieto de esta benévola persona mayor mía, Malik Sultan Harun Jan, hijo del Coronel Sultan Muhammad Jan.”

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) a continuación dijo:

“Los seguidores deben rezar que tal y como nuestros mayores, de forma altruista y con gran sinceridad sirvieron la religión de Dios, que esta misma pasión de servir a la fe y el espíritu del sacrificio continúe extraordinariamente en su progenie”. (Khutbat-e-Nasir, Vol. 10, pp. 437-440)

Mencionando esto de nuevo hoy en la ocasión de este funeral, rezo para que Dios el Todopoderoso pemita a la progenie de Malik Harun Sahib no solo a mantener su relación con el Ahmadíat y el Jilafat, sino a fortalecerla más. El fallecido deja a tres hijos y tres hijas atrás, y como he mencionado su hijo mayor, Sultan Muhammad Jan es el yerno de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh).

Malik Harun Sahib cuidó en gran medida de los pobres y los necesitados de la zona local. En particular trató a aquellas mujeres que tenían necesidades genuinas con gran bondad. Las mujeres también mencionaron que mientras Malik Sahib estaba vivo, se sentían muy seguras en su zona, pero después de su fallecimiento pasaron a estar muy asustadas. Hay gran hostilidad e insensibilidad en la región de Attock y a los pobres se les deniega su derechos, pero a pesar de ser terrateniente y un miembro influyente de la zona, tuvo gran cuidado de los pobres. La hermana de Sultan Harun Jan Sahib, Rashida Syaal Sahiba, quien reside en Canadá dice:

“Mi hermano Sultan Harun Jan Sahib tiene muchas cualidades. Tuvo gran sentido del honor por el Ahmadíat y estuvo dispuesto a sacrificar su vida por la institución del Jilafat. Fue ciertamente leal a sus amigos y valiente ante el enemigo. Apoyó a los ricos y los necesitados”.

A continuación afirma.

“En una ocasión, Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) me escribió una carta diciendo:

‘Tu padre, el Coronel Sultan Muhammad Jan Sahib, era como una espada desenfundada por el Ahmadíat y tus hermanos comparten esa misma cualidad.’

En una ocasión había gran hostilidad en esa área. Primero, había gran enemistad sobre la tierra y la riqueza, pero posteriormente debido al Ahmadíat había también mucha hostilidad del mismo modo. Ella escribe, “Hazrat Jalifatul Masih III (rh) dijo ‘las balas serán disparadas, pero pasaran a vuestro lado y insha’lah nada os ocurrirá”.

Escribe:

“Contemplaron como las palabras del tercer Jalifa fueron ciertas. En 1977, tuvo lugar un intento de asesinar a Malik Sultan Harun Sahib en la comisaría de Fatah Jang, y los disparos fueron para él pero las balas pasaron justo por encima de su pelo y ni siquiera provocaron un rasguño. Por tanto, Dios el Todopoderoso les protegió de una forma milagrosa. Era extremadamente generoso hacia los pobres y apoyó a aquellos desamparados y débiles”

Su hermano mayor, Malik Sultan Rashid Jan Sahib, afirma:

“Después del fallecimiento de nuestro padre, Malik Sultan Harun Sahib se encargó de cuidar a nuestra familia. A pesar de todos mis esfuerzos, él siempre me superaba a la hora de servir a la Yama’at. Era un verdadero devoto del Mesías Prometido (as) y del Jilafat-e-Ahmadíat. Después de los eventos de 1974, un oficial de alto rango le preguntó en una ocasión delante de mí cuál era el estado de su fe respecto al Jilafat, y él respondió en punjabi que era como el metal, es decir, que su fe en el Jilafat era tan fuerte como el metal. Durante la migración de Hazrat Khalifaul Masih IV (rh)  tuvo la oportunidad de acompañarlo en su viaje a Karachi”.

Rashid Sahib escribe, además:

“En algunas de las cartas que conservé de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh), él lo mencionaba como un general del Ahmadíat y como una espada desenfundada en pro del amor y el honor del Ahmadíat”.

Rashid Sahib escribe, además:

“Muy pocas personas lo saben, porque él nunca habló sobre lo que concierne a sus Nawafil [oraciones voluntarias durante la noche] y su vínculo con el Sagrado Corán. Sin embargo, en ambos aspectos fue muy regular. Tal vez yo tampoco hubiera llegado a saberlo si no hubiera compartido con él la misma habitación durante los cuatro meses que duró mi grave enfermedad en 2016. Durante esos días, me resultaba extremadamente difícil levantarme y sentarme. Él permaneció en la misma habitación para cuidarme, y durante ese tiempo le vi recitar el Sagrado Corán y ofrecer los Nawafil”.

Afirma:

“Le pedí que designara a otras personas para que me cuidaran, en lugar de hacerlo él, pero me dijo que qué necesidad había de contratar a otro cuando él estaba allí”.

Rashid Sahib escribe:

“Era una persona muy cariñosa. A través de muchos sacrificios, construyó 9 o 10 escuelas. Si alguna vez llegaba un momento en que no tenía fondos suficientes para acabar la construcción de una escuela, él mismo trabajaba junto a los obreros y les decía que estaba realizando más trabajo que ellos. Nunca se planteó que era hijo de un Nawab o que era un terrateniente”.

Su hija, Mahmuda Sultana Kashif, escribe:

“El amor y la lealtad de mi padre por el Jilafat no se hallan ocultos para nadie. Desde mi nacimiento, mi padre siempre nos enseñó a poner siempre nuestra fe en Dios el Todopoderoso, y orarle en todas las circunstancias, y que nada se podía lograr sin la oración. Tenía una gran confianza en Dios el Todopoderoso, y era un hombre extremadamente valiente. No temía a nadie excepto a Dios el Todopoderoso. Siempre estuvo preparado para servir a la humanidad”.

De manera similar, su hijo, Sultán Muhammad Jan, escribe:

“Mi padre hizo un gran trabajo social. Construyó ocho escuelas y ayudó a construir otras dos, y también donó algunas tierras para la construcción de un cementerio. Donó los terrenos donde se construyeron las 8 escuelas. Proporcionó muchos empleos a los pobres a quienes siempre ayudó.”

Que Dios el Todopoderoso le conceda Su misericordia y Su perdón y permita que su progenie continúe sus buenas obras y permanezca vinculada con el Yama’at y el Jilafat. Como mencioné, dirigiré la oración fúnebre “in absentia” después de las oraciones del viernes.