El islam y las personas con necesidades educativas especiales
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El islam y las personas con necesidades educativas especiales

Reem Shraiky, Reino Unido

El islam, al ser una religión integral, no deja de atender las necesidades de ningún sector de la sociedad, especialmente si requieren una consideración especial, como los padres, los vecinos, los viajeros, los huérfanos y los enfermos, por nombrar algunos. Sin embargo, en este trabajo de investigación, solo mencionaré cómo el islam atiende los derechos de las personas con necesidades educativas especiales y discapacidades.

Por desgracia, las civilizaciones antiguas consideraban a las personas con necesidades especiales como un mal presagio o un indicio de la ira de los dioses, por lo que en algunos casos llegaban a matar a los niños que nacían con deformidades. Incluso el gran filósofo griego Platón pedía su exclusión de la sociedad para preservar la pureza de la raza humana en su república “virtuosa”.

De hecho, a lo largo de los tiempos, las personas con necesidades especiales y discapacidades han sido tratadas con dureza. En algunas religiones, ni siquiera se les permitía entrar en los lugares de culto para que no los “contaminaran” debido a su “impureza”, y se les consideraba miembros no aptos de la sociedad que no podían alcanzar ningún progreso material o espiritual.

Antes del islam, los árabes estaban influenciados por las creencias de las personas de esas religiones que vivían con ellos en la misma tierra. Así, también maltrataban a los ciegos, cojos y enfermos, evitaban comer con ellos, y no los invitaban a sus banquetes u otras ocasiones especiales.

El Profeta de la Bondad

Sin embargo, esta actitud cambia con el advenimiento de la Misericordia para todo el mundo: el Profeta del islam, Muhammad (sa). Dios declaró a través de él:

لَيْسَ عَلَى الْأَعْمَىٰ حَرَجٌ وَلَا عَلَى الْأَعْرَجِ حَرَجٌ وَلَا عَلَى الْمَرِيضِ حَرَجٌ

‘No habrá culpa para el ciego ni culpa para el cojo, ni culpa para el enfermo’ [1]

Es decir, no desprecies ni mires con desprecio a los que sufren cualquier forma de discapacidad. Son tus hermanos y una parte importante de tu sociedad, por lo que tratarlos con desprecio y excluirlos de tus relaciones sociales y civiles es una gran afrenta al honor de la humanidad.

Así, Dios nos ordena en este verso que los consideremos parte de la sociedad y no los excluyamos, como era la costumbre antes del islam. Dicha exclusión provocaría una gran brecha entre los miembros discapacitados y débiles de la sociedad con el resto de la sociedad. Así, un grupo de personas se vería afectado por un complejo de “inferioridad” que les llevaría a la frustración total, y entonces toda la Nación no avanzaría. Por esta razón, el islam nos dice:

وَفِي أَمْوَالِهِمْ حَقٌّ لِّلسَّائِلِ وَالْمَحْرُومِ

‘Y en su riqueza hay una parte que corresponde al mendigo y al necesitado.’. [2]

Lo que significa que la riqueza de un musulmán es un fideicomiso para el beneficio de la humanidad del que los pobres, los enfermos y los débiles son socios y, por lo tanto, tienen derecho a compartir independientemente de si expresan sus necesidades o no.

El Santo Profeta (sa) aportó enseñanzas que ayudaron a establecer la hermandad mundial construyendo el edificio de la humanidad sobre bases sólidas; rompió los grilletes de las supersticiones, las tradiciones y las costumbres que estrangulaban los cuellos de la humanidad. Les ordenó que rechazaran la discriminación racial, que tuvieran compasión, y que fueran hermanos de toda la humanidad, como dijo:

الرَّاحِمُونَ يَرْحَمُهُمُ الرَّحْمَنُ ارْحَمُوا أَهْلَ الأَرْضِ يَرْحَمْكُمْ مَنْ فِي السَّمَاءِ

‘Al misericordioso se le mostrará la misericordia del Más Misericordioso. Si mostráis misericordia a los que están en la tierra, Aquel que está en el cielo os mostrará misericordia’. [3]

También dijo:

مَثَلُ الْمُؤْمِنِينَ فِي تَوَادِّهِمْ وَتَرَاحُمِهِمْ وَتَعَاطُفِهِمْ مَثَلُ الْجَسَدِ إِذَا اشْتَكَى مِنْهُ عُضْوٌ تَدَاعَى لَهُ سَائِرُ الْجَسَدِ بِالسَّهَرِ وَالْحُمَّى

‘La similitud de los creyentes en lo que respecta al amor mutuo, al afecto y al sentimiento de compañerismo es la de un solo cuerpo; cuando le duele algún miembro del cuerpo, le duele todo el cuerpo, a causa del insomnio y la fiebre’. [4]

Al contrario de lo que ocurría antes del islam, en el Sagrado Corán se ordena a los musulmanes que permitan a los ciegos, a los discapacitados o a los enfermos residir en la casa de sus parientes o comer en sus hogares sin necesidad de invitación, siempre que no sobrepasen los límites. Esto fomenta la familiaridad y elimina las barreras artificiales que separan a las personas de diferentes clases sociales:

لَيْسَ عَلَى الأَعْمَى حَرَجٌ وَلا عَلَى الأَعْرَجِ حَرَجٌ وَلا عَلَى الْمَرِيضِ حَرَجٌ وَلا عَلَى أَنفُسِكُمْ أَن تَأْكُلُوا مِن بُيُوتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ آبَائِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أُمَّهَاتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ إِخْوَانِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أَخَوَاتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أَعْمَامِكُمْ أَوْ بُيُوتِ عَمَّاتِكُمْ أَوْ بُيُوتِ أَخْوَالِكُمْ أَوْ بُيُوتِ خَالاتِكُمْ أَوْ مَا مَلَكْتُم مَّفَاتِحَهُ أَوْ صَدِيقِكُمْ لَيْسَ عَلَيْكُمْ جُنَاحٌ أَن تَأْكُلُوا جَمِيعًا أَوْ أَشْتَاتًا فَإِذَا دَخَلْتُم بُيُوتًا فَسَلِّمُوا عَلَى أَنفُسِكُمْ تَحِيَّةً مِّنْ عِندِ اللَّهِ مُبَارَكَةً طَيِّبَةً كَذَلِكَ يُبَيِّنُ اللَّهُ لَكُمُ الآيَاتِ لَعَلَّكُمْ تَعْقِلُون

‘No habrá culpa para el ciego ni culpa para el cojo, ni culpa para el enfermo, ni para vosotros mismos, si coméis de vuestras propias casas o de las casas de vuestros padres, o las casas de vuestras madres o de vues­tros hermanos, o las casas de vues­tras hermanas, o las de los hermanos o hermanas de vuestros padres, o las casas de los hermanos o hermanas de vuestras madres, o de las casas cuyas llaves estén en vuestro poder, o de la casa de un amigo vuestro. Tampoco seréis culpados si coméis juntos o separados. Pero cuando entréis en las casas, saludad a vues­tras gentes: un saludo de vuestro Señor, lleno de bendiciones y pureza. Así Al‑lah os aclara los mandamien­tos, para que entendáis.”[5]

Las Escrituras de la Equidad

El Segundo Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadiyya, Su Santidad Mirza Bashiruddin Mahmood Ahmad (ra), afirma en su comentario del Sagrado Corán, ‘la Gran Exégesis’

Entre las características del Sagrado Corán está el hecho de que no descuida ningún aspecto de la naturaleza humana, ni emite un mandato que sea difícil de seguir para un ser humano. Por el contrario, llegó con una facilidad que permite a todo ser humano, sea cual sea su naturaleza y temperamento, actuar según sus mandamientos.  Así como Dios Todopoderoso ha creado en este mundo material, una enorme variedad de objetos, de tal manera que es imposible para cualquier ser humano, cualquiera que sea su naturaleza y temperamento, decir que Dios Todopoderoso no creó nada de acuerdo a mis circunstancias. Si sus dientes son fuertes y capaces de masticar alimentos sólidos, entonces los alimentos sólidos están disponibles para él, mientras que si sus dientes son débiles y necesita alimentos blandos, entonces no hay escasez de alimentos blandos en este mundo. Del mismo modo, en el mundo espiritual, Dios Todopoderoso ha introducido, a través del Sagrado Corán, una enseñanza para el avance de todo tipo de naturaleza humana y ha puesto a disposición una facilidad considerable para que nadie pueda decir que la ley del islam no es factible para él. Por ejemplo; aunque el islam pone un gran énfasis en la yihad, al mismo tiempo afirma que los enfermos, débiles y cojos que no pueden participar en la yihad, a pesar de que sus corazones están deseosos de hacerlo, si solo tuvieran la capacidad física; son a los ojos de Dios contados entre los individuos sanos que han podido esforzarse con su riqueza y su físico. Dios el Todopoderoso dice en el Sagrado Corán

لا يَسْتَوِي الْقَاعِدُونَ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ غَيْرُ أُولِي الضَّرَرِ وَالْمُجَاهِدُونَ فِي سَبِيلِ اللهِ بِأَمْوَالِهِمْ وَأَنفُسِهِمْ ۚ فَضَّلَ اللهُ الْمُجَاهِدِينَ بِأَمْوَالِهِمْ وَأَنفُسِهِمْ عَلَى الْقَاعِدِينَ دَرَجَةً ۚ وَكُلًّا وَعَدَ اللهُ الْحُسْنٰى ۚ وَفَضَّلَ اللهُ الْمُجَاهِدِينَ عَلَى الْقَاعِدِينَ أَجْرًا عَظِيمًا

“No son iguales los creyentes que se quedan sentados, exceptuados los incapacitados, que los que se sacrifican por la causa de Al-lah con sus bienes y personas. Al-lah ha exaltado en rango a quienes se sacrifican con sus bienes y personas respecto a los que se quedan sentados. Y aunque Al-lah ha prometido lo mejor a todos, ha exaltado a los que se sacrifican por encima de los que permanecen sentados, con una gran recompensa” [6]

Es decir, es imposible que los creyentes que no sirven a la religión alcancen el rango de aquellos creyentes que trabajan con toda su energía en el servicio de la religión de Dios y la elevación de Su palabra. Sin embargo, Dios Todopoderoso ha incluido entre ellos a aquellas personas que no pueden servir a la religión como resultado de una discapacidad o enfermedad. Dios Todopoderoso tendrá en cuenta su excusa y no les privará de Su cercanía y recompensa.

En otro lugar, el Sagrado Corán aclara aún más este concepto:

وَالْوَزْنُ يَوْمَئِذٍ الْحَقُّ

‘Y la medida de peso en ese día será justa’. [7]

Es decir, cuando la gente reciba la recompensa de sus actos de parte de Dios Todopoderoso en el Día del Juicio, se tendrá en cuenta todo lo que obstaculice el avance espiritual de una persona, y todo daño al que haya estado expuesta por razones ajenas a su voluntad.’ (Al-Tafsir al-Kabeer, Surah al-Mu’minun).

El Segundo Jalifa (ra) también afirma:

En otro lugar dice:

لا يَسْتَوِي الْقَاعِدُونَ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ غَيْرُ أُولِي الضَّرَرِ

‘Aquellos de los fieles que no se esfuerzan en el camino de Dios no pueden ser puestos al mismo nivel que los que se esfuerzan, excepto aquellos cuya incapacidad se debe a alguna deficiencia natural. Dios tendrá en cuenta su incapacidad’. [6]

El Santo Profeta (sa) dice: ‘Ningún hombre o mujer creyente experimenta sufrimiento en relación con su cuerpo, sus hijos o sus propiedades, sin que sus pecados se reduzcan por ello y sin que sean tan purificados por el sufrimiento que experimentan que, cuando comparecen ante Dios, sus pecados han sido completamente lavados.’ (Tirmidhi). [8]

عَنِ ابْنِ شِهَابٍ، قَالَ حَدَّثَنِي سَهْلُ بْنُ سَعْدٍ السَّاعِدِيُّ، أَنَّهُ رَأَى مَرْوَانَ بْنَ الْحَكَمِ فِي الْمَسْجِدِ، فَأَقْبَلْتُ حَتَّى جَلَسْتُ إِلَى جَنْبِهِ، فَأَخْبَرَنَا أَنَّ زَيْدَ بْنَ ثَابِتٍ أَخْبَرَهُ أَنَّ رَسُولَ اللهِ صلى الله عليه وسلم أَمْلَى عَلَيْهِ لاَ يَسْتَوِي الْقَاعِدُونَ مِنَ الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُجَاهِدُونَ فِي سَبِيلِ اللهِ فَجَاءَهُ ابْنُ أُمِّ مَكْتُومٍ وَهْوَ يُمِلُّهَا عَلَىَّ قَالَ يَا رَسُولَ اللَّهِ، وَاللهِ لَوْ أَسْتَطِيعُ الْجِهَادَ لَجَاهَدْتُ ـ وَكَانَ أَعْمَى ـ فَأَنْزَلَ اللهُ عَلَى رَسُولِهِ صلى الله عليه وسلم وَفَخِذُهُ عَلَى فَخِذِي، فَثَقُلَتْ عَلَىَّ حَتَّى خِفْتُ أَنْ تُرَضَّ فَخِذِي، ثُمَّ عَنْهُ، فَأَنْزَلَ اللَّهُ “غَيْرَ أُولِي الضَّرَرِ. البخاري

‘Se narró que Ibn Shihab dijo que Sahl bin Sa’d Al-Sa’idi dijo: ‘Vi a Marwan Bin Al-Hakam sentado en la Mezquita, así que fui y me senté a su lado, y nos dijo que Zaid bin Thabit le había dicho que el Santo Profeta (sa) le dictó: ‘Aquellos de los creyentes que se quedan quietos, y aquellos que se esfuerzan en la causa de Dios con su riqueza y sus personas, no son iguales.’ Entonces Ibn Umm Maktum vino mientras me lo dictaba y dijo: ‘¡Oh, Mensajero de Dios! Si tuviera el poder de luchar (en la Causa de Dios), lo haría’, y era un hombre ciego. Así que Dios reveló a Su Mensajero mientras su muslo estaba sobre el mío, y se hizo tan pesado que temí que pudiera fracturar mi muslo. Entonces ese estado del Profeta (sa) pasó y Dios reveló ‘exceptuando a los discapacitados’ [16].

Por lo tanto, el islam no priva a las personas con necesidades especiales de avanzar espiritualmente o de alcanzar los rangos más altos, incluyendo el martirio por la causa de Dios:

Se dice que un compañero del Santo Profeta (sa) Hazrat Amr bin Al-Jamuh (ra), caminaba cojeando debido a un dolor en el pie que le causaba una gran molestia. Debido a esta discapacidad, sus hijos le impidieron participar en la Batalla de Badr. Cuando llegó el momento de la batalla de Uhud, dijo a sus hijos ‘Podéis hacer lo que queráis, pero no os escucharé y participaré definitivamente en esta batalla’. Por lo tanto, se reunió con el Santo Profeta (sa) y le pidió: ‘Mis hijos me impiden participar en la batalla debido a que mi pie está dañado. Sin embargo, me gustaría unirme a ti en esta Jihad’. Además, dijo: ‘Por Dios, deseo que Dios el Todopoderoso cumpla con los deseos de mi corazón y me conceda el martirio para que entre en el Paraíso a pesar de mi pie dañado’.

El Santo Profeta (sa) dijo: ‘El yihad no es obligatorio para ti, debido a tu discapacidad. Sin embargo, si este es tu deseo, entonces puedes unirte’. Entonces el Santo Profeta (sa) instruyó a sus hijos para que dejaran a su padre participar en la batalla. Por lo tanto, Hazrat Amr participó en la batalla y rezó continuamente: ‘¡Oh, Dios! Concédeme el martirio y no me hagas volver a mi casa sin éxito en esta tarea’. Su deseo se cumplió finalmente, ya que fue martirizado en el campo de batalla de Uhud. [9]

En otra narración, Hazrat Amr bin Al-Jamuh se acercó al Santo Profeta (sa) y le dijo: ‘Oh, Mensajero de Dios, si lucho por la causa de Dios hasta que me maten, ¿podré caminar con mi pierna curada en el paraíso?’ Dijo esto porque tenía una pierna coja. Ante esto, el Santo Profeta (sa) dijo: ‘sí’. Luego, durante Uhud, Amr (ra) fue martirizado y el Santo Profeta (sa) pasó junto a su cuerpo y dijo: ‘Es como si pudiera verte caminando con esta pierna tuya curada en el Paraíso’. (Musnad Ahmad).

De hecho, el islam no nos enseña que el sufrimiento solo afecta a las personas malvadas, sino que nos enseña que el nivel de nuestra piedad y bondad depende de cómo tratemos nuestro propio sufrimiento y el de los demás.

La religión de la paciencia

El islam también nos enseña a mostrar paciencia cuando pasamos por cualquier tipo de sufrimiento y prueba. Así, cuando uno experimenta daño de cualquier tipo, si deseamos adquirir el placer de Dios el Exaltado y alcanzar Su amor, entonces debemos postrarnos ante el umbral de Dios, mostrando paciencia y fortaleza.

Por lo tanto, durante las situaciones difíciles, problemáticas y angustiosas, es nuestra responsabilidad someternos a Dios Todopoderoso mientras buscamos Su ayuda a través de la paciencia y la oración, ya que es Él quien es capaz de salvaguardarnos. Nadie fuera de Al-lah puede evitarla”. [10]

قَالَ عَطَاءُ بْنُ أَبِي رَبَاحٍ: قَالَ لِي ابْنُ عَبَّاسٍ أَلاَ أُرِيكَ امْرَأَةً مِنْ أَهْلِ الْجَنَّةِ قُلْتُ بَلَى. قَالَ هَذِهِ الْمَرْأَةُ السَّوْدَاءُ أَتَتِ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم فَقَالَتْ إِنِّي أُصْرَعُ، وَإِنِّي أَتَكَشَّفُ فَادْعُ اللهَ لِي. قَالَ: “إِنْ شِئْتِ صَبَرْتِ وَلَكِ الْجَنَّةُ وَإِنْ شِئْتِ دَعَوْتُ اللهَ أَنْ يُعَافِيَكِ”. فَقَالَتْ أَصْبِرُ. فَقَالَتْ إِنِّي أَتَكَشَّفُ فَادْعُ اللَّهَ أَنْ لاَ أَتَكَشَّفَ، فَدَعَا لَهَا.

“Ata’ bin Abi Rabah relató que Ibn ‘Abbas me preguntó si yo quería que me mostrara una mujer que iría al paraíso. Cuando respondí afirmativamente, dijo: ‘Esta mujer negra vino al Profeta y le dijo: ‘Sufro de epilepsia y durante los ataques mi cuerpo se descubre; por favor, invoca a Dios por mí’. Él (sa) respondió: ‘Si quieres soportarlo con paciencia, tu recompensa será el Paraíso, o si lo deseas, rezaré a Dios para que te cure…’ Ella dijo: ‘Lo soportaré’. Luego añadió: ‘Pero mi cuerpo se expone, así que reza a Dios para que no ocurra’. Entonces él (el Profeta (sa)) invocó a Dios por ella”. [11]

El Mesías Prometido, Su Santidad Mirza Ghulam Ahmad (as), dijo:

‘Las personas que pasan por dificultades o que se ven atribuladas por la causa de Dios, serán ampliamente recompensadas por Él en el otro mundo. En lo que respecta a este mundo, es un lugar transitorio; la gente no tiene que vivir aquí todo el tiempo. Si alguien tiene medios disponibles que son una fuente de placer para él, realmente no es nada por lo cual deba sentirse exaltado. Todo lo que hay en este mundo -medios de comodidad o penurias- va a llegar a su fin después de que haya una vida que es eterna. Aquellos que miran algunas diferencias insignificantes en las constituciones de la vida humana y la relacionan con los pecados y defectos de otra vida anterior están muy equivocados. No intentan pensar en otro nacimiento que está vinculado con el otro mundo donde las personas que tienen algunos defectos aquí o que se han sometido a dificultades por la causa de Dios serán ampliamente recompensadas. Este mundo es el lugar para sembrar la semilla y aprovechar la oportunidad de alcanzar el placer de Dios”. [12]

Además, el islam nos enseña que cuando vemos el sufrimiento de los demás, debemos hacer todo lo posible por ayudarlos.

Por lo tanto, sin pruebas, la moral sería solo una teoría sin práctica.

Según el islam, todo tipo de pérdida, ya sea la pérdida de la riqueza, de un trabajo, de los seres queridos, o de cualquier otra cosa, sirve de hecho para recordarnos que este mundo, y todo lo que hay en él, es transitorio y efímero, y que nuestros corazones deben estar apegados a Aquel que es eterno y no sufre ninguna pérdida. El Santo Profeta (sa) dijo:

مَا مَثَلُ الدُّنْيَا فِي الآخِرَةِ إِلاَّ مَثَلُ مَا يَجْعَلُ أَحَدُكُمْ إِصْبَعَهُ فِي الْيَمِّ فَلْيَنْظُرْ بِمَ يَرْجِعُ

‘La semejanza de este mundo en comparación con el Más Allá es la de cualquiera de vosotros que sumerja su dedo en el mar: ¡que vea lo que saca!'[13].

Además, el islam nos enseña que por cada sufrimiento o prueba que nos aflija, Dios el Todopoderoso perdonará una parte de nuestros pecados y carencias para recompensarnos. Con respecto a esto, el Santo Profeta (sa) dijo:

مَا يُصِيبُ الْمُسْلِمَ مِنْ نَصَبٍ وَلاَ وَصَبٍ وَلاَ هَمٍّ وَلاَ حَزَن وَلاَ أَذًى وَلاَ غمٍّ، حتَّى الشَّوْكَةُ يُشَاكُها إِلاَّ كفَّر الله بهَا مِنْ خطَايَاه

‘No hay fatiga, ni enfermedad, ni pena, ni tristeza, ni dolor, ni angustia que sobrevenga al hombre, aunque sea el pinchazo que reciba de una espina, sin que Dios el Todopoderoso le perdone algunos de sus defectos como recompensa por ello’. [14]

El Santo Profeta (sa) en otro lugar dijo:

(إِنَّ اللَّهَ قَالَ إِذَا ابْتَلَيْتُ عَبْدِي بِحَبِيبَتَيْهِ فَصَبَرَ عَوَّضْتُهُ مِنْهُمَا الْجَنَّةَ .(البخاري

‘Dios el Todopoderoso dijo: ‘Cuando aflija a mi siervo con respecto a sus dos cosas queridas (es decir, sus ojos) y aguarde con paciencia, le daré el Paraíso a cambio.” [15]

La maldición de un corazón ciego

Además, con respecto a la ceguera, Dios ha dejado claro en el Sagrado Corán que la verdadera ceguera no es la de la vista, sino la de la visión interior. Dios el Todopoderoso dice:

فَإِنَّهَا لَا تَعْمَى الْأَبْصَارُ وَلَٰكِن تَعْمَى الْقُلُوبُ الَّتِي فِي الصُّدُورِ

‘pero el hecho es que no son los ojos los que son ciegos sino los corazones que encierran sus pechos, los que están ciegos’. [17]

Además, el Santo Profeta (sa) advirtió con las palabras más fuertes a la gente para que no dirigiera mal o engañara a los ciegos, y les dejó claro que la maldición de Dios caería sobre ellos si lo hacían, como dijo:

مَلْعُونٌ مَنْ كَمَهَ أَعْمَى عَنْ طَرِيقٍ

‘Maldito el que desvía a un ciego de su camino’. [18]

El islam también ordena a los musulmanes no ridiculizar a las personas ni burlarse de ellas con motes, y considera a quien no se abstiene de este comportamiento como uno de los injustos. Dios el Todopoderoso dijo:

يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا يَسْخَرْ قَوْمٌ مِّن قَوْمٍ عَسٰى أَن يَكُونُوا خَيْرًا مِّنْهُمْ وَا نِسَاءٌ مِّن نِّسَاءٍ عَسٰى أَن يَكُنَّ خَيْرًا مِّنْهُنَّ ۖ وَلَا تَلْمِزُوا أَنفُسَكُمْ وَلَا تَنَابَزُوا بِالْأَلْقَابِ ۖ بِئْسَ الِاسْمُ الْفُسُوقُ بَعْدَ الْإِيمَانِ وَمَن لَّمْ يَتُبْ فَأُولَٰئِكَ هُمُ الظَّالِمُونَ

‘¡Oh vosotros, los creyentes! No permitáis que un pueblo se burle de otro, que puede ser mejor que ellos, ni que las mujeres se burlen de otras mujeres, que pueden ser mejores que ellas. o calumniéis a vuestra propia gente, ni os burléis unos de otros mediante motes. Malo es, en verdad, ganar una mala reputación después de profesar la fe; y quienes no se arrepienten son los malvados.”. [19]

Así pues, a Dios Todopoderoso no le importa el aspecto o el color de una persona, su altura o su baja estatura, su riqueza o su pobreza. Más bien, Él solo se preocupa por su corazón y sus buenas acciones. El Mensajero de Dios (sa) dijo:

إِنَّ اللهَ لَا يَنْظُرُ إِلَى صُوَرِكُمْ وَأَمْوَالِكُمْ وَلَكِنْ يَنْظُرُ إِلَى قُلُوبِكُمْ وَأَعْمَالِكُمْ

‘Por cierto que Dios no mira vuestras caras ni vuestras riquezas, sino que mira vuestros corazones y vuestras obras’. [20]

Por lo tanto, el islam prohíbe estrictamente llamar a las personas con necesidades especiales utilizando términos ofensivos o refiriéndose a su enfermedad de forma despectiva.

En una ocasión, el Santo Profeta (sa) estaba sentado con sus compañeros, y un hombre pasó junto a ellos, ante lo cual algunos de ellos dijeron: ‘Es un loco’. El Mensajero de Dios (sa) dijo: ‘Alto, el loco es el que persiste en desobedecer a Dios Todopoderoso, y este hombre está sufriendo una aflicción.’ [21]

‘Hazrat Aisha (ra) dijo: ‘Un hombre que sufría de una aflicción pasó junto a unas mujeres y ellas se rieron juntas, burlándose de él, luego algunas de ellas se contagiaron de esa misma aflicción.”

El Mesías Prometido (as) dijo:

‘Exhorto a mi comunidad a evitar la arrogancia porque la arrogancia es muy repugnante para Dios, el Señor de la Gloria. Tal vez no te des cuenta de lo que es la arrogancia. Así que aprended de mí, porque hablo con el espíritu de Dios. Todo el que mira con desprecio a su hermano porque se considera más culto, más sabio o más realizado que él, es arrogante. Es arrogante porque, en lugar de considerar a Dios como la Fuente de toda sabiduría y conocimiento, se considera a sí mismo como algo importante. ¿Acaso Dios no tiene el poder de trastornarlo mentalmente y, en cambio, concederle conocimientos, sabiduría y destreza superiores a su hermano, al que considera inferior? Asimismo, también es arrogante quien, pensando en su riqueza o en su elevado estatus, mira por encima del hombro a su hermano. Es arrogante porque ha ignorado que ese estatus y esa grandeza le fueron otorgados por Dios. Es ciego y no se da cuenta de que Dios tiene el poder de afligirle con una desgracia tal que, de repente, le arroje a lo más bajo de lo bajo; y de nuevo tiene el poder de otorgar mayor riqueza y prosperidad a ese hermano suyo al que considera pequeño. Pero también es arrogante el que se enorgullece de su salud corporal superior, o de su atractivo, o de su buena apariencia, o de su fuerza, o de sus proezas, y se burla despectivamente de su hermano y se dirige a él con nombres burlones; no satisfecho con esto, anuncia sus defectos físicos. Es así porque desconoce la existencia de un Dios que posee el poder de infligirle repentinamente tales defectos corporales que pueden dejarlo mucho peor que su hermano”. [23]

Del mismo modo, en el islam los reclamos de las personas con necesidades especiales y discapacidades deben ser atendidos y escuchados. El Santo Profeta (sa) abandonó una vez su asamblea para atender los requerimientos de una mujer con una necesidad especial:

Anas (ra) relató que una mujer con una discapacidad cognitiva se dirigió al Santo Profeta (sa) diciendo: ‘Oh, Mensajero de Dios, quiero algo de ti’. Él respondió: “Oh, madre de tal y cual, mira a qué lado del camino te gustaría (ponerte de pie y hablar conmigo) para que pueda hacer lo que me pidas”. Él se apartó con ella al lado del camino hasta que consiguió lo que necesitaba. [24]

Un regalo único

Asimismo, el Santo Profeta (sa) explicó que las personas con problemas de aprendizaje o de salud mental no tendrán que rendir cuentas a Dios por sus actos, ya que en realidad son como niños pequeños que son inocentes de todo pecado.

Narrado por ‘Aisha (sa): El Santo Profeta (sa) dijo: ‘La Pluma ha sido levantada de tres (es decir, sus acciones no son registradas): una persona dormida hasta que despierte, un niño hasta que sea adulto, y una persona demente hasta que recupere la razón o el sentido común’. [25]

Además, el Mensajero de Dios (sa) dejó claro que la presencia de los débiles es una bendición para sus familias, ya que gracias a ellos Dios les proporcionará el sustento y la victoria.

Narrado por Mus`ab bin Sa`d: Una vez Sa`d (bin Abi Waqqas) pensó que era superior a los que estaban por debajo de él en rango. Sobre esto, el Santo Profeta (sa) dijo: ‘No ganas ninguna victoria o provisión sino a través de (las bendiciones de) tus débiles.’ [26]

Y Abu Ad-Darda’ narró que escuchó al Santo Profeta (sa) decir: ‘Busca a tus débiles por mí. Ya que obtienes tu sustento y ayuda a través de tus débiles’. [27]

Una obra en progreso

Si examinamos la historia de la raza humana, vemos que su progreso se basó, de hecho, en el sufrimiento. Por ejemplo, los avances de la medicina y la tecnología estuvieron motivados por el deseo de eliminar el sufrimiento: la sensación de frío llevó al hombre a descubrir el fuego; la carga de los viajes llevó al hombre a inventar los carruajes que luego se desarrollaron hasta nuestros actuales modos de transporte avanzados. Por lo tanto, nuestro sufrimiento nos llevó y nos sigue llevando por los caminos de la evolución y el progreso en todos los campos. Sin dolor no podemos experimentar la felicidad; en nuestro dolor encontramos nuestro mayor poder. El éxito no se construye sobre el éxito, se construye sobre el fracaso y la frustración, y se construye sobre el miedo que hay que superar.

A veces hay que caer, para saber realmente cómo levantarse.

Así, el sufrimiento juega un papel esencial en nuestra evolución espiritual, moral y física.

El Cuarto Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadiyya Hazrat Mirza Tahir Ahmad (rh) escribe:

“El sufrimiento solo podría considerarse objetable si se creara como una entidad independiente, sin ningún papel significativo en el esquema de las cosas. Pero sin el sabor del sufrimiento, o la conciencia de lo que significa, el sentimiento de alivio y consuelo también se desvanecerá. Sin un encuentro con el dolor y la miseria, ciertamente, la alegría y la felicidad perderían todo su significado. De hecho, la existencia misma de la vida perdería su propósito, y los pasos de la evolución se detendrían en seco.

Así, en la evolución de nuestros cinco sentidos, la conciencia de la pérdida y la ganancia ha desempeñado un papel igualmente esencial, como las dos ruedas de un carro; si se quita una, la otra también perdería su significado. El propio concepto de vagón quedaría anclado. La lucha entre la vida y la muerte, que produce sufrimiento, es también el medio de crear placer. Es la principal fuerza motivadora que alimenta el carro de la evolución para avanzar eternamente… Está fuera del alcance de los humanos borrar el sufrimiento sin borrar la vida misma”. [28]

Cuando contamos nuestras bendiciones, nos damos cuenta de que son innumerables en comparación con el sufrimiento que padecemos. El islam enseña que nuestro sufrimiento no carece de sentido. Al contrario, sirve al propósito de nuestra vida. El Sagrado Corán dice:

وَلَنَبْلُوَنَّكُم بِشَيْءٍ مِّنَ الْخَوْفِ وَالْجُوعِ وَنَقْصٍ مِّنَ الْأَمْوَالِ وَالْأَنفُسِ وَالثَّمَرَاتِ ۗ وَبَشِّرِ الصَّابِرِينَ * الَّذِينَ إِذَا أَصَابَتْهُم مُّصِيبَةٌ قَالُوا إِنَّا لِلّٰہِ وَإِنَّا إِلَيْهِ رَاجِعُونَ * أُولَٰئِكَ عَلَيْهِمْ صَلَوَاتٌ مِّن رَّبِّهِمْ وَرَحْمَةٌ ۖ وَأُولَٰئِكَ هُمُ الْمُهْتَدُونَ

‘Y os pondremos a prueba con algo de temor y hambre, y con pérdida de riquezas, de vidas y de frutos; pero dad la buena nueva a los pacientes. Aquellos que, cuando les aflige una desgracia, dicen: “en verdad, a Al-lah pertenecemos y a Él volveremos”[29]

La ilusión del materialismo

La pérdida de una de nuestras bendiciones nos recuerda que las cosas mundanas son temporales y transitorias. Por lo tanto, no debemos dedicarnos a ellas de todo corazón. Por el contrario, debemos apegar nuestros corazones completamente a Dios, que es Eterno, y que nos proveerá a nosotros y a nuestros seres queridos en esta vida y en la siguiente.

Nuestra vida en la tierra terminará en un abrir y cerrar de ojos, es solo un examen que tenemos que pasar mientras adoramos y agradecemos a Dios, en la prosperidad y en la adversidad, y cumpliendo con los derechos de Su creación. El Sagrado Corán dice:

اعْلَمُوا أَنَّمَا الْحَيَاةُ الدُّنْيَا لَعِبٌ وَلَهْوٌ وَزِينَةٌ وَتَفَاخُرٌ بَيْنَكُمْ وَتَكَاثُرٌ فِي الْأَمْوَالِ وَالْأَوْلَادِ ۖ كَمَثَلِ غَيْثٍ أَعْجَبَ الْكُفَّارَ نَبَاتُهُ ثُمَّ يَهِيجُ فَتَرَاهُ مُصْفَرًّا ثُمَّ يَكُونُ حُطَامًا ۖ وَفِي الْآخِرَةِ عَذَابٌ شَدِيدٌ وَمَغْفِرَةٌ مِّنَ اللهِ وَرِضْوَانٌ ۚ وَمَا الْحَيَاةُ الدُّنْيَا إِلَّا مَتَاعُ الْغُرُورِ* سَابِقُوا إِلٰى مَغْفِرَةٍ مِّن رَّبِّكُمْ وَجَنَّةٍ عَرْضُهَا كَعَرْضِ السَّمَاءِ وَالْأَرْضِ أُعِدَّتْ لِلَّذِينَ آمَنُوا بِاللهِ وَرُسُلِهِ ۚ ذَٰلِكَ فَضْلُ اللهِ يُؤْتِيهِ مَن يَشَاءُ ۚ وَاللهُ ذُو الْفَضْلِ الْعَظِيمِ * مَا أَصَابَ مِن مُّصِيبَةٍ فِي الْأَرْضِ وَلَا فِي أَنفُسِكُمْ إِلَّا فِي كِتَابٍ مِّن قَبْلِ أَن نَّبْرَأَهَا ۚ إِنَّ ذٰلِكَ عَلَى اللهِ يَسِيرٌ* لِّكَيْلَا تَأْسَوْا عَلٰى مَا فَاتَكُمْ وَلَا تَفْرَحُوا بِمَا آتَاكُمْ ۗ وَاللهُ لَا يُحِبُّ كُلَّ مُخْتَالٍ فَخُورٍ

‘Sabed que la vista de este mundo no es más que un juego y un pasatiempo, un ornato, una fuente de jactancia entre vosotros de rivalidad en la multiplicación de la riqueza y los hijos. Esta vida es como la lluvia: la vegetación que produce regocija a los labradores. Pero después se seca y la ves ponerse amarilla. Entonces se convierten en trozos rotos de paja. En el Más Allá hay un severo castigo y también el perdón de Al-lah y Su agrado. Pues la vida de este mundo no es más que un gozo temporal engañoso de cosas ilusorias. Rivalizad mutuamente en busca del perdón de vuestro Señor y de un paraíso cuya envergadura es igual a la extensión del cielo y de la tierra….’ [30].

Entonces Dios, el Todopoderoso, añade:

“No sucede desgracia alguna ni en la tierra ni en vuestras propias personas que no esté registrada en un Libro antes de que la originemos -en verdad, eso es fácil para Al-lah- Para que no os aflijáis de lo que habéis perdido, ni os alegréis por lo que se os ha concedido. Pues Al-lah no ama a los engreídos jactanciosos, “. [31]

Estos versos destacan que no debemos mirar hacia las míseras ofrendas del mundo, sino hacia la lluvia de la Misericordia de Dios. La metáfora de estos versos puede aplicarse también al rejuvenecimiento espiritual, porque es Dios quien tiene el poder de reanimar las almas. El último versículo nos dice que no debemos ser orgullosos ni engreírnos por lo que tenemos. A Dios no le impresionan nuestros logros mundanos, sino nuestra lucha interior y nuestra piedad.

El islam ha tenido en cuenta en sus mandamientos a los enfermos o a los que tienen ciertas necesidades especiales, para que puedan participar de la manera que les sea posible y ser recompensados. Por ejemplo, está permitido rezar sentado o tumbado si es necesario, o incluso rodear la Ka’aba mientras se monta.

Por ejemplo, Hazrat Umm Salama (ra) (esposa del Santo Profeta (sa)) informó:

Me quejé ante el Mensajero de Dios (sa) de mi dolencia, y él me dijo: “Circunvala detrás de la gente mientras cabalgas. Ella dijo: Así que circunvalé y el Mensajero de Dios (sa) estaba en ese momento rezando hacia el lado de la Casa y estaba recitando “Por el Monte, Y por el Libro escrito.’ [32, 33]

Un camino claro hacia el Paraíso

Además, el islam ha hecho de la ayuda al enfermo y al débil una de las puertas de la caridad:

‘Abu Dhar Al-Ghafari (ra) narró que el Santo Profeta (sa) dijo: ‘La sadaqa (caridad) está prescrita para cada persona, cada día que sale el sol.’ Entonces pregunté: ‘Oh Mensajero de Dios, ¿de qué damos Sadaqa si no poseemos propiedades?’ El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Las puertas de la Sadaqa son: Allāhu Akbar (Dios es el Más Grande), Subḥānallāh (Santo es Dios), Alḥamdulillāh (Toda la alabanza pertenece a Dios), lā ilāha illa Allāh (No hay nadie digno de adoración más que Dios) y Astaghfirullah (Busco el perdón de Dios), imponer el bien, prohibir el mal, quitar las espinas, los huesos y las piedras de los caminos de la gente, guiar a los ciegos; escuchar a los sordos y a los mudos hasta que entiendan, guiar a una persona hacia aquello que necesita, si sabes dónde está, apresurarte con la fuerza de tus piernas hacia uno que está afligido y que pide ayuda; y apoyar a los débiles con la fuerza de tus brazos. Estas son todas las puertas de la Sadaqa prescritas para ti”. [34]

Además, el Santo Profeta (sa), en su propia vida, ha honrado mucho a los discapacitados o impedidos y se preocupó de cumplir sus deseos:

Narrado por `Itban bin Malik:

‘Me acerqué al Santo Profeta (sa) y le dije: ‘Oh, Mensajero de Dios (sa) tengo la vista débil y dirijo a mi gente en las oraciones. Cuando llueve, el agua fluye en el valle entre mi gente y yo, así que no puedo ir a su mezquita para guiarlos en la oración. ¡Oh, Mensajero de Dios (sa)! Me gustaría que pudieras venir a mi casa y rezar en ella para que yo pueda tomar ese lugar como una Musalla (un lugar para la oración)’.

El Mensajero de Dios (sa) dijo. ‘Si Dios quiere, lo haré’. Al día siguiente, después de que el sol saliera en lo alto, el Mensajero de Dios (sa) y Abu Bakr vinieron, y el Mensajero de Dios (sa) pidió permiso para entrar. Le di permiso y no se sentó al entrar en la casa sino que me dijo: ‘¿Dónde quieres que rece?’ Señalé un lugar de mi casa. Entonces el Santo Profeta (sa) se paró allí y dijo: ‘Allahu Akbar’, y todos nos levantamos y nos alineamos detrás de él y ofrecimos una oración de dos rak`at y la terminamos con Taslim (concluyendo la oración con As-salāmuʿalaikum wa-raḥmatu-llah). Luego le pedimos que se quedara a comer una comida llamada ‘Khazira’ que habíamos preparado para él. [35]

El islam también ordena a sus seguidores visitar a las personas con necesidades especiales y discapacidades, y no aislarlas; el Santo Profeta (sa), que es la misericordia para toda la humanidad, solía visitarlas con frecuencia.

Está registrado en Al-Bayhaqi, Al-Bazzar, Al- Munḏirī, y en el libro de Al-Tabarani ‘Al-Mu’jam al-Awsat’ que el Santo Profeta (sa) solía decir a sus Compañeros ‘Vayamos a Banu Wāqif a visitar al dotado de visión.’ La persona a la que el Santo Profeta (sa) se refería aquí era realmente ciega físicamente, pero el Santo Profeta (sa) en cambio se refería bellamente a él como alguien con visión espiritual.

La verdadera meritocracia

El islam se ha ocupado de los derechos de las personas con necesidades educativas especiales y discapacidades, equiparando sus derechos a los de las personas sanas, ya sea en términos de libertad, educación, celebración de contratos, posesión de propiedades, voto en las elecciones o cualquier otro derecho político, y para ocupar cargos gubernamentales, incluido el cargo de Jefe de Estado. Esto se debe a que la piedad es el único criterio por el que se mide el mérito y el prestigio de una persona en el islam. Un gran ejemplo de esto es que el Mensajero de Dios (sa) nombró a Ibn Umm Maktum (ra) para dirigir a los musulmanes en la oración en su ausencia, e Ibn Umm Maktum (ra) era ciego. También fue designado como muecín (es decir, el que llama a la gente a la oración) del Santo Profeta (sa); según la autoridad de Ibn Umarr (ra), dijo: El Mensajero de Dios (sa) tenía dos almuédanos, Bilal y Abdullah Ibn Umm Maktum, que era ciego. [36]

El segundo jalifa del islam, Hazrat Umar (ra) permitió a Abdullah Ibn Umm Maktum (ra) participar en la batalla de Qadisiyyah, donde fue martirizado. Sirvió en esta batalla como abanderado del ejército musulmán. Por lo tanto, la ceguera nunca disminuyó su estatura.

Además, encontramos que uno de los compañeros más prominentes y respetados del Santo Profeta (sa) fue Hazrat Muaz bin Jabal (ra), que era una persona discapacitada. Hay varias tradiciones que demuestran la alta consideración que se le tenía:

Después de la conquista de La Meca, el Santo Profeta (sa) designó a Hazrat Muaz bin Yabal (ra), para que se quedara en La Meca para enseñar a la gente el islam y el Sagrado Corán.

Hazrat Muaz (ra) también estaba entre los benditos cuatro Compañeros designados para compilar el Sagrado Corán. Ellos fueron: Hazrat Muaz (ra) bin Jabal, Hazrat Ubayy (ra) bin Kaab, Hazrat Zaid (ra) bin Thabit y Hazrat Abu Zaid (ra). Hazrat Abu Zaid (ra) era el tío paterno de Hazrat Anas (ra). [37]

El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Aprende el Corán de cuatro personas – Ibn Mas’ud (ra), Salim (ra) el esclavo liberado de Abu Huzayfa (ra), Ubayy (ra) bin Kaab y Muaz (ra) bin Jabal’. [38]

El Santo Profeta (sa) también dijo: ‘De entre mi Ummah, el más conocedor de lo que es lícito e ilícito es Muaz (ra) bin Jabal’. [39]

Hazrat Muaz (ra) bin Jabal promulgaba edictos [fatwas] durante la vida del Santo Profeta (sa) y también durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra) en Madinah. [40]

El Santo Profeta (sa) nombró a Hazrat Muaz (ra) como Gobernador y Qadhi (juez) de Yemen y fue uno de los cinco compañeros encargados de supervisar los asuntos de Yemen; Muaz (ra) enseñaría [a la gente de Yemen] el Sagrado Corán y asuntos de fe y también resolvería sus disputas. Aquellos que recolectaban el Zakat en Yemen enviaban lo que habían recolectado a Hazrat Muaz (ra) bin Jabal. Hazrat Muaz (ra) relató que antes de enviarlo a Yemen el Santo Profeta (sa) salió con él para impartirle algunos consejos. Hazrat Muaz (ra) estaba sentado en su montura y el Santo Profeta (sa) caminaba a su lado. Cuando el Santo Profeta (sa) terminó lo que tenía que decir, añadió: ‘¡Oh Muaz! Es posible que no nos volvamos a encontrar en el próximo año y también es posible que la próxima vez que pases por aquí, sea por mi Mezquita y mi tumba’. Al escuchar esto, Hazrat Muaz (ra) comenzó a llorar profusamente porque se separaba del Santo Profeta (sa). Después de esto, el Santo Profeta (sa) volvió su bendito rostro hacia Medina y dijo: ‘Los justos de mi pueblo están cerca y son queridos por mí, sean quienes sean y estén donde estén.’ [41]

Cuando el Santo Profeta (sa) envió a Muaz a Yemen, escribió a su gente diciendo: ‘Ciertamente os envío al mejor de mi gente’ (Al-a’laam para Az-Zirkili, Parte 7) Ibn Abi Naji’ narra que el Santo Profeta (sa) nombró a Hazrat Muaz (ra) como gobernador de Yemen, diciendo a la gente de Yemen: ‘Ciertamente os he enviado un gobernador que es el más entendido de mi gente y el más versado en los asuntos de la fe.’ [42]

En conclusión, a pesar de que Muaz (ra) cojeaba, esta discapacidad no le impidió asumir la posición que merecía en la vida política y social islámica.

También me gustaría mencionar los ejemplos de algunos eruditos musulmanes, en las épocas posteriores a la del Santo Profeta (sa), que alcanzaron gran prominencia en la sociedad islámica a pesar de tener discapacidades:

Aṭāʾ ibn Abī Rabāḥ. Destacado jurista musulmán y transmisor de hadices de la generación de Tabi’un; fue muftí de La Meca en los siglos VII y VIII. Tenía la nariz plana, una discapacidad, y cojeaba. Nació con un ojo ciego, y más tarde quedó completamente ciego de ambos ojos. [43]

Suleiman bin Mahran Al-Asadi. Un erudito musulmán de la generación de Tabi’un. Fue un notable Muhaddith y Qāri. Debido a su mala vista, fue llamado Al-Imam al-A’mash (A’mash es el que tiene mala visión). (Ibid)

Abu al-Khaṭṭāb ʻAbd al-Ḥamīd ibn ʻAbd al-Majīd. Comúnmente conocido como Al-Akhfash al-Akbar, fue un erudito de la lengua árabe y un gramático, Sibawayh estaba entre sus alumnos. Murió en el año 177H y recibió el nombre de al-Akhfash debido a una enfermedad que afectaba a su vista. ‘Akhfash’ significa ‘aquel que solo puede ver en la oscuridad’.

‘Asim bin Suleiman Al-Basri (fallecido en 142 AH) fue un erudito del hadiz y un Qadhi de la generación de Tabi’un. Tenía los ojos bizcos. [43]

Abdul Rahman bin Hormuz (fallecido en el año 117). Era un erudito del Sagrado Corán y la Sunnah, experto en la genealogía de los árabes. Era cojo. (Ibid)

Los derechos de la humanidad

Este ejemplo del Profeta, al dar a las personas con necesidades educativas especiales y discapacidades (SEND) igualdad de derechos, sirvió de guía a todos los Jalifas musulmanes, tanto a los correctamente guiados, como a los que vinieron después, o a los segundos jalifas correctamente guiados, ya que siguieron satisfaciendo los requerimientos de las personas con necesidades especiales:

El segundo jalifa del islam, Hazrat Umar Ibn Al-Jattab, (ra), asignó a las personas con necesidades educativas especiales y con discapacidades un salario fijo del Baitul Maal (tesoro público), mientras que su bisnieto, el jalifa omeya y primer muyyid del islam, Umar Ibn Abdul-Aziz, emitió un decreto en todos los estados islámicos que decía: “Escríbanme sobre cada persona ciega, discapacitada y paralítica, o cualquier persona que sufra alguna enfermedad crónica que le impida asistir a las oraciones”.

Después de recibir las listas requeridas, hizo un censo de cada categoría y luego ordenó que hubiera un empleado que acompañara a cada ciego para guiarlo y cuidarlo. Además, ordenó que todo aquel que padeciera una enfermedad crónica o una discapacidad tuviera un empleado que le sirviera y cuidara. [44]

Posteriormente, el jalifa omeya Al-Waleed bin Abdul-Malik estableció centros de atención para personas con necesidades educativas especiales y discapacidades en el año 88 /707 d.C., donde empleó a médicos y sirvientes para que los atendieran. Dio un salario regular a las personas con necesidades educativas especiales y discapacidades, y les dijo: “No pidáis a nadie”, lo que significa que desde entonces se encargaría de satisfacer todas sus necesidades para que no tuvieran que pedir nada a nadie. Además, nombró a empleados para atender a todas las personas discapacitadas o ciegas. [45]

El sultán Qalāwūn de la época mameluca, estableció un hospital en Egipto cuyos restos aún existen hoy en día. En este hospital, los pacientes no solo recibían cuidados durante su estancia allí, sino que también se les daba dinero al ser dados de alta, para que no tuvieran que trabajar durante el periodo de recuperación.

La Comunidad Musulmana Ahmadía, bajo la dirección de su jefe espiritual, Hazrat Mirza Masroor Ahmad (aba), se esfuerza por ofrecer todas las facilidades necesarias a los miembros con necesidades educativas especiales y discapacidades en sus reuniones y programas, además de establecer un comité especial para atender sus necesidades.

Sobre el autor: Reem Shraiky es una devota vitalicia de la Comunidad Musulmana Ahmadía – Oficina Internacional de Traducción Árabe-Inglesa e Investigación, Reino Unido.

Notas Finales

[1] The Holy Qur’an 24:62

[2] The Holy Qur’an 51:20

[3] Sunan Abi Dawud – The Book of General Behaviour-Chapter about Mercy

[4] Sahih Muslim, The Book of Virtue, Enjoining Good Manners, and Joining of the Ties of Kinship. Chapter: The Mutual Mercy, Compassion and Support of the Believers

[5] The Holy Qur’an 24:62

[6] The Holy Qur’an 4:96

[7] The Holy Qur’an 7:9

[8] Ahmadiyyat or the True Islam

[9] Usdul-Ghabah, Vol. 7, pp. 688-689

[10] The Holy Qur’an 53:59

[11] Bukhari, Book of the Patients. Chapter: The superiority of a person suffering from epilepsy

[12] Malfoozat vol. 7. pg 93

[13] Sunan Ibn Majah, Book of Zuhd. Chapter: The likeness of this world

[14] Bukhari, Book of the Patients. Chapter: sickness is expiation for sins

[15] Bukhari, Book of the Patients. Chapter: The superiority of a person who has lost his sight

[16] Sahih al-Bukhari, The book of Tafseer.

[17] The Holy Qur’an 22:47

[18] Musnad Ahmad, Chapter: the Beginning of Musnad Abdullah Bin Al-Abbas

[19] The Holy Qur’an 49:12

[20] Muslim, the Book of Virtue, Enjoining Good Manners, and Joining of the Ties of Kinship. Chapter: The Prohibition of Wronging, Forsaking, or Despising a Muslim and the Inviolability of His Blood, Honour and Wealth

[21] Kanz al-Ummal. Vol.4, Hadith no.10453

[22] Al-Adab Al-Mufrad, the Book of Words, Chapter: Mockery

[23] Nuzul-ul-Masih: Ruhani Khaza’in Vol. 18, p. 402

[24] Muslim, the Book of Virtues, Chapter: The Holy Prophet’s Closeness to the People, Their Seeking Blessing from Him

[25] An-Nasa’i, the Book of Divorce, Chapter: The Husband Whose Divorce is Void

[26] Bukhari, Book of Fighting for the Cause of Allah, Chapter: Seeking help of poor and pious men in War

[27] Jami` at-Tirmidhi, the Book of Jihad, Chapter: What has been related about Seeking Assistance (From Allah) by the Destitute Muslims

[28] Revelation, Rationality, Knowledge & Truth

[29] The Holy Qur’an 2:156-157

[30] The Holy Qur’an 57:21-22

[31] The Holy Qur’an 57:23-24

[32] Muslim, The Book of Pilgrimage

[33] The Holy Qur’an 52:2-3

[34] Musnad Ahmad, Chapter: Hadith Abu Dhar Al-Ghifari (ra). No: 20510

[35] Bukhari, Book of Food, Chapter: Al-Khazira

[36] Muslim, the Book of Prayers

[37] Muslim, The Book of the Merits of the Companions (ra), Chapter: The Virtues of Ubayy Bin Ka’b and a Group of the Ansaar (ra)

[38] Bukhari, the Book of the Merits of the Ansaar, Chapter, The virtues of Ubayy bin Ka’b

[39] Sunan Ibn Majah, the Book of the Introduction, Chapter: the Virtues of Khabbab

[40] Ibn Saad, Al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 2

[41] Musnad Ahmad bin Hanbal, Hadith Muaz Bin Jaball

[42] Ibn Sa’d, Al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3

[43] Siyar A’alaam al-Nubalaa’

[44] History of Damascus for Ibn Asaaker, Chapter: Umar Ibn Abdul-Aziz

[45] History of Al-Tabari, Vol.5

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