A su llegada a Bhera, Maulwi Nur-ud-Dinra fue recibido por un grupo numeroso de musulmanes e hindúes de la ciudad. Pronto descubrió que el ambiente predominante era de fanatismo, intriga y desconfianza. Entre los musulmanes había una fuerte tendencia a enfatizar puntos menores de ceremonias y rituales, y una ausencia total del afán de fomentar
