Significado del Día del Mesías Prometido (as)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Significado del Día del Mesías Prometido (as)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del viernes del 26-03-21,

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islāmabad (Tilford, Surrey), Reino Unido

Después de recitar el Tashahud, Ta‘awwuz y Sūrah Al-Fātihah, Hazrat Jalīfatul Masih V (aba) recitó los versículos 3 y 4 del Sūrah Al-Yumu’ah (capítulo 62):

“Él es Quien suscitó entre el pueblo inculto un Mensajero de entre ellos que les recita Sus Signos, los purifica y les enseña el Libro y la Sabiduría, aunque previamente habían estado en un evidente extravío; y entre otros de aquellos que aún no se les han unido. Él es el Poderoso, el Sabio”.

Hace tres días fue el 23 de marzo y en este día se conmemora en la Comunidad Musulmana Ahmadía la fecha en que se estableció la Yamā’at y el Mesías Prometido (as) tomó el Bai’at [juramento de lealtad]. Por lo tanto, cada año, este día debería servirnos como un recordatorio de que el propósito del advenimiento del Mesías Prometido (as), que está en consonancia con las profecías del Sagrado Corán y el Santo Profeta (sa), era revivir la fe y restablecer las verdaderas enseñanzas del Islām en el mundo. Así pues, nosotros somos los que profesamos haber jurado lealtad al Mesías Prometido (as), por lo que para cumplir con esta importante misión, debemos desempeñar nuestro papel, de acuerdo con nuestras respectivas capacidades y asegurarnos de restablecer la relación entre la humanidad -que ha perdido el rumbo-  y Dios Altísimo. También debemos llamar la atención de la gente hacia el cumplimiento de los derechos que le deben a la humanidad; pero, sin duda, para lograrlo, primero debemos reformarnos.

A continuación, mencionaré algunos extractos del Mesías Prometido (as) en los que explica el propósito de su advenimiento y cómo se cumplieron las profecías del Noble Corán y del Santo Profeta (sa), que se habían mencionado con anterioridad, para demostrar su veracidad, y que además estamos viendo hoy día cómo se están cumpliendo. Al mismo tiempo, mencionaré lo que el Mesías Prometido (as) declaró acerca de los cambios piadosos por los que transcurrieron los Compañeros del Santo Profeta (sa), ya que el Mesías Prometido (as) mencionó las dificultades y penurias que los Compañeros (ra) tuvieron que soportar y que algunos miembros de la Comunidad están experimentando hoy. Por tanto, siempre debemos tener en cuenta estos puntos para que podamos progresar como Yamā’at en lugar de tropezar. En cuanto a su advenimiento y veracidad, el Mesías Prometido (as) anunció abiertamente hacer de Dios su testigo, lo que sin duda es un medio para fortalecer nuestra fe. Si continuamos siendo conscientes de estas cosas y estamos atentos a ellas, seguramente se convertirán en un medio para progresar en nuestra fe y continuarán recordándonos nuestros objetivos.

Ahora, como he mencionado, presentaré ciertos extractos que son tanto para los áhmadis como para los no-áhmadis, que atraen a la gente hacia él y que demuestran enfáticamente que él es el Mesías Prometido (as).

Con respecto al versículo del Sagrado Corán que acabo de recitar, el Mesías Prometido (as) explica:

“La esencia de este versículo es que Dios Todopoderoso es Quien envió al Mensajero (sa) en una era en la que la gente estaba completamente privada de conocimiento y sabiduría, y también de la perspectiva de cualquier ciencia religiosa, a través de la cual la perfección del alma puede lograrse y el conocimiento y las acciones de la humanidad pueden alcanzar su pináculo; estas se habían desvanecido por completo. Además, la gente se había descarriado, lo que significa que se había distanciado de Al’lāh y de Su camino recto. Entonces, en ese momento, Dios Altísimo envió a Su Profeta, el Iletrado, quien purificó sus almas y las llenó con el conocimiento del Libro y la sabiduría; es decir, por medio de señales y milagros, los guió a la certeza perfecta; y a través de la luz del reconocimiento de Al’lāh, iluminó sus corazones. A partir de entonces, afirmó que hay otro grupo de personas, que aparecerá en los últimos días. Al principio, estarían en tinieblas y extraviados, y carecerían de conocimiento, sabiduría y certeza. Pero Dios también los transformaría como a los primeros Compañeros (ra); lo que significa que, todo aquello que presenciaron los primeros Compañeros (ra) se les hará testigos de ello, hasta el punto de que su sinceridad y nivel de convicción se asemejará a la sinceridad y convicción de los primeros Compañeros (ra)”.

Por consiguiente, este es el nivel de convicción y fe que debemos tener en la veracidad del Mesías Prometido (as) después de haberle jurado lealtad;  y debemos tener el mismo nivel de fe y convicción en Al’lāh, el Santo Profeta (sa) y en la veracidad del Islām que tenían los primeros Compañeros (ra). En este sentido, estos meses he estado narrando los relatos de las vidas de los primeros Compañeros (ra) y sus ejemplos están delante de nosotros.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Además, se ha narrado en una tradición auténtica que, mientras explicaba este versículo, el Santo Profeta (sa) colocó su mano sobre el hombro de Salman, el persa, y dijo:

“Si la fe asciende a las Pléyades, un hombre (o algunos hombres) de entre ellos la traerán a la tierra”.

Esto quiere decir que incluso si la fe subiera a las Pléyades, o sea al cielo, entonces un hombre de ascendencia persa la traerá de regreso; lo cual indica el hecho de que en los últimos días nacerá un hombre de ascendencia persa, en un tiempo sobre el cual está escrito que el Sagrado Corán sería elevado a los cielos y esta época es la del Mesías Prometido. En otras palabras, la gente abandonará por completo las enseñanzas del Islām y el Santo Corán. Por consiguiente, el hombre de ascendencia persa no es otro que él (as), porque el ataque de la falsa doctrina cristiana para el que el Mesías Prometido (as) estaba destinado a venir y destruirla es un ataque a la fe. Todas estas señales se han mencionado con respecto a la época del ataque de la falsa doctrina cristiana y está escrito que este ataque tendría un efecto muy negativo en la fe de la gente”.

Estos severos envites ocurrieron durante la era del Mesías Prometido (as) y, de hecho, han continuado durante un largo periodo de tiempo después de él y la historia da testimonio de esto.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“Estos mismos ataques, en otras palabras, se conocen como el ataque del Dayyal (o Anticristo). Las tradiciones dicen que durante el asalto de ese Dayyal, muchas personas ingenuas abandonarán al que no tiene copartícipe (Al’lāh) y el celo de su fe disminuiría. Además, la tarea más importante del Mesías Prometido será rejuvenecer la fe, porque el ataque es contra la fe; y la tradición:

“incluso si la fe asciende a las Pléyades”,

que se refiere a un hombre de ascendencia persa, demuestra que él vendrá a establecer la fe una vez más. Por lo tanto, así como la época del Mesías Prometido y la del hombre de ascendencia persa es la misma, también lo son sus tareas a realizar, o sea: restablecer la fe. Es por eso que ciertamente se ha establecido que el propio Mesías Prometido es un hombre de ascendencia persa y es respecto a su Comunidad a la que se refiere el siguiente versículo:

“y entre otros de aquellos que aún no se les han unido. Él es el Poderoso, el Sabio”, (62:4).

 El significado de este versículo es que después de una completa desviación del camino recto, solo hay dos grupos que obtienen orientación y sabiduría, y son testigos de los milagros y bendiciones del Santo Profeta (sa). En primer lugar, están los Compañeros del Santo Profeta (sa), quienes antes de su advenimiento estaban en total oscuridad, pero después de lo cual fueron testigos de la era del profetazgo, con la vieron milagros con sus propios ojos y fueron testigos del cumplimiento de profecías. Por otra parte, su nivel de convicción creó tal cambio dentro de ellos, que se volvieron como si fueran un alma única. El segundo grupo está compuesto por los seguidores  que, según el versículo antes mencionado, son como los primeros Compañeros (ra), porque este grupo, al igual que los primeros Compañeros (ra), también sería testigo de los milagros del Santo Profeta (sa) y se convertiría en destinatario de la guía tras la oscuridad y el extravío.

En el versículo “wa ajarina minhum” [“y entre otros de aquellos”], este grupo ha sido mencionado con las palabras “min hum” [de entre ellos], lo que significa que este último grupo recibirá una parte de las bendiciones, por ser similares a los primeros Compañeros (ra)”.

El Mesías Prometido (as) añade a continuación:

“Esto es exactamente lo que ha sucedido hoy. Después de mil trescientos años, la puerta de los milagros del Santo Profeta (sa) se ha abierto y la gente ha sido testigo con sus propios ojos de que se ha manifestado el eclipse solar y lunar en el mes de Ramadán, según el hadīz de Dar Qutni y Fatawah Ibn-Hallar, es decir, la luna y el sol fueron eclipsados ​​en el mismo mes de Ramadán. Aparte, como se describe en el contenido del hadīz, el eclipse lunar tuvo lugar la primera noche de entre las noches en que podría ocurrir el eclipse; y el sol se eclipsó en el día intermedio de entre los días en que podía ocurrir; y sucedió en un momento en el que también estaba presente un pretendiente a ser el Mahdī”.

Esta situación no ha ocurrido desde la creación de los cielos y la tierra, y nadie ha sido capaz de presentar un ejemplo de ello en toda la historia. Sin duda este fue un milagro del Santo Profeta (sa), que la gente ha visto con sus propios ojos. Además, miles de personas vieron la aparición de la estrella Dhus-Sinin [el gran cometa de 1882, que llegó a ser muy brillante en septiembre de ese año], que se dice que aparecería en la época del Mesías Prometido. Del mismo modo, cientos de miles de personas presenciaron el incendio de Java. Asimismo, todos observaron, con sus propios ojos, la propagación de la plaga y la prohibición del Hall [peregrinación a La Meca]. Los ferrocarriles que se fabricaban ya en ese país [la India], así como se daba el abandono de los camellos, etc., son todas profecías del Santo Profeta (sa), similares a las presenciadas por los Compañeros (ra). Esta es la razón por la cual, hablando de esta Comunidad final, Dios Altísimo usó la palabra “min hum” (de entre ellos) para indicar que serían similares a los primeros Compañeros en cuanto a presenciar milagros.

Solo considerad si, durante los últimos mil trescientos años, alguien ha experimentado una época que sea tan similar a la época del Santo Profeta (sa). Nuestra Comunidad, que se ha establecido en esta era, se parece en muchos aspectos a la era de los Compañeros del Santo Profeta (sa). Nuestra gente es testigo de milagros y señales como los que presenciaron los Compañeros (ra) y obtienen luz y certeza por medio de las nuevas señales celestiales y el apoyo que recibieron los primeros Compañeros (ra). Soportan en la causa de Al’lāh burlas, mofas y los reproches de la gente, y la persecución y los boicots, tal como lo hicieron los primeros Compañeros (ra); y llevan vidas puras con la ayuda de claros signos, apoyos celestiales y sabias enseñanzas, al igual que los Compañeros (ra). Este es un punto muy importante: debemos recordar siempre que a través de las sabias enseñanzas habremos de alcanzar una vida pura y que uno reflexione sobre el Sagrado Corán.

El Mesías Prometido (as) nos sigue diciendo:

“Hay muchos entre ellos que lloran durante sus oraciones como lloraban los Compañeros (ra), tan profusamente que sus lugares de postración se humedecían. Muchos de ellos ven sueños verdaderos y son honrados con revelaciones Divinas, como fue el caso de los Compañeros (ra). Muchos de ellos gastan del dinero, que tanto les cuesta ganar, en promover las actividades de la Comunidad, simplemente para ganarse el placer de Dios Todopoderoso, como lo hicieron los primeros Compañeros (ra). Muchos de ellos también tienen en mente la muerte [lo que es un punto muy importante, ya que debemos estar siempre atentos a la muerte]; poseen corazones tiernos y recorren el camino de la verdadera justicia, como era la práctica de los Compañeros (ra)”. [Estos son puntos muy importantes que el Mesías Prometido (as) ha mencionado y siempre debemos tener esto en cuenta al igual que lo hicieron los Compañeros (ra)].

Y continúa:

“Son el grupo de personas a quienes Al’lāh mismo apoya, cuyos corazones Él purifica diariamente y cuyos pechos Él llena con la sabiduría de la fe [por tanto, debemos evaluar nuestras propias condiciones para ver si también hemos inculcado estas cualidades en nuestro interior] y a quienes está atrayendo hacia Sí mediante señales celestiales, como lo hizo con los Compañeros. En resumen, esta Comunidad exhibe todos esos signos que están implícitos en el versículo:

“Entre otros de entre ellos”.

y la Palabra de Dios Altísimo estaba destinada a cumplirse”.

El Mesías Prometido (as) añade a continuación:

“Por lo tanto, este es el momento que Dios Altísimo había destinado para poner fin a todas las diferencias religiosas y unir todas las religiones en un solo redil. Es con referencia a este tiempo y época, cuando una ola caerá sobre otra ola, que el Sagrado Corán dice:

“…Y sonará la trompeta. Entonces los congregaremos a todos”, (18: 100).

En su contexto, el versículo significa que cuando el mundo se llene de disputas religiosas y una religión ataque a otra religión como una ola cae sobre otra ola, deseando destruirse unos a otros, el Señor del cielo y la tierra traerá una nueva dispensación con Su propia mano, sin recurrir a medios mundanos; y atraerá hacia esta dispensación a todas las almas dignas y capaces, que entonces comprenderán el verdadero propósito de la religión, y se les infundirá una nueva vida y un espíritu de verdadera justicia; y se les hará beber de la fuente del verdadero conocimiento Divino —Ma’rifat.  Este mundo no llegará a su fin hasta que se cumpla esta profecía anunciada por el Santo Corán hace mil trescientos años. Tampoco es este el único signo de la época en la que todas las personas estarán unidas bajo una sola religión, porque el Sagrado Corán menciona muchos otros signos, como la construcción de numerosos canales por los que fluirán ríos, el descubrimiento de minerales debajo de la tierra, la profusión del conocimiento mundano, la disponibilidad de medios para la publicación masiva de libros, la invención de nuevos medios de transporte que inutilizará a los camellos, facilitará el encuentro y la comunicación de las personas y la difusión de noticias e información, [y en esta época, estos medios continúan aumentando]; y el eclipse del sol y luna en el mismo mes de Ramadán. La plaga también será un signo de esa época y golpeará tan severamente, que ningún pueblo o aldea se salvará de sus estragos y la muerte invadirá la tierra dejándola prácticamente desolada. Algunas poblaciones desaparecerán por completo, mientras que otras se salvarán después de sufrir hasta cierto punto. Esos días estarán marcados por las expresiones de la ira Divina, porque la gente no aceptará las señales mostradas a favor de Su Emisario enviado en dicha época y además rechazará a Su Mensajero que vendrá para su reforma. En esta era, hemos visto el cumplimiento de todas estas señales. Toda persona sensata se dará cuenta de que Al’lāh me ha enviado en un momento en que se han cumplido todas las señales escritas en el Noble Corán”.

La historia da testimonio de que todas estas señales se cumplieron durante la época del Mesías Prometido (as) y algunas de ellas continúan cumpliéndose hasta el día de hoy.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Cuando Dios vio al mundo hundirse en un estado lamentable y vio la tierra llena de maldad, tiranías e iniquidad, me envió con la misión de propagar la verdad y reformar el mundo; y el tiempo era tal que la gente había presenciado el final del siglo XIII y había entrado en el siglo XIV (del calendario islámico). Entonces, bajo el mando Divino, levanté la voz a través de anuncios impresos y discursos públicos proclamando a todos que yo soy el que estaba destinado a ser elegido por Al’lāh a principios de este siglo para renovar la religión, afirmando que he sido enviado con la misión de restablecer la fe que ha desaparecido de la faz de la tierra y hacer que toda la humanidad vuelva a la piedad y la justicia con la ayuda de la propia mano de Dios, y para reformarlos y eliminar los errores de las creencias y la conducta.

Unos años más tarde, se me reveló a través de la revelación Divina que el Mesías que había sido prometido desde el principio de los tiempos a esta nación y que el último Mahdī (Reformador) que estaba destinado a aparecer después del deterioro del Islām y a quien se le iba a conceder guía directa por parte de Dios y que iba a proporcionar una vez más el alimento espiritual, como había sido pre-ordenado y acerca de quien también habían sido dadas buenas nuevas por parte del mismo Santo Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, hace 1300 años, no es otro sino yo.  Las revelaciones Divinas de Al’lāh, a este respecto, me llegaron de manera tan clara y persistente, que no quedó lugar ni para la más mínima duda sobre este asunto. Cada revelación que llegaba a este respecto estaba firmemente fijada en mi mente como un clavo de acero y todas estas revelaciones contenían predicciones profundas que se cumplieron más tarde con la claridad de la luz del día. Su incesante perseverancia y sus poderes milagrosos me obligaron a reconocer que las palabras que me fueron reveladas fueron, sin duda, las palabras del mismo Dios Único e Incomparable que había revelado el Sagrado Corán. No he mencionado ni la Tora ni los Evangelios en relación a esto, ya que han sufrido tanto en manos de los manipuladores, que ahora difícilmente se les podría llamar Palabra de Dios.

La revelación que me ha llegado es tan convincente y definitiva que he podido alcanzar a Dios a través de ella. Esta revelación fue categóricamente verdadera, no solo a través del apoyo de signos celestiales, sino que cuando incluso se comparó con el Santo Corán, se comprobó que estaba plenamente en conformidad con él. A partir de entonces, las señales celestiales del cielo se esparcieron como gotas de lluvia en defensa de estas revelaciones. Fue en estos mismos días cuando acontecieron los eclipses de sol y luna durante el mes de Ramadán, tal como se habían profetizado en las escrituras anteriores previamente, como un signo de la aparición del Mahdi. Y en esos mismos días la plaga se extendió como una epidemia en el Punyab; más tarde se propagó a lo largo y ancho del país, tal como se había profetizado en el Noble Corán. Los antiguos Profetas también habían advertido que las muertes aumentarían en esos días, hasta el punto de que ningún pueblo o aldea escaparía de la calamidad; y así ha sucedido, pues la epidemia aún anda descontrolada. Hace casi veintidós años, Al’lāh me había informado acerca de esta calamidad cuando no había ninguna señal o probabilidad de que ocurriera en este país”.

En cuanto a su proclamación, el Mesías Prometido (as) declara:

“Yo soy el que ha aparecido en el momento señalado y para quien los eclipses de sol y luna en el mes de Ramadán ocurrieron como una gran señal, tal como fue profetizado en el Sagrado Corán, el Hadīz, los Evangelios y por los profetas anteriores; y yo soy aquel en cuyo tiempo la plaga se extendió en este país en circunstancias extraordinarias, de acuerdo con las profecías del Santo Corán y todos los profetas de antaño; y yo soy aquel en cuyo tiempo, como también predijeron las tradiciones auténticas, se prohibió la Peregrinación a La Meca; y yo soy aquel en cuya época apareció la misma estrella que había aparecido en el tiempo de Jesús, hijo de María; y yo soy aquel en cuyo tiempo los trenes empezaron a circular en este país y el camello se volvió innecesario y se acerca el tiempo -o mejor dicho, está ya muy cerca- cuando el ferrocarril comience a circular entre La Meca y Medina, y los camellos serán innecesarios y serán considerados una reliquia del pasado. [Al principio la gente viajaba por carretera pero ahora además viajan en tren]. Aunque durante los últimos mil trescientos años se han utilizado continuamente para estos viajes propicios los camellos, se cumplirá la predicción contenida en el hadīz de Muslim que dice:

O sea, en el tiempo del Mesías Prometido, se abandonará el uso del camello, que dejará de ejercer su labor allí, es decir, nadie los usará para montar. Del mismo modo han aparecido cientos de signos en mi apoyo. Por tanto, ¿hay alguien que viva hoy en la tierra que pueda eclipsarme en este sentido? Llamo a Dios como testigo, Quien es el Amo de mi vida, que hasta ahora se han manifestado más de 200.000 señales a mi favor y, más o menos, 10.000 almas han visto en sueños al Santo Profeta, que la paz sea con él, dando testimonio a mi favor. Además, a sabios de gran renombre y personas espiritualmente eminentes, que cuentan con un gran número de seguidores, entre 300.000 y 400.000, les ha sido indicado en sus visiones de que yo verdaderamente procedo de Al’lāh. Algunos de estos murieron treinta años antes de mi llegada y uno de ellos se llamaba Gulab Shah, que vivió en Ludhiana y dijo a Mian Karim Bajsh de Yamalpur que Jesús había nacido en Qādián y que visitaría Ludhiana.

Mian Karim Bajsh era un hombre piadoso de avanzada edad que creía firmemente en un Dios Único. Vino a verme a Ludhiana y me contó esta profecía por la cual los maulwīs le acosaron mucho, pero él no les prestó atención. Me dijo que Gulab Shah solía decir en su presencia que Jesús, el hijo de María, no está vivo,  sino que él está muerto y que nunca volverá a este mundo. Mirzā Ghulām Ahmad es el Jesús de esta nación que, bajo el poder y la sabiduría Divinos, ha sido creado a semejanza de Jesús y en el Cielo ha sido denominado Jesús. Él reiteró esto diciendo: ¡Oh Karim Bajsh! (o sea, refiriéndose a su seguidor). Cuando ese Jesús aparezca, verás cuán amargamente se opondrán los clérigos a él, pero no tendrán éxito. Será enviado a este mundo para aclarar y embellecer los comentarios deformados y distorsionados del Sagrado Corán, que él nuevamente presentará al mundo en su aspecto original. En esta profecía, el sabio había señalado claramente que Mian Karim Bajsh alcanzaría una edad avanzada y vería al Mesías personalmente”. [En otras palabras, esta profecía también se refería a la edad de uno de sus seguidores].

El Mesías Prometido (as) luego afirma:

“Recordad, Al’lāh es también  Ghafur, el Sumo Perdonador. Entonces, ¿por qué no debería perdonar a los que se arrepienten y se vuelven hacia Él? Un ejemplo de este tipo de pensamiento erróneo, que está comúnmente extendido entre los musulmanes en su conjunto, es la yihād. Es asombroso cómo comienzan a echar fuego cuando digo que la yihād está prohibida y, sin embargo, admiten que las tradiciones sobre el Mahdī sediento de sangre son dudosas. Maulwī Muhammad Husein Batalvi ha escrito varios folletos sobre este tema [y aceptó el hecho de que tales tradiciones eran dudosas]. Mian Nazir Husein de Delhi era de la misma opinión. [Incluso hoy en día, algunos de los ulemas –líderes religiosos- aún tienen este punto de vista]. Por consiguiente, ambos no consideran auténticas esas tradiciones. ¿Por qué entonces debo ser llamado mentiroso? La verdad es que la tarea principal del Mesías y el Mahdī era abolir las guerras religiosas y establecer la superioridad del Islām con la pluma, la oración y la dedicación. [Esta es la misma tarea que los seguidores del Mesías Prometido (as) deben continuar, o sea, usar la pluma, la oración y la dedicación]. ¡Qué lástima! La gente no entiende esto porque está más interesada en lo mundano que en la fe. [Además, debemos evaluar nuestro estado interno, en el sentido de que después de haber aceptado al Mesías Prometido (as), ¿nos estamos aún inclinando más hacia los objetivos mundanos?].

Inmersos como están en preocupaciones e inmoralidades mundanas, ¿cómo pueden esperar que las verdades más profundas del Santo Corán les sean reveladas? Porque el Libro dice claramente:

“Que nadie lo tocará excepto los que estén purificados”, (56:80).

Escuchad atentamente el último propósito de mi advenimiento, que es renovar y reafirmar el Islām. Esto no debe interpretarse en el sentido de que traigo una nueva Ley o Sharī’ah, o que se revelarán nuevos mandamientos o un nuevo libro. En absoluto y, si alguien piensa así, está muy equivocado y desprovisto de fe. Que quede claro que el profetazgo y la Sharī’ah han llegado ya a su expresión total y absoluta en la persona del Santo Profeta (sa). Ya no puede haber ninguna nueva Ley Divina. El Sagrado Corán es el último y perfecto Libro, no admite ningún cambio, ni siquiera de un punto o una coma. No obstante, también es cierto que las bendiciones y bondades del Santo Profeta (sa) y las recompensas de las enseñanzas y la guía del Noble Corán son interminables, pues tienen que ser vistas en todas las épocas, siempre frescas en su prístina pureza; y es para la demostración de estas recompensas y bendiciones que Dios Todopoderoso me ha enviado.

El estado calamitoso en que se encuentra el Islām hoy en día no es un secreto. El mundo entero está de acuerdo en que los musulmanes sufren todo tipo de carencias y decadencias, y están degenerando en todos los aspectos. [Hoy día su situación es aún más grave]. Sólo hablan del Islām con la lengua, pues su corazón no está con él. El Islām se ha convertido en una especie de huérfano. Tales son las circunstancias en las que Al’lāh me ha enviado para que apoye al Islām como su guardián; y es que Dios me ha enviado en cumplimiento de Su promesa, pues había declarado:

“En verdad, Nosotros mismos hemos revelado esta Exhortación y ciertamente seremos su Guardián”, (15:10).

¿Cuándo llegará esa ayuda, ese socorro y esa protección, si no es ahora? La situación en el siglo XIV es como la de la batalla de Badar, respecto a la cual Dios dice:

“Y Al’lāh ya te había ayudado en Badar cuando erais débiles”, (3:124).

 En realidad, este versículo implicaba una profecía: que cuando en el siglo XIV el Islām se volviera frágil y débil, Dios, según Su promesa, vendría en su ayuda. Entonces, ¿por qué os asombráis si Al’lāh ha venido a ayudar al Islām?”.

Luego, con respecto a las vulgaridades pronunciadas por sus oponentes, el Mesías Prometido (as) escribe:

“No me importa que me llamen mentiroso y Anticristo, o que se derramen calumnias sobre mí. Esto tenía que ocurrir, pues tal fue el trato que recibieron los Mensajeros de Dios que me precedieron, así que yo también tenía que compartir esta antigua tradición. De hecho, mi parte de estos sufrimientos y dificultades no es ni siquiera una fracción de lo que nuestro señor y maestro, el Santo Profeta Muhammad (sa), tuvo que padecer. Su sufrimiento no tiene paralelo en toda la historia de los Profetas. Sufrió tales penurias por el Islām, que está más allá de la capacidad de la pluma el describirlo y de la lengua el expresarlo. Esto demuestra lo magnífico y decidido que él era como Profeta. Sin la ayuda y el socorro Divinos, no le habría sido posible enfrentarse a tales montañas de pruebas y tribulaciones. Cualquier otro profeta, aparte del Santo Profeta (sa), habría fracasado. Sin embargo, el Islām que él estableció, tras tanto sufrimiento y penuria, se encuentra hoy en una situación tan grave, que es difícil incluso describirla. Por tanto, esta es la condición en la que los musulmanes se encuentran, ya que han abandonado el Islām y no están dispuestos a aceptar al que ha sido elegido para venir a revivir la fe”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“A través de mis escritos, he demostrado exhaustivamente el camino que ayudará a que el Islām tenga éxito y a establecer su supremacía sobre todas las religiones. Mis publicaciones se envían a América y Europa. Dotadas de inteligencia, esas personas se han dado cuenta de la verdad, pero cuando se presenta el mismo punto de vista a un musulmán, echa espuma por la boca, como si estuviera loco o buscara matar a alguien. [En estos días están prácticamente perpetrando tales actos contra los áhmadīs]. De hecho, la enseñanza del Sagrado Corán no es otra que:

“Rechazad el mal con lo que es mejor”, (23:97).

 El propósito de esta enseñanza es transformar al enemigo en amigo, mediante un comportamiento tan amable y decente, que se vea obligado a escuchar con paciencia y calma. Juro por Al’lāh, el Glorioso, que vengo de Dios y Él sabe que no soy un mentiroso ni un impostor. Si, a pesar de este solemne juramento y de ser testigo de los signos que Al’lāh ha mostrado a mi favor, seguís llamándome mentiroso e impostor, entonces os imploro que citéis un solo ejemplo de un impostor que siga siendo bendecido con el apoyo y el socorro Divinos, a pesar de mentir constantemente en el nombre de Dios”.

Así pues, deberían presentar un ejemplo de tal persona, que sea un mentiroso y, sin embargo, Al’lāh sigue concediéndole Su apoyo. Hoy en día, ¿no es la expansión de la Comunidad por todo el mundo una prueba clara de que el apoyo de Dios Todopoderoso está con el Mesías Prometido (as)?

El Mesías Prometido (as) añade a continuación:

“Una persona así debería ser aniquilada por Al’lāh, por ser un embustero, pero en mi caso ocurre justo lo contrario. Por eso, vuelvo a jurar por Dios que digo la verdad y que he sido enviado por Él. Aunque por ello me llamen mentiroso e impostor, Al’lāh acude en mi ayuda en todos los casos en que mis adversarios me implican. No solo eso, sino que además, me ayuda a infundir mi amor en los corazones de cientos de miles de personas”.

En aquel momento, el Mesías Prometido (as) se refería solo a la India, aunque hoy en día esto se ha inculcado en los corazones de cientos de miles de personas de toda Europa, Estados Unidos, África, Norteamérica, Sudamérica, las diferentes islas, Australia y los países árabes. ¡Qué fenómeno tan extraño es que todo esto ocurra para apoyar al que dicen que es falso!

El Mesías Prometido (as) sigue diciendo:

“Me juego mi credibilidad en esto. [Esta es la prueba de la afirmación del Mesías Prometido (as)]. Mostradme a un impostor y a un mentiroso, y a alguien que se atreva a atribuir a Dios lo que no venga de Él; y aun así sea el receptor de Su ayuda y siga disfrutando de la vida tanto como la mía y cuyas aspiraciones se cumplieron de manera similar”.

El Mesías Prometido (as) escribe:

“Corresponde a los musulmanes valorar la luz y las bendiciones que actualmente descienden del Cielo y estar agradecidos a Al’lāh por esta oportuna guía y por ayudarles en su hora de angustia de acuerdo con Su promesa. Si los musulmanes no aprecian esta bendición Divina, Dios Altísimo no se preocupará lo más mínimo por ellos, ni se detendrá antes de completar Su objetivo y dejará que lamenten su situación. Por eso, declaro con todo el énfasis a mi alcance y con plena convicción y comprensión, que Al’lāh ha decidido demoler todas las demás religiones y dejar que el Islām triunfe y sea fuerte. Ningún poder o persona puede ahora resistir o detener el cumplimiento de la Voluntad de Dios, ya que Él es:

“El que ejecuta plenamente Su Voluntad”, (85:17).

¡Oh musulmanes, recordad! Al’lāh os ha comunicado esta noticia a través de mí y yo he transmitido debidamente el mensaje. Ahora os toca a vosotros hacer caso o no hacer caso, pero la pura verdad es que Jesús, la paz sea con él, ya falleció; y juro por Dios que soy el Prometido que iba a aparecer;  y es también es un hecho innegable que el Islām vivirá si aceptamos la muerte Jesús (as)”.

El Mesías Prometido (as) nos dice:

“Cada día Al’lāh sigue humillando a mis oponentes ignorantes, manifestando todo tipo de signos. Juro por Dios, que así como Él otorgó Su Palabra al profeta Abraham (as) y luego a Isaac (as), Ismael (as), Jacob (as), José (as), Moisés (as) y Jesús, el Hijo de María (as); y después de todos ellos habló con inigualable claridad y pureza a nuestro Profeta Muhammad (sa), también me ha honrado con Su Palabra y revelación. Pero este honor me ha sido concedido únicamente por mi completa sumisión al Santo Profeta Muhammad (sa). Si no hubiera formado parte de la Ummah del Santo Profeta (sa) y no hubiera sido su seguidor, entonces, aunque mis buenas acciones hubieran igualado a todas las montañas del mundo, nunca habría recibido este honor de la conversación Divina con Al’lāh, pues todo  profetazgo ha llegado a su fin excepto el Profetazgo de Muhammad (sa). Ningún profeta portador de Ley puede venir después de él, pero un profeta que no traiga una nueva Ley puede venir, aunque ha de ser primero seguidor del Santo Profeta (sa). Sobre esta base, soy tanto un Ummati (miembro de la Ummah) como un profeta. Mi condición de profeta, o sea, mi conversación con Dios, no es más que un reflejo de la condición de Profetazgo de Muhammad (sa). Aparte de esto, mi condición de profeta no es nada. Es el mismo Profetazgo de Muhammad (sa) que se ha manifestado a través de mí; y puesto que soy un mero reflejo de él, así como su devoto seguidor, esto no disminuye en lo más mínimo el alto estatus del Santo Profeta (sa). [En otras palabras, esto no disminuye el alto rango del Santo Profeta (sa) en lo más mínimo].

La conversación Divina que experimento es inequívoca. Si dudara de ello, aunque fuera por un instante, me convertiría en un incrédulo y mi vida posterior se vería arruinada. La Palabra que se me ha revelado es cierta y definitiva. Así como nadie puede dudar del sol y de su luz cuando los ha visto, del mismo modo, no puedo dudar de la veracidad de la Palabra que me ha sido revelada por Al’lāh. Creo en ella igual que creo en el Libro de Dios”.

El Mesías Prometido (as) también escribe:

“La misión real para la que Al’lāh me ha designado es eliminar el distanciamiento que se ha producido entre el hombre y su Creador, y restablecer la relación de amor y sinceridad entre él y su Señor. Además me ha elegido para poner punto y final a las guerras religiosas proclamando la verdad, promoviendo la armonía religiosa, revelando las verdades religiosas que han permanecido ocultas a los ojos de los mortales, y mostrando la verdadera espiritualidad que yace sumergida bajo la oscuridad de las pasiones egoístas. Al mismo tiempo, he sido enviado para demostrar prácticamente, y no solo con palabras, cómo los poderes Divinos entran en el hombre y cómo se manifiestan a través de la oración y la concentración. Pero, ante todo, he sido enviado para restablecer por siempre la creencia perdida en la Unidad de Dios, el Tauhid, que es pura y luminosa, y no está adulterada por ninguna forma de idolatría o shirk. Todo esto no sucederá por mi poder, sino por la Poderosa Mano del Señor de los cielos y la tierra.

Si bien Al’lāh ha asumido Él mismo la tarea de mi entrenamiento espiritual y me ha inspirado, a través de Su revelación, con un potente celo de llevar a cabo esta reforma, Él también ha preparado corazones que dispuestos a aceptar mis palabras. Desde que Dios me envió, una gran revolución ha empezado a tomar forma en el mundo. A pesar de que los pueblos de Europa y América son fervientes creyentes en la divinidad de Cristo, sus propios eruditos están empezando a distanciarse de esta doctrina [y ahora hay innumerables personas que rechazan este punto de vista]. Las personas que durante generaciones se habían encaprichado con los ídolos y otras deidades se están dando cuenta de la inutilidad de sus dioses y, aunque siguen sin conocer la verdadera espiritualidad y se aferran a sus rituales, han conseguido liberarse de muchos ritos frívolos, supersticiones y prácticas idólatras y están prácticamente en el umbral de la aceptación de la Unidad Divina. Espero sinceramente que pronto la gracia de Dios les empuje hacia la ciudadela de Su verdadera y perfecta Unidad-Tauhid, donde a uno se le concede el amor perfecto, el temor perfecto y la conciencia perfecta. Esto no es sólo un deseo de mi parte, porque Al’lāh Mismo me ha informado de esto a través de Su Santa Palabra. Dios, en Su sabiduría, ha provocado este cambio para que todos los diferentes pueblos de este país se conviertan en uno, y así Él traerá la paz y la armonía. La fragancia de esta brisa puede ser experimentada por todos y todos los diversos pueblos pronto se unirán como uno solo”.

¡Que Dios Todopoderoso permita a la gente del mundo, especialmente a los musulmanes, comprender la verdadera realidad del advenimiento del Mesías Prometido (as) y sus proclamas; y que entren rápidamente en el Bai’at del Mesías y Mahdī, que fue enviado al mundo por Al’lāh para el segundo renacimiento del Islām! ¡Que además Dios Altísimo nos permita hacer verdadera justicia a nuestro Bai’at!

Me gustaría recordarles una vez más que recen por los áhmadīs de Pakistán y Argelia. Las condiciones están empeorando una vez más y continúan cambiando. Por consiguiente, no podemos decir que haya paz y armonía completas, pues cada día sale a la luz un nuevo incidente en Pakistán. Del mismo modo, en Argelia, la intención de algunos funcionarios del gobierno no parece ser buena y quieren reabrir los casos contra los áhmadīs.

¡Que Dios Todopoderoso proteja a todos los áhmadīs: a los de Pakistán, a los de Argelia y a todos los áhmadīs del mundo, dondequiera que estén, que tengan que enfrentarse a las dificultades! Sin embargo, junto con esto, los áhmadīs deben prestar aún más atención al hecho de que deben postrarse ante Al’lāh incluso más que antes; y hacer verdadera justicia a su adoración y en el cumplimiento de los derechos de la humanidad; y que mejoren sus propias condiciones y establezcan un vínculo especial con Dios Altísimo.

¡Que Al’lāh les conceda la capacidad de hacer esto!

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y el Surah al-Fatihah, Su Santidad (aba) recitó los siguientes versículos del Sagrado Corán:

Él es Quien suscitó entre el pueblo inculto un Mensajero de entre ellos que les recita Sus Signos, los purifica y les enseña el Libro y la Sabiduría, aunque previamente habían estado en un evidente extravío; Y entre otros de aquellos que aún no se les han unido. Él es el Poderoso, el Sabio. (62:3 – 4)

Establecimiento de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que hace dos días fue el 23 de marzo y este día es importante para la Comunidad Musulmana Ahmadía ya que en este día se estableció la Comunidad.

Su Santidad (aba) dijo que cada año debemos recordar el propósito del advenimiento del Mesías Prometido (as), que es revivir las enseñanzas del Islam y presentarlas al mundo. Todos y cada uno de los Ahmadis deben esforzarse por participar en las bendiciones de esta misión. Su Santidad (aba) dijo que para ello debemos, en primer lugar, reformarnos a nosotros mismos.

Profecías sobre el Mesías Prometido (as)

Su Santidad (aba) presentó algunas profecías del Mesías Prometido (as) que se han cumplido y siguen cumpliéndose. Su Santidad (aba) citó al Mesías Prometido (as) cuando afirmó que Dios Todopoderoso envió al Santo Profeta (sa) en una época de completa oscuridad que imbuyó de una luz espiritual. Ahora Dios Todopoderoso envió a Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) – que era de ascendencia persa – en esta era de oscuridad y desorientación para traer la fe una vez más al mundo. Su Santidad (aba) dijo que el Mesías Prometido (as) defendió el Islam después de que fuera atacado desde todas las direcciones y estaba destinado a que el Mesías Prometido (as) fuera de entre la Ummah (gente) musulmana, de acuerdo con los versículos mencionados y los dichos del Santo Profeta (sa).

Su Santidad (aba) dijo que miles de personas presenciaron el signo de la estrella Dhus-Sineen, la prohibición del Hayy, el inicio del sistema ferroviario y el estallido de la plaga – todas estas son profecías del Santo Profeta (sa). Dijo que la comparación entre los compañeros del Mesías Prometido (as) y los del Santo Profeta (sa) son muy similares ya que ambos tuvieron que soportar la persecución y el trato malicioso. Al igual que los primeros compañeros eran la gente de Dios, estos compañeros del Mesías Prometido (as) también lo son, ya que son la gente de Dios y Él cuida de estas personas que actúan con rectitud y recuerdan la muerte con frecuencia.

Su Santidad (aba) mencionó otras profecías cumplidas como los nuevos medios de transporte, los eclipses en el mes de Ramadán, el aumento de la publicación de libros, el incremento de las facilidades para la humanidad y la destrucción de ciertos pueblos y ciudades debido a la ira de Dios. Fue en esta época cuando se profetizó la aparición del Mesías Prometido (as).

Su Santidad (aba) citó al Mesías Prometido (as) que afirmaba ser esta misma persona que fue designada por Dios Todopoderoso como cumplimiento de estas profecías, y fue informado por Dios de esto tantas veces que no quedaba lugar a ninguna duda al respecto. El Mesías Prometido (as) incluso vio que el cumplimiento de la profecía de que el camello sería abandonado sería hasta el punto de que incluso se construiría una línea de ferrocarril entre La Meca y Medina – esto también se ha cumplido más de 1,300 años después de que la profecía fuera hecha por el Santo Profeta (sa).

Un Mesías como Jesús (as) y el apoyo de Dios

A continuación, Su Santidad (aba) mencionó cómo el Mesías Prometido (as) fue como Jesús (as) que ambos Fueron rechazados por su gente, ñ presentaron las enseñanzas puras de sus respectivas religiones. Dijo que la gente está tan absorta en el mundo y tiene poco cuidado por su fe o por el Sagrado Corán. Su Santidad (aba) nos recordó que todos debemos evaluarnos a este respecto incluso después de haber aceptado al Mesías Prometido (as). Estas enseñanzas siempre debían ser protegidas por Dios Todopoderoso y en esta época el Mesías Prometido (as) fue designado para continuar con esta tarea de salvaguardar las enseñanzas del Sagrado Corán, después de que se hubieran malinterpretado por los musulmanes.

Su Santidad (aba) citó entonces al Mesías Prometido (as) al afirmar que había demostrado al mundo la superioridad del Islam sobre todas las demás religiones. Pero cuando presentaba esto a los musulmanes, se enojaban y lo maldecían. Su Santidad (aba) dijo que esto sigue siendo así hoy en día. Una persona falsa habría sido destruida por toda la oposición enfrentada, pero Dios Todopoderoso estuvo ciertamente con el Mesías Prometido (as) y lo apoyó en todo momento y puso amor por él en los corazones de la gente de todo el mundo. El Mesías Prometido (as) dijo que los musulmanes deberían mostrar su gratitud a Dios por enviar estas bendiciones desde los cielos y salvarlos en el momento oportuno en lugar de intentar oponerse a él.

El renacimiento del Islam y una gran revolución

Su Santidad (aba) continuó citando al Mesías Prometido (as), quien afirmó que la vida del Islam está en la muerte de Jesús (as), y que así como Dios Todopoderoso habló a los profetas anteriores, también le habló a él, pero esto se debió puramente a su sumisión al Santo Profeta (sa). Él era el reflejo del Santo Profeta (sa) y de su Ummah (pueblo), debido a esto él también fue enviado como profeta de Dios. El Mesías Prometido (as) declaró entonces que desde que fue designado por Dios, se estaba produciendo una revolución ante sus ojos, ya que la gente estaba abandonando el shirk (asociación de partícipes a Dios) en el que habían estado inmersos, y volviéndose a la unidad de Dios. Dijo que esto está llegando a toda la gente y que un día todos serán uno.

Una petición de oraciones

Su Santidad (aba) rezó para que todas las personas, especialmente los musulmanes, puedan entender el mensaje y aceptar al Mesías Prometido (as) que vino a revivir la fe. También dijo que debemos rezar por los Ahmadíes en Pakistán y Argelia, donde la situación sigue empeorando. Su Santidad (aba) rezó para que todos los Ahmadíes sean protegidos por Dios Todopoderoso, pero que todos y cada uno de los Ahmadíes también deben dirigirse a Dios Todopoderoso, cumplir con los derechos de Dios y de la humanidad, y formar un vínculo especial con Él.

Resumen preparado por The Review of Religions.

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