La obligatoriedad de las oraciones

Las oraciones prescritas son obligatorias para todos los musulmanes adultos capacitados. Para los niños no son obligatorias hasta que no alcancen la edad apropiada. Sin embargo, se requiere un continuo esfuerzo y persuasión para conseguir que cumplan las oraciones con regularidad y de la forma prescrita. Es, pues, necesario inculcar en ellos una formación y educación adecuadas. El Santo Profeta (p.b.D.) dijo al respecto que los padres deben exhortar a los niños a rezar regularmente a la edad de siete años, y al cumplir los diez años deben ser amonestados de no hacerlo con regularidad. (Abu Daud, Kitabus-Salat).

Al alcanzar los niños la madurez, se convierte en obligatoria la observancia de las oraciones. En esta etapa, ningún individuo o Gobierno tiene derecho a forzarles a ofrecer las oraciones, pues la oración bajo coacción carece de sentido. Debe ofrecerse voluntariamente, pues se trata de un asunto entre el hombre y Dios. Por tanto, es deber de todos los padres musulmanes preparar a sus hijos para la oración desde la primera infancia, y para ello es esencial implorar la ayuda de Dios Todopoderoso. Se requiere la ayuda de Dios por ser ingente la tarea.

El Santo Corán menciona que Hazrat Ismael, la paz sea con él, exhortó a los miembros de su familia a ofrecer las oraciones regularmente a lo largo de toda su vida. Se observa a menudo que en los hogares donde los adultos cumplen las oraciones con regularidad, los niños, que tienden a imitar los movimientos de sus mayo-res, adquieren gradualmente el hábito de rezar. Sin embargo, a la edad de siete años debe enseñárseles el método correcto, alentándoles a unirse a las oraciones y, en lo posible, a acompañar a sus padres a la mezquita. Esto creará en el niño una afinidad con la oración, que transmitirá a la siguiente generación. El padre o tutor, no obstante, puede mostrar cierta severidad con niños de edades comprendidas entre 10 y 12 años si son negligentes en este sentido. Esto no significa que se llegue a un trato cruel o al castigo, sino que deben ser amonestados del mismo modo que se haría en el caso de perder un día de colegio. No obstante, a los doce años deben ser conscientes de que sus padres han cumplido con su obligación y, que a partir de ese momento, serán responsables ante Dios de sus actos. Pueden ser aconsejados, exhortados o amonestados, pues los consejos pueden ofrecerse durante toda la vida si es preciso, mas el componente de severidad termina cuando el niño alcanza la edad de doce años. Como ya se ha mencionado, Hazrat Ismael, la paz sea con él, persuadía con amor y amabilidad a los miembros de su familia. El Santo Profeta Mohammad (p.b.D.) ac-tuaba del mismo modo con los miembros adultos de su familia. Según una narración, acostumbraba a despertar a su hija Hazrat Fátima y su yerno, Hazrat Ali, para la oración de Fallar.

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