El método de ofrecer la oración

Por regla general, el Salat se debe ofrecer en congregación en una mezquita, el lugar consagrado al culto divino, pero puede observarse en cualquier lugar, a condición de que el lugar escogido esté limpio.

Antes de comenzar la oración, el orante debe limpiarse el cuerpo y asegurarse de que su ropa está también limpia. Debe realizar la ablución y después situarse en hilera al lado de los demás orantes, situados detrás del Imam, la persona que dirige la oración, mirando siempre hacia la Kaaba. Las hileras han de estar dispuestas en línea recta y todos los orantes deben permanecer de pie hombro con hombro, sin adoptar en ningún momento una postura que perturbe la oración del compañero. El Santo Profeta (p.b.D.) era muy exigente al respecto.

Tras colocarse en hileras detrás del Imam, cada horante medita sobre la oración que se dispone a ofrecer recitando lo siguiente:

Inni wallahtu wallhiya lil-lazi fataras samawati wal arza hanifan wama ana minal mushriqin.

Traducción:

He dirigido toda mi atención hacia el Ser Supremo, que ha creado los cielos y la tierra, y no soy de quienes Le asocian partícipes.

Antes de comenzar la oración, se recita el Iqamat, o el anuncio de que la oración está a punto de comenzar.

Durante la oración, el orante debe concentrarse plenamente en la plegaria, alejando todos los demás pensamientos de su mente.

La oración comienza con el Takbiri Tahrima, es decir, cuando el Imam levanta ambas manos al nivel de los lóbulos de los oídos y recita Al-lahu Akbar (Dios es Grandísimo), que también repiten los demás orantes. Esta acción se realiza siguiendo la práctica del Santo Profeta del Islam (p.b.D.), y todas las escuelas de pensamiento musulmanas están de acuerdo con ello. Sin embargo, existen algunas sectas musulmanas que levantan las manos hasta los lóbulos de los oídos más de una vez en un Rakat, no sólo durante el inicio de la oración, en el momento de la recitación del primer Al-lahu Akbar, sino también al adoptar la postura de Raku desde la postura de pie, al enderezarse, al inclinarse para Salldah, y al incorporarse de nuevo. La historia del Islam nos revela en efecto que el Santo Profeta (p.b.D.) levantaba las manos más de una vez durante la oración, en distintas ocasiones, durante la primera etapa de su ministerio, como se menciona en los libros de las tradiciones, pero ésta no constituiyó su práctica habitual. Según muchas otras tradiciones, el Santo Profeta (p.b.D.) nunca alzaba las manos excepto en el Takbiri Tahrima, o primer Rakat de cada oración. Hazrat Abdul-lah ibn Masud, un compañero del Santo Profeta (p.b.D.) dijo:

“Voy a mostraros el modo en que el Santo Profeta del Islam (p.b.D.) acostumbraba a ofrecer sus oraciones” A continuación Abdul-lah realizó la oración y levantó las manos únicamente al comenzar, al recitar el Takbiri Tahrima.”

Después de levantar las manos hasta los lóbulos de los oídos y recitar Al-lahu Akbar, el Imam baja sus manos cruzándolas sobre el pecho, de forma que el brazo derecho descanse sobre el izquierdo. Esta postura, en la que el orante adopta una actitud de máxima humildad y respeto ante su Señor, se llama Qiyam, o postura de pie. Sin embargo, existen variaciones en la misma. Algunas personas sitúan los brazos a un nivel inferior, a la altura del abdomen, mientras que otras lo hacen a un nivel un poco más alto. Todas son señales de respeto, mas estos pequeños detalles carecen de importancia y no deben constituir un motivo de divergencia.

Debe observarse que los Malikis, entre los sunnitas, y los Shías no cruzan los brazos, sino que los mantienen erguidos junto a los costados. Aunque ningún Hadiz demuestra que el Santo Profeta (p.b.D.) haya adoptado esa postura, nadie puede argumentar que tales oraciones no sean válidas.

Tras recitar el Takbiri Tahrima, se recita la siguiente plegaria, individualmente y en silencio:

SANA

Subhana kal-la humma wa biham dika wa tabara kasmuka wa taala lladduka wala ilaha gairuka.

Traducción:

Gloria a Ti, Oh Al-lah, el Digno de alabanza; bendito sea Tu nombre, y elevada Tu Majestad. Nadie es digno de ser adorado aparte de Ti.         (Tirmidi, Kitab-us-Salat, Ma Yaqulo inda iftahis Salati; Sunan Nasai, Kitbul Iftah, Babul Zikr bainal Salat wa bainal Quira’at).

Según algunos hadices en ciertas ocasiones el Santo Profeta Mohammad (p.b.D.) también recitaba otros versículos en lugar de esta glorificación, pero éste es el más conocido y el más recitado. La glorificación anterior va seguida del Taawuz, que también se recita silenciosamente:

TAAWUZ

Auzu bil-lahi mina shaita-nirrallim

Traducción:

 Busco refugio en Al-lah de Satanás el condenado

A continuación, el Imam recita Basmal-lah, en silencio o en voz alta. Sin embargo, la congregación lo recita en silencio.

BASMAL-LAH

Bismil-lahirrahma-nirrahim

Traducción:

En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso.

Según las tradiciones, el Santo Profeta (p.b.D.) solía recitar algunas veces el Basmal-lah en voz alta y otras silenciosamente. Entre los musulmanes, se recita por lo general en voz alta en los países árabes, mientras que la secta Hanafi y un considerable número de musulmanes lo hace en silencio.

El Imam recita a continuación el Sura Fatiha. En algunas oraciones (Fallar, Magrib e Isha) se recita en voz alta, mientras que en las demás (Zuhur y Asar) tanto él como los demás orantes lo hacen en voz baja. Cuando el Imam recita el Sura Fatiha en voz alta, los demás orantes deben repetir tras él cada versículo silenciosamente durante el breve intervalo entre los mismos.

 

SURA FATIHA

Alhamdu lil-lahi Rabil Alamin. Arrahma Nirrahim. Maaliki Yaumiddin. Iyyaka na-budu wa iyyaka nastain. Ihdi nassirat al mustaquim. Siratal-lazina anamta alaihim, Ghairil maghdubi alaihim wa laddaalin.

Traducción:

Toda alabanza pertenece a Al-lah solo, Señor de todos los mundos. El Clemente, el Misericordioso, Dueño del Día del Juicio. A Ti sólo te adoramos y a Ti solo imploramos ayuda. Dirígenos por el camino recto, el camino de aquellos a quienes Tú has concedido Tus bendiciones, de los que no han incurrido en Tu enojo y de los que no se han extraviado.

Al finalizar el Sura Fatiha los orantes dicen Amin, que significa “Oh Al-lah, acepta nuestras súplicas”.

Los miembros de las sectas islámicas Maliki, Shafie y Hanbali dicen Amin en voz alta, mientras que los miembros de la secta Hanafi lo hacen en voz baja. Ambas formas son aceptables. Estas diferencias no afectan a la validez de la oración. Se puede adoptar el método que se prefiera y nadie tiene derecho a objetar, siempre que el tono de voz no perturbe a los demás orantes. Seguidamente, el Imam recita una parte del Santo Corán, al menos tres versículos de un breve capítulo, por ejemplo:

SURA AL-KAUSAR

Bismil-lahirrahma-nirrahim.

Inna ataina kal kausar. Fasal-li li Rabbika wanhar.

Inna shaani-aka huwal abtar.

Traducción:

En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. En verdad, te hemos concedido abundancia de bienes; ora, pues, a tu Señor y ofrece sacrificio. En verdad, es tu enemigo quien carece de descendencia.

SURA AL-IJLAS

Bismil-lahirrahma-nirrahim.

Qul huwal-lahu ahad. Al-lahus Samad. Lam yalid, walam yulad. Walam yakul-lahu kufuwan ahad.

Traducción:

En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. Di: “El es Al-lah, el Único; Al-lah, el Independiente e implorado por todos. No engendra ni es engendrado. Y no hay nadie que sea igual a Él”.

SURA AL-FALAQ

Bismil-lahirrahma-nirrahim.

Qul auzu bi Rabbil falaq. Min sharri ma jalaq; wa min sharri gasiqin iza waqab. Wa min sharrin naffasaati fil uqad. Wa min sharri hasidin iza hasad.

Traducción:

En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. Di: Busco refugio en el Señor de los Fenómenos Creados. De la malicia de cuanto creó. Y de la malicia de la noche cuando se extiende. Y de la malicia de quienes soplan en los nudos para deshacerlos. Y de la malicia del envidioso, cuando envidia.

SURA AL-NAS

Bismil-lahirrahma-nirrahim.

Qul auzu bi Rabbin naas. Malikin naas. Ilahin naas. Min sharril waswasil jannaas. Al-lazi yuwas wisu fi sudurin naas. Minal llinnati wannas.

Traducción:

En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso. Di: Busco refugio en el Señor de los humanos. El Soberano los humanos. El Dios de los humanos. De la malicia del murmurador tentador. Que susurra en los corazones de los hombres. De entre los Yinn y los humanos.

Los Suras del Corán citados constituyen solamente un ejemplo. El Imam puede recitar cualquier parte del Corán después del Sura Fatiha. Cuando el Imam recita los versículos del Santo Corán, los orantes deben escuchar en silencio. El Santo Corán dice:

“Cuando se recite el Corán, prestadle oído y guardad silencio a fin de que se os muestre misericordia”. (7:205).

Hazrat Ibadah ibn Samit, un Compañero del Santo Profeta (p.b.D.) narra que en una ocasión el Santo Profeta (p.b.D.) halló una gran dificultad en recitar los versículos del Corán mientras dirigía la oración de Fallar, debido al murmullo a sus espaldas. Al finalizar la oración, pre-guntó a sus Compañeros si habían recitado los versículos del Corán detrás de él. Al oír su respuesta afirmativa, el Santo Profeta (p.b.D.) dijo:

“No recitéis los versículos del Corán detrás del Imam, excepto el Sura Fatiha, pues el Sura Fatiha forma parte integral del Salat”

Es esencial ningún miembro de la congregación cause perturbación a ningún orante, por lo que los musulmanes deben tener presente el Hadiz del Santo Profeta (p.b.D.) mencionado arriba.

Al final de la recitación, que se hace estando de pie, el Imam adopta la postura de inclinación, o Raku, con las palabras Al-lahu Akbar. Los demás orantes le siguen. En esta postura, la mano derecha del orante debe presionar la rodilla derecha, y la izquierda, la rodilla izquierda, y la mitad superior del cuerpo, desde la cintura hasta la cabeza, se ha de mantener a un nivel horizontal al suelo.

En la postura de inclinación se recita el Tasbih silenciosamente, tres o más veces, en números impares.

TASBIH

Subhana Rabbi Yal azim

Traducción: 

Santo es mi Señor, el Grandísimo.

A continuación, el Imam se yergue con los brazos al lado de sus costados. Al iniciar este movi­miento recita el Tasmi en voz alta para indicar a la congre­gación que se ha puesto de pie tras la postura de inclinación.

TASMI

Sami Al-lahu liman hamidah.

Traducción:

Dios escucha a quien Le alaba.

En respuesta, la congre­gación sigue al Imam y recita la siguiente oración llamada Tahmid.

TAHMID

Rabbana walakal hamd, hamdan kasiran tayyiban mubarakan fih.

Traducción:

Señor nuestro, Tuya es la alabanza, la alabanza que es abundante, pura y bendita.

Esta postura erguida termina con la recitación del Tahmid. A continuación el Imam repite de nuevo Al-lahu Akbar en voz alta y conduce a la congregación a la postura de postración, llamada Salldah, colocando en el suelo primero las rodillas y después la cabeza. En esta postura,

las rodillas, manos, nariz y frente del orante deben estar en contacto con el suelo. La cabeza se coloca en la superficie entre ambas manos, y los brazos deben estar apartados tanto de la superficie como de ambos costados. El Santo Profeta (p.b.D.) dijo:

Cuando os postréis delante de Dios, debéis colocar vuestras extremidades sobre la superficie de un modo correcto. No debéis, en modo alguno, extender los brazos en la superficie como lo hacen los perros con las patas delanteras cuando se sientan. (Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. III, p. 279; Al-Maktab-al Islami Liltaba awwal-Nashr, Beirut).

Los dedos se mantienen juntos apuntando hacia a la Kaaba. Los pies deben apoyarse en la superficie de forma que los dedos se curven en dirección a la Kaaba.

En esta postura se recita silenciosamente el Tasbih, al menos tres veces. Si el orante desea recitarlo más de tres veces, ha de asegurarse de que el número de recitaciones sea impar.

TASBIH

Subhana Rabbi yal Aala

Traducción:

Glorificado sea mi Señor, el Altísimo.

La postración representa una postura de máxima humildad, sumisión y desamparo, en la que el suplicante se entrega por completo a Dios Todopoderoso e implora Su perdón.

Cabe señalar que durante el Raku y el Salldah, el Santo Profeta (p.b.D.) prohibió la recitación de cualquier versículo coránico. (Sahih Muslim, Kitabus Salat, Bab Alnahi an Quira’atil-Quran fir raku-i-wasuyud).

Después, el Imam dice de nuevo Al-lahu Akbar y tanto él como la congregación levantan la cabeza y las manos del suelo y adoptan la postura sentada, llamada Llilsa. Sentado en esta posición, el orante coloca el pie izquierdo horizontalmente al suelo, apoyándose en él, y el pie derecho, en una posición perpendicular a la superficie, con los dedos de los pies apuntando hacia la Kaaba. Las manos se colocan sobre los muslos con los dedos señalando hacia la Kaaba, muy cerca de las rodillas. En esta posición se recita silenciosamente la siguiente oración:

Al-lahummagfirli warhamni wahdini wa afini warfaani wallburni warzuqni

Traducción:

Señor mío, perdóname y apiádate de mí; guíame, concédeme seguridad, eleva mi posición, corrige mis faltas y provéeme.

Después del Llilsa, el Imam lleva a la congregación a una segunda pos-tración diciendo Al-lahu Akbar, y recita de nuevo Subhana Rabbi yal Aala tres veces o, de hacerlo más veces, en número impar. En cada Rakat hay siempre dos postraciones. Al término de la segunda postración se completa un Rakat de la oración.

Tras recitar Al-lahu Akbar de nuevo, el Imam se pone en pie de nuevo junto con la congregación, comenzando el segundo Rakat, que se ofrece exactamente igual al primero.

Sin embargo, durante el segundo Rakat se omiten el Sana (glorificación) y el Taawwuz. Éstos sólo se recitan en el primer Rakat de cada oración. El Imam recita el Sura Fatiha y algunos versículos de Santo Corán y completa el Rakat del mismo modo que el anterior. Después de la segunda postración se sienta del mismo modo que en la posición de Llilsa. Esta posición se llama Qadah al final del segundo Rakat. En esta postura se recita el Tashahhud silenciosamente.

TASHAHHUD

Attahiyatu lil-lahi wassalawatu wattayyibatu Assalamo alaika ayyuhan Nabiyyu wa rahmatul-lahi wa barakatuh. Assalamo alaina wa ala ibadal-la hissalihin. Ash-hadu al-la ilaha il-lal-lahu wa ash-hadu anna Muhammadan abduhu wa Rasuluh.

Traducción:

Todo elogio verbal es para Al-la, y todas las oraciones y las cosas puras. Que la paz sea contigo ¡Oh Profeta! y la misericordia de Al-lah y Sus bendiciones. Y que la paz descienda sobre nosotros y sobre los siervos justos de Al-lah. Doy testimonio de que nadie es digno de ser adorado excepto Al-lah y doy testimonio de que Mohammad es Su siervo y Mensajero.

Durante la recitación del Ta-shahahhud, al recitar Ash-hadu al-la ilaha il-lal-lahu, el orante debe levantar el dedo índice de la mano derecha y bajarlo al terminar su recitación. Según los libros de las tradiciones, el Santo Profeta (p.b.D.) acostumbraba a plegar todos los dedos de la mano derecha excepto el pulgar y el índice, y, con la mano en la rodilla derecha, alzaba el dedo índice durante la recitación de Ash-hadu al-la ilaha il-lal-lahu, llevándolo a su posición original al terminar su recitación. Los dedos de la mano izquierda perma­necían enderezados sobre su rodilla izquierda.

Tras la recitación del Tashahhud se recita en silencio el Darud, o la invocación de bendiciones sobre el Santo Profeta (p.b.D.) y algunas otras oraciones.