El horario de las oraciones

Existe un horario específico para cada una de las cinco oraciones obligatorias en relación con la posición solar.

El horario de Fallar o la oración de la mañana comienza al amanecer y termina antes de la salida del sol.

El horario de Zuhur o la oración del mediodía comienza cuando el sol, tras atravesar el meridiano, comienza a declinar.

El tiempo para la oración de Asar se inicia cuando el sol avanza en su declinación y alcanza un punto intermedio entre el comienzo de su declinación y el ocaso, más bien a media tarde. Termina antes de la puesta del sol, cuando la luz solar comienza a palidecer. Aunque no está totalmente prohibido realizar las oraciones de Asar a esta última hora del día, es preferible hacerlo antes de que la luz del día comience a perder intensidad, cuando el sol aún se encuentra en buena medida en lo alto del horizonte.

Ha de tenerse en cuenta que está prohibido realizar las oraciones durante la salida y la puesta del sol, así como cuando el sol se encuentra en el meridiano. Del mismo modo, no se permite ofrecer ninguna oración voluntaria en el intervalo comprendido entre la oración de Asar, una vez que se haya observado, y la puesta del sol. Tampoco debe ofrecerse ninguna oración opcional después de la oración de la mañana hasta el amanecer.

El horario de la oración de Magrib comienza inmediatamente después de la puesta del sol y se prolonga hasta el anochecer. Sin embargo el concepto de anochecer se interpreta de distinto modo por las diferentes escuelas de juristas. Los Wahabis y otras sectas de carácter rígido insisten en que la oración de Magrib debe ser ofrecida casi inmediatamente después de la puesta del sol y que el anochecer termina cuando el matiz enrojecido del cielo se transforma en un tono gris en el horizonte. Muchas otras sectas opinan que el crepúsculo permanece en tanto en cuando haya luminosidad en el horizonte después del ocaso. Según tales escuelas, el horario permitido para la oración de Magrib equivale al tiempo permitido para las oraciones matinales, que se prolonga desde el alba hasta la salida del sol.

Todas las escuelas de jurisprudencia coinciden en que el momento de la oración de Isha comienza después de haberse disipado el crepúsculo, dando paso a la oscuridad de la noche. De acuerdo con la mayoría, este período se extiende hasta la medianoche, y se puede prolongar, según algunos, hasta la hora de acostarse, después de la medianoche. No obstante, lo más recomendable y preferible es que las oraciones se ofrezcan al comienzo de sus horas respectivas y no se demoren hasta el último momento.

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