En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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En resumen, los principios del Nuevo Orden no fueron establecidos en Rusia en 1910, ni en ningún otro país, ni serán establecidos en el futuro después de la guerra actual. De hecho, el Nuevo Orden, diseñado para traer consuelo y prosperidad a cada ser humano, y salvaguardar la religión verdadera, se fundó en 1905. El mundo no necesita de ningún otro Nuevo Orden. Este Nuevo Orden no se basa en la coerción o la violencia, sino en el afecto y la buena voluntad. Conserva la autoestima del hombre, fomenta el progreso intelectual y promueve la iniciativa y el emprendimiento individual.

Sería incorrecto suponer que el dinero recaudado bajo este sistema sólo puede ser gastado en la propagación del Islam. Ya he citado a Al-Wasiyyat para mostrar que este fondo se va a utilizar para el logro de varios objetivos. El Mesías Prometidoas declaró que todos los planes diseñados para promover la difusión del Islam en el mundo serían objetivos adecuados para gastar el dinero de este fondo; pero que era prematuro describir esos planes en detalle. Esto significa claramente que muchos de éstos objetivos sólo podrían explicarse en el futuro. Cuando se aplique el Islam en la práctica, y comience a apreciarse su belleza, habrá varios fines para los que utilizar el dinero de este fondo no sólo será apropiado, sino necesario. Además, el Mesías Prometidoas ha llamado la atención sobre los huérfanos y los necesitados, y ha señalado que también tendrían derecho a la ayuda de este fondo. Estas palabras apuntan al sistema social y económico islámico, según el cual debe proveerse alimento, ropa, refugio, ayuda médica y medios para la educación, a cada ser humano. En las circunstancias actuales esto no se puede lograr solamente por medio de impuestos. Es necesario que se destinen a este fin la riqueza y la propiedad.

Se puede objetar que somos una pequeña comunidad y que sería vano esperar que podamos dar efecto práctico a las expectativas basadas en este sistema. Mi respuesta es que creemos firmemente que la difusión de nuestro Movimiento ha sido decretada por Dios. Mediante Revelaciones Divinas, y de acuerdo con las Promesas Divinas, creemos firmemente que en el transcurso de medio siglo o tal vez un siglo, el Movimiento Ahmadía está destinadoaconvertirseenpredominante. Deigualforma, creemos firmemente que el sistema fundado por el Mesías Prometidoas está destinado a establecerse con éxito. El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras de Dios no dejarán de cumplirse.

A veces se objeta que el progreso de la comunidad es tan lento que no es posible prever cuándo podrá establecerse este Nuevo Orden. La respuesta es que una estructura que no se edifica sobre cimientos firmes pronto cae al suelo. Estos sistemas sociales y económicos que hoy se reivindican, que han sido diseñados apresuradamente, desaparecerán con rapidez. El único sistema que perdurará, será el que esté basado en la cooperación voluntaria de los seres humanos. La hierba crece hoy y se marchita mañana, pero el árbol que tiene que producir fruta, tarda mucho tiempo en crecer, y luego permanece largo tiempo. A medida que nuestra comunidad crezca, este sistema también crecerá con ella. El Mesías Prometidoas ha dicho en Al-Wasiyyat, “No penséis que esto es pura fantasía. Este es el decreto del Todopoderoso, el Gobernante de la tierra y de los cielos. No estoy preocupado por saber cómo se recaudará toda esta propiedad, y cómo podrá crecer una comunidad para lograr todo esto con la fuerza de su fe. Lo que sí me preocupa es que, después de que transcurra nuestro tiempo, los que estén a cargo de estos fondos se sientan tentados por su volumen, y cedan ante la tentación, y se sientan atraídos por el mundo. De modo que rezo para que Dios continúe proporcionando a este Movimiento trabajadores sinceros y fieles, que trabajen por la causa de Dios; aunque sería lícito que a aquellos que no tienen ningún otro medio para subsistir, se les pueda dar una bonificación a partir de estos fondos”.

En otras palabras, no temía que no hubiera suficiente para aprovisionar adecuadamente a todos. Estaba convencido de que se dispondría de grandes cantidades de dinero y de propiedades. Lo que temía era que la gente que pudiera estar encargada de estos fondos pudiera caer en la tentación, y comenzar a apropiarse de estos fondos para propósitos para los cuales no estaban destinados, dejando desatendidos los fines a los que debían dedicarse. Entonces, el Mesías Prometidoas se plantea la siguiente pregunta y él mismo la responde. La gente dice, ¿de dónde vendrá todo este dinero? Responde que no hay duda de que llegará. Su temor es que la gente empiece a desear este dinero para su propio beneficio. Está convencido de que el valor del dinero y de la propiedad que se recaudará, se contará por millones; hasta tal punto que ningún Estado americano, ruso, inglés, alemán, italiano o japonés habrá dispuesto jamás de tanta riqueza y propiedad bajo su control. Pero teme que esto pueda conducir a la deshonestidad. Por tanto, nos dice que no debemos preocuparnos sobre cómo se establecerá este sistema, sino que debemos ser diligentes en hacernos aptos para el mismo. Nos ha asegurado que seremos responsables de la recaudación de grandes cantidades de bienes y riquezas, y que debemos entrenarnos para poder administrar estos fondos para el verdadero beneficio de la humanidad.

Llegados a este punto, no puedo proseguir sin rendir homenaje a la previsión de alguien que, posteriormente, se convirtió en mi oponente. El día en que el Mesías Prometidoas escribió su Al Wasiyyat, envió el manuscrito, y el difunto Jwajah Kamaluddin Sahib comenzó a leerlo. Al leer los pasajes que acabo de citar, se sorprendióconadmiraciónanteesteplantancompletoyexclamó: “¡Alabado sea usted, Mirza! Has hecho firmes los cimientos del Movimiento Ahmadía.” Jwajah Sahib sin duda apreció las repercusiones del plan en cierta medida, pero no lo suficiente. Un estudio cuidadoso de Al-Wasiyyat obliga a exclamar: “¡Alabado sea, Mirza! Ha afianzado los fundamentos del Islam. Ha hecho firmes los cimientos de la humanidad.”

¡Oh Señor, derrama Tus bendiciones sobre Muhammadsa y los descendientes de Muhammadsa y sobre Tu siervo el Mesías Prometidoas!¡Tú eres el Maestrodignode Alabanzay Solemnidad!