CAPÍTULO 13 YUS ASAF Y JESÚS
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Este es el último, pero no el menos importante de los puntos relacionados con la visita de Jesús a la India. En las páginas anteriores hemos hablado ya de la afirmación de que Jesús no murió en la Cruz, sino que salió del sepulcro con su cuerpo mortal, se reunió en secreto con sus discípulos durante su estancia en Palestina, y después, para predicar a las diez tribus perdidas de Israel, se dirigió a Nasibin, después a Persia, posteriormente a Afganistán y, por último, a través del Punjab, llegó a Cachemira.

El Mesías Prometido, a quien Dios reveló que “el Mesías, hijo de María, está muerto” oyó decir a los habitantes de Cachemira que en Sirinagar, en la calle Jan Yar, existe una tumba conocida entre el pueblo como la tumba de Nabi Sahib (es decir, la de un profeta). La palabra Nabi, que solo se usa en dos idiomas, hebreo y árabe, despertó su curiosidad y le llevó a la conclusión de que se trataba de un profeta semítico y probablemente hebreo, pues no apareció ningún profeta de entre los musulmanes después del Santo Profetasaw, cuya tumba se encuentra en Medina. Su investigación posterior confirmó este hallazgo, ya que fue informado que el profeta, que era también conocido con el nombre de Yus Asaf, era un extranjero que llegó a Cachemira hace unos 1900 años. Estos y otros factores lo llevaron a pensar que el profeta enterrado en Sirinagar no podía ser otro que Jesús de Nazaret, que fue a la India en busca de las tribus de Israel que vivían en aquellas

regiones septentrionales del país. Aquí presento algunos puntos que apoyan esta opinión:

  • Hay pruebas orales y escritas de personas distinguidas de Sirinagar que afirman que el ocupante de la tumba en cuestión es un profeta llamado Yus Asaf, que llegó a Cachemira hace 1900 años y que era llamado también “el Príncipe”. En el último capítulo de Alhuda, obra árabe del Mesías Prometido, publicada en 1902 de Qadián, puede encontrarse una larga lista de testigos que aseguran
  • Los anales del país dan testimonio, igualmente, que la tumba es conocida como la del profeta Yus Asaf. El autor del libro Tahrij-i-Azami de Cachemira (una obra histórica escrita hace unos 200 años), haciendo referencia a esta tumba dice, en la página 82:

“La tumba situada junto a la de Sayyid Nasr-ud-Din es conocida en general como la de un profeta que fue enviado a los habitantes de Cachemira, y el lugar es conocido como el santuario de un profeta. Fue un príncipe que llegó a Cachemira desde un país extranjero. Era perfecto en piedad, justicia y devoción; fue hecho profeta por Dios, y predicó a los habitantes de Cachemira. Su nombre era Yus Asaf.”

  • El Rev. Weitbrecht, misionero cristiano y oponente del Mesías Prometido, que trabajó durante años en el Punjab, después de visitar la tumba en 1903, escribió una carta en un periódico cristiano, Epiphany, en la que decía:

“En su interior hay dos lápidas. Él (un anciano venerable encargado del sepulcro) dijo que la mayor, al extremo norte, era la de Yus Asaf, y la menor la de Sayyid Nasr-Ud-Din”.233

  • Como el Reverendo Weitbrecht había interpretado erróneamente ciertos hechos en su carta, surgió una controversia entre él y Maulvi Sher Ali, un devoto compañero del Mesías Puede leerse en The Review of Religions, Vol. 2, Núms. 11 y 12, 1903, Vol. 3, Nº 5, mayo 1904.
  • El director de Review of Religions, en el número de octubre de 1909, escribe:

“Lo más notable respecto a la tumba es que no solo se la conoce como la tumba de un Nabi Sahib, sino también como la de Isa Sahib ( Jesús). Mirza Bashirud-din Mahmud Ahmad, hijo del Mesías Prometido, hizo una visita a la tumba el pasado mes de julio, y cuando preguntó a una anciana (la última superviviente de una larga línea hereditaria de encargados de la tumba) de quién era la tumba, contestó: “Es la tumba de Isa Sahib”. Cuando se le preguntó por qué le llamaba la tumba de Isa Sahib si los Maulvis creían que Isa ( Jesús) estaba en los cielos, dijo: “Que crean lo que quieran. El nombre (Isa) es el que llevamos escuchando de nuestros antepasados”.”

  • En el libro Ikmal-ud-Din (una obra árabe de hace unos mil años), en la página 359, se lee lo siguiente:

“Él (Yus Asaf) viajó errante por diversos pueblos y ciudades hasta que llegó a una región llamada Cachemira. Recorrió el territorio, y vivió y permaneció allí hasta que le llegó la muerte. Abandonó su cuerpo mortal y ascendió a la luz, y antes de exhalar su último suspiro, llamó a un discípulo suyo llamado Yabid, que solía servirle y atenderle personalmente, y era perfecto en todos los sentidos, dirigiéndose a él en estos términos: “Está cerca mi partida de este mundo; por ello, debes cumplir tus obligaciones y no apartarte de la verdad, y observar todos los ritos”. Después le ordenó que le construyera una tumba y, estirando las piernas, volvió su cabeza al oeste y el rostro al este, y entregó su alma”.

Además, se puede leer en este libro que Yus Asaf dio a su mensaje el nombre de Bushra (la palabra árabe y hebrea de ‘Evangelio’).

“Después comenzó a comparar el árbol con el Bushra (Evangelio) que predicaba a la gente, y comparaba con un manantial de agua la

sabiduría y conocimientos que poseía, y con los pájaros a la gente que se congregaba a su alrededor y aceptaba su religión”.

  • Sir Francis Younghusband, oficial británico residente en Cachemira (1909-11) escribe:

“Hace unos 1900 años residía en Cachemira un santo que se llamaba Yus Asaf, que predicaba con parábolas y utilizaba muchas de ellas como lo hacía Cristo; como, por ejemplo, la parábola del sembrador. Su tumba está en Sirinagar, y la teoría del fundador de la Secta Qadiani es que Yus Asaf y Jesús son uno y la misma persona”234.

  • Uno de los puntos que el Francois Bernier ha mencionado en sus Viajes para mostrar que Jesús vivía en Cachemira es “la creencia que Moisés murió en la ciudad de Cachemira, y su tumba está a una legua de allí”. Es obvio que los habitantes que, según Bernier, eran musulmanes, no podían afirmar que Moisés muriera en Cachemira ni que fuera enterrado allí, porque el Santo Profeta del Islamsaw señaló que su tumba se hallaba en Palestina. Parece que Bernier lo interpretó mal y tomó a Isa por Moisés. Este punto, sin embargo, prueba sin duda que los habitantes de Cachemira creían, en el sigo XVII, que el ocupante de la tumba fue un profeta hebreo tan grande como Moisés235.
  • Ahmad Islam, tras su visita a Cachemira en 1939, escribió en una carta al editor de The Sunrise lo siguiente:

“Me aventuré a salir de mi habitación. Mencioné Janyar a un tongawala. La respuesta fue enérgica: “¿Quiere ver el Rauza de Nabi Sahib, señor?” “Sí”, fue mi respuesta, y pronto nos pusimos en camino… Llegamos pronto a Rauza… Me dijeron que venían

toda clase de visitantes, de India y el extranjero, para ver la tumba.

“Incluso ha estado aquí el Virrey”. Me interesó esto: “¿A qué Virrey se refiere?”. “No lo sé, señor, pero me refiero a uno que no llevaba armas”. Evidentemente debió ser el Lord Halifax, Secretario de Asuntos Exteriores Británico, que por esas fechas era Lord Irwin. La visita del Lord Halifax nunca se publicó en los periódicos. Al menos no recuerdo haber leído nada sobre ello. A pesar de ello se puede comprender por qué Lord Halifax satisfizo su curiosidad tan discretamente. Nada menos que una visita de un Virrey – y mantenida en tanta reserva – parece un hecho serio”.

“¿Qué antigüedad cree que tendrá la tumba?” “Mucha”

“Aun así ¿cuánta?”

“Los tongawalas (había tres de ellos) se miraron entre sí hasta que uno de ellos dijo: “Mil novecientos años”, añadiendo que era un profeta que procedía de algún lugar de fuera. La tumba ha sido venerada durante cientos de años y esto es lo que hemos venido escuchando de nuestros antepasados”236.

Estas referencias a la tumba aludida muestran que la persona enterrada era:

  • Un príncipe;
  • Un nabi, es decir, un profeta de Dios enviado a los habitantes de Cachemira;
  • Alguien que solía hablar mediante parábolas;
  • Un extranjero que vino del oeste unos 1900 años antes;
  • y cuyo nombre era Yus Asaf, y que también se llamaba

Después de determinar estos hechos, no resulta difícil identificar al ocupante de la tumba. No existió ningún príncipe

  • The Sunrise, 10, nº 16, 22 de abril de 1939. Lahore, India (ahora en Pakistán).

en el pasado a quien se hubiera podido otorgar esta distinción excepto el Príncipe Jesús, hijo de David.

  • Jesús fue un príncipe, a quien llamaban el Hijo de David237 a quien Dios exaltó como príncipe,238 y el Príncipe de los Reyes de la tierra239.
  • Jesús fue un nabi, es decir, un profeta de Dios para las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Viajó desde Palestina para predicar la palabra de Dios a los israelitas de Afganistán y
  • Jesús hablaba en parábolas. Llamó a su predicación Bushra (Evangelio) y comparó a sus discípulos con pájaros. La parábola del sembrador se menciona en Mateo (13:3) y “sin una parábola hablada, él no va hacia ellos”240.
  • Viajó de Palestina a Cachemira hace unos 1900 años. Por lo tanto, la época de ambos es la
  • En el Sagrado Corán el nombre de Jesús es Issa, una forma abreviada de la palabra hebrea Ishu.

Yus Asaf

 Se llamaba Yus Asaf, que es también un nombre hebreo. La palabra Yus es otra forma de Yuyu, Jesús en el lenguaje antiguo persa, o Yasu, Jesús en persa, y en el Nuevo Testamento en árabe traducido del griego. La palabra Yus, por tanto, se refiere a Jesús y Asaf es un nombre bíblico que significa Recogedor o Reunidor.241

241 Véase el apéndice a la serie de facsímiles de la Biblia políglota bajo el índice de nombres propios con significado, pag. 33.

Leemos en I Crónicas (16:4-7) que Asaf fue un levita devoto y fue nombrado jefe de los guardianes de los Salmos de David.

La misión de Jesús era recoger y reunir a todas las tribus dispersas de Israel en un rebaño, como él mismo dice:

“Y tengo otras ovejas que no son de este redil: a ellas también debo traer y oirán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor”242.

Por esta razón a Jesús se le llamaba Asaf. Cuando vino a predicar a las diez tribus perdidas de Persia, Afganistán y Cachemira, se le llamó correctamente Yus Asaf, es decir, Jesús Asaf.

Los escritores europeos, desconocedores del descubrimiento del Mesías Prometido, y que basan sus opiniones en la historia de Barlaam y Josafat o Joasaf, y especialmente los misioneros cristianos, para librar a Jesús de su entierro como en el caso de otros profetas, dicen que la tumba en discusión pertenece a Buda. Por ejemplo, el Rev. Weitbrecht en la carta mencionada anteriormente sostiene que, como los hechos relacionados con Yus Asaf en el romance de Barlaam y Josafat son similares a los de la vida de Buda, el nombre de Yus Asaf necesita una explicación y esta debe consistir en otra forma de Bodivasta. Del mismo modo, el Dr. MacDonald escribe:

“El descubrimiento de que el Joasaf o Josafat de nuestra historia no eraotroque Buda, se realizó almismotiempoeindependientemente de uno y otro, por estudiosos franceses, alemanes e ingleses. El mismo autor admite que la historia procedía de la India. Cualquiera podría identificarla como la de nadie otro excepto Buda.”243

Después dice: “Es un hecho que Barlaam es en sí mismo una

variante de Buda y, de esta forma, el doblete de Josafat”.244

Debería recordarse que la fuente de información del Mesías Prometido relativa a la tumba no es la historia de Barlaam y Josafat. Sin embargo, si los autores europeos se sienten justificados al tomar a Josafat por Buda, sería igualmente justificable para nosotros tomarle por Jesús. No debería olvidarse tampoco que el Yus Asaf de Sirinagar fue un profeta de Dios, no un simple santo (cada profeta es un santo, pero no viceversa) ni tampoco el discípulo de un profeta. La cuestión, pues, está entre los dos: El Yus Asaf de Sirinagar o era Buda o era Jesucristo. Y no puede ser Buda. En primer lugar, porque Buda no murió en Sirinagar y su cuerpo no fue enterrado, sino incinerado. La investigación moderna ha descubierto el lugar en que murió Buda.

“Murió y fue incinerado en Kusinagara (en Oude) a la edad de 80 años, en el año 543 a. C., siendo distribuidas sus reliquias entre cierto número de demandantes, y siendo erigidas tumbas monumentales para preservarlas”.245

El Dr. T. W.Davie escribe:

“Lo más destacado de ello es el descubrimiento por D. William Peppe, en el Estado de Birdpur colindante a la frontera entre el territorio inglés y nepalés, de una pila de piedras levantadas por el Sakia Clan sobre la parte de cenizas que les correspondía de la pira crematoria de Buda”246.

El Dr. Herman Oldenber escribe:

“Buda murió en Kusinara. Al alba, los nobles de Kusinara quemaron el cuerpo de Buda ante las puertas de la ciudad con todos los honores que se rinden a las reliquias de monarcas universales”.247

Es evidente, por tanto, que Buda, que murió en Kusinagara o Kusinara y fue incinerado, no pudo ser el ocupante de la tumba en cuestión. En segundo lugar, si la persona enterrada fuera Buda o algún otro Rajá, príncipe o santo hindú, el sepulcro lo poseerían y visitarían los budistas o los hindúes y no los musulmanes.

En tercer lugar: el mismo nombre Yus Asaf, como he comentado antes, es un nombre hebreo, y parece ridículo considerarlo otra forma de Bodistava. ¿No es más creíble que sea otra forma de Yus Asaf en vez de otra denominación de Budistava? Si ha quedado demostrado que Yus Asaf de Cachemira no era Gautama Buda,nos sentimos justificados al decir con toda convicción que no era otro que el Profeta Príncipe Jesús de Nazareth (la paz sea con él).

La autenticidad de este descubrimiento del Mesías Prometido, de que el enterrado Yus Asaf de Sirinagar no es otro que Jesús, ha quedado demostrada por todos los medios con que pueden probarse hechos semejantes de un pasado lejano, y es tan claro y evidente que incluso el Sheij Rashid Ridha (del Cairo, Egipto), que se opuso al Mesías Prometido durante toda su vida, no pudo evitar hacer el siguiente comentario, después de reproducir los argumentos relacionados con esta tumba de Alhuda (la obra del Mesías Prometido en árabe), y del libro Tafsir-ul-Manar, vol, 6, bajo el título: “La huida de Jesús a la India y su muerte en Cachemira”:

“Por tanto, la huida de Jesús a la India y su muerte en Sirinagar no es ajena a la verdad racional o histórica”.

El Juez Docker escribe:

“Debo destacar aquí la antigua leyenda a la que me he referido antes. El periódico The East and West ofreció una moderna versión de ella hace algunos años. En breve, se trata de que Jesús no murió en la Cruz, sino que se recuperó con el tratamiento de un ungüento

milagroso que se aplicó a sus heridas, que le curó en unos cuarenta días; que viajó a la India a predicar a las tribus perdidas de Israel y murió finalmente en Sirinagar, donde se señala desde entonces a una tumba como la suya.

“Aunque no conozco ninguna evidencia que tienda a establecer la verdad sustancial de este relato, deseo indicar que no hay nada irrazonable o improbable en ello. Otras fuentes nos relatan que en la actualidad existen en Afganistán y Bactria tribus de inconfundible tipo hebreo. Es sorprendente comprobar el número de escritos de episodios en el Nuevo Testamento que, si no corroboran la historia, al menos están en consonancia con ella.

¿Es, pues, irrazonable suponer que Jesús, sabiendo que era inseguro permanecer en Judea o Galilea más de los cuarenta días en los que se narra que instruyó a sus discípulos sobre cosas relacionadas con el Reino de Dios (Actos 1:3) se sintiera llamado para llevar el mensaje del Reino a las tribus perdidas de la Casa de Israel?”.

Después (pág. 77) dice:

“Debo repetir que lo ignoramos. Es posible que después de predicar a las diez tribus perdidas de la Casa de Israel en aquellas remotas regiones, Jesús muriera en Sirinagar y fuera enterrado en la tumba que ahora lleva su nombre”.248

John Noel, en un artículo: “Las altas y celestiales cumbres nevadas de Cachemira”, publicado en la revista mensual, Asia, Octubre de 1930, de Estados Unidos, escribe:

“Los pintorescos, fornidos campesinos cachemires son muy fuertes y al mismo tiempo dóciles y mansos de temperamento. Hay algo en ellos que llama mucho la atención. Parecen los más perfectos judíos jamás vistos – y no porque lleven trajes sueltos con capas que se

  • Docker: If Jesus did not die upon the Cross? 71. Londres, 1920

ajustan a la idea de los trajes bíblicos– sino porque sus rostros tienen las facciones judías.

“Es una curiosa coincidencia, o es acaso una coincidencia, que exista una profunda tradición en Cachemira en relación con los judíos. Durante muchos años surgieron en esta tierra rumores de que Cristo no murió realmente en la Cruz, sino que fue bajado de ella, y desapareció en busca de las tribus perdidas; que vino a Cachemira, Ladaj y el pequeño Tíbet, y murió y fue enterrado en Sirinagar. La leyenda cachemir, me contaron, contiene referencias a un profeta que vivió aquí y enseñó de la forma en que Jesús lo hizo, mediante parábolas —breves relatos—, que siguen repitiéndose en Cachemira en la actualidad”.

Pandit Jawahar Lal Nehru, Primer Ministro de la India, escribe en su libro Glimpses of World History:

“A lo largo y ancho de Asia Central, en Cachemira, Ladaj y el Tíbet e incluso más al norte aún existe la profunda creencia de que Jesús o Isa viajó por allí” (página 84).

Estoy seguro, por tanto, que todos los que poseen el don de la razón y la sabiduría creerán sinceramente que, teniendo en cuenta que Jesús salió del sepulcro vivo con su cuerpo moral y no ascendió al cielo, sino que vivió en la tierra, la persona enterrada en la calle Jan Yar de Sirinagar (Cachemira) es Jesús, el hijo de María (la paz sea con él).

Esta es nuestra respuesta a todos los que puedan preguntarnos: Si Jesús no murió en la Cruz, ¿adónde fue y dónde murió?

Aquí radica la solución de la complicada cuestión de la vida desconocida de Jesús. Si hay alguien que pueda aportar otra solución más creíble y razonable que esta, queda invitado a hacerlo y el mundo juzgará por sí mismo.

Por último, me gustaría indicar que si los exploradores abrieran la tumba y la investigaran, podrían encontrar algunos epitafios sobre las piedras u otras señales en apoyo del descubrimiento mencionado, y de esta forma podrían redimir a cientos de millones de congéneres suyos de la adoración a un hombre que fue enviado para llamar a la gente a la adoración de Dios Uno y Único.

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