PREÁMBULO
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Maulvi Shams me ha hecho el honor de pedirme que escriba un preámbulo a su interesante e ilustrador tratado, lo que hago gustosamente.

Si se quiere que la religión ocupe su lugar natural y apropiado en la vida espiritual, esta debe fundarse en los hechos; y la búsqueda y la asimilación de los hechos es uno de los objetivos del islam. Maulvi Shams ha sido ciertamente asiduo en su investigación, y ha presentado los resultados con una habilidad que podría despertar la envidia de cualquier experto en leyes. Los resultados se exponen definitiva y claramente, aunque su lúcida presentación tal vez no sea aceptable para los que definen la fe como “la aceptación a ciegas algo que no puede demostrarse”. Ha limpiado el terreno de muchos falsos supuestos; es más, los ha eliminado implacablemente, pero sin ridiculizarlos. Se afirma a veces que el cristianismo ha alcanzado una posición final, pero ¿cómo justificar esta afirmación cuando las doctrinas o los presuntos hechos sobre los que se funda la religión resultan ser inestables?

Jesús fue un profeta enviado por Dios para exponer la verdad a las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Hoy se sostiene que aquella verdad se contiene en un marco de creencias y doctrinas predicadas como cristianismo en cada rincón del mundo. Sin embargo, todas se desvían de las enseñanzas de Jesús. ¿En qué medida, grande o pequeña, representa el cristianismo moderno las enseñanzas dadas por Jesús? Si el cristianismo se ha desviado tanto de sus cimientos, ¿en qué se basa la afirmación de que ha alcanzado su consumación?

Aunque este volumen no es grande en cuanto al tamaño, lo es en cuanto a sus resultados, y todos sus capítulos son igualmente importantes e interesantes, aunque muchos lectores afirman haberse sentido especialmente atraídos por la sección dedicada a la Resurrección y la Ascensión, especialmente ésta última. Maulvi Shams ha proyectado indudablemente una luz clara sobre este tema tan discutido, y las nuevas pruebas que ha presentado superan lo meramente circunstancial. Estas nuevas pruebas deberían ser examinadas y consideradas a fondo, no superficialmente, pero sin caer en el prejuicio y, sobre todo, sin ceder a la emoción a través de ideas preconcebidas.

La debilidad de la posición ortodoxa, especialmente en lo que se refiere a la Ascensión, se manifiesta por la manera en que los apologistas cristianos se apartan de la discusión de tan importante cuestión. “La cuestión”, dice W. Carew Hazlitt, es “¿Existió realmente una sola persona de crédito que hubiera contemplado la Ascensión y hubiera comunicado los detalles a quienes de ese modo nos lo han transmitido? Por lo general se elude la investigación, no solo por parte de los apologistas cristianos, sino por los críticos en general, como el Vizconde Amberely y W. R. Cassels. El Dr. Mozley, sin presentar prueba alguna, afirma que la Ascensión “es tan segura como cualquier otro dato histórico”, mientras que el Dr. R. J. Campbell, igualmente sin aportar ninguna prueba, afirma que “toda la historia es literal y exactamente verdadera”. No obstante, ninguno de ellos ofrece una prueba firme de la Resurrección ni de la Ascensión. Lo que quieren saber las personas de nuestra época, escribe F.C. Conybeare, es si la Ascensión tuvo lugar realmente. Esta es la simple cuestión que el obispo Gore y otros apologistas y críticos parecen eludir, pero que ha sido respondida plena y claramente por Maulvi Shams.

También  hasidocontestadapormuchosenelclaustrodelestudio y de la biblioteca. Pero, por citar de nuevo a F. C. Conybeare: “¿No sería más sencillo, en última instancia, decir sencillamente a las gentes que una leyenda no es más que una leyenda? No son niños de pecho. ¿Por qué se considera tan terrible que un clérigo o un ministro de culto exprese abiertamente en el púlpito una opinión que puede escuchar en muchas salas de conferencias y que a menudo contempla en la intimidad de su estudio?”

Dudley Wright

(Doctor en Filosofía, F.S.P.)

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