En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Los cristianos creen que Jesús, tras su arresto por la traición de Judas Iscariote y crucifixión –y resurrección- subió a los cielos. Sin embargo, la Biblia revela que esta creencia es totalmente equivocada. Mateo capítulo 12, versículo 40 dice:

Como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

Es, pues, evidente que Jonás no murió en el vientre de la ballena; todo lo que sucedió es que se desvaneció o quedó inconsciente. Los libros santos de Dios atestiguan que Jonás, por la gracia de Dios, permaneció vivo en el vientre de la ballena y salió vivo, y su pueblo al final lo aceptó. Si Jesús hubiese muerto en el vientre de la “ballena”, ¿qué parecido pudo haber entre un hombre muerto y otro vivo, y cómo podría compararse a una persona viva con una muerta? La verdad, más bien, es que Jesús era un verdadero profeta y sabía que Dios, que lo amaba, lo salvaría de una muerte maldita. Por lo tanto, en base a la revelación divina, profetizó en forma de parábola, e indicó concluyentemente, que no moriría en la cruz, ni entregaría el alma en el maldito madero, sino que, por el contrario, como el profeta Jonás, sólo pasaría por un estado de inconsciencia. En la parábola indicó también que saldría del seno de la tierra y se uniría a su pueblo y sería honrado como Jonás.

Aparte de esto, era necesario que escapara de la muerte en la cruz, ya que en el Libro Santo se afirmaba que quien fuera colgado en la cruz sería maldito. Sería una blasfemia cruel e injusta atribuir una maldición a una persona eminente como Jesús, el Mesías.

Por lo tanto, como ha quedado demostrado que no era maldito ni estuvo en el infierno durante tres días, ni tampoco murió en la cruz, por ese motivo, la segunda parte del plan, es decir, la de la ascensión, es errónea. La Biblia contiene incluso más pruebas, que procedo a indicar a continuación. Una de ellas es la siguiente afirmación de Jesús:

“Mas después de haber resucitado, os precederé en Galilea” (Mateo, C. 26, V. 32).

Este versículo muestra claramente que Jesús, después de haber salido del sepulcro, fue a Galilea y no al cielo. Sus palabras “después de que haya resucitado” no significan volver a la vida después haber muerto; más bien, Jesús empleó estas palabras anticipando lo que la gente iba a pensar de él en el futuro, pues, como ocurrió, pensaron que había muerto en la cruz. De hecho, si se colocara a un hombre sobre la cruz, y se le introdujeran clavos en sus manos y pies hasta que se desvaneciera de dolor, pareciendo más muerto que vivo; y después se salvara de tal calamidad y recuperara el conocimiento, no sería una exageración por su parte decir que hubo resucitado.

Pruebas de los evangélios

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