En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Hay muchos cristianos, especialmente los católicos romanos, que se adhieren a la creencia de que Dios existe como una Trinidad, es decir, que Dios es uno en esencia pero que existe en tres partes como Dios el Padre, Dios el Hijo y el Espíritu Santo.

Esta idea no sólo va en contra de la idea del monoteísmo, sino que también va en contra de la lógica. La Iglesia ha declarado que es un misterio, algo que no puede ser explicado o entendido lógicamente. Cuando estudiamos este concepto, encontramos que la palabra trinidad nunca aparece en la Biblia, y nunca fue enseñada por Jesús (as).

El concepto de que Jesús (as) era Dios fue votado en la creencia ortodoxa después del Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325, siguiendo una larga línea de creencias diferentes sobre Jesús (as). Entre ellas encontramos las creencias de los ebionitas, que eran judíos que aceptaron a Jesús (as) como un profeta humano y como el mesías. El Espíritu Santo fue declarado como parte de Dios también después del Concilio Ecuménico de Constantinopla en el año 381. (1)

La idea de que Jesús (as) es igual a Dios va en contra de sus propias enseñanzas.

Una vez él dijo:

“ … el Padre es mayor que Yo.” (Juan 14:28)

Es decir, que no es igual a Dios de ninguna manera. Dios el Padre es superior a él. Esta declaración va en contra del concepto de la Trinidad, que afirma que las tres partes de Dios son iguales y ninguna de ellas es superior a la otra.

Jesús (as) dijo que “Yo y el Padre somos uno” (Juan 10:30).

Esto no se dijo literalmente para implicar que él y Dios eran la misma persona. Se dijo simbólicamente. Lo que significaba que Jesús (as), como profeta de Dios, había sacrificado sus propios deseos y ego, y se había convertido en un espejo que reflejaba la voluntad de Dios.

La idea de que dos o más personas se conviertan en uno se usa en toda la Biblia como una herramienta literaria. Significa convertirse simbólicamente en creencia o acción. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento habla de cómo un hombre y una mujer que se convierten en “una sola carne” después del matrimonio (Génesis 2:24). Jesús  (as) dijo que, en los últimos días:

“En ese día conocerán que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí y Yo en vosotros.” (Juan 14:20)

Así que Jesús (as) afirmando ser “uno con Dios” nunca fue una declaración literal de su parte, sino sólo simbólica. De la misma manera que una pareja casada es una sola carne, pero siguen siendo dos personas diferentes, Jesús (as) y Dios eran como uno, pero todavía seres separados. Uno es un profeta, el otro Dios.

Jesús (as) es “la Palabra que se convirtió en carne”

En el primer capítulo del evangelio de Juan, el autor escribe :

“En el principio era el Verbo (la palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”y más adelante que “El Verbo (La Palabra) se hizo carne, y habitó entre nosotros”

Aunque Jesús (as) nunca dijo estas palabras, encontramos ciertas referencias que parecen implicar que Jesús (as) existía antes de su nacimiento humano, tales como:

“Y ahora, glorifícame Tú, Padre, junto a Ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.” (Juan 17:5)

En el Sagrado Corán, Al-lah ha llamado a Jesús (as) Kalimatul-lah, es decir, Su palabra (4:172). Pero también ha dicho que las palabras de Al-lah no tienen fin (31:28). Es decir, que Jesús (as) no es la única palabra de Dios.

Dios nos está explicando que todas las cosas, antes de que lleguen a la existencia física, existen dentro de la mente o el conocimiento de Dios. Él es el Omnisciente, por lo tanto todas las cosas existen dentro de su conocimiento antes de que Él decrete que sean traídas a la existencia. Jesús (as) fue una “palabra” de Al-lah entre muchas otras. Cuando Dios quiso, decretó que naciera, y como tal, una “palabra” de Dios se hizo carne, como ya había sucedido innumerables veces antes.

Por lo tanto, Jesús (as) no existía como ser divino antes de nacer. Todas estas referencias son simbólicas y no literales, y no manifiestan la divinidad de Jesús (as).

  1. History of the Christian Church, Volume III: Nicene and Post-Nicene Christianity. A.D. 311-600 by Philip Schaff/ § 122. The Final Victory of Orthodoxy, and the Council of Constantinople, 38
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