APÉNDICES
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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APÉNDICE A LA SEXTA EDICIÓN

 (Extracto del SUNDAY TIMES, Londres, 24 de Enero de 1965)

 “En 1955, el Dr. J. G. Bourne, un experto anestesista del Hospital St. Thomas y del Equipo del Hospital de Salisbury comenzó a investigar casos de pacientes que se desmayaban encontrándose bajo anestesia general en la silla del dentista. Esto puede llegar a causar la muerte: si se mantiene a una persona erguida inconsciente pierde el riesgo sanguíneo que va al cerebro. El Dr. Bourne publicó esta investigación original en 1957. Más tarde, recordando sus descubrimientos, comenzó a relacionar ciertos aspectos con los sucesos de la Crucifixión y la Resurrección. La teoría resultante fue algo sorprendente, pero el Dr. Bourne, siendo él mismo un hombre de profunda fe cristiana, pensó que podría resultar más atractiva la cristiandad para aquellos que no podían aceptar la explicación sobrenatural de la Resurrección. Cita al Arzobispo de Canterbury, que escribió sobre la Resurrección: “Existe la necesidad de un enfoque lo más científico posible respecto a las pruebas históricas”. Esta es una versión del escrito del Dr. Bourne sobre esta teoría, que se publicará en otra parte con un carácter más técnico.

“Por lo general, las discusiones sobre la Resurrección se centran en pruebas históricas (ahora aceptadas, en general) de las apariciones posteriores de Jesús en la tierra. Cuestionarse su muerte real puede considerarse una herejía –pero existen razones para pensar que en realidad Jesús perdió el conocimiento en la

Cruz, fue considerado muerto y se recuperó tras un estado de coma.

“El Dr. C.C.P. Clark, en su escrito del “Medical Record” de Nueva York en 1908, sugirió que la muerte aparente de Jesús podía ser en realidad una pérdida de conocimiento. En 1935, el Profesor

  1. Weiss, un experto americano en materia de desvanecimientos, indicó que la pérdida de conocimiento era la causa habitual de muerte en las víctimas de la crucifixión, y ahora se acepta entre los científicos médicos.

“El rasgo principal del desvanecimiento es un descenso de la presión sanguínea arterial, producido por una dilatación activa de las arterias menores del cuerpo, principalmente de los músculos. Entonces la sangre se retira de la circulación arterial con una resistencia marcadamente disminuida, y el ritmo cardíaco disminuye, pudiendo llegar a detenerse durante varios segundos. El ataque se producir repentinamente, aunque no es habitual, pudiendo dar la sensación de una muerte inminente. La tensión arterial cae bruscamente, se reduce el aporte de oxigeno cerebral, se pierde la conciencia y el sujeto cae al suelo. La respiración es superficial, las pupilas se dilatan y la apariencia es similar a la de un muerto: ni siquiera un coma profundo se asemeja tanto a la muerte.

“La supresión de la fuerza muscular que causa la caída constituye una protección para el cerebro, que se daña fácilmente por falta de oxígeno. En posición horizontal, se reanuda la presión sanguínea y vuelve la consciencia. Sin embargo, la palidez mortal puede permanecer durante una hora o más debido a la emisión de hormonas pituitarias, como parte de una reacción refleja.

“Si se mantiene al individuo erguido: (a) la presión sanguínea puede subir espontáneamente por encima del nivel que produciría el desmayo; (b) la persona puede recuperarse momentáneamente

y volverse a desvanecer, quizá repetidas veces; (c) puede permanecer en estado de desmayo, con una pérdida de presión sanguínea progresiva, pero incluso con posibilidad de sobrevivir; o puede morir instantáneamente al dejar de latir el corazón en el ataque y no recuperarse. En los casos fatales, no obstante, la muerte suele producirse debido a una lesión en el cerebro por falta de oxígeno, y producirse en dos o tres minutos, o retrasarse incluso semanas.

Recuperación

 “Dependiendo del nivel de presión sanguínea, y la duración del tiempo en que se mantiene erguido, el superviviente puede sufrir estupor o coma, y recuperarse después de algunas horas o días, sufrir diversos grados de lesión intelectual permanente o una profunda demencia y una muerte retardada. Tales casos no son infrecuentes en medicina.

“Hace algunos años el autor realizó una investigación sobre ciertos accidentes que ocurren en odontología, y descubrió que los pacientes sometidos a una suave anestesia con óxido nitroso pueden sufrir un desvanecimiento. (El Dr. Bourne publicó este estudio en su libro “Óxido Nitroso en Odontología). Bajo condiciones de anestesia general esto no se percibía hasta que, repentinamente, el paciente aparecía como muerto. En aquel momento no se comprendía la importancia de mantener al paciente en posición horizontal, y cuando se le trasladaba finalmente de la silla al suelo, permanecía pálido e inmóvil hasta que recuperaba lentamente el conocimiento. Se descubrieron muchos casos semejantes: el estado de coma duraba media hora, varias horas, uno o dos días o en un caso extremo, dos semanas. Algunos casos fueron fatales.

“Tras recoger información de más de 100 casos en el campo de la odontología, y de otros no relacionados con la anestesia, se manifestaron como una serie de hechos muy parecidos a los de la Crucifixión y la Resurrección.

El Paseo

 “La crucifixión (según los Evangelios y la “Vida de Jesús” de Renan) tuvo lugar aproximadamente al mediodía, y la muerte aparente de Jesús se produjo repentinamente alrededor de las 3 de la tarde. Se le bajó y colocó en la tumba, pero al anochecer del Sábado, cuarenta horas después, ya no permanecía allí. En aquel día se le vio caminar y hablar con la gente en cinco ocasiones: primero, con María Magdalena, al amanecer, quien al principio no lo reconoció. También tuvo una larga conversación con los discípulos antes de que se le reconociera.

“El tiempo en que se puede mantener una posición erguida en estado de desvanecimiento, que permita recobrar el conocimiento tras unas pocas horas, depende de cómo desciende la presión de la sangre, lo cual determina el grado de la falta de oxígeno en el cerebro. En su caso, el nivel no puede detectarse, pero parece que el intervalo en que permaneció en la Cruz fue breve. Cabe añadir la ventaja del hecho que, al desvanecerse, la cabeza se inclinaría hacia delante, reduciendo de esta forma la distancia del corazón al cerebro y mejorando el flujo sanguíneo. San Juan dice que los judíos no querían que permanecieran los cuerpos en la Cruz por la llegada del sábado, y que pidieron a Pilatos que los hiciera descender. En consecuencia, los soldados se acercaron al primero de sus compañeros-víctimas y después al segundo, y les rompieron las piernas; pero cuando se acercaron a Jesús vieron que ya había muerto, por lo que no le rompieron las piernas. Sin

embargo uno de los soldados atravesó su costado con una lanza y fluyó inmediatamente sangre y agua”.

Simpatía

 “Los soldados actuaban bajo las órdenes de Pilato y probablemente habrían bajado los cuerpos en el acto (el centurión, que simpatizaba con Jesús, se habría encargado, probablemente, de que se hiciera rápidamente). Renan dice que cuando José pidió a Pilato el cuerpo de Jesús, esté ya había sido bajado. Es cierto que los soldados no le rompieron las piernas, el método habitual de aplicar el golpe de gracia a las víctimas”.

“Después ¿cómo pudo ocurrir que la sangre fluyera de la herida? En un cuerpo muerto, la sangre fluye lentamente si se cortan las venas, pero no existe el derrame de sangre que se sugiere en la descripción de San Juan. (Durante las operaciones por paro cardíaco, el derrame se considera una evidencia de que el corazón aún late, y el cirujano no procede a abrir el pecho). Durante el desvanecimiento es esto precisamente lo que se espera, con las arterias musculares dilatadas. La lanza no pudo llegar a perforar el músculo y la herida se encontraba probablemente bastante abajo del nivel del corazón, donde la presión sanguínea sería considerable incluso en estado de desvanecimiento.

“Aparte de la similitud del desvanecimiento con la muerte, la muerte no se puede diagnosticar siempre fácilmente; incluso hoy día se cometen equivocaciones. Conozco personalmente a dos personas que fueron declaradas muertas por los médicos tras un examen cuidadoso, y que resucitaron en el depósito de cadáveres. Uno de ellos abandonó el hospital a pie trece días después. En el caso de Jesús parece ser que la muerte fue diagnosticada por

los soldados: ¿puede haber algo más comprensible que un error durante el tumulto de este suceso terrible?”.

Transformado

 “Tampoco es sorprendente que sus más cercanos, al principio no consiguieran reconocer a Jesús después de los hechos. Debería tener el aspecto de un hombre enfermo, muy cambiado. Se podría argumentar que durante el período de la post-crucifixión sus palabras carecían, por decirlo así, de la antigua fuerza y brillo:

¿es posible que la anoxia cerebral en la Cruz hubiera dejado esta huella?

“Gran cantidad de gente habrá dudado de la realidad de la muerte de Jesús en la Cruz, o bien de la verdad literal de la Resurrección. El hecho de que se desvaneciera y no muriera, fue sugerido por el Dr. Clark hace tres cuartos de siglo y, según Renan, desde la antigüedad ya se conocía la recuperación después de su crucifixión. El hecho de que la reaparición de Jesús no fuera sobrenatural no tenía por qué ser un obstáculo para la aceptación de Sus enseñanzas. Su vida es sublime sin mitos físicos: nada puede alejar los milagros del espíritu”.

APÉNDICE A LA SÉPTIMA EDICIÓN

 NUEVAS EVIDENCIAS Y ÚLTIMAS TEORÍAS

 La sexta edición fue actualizada con los últimos comentarios disponibles de 1965, y se ha tenido una oportunidad similar para actualizar la séptima edición. Prosigue diciendo que la investigación llevada a cabo sobre la Sábana Santa de Turín, en 1978, alentará a los investigadores de la verdad a buscar nuevos campos para examinar este tema con más profundidad.

El Dr. Pierre Barbet

 En 1931, el Padre Armailhac se puso en contacto con el Dr. Pierre Barbet, un cirujano y anatomista francés, para pedirle consejo respecto a un conjunto de fotografías del Sudario tomadas por Enrie. En 1950, el Dr. Barbet publicó “La Passion de

N.S. Jésus Christ selon le Chirugien” (su traducción fue titulada como “Un Doctor en el Calvario”). Su estudio concluyó con lo siguiente:

  1. La sangre que emanó de las heridas coaguló en la piel y se trasladó a la ropa por contacto directo con el
  2. Observó un total de 129 heridas producidas por los golpes de una correa doble de flagelación en el
  3. Las señales causadas por la corona de espinas, heridas producidas por llevar el crucifijo, y que aparecieron en la parte del hombro izquierdo, a lo largo del hombro derecho

y las rodillas no pudieron ser imitadas (falsificadas) sobre el Sudario.

  1. Los clavos no atravesaron las palmas, sino el espacio carnoso limitado por los huesos en la muñeca. Al estudiar el ángulo del derrame de sangre de las heridas de las muñecas, determinó que el cuerpo adoptó alternativamente dos posiciones distintas en la Cruz, indicando que el cuerpo se había levantado por sí solo ligeramente algunas veces, utilizando los pies como
  2. La muerte se produjo por asfixia y tétanos. Según el médico, el filo de la lanza se introdujo en el cuerpo por encima de la sexta costilla, penetró la pleura (una membrana serosa que envuelve el pulmón), el pulmón derecho, puncionando el pericario (un saco membranoso que envuelve al corazón) y perforando finalmente la aurícula derecha del mismo corazón. La sangre emanó de la vena cava inferior… hasta el abdomen. Cuando el cuerpo se colocó en posición horizontal, la sangre de la vena cava inferior habría fluido de nuevo a la aurícula derecha, atravesando el orificio producido por la lanza y saliendo al exterior, deslizándose por la parte derecha y atravesando de un lado a otro la parte baja del tórax. Como esta opinión fue dada por un cristiano a instancias de un amigo clérigo, cabe la duda respecto a la independencia de los objetivos; se hicieron experimentos con cadáveres y la muerte se dio por sentada. En posición vertical sobre la Cruz, la sangre no coagulada hubiera fluido naturalmente hacia abajo por el abdomen y la evidencia dada por San Juan: “y de repente brotó sangre y agua” hubiera quedado sin

El Profesor Hirt contradice esto afirmando que la sangre solo fluye de un cuerpo vivo, pues de otro modo el corazón cesa de

funcionar, y no existe presión sanguínea que pueda hacer que la sangre fluya. Existen pruebas de que el suero sanguíneo exudado en el Sudario, y las manchas de sangre de la parte posterior de la cabeza y cuello del Sudario solo pudieron ser producidas al abrirse de nuevo una herida en un cuerpo vivo.

Al rechazarse estos fundamentos, Sava conjeturó que la lanza pudo atravesar la quinta y sexta costilla, de forma que el fluido seroso y la efusión de sangre de la cavidad pleural de los pulmones pudo causar el derrame de sangre y agua. No existe en absoluto evidencia médica para sugerir que la lanza hubiera penetrado en un corazón perfectamente protegido. El espacio entre la quinta y sexta costilla que forma un ángulo agudo desde abajo hubiera sido insuficiente para una penetración profunda. El ángulo de la acometida y el del mismo cuerpo sugieren positivamente que la lanza no alcanzó en absoluto al corazón (como ha quedado demostrado por experimentos con rayos X) y que a lo sumo pudo haber rozado los pulmones. Las propiedades curativas de la mirra y el áloe contienen un componente sellante que pudo haber sido utilizado para ayudar a curar la herida de 6-7 cm. De nuevo, el fluido seroso de la cavidad pleural protegido por la membrana pulmonar habría permanecido dentro del cuerpo siguiendo la ley de la gravedad.

El Dr. Nicu Haas

 En Junio de 1968, unos constructores israelitas excavaron tres sepulcros que contenían restos de esqueletos humanos. El exterior de una tumba tenía dos inscripciones que llevaban el nombre de Jehonanan, que murió por crucifixión. El Dr. Nicu Haas del Departamento de Anatomía, Escuela Médica de Hadassah, de la Universidad Hebrea, encontró pruebas que le sugerían

que el clavo fue introducido entre el radio y cúbito (huesos del antebrazo) y que la víctima pudo atormentarse de angustia (retorcerse de dolor) antes del final de la tragedia. Los huesos de la parte baja de la pierna (la tibia y el peroné izquierdo) fueron fracturados a consecuencia de un golpe directo y deliberado a la pierna, como golpe de gracia de la crucifixión que le aseguraba una muerte rápida. “Los pies estaban unidos casi en paralelo ambos traspasados por el mismo clavo en los talones, con las piernas adyacentes””. Esto es similar a la imagen aparecida en el Sudario de Turín, aunque Jesús se libró del crucifragium. El apoyo de los pies es de particular importancia, pues retrasa la muerte por asfixia en la Cruz.

Imagen en el Sudario

 Teoría de la Vapografía

Paul Vignon anticipó la teoría de que la imagen en el Sudario fue causada por vapores amoniacales que actuaron sobre la prenda impregnada de áloe. Aunque Paul Vignon ha sido su propio crítico, esta teoría no ha sido refutada.

Sin embargo, el Profesor Hirt sugiere que las manchas solamente pudieron ser causadas por un flujo activo de sangre directamente sobre el sudario. Su teoría permanece incontestable porque la sangre que se ha coagulado en la piel no puede producir una mancha con una marca serosa a su alrededor.

Teorías del Contacto Directo

  • El Dr. Giovanni Judica-Cordigilia fue capaz de producir imágenes con características negativas humedeciendo un cadáver con sangre, cubriéndolo con una faja de lino

empapado en una solución de aceite de oliva y trementina mezclada con áloes y exponiendo el cuerpo envuelto en las prendas al vapor caliente en presencia de luz.

  • El Dr. R. Romanese fue capaz de reproducir imágenes toscas similares mojando un cadáver en una solución de sal fisiológica y rociando la prenda de lino con sal en polvo antes de exponerlo a la
  • El Dr. P. Scotti hizo una emulsión de áloes en aceite de oliva que, tras un simple contacto con el aire, hacía que la tela empapada en el áloe formara imágenes que eran muy débiles al principio, pero que se oscurecían con el tiempo tras una exposición a la luz del Es posible que Juan no hiciera referencia a ninguna imagen en la prenda, al no ser entonces tan profundas, pero que luego maduraron con el tiempo.

Estas teorías exigen que el Sudario fuera untado con algún tipo de aromáticas que facilitaran una reacción química. Sobre todo, es preciso que se den las condiciones semejantes a las de un cuerpo vivo antes de que se formen las imágenes, y si el Sudario es auténtico, existirán pocas dudas para creer que envolvió al cuerpo de un Cristo vivo.

Entre 1897 y 1902, Albert Gayert desenterró varias excavaciones en Antinoe, una ciudad construida a orillas del Nilo, en Egipto, por el Emperador Romano Adriano en el año 132 a.C. Uno de los cuerpos cristianos desenterrados fue amortajado en su entierro con un velo en el rostro doblado en cuatro que lleva la impresión aparentemente indeformable del rostro de la persona muerta, similar a la máscara mortal del Sudario. Los expertos creen que esta impresión cuádruple se produjo por un proceso químico mezclado con ungüentos.

El autor ya ha mencionado en el Capítulo 4 el relato de un testigo ocular en una carta a un hermano de Egipto. ¿No es acaso posible que esta carta sea sin duda auténtica a la vista del descubrimiento de este egipcio en un sudario semejante?

Autenticidad del Sudario

 La autenticidad del Sudario de Turín ha sido también demostrada por:

  1. El Max Frie, un criminólogo y especialista en análisis de polen. Se puede identificar el polvo del polen de cada planta. En 1973, tomó 12 muestras de fibras de lino de 10-12 cms. de largo y las analizó en Zurich con un microscopio. Al estudiar y comparar el polen de diferentes regiones geográficas, llegó a la conclusión de que el sudario estuvo durante algún tiempo expuesto en zonas palestinas y turcas. No es posible fijar la fecha en que tuvo lugar esta exposición.
  2. Los historiadores cristianos han dudado de la autenticidad del sudario porque no hay mención de esta prenda. Sin embargo, historiadores musulmanes como Al-Masudi e Ibnul Athir lo asocian con el Rey Abgaro de Edessa de antes de que llegara a manos cristianas (ver Muslim Herald, Vol. 18, nº 1, enero de 1978).
  3. El John P. Jackson y el Dr. Eric Jumper de la Academia de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos han estudiado la intensidad de la oscuridad de las manchas trazando un gráfico que mostraba el cuerpo a poca distancia en un microdensómetro, y reinterpretándolo en un analizador de imágenes. Esta técnica es similar al programa de investigaciones espaciales donde se obtienen relieves

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tridimensionales. La claridad de estas imágenes indican que el sudario no pudo falsificarse.

La versión original en griego de los Evangelios utiliza simplemente las palabras “entregar el espíritu”. La muerte no se menciona. En aquel momento, el cese de la respiración se consideraba como “muerte”. Hoy en día, sin embargo, la medicina exige que los esfuerzos de reanimación deben continuar incluso si la persona deja de respirar, y existen cientos de pacientes que deben sus “nuevas” vidas gracias a este reconocimiento fundamental de la muerte en la terminología médica.

La búsqueda de un Cristo histórico prosigue. Debe ser exaltado, no obstante, porque Jesucristo fue un profeta de Dios que recibió la revelación divina. Era, sin embargo, un humano sujeto a la muerte. Se trata de un gran milagro de Dios que fuera salvado de la Cruz y muriera de muerte natural. La admisión de este hecho básico satisface al historiador, y satisface a todos los que creen en el profetázgo. Quienes no creen en esto pero desean atribuir a Jesús poderes divinos tendrán que inventar muchas más mentiras para satisfacer la demanda del promedio de buscadores de la verdad a quienes ha de presentarse la verdad en su forma más pura y simple.

Que Dios Todopoderoso nos guíe hacia la verdad. Amen.

APÉNDICE II

 La biblioteca de Nag Hammadi

 Es absolutamente asombroso que el Santo Profeta Muhammadsaw -un hombre analfabeto que vivió en medio de una nación conocida por su ignorancia- pudiera oponerse con tanta confianza a las creencias de los judíos y cristianos, a pesar del prestigio académico, pompa y poder de estos. En una época en la que la abrumadora mayoría de judíos y cristianos se contentaban con condenar a Jesús por una muerte maldita, el Santo Profetasaw glorificó a Cristo declarando que Dios le había revelado que Jesús no murió en la cruz; que, al contrario, solo aparentó haber muerto en la cruz [Corán 3: 158]. Dios salvó a Jesús de dicha muerte maldita y lo exaltó a sí Mismo en rango espiritual, mientras que sus enemigos se engañaron creyendo en la conjetura de que habían logrado matarlo de una manera que demostraba que era falso [Corán 3:56]. De esta manera el Santo Profeta vio cumplida la profecía de Jesús respecto al Consolador Prometido:

…te guiará a toda la verdad: porque no hablará de él mismo; pero todo lo que oyere, eso hablará: y él te mostrará las cosas por venir. Él me glorificará …[Juan 16: 13-14]

Jesús aludía al mismo mensaje del Corán cuando declaró que la señal de Jonás era la única señal para su generación [Mat.16: 4]. De igual manera como Jonás aparentó ahogarse, Jesús también aparentó morir en la cruz; y justo como Jonás sobrevivió,

“levantándose del ahogamiento, “así también Jesús sobreviviría” resucitando de entre los muertos.

Aunque las declaraciones iniciales del Santo Profetasaw y del Mesías Prometidoas fueron atribuibles principalmente a sus revelaciones, Dios mismo habría de revelar una evidencia adicional en el futuro para corroborar, en mayor medida, la declaración coránica de que Jesús sobrevivió a la crucifixión. Además de la investigación de Maulana Jalal-ud-Din Shams, un ejemplo reciente de dicha evidencia incluye el descubrimiento de la Biblioteca Nag Hammadi en 1945, que consiste en más de 50 textos, muchos de los cuales se cree que fueron destruidos antes de este descubrimiento extraordinario. Según Elaine Pagels, autora best-seller y profesora de Princeton, estos textos datan de los primeros siglos del cristianismo y revelan una gama mucho mayor de diversidad cristiana, mientras la fe luchaba por identificar qué sería lo que a la larga se convertiría en su ortodoxia. Estos textos -conservados prácticamente intactos durante 1500 años-, se tradujeron en la década de 1970, y representan una fuente de enorme valor para examinar las creencias cristianas de hoy en día, a pesar de que la ortodoxia actual etiqueta convenientemente a sus autores como herejes.

En “The Gnostic Bible”, publicado en 2006 por New Seeds Books (Boston, Massachusetts) y editado por Willis Barnstone y Marvin Meyer, encontramos varias referencias que armonizan con la creencia del Mesías Prometido de que Jesús no murió en la cruz, y que más tarde partió hacia otra tierra. Los siguientes son una muestra de tales referencias y están escritas en primera persona, como si el autor fuera el mismo Jesús:

Me rodearon como perros locos

que estúpidamente atacan a sus amos.

… no perecí …

Buscaron mi muerte. Fracasaron. …

Me echaron a suertes. Fracasaron.

[Canciones de Salomón, respuesta a la canción 28]

Estiré mis manos y me acerqué a mi señor.

Es mi señal, estirando mis manos como se extiende un árbol. Ese fue mi camino hasta el bueno.

Me volví inútil para aquellos que no me agarraron.

Me escondí de aquellos que no me aman pero estoy con los que me aman.

Mis perseguidores murieron. Me buscaron porque estoy vivo.

Me levanté y estoy con ellos y hablo por la boca.

… Me creyeron rechazado, destruido. Y no lo estaba …

[Canciones de Salomón, canción 42]

Y estaba en la boca de los leones. Y en cuanto al plan que idearon sobre mí para liberar su error y su insensatez, no sucumbí a ellos como lo habían planeado. Y no me afligieron, en absoluto. Los que estaban allí me castigaron, yo, sin embargo, no morí en realidad sino en apariencia, para que no me avergüencen porque son mis parientes … sufrí simplemente de acuerdo con su vista y pensamiento, para que nunca se encuentre una palabra que hable acerca de ellos. Pues mi muerte, que creen que sucedió, les causó error y ceguera, ya que clavaron a su hombre hasta provocar su propia muerte. Sus pensamientos

no me vieron, porque eran sordos y ciegos. Pero al hacer estas cosas, se condenan a sí mismos.

[El Segundo Tratado del Gran Seth]

Algunos dicen que el señor murió primero y luego ascendió. Están equivocados. Primero se levantó y luego murió. …

[El Evangelio de Felipe]

Una lectura literal de algunas de las referencias anteriores puede causar la impresión de que alguien otro fue crucificado en lugar de Jesús, pero en el lenguaje profundamente metafórico del hebreo, arameo y siríaco, esto simplemente significa que los judíos se engañaron a sí mismos al creer que Cristo murió la muerte maldita que planearon para él, y esa idea errónea se materializó en el hombre que crucificaron; mientras que el hombre que Dios salvó fue alguien muy diferente de su percepción errónea: glorificado y exonerado por completo de esa vergonzosa muerte. En otras palabras, no había dos hombres diferentes, sino dos creencias diferentes sobre el mismo hombre, cada una, por así decirlo, asumiendo una vida propia.

Las siguientes referencias indican que Jesús pudo haber pasado una cantidad de tiempo sustancialmente mayor con los discípulos y otros seguidores cercanos, a diferencia de los simples cuarenta días mencionados en Hechos 1: 3, después de lo cual se apartaría de ellos:

Quinientos    cincuenta    días    después   de    que    resurgiera    de entre los muertos, le dijimos a él, “¿Saliste y nos dejaste?”

[El libro secreto de Santiago]

Los estudiantes le dijeron a Yeshua:

Sabemos que nos dejarás.

¿Quién será nuestro líder? Yeshua les dijo:

Donde quiera que estéis, buscad a Yaakov el justo [es decir, a Santiago el justo] …

[El Evangelio de Tomás, diciendo 12]

Ya que fui glorificado así una vez antes, ¿por qué me retienes cuando estoy ansioso por ir? Después de mi trabajo tú me has hecho quedarme contigo otros dieciocho días [o modificado a “meses” según la sugerencia del editor] a causa de las parábolas … Mira, te dejaré y me iré. No quiero permanecer con vosotros por más tiempo ya que vosotros mismos no queríais esto.

[El libro secreto de Santiago]

Una vez más, es simplemente sorprendente que las referencias anteriores -de las escrituras protegidas de la manipulación ortodoxa durante siglos- tengan un gran parecido con las enseñanzas contenidas en el Sagrado Corán.

Por otro lado, la versión cristiana ortodoxa nos deja bastante insatisfechos en cuanto a la narración de los acontecimientos posteriores a la crucifixión. Durante el período de cuarenta días después de la crucifixión [Hechos 1: 3], apenas tenemos registros de las actividades de Jesús. Uno esperaría de los testigos que se encontraban junto a Jesús que, sintiéndose tan sorprendidos por su milagrosa supervivencia, registraran cada una de las declaraciones que hizo, confiando en que no era un hombre ordinario; pero apenas registran nada en comparación con los volúmenes que registraron de sus actividades pre-Crucifixión,

cuando su verdadero estado era aún desconocido y sujeto a duda.

Para aumentar esta frustración, solo dos de los cuatro “testigos oculares” del Evangelio [Marcos y Lucas] escriben que Jesús asciende físicamente a la diestra del Padre [es decir, Dios]. Sin embargo, la evidencia escritural ha demostrado que incluso éstas son interpolaciones.

Constantin von Tischendorf [1815 E.C. a 1874 E.C.] fue un renombrado erudito bíblico alemán que hizo uno de los mayores descubrimientos bíblicos en la historia cristiana: El Codex Sinaiticus. Tischendorf descubrió el Codex Sinaiticus en el Monasterio de Santa Catalina ubicado en la península del Sinaí. Este Codex es el Nuevo Testamento antiguo más completo que existe hasta la fecha. Curiosamente, cuando se mira en los Evangelios de Marcos y Lucas en el Codex Sinaiticus, su relato termina antes de cualquier mención de la Ascensión, lo que demuestra que la ascensión fue una interpolación e invención posterior.

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