Jesús, el "Hijo de Dios" - ¿Divino porque nació del Espíritu Santo?
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Jesús, el “Hijo de Dios” – ¿Divino porque nació del Espíritu Santo?

Misionero de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Traducido al español por Alejandro A. García Pino


El hecho de que Jesús haya nacido del Espíritu Santo no prueba de ninguna manera su divinidad. El término sólo significa que su nacimiento fue milagroso – una clara manifestación del maravilloso poder creativo de Dios – y que fue santo en lugar de ilegítimo.


Resumen ejecutivo

Los Evangelios de Mateo (Mateo 1:18-20) y Lucas (Lucas 1:35) afirman que Jesús nació por obra del Espíritu Santo. Es revelador que esta es la opinión de los autores de los evangelios – Jesús mismo nunca afirmó que nació por el poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo, según el Antiguo Testamento, se refiere al poder creativo de Dios, que a veces se describe como el Espíritu de Dios (Salmos 104:30), y está involucrado en la creación de todas las cosas. Por ejemplo, se dice que Eliú fue creado a través del Espíritu de Dios (Job 33:4), y Adán a través del Espíritu o Aliento de Vida (Génesis 2:7).Además, el Espíritu Santo también puede referirse a un ángel (Salmos 104:4), específicamente el Ángel Gabriel, que aparece de forma destacada en el nacimiento de Jesús, llevando la noticia de su nacimiento a María (Lucas 1:26-38). La participación de Gabriel, descrito como el Espíritu Santo, en el nacimiento de Jesús significó que sus facultades espirituales fueron desarrolladas desde el principio bajo la influencia de Gabriel.Además, la afirmación de que había nacido por influencia del “Espíritu Santo” probablemente refutaba la afirmación de los clérigos judíos de que era samaritano, es decir, de ascendencia mixta (Juan 8:39-48), y que por lo tanto había nacido ilegítimamente bajo la influencia del “Espíritu Maligno”, es decir, del Diablo.

Introducción

Cuando los cristianos ven que el mero hecho de tener el título de “hijo de Dios” no es suficiente para probar que Jesús es Dios, a veces presentan pasajes bíblicos que afirman que Jesús fue concebido por el poder del Espíritu Santo.

El término “hijo de Dios” según el Antiguo Testamento sólo significa que alguien está afiliado a Dios y se le concede un mandato divino. Además, es un término de cariño que Dios usa para sus seres queridos.

Por lo tanto, los cristianos empiezan a buscar formas de demostrar que Jesús era un “hijo de Dios” diferente y verdaderamente único. En este caso, afirman que fue único en que su nacimiento fue a través del Espíritu Santo. Esto, en sus mentes, significa que era divino.

Sin embargo, se equivocan al creerlo. El monoteísmo forma la base de nuestra comprensión sobre Dios y la historia de sus profetas – no puede ser sacrificado en el altar del pensamiento trinitario o politeísta. Además, hay interpretaciones perfectamente creíbles, puramente monoteístas para la participación del Espíritu Santo en el nacimiento de Jesús.

Análisis de los pasajes sobre el Espíritu Santo en el nacimiento de Jesús

La participación del Espíritu Santo (πνεῦμα ἅγιον pneuma hagion) en el nacimiento de Jesús se menciona en dos evangelios, Mateo y Lucas. Mateo afirma:

18 El nacimiento de Jesucristo fue como sigue: estando Su madre María comprometida para casarse con José, antes de que se llevara a cabo el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo19 Entonces José su marido, siendo un hombre justo y no queriendo denunciarla públicamente, quiso abandonarla en secreto. 20 Pero mientras pensaba en esto, se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciéndole: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo.” (Mateo 1:18-20)

Lucas afirma:

“El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo tanto el santo engendrado será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35)

Tanto Mateo como Lucas indican que la participación del Espíritu Santo en el nacimiento de Jesús fue para que Jesús pudiera ser llamado “santo” y puro. Esto es importante – los autores no declararon que la participación del Espíritu Santo fue para que fuera llamado “divino” o “Dios”. Su propósito tenía más que ver con la purificación.

Veremos en qué sentido un poco más adelante.

Contradicción inmediata

Este no es el lugar para una refutación a fondo de la idea de la Trinidad. Sin embargo, hay una contradicción flagrante aquí para los creyentes en el Dios Trino.

Si se toma al Espíritu Santo como la tercera persona del Dios Trino, no podemos evitar la conclusión literal de este pasaje – ¡Jesús es por lo tanto el hijo del Espíritu Santo, y no el hijo de Dios Padre! Por lo tanto, sería un error referirse a él como el hijo de Dios, más bien los cristianos deberían declararlo legítimamente como el hijo del Espíritu Santo.

Jesús nunca reclamó haber nacido del Espíritu

Es importante señalar que Jesús nunca comentó la participación del Espíritu Santo en su nacimiento en ningún lugar de los cuatro evangelios. Por lo tanto, él mismo nunca presentó la idea de que su concepción a través del Espíritu Santo era una prueba de su divinidad. Si Jesús nunca presentó esto como un argumento para su divinidad, ¿por qué los cristianos lo hacen hoy en día?

Además, si este era un aspecto tan importante de su divinidad, ¿por qué sólo dos de los cuatro autores del evangelio lo mencionaron? La relativa falta de información sobre este suceso, en cuanto al número de autores (Marcos y Juan no lo mencionan), lo poco que los autores lo mencionan (sólo tres versículos entre Mateo y Lucas), así como la falta de mención que se encuentra en las palabras grabadas de Jesús, debilita toda la base del argumento cristiano.

Como se mencionó antes, el concepto de monoteísmo puro, de que hay un Dios indivisible, es el mensaje consistente que se encuentra a lo largo de los más de mil años de historia del Antiguo Testamento. No puede ser simplemente eliminado con argumentos tan endebles y escasos textos de origen.

Jesús – No es el único concebido por el Espíritu

Si Jesús fue divino porque fue concebido por el poder del Espíritu Santo, entonces ¿qué diríamos de la divinidad de otros que también fueron concebidos por el Espíritu Santo?

Estudiando la Biblia, encontramos que Jesús no fue el único concebido o creado por el Espíritu Santo.

Para empezar, toda la creación está hecha con el poder del Espíritu de Dios, o el Espíritu Santo:

“Envías Tu Espíritu, son creados, Y renuevas la superficie de la tierra.” (Salmos 104:30)

Además, la Biblia nos dice que Eliú, uno de los amigos de Job, declaró que fue creado por el Espíritu de Dios (Espíritu Santo):

“El Espíritu de Dios me ha hecho, Y el aliento del Todopoderoso me da vida.” (Job 33:4)

En otro caso, un ángel de Dios le transmitió a Zacarías que su hijo, Juan el Bautista, sería lleno del Espíritu Santo mientras “aún estaba en el vientre” (Lucas 1:15). Por lo tanto, la concepción y el nacimiento de Juan fue guiada e influenciada por el Espíritu Santo también.

Si Jesús es divino porque fue concebido por el Espíritu Santo, la divinidad debe extenderse a toda la humanidad, en particular a Eliú y Juan el Bautista.

¿Cuál es el Espíritu Santo que estuvo involucrado en el nacimiento de Jesús?

El Espíritu Santo es un término que se refiere a una manifestación del poder de Dios. El Evangelio de Lucas menciona que el Espíritu Santo se refiere al poder de Dios:

“El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo tanto, el santo engendrado será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35)

El Espíritu Santo no se limita al Nuevo Testamento, sino que su existencia y su papel se explican en el Antiguo Testamento.

El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, al “Espíritu Santo” (a veces traducido como “Santo Espíritu”) se le llama rûaḥ qāḏôš, con ruah רוּחַ que significa “espíritu” y qados קֹדֶש que significa “santo”. Los dos términos no se usan juntos con frecuencia. De hecho, el término aparece sólo tres veces en el Antiguo Testamento:

“No me eches de Tu presencia, Y no quites de mí Tu Santo Espíritu.” (Salmos 51:11)

“Pero ellos se rebelaron Y afligieron Su Santo Espíritu; Por lo cual Él se convirtió en su enemigoY peleó contra ellos.” (Isaías 63:10)

“Entonces Su pueblo se acordó de los días antiguos, de Moisés. ¿Dónde está el que los sacó del mar con los pastores de Su rebaño? ¿Dónde está el que puso Su Santo Espíritu en medio de ellos,” (Isaías 63:11)

La referencia final muestra que el término “Santo” es una adición posterior al término general “Espíritu [de Dios]”. El “Espíritu Santo” que se les apareció a los judíos durante el tiempo de Moisés se describe en varios términos, principalmente como simplemente “el Espíritu”:

“Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solo.” (Números 11:17)

Hay otros fenómenos de este tipo que aparecieron durante este tiempo, todos identificados como parte del poder sobrenatural o manifestación especial de Dios y sus atributos. Todos ellos pueden clasificarse bajo el término más amplio de “Espíritu de Dios”. Estas manifestaciones aparecen incluso después de los acontecimientos del Éxodo. Se identifican usando términos específicos, así como conceptos generales. Por ejemplo:

  • Dios aparece como una “Columna de Nube y Fuego” (Números 14:14), que se adelantó a los israelitas mientras estaban en el desierto.
  • Aparece como una manifestación especial, en la que se dice que “habita” en un lugar determinado, como el tabernáculo o en Jerusalén (Éxodo 25:8, Éxodo 29:45-6). Esto ha sido identificado como la Shekinah del Señor en la literatura rabínica.
  • De manera similar, hay pasajes que hablan del “Nombre de Dios” viniendo a habitar la tierra (Deuteronomio 12:11)
  • Se menciona un o el (ambas representaciones son posibles en hebreo) “Ángel del Señor”, que a veces se ve como que habla de Dios en primera persona. Por ejemplo, cuando Abraham estaba a punto de sacrificar a su hijo (Génesis 22:11-12).

¿A qué se refiere exactamente el término “Espíritu de Dios”? Sería útil entender primero cómo el término “Espíritu” (ruah) ha sido usado en el Antiguo Testamento.

El término ruah (espíritu) se utiliza por separado bastantes veces en el Antiguo Testamento y tiene una variedad de significados. Según el Nuevo Diccionario Bíblico:

“Desde el primer pensamiento hebreo rûaḥ tenía varios significados, todos más o menos igual de prominentes.

  1. Viento, una fuerza invisible, misteriosa y poderosa Viento, una fuerza invisible, misteriosa y poderosa.
  1. Aliento (es decir, el aire en pequeña escala), o espíritu, la misma fuerza misteriosa vista como la vida y la vitalidad del hombre (y las bestias). Puede ser perturbada o activada en una dirección particular, puede ser perjudicada o disminuida, y revivir de nuevo. Es decir, la fuerza dinámica que constituye un hombre puede ser baja (desaparece al morir), o puede haber una repentina oleada de poder vital.
  1. Poder divino, donde rûaḥ se utiliza para describir ocasiones en las que los hombres parecían ser llevados a cabo por sí mismos – no sólo una oleada de vitalidad, sino una fuerza sobrenatural tomando posesión. Así que particularmente con los primeros líderes carismáticos, y los primeros profetas- fue el mismo rûaḥ divino el que indujo el éxtasis y el discurso profético.

No deben tratarse como un conjunto de significados distintos, sino que nos encontramos ante un espectro de significados en el que los distintos sentidos se funden entre sí.

También se hace inmediatamente evidente que el concepto rûaḥ es un término existencial. En su corazón se encuentra la experiencia de un poder misterioso e impresionante -la poderosa fuerza invisible del viento, el misterio de la vitalidad, el otro poder que transforma- todo rûaḥ, todas las manifestaciones de la energía divina.”[1]

Parece que el “Espíritu” en referencia a Dios se refería a su trabajo en el sentido activo, ya sea en el plano cósmico (creación del mundo), en el plano sobrenatural (mostrando milagros en apoyo de los justos), o en el plano interno-espiritual (guiando, inspirando y protegiendo a los creyentes comunes en sus tareas cotidianas)

Además, parece como si hubiera una revelación gradual de información con respecto al Espíritu:

“Inicialmente también el rûaḥ de Dios fue concebido más en términos de poder que en términos morales, no todavía como el (Santo) Espíritu de Dios… Varios desarrollos son evidentes en los períodos subsecuentes. Podemos reconocer una tendencia a abrir una distinción entre lo natural y lo sobrenatural, entre Dios y el hombre. Así como se abandonan los vívidos antropomorfismos de la anterior charla sobre Dios, rûaḥ se convierte más claramente en lo que caracteriza lo sobrenatural y distingue lo divino de lo meramente humano.”[2]

En textos posteriores, parece haber llegado a ser asociado principalmente con la revelación divina:

“Los profetas posteriores volvieron a hablar del Espíritu en términos explícitos como inspirador de la profecía (ver Ezequiel 3:1-4, 22-24; Hageo 2:5; Zacarías 4:6). Al volver la vista atrás al período preexílico, estos profetas atribuyeron libremente la inspiración de “los antiguos profetas” también al Espíritu (Zacarías 7:12).

Esta tendencia a exaltar el papel del Espíritu como inspirador de la profecía se hizo cada vez más fuerte en el período entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento hasta que en el judaísmo rabínico el Espíritu fue casi exclusivamente el inspirador de los escritos proféticos que ahora se consideran como Escrituras.”[3]

Según una opinión,

“El adjetivo “santo” apareció como lo que distinguía al Espíritu de Dios de cualquier otro espíritu, humano o divino”.[4]

En resumen, el término “Espíritu Santo” parece ser una comprensión posterior del término original “Espíritu”, que se utiliza para referirse al poder de Dios en términos de fenómenos tanto físicos como espirituales. Así pues, puede decirse que el “Espíritu Santo” es sinónimo del concepto de “Espíritu de Dios”, que interviene, entre otras cosas, en la creación y el mantenimiento de la vida (Salmos 104:30), transmitiendo la palabra de Dios a los profetas (Zacarías 7:12) y ayudando a los justos en sus diversas actividades (Jueces 3:10).

Por lo tanto, el hecho de que Jesús fuera concebido por el “Espíritu Santo” sólo significaba que el poder creativo especial de Dios lo trajo a la existencia a través de una virgen.

El Espíritu Santo – Refiriéndose a un Ángel de Dios

Hay otra posibilidad, y es que el “Espíritu Santo” se utiliza como un término para referirse a un ángel de Dios. Con este entendimiento, los pasajes sobre el nacimiento de Jesús significarían que fue concebido a través de la influencia y el poder de un ángel de Dios.

Hay varios términos empleados para los ángeles en el Antiguo Testamento:

“El nombre bíblico para ángel, מלאך (Malak), que significa, según la derivación, simplemente “mensajero”, obtuvo el significado adicional de “ángel” sólo a través de la adición del nombre de Dios, como מלאך יהוה o מלאך אלהים  (Malak Yahweh “ángel del Señor”, o Malak Elohim “ángel de Dios” Zacarías. xii. 8). Otras denominaciones son בני אלהים, o בני אלים  (Bani Elohim o Bani Elem “Hijos de Dios”, Gen. vi. 4; Job, i. 6 [R. V. v. 1]; Sal. xxix. 1 [R. V. margen]); y קדושים  (Qodoseem “los Santos” [quizás equivalente a “ardientes”, “inabordables”; véase Santidad. K.], Sal. lxxxix. 6, 8 [R. V. 5, 7]).”[5]

En el Nuevo Testamento se les conoce como aggelos ἄγγελος.

Al igual que con el término “Espíritu de Dios”, los ángeles también se identifican como “santos”, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. El Libro de los Salmos dice:

Los cielos alabarán Tus maravillas, Señor, Y también Tu fidelidad en la asamblea de los santos. Porque, ¿quién en el firmamento se puede comparar al Señor? ¿Quién entre los hijos de los poderosos (o hijos de de Dios, del hebreo bani elem) es como el Señor, Dios muy temido en el consejo de los santos, e imponente sobre todos los que están en Su derredor? (Salmos 89:5-7)

Y el Evangelio de Lucas:

“Porque el que se avergüence de Mí y de Mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en Su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles.” (Lucas 9:26)

Los ángeles también han sido llamados “espíritus”. Está escrito en el Antiguo Testamento:

“El que hace a los vientos (o espíritus, de la palabra ruah) sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros.” (Salmos 104:4)

El mismo pasaje ha sido citado en Hebreos como parte de una descripción de los ángeles:

“Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.” (Hebreos 1:7)

También se menciona que un ángel del Señor se le apareció a Felipe en el Libro de los Hechos. Este ángel es identificado más tarde como simplemente “el Espíritu”:

“Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza… Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.” (Hechos 8:26-29)

Así que, juntando ambos, los ángeles podrían ser descritos como “espíritus santos”, y un ángel específico como “el espíritu santo”.

Esto se hace aún más factible cuando se tiene en cuenta que el término “espíritu santo” es una derivación posterior del término original “Espíritu”. Así que, el hecho de que Jesús naciera del “Espíritu [Santo]” podría fácilmente referirse a que su nacimiento se produjo por la influencia de un ángel de Dios.

A veces, la gente ve el término “Espíritu Santo” en mayúsculas y cree que se refiere a algo que es muy distinto y especial. Este no es el caso.

Los manuscritos griegos más antiguos estaban escritos en griego koiné y no diferenciaban entre mayúsculas y minúsculas. Por lo tanto, la escritura del término “Espíritu Santo” en mayúsculas o minúsculas se basa en la interpretación del traductor y las convenciones del idioma traducido, en este caso el español. No es algo que se derive directamente del texto.

El Espíritu Santo en el Islam

El “Espíritu Santo” es conocido en el islam como Ruh-ul-qudus (روح القدس), donde Ruh significa espíritu y Qudus significa santo. Es un término que se refiere principalmente al ángel Gabriel, así como a la influencia que ejerce sobre los creyentes.

Esta influencia se manifiesta generalmente en su nivel más alto como revelación divina, y además pureza interior e inspiración.

El término general ruh (espíritu) en el Sagrado Corán, al igual que su contraparte hebrea ruah en el Antiguo Testamento, puede tener una amplia gama de significados:

“Ruh: El alma, espíritu o principio vital; inspiración; revelación; Palabra de Dios; el Sagrado Corán; ángel; alegría y felicidad y misericordia de Dios.”[6]

Jesús – Nacido a través del Espíritu de Dios al igual que Adán

El Sagrado Corán coincide en que el “Espíritu Santo”, o más específicamente, el “Espíritu de Dios” (Ruhul’lah), estuvo involucrado en el nacimiento de Jesús:

وَالَّتِي أَحْصَنَتْ فَرْجَهَا فَنَفَخْنَا فِيهَا مِن رُّوحِنَا وَجَعَلْنَاهَا وَابْنَهَا آيَةً لِّلْعَالَمِينَ

“Y acuérdate de aquella que guardó su castidad; por eso la bendijimos con Nuestra revelación y la hicimos a ella y a su hijo un Signo para los pueblos.” (21:92)

Este “Espíritu de Dios” en el versículo anterior es sinónimo del concepto en el Antiguo Testamento – la fuerza activa y creativa de Dios.

El Corán en otro versículo señala explícitamente a este “Espíritu” como la fuerza creativa de Dios, donde el nacimiento de Jesús se asemeja a la creación de Adán:

اِنَّ مَثَلَ عِیۡسٰی عِنۡدَ اللّٰہِ کَمَثَلِ اٰدَمَ ؕ خَلَقَہٗ مِنۡ تُرَابٍ ثُمَّ قَالَ لَہٗ کُنۡ فَیَکُوۡنُ

“En verdad, lo que ocurrió con Jesús ante Al’lah es como lo que ocurrió con Adán. Él lo creó del polvo, y le dijo entonces: “¡Sé!” y fue.” (3:60)

Aquí, Dios Todopoderoso menciona que la creación de Jesús fue como la de Adán, y que Adán fue traído a la creación a través de la palabra de Dios, identificada como “Kun” (¡Se!).

En otro caso, afirma que Dios creó a Adán al insuflar “Su espíritu”:

وَ اِذۡ قَالَ رَبُّکَ لِلۡمَلٰٓئِکَۃِ اِنِّیۡ خَالِقٌۢ بَشَرًا مِّنۡ صَلۡصَالٍ مِّنۡ حَمَاٍ مَّسۡنُوۡنٍ, فَاِذَا سَوَّیۡتُہٗ وَ نَفَخۡتُ فِیۡہِ مِنۡ رُّوۡحِیۡ فَقَعُوۡا لَہٗ سٰجِدِیۡنَ

“Y acuérdate de cuando tu Señor dijo a los ángeles: “Estoy a punto de crear al hombre de arcilla seca sonora, de barro negro moldeado en su forma. Así, cuando lo haya moldeado con perfección y le haya insuflado Mi Espíritu, postraos en señal de sumisión a Él”. (15:29-30)

La Biblia también dice que Adán fue formado por Dios y se le concedió la vida cuando el “Espíritu de la Vida” fue insertado en él:

“Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7)

La palabra aliento en hebreo es נְשָׁמָה (neshamah), que también significa espíritu [7]. Por lo tanto, la frase podría ser vista como sinónimo de “El Espíritu de la Vida”.

Esto podría ser fácilmente una referencia al mismo espíritu que en otros textos posteriores se identificó como el “Espíritu Santo”.

Así, según el Antiguo Testamento y el Corán, Jesús y Adán nacieron por obra del “Espíritu Santo”.

En resumen, el Corán afirma que Jesús nació por orden de Dios. Esta orden fue englobada en la palabra ” ¡Se!”. Esta fuerza creativa ha sido descrita como “el Espíritu” en otros lugares. El hecho de que su nacimiento fuera milagroso no cambia en nada el hecho de que aún era una creación de Dios. Fue creado como un ser humano y no era de ninguna manera divino.

El Espíritu Santo como el Ángel Gabriel

En la Biblia

Ya se ha demostrado que el “Espíritu Santo” puede referirse a un ángel. Que ángel tal vez no sea tan importante. Sin embargo, parece que el candidato más probable es el ángel Gabriel.

Aparte de Miguel, el único otro arcángel que se nombra en el Antiguo Testamento es Gabriel. Gabriel es el mensajero de Dios, que ejecuta la voluntad de Dios en la tierra[8]. Su nombre significa “Dios es mi fuerza” o “poderoso”.

Además, parece que tiene un papel prominente en la transmisión de la revelación a la humanidad. El Libro de Daniel menciona que el ángel Gabriel fue instruido para explicar el significado de una visión a Daniel:

“Y acaeció que estando yo Daniel considerando la visión, y buscando su inteligencia, he aquí, como una semejanza de hombre se puso delante de mí. Y oí una voz de hombre entre las riberas de Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña la visión á éste.” (Daniel 8:15-16)

El Nuevo Testamento menciona explícitamente que el ángel Gabriel tuvo un profundo papel en el nacimiento de Jesús. Gabriel es mencionado dos veces en este sentido, ambas veces en el Evangelio de Lucas.

En primer lugar, el autor de Lucas menciona que un “Ángel del Señor” se le apareció a Zacarías y le dijo que se le concedería un hijo que se llamaría Juan. Cuando Zacarías pregunta cómo puede creer esto, el ángel responde:

“Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.” (Lucas 1:9)

En otro pasaje, el ángel Gabriel entrega la buena noticia del nacimiento de Jesús a María (Lucas 1:26-38).

Por lo tanto, si interpretamos que el “Espíritu Santo” se refiere a un ángel de Dios o su influencia, el candidato más adecuado sería Gabriel.

En el Islam

Aunque el “Espíritu de Dios” puede referirse simplemente al poder creativo de Dios y es una comprensión adecuada de los textos del evangelio de la participación del “Espíritu Santo” en el nacimiento de Jesús, hay otra explicación que involucra al ángel Gabriel.

El “Espíritu Santo” (Ruh-ul-Qudus) se entiende comúnmente como una referencia al ángel Gabriel en el islam que, entre otras cosas, trabaja para llevar la inspiración a los creyentes. Además, la influencia que Gabriel extiende sobre el mundo y especialmente sobre los creyentes también se refiere al mismo nombre.

El Corán afirma que el “Espíritu Santo” es quien trajo la revelación del Sagrado Corán al Profeta Muhammad (sa):

قُلۡ نَزَّلَہٗ رُوۡحُ الۡقُدُسِ مِنۡ رَّبِّکَ بِالۡحَقِّ لِیُـثَبِّتَ الَّذِیۡنَ اٰمَنُوۡا وَ ہُدًی وَّ بُشۡرٰی لِلۡمُسۡلِمِیۡنَ

“Diles: “El Espíritu de santidad lo ha traído de tu Señor con la verdad, para que Él fortalezca a los creyentes, y como guía y buena nueva para los musulmanes”. (16:103)

El Profeta Muhammad (sa) en numerosas ocasiones identificó a este “Espíritu Santo” como el ángel Gabriel.

Jesús también fue fortalecido y ayudado por el mismo Espíritu Santo:

وَ لَقَدۡ اٰتَیۡنَا مُوۡسَی الۡکِتٰبَ وَ قَفَّیۡنَا مِنۡۢ بَعۡدِہٖ بِالرُّسُلِ ۫ وَ اٰتَیۡنَا عِیۡسَی ابۡنَ مَرۡیَمَ الۡبَیِّنٰتِ وَ اَیَّدۡنٰہُ بِرُوۡحِ الۡقُدُسِ ؕ اَفَکُلَّمَا جَآءَکُمۡ رَسُوۡلٌۢ بِمَا لَا تَہۡوٰۤی اَنۡفُسُکُمُ اسۡتَکۡبَرۡتُمۡ ۚ فَفَرِیۡقًا کَذَّبۡتُمۡ ۫ وَ فَرِیۡقًا تَقۡتُلُوۡنَ

“Y en verdad Dimos a Moisés el Libro y enviamos a Mensajeros tras él, para que siguieran sus pasos; y a Jesús, hijo de María, dimos Signos manifiestos y lo fortalecimos con el Espíritu de santidad. ¿Es que cada vez que os llegue un Mensajero con lo que no deseéis, os comportaréis con arrogancia, trataréis a unos de mentirosos y mataréis a otros?” (2:88)

La Biblia también confirma que Jesús fue respaldado por un ángel sin nombre la noche antes de su crucifixión (Lucas 22:43) – lo más probable es que fuera el ángel Gabriel, conocido como el “Espíritu Santo”.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) fue el reformador divinamente enviado de la época. Fue enviado en parte para explicar la verdad sobre Jesús. Explica el concepto de que el Espíritu Santo es el ángel Gabriel, así como su trabajo e influencia en el hombre con las siguientes palabras:

“El papel que Gabriel desempeña con respecto a la revelación es triple:

(1) Cuando el esperma seminal se introduce en el útero para la creación de una persona a la que la gracia de Dios (que no necesita ayuda humana) quiere dar forma con la capacidad innata de recibir la revelación, Él arroja un reflejo de la luz de Gabriel sobre lo que sigue siendo un esperma. Es entonces, a través de la gracia de Dios, que la naturaleza de esta persona desarrolla su cualidad reveladora y se dota de órganos sensoriales espirituales.

La segunda función que Gabriel debe realizar es cuando, por la gracia de Dios, el amor humano se refugia bajo el amor divino, la luz de Gabriel también se activa y un reflejo de esta luz cae en el corazón del amante genuino (de Dios). En otras palabras, cuando el reflejo de esta luz cae sobre el corazón del verdadero amante, se produce un reflejo de Gabriel realizando las funciones de luz, aire y calor, que viene a quedarse en el corazón del receptor como facultad para recibir la revelación. En un extremo, se impregna con la luz de Gabriel y en el otro, entra en el corazón del receptor. En otras palabras, podemos llamarlo Ruhul Qudus o su reflejo pictórico.

La tercera función que realiza Gabriel es que cuando la Palabra de Dios encuentra expresión en el habla, él (Gabriel) se hace vibrante como la brisa y comunica la palabra divina al oído espiritual del corazón; o la coloca ante el campo visual (del receptor) en forma de luz que arde brillantemente, acentúa el calor estimulante y guía la lengua para articular las palabras reveladas.”[9]

La interpretación de que Jesús nació del Espíritu Santo

Teniendo en cuenta todos los puntos mencionados, repasemos los pasajes sobre el nacimiento de Jesús.

Mateo y Lucas afirman que Jesús nació del “Espíritu Santo”.

El “Espíritu Santo” en el contexto judío se refiere al “Espíritu de Dios”, que es la fuerza activa y creativa de Dios involucrada, entre otras cosas, en la creación de la vida.

El significado del texto sería, por lo tanto, que Jesús fue creado por el poder especial de Dios. Era perfectamente legítimo y sensato usar el término “Espíritu Santo” para explicar cómo Jesús nacería de una virgen. En resumen, fue un milagro. Además, era la forma más clara de explicar a María, una judía, el milagro del nacimiento de su hijo.

El milagro fue posible porque el “Espíritu de Dios” (término utilizado para referirse a Su atributo de creación), que dio origen a toda la vida – esa fuerza misteriosa y asombrosa que existe en toda vida animada – permitiría a María concebir sin la agencia de un varón. Así como aceptamos el milagro de la vida en otros casos, también el milagro del nacimiento de Jesús debe ser aceptado en virtud del mismo atributo.

Esta es una interpretación monoteísta perfectamente aceptable del pasaje anterior que no requiere ningún recurso al trinitarismo, ni llama a abandonar el monoteísmo aceptando a Jesús como un “hijo de Dios” divino.

Además, el autor de Lucas afirma que la agencia del “Espíritu Santo” era para que Jesús pudiera ser llamado “santo”:

“El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo tanto, el santo engendrado será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35)

Parece que el “Espíritu Santo” estaba involucrado en el desarrollo adecuado de sus facultades espirituales para que pudiera ser considerado santo o para que fuera reconocido como puro y santo por sus semejantes.

El Espíritu Santo – Involucrado en el desarrollo de las facultades espirituales de Jesús

En cuanto a la preparación de sus facultades espirituales, esto ya ha sido adecuadamente expuesto en la explicación del Mesías Prometido (as). Gabriel está involucrado en el nacimiento de los niños mediante la nutrición de sus facultades espirituales para que puedan convertirse en los receptores de la revelación divina más adelante en la vida.

El Espíritu Santo – Una refutación a la alegación de que el nacimiento de Jesús fue ilegítimo

En segundo lugar, también es posible que la participación del “Espíritu Santo” en el nacimiento de Jesús fuera para refutar las acusaciones contra la pureza de su nacimiento.

El pasaje de Lucas, es decir, “por lo tanto el niño que nacerá será llamado santo“, podría entenderse como una refutación de la propaganda de los judíos, que eran inflexibles en cuanto a que Jesús nació fuera del matrimonio. Por lo tanto, afirmaban que su nacimiento era “no santo”.

Los líderes judíos que se oponían a Jesús afirmaban que eran de la semilla de Abraham, y no nacidos de la inmoralidad sexual. Por el contrario, afirmaban que Jesús era un samaritano (Juan 8:39-48). Los samaritanos eran un grupo de semitas que eran de raza mixta y por lo tanto no eran aceptados por los judíos como uno de ellos, como lo demuestra Juan 4:9 (“Porque los judíos no tienen trato con los samaritanos”). No hace falta decir que la relación no era amistosa:

“En la época de Jesús, las relaciones entre judíos y samaritanos eran de nuevo muy tensas. Además del hecho, como hemos visto anteriormente, de que los samaritanos no eran considerados como descendientes de los patriarcas, la legitimidad de su adoración a Yahwe también fue cuestionada. En consecuencia, se les impidió participar en el culto de Jerusalén, se les prohibió casarse con ellos y se restringió su asociación con ellos mediante numerosas prohibiciones. Se les puso prácticamente en la misma categoría que a los no judíos (gentiles).”[10]

Así que, durante su vida, encontramos que hubo ataques a la pureza de su linaje. El Sagrado Corán también confirma esta objeción de ellos:

وَّ بِکُفۡرِہِمۡ وَ قَوۡلِہِمۡ عَلٰی مَرۡیَمَ بُہۡتَانًا عَظِیۡمًا

“Y debido a su incredulidad y por haber dirigido contra María una gravísima calumnia” (4:157)

Es posible que los judíos de la época se refirieran a los nacidos de un matrimonio legítimo como nacidos del “Espíritu Santo”, y a todos los demás como carentes de este rasgo.

Volviendo al Antiguo Testamento, encontramos que los hijos nacidos de un matrimonio legal eran conocidos como la “Semilla de Dios” (Malaquías 2:15). En Génesis, Dios afirma que la semilla de la serpiente, o, en otras palabras, la “Semilla del Diablo” sería maldita (Génesis 3:16).

Hay otra alusión a esta idea en una frase diferente. El término בֵּן בְּלִיַּעַל (bēn beliy∙yǎ∙ʿǎl) significa “hijo de la maldad” y a veces se entiende que se refiere a individuos malvados o rebeldes (Deuteronomio 13:14). Sin embargo, algunos judíos también entendían que “Belial” era el nombre propio de Satanás, por lo que la traducción del término es “Hijo de Satanás”:

“A finales del período helenístico-romano, algunos grupos judíos (incluyendo los primeros cristianos), de acuerdo con la teología del Libro de los Vigilantes (1 En. 1-36), afirmaron creer en el origen angélico del mal. En cierto momento, estos grupos tomaron el término Belial como uno de los nombres del principal demonio – el diablo.”[11]

Justo después de atacar a su linaje llamándolo samaritano, los judíos lo acusaron de “tener un demonio” (Juan 8:48). Anteriormente fue acusado de expulsar espíritus malignos a través del poder del propio Satán (Mateo 12:24). Parece que la conexión entre estos dos puntos es que los judíos pensaban que como había nacido ilegítimamente, su nacimiento había sido por influencia de Satanás y no de Dios. Por lo tanto, había llegado a estar poseído por los demonios o a ejercer control sobre ellos, ya que compartía una afinidad con ellos.

Así, la Biblia presenta claramente un motivo de haber nacido de Dios y del Diablo. En un sentido, los nacidos legítimamente se denominarían “nacidos de Dios” o “del Espíritu Santo” y “del cielo”, mientras que otros se denominarían “nacidos del diablo” y “de la tierra”.

Esta idea es apoyada por el libro de Santiago, donde el autor equipara las bendiciones y el verdadero conocimiento con el “Cielo” y todo el mal con el “terrenal y demoníaco”:

“Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.” (Santiago 3:15)

Los comentaristas cristianos modernos también han sostenido el mismo punto de vista, que algunas personas son transgresoras desde el mismo útero debido a las acciones y decisiones de sus padres:

“Que nadie se sorprenda de que estos malvados se atrevan a hacer tales cosas, porque la maldad se ha criado en los huesos con ellos; la trajeron al mundo con ellos; tienen en su naturaleza una fuerte inclinación a ella; la aprendieron de sus malvados padres, y han sido entrenados en ella por una mala educación. Desde el vientre materno se les llama, y no se les llama mal, transgresores; por lo tanto, no se puede esperar otra cosa que ellos traten muy traicioneramente; véase Isaías 48:8. Se desvían de Dios y de su deber tan pronto como nacen, (es decir, tan pronto como pueden); la necedad que está atada en sus corazones aparece con las primeras operaciones de la razón; como el trigo brota, la cizaña brota con él.”[12]

Existe una base bíblica para creer que las personas se inclinan al mal desde su nacimiento, debido a las acciones de sus padres. La idea no es nada nuevo para los cristianos, que creen en el pecado original y la subsiguiente caída de la humanidad. Pero parece que los judíos también tenían una idea similar, aunque una que no se extendía hasta Adán ni contaminaba a toda su progenie.

La Biblia afirma que:

“Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.” (Salmos 58:3)

“He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.” (Salmos 51:5)

“Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto, te llamé rebelde desde el vientre.” (Isaías 48:8)

También hay referencias a la “maldición del bastardo”, donde la progenie de una unión ilegítima quedaría excluida de la gracia de Dios durante varias generaciones:

“Ningún bastardo entrará en la asamblea del Señor, ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará en la asamblea del Señor.” (Deuteronomio 23:2)

También hay referencias directas a estas ideas entre los judíos, como está registrado en los evangelios. Sobre un hombre que fue curado y posteriormente habló a favor de Jesús, los judíos comentaron:

“Ellos le respondieron: «Tú naciste enteramente en pecados, ¿y tú nos enseñas a nosotros?». Y lo echaron fuera.” (Juan 9:34)

El predominio de estas ideas se encuentra en una conversación entre Jesús y el liderazgo judío en un pasaje de Juan:

“Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais…Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.  Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió…Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer…” (Juan 8:39-44)

Los judíos equipararon el nacimiento legítimo con el “nacimiento de Dios”, y por consiguiente de ser los “hijos de Dios”. Por lo tanto, también se esperaría lo contrario: el nacimiento ilegítimo se clasificaría como “nacido del Diablo”, y la progenie de tal unión se consideraría como “hijos del Diablo”. Esta idea también se respalda en los Pergaminos del Mar Muerto:

“En los Pergaminos del Mar Muerto la filiación describe la pertenencia a la comunidad de los elegidos de Dios o de la raza gobernada por Belial. Por un lado, están los בני אור “hijos de la luz”, y por el otro los בני חושך “hijos de la oscuridad”. Los primeros son también בני אמת “hijos de la verdad”, o בני צדק “hijos de la justicia”, בני רצון “hijos del (divino) buen placer”, o בני חסד “hijos de la gracia”. Los segundos son בני השחת “hijos del pozo”, בני עול o בני עולה “hijos de la iniquidad” o בני אשמה “hijos de la culpa”. El caminar de un hombre corresponde a la esfera en la que vive y por la que se forma. Los “hijos de Belial” están bajo el dominio de Belial, son guiados por el ángel de la oscuridad y la maldad, y caminan por los caminos de la oscuridad. Los “hijos de su (de Dios) pacto” son guiados por el príncipe de la luz y caminan por los caminos de la luz.”[13]

Debido a que Jesús nació de una virgen, no puede decirse que nació de un matrimonio legal como se entendía tradicionalmente – María no estaba casada cuando concibió. Sin embargo, su nacimiento no se debió a ningún tipo de relación ilegítima. Tal vez por eso los escritores de los evangelios enfatizaron que nació por la influencia del “Espíritu Santo”, o por qué Dios envió un ángel con este mensaje específico.

El Sagrado Corán ha hecho lo mismo. En respuesta a la alegación de los judíos de que Jesús nació de una unión no santa o bajo la influencia de Satanás, el Corán afirma:

“Y acuérdate de aquella que guardó su castidad; por eso la bendijimos con Nuestra revelación y la hicimos a ella y a su hijo un Signo para los pueblos.” (21:92)[14]

El Corán afirma que María había preservado su castidad y no había cometido ningún mal en ese sentido.

El Mesías Prometido (as) explica bajo la explicación de este versículo cómo la concepción de los niños se considera que están bajo la influencia del Espíritu Santo o de Satanás en base a sus pensamientos e intenciones durante el acto de la concepción. Escribe:

“La traducción de estos versos es que María protegió sus áreas privadas de todos los extraños. Lo que significa que cuando adoptó el más alto nivel de pureza, le dimos un regalo en forma de un niño que nació por el aliento del Espíritu Santo. Esto se refiere a la idea de que hay dos tipos de niños que nacen en el mundo:

  1. Los que nacen bajo la influencia del aliento del Espíritu Santo. Estos son los niños que son concebidos mientras la mujer es de naturaleza y pensamiento puros. Estos niños son puros y Satanás no tiene nada que ver con ellos.
  1. En segundo lugar, las mujeres cuyas condiciones son predominantemente sucias e impuras. Así que Satanás pone su influencia sobre sus hijos, como en el versículo:

وَ شَارِکۡہُمۡ فِی الۡاَمۡوَالِ وَ الۡاَوۡلَادِ

“y asóciate con ellos en la riqueza y en los hijos” (17:65)

señala. En este versículo, se ha dirigido a Satanás y se le ha dicho que se convierta en socio de su riqueza y de sus hijos.

Es decir, que reunirán riquezas ilícitas y darán a luz a niños impuros. Es incorrecto pensar que Jesús (la paz sea con él) fue único de alguna manera en ser infundido con el Espíritu Santo, y que otros no tuvieron ninguna participación en ello. Sin embargo, esto, Dios no lo quiera, lo lleva a uno prácticamente a la incredulidad. La verdad de la manera es sólo esto, que el Sagrado Corán ha mencionado que hay dos cosas que están involucradas en el nacimiento del hombre:

  1. Uno, la participación del Espíritu Santo, cuando los pensamientos de los padres no son superados por la impureza y la suciedad.
  1. Y la participación de Satanás, cuando sus pensamientos están abrumados por la impureza y la suciedad. Esto también se indica en el versículo:

وَ لَا یَلِدُوۡۤا اِلَّا فَاجِرًا کَفَّارًا

“y no engendrarían sino al pecador y al ingrato.” (71:28)

Así que, sin duda, Jesús (la paz sea con él) fue parte de esas personas que no nacieron bajo el toque de Satanás o el aliento del Diablo. Su nacimiento sin padre fue otro asunto, que no estaba relacionado en absoluto con el Espíritu Santo… los hijos del Espíritu Santo son aquellos que son concebidos en el útero mientras sus madres son perfectamente puras y sus padres son completamente puros de pensamiento. Su opuesto son los hijos de Satanás. Todos los libros de Dios dan testimonio de esto.”[15]

Además, el Corán se refiere específicamente a que Jesús nació del “Espíritu Santo” porque era el único profeta de Dios cuyo nacimiento había sido objetado por su pueblo como ilegítimo. Los pasajes que hablan de su nacimiento a través del Espíritu Santo son, por lo tanto, una refutación, y no se presentan como una exaltación de su estatus más allá del de otros profetas o como una declaración de su divinidad. Todos los profetas de Dios han disfrutado del apoyo especial del Espíritu Santo desde el momento de su concepción.

El Mesías Prometido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) aclara que:

“El Espíritu Santo tiene una conexión con todos los profetas y personalidades santas; ¿cómo es entonces el Mesías (Jesús) único en este asunto? La respuesta es que no es único en absoluto, sino que la mayor y más poderosa porción del Espíritu Santo le fue concedida a nuestro Señor, Muhammad, el Elegido, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él. Como los viciosos judíos habían calumniado a Jesús diciendo que su nacimiento no fue a través del Espíritu Santo sino a través de Satanás, lo que significa que su nacimiento fue ilegítimo, por lo tanto, para eliminar la mancha de esta calumnia, Dios puso énfasis en el hecho de que el nacimiento del Mesías (Jesús) fue a través de la intervención del Espíritu Santo… Este discurso es simplemente una refutación de la falsa creencia de los judíos de que el nacimiento del Mesías (Jesús) es a través del toque de Satanás, lo que significa ilegítimo…”[16]

Conclusión

Por lo tanto, el mero hecho de afirmar que Jesús nació del Espíritu Santo no prueba de ninguna manera que fuera divino. El término sólo significa que su nacimiento fue milagroso – una clara manifestación del maravilloso poder creativo de Dios – y que fue santo en vez de ilegítimo.

Referencias y notas

[1] Wood, D. R. W., & Marshall, I. H. (1996). New Bible dictionary (3rd ed.) (1125). Leicester, England; Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press)

[2] Wood, D. R. W., & Marshall, I. H. (1996). New Bible dictionary (3rd ed.) (1126). Leicester, England; Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press.

[3] Elwell, W. A., & Beitzel, B. J. (1988). Baker encyclopedia of the Bible (987). Grand Rapids, Mich.: Baker Book House.

[4] Elwell, W. A., & Beitzel, B. J. (1988). Baker encyclopedia of the Bible (986). Grand Rapids, Mich.: Baker Book House.

[5] The Jewish Encyclopedia, 1906. Vol. 1, pág. 583. http://www.jewishencyclopedia.com/articles/1521-angelology

[6] Dictionary of the Qu’ran, Malik Ghulam Farid, pg. 347

[7] Thomas, R. L. (1998). New American Standard Hebrew-Aramaic and Greek dictionaries: Updated edition. Anaheim: Foundation Publications, Inc.

[8] Jewish Encyclopedia, vol. 5, pág. 541, bajo “Gabriel”.

[9]

وحی کے متعلق جبریل کے تین کام ہیں۔

اوّل یہ کہ جب رِحم میں ایسے شخص کے وجود کے لئے نطفہ پڑتا ہے جس کی فطرت کو اللہ جلّشانہٗ اپنی رحمانیت کے تقاضا سے جس میں انسان کے عمل کو کچھ دخل نہیں ملہمانہ فطرت بنانا چاہتا ہے تو اس پر اسی نطفہ ہونے کی حالت میں جبریلی نور کا سایہ ڈال دیتا ہے تب ایسے شخص کی فطرت منجانب اللہ الہامی خاصیت پیداکر لیتی ہے اور الہامی حواس اس کو مل جاتے ہیں۔

پھر دوسرا کام جبریل کا یہ ہے کہ جب بندہ کی محبت خدائے تعالیٰ کی محبت کے زیر سایہ آپڑتی ہے تو خدائے تعالےٰ کی مربّیانہ حرکت کی وجہ سے جبریلی نور میں بھی ایک حرکت پیدا ہو کر محب صادق کے دل پر وہ نور جا پڑتا ہے یعنی اس نور کا عکس محب صادق کے دل پر پڑ کر ایک عکسی تصویر جبریل کی اس میں پیداہو جاتی ہے۔جو ایک روشنی یا ہوا یاگرمی کا کام دیتی ہے اور بطور ملکۂ الہامیہ کے ملہم کے اندر رہتی ہے۔ ایک سرا اس کا جبریل کے نور میں غرق ہوتاہے اور دوسرا ملہم کے دل کے اندر داخل ہوجاتا ہے جس کو دوسرے لفظوں میں روح القدس یا اس کی تصویر کہہ سکتے ہیں۔

تیسرا کام جبریل کا یہ ہے کہ جب خدائے تعالیٰ کی طرف سے کسی کلام کا ظہور ہو تو ہوا کی طرح موج میں آ کر اس کلام کو دل کے کانوں تک پہنچا دیتا ہے یا روشنی کے پیرایہ میں افروختہ ہو کر اس کو نظر کے سامنے کر دیتا ہے یا حرارت محرکہ کے پیرایہ میں تیزی پیداکر کے زبان کو الہامی الفاظ کی طرف چلا تا ہے۔

(توضیح مرام،  روحانی   خزائن، جلد ۳، صفحہ ۹۳ تا ۹۴)

(Taudih-e-Maram, Ruhani Khazain, vol. 3, pg. 93-93; “Elucidation of Objectives” Tradd. Inglés págs. 67-68)

[10] du Toit, A. (1998). The New Testament Milieu. Halfway House: Orion.

[11] Freedman, D. N., Myers, A. C., & Beck, A. B. (2000). Eerdmans dictionary of the Bible (162–163). Grand Rapids, Mich.: W.B. Eerdmans.

[12] Henry, M. (1996). Matthew Henry’s commentary on the whole Bible: Complete and unabridged in one volume. Peabody: Hendrickson.

[13] Theological dictionary of the New Testament. 1964- (G. Kittel, G. W. Bromiley & G. Friedrich, Ed.) (electronic ed.). Grand Rapids, MI: Eerdmans.

[14]

وَ الَّتِیۡۤ اَحۡصَنَتۡ فَرۡجَہَا فَنَفَخۡنَا فِیۡہَا مِنۡ رُّوۡحِنَا وَ جَعَلۡنٰہَا وَ ابۡنَہَاۤ اٰیَۃً لِّلۡعٰلَمِیۡنَ

[15]

ترجمہ ان آیا ت کا یہ ہے کہ مریم نے جب اپنے اندامِ نہانی کو نامحرم سے محفوظ رکھا۔ یعنی غایت درجہ کی پاکدامنی اختیار کی تو ہم نے اُس کو یہ انعام دیا کہ وہ بچہ اس کو عنایت کیا کہ جو رُوح القدس کے نفخ سے پیدا ہوا تھا۔ یہ اس بات کی طرف اشارہ ہے جو دنیا میں بچے دو قسم کے پیدا ہوتے ہیں (۱) ایک جن میں نفخ رُوح القدس کا اثر ہوتا ہے۔اور ایسے بچے وہ ہوتے ہیں جب عورتیں پاکدامن اور پاک خیال ہوں اور اِسی حالت میں استقرار نطفہ ہو وہ بچے پاک ہوتے ہیں اور شیطان کا اُن میں حصہ نہیں ہوتا۔ (۲) دوسری وہ عورتیں ہیں جن کے حالات اکثر گندے اور ناپاک رہتے ہیں۔ پس ان کی اولاد میں شیطان اپنا حصہ ڈالتا ہے جیسا کہ آیت  وَشَارِكْهُمْ فِي الْأَمْوَالِ وَالْأَوْلَادِ ؂ اسی کی طرف اشارہ کر رہی ہے جس میں شیطان کو خطاب ہے کہ ان کا مالوں اور بچوں میں حصّہ دار بن جا۔ یعنی وہ حرام کے مال اکٹھا کریں گی اور ناپاک اولاد جنیں گی۔ ایسا سمجھنا غلطی ہے کہ حضرت عیسیٰ کو نفخ رُوح سے کچھ خصوصیت تھی جس میں دوسروں کو حصّہ نہیں۔ بلکہ نعوذ باللہ یہ خیال قریب قریب کفر کے جا پہنچتا ہے۔ اصل حقیقت صرف یہ ہے کہ قرآن شریف میں انسانوں کی پیدائش میں دو قسم کی شراکت بیان فرمائی گئی ہے (۱) ایک رُوح القدس کی شراکت جب والدین کے خیالات پر ناپاؔ کی اور خباثت غالب نہ ہو (۲) اور ایک شیطان کی شراکت جب اُن کے خیال پر ناپاکی او پلیدی غالب ہو ۔اِسی کی طرف اشارہ اس آیت میں بھی ہے کہ  وَلَا يَلِدُوا إِلَّا فَاجِرًا كَفَّارًا پس بلا شبہ حضرت عیسیٰ علیہ السلام اُن لوگوں میں سے تھے جس مس شیطان اور نفخ ابلیس سے پیدا نہیں ہوئے اور بغیر باپ کے ان کا پیدا ہونا یہ امر دیگر تھا جس کو رُوح القدس سے کچھ تعلق نہیں۔۔۔رُوح القدس کے فرزند وہی ہیں جو عورتوں کی کامل پاکدامنی اور مردوں کے کامل پاک خیال کی حالت میں رحم مادر میں وجود پکڑتے ہیں۔ اور اُن کی ضد شیطان کے فرزند ہیں۔ خدا کی ساری کتابیں یہی گواہی دیتی آئی ہیں۔

(تحفہ گولڑویہ ، روحانی خزائن، جلد ۱۷، صفحہ ۲۹۷ تا ۲۹۸)

(Tuhfa Golarwiyya, Ruhani Khazain, vol. 17, pg. 297-298)

[16]

رُوح القدس کا تعلق تمام نبیوں اور پاک لوگوں سے ہوتا ہے پھر مسیح کی اس سے کیا خصوصیّت ہے؟ اس کا جواب یہی ہے کہ کوئی خصوصیّت نہیں بلکہ اعظم اور اکبر حصہ روح القدس کی فطرت کا حضرت سیدنامحمد مصطفی صلی اللہ علیہ وسلم کی حاصل ہے۔ لیکن چونکہ یہود شریر الطبع نے حضرت مسیح پر یہ بہتان لگایا تھا کہ ان کی ولادت رُوح القدس کی شراکت سے نہیں بلکہ شیطان کی شراکت سے ہے یعنی ناجائز طور پر اس لئے خدا نے اس بہتان کی ذبّ اور دفع کے لئے اس بات پر زور دیا کہ مسیح کی پیدائش رُوح القدس کی شراکت سے ہے ۔۔۔ یہ کلام محض یہودیوں کے خیال باطل کے دفع کے لئے ہے کہ مسیح کی ولادت مسّ شیطان سے ہے یعنی حرام کے طور پر۔ ۔۔

(تحفہ گولڑویہ، روحانی خزائن، جلد ۱۷، حاشیہ در حاشیہ، سفحہ ۳۲۴)

(Tuhfa Golarwiyya, Ruhani Khazain, vol. 17, Sub-Footnote, pg. 324)

(Vea también Ahmadi aur Ghair Ahmadi mein Kya Faraq Hei, pg. 489-490, Ruhani Khazain vol. 20)

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