El Corán y los microorganismos ocultos
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El Corán y los microorganismos ocultos

Acomódense para emprender un viaje sobre las alas de la visión científica al pasado para explorar la naturaleza e identidad de los Yinn. El concepto Coránico de Yinn ha sido brevemente discutido antes en “La vida a través de la perspectiva de las revelaciones Coránicas”. El léxico árabe menciona lo siguiente como los posibles significados de la palabra Yinn. Literalmente significa cualquier cosa que tenga la connotación de ocultación, invisibilidad, aislamiento y lejanía. También tiene la connotación de sombras gruesas y sombras oscuras. Es por eso que la palabra “Yannah” (de la misma raíz) es empleada por el Corán para denotar el paraíso, que estaría lleno de amplios jardines con muchas sombras. La palabra Yinn también se aplica a las serpientes que habitualmente permanecen ocultas de la vista común y viven una vida aislada de otros animales como en rocas con grietas y agujeros en la  tierra. También se aplica a las mujeres que observan la segregación y a los caciques o jefes que se mantienen alejados de la gente común. Los habitantes de las montañas remotas e inaccesibles también son conocidos como Yinn. Por lo tanto, cualquier cosa que esté fuera del alcance de la vista común o que sea invisible a simple vista, bien puede ser descrito con esta palabra.

Esta propuesta está plenamente respaldada por una tradición del Santo Profeta (sa) en la que advierte firmemente a la gente que no utilice trozos de estiércol seco o huesos de animales muertos para limpiarse después de atender a la llamada de la naturaleza porque son alimento para los Yinn. Como ahora usamos papel higiénico, en esa época la gente usaba trozos de tierra, piedras o cualquier artículo seco que tuviera a mano para limpiarse. Por lo tanto, podemos inferir con seguridad que lo que él denominó Yinn no era otra cosa que algunos organismos invisibles, que se alimentan de huesos podridos, estiércol, etc. Recuerden que el concepto de bacterias y virus no había nacido hasta entonces. Ningún hombre tenía ni la más vaga idea de la existencia de estas pequeñas criaturas invisibles. Sorprendentemente es a éstas a las que se refirió el Santo Profeta (sa). El idioma árabe no podía ofrecerle una expresión mejor y más apropiada que la palabra Yinn.

Otra observación importante hecha por el Sagrado Corán es en relación con la creación de los Yinn. Se describen como nacidos de explosiones de fuego (del cosmos).

Y los Yinn que creamos antes (de la creación del hombre) con ráfagas de fuego (naris samum). (15:28)[1]

Aquí el adjetivo utilizado para describir la naturaleza del fuego, particular del cual los Yinn fueron creados es Samum, que significa un fuego ardiente o una explosión que no tiene humo. [2] Encontramos una afirmación similar en otro verso del Corán:

Creó a los Yinn de la llama del fuego. (55:16) [3]

Estableciendo que la palabra Yinn se aplica aquí a algún tipo de organismo bacteriano, volvemos a prestar atención a los versos citados anteriormente que hablan de que el Yinn fue creado a partir del fuego. Los principales candidatos para la aplicación de estos versos parecen ser organismos tan diminutos como para extraer la energía para su existencia directamente de las llamas calientes del relámpago -Samum- y de la radiación cósmica.

Dickerson inadvertidamente está de acuerdo con el punto de vista Coránico cuando observa que los organismos más antiguos:

“…habrían vivido de la energía de los rayos y la radiación ultravioleta…” [4]

Este escenario de radiación cósmica no se menciona específicamente en el trabajo de otros científicos en su búsqueda de los organismos prebióticos. Pero ellos también han corroborado la idea de que cualquier organismo que existiera antes de la evolución biótica debe haber extraído su energía directamente del calor. De todas las categorías de bacterias clasificadas como las más antiguas, sólo las “procariotas” y las “eucariotas” fueron mencionadas por las generaciones anteriores de científicos. Sin embargo, esa conclusión resultó ser una conclusión precipitada, según Karl R. Woese y sus compañeros. Ellos observaron:

“Simplemente porque haya dos tipos de células a nivel microscópico no se deduce que debe haber sólo dos tipos a nivel molecular”. [5]

Para el beneficio del lector no experto, la diferencia entre las dos bacterias, conocidas como procariotas y eucariotas, se explica en términos tan simples como es posible. Se relaciona con la presencia o ausencia de un núcleo en ellos. Las bacterias del tipo procariotas, a pesar de tener una membrana celular bien definida, no tienen un núcleo distinto. Los eucariontes, por el contrario, poseen núcleos bien definidos y desarrollados que ocupan el centro de cada célula.

Se consideraba que estas eran las dos únicas formas antiguas de bacterias que dieron origen a otras y evolucionaron en organismos que podrían denominarse los antepasados de la vida. Sin embargo, Woese publicó los hallazgos de su investigación pionera en Scientific American, en junio de 1981, afirmando que las arqueobacterias, podían ser consideradas con razón como la primera forma de organismos. Él y sus colegas informaron a la comunidad científica que eran una tercera línea distinta que precedía a todas las demás. Por lo tanto, son ellos los que deberían ser considerados como los antepasados más antiguos de la vida. Woese y sus colaboradores continuaron dando fuertes evidencias en este descubrimiento y a medida que el hielo comenzó a descongelarse, según Woese:

“Aunque algunos biólogos todavía discuten nuestra interpretación, la idea de que las arqueobacterias representan un grupo separado al más alto nivel se está aceptando en general.” [6]

Otra vez escribe:

“Esto implica que los metanógenos son más viejos que cualquier otro grupo de bacterias.” [6]

Según el Diccionario de Ciencias Hutchinson:

“… las arqueobacterias están relacionadas con las primeras formas de vida, que aparecieron hace unos 4.000 millones de años, cuando había poco oxígeno en la atmósfera de la Tierra.” [7]

Pero el autor de Genetics a Molecular Approach afirma:

“Desde 1977 se han encontrado cada vez más diferencias entre las arqueobacterias y otros procariotas, tanto que los microbiólogos ahora favorecen el término arqueo, para enfatizar que estos organismos son distintos de las bacterias.” [8]

Los organismos llamados Yinn en el Sagrado Corán parecen encajar en la descripción anterior. Pero, aunque los científicos describen unánimemente que estas bacterias poseen el potencial de extraer su energía del calor, no se menciona que hayan sido originalmente creadas directamente por los rayos cósmicos y las ráfagas de rayos por ningún otro científico que no sea Dickerson. El resto, sin embargo, continúa arrojando más luz sobre sus diversos modos de dependencia del calor para su supervivencia:

“…en respiraderos submarinos, aguas termales, el Mar Muerto y salinas, e incluso se han adaptado a los vertederos de basura.” [9]

En el tema de la antigüedad, Woese y sus compañeros no tienen dudas de que las arqueobacterias son las principales demandantes. De acuerdo con algunos científicos, pueden haber evolucionado simultáneamente de una forma desconocida.

Pero estas son cuestiones que caen fuera del dominio de este ejercicio. El hecho de que las otras bacterias hayan evolucionado a partir de ellas o no es irrelevante para la discusión. El punto relevante es que todas las formas de la mayoría de las antiguas bacterias obtienen su energía directamente del calor. Este es un tributo de no poca magnitud a la declaración Coránica hecha hace más de 1400 años:

Y los Yinn que creamos antes (de la creación del hombre) con ráfagas de fuego (naris samum). (15:28) [10]

Según los estudios científicos aceptados, el calor directo del fuego tenía que desempeñar un papel vital en la creación y mantenimiento de los organismos prebióticos. Este, de hecho, era el único modo de transferencia de energía para el consumo de formas organizadas de existencia durante esta época. Al multiplicarse durante su proliferación ininterrumpida que duró miles de millones de años, su muerte debió contaminar los océanos mientras se descomponían y fermentaban convirtiéndolos en la sopa primordial. Esto se analizará con más detalle en el capítulo siguiente.

Referencias

  1. Translation of 15:28 by the author.
  2. LANE, E.W. (1984) Arabic-English Lexicon. Islamic Text Society, William & Norgate. Cambridge.
  3. Translation of 55:16 by Maulawi Sher Ali.
  4. DICKERSON, R.E. (September 1978) Chemical Evolution and the Origin of Life. Scientific American, p.80
  5. WOESE, C.R. (June, 1981) Archaebacteria. Scientific American, p.104
  6. WOESE, C.R. (June, 1981) Archaebacteria. Scientific American, p.114
  7. The Hutchinson Dictionary of Science (1993) Helicon Publishing Ltd. Oxford. p.37
  8. BROWN, T.A. (1992) Genetics A Molecular Approach. Chapman & Hall. London, p.245
  9. The Hutchinson Dictionary of Science (1993) Helicon Publishing Ltd. Oxford. p.37
  10. Translation of 15:28 by the author.
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