¡La verdad definitiva sobre la vida de Jesús!
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

¡La verdad definitiva sobre la vida de Jesús!

Director del Spanish Desk y editor de la revista Review of Religions en Español

Transcripción

La persona de Cristo es de vital importancia para el mundo contemporáneo. Su importancia es reconocida en el cristianismo, judaísmo y el islam. Si estas poderosas religiones se unieran en un común entendimiento respecto a la naturaleza de la persona de Cristo, tal entendimiento conduciría a la resolución de muchos de los problemas a los que se enfrenta hoy día la humanidad.

En el vídeo de hoy vamos a analizar los acontecimientos más importantes que tuvieron lugar durante la vida de Jesús basándonos en los evangelios y buscando apoyo donde sea necesario de fuentes externas reconocidas.

Quiero hacer énfasis en que no pretendo ser irrespetuoso de ninguna manera hacia los cristianos o hacia la persona de Jesucristo. El propósito es ayudar a que nos acerquemos más a la realidad de Jesucristo y nos alejemos del mito creado a su alrededor.

Antes de comenzar me gustaría aclarar que no vamos a utilizar referencias de San Pablo, ya que no tuvo contacto directo con Jesús, y muchas de sus enseñanzas no provienen de Jesús. Hablaremos de la influencia de San Pablo en el cristianismo actual en otra ocasión.

Muhammad en la biblia

Empecemos con el contexto.

¿Qué se sabía sobre Cristo antes de que naciera?

Los judíos de la época de Jesús esperaban a un Mesías que fuese un príncipe y que les liberara con la espada del yugo del imperio romano. Esta era la interpretación que habían dado a las profecías que contenían sus propios textos sagrados (el antiguo testamento).

No encontramos ninguna referencia de que los judíos esperaran a un salvador que les liberara del pecado original, es decir, que Dios hubiese condenado a la humanidad a nacer pecadora debido al acto de desobediencia cometido por Adán.

Profetas de Dios: Adán

¿Por qué crucificaron Jesús?

La mayoría de los judíos rechazaron a Jesús como el Mesías que esperaban porque sus enseñanzas no se ajustaban a sus expectativas. Cuando le preguntaron si acaso él no creía en las profecías de los textos sagrados, Jesús les afirmó que sí, pero que debían ser interpretadas como metáforas ya que su misión no era la de ser un guerrero sino un reformador espiritual.

Los judíos, no obstante, no le creyeron y le consideraron como un farsante que fingía hablar en nombre de Dios así que decidieron exponer públicamente la falsedad de Jesús. Según la tradición judía, si un impostor que atribuía falsamente cosas a Dios era crucificado y moría por crucifixión, quedaría demostrado su falsedad. Por ello decidieron crucificarle.

Jesús, por su parte, insistía en su veracidad. Cuando le pidieron que lo demostrara les dijo que les mostraría la señal de Jonás.

Jonás (as) Y El Gran Pez

Sin embargo, podemos ver como tomó precauciones para su propia seguridad. Por ejemplo, dijo a sus discípulos que no dijeran que él era Jesucristo, dejó de caminar públicamente y salió de la ciudad para irse al campo. Incluso se escondió de los judíos. Parece que Jesús sabía que no iban a detenerse hasta ejecutarle, así que se ocultó con sus discípulos. Cuando supo que su arresto iba a ser inminente, oró toda la noche para que Dios le salvara de su ejecución.

Las narraciones de los distintos evangelios presentan diferencias en los detalles de los acontecimientos que tuvieron lugar antes, durante y después de la crucifixión lo cual es un indicio de que los relatos no son completamente fiables.

En cualquier caso, vamos a analizar lo que sucedió durante la crucifixión con las pruebas que tenemos.

¿Qué ocurrió durante la crucifixión?

¿Los autores de los evangelios fueron testigos de la crucifixión?

Si nos basamos en los evangelios, ninguno de sus discípulos fueron testigos presenciales durante la crucifixión y posible resurrección de Jesús ya que sus discípulos huyeron en el momento de su detención. Además, actualmente muchos creen que los autores de los evangelios no fueron discípulos de Jesús.

¿Sabía Jesús que iba a morir en la cruz?

Según los evangelios, Jesús tenía la convicción de que Dios aceptaba sus oraciones, y oró para que Dios apartara de él el cáliz de la muerte en la cruz. Sin embargo, finalmente fue arrestado y clavado en la cruz, y en ese estado exclama: ¿oh Dios, por qué me has abandonado?

Al fin y al cabo, la muerte en la cruz confirmaría la pretensión de los judíos de que Jesús era un ser maldito y falso en su declaración de que era un Mesías elegido por Dios. Y debemos recordar que Jesús también seguía las mismas tradiciones judías. Por ello, cuando sintió que no tenía escapatoria gritó desesperado.

Sin embargo, hay versículos que afirman que Jesús predijo su muerte así que no vamos a descartar aún esta posibilidad y volveremos a este punto más adelante.

¿El tiempo que pasó en la cruz fue suficiente para matarle?

Según los evangelios, Jesús fue entregado a los judíos para que le colgaran a la hora sexta. Y a la hora novena es cuando “entregó el espíritu”. La suspensión en la cruz durante tres horas normalmente no era suficiente para causar la muerte. A veces el crucificado no moría hasta el tercer día.

Pilatos mismo se sorprende cuando le dicen que Jesús había muerto tan pronto.

Actualmente, hay muchas fuentes de historiadores, teólogos y médicos que, tras un estudio minucioso, llegan a la conclusión de que Jesús estaba vivo tras la crucifixión.

Diccionario de la biblia:

este tipo de muerte, a veces no ocurría siquiera al cabo tres días, y al final era el resultado del entumecimiento e inanición gradual.

La vida de Jesús; Escrito por un  Catedrático de Teología en 1828

El fuerte grito que profirió, inmediatamente antes de inclinar la cabeza, demuestra que sus fuerzas estaban muy lejos de haberse agotado, y que lo que ocurrió fue solamente un trance semejante a la muerte.

El Dr. Hugo Toll es una eminente autoridad médica de Suecia. Estuvo al cargo del Hospital de Estocolmo de 1897 a 1923.

Esta libre opinión publicada después de un examen atento de las narraciones de los Evangelios, nos dice que, si Jesús hubiese sido examinado por cualquier autoridad médica actual, cuando fue bajado de la Cruz, ciertamente habría sido declarado como vivo.

¿Jesús murió después de bajarle de la cruz?

Cuando le bajan de la cruz, a Jesús no le rompieron las piernas, lo cual hicieron a los dos ladrones para matarlos. El escrutinio médico indica que Jesús seguía vivo en el momento de ser descolgado: la lanza clavada en su costado, según los Evangelios, describe el “brote” de sangre y agua. Los médicos han señalado que la sangre no “brota” de un cuerpo muerto, sino de uno vivo. Los conocimientos de la medicina en aquella época no eran lo suficientemente avanzados como para declarar muerto a Jesús con una certeza absoluta. Hay muchos casos registrados a lo largo de la historia en los que se declaran a personas como muertas cuando en realidad aún están vivas.

La sábana santa de Turín, ¿una fotografía medieval?

La vida de Jesús (1828); se dice:

El golpe de la lanza, que suponemos que sería más bien una herida meramente superficial, sirvió de flebotomía. El frío de la tumba y los ungüentos aromáticos continuaron el proceso de la resurrección hasta que, finalmente, la tormenta y el terremoto devolvieron a Jesús el pleno conocimiento.

El Dr. Hugo Toll de Suecia al que hemos mencionado anteriormente, dice lo siguiente:

Si Jesús hubiese estado muerto no habría salido sangre de su cuerpo. Juan, que relata este incidente, sabía tal vez de la importancia de este fenómeno.

¿Qué tratamiento le aplicaron?

El uso de mirra y áloes por parte del médico de Jesús, Nicodemo, una vez bajado de la cruz, apuntan también a su supervivencia. No se trata, como sostiene el evangelista, de “hierbas para embalsamar”, sino de hierbas curativas, que se utilizan hasta hoy para favorecer la curación de las heridas.

Este preparado médico conocido como Marham-i-Isa, es decir, el “Ungüento de Jesús”, se halla registrado en centenares de libros de medicina. Algunos de estos libros fueron compilados por cristianos, otros por mazdeístas o incluso judíos, y algunos por musulmanes. La mayoría de ellos son muy antiguos. Mirza Ghulam Ahmad registra más de 30 libros de medicina antigua que contienen una mención del ungüento, y también una declaración de que el ungüento fue preparado para las heridas de Jesús.

Por ejemplo, Avicena en su famoso “El Canon de Medicina”, menciona este ungüento señalando además que fue empleado para curar las heridas de Jesús.

¿Qué sucede el domingo?

Al tercer día Jesús no estaba en el sepulcro, pero es visto por María poco después que lo confunde con un jardinero.

Esto puede ser una indicación de que Jesús se había disfrazado para ocultarse de los judíos por miedo a que le volvieran a colgar si le veían. ¿Por qué otra razón iba a vestirse como jardinero?

El Dr. Sparrow Simpson en La Resurrección y el Pensamiento Moderno ofrece una explicación al hecho de que María encontrara la tumba de Jesús vacía señalando la posibilidad de que Jesús había estado inconsciente hasta ese momento.

Un famoso Juez del Tribunal del Distrito de Sydney escribe:

“La idea de que los cuerpos muertos podían ser reanimados era habitual en la época de nuestro Señor, y perduró durante muchos cientos de años, tanto antes como después; en realidad, siempre que la investigación científica estuvo poco desarrollada.

El hecho de que los signos de la muerte se simulan a veces en un cuerpo aún vivo, y que se necesitan pruebas finas para comprobar su realidad, es evidente por el siguiente pasaje del libro jurisprudencia médica de Taylor.

“Ahora estamos en condiciones de analizar la cuestión de si Jesús realmente murió en la Cruz. Si tomamos las narraciones de los Evangelios tal como están, existe una ausencia total de todos los criterios que distinguen la muerte real de la aparente. Hubo una colocación apresurada en el sepulcro a las tres horas de la crucifixión. No hubo autopsia médica, ni prueba con el estetoscopio, ni investigación de las pruebas de quienes habían estado últimamente con él. No tenemos narración alguna de José de Arimatea, que lo puso en la tumba; ninguna de Nicodemo, que se dice que estuvo con José y proporcionó las especias y ungüentos habituales para el enterramiento, y ninguna del jardinero que, según las circunstancias, pudo haber sido un testigo presencial” (p. 20).

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¿Jesús predijo su muerte?

Con toda la información histórica y de medicina disponible en la actualidad, no podemos concluir con certeza que Jesús muriera y resucitara. Pero aún así se podría argumentar que, según los evangelios, Jesús profetizó su muerte y resurrección. Así que analicemos este punto también.

No olvidemos que Jesús ya había predicho qué sucedería con él y de qué forma ocurriría. Les dijo a los judíos que su caso sería como el del profeta Jonás. Jonás sobrevivió tres días y tres noches en el vientre de una ballena y salió vivo. Pero Jesús no estuvo tres días y tres noches en el sepulcro, sino un día y dos noches según los evangelios. Fue bajado de la cruz antes del sábado y el domingo al amanecer ya no estaba. Es decir, que la profecía solo podía ser interpretada en el sentido de que sería sometido a condiciones que normalmente acaban con la vida de las personas y de las cuales es inimaginable pensar que alguien pueda escapar de ellas, pero aun así sobreviviría. Esta es la única interpretación posible.

Entonces, ¿por qué parece haber una contradicción entre estas dos profecías? La explicación más razonable es que estas palabras no fueran dichas por Jesús sino por los propios autores de los evangelios. Las razones son las siguientes:

Las palabras de la profecía de que Jesús moriría y resucitaría difieren en cada evangelio. Mateo describe que los discípulos se sintieron entristecidos cuando Jesús les dijo la profecía. Lucas dice que ellos no le entendieron. En Juan se dice que los discípulos no sabían que Jesús iba a resucitar. Y en Marcos, cuando Jesús se aparece ante sus discípulos, ellos al principio no creían que había resucitado lo que demuestra que no tenían constancia de la profecía.

Los primeros cristianos no podían decir públicamente que Jesús había sobrevivido a la crucifixión porque si lo hacían, hubiesen sido capturados, interrogados y posiblemente ejecutados como cómplices. Tampoco podían decir que Jesús había muerto porque entonces estarían dando la razón a los judíos en afirmar que Jesús era falso. De ahí que posiblemente comenzaran a decir que Jesús tras morir había revivido de entre los muertos. Esto es lo que probablemente les permitiera predicar el mensaje de Jesús al comienzo, y después se incorporaran estas palabras en los evangelios que se escribieron posteriormente.

¿Jesús subió al cielo?

Después de la crucifixión

Tras este evento, si Jesús hubiese resucitado, tendríamos que ser capaces de encontrar indicios en los evangelios de un ser que ya no tema ser arrestado, ni a la muerte. Jesús ahora sería capaz de demostrar que era el Mesías esperado por los judíos sin ningún obstáculo, es más, podría manifestarse como el Hijo de Dios y mostrar su amor a sus enemigos predicándoles para que creyeran en él. Por otro lado, deberíamos ver indicios de la alegría de los compañeros ya que, tras varios años, su maestro por fin había cumplido con la misión para la que había sido destinado.

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Sin embargo, los evangelios describen una realidad completamente distinta. Jesús abandona Jerusalén a toda prisa, a escondidas y se reúne con sus discípulos en secreto sin hacer ninguna aparición pública. Ellos no son capaces de creer que es él. Tiene que explicar a sus discípulos que no es un espíritu, come y bebe con ellos y les muestra sus heridas. Además, les recrimina el hecho de que no hayan tenido más fe en él y que le hayan dado por muerto.

Conviene mencionar que hay un versículo en los evangelios que algunos interpretan como una aparición milagrosa de Jesús. Sin embargo, el versículo no contiene una mención explícita de ello ni demuestra que la aparición fuese milagrosa o que Jesús no tuviese un cuerpo mortal. Jesús ya les había confirmado anteriormente que su cuerpo era material.

¿Jesús subió al cielo?

Los evangelistas afirman que unos cuarenta días después de los trágicos acontecimientos de la crucifixión fue ascendido al cielo en una nube. Analicemos lo que ocurrió:

Una vez que Jesús demostró que tenía un cuerpo físico y mortal, es una locura decir que una nube de vapor se lo llevó a los cielos. Ninguna nube tiene el poder de elevar a un cuerpo físico. Decir que ascendió al cielo con su cuerpo mortal, es además, absolutamente contrario a las afirmaciones de Jesús, ya que él dijo que nadie puede subir al cielo excepto el que bajó de él. Y Jesús no bajó del cielo con un cuerpo físico. Tendría que desprenderse de su cuerpo físico y ascender con un cuerpo astral.

Pero entonces, ¿adónde se fue su cuerpo físico? No lo dejó en el sepulcro, y hemos visto que durante los días restantes de su estancia en su país nativo se movió con un cuerpo de carne y hueso.

Además, los pasajes en los que se basa la teoría de la ascensión son poco fiables. Mateo no dice nada sobre la ascensión; se limita a afirmar que después del salir del sepulcro, Jesús se dirigió a Galilea y se reunió con sus discípulos en una montaña que les había señalado

Marcos, sin relación alguna con lo que había mencionado antes, y sin dar detalles en cuanto al lugar, afirma que fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Esta última frase, “y se sentó a la derecha de Dios” hace que toda la afirmación pierda validez, ya que es inconcebible que el escritor fuese también al cielo y viera a Jesús sentado a la derecha de Dios. La verdad en relación con los doce últimos versículos de Marcos parece ser que fueron añadidos más tarde. Por lo tanto, esta narración no puede aceptarse como fiable.

Según San Lucas, se separó de sus compañeros, lo que está muy lejos de querer decir que ellos lo vieron subir al cielo.

Según los Hechos una nube le ocultó.

Pero ocultarse a sus ojos no significa subir al cielo. Podría haber subido a lo alto de la montaña y quedar oculto por nubes o niebla, para luego bajar por el otro lado y proseguir su viaje a otra región.

Juan confirma esto diciendo que Jesús se reunió por última vez con sus discípulos en el mar de Tiberiades, y dijo a Pedro: “Apacienta mis ovejas” y “Sígueme”.

Estas últimas líneas de Juan indican claramente que Jesús no subió al cielo, sino que viajó, probablemente a otro país.

Finalmente, comprobamos que los evangelistas están en desacuerdo en ciertos puntos importantes. Dos lo hacen subir al cielo desde Betania y desde el Monte de los Olivos, y un tercero desde Jerusalén, sin indicar el lugar; y Mateo dice que se dirigió a Galilea y se reunió con sus discípulos, y Juan, que se despidió de sus discípulos en Tiberiades.

La conclusión a la que llegamos es que es erróneo basar la teoría de la ascensión sobre una base tan insegura. Arthur Weigal, un egiptólogo y escritor del siglo 20 dice lo siguiente:

“La ascensión no se menciona en los primeros escritos cristianos, esto es, las Epístolas, ni al parecer aparecía en el primer Evangelio, el de San Marcos, ya que las palabras “fue elevado al cielo” son más bien vagas y se incluyen en los doce últimos versículos del libro que ahora reconocen prácticamente todos los especialistas en la Sagrada Escritura como una adición muy posterior. […] Esta ascensión al cielo era el final habitual de las leyendas míticas de las vidas de los dioses paganos.”

El Profesor Paulus también escribe que la ascensión no tuvo lugar:

“El lugar en que Jesús murió realmente, ellos (los discípulos) nunca lo supieron, por lo que describen su despedida como una ascensión.”

Si Jesús no murió en la Cruz ni subió al cielo, ¿a dónde fue?

¿Dónde murió Jesús?

Jesús mismo proclamó que fue enviado a las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Predijo incluso que iría a la búsqueda de los israelitas perdidos y los encontraría. Es por lo tanto plausible pensar que cuando vio que los judíos palestinos no iban a aceptarlo, y que no se detendrían hasta matarle, abandonó el país y se fue a la búsqueda de las ovejas perdidas, que no pertenecían a los judíos palestinos. La investigación moderna ha demostrado que los afganos, los habitantes de Cachemira y los Beni Israel de Bombay, son descendientes de Israel. Aunque aquí se mencionan dos fuentes, en realidad hay una gran cantidad de información sobre este punto.

En 1908, el fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Mirza Ghulam Ahmad publica el libro “Jesús en la India”, donde por primera vez, argumenta que Jesús está enterrado en una tumba existente en Cachemira, India.

Esta tumba es conocida entre los aldeanos como la tumba de un profeta. El autor del libro llegó a la conclusión de que se trataba de un profeta semítico y probablemente hebreo. Su investigación posterior confirmó este hallazgo, ya que fue informado que el profeta, que era también conocido con el nombre de Yus Asaf, era un extranjero que llegó a Cachemira hace unos 1900 años. Estos y otros factores lo llevaron a pensar que el profeta enterrado en Cachemira no podía ser otro que Jesús de Nazaret, que fue a la India en busca de las tribus de Israel que vivían en aquellas regiones septentrionales del país.

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