9. El Ahmadíat o La Yamat Musulmana Ahmadía
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El Ahmadíat es el renacimiento del Islam Divinamente prometido, profetizado en el Sagrado Corán y por el Profeta Muhammadsa.

El Libro Sagrado afirma:

wa ājerīna minhum lam-mā yalhaqū bihim wa huwal ‘azīzul hakim

“Y entre otros de aquellos aque que aún no se les han unido a ellos;

y Él es el Poderoso, el Sabio”, (62:4).

El Santo Profetasa dijo:

kaifa antum izā nazala ibnu maryama fīkum wa imāmukum minkum

“¿Cuál será vuestra condición cuando el Hijo de María aparezca entre vosotros

y sea vuestro Imam de entre vosotros mismos?”.

(Sahih Bukhari, “Kitabul Anbiya”). 

El Mesías Prometido y Mahdi 

 

 Hazrat Mirza Ghulam Ahmad

(La paz sea con él)

1835 – 1908

 Ahora presentamos una tradición del Profetasa acerca de la llegada del Mesías e Imam Mahdias:

‘an abī hurairatara qāla “kun-nā yulūsan ‘indan-nabiy-yisa iz nazalat ‘alaihi sūratul yumu‘ati falam-mā qara’a wa ājarīna minhum lam-mā yalhaqū bihim qāla rayulun man hā ’ul ā’i yā rasūlal-lāhsa falam yurāji‘ hun-nabiy-yusa hat-tā sa’alahū marratan au marrataini au zalāzan qāla wa fīnā salmānul fārisiyyu, qāla fa wada‘an-nabiy-yusa yadahū ‘alā salmāna zum-ma qāla lau kānal ‘imānu ‘indaz-zuray-yā lanā lahū riyālun min hā ’ulā’i

Hazrat Abu Hureirara narra que estában sentados con el Santo Profetasa cuando se reveló el Sura Al-Yuma que dice: “Y él aparecerá entre otros que aún no se han unido a los Compañeros del Profetasa”. Entonces preguntamos: “¿Quiénes son ellos, oh Profeta de Al’lah?”. Entre nosotros estaba sentado Salmanra de Persia. El Santo Profetasa puso su mano sobre Salmanra y dijo: “Si la fe asciendiera incluso a las Pléyades, un hombre (o algunos hombres) de entre sus descendientes la traerá de vuelta a la tierra”.

 (Sahih Bukhari, “Kitabul tafsir Sura Al-Yuma”; Sahih Muslim).

Dios Todopoderoso dice en el Sagrado Corán:

huwal-lazī arsala rasūlahū bilhudā wa dīnil haq-qi li

yuzhirahū ‘alad-dīni kul-lihi’

“Él es quien ha enviado a su Mensajero con la guía y la Religión de la verdad, para hacer que prevalezca sobre todas las religiones”, (61:10).

En el comentario de este versículo se menciona lo siguiente:

zālika ’inda ’ īsabni Maryama wa hīna tasīrul mil-latu wāhidatan

“Y eso será con la llegada del Hijo de Maríaas

y cuando la Comunidad se haga una”.

Será durante el tiempo del Mesías Prometidoas que la religión verdadera prevalecerá sobre todas las religiones falsas y solo una religión permanecerá: el Islam.

(Ibn Jarir, volumen 28, p. 53).

En el famoso libro de los chiitas “Ghayatul Maqsud” (vol. 2, p. 123), en relación a este versículo del Santo Corán, se afirma:

“El ‘rasul’ (Mesías) mencionado en este versículo (61:10) del Libro Sagrado

se refiere al Imam Mahdi”.

La Yamat Musulmana Ahmadía fue fundada en 1889 por el Mesías Prometido e Imam Mahdi, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas, en una remota y desconocida población llamada Qadián, situada en la región del Punyab (India). Él era un devoto seguidor del Santo Profeta Muhammadsa, anunció que había sido receptor constante de revelaciones Divinas desde algunos años y que Dios le había informado que el día del renacimiento del Islam estaba a punto de comenzar, y que dicho renacimiento se produciría a través de él.

En 1889 proclamó que él era el Reformador de los Últimos Días, el “esperado” en la comunidad mundial de religiones, y en 1891 proclamó ser el Mesías Prometido, cuyo advenimiento en los Días Finales fue profetizado por el Profeta del Islamsa. También proclamó, bajo guía Divina, que con su llegada se cumplieron las profecías que aparecen en todas las grandes religiones acerca de la llegada de un gran Maestro en los Últimos Días.

Así pues, sentó las bases de la Comunidad Musulmana Ahmadía después de recibir la siguiente revelación de Dios Todopoderoso:

yā ahmadu bārakal-lā hu fika mā ramaita iz ramaita wa lākin-nal-lā ha ramā ar-rahmānu ‘al-lamal qur’āna li tunzira qaumam-mā unzira ābā’u hum wa litastabīna sabīlul mujrimīna qul in-nī umirtu wa anā

aw-walul mu’minīn

“¡Al’lah te bendice, oh Ahmad!

No fuiste tú quien lo inició, sino que fue Al’lah Quien lo inició.

El Clementísimo te ha enseñado el Corán para que adviertas a la gente cuyos antepasados ​​no han sido advertidos y para que el camino de los culpables se haga manifiesto. Proclama: ‘He sido elegido y soy el primero de los creyentes’”.

(“Brahin-e-Ahmadiyya”, parte III, primera edición, Ruhani Khazain, vol. 1, pp. 238-242; “Aina Kamalat-e-IsIam”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 5, p. 550).

El Mesías Prometido y Mahdias publicó el 1 de diciembre de 1888 el siguiente “Ishtihar” (pronunciamiento):

“En este lugar, hay otro mensaje que quiero darle al público en general y a mis hermanos musulmanes en particular, y es como sigue:

Se me ha encomendado advertir a aquellos que están deseosos de la verdad, que quieren aprender sobre la verdadera fe (iman), acerca de la verdadera rectitud, del verdadero amor de Al’lah y que desean alejarse de una vida ociosa y traicionera, que deben hacer el Baiat (juramento de iniciación) en mis manos. Por lo tanto, aquellos que tengan un corazón lo suficientemente fuerte como para hacerlo, es su deber unirse a mí, pues voy a ser su consolador y voy a tratar de aliviar su carga. Dios Altísimo bendecirá mis oraciones y mi atención hacia ellos. Sin embargo, la condición es que deben estar completamente dispuestos a obedecer las leyes promulgadas por Al’lah. Este es un mandamiento de Dios que les he transmitido hoy.

Respecto a esto se me ha revelado lo siguiente en árabe:

izā ‘azamta fatawak-kal ‘alal-lāhi wasna‘il fulka bi a ‘yuninā

wa wahyinā al-ladbīna yubāyi ‘ūnaka in-namā yubāyi

‘ūnal-lā ha yadul-lā hi fauqa aidīhim.

‘Cuando estés completamente determinado, debes confiar en Al’lah

y delante de Nosotros, y de acuerdo a Nuestra revelación,

preparar un Arca (Nizam-e-Yamat).

Aquellos que se inicien en tus manos, la Mano de Dios estará sobre ellos’”.

(“Ishtihar”, 1-12-1888, p. 2; “Tabligh-e-Risalat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahamd, vol. 1, p. 145).

En marzo de 1899, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se trasladó a Ludhiana y al cuarto día de ese mes publicó un folleto en el que decretaba:

“Dios Altísimo desea fundar una Yamat de fieles para manifestar Su Gloria y Poder. Él hará crecer y prosperar dicha Comunidad, para establecer el amor de Al’lah, la rectitud, la pureza, la piedad, la paz  y la buena voluntad entre los hombres. Este será un grupo de personas dedicadas a Dios. Él los fortalecerá con Su propio espíritu, los bendecirá y los purificará, y los multiplicará sobremanera como ha prometido. Miles de personas veraces se unirán a Sus filas. Él Mismo cuidará de ellos y hará crecer esta Yamat, tanto que su número y progreso sorprenderán al mundo. La Comunidad será un faro tan alto que iluminará los cuatro rincones de la tierra. Sus  miembros servirán de modelo de las bendiciones islámicas. Mis verdaderos seguidores sobresaldrán de entre los demás. Siempre aparecerán entre ellos, hasta el Día del Juicio, personajes que serán los Elegidos de Dios en todos los aspectos. Así lo ha decretado el Todopoderoso. Él hace lo que desea”.

(“Ahmadiyyat: The renaissance of Islam”, Muhammad Zafrulla Khanra, 1978, p. 41).

El Baiat, o la iniciación formal, tuvo lugar el 23 de marzo de 1889, en Ludhiana (India), en la casa de Hazrat Sufi Ahmad Janra y Hazrat Maulana Hakim Nuruddinra fue el primero que realizó el Baiat a manos del Mesías Prometido y Mahdias. Así, en 1889 y bajo la guía Divina, el Mesías Prometidoas estableció las bases de su Comunidad, a la que más tarde le fue dado el nombre de “Yamat  Musulmana Ahmadía”. En 1891, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadiánas afirmó ser el Mesías, cuya venida fue predicha por Muhammad Mustafasa.

El Santo Profetasa predijo de la siguiente manera la condición del Islam en el momento de la llegada del Mesías y Mahdias:

lā yabqā minal islami il-lasmuhū wa lā yabqā minalqur’āni

il-lā rasmuhū masāyiduhum ‘āmiratunw-wa hiya jarābun

minal hudā ‘ulamā’u hum sharru man tahta adīmis-samā’i

min ‘indihim tajruyul fitnatu wa fīhim ta’ūdu

“Llegará un tiempo al mundo cuando no quedará nada del Islam excepto su nombre y nada permanecerá del Corán excepto su texto;

sus mezquitas estarán espléndidamente decoradas pero desprovistas de guía;

y sus teólogos serán la peor creación bajo la bóveda celeste;

disputas surgirán de ellos y regresarán hacia ellos”.

(Mishkat, “Kitabul ilm fatha uthalith”, p. 38).

Tras declarar la precaria situación de la “Ummat-e-Muslima” (la Umma o nación musulmana), el Santo Profetasa también dio las buenas nuevas de que en ese momento crítico Al’lah enviaría al mundo al Mesías e Imam Mahdi y que este traería el resurgimiento del Islam y lo conduciría a su victoria universal.

El Mensajero de Al’lahsa dijo acerca del Imam Mahdias:

qāla rasūlul-lāhisa ‘isābatun taghzūl hinda wa hiya takūnu

ma‘al mahdiyyi ismuhū ahmad

“El Profetasa dijo:

‘Una comunidad luchará en la India

y estará con el Mahdi, cuyo nombre es Ahmad’”.

(Rawahul Bukhariyyu fi Tarikhi-hi).

Hazrat Abdul’lah bin Hariz bin Yazira narra de Muhammadsa:

‘an ‘abdil-lāhibnil hārizibni yaz’iz-zubaidiyyira qāla:

qāla rasūlul-lāhisa yajruju nāsun minal mashriqi fa yuwat-ti’ūna lil mahdiyyi ya‘nī sultānahū

“Hazrat Abdul’lah bin Hariz bin Yazira narra que el Santo Profetasa dijo:

‘Un grupo de personas aparecerá en Oriente

que allanarán el camino para el éxito del Mahdi;

es decir, trabajarán para el progreso y la prevalencia del Mahdi’”.

(Sunan Abu Daud, vol. 2, bab khurujul Mahdi; Sunan Ibn-e-Majah Misri p. 519, bab khurujul Mahdi).

Otra tradición del Profetasa es la siguiente:

qālan-nabiyusa yajrujul mahdiyu min qaryatin yuqālu lahā kad‘ah wa yusad-diqu hul-lāhu ta‘ālā wa yajma‘u ashābahū min aqsal bilādi ‘alā ‘id-dati ahli badrin bi zalāzi mi’ati wa zalāzata ‘ashara rayulan wa ma‘ahū sahīfatun majtūmatun fihā ‘adadu ashābihī bi asmā’ihim wa bilādihim wa yilālihim

“El Santo Profetasa dijo:

‘Dios Todopoderoso mostrará señales en su testimonio

y como los Compañeros del Profeta en Badar,

se le concederán al Mahdi 313 ilustres Compañeros,

cuyos nombres y direcciones serán registrados en un Libro de autoridad’”.

En este sentido, los nombres y direcciones de 313 Compañerosra del Mesías Prometido y Mahdias están escritos en un libro escrito por él mismo.

(“Jawaharul Israr”, p 56, Hazrat Sheikh Ali bin Hamza bin Ali-ul-Malakul Tusi, Irshadat-e-Faridi, vol. 3, p. 70).

Jawaharul Israr Sahib escribe que en el libro de Hazrat Ahmadas titulado “Arbain” (‘Los cuarenta folletos’) se ha recogido la siguiente tradición:

‘an ‘abdil-lāhibni umarara qāla qāla rasūlul-lāhisa yajrujul mahdiyu minal qaryati yuqālu lahā kad‘atun

“Hazrat Abdul’lah ibn Umarra narra que el Santo Profetasa declaró:

‘El Mahdi aparecerá en un pueblo llamado Qada’”.

(Jawahirul Israr”, p. 56; Baharul Anwar, vol. 13, p. 23).

En este sentido, Hazrat Mirza Tahir Ahmadrh, Jalifatul Masih IV, escribe:

“La proclamación de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadiánas suscitó una feroz oposición por parte de los líderes religiosos de todas las principales creencias. Sus seguidores fueron sometidos a una extrema persecución y se les privó de libertad religiosa, y de sus derechos humanos fundamentales. Incluso se han promulgado leyes en algunos países para inflingirles severos castigos y enjuiciarlos por el simple acto de profesar y predicar su fe. No obstante, toda su gran oposición no pudo ni puede detener en absouluto el progreso del Ahmadíat, que hoy en día incluso está progresando más rápido que nunca. Todos los esfuerzos de los fanáticos hostiles, sean individuos, grupos o gobiernos, han fracasado totalmente en su objetivo determinado de exterminar la Comunidad Musulmana Ahmadía de la faz de la tierra”.

(Mensaje del Jubileo Centenario, pronunciado en 1989 por Hazrat Mirza Tahir Ahmad).

El Ahmadíat es el Islam en su máxima pureza y no una nueva religión; en otras palabras, es el renacimiento del Islam en los Últimos Días. En este sentido, los musulmanes áhmadis siguen estrictamente la religión original del Islam y no han añadido o quitado nada en lo que concierne a las creencias y los actos fundamentales de adoración. A los miembros de la Yamat Musulmana Ahmadía se les requiere ilustrar en su vida cotidiana todos los valores sociales, morales y espirituales inculcados por el Islam, de los cuales el ejemplo más elevado fue mostrado en la vida del Santo Profeta del Islamsa. La Comunidad que el Mesías Prometido y Mahdias inició es la encarnación del mensaje benevolente del Islam, o sea de paz, hermandad universal y sumisión a la Voluntad de Dios, en su pureza pristina.

La Yamat Musulmana Ahmadía fue establecida bajo la guía Divina con el objetivo de revivir en la humanidad los altos valores morales y espirituales del Islam. Alienta el diálogo interreligioso y diligentemente busca eliminar los malentendidos entre todas las creencias religiosas. Defiende la paz, el respeto mutuo, el amor y la comprensión entre los seguidores de las diversas religiones. Además, cree firmemente que no debe haber ninguna compulsión en materia de religión. Al mismo tiempo, rechaza energéticamente la violencia y el terrorismo perpetrado en cualquier forma y el bajo pretexto que sea.

La Yamat se esfuerza en revivir la fe en Al’lah, exponer las bellezas espirituales y las excelencias de las enseñanzas de Dios, en infundir esperanza, fe y coraje en los corazones de todas las razas y naciones del mundo, e inculcar entre ellos un espíritu de tolerancia, buena voluntad y un sentimiento de verdadera fraternidad. Así pues, busca unir a la humanidad con su Creador y, de este modo, establecer la paz en todo el mundo. La Comunidad Musulmana Ahmadía es bien conocida por su participación activa en el bienestar social y en satisfacer no solo las necesidades médicas y educativas de sus propios miembros, sino además de las comunidades en las que se encuentra establecida. Por ejemplo, en África y Asia hay decenas de escuelas musulmanas áhmadis, hospitales e instalaciones médicas que permanecen activas sin costo alguno para el público.

Hoy en día, las ramas de la Yamat Musulmana Ahmadía se extienden por todo el globo y actualmente goza de la lealtad de decenas de millones de personas procedentes de todas las regiones de la tierra y de todas las razas y colores; y sus miembros están aumentando rápidamente en todo el mundo.

El Nombre “Yamat Musulmana Ahmadía”.

En la India se efectuó un censo en 1901 y el Mesías Prometido y Mahdias emitió un aviso a sus seguidores instruyéndoles a registrarse en los documentos del censo bajo el título de “musulmanes áhmadis”. Así distinguió a sus seguidores de los otros musulmanes, confiriéndoles el nombre de “áhmadis”.

(“Hazrat Ahmad”, Hazrat Mirza Bashirud-din Mahmud Ahmad, p. 43).

El nombre “Yamat Musulmana Ahmadía” fue dado a la Comunidad por el propio Mesías Prometido y Mahdias, para conmemorar el bendito nombre del Santo Profetasa, que era doble: Muhammad y Ahmad. La misión del Mesías Prometidoas era continuar la obra del Profeta Muhammadsa bajo su segundo nombre, “Ahmad”. Por tanto, los nombres “áhmadi”, “Ahmadíat” y “Yamat Musulmana Ahmadía” simplemente se usan para distinguir a los musulmanes áhmadis del resto de musulmanes, y para diferenciar el punto de vista áhmadi de otras interpretaciones del Islam.

El Mesías Prometido y Mahdias escribe:

“El nombre más apropiado para esta Comunidad y que preferimos para nosotros mismos es ‘Musulmanes de la Yamat Ahmadía’. Hemos escogido este nombre porque el Santo Profetasa tenía dos nombres: Muhammad y Ahmad. Muhammad era su nombre de gloria y Ahmad era su nombre de belleza. En el nombre ‘Muhammad’ estaba implícita la profecía de que el Santo Profetasa castigaría con la espada a los enemigos que atacarían al Islam con la espada y que matarían a cientos de musulmanes. Por otro lado, su nombre ‘Ahmad’ indicaba que él extendería la paz  y la seguridad en el mundo. Dios dispuso así la vida del  Profetasa: su vida en La Meca fue una manifestación de su nombre ‘Ahmad’, enseñándole a los musulmanes paciencia y resistencia; y su vida en Medina fue la manifestación de su nombre ‘Muhammad’. Pero hubo una profecía que decía que el nombre ‘Ahmad’ se manifestaría de nuevo en los Últimos Días y que una persona aparecería a través del que las cualidades de la belleza, que caracterizan a ‘Ahmad’, se manifestarían y todas las luchas llegarían a su fin. Por esta razón, se ha considerado apropiado que el nombre de esta Comunidad sea ‘Yamat Musulmana Ahmadía’, para que todos los que escuchen este nombre se den cuenta de que esta Comunidad ha surgido para la propagación de la paz y la seguridad, y que no tiene nada que ver con ninguna lucha o combate”.

(“Majmuah Ishtiharat”, vol. 3, pp. 364-366).

Los áhmadis creen que la mision del Mesías Prometido y Mahdias era corregir a los musulmanes de los errores y las costumbres supersticiosas que habían hecho mella en sus creencias y prácticas durante catorce siglos, y mostrarles cómo seguir el Islam de la forma que se practicó en la época del Santo Profetasa.

Una tradición de Muhammadsa afirma que la “Ummati Muslima” (la Nación Musulmana) se dividiría en 73 grupos:

taftariqu um-matī ‘alā zalāziuw-wa sab‘īna mil-latan

kul-luhum fin-nāri il-la mil-latauw-wāhida

“Vendrá un  tiempo cuando mis seguidores se dividirán en setenta y tres grupos. Todos ellos merecerán el fuego excepto uno”.

(Jami Tirmidhi, “Abwabul iman bab iftaraq hadhi hil um-mati”).

Así, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas distinguió a sus seguidores de los otros musulmanes otorgándoles el título de “musulmanes áhmadis”.

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih IIra (el Segundo Jalifa), escribe en relación al nombre “Ahmadíat”:

“Los nombres ‘áhmadi’, ‘Ahmadíat’, etc., no apuntan a una nueva religión. Los áhmadis son musulmanes y su religión es el Islam, e incluso la más mínima desviación de ella la consideran errónea y degradante. Es cierto que los áhmadis han adoptado los nombres ‘Ahmadíat’, ‘Movimiento Ahmadía del Islam’, ‘Yamat Musulmana Ahmadía’ y así sucesivamente, pero la adopción de un nombre en particular no es adoptar una nueva religión. El nombre ‘Ahmadíat’ se refiere a la reinterpretación o una reafirmación de la religión del Sagrado Corán. Es una expresión presentada, bajo la guía Divina, por el fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Por eso, los nombres ‘áhmadi’, ‘Ahmadíat’ y ‘Yamat Musulmana Ahmadía’ se usan simplemente para distinguir a los musulmanes áhmadis de otros musulmanes y la interpretación áhmadi de otras interpretaciones del Islam.

Diferentes grupos de musulmanes, debido a sus creencias y perspectivas particulares, han adoptado distintos nombres, por lo que fue necesario adoptar un nombre para distinguirnos de los demás y el mejor que podríamos adoptar era el nombre ‘áhmadi’ y ‘Ahmadíat’. Este nombre tiene un significado especial para nuestro tiempo, ya que ha sido designado para la propagación en todo el mundo del mensaje universal del Santo Profetasa. Es el tiempo para la difusión de las alabanzas de Dios y para la difusión del conocimiento de Su generosidad y belleza, y la época para la manifestación del atributo de ‘Ahmadíat’, ya que el atributo de ‘Muhammadíat’ ya tuvo su manifestación en el pasado. Por tanto, no se podía haber adoptado mejor denominación”.

(“Invitation to Ahmadiyyat”, The London Mosque, 1980, pp. 3-4).

 Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, El Mesías Prometido e Imam Mahdias.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas fue el fundador de la Yamat Musulmana Ahmadía y el Mesías y Mahdi de los Últimos Días. Nació el 13 de febrero de 1835 en Qadián (India) y lo hizo siendo gemelo, pues su nacimiento fue precedido por la llegada de una hermanita que murió pocos días después. Hay una predicción del famoso santo y erudito Hazrat Muhiyuddin Ibn Arabi que decía que el Mesías Prometido nacería siendo gemelo.

Mirza Ghulam Murtaza, padre de Hazrat Ahmadas, era un líder en el Punyab y el principal terrateniente de Qadián. Su padre tuvo el derecho de ocupar un asiento en la “darbar” o corte del emperador Moghul y esto continuó para él bajo los gobiernos sij y británico. También tenía casas en otras ciudades, aunque esto no implicaba riquezas, sino que solo significaba que tenía sirvientes y una reconocida posición de autoridad. Por ello, Hazrat Ahmadas fue enseñado en casa por varios tutores.

La familia era de ascendencia noble, que normalmente significaba que era descendiente de un exitoso guerrero. En este sentido, alrededor del año 1530, Mirza Hadi Baig, un líder de asia central y de ascendencia persa, salió de Samarcanda (en la actual Uzbekistán) y, acompañado por su familia y unos 200 prisioneros, entró en Punyab y se estableció en un área abierta en el distrito de Gurdaspur, a unos 105 km al este de Lahore. Allí fundó una aldea amurallada y fortificada que llamó Islampur.

Mirza Hadi Baig era descendiente del tío del famoso Amir Taimur y, como descendiente de la familia real que había fundado el Imperio Moghul, se le concedió un terreno de varios cientos de aldeas y al mismo tiempo fue nombrado juez o “qadi” del distrito circundante. Islampur, el pueblo que fundó, llegó más tarde a ser conocido como “Islampur Qadi”. Con el transcurso del tiempo la palabra “Islampur” fue abandonada y al pueblo se le empezó a llamar solo “Qadián”, con lo que al final adquirió definitivamente dicho nombre.

(“Ahmad, the guided one”, Iain Adamson, pp. 17-18).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas llevó una vida completamente inocente, pura y benevolente, siguiendo hasta en el detalle más minúsculo el patrón establecido por el Santo Profetasa. Así, su vida reflejaba en gran manera la del Profetasa. No recibió mucha educación formal, pero hizo un estudio profundo del Sagrado Corán y de las escrituras de otras religiones, y estaba especialmente dotado del conocimiento de las profundas verdades eternas.

En 1876, el padre de Hazrat Ahmadas enfermó. En ese momento, después de pasar algunas horas a su lado, se retiró a su habitación y entonces le fue revelado que su padre moriría ese mismo día, tras la puesta del sol, a través del siguiente versículo del Santo Corán:

was-samā’i wat-tāriq

1

“Por el cielo y la estrella de la mañana”, (86:2).

(“Dhikr-e-habib”, p 224, por Hazrat Mufti Muhammad Sadiqra, Diciembre de 1936; “Tadhkirah”, segunda edición, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, p. 23).

La revelación fue recibida el 3 de junio de 1876 y su padre falleció ese mismo día. El Mesías Prometidoas se sintió muy triste y un pensamiento cruzó su mente: que con la muerte de su padre, su apoyo financiero también cesaría y podrían llegar días de pobreza.

A continuación se sintió un poco somnoliento y recibió la siguiente revelación ese mismo 3 de junio de 1876:

alaisal-lāhu bikāfin ‘abdahū

“¿No es Al’lah suficiente para Sus siervos?”, (39:37).

(“Kitabul Bariyyah”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 13, pp. 161-2).

Estas palabras quedaron tan grabadas en su mente, que se dio cuenta de que Dios no lo abandonaría y de que Él solo se encargaría de sus necesidades; y así sucedió, pues durante el resto de su vida, Dios Altísimo lo bendijo sobremanera, ya que todas sus necesidades fueron cubiertas por Al’lah y todos sus esfuerzos fueron bendecidos por Él. Como le fue revelado, su padre murió ese mismo día, tras la puesta del sol. Entonces, el Mesías Prometido y Mahdias hizo que las palabras de esta última revelación fuesen grabadas en un anillo. Por eso, áhmadis de todo el mundo llevan anillos con las palabras de dicha revelación inscritas en un hermoso diseño.

(“Sirat Hazrat Mesihe Maud y Mahdisa”, por Sheikh Yaqub Ali Irfanira, p. 31).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas fue conocido desde temprana edad por su veracidad, piedad e integridad. Su conocimiento del Islam y su devota defensa de su religion en contra de todos los críticos eran reconocidos. No obstante, cuando en 1891 declaró ser el Mesías Prometido bajo la guía Divina, los que le habían reverenciado antes ahora lo atacaban, aunque sin temor alguno él continuó con su proclama de ser el Mesías, tal como lo habían predicho el Santo Profetasa, las profecías del Libro Sagrado y la Santa Biblia. De hecho, cumplió todas las profecías existentes acerca del advenimiento de un Reformador en los Últimos Días. Además, hizo hincapié en que su propósito, al ser elegido por Dios, era traer una nueva vida a la religión del Islam, que se había contaminado y corrompido a través de los siglos; y establecer la supremacía de la misma sobre todas las demás religiones. Afirmó que el Islam es una religión viva y que al ser practicada correctamente, un buscador puede establecer una relación viva con Al’lah y la comunión con Él. No trajo nuevas enseñanzas, pero fue el más devoto seguidor y servidor de Muhammadsa. Proclamó que el Dios Único y Vivo habla al hombre que se somete completamente a Él según el Islam.

El Mesías Prometido y Mahdias recibió revelaciones verbales de Al’lah durante unas tres décadas y se han recopilado de sus diversas obras y publicado en forma de libro cuyo título es “Tazkirah”. Hazrat Mirza Ghulam Ahmadsa, después de tener una vida muy exitosa con respecto a su misión espiritual, falleció el 26 de mayo de 1908 en Lahore (ciudad ahora situada en Pakistán):

in-na lil-lāhi wa in-nā ileihi rāyi’ūn

 ¡Ciertamente venimos de Al’lah y hacia Él retornaremos!

Su cuerpo fue llevado de Lahore a Qadián y su oración fúnebre fue dirigida por Hazrat Maulana Nuruddinra, quien más tarde se convirtió en el Primer Jalifa del Mesías Prometidoas. En verdad, Hazrat Ahmadas dejó tras su partida una Comunidad con miles de fieles, que ahora ha aumentado a decenas de millones de personas en todo el mundo y que continúa con su misión.

Maulana Abul Kalam Azad, editor del diario “Akhbar Vakeel” de Amritsar (India), escribió lo siguiente tras el fallecimiento del Mesías Prometido y Mahdias:

“Ese hombre era una gran persona con una pluma llena de magia y una lengua que encantaba a sus oyentes; aquella persona cuyo cerebro era una combinación de maravillas, cuya vista era de gran alcance y cuya voz era como una resurrección, y cuyos dedos se entrelazaban en los alambres de la revolución espiritual, con puños como dos baterías bien cargadas; esa persona que durante treinta años fue como un terremoto espiritual y una tormenta en el mundo de la religión; y la persona que, como una trompeta en el Últimos Días, despertó a aquellos que estaban perdidos en el sueño de la vida mundana… ha muerto pacíficamente.

La muerte de Mirza Ghulam Ahmad no es tal que no debamos aprender una lección de la misma. Dichas personas que traen una revolución en el mundo intelectual y religioso no aparecen en el mundo a menudo. Este increíble tipo de figuras históricas revolucionarias rara vez aparecen en la escena mundial y, cuando lo hacen, provocan una memorable revolución en el mundo… Mientras que la grandeza de Mirza Sahib es reconocida, habiendo incluso serias diferencias en términos de algunas proclamas y creencias, su fallecimiento ha recordado a los musulmanes cultos y de élite que un gran hombre de entre nosotros ha abandonado para siempre este mundo, y con él la excepcional defensa del Islam contra los oponentes, que estaba vinculada con su persona, ha llegado a su fin. La peculiaridad con la que cumplió el deber de un ‘general victorioso del Islam’ contra sus enemigos nos obliga a reconocer abiertamente sus servicios hacia el Islam. La literatura de Mirza Sahib escrita contra los cristianos y los aryas ha recibido aprobación general y gran aceptación, y sobre su estilo único él no necesita ninguna introducción. Tenemos que reconocer desde nuestro corazón los valores y la grandeza de tal literatura ahora que ha terminado su tarea… En el futuro, no hay esperanza de que una persona de tal grandeza vuelva a nacer de nuevo en la India”.

(“Vakeel”, Amritsar; “The Review of Religions”, vol. LXXXVI, no. 5, Mayo de 1991, p. 38).

Proclamas Del Mesías Prometido y Mahdias.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas, hizo las siguientes tres importantes proclamas:

  1. Que el Mesías de los cristianos y el Mahdi de los musulmanes eran la misma persona, y que él mismo era esa persona.

 

  1. Que él era el Mesías y Mahdi (líder guiado) mencionado en las profecías del Santo Profetasa y de Jesúsas en la Sagrada Biblia.

 

  1. Que Jesús de Nazaretas no murió en la cruz, sino que falleció de muerte natural y no regresará jamás.

 

El Mesías Prometidoas escribe:

“La santa y pura revelación de Dios Todopoderoso me ha informado que he sido enviado por Él como ‘el Mesías Prometido y Mahdi’, y el árbitro para dirimir las diferencias internas y externas. Respecto a los nombres de ‘Mesías’ y ‘Mahdi’ que me han sido dados, también el propio Santo Profetasa me nombró con esos mismos calificativos. Además, Dios Altísimo, a través de una clara revelación, me ha dado esos mismos nombres. Por otra parte, las condiciones del mundo en esta época exigían que esos debían ser mis atributos. Así pues, hay tres testigos para mis nombres y a mi Al’lah, Quien es el Señor del Universo (Creador y Sustentador del Universo), lo tomo como mi testigo y declaro que he sido nombrado por Él”.

(“Arbain”, no. 1, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 17, p. 3).

Hazrat Ahmadas afirmó además:

“Si Dios Altísimo me llama ‘Nabi’ o ‘Rasul’, ¿cómo puedo negarme a ello? Estos títulos me han sido otorgados por Dios Mismo. ¿Cómo podría no usarlos? ¿Acaso debería temer a alguien aparte de Él? Juro en el nombre de Al’lah, que me ha enviado, que fabricar cualquier mentira en Su nombre conlleva Su maldición y que Él me ha enviado después de hacerme ‘Mesías Prometido’; que tengo plena fe en la revelación manifiesta que me ha dado, cuya verdad se ha establecido para mí, señal tras señal. Mi fe en ella es tan firme como la que tengo en los versículos del Sagrado Corán. No hay diferencia alguna, ni la más mínima. Estoy listo para proclamar en la Casa de Al’lah y declarar bajo juramento que el Dios que habla conmigo es el mismo que habló con Moisésas, con Jesúsas y con el Santo Profeta Muhammadsa, el Elegido.

 Muchas señales terrenales han dado testimonio sobre mi verdad, así como señales celestiales. El cielo ha sido mi testigo, al igual que la tierra, ya que ambos han declarado que soy el ‘Jalifa Prometido’. Pero yo también iba a ser rechazado, de acuerdo con las profecías. Aquellos cuyos corazones están envueltos en prejuicios no me aceptan, pero sé que Al’lah me ayudará de la misma manera en que Él siempre ha ayudado a Sus Mensajeros. Mis adversarios fracasarán, pues ellos no cuentan con la ayuda de Dios.

 Recordad que dondequiera que he negado ser un profeta (Nabuwat) lo he hecho en el sentido de que no soy un portador de una nueva ley o Sharia, ni soy un profeta independiente, ni un profeta en mi propio derecho. No obstante, soy un profeta en el sentido de que he recibido la gracia espiritual de parte de mi Mentor y Maestro, mi Rasul, (el Santo Profeta Muhammadsa), se me ha concedido su nombre y he sido dotado con el conocimiento de lo invisible a través de él y por causa de él; por eso soy un ‘Rasul’ y un ‘Nabi’ pero sin una Sharia. Nunca he negado ser un ‘Nabi’ en este sentido. Así pues, es desde este mismo punto ve vista que Dios me ha llamado ‘Nabi’ y ‘Rasul’. Entonces, en ese mismo sentido no niego ser un Nabi y un Rasul”.

(“A Misunderstanding Removed”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas dice:

“A través de la revelación, me ha sido completamente aclarado por Al’lah que yo soy el Mesías que estaba destinado a venir a esta Umma desde el principio; y ese último Mahdi que en el momento del deterioro del Islam y la difusión de la falsedad sería guiado directamente por Dios Altísimo; quien iba a presentar el alimento celestial (el Libro Sagrado) de una nueva forma a la humanidad y cuya aparición el Santo Profetasa había predicho hace 1300 años; yo soy tal persona”.

(“Tadhkaratush Shahadatain”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 20, p. 473).

El Mesías Prometidoas también afirmó que “la escencia de nuestra fe es:

lā ilāha il-lal-lāhu muhammadur rasūlul-lāh

No hay dios sino Al’lah,

(no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah),

Muhammad es el Mensajero de Al’lah.

Nuestra creencia, que tenemos en esta vida aquí en la tierra y a la que seguiremos adheridos firmemente hasta el momento en que pasemos al siguiente mundo, es que nuestro Líder y Maestro espiritual, Muhammadsa, es el Sello de los Profetas y el mejor de los Mensajeros. En sus manos se ha perfeccionado la religión y se han consumado las bendiciones de Al’lah que llevan al hombre por el camino recto, y a continuación a Dios Mismo. Además, sostenemos con absoluta certeza la creencia positiva de que el Santo Corán es el sello de todos los Libros Divinos y no puede agregarse ni restarse tan solo una iota de sus enseñanzas prescritas, límites, mandamientos y prohibiciones. No habrá jamás revelación ni palabra de Dios que vaya a enmendar, abrogar, cambiar o alterar cualquiera de los mandamientos del Sagrado Corán, ya que si alguien se adhiere a lo contrario, en nuestra opinión, deja de pertenecer al cuerpo de los creyentes y por lo tanto se convierte en un infiel”.

(“Izala-e-Auham”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 3, p. 170).

La Misión Del Mesías Prometido y Mahdias.

El cometido del Mesías Prometido y Mahdias ha sido predicho por el Santo Profetasa:

lau kānal īmānu mu‘al-laqan biz-zurayyā lanā lahū rayulun

au riyālum-min hā’ulā’i

“Él traerá la fe de vuelta a la tierra, incluso si hubiera ascendido a las Pléyades”, (es decir, que restablecerá la fe por medio de señales celestiales).

(Sahih Bukhari, “Kitabut-tafsir Surah Al-Jumuah”; Sahih Muslim).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas declaró que su misión era venir al mundo para hacer lo siguiente:

  1. Establecer la pura Unidad de Al’lah, libre de ideas politeístas.
  1. Fortalecer la relación entre el hombre y su Creador.

iii. Extender la virtud y la rectitud.

  1. Crear fe en Dios, demostrando el poder de Al’lah mediante señales celestiales.
  1. Sacar al hombre de la oscuridad de la duda y llevarlo a la luz de la fe y la certeza.
  1. Terminar con la guerra y la violencia, e inaugurar una era de paz universal.

vii. Unificar a la humanidad bajo la bandera del Islam.

viii. Purificar al Islam de errores e innovaciones, presentar y propagar su verdadera imagen.

El propio Mesías Prometido y Mahdias describe su misión:

“El propósito por el cual Dios me ha enviado es para que yo elimine el malestar que aflige la relación entre Al’lah y Sus criaturas, y que restaure los lazos de amor y sinceridad entre ellos. A través de la proclamación de la verdad debo traer la paz poniendo fin a las guerras religiosas y manifestar las verdades que han quedado ocultas a los ojos del mundo. Estoy llamado a demostrar esa espiritualidad que ha sido ocultada por la oscuridad egoísta. Por eso me incumbe demostrar en la práctica y no solo a través de palabras, los Atributos Divinos que penetran en los corazones de las personas y se manifiestan a través de la oración y la concentración. Pero sobre todo, es mi propósito plantar una vez más en los corazones de la gente la Unidad pura y brillante de Dios, que está libre de toda influencia de paganismo y que ha desaparecido por completo. Todo esto se realizará no mediante mi poder, sino por el poder de Aquel que es el Dios del cielo y de la tierra”.

(“Lecture Lahore”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 20, p. 47).

“Dios me ha enviado al mundo para que, por medio de la bondad, el cariño y la mansedumbre, atraiga hacia Al’lah y Su Santa Guía a las personas que están envueltas en el error, y que las haga avanzar por el sendero de la rectitud hacia la luz que ha sido concedida sobre mí. El hombre necesita un razonamiento que le convenza de que Dios existe, pues una gran parte del mundo está siendo llevada a la ruina por la falta de fe en la existencia de Al’lah y de Su guía revelada.

 No existe una manera más clara y fácil de creer en la existencia de Dios que el hecho de que Él revele a Sus siervos especiales lo que está oculto y lo que llegará a suceder en el futuro. Al’lah revela a aquellos que disfrutan de Su cercanía los secretos ocultos, que están más allá del poder del intelecto humano y las facultades de razonamiento. No hay manera de que el hombre se entere a través de sus propios esfuerzos sobre los secretos del futuro, ya que están fuera del alcance de las facultades humanas, especialmente aquellas cuestiones que están relacionadas con la existencia, el poder y el mando Divinos.

 Al’lah, por Su propia beneficencia, me ha escogido de entre todo el mundo para que a través de las manifestaciones de Sus señales pueda hacer que regresen al buen camino aquellos que se han extraviado”.

(“Taryaqul Qulub”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad ,vol. 15, p. 13).

El estatus del mesías prometido y mahdias.

Muchas tradiciones del Santo Profetasa han confirmado el estatus del Mesías Prometido y Mahdias.

Una de esas tradiciones es la siguiente:

fa izā ra-aitamūhu fabā yi‘ūhu wa lau habwan ‘alaz-zalyi fa irmahū jalifatul-lā hil mahdiyu

“Cuando escuchéis sobre el advenimiento del Mahdi,

se os ordena que hagáis Baiat con él,

incluso si tenéis que caminar

y moveros arrastrándoos sobre la nieve para alcanzarlo,

porque ciertamente él es Jalifatul’lah y Mahdi”.

(“Kanzul Ummal”, también notas al pie de Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. 6, pp. 29-30; Sunan Abu Daud, vol. 2, bab khurujul Mahdi).

Otras tradiciones del Profetasa son:

fal yaqra’hu min-nis-salām

“(El que reconozca al Mahdi Prometido) debe transmitirle mi salam”.

(“Durr-e-Manthur”, vol. 2, p. 445).

wa ‘alā ra’sihī malakunyyunādī hāzal mahdiyyu

jalifatul-lāhi fat-tabi’ū hu

“Los ángeles de Dios trabajarán para ayudar al Mahdi y a través de las revelaciones de Al’lah animarán a la gente a unirse a los seguidores del Mahdi”.

(“Ya nabi-ul-muwad-dah”, p. 447).

man māta wa lam ya’rif imāma zamānihī faqad

māta maitatal yāhiliyyata

“El que muere en tal condición que no ha reconocido al Imam de la época,

morirá en la ignorancia”.

(Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. 4, p. 96; “Baharul Anwar”, vol. 13).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas ha descrito diez favores distintivos que Al’lah le ha concedido:

  1. Dios me ha otorgado la comprensión del Sagrado Corán.
  1. Al’lah me ha enseñado el lenguaje del Corán de una manera milagrosa.
  1. Dios acepta mis oraciones más que las de cualquier otra persona.
  1. Al’lah me ha apoyado con señales celestiales.
  1. Dios ha mostrado en mi favor señales provenientes de la tierra.
  1. Al’lah me ha prometido que triunfaré sobre cualquiera que se atreva a oponerse a mí.
  1. Dios me ha dado la buena nueva de que mis seguidores siempre triunfarán sobre los demás a través de su razonamiento en apoyo de la verdad; y que ellos y su progenie serán enormemente honrados en el mundo, para que se den cuenta que quien se acerca a Al’lah nunca sufre ninguna pérdida.
  1. Dios me ha prometido que, hasta el Día del Juicio, Él continuará manifestando mis bendiciones, tanto que incluso los reyes buscarán bendiciones de mi ropa.
  1. Hace veinte años, Al’lah me informó que me negarían y que la gente no me aceptaría, pero que Dios Mismo me aceptaría y manifestaría mi verdad a través de poderosas señales.
  1. Dios me ha prometido que con el propósito de repetir la luz de mis bendiciones, una persona sería escogida de entre mi progenie a la que Él le otorgará las bendiciones del Espíritu Santo. Se caracterizará por su pureza interior y tendrá una estrecha relación con Dios. Será una manifestación de lo Verdadero y lo Sublime, como si Al’lah hubiera descendido del Cielo.

(“Tohfah Golarhviyyah”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 17, p. 90).

El Mesías Prometido y Mahdias afirma además:

“Declaro en el nombre de Dios Todopoderoso, que tiene mi vida en Sus manos, que Él me ha elegido y me ha nombrado Profeta, y se ha dirigido a mí con el nombre de ‘Mesías Prometido’, y en mi apoyo ha mostrado señales gloriosas, tantas que llegan a 300.000 en número”.

(“Tatamma Haqiqatul Wahi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 22, p. 68).

Señales celestiales en apoyo del mesías prometido y mahdias.

 Las señales celestiales mostradas por Al’lah como apoyo del Mesías Prometidoas son muy notables y la mayoría de ellas fueron el cumplimiento de sus profecías contenidas en las revelaciones Divinas que se le concedieron. Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas empezó a recibir revelaciones en 1876 y, a medida que pasaba el tiempo, el número de las mismas se multiplicó progresivamente. Cada una de sus revelaciones se cumplió claramente de acuerdo con su contenido y a su debido tiempo; algunas de ellas relacionadas con eventos futuros se han ido cumpliendo desde su muerte y otras aún aguardan su cumplimiento.

Se le concedió el progreso y la victoria frente a la oposición severa que sufrió y los malos presagios. Sus enemigos fueron humillados y no tuvieron éxito. Además, ganó todas las demandas judiciales presentadas contra él, como se predijo. Sus malvados enemigos fueron víctimas del castigo Divino como resultado de sus oraciones. A lo largo de su vida dio muchos ejemplos de la aceptación de sus plegarias respecto a sus amigos y en las circunstancias más inesperadas. Algunas de estas señales estuvieron relacionadas con personas enfermas y casi a punto de morir, y que sufrían de enfermedades incurables, las cuales se recuperaron como resultado de sus plegarias. En algunas otras señales, Dios desencadenó catástrofes naturales en su apoyo. Algunas de ellas están relacionadas con los desafíos de “mubahala” (a través de la oración) con los que retó a sus oponentes. Quienquiera que aceptó tal desafío murió o encontró un desafortunado final. El hecho más notable y contundente sobre sus señales es que predecía los resultados citando sus revelaciones, que eran frecuentemente publicadas o dadas a conocer previamente a cientos o miles de personas.

Al mismo tiempo, desafió a sus oponentes, musulmanes y no-musulmanes, para competir con él en la demostración de tales muestras del apoyo Divino, pero nadie tuvo el coraje de aceptar el desafío. El Mesías Prometido y Mahdias afirmaba que sus señales eran el resultado de las bendiciones de Muhammadsa. De hecho, estas eran la continuación de los milagros del Santo Profetasa. Él fue simplemente su siervo, cuya misión era mantener su honor en esta época. Las revelaciones que se le concedieron y las signos mostrados por él son una prueba irrefutable de su verdad, y demuestran que el Islam es una religión verdadera y viva. Por tanto, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas dio una nueva y viva prueba de la existencia de Al’lah y desafió a los incrédulos y ateos de la era moderna.

(“The Promised Messiah and Mahdi”, Dr. Aziz Ahmad Chaudhry, p. 28).

Los eclipses de sol y luna.                                 

El Profetasa anunció una señal clara y definitiva de la aparición de su Mahdi, la cual no podía ser fabricada o improvisada por nadie.

“Dar Qutni”, una autoridad eminente y reconocida del Hadiz, registró que Muhammadsa dijo:

in-na li-mahdiyyinā āyataini lam takūnā munzu jalqis-samāwāti wal ardi tankasiful qamaru li aw-wali lailatin min ramadāna wa tankasifush-shamsu fin-nisfi minhu wa lam takūna munzu jalaqal-lā hus-samāwāti wal ard

“Para nuestro Mahdi se han destinado dos señales que nunca han sido manifestadas para ningún otro proclamador desde la creación de los cielos y la tierra; estas son que, en su advenimiento, ocurrirá un eclipse lunar la primera de sus noches designadas para ello y un eclipse solar en medio de sus días designados para ello; y ambos ocurrirán en el mismo mes del Ramadán”.

(“Sunan Dar Qutni”, vol 2, p. 65, bab Safatus-salatul khusuf).

En este hadiz se establecieron cuatro condiciones, cuyo cumplimiento se convertiría en una señal clara de la veracidad del Imam Mahdi:

Los eclipses de luna y de sol ocurren de acuerdo con las leyes establecidas de la naturaleza relacionadas con la astronomía. Según estas leyes, si se utiliza el Calendario Hillri (que comienza con la Hégira), las fechas en las que puede ocurrir un eclipse lunar son las noches 13, 14 o 15 del mes lunar; y las fechas en las que puede ocurrir un eclipse solar son el 27, 28 o 29 del mes lunar. La señal mencionada por el Santo Profetasa, por lo tanto, era que la luna se eclipsaría en la noche 13 del mes lunar y el eclipse de sol tendría lugar el 28 del mismo mes, que sería un mes del Ramadán; y dicha señal aparecería justo después y no antes del advenimiento del Mahdi.

Algunos han objetado que el eclipse lunar debería haber ocurrido en la primera noche del Ramadán, pero ignoran las leyes de la astronomía y los movimientos establecidos de los cuerpos celestes. Por otra parte, la palabra árabe para la luna usada en el hadiz antes mencionado es “qamar”, que se utiliza para la luna en la cuarta noche lunar y en adelante; mientras que la luna de las primeras tres noches se llama “hilal” en árabe.

El hadiz mencionado no quiere decir que eclipses de sol y luna nunca ocurrieron en el mes de Ramadán con anterioridad. De hecho, según los astrónomos, han ocurrido muchas veces en el mes de Ramadán, desde el tiempo del Profetasa. Sin embargo, el punto crucial es que habría alguien que proclamaría ser el Mahdi en ese momento y consideraría esos acontecimientos celestiales como una señal para él, y esto es exactamente lo que pasó.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad fundó la Yamat Musulmana Ahmadía en 1889 y anunció su proclamación de ser el Reformador de la época. Luego, en 1891, bajo la guía Divina, proclamó ser el Mesías Prometido mencionado en las profecías del Santo Profetasa y de Jesúsas en la Biblia. La señal de los eclipses de luna y sol, en el mismo mes de Ramadán, ocurrió en 1894. El eclipse lunar ocurrió un jueves por la noche, el 13 del Ramadán, 1311 Hillri (21 de marzo de 1894) y el eclipse solar ocurrió el 28 del mismo mes del Ramadán (6 de abril de 1894), en concordancia exacta con la profecía del Muhammadsa. Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas proclamó que los eclipses en el mes de Ramadán de 1894 eran una gran señal a su favor. La verdad es que ha habido muchas personas que han reclamado ser el Mahdi en la historia islámica, pero esta señal nunca fue mostrada para ninguno de ellos. Esta señal acerca del Mahdi también se encuentra en los libros de Hadiz recolectados tanto por grupos chiitas como sunnitas; o sea, un gran número de libros religiosos islámicos mencionan esta profecía sobre el esperado Mahdi.

(“The Promised Messiah and Mahdi”, Dr. Aziz Ahmad Chaudhry, p. 77-78).

 Algo muy sorprendente es que estos eclipses fueron visibles en gran parte de Asia, incluyendo la India; y el mismo fenómeno se repetió en los Estados Unidos de América en 1895.

(“The story of the eclipses”, George F. Chambers, p, 33, Londres, 1902).

La señal de los eclipses estaba más allá del poder de cualquier persona para mostrarlos por sí misma. Por su parte, el Mesías Prometido y Mahdias consideró que esta señal era muy significativa y manifestó que con la misma se habían establecido las bases de la victoria del Islam. Además dijo que se construirían mezquitas y que la gente se uniría al Islam en grandes cantidades.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se refirió a esta señal en muchos de sus libros. Por ejemplo, escribe:

“Y además juro por Dios Altísimo que yo soy el Mesías Prometido y la persona que fue prometida por los profetas. Hay profecías sobre mí y sobre mi época en la Tora, en los Evangelios y en el Sagrado Corán. Se dice que habrá eclipses en el cielo y una severa plaga en la tierra”.

(“Dafiul Bala”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 18, p. 18).

El extraordinario y milagroso conocimiento del sagrado corán y de la lengua árabe.

El árabe es la lengua de Santo Corán, por lo que para una comprensión y propagación adecuadas del mismo, el conocimiento del árabe es esencial. El Mesías Prometido y Mahdias no tuvo ninguna educación formal de árabe en ninguna escuela. En un pricipio, lo que sabía de esta lengua era elemental. No obstante, después de que Dios lo eligió como Reformador, Mahdi y Mesías, fue bendecido con un extraordinario y milagroso conocimiento de dicha lengua. En este sentido, afirmó que Al’lah le otorgó el conocimiento de cuarenta mil palabras importantes de árabe, a través de la revelación Divina y en una sola noche. Esto no lo dijo solo para vanagloriarse, ya que posteriormente escribió un gran número de libros en árabe como “Karamatus-Sadiqin”, “Nurul Haq” y “Jutba Ilhamia”, y desafió a los estudiosos y religiosos musulmanes de la India y Arabia a competir con él en la producción de literatura religiosa en árabe de igual excelencia literaria y riqueza de significado. Al final, ninguno de sus oponentes se atrevió a aceptar el desafío y todos permanecieron en silencio. Por otra parte, él afirmó que Dios, el Clementísimo, lo bendijo con un conocimiento extraordinario y milagroso del Libro Sagrado y del idioma árabe. Además, desafió a sus oponentes para que compitieran con él escribiendo el comentario en árabe de cualquier versículo seleccionado del Sagrado Corán. Así pues, invitó a ello a algunos académicos de países árabes, pero tampoco esta vez nadie se atrevió a aceptar el desafío. La excelencia única de su prosa en árabe y de su poesía es admitida por autoridades reconocidas de la lengua árabe. Este fue un gran milagro intelectual mostrado por Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas”.

(“The Promised Messiah and Mahdi”, Dr. Aziz Ahmad Chaudhry, p. 30).

 El cumplimiento de las profecías del mesías prometido y mahdias.

Ahora se presentan a continuación algunos ejemplos de profecías del Mesías Prometidoas que fueron anunciadas de antemano por él y que se cumplieron maravillosamente:

LA PROFECÍA SOBRE EL NACIMIENTO

DE UN HIJO SUYO MUY BENDITO.

Una de las profecías reveladas a Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas por Al’lah fue que Él le concedería un hijo que sería un signo de la Misericordia, Poder, Gracia y Benevolencia de Dios, y a través del cual el mensaje del Islam y del Ahmadíat sería llevado hasta los últimos confines de la tierra. Esta profecía se cumplió en la persona de Hazrat Bashiruddin Mahmud Ahmadra, su hijo mayor con su segunda esposa, Hazrat Nusrat Yahanra, y que se convirtió en el Segundo Jalifa, el 14 de marzo de 1914, a la edad de 25 años. Por consiguiente, también fue conocido como Hazrat Musleh Maud, el Reformador Prometido.

Los antecedentes de la profecía son los siguientes:

En 1885, algunos hindúes de Qadián le escribieron una carta al Mesías Prometido y Mahdias, pidiéndole que les mostrara una señal en un periodo de un año, entre septiembre de 1885 y septiembre de 1886. Él respondió afirmativamente a dicha carta. Tras ello, Hazrat Ahmadas se comprometió a pasar 40 días en solitario retiro en el mes de enero de 1886, en Hoshiarpur, transcurriendo todo ese tiempo sumido en la adoración y la súplica hacia Dios. Al final de este periodo, se le dio la buena nueva de un hijo ilustre que iba a nacer en un plazo máximo de nueve años. A continuación, publicó un folleto el 20 de febrero de 1886 desde Hoshiarpur, detallando la revelación de Al’lah en forma de profecía. Fue publicado en el periódico “Riyad-e-Hind”, el 1 de marzo de 1886, como suplemento del diario.

Las palabras exactas de la profecía, que se ha cumplido palabra por palabra en la persona de Hazrat Jalifatul Masih IIra, son las siguientes:

“Dios, el Misericordioso, el Noble, el Supremo, el Exaltado, que tiene el poder para hacer todo lo que Él quiere (Glorificado sea Él y exaltado sea Su nombre), me ha otorgado la siguiente revelación:

 ‘Te concedo una señal de Mi propia Misericordia de acuerdo a tus ruegos. He escuchado tus súplicas y he honrado tus oraciones con Mi aceptación por Mi Misericordia, y he bendecido este viaje tuyo (a Hoshiarpur). Por tanto, una señal de poder, de misericordia y de proximidad conmigo se te ha concedido, y se te otorga la clave del éxito y de la victoria. ¡La paz sea contigo, oh tú, victorioso!

 Así habla Al’lah para que los que desean la vida sean rescatados de las garras de la muerte y los que están enterrados en las tumbas puedan salir de ellas, para que la superioridad del Islam y la dignidad de la Palabra de Dios se manifiesten ante el mundo, y para que la verdad llegue con todas sus bendiciones y la falsedad pueda extinguirse con todos sus males, y para que la gente pueda entender que Yo Soy el Señor del Poder, hago lo que Yo deseo, y para que puedan creer que estoy contigo, para que aquellos que no creen en Al’lah y niegan y rechazan Su religión, Su Libro y Su Santo Mensajero Muhammad, el Elegido, puedan ser confrontados con una señal clara y el camino de los culpables quede expuesto.

 Así pues, regocíjate de que un hermoso y puro hijo se te concederá. Te será dado un joven inmaculado, que será de tu simiente y de tu progenie. Un hijo bello y puro vendrá como tu invitado. Su nombre es ‘Emmanuel’ y ‘Bashir’. Él ha sido investido con el espíritu de la santidad y estará libre de toda impureza. Él es la Luz de Dios. Bendito es el que viene del Cielo. Él estará acompañado por la gracia que llegará con él. Se caracterizará por su grandeza, esplendor y riqueza. Él vendrá al mundo y sanará a muchos de sus enfermedades a través de sus cualidades mesiánicas y por medio de las bendiciones del espíritu de su santidad. Él es la Palabra de Al’lah, pues la misericordia y el honor de Dios le han equipado con la Palabra Majestuosa.

 Será extremadamente inteligente y perceptivo, y será manso de corazón; y estará lleno de conocimiento secular y espiritual. Él convertirá tres en cuatro (sobre esto el significado no está claro). Es lunes, un lunes bendito. Hijo, deleite del corazón, de alto rango, noble.

 mazharul aw-wali wal ājiri mazharul haq-qi wal ‘alā-’i ka

an-nal-lāha nazala mi nas-samā-’i

Una manifestación del Primero y el Último,

una manifestación del Verdadero y el Altísimo;

como si Al’lah hubiera descendido del Cielo.

 Su advenimiento será una gran bendición y una fuente de manifestación de la Majestad Divina.

 ¡Mirad, una luz ha llegado, una luz ungida por Dios con el perfume de Su complacencia! Derramaremos nuestro espíritu sobre él y tendrá protección bajo la sombra de Al’lah. Él crecerá rápidamente en estatura y será el medio para procurar la liberación de aquellos que han sido mantenidos en la esclavitud. Su fama se extenderá hasta los confines de la tierra y los pueblos serán bendecidos por él. Entonces será elevado a su estación espiritual en el Cielo. Este es un asunto decretado,   (wa kana amran maqdiya)’”, (19:22).

Las palabras que comienzan con “un hermoso y puro hijo” y que terminan con “el que viene del Cielo” indican una vida corta, pues un huésped es aquel que permanece solo unos días y luego se marcha delante de nuestros propios ojos. La frase siguiente se refiere al Reformador Prometido que fue nombrado “Fazal” en la revelación.

(“Green announcement”, Ruhani Khazain, vol. 2, p. 21 nota al pie de página; “Tabligh-e-Risalat”, vol. 1, p. 141; “Tadhkirah”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, pp. 85-86).

La profecía fue publicada el 20 de febrero de 1886, en forma de folleto realizado sobre simples papeles. Más tarde, el 22 de marzo de ese mismo año, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas imprimió otro folleto en el que mencionó, sobre la base de la revelación Divina, que el hijo prometido nacería en un período de nueve años. En este contexto, lo que sucedió después fue que en lugar de un hijo, el primogénito nacido tras la profecía fue una hija, Ismat, que nació el 15 de abril de 1886. La gente ignorante se burló de ello. Más tarde también nació un hijo, el 7 de agosto de 1887, pero murió el 4 de noviembre de 1888. Fue llamado Bashir Ahmad y se le ha conocido como Bashir Awwal (el primer Bashir). Tras la muerte de este hijo, una vez más los oponentes levantaron una gran revuelo, ya que desafiaron firmemente la verdad de esta profecía y la rechazaron por completo.

En ese momento, el Mesías Prometido y Mahdias escribió un pequeño folleto el 1 de diciembre de 1888 y lo tituló “Haq-qani Taqrir ber Waqia Wafat Bashir”, (‘La narración de los hechos concernientes al fallecimiento de Bashir’). En el mismo explicó el verdadero significado de la profecía y declaró enfáticamente que el “Hijo Prometido” nacería en el plazo estipulado de nueve años a partir de la fecha de su primer pronunciamiento, es decir, del 20 de febrero de 1886. Este folleto, que reitera la buena nueva del nacimiento del “Hijo Prometido”, fue impreso en papel verde y fue llamado con un nombre muy apropiado, pues se conoce generalmente como “Sabaz Ishtihar” (‘el Poster Verde’). Finalmente, de acuerdo con la profecía original, por la Gracia de Al’lah, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas fue bendecido con un hijo el 12 de enero de 1889 y Dios le confirmó que este era el “Hijo Prometido”. Así, la profecía se cumplió de forma extraordinaria.

(Ataul Mujeeb Rashed, Imam de la Mezquita de Londres, “The Ahmadiyya Gazette”, Estados Unidos, febrero de 2002, pág. 6 y marzo-abril de 2009, pág. 32).

En 1944, Al’lah le reveló de forma manifiesta a Hazrat Jalifatul Masih IIra que él era “Musleh Maud” (‘el Reformador Prometido’). En ese momento, declaró abiertamente que era el ilustre “Hijo Prometido” de Hazrat Mesihe Maudas mencionado en la profecía. Así, Hazrat Jalifatul Masih IIra hizo este anuncio el 20 de febrero de 1944 en Hoshiarpur, ante un gran número de personas.

Estas fueron sus palabras:

“Bajo mandamiento Divino, juro por Dios y anuncio que Él me ha nombrado como el ‘Hijo Prometido’ de acuerdo a la profecía, y que debo transmitir su nombre (el del Mesías Prometidoas) a todos los rincones de la tierra. No estoy asegurando ser el único Prometido ni digo que ningún otro Prometido vendrá hasta el Día del Juicio Final. Según la profecía, parece que en el futuro también vendrá otro Prometido. Algunos podrían incluso venir después de siglos.

 En realidad, Al’lah me ha indicado que me enviará de nuevo a este mundo en alguna época posterior y que volveré una vez más en tiempos de politeísmo, lo que significa que mi espíritu será entregado a otra persona que poseerá facultades como las mías y que hará el trabajo de reformar el mundo siguiendo mis pasos. Así pues, los que han de venir vendrán de acuerdo a las promesas Divinas a su debido momento. Lo que digo ahora es que la profecía se ha cumplido en mi persona, esa misma que se dio al Mesías Prometido y Mahdias en la casa que está frente a mí, en esta ciudad de Hoshiarpur, la cual él mismo anunció en esta misma ciudad y que decía que un hijo suyo nacería dentro de nueve años. Ahora mismo no hay nadie más que pueda afirmar el cumplimiento de esta profecía”.

 (Diario “Al-Fazal”, 19 de febrero de 1960).

Hazrat Musleh Maudra era un genio y poseía una personalidad dinámica. Era la viva imagen de su gran padre. Su periodo de Jalifato duró 52 años y este se convirtió en una época gloriosa en la historia de la Yamat: las afiliaciones aumentaron enormemente, se establecieron numerosas misiones y se construyeron muchísimas mezquitas en varios países extranjeros gracias a sus esfuerzos y capacidad administrativa. Al mismo tiempo, cuando surgieron  tormentas de persecución como resultado de la intolerancia y el fanatismo, su paciencia y sus oraciones alejaron a la Comunidad de todos los peligros.

Él cumplió todos los aspectos de la gran profecía hecha por Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas. Entonces, ¿cómo podría haber predicho acerca de tal hijo sin obtener previamente dicho conocimiento de Dios? Incluso aunque un hijo haya nacido, ¿cómo podría haber sabido que alcanzaría la edad adulta en una tierra de epidemias y de fanáticos, que poseería tantas cualidades y que alcanzaría tanto éxito? El cumplimiento de esta profecía es una prueba irrefutable de la verdad del Mesías Prometidoas.

Los hijos del mesías prometido y mahdias.

De acuerdo a las costumbres de la época, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se casó a la edad de 16 años con su prima, Hurmat Bibi. De este matrimonio nacieron dos hijos: Sultan Ahmad (1853-1931) y Fazal Ahmad (1855-1904). Ninguno de estos hijos realizó el Baiat durante la vida del Mesías Prometido y Mahdias. No obstante, Sultan Ahmadra finalmente hizo el Baiat a manos de Hazrat Bashiruddin Mahmud Ahmad, Jalifatul Masih IIra. Luego, el primer matrimonio del Mesías Prometido y Mahdias finalizó con una separación permanente (aunque no hubo divorcio), pero en el año 1881, cuando tenía 46 años, el Mesías Prometido y Mahdias empezó a recibir revelaciones concernientes a su segundo matrimonio:

in-nā nubashshiruka bi ghulāmin hasīnin

“Te damos la buena nueva de un hermoso hijo”.

(“Tadhkirah”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, cuarta edición, p. 29).

ushkur ni‘matī ra’aita yadīyatī

“Agradece Mi recompensa por haber encontrado Mi Jadiya”.

(“Tadhkirah”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, cuarta edición, p. 29).

“He decidido organizar otro matrimonio para tí.

Voy a hacer todos los arreglos y no tendrás ningún problema”.

(“Tadhkirah”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, cuarta edición, p. 30).

Bajo la voluntad Divina, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se casó por segunda vez el 17 de noviembre de 1884 y tenía 49 años en ese momento. Su segunda esposa, Hazrat Nusrat Yahan Begum, provenía de una familia noble Sayed de Delhi.

De su segundo matrimonio nacieron diez hijos, cuyos nombres son los siguientes:

  1. Ismat Bibi: 15-04-1886 / julio de 1891.
  1. Bashir Ahmad: 7-08-1887 / 4-11-1888.
  1. Bashirud-din Mahmud Ahmad: 12-01-1889 / 8-11-1965.
  1. Shaukat Bibi: 1891 / 1892.
  1. Mirza Bashir Ahmad: 20-04-1893 / 2-09-1963.
  1. Sharif Ahmad: 24-05-1895 / 26-12-1961.
  1. Mubaraka Begum: 2-03-1897 / 23-05-1977.
  1. Mirza Mubarak Ahmad: 14-06-1899 / 16-09-1907.
  1. Amtul Nasir: 28-01-1903 / 3-12-1903.
  1. Amtul Hafiz Begum: 25-06-1904 / 6-05-1987.

La profecía sobre pandit lekh ram.

Pandit Lekh Ram era un líder de los Arya Samaj de la India, que era un grupo extremadamente militante y dogmático del hinduismo, que atacó ferozmente al Islam y al Cristianismo,  porque con ello atraían muchos conversos, especialmente de las castas inferiores. Por su parte, Pandit Lekh Ram era un enemigo acérrimo del Islam y siempre usaba el lenguaje más sucio posible para atacar la persona del Santo Profeta Muhammadsa. Muchas veces, el Mesías Prometido y Mahdias puso todos sus esfuerzos para intentar detenerlo, pero no tuvo éxito. En este contexto, Pandit Lek Ram llegó a escribir arrogantemente a Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas que, en lo que a él concernía, el Mesías Prometidoas tenía la libertad de publicar cualquier profecía que quisiera contra él y que ello no le importaba en absoluto.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se volvió a Al’lah y recibió la siguiente revelación:

‘ijlun yasadul-lahū yuwārun lahū nasabunw-wa ‘azābun

“Es un becerro miserable y medio muerto,

al que solo le espera la desgracia y la destrucción”.

(“Tadhkirah”,  Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, 2009, p. 294).

El 20 de febrero de 1893, el Mesías Prometido y Mahdias hizo el siguiente anuncio:

“Dentro de seis años a partir de hoy, este hombre será alcanzado por un severo tormento como castigo por la falta de respeto que ha mostrado hacia el Santo Profetasa”.

(Anuncio del 20 de febrero de 1893, un anexo de “Aina Kamalat-e-Islam”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 5, pp. 649-650).

Exponiendo su profecía y su revelación, Hazrat Ahmadas escribió (dirigiéndose a todos los grupos religiosos):

“Si dentro de seis años a partir de hoy, 20 de febrero de 1893, no se cumple en este hombre el castigo de Dios, que es inusual en su ferocidad y tragedia, y que impresiona a todos con el temor del Señor, entonces dejaré que todo el mundo piense que yo no vengo de Al’lah”.

(“Majmua-e-Ishtiharat”, vol. 1, p 373; “Invitation to Ahmadiyyat”, Mezquita de Londres, 1980, p. 259).

Algunas personas criticaron la profecía y dijeron que era una mera conjetura, y que cualquier cosa podría suceder en seis años. El Mesías Prometidoas respondio que la profecía se cumpliría de una manera extraordinaria. Entonces, Lekh Ram la ridiculizó y anunció que Hazrat Ahmadas moriría de cólera en tres años.

Respecto a esto, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas escribió en abril de 1893 sobre una visión que tuvo:

“Esta mañana, en el transcurso de un ligero sueño, he visto que estaba sentado en una habitación grande donde algunos de mis amigos se encontraban presentes, cuando un hombre corpulento, de aspecto terrible, como si la sangre fuese a brotar de su rostro, llegó y se paró frente a mí. Cuando dirigí mis ojos hacia él, percibí que era una persona de extraña constitución y carácter, como si no fuera un hombre, sino uno de los ángeles terribles y severos que intimidan los corazones. Cuando lo miré, me preguntó: ‘¿Dónde está Lekh Ram?’. También nombró a otra persona y preguntó dónde estaba. En ese momento entendí que este hombre había sido designado para el castigo de Lekh Ram y de aquella otra persona”.

(“Ahmadiyyat: The Renaissance of Islam”, Muhammad Zafrulla Khanra, 1978, p. 75).

En un poema persa, el Mesías Prometidoas se refirió a Pandit Lekh Ram de la siguiente manera:

 “¡Te advierto, oh indecente y equivocado enemigo:

Teme la espada cortante de Muhammadsa!”.

(Anuncio del 2-2-1893, un anexo de “Aina Kamalat-e-Islam”; Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 5).

Por otra parte, en un poema árabe, en su libro “Karamatus-Sadiqin”, el Mesías Prometido y Mahdias escribió que Dios le había revelado que una gran profecía se cumpliría en un día cercano a la celebración de un Id y finalmente dicha profecía se cumplió de manera notable el 6 de marzo de 1897, pues Lekh Ram fue asesinado en su bien vigilada casa de Lahore. Se dice que el asesino fue un hombre de aspecto feroz que había venido hacia él como un buscador de la verdad y que había permanecido en su compañía durante algún tiempo. Le abrió el vientre con una daga y luego desapareció. El asesino nunca fue encontrado. Este impactante evento sucedió un sábado, fecha próxima a la celebración musulmana del Id, que tuvo lugar el viernes; es decir, fue asesinado el día posterior a la festividad del Id.

La muerte de Lekh Ram causó una gran conmoción y se alegó que el Mesías Prometidoas había planeado este asesinato para hacer cumplir su profecía. Sin embargo, Hazrat Ahmadas rechazó la acusación diciendo que fue Dios quien lo ordenó, de la forma en que Él se lo había revelado. Así pues, esta fue una victoria para el Islam y una prueba de la verdad de la palabra de Al’lah. Pero a continuación, una sociedad secreta hindú fue creada y se ofreció una recompensa a la persona que asesinara a Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas, aunque Dios lo protegió de sus enemigos a lo largo de toda su vida, tal como se le había revelado al comienzo.

(“The Promised Messiah and Mahdias”, Dr. Aziz Ahmad Chaudhry, p. 115-116).

 Por supuesto, lo que Pandit Lekh Ram había profetizado jamás ocurrió. El Mesías Prometido y Mahdias no murió en el período especificado y ciertamente sus hijos sobrevivieron. Así se le mostró a la humanidad una gran señal dentro del tiempo estipulado y en las circunstancias predichas, testificada como tal por no menos de tres mil testigos, hindúes y musulmanes por igual.

El terrible final de alexander dowie de zion city: un histórico duelo de oración.

John Alexander Dowie era escocés de nacimiento. Nació en Edimburgo en 1847 y estudió para formar parte de la Iglesia en sus primeros años. En 1872 se asentó en Australia como clérigo y adquirió un cierto grado de reputación como curandero. Después, en 1888, se trasladó a los Estados Unidos y comenzó la publicación de un diario llamado “Hojas de curación”. En 1896 fundó un grupo católico cristiano y en 1901 comenzó a construir una ciudad en el Estado de Illinois a la que llamó “Zion City”; además estableció muchas fábricas dentro de la zona y se convirtió en efecto en “el rey sin corona” de la ciudad de Zion. En ese mismo año proclamó ser Elíasas o el precursor de la segunda venida de Jesucristoas.

Dowie era un enemigo obstinado del Islam y lanzó viles abusos contra el mismo y su Profetasa, y proclamó su misión de destruir el Islam antes de la venida de Cristo. No obstante, desde la lejana tierra de la India y la pequeña, poco conocida e inaccesible ciudad de Qadián, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas tomó nota de su altanera palabrería. Así pues, escribió a Dowie acerca de su proclama de ser el precursor de la segunda venida de Jesúsas y lo invitó a un desafío de oración en el que cada uno de ellos debía orar a Dios para que quienquiera de los dos que fuese un impostor fuese castigado y destruido por Al’lalh durante la vida del otro.

El Mesías Prometido y Mahdias anunció:

“En lo que respecta a los musulmanes, queremos señalar respetuosamente al Sr. Dowie que no es necesario que para lograr el cumplimiento de su misión se someta a millones de musulmanes a la destrucción. Hay una manera muy fácil de determinar si el dios de Dowie es el verdadero o lo es nuestro Dios, y la forma es que el Sr. Dowie solo me tenga a mí presente en su mente y debemos rezar que de nosotros dos, el que sea falso, muera antes que el otro.

 

El proceder que propongo es que el Sr. Dowie sea valiente y se enfrente a mí con el permiso de su falso dios. Soy un hombre mayor de más de 66 años de edad; sufro de diabetes, disentería, migraña y deficiencia de sangre; pero soy consciente de que mi vida no depende de la condición de mi salud sino de la voluntad de mi Dios. Si el falso dios del Sr. Dowie posee algún poder, ciertamente le permitirá dar el paso y enfrentarse a mí”.

(“The Review of Religions”, en urdu, vol. 1, no. 9, pp. 342-48).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas además le escribió a Dowie lo siguiente en 1902:

“Se debe tener en cuenta de que no soy solo un ciudadano normal de este país (India), sino el mismo Mesías Prometido que está siendo esperado por el Sr. Dowie. La única diferencia es que el Sr. Dowie dice que el Mesías Prometido aparecerá dentro de 25 años y yo proclamo que ya ha aparecido y que yo soy dicha persona. Si en lugar de la destrucción de todos los musulmanes, el propósito y misión del Sr. Dowie pudiera ser alcanzado con mi sola muerte, habrá establecido una gran señal, como consecuencia de la cual millones de personas reconocerían al hijo de María como dios y también creerían en Dowie como su apóstol”.

(“The Review of Religions”, en urdu, vol. 1, no. 9, pp. 342-48).

Cuando Dowie no respondió y permaneció en silencio, Hazrat Ahmadas hizo esta declaración:

“Aunque pueda intentar escapar de la muerte que le espera por todos los medios posibles, escabullirse de la lucha en tal contienda le llevará nada menos que a su propia muerte; y la calamidad seguramente alcanzará a su Zion, ya que debe afrontar las consecuencias ya sea de la aceptación del desafío o de su rechazo”.

Este desafío fue ampliamente difundido por la prensa estadounidense, se publicó en 1902 y se repitió nuevamente en 1903. Cuando Dowie no le prestó atención alguna, se vio muy presionado por los periódicos estadounidenses. Finalmente, Dowie anunció en su diario, “Hojas de Curación”, en diciembre de 1903, lo siguiente:

“En la India, hay un Mesías Muhammadí que sigue escribiéndome que Jesucristo está enterrado en Cachemira (India). La gente me pregunta por qué no le envío la respuesta adecuada. ¿Acáso creen que debo responder a tales insignificantes mosquitos y moscas? Si yo pusiera mi pie sobre ellos, los aplastaría hasta la muerte. El hecho es que simplemente les di la oportunidad de alejarse volando y poder sobrevivir”.

Finalmente, la profecía se cumplió, pues estalló una rebelión contra el Sr. Dowie en Zion. Su esposa y su hijo le abandonaron y él mismo fue acusado de prácticas inmorales e ilícitas. En consecuencia, fue expulsado de Zion y solo dado una miserable paga para sobrevivir. A continuación, el 20 de febrero de 1907, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas emitió un nuevo folleto anunciando la aparición de otra señal celestial.

El folleto decía:

“Al’lah dice: ‘Manifestaré una nueva señal de gran victoria y esta será para el mundo entero, y estará forjada por las Manos de Dios desde el Cielo’. Que todo ojo espere su llegada, porque Al’lah la manifestará pronto; para que todo el mundo pueda dar testimonio de que este humilde servidor, que está siendo injuriado desde todas las direcciones, viene de Él. Bienaventurados sean los que se aprovechen de ella”.

(Anuncio del 20 de febrero de 1907, título de la página interior del panfleto: “Qadian ke Arya aur Hum”, Ruhani Khazain, vol. 20; “Tadhkirah”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, pp. 386-387).

Después de pasados quince días desde la publicación de este folleto, se produjo la muerte de John Alexander Dowie. En 1905, este sufrió un derrame cerebral y quedó paralizado. Finalmente, el 9 de marzo de 1907, murió en medio de la miseria y el dolor. En este sentido, tanto su muerte como el cumplimiento de la profecía del Mesías Prometido y Mahdias fueron dos temas ampliamente comentados por la prensa estadounidense.

Ahora exponemos algunos ejemplos:

“The Dunville Gazette” escribió el 7 de junio de 1907:

“Ahmad y sus partidarios pueden ser perdonados por tomar algún crédito debido a la exactitud con que la profecía se cumplió hace unos meses”.

“The Truth Seeker” escribió el 15 de junio de 1907:

“El hombre de Qadián predijo que si Dowie aceptaba el desafío, dejaría el mundo ante sus ojos con gran dolor y tormento; y que si Dowie lo rechazaba, dijo que su final solamente sería aplazado, pues la muerte lo esperaba de cualquier forma y la calamidad se apoderaría pronto de Zion. Esa era la gran profecía: Zion caería y Dowie moriría antes que Ahmad”.

El “Boston Herald” publicó una gran fotografía del Mesías Prometido y Mahdias el 23 de junio de 1907 con esta nota:

GRANDE ES MIRZA GHULAM AHMAD:

EL MESÍAS.

Predijo el patético final de Dowie y ahora predice una plaga, inundaciones y un terremoto.

“Dowie murió con sus manos caídas e impotentes y su fortuna arruinada. Se vio afectado por una parálisis y la locura. Sufrió una muerte miserable, con la ciudad de Zion desgarrada por la división interna. Mirza Ghulam Ahmad sale adelante con ahínco y afirma que ha ganado su reto”.

Al contemplar esta gran señal, el Mesías Prometidoas expuso:

“Mi misión era romper la cruz. Así pues, con la muerte de Dowie una gran parte de ese objetivo se ha logrado. En el mundo entero, Dowie fue el principal exponente de la cruz  y había afirmado ser un profeta a través de cuyas oraciones todos los musulmanes serían destruidos, el Islam sería aniquilado y la Kaaba sería demolida. Por consiguiente, Dios lo destruyó a él a través de mí y además sé con certeza que la profecía sobre la destrucción del cerdo se ha visto manifiestamente cumplida. Juro por Dios que él era el cerdo cuya destrucción había sido profetizada por el Santo Profetasa y que tendría lugar a manos del Mesías.

 

Si no lo hubiera desafiado a un ‘Mubahala’, ni hubiera invocado oraciones contra él, ni publicado su destrucción, su muerte habría carecido de significado para el Islam. N obstante, puesto que ya había publicado en los periódicos que él iba a morir mientras yo todavía estaría vivo, he demostrado ser el Mesías y que él era un impostor. No puede haber un mejor milagro que el cumplimiento de esta profecía del Profeta del Islamsa, que solo un enemigo de la verdad puede negar”.

(Addendum to “Haqiqatul Wahi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 22).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas era comparativamente una figura desconocida en los Estados Unidos, pero su valiente desafío a John Alexander Dowie le reportó publicidad mundial y el texto del mismo fue ampliamente publicado en varios periódicos a lo largo del mundo.

Estos son algunos de ellso:

01.*The Argonout, San Francisco                                01-12-1902.

02.*New York Times,                                                  29-03-1903.

03.*The Literary Digest (vol. XXVI, no. 25)                20-06-1903.

  1. The Buffalo Times 25-06-1903.
  2. The New York Mail & Express 25-06-1903.
  3. The Herald, Rochester 25-06-1903.

07.*Baltimore American                                              25-06-1903.

08.*The Daily Advertiser, Boston                                25-06-1903.

09.*Democrat and Chronicle                                       25-06-1903.

  1. The Democratic Chronicle, Rochester 25-06-1903.
  2. The Albany Express 25-06-1903.
  3. The Record, Boston 27-06-1903.
  4. Desert English 27-06-1903.

14.*The Pilot, Boston                                                  27-06-1903.

  1. The Pathfinder, Washington 27-06-1903.
  2. The Detroit English News 27-06-1903.

17.*The Inter Ocean, Chicago                         27-06-1903.

18.*The Burlington Daily Free Press, Vermont           27-06-1903.

  1. New York Mail & Express 28-06-1903.

20.*The Inter Ocean, Chicago                         28-06-1903.

21.*The Sunday Times-Union, Jacksonville                 28-06-1903.

22.*Worcester Sunday Spy, Massachusetts                   28-06-1903.

  1. The Baltimore American 28-06-1903.
  2. Suanna News 29-06-1903.

25.*Montana Daily Record                                          01-07-1903.

  1. Helena Record 01-07-1903.
  2. The Richmond News 01-07-1903.
  3. The Houston Chronicle 03-07-1903.
  4. The Telegraph 05-07-1903.
  5. The Groomshire Gazette 17-07-1903.
  6. Newton Chronicle 17-07-1903.
  7. Chicago Interpreter 28-07-1903.
  8. The New York Times 17-10-1903.

34.*The New York Times                                            18-10-1903.

35.*The New York Times                                            19-10-1903.

36.*The New York Times                                            20-10-1903.

37.*The New York Times                                            21-10-1903.

38.*The New York Times                                            22-10-1903.

39.*The New York Times                                            24-10-1903.

40.*The New York Times                                            25-10-1903.

41.*The Commercial Advertiser, Nueva York 26-10-1903.

  1. Glasgow Herald 27-10-1903.
  2. Morning Telegraph, Nueva York 28-10-1903.

44.*The Times, London                                               09-11-1903.

45.*New York Daily Tribune                                       02-04-1906.

46.*New York Daily Tribune                                       03-04-1906.

47.*New York Daily Tribune                                       05-04-1906.

48.*The Outlook – The Week                         14-04-1906.

49.*Chicago Evening American                                   09-03-1907.

50.*The Chicago Tribune                                            10-03-1907.

  1. The New York Times 10-03-1907.
  2. The Times, London 11-03-1907.
  3. Chicago Daily Tribune 12-03-1907.

54.*The Dunville Gazette                                            07-06-1907.

55.*The Truth Seeker, New York                                15-06-1907.

56.*The Sunday Herald, Boston                                  23-06-1907.

(“Fulfilment of a Grand Prophecy: Hazrat Ahmad’s Challenge to John Alexander Dowie”, Anwer Mahmood Khan, pp. 12-13; “Fate of a False Prophet”, Syed Hasanat Ahmad, pp. 5-6).

*Recortes de periódico se incluyen en el libro “Cumplimiento de una gran profecía: reto de Hazrat Ahmad a John Alexander Dowie”, por Anwer Mahmud Khan, pp. 37-39.

Esta fue una de las muchas señales mostradas por Dios a través de las manos del Mesías Prometido y Mahdias.

Una vez, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas afirmó:

“Solamente en mi época, en el mes de Ramadán, ocurrieron los eclipses de sol y luna; solo en mi época, de acuerdo con los dichos auténticos del Santo Profetasa, el Sagrado Corán y otros libros del pasado hubo una plaga en todo el país; y solamente en mi época, un nuevo modelo de transporte, el ferrocarril, empezó a existir; y solo en mi época, según mis profecías, ocurrieron terribles terremotos. Entonces, ¿no sería de justicia pedir que la gente no se atreva a negarme? Juro por Dios Todopoderoso y digo que miles de señales han sido manifestadas a mi favor, para establecer mi verdad. Si este fuese el plan de un simple humano, nunca habría disfrutado de tal ayuda y soporte”.

(“Haqiqatul Wahi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 22, p. 45).

El Mesías Prometido y Mahdias también escribió:

“Las señales cumplidas hasta ahora son tan numerosas, que no hay forma de que una mente honesta las niegue. Todos los signos terrenales y celestiales de la aparición del Mesías Prometido se han manifestado en mi época: el eclipse de sol y luna en el mes de Ramadán sucedió hace ya algún tiempo, el cometa profetizado también ha aparecido, los terremotos han ocurrido, las epidemias se hicieron incontrolables, el cristianismo se ha difundido con fuerza en el mundo y como se escribió, la oposición a mí ha sido muy intensa. Pues bien, todas estas señales se han cumplido”.

(“Kitabul Bariyyah”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 13, pp. 259-260).

Los libros del mesías prometido y mahdias.

yafīdul māla hat-tā lā yaqbiluhū ahadun

“Él distribuirá tanta riqueza,

que no quedará nadie sin aceptar su porción de la misma”.

(Sunan ibn-e-Majah, “Kitabul Fitn”, bab fitnatul dajjal wa kharuj Isa Ibni Maryam wa Kharuj Yajuj wa Majuj).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas ha escrito acerca de sus libros:

“Los libros que he escrito han sido redactados con la ayuda de Al’lah. No digo que esas publicaciones sean todas revelaciones, aunque debo decir que Dios Altísimo me inspiró para escribir esos libros”.

(“Sirrul Khilafah”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 8, p. 6).

01) Aik Isai ke Tin Sawalun ka Yawab,

“Respuesta a tres cuestiones de un cristiano”, 1876, 40 pág.

02) Brahin-e-Ahmadía I,

“Las pruebas del Ahmadíat” I, 1880, 52 pág.

03) Brahin-e-Ahmadía II,

“Las pruebas del Ahmadíat” II, 1880, 80 pág.

04) Brahin-e-Ahmadía III,

“Las pruebas del Ahmadíat” III, 1882, 180 pág.

05) Brahin-e-Ahmadía IV,

“Las pruebas del Ahmadíat” IV, 1884, 361 pág.

06) Purani Tehrirain,

“Los viejos escritos”, 1899, 44 pág.

07) Surmah Chashm-e-Arya,

“Colirio para los ojos de los Aryas”, 1886, 276 pág.

08) Shahna-e-Haq,

“El batallón de la verdad”, 1887, 123 pág.

09) Sabaz Ishtihar,

“El poster verde”, 1888, 24 pág.

10) Fath-e- Islam,

“La victoria del Islam”, 1891, 48 pág.

11) Tauzih-e-Maram,

“La explicación de los objetivos”, 1891, 52 pág.

12) Izala-e-Auham I,

“La eliminación de las sospechas I”, 1891, 222 pág.

13) Izala-e-Auham II,

“La eliminación de las sospechas II”, 1891, 314 pág.

14) Al-Haq Mubahesa Ludhiana,

“El debate de Ludhiana”, 1891, 115 pág.

15) Al-Haq Mubahesa Delhi,

“El debate de Dehli”, 1891, 177 pág.

16) Asmani Faisla,

“La decisión Divina”, 1892, 43 pág.

17) Nishan-e-Asmani,          

“La señal celestial”, 1892, 56 pág.

18) Aina-e- Kamalat-e-Islam*,

“El espejo de las excelencias del Islam”, 1893, 678 pág.

19) Barakatud Dua,                                                                                                            

“Las bendiciones de las plegarias”, 1893, 45 pág.

20) Huyatul Islam,

“Una prueba convincente del Islam”, 1893, 12 pág.

21) Sach-chai ka Izhar,

“La expresión de la verdad”, 1893, 30 pág.

22) Yang-e-Muqaddas,

“La batalla sagrada”, 1893, 211 pág.

23) Shahadatul Quran,

“El testimonio del Corán”, 1893, 104 pág.

24) Tuhfa-e-Baghdad*,

“Un regalo para Baghdad”, 1893, 33 pág.

25) Karamatus-Sadiqin*,

“Los milagros de los verdadereos”, 1893, 123 pág.

26) Hamamatul Bushra*,

      “La paloma de las buenas nuevas”, 1894, 113 pág.

27) Nurul Haq I*,

“La luz de la verdad I”, 1894, 186 pág.

28) Nurul Haq II*,

“La luz de la verdad II”, 1894, 86 pág.

29) Itmamul Huya*,

“Haciendo la prueba comprensible y convincente”, 1894, 41 pág.

30) Sirrul Jilafa*,

“El secreto del Jalifato”, 1894, 117 pág.

31) Anwarul Islam,

“La luz del Islam”, 1894, 125 pág.

32) Minanur Rahman*,

“Las bondades del Dios Clemente”, 1895, 123 pág., (publicado en 1915).

33) Ziaul Haq,

“La luz de la verdad”, 1895, 75 pág.

34) Nurul Quran I,

“La luz del Corán I”, 1895, 42 pág.

35) Nurul Quran II,

“La luz del Corán II”, 1895, 83 pág.

36) Miyarul Mazahib,

“El estándar de las religioness”, 1895, 34 pág.

37) Arya Zaram,

“La religión Arya”, 1895, 108 pág.

38) Sat Bachan,

“La palabra verdadera”, 1895, 176 pág.

39) Islami Usul ki Philosophy,

“La filosofía de las enseñanzas del Islam”, 1897, 138 pág.

40) Anyam-e-Atham*,

“El final de Atham”, 1896, 347 pág.

41) Siray-e-Munir,

“La lámpara luminosa”, 1897, 102 pág.

42) Al-Istifta,

“La consulta”, 1897, 32 pág.

43) Hullatul-lah*,

“Una prueba convincente de Dios”, 1897, 111 pág.

44) Tuhfa-e-Qaisariya,

“Un regalo para la Reina”, 1897, 32 pág.

45) Yalsah-e-Ahbab,

“Reunión de amigos”, 1897, 32 pág.

46) Mahmud ki Amin,

“El Amin de Mahmud”, 1897, 8 pág.

47) Sirayud-din Isai ke Char Sawalon ka Yawab,

“La respuesta a las cuatro cuestiones del cristiano Sirayuddin”,

1897, 48 pág.

48) Kitabul Bariya,

“El libro de la absolución”, 1898, 366 pág.

49) Al-Balag*,

“La transmisión del mensaje”, 1897, 100 pág., (publicado en 1922).

50) Zaruratul Imam,

“La necesidad del Imam”, 1897, 48 pág.

51) Najmul Huda*,

“La estrella de la guía”, 1898, 149 pág.

52) Raz-e-Haqiqat,

“El secreto de la verdad”, 1898, 25 pág.

53) Kashful Ghita,

“La apertura de una cortina”, 1898, 48 pág.

54) Ayyamus Sulh,

“Los días de la reconciliación”, 1899, 200 pág.

55) Haqiqatul Mahdi,

“La verdadera naturaleza del Mahdi”, 1899, 46 pág.

56) Masih Hindustan Main,

“Jesús en la India”, 1908, 107 pág.

57) Sitara-e-Qaisaria,

“La estrella de la Reina”, 1899, 18 pág.

58) Tiryaqul Qulub,

“Elixir para los corazones”, 1899, 400 pág.

59) Tuhfa-e-Ghaznaviya,

“Un regalo para los Ghaznavis”, 1900, 334 pág., (publicado en 1902).

60) Ruidad-i Yalsa-i Dua,

“Los minutos del encuentro para la oración”, 1900, 40 pág.

61) Jutba Ilhamia*,

“El jutba revelado”, 1900, 334 pág., (publicado en 1902).

62) Lullatun Nur*,

“El mar de luz”, 1900, 140 pág., (publicado en 1910).

63) Government Angreizi aur Yihad,

“El gobierno británico y la Yihad”, 1900, 34 pág.

64) Tuhfa-e-Golarhviya,

“Un regalo para el Golarhvi”, 1901, 203 pág.

65) Arbain,

“Cuarenta (folletos)”, 4 volúmenes, 1900, 142 pág.

66) Iyazul Masih*,

“El milagro del Mesías”, 1901, 203 pág.

67) Aik Ghalati ka Izala,

“Un malentendido eliminado”, 1901, 12 pág.

68) Dafiul-Balaa wa Miyaro Ahlil Istifa*,

“El remedio para la calamidad y el critero para los elegidos”,

1902, 28 pág.

69) Al-Huda Wat-tabsirato Limanyara*,

“La guía y la información para aquel que puede entender”,

1902, 32 pág.

70) Nazulul Masih,

“El advenimiento del Mesías”, 1902, 242 pág., (publicado en 1909).

71) Kashti-e-Nuh,

“El Arca de Noé”, 1902, 88 pág.

72) Tuhfatun Nadwa,

“Un regalo para la Nadwah”, 1902, 16 pág.

73) Iyaz-e-Ahmadi,

“El milagro de Ahmad”, 1902, 101 pág.

74) Review Bar Mubahesah Batalvi wa Chakralvi,

“Análisis de los debates con Batalvi y Chakralvi, 1902, 8 pág.

75) Gunah say niyat kiyunkar mil sakti he,

“Cómo liberarse del pecado”, 1902, 32 pág.

76) Mawahibur Rahman*,

“Regalos del Clementísimo”, 1903, 144 pág.

77) Nasim-e-Dawat,

“La brisa de la invitación”, 1906, 104 pág.

78) Sanatan Zaram,

“La religión de los Sanatan (La verdadera enseñanza)”, 1903, 16 pág.

79) Tazkratush Shahadatain,

“La narración de dos martirios”, 1903, 128 pág.

80) Siratul Abdal*,

“Las carácter de la gente de Dios”, 1903, 21 pág.

81) Lecture Lahore,

“El discurso de Lahore”, 1904, 54 pág.

82) Lecture Sialkot,

“El discurso de Sialkot”, 1904, 46 pág.

83) Lecture Ludhiana,

“El discurso de Ludhiana”, 1905, 50 pág.

84) Ahmadi aur Ghair Ahmadi Main Farq,

“La diferencia entre un áhmadi y un no-áhmadi”, 1905, 16 pág.

85) Al-Wasiyat,

“El testamento”, 1905, 34 pág.

86) Chashma-e-Masihi,

“La fuente cristiana”, 1906, 60 pág.

87) Tayalliyat-e-Ilahiya,

“Las manifestaciones Divinas”, 1906, 24 pág., (publicado en 1922).

88) Qadian Ke Arya aur Ham,

“Los arias de Qadián y nosotros”, 1907, 44 pág.

89) Brahin-e-Ahmadía V,

“Las pruebas del Ahmadíat V”, 1905, 428 pág.

90) Haqiqatul Wahi*,

“La verdadera naturaleza de la revelación”, 1906, 720 pág.

91) Chashma-e-Marifat,

“La fuente del conocimiento Divino”, 1908, 436 pág.

92) Paigham-e-Sula,

“El mensaje de reconciliación”, 1908, 64 pág.

*Dicho libro está escrito total o parcialmente en árabe.

Las creencias de la yamat musulmana ahmadía.

El Mesías Prometido y Mahdias proclamó acerca de las creencias de los áhmadis:

“Creemos que no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah y que Hazrat Muhammadsa, el Elegido, es Su Mensajero y el ‘Jatam-ul Anbiya’ (el Sello de los Profetas). Creemos que los Ángeles son una realidad, que la resurrección es real y que el Día del Juicio es algo real, y que el Cielo también es una realidad, al igual que el infierno.

Creemos que lo que Dios, el Glorioso y Majestuoso, ha declarado en el Santo Corán y todo lo que nuestro Profetasa ha afirmado es la verdad, según la declaración antes mencionada. También creemos que la persona que sustraiga tan solo una iota de la ley islámica o agregue lo más mínimo, que de cualquier manera siente las bases para el rechazo de los mandamientos islámicos, o que intente declarar ilegal lo que se ha hecho hecho lícito en el Islam, es un infiel y un renegado del Islam. Aconsejamos a los miembros de nuestra Yamat a que mientras vivan se adhieran firmemente al artículo fundamental de la fe islámica y a que mueran manteniéndose firmes en dicha creencia:

lā ilāha il-lal-lāhu muhammadur rasūlul-lāh

‘No hay dios sino Al’lah,

(o ‘No existe nadie digno de ser adorado excepto Al’lah’),

Muhammad es el Mensajero de Al’lah’.

Además deben tener fe firme en todos los Mensajeros de Dios y en los Libros Revelados que han sido verificados por el Sagrado Corán, y ceñirse estrictamente a las normas del mismo; y deben realizar rigurosamente las Oraciones y el Ayuno, pagar el Zakat y llevar a cabo el Hall (el Peregrinaje). En definitiva, deben practicar el Islam cumpliendo plenamente con todos los mandatos, obligaciones y prohibiciones expuestos por Al’lah y Su Mensajero. En resumen, todas estas cuestiones, sean creencias o acciones, sobre las cuales hubo consenso de opinión entre nuestros justos predecesores y que son entendidas como Islam por consenso general de opinión de aquellos que siguen las tradiciones del Santo Profetasa, deben ser cumplidas de manera obligatoria. Finalmente, llamamos al Cielo y a la tierra para que sean nuestros testigos de que esta es exactamente nuestra fe”.

(“Ayyamus-Sulah”, primera edición: Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 14, p. 323).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas habla nuevamente sobre las creencias del Ahmadíat:

“El sumario y la esencia de nuestra fe es que ‘no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah y que Muhammad es el Mensajero de Al’lah’. La creencia que profesamos en esta vida y con la cual, a través del favor de Dios Todopoderoso, pasaremos a la Próxima Vida, es que nuestro Señor y Maestro, Muhammadsa, el Elegido, es el Sello de los Profetas y el mejor de todos los Mensajeros, en cuyas manos fue perfeccionada la fe y la bondad completada, a través de la cual, por seguir el camino recto, una persona puede llegar a Dios Altísimo.

 Creemos con absoluta certeza que el Sagrado Corán es el último de los Libros Celestiales y que no se puede añadir ni sustraer tan solo una palabra o vocal de sus leyes y mandamientos. No se puede recibir ahora ninguna otra revelación de Al’lah que pueda tener el efecto de modificar o abrogar los mandamientos del Corán, o de cambiar cualquiera de sus directrices. Si hay alguien que piense de otra forma, de acuerdo con nosotros, es un infiel, un hereje y un ‘kafir’ (incrédulo). Además creemos que incluso la persona que sigue el nivel más bajo del camino recto no puede alcanzar ninguna etapa de honor y perfección o de proximidad a Dios excepto a través del seguimiento verdadero y perfecto del Profetasa. Todo lo que se nos ha concedido lo hemos logrado solo a través de la reflexión y del Santo Profetasa”.

(“Izala-e-Auham”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 3, p. 69-70).

El Mesías Prometido y Mahdias también afirma:

“Los cinco pilares sobre los que se basa el Islam forman parte de nuestra fe. Nos aferramos a la Palabra de Al’lah, el Libro Sagrado, a los que se nos ordena que nos agarremos firmemente. Como Umar Faruqra, anunciamos que el Libro de Dios es suficiente para nosotros; y como Aishara, cuando hay una diferencia entre el Santo Corán y el Hadiz, damos prioridad al Corán. Creemos que no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah y que nuestro Señor y Maestro, Muhammadsa, el Elegido, es Su Mensajero y ‘Jatam-ul Anbiya’ (el Sello de los Profetas)”.

(“The Essence of Islam”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, pp. xiv-vx).

Los áhmadis creen que Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadiánas es el Mesías Prometido e Imam Mahdi de los Últimos Días, que fue enviado por Dios Todopoderoso para servir al Islam, como fue profetizado por nuestro Maestro, el Profeta Muhammadsa. Por lo tanto, Hazrat Ahmadas es un siervo y un seguidor de Hazrat Muhammad Mustafása.

Los áhmadis creen además que el Profeta Jesúsas falleció de muerte natural como otros Profetas de Al’lah. Este hecho ha sido mencionado en el Libro Sagrado y probado por dichos del Profetasa. Se menciona claramente en la Santa Biblia que él no murió en la cruz y que fue salvado para luego emigrar en busca de “las ovejas perdidas de la Casa de Israel”. Jesúsas, como los demás Profetas de Dios, sufrió la oposición de su gente, que trató de cortar su misión de raíz. Por eso él tomó todas las precauciones posibles para su seguridad, a fin de poder continuar su trabajo sagrado de transformación de la gente, una vez que escapó vivo de morir en la cruz. En otras palabras, cuando sus oponentes planearon asesinarlo, Jesúsas dejó de caminar libremente entre los judíos y se dirigió a un país cerca del desierto, (Juan 11:54-57). Él mismo se escondió de ellos, (Juan 12:36). Sin embargo, cuando se dio cuenta que los medios de seguridad terrenales no podían protegerlo, se volvió hacia Al’lah y le pidió a sus discípulos que hicieran lo mismo.

(“Abba, Padre, todas las cosas son posibles para Tí; aleja esta copa de mí”, Marcos 14:36 y Mateo 26:39).

Jesúsas ofreció dicha oración en tal agonía que “su sudor era como grandes gotas de sangre cayendo al suelo”, (Lucas 22:44). En este sentido, las Escrituras muestran que Dios escucha las oraciones de los justos, (Santiago 5:16-18 y Juan 9:31). Ahora, hay que tener en cuenta lo que Jesúsas mismo había dicho con respecto a la aceptación de sus oraciones: “Padre, te agradezco que me hayas escuchado; y sé que siempre me escuchas…”, (Juan 11:41-42). Así pues, la oración ofrecida por Jesúsas en el Jardín de Getsemaní fue escuchada por Al’lah, Quien lo salvó de la muerte maldita en la cruz, como se puede leer en el siguiente texto: “Cuando envuelto en llanto ofreció oraciones y súplicas a Aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado en lo que temía”, (Hebreos 5:7). Por consiguiente, cuando los medios terrenales fallaron en brindar seguridad a Jesús, su Maestro Celestial vino a rescatarlo cuando él se acercó a Dios a través de súplicas, por lo que consecuentemente lo salvó de una muerte maldita en la cruz.

Jesúsas dijo una vez:

“Y tengo otras ovejas que no son de este redil, también yo las traeré,

y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor”, (Juan 10:16).

Jesúsas se refería a “las diez tribus perdidas de la Casa de Israel” que se habían dispersado hasta Afganistán y Cachemira, etc. En busca de estas tribus, Jesúsas fue hacia el este, después de escapar milagrosamente de la muerte maldita en la cruz. Todavía está enterrado en Cachemira, lugar que el Sagrado Corán describe como una zona de “colinas que tienen valles verdes y agua fluyendo de manantiales”.

(“Synopsis of religious preaching”, Ata U. Kaleem, pp. 29, 30, 35 y 36).

waya ‘alnabna maryama wa um-mahū āyatanw-wa āwaināhumā ilā rabwatin zāti qarārinwaa ma‘īn

“Y convertimos al hijo de María y a su madre en un Signo,

y les rescatamos y los ayudamos a llegar a una tierra elevada,

un lugar tranquilo con manantiales de agua fluyendo”, (23:51).

En difinitiva y por todo esto, cabe decir que el Ahmadíat expone la esencia del Islam, despojado de todas las incrustaciones que lo han deformando y desfigurado a lo largo de los siglos, y que han degradado a la sociedad musulmana. No se aparta del Islam en lo más mínimo, ni agrega tan siquiera un ápice a sus doctrinas o enseñanzas. No obstante, es una nueva presentación del Islam y  particularmente de la sabiduría y la filosofía que subyacen en sus doctrinas y enseñanzas, basadas en el Sagrado Corán y derivadas de él y los pronunciamientos y prácticas del Santo Profetasa. No es una nueva religión, ni una innovación, pues establece solo lo que ha sido inherente al Islam desde el principio, pero que ha sido olvidado en los últimos siglos o cuya necesidad aún no había surgido.

Los musulmanes áhmadis son personas venidas de todos los estratos de la sociedad y gente práctica que conforman su vida y actividades según las enseñanzas del Islam. No rechazan los valores morales de la sociedad y han brindado ejemplos envidiables de vida plena, exitosa y justa. La característica distintiva de sus vidas es su adherencia a lo moral y lo espiritual por encima de lo material y lo físico, en un patrón de coordinación beneficiosa. Según lo enseñado por el Islam, creen que las facultades y las capacidades otorgadas al hombre por Dios Todopoderoso son una recompensa muy valiosa, que deben ser desarrolladas y ejercitadas en su momento y ocasión apropiadas, y no deben ser suprimidas u obstruidas. El código moral y espiritual al que pretenden conformarse no les impone ninguna desventaja. Por la Gracia y Misericordia de Dios, ya han aparecido entre ellos (y lo siguen haciendo) personas que poseían una gran eminencia en casi todas las esferas de la vida humana.

Es común fracasar a la hora de reconocer el hecho de que la única manera de salvación que existe es a través del establecimiento de la relación del hombre con Al’lah. Hoy en día, la única que proclama  tal posibilidad es la Comunidad Musulmana Ahmadía, que proporciona una ilustración práctica de la verdad de su afirmación. Es solo a través de la experiencia de tal relación, que una persona puede llegar a la certeza absoluta de la fe en lo Divino, lo cual puede acarrear la necesaria revolución moral y espiritual en la vida del hombre. Este es el desafío que la Yamat Musulmana Ahmadía le presenta al mundo incrédulo y el de un Islam revisado, resurgente y vigorizado.

(“What is Ahmadiyyat?”, folleto publicado por la Yamat Musulmana Ahmadía de Estados Unidos).

La Comunidad Musulmana Ahmadía alienta al diálogo interreligioso y trata diligentemente de corregir los malentendidos que existen sobre el Islam. La Yamat ofrece una presentación clara de la sabiduría, la filosofía, la moral y la espiritualidad islámicas derivadas del Libro Sagrado y la práctica (Sunna) del Santo Profeta del Islam, Muhammad Mustafasa.

Una breve explicación de las creencias de la Comunidad Musulmana Ahmadía fue presentada de la siguiente manera por Hazrat Bashiruddin Mahmud Ahmad, Jalifatul Masih IIra:

  1. Dios existe y es esencial creer en la existencia de Al’lah.
  1. No existen copartícipes con Dios Todopoderoso y Él es Único, sin tener ningún asociado.
  1. Al’lah es Santo, está libre de todo defecto y lleno de todas las perfecciones. No hay ninguna imperfección que pueda ser encontrada en Él y no hay ninguna perfección que no se encuentre en Él.
  1. Los ángeles son parte de la creación de Dios y siguen la ley presentada en el Corán: “Hacen lo que se les ordena”; es decir, los ángeles simplemente manifiestan la Voluntad y la Sabiduría de Al’lah.
  1. Dios habla a Sus siervos elegidos y les revela Su propósito. La revelación de Al’lah desciende en forma de palabras y Dios comunica Su Voluntad a Sus siervos.
  1. Cuando la oscuridad prevalece en el mundo y los seres humanos caen en el pecado y la maldad, sin la ayuda de Dios se vuelve dificil para ellos liberarse del yugo de satanás. Entonces, por Su Misericordia y Bondad, Al’lah escoge de entre sus queridos y leales siervos aquellos a quienes Él encomienda el deber de guiar al mundo.
  1. Los Mensajeros Divinos, que en el pasado han ayudado a la humanidad a salir de la oscuridad y del mal, han tenido diferentes niveles de grandeza espiritual y han cumplido, en diferentes grados, el propósito Divino que determinó su advenimiento; y el más grande de todos ellos fue el Muhammad Mustafása.

Si los Profetas anteriores hubieran vivido en la época del Profetasa, tendrían que haberlo seguido y obedecido, ya que el Santo Profetasa dijo:

lau kāna mūsā wa ‘īsā hayyaini lamā wasi’ahumā il-lat-tibā’ī

“Si hoy Moisés y Jesús estuvieran vivos,

tendrían que haber creido en mí y haberme seguido”.

(Tafsir Ibni Kathir, vol. 2, p. 246).

  1. Al’lah escucha las oraciones de Sus suplicantes y de Sus siervos.
  1. De vez en cuando Dios determina y diseña el curso de los acontecimientos de forma especial, pues no todo lo que ocurre en este mundo está determinado enteramente por las leyes de la naturaleza. Además de estas leyes, hay otras que son especiales y a través de las cuales Al’lah manifiesta Su Poder, Interés y Propósito.
  1. La muerte no es el fin de la existencia para los seres humanos, pues el alma del hombre sobrevive a la misma y tiene que dar cuenta de sus actos en el Más Allá. Aquellos que hagan buenas obras merecerán generosas recompensas y los que no siguen Sus enseñanzas y mandamientos cumplirán con el castigo que les corresponde. Dios tiene el poder de restituir a un hombre a la vida desde la más débil partícula o átomo de su alma o ser.
  1. Los que no creen en Al’lah y los enemigos de Su guía revelada, a menos que sean perdonados por Su infinita Misericordia, permanecerán en un lugar llamado “infierno”.
  1. Los que crean en Dios, en Sus Profetas, en Sus Ángeles y en Sus Libros; que se afirmen con su corazón y alma en la guía que viene de Él; que caminan con humildad y se humillan ante Su presencia; que viven como los pobres aunque sean ricos; que sirven a la humanidad y sacrifican su comodidad por los demás; que abjuran excesos de todo tipo, el odio, la crueldad y la transgresión y que son modelos de la bondad humana, estos hombres irán a un lugar llamado Cielo o Paraíso. Ellos habrán alcanzado la vida eterna, siendo cada uno una imagen de su Creador.

(“Invitation to Ahmadiyyat”, The London Mosque, Reino Unido, 1980, pp. 6-11).

Las Diez Condiciones Del Baiat

(JURAMENTO DE INICIACIÓN).

 El 12 de enero de 1889, el Mesías Prometido y Mahdias publicó un folleto titulado “Takmil-e-Tabligh” (‘La transmisión del mensaje’), en el que estableció diez condiciones para aquellos que deseaban hacer el Baiat o juramento espiritual con él y convertirse en musulmanes áhmadis. Estas condiciones son las que, incluso hoy en día, cada persona que desee iniciarse debe comprometerse a realizar. Por tanto, para unirse a la Yamat, se debe estar de acuerdo con estas condiciones y jurar lealtad al Sucesor o Jalifa del Mesías Prometidoas de la época.

Las palabras del “Baiat-e-ula” (iniciación) que Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas redactó con su propia mano son las siguientes:

bismil’lā hir-rahmā nir-rahīm

¡En el nombre de Al’lah, el Clementísimo, el Misericordiosísimo!

nahmaduhū wa nusal-lī

Le alabamos y Le adoramos.

“Hoy me arrepiento de la mano de Ahmad de todos mis pecados y malos hábitos a los que fui adicto y, con toda sinceridad y solemnidad, prometo que hasta el último día de mi vida me apartaré lo máximo que pueda de todas las formas de pecado. Daré preferencia a la religión sobre las comodidades y los placeres mundanales. Trataré, en la medida de lo posible, de respetar las diez condiciones del Baiat establecidas en el folleto (fechado el 12 de enero de 1889) y busco el perdón de Dios por mis pecados pasados.

astaghfirul-lāha rab-bī, astaghfirul-lāha rab-bī, astaghfirul-lāh rab-bī min kul-li zanbinwwa atūbu ilaihi wa ash-hadu al-lā ilāha il-lal-lāhu wahdahū lā sharīkalah wa ash-hadu an-na muhammadan ‘abduhū wa rasūluh rab-bi in-nī zalamtu nafsī wa’taraftu bi zanbī faghfirlī zunūbī fa in-nahū lā yaghfiruz-zunūba il-lā anta

Pido perdón a Al’lah, mi Señor. Pido perdón a Al’lah, mi Señor.

Pido perdón a Al’lah, mi Señor, por todos mis pecados y me vuelvo hacia Él.

Doy testimonio de que no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah

y de que Él es Uno y no tiene copartícipe.

Y  doy testimonio de que Muhammad es Su Siervo y Mensajero.

¡Oh Señor mío, mi Al’lah, hice daño a mi alma y confieso todos mis pecados; perdóname mis pecados, porque no hay nadie más que Tú que pueda perdonar!

(“Siratul Mahdi”, Jamaat Ahmadiyya, vol. 1, pp. 77-78, 1935).

Estas son las Diez Condiciones del Baiat tal y como fueron publicadas por el Mesías Prometido y Mahdias:

  1. Quien se inicia debe prometer solemnemente que se abstendrá del “shirk” (asociar copartícipes con Dios) hasta el día de su muerte.

 

  1. Que él o ella se mantendrá alejado de la mentira, la fornicación, el adulterio, las transgresiones de la vista, el libertinaje, el derroche, la crueldad, la deshonestidad, la maldad y la rebelión; y tanto él como ella no se dejará llevar por las pasiones, por muy fuertes que sean.

 

  1. Que él o ella debe ofrecer de manera regular las cinco oraciones diarias, de acuerdo con los mandamientos de Al’lah y del Santo Profetasa; sinceramente esforzarse por ofrecer regularmente el “tahayud” (oración voluntaria de antes del amanecer) e invocar el “Durud” (bendiciones) sobre el Santo Profetasa; y ha de incorporar en su rutina diaria el pedir perdón por sus pecados, recordar las bondades de Dios, alabarlo y glorificarlo.

 

  1. Que bajo el impulso de cualquier pasión, él o ella no debe causar ningún daño a las criaturas de Al’lah en general y a los musulmanes en particular; ni con su lengua, ni con sus manos, ni por ningún otro medio.

 

  1. Que él o ella debe permanecer fiel a Dios en todas las circunstancias de la vida, en la tristeza y en la felicidad, en la adversidad y en la prosperidad, en la alegría y en las pruebas; y en cualquier condición debe permanecer resignado al decreto de Al’lah y estar listo para hacer frente a toda clase de indignidades y sufrimientos en Su camino, y nunca debe apartarse de Él en medio de cualquier desgracia; por el contrario, deben seguir adelante.

 

  1. Que él o ella tiene que abstenerse de seguir las costumbres no-islámicas y las inclinaciones lujuriosas, y debe someterse por completo a la autoridad del Sagrado Corán; y hacer que la Palabra de Dios y los dichos del Santo Profetasa sean la guía principal en cada paso de su vida.

 

  1. Que él o ella debe renunciar totalmente al orgullo y a la vanidad, y pasar toda su vida en la sencillez, la humildad, la alegría, la tolerancia y la mansedumbre.

 

  1. Que él o ella debe abrazar la fe, el honor de la fe y la causa del Islam como lo más preciado en su vida, por encima de su riqueza, su honor, sus hijos y todos sus seres queridos.

 

  1. Que él o ella debe mantenerse ocupado en el servicio hacia las criaturas de Al’lah, solo por Su causa; y se esforzará en beneficiar a la humanidad con lo mejor de sus capacidades y poderes otorgados por Dios.

 

  1. Que él o ella debe crear un vínculo de fraternidad con este humilde siervo de Al’lah, prometiéndome obediencia en todo lo bueno, por la causa de Dios; y permanecer fiel a ello hasta el día de su muerte; y ejercer una devoción tan alta en el cumplimiento de este vínculo como no se pueda encontrar en ninguna otra relación mundana o conexión que exija total dedicación.

(Traducido de “Ishtihar Takmil-e-Tabligh”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, 12 de enero de 1889).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas dice acerca del propósito del sistema de Baiat:

“Si alguien contraviene deliberadamente las condiciones establecidas en el anuncio del 12 de enero de 1889 y persiste en su actitud rebelde, será expulsado de esta Comunidad. El sistema del Baiat ha sido instituido únicamente con el propósito de reunir a un gran grupo de personas justas para que ejerzan una influencia positiva en el mundo y su unidad debe ser una fuente de bendición, grandeza y buen presagio para Islam, puesto que estarán sin duda unidos por la misma causa y disponibles para el servicio puro y santo del Islam.

 No deben ser musulmanes perezosos, avariciosos y sin propósito, ni deben ser como esa gente sin valor que ha hecho un gran daño al Islam a través de su disensión y su falta de equidad, y que han manchado su hermoso rostro con sus actos de transgresión; ni tampoco deben ser como los descarriados derviches y aquellos que se han separado del mundo, que son totalmente inconscientes de las necesidades del Islam, que no les preocupa el bienestar de sus hermanos y que no sienten ningún afán por promover el bienestar de la humanidad. Por el contrario, deben tener tal simpatía por la gente que han de convertirse en refugio de los pobres y en padres de los huérfanos y, como los amantes apasionados, estar siempre dispuestos a sacrificarse por el desempeño de los deberes islámicos. También tienen que hacer todo lo posible para que sus bendiciones se difundan en el mundo y la fuente pura de amor por lo Divino y de simpatía por Sus siervos brote de cada corazón, y su unidad debería ser vista como un río que fluye.

 Dios Todopoderoso, por Su especial Gracia y Favor, ha planeado hacer de las oraciones y el esfuerzo de este humilde servidor los medios de manifestación de Sus capacidades puras. El Santo y Glorioso Dios me ha inspirado con el fin de ocuparme del entrenamiento interno de estos buscadores, a luchar día y noche para librarlos de sus impurezas, y suplicar a Al’lah que les conceda la luz mediante la cual podrán librarse de la esclavitud de su ego y de satanás, y desarrollar un amor natural por los caminos de Dios Altísimo. Además pediré para ellos el ‘Espíritu Santo’, que es creado por la fuerte relación entre la perfecta Providencia y el servicio constante a Dios.

 Además, me esforzaré por asegurar su liberación del espíritu maligno que es creado por la intensa relación entre satanás y el Nafs-e-Ammara (el espíritu egoísta que incita al mal). Por lo tanto, con la ayuda de Al’lah, no seré negligente y perezoso, y estaré atento respecto a la búsqueda de la reforma de mis compañeros que se han unido a esta Yamat con toda sinceridad. De hecho, estaré dispuesto incluso a dar la vida a fin de que ellos puedan vivir y para ellos solicitaré de Dios Todopoderoso el poder espiritual que, como una corriente eléctrica, deberá activar por completo su ser. Estoy seguro de que todo esto sucederá en aquellos que, unidos a la Comunidad, esperan con firmeza, ya que Dios Altísimo ha decidido crear este grupo y apoyarlo para la manifestación de Su Gloria y Su Poder, para así extender por el mundo el amor por Al’lah, el sincero arrepentimiento, la piedad, la verdadera bondad, la paz, la prosperidad y la simpatía por la humanidad.

 Por tanto, estos serán Su gente y Él los fortalecerá con Su propio espíritu. Él los purificará de una vida de impurezas y traerá un cambio puro a sus vidas, como lo ha prometido en Sus santas profecías, y hará que crezcan rápidamente y atraerá a miles de justos hacia ella. Él Mismo los regará y los hará florecer, tanto que su número y sus bendiciones serán contemplados con asombro. Como una lámpara que es colocada en un lugar alto, difundirán su luz a cada rincón del mundo y serán vistos como los símbolos de las bendiciones islámicas. Al’lah hará que los perfectos seguidores de esta Yamat sobresalgan ante los seguidores de todas las demás creencias con respecto a cada bendición y hasta el Día del Juicio aparecerán entre ellos personas que serán bendecidas con Su aceptación y ayuda. El Señor de la Gloria ha determinado esto y Él tiene el poder de hacer todo lo que quiere, ya que todo el poder y la fuerza le pertenecen”.

“Toda alabanza le pertenece a Él,

Quien es el Primero y el Último,

el Evidente y el Oculto.

Nos hemos sometido a Él

y Él es nuestro Maestro en este mundo

y en el Más Allá;

Él es un Excelente Maestro

y un Excelente Ayudante”.

Ghulam Ahmad,

Ludhiana, 4 de marzo de 1889.

La personalidad y el carácter del mesías prometido y mahdias.

Aquí se presentan brevemente algunos destellos de la vida, la personalidad y el carácter de Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas, quien fue elegido por Al’lah Taala (Dios Altísimo) como profeta y reformador de este tiempo. Que Al’lah bendiga a sus Compañerosra, a través de los cuales hemos recibido el tesoro inestimable de sus preceptos y prácticas, porque si lo estudiamos, ello nos revelará el verdadero carácter y la alta moral del Mesías Prometido y Mahdias. De estos Compañerosra, dos personalidades merecen nuestra mayor gratitud: Hazrat Bashir Ahmadra y Hazrat Nawab Mubaraka Begumra (uno de sus hijos y su segunda esposa). Ellos han descrito cada aspecto del carácter del Mesías Prometidoas con una profunda comprensión del mismo y fueron testigos de todas sus idas y venidas; por ejemplo, de la forma en que adoraba a Dios, la manera en que se apoyaba firmemente en Al’lah, su alta moral, su trato afectuoso hacia las criaturas de Dios, su amor profundísimo por el Islam y el Santo Profeta Muhammadsa. En resumen, han dejado un amplio material que cubre cada aspecto de su vida.

Ahora bien, al presentar el carácter de una persona en particular es bueno saber primero qué objetivos lo animan, los fines a los que se dedica y para cuya consecución se esfuerza incesantemente, pues todo ello revelará la verdadera naturaleza de su personalidad y nos ayudará mucho a entender su carácter. Por eso, cuando vemos la vida de Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas desde este punto de vista, lo encontramos siempre luchando por recuperar la humanidad; es decir, su objetivo en la vida era traer a la humanidad de vuelta a Al’lah.

Describiendo su vocación, el Mesías Prometidoas dice:

“Dios Altísimo me ha elegido para mostrar a Sus criaturas el camino que lleva a la fe firme en el Dios Viviente”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 328).

 Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas era de estatura media y nunca estuvo gordo ni muy delgado. Amplio de hombros y de pecho ancho, era un modelo de belleza masculina. Tenía una tez blanda inclinada hacia el color blanco. Su brillante rostro emitía una luz sutil. Su cabello era fino, recto y brillante; su barba era bastante gruesa. Sus ojos eran una mezcla de gris y negro, que siempre mantenía modestamente inclinados hacia abajo. Tenía una frente recta, alta y ancha, y era una imagen de sagacidad y sabiduría. Por otra parte, su vestimenta era sencilla: llevaba un “kurta” o “kamis” y un pantalón abombado, un chaleco, un abrigo largo y un turbante. Usaba zapatos fabricados localmente. Cuando salía fuera, portaba un bastón en la mano. Su comida era sencilla, comía muy poco y lentamente.

Hazrat Ahmadas tenía una fe firme en Dios Todopoderoso y en la verdad de su proclama como Mesías y Mahdi, y Reformador Prometido del Islam para nuestro tiempo. Él profesaba el amor más profundo y posible por el Santo Profetasa, celebrándolo en prosa y poesía, tanto en urdu, como en persa y árabe, y en sus charlas rutinarias.

Algunas características sobresalientes de su carácter.

 

  1. La adoración de Al’lah era la principal pasión que animaba su corazón y ocupaba la mayor parte de su tiempo.
  1. El temor de Dios, la piedad, la verdad y la sumisión a las ordenanzas del Corán, así como los mandamientos y el ejemplo del Profetasa fueron los principios que guiaron su conducta.
  1. Su vida fue sencilla, sin ceremonias.
  1. Las pruebas y las tribulaciones no le disuadieron y se enfrentó a ellas con paciencia, perseverancia y coraje.
  1. Solía trabajar muy duro y esforzarse día y noche para cumplir la tarea que Al’lah le había encomendado.
  1. Trató tanto a sus amigos como a sus enemigos con amor y afecto, y mostró hacia ellos la mayor preocupación y simpatía posibles. También era muy amable y cariñoso con su esposa e hijos, y usaba la sabiduría y el amor a la hora de cuidar de ellos.
  1. Además, fue muy hospitalario y se sentía muy feliz recibiendo, sirviendo y honrando a sus huéspedes.

Hazrat Mir Muhammad Ismailra, su cuñado y uno de sus Compañeros más cercanos, escribió lo siguiente con relación a su carácter:

“El Mesías Prometidoas tenía excelentes modales: era amable, compasivo, generoso y hospitalario. En pruebas y tribulaciones, cuando incluso una persona valiente se siente consternado, él se avalanzaba como un tigre sin miedo. El perdón, pasar por alto las faltas de otros, la honestidad, la humildad, la paciencia, la gratitud, la auto-suficiencia, la modestia, el trabajo duro, el sentirse siempre contento, la lealtad, la informalidad, la sencillez, el amor y el cariño para todos, el profundo amor y reverencia a Dios y por el Santo Profetasa, así como por los teólogos musulmanes, la clemencia del corazón, el respeto por los derechos de los demás, el cumplimiento de las promesas, la vivacidad, la simpatía, el decoro, la pureza, el buen humor, el coraje, la determinación, la alta resolución, el respeto a sí mismo, la total sumisión a lo requerido por el Profetasa, eran sus hábitos y los rasgos de su carácter.

Le conocí cuando yo era un niño de dos años y desapareció de mi vista cuando yo era un hombre de 27 años. Declaro solemnemente bajo juramento, que nunca he visto a un hombre mejor que él en la hospitalidad, la piedad, la santidad y en la entrega amorosa a Al’lah y al Santo Profetasa. Era una luz brillante que parecía iluminar a la humanidad”.

(“Ahmadi Muslims”, Nur-ud-Din Munir, publicado por Lallna Rabwah, Pakistán, 1983).

 Su infancia y temprana edad.

Desde su temprana niñez, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se  distinguió de los otros niños de su edad por no participar en actividades infantiles o lúdicas. Por el contrario, incluso en esa tierna edad, cuando muchos se hayan fascinados por las atracciones mundanas y totalmente involucrados en ellas, el Mesías Prometido y Mahdias buscó refugio en su Maestro Celestial. En este sentido, un día le dijo lo siguiente a su primo, que era más joven que él: “Pide para que Dios me permita lograr la verdadera salat (oración) y el gusto por la adoración”. Aunque suene como algo simple, esto refleja el anhelo tan profundo que tenía de agradar a Al’lah, lo cual tuvo a muy temprana edad.

Estos fueron los sentimientos que el propio Hazrat Ahmadas describió más adelante en un poema árabe:

al-masyidu makānī was-sālihūna ijwānī

wa zikrul-lāhi mālī wa jalqul-lāhi ‘ayālī

“Justo desde el principio, la mezquita es mi morada

y los justos son mis hermanos.

El recuerdo de Dios es mi riqueza

y la humanidad es mi familia”.

El Mesías Prometidoas tenía seis o siete años cuando su padre contrató tutores para enseñarle el Sagrado Corán, persa y la lengua y la gramática árabes, así como lógica y otros temas. Era muy respetuoso con sus maestros y les brindaba toda su atención. También ayudaba a otros estudiantes si lo necesitaban.

Cuando era muy joven, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas pasaba su tiempo estudiando en la mezquita. Las comidas le eran llevadas allí y a la hora de comer invitaba a niños pequeños, la mayoría de ellos huérfanos, y les hacía compartir su alimento. Es justo decir que él les daba la mayor parte de su porción y tomaba apenas unos bocados para sí mismo. Además enseñaba a estos niños algunos conocimientos religiosos básicos, haciendo hincapié en la realización de la salat u oración.

La principal actividad física del Mesías Prometidoas era caminar:

Caminaba muchos kilómetros al aire libre todos los días, una actividad que continuó durante toda su vida, aunque dentro de la mezquita normalmente caminaba de un lado a otro de la misma y, después de cierto tiempo, sus pasos dejaban un señuelo en el suelo. Pasó la mayor parte de sus horas de vigilia en la mezquita, estudiando el Santo Corán y otros libros religiosos.

El propio Hazrat Ahmadas escribe sobre ese tiempo:

“Yo estaba tan involucrado en el estudio de libros que me olvidaba de todas las otras cosas del mundo. Mi padre me aconsejó repetidamente que no estudiara tanto porque estaba realmente preocupado por mi salud”.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas tomó la decisión de dedicarse al servicio de Al’lah y Su Profetasa, y al estudio del Libro Sagrado a una temprana edad. Ante esto, naturalmente, su padre estaba preocupado por su futuro.

Un amigo hindú del padre del Mesías Prometidoas, que había conocido al propio Ghulam Ahmadas desde que era un niño, narra:

“Desde su juventud fue muy piadoso y no tuvo ningún interés en las cosas mundanas, ni siquiera en participar en actividades lúdicas como los niños suelen hacer. Él estaba limpio de cualquier maldad, lenguaje abusivo o falsedad. Lo considerábamos una persona simple, perezosa y poco inteligente, y nos preguntábamos cómo saldría adelante. Él vivía solo en un cuarto separado. Nunca golpeó a nadie ni fue golpeado. Jamás habló mal de nadie ni se le llamó mala persona. Llevaba una vida santa asombrosa, pero no estábamos de acuerdo con ella, pues no salía ni hablaba con la gente a menos que fuera necesario. Cuando le aconsejábamos que mirara a su alrededor y viera lo que estaba pasando, que le diera sentido a su vida, que hiciera algo, el Mesías Prometidoas escuchaba en silencio y sonreía.

 Un día, su padre me dijo que fuera a traer a Ghulam Ahmad, quien inmediatamente me siguió y se sentó frente a su padre, mirando hacia el suelo. Entonces el padre le dijo a su hijo: ‘Ghulam Ahmad, estoy muy preocupado por ti. ¿Cuánto tiempo vas a vivir de esa manera? ¿Cómo te ganarás la vida? ¿Cuánto tiempo vas a vivir en soledad y sin trabajar? Tendrás que casarte y tener hijos, y serás el responsable de sus necesidades. No lo olvides. Abandona esa sencillez de vida que llevas. No puedo estar esperando para siempre. Conozco a muchos altos oficiales y puedo escribir una carta de recomendación para ti, a fin de que puedas trabajar en algún sitio o puedo incluso acompañarte a las autoridades apropiadas’.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas no contestó y se sentó en silencio. Pero su padre le repitió esto una y otra vez. Finalmente, Mirza Sahibra respondió: ’Padre, dime, ¿por qué una persona que está al servicio de la Más Alta Autoridad, del Maestro de los Maestros, del Rey de los Reyes y que es obediente del Rabbil Alamin (el Señor de Todos los Mundos), debe preocuparse por obtener un empleo? Aún así, no desobedeceré tu orden’. Su padre, Hazrat Mirza Ghulam Murtadara, después de escuchar esta respuesta, dijo: ‘De acuerdo, vuelve a tu soledad, hijo’.

Cuando Ghulam Ahmad se fue, su padre proclamó: ‘Mi hijo seguirá siendo un mul’lah (erudito musulmán). Tal vez  pueda encontrarle una mezquita donde gane unos cuantos sacos de grano de parte de los adoradores; pero no creo que incluso pueda llegar a ser un mul’lah. Me pregunto cómo se va a mantener a sí mismo después de que yo fallezca. Es una persona muy piadosa y justa, pero gente como él no tiene éxito en nuestra sociedad, en la que prosperan los listos y los astutos’. Entonces sus ojos se llenaron de lágrimas y dijo: ‘No podemos comparar nuestra condición con la del virtuoso Ghulam Ahmad. Esta persona no es terrenal, es divina. No es un hombre, es un ángel’”.

Lógicamente, como padre, Hazrat Mirza Ghulam Murtadara estaba preocupado por el bienestar y el futuro de su hijo, pero en el fondo, él sabía que el servicio del joven Ahmad a su fe era el mejor camino. Esta observación era compartida por cualquier persona con discernimiento espiritual que pudiera entender la profundidad y amplitud del carácter y la moral de Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas.

Un líder religioso de la época llamado Maulwi Burhanuddin declaró que una vez estaba sentado en compañía de Maulwi Ghulam Rasul, que era una persona santa. El Mesías Prometido y Mahdias también estaba sentado entre la audiencia, aunque en ese momento tan solo era un joven muchacho. Pues bien, durante la conversación, Maulwi Ghulam Rasul dijo mientras posaba su mano sobre la espalda de Mirza Sahib: “Si hubiera un profeta en este tiempo, entonces este muchacho sería digno del profetazgo”; pero Maulwi Ghulam Rasul no vivió para ver el cumplimiento de sus palabras proféticas.

La gente verdaderamente piadosa no solo trata de sobresalir en su amor hacia el Creador, sino que además trata de hacer lo mismo en su compasión por Su Creación. En este sentido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se mostró como una persona extremadamente cariñosa y modesta desde una edad temprana. Hazrat Sultan Ahmadra solía decir: “Mi padre no vivió como un Moghul, sino que pasó su vida como un faqir (asceta)”.

El Mesías Prometidoas solía vivir en el piso superior de su casa y a la hora de las comidas le pasaban una cesta por la ventana; o sea, el sirviente colocaba la comida en la misma y él tiraba de ella hacia arriba, aunque en realidad comía muy poco. A menudo se contentaba con comer granos tostados y nueces, y daba la mayor parte de su comida a cualquier persona hambrienta que llegaba o que estuviera por allí. A veces, pedía a algunos huérfanos que lo acompañaran a la hora de comer y que compartieran su comida. Estos gestos de buena voluntad se convertirían en el comienzo del “Langar Jana Mesihe Maud”, en otras palabras: la cocina del Mesías Prometidoas, ya que mientras el joven Ghulam Ahmadas regalaba su propia comida a los necesitados y pobres, llegaría un día en que decenas de miles de personas comerían en su mesa, como de hecho lleva ocurriendo desde hace muchísimos años.

Su juventud y su empleo gubernamental.

Sabiendo que Hazrat Mirza Sahibas evitaba todos los asuntos mundanos, su padre constantemente le recalcaba la importancia de un trabajo estable. Siempre respetuoso y obediente hacia sus padres, al final aceptó un puesto de trabajo en la oficina del gobierno del distrito de Sialkot, ciudad situada a unos 130 kilómetros de Qadián. La ayuda que brindó Mirza Ghulam Murtadara para que su hijo obtuviera el empleo parece ser parte de un plan Divino. Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas, que hasta ese momento había vivido principalmente en Qadián, estuvo protegido de cualquier exposición al mundo exterior y la gente, pero al trasladarse a Sialkot y empezar a trabajar, llegó a conocer a todo tipo de personas y su forma de vida, una experiencia que lo prepararía para el verdadero trabajo que Dios le confiaría, es decir, ser el Reformador de la época.

Hazrat Ahmadas cuenta acerca de su trabajo:

“La experiencia que tuve allí me reveló que la mayoría de esas personas llevaba una vida espiritualmente superficial, ya que muy pocos seguían los principios de la fe. Fue un plan Divino al que me vi expuesto y llegué a familiarizarme con una gran variedad de personas”.

Sus compañeros de oficina, así como altos funcionarios del gobierno e intelectuales, rápidamente se dieron cuenta de su estatus como  erudito y se conmovieron por su alta moral y carácter, a pesar de que solo era un funcionario de base. Tanto es así, que cuando renunció a su puesto después de cuatro años, el comisario delegado decretró un día libre de vacaciones en su honor. Tenía a Hazrat Mesihe Maudas en la más alta estima y reverencia, porque ningún otro hombre había honrado a su personal de la manera que él lo hizo.

En definitiva, amigos y compañeros tuvieron a Ghulam Ahmadas en la más alta estima, pero al mismo tiempo muchos enemigos se vieron forzados a reconocer las virtudes del Mesías Prometidoas. Uno de esos hombres fue Hakim Mazhar Husain, que se convirtió en uno de sus principales críticos después de que Hazrat Ahmadas proclamara ser el Mesías Prometido. Él escribe sobre la época en la que Hazrat Mesihe Maudas vivió en Sialkot:

Era una figura con autoridad de gran fortaleza, un hombre de intelecto sublime. Su coraje no conocía ningún obstáculo. Tan pronto como entraba por la puerta, pedía agua para realizar wudu y hacer la salat”.

Otro testigo fue Munshi Siraj Din, padre del famoso oponente del Ahmadíat, Maulwi Zafar Ali Jan. Munshi Siraj narra:

“Ghulam Ahmad Sahib era un empleado en una oficina del distrito de Sialkot. Tenía unos veintidós o veintitrés años y puedo decir desde mi conocimiento personal que en su juventud era piadoso y justo. Después de salir de su trabajo, pasaba todo su tiempo dedicado a estudios religiosos y mantenía muy poco contacto con la gente”.

No obstante, los comentarios más notables sobre Ghulam Ahmadas durante ese período provienen de Maulana Syed Mir Hasan, quien fue un reconocido erudito y maestro de Alama Iqbal. Una vez le dijo al Sheij Yaqub Ali Irfanira:

“¡Ay, no le dimos la debida consideración! No puedo describir sus maravillas espirituales. Su vida no era la de un hombre común, sino que era una de esas personas elegidas por Dios que rara vez vienen a este mundo”.

En realidad, cuando Hazrat Mesihe Maudas estaba prestando su servicio en Sialkot, tenía unos treinta años. Trabajó allí a desgana y solo por la insistencia de su padre. Rutinariamente regresaba a casa directamente de la oficina y cerraba la puerta de su habitación para dedicar tiempo a las oraciones. Algunas personas sintieron curiosidad y deseaban saber lo que Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas hacía detrás de esas puertas cerradas en la intimidad de su habitación. Un día, algunos tuvieron la suerte de ver cómo pasaba su tiempo. Allí en su habitación, Hazrat Ahmadas estaba sentado en una alfombra de rezar sosteniendo el Sagrado Corán, mientras suplicaba con lágrimas en los ojos, orando, y diciendo:

“¡Oh Al’lah, este es Tu libro!

Haz que yo pueda entenderlo.

Tú eres el Único que puede hacerlo”.

Esto también revela el gran amor del Mesías Prometidoas por el Corán y un profundo deseo de guía Divina para su entendimiento.

Su vida familiar.

De las diversas obligaciones que debemos realizar a la hora de respetar, honrar y cuidar de los derechos de nuestros semejantes, la más importante se encuentra en nuestra casa y está relacionada con nuestro comportamiento hacia nuestras familias.

Hay un hadiz del Santo Profetasa que subraya la importancia de este asunto y dice así:

 “El mejor de vosotros es el que mejor trata a su familia,

y yo soy el mejor de vosotros cuando trato a mi familia”.

En otro hadiz el Profetasa afirma:

“El mejor de los creyentes es el que posee buenas morales y la persona con la mejor moral es la que trata a su familia con benevolencia y gracia”.

Algunos destellos en la vida familiar del Mesías Prometido y Mahdias se describen a continuación:

Hazrat Abdul Karimra afirma que una vez en presencia del Mesías Prometidoas, alguien fue mencionado por ser muy rudo y grosero con su esposa. Hazrat Mesihe Maudas se mostró bastante disgustado al oír esto y dijo:

“Nuestros Compañeros no deben comportarse de esa manera”.

 Y prosiguió diciendo:

“Mi condición es tal que una vez levanté la voz a mi esposa y sentí que ello fue causado por algún dolor en mi corazón. Aparte de eso, nunca proferí ninguna palabra ruda o molesta. Pero después de eso, hice ‘istighfar’ (pedir perdón) durante mucho tiempo y ofrecí muchos ‘nawafil’ (oraciones voluntarias) pidiendo el perdón de Dios, y pagué ‘sadqa’ (limosna) para quedarme tranquilo de que esa fuerte reacción con mi esposa no fue causada por alguna insubordinación oculta hacia Al’lah”.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se casó con Hazrat Syeda Nusrat Yahan Begumra en 1884. Este matrimonio se llevó a cabo según el plan Divino y el Mesías Prometidoas recibió muchas revelaciones con respecto al mismo. La familia de Hazrat Mesihe Maudas había vivido en Punyab durante trescientos años, mientras que la familia de Hazrat Ummul Momininra era de Delhi; por eso había importantes disparidades culturales y sociales entre las familias, así como en el lenguaje que hablaban. También había una gran diferencia de edad entre los dos y este era el segundo matrimonio del Mesías Prometidoas. A pesar de todas estas diferencias, Hazrat Ahmadas hizo todo lo posible por satisfacer sus necesidades, a fin de que ella se sintiera como en casa.

Cuando Hazrat Ummul Momininra llegó a Qadián no había nadie allí de la familia de Hazrat Mesihe Maudas para recibir a la nueva esposa, porque los familiares de Hazrat Ahmadas prácticamente habían cortado cualquier contacto con él. Por consiguiente, era muy natural que Hazrat Ummul Momininra se sintiera sola y deprimida durante ese periodo inicial, pues estaba a cientos de kilómetros de su familia y la única forma de comunicación era por carta. Un mes después, cuando Hazrat Mir Nasir Nawab Sahibra, padre de Amma Yan, fue a Qadián para llevarla de vuelta a casa por unas semanas, le preguntó a la criada de su hija, que había viajado con ella a Qadián, cómo se había sentido todo ese tiempo. Ella respondió que la muchacha, es decir, la esposa del Mesías Prometidoas, se sintió deprimida inicialmente por el extraño ambiente, “pero Mirza Sahib hace todo lo posible por mantenerla feliz  y es un buen esposo”, -añadió.

Hazrat Maulwi Abdul Karim Sahibra, un prominente Compañero del Mesías Prometido y Mahdias que vivió en una habitación en la casa de Hazrat Ahmadas durante unos años, escribe sobre la vida familiar de Hazrat Mesihe Maudas y expresa su asombro por el respeto y cortesía del Mesías Prometidoas hacia Hazrat Ummul Momininra. Afirma que las mujeres que trabajaban en la casa del Mesías Prometidoas como sirvientas,  que eran generalmente de naturaleza muy simple, notaron una diferencia entre el ambiente dentro de la casa de Hazrat Ahmadas y lo que veían en otros hogares. Hazrat Maulwi Sahibra añade que las escuchó diciendo muchas veces con asombro:

“Mirza Sahib siempre escucha a su esposa”.

Sobre Hazrat Ummul Momininra se afirma además que poco después de su matrimonio descubrió que al Mesías Prometidoas le gustaba el arroz dulce con azúcar morena, pero no tenía experiencia en cocinar dicho plato. Sin embargo, un día decidió cocinar arroz dulce para su esposo, aunque puso demasiado azúcar en él y no le quedó bien. Cuando se dio cuenta, era demasiado tarde y era la hora de servir la comida. Estaba muy molesta y perturbada, sin saber qué hacer. En ese momento, el Mesías Prometidoas entró en la habitación y notó la preocupación y la frustración en su rostro. Entonces sonrió y dijo: “¿Estás angustiada porque el arroz no quedó bien?”. Luego empezó a comerse la comida y dijo que le gustaba el arroz muy dulce, y que disfrutó comiéndoselo. Ante esto, Hazrat Amma Yanra comentó: “Más tarde entabló una conversación muy cordial conmigo, hasta que me sentí mejor y olvidé toda la situación”.

Hazrat Ummul Momininra era una esposa ideal, pues reconoció y comprendió plenamente las virtudes y el carácter de su marido. Cuando el Hazrat Ahmadas falleció, Hazrat Amma Yanra  se paró junto a su ataúd y exclamó:

“Tú fuiste la luna de los Profetas,

por ti los ángeles visitaron mi casa

y por ti Dios habló”.

Ciertos rasgos especiales de su carácter y personalidad.

Refiriéndose a su auto-control, el Mesías Prometidoas afirma:

“Tengo tal control sobre mí mismo y Al’lah me ha hecho tan sumiso a Su voluntad, que si una persona continúa maldiciéndome durante más de un año, no podrá provocar ninguna represalia en mi. Al final estará lleno de remordimientos y admitirá que no pudo enfadarme”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 456).

Un hindú, que creció junto a Hazrat Mesihe Maudas, narra:

“He conocido a Ghulam Ahmad desde mi niñez. Él es de mi edad y yo lo visitaba con frecuencia en Qadián. Puedo decirles que, incluso en ese momento, sentí que Dios había descendido sobre la tierra en la persona de Mirza Sahib y se había manifestado a Sí mismo en él”.

Los rasgos extraordinarios que poseía salieron verdaderamente a la luz cuando ciertas circunstancias surgieron respecto a las propiedades de su familia. Su padre, Mirza Ghulam Murtazara, presentó varios recursos en diferentes tribunales para recuperar el control de su patrimonio ancestral, que había sido retirado de la familia durante una agitación política que tuvo lugar en el pasado. Al Mesías Prometidoas se le pidió en muchas ocasiones asistir a las audiencias judiciales en nombre de su familia. Por su parte, él no tenía ningún deseo de involucrarse en estos asuntos mundanales, a pesar de que sería el principal beneficiario si el tribunal fallaba a su favor. Así que solo lo hizo en obediencia a los deseos y requerimientos de su padre, pero durante estos litigios fue firme y sinceramente veraz, y en ocasiones esto resultó en un veredicto en su propia contra. En uno de esos juicios, la defensa pidió a Mirza Sahibas que verificara ciertos hechos del caso, ya que estaban seguros de que diría ciertamente la verdad. En consecuencia, el tribunal dictó en esa ocasión una decisión en contra del Mesías Prometidoas que molestó mucho a su padre, aunque el propio Hazrat Ahmadas quedó complacido pues en cualquier caso la verdad prevaleció.

Hazrat Mesihe Maudas habla de otro juicio en el que estuvo involucrado:

“Fui a Batala para un juicio. Mientras esperaba para ser llamado, llegó la hora de hacer la salat y comencé mi oración. En el momento de estar haciendo la oración, el juez me llamó, pero obviamente no pude responder. La otra parte trató de asegurarse un veredicto contra mí debido a mi ausencia, pero el juez decidió a mi favor. Cuando terminé mis oraciones, fui a la sala del tribunal y le expliqué la razón de mi ausencia. El juez me dijo que el veredicto ya había sido dictado”.

Hazrat Ahmadas era muy consciente de que su ausencia podía haber llevado el caso a un veredicto a favor de la parte contraria. A pesar de todo, eligió primero responder a la llamada de Dios y realizar la oración a tiempo. La decisión del juez fue simplemente el resultado de la Gracia y Misericordia de Al’lah hacia el Mesías Prometidoas, quien eligió la fe por encima de los asuntos mundanos.

´Mirza Muhammad Din Sahib declara:

“Al comienzo, no conocía bien a Hazrat Mesihe Maudas, aunque me sentí atraído por él debido a su devoción religiosa. Cuando una vez fue a Batala, me llevó con él y me pidió que montara en su caballo. Nos alojamos en su casa familiar. Me dio dos peniques para comprar pan, curry o ‘daal’ (lentejas). Después de comer una cuarta parte del pan con agua, le dio el resto de la comida al hombre que cuidaba la casa y me dio una cuarta parte para que me la comiera”.

Mirza Ismail Baig, asistente personal del Mesías Prometidoas, afirmó:

“Siempre que lo acompañaba fuera de Qadián, íbamos normalmente a caballo y me pedía que subiera a lomos del animal mientras él caminaba. Aunque yo me negaba, diciéndole: ‘Hazur, me siento avergonzado’; y él respondía: ‘A mí no me avergüenza caminar, entonces ¿por qué sientes vergüenza de montar a caballo?’”.

La aceptación de las oraciones y las súplicas.

Una de las tareas que Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas tenía por delante era revivir la fe de la gente respecto a la aceptación de las oraciones y las súplicas. Por su parte, los musulmanes habían perdido la fe en la oración y algunos de ellos francamente intentaron distorsionar y cuestionar el concepto islámico de la plegaria. El Mesías Prometidoas siguió las enseñanzas de su maestro Muhammadsa y nos enseñó la filosofía de la oración, pues no solo describió la forma correcta he hacer la salat, sino que también nos mostró el espíritu de la súplica.

Por un lado, el Mesías Prometido y Mahdias presentó evidencia lógica y convincente como apoyo de la aceptación de las oraciones; y por otro lado, presentó su propia experiencia y el poder de sus súplicas para que el mundo lo testificara. No solo uno, ni dos, sino miles y miles de incidentes del poder de la oración pueden encontrarse en la vida del Mesías Prometidoas. Tales acontecimientos harían a una persona razonable creer en la existencia de Dios, que es Quien Todo lo Escucha y que además es “Al Muyib”, Quien responde las oraciones.

 En este sentido, al hablar sobre la importancia de la oración, Hazrat Ahmadas dijo una vez:

“Sinceramente digo que si nuestra súplica ante Dios Altísimo se hace con la máxima humildad, ello atrae Su Gracia y Misericordia hacia nosotros. Puedo decir por mi propia experiencia, que he sentido y visto la Gracia y la Misericordia de Al’lah, que vienen en la forma de aceptación de la oración, puesto que esta las atrae. Si los filósofos de mente oscura de esta edad no pueden sentirlo o verlo, esta verdad no puede desaparecer del mundo, especialmente porque estoy listo en todo momento para demostrar la aceptación de la oración”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 198).

La importancia de la oración y la perseverancia en la misma, a los ojos del Mesías Prometido y Mahdias, están explícitamente expuestas en una de sus cartas, cuando escribió a su Compañero, Hazrat Saiz Abdul Rahman Madrasira, en respuesta a su petición para que rezara por él:

“He orado tanto por ti, que si estas oraciones hubieran sido hechas para un árbol muerto, este se habría vuelto verde de nuevo; y no paro hasta que veo aparecer a los ángeles revelando el decreto Divino. Así es como Dios Todopoderoso actúa conmigo, pues cuando mi oración alcanza el límite, finalmente un ángel es enviado para eliminar los obstáculos con su propia mano. Inmediatamente después, se manifiesta el favor Divino y antes del amanecer se hacen visibles los signos de Su Misericordia, y por esa razón sigo orando. Es importante que tengas plena fe en las oraciones para así alcanzar la felicidad”.

La persistencia en las oraciones por parte del Mesías Prometidoas se hace evidente por el siguiente hecho:

Hazrat Nawab Muhammad Ali Janra fue un prominente Compañero del Mesías Prometidoas. Su hijo, Abdur Rahimra, enfermó gravemente y durante dos semanas sufrió de fiebre alta que afectó a su cerebro y su conciencia. En este contexto, aparentemente no había esperanza de que sobreviviera y realmente se encontraba al borde de la muerte. El Mesías Prometidoas fue informado de su condición, aunque se encontraba orando por él cuando la condición del niño empeoró y de esto también tuvo conocimiento.  Hazrat Ahmadas estaba pidiendo por él en la oración de “tahayud” (oración voluntaria de la madrugada), cuando se le reveló que su muerte había sido decretada.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas narra:

“Cuando recibí esta revelación, estaba profundamente angustiado e involuntariamente escaparon de mis labios las siguientes palabras: ‘Mi Señor, si no hay tiempo para súplicas, imploro poder interceder para que haya tiempo para la intercesión’”.

Inmediatamente recibí esta revelación:

yusab-bihu lahū man fis-samāwāti wa man fil-ardi man zal-lazī yashfa ‘u ‘indahū il-lā bi iznihī

“Todo lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica.

¿Quién es el que puede interceder ante Él excepto con Su permiso?”.

(“Tadhkirah”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, p. 413).

Hazrat Mesihe Maudas dijo entonces:

“Esta majestuosa revelación me hizo temblar y angustiarme por haber intercedido sin permiso. Pero un par de minutos más tarde, recibí esta otra revelación:

in-naka antal mayāzu

“Tienes el permiso”.

(“Tadhkirah”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, p. 413).

 Posteriormente, Abdur Rahimra empezó a recuperarse de forma gradual y todo el que lo veía se daba cuenta que estaba lleno de gratitud hacia Al’lah, y se daba cuenta de que aquel que “estaba muerto” había sido devuelto a la vida.

El Mesías Prometidoas nunca perdió oportunidad alguna para enfatizar la importancia de la oración. Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih IIra, narra uno de esos ejemplos que también demuestran su humildad. Durante el caso del reverendo Henry Martin Clark, cuando el Mesías Prometidoas fue falsamente acusado de conspirar para asesinar a dicho reverendo, Hazrat Mesihe Maudas le pidió a su hijo Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmadra, que tenía nueve años en ese momento, que pidiera por él. Pero no solo le pidió a su hijo pequeño que pidiera por él, sino que además rogó a los siervos de su casa que oraran por él. Ahí estaba él, un profeta de Dios que una vez recibió la revelación:

uyību kul-la du‘ā ’ika

“Aceptaré todas tus oraciones”,

y sin embargo le estaba encargando a un niño pequeño y a gente humilde que rezaran por él.

Hay otro ejemplo que muestra la fe que el Mesías Prometidoas tenía en las oraciones de otros. Hazrat Mufti Muhammad Sadiq Sahibra, que vivía en Lahore en ese momento, cayó enfermo. En esos días, el Mesías Prometido y Mahdias pasó por dicha ciudad de camino a Multan y fue a visitarlo,  y cuando se marchaba dijo:

“Mufti Sahib, estás enfermo y las oraciones de una persona enferma son más propensas a ser aceptadas, así que pide por el éxito de mis esfuerzos”.

Hazrat Pir Sirayul Haqra narra un ejemplo de los efectos de las oraciones del Mesías Prometidoas y nos cuenta que tenía un amigo, Sheij Yusuf Alira, que aceptó el Ahmadíat y tras ello experimentó dificultades en su trabajo. Había algunas personas que trataron de crear obstáculos en su promoción. Él escribía diariamente cartas al Mesías Prometidoas para que con sus oraciones lo ayudara a mejorar su situación. Pir Sahibra dice: “Sheij Yusuf Alira también me escribiría cartas a mí y a Hazrat Maulwi Abdul Karimta para recordar al Mesías Prometidoas que rezara por mí”. Hazrat Mesihe Maudas respondió: “Estoy suplicando por él. Díganle que no se rinda y continúe recordándomelo”. Transmití este mensaje a Yusuf Alira, quien transcurridos cuatro meses continuó enviando diariamente cartas solicitando oraciones al Mesías Prometidoas así como a Hazrat Maulwi Abdul Karimra.

Un día Maulwi Sahibra se acercó a Hazrat Ahmadas y le pidió: “Hazur, estoy realmente cansado de recibir las cartas de Yusuf Ali; por favor haga una oración especial para que sus problemas sean resueltos”. Hazrat Mesihe Maudas exclamó: “Sí, yo también recibo sus cartas y hoy haré una súplica especial por él”. Al día siguiente Hazuras dijo: “Maulwi Sahib, envía una carta a Yusuf Ali diciéndole que mi súplica por él ha sido escuchada y que pronto se realizará su deseo”. Tres días más tarde, contra todo pronóstico, Yusuf Ali fue ascendido y unos meses después, Sheij Yusuf Ali enfermó y su familia lo llevó a Qadián para que Hazrat Maulwi Nuruddinra, quien luego sería Jalifatul Masih Ira, lo tratara. Cuando el Mesías Prometidoas se enteró, fue a verlo y  dio instrucciones para su cuidado. Una noche, la condición de Yusuf Alira se deterioró repentinamente. Había pasado ya la medianoche y Pir Sirayul Haq Sahibra corrió hacia la casa del Mesías Prometidoas y llamó a la puerta. Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas le preguntó por el propósito de su visita y lo dejó entrar, e inmediatamente preparó un medicamento y le pidió a Pir Sahibra  que le diera al paciente la medicina que había preparado.

Mientras tanto, oró por Yusuf Alira y le pidió a Pir Sahibra que lo mantuviera informado sobre la condición del paciente. Pir Sahibra le dio el medicamento y como se empezó a sentir mejor, tras ello se fue a su casa. Antes de la oración de fayar (oración de la madrugada), el Mesías Prometidoas llamó a Pir Sahibra y le preguntó por Yusuf Alira en el sentido de  por qué no había sido puesto al día sobre su condición. Pir Sahibra respondió: “Hazur, después de que tomara la medicina y usted comenzó a suplicar por él, inmediatamente se sintió mejor”. El Mesías Prometidoas respondió: “Después de que te fuiste, empecé a orar y esperaba que me hicieras saber algo sobre el progreso del paciente”. Mientras oraba, Hazuras dijo: “Me dormí y tuve una visión acerca de Yusuf Alira”. Luego Hazrat Ahmadas dijo con plena confianza que “Yusuf Alira no moriría a causa de esa enfermedad y de hecho se recuperará por completo”. Efectivamente, Yusuf Alira se recuperó de forma lenta pero completamente.

Aquí mostramos otro ejemplo de la aceptación instantánea de las súplicas de Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas:

Hazrat Mesihe Maudas se daba a menudo una caminata por la mañana, después de la oración de fayar, acompañado de sus Compañerosra, aunque de vez en cuando caminaba solo, prefiriendo la soledad de la oración en el bosque.

Sobre un incidente de este tipo, el Mesías Prometidoas narra:

“Una vez necesitaba 50 rupeas y, como sucede a veces con aquellos cuya confianza principal está en Dios y no en las posesiones mundanas, yo no tenía dinero en ese momento. En uno de mis paseos matutinos, desarrollé un intenso sentimiento de ir al bosque y rezar por mis necesidades. Elegí un lugar aislado a lo largo del canal, a unos tres kilómetros de Qadián hacia Batala, y oré. Cuando terminé la oración, recibí esta revelación:

¡Mira con qué rapidez acepto tus plegarias!

Me sentí muy feliz y regresé a Qadián, yendo directamente a la oficina de correos para preguntar sobre cualquier dinero que pudiera haber llegado ese día y recibí una carta informándome que alguien había enviado 50 rupeas desde Ludhiana, dinero que recibiría ese mismo día o al día siguiente”.

Sobre otro acontecimiento, Hazrat Mesihe Maudas escribe:

“En octubre de 1903, decidí escribir un libro sobre el martirio de Sahibzada Abdul Latifra y Sheij Abdur Rehmanra, que fueron brutalmente asesinados, y titular la obra ‘Tazkaratush-Shahadatain’.  Desafortunadamente, enfermé de un cólico renal antes de poder empezar dicho trabajo y le pedí al Todopoderoso Al’lah lo siguiente: ‘¡Oh mi Señor! Quería escribir un libro sobre el fallecido Abdul Latifra y he empezado a sufrir un cólico renal. Concédeme salud’. Hace ya cierto tiempo que tuve un cólico renal que duró 10 días y estuve al borde de la muerte, así que naturalmente estaba muy preocupado. Llamé a mi familia y les dije que iba a rezar por mi salud y que deberían decir ‘amén’ (que así sea) después de mi oración terminase. Oré por mi salud en ese momento de dolor intenso y juro por Al’lah Taala (Dios Altísimo) cuyo testimonio es el más digno de confianza, que apenas había terminado mis oraciones cuando me dormí y tuve una revelación en la que la palabra ‘salam’ fue recitada. Inmediatamente relaté la revelación a la gente que me rodeaba. Dios, que es Omnisciente, es testigo de que antes de las seis de la mañana estaba completamente recuperado y ese mismo día terminé la mitad de dicho trabajo”.

Hubo miles y miles de personas que presenciaron las señales celestiales en respuesta a las súplicas del Mesías Prometidoas. El testimonio de Hazrat Ummul Momininra, su esposa, se destaca como una señal de su absoluta e inquebrantable creencia en sus oraciones y confianza en la Gracia de Al’lah.

Inmediatamente después de la muerte del Mesías Prometidoas, Hazrat Amma Yanra llamó a todos sus hijos y exclamó:

“¡Oh hijos míos, al ver esta casa vacía, no debeis preocuparos pensando que vuestro padre no os ha dejado mucho! Él ha dejado en los Cielos un tesoro de oraciones para vosotros y ese tesoro seguirá proporcionándoos todas vuestras necesidades adecuadamente”.

Hazrat Sheij Yaqub Ali Irfanira afirma:

“En aquellos primeros días, Hazrat Mesihe Maudas sólo había escrito libros y poemas en urdu o persa, pero no había escrito nada en árabe. Una vez, Hazrat Maulwi Abdul Karim Sahibra le pidió que escribiera algo en árabe. El Mesías Prometidoas simplemente respondió: “No sé mucho árabe”. Maulwi Sahibra le dijo: “Hazur, no te preguntaba si sabías árabe; lo que te quería decir es que te dirijas al Monte Sinaí a traer algo”, (es decir, que le pidiera a Dios Todopoderoso que le ayudara a escribir en árabe). El Mesías Prometidoas exclamó: “Voy a rezar por ello”, y entró en la casa. Cuando vino de nuevo de la casa, estaba sonriendo y dijo: “Maulwi Sahib, oré y luego empecé a escribir en árabe y me pareció tan fácil que escribí cien versos” y se los mostró a Maulwi Abdul Karim Sahibra. Imaginen semejante hazaña. Este fue el primer intento del Mesías Prometidoas de escribir en árabe y dichos versos están incluidos en su libro titulado “Aina Kamalat-e-Islam”.

Después, Hazrat Ahmadas escribió varios libros y poemas en árabe, e incluso desafió a todos los eruditos de dicha lengua a presentar una obra que pudiera igualar la elocuencia, el conocimiento y la profundidad de sus escritos, pero ninguna persona aceptó y este desafío se mantiene hoy en día. El Mesías Prometidoas dependía de la oración para todo. La mayor parte de su tiempo se dedicaba a la plegaria, pues oraba antes de emprender cualquier tarea y recordaba constantemente a sus amigos y compañeros la importancia de las oraciones. Él consideraba la salat (oración) como una bendición Divina y como la herramienta más eficaz puesta a nuestra disposición. La verdad es que, a lo largo de su vida, demostró el poder de la oración una y otra vez. Como fue el caso con todos los Profetas de Al’lah, el Mesías Prometido y Mahdias impartió ese celo y virtud de verdadera súplica a sus Compañerosra, y a los compañeros de sus Compañerosra.

Su amor por la humanidad.

La misión de Hazrat Mesihe Maudas era revivir de nuevo el Islam, devolverlo a su forma más pura y establecer la moral y las virtudes que fueron enseñadas y practicadas por el hombre más perfecto que jamás caminó sobre la faz de la tierra: Hazrat Muhammad Mustafasa. Así pues, el Mesías Prometidoas tenía por delante una tarea enorme, en un tiempo de anarquía religiosa y degradación moral. Pero con la ayuda de Al’lah, él formó una Comunidad de seguidores que reconocían al verdadero Dios y Sus Atributos, y luego intentaban manifestar esos Atributos en sus vidas, cumpliendo con su responsabilidad hacia sus semejantes.

Hazrat Ahmadas escribió en su libro “Arbain”:

“No considero a nadie en este mundo como mi enemigo, amo a todos los seres humanos como una madre ama a sus hijos, incluso aún más. Me opongo solo a las falsas creencias y mentiras que distorsionan y socavan la verdad. La compasión por la humanidad es mi religión y el rechazo total a la mentira, la idolatría, la tiranía, la injusticia y la inmoralidad son mi fundamento”.

Hazrat Mirza Bashir Ahmadra, hijo de Mesihe Maudas, declara:

“Esto no era solo retórica. La verdad es que cada momento de la vida del Mesías Prometidoas fue vivido con simpatía y preocupación por la creación de Al’lah. La gente a su alrededor se asombraba y se quedaba realmente impresionada por el alcance y superioridad de su moral, ya que incluso su amor por sus enemigos era semejante al amor de una madre”.

Hazrat Maulwi Abdul Karim Sahibra, un eminente Compañero del Mesías Prometidoas, aporta su propio testimonio personal sobre el amor que brotaba de Hazrat Ahmadas hacia todos los seres humanos:

“Cuando la plaga de epidemia se estaba propagando por la India como un incendio sin control y decenas de miles de personas cayeron víctimas de la misma, y estaban muriendo a causa de esta terrible enfermedad, un día oí al Mesías Prometidoas orar en total reclusión. Había tanta angustia y dolor en su voz que al oírla te hacía llorar. Él estaba llorando y orando con tal angustia y dolor, que recordaba a una mujer en pleno parto. Cuando pude entender lo que él estaba diciendo, me di cuenta de que estaba pidiendo por la liberación de todas las personas del castigo de la plaga. Sus palabras fueron: ‘¡Oh mi Señor! Si estas personas mueren a causa de la plaga, entonces ¿quién Te adorará?’. De todas formas, no hay que perder de vista que esta epidemia de peste era una señal celestial en apoyo de la verdad de Mesihe Maudas y él mismo había advertido al pueblo unos años atrás acerca de esta terrible aflicción si no enmendaban sus caminos”.

(“Haqiqatul Wahi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 22).

Otro incidente es el referido a Abdul Karim, que era un chico joven que dejó Hyderabad para estudiar en Qadián. Desafortunadamente, un perro rabioso lo mordió durante su estancia allí. De inmediato fue enviado a Kasoli, una población donde se trataba este tipo de enfermedad; mejoró y regresó a Qadián, pero algunos días más tarde desarrolló los síntomas de la rabia, una enfermedad fatal. Contactaron con el doctor que lo estaba tratando en Kasoli y contestó que ya nada se podía hacer por él. Cuando el Mesías Prometidoas se enteró de la situación, rápidamente pidió que mudaran a Abdul Karim del lugar donde se hospedaba a una casa. En verdad, se preocupó mucho por la condición de este pobre muchacho que se encontraba tan lejos de su hogar y preguntaba repetidamente sobre la salud del joven, y además preparó algunas medicinas especiales para él.

Por su parte, Hazrat Sheij Yaqub Ali Irfanira dijo:

“Yo estaba allí y fui testigo de cómo Hazrat Ahmadas llegó a preocuparse y estar tan perturbado por su condición, como si fuera un miembros de su familia”.

Las oraciones del Mesías Prometidoas fueron aceptadas y Abdul Karim se recuperó completamente, viviendo alrededor de treinta y dos años más tras este incidente.

El propio Hazrat Mesihe Maudas escribió sobre dicha situación:

“Desarrollé un sentimiento y un vínculo especiales por este pobre chico que estaba lejos de su casa. Mis amigos también me pidieron frecuentemente que orara por él, porque este pobre muchacho merecía toda la misericordia y la compasión posibles. Además, pensé que si él moría, su muerte sería un motivo de alegría para nuestros oponentes. Por lo tanto, sentí una angustia y preocupación extremas por él, y una atención extraordinaria hacia él nació en mi corazón; al final se recuperó por completo en unos días”.

Cabe recordar que, incluso hoy en día, la rabia sigue siendo una enfermedad mortal si uno desarrolla sus síntomas.

Hazrat Ahmadas afirma:

“Las oraciones son como el agua para los creyentes y sin ellas no pueden sustentar su existencia; y el momento adecuado para orar es la salat”, (las oraciones formalmente prescritas en el Islam).

Esta era su práctica, incluso para la “Namaz-e-Yanaza” (oración fúnebre), pues Hazrat Mesihe Maudas a menudo lideraba él mismo las oraciones fúnebres y pasaba bastante tiempo orando por el fallecido.

Hazrat Pir Sirayul Haqra, otro Compañero del Mesías Prometidoas, relata un incidente de ese tipo:

“Un joven de unos dieciocho o veinte años se enfermó en algún lugar en las afueras de Qadián. Entonces, su madre y algunos miembros de su familia lo llevaron a Qadián y su anciana madre se quedó con él. Algunos días más tarde, el joven falleció. Hazrat Mesihe Maudas, como de costumbre, dirigió la ‘Namaz-e-Yanaza’ y pasó tanto tiempo orando por este hombre, que algunos de sus seguidores se empezaron a sentir mareados por mantenerse de pie tanto tiempo”.

En esa ocasión, después del “salam” (que marcaba el final de la oración), Hazrat Ahmadas exclamó:

Oré mucho por este hombre y no me detuve hasta que lo vi entrando y caminando en el Paraíso. Él ha sido perdonado”. Esa misma noche, la madre de este difunto joven soñó que él estaba paseando por el Paraíso y diciendo: “Ha sido  gracias a las oraciones de Mirza Ghulam Ahmadas que se me ha perdonado y he recibido misericordia. Ahora el Paraíso es mi morada”.

 La anciana madre se sintió aliviada al tener este sueño y muy feliz por su hijo, lo cual le ayudó a soportar su pérdida. Por un lado, esto muestra la señal de aceptación de las oraciones del Mesías Prometidoas y, por el otro, revela la compasión que tenía por sus semejantes. Prácticamente no conocía a este joven, pero no se cansó de rogar por la Misericordia de Dios para esa persona, ni dejó de pedir por él hasta que estuvo seguro de su clemencia y perdón”.

Hazrat Mesihe Maudas mantenía también una despensa de medicinas, así que los enfermos de las aldeas cercanas, tanto hombres como mujeres, acudían a él buscando ayuda médica y a veces pasaba horas tratándolos y proporcionándoles medicinas. Incluso cuando él mismo enfermaba y no se encontraba nada bien, nunca los rechazaba. Una vez tuvo un severo dolor de cabeza y garganta, y sentía como si un cuchillo afilado le hubiera cortado la garganta. No obstante, cuando llegaron los enfermos, no se lo pensó dos veces y los ayudó durante horas.

Él nunca rechazaba a alguien que tuviera alguna necesidad. Una vez, tras ofrecer sus oraciones en la mezquita, cuando se retiraba a su casa, alguien le pidió ayuda. Como había una gran cantidad de gente en la mezquita no pudo oírlo claramente y se fue dentro, pero inmediatamente salió y preguntó por esa persona en particular, aunque ya se había ido. En esa situación, varios jóvenes fueron enviados para localizarlo, sin lograr hacerlo. Luego, en las oraciones de la noche esa persona se acercó de nuevo a Hazrat Ahmadas para recibir ayuda, la cual le fue proporcionada.

Pasados algunos días, en una reunión de sus Compañerosra, explicó:

“Ese día, cuando el hombre con necesidad no pudo ser localizado, me sentí muy perturbado. Temí haber cometido un error. Agradezco a Al’lah que el hombre regresara por la noche, pues de lo contrario no sé por cuánto tiempo yo habría sufrido. Por eso recé para que Dios lo trajera de regreso”.

(Carta de Maulwi Abdul Karim, con fecha del 6 de diciembre de 1900).

Su fervor por reformar a la humanidad.

Otro aspecto del carácter del Mesías Prometidoas era su simpatía por la humanidad y su pasión por reformarla. El Islam requiere que sus fieles cumplan los debidos derechos de sus semejantes y los de Al’lah. En efecto, estos son los dos pilares fundamentales de sus enseñanzas. En el dominio del cumplimiento de los derechos de sus semejantes, Hazrat Ahmadas siguió las huellas de su Maestro, el Santo Profeta Muhammadsa, ya que al hacer el bien a los demás, no discriminó en base a la religión, la amistad o la enemistad.

En este sentido escribió lo siguiente:

“Otorgar favores a nuestros semejantes es un buen hábito. Así, incluso los enemigos se convierten en amigos. Cierta persona en Sialkot era hostil con todo el mundo, incluso con sus propios hermanos. En algunas ocasiones lo traté amablemente y de forma recíproca; imitando mi buen gesto, él nunca se portó mal conmigo. Por el contrario, cada vez que me veía era muy educado”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 9, pp. 2-3).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas estaba muy interesado en servir a la humanidad y le gustaba que sus Compañerosra hicieran lo mismo. Si alguien no lo hacía, él trataba de enseñarle con su propio ejemplo. El siguiente incidente ilustrará bien este punto.

Hazrat Mesihe Maudas afirma:

“Una vez fui a dar un paseo con un amigo llamado Abdul Karim, que iba un poco delante de mí. En el camino, una anciana de setenta o setenta y cinco años se acercó y le pidió que leyera una carta suya que tenía. Abdul Karim era un terrateniente y, sintiendo que con aquello estaba rebajando su dignidad, se negó a hacerlo e incluso la regañó para que se marchara. En ese momento, sentí como si alguien me hubiera dado un golpe en el corazón. Cuando me acerqué a ella, me dio esa carta, la tomé, se la leí y no proseguí hasta que ella había entendido completamente el contenido. El terrateniente se sintió muy avergonzado, pues tuvo que esperarme y ya no podía recibir ninguna recompensa”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 462).

Su gran hospitalidad.

En cuanto a su hospitalidad, él mismo salía a dar la bienvenida y atender a sus invitados, incluso si no se encontraba bien; y hacía todo cuanto estaba a su alcance para proporcionar todas las comodidades posibles para ellos y hacerles sentirse bien.

Una vez se expresó sobre este tema diciendo:

“Siempre estoy recordando a los trabajadores involucrados en esta tarea, que se encarguen de la comodidad de los huéspedes con mucho cuidado y eviten tanto como sea posible causarles cualquier enfado. El corazón de un huésped es delicado y nunca debe ser roto. Para vigilar a los trabajadores, solía tomar mis comidas con los invitados, pero no me es posible ahora porque mi enfermedad ha empeorado y bajo consejo médico tengo que comer por separado. Pero quisiera que los huéspedes me cuenten cualquier problema para que yo intente resolverlo”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. V, p. 406).

Hazrat Rehmatul’lah Sahib Baghanwalara, Compañero del Mesías Prometidoas, narra:

“Mis compañeros y yo, que nos considerábamos gente humilde del campo, nos dirigimos a un extremo de la habitación y nos sentamos. Al cabo de un rato, nuestra incomocidad creció ante la idea de sentarnos en medio de aquellas personas que estaban presentes allí, y eso nos hizo decidir bajar las escaleras para poder aliviar nuestra incomodidad y sacar nuestra comida para que no fuera vista. Con esta intención comenzamos a movernos y pasamos por el lugar donde Hazrat Mesihe Maudas estaba sentado.

Al vernos, Hazrat Ahmadas preguntó: ‘¿A dónde vais?’. Le respondí: ‘Hazur, vamos abajo para tomar nuestra comida’. Hazuras se quedó perplejo y dijo: ‘¿Por qué? ¿No hay aquí espacio suficiente para vosotros?’. Y respondí: ‘Sí que hay espacio aquí’. Entonces, el Mesías Prometidoas nos pidió que nos sentáramos allí y así lo hicimos. A continuación, la comida fue traída y puesta en frente de Hazuras. Todos los devotos fueron invitados y uno por uno se unieron para tomar parte de la comida hasta que Hazuras tuvo que moverse y, finalmente, el propio Mesihe Maudas llegó hasta el borde de la cama para que todos pudieran acomodarse en ella. La verdad es que nunca había sido testigo de semejante hospitalidad en una persona. Mi fe se fortalecía muchísimo cada vez que yo estaba en la bendita compañía del Mesías Prometidoas”.

Hazrat Rehmatul’lah Sahib Baghanwalara también escribió:

“Un día, mis amigos de Banga decidieron que todos debíamos hacer una visita a Qadián. Así que una docena de amigos y yo nos dirigimos a Qadián y llegamos allí, pero durante nuestra estancia algunos de mis amigos enfermaron.

Cuando Hazrat Irfani Sahibra se enteró de nuestra situación, vino a vernos inmediatamente. Al regresar a su lugar de trabajo, Hazrat Irfani Sahibra le envió una nota a Hazuras informándole que algunos miembros de la yamat de Banga se habían enfermado por comer alimentos poco cocinados o descompuestos que les habían servido. Hazrat Irfani Sahibra informó a Mesihe Maudas que Rehmatul’lah estaba también entre los enfermos y respetuosamente sugirió a Hazuras que un grupo de invitados fuera asignado para cada miembro de los equipos de gestión o que ideara una mejor forma de evitar cualquier futuro inconveniente para los huéspedes. Así que Hazrat Irfani Sahibra y algunos otros miembros del equipo directivo fueron convocados por el Mesías Prometidoas.

Hazuras preguntó a la gente que se había reunido a su alrededor quien fue el responsable de no cocinar la comida suficientemente, ya que los huéspedes habían sufrido mucho. En este sentido, Hazrat Ahmadas pidió a Hazrat Irfani Sahibra que investigara y reemplazara a los responsables, y que nombrara a sus sustitutos, aunque los responsables se disculparon sinceramente en ese momento y Hazuras cariñosamente los perdonó.

Tras este incidente, Hazrat Irfani Sahibra dispuso para nosotros, los enfermos, recibir comida especialmente preparada para que pudiéramos recuperarnos rápidamente, pero sentí un poco de vergüenza al saber que Hazuras se enteró de esto. De todos modos, con las oraciones de Mesihe Maudas y el cuidado especial que nos brindaron, pronto todos nos recuperamos y volvimos a casa llenos de bendiciones, seguros y felices”.

(“Dada Jan”, por Samiullah Nasir Bangvi, Londres 2005).

Su amor a dios y su confianza en él.

El amor hacia Dios dominaba por completo la mente del Mesías Prometido y Mahdias. Si nos fijamos en la literatura que produjo, nos sorprenderá el hecho de ver que en todo lo que escribió y en cualquier lengua que expresara sus pensamientos, su tema principal era Al’lah. Su prosa y poesía en árabe, persa y urdu son un claro testimonio de ello. Lo mismo era su condición en su temprana juventud, cuando todavía no había proclamado nada. En soledad, permanecía absorto en el recuerdo de Dios. En aquellos días, o permanecía en una mezquita o en su habitación, lejos del ajetreo y el bullicio del resto de su casa. Allí pasaba la mayor parte de su tiempo recordando a Al’lah. Por esta razón, su padre estaba preocupado por su futuro y quería que  comenzara algún empleo remunerado, e insistió en ello una y otra vez. Al final, Hazrat Ahmadas compartió con él algo muy personal, pues le indicó que ya se había unido al servicio de Dios y que estaba muy contento con ello. Esto satisfizo a su padre, pues se dio cuenta que si tal era el caso, Al’lah no lo dejaría echarse a perder.

(“Siratul Mahdi”, Jamaat Ahmadiyya, vol. 1).

En la etapa de su vida en la que la muerte de su padre era inminente, el Mesías Prometidoas, como humano que era, sintió cierta preocupación e incertidumbre acerca de su futuro, al no saber quién cubriría sus necesidades cuando su padre faltara. Cuando esta idea cruzó su mente, Dios Altísimo instantáneamente hizo descender sobre él una revelación asegurándole Su completo apoyo. Esto demuestra lo querido que él era para Al’lah y cuánto lo valoraba realmente.

La revelación decía:

aleis Al’lahu bikāfin ‘abdahū

“¿No es Al’lah suficiente para Su siervo?”, (39:37).

(“Kitabul Bariyyah”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 13, pp. 162-3).

Y así, Dios Todopoderoso se encargó de él en todos los aspectos. Al principio, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas estaba a merced de sus familiares, quienes le daban los restos de su comida para que pudiera alimentarse. No obstante, con el paso del tiempo, Al’lah ha hecho que su Comunidad prospere de tal manera, que ahora cientos de miles de personas comen en su mesa. Esto especialmente se da cuando vienen a participar en su convención anual o “Yalsa Salana” y, aparte de esto, decenas de personas también se benefician diariamente de su “langar” (cocina). De esa manera, Dios Altísimo manifestó su amor hacia él, derramando sobre su persona y su Yamat interminables bendiciones e innumerables favores. Sin embargo, lo que deseaba el Mesías Prometidoas por encima de todo era estar cerca de Al’lah.

Esta idea la expresó en un poema persa que dice:

dar du ‘ālam marā ‘aziz tū’ī

wa āncheh mījāham az tū nīz tū’ī

“En ambos mundos Tú eres mi Amado

 y lo que deseo de Ti es solo a Ti mismo”.

Por su parte, para mostrar Su amor por él, Al’lah usó muchos términos de cariño en las revelaciones que le envió; tanto es así, que en una de las revelaciones lo llamó tan querido como Su Unidad.

En la naturaleza del hombre está enorgullecerse del amor que la persona amada siente por él y en contar con ello en momentos de necesidad. Pues bien, el siguiente incidente mostrará cómo el Mesías Prometidoas confió en el amor que Dios sentía por él. En 1904 o 1905, cuando el caso dirigido contra él por Maulwi Karam Din estaba siendo presentado en la corte de un magistrado hindú que era enemigo suyo, alguien llegó con la noticia de que dicho magistrado estaba planeando poner al Mesías Prometidoas tras las rejas. En ese momento estaba acostado en su cama y al oír la noticia se levantó de inmediato y se sentó en la cama declarando enfáticamente: “Deja que se atreva a desafiar a un león de Dios y que asuma sus consecuencias”.

El Mesías Prometido y Mahdias también expresó los mismos sentimientos en uno de sus poemas en urdu diciendo:

yu judā kā hai usi lalkārnā achchā nahien

hāth shairun par nah dāl ai rūba’i zāru nazār

“No es prudente desafiar a un hombre de Al’lah,

pues un débil zorro no debe atacar a un león”.

Hay otro incidente que retrata la medida en que Hazrat Ahmadas confiaba en el auxilio de Dios y lo completamente seguro que estaba de ello. Cierto día, sus Compañerosra estaban discutiendo el tema de confiar en Al’lah.

Al tomar parte en la discusión, el Mesías Prometidoas dijo:

“En este contexto, mi experiencia es muy peculiar, pues como cuando la atmósfera se vuelve extremadamente caliente y opresiva, y se espera que llegue la lluvia, de la misma manera, cuando encuentro mi caja vacía estoy seguro de que la Providencia de Al’lah la llenará e invariablemente Él lo hace”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 225).

La intensidad del amor y la confianza en Dios que Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas tenía en su corazón es también evidente por el siguiente incidente de 1888, relatado por Hazrat Maulwi Abdul Karimra, uno de sus Compañeros más ilustres, quien cuenta que un día, el superintendente de policía llegó a Qadián y quería registrar la casa del Mesías Prometidoas, pero no se había recibido información previa de su venida. Cuando su suegro, Hazrat Mir Nasir Nawab Sahibra se enteró de su visita, se angustió y temió que el Mesías Prometidoas fuese arrestado; así que fue corriendo hacia él y le advirtió del asunto. Hazrat Ahmadas estaba en ese momento escribiendo su libro “Nurul Quran” (‘La luz del Corán’). Sonriendo, el Mesías Prometidoas exclamó: “¡Mir Sahib, la gente normalmente usa brazaletes de plata o de oro para celebrar sus logros mundanos! Si ello ocurre, será como si llevara brazaletes de hierro en el camino de Al’lah”. Hizo una pequeña pausa y luego declaró con firmeza: “Pero no sucederá. Dios Todopoderoso tiene sus propias políticas para dirigir Su gobierno y a Él no le gusta que Sus representates sean avergonzados”.

(Revista “Al-Hakam”, vol. 2, p. 24).

Este incidente muestra la forma en que el Hazrat Ahmadas se sentía completamente resignado a la voluntad de Al’lah y cómo estaba dispuesto a sufrir cualquier aflicción que le sucediera en Su camino. Además, indica su plena confianza en que Dios nunca dejaría que él fuera humillado. Su amor por Dios Altísimo se había apoderado de su cuerpo y alma, y dicho amor no estaba inclinado hacia ningún otro motivo ulterior. Es más, este no podía disminuir aunque Al’lah en algún momento no le correspondiera o por alguna prueba o tribulación; es decir, se había convertido en una parte inseparable de él.

Describiendo la naturaleza de su amor por Dios, Hazrat Ahmadas declaró lo siguiente:

“En tiempos difíciles siempre estoy preocupado por aquellos miembros de la Comunidad que son débiles de fe. En cuanto a mí, incluso si soy rechazado por Al’lah y si mis deseos son negados, no renunciaré a luchar en Su causa y a amarle, porque yo ya lo he visto”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 457).

Donde hay verdadero amor también hay temor, pues el que ama siempre teme que por algún error pueda alejar su amado de él. Este fue el caso del Mesías Prometidoas. Aunque Dios lo amaba y se lo había asegurado mostrando miles de señales en su apoyo, él siempre estaba lleno de temor y una vez afirmó: “Durante la noche, cuando todo está en calma y en silencio y recuerdo a Al’lah, mi corazón se estremece de temor hacia Él, porque Dios es Soberano”.

(Revista “Al-Badr”, vol. 10, p. 46).

Los ejemplos mencionados demuestran el inmenso amor que el Mesías Prometidoas sentía por Al’lah y la cálida forma en que Dios hacía recíproco este amor y mostraba poderosos milagros a través de él. En efecto, Mesihe Maudas se perdió completamente en Al’lah y por ello su propia persona se convirtió en una prueba real de la existencia de Dios. Por ese motivo, llamó a la humanidad a que le siguieran y le aseguró que en él encontrarían muchas pruebas de la existencia del Ser Divino, cosa que afirma repetidamente en sus escritos.

Hazrat Ahmadas dice además:

“No tengo otro objetivo delante de mí que guiar a la humanidad hacia Al’lah, a Quien yo mismo he visto. No quiero enseñar esto en forma de evidencia de palabra como si fuera un narrador de cuentos, sino que deseo mostrar mis propias experiencias para que la humanidad pueda tener fe en la existencia de Dios Altísimo”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 330).

Nuevamente afirmó:

“En resumen, puedo explicar que el objetivo de mi llamada a la humanidad es mostrarles al Dios Todopoderoso que he recibido y visto, para que pueda enseñarles el camino correcto por el cual un hombre se vuelve piadoso rápidamente”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 321).

De acuerdo al Mesías Prometidoas, el amor de un hombre por su Creador debe abarcar todo su cuerpo y alma, y ha de conformar todos sus deseos a Su Voluntad. Esta idea está contenida en la definición de la palabra “musulmán” según lo establecido por él.

Hazrat Ahmadas también declara:

“Un musulmán es aquel que somete todo su ser para obtener el placer de Al’lah y se entrega únicamente a Él. Su único objetivo, tanto en lo que respecta a sus creencias como a su práctica, se convierte en obtener la gracia de Dios”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 3, p. 182).

Su amor por el santo profetasa.

Toda la prosa y poesía del Mesías Prometidoas en urdu, persa y árabe está llena de sentimientos de amor y devoción por Muhammadsa. Para él, como afirma en uno de sus poemas persas, la prueba de la verdad del Profetasa está en convertirse en su amado.

El amor de Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas por su Maestro, el Santo Profeta Muhammad Mustafasa, puede resumirse en sus propias palabras según el siguiente poema en persa:

ba‘d az judā ba ‘ishqi muhammad muyam-marum

gar kufr ien bawad ba judā sajt kāfiram

“Después de Al’lah, estoy embriagado con el amor de Muhammadsa.

Si esto es infidelidad, entonces por Dios, soy el infiel más grande”.

El Mesías Prometidoas desarrolló un amor y afecto extremos por el Profetasa desde una edad temprana. No toleraba ni siquiera la más mínima afrenta hacia su Amo, el Santo Profeta Muhammadsa, pues su rostro enrojecía y sus ojos reflejaban sentimientos de consternación e ira cuando leía o escuchaba tales difamaciones.

Él mismo escribe sobre esto:

“He estado leyendo libros escritos por cristianos contra el Santo Profetasa desde que tenía dieciséis o diecisiete años y he reunido todas esas acusaciones y objeciones, las cuales llegan a cerca de tres mil”.

El objetivo de Hazrat Ahmadas al reunir estas acusaciones era estudiar el tema en profundidad, pues quería entender a fondo la oposición para poder defender adecuadamente a su amado Profetasa. Tal era su amor y tal era su devoción.

Hazrat Mirza Sultan Ahmad Sahibra dijo una vez:

“El amor de mi padre hacia el Santo Profetasa superaba el amor mostrado por cualquier otra persona”.

Este amor se intensificó cuando el Mesías Prometidoas vio a Muhammadsa en un sueño a una temprana edad.

Él mismo relató esta visión:

“En mi temprana madurez tuve un sueño en el que estaba en una gran y bella mansión, y parecía que el Profetaas estaba en ese edificio. Pregunté a algunas personas donde estaba sentado el Santo Profetasa, señalaron hacia una habitación y entré en ella. Él estaba contento de verme y respondió a mi ‘salam’ muy cariñosamente. Nunca podré olvidar su belleza y elegancia, y su mirada cariñosa y afectuosa. Su hermoso rostro me cautivó”.

Más tarde, a lo largo de su vida, tuvo muchas otras visiones donde vio a Muhammadsa. Con cada nuevo sueño, el amor del Mesías Prometidoas por el Santo Profetasa se hacía más fuerte.

Hazrat Ahmadas era muy celoso de salvaguardar el honor y la dignidad del Profetasa y estaba siempre dispuesto a sacrificar su vida y la de sus hijos en su defensa. En el momento de su llegada, los sacerdotes cristianos habían comenzado una campaña implacable para vilipendiar al Islam y para dañar la imagen de Muhammadsa. Lanzar sucias mentiras sobre él y sobre sus santas esposas era una cuestión diaria y de rutina para ellos. El Mesías Prometidoas se sintió torturado por esto y dicha tortura no se detuvo hasta que cerró sus bocas con su valiente y exitosa refutación. Los siguientes pasajes de sus escritos muestran la firmeza que él sentía acerca de este asunto.

Hazrat Ahmadas escribe:

“Afirmo bajo juramento, que cada vez que me encuentro con un libro criticando el Islam, incluso el mundo entero y lo que hay en él no puede impedirme refutarlo. Yo me pregunto qué tipo de musulmán es aquel que no reacciona ante tal provocación. Si el padre de alguien es abusado, esa persona estará lista para matar o ser asesinado para consumar su venganza. Pero si las mentiras se amontonan sobre el Santo Profetasa, no mueven ni siquiera su dedo meñique. ¿Qué clase de fe es esta? ¿Cómo se sentirán esos musulmanes cuando estén frente a Dios Altísimo después de su muerte?”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 217).

En otra ocasión, el Mesías Prometido y Mahdias escribió:

Os digo la verdad y pongo a Al’lah como testigo mío, que no me importa en lo más mínimo ser insultado o humillado. Lo que más duele y tortura mi corazón es el hecho de que el hombre más casto, perfecto e ideal, o sea, el Profeta del Islamsa, sea calumniado y denunciado”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 2, p. 260).

En este sentido, Pandit Lekh Ram era un enemigo acérrimo del Islam y siempre estaba abusando de la religión de Al’lah y del Santo Profetasa. Cierto día, el Mesías Prometidoas estaba esperando a que su tren llegara a la estación de ferrocarril de Amritsar. Por casualidad Pandit Lekh Ram también llegó allí y al percatarse de su presencia se acercó a él y le ofreció sus saludos. Mesihe Maudas estaba en ese momento haciendo su ablución y no devolvió el saludo. El Pandit volvió a saludarlo y Hazrat Ahmadas permaneció callado una vez más. Consternado, Lekh Ram se retiró. Una persona que estaba allí, pensando que tal vez el Mesías Prometidoas no había oído al Pandit, le contó lo sucedido. Entonces se enojó mucho y dijo: “¿Él abusa de mi Maestrosa y ahora me saluda?”.

(“Siratul Mahdi”, Jamaat Ahmadiyya).

Los aryas una vez celebraron una reunión religiosa en Lahore y para asegurarse que nada peyorativo iba a ser dicho hacia ninguna fe, invitaron a algunos representantes de otras religiones a participar en ella. Entonces, el Mesías Prometidoas envió a Hazrat Maulwi Nuruddinra y a otros áhmadis a participar en dicha reunión y les dio un escrito sobre el Islam para que fuera leído allí. No obstante, olvidándose por completo de todas las formalidades, el orador arya arrojó tanta suciedad sobre el Santo Profetasa,  que aquello no era normal. Cuando Hazrat Ahmadas se enteró de ello, se enojó mucho y reprendió a la delegación por permanecer en una reunión en la cual el Profetasa fue abusado.

Tras ello, recitó el siguiente versículo del Sagrado Corán como una autoridad sobre este asunto:

izā sami‘tum āyātil-lāhi yukaf-faru bihā wa yustahza-u bihā falā taq‘udū ma‘ahum hat-tā yakhūdū fī hadizin gairihī in-nakum izam-mizlihum

“Cuando oigáis que son negados y escarnecidos los Signos de Al’lah,

no os sentéis con ellos mientras no inicien otra conversación;

ya que de lo contrario seríais como ellos”. (4:141).

El Mesías Prometidoas no reclamó ninguna distinción para él mismo y estuvo enteramente dedicado a la causa del Profetasa, y consideró una cuestión de máximo honor para él ser su humilde servidor. Cualquiera que sea el estatus espiritual que alcanzó, lo ganó según su propia admisión, “por su amor al Santo Profetasa y a través de su gracia”.

En este sentido, Hazrat Ahmadas afirmó:

tayray mūnh kī hai qasm mayray piyāray ahmad

tayrī jātir say yeh sab bār uzāyā ham nay

tayrī ulfat say hai ma‘mūr mirā har zarrah

apnay sīnah main yeh ik shahr basāyā ham nay

“Por tu rostro, mi querido Ahmad,

he llevado toda esta carga, solo por tu causa.

Cada fibra de mi cuerpo está llena de tu amor

y es solo tu amor el que he nutrido en mi pecho”.

 Otro hecho relatado por Hazrat Mirza Bashir Ahmadra realza este punto. Una vez le preguntó a Hazrat Mirza Sultan Ahmadra, el hijo mayor del Mesías Prometidoas (que no se había unido al Ahmadíat en ese momento) sobre los hábitos y el carácter de su padre que pudo ver en los primeros días. Pues bien, respondió que una de las cosas que más le había impresionado especialmente era su intenso amor por el Santo Profetasa; tanto era así, que no toleraba las mínimas observaciones en su contra. Si alguien decía algo despectivo sobre él, su rostro se ponía rojo y sus ojos cambiaban de color, e inmediatamente abandonaba la reunión.

(“Siratul Mahdi”, Jamaat Ahmadiyya, parte I).

 En su libro, “Aina Kamalat-e-Islam” (‘El espejo de las excelencias del Islam’), describiendo sus sentimientos de amor y consideración por el  Profeta del Islamsa, el Mesías Prometidoas escribe:

“Los misioneros cristianos han forjado innumerables acusaciones contra nuestro Profetasa, que fue el mejor de la humanidad y llevó a una gran cantidad de personas por el camino recto. Nada me duele más que las burlas, las calumnias y las falsas imputaciones que se acumulan sobre él. Ellos prácticamente han aplastado mi corazón.

 Juro por Dios que si todos mis hijos y los hijos de mis hijos, y además mis amigos y ayudantes fueran sacrificados delante de mis ojos, si mis miembros fueran cortados y mis ojos fuesen arrancados y si me despojara de todo lo que tengo y me negaran todos los placeres y comodidades, no sufriría tanto como sufro cuando calumnian a nuestro Santo Profetasa”.

(“Aina Kamalat-e-Islam”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 5, p. 52).

Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas se niega totalmente en comparación con su Maestro, Muhammad Mustafása, y lo demuestra en estos versos de un poema:

us nūr par fidā hūn us kā hī main hū-a hūn

wuh hai main chīz kiyā hūn bas faislah yehī hai

“Soy devoto a él, él es la Luz sublime.

Él es y yo no soy nada; este es mi veredicto”.

El Mesías Prometidoas también amaba apasionadamente los hijos y Compañerosra de Muhammadsa. Su hija, Hazrat Nawab Mubaraka Begum Sahibara relata que una vez, durante el mes de Muharram, cuando estaba descansando en una cama en su jardín, la llamó tanto a ella como a su hermano pequeño, Mubarak Ahmad, y les dijo: “Venid, déjadme que os cuente la historia de Muharram”. Entonces les contó el relato del martirio de Hazrat Husainra de una manera muy conmovedora y dolorosa, relatándoles el incidente con lágrimas brotando de sus ojos. Al final comentó con gran angustia: “El desgraciado Yazid perpetró esta crueldad sobre el exaltado nieto del Profetasa, pero Dios Todopoderoso también se lo llevó muy pronto con Su castigo implacable”.

Su amor por el sagrado corán.

El Mesías Prometidoas solamente amaba un libro, el Santo Corán, el cual estudiaba durante horas y horas. Hazrat Mirza Sultan Ahmad Sahibra, el hijo mayor del Mesías Prometidoas, nos dice: “Hazuras leía el Corán, escribiendo notas sobre él; y puedo decir que probablemente leyó ese Corán 10.000 veces”. Sin embargo, no era simplemente una cuestión de leer el Corán una y otra vez, sino que tenía una pasión y un verdadero amor por alcanzar una comprensión muy profunda de la verdad y la belleza de este Libro Perfecto. Por eso, al referirse al Corán dijo una vez:

“Su luz ha penetrado en mi corazón

y no podría haberla adquirido por ningún otro medio”.

No obstante, mucho antes de que él escribiera esas palabras, el joven Ghulam Ahmadas estuvo empleado en el servicio del gobierno en Sialkot (India), como hemos dicho anteriormente. Pues, bien cuando volvía a casa del trabajo, cerraba la puerta de su habitación y pasaba su tiempo orando y estudiando el Sagrado Corán. Algunos amigos y vecinos se preguntaban qué hacía detrás de dichas puertas cerradas. Un día sintieron curiosidad y miraron a través de la rendija y vieron al Mesías Prometidoas sentado en su alfombra de rezar, sosteniendo el Santo Corán y suplicando con intensa emoción y angustia:

“¡Oh Al’lah, este es Tu libro! Solo puedo entenderlo si me ayudas”.

Otro testigo declara que en esa época Mirza Sahibas cerraba la puerta del patio y leía el Corán. Algunas veces, se postraba y lloraba tantísimo y por tanto tiempo, que el suelo se humedecía con sus lágrimas. Dios Altísimo respondió a estas oraciones, concediéndole Su misericordia y otorgándole el conocimiento y la comprensión de Su Libro.

Su pasión por el predominio del islam y su esfuerzo por conseguirlo.

El objetivo del Mesías Prometidoas, tal y como le fue revelado, consistía en revivir el Islam y restablecer su Sharia, y pasó toda su vida orando y esforzándose para lograr estos objetivos. Gracias a Dios, aseguró el predominio del Islam en el plano doctrinal, probando que sus enseñanzas eran las más adecuadas para la salvación de la humanidad y denunciando lo que era falso de otras religiones. Al mismo tiempo, cuando anunció que, en lugar de haber sido elevado a los Cielos, Jesucristoas había muerto en esta tierra y estaba enterrado en Srinagar (Cachemira), asestó un golpe mortal al cristianismo dogmático y allanó el camino para que sus seguidores se volvieran hacia el Islam; y trató a otras religiones de manera similar.

Hazrat Ahmadas escribe:

“Dios Todopoderoso, en cada periodo de la historia, ha mostrado pruebas de la vida del Islam. Así pues, también en esta época, por Su Gracia, ha establecido esta Yamat para que pueda dar prueba de la vitalidad del Islam y a fin de que el hombre aumente su conocimiento de Al’lah y adquiera fe firme en Su existencia; tal fe que pueda eliminar todos sus pecados y suciedad, y establecer la virtud y la pureza”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 9, p. 155).

Maulwi Fateh Din Sahib relató un incidente de los primeros días del Mesías Prometidoas:

“Yo solía visitar a Hazuras con frecuencia y a menudo dormía durante la noche en su residencia. Una vez, en medio de la noche, me desperté y vi a Hazuras caminando por la habitación. Parecía enfermo y tener un fuerte dolor. Me asusté y me preocupé, pero no me atreví a llamarle. Me quedé allí hasta que pareció mejorar. Por la mañana le pregunté por el incidente y si durante la noche había estado enfermo. Hazrat Mesihe Maudas dijo: ‘Mian Fateh Din, ¿estabas despierto?’. Luego añadió: ‘Cuando pienso en lo que está sucediendo con el Islam y en todos los problemas a que se enfrenta, me pongo muy inquieto. Esta terrible condición del Islam es lo que me perturba profundamente’”.

El afán del Mesías Prometidoas por la difusión del Islam y su profundo deseo de que otras naciones se unieran a su regazo es aparente tras el siguiente hecho: Hazrat Mufti Muhammad Sadiqra, un devoto Compañero de Hazrat Ahmadas, relató que una vez estaba sentado con él en una habitación mientras el Mesías Prometidoas escribía un libro. Alguien llamó a la puerta en voz alta y Hazrat Mesihe Maudas lo envió a averiguar de quién se trataba y qué mensaje traía. Después de investigar regresó y le dijo que su Compañero, Hazrat Muhammad Ahsan Amrohira había vencido a un “maulwi” (clérigo) opositor en un debate en alguna ciudad. Mufti Sahibra cuenta que el Mesías Prometidoas dijo entonces: “Los golpes eran tan fuertes que pensé que el mensaje sería que toda Europa había abrazado el Islam”.

(“Siratul Mahdi”, Jamaat Ahmadiyya, item no. 132).

Hazrat Ahmadas expresó en un poema sentimientos parecidos sobre la aceptación del Islam por la gente de Europa:

āsmān par da‘wati haq kay liyyi ik josh hai

hu rahā hai nek tab‘un par farishtun kā utār

ā rahā hai is tarf ahrāri europe kā mizāj

nabd phir chalni laghī murdoan kī nāgeh zindahwār

“Hay gran fervor en los Cielos por la propagación de la verdad.

Los ángeles están descendiendo sobre la gente piadosa.

El temperamento de los amantes de la libertad de Europa se está inclinando en esta dirección

y el pulso de los muertos ha empezado a latir como el pulso de aquellos que están vivos”.

 Hazrat Mesihe Maudas tenía un deseo intenso de propagar el Islam por todo el mundo y el siguiente texto ilustra este aspecto de su carácter:

“Si hubiera sido posible para mí, habría ido como un mendigo a cada hogar y transmitido el mensaje del Islam a sus moradores, para salvarlos de la incredulidad y el error que hoy en día abunda en todo el mundo”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 3, p. 291).

El siguiente pasaje muestra lo mucho que deseaba salvar el honor del Islam y cómo estaba dispuesto a sufrir amargamente por lograr tal objetivo:

“Es más fácil para mí ver la destrucción de mi propiedad y cómo mis hijos son cortados en pedazos, que ser testigo y tolerar la deshonra y el menosprecio del Islam”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 1, p. 57).

La verdad es que al Mesías Prometidoas le dolía mucho ver a los misioneros cristianos predicando falsas creencias y a los ingenuos e incultos musulmanes caer en sus trampas.

Una vez, expresando su angustia, proclamó lo siguiente:

“Me gustaría mucho que de alguna manera se tomara alguna decisión entre nosotros y los cristianos. Mi corazón sangra al ver el espectáculo de los muertos que son adorados. Es suficiente para provocarmeme un dolor insoportable ver que un hombre humilde y un puñado de polvo ha sido deificado y tomado como el ‘Señor del universo’. Yo habría muerto por este dolor si Dios Altísimo no me hubiese consolado y asegurado que la Unidad de Al’lah triunfará al final. Estoy seguro de que están cercanos los días cuando el sol de la verdad se levantará en Occidente y Europa conocerá al Dios Verdadero. Se acerca el tiempo cuando el verdadero concepto de la Unidad de Al’lah prevalecerá en el mundo entero. En ese momento, ninguna expiación sin fundamento ni dios artificial sobrevivirán”.

(“Ishtihar”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, 14 de enero de 1896).

Hazrat Ahmadas tenía una fe firme en el poder de Dios y en la eficacia del Islam, que están mostrando milagros incluso ahora, los cuales  ya fueron exhibidos de la mano de los antiguos Profetas. Aunque los aryas objetaron que en el contexto de Hazrat Ibrahimas, el Islam ha proclamado algo completamente inaceptable y contra la ley de la naturaleza; es decir, que cuando sus enemigos lo arrojaron al fuego, Dios lo apagó. En respuesta a ello, su distinguido Compañero, Hazrat Maulana Nuruddinra, escribió que aquí “el fuego” representaba en realidad “el fuego de la enemistad y la maldad”, y no un fuego literal. Sin embargo, cuando el Mesías Prometidoas fue informado de esta respuesta, la rechazó rotundamente y afirmó que ciertamente se trató de un fuego real. Además dijo que Maulwi Sahib no tenía necesidad de ofrecer tales explicaciones, porque nadie puede comprender las leyes de Al’lah. Luego enfatizó que Dios, por Su decreto especial, había apagado el fuego para su siervo Ibrahimas y que no había nada inconcebible en ello. En este sentido, refiriéndose a sí mismo dijo que en el tiempo presente, de forma similar, él era también un siervo de Al’lah y exclamó:

“¡Dejad que sus enemigos le arrojen al fuego!

Verán que se apagará por la gracia de Dios”.

(“Siratul Mahdi”, Jamaat Ahmadiyya, item no. 177).

Hay otro hecho similar que muestra que, de acuerdo con él, Al’lah incluso ahora muestra milagros a manos de Sus siervos. Una vez, Hazrat Ahmadas estaba en la corte del Sr. Chandu Lal, un magistrado hindú, en relación con un determinado pleito. El magistrado estaba llevando a cabo todos los procedimientos en un espacio abierto, ya que había una gran cantidad de espectadores. No se sabe qué pensamientos le impulsaron a preguntarle si alguna vez proclamó mostrar milagros. El Mesías Prometidoas respondió: “Sí, Dios Todopoderoso muestra milagros a través de mis manos”. Haciendo esta pregunta, quizá el magistrado quería desconcertarlo, pero Hazrat Mesihe Maudas hizo una pequeña pausa y luego dijo: “Cualquier señal que desee usted se la puedo mostrar justo ahora”. Tras ello, el magistrado quedó completamente confundido y no tuvo la valentía para proceder con dicha cuestión.

(“Ashab-e-Ahmad”, Jamaat Ahmadiyya, vol. 4).

El amor y respeto que sentía por sus seguidores.

Fue su extraordinario amor y respeto por sus seguidores lo que hizo que lo amaran tanto. Se hicieron devotos de él y siempre estaban dispuestos a sacrificar por su causa lo que les era más querido. Su impacto los purificó profunda y completamente.

En 1915, cerca de una década después de la muerte del Mesías Prometidoas, el Sr. H. A. Walter, secretario de la Asociación de Jóvenes Cristianos de la India, visitó Qadián. Quería escribir un libro sobre el Ahmadíat. Allí conoció primero a Hazrat Jalifatul Masih IIra y luego le fueron mostrados varios departamentos del Sadar Anyuman Ahmadía. Después pidió conocer a algunos Compañerosra de Hazrat Ahmadas y fue llevado a la Mezquita  Mubarak, donde se le presentó a Hazrat Munshi Muhammad Arora Sahibra.  El Sr. Walter le preguntó a Hazrat Munshi Sahibra por cuánto tiempo había conocido al Mesías Prometidoas y qué le había convencido para prestar el juramento de alianza en su mano. También le preguntó qué rasgo de su personalidad le impresionó más. En respuesta,  Hazrat Munshi Sahibra mencionó lo siguiente:

“He conocido a Hazrat Mirza Sahibas desde la época en que aún no había hecho ninguna proclama y nunca había visto un rostro tan santo y tan celestial. Quedé convencido de su verdad simplemente al observar esa luz espiritual que emanaba de él y su carisma. Nunca nos cansábamos de mirar su rostro”.

Mientras recordaba a su maestro, Hazrat Munshi Sahibra lloró como un niño separado de su madre. El Sr. Walter quedó muy sorprendido al reconocer el gran impacto que el Mesías Prometidoas tuvo en sus seguidores. Se puso pálido y permaneció atónito. Al mencionar este hecho en su libro “El Movimiento Ahmadía”, comenta que se podría llamar a Mirza Sahib un equivocado, pero jamás podría llamársele impostor, porque tal persona no podría influir en sus seguidores tan profundamente.

En el libro “Dawatul Amir” (‘Predicación al Amir’), Hazrat Jalifatul Masih IIra, dirigiéndose a Amir Amanul’lah Jan de Kabul, el entonces rey de Afganistán, expuso doce argumentos para probar la verdad del Mesías Prometidoas y uno de los cuales era su poder para ganarse la simpatía de la humanidad.

Hazrat Jalifatul Masih IIra afirmó:

“Desde Adán hasta la llegada del Santo Profeta Muhammadsa, todos los Profetas habían sido enviados únicamente para despertar a los espiritualmente muertos. Su poder de conquistar el corazón  de las personas siempre ha sido tomado como una prueba de su verdad”.

Entonces, si recuperar a la humanidad demuestra la verdad de un Profeta, ¿por qué no aplicarlo en el caso del Mesías Prometidoas? ¿No es una señal de vida que, de un puñado de sus discípulos, ahora miles se dedican a predicar el Islam sin pensar en sus ganancias personales? Están en Europa, Asia, Oceanía, en América y en África, donde Dios Altísimo está mostrando milagros en sus manos. Como consecuencia, un gran número de personas están abrazando el Islam y transformando el patrón de sus vidas.

De nuevo, en “Dawatul Amir”, hablando sobre la veracidad del Mesías Prometidoas, Hazrat Jalifatul Masih IIra nos dice:

“En resumen, el Mesías Prometidoas no solo resucitó a los muertos, sino que permitió que muchos de sus seguidores también lo hicieran por su propia cuenta. Nadie puede producir tal cambio en sus siervos, excepto los grandes Profetas que son los más queridos de Dios”.

Creemos firmemente que este poder de impresionar a través del razonamiento fue otorgado a Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas por Dios Altísimo, precisamente por ser un verdadero seguidor del Santo Profeta Muhammadsa. Su labor fue ciertamente seguir el trabajo de su amo y una revelación del Mesías Prometidoas afirma esta verdad cuando recibió en siguiente mensaje:

“Toda bendición emana del Santo Profeta Muhammadsa”.

 

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