1. El propósito de la vida del hombre
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

¡En el nombre de Al’lah, el Clementísimo, el Misericordiosísimo!

El Propósito De La Vida Del Hombre

Diferentes personas, que además tienen poca vista y entendimiento, adoptan objetivos distintos para sus vidas y la mayoría de ellas se limitan a metas y ambiciones mundanas. Sin embargo, el verdadero propósito de la vida que Dios Altísimo ha designado para el hombre, como se menciona en el siguiente versículo del Sagrado Corán, es adorar a Al’lah:

wa mā kalaqtul yinna wal insa il-lā li ya‘budūn

“Y no he creado a los yinn y a los hombres, sino para que Me adoren”, (51:57).

Así pues, el verdadero propósito de la vida del hombre es la adoración de Dios, Su entendimiento y tener completa devoción hacia Él. Es obvio que el hombre no está en condiciones de establecer el propósito de su vida, porque no viene al mundo por su propio deseo, ni tampoco se marchará de él por su propia voluntad. El hombre es una criatura de Al’lah, Quien lo creó y le otorgó facultades mucho mejores y más altas que las de todos los demás animales, y también ha designado un propósito para su vida. Tanto si uno se percibe de ello como si no, el propósito de la creación del hombre, sin lugar a dudas, es la adoración, el entendimiento de Dios y la completa devoción hacia Él.

(“La filosofía de las enseñanzas del Islam”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, p. 106, 1996).

Varias tradiciones del Santo Profetasa, que son básicamente una explicación del versículo coránico anterior, explican aún más el propósito de la vida; y es que Dios reveló al Profetasa el propósito de la creación del hombre y está recogido en el siguiente dicho, que es un “hadiz qudsi” o revelado directamente por Al’lah:

kuntu kanzan majfiy-yan fa arat-tu an u‘rafa fa jalaqtu ādama

“Yo era un tesoro escondido y entonces decidí ser reconocido

y que el mundo me conozca; por lo tanto, creé a Adán”.

(Tadhkiratul Mauduat Muhammad Tahir bin Ali, “Kitabul Tauhid”, Babul Iman Billah wa Bilqadr, p. 11).

Otro dicho de Muhammadsa que describe el propósito de la creación del hombre es el siguiente:

in-nAl’laha az-za wa jal’la jalaqa ādama alā sūratihī

“Dios ha creado a Adán a Su Propia imagen”.

(Sahih Bukhari, “Kitabul Istidhan”, bab al Islam p. 919; Musnad Ahmad, p. 323-2).

El versículo del Libro Sagrado (51:57) y las tradiciones del Santo Profetasa ya mencionados anteriormente establecen claramente que el propósito de la creación del hombre es que debe obedecer y adorar a Al’lah. Por lo tanto, es imperativo que uno mantenga este propósito en su mente de manera constante. Así pues, de acuerdo con el Islam, el objeto de la vida humana es su completa transición espiritual, adorando al Dios Único y sirviendo a Su creación. Enseña que todo el mundo tiene la semilla del desarrollo perfecto y que depende únicamente de uno mismo poder lograr o desarrollar todo nuestro potencial, o dejar que se mantenga atrofiado. Aparte, el Islam no apoya la idea de que el hombre nace en el pecado, pues los seres humanos son lo mejor de la creación según el mismo.

Dios Todopoderoso dice en el Santo Corán:

laqad jalaqnal insāna fi ahsani taqwīm

“En verdad, hemos creado al hombre con el mejor de los planes creadores”, (95:5).

Hazrat Jalifatul Masih IVrh, respondiendo a la pregunta formulada por un cristiano de cuál es el propósito de la vida de acuerdo con la fe islámica, dijo una vez:

“El propósito de la vida debe ser el mismo en todas las creencias Divinamente reveladas. Debe ser así porque en las religiones que se han originado por parte de Al’lah, el propósito no puede diferir -eso es imposible. Esto es exactamente lo que el Sagrado Corán ha mencionado, pues afirma que todas las religiones, sean las que sean, dondequiera que se hayan originado y en la época que fuese, todas enseñan los mismos fundamentos básicos: que el propósito de la vida es volver a Dios conscientemente, no solo a través de la muerte, sino siendo leales a Al’lah y adorándole con toda sinceridad, sin asociar en absoluto a nadie con Él.

Dios Altísimo dice en el Libro Sagrado:

yā ay-yu han-nāsu’budū rab-bakumul’lazī jalaqakum wal’lazīnha min qablikum lal’lakum tat-taqūn al’lazī ya ala lakumul arda firāshan was samā binā wa anzala minas samā’i mān fa ajraya bihī minaz-zamarāti

rizqal’lakum falā taylū lil’lāhi andāda-wa antum ta ‘lamūn āīū

‘¡Oh humanos! Adorad a vuestro Señor, que os ha creado a vosotros

y a vuestros antepasados para que lleguéis a ser piadosos;

Quien convirtió la tierra en lecho para vosotros y el cielo en techo,

e hizo que cayera el agua de las nubes

y de ese modo hizo crecer frutos para vuestro sustento.

No pongáis pues a nadie a la altura de Al’lah, puesto que ya sabéis’, (2:22-23).

Así que si uno es sincero en su dedicación a la adoración de Dios Único, estará cumpliendo el primer mensaje que es entregado por todos los Profetas de Al’lah, en todas partes del mundo, es decir, que el propósito de la vida es adorar a Dios Todopoderoso. 

El siguiente versículo del Santo Corán habla específicamente sobre dicho propósito: 

wa mā jalaqtul yin-nā wal insā il-lā liyahbudūn

‘Pues solo he creado a los yinn y a los hombres para que Me adoren’, (51:57).

En este versículo Al’lah declara que no ha creado al hombre, sea poderoso o humilde, sino para que Le adoren. Así, a primera vista, este propósito parece ser más bien egoísta, pero con una consideración más profunda se vuelve totalmente diferente de lo que inicialmente parecía. La frase ‘para que Me adoren’ debe ser claramente entendida. Aquí, la palabra de español ‘adoración’ es un poco engañosa, porque en árabe no tiene las mismas connotaciones. La adoración no es solo inclinarse formalmente ante alguien, una cosa, un dios o lo que sea. Adorar significa despojarse uno mismo completamente de todos los derechos de propiedad y admitir que estos derechos pertenecen al verdadero Dios, no a nosotros; porque la palabra ‘adoración’ en árabe (ibada) tiene la misma raíz que la palabra árabe ‘abd’, que significa ‘esclavo’. Ahora bien, la definición de un esclavo es aquel que no posee ni siquiera su propio cuerpo y todo lo que gana es para su amo.

Esta raíz común es importante para entender el significado de la adoración en la terminología islámica, ya que ahora se vuelve mucho más amplio y se eleva muy por encima de lo que se podría haber asumido en el principio; o sea, solo inclinarse ante Al’lah y ya está no es en absoluto una suposición correcta. Dios nos recuerda que todo lo que ha creado Le pertenece, que todos nosotros volveremos a Él un día y en cuanto a eso no tenemos ninguna alternativa. Al’lah dice: “Volved a Mí antes de ese día y despojaros completamente de todas vuestras propiedades y posesiones, incluso de aquello que deseáis tener, y someterlo a Dios”; esto es adoración. 

El segundo significado de la ‘adoración’ es ‘seguir a alguien o las huellas de una persona’. Es decir, sería seguir los Atributos de Dios, porque si Él es el Ser Supremo, debemos conocer Sus deseos y actuar en consecuencia. Aquí el significado de ‘adoración’ es entender lo que Al’lah requiere de nosotros y hacerlo exactamente como desea. Este no es un concepto egoísta desde el punto de vista de Dios, sino que se hace por el bien del hombre, porque todas las ventajas son para el beneficio humano, no de Al’lah. Este aspecto se ha aclarado aún más en el Sagrado Corán, para eliminar cualquier malentendido al respecto. En el Libro Sagrado, Dios declara que aunque no hubiera creado al hombre, o incluso, si toda la humanidad lo rechazara, esto no haría la menor mella en Su Soberanía, pues existen, en mayor número, otras formas de vida como los ángeles y otros espíritus, que se inclinan ante Al’lah sin duda alguna, que se someten a Él como si estuviera arraigado dentro ellos y ciertamente está arraigado en ellos. Pero si este es el propósito, ¿por qué Dios debía entonces crear al hombre, puesto que Él ya tenía muchos otros seres vivos para inclinarse ante Él? La respuesta es que la creación del ser humano es en beneficio del propio hombre y no de Al’lah, ya que cualquiera que obtenga cercanía a Dios se vuelve más hermoso”.

(Revista “The Review of Religions”, diciembre 1997).

El verdadero propósito de la vida de un ser humano es la adoración de Dios, el logro de Su entendimiento y la completa devoción hacia Él. En este sentido, uno debería seguirlo de forma perfecta como un esclavo sigue a su amo. Por su parte, Al’lah ha creado los seres humanos con facultades apropiadas para este fin y reveló el Santo Corán para que busque a Dios a través del mismo. Así pues, el primer deber de todo musulmán es servir a Su Creador, adorarlo y seguir Sus mandamientos, y esto se conoce como “Haququl’lah”. Su segundo deber es servir a la humanidad, “Haququl Ibad”, pues esto es también una parte de la adoración; así que un musulmán puede mostrar amor por Su Creador expresando amor y compasión por toda Su creación.

(“Pathways to Paradise”, una publicación de Lallna Imaillah de Estados Unidos, p. 2).

Medios Para Alcanzar El Propósito De La Vida 

Al hombre se le ha dado la oportunidad de vivir en este planeta con el propósito primario de cultivar dentro de sí los Atributos Divinos, para que con ello pueda convertirse en la encarnación de la virtud, derramando la luz celestial dondequiera que vaya; pues no hay un objetivo más digno en la vida que la adquisición de la santidad y la rectitud, y que los musulmanes han sido exhortados a cultivar mediante la obediencia a las Leyes de Dios Todopoderoso.

Al’lah no solo ha dejado claro el propósito de la vida del hombre, sino que además ha guiado a la humanidad a través de Sus Mensajeros y Sus Libros (Escrituras Divinas) a obtener los medios para alcanzar el propósito de la vida. Luego, al ser el objetivo de la existencia humana ganarse el placer de Dios, el principal medio para alcanzarlo es la obediencia a Al’lah y la ilustración visible de ese ideal se encuentra en Muhammadsa. Por consiguiente, los más altos rangos espirituales son alcanzables solo a través de la obediencia a Dios y al Santo Profetasa.

Al’lah dice en el Sagrado Corán:

wa maiy-yuti ‘il-lāha war-rasūla fa ‘ula’ika ma al’lazīna anamal-lāhu alaihim mi-nan-nabiyīna was-sid-dīqīna wash-shuhadā’i was-sālihīna wa hasuna ‘ulā’ika rafīqa 

“Pues quien obedece a Dios y a este Mensajero Suyo,

estará entre aquellos a quienes Al’lah ha concedido Sus bendiciones, a saber:

los Profetas, los Veraces, los Mártires y los Justos;

y qué excelentes compañeros son estos”, (4:70).

Este versículo del Libro Sagrado revela que las puertas están incluso abiertas a las más altas esferas de mundo espiritual, donde se encuentran innumerables bendiciones hasta donde el ojo del alma puede ver, porque tanto en esta vida como en la próxima, las recompensas se clasifican según el logro individual de cada persona.

El Profetasa ha expresado lo siguiente en relación a alcanzar el propósito de la vida:

an abī umāmatal bāhiliyira qāla sami‘tu rasūlAl’lahisa yajtubu fīl hallatil wāda‘i faqāla: ittaqul’lāha wa sal’lū jamsakum wasūmū shahrakum wa ad-dū zakāta amwālikum wa atī‘ū idhā āmurukum tadjulū yan-nata

rab-bikum 

Abu Umama Bahilira relata que oyó el discurso del Santo Profetasa en la ocasión de la Peregrinación de Despedida y en un momento dado dijo:

“Tened en cuenta vuestro deber hacia Al’lah,

observad las cinco oraciones y el ayuno del mes de Ramadán,

pagad el Zakat debidamente y obedeced a los que tienen autoridad sobre vosotros, porque así entraréis en el Jardín (Paraíso) de vuestro Señor”.

(Jami Tirmidhi, “Kitabus-Salat”, bab ma yat allaqu bis-salat).

En su libro “La filosofía de las enseñanzas del Islam”, el Mesías Prometido y Mahdias ha mencionado los siguientes ocho medios para alcanzar el propósito de la vida:

  1. El primer medio para alcanzar este objetivo, o sea el propósito de la vida, es reconocer a Al’lah correctamente y creer en el Dios Verdadero. 
  1. El segundo es reconocer la perfecta belleza de Al’lah, pues el corazón está naturalmente inclinado hacia la belleza, cuya observación genera amor en el corazón. 

iii. El tercer medio de acercarse a Dios es el conocimiento de Su Beneficencia, porque la belleza y la beneficencia son dos incentivos del amor. 

  1. El cuarto medio de lograr el verdadero propósito de la vida designado por Al’lah es la súplica. 
  1. El quinto medio para lograr el verdadero propósito de la vida designado por Dios es esforzarse en Su causa; es decir, debemos buscar a Al’lah gastando de nuestra riqueza en Su causa, empleando todas nuestras facultades en el fomento de Su causa, sacrificando nuestras vidas en Su causa y empleando nuestra razón en Su causa. 
  1. El sexto medio para lograr este propósito ha sido descrito como la firmeza, lo que significa que un buscador no debe cansarse ni desanimarse, y no debe tener miedo de agotarse. 

vii. El séptimo medio para alcanzar el propósito de la vida es mantenerse en compañía de los virtuosos y observar su ejemplo. 

viii. El octavo medio para alcanzar el propósito de la vida son las visiones, los sueños verdaderos y la revelación. 

(“La filosofía de las enseñanzas del Islam”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, p. 108-113, 1996).

La adoración de Dios no está confinada solamente a la oración y a la meditación, sino que abarca cada uno de nuestros pensamientos, palabras y acciones; pues cualquier cosa que pensemos, digamos o hagamos por la causa de Al’lah es un acto de adoración.

Mientras estemos conectados con este mundo, nuestra meta en la vida debe ser la auto-purificación y debemos intentar alcanzar esta meta a través de la oración, y un esfuerzo constante para reflejar los Atributos de Dios en nuestro comportamiento general. La meta es alta y tremenda la tarea, pero los esfuerzos hechos en esta dirección son siempre muy recompensantes. Nunca debemos desesperarnos a pesar de nuestros fracasos y debilidades, sino que hemos de encontrar inspiración en las siguientes palabras de Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad, Jalifatul Masih IIra:

“El Islam rescata al hombre de la desesperación y le dice que puede, pese a sus faltas y errores, lograr la pureza de mente y conducta, que es la máxima meta de un hombre. Por tanto, lo alienta a hacer esfuerzos constantes hacia la virtud y la pureza, y le permite en última instancia llegar a su meta”.

(Revista “The Review of Religions”, vol. LXXXV, no. 9, 1990, p. 24).

El Propósito Y El Significado De La Religión

El Mesías Prometido (as) escribe:

“El verdadero propósito de adoptar una fe es que uno adquiera tal certeza sobre la existencia de Al’lah, Quien es la fuente de la salvación, como si pudiera verlo con sus propios ojos. El espíritu malvado del pecado busca destruir al hombre y una persona no puede escapar de ese veneno letal hasta que crea con toda certeza en el Dios Perfecto y Viviente, y hasta que no sepa con certeza que Al’lah existe, Quien castiga al transgresor y derrama sobre los virtuosos un gozo infinito. 

Es una experiencia común que, cuando se cree en los efectos letales de algo, uno no recurre a ello. Por ejemplo, nadie toma veneno de manera consciente, nadie se para frente a un tigre salvaje a propósito, nadie inserta deliberadamente su mano en el nido de una serpiente, etc. Entonces, ¿por qué una persona comete el pecado aposta? La razón es que ese individuo no tiene la misma certeza en esta cuestión, como la que posee en las situaciones que hemos mencionado. Por consiguiente, el primer deber de una persona es adquirir la certeza en la existencia de Dios y adoptar una religión que le permita adquirir dicha certeza, para que pueda temer y amar a Al’lah y huir del pecado. Pero, ¿cómo se puede adquirir esa certeza? Pues bien, no puede ser adquirida a través de meras historias, ni de simples argumentos; ya que la única forma de adquirir esta certeza es experimentar a Dios repetidamente a través de conversar con Él, siendo testigos de Sus extraordinarias señales, o permaneciendo en compañía de alguien que haya vivido esa experiencia”.

(“Nasim-e-Dawat”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 19, p. 447-448).

“El propósito de la religión es que la persona pueda liberarse de sus pasiones y  desarrollar un amor personal hacia Al’lah, a través de una fe certera en Su existencia y en Sus Atributos perfectos. Tal amor hacia Dios es el Paraíso, que aparecerá en diversas formas en el Más Allá; y no ser consciente de la Verdadera Divinidad, mantenerse alejado de Al’lah y no sentir ningún amor por Él, es el infierno, que aparecerá de distintas formas en el Más Allá. Así pues, el verdadero propósito de nuestra existencia es tener una fe completa en Él. Y ahora la pregunta es, ¿qué religión y qué libro pueden satisfacer esta necesidad? La Biblia nos dice que la puerta para conversar con Dios está cerrada y que las vías para obtener certeza en Su existencia se han cerrado. Lo que tenía que suceder, sucedió en el pasado y no hay nada para el futuro. Entonces, ¿qué sentido tiene una religión que está muerta? ¿Qué beneficio podemos obtener de un libro que está muerto? Y ¿qué gracia podemos recibir de un dios que está muerto?”.

(“Chashma-e-Masihi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 20, p. 352-3).

“El propósito de aceptar una religión es que Al’lah, que es Auto-Suficiente y no necesita de Su creación ni de su adoración, pueda estar contento con nosotros, y que podamos experimentar tal gracia y misericordia que limpie nuestras manchas internas y faltas, para que nuestros pechos se puedan llenar de certeza y entendimiento; aunque no es posible para un hombre lograr esto por sus propios medios. Por tanto, Dios Altísimo, manteniendo fundamentalmente oculto Su Ser y las maravillas de Su creación, como por ejemplo las almas, los cuerpos, los ángeles, el Cielo, el infierno, la resurrección, el profetazgo, etcétera, y al mismo tiempo haciéndolos evidentes parcialmente a través de la razón, ordenó a Sus siervos que crean en todos esos misterios”.

(“Surmah Chashma Arya”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 2, p. 81).

La verdadera religión ayuda al hombre a conseguir el objetivo de la vida y guía al hombre a la comunión con su Creador; y a través de esa comunión, le permite llegar a ser beneficioso para sus semejantes, para todas las criaturas y siervos del mismo Creador, el Único, que no tiene copartícipe; por lo que la función de la religión es proporcionar orientación en este sentido. Pero, ¿cómo puede conocer el hombre a Su Creador? ¿Cómo se formará un concepto de Sus Atributos? ¿Qué medios debe seguir para entrar en comunión con Él? El Santo Corán establece una guía completa y perfecta sobre estas y otras preguntas afines.

Dios Todopoderoso dice en el Sagrado Corán:

in-na Alainā lal hudā

“En verdad, a Nosotros nos corresponde guiar”, (92:13).

La religión es la forma de vida que debe permitir a cada individuo obtener el más alto desarrollo en las esferas físicas, morales y espirituales. Su función es establecer y mantener la más armoniosa relación posible entre el hombre y su Creador por un lado, y entre el hombre y los humanos por otro.

Hazrat Mesihe Maudra ha definido la religión de la siguiente manera:

“La religión de un hombre es la forma de vida que él adopta para sí mismo. En este sentido, todo el mundo tiene una religión. Incluso la persona que no cree en la existencia de Al’lah debe adoptar una forma de vida y esa es su religión. Aunque, por supuesto, lo que uno debe reflexionar es si el camino que ha adoptado es el que le dará una firmeza sincera, una alegría eterna y un gozo infinito.

¡Mirad! La palabra ‘religión’ es muy común y literalmente significa una ‘forma de vida o un camino’. La palabra ‘religión’ no implica necesariamente ‘religión’ en el sentido espiritual de la palabra. Por ejemplo, los expertos en diversas ramas del conocimiento, como las artes, la arqueología, la química y la astrología, tienen una religión propia. Nadie puede vivir sin ella, ya que es una necesidad para el hombre y uno no puede estar sin religión. Ahora bien, de la misma forma que el alma de un hombre necesita de un cuerpo y las interpretaciones necesitan de palabras y una manera de hablar, del mismo modo el hombre necesita la religión. 

No quiero entrar en una discusión sobre lo que la gente dice a aquello que adora, tanto si lo llaman Al’lah, Dios o Premeshar. Dale en nombre que quieras, pero dime qué piensas de Él. ¿Cuáles creéis que son Sus Atributos? Porque lo que es realmente importante son los Atributos de Al’lah y sobre ellos debemos reflexionar”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. II, p 236).

Hazrat Ahmadas dice además:

“El propósito de la religión es que el hombre obtenga la liberación de sus pasiones y desarrolle amor personal hacia Dios Altísimo, a través de una fe firme en Su existencia y Sus Atributos Perfectos. Tal amor hacia Al’lah es el Paraíso que aparecerá en diversas formas en el Más Allá. Desconocer al verdadero Dios, mantenerse alejado de Él y no tener ningún amor por Él es el infierno, que aparecerá en diversas formas en el Más Allá. Así pues, el verdadero propósito es tener plena fe en Al’lah”.

(“Chashma-e Masihi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 20, pp. 20-23).  

La Verdadera Religión 

El Mesías Prometido y Mahdias, en respuesta a la pregunta con respecto al hecho de que los seguidores de todas las religiones consideran su propia religión como la correcta, dijo lo siguiente acerca de cómo podemos decidir sobre ello:

“La cuestión es que en estos días -como siempre ha sido el caso-, para que una religión pueda ser identificada como una ‘verdadera religión’, es necesario que contenga dos elementos. Primero, su enseñanza debe ser pura y no debe haber objeción alguna del intelecto o de la conciencia en contra de sus enseñanzas, porque es imposible que los mandamientos de Dios sean impuros. En segundo lugar, dicha religión debe verse apoyada por un sistema de ayuda celestial para sus seguidores, que le permita a una persona reconocer a Al’lah y experimentar todos Sus Atributos a fin de que pueda protegerse del pecado. Incluso si alguien profesa una religión verdadera, podría no estar beneficiándose de ella si la segunda condición no se cumple; es decir, si la religión no provee a sus seguidores unas tareas a través de las cuales uno pueda alcanzar su Originador (Dios). 

El ejemplo de ese tipo de religión sería como una fuente de agua que está ubicada en un sitio inaccesible, rodeada por altas montañas o por un muro de arbustos espinosos. ¿Cómo podría uno llegar a esa fuente? Una fuente de ese tipo no nos sería útil. La condición necesaria es que haya tales medios y que estén disponibles, porque son necesarios para el desarrollo del verdadero conocimiento de Al’lah. Esto es esencial, ya que hay un hecho cierto: que el ser humano constantemente se ve plagado por los ‘gusanos’ de varias pruebas como la pereza excesiva y otras muchas más que lo devoran constantemente, y lo alejan de Dios. Por consiguiente, debido a estos defectos, existe una distancia entre el ser humano y Al’lah. Así pues, en una verdadera religión deben existir tales medios que acerquen al hombre a Dios y desarrollando una certeza total lo lleven hacia Al’lah. 

La gente del mundo puede decir que no niega la existencia de Dios, pero sus acciones demuestran a gritos que en verdad niegan Su existencia. He expresado esta idea muchas veces en mis libros. Es que, si hay un agujero que está ocupado por una serpiente, ¿acaso alguien, sabiendo que es así, se acercaría al mismo o pondría su mano dentro? Si algunos animales salvajes residen en una cueva, ¿alguien entraría dentro conociendo este hecho? ¿Comería una persona algo sabiendo que es venenoso? Por tanto, vemos que una de las condiciones necesarias de la certeza es saber que si una cosa es letal, uno no se acercará a ella. ¿Por qué, entonces, una persona usurpa los derechos de los demás, acepta sobornos, roba, comete maldades, no tiene control sobre su ira y así sucesivamente? 

Más tarde, es la vejez la que eventualmente lo aleja de muchos de estos pecados, pero mientras tiene el control sobre sus facultades, se entrega a toda clase de malas acciones que demuestran que no cree en Al’lah. Cada persona puede observar y dar testimonio por sí misma de que en sus actos no ejerce el equilibrio y el control como debería. Por lo tanto, el mayor objetivo es que uno debe tomar nota del desequilibrio que se manifiesta en sus propias acciones y tratar de descubrir la causa. Así uno se daría cuenta de que no teme a Dios como debería hacerlo. Además, los pecados se reducen a veces como resultado de la beneficencia y otras como resultado del miedo; por ejemplo, en tiempos de epidemias y plagas, incluso las personas más malvadas comienzan a realizar actos formales de culto como la salat u oración.

En conclusión, una verdadera religión ha de contener estos dos elementos necesarios: una enseñanza pura y disponibilidad de medios para llevarnos gradualmente hacia Al’lah. No obstante, esos dos aspectos no se encuentran en ninguna otra religión salvo en el Islam, que ha presentado la naturaleza de Dios con tanta claridad que no tiene paralelo en ninguna otra. Por un lado, las enseñanzas del Islam son de una excelente calidad; y por otro lado, si una persona provoca un cambio en sí mismo, la luz y las bendiciones descienden sobre él, incluso después de un solo día de cambio verdadero.

Es una situación muy desafortunada que estos días existan tantas sectas en el Islam. Es como si en cada casa hubiera una secta diferente y esto ha creado un sentimiento de ansiedad. De una parte están los chiitas, que han convertido a Hazrat Husainra en un ídolo similar a Lat (el ídolo-dios pre-islámico). Por lo tanto, uno se queda parado y pensando qué hacer al ver cómo los chiitas se han convertido en adoradores de Hazrat Husainra; luego, el ‘yawariyi’ abusa de Hazrat Alira (Dios nos perdone) y en el medio están los Ahl-e-Sunna, cuyas creencias parecen equilibradas, pero en realidad ahora han adoptado creencias afines al ‘shirk’, es decir, al politeísmo y por ejemplo han convertido al Mesías (Jesúsas) en un creador que da y quita la vida. Sin embargo, a pesar de todo esto, la religión pura es la que porta en sí el estándar del Santo Corán.

Por otra parte, una persona puede llegar a sentirse ansiosa sobre cómo puede alcanzar los objetivos de una religión tan pura, pero debe recordar la frase: ‘buscad y encontraréis’; y persistir con paciencia y rectitud, recordando que Al’lah está por encima de cualquier debilidad. ¿Qué necesidad tiene Él de ninguno de nosotros? En consecuencia, si una persona se muestra humilde delante de Dios, es regada con Su Gracia y Bondad, y Al’lah abre los ojos de esa persona. Aunque para alcanzar este estado debe arrepentirse, orar, pedir perdón y no desesperar jamás. Todo el mundo está ‘enfermo’ y nadie puede lograr una existencia sana, hasta que uno haya ‘visto’ a Dios. Una persona debe sentirse triste por esto y distanciarse del mundo; y habiendo roto todos los lazos con el mundo, tendrá que desarrollar una relación con Al’lah, porque de lo contrario permanecerá inmundo e impuro. Así pues, la persona que cuida de su bienestar debe adquirir certeza sobre la existencia Dios. En este sentido, es una observación digna de destacar que, en la época del Hijo de Maríaas los pecados eran menos numerosos, mientras que la creencia cristiana en la expiación de los pecados por Jesúsas ha llenado el mundo de pecados. 

Por consiguiente, un ser humano no puede lograr nada a través de sus propios esfuerzos. Se afirma en el Hadiz (las tradiciones de Muhammadsa) que: ‘Todos sois ciegos, excepto aquellos a los que Al’lah les ha dado ojos; todos sois sordos excepto aquellos a los que Dios les ha dado oídos’, y así sucesivamente. Por lo tanto, cuando Al’lah empieza a guiar a un ser humano, en su corazón se crea un aconsejador y no puede haber satisfacción hasta que no se desarrolle dicho aconsejador en su corazón. Por eso, en cuestiones de religión, hasta que no haya rectitud no se puede tener la ayuda del ‘Ruhul Qudus’ (el Espíritu Santo); y sin esta ayuda una persona inevitablemente tropezará y caerá.  

En definitiva, la raíz de esta pura religión llamada ‘Islam’ está en la rectitud y la bondad, y no las alcanzaremos a menos que tengamos certeza sobre Dios; y dicha certeza, obviamente, no puede venir de nadie más que de Él. Es por esto que Al’lah ha declarado en el Libro Sagrado: 

wal’lazīna yāhadū finā la nahdiyan-nahum subulana 

‘Y en cuanto a aquellos que se esfuerzan en Nuestro camino,

Nosotros seguramente los guiaremos por Nuestras sendas’, (29:70). 

Por eso, un ser humano debe dejar este mundo a un lado, reflexionar sobre su propia vida y compadecerse de su condición interna, considerando lo que ha hecho con su vida. Debería considerar estas cuestiones con atención y no sólo seguir el significado aparente de las palabras, y ocupar su tiempo en la oración. Si se sigue este procedimiento, se espera que Dios muestre Su camino a tal buscador. Uno debe ponerse delante de Al’lah con un corazón contrito y orarle con sentida humildad y angustia. Entonces encontrará orientación.

Hay ciertas personas que no aceptan lo que digo y no voy a discutir por ello, porque rechazar esta evidencia parece ser parte de su temperamento. Por su parte, una persona de buena naturaleza no requiere de mucha explicación. El fuego surge de algunas piedras como resultado de ser golpeadas, porque ese fuego ya está presente dentro de la misma piedra y solo se necesita que la piedra sea golpeada. Pero ¿qué puede salir de una piedra que no contenga fuego alguno latente dentro de ella? Toda buena acción será aceptada solamente cuando se haga con rectitud, de lo contrario no será aceptada. El ejemplo de la vida es como el de un bloque de hielo, que a pesar de muchas capas, sigue derritiéndose”. 

(Revista “The Review of Religions”, 1997, pp. 50-53). 

La Continuidad De La Religión 

Hazrat Mirza Tahir Ahmad, Jalifatul Masih IVrh, escribe acerca de la religión:

“Nosotros creemos en la continuidad y la universalidad de la religión, y esa es la razón por la que el Islam hace hincapié en la institución del profetazgo como un fenómeno universal, lo que significa que los Profetas tienen que ser aceptados en su totalidad. El rechazo de tan solo uno del conjunto de todos los Profetas equivale al rechazo de todos ellos; ya que, de hecho, uno  acepta a los Profetas solo porque provienen de la misma fuente. En este contexto, el término ‘continuidad’ debe ser entendido como algo que es similar a la evolución de la vida, aunque no exactamente lo mismo. Nosotros creemos en la progresividad del mensaje, avanzando de la mano con el progreso humano general, en todas las esferas de la actividad humana. Parece que las distintas religiones reveladas con anterioridad, aunque poseen las mismas enseñanzas fundamentales, solo cubrían áreas relativamente pequeñas con instrucciones particulares; o sea, poseían un número menor de mandamientos de lo que había que hacer y no hacer; y estas gradualmente crecieron teniendo un número mayor de ordenanzas y prohibiciones, abarcando también un campo más amplio de la actividad humana. Además, parece que las religiones pertenecientes a las  civilizaciones antiguas iban dirigidas a grupos de personas comparativamente menores, pertenecientes a tribus, clanes o regiones. Sus mensajes se limitaban a las exigencias de la época y podrían describirse con todo acierto como religiones tribales, de  clanes o nacionales. El caso de los hijos de Israel y las enseñanzas judaicas es una ilustración apropiada para probar dicho punto.

Por tanto, la tendencia histórica del desarrollo religioso puede resumirse en estos dos puntos:

  1. Una elaboración progresiva y una perfección comparativa de las enseñanzas.
  1. Un cambio progresivo de denominaciones más pequeñas a más grandes.

La continuidad no significa que la misma religión que fue revelada a Adánas (primer profeta de Dios) continuó estando dirigida a la humanidad y experimentó un cambio progresivo, ampliando su campo de instrucciones y mandamientos. Lo que significa es que en diferentes partes del mundo, donde distintas civilizaciones se arraigaron y florecieron, las revelaciones Divinas dieron a luz a tales religiones que estaban adaptadas al correspondiente desarrollo social del hombre en esas partes del mundo. Sin embargo, todas estas religiones se desarrollaron en la misma dirección”.

(“Christianity: a journey from facts to fiction”, Hazrat Mirza Tahir Ahmad, pp. 123-4).

La Culminación Del Desarrollo Religioso 

Hazrat Mirza Tahir Ahmad, Jalifatul Masih IVrh, escribe:

“De todas estas denominaciones religiosas, creemos que la de Oriente Medio estaba siendo nutrida y cultivada para dar a luz a religiones mucho más grandes, que servirían como el eje principal de la evolución religiosa en el mundo.  Esto es bastante evidente a partir de un estudio de la historia religiosa. El judaísmo, seguido por el cristianismo y este por el Islam, indica claramente la dirección de la evolución de las enseñanzas religiosas. Entre estas religiones, la progresión de las enseñanzas se puede verificar fácilmente y se encuentra profundamente interrelacionada. Así pues, es muy importante entender este gran plan que debía resultar, y ciertamente lo hizo, en la consumación de esas enseñanzas en forma de una religión universal: el Islam”.

(“Christianity: a journey from facts to fiction”, Hazrat Mirza Tahir Ahmad, p. 124).

La Unidad De Las Religiones 

El principio de que Muhammadsa atestigua la verdad de todas las revelaciones previas proporciona una base sólida para la armonía entre las diversas religiones del mundo, así como para la unidad de la raza humana. Al mismo tiempo, el hecho de que todos los Profetas anteriores den testimonio de la verdad del Santo Profetasa, constituye también una prueba muy fuerte de la verdad del Islam y de la unidad de las religiones. Los Profetas que vivieron hace miles de años y en países lejanos de Arabia predijeron la llegada del gran Profeta del Islamsa. De hecho, esos mismos Profetas podrían haber impulsado tanto a judíos como a cristianos a establecerse en Arabia, pues la tierra del Profeta Prometido fue específicamente nombrada en sus Escrituras.

(“Muhammad in the Bible”, Khalil A. Nasir, Ahmadiyya Movement in Islam, USA).

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