5. La Ley y La Guía en el Islam
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El Santo Profetasa dejó dos legados importantísimos para toda la humanidad: el Sagrado Corán, a través de cuyas enseñanzas la religión del Islam fue establecida; y la Sunna o su ejemplo práctico de vida, que se convirtió en un modelo perfecto para todos aquellos que buscan la cercanía con su Creador.

Al’lah dice en el Santo Corán:

laqad kāna lakum fī rasulil-lāhi uswatun hasana

“En verdad tenéis en el Profeta de Al’lah un dechado de virtudes”, (33:22).

El Mesías Prometido y Mahdias afirma:

“Para que un musulmán adopte la guía islámica, tiene tres elementos a su disposición:

  1. El Sagrado Corán, que es el Libro de Dios. Ningún otro resulta tan completo y es absolutamente la pura palabra de Al’lah; además, está limpio de las impurezas de la duda y la sospecha.
  1. La Sunna, que es el conjunto de la práctica y las acciones de Muhammadsa que poseen en sí mismas una continuidad. Aparecieron junto al Sagrado Corán desde el comienzo y deben permanecer siempre junto al mismo.

Podemos decir que el Corán es la Palabra de Dios Todopoderoso y la Sunna es la puesta en práctica del mismo, llevada a cabo por el Santo Profetasa. Ha sido siempre la tradición de Al’lah que cuando los Profetas de Dios traen Su Palabra para la guía de la gente, es a través de sus obras como ellos verdaderamente explican ese mensaje, de modo que no quede ninguna duda en la comprensión del mismo. Actúan de acuerdo con dicha Palabra Divina, mientras hacen que otros hagan lo mismo.

Por ejemplo, cuando la oración se hizo obligatoria, Muhammadsa, a través de su puesta en práctica, demostró físicamente cuántos rakaats deberían ser ofrecidos en la oración de fayar, en la de maghrib y en las otras oraciones. Del mismo modo, realizando el Hall y luego haciendo que miles de sus Compañerosra se familiarizaran con esta práctica, el Santo Profetasa estableció plenamente su manera de actuar. Así pues, el ejemplo práctico que todavía continúa y es imitado por sus seguidores, es lo que se llama Sunna.

  1. La tercera fuente de guía es el Hadiz, que representa las tradiciones o dichos del Profetasa que, en forma de relatos, fueron recogidos por varios narradores alrededor de ciento cincuenta años después de su muerte. Luego, cuando la época de los Compañerosra llegó asu fin, entonces Al’lah llamó la atención de algunos de sus seguidores hacia la recopilación de los Hadices y así fue cómo se compilaron. Por cierto, no hay duda en el hecho de que la mayoría de los que recopilaron los Hadices fueron personas muy piadosas y temerosas de Dios. Tanto como pudieron, escudriñaron las Tradiciones y trataron de alejarse de los que en su opinión eran falsos y mera fabricación. No aceptaron jamás ningún hadiz proveniente de un narrador dudoso y trabajaron muy duro, pero como esto se produjo después de que los hechos tuvieran lugar, pueden surgir conjeturas sobre su autenticidad. Sin embargo, sería una injusticia extrema decir que todos los Hadices son vanos, inútiles y falsos. Se tomó tanto cuidado en la redacción de estos Hadices y hubo tanta investigación y punto de vista crítico en dicho trabajo, que no existe paralelo en ninguna otra religión.

También es incorrecto decir que hasta que no fue recopilado el Hadiz, la gente desconocía el número de rakaats de las oraciones o no sabía cómo realizar el Hall. La continuidad de la acción que se estableció a través de la Sunna le enseñó a la gente todas las leyes y deberes del Islam. Por lo tanto, es totalmente cierto que, incluso si éstos Hadices no existieran en absoluto en el mundo o aunque hayan sido recogidos mucho más tarde, las verdaderas enseñanzas del Islam no hubieran sufrido en absoluto. El Santo Corán y la continuidad de su práctica ya habían cumplido estas necesidades. En realidad, lo que hace el Hadiz  es aumentar su claridad. El Islam se convirtió así en luz sobre luz y éstos Hadices permanecieron como testigos del Corán y la Sunna”.

(“Review of Mubahisa-i-Batalvi y Chakralvi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 19, pp. 3-5).

 Hazrat Mesihe Maudas afirma además:

“De las muchas divisiones que subsecuentemente aparecieron en el Islam, la correcta obtuvo gran beneficio de los verdaderos Hadices. Por tanto, el punto de vista apropiado no es considerarlo como si tuviera mayor autoridad que el Corán, como hace el grupo Ahl-e Hadiz’ de esta época; tampoco inclinarnos a aceptar  declaraciones de los Hadices que son contradictorias con el Libro Sagrado, ni las que ponen al Sagrado Corán en contradicción consigo mismo; ni tampoco considerar el Hadiz como algo vano y falso, tal y como cree  Maulwi Abdul’lah Chakralvi. El Santo Corán y la Sunna deben juzgar los Hadices, y los que no se opongan a ellos tienen que ser aceptados sin duda alguna. Este es el camino recto y bienaventurados son los que lo siguen. Por el contrario, los que rechazan del todo el Hadiz, sin considerar la prueba que hemos propuesto, son muy desafortunados y malvados.

 

Por eso, los miembros de nuestra Comunidad han de aceptar y seguir cualquier hadiz que no se oponga al Libro Sagrado y a la Sunna, por muy débil que sea su autoridad; y debe ser preferido a las reglas dictadas por los juristas”.

(“Review of Mubahisa-i-Batalvi y Chakralvi”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 19, pp. 5-6).

Así pues, hemos visto que existen tres fuentes de la Ley y la Guía en el Islam: el Sagrado Corán, la Sunna y los Hadices.

El santo corán.

El Corán es la Sagrada Palabra de Al’lah, transmitida al Santo Profetasa a través de la revelación Divina y durante un periodo de 22 años, 5 meses y 14 días (610-632 dC). Contiene un código completo de enseñanzas y leyes adecuadas a las necesidades de cada época, y provee los medios para el desarrollo espiritual y moral de toda la humanidad. El Sagrado Corán también contiene numerosas profecías sobre el futuro.

 El Corán se llama a sí mismo “un recordatorio para todos los mundos”:

in huwa il-lā zikrul-lil ‘ālamīn

“No es más que un recordatorio para todos los mundos”, (81:28).

Las revelaciones Divinas fueron en un principio memorizadas y de inmediato eran escritas por los escribas designados por Muhammadsa. Él mismo indicó el orden de los versículos y capítulos del Libro Sagrado tal y como los encontramos hoy en día. No obstante, la compilación completa y final en un solo volumen se llevó a cabo después del fallecimiento del Profetasa. En este sentido, durante el Jalifato de Hazrat Uzmanra, siete copias del Corán fueron enviadas a diferentes partes del mundo musulmán, convirtiéndose en los textos estándar de los que se hicieron otras copias y posteriormente, en cada generación, cientos de miles de personas han tenido la costumbre de aprenderse todo su texto de memoria. Incluso los enemigos más enconados del Islam no pueden alegar que haya habido interferencia alguna en el texto del Corán desde la época de Muhammadsa.

Sobre la salvaguardia del Santo Corán, Dios Altísimo dice en Su Libro Sagrado:

in-nā nahnu naz-zal naz-zikra wa in-nā lahū la hāfizūn

“En verdad, Nosotros mismos hemos revelado esta Exhortación

y ciertamente seremos su Guardián”, (15:10).

Cada vez que una porción del Corán era revelada al Santo Profetasa, él solía memorizarla y, mientras continuamente la recitaba de principio a fin, siempre tenía todo el Libro Revelado en su memoria.

Por su parte, ningún texto de las Sagradas Escrituras, que se haya sido declarado como “revelado” antes del Santo Corán, se ha conservado intacto, ya que todos han sido interpolados; hasta tal punto, que un serio buscador de la verdad encontaría imposible adoptar cualquiera de ellas como una guía práctica para llevar a cabo una conducta piadosa. En contraste con esto, el texto del Santo Corán ha sido preservado intacto y cada palabra del mismo ha llegado a nosotros libre de cualquier interferencia e interpolación, como cuando fue revelado al Profetasa, hace ya alrededor de unos 1.400 años.

El Sagrado Corán está organizado en partes (siparas), capítulos  (suras) y versículos (ayats). Hay un total de 114 capítulos y de estos 86 fueron revelados en La Meca y 28 en Medina; tiene un total de 6.350 versículos. Un capítulo es llamado “sura”, cada uno tiene un nombre específico y varía en el número de versículos. Esta división está basada en el tema que tratan y los nombres de los suras fueron revelados por Dios Todopoderoso al Santo Profetasa, y cada sura se compone de  ayats o versículos. No obstante, la división del Libro Sagrado en treinta juz (siparas) o partes es para la conveniencia de aquellos que quieren completar la recitación en un mes. Las citas del Corán generalmente se dan con el número del capítulo, seguido por el número del versículo. Por ejemplo, la referencia (29:40) significa el versículo 40 del capítulo 29.

 Algunos datos sobre el santo corán.

-Cada palabra del Sagrado Corán es una “palabra de Dios” revelada al Profeta del Islamsa.

-El Corán fue completado y compilado durante su vida, cosa que ocurrió de acuerdo a la Revelación Divina y bajo la dirección del propio Muhammadsa.

-Todas y cada una de las palabras del Libro Sagrado se registraban tan pronto como eran reveladas por Al’lah al Santo Profetasa.

-Muchos de los primeros musulmanes memorizaban el Corán inmediatamente después de que los versículos eran revelados.

-La primera revelación coránica fue:

iqra’ bismi rab-bikal-lazī jalaq jalaqal insāna min‘alaq iqra’ wa rab-bukal akramul-lazī ‘al’lama bil qalam ‘al’lamal insāna mā lam ya‘lam

“¡Recita en el nombre de tu Señor, que creó!

Creó al hombre de un coágulo adhesivo.

¡Recita! Pues tu Señor es el Más Noble.

Quien enseñó con la pluma.

Enseñó al hombre lo que no sabía”, (96:2-6).

(Sahih Bukhari, “Kitab kaifa kana”, bad alwahi ila Rasulullahisa).

-Y la última revelación coránica fue:

al yauma akmaltu lakum dīnakum wa atmamtu

‘alaikum ni‘matī wa radītu lakumul islāma dīna

“Hoy os he perfeccionado vuestra religión

y he completado Mi Gracia con vosotros

y os he elegido el Islam como religión”, (5:4).

-El sura o capítulo más largo del Corán es Sura Al-Baqara, con 287 versículos; y el sura más corto es Sura Al-Kauzar, con tan solo 4.

-El último sura revelado fue Sura Al-Nasar.

 -El número de veces en el Sagrado Corán donde es necesario llevar a cabo “salldah tilawat” (postración de recitación) es de 15. Tanto la persona que recita como la que escucha la porción del Sagrado Corán donde se indica realizar “salldah tilawat” debe llevarla a cabo de la siguiente manera:

  1. Después de recitar o escuchar el versículo del Corán donde se menciona la “salldah tilawat”, se debe decir “Al’lāhu Akbar” y postrarse sin levantar las manos, y en postración recitar tres veces:

subhāna rab-bi yal a‘lā

¡Santo es Mi Señor, el Más Alto!

Y recitar la siguiente oración:

sayada laka rūhī wa janānī

¡Oh Al’lah, mi espíritu y mi corazón se postran ante Ti!

(“Fiqah Ahmadiyya”, Ibadat, p. 217).

  1. Después de esta oración se debe levantar la cabeza diciendo “Al’lāhu Akbar”, pero no es necesario decir: ¡As-salāmu ‘alaikum wa rahmātul’lāh!

iii. Si durante la oración (salat) algún versículo con “salldah tilawat” es recitado, la persona debe postrarse de inmediato, pronunciar las oraciones tal y como se ha mencionado anteriormente, y continuar la salat de la manera prescrita.

El Mesías Prometido y Mahdias escribe acerca del Sagrado Corán:

“El Corán es un milagro como nunca lo hubo y nunca lo habrá. La duración de sus bendiciones y sus recompensas es eterna. Permanecerá tan manifiesto y radiante en cualquier época como lo fue en la del Profetasa”.

(“Malfuzat”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, vol. 3, p. 57).

Hazrat Ahmadas también lo describe así:

“De todos los Libros Revelados que encontramos hoy en día, el Sagrado Corán es el único que clama haber sido revelado por Dios y ello está establecido con la fuerza de argumentos irrefutables. El principio que ha enunciado con respecto a la salvación corresponde exactamente con los dictados de la verdad y la naturaleza humana. Las doctrinas que propone son tan perfectas y están tan bien fundadas y enteramente apoyadas por evidencias poderosas e irrefutables, que sus preceptos están basados solo en la verdad y sus enseñanzas aparecen completamente libres de adulteración e idolatría, innovación y de la adoración de criaturas. Es un Libro en el que hay un gran afán de manifestar la Unidad y la Grandeza de Al’lah. Es además un Libro que tiene la cualidad sobresaliente de estar lleno entera y puramente con la enseñanza de la Unidad de Dios y no permite ningún defecto, error o debilidad, o incluso cualquier acusación hecha contra el Santo Creador.

 No desea imponer ninguna doctrina por la fuerza. Por el contrario, apoya todo lo que expone con argumentos y lógica de tal forma que establecen su verdad; y prueba sus objetivos y su propósito con fuertes argumentos y evidencias. Por ello, habiendo presentado argumentos claros para explicar cada principio que enuncia, conduce al hombre a la creencia firme y a la comprensión absoluta de la realidad; y elimina, con la ayuda de una enunciación lúcida, todos los defectos, impurezas e irregularidades que infestan las creencias, prácticas, palabras y hechos humanos. También enseña todo lo necesario y esencial para cultivar los valores humanos y se enfrenta al reto de cualquier corrupción con una fuerza no menos que la mostrada por la corrupción misma que prevalece en el mundo de hoy. Sus enseñanzas son claras, poderosas y bien equilibradas, como si fueran un reflejo de la naturaleza misma y una copia fiel de las propias leyes de la naturaleza. Es como un sol iluminador para el ojo interior y la facultad perceptiva del corazón”.

(“Barahin-e-Ahmadiyya”, Ruhani Khazain, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad; vol. 1, pp. 81-82).

La práctica del santo profetasa (sunna).

La Sunna es la puesta en práctica de los mandamientos y las enseñanzas del Libro Sagrado que tuvo lugar mediante las acciones de Muhammadsa. En este sentido, implimentando la Palabra de Dios de manera práctica, simplificó los problemas de la vida diaria.

Al’lah dice en el Corán acerca del Santo Profetasa:

laqad kāna lakum fī rasūlil’lāhi uswatun hasana

“En verdad, tenéis en el Profeta de Al’lah un dechado de virtudes”, (33:22).

Las enseñanzas del Sagrado Corán se reflejan perfectamente en la persona de Hazrat Muhammad Mustafa, el Elegidosa. Tanto las enseñanzas como su ejemplo están en perfecta armonía la una con la otra. Así, cuando a Hazrat Aishara, esposa del Santo Profetasa, se le pidió que hablara sobre su personalidad, esta respondió de manera breve pero comprehensiva:

kāna juluquhul qur’ān

“Su carácter era el Corán”.

(Sahih Muslim, “Kitabul salat”, bab jami salatul lail).

 Lo que significa que él era el Santo Corán personificado, pues las enseñanzas del Islam se manifiestan en todos y cada uno de los aspectos de la naturaleza de Muhammadsa, y están perfectamente equilibradas y basadas en los principios de justicia, al igual que la naturaleza del Santo Profetasa.

(“Absolute justice, kindness & kindhip”, Hazrat Mirza Tahir Ahmad, pp. 127-128).

El Mesías Prometido y Mahdias escribió en su famoso libro, “Kishti-i-Nuh” (‘El Arca de Noé’):

“La segunda fuente entregada a los musulmanes para su guía es la Sunna, es decir, las prácticas adoptadas por Muhammadsa, de acuerdo a la exposición del Sagrado Corán y su puesta en práctica en la vida real. Por ejemplo, solamente mirando de manera breve, parece que no se especifica en el Corán cuántos rakaats deben realizarse en cada una de las cinco oraciones obligatorias diarias, pero la Sunna del Profetasa deja muy claro todo este tema. Sin embargo, nadie debe cometer el error de creer que el Hadiz y la Sunna son la misma cosa, pues lo que se conoce como Hadiz llegó a recolectarse unos ciento cincuenta años tras el fallecimiento de Muhammadsa, mientras que la Sunna ha existido desde el principio a la par con el Santo Corán. Después del Libro Sagrado, la principal deuda de gratitud de los musulmanes es con la Sunna”.

(“Our teachings”, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, London, U.K., p. 27).

Ahora bien, las responsabilidades hacia Dios y el Santo Profetasa se articulan en dos cuestiones:

  1. Al’lah reveló el Corán informando a los humanos qué esperaba de ellos.
  1. Fue el deber del Profetasa ponerlo en práctica con su propio ejemplo.

Por lo tanto, Muhammadsa transformó en acciones la Palabra de Dios y a través de su Sunna simplificó los problemas complicados y difíciles de la vida del ser humano.

Dichos del Santo Profetasa (hadices).

Los “Hadices” o Tradiciones son las palabras dichas por Muhammadsa o las que describen un incidente observado relacionado con su vida. Hay muchas recopilaciones de Hadices, pero seis son consideradas como las más genuinas y auténticas.

Juntas, estas seis compilaciones son conocidas como “Sihah Sitta”, que significa “Las Seis Auténticas”, y son las hechas por:

-el Imam Abu Abdul-lah bin Ismail Bujari (Sahih Bujari),

-el Imam Muslim bin Hayall (Sahih Muslim),

-el Imam Abu Isa bin Tirmizi (Yami Tirmizi),

-el Imam Abu Daud Sulaiman (Sunan Abu Daud),

Ahmad bin Shuaib al-Nasai (Sunan Nasai)

-y el Imam Abu Abdul’lah bin Yazid ibn Maya (Sunan Ibn Maya).

Categorías de los libros de hadiz.

Los libros de Hadices han sido divididos de varias formas basadas en el estilo, el propósito de la recopilación y la devoción del autor, su profundidad y su visión. Por ejemplo:

  1. Musnad: son libros de Hadiz donde todos los hadices han sido narrados por un Compañero del Santo Profetasa en particular y ubicados juntos en un solo capítulo, independientemente del asunto. Por ejemplo, todos los hadices narrados por Hazrat Abu Bakarra aparecerán primero, luego los de Hazrat Umarra, a continuación los de Hazrat Uzmanra y así sucesivamente. Musnad Ahmad Bin Hanbal consiste en cerca de 40.000 narraciones de varios Compañerosra. El autor, Hazrat Imam Ahmad Bin Hanbal, nació en 164 dH. y murió en 241 dH.
  1. Muyam: este es el libro de Hadiz en el que los hadices de cada maestro y cada ciudad han sido recogidos independientemente del asunto tratado. Uno de esos libros es “Muyam Tabrani”.
  1. Yami: en este libro los hadices han sido recopilados según el tema tratado y se han recogido en un orden específico; por ejemplo, creencias, mandamientos, formalidades, sociedad, misticismo o “tasawwuf”, modales, historia, comentarios, etc. Dos ejemplos de estos libros son el “Yami Sahih Bujari” y el “Yami Tirmizi”.
  1. Sunan: es un libro de hadices que contiene solo aquellos relacionados con mandatos; o sea, contiene capítulos de fiqah (jurisprudencia) y también sobre las distintas maneras de hacer las cosas. Algunos ejemplos son “Sunan Abu Daud” y “Sunan Nasai”.
  1. Sahihain: juzgados en base a su autenticidad. Los dos libros más auténticos son “Sahih Bujari” y “Sahih Muslim”.
  1. Sihah Sittah: así se llaman los seis libros más auténticos de Hadices y son Bujari, Muslim, Tirmizi, Abu Daud, Ibne Maya y Nasai.

Otro libro famoso del  Hadiz es “Muatta Imam Malik”, pero la razón por la que este nombre no aparece en los ejemplos anteriores es que todos sus hadices están incluidos ya en el “Sahihain”.

(“Words of wisdom”, Majlis Ansarullah, Estados Unidos, p. x-xi).

Categorías del hadiz.

  1. Marfa: un hadiz en el que uno de los “ravi” (narrador del hadiz) dice que él escuchó tal cosa del Profetasa, o que dijo esto o que el Santo Profetasa hizo aquello.
  1. Muttasil: un hadiz cuyo “sanad” (la línea de los narradores del hadiz, a través de la cual llegó al compilador de Hadices o al imam que escribió el libro de Hadiz) es continua; es decir, contiene los nombres de todos los ravis, sin que falte el nombre de ninguno de ellos.
  1. Mursal: un hadiz cuyo sanad no contiene el nombre del Compañero de Muhammadsa, sino de un “tabii”. Así se llama a un fiel musulmán que llegó a conocer a un Compañero del Santo Profetasa y que relata que el Santo Profetasa dijo o hizo algo en particular.
  1. Munqata: un hadiz cuyo sanad contiene una persona que no fue Compañero del Profetasa y la continuidad de la misma se rompe.

(“Hadiqatus-salihlin”, third edition, p. 8).

 Criterios para juzgar la autenticidad de un hadiz.

  1. Que no contradiga al Sagrado Corán de ninguna manera.
  1. Que no vaya en contra de la Sunna de Muhammadsa, ni las acciones colectivas de sus Compañerosra.
  1. Que no vaya en contra de un hecho probado y atestiguado.
  1. Y que no contradiga las “badihat” (verdades establecidas), ni en contra del sentido común.

(“Hadiqatus-salihlin”, tercera edición, p. 6).

El Santo Profetasa dijo en relación a memorizar hadices:

 man hafiza ‘alā um-matī arba‘īna hadizan fī amri dīnihā

ba‘azahul-lāhu ta‘ālā faqīhanwwa kuntu lahū yaumal

qiyāmati shāfi‘anw-wa shahīdā

Quien memorice por lo menos cuarenta de mis hadices,

para el bienestar y reforma de mi pueblo,

Al’lah, el Exaltado, lo nombrará jurista y teólogo en el día de la resurrección,

y seré su intercesor con Al’lah y un testigo de su fe.

(“Baihaqi”).

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