CONDICIÓN IX - Procurar el Beneficio de la Humanidad
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Que él/ella deberán dedicarse al servicio de las criaturas de Dios, sólo por Su causa, y deberán esforzarse siempre en procurar el beneficio de la humanidad en la mejor medida de sus posibilidades.

Al-lah Todopoderoso dice en el Sagrado Corán:

“Y adorad a Al-lah y no asociéis nada a Él y mostrad bondad a los padres, a los parientes, a los huérfanos y necesitados, al vecino afín a vosotros y al extraño, al compañero que está a vuestro lado, al viajero y a los que poseen vuestras diestras. En verdad Al-lah no ama a los orgullosos ni a los jactanciosos.” (Al Nisa, 4:37)

Trato amable para todos.

En este versículo Al-lah Todopoderoso os ordena no sólo tratar con amabilidad a vuestros hermanos, a vuestros allegados, a vuestros parientes, a vuestros conocidos, a vuestros vecinos, sino también mostrar comprensión y compasión hacia ellos, ayudarles si se hallan necesitados, y hacer el bien incluso a aquellos que no conocéis y con quienes no tenéis relación ni parentesco; y también ser benevolentes con aquellos a los que apenas habéis conocido más que temporalmente. Y si se hallan necesitados de vuestra comprensión o vuestra ayuda, y los podéis beneficiar, entonces debéis ayudarles. Actuando así se establece la bella cultura de Islam. Desarrollar la compasión hacia las criaturas de Dios, entendiendo que se trata de algo más que una buena acción, entra dentro de la categoría de la benevolencia. La benevolencia significa no esperar nada a cambio de nuestros favores. La benevolencia es ejercida por el hombre sólo por amor a Al-lah el Todopoderoso. De este modo, se establecerá una sociedad atractiva donde no existan las disputas entre marido y mujer, suegra y nuera, hermanos, o vecinos. Cada cual tratará de ser benevolente con los demás; cada persona intentará respetar los derechos de los otros, con amor y con cariño, y lo hará simplemente para obtener el amor de Al-lah. En la sociedad actual esto es incluso más urgente que en otras épocas. Al-lah dice que si no seguís este camino, seréis considerados arrogantes y a Al-lah no le place la arrogancia.

La arrogancia es un mal del cual provienen todos los otros males. En la séptima condición ya he tratado el tema con profundidad, por lo tanto, no es necesario volver a entrar en detalle. En resumen, esta condición del Bai’at os exige ser amables con la creación de Dios para que Al-lah Todopoderoso os vea con buenos ojos, y obtengáis la recompensa tanto en este mundo como en el Más Allá. La amabilidad que mostréis hacia los demás debe estar motivada por un sentimiento de aprecio sincero, y no buscando el reconocimiento de los otros por vuestros favores. Al-lah dice en el Sagrado Corán:

Y dan de comer, por amor a Él, al pobre, el huérfano y al prisionero.”(Al Dahr, 76:9)

Una interpretación de este versículo es que, a pesar de sus propias necesidades, aquellos que aman a Al-lah se ocupan de los necesidades de los otros para obtener de este modo el amor de Al-lah, el Todopoderoso. Ellos mismos se quedan hambrientos pero alimentan a los demás. No muestran tacañería sugiriendo que lo que ofrecen también lo necesitan para cubrir sus necesidades. En lugar de ello, ayudan tanto como les es posible; y lo hacen para ser virtuosos y obtener la aprobación de Al-lah, y no para conseguir el reconocimiento de los demás. Ofrecen lo que ellos mismos podrían disfrutar o utilizar, teniendo en cuenta las enseñanzas de Al-lah que dicen que sólo debemos dar, por amor a Al-lah, lo que realmente apreciamos. No son como aquellos que ayudan a los necesitados y alardean de ello. Algunas personas tienen el hábito de regalar únicamente sus objetos usados o las ropas desgastadas. Estas personas deberían respetar la dignidad de sus hermanos y hermanas. Es preferible no regalar nada si uno no puede permitírselo. Al menos deberían comunicar al receptor que los objetos son usados y después preguntarles si les gustaría aceptarlos.

Algunas personas me escriben para decirme que quieren entregar, para ayudar a las bodas de mujeres jóvenes humildes, ropas de buena calidad que simplemente han sido usadas dos o tres días porque, después de poco tiempo, se les quedaron pequeñas o por otra razón. A este respecto, debería quedar claro que si estos objetos son entregados a través de las organizaciones auxiliares de la Comunidad Ahmadía, como Lajna Ima’illah, o Khuddam-ul-Ahmadía, o incluso si son entregados por particulares, deberán respetar la dignidad de los pobres. Se deberán entregar objetos en buen estado y que realmente merezca la pena regalar. Los objetos no han de estar completamente desgastados, manchados, con olor a sudor etc. Si se entrega ropa, esta ha de ser en primer lugar lavada y enmendada. Tal como he dicho, nuestras organizaciones auxiliares, como Lajna Ima’illah, también distribuyen tal tipo de atavíos. Deben dejar claro a los receptores que son ropas usadas y que sólo deben aceptarlas si es su deseo. Todos tenemos un sentido del honor, y tal como he dicho anteriormente, este sentido del honor ha de ser respetado. El Mesías Prometidoas hablando de este versículo dice:[1]

“Recordad que a Dios Todo poderoso le agradan las buenas obras y desea que se muestre compasión por Su creación. Si El desease el mal, Él nos habría indicado que fuéramos malvados. Pero no hay lugar para esto en la Grandeza de Dios. ¡Dios es Sagrado y elevada es Su posición! Por lo tanto, todos aquellos de entre vosotros que hayáis establecido una relación conmigo, recordad que deberéis tratar con compasión al prójimo, independientemente de su religión; y debéis ser buenos con todos, sin ningún tipo de discriminación porque estas son las enseñanzas del Sagrado Corán.

Estos prisioneros y cautivos de la época del Santo Profetasa eran mayoritariamente no creyentes. Ahora podéis observar el alcance de la bondad en el Islam. En mi opinión las enseñanzas morales perfectas no se encuentran en ninguna otra parte salvo en el Islam. Una vez que recupere mi salud escribiré Insha’l-lah un tratado completo sobre las enseñanzas morales, porque quiero exponer mis expectativas de manera clara al Yama’at. Será una guía completa para mi Comunidad y mostrará como complacer a Dios. Me apena profundamente saber u oír que una determinada persona haya hecho algo que no se adapta adecuadamente a las enseñanzas islámicas. Estos incidentes me entristecen. A veces mi Comunidad se asemeja a un niño que da dos pasos, se tambalea y cae. Pero estoy seguro de que Al-lah el Todopoderoso hará que se perfeccione. Por lo tanto, debéis esforzaros en planear, trabajar y orar continuamente para que Al-lah muestre Su bondad, ya que nada es posible sin Su misericordia. Cuando Él concede Su Gracia, abre todas las puertas. (Malfuzat nueva ed. Vol.4, p.218-219)

Con la Gracia de Al-lah, y debido a la piadosa influencia del Mesías Prometidoas y siguiendo sus enseñanzas, muchos de los males que, con respecto al Yama’at, preocupaban al Mesías Prometidoas en aquellos tiempos han desaparecido de la Yama’at. Con la Gracia de Al-lah, un amplio sector se ha librado totalmente de ellos. A medida que nos vamos alejando de aquella etapa, Satán continúa atacando con los distintos males sociales; por lo tanto hay que seguir luchando, haciendo esfuerzos, y ofreciendo plegarias para evitar estos males. Debemos pedir la Gracia de Al-lah conforme a sus enseñanzas, para que Al-lah el Todopoderoso conserve perfecta a la Yama’at del Mesías Prometidoas. Ahora expondré algunas tradiciones.

Hazrat Abu Hurairahra narra que el Mensajero de Al-lah dijo: “Al-lah el Todopoderoso y Glorioso, dirá el día del Juicio Final, “O hijo de Adán, estuve enfermo y no me atendiste.” El hombre dirá, “O Señor, ¿cómo podría yo cuidaros?: Tú eres el Señor de todos los mundos.” Al-lah el Todopoderoso dirá: ¿Acaso no sabías tú que éste y aquel de Mis siervos se encontraban enfermo? Tú no les cuidaste. ¿No sabías tú que si lo hubieras hecho, me habrías hallado a Mí junto a ellos? Oh hijo de Adán, te pedí comida y tú me la negaste.” A lo cual el hijo de Adán dirá: “Oh mi Señor, ¿cómo podría yo alimentarte siendo Tú el Señor de todos los mundos?” Al-lah el Todopoderoso dirá: “¿Acaso no recuerdas cuando uno de mis siervos te pidió comida, y tú no le alimentaste? ¿No sabías que si le hubieses alimentado, habrías hallado una recompensa en Mí? Oh hijo de Adán, te pedí agua y tú no me la diste.” El hijo de Adán dirá, “¿Oh mi Señor, como podría yo servirte agua siendo Tú el Señor de todos los mundos?” A lo cual Al-lah el Todopoderoso dirá: “Tal o tal persona te pidieron agua, pero tú no se la ofreciste. Si les hubieses dado agua, habrías hallado tu recompensa en Mí.” (Sahih Muslim Kitab-ul-Birri was-Silah, Babu Fadli ‘Iyatadil-Marid)

A continuación, tenemos la siguiente narración:

Hazrat ‘Abdullah Bin Mas’udra declara que el Mensajero de Al-lah dijo,” Todas las criaturas son familia de Dios. Por lo tanto, a Dios le agrada especialmente aquella persona, de entre todos los seres humanos, que trata bien a Su familia (a Sus criaturas) y se preocupa de sus necesidades.” (Mishkat-ul-Masabih, Kitab-ul-Adab, Babush-Shafaqati war-Rahmati ‘alal-Khalq)

Hay otro hadiz en el cual Hazrat ‘Alira relata que el Mensajero de Al-lah dijo:

“Todo musulmán tiene seis obligaciones con respecto a cada uno de los demás musulmanes:

  1. Cuando se encuentra con él debe decir, “Assalamo Aleikum.”
  2. Cuando estornuda, debe decir, “Yarhamukumullah” [que Al-lah tenga misericordia de ti]
  3. Cuando esté enfermo, debe visitarle. (hay gente que, por la Gracia de Al-lah, tiene este buen hábito, acuden a los hospitales a visitar a los enfermos, tanto si les conocen como si no, y les llevan frutas y flores. Este tipo de servicio social es excelente.)
  4. Cuando alguien pide su ayuda, se la ofrece.
  5. Cuando alguien fallece, acude a su funeral.
  6. Y desea para él todo aquello que desea para sí mismo, e incluso en su ausencia desea lo mejor para él.”

(Sunanud-Darimiyyi, Kitab-ul-Istidhan, Babun fi Haqqil-Muslimi ‘alal-Muslim)

A continuación, se relata lo siguiente:

Hazrat ‘Abdullah Bin ‘Umarra narra que el Mensajero de Al-lah dijo: “No tengáis celos el uno del otro. No aumentéis los precios para perjudicaros entre sí. No guardéis rencor a los demás. No deis la espalda a los demás, y no mostréis indiferencia entre vosotros. Y no negociéis acuerdos que ya estén cerrados. Al contrario, debéis vivir como siervos de Dios y hermanos entre sí. Un musulmán no maltrata a su hermano; no le insulta, no le avergüenza ni le humilla.” Señaló a su pecho y dijo: “La piedad se halla aquí”. Repitió estas palabras tres veces, y luego dijo: “Es una desgracia para un hombre que trate a su hermano musulmán con desdén. Toda la sangre, riqueza, honor y respeto de un musulmán son sagrados y santificados para el otro musulmán.” (Sahih Muslim, Kitab-ul-Birri was-Silah, Babu Tahrimi-Zulmil Muslimi Wa Khadhlih)

También se relata:

Hazrat Abu Hurairahra narra que el Santo Profetasa dijo: “A todo aquel que ayude a eliminar la angustia material y el sufrimiento de un musulmán, Al-lah el Todopoderoso eliminará su angustia y sufrimiento en el Día del Juicio. A todo aquel que alivie a una persona pobre, y le dé facilidades, Al-lah el Todopoderoso le dará facilidades en el Más Allá. A todo aquel que no desvele los defectos de un musulmán, Al-lah el Todopoderoso cubrirá sus defectos en el Más Allá. Al-lah el Todopoderoso está dispuesto a ayudar a todo aquel que esté dispuesto a socorrer a su hermano. A todo el que va en busca de conocimiento, Al-lah el Todopoderoso le facilitará el camino al Paraíso. A aquellos que se sientan en alguna de las casas de Al-lah el Todopoderoso y lean el Libro de Al-lah el Todopoderoso, y se dediquen a la enseñanza y el aprendizaje, Al-lah el Todopoderoso les otorgará la paz y la tranquilidad; la misericordia de Al-lah el Todopoderoso les cubrirá, los ángeles les rodearán, y Al-lah el Todopoderoso les nombrará como Sus seres cercanos. Aquel que flaquea en sus acciones, no tendrá éxito por su mero nombre y el de su familia, y no irá al Paraíso en virtud de sus lazos familiares.” (Sahih Muslim, Kitab-udh-Dhikr, Babu Fadlil Ijtima‘i ‘ala Tilawatil-Qur’ani wa ‘aladh-Dhikr)

Lo que se describe anteriormente es que hay que estar atentos a los derechos de las demás personas, y ayudar a hacer desaparecer las preocupaciones y dificultades de nuestros hermanos. Si así lo hacéis, en el Día del Juicio, Al-lah el Todopoderoso os tratará con la misma amabilidad y eliminará vuestras preocupaciones y dificultades. Este es el favor del Santo Profetasa para con nosotros. Él dijo que si deseáis que Al-lah os envuelva con el manto de su perdón, entonces debéis ayudar y consolar a los desolados, los afligidos y los desposeídos, en todo lo que os sea posible. En consecuencia, Dios os tratará con amabilidad. Tratad de cubrir las debilidades de vuestros hermanos. No intentéis buscar sus defectos o hacerlos públicos. Pues no sabéis de cuantas debilidades y defectos tendréis que dar cuenta en el Día del Juicio. Por lo tanto, si habéis pasado por alto las faltas de vuestros hermanos, si habéis tratado de aconsejarles con cordialidad, en lugar de hacer públicas sus debilidades, Al-lah también pasará por alto vuestros defectos. Estos son los derechos de las personas. Si los cumplís, heredaréis las bendiciones de Al-lah el Todopoderoso.

A continuación, se relata una tradición que dice:

Hadrat Abu Hurairahra narra que el Santo Profetasa dijo: “La caridad no reduce tu riqueza. Al-lah, el Todopoderoso honrará aún más a aquellas personas que perdonan los pecados de los demás. Nadie es rechazado por perdonar las faltas de los demás.” (Musnadu Ahmadabni Hanbal, vol. 2. p. 235, impreso en Beirut)

Se relata asimismo que:

Hazrat ‘Abdullah Bin’ Umarrara menciona que el Santo Profetasa dijo: “Dios Misericordioso será compasivo con aquellos que muestren misericordia a los demás. Mostrad misericordia hacia los habitantes de la tierra, y el Ser Único de los Cielos se apiadará de vosotros.” (Sunano Abi Dawud, Kitab-ul-Adab, Babun fir-Rahmah)

El Mesías Prometidoas dice:

Recordad que hay dos mandamientos de Al-lah, el Todopoderoso. En primer lugar, no asociar copartícipes con Él, ni con Su Ser ni con Sus atributos, ni tampoco con Su adoración. En segundo lugar, debéis ser compasivos con los demás. La benevolencia no implica que ésta deba reservarse para vuestros hermanos y parientes, sino que debe mostrarse a cualquier persona, cualquier ser humano, y cualquier criatura de Dios. No debéis tener en cuenta si la otra persona es hindú o cristiano. Os digo sinceramente que Dios Todopoderoso ha tomado la responsabilidad de garantizaros la justicia, Él no desea que os la toméis por vuestra mano. Cuanta más simpatía mostréis, cuanto más humildes y sumisos seáis, Al-lah, el Todopoderoso más se complacerá con vosotros. Dejad vuestros enemigos a Al-lah el Todopoderoso. El Día del Juicio Final está cerca. No debéis permitir que la oposición os confunda. Percibo que sufriréis mucho más en sus manos, porque aquellos que carecen de decencia se vuelven feroces, como una presa que se rompe y estalla en una inundación. La persona piadosa necesita controlar su lengua. (Malfuzat, vol. 9, p. 164–165)

A continuación dice:

Atención: hay dos categorías de derechos. La primera es el derecho de Al-lah y la segunda es el derecho de los hombres. Incluso respecto al derecho debido a Al-lah, los ricos encuentran dificultades, y la arrogancia y la vanidad les mantienen privados de su cumplimiento. Por ejemplo, durante la oración no les gusta estar de pie al lado de una persona pobre. Les desagrada que se sienten a su lado, y por lo tanto son deficientes en lo que se refiere al cumplimiento de sus obligaciones hacia Al-lah. Las mezquitas son ciertamente las casas de los pobres, y estas personas consideran que ir allí está por debajo de su rango. Del mismo modo, no participan en actividades especiales en relación con los derechos generales del ser humano. Un hombre pobre está dispuesto a realizar cualquier servicio: puede daros masajes a los pies, traer agua, lavar la ropa; y no duda en ayudar a deshacerse de la basura humana. Pero los ricos encuentran dichas tareas insultantes y vergonzosas, y por tanto, quedan también privados de estas bendiciones. Por lo tanto, la prosperidad puede provocar que dejéis de practicar una serie de actos virtuosos. Esta es la razón por la que se informa en las tradiciones que los pobres entrarán en el Paraíso 500 años antes. (Malfuzat nueva ed., vol. 3, p. 368)

También dice:

La compasión por la creación de Dios es una cosa tal, que si un hombre la abandona, y se aleja de ella, gradualmente se convierte en una bestia. Esto es lo que exige la humanidad de las personas, y lo que hace que sólo seamos humanos si tratamos a nuestros hermanos con bondad, ternura y benevolencia. No debe haber discriminación en esta materia. Tal como Saadira dijo, “los seres humanos son como partes de un mismo cuerpo.” Recordad que, en mi opinión, el alcance de la simpatía es muy amplio. No se debe excluir a ningún grupo o individuo. Yo no digo – como la gente ignorante de esta época- que la bondad se debe limitar solamente a los musulmanes. Yo digo que se debe mostrar simpatía a toda la creación de Dios, sin importar de quien se trate, sea hindú, musulmán u otro. Nunca he aprobado las palabras de aquellas personas que desean limitar la simpatía únicamente a su propio pueblo. (Malfuzat, nueva ed., vol. 4, p. 216–217)

Además dice:

Por lo tanto, ser amable con la raza humana y mostrar compasión por ella, es una forma de culto extraordinaria y una manera excelente de ganar el agrado de Al-lah, el Todopoderoso; aunque observo que se muestra una gran carencia en este sentido, pues se considera inferior al otro. En momentos de calamidad y de angustia se burlan de ellos, en lugar de atenderles y ayudarles. Aquellos que no tratan bien a los pobres y que incluso les consideran inferiores, temo que puedan verse afectados por la misma calamidad. Aquellos a quienes Al-lah ha bendecido deben expresar su gratitud y deben tratar a Su creación con amabilidad y humanidad. No deben enorgullecerse de la abundancia recibida de Dios, y no deben avasallar sin compasión a los pobres. (Malfuzat, nueva ed., vol. 4, p. 438–439)

También dice:

Los detalles minuciosos respecto de los derechos de los padres, los hijos, los otros parientes y los indigentes descritos en el Corán, no se encuentran en mi opinión recogidos en ningún otro libro. Al-lah el Todopoderoso dice:[2]

Y adorad a Al-lah y no asociéis nada a Él y mostrad bondad a los padres, a los parientes, a los huérfanos y necesitados, al vecino afín a vosotros y al extraño, al compañero que está a vuestro lado, al viajero y a los que poseen vuestras diestras. En verdad, Al-lah no ama a los orgullosos ni a los jactanciosos. (Chashma-e-Ma‘rifat, Ruhani Khaza’in, vol. 23, p. 208–209)

Hazrat Jalifatul Masih Ira dice en este contexto:

Vuestras intenciones deben estar en concordancia con el siguiente versículo:[3]

… En verdad, tememos a nuestro Señor, y al día ‘Abus y Qamtarir.

Abus significa dificultad, limitación y estrechez. Y Qamtarir es prolongado. Se afirma que el Día del Juicio será difícil y prolongado.

Como resultado de alimentar a los hambrientos, Al-lah el Todopoderoso también será nuestra salvaguarda ante la intensidad y duración del sufrimiento producido durante una hambruna. Como resultado de ello:[4]

Dios Todopoderoso les protegerá contra el mal de este día, y a esta protección se deberá su alegría y felicidad.

Os digo una vez más: acordaos de ayudar a los pobres y los necesitados en esta época, y ello os salvará de las dificultades del Día del Juicio. Que Dios Todopoderoso os conceda a vosotros y a mí la oportunidad de luchar por lograr el respeto y el agrado del Eterno, Amín. (Haqa’iq-ul-Furqan, vol. 4, p. 290–291)

La Comunidad musulmana Ahmadía es universalmente reconocida por su participación en las actividades de bienestar social, con toda la capacidad y recursos de que dispone. Hace lo posible por servir a las personas y la humanidad, dentro de su capacidad, tanto a nivel individual como colectivo. Los miembros de la Comunidad ayudan a combatir el hambre, socorren a los pobres, ayudan a la educación y a los matrimonios de los necesitados participando en diversos programas de ayuda que tienen lugar bajo los auspicios de la Comunidad. Así cumplen con la promesa del Bai’at de manera apropiada.

Espero que nunca lleguemos a ser como aquellas naciones y países que prefieren destruir el excedente de sus cosechas antes que ayudar a la humanidad que sufre, porque no ven ningún propósito político o ventaja que les beneficie. Ellos creen que los pobres no les obedecen en todos sus mandatos y dictados. Se les castiga manteniéndoles hambrientos y marginados. Que Al-lah permita a la Comunidad Ahmadía musulmana seguir sirviendo a la humanidad de la mejor forma.

En este momento, me gustaría deciros que este servicio a la humanidad se está realizando a nivel de la Yama’at de acuerdo a su capacidad. Al-lah el Todopoderoso concede a sus miembros sinceros esta capacidad de servicio a los demás. Donan grandes sumas de dinero mediante las cuales se presta este servicio humanitario. Con la Gracia de Al-lah, hay multitud de médicos y profesores que han consagrado sus vidas y están sirviendo en África, Rabwah, y en también Qadian. Hago un llamamiento a cada médico áhmadi, a cada maestro áhmadi, a cada abogado áhmadi, y a cada individuo áhmadi, a que, en virtud de su profesión, sirva a la humanidad de cualquier manera posible, ayudando a los pobres y a los necesitados. Como recompensa, Al-lah el Todopoderoso aumentará aún más vuestras riquezas y la longevidad de vuestras vidas. Insha’l-lah, si todos vosotros os consagráis a este servicio con la intención de cumplir con la promesa hecha al Imam de la Época, entonces veréis como, insha’Al-lah, descenderá sobre vosotros una lluvia de tales bendiciones y favores de Dios que no seréis capaz de abarcarlos.

El Mesías Prometidoas y su preocupación por la Humanidad

El consejo que dio el Mesías Prometidoas acerca de ser bondadosos con la humanidad, con especial énfasis respecto a la amabilidad y ayuda a debida a nuestros hermanos, fue explicado en una ocasión de la siguiente forma:

Si alguien siente dolor y oigo su grito, mi naturaleza hace que, incluso si estoy orando, quiera romper mi oración para ayudarle, si puede beneficiarse de mi ayuda. Debo mostrar toda la compasión que pueda hacia él. Está en contra de las buenas costumbres que no se ayude a un hermano en peligro o en dificultad. Si no puedes hacer nada, debes al menos rezar por él. Debéis aplicar la misma moral a los desconocidos y los hindúes, y no sólo a vuestros hermanos, y mostrar compasión hacia todos ellos. Nunca seáis descuidados ni despreocupados.

En una ocasión me encontraba caminando y alguien llamado ‘Abdul Karim me acompañaba. Caminaba por delante de mí. A lo largo del camino, nos encontramos con una anciana de setenta o setenta y cinco años. Ella le dio una carta para que se la leyera, pero él la reprendió y la empujó a un lado, lo cual me entristeció. Luego, me dio a mí la carta. Yo me detuve y la leí, y se la expliqué con detenimiento. Esto avergonzó a mi compañero, porque tuvo que pararse y esperar de todos modos, a pesar de que se le privó de la recompensa que pudo haber obtenido. (Malfuzat, nueva ed. vol. 4, p. 82–83)

El Mesías Prometidoas también dice:

Sed amables y misericordiosos con la humanidad, porque todas son Sus criaturas. No les oprimáis con vuestras lenguas, manos, o de cualquier otra manera. Siempre debéis trabajar por el bien del género humano. Nunca penséis con orgullo que sois mejores que los demás, incluso de aquellos cuyos puestos son inferiores a los vuestros. Nunca utilicéis un lenguaje abusivo con nadie, incluso si os maltratan. Sed humildes de espíritu, amables, gentiles y misericordiosos, comprensivos con todos, y deseadles lo mejor, para que podáis ser aceptados… Si eres grande, ten misericordia de aquellos que son pequeños y no los desprecies. Si eres sabio y versado en el aprendizaje, sirve a los ignorantes con palabras de sabiduría. Nunca desees hacerles desgraciados debido a su ignorancia, presumiendo de tu propio conocimiento. Si eres rico, en lugar de tratarlos con egoísmo y desprecio, debes servir a los necesitados. (Kashti-e-Nuh, Ruhani Khaza’in, vol. 19, p. 11–12)

Luego dice:

La gente os maltratará y os hará todo el daño que pueda, pero los miembros de mi Yama’at no deben sentirse provocados. No utilicéis palabras ofensivas en el ardor de la emoción. A Al-lah, el Todopoderoso, no le gusta este tipo de personas. Al-lah el Todopoderoso quiere que nuestra Yama’at sea ejemplar.

Además dice:

Al-lah, el Todopoderoso ama al Muttaqi [justo, virtuoso]. Debéis temer siempre a la Majestuosidad de Dios, y ser conscientes de que todos somos criaturas de Él. No acoséis a nadie, y evitad el temperamento fuerte o mirar a alguien con desprecio. Si hay una mala persona en el Yama’at, puede echar a perder también a otros. Si vuestro temperamento se inclina hacia la ira, examinad cuidadosamente la fuente de vuestra furia. Este aspecto es muy importante. (Malfuzat, vol. 1, p. 8–9)

También dice:

Actuad de forma que vuestra sinceridad, lealtad, afecto y sensibilidad alcancen el cielo. Dios protege a las personas con estas cualidades, y les concede bendiciones cuando ve que su corazón está lleno de sinceridad y de lealtad. Él ve vuestros corazones y se fija en ellos, y no en vuestras palabras o discursos. Si Él aprecia que el corazón de una persona es puro y limpio, desciende sobre él y lo hace Su morada. (Malfuzat, nueva ed., Vol. 3, p. 181)

También dice:

Os repito que los benefactores de la humanidad que son perfectos en la fe, en la sinceridad y en la lealtad, con toda seguridad se salvarán. Por lo tanto, debéis tratar de desarrollar estas cualidades en vosotros. (Malfuzat, new ed., vol. 4, p. 184)

Igualmente dice:

Dios no os puede aceptar a menos que seáis puros, tanto interna como externamente. Si eres grande, ten misericordia de aquellos que son pequeños y no les desprecies. Si eres sabio y versado en el aprendizaje, sirve a los ignorantes con palabras de sabiduría. Nunca desees hacerles desgraciados debido a su ignorancia, presumiendo de tu propio conocimiento. Si eres rico, en lugar de tratarlos con egoísmo y desprecio, debes servir a los pobres. Temed la presencia de la destrucción. Temed al Señor, y sed justos… ¡Qué desafortunado es aquel que no cree en las afirmaciones que acabo de hacer, pues proceden directamente de la boca de Dios! Si deseáis que el Dios de los cielos esté complacido con vosotros, apresuraros a permanecer unidos como si fuerais hermanos nacidos de la misma madre. El más honrado de entre vosotros es aquel que más perdona las transgresiones de su hermano… Desafortunado es aquel que permanece obstinado y no perdona. (Kashti-e-Nuh, Ruhani Khaza’in, vol. 19, p. 12–13)

También dijo:

Ser compasivo hacia las criaturas de Dios es de hecho un acto muy meritorio, y a Al-lah, el Todopoderoso, le agrada sobremanera. ¿Qué puede ser más valioso que mostrar compasión hacia una persona? ¿Crees que un patrón estaría contento con un amigo, si uno de sus mayordomos acudiera a su amigo, y éste le menospreciara? Evidentemente que no, a pesar de que el amigo no hiciera daño directo al patrón. El trato amable al siervo y la hospitalidad que se le ofrece, equivale a respetar al patrón. Del mismo modo, a Dios no le agrada que se ignore a su creación, porque Él tiene a Su creación en alta estima. Por lo tanto, a Dios ciertamente le agradan las personas que muestran bondad a Sus criaturas. (Malfuzat, new ed., vol. 4, p. 215–216)

Que Al-lah, el Todopoderoso, nos otorgue la capacidad de actuar conforme a estas advertencias del Mesías Prometidoas y que nos permita ser fieles al juramento que hemos realizado con Él.

[1] (al-Dhar, 76:9)

[2] (al-Nisa, 4:37)

[3] (al-Dahr, 76:11)

[4] Al-lah les salvará, pues, de la maldad de ese día y les concederá la alegría y la felicidad (al-Dahr, 76:12)

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