La Fe del Islam
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Que él/ella sea fiel y defienda su fe, el honor de la fe y la causa del islam con más celo que si se tratase de defender su propia vida, riquezas, honor, hijos y todos sus seres queridos.

La promesa de anteponer la fe sobre los asuntos terrenales es una promesa que cualquiera que esté constantemente ligado a la Yama’at y asista a las reuniones e ijtimas repite una y otra vez. Los lemas están expuestos en grandes letras para que todos los puedan ver en cada ijtima y jalsa. A menudo estos lemas expresan la idea de anteponer la fe a los asuntos terrenales. ¿Por qué se le ha concedido a este tema tanta importancia? Sin él, la fe no puede sobrevivir. No es tarea fácil actuar siguiendo esta exigencia moral. Para lograrlo, uno debe pedir constantemente ayuda a Al-lah. Este alto estándar sólo puede lograrse con Su Gracia. Para nosotros los que, con la Gracia de Al-lah, hemos hecho esta promesa (Bai’at) con el Mesías Prometidoas, Al-lah Todopoderoso nos ha dado instrucciones en el Sagrado Corán.

“Y no se les ordenó más que servir a Al-lah, ser sinceros con Él en obediencia, ser virtuosos, cumplir con la oración y par el Zakat. Ese es el camino del pueblo del camino recto.”(Al Bayyinah, 98:6)

Ofrecer el “Salat” a su debido momento y en congregación, ser generoso y caritativo, y ayudar a los necesitados por la causa de Al-lah, es la forma correcta de llevar los preceptos de la religión a la práctica. De este modo, podremos incorporar las enseñanzas divinas en nuestras vidas y en nuestra conducta, de forma que cuando adoremos a Al-lah, y actuemos guiados por Sus enseñanzas, Al-lah bendiga nuestros esfuerzos. El reforzará nuestra fe hasta tal punto, que nosotros mismos, nuestras ambiciones y nuestros hijos resultarán insignificantes en comparación con nuestra fe. De esta manera, cuando todo lo consagremos estrictamente por Al-lah Todopoderoso, y consideremos que nada es de nuestra propiedad, Al-lah no permitirá que nuestra vida se desaproveche. Él vela por el honor, protege a los hijos y bendice a estas personas, aumenta su patrimonio, siempre les envuelve con Su bondad y se les libra de todos sus miedos. Al-lah dice en el Sagrado Corán.

“Quien se someta completamente a Al-lah siendo excelente su conducta, tendrá su recompensa con su Señor. Ningún temor le sobrecogerá ni sufrirá aflicción.”(Al-Baqarah. 2:113)

La esencia de las enseñanzas islámicas.

Al-lah dice:

“¿Y quién es mejor en la fe que aquel que se somete a Al-lah, practica el bien y sigue la religión de Abraham, el recto? Pues Al-lah tomó a Abraham como amigo íntimo.” (Al Nisa. 4:126)

Este versículo recoge la esencia de las enseñanzas del islam. Uno debe ser completamente obediente y debe seguir los mandamientos de Al-lah con todas sus fuerzas. Debe dedicarse a la causa de la fe y ser virtuoso. No debe temer que sus riquezas o sus hijos se malgasten o se pierdan. Al-lah es el más generoso a la hora de recompensar los esfuerzos de Sus siervos. Tal como ha sido explicado anteriormente, Él mismo protegerá la vida, la riqueza y el honor de sus siervos. Al-lah el Todopoderoso no permitirá que tales personas o sus futuras generaciones vivan en vano. Haciendo referencia al siguiente versículo del Sagrado Corán:

“¡No! Quien se someta completamente a Al-lah, siendo excelente su conducta, tendrá su recompensa con su Señor. Ningún temor le sobrecogerá ni sufrirá aflicción.” (Al Baqarah. 2:113)

El Mesías Prometidoas dijo:

“Aquél que se somete a Dios, dedica su vida siguiendo Su camino y se muestra dispuesto a hacer obras buenas, obtendrá la recompensa de encontrarse entre Sus próximos. Dios no permitirá que sufra el temor ni la aflicción. Aquél que consagra todas sus facultades en seguir el camino de Dios y aquél que obra bien con sus palabras, su conducta, sus movimientos y postura, y cuya vida entera está dedicada a Dios, recibirá una recompensa especial. Dios le librará de las penas y los temores”. (Siraj-ud-Din, Isa’i ke Char Swalon ka Jawah, Ruhani Khazaín, Vol.12 p334)

En un hadiz Hadrat Mu`wahiyah bin Haidah al-Qushairi afirma al narrar la historia de cómo se convirtió al islam: “Yo me aproximé al Santo Profetasa y le pregunté, ¿Qué mensaje os ha enviado nuestro Señor para nosotros, y qué religión nos traéis? El respondió: Dios me envía a mí y la religión del islam. Y yo le pregunté ¿En qué consiste la religión del islam? El Santo Profetasa contestó: El Islám consiste en entregarse por completo a Al-lah, abandonar cualquier otra deidad, ofrecer el Salat y dar el Zakat” (1: Kanzul Ummail, Li Alaiddin al Muttaqi al Hindi, Kitab-ul-Imam wal islam min Qismal-Afal, wa fihi Arba’atu Abwabin, Albabul awwalu, alasluth-thani fi Haqiqatil-islam. 2: Shu’aabul-Imani Lil-Baihaqi, As-Sadis was-Sittuna. Min shu’aabil-Imani wa huwa Babun fi Muba’adatil-Kuffari wal Mufsidina).

Existe otra tradición, en la que Hazrat Sufyan cuenta que en una ocasión dijo; “O Mensajero de Al-lah, dime algo sobre el islam para que esté completamente satisfecho y no tenga que preguntar a nadie más.” El Santo Profetasa respondió; “debes decir: creo en Al-lah el Todopoderoso; y después debes mantenerte firme y valiente en tu creencia.” (Sahih Muslim, Kitab-ul-Imam, Babu Jami’i Ausafil-islam)

¿Cuál era la conducta de sus fieles seguidores? Un hadiz recoge el siguiente incidente. Al principio, el alcohol no estaba prohibido en el islam. Sus seguidores solían beberlo y a veces se intoxicaban. Pero incluso en este estado, la fe y el honor todavía eran dueñas de sus mentes. Consideraban la fe como lo más importante, más que cualquier otra cosa. Cuando el Santo Profetasa recibió la revelación de prohibir el alcohol, algunos estaban juntos bebiendo y algunos en estado de embriaguez. Cuando se enteraron de la prohibición, actuaron en consecuencia, de inmediato.

Hazrat Anas bin Malik narra;

“Me hallaba sentado sirviendo vino obtenido de dátiles a Abu Tala Ansari, Abu Ubaidah bin Jarrah y Ubayy bin Ka’ab, cuando alguien se aproximó y dijo que el alcohol había sido prohibido. Al oír esto Abu Tala dijo a Anas; “Ve y rompe todos los recipientes que contengan vino.” Anas añade que se levantó y golpeó todos los recipientes con la base de una vasija de piedra y los hizo añicos.” (Sahih Al Bukhari, Kitabu Akhbaril Ahadi, Babu ma Ja’a fi Ijazatil-Wahadis Suduq)

El renacimiento del islam nos exige un sacrificio

El Mesías Prometidoas dice:

“El renacimiento del islam exige un sacrificio por nuestra parte. ¿De qué se trata? Se trata de morir siguiendo el camino. Esta es la muerte sobre la que dependen la vida del islam, la vida de los musulmanes, y la manifestación del Dios vivo. Esto es exactamente lo que llamamos islam. Dios quiere ahora hacer renacer esta verdadera forma del islam. Para llevar a cabo esta gran empresa es necesario que Dios mismo ayude a sus siervos a establecer un gran proyecto que sea efectivo en todos los aspectos. Por eso el Dios Sabio y Todopoderoso hizo exactamente esto, enviando a este humilde siervo para reformar a la humanidad. (Fat-he-islam, Ruhani Khaza’in, vol.3, p.10-12)

Luego dice:

Mientras que el hombre no se convierta en un siervo puro y sincero de Al-lah, no puede progresar mucho espiritualmente. Sobre Abraham, Al-lah nos dice en El Sagrado Corán;

“Y de Abraham que siempre cumplió (los mandamientos).” (Al Najm.53:38)

Es decir Abraham siempre cumplió con su palabra. Hay que esforzarse, como Abraham, y purificar nuestros corazones de este modo y llenarlos con el amor de Al-lah. Hay que vivir de acuerdo con los deseos de Al-lah, como un siervo fiel cuyos deseos sintonizan perfectamente con los de Al-lah, igual que si fuera una sombra. Todas estas cosas se pueden conseguir por medio de las oraciones. El Salat es para rezar, evidentemente, pero debemos rezar en todos los momentos. Pero si uno ofrece Salat en un estado de somnolencia, sin entender la naturaleza e importancia de las oraciones, entonces eso no es realmente Salat. Por lo tanto, es imprescindible deshacerse de cualquier actitud vaga o perezosa a la hora de ofrecer Salat. Si pretendemos llegar a ser una comunidad de verdad, debemos buscar esta clase de muerte. Todo lo que tenemos de mezquino o egoísta debe morir, y debemos otorgar a Al-lah la máxima prioridad en todo. (Malfuzat. Nueva edición, vol.3, p. 457-458)

Cómo salvarse del pecado: la certeza en la fe.

Luego, el Mesías Prometidoas dice:

“O vosotros que buscáis a Dios, prestad atención y escuchad. No hay nada como la certeza de la fe. La certeza nos libra del pecado. La certeza nos hace fuertes para hacer el bien. La certeza hace que nuestro amor por Al-lah sea sincero. ¿Acaso uno puede abandonar el pecado de no ser por la certeza? ¿Puede uno resistirse a los deseos de la carne sin pruebas manifiestas convincentes? ¿Puede uno encontrar la satisfacción sin la certeza? ¿Puede uno llevar a cabo un verdadero cambio sin la certeza? ¿Puede uno alcanzar la verdadera felicidad sin la certeza? ¿Existe alguna penitencia que pueda hacerle a uno decidir abandonar el pecado?

Debemos recordar que sin la certeza, no se puede salir de una vida oscura, ni se puede obtener el Espíritu Santo. Benditos sean aquellos que han sido liberados de las dudas y temores, porque sólo ellos serán librados del pecado. Benditos sean aquellos que han disipado sus dudas y temores, porque sólo ellos se librarán del pecado. Benditos seáis cuando recibáis el tesoro de la certeza porque vuestros pecados desaparecerán. El pecado y la certeza no pueden coexistir. ¿Pondría uno su mano dentro de un agujero donde puede ver que anida una serpiente venenosa? ¿Puede uno permanecer bajo una lluvia de piedras volcánicas, o allí donde caen los rayos, o donde ataca el fiero león, o en el lugar donde una plaga mortal está arrasando la población? Si tenéis tanta seguridad sobre la existencia de Dios como la tenéis sobre la serpiente, los rayos, el león o la plaga, entonces no desafiaréis a Dios, ni rompáis los lazos de sinceridad y lealtad que os unen a Él. (Kashti-e-Nuh. Ruhani Khaza’in, vol.19, p.66-67)

El Mesías Prometidoas también dijo:

“La comprensión perfecta es la raíz del miedo, el amor y la capacidad de apreciar. Aquel que posee el pleno conocimiento, posee así mismo la capacidad plena de amar y temer. A quien se le concede el amor y el temor perfecto, también se le concede la libertad de todo pecado, que nace de la imprudencia. Para seguir este camino de salvación no dependemos de la sangre de nadie, ni necesitamos ninguna cruz ni penitencia alguna. Simplemente necesitamos un sacrificio, el sacrificio de nuestro ego, y este sacrificio se llama islam. El islam significa ofrecerse en sacrificio; significa exponer nuestra alma ante Dios con total abnegación. El islam en sí mismo aúna todas las leyes reveladas y todos los mandamientos. Este nombre encantador es la esencia de todas las leyes reveladas y el punto crucial de todos los mandamientos. Para sacrificarse a sí mismo con agrado se requiere mucho amor y devoción, y el amor requiere conocimiento. De este modo la palabra islam nos da entender que el verdadero sacrificio requiere mucho discernimiento y mucho amor, y no necesita nada más. (Conferencia en Lahore. Ruhani Khaza’in, vol.20 p. 151-152)

Que Al-lah Todopoderoso nos conceda la capacidad de actuar conforme a estas exhortaciones.

(Extracto del sermón del viernes celebrado en la mezquita Fazl de Londres, Reino Unido, 12 diciembre 2003, sermón en el cual se trató en detalle de la novena condición del Bai’at)

Las enseñanzas del islam son tan hermosas y tan completas, que tratan todos y cada uno de los aspectos de la vida humana. Todas las bendiciones de Al-lah el Todopoderoso exigen que Sus enseñanzas, reveladas a Su querido Profeta, sean adoptadas como parte de nuestras vidas. Adquirimos incluso una mayor responsabilidad al declarar que pertenecemos a la Comunidad de los verdaderos seguidores del Santo Profetasa y del Imam de esta época. De este modo, así como Al-lah el Todopoderoso ha subrayado la importancia de Su adoración y nuestras obligaciones para con Él, al mismo tiempo nos recuerda nuestras obligaciones para con el prójimo, así como nuestro deber para con nuestros familiares, y la manera correcta de cumplir con cada relación. Debido a la importancia de estas obligaciones, el Mesías Prometidoas hizo hincapié, en la novena condición de Bai’at, respecto a la bondad y el respeto debidos a la creación y las criaturas de Al-lah el Todopoderoso, y nuestras obligaciones para con ellas.

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