PARTE II: LA REVOLUCIÓN ESPIRITUAL
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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(Sermón de viernes pronunciado en la Mezquita Fal, Londres, Reino Unido, el 26 de septiembre de 2003)

Alégrate, ahora estarás siempre bajo las providencias “Ma’ruf”[1]

En mi anterior sermón del viernes, expliqué la décima y última condición del Bai ̒at.[2]

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  1. ¡0h, Profeta! Cuando las mujeres creyentes se presenten ante ti, jurando lealtad en tus manos de que no asociarán nada a Al-lah, y que no robarán, no cometerán adulterio, no matarán a sus hijos, no presentarán una acusación escandalosa que hayan inventado deliberadamente ellas mismas, ni te desobedecerán en lo que es justo, acepta su compromiso y pide a Al-lah que les perdone. En verdad Al-lah es el Sumo Indulgente, Misericordioso. (al-Mumtahinah, 60:13)

Me gustaría profundizar más en el concepto de obediencia de las directrices “ma’ruf”.

Explicación de la obediencia a las directrices fundamentadas en la bondad

El versículo del Sagrado Corán que he recitado hace hincapié en que a las mujeres a las que se toma el bai ̒at deben jurar que no asociarán nada a Al-lah, no robarán, no cometerán adulterio, no matarán a sus hijos, no descuidarán la educación moral de sus hijos, no acusarán a nadie falsamente, y no desobedecerán en aquellas materias que son “ma’ruf”.

Aquí surge una cuestión: ¿puede un Profeta, que ha sido designado por Al-lah Todopoderoso, dar directrices que puedan ser “ghair ma’ruf” (no correctas)? Si un Profeta puede hacerlo, es posible, evidentemente, que sus Julafá dictaminen directrices que no sean correctas. Debe quedar claro que un Profeta nunca puede dar tales órdenes. Todo lo que un Profeta diga ha de ser “ma’ruf”; no cabe plantearse otra cosa. Por tanto, se menciona varias veces en el Sagrado Corán que los mandamientos de Al-lah y del Profeta deben ser obedecidos. En ningún sitio se establece que deban obedecerse aquellos mandamientos que son correctos. Se plantea, por tanto, la siguiente cuestión: ¿por qué hay dos directrices distintas? En realidad, no hay contradicción en los mandamientos sino que se trata de un malentendido.

Como dije antes, sea cuál sea el mandamiento dado por un Profeta, ha de ser “ma’ruf”. Un Profeta nunca puede dictaminar contra los mandatos de Al-lah Todopoderoso ni contra las leyes del shari ̒ah[3], pues es designado para hacer cumplir los mandamientos de Dios. ¿Cómo puede obrar contra el cometido que le ha sido asignado? Es una buena nueva para vosotros, ya que, aceptando al Profeta, aceptando al que ha sido designado por Dios y uniéndoos a su Comunidad; os habéis salvaguardado a vosotros mismos. Estáis protegidos porque no recibiréis ningún mandamiento que no se base en la bondad. Todas las directrices que recibáis serán del agrado de Dios. Hazrat Jalifatul Masih Ira, profundizando en este aspecto, dijo:

Hay un error más que radica en la falta de entendimiento adecuado de la “obediencia en los asuntos correctos”; que consiste en decir que no obedeceremos aquellas cosas que pensamos que no son “correctas”. Estás palabras también aparecen con referencia al Santo Profetasa. [4]

¿Acaso han hecho estas personas una lista de las carencias del Santo Profetasa? De igual manera, Hazrat Sahib escribió las palabras “obediencia en los asuntos correctos” en sus condiciones de bai ̒at. Hay una gran sabiduría en ello. Yo no dudo en absoluto de ninguno de vosotros. He explicado estos temas para que ninguno de vosotros caiga furtivamente en el engaño. (Jutabat-e-Nur, Jutbah Eid-ul-Fitr, 15 de octubre de 1909, p. 420-421).

El Mesías Prometidoas dijo explicando la materia de: [5]

Este Profeta os dirige en materias que no contradicen la razón, y os prohíbe los actos que también rechaza el sentido común. Y hace lícitas a las cosas puras, e ilícitas las impuras, y elimina las cargas bajo las que las naciones se encuentran sumergidas, y libera a los cuellos de los grilletes que les impiden erguirse. Pues, quienes crean en él, y le apoyen uniéndose a él, y le ayuden, y sigan la luz que vino con él; escaparán de las dificultades de este mundo y del venidero. (Barahin-e-Ahmadiyyah, vol. 5, Ruhani Jazain, vol. 21, p. 420)

El Profeta que cumple con los mandatos de Al-lah Todopoderoso sólo puede promulgar directrices que sean aceptables para el entendimiento. Prohíbe la maldad y ordena practicar la bondad, y de ninguna manera puede desviarse de este objetivo. De igual manera, el Jalifa, que mediante la elección divina llevada a cabo por un grupo de creyentes sucede a un Profeta para continuar con su misión; continúa con las mismas enseñanzas que fueron promulgadas por el Profeta de Dios. En esta época, el Mesías Prometidoas ha explicado estas enseñanzas tal como habían sido profetizadas por el Santo Profetasa. La institución del Jilafat ha sido establecida en la Comunidad a través del Mesías Prometidoas en consonancia con las profecías del Santo Profetasa. Por tanto, ahora, todas las resoluciones serán tomadas de acuerdo con la ley islámica y los dictámenes de la sabiduría; y, gracias a Dios, esas resoluciones estarán siempre basadas en la bondad. Si en algún momento se produce por parte del Jalifa un error de apreciación o un malentendido, y la decisión tomada pudiera llegar a ser perjudicial para la Comunidad, entonces, Dios Todopoderoso creará los medios para que no se produzcan tales consecuencias negativas, y con la Gracia de Dios, jamás tendrán lugar en el futuro.

A este respecto, Hazrat Musleh-e-Maudra dice:

Es posible que en asuntos del ámbito privado, el Jalifa del momento cometa algún error. Pero en los temas que afectan al progreso físico o espiritual de la Comunidad, incluso si cometiera un error, Al-lah Todopoderoso protegería a su Comunidad, y, de alguna manera, le advertiría de ello. En la terminología de los sabios, a esto se le llama “santidad de menor grado”. Es decir, los Profetas tienen una “santidad de mayor grado” pero los Julafá tienen una “santidad de menor grado” y Al-lah Todopoderoso no permite que cometan ningún error de tal magnitud que pudiera ser devastador para la Comunidad. Sus decisiones pueden tener errores menores o parciales, pero, al final, el resultado es la victoria para el Islam y la derrota para sus enemigos. Así pues, ya que los Julafá tienen una “santidad de menor grado”, sus decisiones proceden de la decisión de Al-lah. Si bien es cierto que, aunque los que hablan son ellos, sus lenguas las que se ponen en movimiento, sus manos las que se mueven, sus mentes son las que trabajan; sin embargo, detrás está la Mano de Al-lah. Ellos pueden cometer errores menores en detalles irrelevantes; en ciertas ocasiones sus consejeros pueden darles consejos erróneos; pero, más allá de estos obstáculos de mediación, ellos serán los triunfadores. Y cuando todos los vínculos se unen, la cadena resultante será tan buena y fuerte que ninguna fuerza podrá romperla. (Tafisr-e-Kabir, Hazrat Mirza Bashir-ud-Din Mahmud Ahmadra, vol. 6, p. 376-377).

Una vez más, el Sagrado Corán plantea un reto. Al-lah Todopoderoso dice en el Sagrado Corán:[6]

Juran por Al-lah con sus juramentos más enérgicos que, si se lo ordenas, ciertamente marcharán. Diles: “No juréis: lo que se precisa es la obediencia real en lo que es recto. En verdad, Al-lah es perfectamente consciente de lo que hacéis.”

Los versículos anteriores del capítulo también hablan sobre la obediencia y el hecho de que los creyentes proclaman: “oímos y obedecemos”. Es su rectitud lo que les permite alcanzar la cercanía de Al-lah y les lleva al éxito. Así que, este versículo también insiste en escuchar, obedecer, y mostrar conformidad con la práctica, y no solamente expresando juramentos sobre lo que uno pretende hacer.

Hazrat Musleh-e-Maudra ha escrito en Tafisr-e-Kabir que también los hipócritas hacen grandes reivindicaciones, pero la prueba real está en la obediencia práctica y no, como hacen los hipócritas, en la fanfarronería. Aquí, Al-lah Todopoderoso está ordenando a esas personas adoptar la obediencia en lo correcto: obediencia en consonancia con las tradiciones consolidadas. El Profeta no os ordenará hacer nada que contradiga a las leyes islámicas o la sabiduría. Entonces, ¿por qué planteáis cuestiones a este respecto?

Permitidme mostraros un ejemplo: El Mesías Prometidoas dijo: vosotros habéis hecho un pacto de lealtad conmigo, os habéis convertido en miembros de mi Comunidad; por tanto, debéis adoptar la costumbre de rezar cinco veces al día, absteneros de la mentira, abandonar la arrogancia, renunciar a la usurpación de los derechos del otro, y empezar a amaros los unos a los otros. Todo esto se incluye en la obediencia en materia de bondad. Si uno no lleva a cabo estas acciones, ¿de qué sirve que siga jurando que obedecerá y actuará de acuerdo con los mandatos del Mesías Prometidoas?

De igual manera, los Julafá han promovido varias fundaciones en diversos momentos. Ellos dan instrucciones en materias espirituales con la intención de incrementar el número de asistentes a las mezquitas, para que se establezca la oración, se dé una educación adecuada a los niños, se refuercen los valores morales, y se fomenten la valentía y la perseverancia. Incluso hacen apelaciones para que se invite a otros hacia Al-lah y se hagan sacrificios financieros. Todo esto necesita ser practicado de manera incondicional. En otras palabras, todo esto se incluye en la categoría de la obediencia a lo bueno o lo correcto. Ningún Profeta o Jalifa os pedirá nunca hacer nada que se oponga a los mandatos de Dios o a lo que dicte la razón. No os exigirán que os lancéis al fuego o que os tiréis al océano. En el pasado sermón del viernes narré un Hadiz[7] en el que un Amir pidió a sus subordinados que se lanzaran al fuego. Hay otra referencia que lo explica más a fondo:

Hazrat Abu Said Judrira relata que:

El Santo Profetasa, envió a Hazrat Alqmah Bin Muyyazizra a una batalla. Cuando él llegó allí, o mientras estaba en el camino, un contingente de su ejército pidió permiso para actuar por separado. Él les dio el permiso y designó a Hazrat Abdullah Bin Hudhafah Bin Qais as Shamira como su dirigente. Yo estaba entre los que se fueron con él.

Mientras estaban en el viaje, hicieron fuego para no pasar frío o para cocinar. Abdullah Bin Hudhafahra, que tenía un buen sentido del humor, dijo: ¿no os es obligatorio obedecer lo que digo? Ellos contestaron: “¿Acaso no?”. Entonces él les preguntó: “¿Obedeceréis cualquier orden que os de?” contestaron: “así lo haremos”. Abdullah Bin Hudhafahra dijo: “os mando que os arrojéis al fuego”. A esto, algunas personas se levantaron y empezaron a prepararse para saltar y, cuando Abdullah Bin Hudhafahra vio que realmente se iban a arrojar al fuego, los detuvo. A nuestra vuelta, los compañeros del Santo Profetasa le informaron de lo acontecido y, a este respecto, él sa comentó: “si alguno de vuestros líderes os ordena que desobedezcáis a Dios Todopoderoso, no debéis obedecerle”. (Sunano Ibn-e-Majah, Kitab-ul-Jihad, Babu La Ta‘ata fi Ma‘siyatillah).

Debe quedar claro que un Profeta o un Jalifa no puede decir tal cosa ni de broma. Así pues, Dios dice que si veis que un Amir comete desobediencia, debéis dejar la cuestión en manos de Al-lah y Su Mensajero. Ahora bien, en este tiempo y época, el Jilafat-e-Rashidah [el Jilafat Justo] ha sido restablecido tras el fallecimiento del Mesías Prometidoas. Por tanto, acudid al Jalifa pues su decisión será siempre correcta, gracias a Dios, y conforme con los mandamientos de Al-lah y Su Mensajero. Como ya he dicho antes: ¡alegraos! Pues ahora podréis permanecer siempre bajo directrices fundamentadas en la bondad. Dios mediante, no se tomará ninguna decisión que no esté basada en la rectitud.

Las transformaciones espirituales de aquellos que hicieron el juramento del Bai’at

A continuación, me gustaría plantear la cuestión de si aquellos que se unieron a la Comunidad del Mesías Prometidoas, jurando sobre su mano y prometiendo cumplir estas diez condiciones del Bai’at, actuaron de conforme a ellas y establecieron un ejemplo de obediencia, o simplemente, aparentaron cumplirlo. Para ello, he reunido algunos ejemplos que muestran los cambios y la revolución espiritual que se produjo en quienes juraron el Bai’at. Tales ejemplos se encuentran tanto en la época del Mesías Prometidoas como en la actual.

El Mesías Prometidoas dijo:

Yo declaro bajo juramento que hay al menos cien mil personas en mi Comunidad que han creído en mí con la mayor sinceridad de sus corazones. Viven con rectitud, y al escucharme se conmueven profundamente y derraman lágrimas sinceras (Sirat-ul-Mahdi, vol.1, p. 165, segunda edición, publicada en 1935).

Evitad el shirk

Una de las condiciones del Bai‘at es alejarse del shirk [asociar algo o alguien a Al-lah]. No solamente nuestros hombres, sino también las mujeres, han constituido ejemplos de estándares tan elevados en el cumplimiento de esta condición, que nuestros corazones se llenan de alabanzas a Dios al observar el cambio revolucionario producido en ellos, y nos sentimos impulsados a hacer plegarias para el Mesías Prometidoas. Por ejemplo, hay un suceso en la vida de la madre de Hazrat Chaudhry Zafrullah Jan que refleja hasta qué punto odiaba ella el shirk.

Se dice que muchos de sus hijos murieron en la infancia. En una ocasión, uno de sus hijos cayó enfermo y estaba recibiendo tratamiento, cuando alguien vino a visitarle y le dejó un amuleto a modo de hechizo curativo. Una mujer intentó poner el amuleto en el cuello del niño, pero la madre se lo quitó y lo tiró al fuego diciendo: “he puesto toda mi confianza en mi Creador y Maestro y este amuleto carece de todo significado para mí”. Más tarde, cuando el niño tenía unos dos meses, ella lo llevó a Daska, con su familia política, donde permaneció 6 meses. Cuando el niño ya tenía ocho meses, lo llevó a casa de sus padres. Transcurridos seis días, la misma mujer, de nombre Jay Devi, le volvió a visitar: besó al niño y le pidió a la madre algunas prendas y unos cereales insinuando que de esta forma prevendría los males del niño. Como respuesta, ella le dijo: “eres una pobre viuda, si quieres algo a modo de caridad, te daré encantada lo que me sea posible, pero no soy de las que creen en los malos espíritus. Para mí, Dios Todopoderoso es el único Señor de la vida y la muerte, y no acepto que ningún otro sirva en esta cuestión, puesto que para mí, tales pensamientos equivalen a la infidelidad con Dios; los odio; y por esta razón, no estoy dispuesta a darte nada.” Jay Devi respondió: “piénsalo mejor, si quieres salvar la vida de tu hijo, me tendrás que dar lo que le pido”.

Pasados unos días, la madre estaba duchando al niño, cuando Jay Devi le volvió a visitar. Con un gestó, señaló al el niño y dijo: “¿es el mismo príncipe?”. Ella contestó en afirmativa: “sí, es el mismo.” Jay Devi le volvió a pedir una vez más los mismos artículos, pero ella se negó en rotundo a darle cualquier cosa. En ese momento Jay Devi se enfadó y dijo: “¡Está bien! Podrás afirmar que estoy mintiendo si eres capaz de llevar a tu hijo de vuelta a casa con vida”. La madre contestó: “lo que tenga que ocurrir será lo que Dios quiera”. Jay Devi se giró para irse, y estaba aún en el porche, cuando el niño (de nombre Zafar) empezó a sangrar por la boca y el intestino, y allí mismo, durante la ducha, y en cuestión de segundos, su estado se tornó extremadamente crítico, falleciendo unas horas más tarde. Entonces, la madre suplicó a Dios Todopoderoso con estas palabas: “¡O mi Señor, Tú eres quien me lo concedió y Tú eres el que se lo ha llevado! ¡Mi satisfacción está en Tu voluntad, por favor, concédeme la firmeza para ser paciente!” Posteriormente volvió a Daska (su ciudad natal), con el regazo vacío. (Ashab-e-Ahmad, vol.2, p. 15-16, publicado en 1969).

Sin embargo, es evidente que Dios Todopoderoso le complació con grandes favores, tanto es así, que le bendijo con un hijo de la dimensión de Sir Chaudry Zafrullah Jan as, que vivió una larga vida y ganó un extraordinario prestigio y distinción en el todo mundo.

No os dejéis dominar por los deseos inmorales.

Os voy a presentar un ejemplo, no del pasado, sino de la actualidad, de la gente de África, de cómo las personas, tras el juramento del Bai`at, se ven salvaguardadas de las tentaciones pecaminosas de los deseos humanos. Entre los panos de África se dan bastantes malas costumbres y hábitos. Pero, tan pronto como entran y forman parte de la Comunidad Ahmadía, erradican todas esas costumbres y realizan cambios puros en su interior, como si dichos hábitos nunca hubieran existido. Recibimos informes de cómo muchos consumidores habituales de alcohol empiezan a aborrecerlo de inmediato; y, al mismo tiempo, causan una profunda impresión en los demás. Cuando hablan de esos cambios, sus líderes espirituales afirman que el Ahmadíat ha ejercido un hechizo sobre ellos y que por eso han dejado el alcohol.

Recuerdo una anécdota en la que un misionero me informó que un hombre de Ghana, que se había convertido en áhmadi, y que previamente practicaba todo tipo de malos hábitos y vicios, como la bebida, el adulterio, etc., experimentó un cambio maravilloso. Dado que la gente allí es pobre y hay escasez de viviendas, hay personas que alquilan habitaciones en casas grandes. Es una práctica común. Este hombre solía vivir en este tipo de entorno, y solía relacionarse mucho con mujeres. Tan pronto como se convirtió en áhmadi, les dijo a todas ellas que no se acercaran a él con intenciones malévolas, pero una de ellas se obstinó en perseguirle. Para poder deshacerse de ella, decidió que siempre que la viese acercarse, cerraría la puerta y empezaría a ofrecer nawafil o a recitar el Sagrado Corán. De este modo, consiguió salvaguardarse de la tentación. Pues bien, estos son los cambios que conlleva el Ahmadíat. Así mismo, otro de nuestros misioneros, Maulana Bashir Ahmad Qamar, relata lo siguiente:

Tras la oración de Eid, este humilde servidor, junto con otros miembros de la Comunidad de Ghana, se dirigió a visitar al Rey de una tribu, que nos esperaba con otros jefes. Al llegar a la corte, todos los hermanos Ahmadíes empezaron a cantar entusiasmados frente a sus jefes y otros compañeros. Entre ellos, un hombre mayor, de pie justo en frente del rey se hallaba moviendo su bastón y cantando apasionadamente.

Otras personas del público, más de trescientas, ¡repetían las palabras de la canción! Le pregunté al intérprete y me dijo que estaban cantando los favores de Al-lah el Todopoderoso y las bendiciones del Islam. Estaban diciendo que antes del Ahmadíat, eran panos e idólatras; no tenían conocimiento de la diferencia entre lo halal [lícito] y lo haram [ilícito], entre la virtud y el mal. Se hallaban viviendo totalmente como animales, eran verdaderos salvajes. Solían beber alcohol como se bebe agua. El Ahmadíat les mostró el camino recto y se deshicieron de sus males, convirtiéndose en humanos. Esta gente estaba narrando todo esto como prueba de la verdad del Ahmadíat con absoluta confianza frente a su propio Rey, el cual conocía perfectamente sus hábitos anteriores. (Ansarulah mensual, Enero 1984, p. 30-31)

Importancia de la regularidad en las oraciones y el entusiasmo por el tahayyud

Las condiciones de Bai’at incluyen el precepto de ser puntual en el cumplimiento diario de las oraciones y en ofrecer el tahayud. El Mesías Prometidoas dice:

Estoy observando cómo mis seguidores, que han hecho el juramento de lealtad sobre mi mano, están incrementando rápidamente su virtud y sus capacidades para hacer el bien. Después de los días de Mubahala, nuestra Comunidad ha tomado un nuevo color. Están en un mundo nuevo. A menudo me encuentro con algunos de ellos llorando en la postración, y suplicando vivamente, con toda su humildad, en las oraciones de tahayyud. La gente de corazón impuro los llama no-creyentes, pero ellos son el corazón y la vida del Islam. (Damimah Anyam-e-Atham, Ruhani Jazaen, vol. 11, p. 315, nota a pie de pina)

Aquí de nuevo les ofreceré un ejemplo de Ghana, donde la gente ha llevado a cabo grandes cambios de los que yo mismo he sido testigo. Un grupo de personas viajaron en una ocasión una distancia muy larga, y llegaron cuando la noche estaba ya muy avanzada. Era casi la medianoche cuando pudieron dormir. Al despertar sobre las 2 de la mañana, los vi en la mezquita sumidos en las postraciones.

Me viene a la mente otra anécdota. Hazrat Munshi Mohammad Ismaelra dice que, a lo largo de su vida, recuerda haber perdido tan sólo una oración en congregación, y que ello fue debido a que tuvo que salir de la mezquita por una tarea urgente. (Ashab-e-Ahmad, vol. 1, p. 196, publicado en 1951)

También hay otro relato sobre Hazrat Munshi Mohammad Ismaelra: tras realizar el juramento de lealtad sobre la mano del Mesías Prometidoas, y a su regreso a su ciudad natal, Sialkot, la gente advirtió que había renunciado a todos sus hábitos vanos, tales como jugar a las cartas, participar en habladurías, sentarse en el mercado etc. En lugar de esto, se volvió constante en el ofrecimiento de la oración de tahayud[8]. La gente quedó sorprendida al ver este extraordinario cambio en su carácter. (Resumido de Ashab-e-Ahmad, vol. 1, p. 200, publicado en 1951)

En relación con el ofrecimiento de las oraciones diarias y del tahayud, Hazrat Nawab Mohammad Alira narra lo siguiente:

Yo me hallaba en Qadián en el momento de la oración, cuando sucedió el acontecimiento del eclipse solar. Molvi Mohammad Ahsan Amrohi dirigió la oración, y todos aquellos que estaban rezando se hallaban llorando profusamente. Durante aquel particular mes de Ramadán solía haber un gran bullicio en la plaza Ahmadía, que comenzaba a las dos de la madrugada. La mayoría de la gente estaba despierta en sus hogares, y muchos acudían a la mezquita Mubarak, donde tenía lugar la oración de tahayud, se ofrecía la comida y se celebraba la oración de Fayar a primera hora de la mañana. Luego se recitaba el Sagrado Corán durante algún tiempo y sobre las ocho de la mañana, el Mesías Prometidoas salía para dar su paseo matutino. Todos sus compañeros (que Dios esté contento con ellos) permanecían en su compañía. Estas actividades duraban hasta las once o las doce del mediodía. Entonces, tenía lugar la llamada a la oración para la plegaria de Zohar y esto sucedía antes de la una de la tarde. La oración de Asr también se realizaba en la hora temprana. De esta forma, el único momento libre era el que quedaba entre las oraciones de Asr y Maghrib. Después de la oración de Maghrib y de la cena, tenía lugar la oración de Isha sobre las ocho u ocho y media. Posteriormente se hacía el silencio, como si nadie viviera allí. Y sin embargo, de nuevo, sobre las 2 de la madrugada, se despertaba todo el mundo y el lugar se volvía bullicioso una vez más. (Ashab-e-Ahmad, vol. 2, p. 77, publicado en 1952)

Hazrat Jalifatul Masih IVra relató en un escrito que Hazrat Nawab Mohammad Abdullah Janra se sentía apasionado por las cinco oraciones diarias. Destacaba, sobre todo, por su entusiasmo y esfuerzo por realizar las oraciones en congregación. Era muy puntual a la hora de ir a la mezquita para hacer las cinco oraciones. Solía escuchar la llamada a la oración con tanto entusiasmo como el de un enamorado escuchando la voz de su amada, incluso cuando se hallaba en cama a causa de una enfermedad de corazón. Cuando recobraba algo de fuerzas, solía pedir que una persona más joven dirigiera la oración, con lo cual podía cumplir su profundo deseo de realizarla en congregación. A veces arrastraba su silla cerca de la sala de oración en la casa Ratan Bagh, para unirse a la oración colectiva. Cuando se mudó a su casa de Model Town, hizo ciertos preparativos especiales para realizar las cinco oraciones diarias y, en cierta manera, transformó su casa en una mezquita. Pidió que se convocara la llamada a las cinco oraciones diarias. Dependiendo del tiempo, hacía colocar las alfombrillas de rezar fuera en el césped, o bien dentro de la casa. La mayoría de las veces, era la primera persona en llegar, y esperaba a los demás oradores. No es una virtud corriente permitir, cada día, el acceso a todo tipo de personas a la propia casa para hacer las cinco oraciones. Esta virtud adquiere aún mayor significado cuando el dueño de la casa posee un nivel de vida alto y un amplio círculo social. (Ashab-e-Ahmad, vol. 12, p. 152-153, publicado en 1965)

Respecto a la asiduidad de Sheikh Hamid Ali a las cinco oraciones, el Mesías Prometidoas dice:

Sheikh Hamid Ali (a quien tengo gran afecto por la causa de Al-lah, el Todopoderoso) es un joven piadoso perteneciente a una familia virtuosa. Ha estado a mi servicio durante siete u ocho años aproximadamente. Sé muy bien que es sincero y me tiene gran cariño. Captar las sutilezas de la virtud es una tarea reservada para los dotados de mayor conocimiento y piedad, pero, en la medida en que puede, hace todo lo posible para seguir la sunna, y se mantiene ocupado en andar por el camino de la virtud. Lo he observado cuando se hallaba muy enfermo, casi muriendo, debilitado como un cadáver, y, sin embargo, permaneciendo constante en el cumplimiento de las cinco oraciones diarias. Ofrecía su oración incluso en la situación más crítica. Sé que es suficiente observar cómo uno es diligente en el cumplimiento de sus oraciones para juzgar su rectitud y temor a Dios. Estoy seguro de que una persona que cumple sus oraciones con fervor, y a quien el estado de temor, enfermedad o molestia no le detiene, sin duda alguna que tiene una verdadera fe en Dios. Pero esta fe se concede al pobre, hay muy pocos ricos que reciben esta bendición. (Izala-e-Auham, Ruhani Jazaen, vol. 3, p. 540)

Sobre la condición de ofrecer las cinco oraciones diarias con constancia, en conformidad con los mandatos de Dios y de Su Mensajeroas, un venerado anciano, Molvi Fazal Ilahi narra el ejemplo de Hazrat Mirza Ayyub Beig.

El Mesías Prometidoas sentía un gran afecto hacia Hazrat Mirza Ayyub Beigra. Cierto día yo ofrecí mi oración de Maghrib en la casa de Mirza Ayyub Beig. Hazrat Mufti Mohammad Sadiqra también se encontraba allí. La oración de Hazrat Mirza Ayyub Beigra era un verdadero ejemplo de:

“La oración es la ascensión de un creyente al paraíso”

Cuando rezaba, se hallaba completamente aislado de los pensamientos mundanos y sus ojos derramaban lágrimas. Aquel día, realizó la oración de una manera excepcionalmente larga. Posteriormente, cuando todos se sentaron juntos, se le preguntó a Mirza Sahib cuál era la razón haber hecho la oración tan larga. Inicialmente se mostró reacio a contestar, pero cuando se le insistió, explicó que mientras recitaba el darud (invocación de bendiciones hacia el Santo Profetasa) vio una visión en la que el Santo Profetasa se hallaba caminando de un lado a otro, sobre una plataforma, suplicando a Dios. Mirza Sahib incluso relató las palabras árabes y su traducción, cuyo significado era “que Dios salve a su ummah[9] de la humillación y les proporcione seguridad y éxito”. Mirza Sahib dijo que permaneció diciendo amín al escuchar la súplica. Entonces vio al Mesías Prometidoas, suplicando: ¡Oh Dios, acepta todas las plegarias del Santo Profetasa (la paz y bendiciones de Dios sea con él) y salva a su ummah del abismo y de la desgracia! De este modo, cuando el Mesías Prometidoas completó su súplica, Mirza Sahib también terminó su oración. (Ashab-e-Ahmad, vol. 1, p. 194-195, publicado en 1997)

Ésta es la revolución a la que me refería. Estando completamente despierto, tuvo una visión [del Santo Profeta]sa.

¿Qué efecto tuvo el Bai’at en Hadrat Mirza Yaqub Beig y Mirza Ayyub Beig?ra Ellos mismos narran lo que su padre le contó a uno de sus amigos: “Cuando mis dos hijos vinieron a casa para pasar sus vacaciones de verano en 1892 y 1893, me quedé sorprendido al detectar un tremendo cambio en sus personalidades. Asombrado, le solía preguntar a Dios qué es lo que había ocurrido, ¿qué dones les otorgó para lograr un cambio tal que se habían convertido en luz sobre la luz? “Ofrecen todas sus oraciones a tiempo, con humildad, entusiasmo y amor, y durante las mismas, sus corazones se conmueven; y lloran, en ocasiones con fuertes gemidos. A menudo puedo ver sus caras empañadas en lágrimas como señal de su temor a Dios. Ambos eran muy jóvenes en aquel tiempo, apenas tenían barba. Al ver este cambio, solía expresar mi infinita gratitud a Dios Todopoderoso. Desaparecieron todas mis preocupaciones acerca de su debilidad espiritual”. También afirman que su padre le dijo lo siguiente a su amigo: “No conozco el secreto de este gran cambio. No estoy seguro de dónde habían conseguido ese tipo de gracia y bendición espiritual siendo tan jóvenes”. Más tarde, habiendo transcurrido un cierto tiempo, se supo que obtuvieron este don gracias al Bai’at del Mesías Prometidoas. Este descubrimiento se convirtió en una de las principales razones para que él también hiciera el Bai’at. (Es decir, que el cambio espiritual en los niños fue lo que hizo que el padre se convirtiera en áhmadi). Esto le dio la gran oportunidad de reconocer el alma pura y elevada del Mesías Prometidoas. (Ashab-e-Ahmad, vol.1, p. 186, publicado en 1997)

El modelo ofrecido por Hadrat Chaudhry Nasrullah Janra, padre de Chaudhry Zafrullah Jan (que Dios esté contento con él), ha sido presentado por uno de sus hijos de la siguiente manera:

Desde mi infancia tenía la sensación de que mi padre (Hadrat Chaudhry Nasrullah Janra) ofrecía sus oraciones con regularidad y atención. También rezaba el tahayyud con frecuencia. A menudo recuerdo a mi padre rezando o leyendo el Sagrado Corán. Después de jurar el Bai’at, solía realizar la oración de Fajar en congregación, en una mezquita que estaba lejos de nuestra casa, así que solíamos salir del hogar cuando aún estaba muy oscuro. (Ashab-e-Ahmad, vol. 11, p. 163, publicado en 1962)

De nuevo, respecto al cumplimiento constante de las oraciones, les muestro el ejemplo de Babu Faqir Alira, que siempre actuaba conforme el proverbio: el corazón debe estar con el amigo, y la mano en el trabajo. M. Bashir Ahmad cuenta que en aquel tiempo, cuando la gente se sentía intimidada por los británicos, los oficiales ingleses de Babu Faqir Alira solían decirle: Maulavi Sahib, algún día usted provocará un accidente, ya que siempre anda ocupado ofreciendo sus oraciones.

Esto le enfadó mucho. Un día cerró tras sí la puerta y la ventana (del despacho) y se acercó al oficial británico, el cual se alarmó, tal vez pensando en que iba a ser atacado. Sin embargo, le aseguró al oficial que no tenía tales intenciones, ya que solo quería hablar con él en privado. Babu Sahib le dijo al oficial que él dedicaba la mayor parte de su tiempo en ir al baño, fumar cigarrillos o beber té ¿por qué le molestaba que él realizase sus oraciones? El oficial le respondió que las tareas que él realizaba eran impulsos naturales. Babu Sahib le respondió que estaba subordinado a él y por tanto tenía que obedecerlo; pero solo en temas oficiales. No estaba obligado a obedecerle en otro tipo de asuntos; por tanto, no podía dejar de ofrecer sus oraciones. Si, debido a un descuido suyo ocurría algún accidente o se retrasaba un tren, entonces el oficial no debería dudar en tratarlo con dureza. Después de decir eso, volvió a abrir la puerta y la ventana. El oficial británico quedó muy impresionado con esta experiencia. A partir de entonces, siempre que Babu Faqir Ali se preparaba para realizar sus abluciones, le decía: “Maulavi Sahib, tómese el tiempo que quiera para su oración, yo cuidaré su trabajo”. En otra ocasión, el oficial se sorprendió de lo poco que comía Babu Sahib, y esto también le conmovió. (Ashab-e-Ahmad, vol. 3, p. 61, edición revisada publicada en Qadian, India).

Aquí en Inglaterra, cuando Daniel Hawker Nuttal, un antiguo áhmadi, aceptó por primera vez el Ahmadíat, eligió Bilal como su nuevo nombre. Luego, siguiendo el ejemplo de Hadrat Bilalra, se hizo famoso por pronunciar el adhan. En verdad, tenía el deseo de llamar a todo el mundo para la oración. (Resumido del Ansarullah mensual, junio 1965, p. 36).

Suprimid los impulsos de la pasión

Otra de las condiciones consiste en la supresión de los impulsos de la pasión. A continuación se presentan algunos casos en relación con esta condición: En una reunión con hindúes estalló una discusión y la Comunidad mostró un gran sentido de la moderación. Apreciando esta buena cualidad de su Comunidad, el Mesías Prometidoas afirmó:

Si los musulmanes de buen carácter no hubieran sido conscientes del alto nivel de su moral, y no hubiesen mostrado paciencia y reprimido su ira de acuerdo con las enseñanzas coránicas, hubiera habido un derramamiento de sangre en la reunión, debido a las dificultades provocadas por aquellos que habían venido con malas intenciones. Nuestra Comunidad se merece miles de halagos porque ha mostrado un gran ejemplo de paciencia y moderación. Permanecieron en silencio ante las palabras insultantes del enemigo, las cuales eran peores que balas. (Chasma-e-Ma´rifat, Ruhani Jaza´in, vol. 23, p. 10)

También afirma:

Si no hubiese aconsejado a mi Comunidad mostrar paciencia, y no les hubiese preparado de tal manera que mostrasen siempre paciencia en respuesta a los insultos, entonces el suelo de la reunión se hubiese llenado de sangre. Pero fue la enseñanza de la paciencia, la que logró que tuvieran su temperamento bajo control. (Chasma-e-Ma´rifat, Ruhani Jaza´in, vol. 23, p. 8.)

Otro ejemplo de la supresión de las pasiones es el de Hadrat Sayyed Abdus Sattar Shahra. Es un gran ejemplo:

Cierto día, Hadrat Shah Sahibra fue a rezar a una mezquita cercana. Justo al lado se hallaba realizando sus abluciones Chaudhry Rahim Bakhsh, un enemigo acérrimo del Ahmadíat, con una jarra en la mano. Al ver a Hadrat Doctor Sahib (que era médico del gobierno y estaba destinado en un hospital público), empezó a discutir con él sobre temas religiosos. Airado por la respuesta argumentada que le dio Hadrat Shah Sahibra, Rahim Bakhsh le golpeó con la jarra en la frente, haciendo añicos la jarra y provocándole una grave herida en la frente de la que empezó a manar sangre. Las vestimentas de Doctor Sahib quedaron empapadas con la hemorragia. Se cubrió la herida con la mano y se dirigió de inmediato al hospital para curarse. Chaudhry Rahim Bakhsh quedó preocupado preguntándose qué sería de él, ya que, sabía que Hadrat Sattar Shahra era médico del gobierno, que las autoridades le darían crédito y que él tendría serios problemas. ¡No sabía qué hacer y dónde esconderse! Con estos temibles pensamientos, decidió permanecer oculto (en la mezquita).

Al mismo tiempo, el Doctor Sahib curó su herida, aplicando ungüento sobre la misma, se cambió la ropa ensangrentada, y regresó a la misma mezquita para realizar su oración. Al entrar a la mezquita, el Doctor Abdus Sattar Shahra vio a Chaudhry Rahim Bakhsh Sahib y le preguntó con una sonrisa: “Chaudhry Rahim Bakhsh, ¿se ha calmado ya o todavía no?” Al oír esto, Chaudhry Rahim Bakhsh, muy afectado y cogiéndole de las manos, suplicó su perdón y le dijo: “Shah Sahib, por favor, escriba una carta para mi Bai’at”.

Este tipo de superioridad moral, de paciencia, bondad y perdón, no puede ser mostrado por nadie salvo por los miembros de una Comunidad piadosa. De esta manera, Chaudhry Sahib se convirtió en áhmadi, y unos días más tarde, algunos miembros de su familia también se unieron a la Comunidad. (Hadrat Dr. Abdus Sattar Shah Sahib, Compilado por Ahmad Tahir Mirza, p. 63, Majlis Juddam-ul-Ahmadiyyah, Pakistán)

Así pues, he presentado tan solo algunos ejemplos que están relacionados con las primeras tres condiciones del bai´at. Si Dios quiere, intentaré mostrarles algunos otros ejemplos más que ponen de manifiesto los cambios revolucionarios que se producen en las personas una vez que realizan el bai´at, de forma que los miembros de la Comunidad y las futuras generaciones también puedan conocerlos e intentar producir cambios similares en su interior, y no temer nunca al Dayyal, el gran impostor. ¡Amin!

[Del sermón del Viernes pronunciado en la Mezquita Bai’at-ul-Futuh, Reino Unido, el 10 de octubre de 2003]

La lealtad a Al-lah el Todopoderoso cualesquiera que sean las circunstancias

En el pasado sermón del viernes hablé sobre los cambios producidos en los áhmadis una vez que se unieron a la Comunidad del Mesías Prometidoas, habiendo jurado que actuarían de acuerdo con las diez condiciones del Bai’at[10]. Presenté algunos sucesos relacionados con este tema, y ahora seguiré profundizando en el mismo.

En la quinta condición, el Mesías Prometidoas toma el juramento de que aunque os enfrentéis a dificultades, adversidades, preocupaciones, problemas, ignominia o humillación; nunca habréis de culpar a Al-lah el Todopoderoso. En efecto, debéis continuar buscando Su Gracia, comprometiéndoos a permanecer siempre agradecidos con el designio de Al-lah el Todopoderoso. Presentaré algunos ejemplos prácticos de estas situaciones.

El primero y principal ejemplo es el de Hazrat Jalifatul Masih Ira. En agosto de 1905 su hijo Abdul Qayyum falleció tras sufrir sarampión durante varios días. Tenía unos dos años.

El ejemplo de Hazrat Jalifatul Masih Ira estaba en consonancia con el sunnah[11] del Santo Profetasa. Besó primero al niño, con los ojos llenos de lágrimas, y dijo:

He destapado la cara del niño, no porque esté angustiado, sino para seguir el sunnah. Cuando Ibrahim, el hijo del Santo Profetasa, murió, el Santo Profetasa con los ojos llenos de lágrimas besó su cara. Alabó a Al-lah Todopoderoso y dijo: “aunque la separación es difícil de sobrellevar incluso cuando es por poco tiempo, no obstante, estoy conforme con el designio divino”. Para cumplir con este sunnah he destapado su cara y le he besado. Es la Gracia de Al-lah Todopoderoso y también un motivo de alegría, porque me ha sido concedida una oportunidad para cumplir el sunnah.

Así es como actuó la persona sobre la que el Mesías Prometidoas dijo:

 

Cuán maravilloso sería si todos en mi

Comunidad fueran Nur-ud-Din

Sin embargo, esto sólo podría ocurrir

si cada corazón estuviera lleno de la luz de la fe.

Otro ejemplo es el de Hazrat Chaudhry Nasrul-lah Janra, del cual Chaudhry Zafrul-lah Janra escribe:

Teníamos un hermano cuyo nombre era Hamidul-lah Jan, que era más pequeño que nuestro querido hermano (difunto) Chaudhry Shukrul-lah Jan y mayor que él (también difunto) Chaudry Abdul-lah Jan. Murió a la edad de nueve años, después de una enfermedad que se prolongó algunos días. Falleció sobre la hora de Fayar[12]. Mi padre había permanecido despierto, cuidándole toda la noche. Después de su muerte, se ocupó de los preparativos para el funeral y otros asuntos relacionados. Cuando los hubo acabado, mi padre se fue a trabajar, como de costumbre, a la hora en que abren los tribunales. Ninguno de sus clientes, ni los oficiales del tribunal, ni sus compañeros, llegaron a saber que venía al trabajo tras enterrar a su querido hijo, conforme y satisfecho con la Voluntad de su Señor. (Ashab-e-Ahmad, vol.11, p. 165-166, publicado en 1962).

Hazrat Qazi dia-ud-Dinra escribe:

A la muerte de mi mujer y de mis tres hijos, aumentó el alboroto de los oponentes. No dejaron piedra sobre piedra con tal de humillarme y perjudicarme económicamente de todas las maneras posibles. Incluso robaron en mi casa. Todas estas dificultades describen el grado de angustia y aflicción por el que pasaba. Todas estas pruebas y tribulaciones enviados por Dios, acontecieron tal como el Mesías Prometidoas había predicho. Durante este tiempo de prueba, el Mesías Prometidoas gentilmente me escribió una reconfortante carta de pésame. En ella también había una profecía que se cumplió y se está cumpliendo. Escribió: “en efecto, estás pasando por un gran tormento. Es la forma por la que Al-lah Todopoderoso pone de manifiesto la firmeza de sus siervos ante la oposición de la gente, y les otorga grandes recompensas por su paciencia. Al-lah el Todopoderoso te liberará de todos estos problemas, y el enemigo será humillado. Volverá a ocurrir ahora lo mismo que ocurrió cuando Al-lah el Todopoderoso salvó del hundimiento el barco de los Compañeros del Santo Profetasa. Su malicia fracasará.”

Todas las alabanzas sean para Al-lah el Todopoderoso. Gracias a las plegarias de Hazur, así es como sucedió exactamente. Este humilde servidor continuó creciendo en la paciencia y en la firmeza en todas las circunstancias. (Ashab-e-Ahmad, vol. 6, p. 12-13)

El ejemplo de Hazrat Maulvi Burhan-ud-Din [narrado por su hijo]

Cuando El Mesías Prometidoas llegó a Sialkot en los primeros días, estuvo viajando con algunos amigos para dar una conferencia. Mientras estaba caminando por una calle, alguien arrojó un cesto de ceniza desde arriba; pero, con la Gracia de Al-lah el Todopoderoso, Hazuras se salvó de recibir el impacto, aunque las cenizas cayeron sobre la cabeza de mi padre. Como resultado, el anciano, hombre canoso, se convirtió en un espectáculo para la gente. Como él amaba apasionadamente a Hazrat Sahib, se quedó allí erguido, extasiado, y empezó a decir alegremente: “¡venga mujer, tira más!”. Solía comentar que era un favor de Al-lah el Todopoderoso, pues él había recibido estas bendiciones gracias a Hazrat Sahib.

Después de la marcha de Hazrat Sahib de Sialkot, los Juddam volvieron a sus casas tras despedirle en la estación del tren. De alguna manera, él (Maulvi Burhan-ud-Dinra) se quedó atrás, y los oponentes le atraparon y le humillaron vilmente, hasta el punto de llenar su boca con estiércol de vaca. Sin embargo, él se sintió honrado por esta humillación, y apreciando placer en la pena, exclamaba repetidas veces “O Burhan, ¿cómo te mereces estas bendiciones?” queriendo decir que este tipo de bendiciones no llegan fácilmente, pues rara vez hay víctimas por causa de la fe, ¡era una gran fortuna para él sufrir de esa manera! (Monthly Ansarul-lah, Rabwah, September 1977, p. 1415).

Hazrat Maulvi Abdul Mugni escribe sobre su padre, Hazrat Maulvi Burhan-ud-Din:

Tras aceptar el Ahmadíat, su situación económica era tal, que durante los meses de escasez, su familia no podía poner la vista ni en el ghee [mantequilla aclarada]. En lugar de comprar combustible, usaba hojas de árboles para encender el fuego. Sin embargo, como con hojas secas no se podía cocinar comida, para preparar el dal [legumbres] tenía que tostarlas primero en su casa para luego molerlas. El agua se colocaba en una olla con sal y pimienta y por debajo se prendía fuego. Cuando el agua hervía, se añadía el dal tostado y molido. Ésta era la comida que comíamos con pan. Generalmente, era pan de mijo o de maíz, aunque de vez en cuando comíamos pan de trigo. En lugar de ghee, se usaba aceite de sésamo. En lugar de espinacas, se cocinaban brotes jóvenes de árboles. Su ropa se correspondía con la de los antiguos agricultores, y no con la de maulvis.

Añade:

Al conocer al Mesías Prometidoas desarrolló un extraordinario amor, afecto, entusiasmo y fervor hacia su persona, y debido a este apasionado amor y obsesión, no cuidaba de su propia alimentación o de su confort. Estaba obsesionado con transmitir la chispa del amor apasionado que sentía en su corazón por Dios, por el Santo Profetasa y el Mesías Prometidoas a los demás. En todo momento se encontraba meditando con ansiedad, entusiasmo, preocupación y ardor, sobre cómo difundir el mensaje del Ahmadíat. ¡No le importaba la comida, el agua o la ropa! Sólo Al-lah el Todopoderoso sabe cómo mi madre y yo sobrevivimos aquellos días. A pesar de sufrir grandes dificultades, adversidades y privaciones, se mantuvo firme como una roca en su autoestima, paciencia y resolución. Su sentido del honor en materia de religión era tal, que no permitía que ninguna tentación, amistad o relación pudiera interponerse en su camino. ¡Todas las alabanzas sean para Al-lah el Todopoderoso! Nosotros crecimos así, en un ambiente en el que este mundo no significaba nada. La gente, viendo esta alegría y autosuficiencia, llegó un momento en que comenzó a decir que Mirza Sahib le había dado un salario a Maulvi Sahib. (Monthly Ansarul-lah, Rabwah, Septiembre 1977, p. 11-12)

Un incomparable ejemplo de paciencia

La paciencia ejemplar de Hazrat Umm-ul-Mominin [la esposa del Mesías Prometidoas] no tiene parangón. Durante los últimos momentos de la vida del Mesías Prometidoas, a diferencia de las mujeres mundanas, que gritan, se lamentan y expresan palabras de impaciencia, Hazrat Umm-ul-Mominin mostró un ejemplo modélico y puro de suplicación sólo ante Al-lah el Todopoderoso, y de postración a Él con toda su humildad. Cuando, en los últimos momentos, fue recitado el surah Yasin y el espíritu puro y bendito del Mesías Prometidoas partió de éste mundo y se encontró con su Amado Creador; Hazrat Umm-Ul-Mo’minin simplemente dijo:

“A Al-lah pertenecemos y a Él hemos de retornar.”

Y se quedó en silencio, sin llorar o lamentarse. En el interior de la casa, algunas mujeres empezaron a llorar. Ella les dijo, con resolución, que el fallecido era su marido, y si ella no lloraba, entonces, ¡quienes eran ellas para llorar!

Este modelo puro de paciencia y de resolución de una mujer educada en la elegancia, que acababa de perder a su marido, que era un rey espiritual, y que la había cuidado con un cariño profundo, es un enorme milagro. (Tarij-e-Ahmadíat, vol. 6, p. 547, new edition).

Ella además consoló a sus hijos diciéndoles que no pensaran que su padre no les había dejado nada; al contrario, les había dejado un gran tesoro de plegarias que continuaría beneficiándoles en cada momento que lo necesitaran.

Alejaos de las malas costumbres

El Mesías Prometidoas deseaba que cada uno de los que se unía a su Comunidad actuara según los mandamientos del Sagrado Corán, o, al menos, intentara actuar de acuerdo con ellos. Aquel que creía completamente en el Corán era su seguidor. El Mesías Prometidoas dijo que si alguien desobedecía incluso un sólo mandamiento del Sagrado Libro, esa persona no tendría con él vínculo alguno. Anhelaba que aquellos que creían en él estuviesen por encima de las costumbres mundanas y, por tanto, se protegieran a sí mismos de la avaricia y de las prácticas frívolas de este mundo. Deberían esforzarse únicamente en hacer aquello que Al-lah el Todopoderoso y Su Profetasa habían ordenado. De hecho, el Profetasa de Dios sólo ordenó lo que Dios había decretado en el Sagrado Corán. Esa era la razón por la que cuando alguien le preguntaba a Hazrat Aishah sobre el noble carácter del Santo Profetasa, ella respondía “¿acaso no has leído el Corán?

Las características que han sido mencionadas en el Sagrado Corán conforman por completo el carácter del Santo Profetasa Esto es por lo que el Mesías Prometidoas dijo que él seguía a su maestro y patrón, y declaró que cada mandamiento del Sagrado Corán era su forma de vida. Solo cuando los demás cumpliesen también con esta norma, serían contados como miembros de su Comunidad. Una vez que realizaban el Bai’at, los miembros de su Comunidad también manifestaban tales ejemplos.

En primer lugar, quiero presentar el ejemplo de una mujer áhmadi, la madre de Hazrat Chaudhry Zafrul-lah Jan. Este suceso muestra cuánto le disgustaban las costumbres innovadoras. El hecho ocurrió en la boda de su sobrino, Chaudhry Bashir Ahmad, el cual relata que, después de la ceremonia del nikah, fue llamado a las habitaciones de las mujeres. Se percató de que había dos sillas que habían sido colocadas una enfrente de otra, como era costumbre en los pueblos, y se esperaba que él se sentara en una de las sillas y la novia en la otra, de forma que tuvieran lugar algunas ceremonias tradicionales. Él cuenta lo siguiente:

Estaba nervioso pero decidí que no era adecuado discutir con las mujeres en aquel momento, así que me senté en la silla designada para mí, y estiré mis manos hacia las cosas preparadas para esta tradición. Inmediatamente, mi tía, la madre de Chaudhry Zafrul-lah Jan Sahib, me cogió de la muñeca con fuerza y desvió mi mano lejos, y dijo: “¡hijo, esto es Shirk! (asociar participes a Al-lah, el Todopoderoso)”. Entonces sentí valor; empujé los objetos lejos de mi mano, me levanté y dije: “no pienso participar en estas costumbres”; y así es como me liberé.

Hoy día, nuestras mujeres deben ser conscientes de tales hechos, evitando seguir a ciegas las costumbres regionales o nacionales; de forma que si observan que existen, siquiera indicios, de shirk[13] en alguna costumbre o ceremonial, deben abstenerse de involucrarse. Deseo que Dios Todopoderoso otorgue a todas las mujeres áhmadis este entusiasmo en pro de su propia formación moral y la de sus hijos. En nuestros países, el Pakistán y la India, los musulmanes tienden a privar a sus hijas de la parte que les corresponde de la herencia. A pesar de sus derechos reconocidos, no les dan absolutamente nada, y esto ocurre sobre todo en los pueblos y entre los campesinos. Un ejemplo a seguir es el de Hazrat Chaudry Nasrul-lah Janra, cuyo hijo escribe: nuestro padre dio mucho en dote a nuestra hermana, como era la costumbre, y, además, en su testamento declaró que su propiedad fuese repartida de acuerdo a la ley islámica, tanto entre los hijos como entre las hijas. Así, tras su fallecimiento sus hijas recibieron lo que les correspondía de acuerdo a la ley islámica.

Los efectos nocivos de fumar

Este es un incidente que me gustaría relatarles: cuando el Mesías Prometidoas fue a Jalandhar en el año 1892, se hospedó en la planta alta de una casa. Una criada, antes de iniciar otras labores, dejó en la casa una cachimba para fumar, cuyas cenizas cayeron accidentalmente y quemaron parte del suelo. Tras realizar la oración, y una vez detectado el fuego, este fue apado de inmediato. En aquel momento, Hazuras expresó su desagrado y su disgusto hacia aquellos que fumaban con la pipa de agua. Los áhmadis que estaban en la planta baja subieron arriba a interesarse por el incidente.

La mayoría de ellos fumaban y, en aquel instante, sus pipas se encontraban dentro del edificio. Tras darse cuenta de la desaprobación de Hazur, rompieron sus cachimbas y dejaron de fumar. En pocos días los demás miembros de la Comunidad también conocieron el descontento de Hazur y, los más decididos, también dejaron de hacerlo. (Ashab-e-Ahmad, vol.10, p. 157-158, publicado en 1985).

Mirza Ahmad Beig relata que Hazrat Musleh-e-Maudra le dijo en una ocasión a su tío Mirza Ghulamul-lah: “Mirza Sahib: anime a sus amigos para que dejen de usar la pipa de agua”. Mi tío, que también solía fumar, dijo: “muy bien, Hazur”. Al llegar a casa rompió la cachimba que estaba junto a la pared. Mi tía pensó que estaba disgustado porque la cachimba se había quedado al sol; y puesto que mi tío no decía nada, ella le preguntaba por qué se había desahogado con la cachimba. Él contestó: “Hazrat Sahib me ha dicho que disuada a los demás de fumar, pero como yo también fumo, he tenido que romper primero mi propia cachimba”. Desde entonces y hasta que falleció, no volvió a fumar y siguió disuadiendo a los demás a que lo dejaran. (Sawaneh-e-Fadl-e-Umar, Vol.2, p.34).

En estos días, la misma mala costumbre de fumar con la cachimba, persiste con el uso de los cigarrillos, y, por tanto, los que fuman deben intentar dejarlo. Fumar a una edad temprana conduce a otras adicciones, entre las que se incluye el uso de narcóticos; y esto supone un paso hacia la ruina de vidas jóvenes. Se trata de una trampa tejida por el Dayyal. Desgraciadamente, muchos países musulmanes están involucrados en el abuso de drogas. De cualquier manera, nuestros jóvenes deben intentar dejar de fumar.

La lotería no está permitida

Hazrat Munshi Barkat Ali Janra, compañero del Mesías Prometidoas, estuvo empleado en Simla. Tras aceptar el Ahmadíat, compró una papeleta de lotería con la que ganó siete mil quinientas rupias. Cuanto se lo comentó a Hazur, Hazur consideró que se trataba, evidentemente, de un juego de azar y le dijo: “no gastes ni un centavo en ti mismo”. En consecuencia, Munshi Sahib repartió el dinero entre los necesitados y desafortunados. (Resumen de Ashab-e-Ahmad, vol. 3, p. 33, publicado en 1957).

Hoy en día es una tradición en Europa y Occidente jugar a la lotería. El premio de los que juegan y ganan no es lícito, sino que es totalmente ilícito, en la misma media en que lo es el dinero procedente de los juegos de azar. El principio es que no se debe de jugar; pero si por error se juega, entonces, el dinero ganado no ha de ser gastado en uno mismo.

Merece la pena mencionar un incidente ocurrido en Inglaterra, en relación con Mr. Bashir Orchard quien, tras aceptar el Ahmadíat, experimentó grandes cambios espirituales en su interior, hasta el punto de que acabó consagrando su vida al servicio de la Comunidad. Él se convirtió en áhmadi en el año 1944, y durante algún tiempo se dedicó a estudiar la religión en Qadian. Luego, como he dicho antes, consagró su vida al servicio de la Comunidad, y se operó en él una gran revolución que transformó su vida; y sus rezos y plegarias se tornaron extremadamente fervorosos. Su primer viaje a Qadian produjo el primer fruto de este cambio en tanto que dejó de beber alcohol, y aunque previamente era adicto a la bebida, no tardó en dejar de beber. Se arrepintió de haber cometido antes este acto, así como de haber participado en los juegos de azar, renunciando a todo ello para siempre. (Resumido de Al-Fazl, 10 de enero de 1978, “Azim Zindagi”, p.3).

La prohibición del alcohol

Hasta hace unos años, algunos áhmadis residentes en Inglaterra, Alemania y otros países tenían negocios (restaurantes, hoteles etc.) en los que se vendía alcohol. De acuerdo a los ahadiz, quien fabrica, sirve, vende o almacena alcohol camina hacia su propia ruina. Esta es la razón por la que Hazrat Jalifatul Masih IVrta exigió a todos los áhmadis implicados en estas actividades a abandonarlas de inmediato. De no ser así, dijo, se tomarían severas medidas contra ellos. El propio Hazurrta dijo después, que con la Gracia de Dios, un gran número de ellos abandonaron este comercio, y Dios Todo Poderoso les otorgó negocios mucho mejores. Incluso los que tuvieron que hacer frente a dificultades, y no consiguieron establecer otro negocio hasta mucho tiempo después, se mantuvieron firmes en su decisión y no volvieron a este negocio inmoral.

El amor al Sagrado Corán

Mian Mohammad Aslam de Amritsar, que no era áhmadi, viajó a Qadian en 1913. Él escribe sobre Hazrat Jalifatul Masih Ira lo siguiente:

Maulana Nur-ud-Din, siendo Jalifa de Mirza Sahib, es actualmente el líder único de la Comunidad Ahmadía. He tenido la oportunidad de asistir durante dos días a sus reuniones formativas, en las que daba lecciones del Corán, y al reflexionar sobre su trabajo, me he percatado de que es una persona de naturaleza extremadamente pura, que trabaja exclusiva y sinceramente por la causa de Dios Todopoderoso. Esto se debe a que la conducta de Maulvi Sahib está libre de pretensiones e hipocresía, y su corazón está lleno de amor hacia la verdad del islam. Todo esto emana de su corazón sincero, que es como un cristal del que brota agua clara de manantial, siendo su fuente el pleno conocimiento que posee de la unidad de Dios. Y esto se manifiesta a través de los comentarios que hace de los versículos del Sagrado Corán, para beneficio de aquellos que están ansiosos de obtener conocimientos espirituales. Si el verdadero islam es el Sagrado Corán, entonces no he visto en ninguna persona un amor similar al que Maulvi Sahib tiene hacia el Corán. Y no es que esté obligado a hacerlo para seguir manteniendo una tradición, ¡en absoluto! Al contrario, es una persona extremadamente filosófica que se ha enamorado del Sagrado Corán mediante una crítica racional increíble. Yo he escuchado sus lecciones del Sagrado Corán y los asombrosos comentarios que hace sobre el Libro y, he de afirmar que apenas hay unas pocas personas en el mundo de hoy que posean la misma aptitud. (Badr, 31 de marzo de 1913, Hayat-e-Nur, p. 611-612)

Abdus Sattar Shah (la paz de Dios esté con él) dejó un testamento a sus hijos en el que decía:

Haced del Sagrado Corán vuestro modus operandi. Comprometeos a seguir fielmente el sunnah del Profetasa; recordad que debéis estar siempre preparados para promover el Movimiento Ahmadía, propar el Islam y preparar a vuestras generaciones para que se aferren estas cuestiones. (Hazrat Dr. Sayyed Abdus Sattar Shah Sahib, p. 193)

Todo áhmadi debe tener presente siempre este consejo. Hazrat Mirza Abdul Haq escribe sobre Hazrat Maulana Bajshra:

Tenía una pasión especial por el Sagrado Corán. A pesar de su debilidad y delicado estado de salud, siempre estaba deseoso de escuchar disertaciones sobre el conocimiento y las verdades del Sagrado Corán, para poder así alcanzar dichos conocimientos y verdades. Hubo una larga época, en los meses de invierno, en que acudía desde el barrio de Dar-ul-Fazl al de Dar-Ur-Rehmat para la oración de la mañana, únicamente porque Maulana Ghulam Rasul Rajeki impartía lecciones de Sagrado Corán en la mezquita. Durante el Ramadán era un asiduo en atender las lecciones impartidas en la Mezquita Aqsa….leía el Sagrado Corán de manera profusa y reflexiva. Dondequiera que hallaba bendiciones en el Sagrado Libro, los compartía con los demás. Se dice que en los últimos años de su vida leía el Corán varias veces al día, con un cuaderno de notas y un bolígrafo, para que cada vez que descifraba el punto más sutil de un versículo, lo pudiese anotar, y luego, más tarde, leerlo a su familia.

Mirza Sahib añade:

[Una vez que lo había leído a su familia], la expresión de su rostro daba a entender que tenía el sincero deseo de que sus hijos también amasen apasionadamente el Sagrado Corán. (Ashab-e-Ahmad, vol. 1, p. 151-152, publicado en 1951).

Cuando un joven cristiano de Gambia aceptó el Ahmadíat su madre se le opuso rotundamente. En principio él le toleraba pero cuando ella empezó a insultar al Sagrado Corán abandonó la casa y no volvió. (Damimah Monthly Ansarul-lah, septiembre 1987, p.6)

En los países más distantes de África también se dan en la actualidad maravillas similares.

El Islam permite cuatro matrimonios, cosa que algunos pretenden interpretar como una orden. Sea como fuere, el permiso está ahí. En algunas tribus de África es una tradición, que para que un hombre tenga prestigio, riqueza o sea un líder, ha de casarse con más de cuatro mujeres, incluso hasta con nueve o diez. Cuando el Sr. Ali Roger de Sierra Leona aceptó el Ahmadíat, era un hombre joven y tenía doce mujeres. El misionero de la Comunidad, Maulana Nazir Ahmad Ali, le dijo que ahora que era áhmadi, según las enseñanzas coránicas, no podía tener más de cuatro mujeres. Así pues, tendría que divorciarse de las restantes, proporcionándoles el sustento para su mantención. No sólo obedeció de inmediato conforme a esta instrucción, sino que, se quedó con las primeras cuatro esposas, y dejó marcharse a las más jóvenes. Este fue un cambio revolucionario.

Otro misionero, Yunus Jalid, escribe:

Mr. V. V. Kahlo aceptó el Ahmadíat en la época de Maulana Mohammad Siddiq Amritsari como resultado de una visión. Más tarde, también sirvió la Comunidad como Amir [presidente] de Sierra Leona. Antes de aceptar el Ahmadíat, mantenía un estilo de vida totalmente liberal, hasta el punto de que era bailarín de profesión. No obstante, poco después del Bai’at experimentó grandes cambios en su interior y adquirió una gran reputación por su taqwa (rectitud), su pureza, oración, temor a Dios Todopoderoso y honestidad. Además, fue también el rey tribal de su región, en la zona donde abundaban las minas de diamantes y donde los jefes tribales tenían gran poder. De manera que si hubiese querido podría haber ganado grandes sumas de dinero. A pesar de ello, y gracias a las enseñanzas puras y hermosas del Ahmadíat, lo consideró como algo haram (prohibido) para sí mismo, y eligió vivir una vida sencilla. Era bien sabido en las altas jerarquías que el Sr. Kahlo era un rey tribal extremadamente honesto, que nunca se dejó sobornar ni tampoco se lo permitió a sus subordinados.

Cuando enfermó fui un día a visitarle, me llamó y me dijo: “Yunus, veo constantemente el kalimah escrito en letras verdes delante de mí, ¿qué sentido tiene?”. Yo le contesté: “Jefe, éste es resultado de su ferviente amor hacia Al-lah Todopoderoso y el Santo Profetasa” Seguí visitándole durante dos meses más y él seguía repitiendo que tenía el kalimah en letras verdes delante de sus ojos. Ya ingresado en el hospital, estaba agonizando, cuando un amigo áhmadi, el Sr. Koji, le cogió del brazo y dijo “Jefe, diga:[14]

Él lo repitió. Luego el Sr. Koji dijo:[15]

Lo que también repitió y, justo entonces, exhaló su último aliento.

Modestia y humildad

La séptima condición de Bai’at implica que uno ha de adoptar la humildad, la alegría, la modestia, etc. Aquellos que creen en el Santo Profetasa son, sobre todo, personas afables. Aunque no sean personas acomodadas, tienen más capacidad para sacrificar su riqueza que los ricos. De hecho, no rehúyen sacrificar sus vidas si es preciso. Nunca presumen, ni se muestran arrogantes o soberbios. Son sumamente humildes y apacibles con todos y cada uno, y son modelos de alto grado de humildad y modestia. La esencia del éxito de las comunidades creadas por Dios es que cuantos más ejemplos extraordinarios de sumisión ofrece la gente humilde y obediente, mayor es el ritmo de su progreso. Tal como dije antes, esta gente es la que verdaderamente cree en los Profetas.

Cuando estos corazones entran en contacto con los Profetas se pulen aún más. Si los humildes tienen que ceder su sitio a otros, y sentarse en un lugar inferior, lo prefieren. Además, los designados por Dios tienen la perspicacia de identificarlos. Para premiar su humildad, y para educar su comunidad, en la que los obedientes y humildes tienen el estatus más elevado, rescatan a estas personas de los lugares inferiores y les conceden el honor de sentarse junto a ellos, y a la hora de comer les invitan, y les ofrecen comida de sus propios platos. Los Profetas los valoran de esta manera, porque, debido a su humildad, alcanzan rápidamente la fe y se adhieren completamente a las enseñanzas religiosas.

El Mesías Prometidoas dijo:

Los pobres no son arrogantes y aceptan la verdad con plena humildad. Os digo, en verdad, que hay muy pocos de entre los ricos que puedan conseguir una pequeña parte de la gracia que el pobre adquiere de manera perfecta. (Izala-e-Oham, Ruhani Jazaen, vol. 3, p. 537)

Esta es la razón por la que él estableció la humildad como condición para incorporarse a la Comunidad, de modo que cada uno pueda entender perfectamente la religión y actuar conforme a ella. Presentaré ahora algunos ejemplos acerca de cómo sucedieron estos cambios.

Hadhrat Sayed Sarwar Shahra era un alumno excelente que pertenecía a una familia acomodada. A pesar de esto, su pureza, humildad y sencillez eran ejemplares. En cuanto se unió al Mesías Prometidoas y se comprometió a obedecerle, erradicó todas sus pasiones mundanas de su corazón. Durante su trabajo en la Madrasa Ahmadía, se acomodó en una pequeña casa que no era digna de ser habitada ni por un peón. Una vez que renunció al mundo entero en sumisión a la causa del Mesías Prometidoas, la cuestión de las comodidades materiales simplemente no se las planteaba. (Ashab-e-Ahmad, vol. 5, parte III, p. 9, publicado en 1964)

Aquí tenemos otro ejemplo de humildad, de Hadhrat Molvi Burhan-ud-Dinra.

En una ocasión vino a ver a Hazur y Dios sabe qué pensamientos surgieron en su mente, el caso es que rompió a llorar. Hazur le preguntó afectuosamente si todo iba bien. Él respondió (detallando los diversos santos y santones a los que había seguido en su búsqueda de la verdad): “Primero me convertí en un Kothi (pertenecí a Kothe Wala Pir), luego un Baoli (asociado a Baoli Sahib), luego un Ghazni (convirtiéndome seguidor de Molvi Abdullah Ghaznavi), y ahora un Mirzai. Sin embargo, la pena es que he alcanzado una edad avanzada pero todavía siento que soy un ignorante” (tal era su humildad). Al escuchar esto, Hazur se volvió muy afectuoso, y consolando a Molvi Sahib, le dijo: “Molvi Sahib no se aflija tanto; ha alcanzado su destino. Ahora no tiene por qué preocuparse.” Finalmente, estas palabras le calmaron. (Monthly Ansarulah, Rabwah, Sept. 1977, p. 14)

El Mesías Prometidoas escribe:

Sayed Fazl Shah de Lahore (a quien yo tengo gran afecto por amor a Al-lah, el Todopoderoso), originario del estado de Jammu, tiene un corazón extremadamente puro, pleno de amor y sinceridad. Posee la luz de la fe perfecta, y está siempre dispuesto a ofrecer su vida y su fortuna. Esto es así porque es respetuoso y confía en la buena fe de una forma maravillosamente humilde. Desde el fondo de su corazón mantiene una fe auténtica, pura y perfecta hacia este humilde servidor, y siente una unión y afecto hacia mí en muy alto grado, por la causa de Al-lah el Todopoderoso. Los atributos de sinceridad y lealtad son los más destacados en él. Su hermano Nasir Shah también mantiene una relación con este humilde servidor por medio del Bai’at, y su tío Munshi Karam Ilahi también es un amigo sincero de este humilde siervo. (Izala-e-Oham, p. 798, Ruhani Jazaen, vol. 3, p. 532)

El Mesías Prometidoas también escribe:

Munshi Rustam Ali, Subinspector de la Policía Ferroviaria (a quien yo tengo gran afecto por amor a Al-lah el Todopoderoso) es un joven honrado que es sumamente sincero, y excelente amigo mío. [En nuestros países el departamento de policía es muy celebre, lo cual es reseñable cuando se observa en este contexto] Su propio rostro muestra signos de humildad, fidelidad y sinceridad. No ha habido disminución ni reserva en su sinceridad, al contrario, está aumentando día a día. [Es decir, no hace más que progresar] (Izala-e-Oham, p. 806-807, Ruhani Jazaen, vol. 3, p. 536)

Manteneos alejados de la arrogancia

La condición del Bai’at también incluye que uno debe mantenerse alejado de la arrogancia. A este respecto, presentaré un ejemplo de Sayed Sarwar Shahra:

A pesar de poseer un elevado estatus por sus estudios y conocimiento religioso, al contrario que los denominados ulemas de estos días y de esta época, su temperamento era tan humilde y sencillo, que si alguna vez un niño pequeño deseara hablarle, podía hacerlo sin la menor vacilación, pues lo escucharía con afecto y le respondería de una manera muy agradable.

[Molvi Mohammad Hafiz Baqapuri relata un acontecimiento de su infancia]. Unos parientes cercanos tuvieron un niño recién nacido. Cuando, por medio de una carta, le llegó la noticia, decidió pedir a Molvi Sahib que pusiera un nombre al bebé. Se encontraba yendo o tal vez volviendo de la Mezquita Aqsa para el dars del Sagrado Corán, y se dirigió hacia él, que se paró conforme vio que se le acercaba, y tras plantearle su petición, de la forma más afectuosa y educada, propuso un nombre para el recién nacido, e hizo plegarias para el mismo. (Ashab-e-Ahmad, vol. 5, part. III, p. 35)

Ahora les relataré un suceso de Hadhrat Molvi Burhan-ud-Dinra a este respecto. Por los ejemplos anteriores queda claro que no era jactancioso, ceremonioso o fingido. Además, no tenía aire de intelectual ni vanidad alguna, a pesar de que era un erudito sin parangón. Durante su estancia en Qadian, si alguien se le dirigía como Molvi Sahib, inmediatamente le pedía que no lo llamara Molvi, diciendo: “acabo de empezar a aprender el abecedario de Mirza Sahib” [El Mesías Prometidoas]. (Monthly Ansarulah, Rabwah, Septiembre 1977, p. 12)

El siguiente ejemplo de sumisión y humildad es el mejor de todos los modelos: El Mesías Prometidoas escribió sobre Hadhrat Sahibzada Sayyed Abdul-Latif Shahidra:

[Él] había alcanzado un grado de humildad y abnegación que no es posible alcanzar a menos que uno se halle totalmente absorto en Al-lah el Todopoderoso. A toda persona, en mayor o menor grado, le agrada la fama y el reconocimiento; y de esa manera se comienza a ser vanidoso, cuando, en realidad, ese mismo reconocimiento y fama le puede impedir alcanzar la verdad. Sin embargo, esta persona era tan desinteresada y altruista que a pesar de ser un dechado de méritos y excelencias, su conocimiento y linaje nunca le privaron de la aceptación de la verdad. Finalmente sacrificó su vida por la verdad, y dejó tal ejemplo para nuestra Comunidad, que su ejemplo conforma el auténtico objetivo que Dios desea para el hombre. (Tadkiratush-Shahadaten, p. 45, Ruhani Jazaen, vol. 20, p. 47)

Altos estándares a la hora de realizar sacrificios

La octava condición exige que demos preferencia a la religión frente los asuntos mundanos, y demanda nuestro sacrificio en todos los aspectos: la vida, la fortuna, el honor. Con la gracia de Al-lah el Todopoderoso, vemos escenas en la Comunidad Ahmadía donde se da esta clara preferencia a la fe frente al mundo. Las madres están ofreciendo a sus hijos. Siguiendo los pasos de Hazrat Ibrahim (la paz sea con él), los padres traen a sus hijos expresando que desean que ahora pertenezcan a la Yama’at, y la Yama’at designa su servicio dondequiera que lo desea. Los propios hijos se ofrecen a sí mismos diciendo que ¡al igual que Hadhrat Ismaelas, ellos también están dispuestos a ofrecer sus vidas! Estas muestras espléndidas existieron en el pasado y siguen existiendo hoy. Les presentaré un ejemplo: Cuando en el año 1923 los hindúes iniciaron la campaña Shudhi (para reintegrar al hinduismo a los musulmanes conversos), los niños áhmadis no se quedaron detrás de sus mayores a la hora de ofrecer sus servicios. Incluso niños de cinco años se prepararon para ir a Malkana y sus inmediaciones. Un niño de doce años escribió a su padre que servir a la verdadera religión no era solo cosa de adultos, sino también de los jóvenes. Le pidió a su padre que lo llevara con él cuando iba a predicar, e incluso aunque él no fuera, también debería enviarle (De Tarije-e-Ahmadia, vol. 5, p. 336, publicada en 1964)

Estos acontecimientos no son meras historias del pasado. Como dije, incluso ahora vemos escenarios semejantes de disposición al sacrificio. Cuando los niños Waqfin-e-Nau vienen a verme y les pregunto qué les gustaría ser de mayores, su respuesta es que serán lo que yo les diga, y dejan a la Yama’at que les indique lo que decida que han de ser. Este es el entusiasmo de los niños áhmadis. Siempre que esta pasión perdure, (e Insha’l-lah perdurará hasta el Último Día), ¡nadie podrá lastimar a la Yama’at en lo más mínimo!

El Mesías Prometidoas dice:

Ahora tengo a un gran número de personas en mi Yama’at que han dado preferencia a la religión sobre el mundo, y se han convertido en derviches [ermitaños]. Han abandonado sus ciudades natales, familia y viejos amigos, y ¡se han instalado en mi proximidad para siempre! (Ashab-e-Ahmad, vol. 5, p. 130, publicado en 1964).

En relación a Hadhrat Molvi Hakim Nur-ud-Dinra de Bhera, el Mesías Prometidoas dice:

No hay nadie con quien pueda comparar la enorme cantidad de ayuda económica que me ha otorgado. He encontrado en él una tendencia natural a servir con la máxima devoción la causa de la fe, con una convicción profunda que nace de su corazón. Aunque su vida diaria está completamente consagrada en todos los aspectos a ser un verdadero servidor del Islam y de los musulmanes, de entre los ayudantes de este Movimiento ha probado ser de los de primera categoría. (Izala-e-Oham, p. 777, Ruhani Jazaen. Vol. 3, p. 520)

Sobre Hadhrat Molvi Abdul Karimra afirma:

Su vida transcurría impregnada de la inocencia, y no gustó ninguno de los lujos mundanos. Dejó su trabajo porque era una humillación para la fe. Hace poco le llegó una oferta de trabajo en la que ofrecían doscientas rupias mensuales, pero la rechazó rotundamente. Vivió su existencia con humildad. Solo gustaba de leer libros en árabe. Su vida transcurrió defendiendo al islam de los ataques externos e internos que sufría. A pesar de una grave enfermedad y gran debilidad, no dejó nunca de escribir. (Sirat Hazrat Molvi “Abdul Karimra Sahib Sialkoti, by: Mahmud Mujib Asghar, p 108)

Hazrat Nawab Mohammad Ali Janra, Jefe de Maler Kotlah, escribió en una carta a su hermano:

Digo abiertamente que la razón por la que he optado residir en Qadian es porque han transcurrido doce años desde que tomé el juramento del Bai’at con el Mesías Prometidoas, pero desgraciadamente durante once años he vivido en mi casa, que estaba alejada de Qadian. Cada vez que venía aquí solía permanecer tan solo unos días. Malgasté mi vida envuelto en los asuntos mundanos. Cuando al fin paré a pensar, me di cuenta de que mi vida se había esfumado y no había logrado nada, ni en la fe ni en este mundo material.

Vine aquí [es decir, a Qadian] con la intención de permanecer seis meses. Sin embargo, cuando reflexioné sobre todos mis propósitos, al final, mi corazón decidió que los asuntos mundanos se pueden conseguir siguiendo la fe, pero cuando el hombre persigue al mundo, no llega a alcanzar al mundo, y la fe se destruye. Medité profundamente y caí en la cuenta de que a lo largo de once años ni hice nada por mí, ni tampoco mis hermanos. Cada día que transcurre, en vez de darnos cuenta de esta desesperada situación, no hacemos otra cosa que arruinar nuestra fe. En conclusión, tras percatarme de que los asuntos mundanos nunca tienen fin, me despedí de Kotlah adoptando la firme decisión de emigrar de allí. ¡Toda alabanza pertenece a Al-lah el Todopoderoso! Estoy orgulloso de decir que he emigrado de Kotlah. Así pues, de acuerdo con la Ley Islámica (shariah), un emigrante no debe regresar a su propia tierra por gusto, es decir, no debe hacer de ella su casa. Solo puede visitarla cuando viaje. Por lo tanto, en esta situación me es difícil regresar. Estoy muy feliz y muy bien. ¿Cómo podemos separarnos del faro de nuestro amor y devoción?…

¡Mi querido hermano! He venido aquí por la causa de Dios, y mi amistad y mi amor también lo son por Dios. Estoy lejos de Kotlah, pero me entristece profundamente el lamentable estado de Kotlah. ¡Que Dios derrame Su sabiduría sobre ti, sobre toda nuestra familia y todo el pueblo de Kotlah, para que entiendan que todo debe ser destinado al servicio del Islam! Nuestra vida y muerte son sólo por Dios. Está recogido en las condiciones del Bai’at que tenemos que dar preferencia a nuestra fe antes que a los asuntos mundanos; y estar agradecidos y ser obedientes a nuestro gobierno. Es esto lo que me mantiene aquí, y a medida que mi fe crece, el mundo me parece más insignificante y la fe más prominente. El sentimiento de gratitud hacia Dios y el hombre también aumenta; y de igual manera, la obediencia y gratitud hacia el gobierno también crece en mi corazón. (Ashab-e-Ahmad, vol.2, p. 126-129, publicado en 1952).

El Mesías Prometidoas, hablando de la empatía hacia el Islam de Hakim Fadl Din (que la paz de Dios sea con él), escribe:

Mi querido Hakim Fadl Din de Bhera (a quien tengo un gran afecto por amor a Al-lah el Todopoderoso) es uno de los amigos del hermano Maulavi Hakim Nur-ud-Din, y se halla imbuido de cualidades morales muy similares. Es una persona muy sincera y sé que de verdad ama a Dios y a su Profeta. Por esta misma razón, tras haber observado a este siervo humilde servir a la fe, digo que está honrando la condición de amar por agradar a Al-lah el Todopoderoso. Parece tener el mismo gran entusiasmo por difundir la verdad del Islam que el que mi querido hermano Maulavi Hakim Nur-ud-Din ha demostrado desde el principio. Da una seria importancia a los gastos efectuados por el Movimiento en cuestiones religiosas y está siempre comprometido en apoyarlo económicamente a través de contribuciones dinerarias. (Izala-e-Auham, p. 781, Ruhani Jaza´in, vol. 3, p. 522)

En 1923, cuando tuvo lugar la campaña Shudhi, los murabbis áhmadis caminaban a pie varias millas al día en medio de un calor insoportable. En ocasiones, no tenían comida ni agua para beber. Con frecuencia subsistían a base de sobras, garbanzos secos tostados y agua corriente. En ocasiones sobrevivían con algunos granos de cebada. Sufi Abdul Qadir Niaz B.A. dice que viajaron por 40 pueblos, aproximadamente, del distrito de Mein Puri y Mathra. Diariamente andaban unas 16 millas. (Tarij-e-Ahmadíat, vol.5, p.343, publicado en 1964)

Un caballero, músico de profesión, famoso en los EEUU, aceptó el Ahmadíat. En aquella época estaba progresando rápidamente en su carrera musical y era muy conocido en todo el país. Los críticos pronosticaban que estaba en el camino de convertirse en un gran artista, y que sería recordado como un músico destacado de su época. Sin embargo, cuando aceptó el Ahmadíat se despreocupó de su música y de la riqueza que podía ganar en esa profesión. Dejó todo de inmediato, y empezó a vivir una vida simple, siendo constante en la oración del tahayyud, y en el recuerdo del Santo Profetasa al que recordaba con los ojos llenos de lágrimas. (Monthly Jalid, Enero 1988, p.40)

Hadhrat Jalifatul Masih Ira escribe sobre sus días previos al Jilafat:

¿Por qué vine aquí? En Bhera tenía una casa de ladrillos y aquí he tenido que construirme una choza de barro. Allí tenía todas las comodidades que aquí no puedo encontrar. Sin embargo, me di cuenta que yo era débil, terriblemente débil; dependiente, muy dependiente; e indefenso; extremadamente indefenso. He venido aquí para terminar con estas debilidades. Si una persona viene a Qadián para ver mi ejemplo, o para quedarse un tiempo y quejarse de su gente, entonces está equivocado, pues considera que estar enfermo es como estar sano, y esta es su prueba. La amistad y vínculos que hay aquí, el ir y venir, el vivir y residir aquí; todo ha de ser por La ilaha il-lAl-lah [No hay nadie digno de ser adorado sino Al-lah]. Por el contrario, si venís para comer y dormir, ¡escuchad!, la mayoría de vosotros tiene comida y cama en su casa ¿qué sentido tiene acudir aquí? Vuestra promesa sólo será justa si venís aquí por la causa de Dios. (Sermón del viernes, 22 de enero de 1904; Jutabat-e-nur, p.160, edición nueva)

El Mesías Prometidoas escribe lo siguiente sobre Hadhrat Sahibzadah Sayyed Abdul-Latif Shahidra:

Una cualidad envidiable de este hermano difunto tan querido era que daba absoluta prioridad a la fe frente a cualquier asunto mundano. De hecho, se contaba entre aquellos justos, que por temor a Dios, llevan su taqwa y obediencia a Dios el Todopoderoso hasta su culminación. Están dispuestos a sacrificar su vida, honor y riqueza, como si estas careciesen de valor, para contentar a Dios y buscar Su agrado. La fuerza de su fe era tal que, si la comparara con una gran montaña, temo que no sea ejemplo suficiente para explicarla. Hay mucha gente que, a pesar de firmar el Bai’at y dar fe de mi proclamación, no pueden librarse completamente de la semilla tóxica que hace que el mundo prevalezca sobre su fe; y quedan algunos restos de dicha semilla en ellos. En sus almas imperfectas se halla una mezquindad latente, -respecto a la vida, el honor, la riqueza, o sobre cuestiones morales-. Esa es la razón por la que siempre me preocupo por ellos. A la hora de pedirles algún servicio por la causa de fe, abrigo el temor de que lo consideren como una carga y abandonen su bai´at.

Sin embargo, ¿qué palabras debería utilizar para alabar a esta gran alma difunta que se desprendió de toda su riqueza, honor y vida por mi causa, como quien se desprende de la suciedad? He comprobado que la mayor parte de la gente carece de la capacidad de persistencia, y no consiguen unirse a lo verdadero hasta el final. Tropiezan ante pequeñas adversidades, tentaciones satánicas o bajo la influencia de malas compañías. Sin embargo, ¿qué palabras debería utilizar para expresar la firmeza de esta gran alma difunta que avanzaba hacia la luz de la fe en cada respiro? (Tadhkiratush-Shahadatain, p. 8, Ruhani Jaza´in, vol. 20, p.10)

El Mesías Prometidoas también afirmó:

Mi Comunidad necesitaba un ejemplo a seguir, y este mártir, con su vida modélica, se ha convertido en dicho ejemplo. Hay todavía algunas personas entre la Comunidad, que cuando realizan algún pequeño servicio para la Comunidad, piensan que han hecho ya una gran tarea. No es raro que algunos consideren que se trata de un favor personal que me hacen a mí; cuando en realidad es que es Dios quien les hace el favor de agraciarles con la capacidad de servir a la Comunidad. Hay algunos que no tienen un gran entusiasmo ni sinceridad; y aunque proclaman que su fe y fidelidad son firmes, no son capaces de mantenerlas hasta el final, ya que el amor por el mundo hace que pierdan su fe y que no puedan soportar ni si quiera una prueba menor. Incluso después de unirse a la Comunidad establecida por Dios, su amor por el materialismo no desaparece. Sin embargo, doy mil veces gracias a Dios el Todopoderoso por los que creen desde la sinceridad de su corazón, y adoptan verdaderamente este camino; y están dispuestos a enfrentarse a cualquier problema por esta causa. No obstante, el ejemplo de fortaleza que este gran hombre [Sahibzada Abdul Latif] hizo tan manifiesta, está aún oculta en la Comunidad. Que Dios inculque esta fe a todo el mundo y les conceda una firmeza como la demostrada por este mártir. Ésta vida mundana se combina con tentaciones satánicas que impiden a los hombres la consecución de la perfección. Muchos se unirán a este Movimiento, pero, por desgracia, solo unos pocos serán capaces de mostrar dicho ejemplo. (Tadhkiratush-Shahadatain, p. 55-56, Ruhani Jaza´in, vol. 20, p. 57-58)

El Mesías Prometidoas relata:

El martirio que era el destino de Shahibzadah Abdul Latif, ya ha pasado. Ahora queda pendiente el castigo al opresor.[16]

¡Ay! Este Amir ha sido objeto de la ira de Dios, según el siguiente versículo[17]:

Este Amir no tuvo un ápice de temor a Dios. La fuerza de la fe del hombre que había martirizado era tal, que si se hubiera buscado en toda la tierra de Kabul a alguien como él, la búsqueda hubiera sido en vano. Estas personas son el elixir más puro; sacrifican sus vidas desde la sinceridad de sus corazones, y no se preocupan por sus amigos y familiares. ¡Oh Abdul Latif! Miles de bendiciones sean contigo, pues te mostraste como ejemplo de la mayor fidelidad durante mi vida; y no sé qué obras mostrarán aquellos que sean de mi Comunidad después de mi muerte. (Tadhkiratush-Shahadatain, p. 58, Ruhani Jaza´in, vol. 20, p. 60)

Relata además:

Cuando observo la paciencia y devoción que mostró el fallecido Sahibzada Maulavi Mohammad Abdul Latif, mi esperanza en mi Comunidad aumenta extraordinariamente. Dios, que capacitó a algunos miembros de la Comunidad sacrificar sus propiedades y sus vidas por su causa; deja claro que Su voluntad es crear en esta Comunidad muchas personas que tengan el espíritu de Sahibzada Maulavi Abdul Latif, que constituirán los nuevos vástagos de su espiritualidad. (Tadhkiratush-Shahadatain, p. 75, Ruhani Jaza´in, vol. 20, p. 75)

Hace exactamente cien años que Hadhrat Sahibzadah Abdul Latif Shahidrara fue martirizado.

¡Oh Mesías de los Últimos días! Te damos la enhorabuena, puesto que tu querida Comunidad ha cumplido tus deseos y aspiraciones; ha cumplido las expectativas que tenías en ellos. No han dudado nunca en sacrificar sus pertenencias, su tiempo y sus vidas. Podemos hoy día ver los mismos acontecimientos. ¡Y esta gente nació en la Comunidad después de ti!

El Mesías Prometidoas estaba preocupado por lo pudiera ocurrir después de que él ya no estuviera. Somos testigos de que, después de su muerte, han nacido y siguen naciendo personas que no se preocupan por las tentaciones mundanas, y no se inmutan a la hora de sacrificar sus vidas. Muchos padres fueron testigos de cómo sus hijos se convertían en mártires y muchos hijos fueron testigos presenciales de cómo sus padres eran martirizados, permaneciendo sin pestañear, dispuestos a dar su propia vida.

¡Oh Mesías Sagrado! ¡Felicitaciones a ti! Uno de entre tu progenie, tu propia sangre, también sacrificó su vida para salvar a la Comunidad de una gran dificultad.

Que Dios el Todopoderoso siga honrando con un sitio elevado en el Paraíso a estos mártires, y también nos de la fuerza para que nos contemos entre los que dan preferencia a la fe sobre los asuntos mundanos; y estemos siempre dispuestos a cualquier tipo de sacrificio, y seamos capaces de mantener viva esta misma pasión en las futuras generaciones. Que Al-lah nos de la fuerza para conseguirlo.

 

[Del sermón del viernes pronunciado en la Mezquita Fadl, Londres, Reino Unido, el 17 de octubre de 2003]

Ejemplos inigualables de devoción, lealtad y servicio a la humanidad.

En nuestra Comunidad, se hace un especial hincapié en el servicio a la sociedad y a la humanidad. Cada persona, rica o pobre, de acuerdo con su capacidad, busca ocasiones para servir a la humanidad y conseguir así el agrado de Al-lah, el Todopoderoso.

¿Por qué cada áhmadi es tan asiduo en servir a la humanidad? La motivación que le impulsa son las maravillosas enseñanzas del Islam, que habían sido olvidadas, que dicen que si buscamos el agrado de Al-lah el Todopoderoso, habremos de tratar a la humanidad con benevolencia y cuidar de sus necesidades. Así es como seremos recompensados con la cercanía de Al-lah el Todopoderoso. El Mesías Prometidoas ha hecho de esta enseñanza una condición fundamental en su décima condición de Bai’at. Tras establecer el vínculo con él, deberéis utilizar todas vuestras fuerzas y medios para la promover la simpatía y el bienestar de la humanidad. Si surge la necesidad de ayudar a las víctimas de un terremoto o una inundación, los áhmadis deberán ofrecer su ayuda. De hecho, ha habido ocasiones en las que los jóvenes áhmadis han sacrificado sus propias vidas en medio de las fuertes olas de una inundación para rescatar a los que se ahogaban.

Cuando el Jalifa del momento anunció que necesitaba una determinada cantidad de donaciones para construir colegios y hospitales en África destinadas a la educación de los niños pobres, y para poder proporcionar ayuda médica a la gente que sufre, la Comunidad dio la bienvenida a la propuesta y ofreció al Jalifa una cantidad mucho más elevada de la que fue requerida. Los miembros de la Comunidad hicieron tales donaciones por la simpatía que sienten hacia la humanidad sufridora. Cuando el Jalifa anunció que el dinero requerido había sido recibido, y que ahora necesitaba profesionales para trabajar en los colegios y hospitales, médicos y profesores áhmadis se ofrecieron voluntarios con igual entusiasmo.

La situación de África ha mejorado en gran medida en la actualidad, pero en los años setenta, cuando se creó la Fundación Nusrat Jahan, las condiciones eran muy desfavorables. Estos devotos aceptaron vivir en esas circunstancias adversas. Muchos de esos médicos y profesores tenían buenos puestos de trabajo antes de consagrarse para este fin. En África tuvieron que vivir en aldeas. La mayoría de los hospitales y colegios se hallaban en pueblos donde no había electricidad ni agua corriente. Pero tuvieron que cumplir y cumplieron con su promesa de servir a la humanidad necesitada. No se preocuparon por ningún impedimento o falta de comodidad. Al principio, no tenían otra opción que la de tumbar a los pacientes en tablas de madera y usar lámparas de queroseno o gas para operarles, usando cuchillos, tijeras o cualquier otro instrumental a su alcance. Entonces, rezaban: “¡Oh Dios mío! Le he tratado con lo que estaba a mi alcance. Mi Jalifa me exhortó a que acompañara el tratamiento con las plegarias, pues Al-lah Todopoderoso haría que el procedimiento tuviera éxito. ¡Concédele la curación, Oh Al-lah Todopoderoso!” Al-lah el Todopoderoso tiene en gran estima a estos médicos sacrificados, y el mundo se quedó sorprendido cuando muchos pacientes con enfermedades incurables quedaron restablecidos.

Dios Todopoderoso cubrió, además, sus necesidades económicas. Muchas personas adineradas prefirieron acudir a nuestros pequeños hospitales rurales en lugar de los hospitales más grandes de la ciudad. De la misma manera, nuestros profesores han enseñado a los niños, con el espíritu anhelante de servir a la humanidad. Esta tradición de servicio desinteresado que tienen nuestros médicos y profesores continúa hoy día. Que Al-lah Todopoderoso conceda continuidad a estas tradiciones. Que otorgue la mejor recompensa a todos aquellos que están ofreciendo sus servicios.

Los médicos áhmadis deben consagrar sus vidas

Durante la última Reunión Anual del Reino Unido, hice un llamamiento a los médicos para que dedicaran su servicio a estos hospitales de África, de manera temporal o permanente. Ahora, con la Gracia de Al-lah el Todopoderoso, las circunstancias han mejorado mucho. Los problemas y dificultades a los que tuvieron que hacer frente los primeros devotos ya no existen. La situación ha mejorado en muchos lugares y se dan toda clase de facilidades. Pero si aún existiera algún tipo de problema, debéis recordar el pacto del Bai’at que dice: “sólo por amor a Al-lah el Todopoderoso, ayudaré a la humanidad con toda la fuerza y capacidad que Dios me ha otorgado” Venid y cumplid con esta promesa que habéis hecho con el Mesías de la época y beneficiaos de sus plegarias. Igualmente, se necesitan médicos en el Hospital Fadl-e-Umar de Rabwah y les pido que ofrezcan sus servicios en dicho hospital.

Los miembros de nuestra Comunidad, a través de nuestra organización, prestan ayuda económica de manera permanente para la educación de los niños y el tratamiento de pacientes en el Pakistán y otros países. En naciones como el Pakistán y la India hay mucha gente pobre. Aquellos que les ofrecen ayuda económica, se benefician a su vez de las plegarias de sus pacientes. Los miembros de nuestra Comunidad deben continuar realizando estos actos virtuosos con afán, ya que el número de necesitados se incrementa con rapidez. Ahora quiero presentar algunos hechos de nuestros antepasados que destacaron por su entusiasmo en el servicio al prójimo.

La gente que conoció a Hazrat Mirza Ayyub Beigra relata:

Era un vivo ejemplo del hadiz que dice: “Desea para tu hermano lo mismo que desearías para ti, y no le trates como no te gustaría ser tratado”. Siempre buscaba la ocasión para servir y ayudar a cualquier hermano o amigo. [Se relata que:] Durante sus estudios en el instituto, solía asistir a las clases de un miembro de nuestra Comunidad, y solía saludar a cada uno de los áhmadis que allí había. Si algún hermano enfermaba, él lo visitaba en su casa y preguntaba por su salud. En ocasiones, visitaba diariamente a las personas enfermas. En una ocasión, cuando Mufti Mohammad Sadiqra cayó enfermo y su estado era crítico, se quedó en la casa de Mufti Sahibra varios días y cuidó de él, día y noche; e incluso participó en las labores de limpieza de su hogar. (De Ashab-e-Ahmad, vol.1, p.98, publicado en 1997).

Hadhrat Chaudhry Zafrul-lah Jan escribió que su madre solía decir: si Al-lah Todopoderoso no es nuestro enemigo, entonces, ¿qué daño nos puede hacer cualquier otro enemigo? Pensando de esta manera, no considero a nadie mi enemigo. Ella solía tratar muy bien a los adversarios, y solía decir: deseamos tratar bien a quien nos agrada; no es algo por lo debamos buscar recompensa. Para conseguir el agrado de Al-lah el Todopoderoso, debemos tratar con favores y amabilidad a aquellas personas con las que estamos disgustados.

Él escribe que ella vivía en Daskah y trataba con gran benevolencia a todas las personas de aquel lugar, quienes a su vez, la respetaban mucho.

Cuando empezó el conflicto con los Ahrar, las consecuencias se notaron también en esa ciudad. Las personas a las que ella solía ayudar se volvieron hostiles. Pero esto no afectó a mi madre. Si algún pariente le recordaba que estaba ayudando a personas que se habían convertido en nuestros oponentes, y se habían unido a los Ahrar; a ella no le agradaba oírlo y decía: “¿por qué me impides servir a la humanidad?”

Se relata que una vez se hallaba confeccionando algunos vestidos. Alguien le preguntó para quién estaba preparando esa ropa. Respondió que para los hijos de una determinada persona. Se le dijo: “eres sorprendente; esa persona pertenece a los Ahrar y es un feroz oponente de nuestra Comunidad. ¿Y tú confeccionas estas prendas para él?”. Ella respondió: “Si esas personas transgreden, Al-lah Todopoderoso nos protegerá. Mientras Al-lah Todopoderoso esté con nosotros, la hostilidad de los adversarios no puede hacernos daño. Pero, este hombre es pobre y no tiene medios para vestir a sus hijos y nietos. Estoy preparando estas prendas para él, considerándole una persona necesitada. Ya que pones objeciones, una vez que yo haya terminado de preparar las prendas, tu castigo será llevarlas a su casa, en persona.” Además dijo: “Esta persona pertenece a los Ahrar, y puede que otros Ahrar le estén vigilando. Deberás ir por la noche, para que no sea castigado por recibir ropa de los áhmadis” (Ashab-e-Ahmad, vol. 11, p. 175-176, publicado en 1962).

Cuidar de las viudas y huérfanos era su ocupación preferida. Las personas que han escrito acerca de ello, dicen que cuando estaba ocupada en la labor de preparación de la dote de las chicas, solía confeccionar los vestidos con sus propias manos, mostrando en ello gran alegría y entusiasmo. (Ashab-e-Ahmad, vol. 11, p.186, publicado en 1962)

Hazrat Mir Mohammad Ishaqra se esforzaba en promover el bienestar de los huérfanos. Había muchos de ellos viviendo en la Residencia de Huérfanos llamada Dar-ush-Shuyuj. Hay un suceso que ocurrió en una ocasión, cuando se encontraba en cama con fiebre alta y muy débil. Un trabajador le informó de que no había comida para los huérfanos, y que no se había podido solucionar esta carencia de ninguna manera, de manera que no se les había podido servir el desayuno por la mañana. Pidió que le trajeran de inmediato un carro tirado por caballos y se dirigió en él a casa de algunas personas acomodadas para recoger provisiones. Consiguió así comida para los niños. Este es un ejemplo del sentimiento que tenían nuestros antepasados. Estando enfermo, sacrificó su reposo, y salió de su casa por el bien de los huérfanos. ¿Por qué no habría de actuar así? Tenía ante sí el gran ejemplo de su Maestro, el Santo Profetasa, que había dicho: “Yo y la persona que cuide de los huérfanos estaremos juntos en el Paraíso, como lo están estos dos dedos”, y señaló su dedo anular y su dedo corazón. Este fue el ejemplo de nuestros santos y nuestros mayores.

Quiero también relatarles un suceso de Hazrat Hafiz Muin-ud-Dinra, que era ciego. Alguien relata que en una fría noche, en había gran cantidad de barro en las sucias calles de Qadian, observó que Hafiz Sahib caminaba con grandes dificultades. Le preguntó hacia dónde iba, y contestó: “hermano: una perra acaba de dar a luz a unos cachorros y me queda un último mendrugo, y como está lloviendo, he querido llevárselo para que coma”. Hafiz Sahib estaba cumpliendo el sunnah de mostrar compasión a los animales. Recordad aquella ocasión en que alguien bajó a un pozo para llenar su zapato de agua y dárselo de beber a un perro sediento. El Santo Profetasa dijo que Dios Todopoderoso le había concedido el perdón debido a su acto virtuoso. Sus Compañerosra se sorprendieron y preguntaron si ellos también podrían ser recompensados por cuidar de los animales. Él contestó: “En efecto, todo acto bueno o favor a un ser vivo o a un animal será recompensado” (De Ashab-e-Ahmad, vol. 13, p. 296, publicado en 1967).

A continuación les relato un suceso acerca de un áhmadi llamado Hazrat Nur Mohammadra:

Era un invierno muy duro y frío y no tenía manta ni abrigo. Simplemente llevaba dos camisas sobrepuestas mientras se hallaba viajando en tren. Al ver a un anciano inválido sin ropa y tiritando de frío, se quitó una de las camisas y se la hizo poner. Un Sikh, que también viajaba con ellos, al verle, dijo en punjabi: “Querido hermano, ciertamente has alcanzado la salvación, aunque no sé lo que ocurrirá conmigo”. [De este modo expuso su excelente ejemplo]. De nuevo, al cabo de unos días, Nur Mohammad acudió a la mezquita de Mughal Pura para la oración con un nuevo chal de lana cuando observó a un hombre llamado Fateh Din, que había sido rico, pero que en aquel momento era víctima de la pobreza, tiritando de frío. Nur Mohammad se volvió a quitar rápidamente su nuevo chal y envolvió con él al afligido. (De Ruh Perver Yadein, p. 687, primera edición)

En 1947, durante la constitución del Estado de Pakistán, cientos de miles de refugiados, tras haber sido robados y golpeados, viajaron en caravana hasta Qadián, donde creían que estarían a salvo. La situación de aquellos tiempos era muy dura, y no se podía garantizar ni la protección de la honra de una mujer musulmana, y todos los musulmanes pensaban que estarían seguros cuando llegaran a Qadian. Hazrat Musleh-e-Maud [el segundo Califa]ra encargó a Hazrat Mirza Nasir Ahmadrta (quien más tarde fue proclamado tercer Jalifa) la responsabilidad de proteger a los refugiados que llegaban a Qadián en condiciones lamentables, muchos de ellos desprovistos de ropa. Hazurra en primer lugar distribuyó entre los refugiados ropa y vestimenta perteneciente a su propia familia. Luego, de forma organizada, todos abandonaron Qadián en grupo, y con la Gracia de Dios, alcanzaron sus destinos sanos y salvos. Así, los áhmadis cumplieron su responsabilidad de proteger a todas las personas, arriesgando sus propias vidas en este propósito.

En las diez condiciones de Bai`at establecidas por el Mesías Prometidoas, hay una condición según la cual, tras haber entrado en la Comunidad mediante el pacto del Bai`at, no somos dueños de nada propio, pues todas nuestras afiliaciones y relaciones han de establecerse a través de nuestra asociación con el Mesías Prometidoas y la organización de la Comunidad. Ninguna relación nos puede alejar de Mesías Prometidoas. Nos hemos convertido en mendigos ante su puerta, y esta es nuestra prioridad que ha de ser correctamente cumplida. A continuación presento algunos ejemplos, de los cuales muchos han sido objeto del homenaje y elogio del Imam de la época.

El Mesías Prometidoas escribe:

De la misma manera, nuestro querido amigo Maulvi Mohammad Ahsan de Amrohah es muy eficaz con sus excelentes escritos a favor de nuestro Movimiento. Sahibzadah Pir Siraj-ul-Haq rompió sus relaciones con miles de seguidores y aceptó vivir aquí como un derviche. Mian Abdul-lah de Sanaur, Maulavi Burhan-ud-Din de Jhelum, Maulavi Mubarak Ali de Sialkot, Qadi Dia-ud-Din de Qadi Koti, Munhi Chaudhry Mabi Bajsh de Batala (distrito de Gurdaspurah), Munshi Jlal-ud-Dim Yalani, etc., se han consagrado a distintos servicios de acuerdo con sus capacidades. Estoy impresionado por el amor y la sinceridad mostrada por nuestra Comunidad, incluyendo a personas con salarios muy bajos como Mian Jamal-ud-Din, Jair-ud-Din e Imam-ud-Din de Kashmir, que viven cerca de nuestro pueblo. Pues, incluso estos tres hermanos, de recursos muy escasos, que trabajan como labradores y quizás ganan unos doce o dieciséis peniques al día, participan en las donaciones mensuales con gran entusiasmo. Así mismo estoy asombrado por la sinceridad de su amigo Mian Abdul Aziz Patwari (oficial de gestión de los terrenos en las aldeas), quien, a pesar de carecer de medios, me donó cien rupias pidiendo que esa cantidad se gastara en el camino de Al-lah Todopoderoso. Seguramente ese pobre hombre haya ahorrado durante años para conseguir esas cien rupias, pero su entusiasmo por gastar en el camino de Al-lah y conseguir Su agrado motivó su decisión. (Damimah, Anjam-e-Atham, P. 29-30, nota pie de pina, Ruhani Jaza`in, p. 313-314, nota pie de página).

El Mesías Prometidoas escribe lo siguiente sobre el Jalifa Ira:

He visto a muchas personas con grandes riquezas que gastan una pequeña cantidad en el camino de Dios. Sin embargo, permanecer hambriento y sediento con el fin de gastar la fortuna propia en el camino de Dios, buscando Su agrado, y no hacer nada por uno mismo, es una cualidad que solamente he visto en Hazrat Maulvi Nur-ud-Din. No tengo otro ejemplo con el que expresar la inmensa ayuda que me ha aportado su fortuna. (Nishan-e-Asmani, Ruhani Jaza`in, vol. 4, p. 407).

Hazrat Jalifatul Masih I, Maulana Nur-ud-Dinra se refirió al Mesías Prometidoas con las siguientes palabras:

Me sacrificaría a mí mismo por usted. De cualquier manera mi propiedad no es mía sino suya. Hazur es mi guía espiritual y, digo con toda sinceridad, que alcanzaré mi éxito cuando toda mi fortuna se gaste en la propación y publicación de la fe. (Fat-he-Islam, p. 61, Ruhani Jaza`in, vol. 3, p. 36).

El Mesías Prometidoas escribe sobre Hazrat Munshi Zafar Ahmadra:

Nuestro querido amigo Munshi Zafar Ahmadra es una persona joven, honrada y tímida cuya sabiduría es profunda y penetrante. Su carácter muestra los signos de la paciencia, la firmeza y la fidelidad. Comprende muy bien las verdades probadas y obtiene gusto de ellas. Ama sinceramente a Dios Todopoderoso y a Su Mensajerosa y posee la cualidad de mostrar respeto, de la que depende enteramente el logro de la benevolencia y la buena fe que se precisa para este camino. Que Dios Todopoderoso le otorgue la mejor recompensa. (Izala-e-Auham, p.800-801, Ruhani Jaza`in, vol. 3, p. 532-533)

El Mesías Prometidoas escribe sobre Hazrat Mian Abdul-lahra de Sanaur:

Nuestro querido amigo Mian Abdul-lah Sanauri es un joven que ha llegado a mí por su adhesión natural a mi persona. Estoy seguro de que es uno de esos amigos fieles que no pueden ser abatidos por ninguna prueba. Ha permanecido a mi lado durante períodos de dos o tres meses, o más. Le he estado observando muy de cerca para juzgar su fe interna, y, por intuición, he conocido su condición íntima. Este joven siente un gran amor por Dios y Su Mensajerosa. La única explicación de su afecto hacia mí es su certeza en que yo soy una de las personas queridas por Dios y por Su Mensajerosa. (Izala-e-Auham, p.796, Ruhani Jaza`in, vol. 3, p. 531).

El Mesías Prometidoas escribe sobre Munshi Mohammad Arurhara:

Nuestro querido amigo Muhshi Mohammad Arurha trabaja de dibujante para un juez, y está dotado de las cualidades del amor, la sinceridad y la devoción. Ama la verdad y la reconoce de inmediato. Realiza todos los servicios de la Comunidad con gran alegría, y busca, ya sea de día o de noche, la ocasión para servirme. Su sinceridad y devoción son maravillosas. Siento que me quiere con pasión, y creo que nunca está más feliz que cuando realiza algún tipo de servicio para mí con todo su entusiasmo, fortuna y vida. Es una persona fiel, sincera, recta y valiente. Que Dios todopoderoso le recompense. Amin. (Izala-e-Auham, p. 798-800, Ruhani Jaza`in, vol. 3, p. 532)

Luego escribe:

Nuestro querido amigo Mian Mohammad Janra trabaja en el estado de Kapurthala. Es humilde, piadoso, ama la verdad y que posee un profundo conocimiento de ella. Aunque no puedo estimar su grado de devoción y buena fe en mí, no me preocupa de ningún modo que pueda perder en alguna medida la devoción que me profesa; al contrario me preocupa que pueda exceder los límites. Es una persona sinceramente fiel, devota y recta. ¡Que Dios esté con él! Su hermano pequeño, Sardar Ali Jan también se ha unido a nuestro Movimiento mediante el juramento de alianza conmigo. Al igual que su hermano es muy noble y justo. Que Dios Todopoderoso les proteja a ambos. (Izala-e-auham, p. 798-800, Ruhani Jaza`in, vol. 3, p. 532)

Luego escribe:

Nuestro muy querido amigo, cuyo fallecimiento nos ha causado un profundo dolor es Mirza Azim Beig. Provenía de la zona de Samanah del estado de Patiala. Falleció el 2 de Rabi-al-Thani, 1308 de la Héjira.

(Ciertamente a Al-lah pertenecemos y a Él será nuestro retorno)

(Con lágrimas en los ojos y el corazón afligido, estamos apenados por su fallecimiento)

No encuentro palabras para expresar el amor que el difunto Mirza Sahib mostró por mí, por la causa de Dios, y hasta qué punto estuvo consagrado a mí. Ante su muerte prematura me siento tan apenado como nunca antes lo había estado. Él era nuestra alegría y nuestra guía. Se fue de entre nosotros muy pronto. Mientras vivamos, no olvidaremos la pena que sufrimos ante su muerte. Al recordar su amistad nos sentimos muy tristes, con agonía y pena en nuestros corazones, y nuestros ojos se llenan de lágrimas. Él estaba lleno de amor y devoción, y era lo suficientemente fuerte como para demostrarlo.) Fat-he-Islam, p. 6566, Ruhani Jaza´in, vol 3, p. 39)

Hazrat Qadi Dia-ud-Dinra escribió que en una ocasión le dijo lo siguiente al Mesías Prometidoas.

“¡Oh mi maestro!, mi corazón alberga deseos contrapuestos. Por una parte deseo con toda sinceridad que muy pronto el mundo conozca la verdad y la luz espiritual de Hazur; y que la gente de todas las naciones y credos se unan a esta fuente espiritual creada por Al-lah el Todopoderoso. Pero por otra parte, junto a este deseo, me preocupo al pensar que cuando otras personas le conozcan, y empiecen a acudir aquí en multitud, y Hazur vaya a visitarlos de igual manera, entonces yo perderé la cercanía de su compañía y el placer que ello me proporciona. Oh Hazur, entonces quedaré privado de la oportunidad y el honor de sentarme a su lado y conversar con usted tal como lo hago ahora. Tales deseos opuestos surgen en mi mente”. Qadi Sahib afirma que el Mesías Prometidoas sonrió al escuchar estas palabras. (Ashab-e-Ahmad, vol.6, p. 10)

Hay otro ejemplo de Qadi Dia-ud-Dinra: Su hijo Qadi Abdur Rahim solía decir que su padre en una ocasión mencionó con deleite una incidencia que le había acontecido. Dijo que “en una ocasión estaba realizando mis abluciones (wudu) antes de la oración, cuando Hazrat Hamid Alira, un empleado del Mesías Prometidoas, le preguntó al Mesías Prometidoas quién era yo. Hazuras le contestó diciéndole mi nombre y dirección y luego añadió: ¡ésta persona me tiene un gran afecto!” Qadi Sahib solía mencionar esta anécdota con sumo agrado, y solía preguntarse cómo Hazuras conoció sus sentimientos hacia él. Era tal la fuerza de su amor, que cuando estaba a punto de fallecer, se dirigió a sus hijos con las siguientes palabras: “Os he traído con mucha dificultad a las puertas del Mesías Prometidoas, ahora que me voy a ir, no la abandonéis nunca”. Sus hijos actuaron tal y como deseó su padre. (Ashab-e-Ahmad, vol. 6, p. 8-9, publicado en 1959).

Hazrat Maulavi Ni´matul-lahra murió mártir en Kabul en el año 1924. Antes de ser asesinado, escribió desde la cárcel una carta a un amigo áhmadi, en la cual decía:

Yo siempre rezo a Dios en la cárcel y le pido que haga de esta persona desmerecedora alguien digno del servicio a la fe. No pido ser liberado de la cárcel; yo le suplico a Al-lah que permita que cada una de las partículas de esta insignificante persona sea sacrificada por la causa del Ahmadíat. (Tarij-e-Ahmadíat, vol.5, p. 450, publicado en 1964)

La devoción al Mesías de los Últimos Díasas

Hay una anécdota respecto a Sayyed Abdus Sattarra que ejemplifica la décima condición de bai´at referente a que el lazo de amor con el Mesías Prometidoas debe ser extraordinario. En el año 1907, el hijo menor del Mesías Prometidoas, Sahibzada Mirza Mubarak Ahmad cayó enfermo por una grave fiebre tifoidea.

En aquellos días, alguien tuvo un sueño en el que vio que Mubarak Ahmad se estaba casando. La gente experta en la interpretación de los sueños ha escrito que si el matrimonio tiene lugar con una mujer desconocida, significa la muerte. Algunos entendidos también piensan que si se hace cumplir el sueño literalmente, se puede evitar la muerte. La persona que tuvo ese sueño, se lo contó con dicha interpretación al Mesías Prometidoas. Él estuvo de acuerdo y dijo: “Los expertos en la interpretación de los sueños creen que la interpretación de este sueño es la muerte; pero en ocasiones, si se lleva a cabo al pie de la letra el cumplimiento del sueño se evita su consecuencia final. Dejemos pues que Mubarak Ahmad se case”.

Aunque el niño era demasiado joven como para conocer todo lo relacionado con el matrimonio, el Mesías Prometidoas tuvo en consideración esta idea y, cuando Hazur la estaba expresando, apreció casualmente en el patio Sayyedah Sa´idatun-Nisa (la mujer del doctor Sayyed Abdus Sattarra), que era una invitada de la casa. El Mesías Prometidoas la vio y la llamó para contarle su deseo de casar a su hijo Mubarak Ahmad y le dijo: “Usted tiene a su hija Maryam. Si usted quiere, podemos casarla con Mubarak Ahmad”. Ella contestó que no tenía ninguna objeción, pero que si Hazur se lo permitía, le gustaría consultar con su marido.

Durante aquellos días, la familia del doctor Sahibra se alojaba en la habitación redonda de la casa. Ella bajó las escaleras para hablar con su marido, pero éste no estaba. Cuando regresó, ella se dirigió a él con las siguientes palabras: “Cuando alguien ingresa en la religión de Al-lah el Todopoderoso, su fe es puesta a prueba. En caso de que Al-lah el Todopoderoso ponga a prueba tu fe, ¿te mantendrías firme?”

Ella tenía dos cosas en la mente que le hacían pensar que su marido dudaría en tomar la decisión. Una de ellas era que hasta entonces ninguna chica de su familia se había casado con un no-Sayyed; y la segunda era que Mubarak Ahmad estaba enfermo de gravedad, y él mismo lo estaba tratando. Podría pensar que este matrimonio era muy arriesgado ya que el joven tenía un noventa y nueve por ciento de probabilidades de no sobrevivir y su hija se convertiría en viuda. Por estas razones ella temía que su marido mostrase debilidad y perdiese su fe. Cuando le preguntó: “En el caso de que Al-lah el Todopoderoso ponga en prueba tu fe, ¿te mantendrías firme?” él contestó: “deseo que Al-lah el Todopoderoso me otorgue tal firmeza”. Al escuchar esto, ella le contó toda la situación, y que el Mesías Prometidoas había sugerido el matrimonio de Maryam con Mubarak. Al oír esto, él respondió: “Bien, si el Mesías Prometidoas lo desea, ¿por qué deberíamos nosotros poner ninguna objeción?”. Al oír esto, ella empezó a llorar, y un torrente de lágrimas empezaron a salir de manera involuntaria de sus ojos, “¿Qué ocurre? ¿No estás contenta con este matrimonio?” preguntó el doctor Sahib. Su esposa contestó: “Estoy contenta con el compromiso. Pero cuando el Mesías Prometidoas me preguntó sobre este matrimonio (nikah), mi corazón latía deprisa y con ansiedad, pues yo temía que tú podrías perder tu fe (rechazando esta proposición de matrimonio). Ahora, al escuchar tu respuesta, no puedo parar de llorar de alegría”. Así pues, tuvo lugar este matrimonio (nikah), y transcurridos algunos días, dado que la enfermedad de Mubarak Ahmad se hallaba en un estado terminal, la chica se quedó viuda. (Daily Al-Fadl, 1 agosto de 1944, p. 1-2, tomado de Hazrat Dr. Sayyed Abdus Sattar Shah Sahib, p. 122-124).

Ahora observad como Al-lah el Todopoderoso bendijo la devoción del doctor Sahib. Esta chica, su hija, se casó más tarde nada menos que con Hazrat Musleh-e-Mau´udra y se la conoce como Hazrat Umm-e-Tahira. Que Al-lah el Todopoderoso esté contento con ella.

El Mesías Prometidoas escribió sobre Hazrat Sahibzada Abdul-Latif Shahidra las siguientes palabras:

En aquellos días yo estaba recibiendo de forma continua revelaciones Divinas, y se me mostraron muchas señales firmes en apoyo de mi persona; y mi proclamación de ser el Mesías Prometidoas se hizo pública a lo largo y ancho del mundo, con argumentos contundentes. En la región de Jost, junto a Kabul (Afganistán), había una noble persona llamada Ajund Zadah Maulavi Abdul-Latif. Mis libros llegaron a él por casualidad y el leyó todos los argumentos (tradicionales e intelectuales) y los hitos de la ayuda Divina que yo había reflejado en estos libros con ayuda de Al-lah el Todopoderoso. Esta persona bondadosa era extremadamente devota, un hombre con gran conocimiento, perspicacia e intuición, una persona recta y temerosa de Dios. Su corazón se vio afectado de manera peculiar, y no tuvo dificultad en reconocer la verdad de mi proclamación. Toda su conciencia aceptó, sin ningún género de duda, que yo era el enviado de Al-lah el Todopoderoso, y que mi proclamación era verdadera. Empezó a leer mis libros con gran amor, y su alma, que ya era pura y completa, se sentía tan atraída hacia mí, que le era difícil permanecer lejos de mí y deseaba conocerme. Como resultado de esta gran atracción, amor y devoción, tomó la decisión de realizar el Hayy. Para obtener el permiso del Estado de Kabul le pidió al Amir de Afganistán que le permitiese ir de viaje. Dado que el Amir de Kabul lo consideraba un erudito bondadoso y el líder de todos los ulemas, no solo le dio el permiso, sino también ayuda económica. Al obtener dicho permiso, se dirigió a Qadián. Cuando nos conocimos, juro en nombre de Dios en cuyas manos está mi vida, que encontré en él tal devoción hacia mí y tal convencimiento de la verdad de mi proclamación, que es imposible que otra persona lo pudiera superar. Lo encontré lleno de amor hacia mí de la misma manera que un frasco está lleno de su perfume. Al igual que su rostro, encontré su corazón totalmente iluminado. (Tadhkiratush-Shahadatain, p. 7, Ruhani Jaza´in, vol. 20, p. 9-10).

El Mesías Prometidoas escribe, de nuevo, sobre Hazrat Jalifatul Masih Ira, de la siguiente manera:

Ahora lo único que puedo hacer es expresar mi gratitud a Dios Todopoderoso por Su misericordia y Su Gracia, y por no haberme dejado solo. Aquellos que mantienen una relación de hermandad conmigo y se han unido a mi Movimiento, que ha sido establecido por Dios Todopoderoso, han desarrollado virtudes maravillosas de amor y devoción hacia mí. No es debido a mi duro trabajo, sino debido a la bondad especial de Dios Todopoderoso, que me ha bendecido con estas almas veraces.

Antes de nada, quiero mencionar con gran placer en mi corazón, a un hermano espiritual cuyo nombre, como la luz de su devoción, es Nur Din. Observo siempre con gran respeto, algunos de sus servicios prestados de manera devota a la propación y publicación del Islam, gastando su fortuna ganada de manera tan justa. Desearía yo también ser capaz de realizar tales servicios. En su corazón hay tal pasión por apoyar la religión (del Islam) que cuando pienso en ello, viene a mi mente el Poder y la Gloria de Dios. Me quedo maravillado al ver cómo Al-lah el Todopoderoso atrae hacía Sí mismo a Sus siervos, y cómo éstos están siempre dispuestos a gastar todas sus riquezas, (todo lo que poseen), todas sus facultades y todos sus medios, en obediencia a Al-lah y a Su Mensajerosa. Sé por propia experiencia, y no solo porque tengo de él una excelente opinión, que él no solo está dispuesto a gastar su fortuna en mi camino, sino que también está dispuesto a sacrificar su vida y su honor. Si se lo hubiera permitido, igual que con su comunión espiritual, hubiera pasado todo su tiempo en mi compañía, tras haber entregado todo lo que posee en este camino. Como ejemplo, más abajo escribo para los lectores unas líneas de sus cartas, de modo que puedan conocer hasta qué punto mi hermano Molvi Hakim Nur-ud-Din de Bhera, médico del Estado de Yammu, ha progresado en su amor y devoción. He aquí algunos ejemplos de sus cartas:

Mi maestro, mi Imam, mi guía espiritual, que la paz sea con usted y también la Misericordia y Bendiciones de Al-lah el Todopoderoso. Venerado Señor, rezo para que pueda permanecer siempre en su compañía, de manera que yo pueda alcanzar del Imam Mahdi de esta época todos los objetivos por los que él ha sido designado Mujadid (Reformador). Si me lo permite, puedo renunciar a mi trabajo y pasar todo mi tiempo en su compañía. Si usted me lo ordena, renunciaría a todas mis relaciones mundanas y viajaría por el mundo invitando a la gente a la verdadera religión, y estoy dispuesto a entregar mi vida para este propósito. Estoy completamente consagrado a usted. Todo lo que tengo es suyo y no mío. Hazur: mi mentor, mi guía, pido de corazón que me permita gastar toda mi fortuna y posesiones en la propación de la religión (del Islam), pues entonces consideraré haber alcanzado el objetivo de mi vida….Siento que tengo una relación muy cercana con usted, al igual que (Hazrat Umar) Faruqra la tuvo (con el Santo Profetasa), y estoy dispuesto a sacrificar todo lo que poseo por su causa. Rece por mí para que mi en muerte me cuente entre los veraces.

La verdad, la valentía, la simpatía y la devoción de Molvi Sahib (Nur-ud-Din) se desprenden de sus palabras; pero se hace plenamente aparente en sus servicios y actos sinceros. Con plena franqueza y amor, desea sacrificar incluso las necesidades básicas de la vida de su familia. Su espíritu, pleno de amor y éxtasis, le está induciendo a hacer más de lo que está en su poder. Está consagrado al servicio, todo el tiempo y en cada instante. (Fath-he-Islam, p. 59-63, Ruhani Jazain, vol.3, p. 35-37)

En respuesta a una crítica, el Mesías Prometidoas escribió:

Decís que en nuestra Comunidad solo Hakim Molvi Nur-ud-Din es un hombre de acción, y los demás no. No sé cómo inventáis tales alegatos. Puedo afirmar bajo juramento que en nuestra Comunidad hay, al menos, cien mil personas que han creído realmente en mí, y que realizan actos virtuosos. Algunas veces, cuando me oyen hablar, se abruman tanto, que sus ropas se empapan de lágrimas. Observo un cambio tan grande en miles de mis seguidores que los considero mil veces mejores que los seguidores que creyeron a Moisés durante su vida. En sus rostros percibo la luz de la fe y la virtud, al igual que la de los Compañerosra del Santo Profetasa­. Habrá algunas personas que carezcan de buenas cualidades debido a ciertos defectos inherentes, pero esto sería sólo la excepción.

Luego dice:

Observo que el progreso de mi Comunidad en virtudes y buena moral es un milagro. Miles de nuestros miembros están completamente entregados. Si los llamo hoy para que renuncien a todas sus pertenencias, están preparados para hacerlo. Aun así, los exhorto para que sigan perfeccionándose. No voy a hablar de sus virtudes, pero me siento muy feliz en mi corazón. (Siratul Mehdi, Parte I, p. 165)

Obligaciones para los descendientes de antepasados virtuosos

Tan solo he presentado algunos ejemplos. Cientos de miles de ejemplos similares se pueden hallar entre los miembros de esta querida Comunidad del Mesías Prometidoas. Él habló de cientos de miles en su época, pero ahora el número de miembros que han instituido un alto nivel de devoción y sacrificio ha aumentado aún más. Hay muchas personas cuyas muestras de fidelidad, sinceridad, amor y obediencia no han salido a la luz. Estas personas permanecieron en silencio mientras ofrecían su amor, afinidad, obediencia y lealtad. Los descendientes de estas personas tan devotas deben anotar los eventos de sus vidas y entregárselos a la Yama’at para poder registrarlos. Deben continuar con éstas tradiciones en sus familias y narrar a sus hijos los ejemplos de sus mayores, instando a que prosigan realizando buenas obras. Al mismo tiempo que envidiamos a nuestros mayores y el modo en que sus sacrificios les hicieron beneficiarios de las plegarias del Imam de la época, debemos de recordar que incluso hoy día tenemos la oportunidad de beneficiarnos de tales plegarias. Avanzad y estableced nuevos ejemplos de fidelidad, devoción, obediencia, afiliación y amor, y convertíos en los receptores de la Gracia de Al-lah el Todopoderoso. Recordad que mientras continuemos estableciendo semejantes ejemplos, la oposición mundana no puede dañarnos en absoluto. Siempre tened presente estas palabras del Mesías Prometidoas:

“Si tu relación con el cielo es segura, la tierra no puede hacerte ningún daño”

Reconocimiento por parte de los no-áhmadis

Los no-áhmadis también observan estos cambios y admiten percatarse de los hechos. Estos cambios eran tan claros y evidentes, que se vieron obligados a admitir que, al aceptar al Imam de la época, los áhmadis habían experimentado muchos cambios positivos. No obstante, han persistido en su propio rechazo. Presentaré ahora algunos ejemplos de su reconocimiento.

Alamah Iqbal escribe:

En el Punjab el tipo de carácter esencialmente musulmán ha hallado una expresión poderosa en la denominada secta Qadiani. (La Comunidad Musulmana- Un estudio Sociológico por Alamah Dr. Mohammad Iqbal. Editado con Introducción, Dr. Muzafar ‘Abbas, Maktabah-e-‘Aliyah, Urdu Bazar, Lahore, p. 23)

Alamah Niaz Fateh Puri escribió sobre el Mesías Prometidoas:

No podemos negar, en absoluto, que ciertamente rejuveneció el carácter islámico, y estableció una Comunidad cuya vida se puede considerar un verdadero reflejo de la noble moralidad del Santo Profetasa. (Mulahazat-e-Niaz Fateh Puri, p. 29, compilado por Mohammad Aymal Shahid, M.A., publicado en 1968)

El editor del periódico The Statesman de Delhi escribió que en la santa ciudad de Qadian nació un Profeta indio, que impregnó su entorno con su piedad y carácter. Estas cualidades se reflejan en las vidas de cientos de miles de sus seguidores.[18] (The Statesman, 12 de Febrero, 1949, Dr. Shanker Das Mehra, M.B.B.S; Delhi, p. 27-28. De Ahmadiyyah Movement in India por Barakat Rayeki, B.A. publicado por Mirza Wasim Ahmad, 5ª edición 1958, 2)

Abdur Rahim Ashraf Azad escribe sobre la revolución creada por la Yama’at Ahmadía:

Son miles las personas que renunciaron a sus familias por esta nueva fe, tolerando pérdidas materiales y sacrificando sus riquezas y su vida. No tenemos reparos en admitir que un número significativo de personas qadianis creen sinceramente que esto es la verdad, y ofrecen el sacrificio de su fortuna, vida, medios materiales y relaciones. Algunos de sus miembros sufrieron la pena de muerte en Kabul, y muchos de ellos aceptaron la pobreza en regiones lejanas del extranjero. (Al-Minber Semanal, Lyalpur, 3 de Marzo, 1952, p. 10)

A pesar de todos estos elogios, no han tenido la fortuna de aceptar al Mesías Prometidoas. Alabado sea Al-lah el Todopoderoso, pues nuestra fe se ha fortalecido con su confesión. ¡Que Al-lah el Todopoderoso aumente aún más nuestra fe y convicción! ¡Que Él nos ayude para que podamos cumplir con felicidad todas y cada una de las condiciones del juramento del Bai’at considerándolo nuestro deber! ¡Que Al-lah el Todopoderoso esté orgulloso de nosotros! ¡Amin!

[1] Lícito, correcto.

[2] Juramento de iniciación en la Comunidad

[3] Ley islámica

[4] ni te desobedecerán en lo que es justo.

[5] Exhórtales a hacer lo correcto.

[6] (al-Nūr, 24:54)

[7] Relato del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él)

[8] Oración de carácter voluntario que se ofrece antes de la salida del sol.

[9] Nación

[10] Juramento para unirse a la Comunidad Ahmadía.

[11] La forma de actuar del Santo Profeta.

[12] Oración del alba

[13] Asociar participes a Dios

[14] No hay nadie digno de ser adorado sino Al-lah

[15] Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él) es Su Mensajero

[16] En verdad, para quien comparezca ante su Señor como pecador, para él será el Infierno: y en él ni morirá ni vivirá. (Ta Ha 20:75)

[17] Quien mate intencionadamente a un creyente. (al-Nisa’, 4:94)

[18] Esto ha sido traducido desde urdu y ha de ser entendido como una paráfrasis y no como una cita exacta del texto inglés.

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