En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Extractos de los libros originales mencionados por el autor de “Jesús en la India”

1

Conferencias sobre el origen y expansión de la religión ilustrados en algunos lugares en la Historia del Budismo Hindú, por T. W. Rhys Davids, (the Hibbert Lectures, 1881), (Williams & Norgate, Londres, 1891)

Página 147. “Todo esto es especialmente interesante desde el punto de vista comparativo. Es una expresión del punto de vista budista que excluye la teoría de una deidad suprema, de una idea muy similar a la que se expresa en los escritos de la civilización, cuando Cristo se representa como la Manifestación de Dios al hombre, el Logos, la palabra de Dios hecha carne, el Pan de Vida. Y no es una simple casualidad que los seguidores heterodoxos de ambas religiones hayan utilizado posteriormente a Buda y las concepciones del Logos como base para sus teorías sobre la emanación. No es más que un nuevo ejemplo de la manera en que ideas similares, en mentes constituidas de modo similar, llegan a ser modificadas de maneras muy parecidas. El Cakka-Vatti Buda fue para los primeros budistas lo que el Mesías Logos sería para los primeros cristianos. En ambos casos, las dos ideas se superponen, se unen entre sí y se suplementan. En los dos casos, ambas combinadas cubren prácticamente el mismo terreno en la medida en que lo permiten las diferentes bases de las dos enseñanzas. Es el círculo de ideas de Cakka-Vatti Buda en un caso, y el del Mesías Logos en el otro, el que influye principalmente para determinar la opinión de los primeros discípulos respecto a la persona de su Maestro. El método seguido en las primeras biografías cristianas de sus maestros respectivos fue la misma y produjo los mismos resultados; aunque los detalles no sean totalmente idénticos en ambos casos.”

2

Budismo, en Relación con el Brahmanismo e Hinduismo y en Contraste con la Cristiandad, de Sir Monier-Williams, K.C.I.E, segunda edición. (John Murray, Londres 1889)

Páginas 134-135. “Dijo de sí mismo (Mahā-vagga 1.6.8): “Soy el dominador de todo (sabbābhibhū); el omnisciente; no tengo mancha, a través de mí poseo el conocimiento; no tengo rival (patipuggalo); soy el jefe Arhat, el mayor maestro. Soy el único absolutamente sabio (sambuddha); soy el conquistador (Jina); todos los fuegos del deseo se apagan (sitibhuto) en mí; tengo el Nirvana (nibbuto).”

Página 135 (pie de página). “En realidad Gautama permaneció como Bodhi-sattva hasta que cumplió treinta y cuatro o treinta y cinco años, cuando alcanzó la iluminación perfecta y el budismo.”

Página 126. “1. No matéis ninguna cosa viva. 2. No robéis. 3. No cometáis adulterio. 4. No mintáis. 5. No toméis bebidas demasiado fuertes… 6. No comáis nada excepto en las horas indicadas. 7. No hagáis uso de juramentos, ornamentos ni perfumes. 8. No utilicéis una cama alta o ancha sino sólo una esterilla en el suelo. 9. Absteneos del baile, el canto, la música o los espectáculos mundanos. 10. No poseáis oro o plata de ningún tipo, ni aceptéis ninguno. (Mahā-vagga 1.56). (Este Dasa-sīla Budista podría haber sido extraído del Decálogo Mosaico)”.

Páginas 45-47. Los primeros discípulos de Buda no eran pobres, pues el sexto que iba a ser admitido en los Sangha era un joven de noble estirpe llamado Yasa… Al enviar a estos seis monjes para proclamar su propio evangelio de liberación, se dirigió a ellos de esta forma:

“Me he liberado de todos los grilletes, humanos y divinos (pág. 127). Vosotros, monjes, también os habéis liberado de los mismos grilletes. Salid y deambulad por todas partes, movidos por la compasión hacia el mundo y deseando el bienestar de los dioses y los hombres. Salid, uno por uno, en direcciones diferentes. Predicad la doctrina (Dharmam) saludable (kalyāna) en su principio, mitad y final, con su espíritu (artha) y con su letra (vyañjana). Proclamad una vida de perfecta moderación, castidad y celibato (brahmaćariyam). Yo también saldré para predicar esta doctrina.” (Mahā-vagga I. II. I)

Cuando partieron sus monjes misioneros, el mismo Gautama también les siguió pero no después de que Mara (pág. 41) le hubiera tentado de nuevo. Tras abandonar Benarés volvió a Uruvela, cerca de Gaya. Allí convirtió primero a treinta jóvenes ricos y después a un millar de brahmanes ortodoxos, dirigidos por Kasyapa y sus dos hermanos, que mantenían un fuego sagrado (Brahmanismo, página 364). La cámara de fuego estaba hechizada por una serpiente endemoniada llameante. Buda solicitó ocupar la habitación por una noche, luchó contra la serpiente y se recluyó en su propio cuenco de limosnas. Después mostró otros milagros (que se dice que superan los 3500 en número)…

Estando en la colina Gayasisa con ellos (Brahma-yoni), cerca de Gaya, predicó su “ardiente” sermón del fuego (Mahā, volumen I. 21): “Monjes, todo está ardiendo (ādittam=ādīptam). El ojo está ardiendo, las formas visibles están ardiendo, la sensación producida con el contacto de las cosas visibles están ardiendo con el fuego de la lujuria (deseo), del aborrecimiento y la falsa ilusión (rāgagginā dosagginā mohagginā), con el nacimiento, con la vejez (jaraya), la muerte, las penas, lamentaciones y dolores, con angustia (domanassehi) y desesperación (upāyāsehi). El oído está ardiendo, los sonidos están ardiendo; la nariz está ardiendo, los olores están ardiendo; la lengua está ardiendo, los sabores están ardiendo; el cuerpo está ardiendo, los sentidos están ardiendo. La mente está ardiendo, las ideas están ardiendo… Todo está ardiendo con el fuego de la avidez y la lujuria. Oh monjes, al observar esto, el discípulo noble e instruido, se distancia (o siente repulsión) del ojo, se distancia de las cosas visibles, se distancia del oído, se distancia de los sonidos, se distancia de los olores, se distancia de los sabores, se distancia del cuerpo, se distancia de la mente. Cuando está así distanciado, se libera de la pasión y la lujuria. Cuando está liberado, se da cuenta de que su tarea ha culminado, de que ha vivido una vida de austeridad y castidad (brahmaćariyam) y que el renacimiento está terminado”.

Se dice que este sermón del fuego -que es la clave del significado del Nirvana- fue inspirado por la visión de un incendio. Gautama tenía la costumbre de inculcar ideas en sus oyentes señalando objetos visibles. Compara la vida a una llama; y el meollo del discurso consiste en extinguir el fuego de la lujuria, y así, el fuego de toda la existencia, y recalcar la importancia del sacerdocio y el celibato para alcanzar este objetivo.

Contrastan con el Sermón de la Colina de Cristo las palabras dirigidas a la multitud (no a los monjes); “Benditos sean los puros de corazón, porque ellos verán a Dios”. Buda y sus seguidores partieron después para Rājagriha”.

3

Budismo: Un esbozo de la Vida y Enseñanzas de Buda, de T. W. Rhys Davids M. A. Ph. D. (Sociedad para la promoción del conocimiento cristiano, Londres 1882).

Página 183: “Su madre fue la mejor y la más pura de los hijos del hombre.”

En la nota a pie de página de la página 183, Davids menciona a San Jerónimo: “San Jerónimo dice (Contra Jovian, bk. 1): “Se considera una tradición entre los Gimnosofistas de la India que Buda, el fundador de su sistema, nació de una virgen de su estirpe”.

4

La Vida de Buda y la Temprana Historia de su orden, obtenida de obras tibetanas en Bkah-Hgyur y Bstan-Hgyur, traducido por Woodville Rockhill (Trubner y Co. Londres, 1884).

Página 32. “En Kapilavastu había llegado el rumor de que el príncipe había muerto por exceso de sus penitencias, y toda la corte se sumió en la desesperación, y todas las mujeres cayeron desmayadas en el suelo. Sin embargo poco después llegó la noticia de que había alcanzado la iluminación, y fue grande el regocijo por todas partes.”

Página 141. “En cuanto el Bendito expiró, la inmensa tierra tembló y cayeron rayos y los dioses del cielo gritaron con (o como) el sonido del tambor (f. 635a). Entonces, el venerable Mahâkâçyapa se detuvo en el bosque de Bambú, Kalantakanivasa, en Râjagriha, y cuando la tierra trepidó intentó averiguar la razón, y vio que el Bendito había fallecido…”

5

Buda: Su Vida, Su doctrina, sus cánones, por el Dr. Hermann Oldenberg. Traducido del alemán por William Hoey, M.A., D. Lit (Williams & Norgate, Londres 1882).

Página 142. “En relación con una profecía de Buda en relación con Metteyya, el siguiente Buda, que en un futuro lejano aparecerá en la tierra, se dice: “Será el jefe de un grupo de discípulos que se contarán por centenares de millares, al igual que yo soy ahora el jefe de grupos de discípulos que se cuentan por centenares.” Cakkavattisuttanta.”

Página 149. “En relación con la mujer y el hijo de Buda, el principal pasaje es “Mahâvagga”, i, 54. Rahula es mencionado frecuentemente en los textos Sutta como hijo de Buda, sin adscribírsele ningún papel sobresaliente entre los círculos de los discípulos según la tradición antigua.”

Página 103. “Él (Buda) dice: “Me ha nacido Rahula, me han sido forjados unos grilletes.”

Página 103 (pie de página). “En el nombre Rahula hay una cierta alusión a Raha, el sol y la luna que someten (oscurecen) al demonio.”

6

Tíbet, Tartaria y Mongolia; su condición política y social existente, y la religión de Booth, de Henry T. Prinsep Esq., segunda edición (H. Allen & Co, Londres 1852).

Páginas 12-14. “Los primeros viajes al Tíbet que nos han sido transmitidos son los de los Padres Jesuitas, Grueber y Dorville, que volvieron de China por esa ruta en el año 1661, justo cuatrocientos años después del viaje a oriente de Marco Polo. Fueron los primeros cristianos europeos que se sabe que penetraron en las partes más pobladas del Tíbet, ya que el viaje de Marco Polo fue, como hemos indicado, hacia el noroeste por las fuentes del Oxus. El Padre Grueber quedó profundamente impresionado por la extraordinaria similitud que encontró tanto en la doctrina como en los ritos de los budistas de Lassa, con los de su propia fe romana.

Observó primero que la ropa de los Lamas correspondía a la que podemos ver en las pinturas antiguas como vestiduras de los apóstoles. 2º, que la disciplina de los monasterios y de las diferentes órdenes de Lamas o sacerdotes tenía el mismo parecido con la de la Iglesia Romana. 3º, que la noción de la encarnación era común a ambos, así como la creencia en el paraíso y el purgatorio. 4º, observó que ofrecían sufragios, limosnas, oraciones y sacrificios por los muertos, como los católicos romanos. 5º, que tenían conventos, llenos de monjes y frailes en número de 30.000, cerca de Lassa, que profesaban todos los tres votos de pobreza, obediencia y castidad, como los monjes romanos, además de otros votos, y 6º, que tenían confesores, con licencia de los lamas superiores u obispos, y estaban así facultados para recibir confesiones, imponer penitencia y dar la absolución. Además de todo ello, encontró en la práctica del uso del agua bendita, el servicio religioso con cantos alternados y la oración por los muertos una perfecta semejanza en las costumbres de los grandes lamas a los de las diferentes órdenes de la jerarquía romana. Estos primeros misioneros dedujeron, de lo que vieron y oyeron, que los antiguos libros de los lamas contenían huellas de la religión cristiana que, en su opinión, debió haber sido predicada en el Tíbet en la época de los Apóstoles.”

Además, en relación con el advenimiento de un Salvador, el autor, H.T. Prinsep, escribe en el mismo libro (Tíbet, Tartaria y Mongolia) en la página 171:

“La esperanza general del nacimiento de un gran Profeta, Rescatador o Salvador, a la que incluso Tácito llega a aludir, que prevalecía en el período en que apareció el fundador de la religión cristiana era, sin duda alguna, de origen budista, y no se limitaba en absoluto a los judíos ni se basaba únicamente en las profecías de sus Escrituras.”

Como nota a pie de página el autor escribe además en la página 171:

“El advenimiento de otro Buda mil años después de Gotama o Sakhya Muni está claramente profetizado en el Pitakattayan y el Attha-Katha. El mismo Gotama declara ser el vigesimoquinto Buda y dice: “Aún tiene que venir Bagawa Metteyyo.” El nombre Metteyyo guarda un parecido extraordinario con Mesías.”

7

Un Registro de la Religión Budista practicado en la India y en el Archipiélago Malayo, (671-695 d.C.) de I-Tsing, traducido por J. Takakusu, B.A., Ph. D. (Oxford, Clarendon Press, 1896).

Páginas 223-224: “Es efectivamente curioso encontrar el nombre del Mesías en un libro budista, aunque el nombre aparece accidentalmente. El libro se llama Nuevo Catálogo de los Libros Budistas, recopilado en el período Cheng Yuan (785-804 d.C.), en la nueva edición japonesa de los Libros Budistas Chinos (Biblioteca Bodleiam, Jap, 65 DD, p. 73. Este libro no está en el catálogo de Nanjio).

“Además, el Sanghârâma de Sâkya y el monasterio de Ta-chin (Siria) difieren mucho en sus costumbres, y sus prácticas religiosas son totalmente opuestas entre sí. King-ching (Adán) debió transmitir las enseñanzas del Mesías (Mi-Shi-ho) y Sâkyaputriya-Sramanas propagaría los sutras de Buda.”

8

El Siglo Diecinueve: Una revisión mensual, editado por James Knowles, Vol. XXXVI, Julio-Diciembre 1894) (Sampson Low, Marston & Co. Londres 1894)

Página 517: “Sin embargo, N. Notovich, aunque no se llevó los manuscritos a su país, en todo caso los vio y, por desconocer el idioma tibetano, hizo que el texto fuese traducido por un intérprete y publicó 70 páginas él mismo en francés en su “Vie Inconnue de Jésus-Christ”. Evidentemente estaba preparado para el descubrimiento de una vida de Cristo entre los budistas. Posteriormente, se han señalado con frecuencia las semejanzas entre cristianismo y budismo, y la idea de que Cristo estuviese influenciado por las doctrinas budistas se ha planteado más de una vez por escritores populares. Hasta ahora, la dificultad era la de descubrir cualquier canal histórico real a través del cual el budismo hubiera podido alcanzar Palestina en la época de Cristo. N. Notovich piensa que el manuscrito que encontró en Himis explica la materia del modo más simple. Es indudable, afirma, la existencia de una laguna en la vida de Cristo, por ejemplo, desde los quince a los veintinueve años. Durante esa misma época, la nueva Vida de Cristo encontrada en el Tíbet afirma que Cristo estaba en la India, que estudió el sánscrito pali, que leyó los Vedas y el Canon Budista y volvió después a través de Persia hasta Palestina para predicar el Evangelio. Si entendemos bien a N. Notovich, esta vida de Cristo fue tomada de las narraciones de algunos comerciantes judíos que llegaron a la India inmediatamente después de la crucifixión (p. 237). Estaba escrita en pali, el idioma sagrado del budismo meridional; los papiros fueron llevados posteriormente de la India al Nepal y Makhada (Quaere: Magadha) hacia el 200 d.C. (pág. 236) y de Nepal al Tíbet, y en la actualidad se conservan cuidadosamente en Lassa. Según afirma, se encuentran traducciones tibetanas del pali en diversos monasterios budistas, y entre otros en Himis. Son estos manuscritos tibetanos los traducidos en Himis para N. Notovich mientras reposaba en el monasterio con una pierna rota, y de estos manuscritos basó su nueva Vida de Jesucristo, que publicó en francés, con una narración de sus viajes. Este volumen, que ha pasado ya a través de diversas ediciones en francés, será muy pronto traducido al inglés.”

9

El Misterio de las Épocas, contenido en la Doctrina Secreta de todas las Religiones, de María, Condesa de Caithness, Duquesa de Pomár (C. L. H. Wallace, Editorial de Reforma Filantrópica, Oxford Manson, W. Londres 1887).

En la página 145 la autora dice sobre el Budismo: “…es el cristianismo de oriente y como tal, incluso mejor conservado que el cristianismo, el budismo de occidente.”

10

Viajes en el Imperio Mogol, 1656-1668 d.C, de Francois Bernier traducido de la versión de Irving Brok y comentado por Archibald Constable, 1891. Segunda edición, revisado por Vincent A. Smith, M.A. (Imprenta de la Universidad de Oxford 1916).

Página 430. “Sin embargo, en este país se encuentran muchas señales del judaísmo. Al entrar en el Reino después de cruzar las montañas de Pire-Penjale, los habitantes de los pueblos fronterizos me llamaron la atención por su aspecto físico similar al de los judíos. Su porte y maneras, y esa peculiaridad indescriptible que permite a un viajero distinguir a los habitantes de diferentes naciones, todo ello parecía pertenecer a ese antiguo pueblo. Y no debéis achacar lo que digo a mera fantasía, ya que el aspecto judío de esos campesinos fue ya observado por nuestro Padre Jesuita, y por varios europeos que visitaron Cachemira mucho antes que yo.”

11

Un Viaje de Bengala a Inglaterra a través de la parte Norte de la India, Cachemira, Afganistán y Persia y de Rusia a través del Mar Caspio, de George Forster, vol. II (R. Faulder and Son, Londres, 1808).

Página 23. “Al ver por primera vez a los habitantes de Cachemira en su propio país, imaginé por su garbo, por el estilo y manera, de aspecto largo y grave, y las formas de sus barbas, que había llegado a un pueblo judío.”

12

Razas de Afganistán, una breve narración de las naciones principales que habitaban en aquel país, por el jefe de los servicios médicos H.W. Bellews, C.S.I., (Thacker Spink & Co. Calcuta, 1880).

Página 15. “Las tradiciones de este pueblo los remontan a Siria como país de su residencia en la época en que fueron llevados a cautividad por Bukhtanasar (Nabucodonosor) e instalados como colonos en diferentes partes de Persia y Media. Desde allí emigraron a oriente en algún período posterior hasta la región montañosa de Ghor, en donde fueron llamados por los pueblos vecinos “Bani Afghan” y “Bani Israel”, o hijos de Afghan e hijos de Israel. En apoyo de esto contamos con el testimonio del profeta Esdras, en el sentido de que las diez tribus de Israel que fueron llevadas a cautividad huyeron posteriormente y encontraron refugio en el país de Arsareth, que se supone que coincide con el país de Hazara de la actualidad y del que forma parte la región de Ghor. En el Tabacati Nasiri —una obra histórica que contiene, entre otra información, una narración detallada de la conquista de este país por Changhiz Khan— se afirma igualmente que en la época de la dinastía Shansabi nativa existía un pueblo llamado Bani Israel que vivía en ese país, y que algunos de ellos estaban dedicados intensamente al comercio con las regiones vecinas.

Esta gente se hallaba establecida en el país de Ghor, al este de Herat, en la época en que Muhammad anunció su misión como Profeta de Dios, alrededor del 622 d.C. Y fue allí donde Khalid bin Walid, un líder de la tribu quraichita de los árabes, se dirigió a ellos con las noticias de la nueva fe y con una invitación a unirse a las filas del Profeta”.

Página 16. “…la misión de Khalid no fracasó, pues regresó con el Profeta acompañado por una delegación de seis o siete hombres representantes del pueblo afgano junto con sus seguidores cuyo número ascendía a setenta y seis personas. El jefe o líder de este grupo se llamaba Kais o Kish.

Las tradiciones de esta gente se mantuvieron hasta el punto de que Kais y sus compañeros lucharon con tanto éxito por la causa del Profeta, que Muhammad, al despedirles de sus hogares, les entregó generosas ofrendas, les felicitó por su valentía y, dándoles bendiciones, predijo un futuro próspero para su nación y les prometió que sus jefes se distinguirían por el título de Malik (o rey) hasta la posteridad. Al mismo tiempo el Profeta, como señal de favor y distinción, se complació en cambiar el nombre hebreo de Kais al árabe de Abdur Rashid –“el siervo de la auténtica guía”- y, exhortándole a intentar convertir a su gente, le otorgó el título de “pahtan” —un término que los eruditos afganos afirman que es una palabra siria que significa el timón de un barco— pues el nuevo prosélito estaba destinado a guiar a su pueblo de la forma en que debería hacerlo.”

Página 17. “No se sabe en qué periodo los afganos de Ghor avanzaron y se establecieron en el país de Kandahar, que es ahora su patria. De los escritos de los primeros historiadores Muhammadianos se deduce, no obstante que fue en el primer siglo de su era…”

Página 19. “Se dice que Kais contrajo matrimonio con una hija de Khalid bin Walid, quien anunció a su gente la buena nueva del Profeta y su doctrina, y tuvo tres hijos de ella, a quienes llamó respectivamente Saraban, Batan y Ghurghusht… Los auténticos afganos —los Bani Israil, como se denominan a sí mismos para distinguirse especialmente de todas las demás secciones de la nación— se consideran descendientes de Saraban a través de sus dos hijos, Sharjyún y Khrishyún.”

Página 24. “Los Muhammadianos de Asia Menor y los países occidentales llaman al afgano Sulemani.”

13

Enciclopedia de la India y del Asia Oriental y Meridional de Balfour, Edward, Jefe de los Servicios Médicos, volumen I, tercera edición. (Bernard Quaritch, Londres 1885).

Página 31 (Bajo el título de “Afganistán”). “Pukhtun es el nombre nacional de los afganos propiamente dicho; pero afganos y patanes se denominan también a sí mismos Bani-Israel, y algunos reivindican una descendencia directa de Saúl, rey de Israel. Pukhtun es la persona y pukhtana el nombre colectivo de los afganos. Esta palabra se describe como de origen hebreo (ibrani), aunque algunos de ellos afirman que se deriva del sirio (suriani) y significa entregado y liberado. Se dice igualmente que el término de afgano tiene el mismo significado. Según una tradición, la madre de Afghan o Afghana, a su nacimiento, exclamó “Afghan”, soy libre y le daré este nombre. Otra tradición es que en los dolores del parto exclamó “Afghan, Afghan, o Fighan, Fighan”, palabras que en persa significan “¡Ay!”. Se dice que Afghan es únicamente el nombre de los descendientes de Kais. Se dice que el término de Pathan procede de Pithan, una denominación titular que al parecer fue otorgada por Muhammad a un afgano llamado Kais.

Su origen está envuelto en el misterio, pero algunos autores los consideran descendientes de una de las diez tribus de Israel y esta es la opinión de incluso algunos afganos. Varios autores consideran que esta nación no es de origen judío, sino que quienes introdujeron la religión mahometana entre ellos eran judíos conversos.”

Página 34. “Entre los Yusufzai ningún hombre ve a su esposa hasta que no han terminado las ceremonias del matrimonio, y en todos los Bardurani existe una gran reserva entre el momento en que las partes se comprometen y el matrimonio. Algunos de ellos viven con su futuro suegro y se ganan el pan por sus servicios, como hizo Jacob cuando quiso casarse con Raquel, sin ver siquiera el objeto de sus deseos… Entre los afganos, al igual que entre los judíos, se considera que corresponde al hermano del fallecido casarse con su viuda, y es una afrenta mortal para el hermano que cualquier otra persona contraiga matrimonio con ella sin su consentimiento.”

14

Narración de una Misión a Bujará en los años 1843-1845, para averiguar el paradero del Coronel Stoddart y el Capitán Conolly, por el Rev. Joseph Wolf, D.D.LL.D. Vol. I 2ª Edición (John W. Parker, Londres, 1845).

Página 7. “En diversas conversaciones con afganos en Khorassaun y en otros lugares supe que algunos de ellos se sienten orgullosos de su origen como hijos de Israel, pero dudo de la verdad de esa tradición parcial.”

Página 13. “Todos los judíos del Turquestán afirman que los turcomanos son descendientes de Torgamah, uno de los hijos de Gomar, mencionado en Génesis 10:3.”

Página 14-16. “Los judíos de Bujará son 10.000 en número. El Jefe Rabbi me aseguró que Bujará es el Puerto y el Balkh el Halah, del 2º Libro de los Reyes 18:6, pero que en el reinado de Gengis Jan perdieron todas sus narraciones escritas. En Balkh, los mul-lahs musulmanes me aseguraron que fue construido por un hijo de Adán, que su primer nombre había sido Hanakh y después Halah, aunque los escritores posteriores lo llamaron Balakh o Balkh. Los judíos, tanto de Balkh como de Samarcanda, afirman que Turquestán es la Tierra de Nod, y Balkh, en donde tiempo atrás existió Nod… En Bujará se remonta a tiempos muy antiguos la tradición de que algunas de las Diez Tribus están en China. He preguntado a los judíos de aquí sobre diversos puntos de la interpretación de las escrituras, especialmente el más importante, que aparece en Isaías 7:14: Virgen. Lo tradujeron como hacemos nosotros los cristianos e ignoran totalmente la importante controversia entre judíos y cristianos sobre este punto.

“Conseguí un pasaporte del Rey después de esta interesante estancia, y crucé después el Oxus llegando a los pocos días al Balkh y, desde aquella ciudad, en donde me reuní también con los hijos de la diáspora de Israel, me dirigí a Muzaur… Algunos afganos afirman descender de Israel. Según ellos, Affghaun era sobrino de Asaf, hijo de Berachia, que construyó el templo de Salomón. Los descendientes de este Affghaun, judíos, fueron llevados a Babilonia por Nabucodonosor, desde donde se trasladaron a las montañas de Ghoree, en Afganistán, pero en la época de Muhammad se hicieron mahometanos. Muestran un libro Majmua Alansab, o Colección de Genealogías, escrito en persa.”

Página 17. “A continuación me dirigí a Peshawar. Aquí me fue igualmente leído el libro singular sobre el origen de los afganos, el libro pashto de Khan Jehaun Loote. La narración de este libro está de acuerdo con la de MSS, Teemur Nameh y Ketaub Muhakkek Toose. Consideré que la fisonomía general no era judía, pero me maravilló la semejanza que dos de sus tribus, los Yussuf Szeye y los Khaibari, tienen con los judíos. Los Kaffre Seeah Poosh, aunque son afganos, se diferencian notablemente del resto de su país. Muchos viajeros los han considerado descendientes del ejército de Alejandro, pero ellos no aceptan esta opinión.”

Página 18. “He pensado siempre que los Kaffre Seeah Poosh eran descendientes de Israel, y algunos de los más sabios judíos de Samarcanda son de mi opinión.”

Páginas 19-20. “Me sorprendió descubrir que el Capitán Riley consideraba a los afganos de descendencia judía.”

Página 58. “Pasé seis días con los hijos de Rechab (Beni Arhab). Con ellos vivían hijos de Israel de la tribu de Dan, que residen cerca de Terim, en Hattramawt, quienes esperan, al igual que los hijos de Rechab, la rápida llegada del Mesías en las nubes del cielo”.

Página 131. “Es muy notable que el profeta Ezequiel, en el capítulo vigesimoséptimo, versículo decimocuarto, presente una descripción exacta del comercio que mantenían los turcomanos con los habitantes de Bujará, Khiva y Khokand. El Profeta dice: “Ellos, los de la casa de Togarmah (es decir, los turcomanos) comerciaban en sus ferias y mercados con caballos, caballeros y mulas”. Los turcomanos actuales, como los guardias suizos, son mercenarios y se alquilan por pocos tengas al día. Es igualmente notable que oyera tan frecuentemente a los turcomanos llamarse Toghramah, y a los judíos llamarlos Togarmah… Observé las caravanas de camellos que acudían con mercancía desde Cachemira, Kabul, Khokand, Khetay y Orenbough, como dice el pasaje de Isaías 9:6: “La multitud y los camellos te cubrirán, los dromedarios de Media y Efah, y todos los de Seba vendrán y te traerán oro e incienso”. Al mencionar el oro, no debo olvidar que cerca de Samarcanda hay minas de oro y turquesas.”

Páginas 236-237. “Unas palabras sobre los caldeos de las montañas del Kurdistán. Estos caldeos, como observó muy bien el tristemente fallecido Dr. Grant, son de origen judío, aunque no puedo llegar a afirmar que sean de las Diez Tribus, ya que desconocen su propia genealogía. En su mayoría son en la actualidad cristianos… Se parecen sobre todo a los protestantes de Alemania e Inglaterra, ya que no tienen imágenes ni monasterios, y sus sacerdotes se casan. No obstante, la dignidad episcopal es hereditaria, así como la de Patriarca, y cuando la madre del Patriarca queda embarazada, se abstiene de beber vino y comer carne; y si le nace un hijo, es el Patriarca, y si es una hija, está obligada a observar virginidad eterna.”

15

Las Tribus Perdidas y los Sajones de Oriente y Occidente, con nuevas perspectivas sobre el budismo y traducciones de Rock-Records de la India, de George Moore, M.D. (Longman, Green, Longman y Roberts, Londres (1861)

Página 143. “Nos sentimos atraídos inmediatamente por un país de enorme importancia en el aspecto actual de Oriente, y es muy interesante para nosotros, ya que encontramos allí a un pueblo que afirma ser los Beni Israel o descendientes de las Diez Tribus, es decir, Afganistán y las regiones adyacentes.”

Página 145. “Las principales razones para pensar que algunos de los pueblos de Bujará y Afganistán son de origen israelita son las siguientes: 1º. Su parecido físico con la raza hebrea. En esta relación, el Dr. Wolff, misionero judío, declara: “Quedé maravillado por el parecido de los Yusufzai (tribu de José) y los Khybere, dos de sus tribus, con los judíos”. Moorcroft declara también hablando de Khyberes: “Son altos y con rasgos especialmente judíos”. 2º. Se denominan a sí mismos Beni Israel, hijos de Israel, desde tiempos inmemoriales. 3º. Los nombres de sus tribus son israelitas, especialmente la de José, que incluye a Efraim (Rev. 7:6-8). En Números 36:5 Moisés habla de Manasseh como de la tribu de los hijos de José, por lo que es evidente que tanto Manasseh como Efraim eran conocidos por el nombre de la tribu de José. 4º. Los nombres hebreos de lugares y personas de Afganistán son mucho más frecuentes de lo que podría explicarse por asociaciones musulmanas; de hecho, estos nombres existían antes de que los afganos se hicieran musulmanes. 5º. Todas las narraciones están de acuerdo en que habitan en las montañas de Ghore desde una antigüedad muy remota. Es cierto que los príncipes de Ghore pertenecían a la tribu afgana de Sooree y que a su dinastía se le reconocía una gran antigüedad incluso en el siglo undécimo. “Parece que antes poseían las montañas de Solimán o Solomán que comprendían todas las cordilleras meridionales de Afganistán.” (Elphinstone) 6º. Afgano es el nombre que otros han dado a su nación, ya que el nombre dado por ellos mismos es el de Pashto, y los doctores Carey y Marshman afirman que el idioma pashto tiene más raíces hebreas que ningún otro.”

Páginas 147-148. “La antigüedad del nombre del país de Cabul o Cabool queda, pues, demostrada; se comprueba igualmente que algunos pueblos peculiares conocidos como “Las Tribus” y “Las Tribus Nobles” vivían allí desde períodos muy remotos. Hay pues pruebas suficientes de que los actuales habitantes de Cabul tuvieran razón en afirmar que, desde las épocas más antiguas de la historia, ellos y sus antecesores habían ocupado Cabul y que desde tiempo inmemorial habían sido conocidos como Las Tribus, esto es, tribus israelitas, tal como actualmente afirman ser ellos mismos… Según Sir W. Jones, las autoridades persas están de acuerdo con ellos en la explicación de su origen; y otras autoridades residentes competentes, como Sir John Malcolm y el misionero Mr. Chamberlain, después de investigar a fondo, nos aseguran que muchos de los afganos proceden indudablemente de la semilla de Abraham.”

16

Las obras de Josephus Flavius, compuestas por Las Antigüedades de los Judíos; una Historia de las Guerras Judías y la Vida de Josephus Flavius, escrito por él mismo. Traducido por el judío William Whiston, A. M., Profesor de matemáticas de la Universidad de Cambridge (Willoughby & Co. Londres 1840).

Página 223. “…las diez tribus se encuentran más allá del Éufrates hasta el momento, y son una inmensa multitud, que no puede calcularse en números.”

17

Narración personal de una visita a Ghazni, Kabul y Afganistán, y a la residencia de la Corte de Dost Mohamed: con apuntes de Runjit Sing, Khiva y la Expedición Rusa, por G.T. Vigne Esq. F.R.G.S. (Whitaker & Co. Londres 1840).

Páginas 166-167. “Mullah Khoda Dad, una persona muy versada en la historia de sus paisanos, me leyó, del Mujma-ul-unsal (Colección de genealogías) la siguiente breve exposición de su origen: “Dicen que el mayor de los hijos de Jacob era Judá, cuyo hijo mayor era Osruk, que era el padre de Oknur, el padre de Moalib, el padre de Farlai, el padre de Kys, el padre de Talut, el padre de Ermiah, el padre de Afghana, de donde procede el nombre de afganos. Era contemporáneo de Nabucodonosor, se llamaba Beni Israel y tuvo cuarenta hijos, cuyos nombres no es necesario incluir aquí. Su trigésimo cuarto descendiente en línea directa, después de un período de dos mil años, fue Kys. Desde Kys, que vivió en la época del Profeta Muhammad, ha habido sesenta y seis generaciones. Sulum, el hijo mayor de Afghan, que vivió en Sham (Damasco) salió de aquel lugar y llegó a Ghura Mishkon, un país cercano a Herat, y sus descendientes se extendieron poco a poco por el país conocido actualmente como Afganistán.”

18

Una Enciclopedia de Geografía Descriptiva y Física, formando un nuevo Nomenclátor General de la Organización Mundial y Diccionario de la pronunciación de James Bryce, M.A., F.G.S). (Richard Griffin & Co. London and Glasgow 1856)

Página 11. “El nombre de afgano no lo utilizan los habitantes del país; se denominan Pashtoon y en plural Pooshtaûneh, de donde procede tal vez el nombre de Putan o Patán, que se les da en la India. Remontan su origen a Saúl, rey de Israel, llamándose ellos mismos Ben-i-Israel. Según Sir A. Burnes, su tradición es que fueron trasladados por el rey de Babilonia de la Tierra Santa a Ghore, viviendo en el noroeste de Kabul y practicando su religión judía hasta el 682 d.C., año en el que fueron convertidos al mahometasnimo por un jefe árabe llamado Khaled-ibn-Abdalla, que se casó con una hija de un jefe afgano. Nunca se han presentado pruebas históricas en apoyo de este origen, y tal vez no sea más que una simple invención, fundada en los hechos mencionados en el 2º Libro de los Reyes XVIII-II. No obstante, podría ser cierto, y todos los viajeros están de acuerdo, en que el pueblo difiere notablemente de las naciones vecinas y tienen entre ellos un origen común. Algunos afirman que se parecen mucho a los judíos en sus formas y rasgos, y están divididos en varias tribus, habitando en territorios separados y permaneciendo prácticamente sin mezclarse entre ellos.

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Historia de Afganistán, desde su primer período hasta el estallido de la Guerra de 1878, por el Coronel G. B. Malleson, C.S.I. (W.H. Allen & Co., Londres, 1878).

Página 39. “Paso ahora a la gente de Afganistán, a las tribus que ocupan el país y que tienen el dominio de los pasos. El tema ha sido tratado extensamente por Mountstuart Elphinstone, por Ferrier —quien cita en gran medida a Abdullah Khan de Herat— por Bellew y por otros muchos.

“Siguiendo a Abdul-lah Khan y a otros escritores afganos, Ferrier está dispuesto a creer que los afganos representan a las diez tribus perdidas de Israel y a afirmar que son descendientes de Saúl, rey de Israel. Entre otros escritores que están de acuerdo con esta opinión, podríamos mencionar el nombre tan célebre de Sir William Jones. Por otra parte, el Profesor Dorn, de Kharkov, que examinó el tema en profundidad, rechaza esta teoría. Mounstuart Elphinstone lo clasifica en la misma categoría que la teoría de la descendencia de los romanos de los troyanos. El Profesor Dowson ha expuesto recientemente, con justicia y solidez, sus objeciones a la opinión de Abdullah Khan, en una carta al Times. Ese caballero escribe: “Si mereciera alguna consideración, sigue estando en contradicción con la noción de que los afganos son descendientes de las diez tribus perdidas. Saúl era de la tribu de Benjamín, y la tribu no era una de las diez perdidas. Aún queda la cuestión de los rasgos físicos. No hay duda de que tiene peso, pero no puede imponerse contra la cuestión más importante del lenguaje.” El Profesor Dowson continúa después demostrando que el lenguaje afgano no tiene traza alguna del hebreo y concluye afirmando que la suposición de que, a lo largo del tiempo, toda la raza afgana hubiera podido cambiar su idioma, era demasiado increíble”.

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Historia de los Afganos, de L.P. Ferrier traducido del manuscrito original inédito por el Capitán William Jesse (John Murray, Londres, 1858).

Página 1. “…la mayoría de los escritores orientales los consideran descendientes de una de las diez tribus de Israel, y esta es la opinión de los mismos afganos.”

Página 4. “… los afganos, no obstante, creen que poseen pruebas de su origen judío a través de la siguiente tradición. Cuando Nadir Shah, que se dirigía a la conquista de la India, llegó a Peshawar, los jefes de la tribu de los Yusufzais le presentaron una Biblia escrita en hebreo y algunos otros artículos que habían sido utilizados en sus cultos antiguos y que habían conservado. Estos artículos fueron reconocidos inmediatamente por los judíos que seguían al campamento.”

Página 6. “Al sentirnos incapaces de decidir lo que es correcto, debemos adoptar la opinión de Abdul-lah Khan de Herat como la más digna de crédito y comenzaremos presentando su opinión sobre la forma en que los afganos fueron llevados a Afganistán. La siguiente es una traducción de su manuscrito:

“…Malek Thalut (Saúl) rey de los judíos tuvo dos hijos, Afgan y Yalut. El primero fue el padre de la nación afgana y le dio su nombre a la misma. Después de los reinados de David y Salomón, que sucedieron a Saúl, la anarquía dividió a las tribus judías y esto continuó hasta el periodo en que Bouktun Nasr conquistó Jerusalén, masacró a setenta mil judíos y, tras destruir la ciudad, llevó a los habitantes sobrevivientes cautivos a Babilonia. Con posterioridad a este desastre, la tribu afgana, aterrorizada, huyó de Judea y se estableció en Arabia, donde permaneció durante un tiempo considerable. Sin embargo, al escasear el pasto y el agua, tanto hombres como animales sufrieron una privación extrema, y algunas de las tribus decidieron emigrar al Indostán. La rama de los Abdalis continuaron residiendo en Arabia, y durante el Jalifato de Abu Bakr, sus líderes se aliaron con un poderoso sheikh, llamado Khalid Ibn Velid, de la tribu de los Korech… Durante el período en que los árabes subyugaron Persia, los abdalis abandonaron Arabia y se asentaron en estas nuevas tierras conquistadas, estableciéndose en las provincias de Fars y Kerman, donde permanecieron hasta que Gengis Khan invadió aquellas regiones. Los métodos tiránicos de este conquistador tuvieron un efecto tan terrible en la población, que los Abdalis abandonaron Persia y llegaron a la India a través de Mekrane, Scinde y Multan. Sin embargo, esta nueva emigración no tuvo resultados menos afortunados, pues nada más establecerse en este lugar los vecinos emprendieron una guerra contra ellos, obligándoles a abandonar los valles y a habitar las encrespadas montañas de Suleiman, consideradas como la cuna de la tribu, que ellos llamaban Kooh-Kasseh. Tras la llegada de los Abdalis toda la nación afgana se congregó en las montañas de Suleiman. Consistían de veinticuatro tribus, de las cuales, como se ha mencionado antes, Afghan, el hijo de Saúl, era el padre: este príncipe tenía tres hijos, llamados Tsera-Bend, Argoutch y Kerlen, y cada uno de ellos era padre de ocho hijos, que dieron sus nombres a las veinticuatro tribus. Así es como han sido clasificadas:

 

Hijos de Tsera-Bend Nombre de la tribu
AbdalAbdalis
YusufYusufzies
BaburBaburis
WezirWeziris
LohuanLohuanis
BeritchBeritchis
KhuguianKhuguianis
ChiranChiranis
Hijos de Argoutch Nombres de las tribus
GhildjGhildjzyes
KaukerKaukeris
DjumourianDjumourianis
StorianStorianis
PenPenees
KassKassis
TakanTakanis
NassarNassaris
Hijos de Kerlen                                                              Nombre de las tribus
KhattakKhattakis
SurSuris
AfridAfridis
TurTuris
ZazZazis
BabBabis
BenguechBenguechis
Lendeh-purLendeh-puris

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Historia de los afganos, traducida del persa Neamet Ullah, por Bernhard Dorn, Ph. D. FOR. M.R.A.S. M.T.C., parte 1 y 2 (J. Murray, Londres, 1829)

Parte 1, página 23. “David trató a las dos viudas afligidas con la mayor amabilidad; y el Cielo bendijo a cada una de ellas con un hijo bendito, nacido a la misma hora, uno de los cuales se llamaba Berkhia y el otro Ermia… Cada una de ellas fue bendecida con un hijo ejemplar. Berkhia llamó al suyo Asif y el hijo de Ermia se llamaba Afgana.”

Página 24. “Dios bendijo a Asif con dieciocho hijos y a Afghana con cuarenta hijos; cuya descendencia, especialmente la del último, continuó aumentando de tal forma, que ninguna tribu de los israelitas les igualó.”

Página 25. “…Dios permitió que Nabucodonosor subyugara los territorios de Sham, arrasara Jerusalén y derrotara a los israelitas, y llevara a sus familias a la cautividad y la esclavitud y exilara a todos los que tuvieran fe en la Torah… Subyugó a Sham, llevándose a los israelitas, a quienes asentó en los distritos montañosos de Ghor, Ghazneen, Kabul, Candahar, Koh Firozeh.”

Página 37. “Mestoufi, el autor de Tarikh Kozeida y el autor de Mujmul Ansab, proporciona los siguientes informes. Cuando destelló el brillo del semblante encantador de Muhammad y Khalid fue ennoblecido al abrazar la fe mahometana, un gran número de árabes y otra gente se dirigió a Medina y fueron impulsados, por el esplendor de la luz mahometana, a abrazar el islamismo. En esta época, Khalid envió una carta a los afganos que se habían establecido en las regiones montañosas de Ghor desde la época de la expulsión de los israelitas por Nabucodonosor y les informó de la aparición del último de los profetas. Al recibir esta carta, varios de sus jefes marcharon a Medina; siendo Kais el más poderoso del pueblo afgano, cuyo pedigrí asciende en una serie de treinta y siete grados a Talut, de cuarenta y cinco a Ibrahim, y de seiscientos y tres a Adán. El autor de Mujmul Ansab traza su origen de la siguiente manera: Genealogía de Abd Ulrasheed Kais, quien es conocido por el apellido Pathan: Kais ben Isa, ben Salool, ben Otba, ben Naeem, ben Morra, ben Gelundur, ben Iskunder, ben Reman, ben Ain, ben Mehlool, ben Salem, ben Selah, ben Farood, ben Ghan, ben Fahlool, ben Karam, ben Amal, ben Hadifa, ben Minhal, ben Kais, ben Ailem, ben Ismuel, ben Harun, ben Kumrood, ben Abi, ben Zaleeb, ben Tullal, ben Levi, ben Amel, ben Tarej, ben Arzund, ben Mundool, ben Saleem, ben Afghana, ben Irmia, ben Sarool, llamado Melik (Rey) Talut, ben Kais, ben Otba…”

Página 38. “El Profeta prodigó todo tipo de bendiciones sobre ellos, y tras indagar el nombre de cada uno de ellos e indicar que Kais era un nombre hebreo, aunque ellos fueran árabes, dio a Kais el nombre de Abdu Rashid… su adhesión a la fe sería tan fuerte como la madera sobre la que se coloca la quilla para la construcción de un buque, a la cual los marineros llaman Pathan: por esta razón también se le confirió a Abdul Rashid el título de Pathan… El Profeta al final dio permiso a Abdul Rashid para regresar a Ghor y al contiguo Kohistan para propagar allí la nueva doctrina y encaminar por ella a los infieles.”

Parte 2, pág. 63 (Bajo la palabra “suleimani”). “Muhabbat Jan comenta que los árabes les llaman de este modo por pertenecer a los partidarios y seguidores de Rey Salomón.”

Páginas 63-64. “Bani Afghanah, Bani Afghan, es decir, los hijos de Asif, Israel, Afghanah o Afghan. Farid Uddin Ahmad menciona estos nombres en su Risalah Ansab Afganistán, donde encontramos el siguiente párrafo: “Cuando, en el curso del tiempo, Bokhtanassar el mago, que dominó a los Bani Israel y a los territorios de Siria y saqueó Jerusalén, llevó a la cautividad y esclavitud a los Hijos de Israel y se llevó con él varias tribus de su pueblo que seguían la ley de Moisés, les ordenó adorarle a él en lugar de Dios y abandonar el credo de sus padres, no lo consintieron. Como venganza, mató a dos mil de los más sabios y diestros de ellos y ordenó al resto a abandonar Siria y sus dominios. Una parte de ellos, que tenía un jefe, fueron dirigidos por él a las afueras de los dominios de Bokhtanassar y conducidos al Kohistan de Ghor, donde se establecieron sus descendientes. Su número se incrementaba día a día y la gente les llamaba Bani Israel, Bani Asif y Bani Afghanah.”

Página 64. “Fareed Uddeen Ahmed, al principio de su discurso, dice al respecto: “En cuanto a la denominación “Afghan”, algunos han escrito que, tras su expulsión, siempre tuvieron presente su antigua morada, y como se lamentaban y quejaban, fueron llamados por esta razón “Afghan”.” Véase Historia de Persia de Sir J. Malcolm, donde se menciona la misma derivación de esta palabra… Fareed Uddeen Ahmed menciona que tanto en los libros canónicos como en el Tareekh Afgani, Tareekh Ghori y otros libros, se afirma que los afganos fueron, en su gran mayoría, israelitas, y algunos coptos. Véase también Abul Fazl, p. ii, pág 178: “Algunos afganos se consideran de origen egipcio, asegurando que cuando los Hijos de Israel volvieron de Jerusalén a Egipto, esta tribu emigró al Indostán.”

Página 65. “Los afganos, según la mayoría de los historiadores orientalistas, creen que son descendientes de los judíos, una opinión que fue adoptada, o considerada probable, por incluso algunos escritores modernos… el uso de nombres judíos, que emplean los afganos, se atribuye sin duda al hecho de ser musulmanes. La única prueba que podría aducirse en favor de su pretendido origen judío es la semejanza sorprendente de los rasgos afganos a los judíos; lo cual admiten incluso aquellos que no prestan la menor atención a su reivindicación de origen judío. Estas son las palabras de Sir John Malcolm al respecto: “Aunque su derecho a este orgulloso origen (de los judíos) es muy dudoso, es evidente, por su apariencia personal y muchas de sus costumbres, que son de raza distinta a los persas, tártaros e indios; y solamente esto parece dar credibilidad a la afirmación que contradicen muchos datos fidedignos y que no ha sido demostrada por ninguna prueba directa. Si se pudiera llegar a una conclusión por la semejanza de los rasgos de una nación a otra, los cachemires demostrarían sin duda su origen judío basándose en sus rasgos judíos, lo cual ha observado no solamente Bernier, sino Forster y quizás otros autores.”

Páginas 65-66. “Ahora bien, aunque Forster no está de acuerdo con la opinión de Bernier, que remonta el origen de los cachemires a las tribus judías exiladas, confiesa sin embargo que cuando se hallaba entre los cachemires pensó que él mismo se encontraba en un pueblo judío.”

22

Diccionario de Geografía, descriptivo, físico, estadístico e histórico, que se compone de un repertorio geográfico completo general del mundo, por Alex, Keith Johnston, F.R.S.E., F.R.G.S., F.G.S., segunda edición, revisada y corregida minuciosamente (Longman, Brown, Green y Longmans, Londres (1855).

Página 250 (Bajo la palabra “Cachemira”): “Los nativos son altos y de composición robusta, con rasgos varoniles: las mujeres bien formadas y esbeltas con narices aquilinas y rasgos parecidos a los de los judíos.”