El Profeta(sa) estaba enfermo, y la enfermedad avanzaba. La muerte se le acercaba, y la depresión invadía el corazón de sus Compañeros. El sol brillaba como siempre sobre Medina, pero a los Compañeros les parecía cada vez más pálido. Amanecía como siempre, pero parecía no traer luz sino oscuridad. Al final llegó la hora en que
