La elevada posición del Santo Corán

<p class=”texto”>Me han informado que alguno de vosotros no admite el Hadiz (tradiciones del Santo Profeta Mohammad, la paz sea con él) lo cual es un grave error. Yo no os he inculcado tales ideas. Al contrario, mi doctrina os enseña que Dios os ha dispensado tres medios para vuestra dirección. En primer lugar, está el Santo Corán, que establece la unidad, grandeza y gloria de Dios y que resuelve las diferencias entre judíos y cristianos. El Santo Corán os prohíbe adorar a cualquier cosa que no sea Dios -el hombre, las bestias, el sol, la luna u otro cuerpo celeste, las riquezas o vosotros mismos-. Absteneos pues, de dar un solo paso contra los mandamientos divinos comprendidos en el Corán. En verdad, el que viola uno sólo de los setecientos mandamientos del Santo Corán cierra ante sí el camino de la salvación. El Corán ha abierto al mundo el único y más perfecto camino de salvación, los demás libros inspirados son su imagen. Leed con atención este Libro y amadlo más que a nada en el mundo. A este respecto, Dios me ha revelado:

«El Corán encierra todo el bien.»

Es la verdad. Desgraciado el que da preferencia a otras cosas. El Corán es la fuente del éxito y la salvación. No existe cuestión o necesidad espiritual que no se encuentre en el Corán. El Corán rendirá testimonio a favor o en contra de vuestra fe en el Día del juicio. Aparte del Corán no existe bajo los cielos otro libro que os pueda orientar mejor.

Sois realmente afortunados por haber recibido un libro como el Corán; un Libro que si hubiera sido revelado a los cristianos, éstos no se habrían descarriado; un don divino que si hubieran recibido los judíos en lugar de la Biblia, muchas de sus sectas no hubieran negado el Día de la Resurrección. Valorad, pues, este don. Es un precioso bien, un tesoro incalculable. De no revelarse el Corán, el mundo no sería más que una inmundicia. En comparación con este Libro, los demás libros son insignificantes.

El Corán puede purificar a un hombre en una semana. Si cumplís todos sus mandatos, puede haceros semejantes a profetas. Ningún otro libro ha enseñado a sus seguidores oración tan excelente como ésta:

«Guíanos por el camino recto, el camino de los que fueron premiados.» -El de los profetas, los justos, los mártires y los virtuosos-.

Así pues, levantad el ánimo y no rechacéis la invitación del Corán cuando os llama para concederos las mercedes que derramó sobre vuestros antepasados. En realidad, Dios os reserva aún mayores bendiciones. Él os ha nombrado herederos de un reino espiritual y material que ningún otro pueblo heredará hasta el Día de la Resurrección.

Dios jamás os privará del don de la revelación e inspiración, de las visiones ni de Su manifestación directa y personal, sino que os colmará de los mismos favores que había dispensado a otras generaciones. Sin embargo, a cualquiera que reclame falsamente haber recibido revelación divina sin ser cierto, le advierto, poniendo como testigos a Dios y sus ángeles, que será aniquilado por impostor y arrogante y por inventar mentiras acerca de Dios.