El ejemplo moral perfecto
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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El Mesías Prometido (as) dijo:

“Nuestro Guía Perfecto fue requerido para enfrentarse a ambas situaciones. En un momento, una lluvia de piedras cayó sobre él en Taa’if. Una gran mayoría le infligió el daño físico más brutal, pero la perseverancia del Santo Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, no se tambaleó. Cuando su pueblo fue testigo de que estas pruebas y tribulaciones no lo afectaron en lo más mínimo, de mutuo acuerdo le ofrecieron soberanía y desearon hacerlo su gobernante. Le prometieron todo tipo de lujos , incluso la más bella de las mujeres. Y todo esto con la única condición de que el Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se abstuviera de malhablar de los ídolos.

Sin embargo, al igual que al Santo Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sea con él, no le importó la prueba de Ta’aif, de la misma forma mostró indiferencia a esta oferta de soberanía y prefirió ser apedreado. Por lo tanto, a menos que el Santo Profeta (sa) experimentara un tipo especial de placer en ello , ¿Cuál era la razón para que abandonara la comodidad y soportara las dificultades? Ningún otro Profeta, excepto nuestro Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él, se enfrentó a una situación en la que se le prometió algo a cambio de abstenerse de llevar a cabo la obra de su ministerio.

El Mesías (as) no se enfrentó a tales circunstancias. En la historia del mundo, solo el Santo Profeta (sa) recibió una oferta de soberanía para dejar de cumplir con su deber. Este honor es específico de nuestro Mensajero, la paz y las bendiciones de Dios sean con él. De manera similar, nuestro Guía Perfecto experimentó ambas épocas de dificultades y triunfos, y de esta manera pudo manifestar un ejemplo perfecto en ambos tiempos. Dios Altísimo desea que los justos experimenten ambas formas de placer. En ciertas ocasiones, lo experimentan en forma de placeres mundanos, comodidades y bonanzas, y en otras ocasiones, en forma de dificultad y penuria, para que sus cualidades morales puedan crecer hacia la perfección en ambos aspectos. Ciertas cualidades morales se manifiestan en tiempos de autoridad, mientras que otras salen a la luz en tiempos de aflicción.

Nuestro Noble Profeta (sa) experimentó ambas situaciones. Por lo tanto, la medida en que somos capaces de presentar las diversas cualidades morales del Santo Profeta (sa) no la posee ninguna otra nación para mostrarla a favor de su propio Profeta. Por ejemplo, solo se puede demostrar que el Mesías (as) mostró paciencia. Continuó sufriendo brutalidad, pero ¿cómo se puede demostrar que alcanzó un puesto de poder? No hay duda de que fue un Profeta veraz, pero no se puede probar que exhibiera un ejemplo moral en todas sus áreas. Dado que se le menciona en el Corán, creemos que era un Profeta. De lo contrario, el Evangelio por sí solo no prueba que el Mesías (as) demostró un carácter moral que concuerda con la grandeza de los Profetas que son firmes en determinación. De la misma manera, si nuestro Guía Perfecto hubiera muerto en su período inicial de dificultades de trece años, muchos aspectos de su noble carácter habrían permanecido ocultos como fue el caso del Mesías.

Sin embargo, cuando más tarde fue bendecido con una era de triunfo y aquellos que lo habían oprimido fueron presentados ante el Santo Profeta (sa), fue entonces cuando sus atributos de misericordia y compasión fueron verdaderamente probados. Esto también demuestra que los hechos del Santo Profeta (sa) nunca fueron el resultado de circunstancias restringidas; nunca actuó bajo coacción; más bien, todas sus acciones fueron naturales. Del mismo modo, hay muchas otras cualidades morales del Santo Profeta (sa) que también pueden probarse. Dios Altísimo ha declarado:

“Somos amigos de los justos, tanto en este mundo como en el próximo”.

Como tal, este versículo refuta la noción de esas personas necias que niegan el descenso de los ángeles en esta misma vida. Si los ángeles solo descienden cuando el hombre va a partir de este mundo, ¿cómo puede ser Dios Altísimo un amigo en esta misma vida? “(Malfuzat Vol. I, págs. 15-16)

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