Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)

Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

SERMÓN DEL VIERNES, 19 de AGOSTO de 2022.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), en el Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Surah Al-Fatihah,

Hazrat Mirza Masrur Ahmad, Jalifatul Masih V (atba), pronunció estas palabras:

Al hilo de mi narración de los relatos de los Compañeros (ra) que tomaron parte en la Batalla de Badr, [últimamente] se mencionaba la época de Hazrat Abu Bakr (ra) y los diversos incidentes que tuvieron lugar durante su tiempo. En este sentido, hoy hablaré sobre el avance hacia Siria durante su Jalifato.

Una vez que Hazrat Abu Bakr (ra) sometió a los apóstatas rebeldes y se estableció la ley y el orden en Arabia, consideró luchar contra los bizantinos, que eran un enemigo que estaba realizando ataques desde el otro lado de la frontera; y no solo los llevaban a cabo, sino que a menudo causaban problemas a los musulmanes. Sin embargo, hasta entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) aún no había informado a nadie de esto. Entretanto, Siria, como la conocemos hoy, era parte del Imperio Bizantino y sus reyes recibieron el título de “César”.

Hazrat Abu Bakr (ra) todavía estaba sopesando todo esto cuando Hazrat Shurahbil bin Hassana (ra) se acercó a él, se sentó a su lado y dijo:

“¡Oh Jalifa del Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Estás considerando atacar a Siria?”. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: “Sí, lo estoy pensando, pero aún no he informado a nadie sobre esto. ¿Hay alguna razón en particular para que preguntes sobre ello?”. Hazrat Shurahbil (ra) replicó: “¡Sí, oh Jalifa del Mensajero de Dios (sa)! Vi en un sueño que estabas atravesando una zona montañosa difícil junto con tus Compañeros (ra). Luego subiste a un pico alto y te volviste hacia la gente, y algunos de tus Compañeros (ra) también estaban contigo. Entonces, descendiste de este pico y entraste en una tierra extremadamente fértil, que consistía en cultivos, manantiales, pueblos y fortalezas, y te dirigiste a los musulmanes diciendo: ‘Atacad a los idólatras. Os garantizo [que obtendréis] la victoria y la adquisición del botín de guerra’. Así que los musulmanes lanzaron su ataque y yo formaba parte de este ejército con una bandera. Mas tarde, me acerqué a un pueblo y sus habitantes buscaron mi protección. Yo se la concedí y regresé a ti cuando te habías acercado a una enorme fortaleza. Se te concedió la victoria y buscaron reconciliarse contigo. Después de esto, se colocó un trono para ti y te sentaste en él. Luego, alguien te dijo: ‘Dios Altísimo te ha concedido la victoria y te ha ayudado. Por eso, debes expresar gratitud a tu Señor y continuar obedeciéndolo. A continuación, esta persona recitó los siguientes versículos [del Corán, 110:2-4]:

‘Cuando llegue la ayuda de Al’lah y la victoria

y veas a los hombres entrar en la religión de Al’lah en masa,

glorifica a tu Señor con Su alabanza y pide Su perdón.

En verdad, Él es Remisorio con compasión’.” 

Y añadió: “Después de esto me desperté”.

Fue un largo sueño.

Pues bien, habiendo escuchado [el relato de] este sueño, Hazrat Abu Bakr (ra) declaró:

“¡Que tus ojos sientan consuelo, ya que has visto un buen sueño y resultará ser una bendición, InshAl’lah [si Dios quiere]!”. A continuación, Hazrat Abu Bakr (ra) comentó: “En este sueño, me has dado la buena nueva de la victoria y me has informado de mi muerte”. Así pues, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) pronunció estas palabras, sus ojos se llenaron de lágrimas y manifestó: “Con respecto a cruzar la zona montañosa y escalar el pico y mirar hacia abajo hacia la gente, ello significa que nos enfrentaremos a dificultades al confrontarnos con ese ejército y sus soldados también se enfrentarán a dificultades. Después de esto, obtendremos la victoria y el control. En cuanto a descender de la cima y dirigirnos hacia la tierra fértil, que se compone de cultivos florecientes, manantiales, pueblos y fortalezas, se refiere a que disfrutaremos de más tranquilidad que antes, se nos colmará de éxito y prosperidad, y se nos otorgará una tierra fértil mejor. Respecto a mi mandamiento a los musulmanes de atacar al enemigo y garantizar la victoria y el botín de guerra, se refiere a mí alentando a los musulmanes a luchar y avanzar hacia las tierras de los idólatras. En relación a la bandera que llevabas con la que entraste en un pueblo, cuyos habitantes buscaban tu protección y tú se la concediste, se refiere a que eres uno de los jefes que conquistarán esta zona y Dios Altísimo te otorgará la victoria. La fortaleza que Al’lah nos permitió conquistar se refiere al área sobre la cual Dios Altísimo me hará victorioso. La interpretación del trono en el que viste que me sentaba es que Al’lah me honrará y exaltará mis rangos [espirituales] y deshonrará a los idólatras. Y en lo que respecta al hombre que me instruyó a hacer buenas obras y a obedecer a Dios, y que recitó Surah Al-Nasr ante mí, en realidad me informó de mi fallecimiento de esta manera; ya que cuando este mismo capítulo le fue revelado al Santo Profeta Muhammad (sa), entendió que se le informaba de su fallecimiento en este capítulo”.

Así es como Hazrat Abu Bakr (ra) interpretó este sueño.

Entonces, una vez Hazrat Abu Bakr (ra) decidió preparar un ejército para la conquista de Siria, reunió a Hazrat Umar (ra), Hazrat Uzman (ra), Hazrat Ali (ra), Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra), Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Sad bin Abi Waqas (ra), Hazrat Abu Ubaidah bin Al-Yarrah (ra) y varios otros prominentes Compañeros (ra) de entre los “Muhayirin” y “Ansar” que participaron en la Batalla de Badr, y varios otros Compañeros (ra). Cuando todos estos llegaron ante él, Hazrat Abu Bakr (ra) proclamó: “Las bondades de Al’lah son innumerables. [Esto significa que] las acciones de uno, por sí solas, no pueden hacer que las alcancemos [las bondades de Al’lah], por lo que debéis alabar a Dios Altísimo profusamente, porque Él os ha concedido Sus favores. Él os reunió a todos en un solo ‘Kalimah’ [credo islámico], estableció la paz entre vosotros, os otorgó la guía a través del Islam y sacó a satanás de entre vosotros. Ahora, satanás ya no tiene ninguna esperanza de que asociaréis copartícipes con Al’lah y adoréis a otro aparte de Dios. Hoy, los árabes son una Ummah [nación] unida y pertenecen a la misma madre y al mismo padre [en términos de ascendencia]. Soy de la opinión de enviaros a Siria para luchar contra los bizantinos y quien muera entre ellos alcanzará el martirio. Al’lah ha preparado una excelente recompensa para aquellos que realizan acciones virtuosas. Aquellos de entre vosotros que permanezcan vivos habrán permanecido vivos en un estado en el que estaban defendiendo el Islam y serán merecedores de las recompensas de Dios Altísimo que otorga a aquellos que se esfuerzan en Su camino. Esta es mi opinión y cada uno de vosotros debe presentar sus sugerencias en base a su opinión sobre el tema”.

Por lo tanto, Hazrat Abu Bakr (ra) buscó sus consejos y ante esto Hazrat Umar bin Al-Jattab (ra) se puso de pie y afirmó:

“Todas las alabanzas pertenecen a Dios, quien otorga Sus bendiciones y Su gracia a quien Él quiere. ¡Por Al’lah, siempre nos has adelantado en cualquier aspecto de bondad en el que tratamos de superarte! Esta es la gracia especial y las bendiciones de Dios Altísimo, y Él las concede a quien Él desea. ¡Por Al’lah, yo quería reunirme contigo precisamente para este propósito que acabas de mencionar! No obstante, Dios quiso que yo no pudiera decirte esto y ahora tú mismo has mencionado este tema. Efectivamente, tu opinión es correcta. Al’lah te ha concedido una buena percepción sobre el camino correcto”.

Tras esto, Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra), Hazrat Uzman bin Affan (ra), Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Sad (ra), Hazrat Abu Ubaidah (ra), Hazrat Said bin Zaid (ra), Hazrat Ali (ra) y el resto de los “Muhayirin” y “Ansar” presentes en la reunión estuvieron de acuerdo con la opinión de Hazrat Abu Bakr (ra) y dijeron: “Te escucharemos y obedeceremos; no desobedeceremos tus órdenes y responderemos a tu llamada”.

Entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) se levantó una vez más para dirigirse a la gente y elogió a Dios Altísimo, Quien es el Más Digno [de toda alabanza] y envió saludos al Santo Profeta (sa) y a continuación exclamó:

“¡Oh gente, Al’lah ciertamente os ha bendecido inmensamente al otorgaros el Islam, os ha concedido honor a través de vuestra ‘yihad’ [esfuerzo en el camino de Dios] y os ha proporcionado superioridad sobre otras religiones a través del Islam. Por tanto, ¡oh siervos de Al’lah, preparaos para luchar contra los bizantinos en Siria! Ahora voy a nombrar a vuestros líderes que tomarán el mando del ejército. Obedeced a Dios, no desobedezcáis a vuestros líderes, y mantened vuestras intenciones únicamente a fin de alcanzar el agrado de Al’lah. Continuad sobresaliendo en vuestro carácter y conducta, y comed y bebed de manera adecuada. Dios Altísimo apoya a aquellos que son piadosos y hacen el bien”.

Más tarde, Hazrat Abu Bakr (ra) dio instrucciones a Hazrat Bilal (ra) quien anunció:

“¡Oh gente, avanzad hacia el enemigo bizantino en Siria y el comandante de los musulmanes será Hazrat Jalid bin Said!”. 

En relación con las conquistas en Siria, Hazrat Abu Bakr (ra) envió primero a Hazrat Jalid bin Said (ra). Según una narración, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) regresó a Medina después de realizar el Hall [la Peregrinación], envió a Hazrat Jalid bin Said (ra) con un ejército hacia Siria, en el año 13 d.H. Otros dicen que Hazrat Abu Bakr (ra) envió a Hazrat Jalid bin Said (ra) a Siria mientras él despachó a Hazrat Jalid bin Walid (ra) hacia Irak. Por consiguiente, la primera bandera que se levantó para la victoria en Siria fue la de Hazrat Jalid bin Said (ra). Aparte de eso, uno puede conocer de otra narración que, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) preparó y envió 11 ejércitos para enfrentar a los apóstatas, al mismo tiempo instruyó a Hazrat Jalid bin Said (ra) para que fuese a Taimah a defender las fronteras de Siria, ordenándole lo siguiente: “No te muevas de tu lugar. Invita al Islam a los que están a tu alrededor, recluta solo a aquellos que no se hayan vuelto apóstatas y solo lucha contra aquellos que luchan contra ti, y [no te muevas] hasta que recibas más instrucciones de mi parte”, (Taimah es una ciudad muy conocida entre Siria y Medina).

Pues bien, Hazrat Abu Bakr (ra) comenzó a preparar a los musulmanes de otras áreas además de Medina para combatir a los bizantinos y los alentó a participar en la “yihad”. Por ejemplo, escribió una carta al pueblo de Yemen en la que estaba escrito:

“Del Jalifa del Mensajero de Al’lah (sa) a todos los musulmanes de Yemen, la paz sea con todos aquellos a quienes se lea esto: ¡Alabo a Al’lah ante vosotros, aparte de Quien no hay dios! Dios Altísimo ha ordenado a los musulmanes que lleven a cabo la ‘yihad’, instruyéndoles que avancen tanto si van poco o muy preparados. Al’lah dice en el Santo Corán [9:41]:

‘Salid, ligeros o pesados, y esforzaos con vuestros bienes y vuestras personas por la causa de Al’lah’.

En consecuencia, la ‘yihad’ es algo completamente obligatorio que conlleva una gran recompense de Al’lah y estoy instruyendo a los musulmanes que se preparen para combatir contra los bizantinos en Siria. Sus intenciones son buenas y tienen una posición elevada. Así que, oh siervos de Dios, apresuraos en el deber hacia vuestro Señor y en la práctica de Su Profeta (sa), y en alcanzar una de las dos virtudes: el martirio o la victoria; y el botín de guerra. Dios Altísimo no está complacido con las palabras de Sus siervos que no implementan en sí mismos, ni con el abandono de la ‘yihad’ contra Sus enemigos hasta que acepten la verdad y sigan los mandamientos del Sagrado Corán.

¡Qué Al’lah proteja vuestra religión, guíe vuestros corazones, purifique vuestras acciones y os conceda la recompensa de los pacientes que realizan la ‘yihad’!”.

Hazrat Abu Bakr (ra) envió esta carta con Hazrat Anas bin Malik (ra) y este relata:

“Llegué a Yemen y comencé a informar a todos los vecindarios y todas las tribus. Les leía la carta de Hazrat Abu Bakr (ra) y, cuando terminaba, decía: ‘Todas las alabanzas pertenecen a Al’lah y doy testimonio de que no hay más dios que Al’lah y que Muhammad (sa) es Su Mensajero (sa)’. Soy el emisario del Jalifa del Santo Profeta (sa) y de los musulmanes. Escuchad con atención, porque me marché cuando los musulmanes habían formado un ejército y es solo vuestra llegada a Medina lo que les impide ponerse en marcha para enfrentarse al enemigo. En consecuencia, corred hacia vuestros hermanos. ¡Que Dios se apiade de vosotros!”.

 

Hazrat Anas (ra) regresó entonces a Medina y le dio a Hazrat Abu Bakr (ra) la buena noticia de la llegada de la gente declarando: “Los valientes e intrépidos jinetes de Yemen, cuyos cabellos están despeinados y llenos de suciedad, están de camino hacia ti, puesto que han partido con sus riquezas, provisiones, esposas e hijos”.

Entretanto, Hazrat Jalid bin Said (ra) había llegado a Taimah y permaneció allí, ya que mucha gente de los alrededores se había unido a él. Al mismo tiempo, las noticias sobre este gran ejército musulmán habían llegado a los bizantinos, por lo que solicitaron [que vinieran] ejércitos a Siria de los árabes que estaban bajo su influencia. [Al ver esto], Hazrat Jalid bin Said (ra) informó a Hazrat Abu Bakr (ra) acerca de los preparativos de los bizantinos y en respuesta Hazrat Abu Bakr (ra) declaró: “Avanzad, no os preocupéis y buscad la ayuda de Dios”. Después, Hazrat Jalid bin Said (ra) avanzó hacia los bizantinos, aunque cuando llegó a sus proximidades, estos se dispersaron y abandonaron su puesto. A continuación, Hazrat Jalid bin Said (ra) se hizo con el control de esa zona y la mayoría de la gente que se había reunido allí se hizo musulmana. Presto, Hazrat Jalid bin Said (ra) informó sobre esto a Hazrat Abu Bakr (ra), por lo que él respondió dándole instrucciones de continuar avanzando, pero no hasta el punto que el enemigo pudiera atacar por detrás.

Hazrat Jalid bin Said (ra) salió con la gente hasta que acamparon en una zona. Entonces, un sacerdote bizantino llamado Bahan llegó allí para combatirlos y Hazrat Jalid bin Said (ra) lo derrotó y mató a muchos [soldados] de su ejército, lo que hizo que Bahan huyera a Damasco en busca de refugio. Así, Hazrat Jalid bin Said (ra) informó a Hazrat Abu Bakr (ra) de esto y pidió refuerzos. En ese momento, la gente de Yemen, que partió para luchar inicialmente en Siria, había llegado hasta Hazrat Abu Bakr (ra) y también había venido gente de las zonas situadas entre Yemen y La Meca, y entre ellos también estaba Hazrat Zu al-Kila (ra). Por su parte, tras concluir con éxito su batalla contra los apóstatas, Hazrat Ikrimah (ra) regresó junto a Hazrat Abu Bakr (ra) con gente de varias regiones.

En relación a todas estas personas, Hazrat Abu Bakr (ra) escribió a los que habían sido designados para recoger el “sadaqah” [limosna] y declaró que los que quisieran ser reemplazados debían serlo. En este sentido, dio la casualidad que todos deseaban ser reemplazados y así se formó un nuevo ejército en su lugar. Por esta razón, este pasó a ser conocido como “Yaish al-Bidal”. Al final, estos ejércitos llegaron hasta donde se encontraba Hazrat Jalid bin Said (ra). Incluso después de eso, Hazrat Abu Bakr (ra) siguió animando a la gente a ir a la batalla en Siria. Asimismo, Hazrat Abu Bakr (ra) ordenó a Hazrat Walid bin Uqbah (ra) que se dirigiera a Siria, donde estaba Hazrat Jalid bin Said (ra). Cuando llegó hasta él, le informó que la gente de Medina estaba deseando acudir a ayudar a sus hermanos y que Hazrat Abu Bakr (ra) estaba además preparando efectivos. Al oír esto, Hazrat Jalid bin Said (ra) no pudo contener su alegría, pues pensó que su victoria contra los bizantinos sería liderada por él. Por eso, partió junto con Hazrat Walid bin Uqbah (ra) con la intención de lanzar un ataque contra el gran ejército bizantino, que estaba bajo el mando de Bahan. Sin embargo, mientras perseguía a los bizantinos, Hazrat Jalid bin Said (ra) descuidó la instrucción de Hazrat Abu Bakr (ra) de no avanzar tanto como para que el enemigo tuviera la oportunidad de atacar por la retaguardia. No obstante, se despistó a la hora de proteger su retaguardia y, antes de que pudieran llegar otros comandantes, inició la guerra contra los bizantinos. Bahan y sus hombres se dirigieron hacia Damasco, aunque la [aparente] retirada de Bahan era, en realidad, un complot para rodear a los musulmanes y atacarlos por la espalda.

Hazrat Abu Bakr (ra) les había advertido de este peligro, aunque la pasión de Hazrat Jalid bin Said (ra) por la victoria le llevó a descuidar esta advertencia del Jalifa de la época y comenzó a avanzar. Hazrat Jalid bin Said (ra) siguió penetrando más y más entre las fuerzas enemigas. En ese momento, le acompañaban Hazrat Walid bin Uqbah (ra), Hazrat Zu al-Kila (ra) y Hazrat Ikrimah (ra). Entretanto, las fuerzas del ejército y los guardias de Bahan rodearon a Hazrat Jalid bin Said (ra) y bloquearon su salida, y él no se percató de ello. Posteriormente, Bahan avanzó hacia ellos y al encontrar a Said, el hijo de Hazrat Jalid bin Said (ra), buscando agua, lo mató y a todos los que estaban con él. Cuando Hazrat Jalid bin Said (ra) recibió la noticia de que su hijo y sus compañeros habían sido martirizados, tomó un batallón de jinetes y huyó. En lugar de enfrentarse en combate con ellos, optó por marcharse. A continuación, muchos otros también montaron sus caballos y camellos y abandonaron el ejército.

Tras ser derrotado, Hazrat Jalid bin Said (ra) llegó a Zu al-Marwah, mientras que Hazrat Ikrimah (ra) no se movió de su puesto y siguió ayudando a los musulmanes. Zu al-Marwah es un lugar entre La Meca y Medina, situado aproximadamente a 96 millas [154 km] de Medina. En este caso, Hazrat Ikrimah (ra) impidió que Bahan y sus fuerzas persiguieran a Hazrat Jalid bin Said (ra). Finalmente, cuando la noticia llegó a Hazrat Abu Bakr (ra), se disgustó mucho con Hazrat Jalid bin Said (ra) y no le permitió entrar en Medina, aunque una vez que se le permitió entrar en Medina, pidió perdón a Hazrat Abu Bakr (ra) por lo que hizo. [En este sentido], a pesar del fracaso de Hazrat Jalid bin Said (ra), la determinación y la fuerza de Hazrat Abu Bakr (ra) fueron inquebrantables. Cuando recibieron la noticia de que Hazrat Ikrimah (ra) y Hazrat Zu al-Kila (ra) habían salvado a las tropas musulmanas de la trampa de los bizantinos y las habían devuelto a las fronteras de Siria, donde esperaban refuerzos, Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) dispuso que se enviaran refuerzos sin demora.

Así pues, Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) preparó cuatro grandes ejércitos que fueron enviados a diferentes regiones de Siria y los detalles de los mismos son estos:

El primer ejército estaba bajo el mando de Hazrat Yazid bin Abi Sufian (ra), que era el hermano de Hazrat Muawiyah (ra) y uno de los hombres más extraordinarios de la familia de Hazrat Abu Sufian (ra). Este fue el primero de los cuatro ejércitos enviados a Siria como refuerzo. Hazrat Abu Bakr (ra) nombró a Hazrat Yazid bin Abi Sufian (ra) como comandante de este ejército y se le encomendó la conquista de Damasco a su llegada allí y que ayudara a los otros tres ejércitos cuando fuera necesario. Al principio, este ejército contaba con 3.000 hombres, aunque posteriormente Hazrat Abu Bakr (ra) envió más refuerzos, aumentando su número a 7.000. Hazrat Suhail bin Amr (ra) y otros de La Meca de alto nivel formaban parte de este ejército que estaba bajo el mando de Hazrat Yazid bin Abi Sufian (ra).

En la época de la ignorancia, Hazrat Suhail bin Amr (ra) estaba entre la gente de más alto estatus y los jefes eruditos de los qureish, y en el Tratado de Hudaibiyah, vino como representante en nombre de los qureish, para hacer un pacto con el Santo Profeta Muhammad (sa). Al final, aceptó el Islam en la Conquista de La Meca. Cuando Hazrat Abu Bakr (ra) estaba atando una bandera para Hazrat Yazid bin Abi Sufian (ra), llamó a Rabiah bin Amir (ra) y le ató otra bandera para él también diciéndole: “Sal con Yazid bin Abi Sufian (ra). No le desobedezcas, ni te opongas a él”. Después de esto, Hazrat Abu Bakr (ra) se dirigió a Hazrat Yazid bin Abi Sufian (ra) y le sugirió: “Si te parece adecuado entregar el mando de tu batallón principal a Rabiah bin Amir (ra), hazlo, ya que es considerado uno de los mejores jinetes de Arabia y el más piadoso de tu gente, y además yo creo que es un siervo piadoso de Dios”. Ante esto, Hazrat Yazid (ra) manifestó: “Tu opinión y creencia positiva sobre él ha aumentado mi amor hacia él”.

Hazrat Abu Bakr (ra) procedió entonces a caminar junto a ellos, ante lo cual Hazrat Yazid (ra) afirmó: “¡Oh Jalifa del Santo Profeta (sa)! Te pido que, o bien tomes una montura también o me permitas caminar junto a ti, pues no puedo permitirme subir a una montura mientras tú caminas”. Al oír esto, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: “No tomaré una montura, ni tú desmontarás [de la que estás subido]. Doy estos pasos solo por la causa de Al’lah”.

Entonces, mientras aconsejaba a Hazrat Yazid (ra), Hazrat Abu Bakr (ra) le pidió:

“¡Oh Yazid! Os exhorto a ser justos, a obedecer a Dios, a ofrecer sacrificios por Su causa y a permanecer temerosos de Él. Cuando os encontréis cara a cara con el enemigo y Al’lah os conceda la victoria sobre él, no les engañéis, ni los mutiléis (es decir, no desfiguréis sus cadáveres), no rompáis vuestro pacto, no mostréis cobardía, no matéis a ningún niño pequeño, anciano o mujer, no queméis ni destrocéis las palmeras datileras y no cortéis ningún árbol frutal; tampoco matéis a ningún animal salvo que sea para vuestro consumo (no matéis a ningún animal sin necesidad). Luego, te encontrarás con gente que se ha dedicado a Dios en sus iglesias: dejadles tranquilos y dejad aquello a lo que han dedicado su vida (en otras palabras, los monjes y sacerdotes de las iglesias no deben ser dañados). También os encontraréis con gente cuyas cabezas han sido rasuradas por satanás por el centro y esa parte de sus cabezas parece como si un gorrión hubiera cavado una zanja en el suelo para poner huevos”.

Además, en otra narración se registra:

“Encontrarás a un pueblo que se afeita la cabeza por la mitad y se han dejado tiras de cabello en sus cuatro lados. Si es así, golpead con vuestras espadas sus cabezas donde se han afeitado el pelo”. [La verdad es que] hay algunas narraciones sobre estas personas a las que [a los musulmanes] se les ordenó matar y se dice que se trataba de una facción cristiana formada, no por sacerdotes, sino por líderes religiosos que incitaban a otros a hacer la guerra contra los musulmanes y que participaban en la guerra ellos mismos; o sea, ellos mismos también tomaban parte en la guerra. Por esta razón, Hazrat Abu Bakr (ra) declaró que los sacerdotes que estaban en sus iglesias no debían ser perjudicados en absoluto. Sin embargo, los musulmanes debían luchar contra esa gente que incita al conflicto y hace la guerra, y contra sus seguidores, porque son enemigos en la batalla e instigan a la guerra. Hazrat Abu Bakr (ra) enfatizó esto hasta tal punto que proclamó: “Luchad contra esa gente hasta que acepten el Islam o no tengan otra opción que pagar el yiziah” [impuesto para los no-musulmanes por recibir seguridad y protección de los musulmanes]. ¡Quien ayude a Al’lah y a Su Mensajero (sa) será ayudado por Dios Altísimo por medios que no se ven! Te dejo en paz y en las Manos de Al’lah”. 

En otra narración, se mencionan otras instrucciones. [Por ejemplo], está escrito que Hazrat Abu Bakr (ra) le dijo a Hazrat Yazid bin Abi Sufian (ra):

“Te he designado como gobernador, para poder probarte y entrenarte enviándote a otro lugar. Si cumples con tus responsabilidades de manera excelente, entonces te nombraré de nuevo para esta tarea, y te permitiré sobresalir aún más; pero si muestras negligencia, te destituiré de tu cargo. Adhiérete al ‘taqwa’ [la rectitud]. Dios está al tanto de tus condiciones internas al igual que lo está de tu estado externo. Entre la gente, los que están más cerca de Al’lah son aquellos que hacen la mayor justicia a su vínculo de amistad con Dios y la persona que está más cerca de Dios Todopoderoso entre la gente es aquella que alcanza Su cercanía a través de su conducta.

Te he nombrado en lugar de Jalid bin Said (ra). Abstente de albergar malicia, porque Al’lah está muy disgustado con eso y con quien actúa así. Cuando llegues a tu ejército, trátales bien y de forma amable. Promételes prosperidad y cuando les aconsejes, hazlo de manera breve, pues las conversaciones largas hacen que uno olvide muchas cosas. Mantente reformado y la gente se reformará por ti. (Es decir, si un líder se mantiene reformado, entonces la gente también actuará de manera correcta). Ofrece tus oraciones a su hora prescrita mientras realices todos los ‘ruku’ y ‘suyud’ [inclinaciones y prosternaciones] y realízalas con fervor y humildad. Cuando los representantes de los enemigos vengan a ti, trátalos con dignidad, (o sea, si viene un emisario, hay que tratarlo de forma respetuosa). Deja que se queden solo por un breve periodo para que no pasen demasiado tiempo con tu ejército y así no puedan adquirir información sobre ellos. (Esto también formaba parte de la estrategia de no permitir que los emisarios se quedaran mucho tiempo y despedirlos rápidamente). No permitas que recojan información sobre tu patrimonio, ya que se enterarán de las deficiencias que pueda tener y recabarán información sobre ustedes. Mantenlos aparte de tus soldados y no permitas que hablen con la gente. Cuando hables con ellos, no reveles tus secretos, pues de lo contrario esto arruinará todos tus planes.

Siempre que quieras pedir consejo, di la verdad y recibirás el consejo correcto. No ocultes la información a tus asesores, pues de lo contrario incurrirás en pérdidas por tu propia culpa. (También es un principio que, cuando uno pide consejo a alguien, debe mencionar todos los detalles del asunto, para que puedan dar el consejo correcto y reducir la posibilidad de incurrir en alguna pérdida).  Habla con tus amigos por la noche y podrás reunir mucha información, porque si recoges información en la noche, podrás adquirir una visión de muchos asuntos ocultos. Además, asegúrate de que tienes muchos hombres asignados en el batallón que se ha designado para la defensa y distribúyelos entre el ejército. A menudo debes inspeccionar sus puestos militares sin informarles con antelación y si encuentras algún puesto desatendido, debes amonestar a esa persona, pero no tomes medidas extremas cuando castigues. Asigna un turno para que cubran las noches y mantén el turno que está en la primera parte de la noche más largo que el que está en la última parte de la misma, ya que el turno de la primera parte es más fácil de hacer debido a que está más cerca del día. (El turno que comienza en la primera parte de la noche debía ser más largo, porque es más fácil permanecer despierto en esa parte de la noche y el turno de la última parte de la noche más corto).

No tengas miedo de imponer un castigo a quien lo merezca y tampoco muestres indulgencia; es decir, no te apresures a aplicar un castigo, aunque tampoco seas negligente a la hora de aplicarlo. No te desentiendas de tu ejército porque empezará a debilitarse y no los humilles espiándolos. No menciones su información confidencial a la gente. Conténtate con su forma de ser y no te sientes con gente inútil, más bien siéntate con aquellos que son veraces y leales. Mantente firme y decidido cuando entres en combate con el enemigo; no muestres cobardía, de lo contrario la gente hará lo mismo. No seas deshonesto en los asuntos relacionados con el botín de guerra, ya que tal acto nos acerca a la dependencia de otros y nos impide la victoria y el éxito. También encontrarás a algunas personas que se han dedicado al servicio de la iglesia, déjalas estar allí y permíteles continuar con la práctica en la que se han ocupado.

Por lo tanto, se trata de un plan de acción completo y es importante que todos los líderes y encargados de puestos lo pongan en práctica”.

Después de esto, Hazrat Abu Bakr (ra) tomó la mano de Hazrat Yazid (ra) y mientras se despedía de él dijo:

“Eres la primera persona que he nombrado como Amir sobre los musulmanes preeminentes. Estas personas no son de baja condición y tampoco son débiles, innobles o extremistas en materia religiosa. Así pues, debes tratarlos bien y mostrarles amabilidad y compasión, y aceptar sus consejos en todos los asuntos importantes. Trátalos con amabilidad. ¡[Al mismo tiempo], que Al’lah les permita tratarte también con amabilidad y que me conceda ayuda para cumplir con mis responsabilidades como Jalifa!”. 

A partir de entonces, Hazrat Yazid (ra) tomó su ejército y partió hacia Siria, y cada día, después de la oración de “fayr” y de “asr”, Hazrat Abu Bakr (ra) rezaba:

“¡Oh Al’lah! Nos creaste cuando no existíamos [en absoluto]. Entonces, por Tu misericordia y gracia, nos enviaste un Mensajero (sa) y nos concediste la guía mientras nos habíamos extraviado. Inculcaste el amor a la fe en nuestros corazones mientras estábamos en la incredulidad. Éramos pocos y Tú aumentaste nuestro número. Estábamos desunidos y Tú hiciste que nos uniéramos. Éramos débiles y Tú nos diste fuerza. Entonces nos obligaste a hacer la ‘yihad’ y nos instruiste para que lucháramos contra los idólatras hasta que declararan que ‘no hay nadie digno de adoración excepto Al’lah’ o pagaran el ‘yizia’. No se les dejó otra opción, (o sea: o aceptaban el Islam o tenían que pagar el ‘yizia’).

¡Oh Al’lah, buscamos Tu complacencia a través de esta yihad contra el enemigo, que asoció socios contigo y adoró ídolos en lugar de adorarte a Ti! ¡Oh Al’lah, no hay nadie digno de adoración excepto Tú! Tu estatus es mucho más elevado que lo que afirman estas personas injustas. ¡Oh Al’lah, concede ayuda a Tus siervos musulmanes contra el enemigo idólatra! ¡Oh Al’lah, concédeles una victoria fácil y ayúdales inmensamente! Otorga valor a aquellos de entre ellos que tienen menos coraje y permíteles permanecer firmes. Haz que su enemigo tropiece y que sus corazones se sientan intimidados y destrúyelos. Arráncalos [de donde moran] y destruye sus tierras, y permítenos tomar posesión de las mismas, de sus hogares, riquezas y pertenencias. Vuélvete nuestro Amigo y derrama sobre nosotros Tu Gracia. Rectifica nuestros asuntos. Permítenos ser de aquellos que son agradecidos para participar de Tus bendiciones. Perdónanos tanto a nosotros como a los hombres y mujeres creyentes, y a los hombres y mujeres musulmanes, tanto si están vivos como si han fallecido.

¡Que Al’lah nos permita y también a ellos permanecer firmes en la verdad en este mundo y en el Más Allá! Ciertamente, Él es el más benévolo y misericordioso con Sus creyentes”.

El segundo ejército estaba al mando de Hazrat Shurahbil bin Hassana (ra), cuyo padre se llamaba Abdul’lah bin Muta y su madre se llamaba Hassana. Su nombre de pila era Abu Abdil’lah. El padre de Hazrat Shurahbil (ra) falleció en su infancia, por lo que fue conocido por el nombre de su madre y así se hacía llamar Shurahbil bin Hassana (ra). Él fue uno de los primeros conversos al Islam y además un famoso comandante del ejército durante la época del Jilafat-e-Rashidah [los Cuatro Jalifas Rectamente Guiados (ra)]. Falleció en 18 d.H., a la edad de 67 años. Hazrat Abu Bakr (ra) designó la fecha de salida de Hazrat Shurahbil bin Hassana (ra) tres días después de la salida de Hazrat Yazid bin Abu Sufian (ra). Luego, cuando pasó el tercer día, Hazrat Abu Bakr (ra) se despidió de Hazrat Shurahbil (ra) y exclamó: “¡Oh Shurahbil! ¿No has oído el consejo que le di a Yazid bin Abi Sufian (ra)?”. Hazrat Shurahbil (ra) respondió: “Por supuesto que sí”. Entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) le aclaró: “Pon en práctica los consejos que ya he dado y también te aconsejaré sobre aquellas cosas que olvidé mencionar a Yazid (ra). En este sentido, os aconsejo que ofrezcáis vuestras oraciones a tiempo y os mantengáis firmes durante la batalla hasta que se os conceda la victoria o alcancéis el martirio. Además, os aconsejo que visitéis a los enfermos, asistáis a los funerales y permanezcáis ocupados en el recuerdo de Al’lah en cualquier situación”. 

En este contexto, Abu Sufian (ra) afirmó:

“Yazid ya se adhiere a estas cualidades e incluso antes de salir de Siria las ha puesto en práctica y ahora las adoptará aún más que antes, InshAl’lah”; y Hazrat Shurahbil (ra) replicó: “Busco la ayuda de Al’lah y sucederá lo que Al’lah quiera”. Luego se despidió de Hazrat Abu Bakr (ra) y partió hacia Siria con su ejército. Por su parte, Hazrat Shurahbil (ra) tenía un contingente de entre tres y cuatro mil personas. Se le indicó que fuera a Tabuk y Balqa, y que más tarde se dirigiera a Busra, que sería su destino final. Busra es una antigua y conocida ciudad de Siria. Por eso, Hazrat Shurahbil (ra) partió hacia Balqa y no se libró ninguna batalla notable como tal. Balqa también se encuentra en Siria. Llegaron a Balqa mientras su ejército marchaba a la izquierda del ejército de Hazrat Abu Ubaidah (ra) y a la derecha del ejército de Hazrat Amr bin Al-Aas (ra). Finalmente, entraron en Balqa, luego se dirigieron hacia Busra y rodearon la ciudad, aunque no pudieron conseguir la victoria, ya que este era uno de los centros más seguros y fortificados de los bizantinos.

El tercer ejército estaba al mando de Abu Ubaidah bin Al-Yarrah (ra), cuyo nombre [real] era Amir bin Abdil’lah y el nombre de su padre era Abdul’lah bin Yarrah. Hazrat Abu Ubaidah (ra) era más conocido por su título y su linaje estaba vinculado al nombre de su abuelo, Yarrah. Hazrat Abu Ubaidah bin Al-Yarrah (ra) fue uno de los Diez Compañeros (ra) a los que el Santo Profeta Muhammad (sa) dio la buena nueva del Paraíso en vida y que se conocen como los “Ashra Mubashra”, [los Diez a los que se les dieron las Buenas Nuevas]. Falleció en 18 d.H., a la edad de 58 años.

Así, el tercer ejército que Hazrat Abu Bakr (ra) desplegó en Siria, como ya he mencionado, estaba dirigido por Hazrat Abu Ubaidah bin Al-Yarrah (ra), que fue enviado a Homs, una antigua ciudad siria situada cerca de Damasco y que fue un gran enclave. Pues bien, el ejército de Hazrat Abu Ubaidah (ra) contaba con siete mil personas, mientras que, según otra narración, su ejército comprendía entre tres y cuatro mil personas. En el camino, Hazrat Abu Ubaidah (ra) pasó por un pueblo de [la zona de] Balqa llamado Maab. No se trataba de una ciudad convencional, sino de una ciudad llena de tiendas de campaña. Se produjo una batalla entre él y la gente de allí, pero más tarde su gente pidió la paz, tras lo cual firmó un tratado con ellos. Este fue el primer tratado acordado en Siria. Hazrat Abu Bakr (ra) también envió a Qais bin Hubairah junto con Hazrat Abu Ubaidah (ra). Fue respecto a él que Hazrat Abu Bakr (ra) aconsejó a Hazrat Abu Ubaidah (ra) y le instruyó: “Te acompaña uno de los jinetes más honrados y estimados de Arabia. Cuando se trata de la ‘yihad’, no creo que haya nadie con mejores intenciones que él. Los musulmanes no deben ignorar su opinión, su consejo ni su poder en la batalla. Mantenlo cerca de ti y trátalo con amabilidad y benevolencia. Asegúrate de que no se sienta despreciado por ti, ya que esto te proporcionará sus buenos deseos y estará de tu lado en la lucha contra el enemigo”.

Cuando Hazrat Abu Ubaidah (ra) se fue, Hazrat Abu Bakr (ra) llamó a Qais bin Hubairah y le comunicó lo siguiente:

“Te envío con Abu Ubaidah (ra), el guardián de la nación. Si se le perjudica, él nunca daña a nadie a cambio. Si es maltratado, perdona. Si se rompe un vínculo con él, se esfuerza por restablecerlo. Es misericordioso con los creyentes y firme con los incrédulos. No le desobedezcas y solo ordenará lo que es mejor. Le he ordenado que escuche lo que dices, por tanto, aconséjale mientras temes a Dios. Hemos oído que durante la época de la idolatría y la ignorancia fuisteis de los más destacados por vuestra experiencia en la batalla, en la época de ignorancia en la que había pecado e incredulidad. Ahora, habiendo aceptado el Islam, usa tu fuerza y valentía para combatir a los incrédulos que asocian copartícipes con Al’lah. Por hacerlo, Dios Altísimo ha establecido una gran recompensa para ti y para los musulmanes, el honor y la victoria”.

Al escuchar estas directrices, Qais bin Hubairah manifestó:

“Si estás vivo y yo también lo estoy, recibirás noticias de que estoy protegiendo a los musulmanes y emprendiendo la ‘yihad’ contra los incrédulos que te gustarán y te harán feliz”. Entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: “Solo alguien como tú podría hacer esto”. Al final, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) fue informado sobre la forma en que luchó contra dos comandantes en Yabiyah y los mató, afirmó: “Qais se mantuvo fiel a su promesa”.

Estas historias se seguirán mencionando en el futuro.

Ahora deseo mencionar a un mártir: Naseer Ahmad Sahib, hijo de Abdul Ghani Sahib.

Vivía en Rabwah, Darul Rahmat Sharqi. El 12 de agosto, un opositor de la Yamat lo apuñaló y martirizó:

¡En verdad a Al’lah pertenecemos y hacia Él será el retorno!

Según los informes, Naseer Ahmad Sahib estaba en la parada del autobús con uno de sus amigos que vendía periódicos, cuando llegó un fanático religioso llamado Hafiz Shahzad Hassan y le preguntó si era áhmadi. Naseer Ahmad Sahib respondió diciendo: “Soy de la Comunidad Musulmana Ahmadía”, ante lo cual esta persona le exigió que declarara abiertamente su renuncia a la Yamat. Cuando se negó, el hombre sacó un cuchillo de una bolsa y, mientras lanzaba consignas [en contra de la Comunidad], atacó a Naseer Ahmad Sahib. Lo apuñaló numerosas veces, hasta el punto de que en pocos segundos estas heridas resultaron mortales. No pudo recuperarse de las múltiples puñaladas y por ello fue martirizado. Tenía 62 años en el momento de su martirio.

Después del incidente, en su declaración, el asesino dijo que no tenía ningún remordimiento por lo que había hecho y que, si tuviera la oportunidad, volvería a hacer lo mismo. Todo este incidente tuvo lugar en uno o dos minutos, de hecho en solo un minuto. Se dice que fue llevado al hospital en dos o tres minutos tras el ataque, aunque esto es lo que Al’lah había decretado y las heridas resultaron ser fatales, y se convirtió en mártir.

El Ahmadíat se estableció en la familia del mártir fallecido a través de su abuelo paterno, el respetado Feroz Din Sahib de Raipur, distrito de Sialkot, que hizo el Baiat y entró en el redil del Ahmadíat en 1935, durante la era del Segundo Jalifa (ra). No estudió más allá de su educación primaria y, en cambio, comenzó a trabajar en el negocio familiar de la agricultura. También abandonó el país durante algún tiempo y se fue a Malasia, donde estuvo trabajando; después de lo cual regresó a Pakistán. Hace diez años, se trasladó de Raipur, distrito de Sialkot, a Rabwah. No trabajaba estos días, ya que estaba enfermo de corazón. Pasaba la mayor parte de su tiempo al servicio de la Comunidad en su área local y en la actualidad prestaba servicio en el “Mayilis Ansarul’lah” [organización de varones áhmadis mayores de 40 años] como “Muntazim Ansar” [administrador de los ansar] y como recaudador del departamento de finanzas.

Poseía grandes cualidades: ayudaba a todo el mundo en su localidad y, sobre todo, estaba siempre dispuesto a socorrer a los huérfanos y a los pobres. Además, puso especial cuidado en la limpieza de la mezquita. Era una persona muy digna de confianza, trabajadora, sociable y valiente. Tenía algunas dificultades para caminar debido a una fractura en la pierna, pero a pesar de ello, siempre que le llamaban por la noche para realizar tareas de seguridad, acudía. Escuchaba con regularidad el sermón de los viernes y ofrecía regularmente sus oraciones. También llevaba un registro de esto con respecto a los miembros de su área local y sentía un amor profundo por el Jalifato. Aparte, formaba parte de su rutina diaria que, tras la oración de “fayr”, escuchaba la recitación del Santo Corán en su teléfono móvil durante una hora; asimismo, iba al cementerio Bahishti Maqbarah casi todos los días para rezar. El presidente de la zona local dice que siempre que se le llamaba para realizar trabajos de la Comunidad, el mártir fallecido estaba presente y nunca se negó a hacerlo.

La hija del fallecido, Mubaraka Sahiba, cuenta que unos días antes de su martirio, vio en un sueño que había un gran grupo de personas reunidas y que el ambiente era de dolor. Al ver esto, dio limosnas. Desde hace algún tiempo, había expresado que sentía que se acercaba su hora.

Le sobreviven su esposa, Parveen Akhtar Sahiba, y tres hijas.

¡Qué Al’lah les conceda paciencia y fortaleza!

Su hermano, Tanveer Akhtar Sahib, dice:

“Aunque no tenía mucha educación secular o conocimiento sobre la Yamat, aunque un gran orgullo por la Comunidad y un gran amor por el Jalifato desde su infancia. Era una persona de corazón sencillo y desinteresado, y se alegraba de ver a los demás ser felices. En las ocasiones de Eid, cuando volvía de Lahore, traía a casa muchas cosas para comer y beber, y se hacía ropa nueva y bonita que solo se ponía en el día de Eid; y como yo estoy consagrado de por vida, me daba la ropa y se quedaba con mi ropa vieja”.

Su sobrino escribe:

“Siempre llevaba su teléfono móvil porque pensaba que cualquier persona de la Yamat podía necesitar su ayuda y si no tenía su móvil no podrían ponerse en contacto con él. Incluso si su teléfono sonaba por la noche, se preparaba inmediatamente para servir a la Comunidad. Incluso si tenía que ir hasta el otro lado de Rabwah, lo hacía. En todo momento estaba dispuesto a donar sangre y así salvó muchas vidas. Nunca se preocupó por su propia dolencia cardíaca. Sentía que era su obligación moral ayudar a los necesitados y siempre les daba prioridad sobre su propia enfermedad”.

¡Que Al’lah eleve su posición y le conceda un rango elevado en el Paraíso!

¡Que Dios Altísimo sea el Protector y Ayudante de su familia, y les permita continuar con sus virtudes!

Dirigiré su oración fúnebre en ausencia después de la oración [del viernes], InshAl’lah.

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta`awwuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que continuaría repatando los incidentes de la vida de Hazrat Abu Bakr (ra), particularmente los relacionados con los avances hacia Siria.

Su Santidad (aba) dijo que una vez extinguidas las fuerzas de la rebelión y establecido el gobierno islámico, Hazrat Abu Bakr (ra) pensó que ahora debía dirigir su atención hacia las fuerzas internacionales que buscaban crear dificultades al Islam. Decidió que primero se enfocaría en Siria, sin embargo, al principio no informó a nadie sobre esto.

Sueño de Hazrat Shurahbil (ra)

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Shurahbil (ra) fue una vez a ver a Hazrat Abu Bakr (ra) y le preguntó si tenía alguna intención de avanzar hacia Siria. Hazrat Abu Bakr (ra) se lo confirmó, sin embargo, se preguntó cómo lo sabía, ya que aún no se lo había dicho a nadie. Hazrat Shurahbil (ra) le narró un sueño (ra) en el que vio a Hazrat Abu Bakr (ra) subir a la cima de una alta montaña, tras lo cual se dirigió a una tierra llena de verdor, arroyos y fortalezas. Entonces vio a Hazrat Abu Bakr (ra) animar a los musulmanes a luchar, con la seguridad de la victoria. Hazrat Shurahbil (ra) vio que le dieron una bandera del ejército musulmán y luchó hasta que la gente le pidió paz y seguridad; lo cual les fue concedido. Entonces vio a Hazrat Abu Bakr (ra) salir victorioso y sentarse en un trono de una de las fortalezas. En el sueño, también había un hombre que vino a Hazrat Abu Bakr (ra) y le recitó la Surah Al-Nasr.

Su Santidad (aba) dijo que cuando Hazrat Abu Bakr (ra) escuchó este sueño, se alegró y dijo que era un buen sueño. Dijo que la parte del sueño en la que caminaba por un terreno rocoso hasta la cima de la montaña significaba que tendrían que enfrentarse a dificultades. Luego, la tierra verde con arroyos significaba que habría facilidad. Dijo que, según el sueño, Hazrat Shurahbil (ra) estaría entre los líderes que llevarían a los musulmanes a la victoria. Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que este sueño era también una predicción de su desaparición, ya que el mismo capítulo del Sagrado Corán que se recitó en el sueño también se le mostró en un sueño al Santo Profeta (sa) por el que sabía que su fallecimiento se acercaba.

Los Compañeros se comprometen a apoyar a Hazrat Abu Bakr (ra) en la campaña de SiriaSu Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) reunió a los Compañeros ancianos y les informó de su intención de enviar el ejército musulmán hacia Siria y consultó con ellos sobre el asunto. Hazrat Umar (ra) dijo que había tenido la intención de hablar de este mismo asunto con Hazrat Abu Bakr (ra) y estuvo de acuerdo con la idea. Posteriormente, los otros Compañeros veteranos, tanto de los Muhayireen como de los Ansar, estuvieron de acuerdo con Hazrat Abu Bakr (ra) y se comprometieron a seguirle y obedecerle de todo corazón.

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) le pidió a Hazrat Bilal (ra) que llamara y dijera a los musulmanes que salieran hacia Siria, bajo el liderazgo de Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra), quien fue el primero en ser enviado a Siria. Según algunas narraciones, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) desplegó los 11 batallones para combatir las rebeliones que habían surgido, Hazrat Abu Bakr (ra) también envió a Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra) a Siria. Hazrat Abu Bakr (ra) también envió una carta a los musulmanes de Yemen animándoles a presentarse y luchar por la causa de Al’lah. Hazrat Anas (ra) fue enviado con esta carta, y regresó a Medina con las buenas noticias de su inminente llegada.

Instrucciones de Hazrat Abu Bakr (ra) a Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra)

Su Santidad (aba) dijo que cuando Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra) llegó a Taima, los sirios se enteraron del gran ejército musulmán que se estaba formando, y comenzaron a hacer sus preparativos también. Escribió sobre esto a Hazrat Abu Bakr (ra), quien le contestó que debía mantenerse firme y seguir adelante, siempre buscando la ayuda de Al’lah. Así, Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra) avanzó pero, cuando los sirios le vieron, se dispersaron y los que estaban cerca aceptaron el Islam. Informó de los hechos a Hazrat Abu Bakr (ra), quien le respondió que debía seguir avanzando, pero no tanto como para poder ser atacado fácilmente por la espalda.

Su Santidad (aba) dijo que mientras Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra) avanzaba, escribió a Hazrat Abu Bakr (ra) para obtener más refuerzos, tras lo cual Hazrat Abu Bakr (ra) formó otro ejército de los de Yemen y de entre La Meca y Medina y lo envió para unirse a Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra). Al oír esto, Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra) se alegró mucho, y en esta alegría trató de atacar a un gran ejército sirio, y al hacerlo, olvidó el consejo de Hazrat Abu Bakr (ra) de no avanzar hasta el punto de que pudiera ser fácilmente atacado por la espalda. Bahan y el ejército sirio rodearon a Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra), pero éste no se dio cuenta. En ese momento, un batallón compuesto por el hijo de Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra) que había salido a buscar agua fue atacado y martirizado por el Bahan del ejército sirio. Cuando Hazrat Khalid (ra) se enteró de esto, abandonó la zona, haciendo que muchos otros se dispersaran también.

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Ikrimah (ra) que había llegado se mantuvo firme y se aseguró de que los sirios no siguieran a Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra). Cuando Hazrat Abu Bakr (ra) se enteró de esto, se disgustó mucho. Más tarde, Hazrat Khalid bin Sa’eed (ra) buscó el perdón de Hazrat Abu Bakr (ra).

Instrucciones claras sobre a quién deben dirigirse los musulmanes en la batalla

A pesar de ello, Hazrat Abu Bakr (ra) no se amilanó y comenzó a preparar más ejércitos para ir a Siria. Así, se prepararon cuatro grandes ejércitos, el primero de los cuales estaba bajo el liderazgo de Llazid bin Abi Sufllan. Hazrat Abu Bakr (ra) animó al ejército musulmán a mantenerse fuerte y firme. Dijo que tras la victoria, los musulmanes no debían mutilar los cuerpos. Aconsejó que no se atacara a los niños ni a las mujeres, que no se sacrificara a los animales salvo para comer, y que no se atacara a los sacerdotes. Dijo que debían luchar contra aquellas personas a las que les faltara pelo en la parte superior de la cabeza. Según varias narraciones, se trataba de ciertas personas cristianas que incitaban y luchaban en guerras contra los musulmanes. Hazrat Abu Bakr (ra) aconsejó además a Llazid que tuviera cuidado en sus maniobras. Le aconsejó que fuera amable con su ejército, y que diera su propio ejemplo, que el resto del ejército seguiría. Le indicó que se asegurara de ofrecer las oraciones con gran fervor. Dijo que sus consejeros debían estar al tanto de todos los asuntos para que pudieran dar un consejo apropiado e informado. Hazrat Abu Bakr (ra) aconsejó sobre varios otros asuntos que sirvieron de guía completa para un líder. Y, a partir de entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) rezó específicamente por el éxito de este ejército.

Ejército enviado bajo el liderazgo de Hazrat Shurahbil bin Hasanah (ra)

Su Santidad (aba) dijo que el segundo de los cuatro ejércitos fue liderado por Hazrat Shurahbil bin Hasanah (ra), quien estaba entre los más destacados musulmanes. Fue desplegado por Hazrat Abu Bakr (ra) tres días después de la partida de Hazrat Llazid. Hazrat Abu Bakr (ra) le dijo que debía recordar el mismo consejo que le había dado a Hazrat Llazid, y además le dio más orientaciones, como asegurarse de ofrecer las oraciones a tiempo y ofrecer oraciones fúnebres, entre otras cosas. Hazrat Shurahbil (ra) fue enviado para llegar finalmente a Basra, en Siria.

Ejército enviado bajo el liderazgo de Hazrat Abu Ubaidah bin Yarrah (ra)

Su Santidad (aba) dijo que el tercero de los cuatro ejércitos fue enviado bajo el mando de Hazrat Abu Ubaidah bin Yarrah (ra), que estaba entre los diez Compañeros a los que el Santo Profeta (sa) había dado la buena nueva del Paraíso. Hazrat Abu Ubaidah (ra) fue enviado hacia Hims, que estaba cerca de Damasco, en Siria. En el camino, pasó por una ciudad de tiendas de Balqa, con la que llegó a un tratado de paz.

Su Santidad (aba) dijo que seguiría narrando estos incidentes en futuros sermones.

Oración fúnebre

Su Santidad (aba) dijo que deseaba mencionar a un mártir reciente: Naseer Ahmad, hijo de Abdul Ghany. Residía en Rabwah y fue martirizado el 12 de agosto tras ser apuñalado por un opositor al Ahmadíat. Estaba en una parada de autobús cuando se le acercó un fanático religioso que le preguntó si era ahmadi. Cuando le confirmó que lo era, el fanático le dijo que renunciara a su fe. Cuando se negó a hacerlo, sacó un cuchillo y lo apuñaló, martirizándolo en segundos. El asesino no expresó ningún remordimiento y dijo que volvería a hacer lo mismo si tuviera la oportunidad. Todo esto ocurrió en un minuto.

Su Santidad (aba) dijo que el Ahmadíat se estableció en la familia de Naseer Ahmad durante la época del Segundo Califa (ra) a través de su abuelo. Él poseía muchas cualidades grandes. Siempre estaba dispuesto a ayudar a los pobres y necesitados, y también servía en la limpieza de la mezquita. Siempre estaba dispuesto a cumplir con su deber cuando se le llamaba. Era regular en la oración y amaba mucho el Jilafat. Antes de su martirio había expresado que sentía que su muerte estaba cerca. Le sobreviven su esposa y sus tres hijas. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah les conceda paciencia. Siempre estaba dispuesto a donar sangre, ayudando así a salvar muchas vidas. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah le conceda el perdón y la misericordia y eleve su estación en el Paraíso.

Resumen preparado por The Review of Religions

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