Quiero aclarar que un mero juramento verbal de Bai’at carece de valor si no se cumple con una sincera y completa disposición. Así pues, solamente aquel que siga fielmente mis enseñanzas, entrará en esta casa mía a la que Dios ha prometido una protección: Es decir, protegeré a todo el que esté dentro de las cuatro paredes
