Discurso de Hazrat Jalifatul Masih V (aba) en la sesión de clausura del I’lltema nacional de Waqf-e-Nau (chicos) del Reino Unido

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar Tashahhud, Ta’awwuz Bismillah, Hazrat Khalifatul Masih V (aba), dijo:

“Hoy, estáis todos aquí reunidos para la convención anual de jóvenes Waqf-e-Nau, y algunos de vosotros os preguntaréis por qué razón organizamos estos eventos cada año. La razón es para recordaros a todos vosotros, los miembros de Waqf-e-Nau, la importancia de vuestras responsabilidades así como para entrenaros y guiaros respecto al cumplimiento de estos deberes. En primer lugar, debéis recordar siempre que el hecho de que conste vuestro nombre en la lista de Waqf-e-Nau no tiene ningún valor por sí solo. Sólo a través de vuestra conducta podréis alcanzar las verdaderas bendiciones asociadas a esta organización. En todo momento, debéis esforzaros en cumplir vuestro compromiso como miembros de Waqf-e-Nau. Esto requiere que elevéis vuestros estándares morales, espirituales y educativos y establezcáis el mejor ejemplo para inspirar a los demás a seguir vuestros pasos. Como en todo momento se espera que todos los hombres, mujeres y niños áhmadis actúen según las enseñanzas del islam, si los miembros de Waqf-e-Nau siguieran únicamente los criterios básicos, no podrían merecer ninguna distinción.

Por lo tanto, nunca olvidéis que sois aquellas personas que han consagrado sus vidas por la causa de su fe, por lo que debéis esforzaros por inculcar en vosotros los más altos patrones de enseñanzas y valores islámicos. Entre ellos, como digo a menudo, destaca el cumplimiento de los derechos de Al-lahSubhana Wa Ta’alah, a través de Su adoración y por ello debéis tratar de mejorar constantemente vuestros criterios de adoración e intentar desarrollar una verdadera y eterna conexión con Al-lah. Si sois sinceros en vuestros rezos, llegaréis a disfrutar de la adoración y no os resultará difícil; este es el estándar que un Waqf-e-Nau debe intentar alcanzar. Si lo conseguís, no sólo desarrollaréis un vínculo personal con vuestro Creador, sino que además inspiraréis a otros a seguir vuestros pasos. Por supuesto, la manera principal y más importante de la adoración son las cinco oraciones obligatorias que se deben ofrecer cada día. Por lo tanto, debéis tener mucho cuidado en no omitir ningún Namaz (Salat).

Además, debéis ofrecer las oraciones en congregación siempre que os resulte posible. Excluyendo el horario de escuela o universidad, debéis asistir a vuestra mezquita local o centro de Salat tanto como sea posible. Todos nosotros nos identificamos como musulmanes áhmadis y estamos orgullosos del hecho de haber aceptado al Imam de la época, el Mesías Prometido (as), quien fue enviado según la profecía del Santo Profetasa. Sin embargo, este orgullo y satisfacción en vuestra fe será considerado loable y aceptado sólo por Al-lah, si realmente actuamos según las verdaderas enseñanzas de nuestra religión. No basta con pronunciar algunas palabras articulando nuestra fe. Como he dicho, entre vuestras obligaciones hacia Al-lah, lo primero y lo más importante es la regularidad en las cinco oraciones diarias. Lamentablemente, los estudiantes utilizan a menudo los estudios escolares o universitarios como excusa para retrasar sus oraciones o incluso no ofrecerlas en absoluto. No se dan cuenta de que el Namaz (Salat) es un escudo que protege a la persona de otros errores y por lo tanto, al no cumplir con las obligaciones de la adoración, caen en otros vicios y pecados, alejándose del islam. Por lo tanto, debéis protegeros ante cualquier tipo de pereza o debilidad en este sentido.

Aparte de la observancia de el Namaz (Salat), el Mesías Prometido (as), también nos ha guiado en otros aspectos con los que podremos cumplir los derechos de la adoración de Al-lah. Por ejemplo, en una ocasión, un hombre se dirigió al Mesías Prometido (as) diciendo que era propenso a muchos errores y debilidades y pidió que le aconsejara sobre el modo de superar sus defectos. En respuesta, el Mesías Prometido (as) le indicó que el Namaz (Salat) e Istighfar (pedir el perdón de los pecados a Al-lah) son los mejores remedios para superar las debilidades. Cada persona conoce sus propias debilidades mejor que nadie, por lo que debéis prestar mucha atención a la guía del Mesías Prometido (as), según la cual, el mejor remedio para superar la negligencia en nuestra fe es mostrar regularidad en nuestras oraciones obligatorias y arrepentirnos ante Al-lah de nuestros pecados. Al vivir aquí en occidente y al haber crecido en una sociedad materialista, la necesidad y la importancia del Istighfar es aún más necesaria, ya que es un excelente medio para proteger a la persona de los males y la inmoralidad prevalente en la sociedad. Como he dicho, los miembros de Waqf-e-Nau, deben ser un ejemplo para los demás, por lo que debéis ofrecer Istighfar en lo posible para elevar y mejorar continuamente vuestros estándares espirituales y morales. Además, el Mesías Prometido (as), ha enseñado que una persona debe orar a Al-lah con las palabras: “Oh Al-lah, establece una gran distancia entre mí y mis pecados”, lo cual que significa que librar a la  persona de todo tipo de mala conducta y pecado.

El Mesías Prometido (as) dijo que, si una persona ofrece esta oración con sinceridad y regularidad, ciertamente será aceptada con el tiempo. Por lo tanto, como miembros de Waqf-e-Nau, debéis ofrecer esta oración repetidas veces  para que seáis guiados por el camino recto y podáis cumplir con vuestra promesa. El Mesías Prometido (as) también enseñó que la lucha interna contra el propio ego, que incita a una persona hacia el mal, es también una forma de adoración. Por ejemplo, la persona que duerme por la noche y se despierta para la oración de Fajr, y acude a la mezquita a pesar de su agotamiento, será acreedora de la merced de Al-lah. Por un lado, será recompensada por ofrecer la oración durante el tiempo correcto, y al mismo tiempo, también será recompensada por luchar contra su ego interno y por dar prioridad a su fe. Otra gran responsabilidad que se os ha impuesto es la de defender el islam y dar respuesta a las falsas alegaciones y acusaciones infundadas que a diario se imputan al islam. Recordad que sois aquellos cuyos padres consagraron sus vidas por el bien de vuestra fe antes de vuestro nacimiento, con la esperanza y el deseo de que su hijo, aún por nacer, sirviera al islam y sirviera a la misión del Mesías Prometido (as). Tras haber alcanzado cierta madurez y comprensión, habéis renovado esa promesa y habéis decidido voluntariamente seguir formando parte del esquema de Waqf-e-Nau. En consecuencia, vuestra fe conlleva grandes responsabilidades y se ha depositado una gran confianza en vosotros. Hoy en día, la gente ataca al islam desde todas las direcciones. Como miembros de Waqf-e-Nau, debéis estar al frente defendiendo vuestra religión. Sin embargo, esta no es la era de la Yihad de la Espada, sino que estamos viviendo en una época en la cual la gente ataca al islam a través de la literatura, a través de los medios de comunicación, a través de Internet y a través de otros medios similares. Por lo tanto, es vuestro deber contrarrestar estas acusaciones de manera similar.

Por ejemplo, algunos ateos han sacado las enseñanzas del islam completamente fuera de contexto para satisfacer sus propios intereses. Por ello, debéis conocer vuestra fe para que podáis responder a sus falsas afirmaciones. Del mismo modo, personas de otras creencias o ciertos políticos y periodistas han planteado objeciones en contra del islam considerándola una religión de extremismo. En este sentido, la trágica realidad es que, hasta cierto punto, sus quejas y temores se pueden comprender y están justificados. No quiero decir, Al-lah no lo quiera, que haya alguna verdad en sus afirmaciones contra el islam, pero no podemos negar que el estado general del mundo musulmán es crítico y deplorable. La mayoría de los musulmanes han olvidado las enseñanzas de su religión, y prueba de ello es el hecho de que muchas de las guerras y conflictos actuales se están llevando a cabo en el mundo musulmán. Estos supuestos musulmanes están participando en actividades que ninguna persona con un mínimo de humanidad podría concebir. Los grupos terroristas y extremistas están perpetrando las brutalidades más horribles y aborrecibles.

A la vez que sus actos atroces traicionan al islam en todos los aspectos, siguen cometiendo asesinatos despiadados, violaciones, saqueos y otros actos indescriptibles. Su maldad no conoce límites y es una inmensa tragedia y causa de profundo dolor que continúen perpetrando actos tan malvados en nombre del islam, a pesar de que el islam es la religión que más valora la santidad de la vida humana. A la vez que los extremistas atacan a los no musulmanes indefensos e inocentes, también derraman la sangre de sus compañeros musulmanes.  Indudablemente, tales personas están condenadas al infierno, pues el Corán afirma categóricamente que si un musulmán mata a otro musulmán, su destino será el infierno. Del mismo modo, Al-lah el Todopoderoso ha proclamado que matar a una persona inocente equivale a matar a toda la humanidad. En todos los sentidos imaginables, los musulmanes están difamando el nombre prístino del islam y, por tanto, como Waqf-e-Nau debéis entender el peso de la responsabilidad que recae sobre vuestros hombros.

Recordad, es a la Yama’at del Mesías Prometido (as) a quien incumbe defender el islam, y como miembros de Waqf-e-Nau debéis estar a la vanguardia en este esfuerzo. Es obligación de todo musulmán áhmadi, y especialmente de aquellos que han ofrecido sus vidas para servir a su fe, levantarse y demostrar al mundo que el islam es una religión de paz que no refleja el retrato injusto que contemplamos a diario en los medios de comunicación. Depende de vosotros eliminar los temores y conceptos erróneos de la gente y explicarles las perfectas enseñanzas del Sagrado Corán y el noble carácter del Santo Profeta del islam (que la paz y bendiciones de Dios sean con él). Esta Yihad de difundir las verdaderas enseñanzas del islam no será una tarea fácil, pues tendréis que trabajar duro y estar preparados para hacer muchos sacrificios. Los ulemas (cleros religiosos) del mundo islámico, en vez de defender el islam, no cesan de difamarlo.

Durante mucho tiempo llevan emitiendo fatwas (edictos religiosos) tan ridículos y mal concebidos o interpretaciones tan absurdas, que han abierto la puerta para que los no musulmanes se burlen y ridiculicen al islam. Con la Gracia de Al-lah el Todopoderoso, muchos árabes han llegado a aceptar el Ahmadíat, pero cuando narran los ejemplos horribles y espantosos de los poderosos clérigos musulmanes de sus naciones, dejan a la persona perpleja y sin palabras. En lugar de ejercer influencia con sabiduría y verdad, tales clérigos abusan de su autoridad y de la confianza que la gente deposita en ellos de la peor manera posible. Por ejemplo, si una persona padece una enfermedad mental o alguna forma de histeria, en lugar de tratarla con compasión u ofrecerle otro tipo de tratamiento, declaran que un Yin se ha apoderado de tal persona y debe ser expulsado a través de palizas despiadadas u otros métodos inhumanos. Otra creencia muy predominante en la época del Mesías Prometido (as), que incluso continúa en nuestros días en algunas áreas remotas, es que está totalmente permitido saquear o apropiarse de las riquezas de los no musulmanes. Esto también lleva a la creencia de que está permitido secuestrar a la esposa de un incrédulo o de llevar por la fuerza a una mujer no musulmana a la propia vivienda sin ningún nikkah (matrimonio).

En una ocasión, Hazrat Musleh-e-Maud (ra), explicando el nivel de ignorancia de algunos musulmanes, relató un incidente personal del primer Jalifa (ra) que ocurrió durante una visita a la ciudad de Amritsar, en la India. Al llegar a Amritsar, Hazrat Jalifatul Masih I (ra) dio cuatro aanas —una moneda cuyo valor hoy sería el equivalente a 25 peniques— a un musulmán y le pidió que fuera a comprar algunos mithais (dulces). Al regresar, el musulmán trajo consigo los mithais (dulces), y también el dinero. El primer Jalifa (ra) le preguntó que por qué tenía aún tal dinero. El musulmán respondió que era parte del botín de la guerra. ¡Qué absurdo! A continuación, el hombre explicó que después de comprar los dulces, consiguió distraer al vendedor pidiéndole que obtuviera algo del otro lado de la tienda y mientras se hallaba distraído, cogió el dinero del mostrador. Al oír esto, el primer Jalifa (ra) se mostró muy decepcionado y le dijo que aquello era robo. En respuesta, el musulmán dijo, con total normalidad, que no se trataba de robo porque el comerciante era un hindú y era totalmente lícito arrebatar las posesiones y las riquezas de un no musulmán. Esto es el colmo de la ignorancia y es una completa violación de las enseñanzas del islam.

Además, algunos de los llamados eruditos incluso afirman que una Yihad agresiva y violenta para conquistar tierras y personas está justificada. De hecho, muchos grupos extremistas pretenden justificar los actos terroristas, decapitaciones y otros actos brutales que cometen amparándose en este veredicto. Si tales creencias odiosas e injustas formaran parte de las enseñanzas del islam, ¿quién en su sano juicio podría aceptarlas? Sin embargo, como he dicho, no se trata sólo de historias del pasado, ya que hoy algunos musulmanes también están involucrados en tales brutalidades y crueldades. Estos son, pues, algunos ejemplos de las actitudes y creencias ignorantes que se han extendido entre el mundo musulmán. ¿Quién podría aceptar semejantes enseñanzas injustas? ¿Quién podría aceptar esta forma distorsionada del islam? Sin duda, ninguna persona decente jamás lo haría.

Sin embargo, nosotros, los áhmadis, conocemos la verdad y sabemos que el islam que retratan los extremistas o los llamados Ulema (eruditos religiosos) no tiene ningún vínculo con sus verdaderos valores. La realidad es, y siempre será, que el islam abarca las enseñanzas magníficas y nobles que fueron practicadas por el Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él), los Julafa-e-Rashidin (los cuatro Jalifas después del Santo Profeta) y los compañeros del Santo Profeta de islam (que la paz y bendiciones de Dios sean con él). Incluso después de la primera época  del islam, muchos musulmanes continuaron practicando y propagando las enseñanzas originales, pero con el paso del tiempo, la comunidad musulmana fue presa de vicios y malas prácticas. Tales actos erróneos continuaron extendiéndose hasta que la mayoría llegó a olvidar las verdaderas enseñanzas del islam. Fue en ese momento cuando Al-lah, el Todopoderoso, envió al Mesías Prometido (as) para el resurgimiento del islam.

Bajo su guía, los musulmanes áhmadis somos muy afortunados por habérsenos mostrado las verdaderas enseñanzas del islam, pero no basta con aceptar al Mesías Prometido (as) verbalmente, sino que vuestra conducta, especialmente como miembros de Waqf-e-Nau, debe ser ejemplar en todo momento. Es vuestro deber dedicar vuestras vidas al servicio del islam difundiendo las verdaderas enseñanzas y concienciando a las personas de que el islam no es lo que se representa por lo general en los medios de comunicación. No es una religión que da licencia para matar o mutilar. No es una religión que permita compulsión alguna en materia de fe o creencia. No es una religión que permita que las mujeres sean violadas o secuestradas. No es una religión de terrorismo y extremismo. No es una religión de odio y venganza. No es una religión que permita en absoluto el engaño y la falsedad. No es una religión de inmoralidad y vicio. Más bien, el islam es una religión que promueve la paz y tolerancia a todos los niveles de la sociedad. Es una religión que promueve la libertad de fe y pretende construir puentes entre las personas de diferentes razas, nacionalidades y creencias. Este es el mensaje que siempre debéis transmitir, a través de vuestras palabras y acciones, al resto del mundo.

En la actualidad hay, Masha’lah, alrededor de 1086 chicos Waqifeen-e-Nau mayores de 15 años aquí en el Reino Unido, y si cada uno de vosotros entiende y asume sus deberes en relación con vuestra fe, se pueden lograr grandes cosas. Si cumplís con las exigencias de vuestra promesa, conseguiréis ser la generación que comience a producir una revolución espiritual en esta sociedad. Hoy día y en esta época es sólo nuestra Yama’at la que puede proteger al islam y propagar sus verdaderas enseñanzas. Sin lugar a dudas este es un deber de todos los áhmadis, pero la mayor responsabilidad recae en personas como vosotros, que habéis dedicado vuestras vidas para la causa de la religión. Para ello, es esencial que entendáis vuestra fe y tengáis conocimiento de sus enseñanzas. Por lo tanto, debéis estudiar el Sagrado Corán todos los días para que podáis reconocer los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso y actuar conforme a ellos. Del mismo modo, debéis leer los libros del Mesías Prometido (as) que han sido traducidos al inglés, y aquellos de vosotros que sepan leer el urdu, deberán leer los demás libros también.

También debéis tratar de conectaros a la MTA y ver al menos una hora de cualquier programa de la MTA todos los días. Y, sobre todo, no olvidéis nunca escuchar mi Jutba (Sermón) del viernes, para estar conectados con el Jilafat-e-Ahmadía. El conocimiento que obtendréis al leer el Corán y los libros del Mesías Prometido (as) os proporcionará las herramientas intelectuales y argumentos espirituales para responder y refutar las acusaciones de los que hablan en contra del islam.

A continuación, os presentaré algunas instrucciones especiales que el Mesías Prometido (as) ha dado a sus seguidores, que deben seguir todos los áhmadis, particularmente aquellos que han dedicado sus vidas al servicio del islam. El Mesías Prometido (as) ha dicho que la moral y los hábitos de una persona deben ir en consonancia con los mandamientos de Al-lah, hasta el punto de que otras personas atestigüen su buen carácter y el hecho de que son ejemplos prácticos de las enseñanzas del islam. Continúa diciendo que, si un áhmadi no actúa de esta manera, él o ella serían culpables de dar mal ejemplo a los demás, lo cual podría debilitar su fe y, por lo tanto, tales áhmadis serían culpables de la difamación del islam, como lo han hecho otros. El Mesías Prometido (as) dijo que sólo aquellos que, de acuerdo con las condiciones de su Bai’at (juramento de lealtad), han dado prioridad a su fe sobre todos los asuntos mundanos, podrían ser considerados como verdaderos miembros de su Yama’at.

La mayoría de vosotros habéis alcanzado la edad adulta y una madurez intelectual. Por lo tanto, debéis reflexionar seriamente sobre si estáis cumpliendo las condiciones de su Bai’at. Además, el Mesías Prometido (as) dijo que sus seguidores deben evitar participar en discusiones y prácticas inmorales, mundanas o vanas. En esta época, esto incluye ver programas de televisión o películas inmorales e inapropiadas y también incluye perder el tiempo chateando en los medios de comunicación social o los diferentes grupos de chat. Tales prácticas son dañinas y conducen a la propagación de la inmoralidad y otros vicios. Por tanto, si caéis en estos malos hábitos, no podréis cumplir con el compromiso que habéis realizado como Waqf-e-Naus.

El Mesías Prometido (as) también enfatizó repetidas veces la importancia de los derechos ajenos. Por lo tanto, nuestros Waqf-e-Naus deben ser generosos y nunca egoístas. Debéis pensar en el modo de ayudar a los demás y cumplir con sus derechos, en lugar de preocuparos acerca de vuestras propias necesidades o derechos. Además, un Waqf-e-Nau nunca debe ser motivo de sufrimiento para los demás, sino que siempre debe ser amable, compasivo y cariñoso. Por lo tanto, dondequiera y cuandoquiera podáis  ayudar a otras personas, nunca debéis desaprovechar tal oportunidad. Del mismo modo, el Mesías Prometido (as) ha enseñado a sus seguidores la invocación del sincero arrepentimiento a través del perdón de Al-lah por sus debilidades, teniendo en cuenta que Al-lah observa cada uno de sus movimientos. Lograréis ocultar vuestros actos ante otras personas, pero no ante Al-lah, por lo que no debéis participar nunca en actividad alguna que se oponga a las enseñanzas del islam. El Mesías Prometido (as) también dijo que si sus seguidores no experimentan cambios prácticos en su interior, ni intentan progresar constantemente a nivel espiritual y moral, no les servirá de nada el aceptar su Bai’at y entrar en su redil. De hecho, dijo que la actitud de aquellas personas que no intentan mejorar demuestra que no creen que haya necesidad de aceptar al Mesías Prometido (as). Esto es algo que todos los áhmadis y especialmente los miembros de Waqf-e-Nau deben tener en cuenta y sobre lo que deben reflexionar.

Muchos de vosotros estáis casados, o estáis llegando a la edad del matrimonio, por lo que deseo recordaros que debéis casaros con chicas áhmadis y tratar de cumplir vuestras responsabilidades hacia vuestras esposas y familia de la mejor manera posible. Debéis esforzaros para que permanezcáis felizmente casados y tendréis que orar para ello también. Dentro de vuestros hogares debéis mostrar la mejor moral y tratar a vuestra familia con amor, amabilidad y respeto.

Además, como Waqf-e-Naus, es preciso que mantengáis un estrecho vínculo con la Yama’at y que dediquéis el máximo tiempo posible a su servicio. Aquellos de vosotros que aún no han sido llamados para servir a la Yama’at a tiempo completo deben, sin embargo, asegurarse de que continúan ofreciendo parte de su tiempo para servir a la Yama’at con regularidad. Si no os es posible dedicar tiempo a diario, debéis reservar, como mínimo, un día a la semana para servir a la Yama’at. Es posible que algunos chicos Waqf-e-Nau no estén estudiando ni trabajando, así que, mientras buscan trabajo en su área de especialización, no deben malgastar su tiempo en casa. Más bien, deberán informar a la administración de Waqf-e-Nau de su situación y prestar servicios a la Yama’at hasta que encuentren un trabajo adecuado. Permanecer en casa perdiendo tiempo es completamente incorrecto y dañino, por lo que debéis utilizar cualquier tiempo libre disponible de modo productivo para el servicio de la Yama’at. Del mismo modo, si trabajáis en una empresa o en otro lugar no debéis olvidar vuestros deberes hacia vuestra fe, y debéis intentar establecer el mejor ejemplo práctico posible para que otros lo vean y aprendan de él. De esta manera, estaréis realizando Tabligh a través de vuestra conducta y a través de la propagación del mensaje del islam, incluso antes de consagrar vuestras vidas (Waqf) a tiempo completo.

Finalmente, también quiero recordar a los miembros más jóvenes de Waqf-e-Nau, que todavía son miembros de Atfal-ul-Ahmadía, acerca de sus responsabilidades. Todos vosotros debéis prestar atención a vuestros estudios en la escuela. Asimismo, no debéis perder el tiempo en juegos de ordenador u otros juegos electrónicos, sino que, en su lugar, en vuestro tiempo libre, debéis salir fuera a jugar y hacer deporte, beneficiándoos del aire fresco. Esto será beneficioso para vuestra salud y vuestro bienestar a largo plazo. Además, debéis comportaros bien con vuestros padres y prestarles atención. Y por encima de todo debéis infundir en vuestro interior el hábito de ofrecer las cinco oraciones diarias y decir la verdad en todos los asuntos. Cada día debéis intentar mejorar y, aparte de vuestros estudios de la escuela, debéis también tratar de aumentar vuestro conocimiento religioso. Que Al-lah os permita a todos comprender y actuar de acuerdo con lo que he dicho. Y que todos podáis llegar a cumplir con las exigencias de vuestro Waqf de la mejor manera posible. También olvidé mencionar que hoy, la Yama’at Ahmadía de Gambia está celebrando su I’lltema de Waqf-e-Nau. Por tanto, ellos también forman parte de nuestro I´lltema hoy a través de MTA.

Que Al-lah Ta’alah los bendiga a todos. Uníos a mí ahora en oración silenciosa.”