En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Ceremonia de la Fundación de la Mezquita de Raunheim

A todos los distinguidos invitados, la paz y bendiciones de Al-lah sean con ustedes.

Que Al-lah el Todopoderoso siempre les conceda paz y serenidad bajo Su protección.  Y más ahora, ante la situación de los asuntos mundiales donde la amenaza y peligro ya no sólo proceden de las organizaciones religiosas [extremistas] –o, como se suele decir, de ciertas organizaciones terroristas musulmanas– sino que, más bien el nuevo desarrollo mundial es tal que la enemistad entre Gobiernos y países está aumentando.

En consecuencia, hay temores cada vez mayores en Europa, Corea, el Lejano Oriente e incluso en Estados Unidos de una guerra inminente.  De ahí que todos debamos orar y esforzarnos por establecer la paz. Por ello, desde el principio les he ofrecido saludos de paz y armonía, para que todo aquel que posea amor por la humanidad pueda comprenderlo y, luego, esforzarse en difundir el mensaje de paz y tranquilidad. Los políticos deben convencer a sus gobiernos para que establezcan la paz en lugar de emprender la guerra, así como trabajar por la reconciliación y búsqueda de soluciones.

El nombre de Islam representa la paz y el término en sí significa ‘paz y tranquilidad’. Desafortunadamente, algunos grupos y organizaciones extremistas han manchado el nombre del Islam. Incluso en los países musulmanes hay, debido a esto, derramamiento de sangre y conflictos entre los gobiernos y sus ciudadanos, así como entre las organizaciones extremistas. De la misma manera, algunas organizaciones terroristas están llevando a cabo ataques en el oeste; en Alemania, Francia y Bélgica ya se han producido algunos incidentes, a consecuencia de lo cual se está esbozando una imagen negativa del Islam en el mundo no musulmán. En consecuencia, las personas desconocen las verdaderas enseñanzas del Islam. Quizás algunos de ustedes, aquí sentados, también se cuenten entre ellos. La gente cree que el Islam es una religión que promueve el extremismo y la violencia. Por ello, cuando una mezquita está en construcción, la gente tiene ciertas dudas. Sin embargo, me complace escuchar que todos los oradores hayan mencionado que los musulmanes áhmadis no sólo tienen un impacto positivo en la sociedad sino que también promueven amor, afecto, paz y fraternidad y se esfuerzan por integrarse dentro de la comunidad.

Este es, pues, el verdadero Islam, y después de la construcción de la mezquita, estas conductas deben mejorar aún más. Sólo entonces se entenderá que los minaretes no resuenan consignas de odio, sino sólo de amor y adoración, así como consignas de devoción y afecto.

En el Corán se menciona al Profeta Abraham, e incluso Amir Sahib mencionó en su discurso que cuando colocaba los cimientos de la Ka’ba junto al Profeta Ismael –un ejemplo, a través del cual establecemos todas nuestras mezquitas para la adoración de un Dios – incluso ellos oraron por la paz y la serenidad de la zona. Por lo tanto, si nuestras mezquitas se construyen según el modelo establecido por el Profeta Abraham y el Profeta Ismael (y deben ser construidas de esta manera) – entonces también deben ser una fuente de paz y tranquilidad, y este es el propósito de su construcción.

También estoy agradecido por los sentimientos del honorable alcalde quien ha hablado sobre los derechos de los vecinos y ha remarcado que los áhmadis siempre cumplen los derechos de sus vecinos y siempre facilitan la comprensión mutua. En las enseñanzas del Islam, los derechos del prójimo son tan amplios y significativos, que el fundador del Islam, el Santo Profeta (sa), declaró: “Dios Todopoderoso destacó los derechos de los vecinos hasta tal punto (de hecho se menciona extensamente en el Corán) que en un momento pensé que también recibirían una parte de la herencia”. Esta es la importancia de los derechos que merecen los vecinos tal como lo menciona el Islam. El círculo de los que se clasifican como vecinos es tan vasto que no sólo se extiende a los que viven contiguo a ustedes, sino que todos los que viven en su vecindad se incluyen en la categoría de vecinos; Los que viajan con ustedes pueden contarse como vecinos suyos, aquellos que trabajan con ustedes también están dentro de esta categoría, y este círculo se expande incluso aún más. De hecho, está escrito que el límite de los vecinos se extiende a cuarenta casas. Si uno considerara cuarenta casas en todas las direcciones, esto significaría que cada áhmadi tendría 160 vecinos. En otras palabras, si ponemos esto en contexto, entonces casi toda la ciudad se convierte en vecina de un áhmadi. Lo mismo ocurrirá cuando se construya nuestra mezquita. Cuando la mezquita se haya completado, será responsabilidad de los que lleguen a la mezquita cumplir con los derechos de sus vecinos. La mezquita no debe convertirse en un medio de disturbio, de forma que los que viven aquí puedan decir que las dudas que alguna vez tuvieron sobre las implicaciones de tráfico o las dificultades debido a otras actividades resultaron ser falsas. Además, se han beneficiado mucho a través de la construcción de esta Mezquita, y los áhmadis también están cumpliendo con los derechos de sus vecinos en mayor medida que antes.

Así mismo, el cumplimiento de la ley es un aspecto extremadamente importante. Si un musulmán no se atiene a la ley del país, no tiene derecho a vivir en ese país. En cuanto a la obediencia a la ley del país y el amor por la patria, el fundador del Islam, el Santo Profeta (sa) ha enfatizado esto hasta tal punto que ha declarado que forma parte de la fe. Las leyes se establecen para salvaguardar a los ciudadanos y para crear facilidad para los  residentes y prevenir cualquier injusticia.

De ahí que si las enseñanzas del Islam  instan a extender la paz y la tranquilidad, y acabar con las injusticias, entonces no es posible que ningún musulmán áhmadi  o cualquier verdadero musulmán, viole la ley. Todo musulmán sincero siempre será un ciudadano respetuoso a la ley, y así debería ser. Sin embargo, de no ser así, no tendrá ninguna asociación con la fe islámica. En este sentido, si alguien tiene alguna  incertidumbre o alberga cualquier duda, debe eliminar estos conceptos erróneos. La enseñanza islámica no permite  ningún tipo de disturbios ni tampoco el incumplimiento de la ley. Quienes llevan a cabo tales actos en el nombre del Islam, lo hacen para manchar, pues las enseñanzas islámicas prohíben categóricamente dichos actos.

Además, quisiera dar las gracias a la honorable diputada por sus nobles sentimientos y también por haberse referido a la libertad de religión. En este país disfrutamos de la libertad de religión y por ello estamos extremadamente agradecidos al pueblo y también al gobierno. Esta libertad de religión, a pesar de que la mayoría de la población local no es musulmana, sino cristiana o practicante de otras religiones, ha permitido a los musulmanes, que son una minoría, construir una mezquita. Agradezco a los residentes, vecinos y el consejo local que nos hayan permitido construir la mezquita en este lugar. Dios mediante, cuando esta mezquita se haya completado, se hará evidente para todos que al otorgar permiso para construir una mezquita, se otorgaron también derechos a aquellas personas que a cambio cumplen, de una manera aún mejor, los derechos que merecen sus vecinos.

También les estoy agradecido porque debido a esta libertad de religión podemos realizar nuestra adoración sin obstáculos y también cumplir con otras actividades. En esencia, es la libertad de religión la que constituye la base para establecer la paz y la armonía.

Es nuestra firme creencia que Dios el Todopoderoso envió un profeta a cada nación. Envió a sus escogidos para la reforma de sus respectivas naciones, quienes  les enseñaron la fe, así como las ceremonias y costumbres. Por lo tanto, cada religión procede de Dios Todopoderoso. Creemos en todos los profetas enviados por Dios desde el momento de la creación del universo hasta ahora, y afirmamos que fueron los verdaderos enviados por Dios para difundir Su mensaje. Por esta razón, no podemos ni siquiera imaginar usurpar los derechos de nadie, y mucho menos dañarlos. De hecho, después de una larga persecución, el fundador del Islam (sa) recibió permiso para emprender la guerra, sólo bajo la siguiente condición que se encuentra en el Sagrado Corán: “Aquellas personas que desean eliminarte están de hecho tratando de eliminar todas las religiones”. En cuanto a aquellos que desean erradicar la religión, es vital impedírselo, porque si no se les impide que levanten armas con sus manos, entonces ninguna iglesia, sinagoga, templo o mezquita permanecerá en el mundo debido a su oposición a la religión.

El islam y el Sagrado Corán han declarado que la libertad de religión es una parte fundamental de sus enseñanzas. A este respecto, les felicito por poseer más entendimiento que algunos países musulmanes y practicar la libertad de religión. Ustedes nos han concedido libertad para practicar nuestra fe y, por esta razón, los áhmadis, privados de la libertad religiosa en Pakistán, han venido para establecerse aquí y poder proseguir con sus actividades. Además, gracias a esta libertad de religión tenemos la oportunidad de practicar abiertamente nuestro culto y construir mezquitas. Les estoy muy agradecido a todos ustedes.

Antes se ha mencionado el tema de la democracia, y el ser un verdadero país democrático os ha dotado de visión para adoptar la libertad de religión. El islam también promueve una democracia libre y justa. De hecho, el Sagrado Corán afirma que “al elegir a sus líderes y consejeros o al elegir a los funcionarios del gobierno, deben escoger a aquellos individuos que hagan justicia con el depósito que se les ha otorgado.” Sólo deben llegar al poder aquellos políticos que sean justos con este depósito, es decir, trabajar para la mejora del pueblo y del país.

El islam enseña esto hasta tal punto que insta a ejercer el derecho al voto. Esto no ha de limitarse a un solo partido, pues siempre se ha de tener en cuenta que aquellos que han sido elegidos para ostentar el poder no deben cumplir únicamente con los derechos de los ciudadanos, sino que deben trabajar también para el progreso del país, haciendo así justicia.

Mediante estas enseñanzas, difundimos nuestro mensaje por todo el mundo y también nos esforzamos en actuar acorde al mismo. Es responsabilidad de todos los áhmadis que, a la vez que muestren agradecimiento por esta libertad religiosa, muestren también obediencia a la ley, hasta el punto de convertirse en modelos y ejemplos para los demás. Además, deben elegir a aquellos líderes que puedan prestar un servicio excepcional a su país.

Espero que, una vez completada la construcción de esta mezquita, los áhmadis que residen en las cercanías puedan reunirse en un lugar con facilidad y llevar a cabo sus actividades; que, junto a su oración puedan realizar otras actividades y, además, también espero que se conviertan en pivotes esenciales en la ayuda al progreso de su nación y país.

Que Al-lah el Todopoderoso les capacite para ello. Cuando se haya construido esta mezquita, que Al-lah les permita cumplir con los estándares que se espera de los áhmadis, con los estándares que yo espero de ellos, y también que les permita introducir abiertamente a sus vecinos  el  verdadero y hermoso mensaje del Islam. Que Al-lah les permita cumplir con esto. Amín.

Gracias