En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La excelencia personificada

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar Tashahud, Ta’awuz y Surah Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul Masih V (aba) dijo:

En esta serie de relatos de las vidas de los Compañeros Badri, hoy comenzaré con el relato de Hazrat Yazid bin Ruqaish. Hazrat Yazid pertenecía a la tribu Banu Asad bin Juzaimah de los Quraish. Hazrat Yazid era un confederado de los Banu Abd Ash-Shams. Algunos también han reportado su nombre como Arbad, sin embargo, esto es incorrecto. El padre de Hazrat Yazid se llamaba Ruqaish bin Riyab y su título era Abu Jalid. Hazrat Yazid participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa), incluidas las batallas de Badr, Uhud y Jandaq.

Hazrat Yazid mató a Amr bin Sufyan durante la batalla de Badr, que era miembro de la tribu Tay. El nombre de uno de los hermanos de Hazrat Yazid era Hazrat Said bin Ruqaish, quien emigró de La Meca a Medina junto con su familia y se cuenta entre los primeros Muhayirin (musulmanes que emigraron de La Meca a Medina). El nombre de otro de los hermanos de Hazrat Yazid era Hazrat Abd ar-Rahman bin Ruqaish, quien participó en la batalla de Uhud. El nombre de una de las hermanas de Hazrat Yazid era Hazrat Aminah bint Ruqaish, quien aceptó el islam desde el principio en La Meca. Ella también emigró a Medina junto con su familia. Hazrat Yazid falleció en la batalla de Yamama en el año 12 dH (después de la Hégira). Aunque anteriormente he dado breves detalles de esta batalla, pero algunos detalles adicionales son los siguientes:

La batalla de Yamama tuvo lugar en el año 11 dH (después de la Hégira) durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra). Según algunos historiadores, tuvo lugar en el año 12 dH (después de la Hégira). Esta batalla se libró contra Musailamah Kazzab en un lugar llamado Yamama. Hazrat Abu Bakr (ra) envió un ejército bajo el liderazgo de Hazrat Ikramah bin Abu Yahl para luchar contra Musailamah. También envió otro ejército bajo el liderazgo de Hazrat Sharahbil bin Hasanah para ayudarle. Hazrat Ikrimah entró en batalla antes de la llegada de Hazrat Sharahbil para merecer el honor de la victoria; sin embargo, fue derrotado por Musailamah. Cuando Hazrat Sharahbil se enteró de esta derrota, estableció el campamento en el camino. Cuando Hazrat Ikramah escribió el relato de lo que le había sucedido a Hazrat Abu Bakr (ra), él a su vez le respondió diciendo:

“No deberías encontrarte conmigo en tales circunstancias, ni debería mirarte, ni deberías volver a Medina, en un estado que propagaría la cobardía entre la gente. Más bien, debes llevar tu ejército para luchar contra los rebeldes de entre la gente de Omán y Mahra. Después de eso, deberías ir y luchar contra los rebeldes de Yemen y Hadramaut”.

Hazrat Abu Bakr (ra) le escribió a Hazrat Sharahbil diciendo:

“Deberías quedarte allí hasta que llegue Hazrat Jalid bin Walid”.

Hazrat Abu Bakr (ra) desplegó a Hazrat Jalid para luchar contra Musailamah Kazzab y envió una gran partida de Muhayirin y Ansar con él. El líder del grupo de los Ansar era Hazrat Sabit bin Qais, mientras que el líder del partido de los Muhayirin era Hazrat Abu Huzaifah y Hazrat Zaid bin Jattab. Hazrat Sharahbil comenzó a luchar contra Musailamah antes de la llegada de Hazrat Jalid y fue derrotado. Hazrat Abu Bakr (ra) envió más refuerzos para ayudar a Hazrat Jalid bajo el mando de Hazrat Salid para evitar cualquier ataque detrás de los ejércitos. Hazrat Abu Bakr (ra) solía decir:

“No deseo utilizar a los Compañeros Badri. Quiero dejarlos en un estado en el que se encuentren con Al-lah realizando actos justos. Al-lah Todopoderoso eliminará todas las dificultades de la mejor manera simplemente debido a sus bendiciones y las bendiciones de otras personas piadosas, y por ello no necesitan ayuda física”.

No obstante, participaron debido a las circunstancias. Sin embargo, la opinión de Hazrat Umar contrastaba con esto y utilizaba a los Compañeros Badri para el ejército, etc. El número del ejército musulmán en esta batalla fue de 13.000 soldados, mientras que el tamaño del ejército de Musailamah era de 40.000.

Un hombre llamado Nahar-ur-Rayyal bin Unfuwa estaba con Musailamah Kazzab. Fue al Santo Profeta (sa) para aprender el Sagrado Corán y la religión. El Santo Profeta (sa) lo envió a la gente de Yamama como maestro religioso para refutar la afirmación de Musailamah Kazzab de ser profeta. Cuando fue allí, se convirtió en un apóstata y dio testimonio del hecho de que escuchó al Santo Profeta (sa) decir (lo cual fue un falso testimonio) de que Musailamah, Dios nos perdone, era un profeta unido a él.

Cuando las personas abandonan la religión incluso hoy en día, es costumbre hacer acusaciones así de falsas e incorrectas. La apostasía de este individuo tuvo un impacto mucho más negativo en la tribu de Banu Hanifa de Musailamah que la afirmación de Musailamah de ser profeta. La razón de esto fue que había sido enviado para su formación moral y la gente también fue influenciada por él. En el momento en que dijo estas cosas, el reclamo de Musailamah al profetazgo no era muy impactante. Sin embargo, la gente comenzó a ser influenciada después de que él hiciera estas declaraciones. Todos aceptaron su reclamo y posteriormente comenzaron a obedecer a Musailamah. Además, le dijeron que debería escribir una carta al Santo Profeta (sa) indicando que, si no lo obedecía, le apoyarían para oponerse al Santo Profeta (sa). Esta declaración traicionera fue, de hecho, la razón fundamental de la guerra.

En el incidente que se menciona, Hazrat Abu Bakr (ra) envió a Hazrat Jalid a luchar contra Musailamah. Se dice que cuando Musailamah se dio cuenta del hecho de que Hazrat Jalid se estaba acercando, se instaló en el área de Aqraba y llamó a la gente para que lo apoyara. La gente comenzó a acercarse a él en grandes números. Mientras tanto, Muya’a bin Marara partió con un grupo de gente, que fue capturada por los musulmanes. Hazrat Jalid mató a sus Compañeros y mantuvo vivo a Muya’a. Se había lanzado a la guerra, ya que era un individuo de buena reputación entre la tribu de Banu Hanifa. Su líder no fue asesinado, sino que fue hecho prisionero.

Cuando fue capturado, el hijo de Musailamah, Sharahbil, incitó a su tribu y dijo:

“Si hoy sois derrotados, vuestras mujeres se convertirán en esclavas y se aprovecharán de ellas sin contraer matrimonio. Por lo tanto, hoy, debéis mostrar coraje absoluto por su honor y dignidad y debéis proteger a vuestras mujeres”.

La guerra estalló. Hazrat Salim, el esclavo liberado de Huzaifah, portaba la bandera de los Muhayirin, pero antes de esto fue con Abdul’lah bin Hafs, quien había sido martirizado. La bandera del Ansar fue llevada por Hazrat Sabit bin Qais. Se produjo una feroz batalla, de una magnitud que los musulmanes no habían experimentado antes. Los musulmanes se retiraron durante esta batalla y la gente de Banu Hanifa avanzó para liberar a Muya’a, que había sido hecho prisionero por Hazrat Jalid. Posteriormente, marcharon y avanzaron hacia el campamento de Hazrat Jalid bin Walid. En ese momento, la esposa de Hazrat Jalid estaba en la tienda. Estas personas tenían la intención de matar a la esposa de Hazrat Jalid, ante lo cual Muya’a dijo que él le había otorgado protección y les impidió matarla. Entonces Muya’a les dijo que atacaran a los hombres, y avanzaron hacia ellos, destrozando la tienda de campaña. La batalla se intensificó una vez más y todas las tribus de Banu Hanifa lanzaron un ataque feroz. Durante esta batalla, a veces, los musulmanes tenían la ventaja, pero luego otras veces los incrédulos tenían la ventaja. Honorables Compañeros como Hazrat Salim, Hazrat Abu Huzaifah y Hazrat Zaid bin Jattab fueron martirizados durante esta batalla. Cuando Hazrat Jalid observó este estado de los musulmanes, ordenó a cada tribu que se separara de las otras tribus para analizar la situación y para averiguar desde dónde estaban siendo atacados los musulmanes. Cuando las líneas durante la batalla se organizaron por separado, los musulmanes comenzaron a decirse entre ellos que, en este día, se sentían avergonzados de retirarse. En otras palabras, su condición se estaba volviendo bastante vergonzosa.

Los musulmanes no se habían enfrentado a un día lleno de tantas dificultades como esta batalla en particular. Musailamah todavía estaba en su ubicación y era la figura central de los incrédulos. Hazrat Jalid se dio cuenta de que hasta que Musailamah no fuera asesinado, la guerra no terminaría. Posteriormente, Hazrat Jalid avanzó y pidió pelear en forma de duelo, lanzando la consigna de “Ya Muhammada”, que era tradición durante las batallas en esa época. Todo el que entraba en el campo de batalla era asesinado, lo que se convirtió en un catalizador para los musulmanes. Después de esto, Hazrat Jalid llamó a Musailamah, pero en lugar de adelantarse, huyó. Se vio obligado a buscar refugio en su huerto junto con sus Compañeros y selló las puertas. Los musulmanes rodearon el huerto. Hazrat Bara bin Malik dijo: “¡Oh, musulmanes! Ayudadme a subir la pared y saltar al huerto”. Era un hombre muy valiente e intrépido. Los musulmanes respondieron que no podían hacerlo. Sin embargo, Hazrat Bara no aceptó esta respuesta e insistió en entrar en el huerto. Así que los musulmanes lo ayudaron a trepar la pared del jardín para entrar, y él abrió la puerta desde dentro. Los musulmanes entraron al huerto, y entonces tuvo lugar otra batalla encarnizada. Wahshi mató a Musailmah. Wahshi es el mismo que había martirizado a Hazrat Hamzah, el tío del Santo Profeta (sa). Sin embargo, según una narración, Wahshi y otro Ansari mataron a Musailmah. Wahshi lanzó su lanza hacia Musailmah, y el Ansari avanzó hacia Musailmah con su espada. Ambos atacaron a Musailmah al mismo tiempo, y por esta razón, Wahshi solía decir más tarde: “Solo Dios sabe de quién fue el ataque que causó la muerte de Musailmah”.

Hazrat Abdul’lah bin Umar narra:

“Alguien anunció en voz alta: ‘Un esclavo africano ha matado a Musailmah’”. Por lo tanto, es muy probable que fuera Wahshi quien lo matara.

Hazrat Jalid encontró el lugar donde se encontraba el cuerpo de Musailmah a través de Maya’a. Maya’a le dijo a Hazrat Jalid:

“La gente que vino a luchar con los musulmanes era impetuosa e inexperta. La fortaleza está actualmente llena de hábiles soldados. Debes aceptar un tratado conmigo en su nombre. Los musulmanes incurrirán en una pérdida mayor si se produce una batalla ahora”. Engañó a Hazrat Jalid, quien a su vez llegó a un acuerdo con Maya’a, con la condición de que los musulmanes les perdonaran la vida, no les dijeran nada y no les tomasen como prisioneros. Pero los musulmanes tomarían todas sus posesiones. Maya’a, que era una persona inteligente, declaró: “Iré a la gente de la fortaleza y volveré tras saber su opinión al respecto”. Musailamah ya había sido asesinado, lo que había menguado las fuerzas. Sin embargo, la astucia de Maya’a benefició a los incrédulos. Al entrar en la fortaleza, no encontraron a nadie más que mujeres, niños, ancianos y débiles. Él les engañó haciendo que las mujeres se pusieran las armaduras, e indicándoles que permanecieran en los muros del castillo y levantaran consignas para la batalla hasta su regreso. Regresó a Hazrat Jalid y declaró: “La gente de la fortaleza no está de acuerdo con las condiciones de nuestro tratado (es decir, que sus vidas se salvarían, aunque los musulmanes se quedaran todas sus posesiones). Algunos de ellos están expresando su desacuerdo visiblemente en los muros del castillo. No puedo asumir la responsabilidad de sus acciones ya que no están bajo mi control”.

Cuando Hazrat Jalid miró hacia el castillo, observó que sus paredes estaban cubiertas de soldados. Eran las mujeres vestidas como soldados como parte de su plan. Los musulmanes habían sufrido grandes pérdidas durante esa batalla que se había prolongado. Deseaban regresar rápidamente después de su victoria. Por lo tanto, Hazrat Jalid acordó un tratado con la condición de que se les diera la posesión de todo el oro, la plata, el ganado y la mitad de las esclavas y los esclavos. Conforme a una narración, aceptó el tratado con la condición de que se les diera una cuarta parte de los prisioneros.

En esta batalla, 360 Muhayirin y Ansar de Medina fueron martirizados. Aparte de los de Medina, 300 Muhayirin fueron martirizados. De la tribu Banu Hanifa, 7.000 incrédulos fueron asesinados en las llanuras de Aqraba, 7.000 fueron asesinados en el huerto y 7.000 personas que huyeron del huerto fueron asesinadas cuando se les perseguía. Cuando este ejército regresó a Medina, Hazrat Umar preguntó a su hijo, Hazrat Abdul’lah: “¿Por qué no alcanzaste el martirio antes que Zaid?” Zaid ha sido martirizado y tú todavía estás vivo. ¿Por qué no te ocultaste de mí? Hazrat Abdul’lah respondió: “Hazrat Zaid rezó por el martirio y Al-lah Todopoderoso se lo otorgó. Yo también lo busqué, pero no tuve éxito”. En el mismo año, después de que un gran número de Compañeros fueran martirizados en la batalla de Yamama, Hazrat Abu Bakr (ra) ordenó que el Sagrado Corán se compilara, para preservarlo. Estos fueron los detalles con respecto a la Batalla de Yamama.

Ahora hablaré sobre un Compañero llamado Hazrat Abdul’lah bin Majrama. Su título era Abu Muhammad y pertenecía a la tribu Banu Aamir bin Lui. También era conocido como Abdul’lah Akbar. Fue uno de los Compañeros que aceptó el islam en los inicios. El nombre de su padre era Majrama bin Abdul Uzza y el nombre de su madre era Bah-nana bint Safwan. En lo que respecta a sus hijos, se menciona a un hijo suyo llamado Masahik, también hijo de Zainab Bint Suraqa, la esposa de Hazrat Abdul’lah.

Hazrat Abdul’lah bin Majrama fue uno de los Compañeros que aceptaron el islam desde el principio. Tuvo el honor de emigrar dos veces, una hacia Abisinia y la segunda hacia Medina. Ibn-e-Ishaaq ha mencionado a Hazrat Abdul’lah bin Majrama entre los Compañeros que emigraron a Abisinia con Hazrat Yafar. Yunus bin Bukair Salma y Bukai han registrado el dicho de Ibn-e-Ishaaq en el que se menciona la migración de Hazrat Abdul’lah bin Majrama a Abisinia. Después de emigrar a Medina, Hazrat Abdul’lah bin Majrama residió en la casa de Julzum bin Hidam. El Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Abdul’lah bin Majrama y Farwah bin Amr Ansari. Hazrat Abdul’lah bin Majrama participó en la batalla de Badr, así como en todas las batallas que tuvieron lugar después. Tenía treinta años en el momento de la batalla de Badr. Cuando fue martirizado en la batalla de Yamama, durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra), tenía 41 años.

Hazrat Abdul’lah (ra) bin Majrama mostró una extraordinaria pasión por obtener el estatus del martirio. Rezaba a Al-lah el Todopoderoso para que permaneciera vivo hasta presenciar heridas en cada articulación de su cuerpo en el camino de Al-lah el Todopoderoso. Posteriormente, durante la Batalla de Yamamah, sufrió heridas en muchas de sus articulaciones, por lo que alcanzó el estatus de martirio. Hazrat Abdul’lah (ra) bin Majrama se dedicaba en extremo a la adoración y rezaba fervientemente incluso en su juventud. Hazrat Ibn Umar (ra) relata: “En el año en que tuvo lugar la batalla de Yamamah Hazrat Abdul’lah (ra) bin Majrama, Hazrat Salim -quien fue el esclavo liberado de Hazrat Abu Hudhaifah (ra)- y yo estábamos juntos. Los tres hacíamos turnos para pastar las cabras y también teníamos que hacer guardias para proteger las provisiones del ejército. El día que comenzó la batalla de Yamama era mi turno para pastar las cabras. Cuando volví, vi a Hazrat Abdul’lah (ra) bin Majrama herido y tirado en el suelo del campo de batalla. Estaba de pie con él y dijo: ‘¡Oh Abdul’lah bin Umar! ¿Los que están ayunando han terminado ya el ayuno?” (había caído la tarde). Respondí afirmativamente y entonces pidió un poco de agua en su escudo, para poder romper su ayuno”. Así, incluso durante la batalla, él estaba observando el ayuno. Hazrat Abdul’lah (ra) bin Umar dice que fue a buscar agua, pero cuando regresó, Hazrat Abdul’lah (ra) bin Majrama había fallecido.

El siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat Amr (ra) bin Mabad. El nombre de Hazrat Amr (ra) bin Mabad también se menciona como Umair bin Mabad. El nombre de su padre era Mabad bin Azhar. Hazrat Amr (ra) bin Mabad pertenecía a la rama Banu Zubaya de la tribu Aus de los Ansar. Hazrat Amr (ra) bin Mabad participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa), incluidas las batallas de Badr, Uhud y Jandaq. Hazrat Amr (ra) bin Mabad estaba entre los 100 Compañeros que mantuvieron su posición durante la batalla de Hunain y lucharon valientemente, y como resultado el mismo Al-lah el Todopoderoso se hizo responsable de las provisiones de aquellos que estaban con el Santo Profeta (sa).

Según una narración, Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) relata:

“El día de Hunain, nuestro estado era tal que los dos destacamentos musulmanes se retiraron y ni siquiera un centenar de personas permanecieron junto al Santo Profeta (sa)”.

Existen diversas opiniones en relación al número de Compañeros que permanecieron juntos junto al Santo Profeta (sa) en la batalla de Hunain. Algunos dicen entre ochenta y cien, y otros dicen cien. En cualquier caso, quedaron muy pocos.

El siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat Nauman bin Malik (ra). Su nombre también era Nauman bin Qauqal. Imam Bujari ha registrado su nombre como Ibn Qauqal. Al’lama Badr-ud-Din Aini, que era un erudito, escribe en el comentario de Bujari que el nombre completo de Ibn Qauqal era Nauman bin Malik bin Zalaba bin Asram (ra), y su título era “Kaukab”. Nauman era conocido por su abuelo, de ahí que se llamara Nauman bin Qauqal. Hazrat Nauman bin Malik (ra) cojeaba al andar. Su padre era Malik bin Zalaba y su madre Umrah bin Ziyyad y era la hermana de Hazrat Muyazzir bin Ziyyad. Hazrat Nauman (ra) pertenecía a los Banu Ghanam, rama de la tribu Jazrall de los Ansar. Esta tribu era popularmente conocida como Nauman Qauqal. En cambio, Ibn-e-Hishaam ha mencionado que pertenecía a la tribu de Banu Daad.

¿Por qué les llamaba “Qauqal”? En uno de mis sermones anteriores mencioné que cuando alguien buscaba protección en un líder de Medina, le decía que era libre “para subir a la montaña como deseara” – en otras palabras – que se le otorgaba paz y era libre para vivir como quisiera y podía volver a un estado de confort y seguridad, sin temor ni adversidad. Las personas que concedían protección eran conocidos como “Qawaqilah”. Ibn-e-Hishaam, un historiador, declara que cuando estos líderes concedían refugio a alguien, les entregaban una flecha y les decían que podían ir con ella a donde quisieran. El abuelo de Hazrat Nauman, Zalaba bin Dad, es mencionado como Qauqa, ya que era uno de los concedía seguridad y protección. De forma similar, Ghanam bin Auf, que era el líder de la tribu de los Jazrall, también es mencionado como Qauqal y Hazrat Saad bin Ubadah también era conocido con el título de “Qauqal”. Banu Salim, Banu Ghanam y Banu Auf bin Jazrall fueron conocidos como “Qawaquilah”. El lider de la tribu de los Banu Auf era Hazrat Ubadah bin Samit.

Hazrat Nauman bin Malik (ra) participó en la batalla de Badr y Uhud, y fue martirizado en la batalla de Uhud por Safwan bin Umaiyya. Según otra narración, Hazrat Nauman bin Malik (ra) fue martirizado por Aaban bin Said. El día de Uhud, Hazrat Nauman bin Malik (ra), Hazrat Muyazzir bin Ziad y Hazrat Ubadah bin His-has fueron enterrados en una misma tumba. Cuando el Santo Profeta (sa) partió para la batalla de Uhud y deliberaba con Abdul’lah bin Abi Salul, Hazrat Numan bin Malik (ra) dijo: “¡Oh Profeta de Al-lah! (sa) ¡Por Dios, ciertamente entraré en el paraíso!” El Santo Profeta (sa) le preguntó cómo. Hazrat Nauman (ra) respondió: “Porque doy testimonio de que no hay nadie digno de ser adorado excepto Al-lah y tú eres el Mensajero de Al-lah (sa) y nunca abandonaré la batalla”.

Al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) respondió que decía la verdad. Hazrat Numan bin Malik (ra) consiguió el martirio ese mismo día.

Jalid bin Abu Malik Yadi relata que encontró la siguiente narración en el libro de su padre en la que Hazrat Nauman bin Qauqal Ansari (ra) oró de la siguiente manera:

“¡Oh mi Señor! ¡Juro por Tu nombre que caminaré con mi cojera en los frondosos jardines verdes del paraíso antes de que el sol se ponga!” Fue martirizado ese mismo día. El Santo Profeta (sa) dijo:

“Al-lah el Todopoderoso aceptó su oración porque le he visto caminando en el cielo sin ningún tipo de cojera o impedimento”.  Al-lah el Todopoderoso informó al Santo Profeta (sa) sobre él a través de una visión.

Hazrat Abu Huraira (ra) relata que fue a ver al Santo Profeta (sa) mientras estaba en Jaibar, una vez que los Compañeros la habían conquistado. Pidió al Santo Profeta (sa) que le diera una parte [del botín de guerra]. Uno de los hijos de Said bin Aas dijo: “¡Oh Profeta de Al-lah! No le des nada de eso”. Hazrat Abu Huraira (ra) dijo entonces que Ibn Said bin Aas fue el responsable de matar a Nauman bin Qauqal (ra). Ibn Said bin Aas respondió:

“Estoy atónito de que muestre tanta arrogancia hacia nosotros cuando acaba de regresar de pastar sus ovejas en el monte Zaan”. (El monte Zaan se encontraba situado en Tahaamah, y era una de las montañas donde vivía la tribu Daus, que era la tribu de Hazrat Abu Huraira. Ellos estaban de pie en la cima de esta montaña).

Ibn Said bin Aas continúo diciendo con astucia:

“Ha venido mientras pastaba sus ovejas y ahora me acusa de haber matado a un musulmán. Al que Al-lah Todopoderoso ha otorgado un gran honor a través de mis manos y no ha permitido perecer en sus manos”. Sufyan manifiesta que no supo si el Santo Profeta (sa) le dio una parte o no.

Hazrat Jabir relata que Hazrat Nauman bin Qauqal (sa) vino con el Santo Profeta (sa) y le preguntó:

“¡Oh Profeta de Al-lah! (sa)! Si observo las oraciones obligatorias, guardo los ayunos en el mes de Ramadán, declaro todo lo que es ilícito como ilícito y todo lo que es lícito como lícito, y no hago más que eso, ¿entraré en el paraíso?” El Santo Profeta (sa) respondió: “sí”. Ante esto, el dijo: “Por Dios, no haré nada más que esto”.

Hazrat Jabir relata que Nauman bin Qauqal entró en la mezquita el viernes cuando el Santo Profeta (sa) estaba pronunciando su sermón. El Santo Profeta (sa) le dijo: “¡Oh Nauman! Ofrece dos “rakats” de oración”. Ofrecer “sunnah” el viernes se ha explicado aquí. Hazrat Numan (ra) entró en la mezquita mientras el Santo Profeta (sa) estaba pronunciando su sermón y le dijo que ofreciera dos “rakats” de oración y que no los prolongara en el tiempo. Dado que el sermón del Viernes ya había comenzado, le dijo que ofreciera los “rakats” y que los hiciera cortos. A partir de entonces, el Santo Profeta (sa) declaró: “si alguno de vosotros llega [a la mezquita] y el Iman está pronunciando el sermón, debéis ofrecer dos “rakats” de oración cortos.”

El siguiente Compañero es Hazrat Jubaib bin Adi Ansari (ra). Pertenecía a los Banu Yahllabah de la tribu de Aus de los Ansar. Cuando Hazrat Umair bin Abu Waqas emigró de La Meca a Medina, el Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre él y Hazrat Jubaif bin Adi (ra). Hazrat Jubaib bin Adi (ra) participó en la batalla de Badr y mató a Hariz bin Amir durante la misma. Durante la batalla de Badr, Hazrat Jubaib bin Adi (ra) fue asignado para supervisar las posesiones del ejército.

Hazrat Jubaib bin Adi (ra) formó parte de la delegación que estuvo involucrada en el incidente de Rayi en el año 4 d.H. (después de la Hégira). Hazrat Jubaib bin Adi (ra) y Hazrat Zaid bin Dasna fueron encarcelados por los idólatras y se los llevaron con ellos a La Meca y, una vez allí, los vendieron. Hazrat Jubaib bin Adi (ra) fue comprado por los hijos de Hariz bin Aamir, para que pudieran vengar la muerte de su padre, que fue asesinado por Jubaib (ra) el día de Badr. Según Ibn-e-Ishaq, Huyair bin Abu Ihaab Tamimi compró a Hazrat Jubaib, que era un confederado de los hijos de Hariz. Uqbah, el hijo de Hariz, compró a Abu Ihaab para poder vengar la muerte de su padre.

También se dice que Uqbah bin Hariz compró Hazrat Jubaib (ra) de Banu Nayar. Según otra fuente, Abu Ihaab, Ikramah bin Abu Yahl, Ajnaz bin Shuraiq, Ubaidah bin Hakim, los hijos de Umaiyyah bin Abu Uzbah Hazarmi y Safwan bin Umaiyyah compraron a Hazrat Jubaib (ra). Estos son todos los individuos cuyos padres murieron durante la batalla de Badr. Todos ellos compraron a Hazrat Jubaib (ra) y le entregaron a Uqbah bin Hariz, quien le encarceló en su casa.

Los siguientes detalles se han mencionado en Bujari con respecto al incidente de Rayi:

Hazrat Abu Huraira (ra) relata que el Santo Profeta (sa) envió una delegación compuesta por diez Compañeros para reunir información y nombró a Asim bin Zabit Ansari, que era el abuelo materno de Umar bin Jattab, como el líder (Amir) de la delegación.

La delegación partió y cuando llegaron al Behdaa, que se encuentra entre Asfaan y La Meca, alguien informó a los Banu Lahyan sobre ellos, que formaban parte de la tribu Huzail. Al enterarse de esta noticia, alrededor de doscientos hombres, que eran todos arqueros, partieron y comenzaron a seguir sus rastros. Los persiguieron siguiendo las huellas de sus pasos hasta llegar al lugar donde la delegación había comido algunos dátiles.

La delegación de diez personas se detuvo en un lugar y comió algunos dátiles que trajeron consigo como provisiones para el viaje desde Medina. Comieron los dátiles y tiraron los huesos de los dátiles.

El ejército que los perseguía reconoció que estos dátiles eran de Yazrib, es decir, Medina, y a partir de entonces comenzaron a seguir su rastro. Cuando Asim y sus Compañeros los vieron venir tras ellos, ascendieron una colina para protegerse.

El ejército perseguidor los rodeó y les invitó que bajaran, asegurándoles que, si se entregaban a ellos, no matarían a ninguno de ellos. Asim bin Zabit, que era el líder de esta delegación, dijo que, si bajaba de la colina, significaría que estaría bajo la protección de un incrédulo y no estaba dispuesto a hacerlo.

A partir de entonces, oró: “¡Oh Al-lah! Informa a nuestro Profeta sobre este incidente.” El enemigo entonces comenzó a lanzar flechas y martirizó a Asim bin Zabit, junto con otros siete de sus Compañeros. Al presenciar esto, los otros tres, depositando su confianza en ellos, bajaron. Entre estos tres estaba Jubaib Ansari, Ibn Dasna y una otra persona más. Cuando bajaron, los incrédulos los capturaron y los ataron con las cuerdas de sus arcos.

El tercer individuo de entre ellos dijo que este fue su primer acto de engaño y dijo:

“Por Dios, no iré con vosotros. Encuentro consuelo y seguridad en el ejemplo de aquellos que fueron martirizados antes de nosotros. Me quedaré aquí y matadme si así lo deseáis.”

Intentaron arrastrarlo, pero él se resistió y finalmente lo martirizaron.

Luego se apoderaron de Jubaib e ibn Dasna y se los llevaron a La Meca, donde luego los vendieron. Este incidente tuvo lugar después de la batalla de Badr. Jubaib fue comprado por la tribu de Banu Hariz bin Amr bin Naufal bin Abd Manaf. Jubaib fue quien mató a Hariz bin Amir durante la batalla de Badr.

Jubaib permaneció como prisionero con ellos. Ibn-e-Shihaab escribe:

“Ubaidul’lah bin Ayyaz me dijo que la hija de Hariz le informó que una vez que los captores, que habían comprado Jubaib, decidieron que lo matarían (es decir, él sería martirizado), durante ese tiempo Jubaib les pidió una navaja para su uso personal.”

Este es un incidente muy famoso y a menudo se cita. Le proporcionaron la navaja. La hija de Hariz dice, además:

“Durante un momento de desatención, uno de mis hijos fue a Jubaib y sentó al niño en su regazo. Al ver a mi hijo sentado en el regazo de Jubaib y la navaja en la mano, me quedé petrificada hasta tal punto que Jubaib se dio cuenta de mi miedo por mi expresión facial y dijo: ‘¿Crees que mataré a este niño? No pienses esto. Con la voluntad de Dios, nunca cometeré tal acto.'”

La hija de Hariz decía a menudo: “Nunca he visto a un prisionero tan bueno como Jubaib”. Ella también decía: “Por Dios, en una ocasión, vi un manojo de uvas en la mano de Jubaib (ra) y estaba comiéndolas, aunque no había señales de uvas en La Meca durante esos días al mismo tiempo que Jubaib (ra) estaba encadenado con fuertes cadenas de hierro”. Ella dice: “Creo que Jubaib recibía provisiones celestiales”. Cuando los captores llevaron a Jubaib a un lugar fuera del “haram” [alrededor de la Kaaba] para matarlo, Jubaib pidió permiso para ofrecer dos rakaats [una unidad de oración] de Salat (oración islámica), a lo que estuvieron de acuerdo. Cuando había ofrecido sus dos rakaats de oración, dijo:

“Deseaba prolongar aún más mi Salat, pero entonces pensé que quizá asumiríais que estoy prolongando mi Salat con la intención de aplazar la muerte.” Entonces oró a Al-lah el Todopoderoso diciendo: “¡Oh Al-lah! Destruye a todos y cada uno de ellos.” [Justo antes de que estuvieran a punto de martirizarlo, oró diciendo: “¡Oh Al-lah! Destruye a todos y cada uno de ellos.”]. Luego, recitó la siguiente copla:

[Árabe]

“Con tal de que muera musulmán, no me preocupa que mi cuerpo sin cabeza caiga a la izquierda o la derecha. ¿Por qué ha de preocuparme? Mi muerte es por Al-lah; si Él quiere, puede bendecir cada parte de mi cuerpo desmembrado.”

El erudito Hayar Asqalani, que ha escrito un comentario de Sahih Bujari, escribe el siguiente comentario relacionado con el incidente de Rayi bajo un Hadiz:

“En el momento de su martirio, Hazrat Jubaib oró de la siguiente manera:

[Árabe]

‘¡Oh Al-lah! Toma nota de cada uno de estos enemigos míos, para que puedas lidiar con ellos.'”

En otra narración se registra que también dijo:

[Árabe]

“Mata a cada uno de ellos y no dejes de castigar a nadie de entre ellos”.

Después de que Hazrat Jubaib terminara de ofrecer sus oraciones, Uqbah, el hijo de Hariz, mató a Jubaib y así se convirtió en un mártir.

En otra narración de Bujari, está escrito que Abu Sarah mató a Hazrat Jubaib (ra). Hazrat Jubaib (ra) fue quien estableció la tradición de ofrecer dos rakaats de oración por cada musulmán que muere en cautiverio.

Al-lah el Todopoderoso aceptó la oración de Asim bin Zabit que él hizo en el día que fue martirizado y el Santo Profeta (sa) informó a sus Compañeros al respecto. Como ya se ha mencionado, Asim bin Zabit, que era el líder del grupo del que Hazrat Jubaib también formaba parte, oró para que Al-lah el Todopoderoso informara al Santo Profeta (sa) sobre su situación. El Santo Profeta (sa) informó a sus Compañeros sobre todo el incidente y las dificultades que tuvieron que soportar.

Cuando se informó a los incrédulos de los Quraishíes de que Asim había sido asesinado, enviaron a un grupo de hombres al lugar donde Asim fue asesinado con el fin de traer de vuelta una parte de su cuerpo para que pudiera ser reconocido. Asim había matado a uno de los jefes más importantes de los Quraishíes durante la batalla de Badr. Sin embargo, Al-lah el Todopoderoso lo protegió de tal manera que un enjambre de avispones actuaba como un escudo sobre su cuerpo y los incrédulos eran incapaces de hacerle daño. Al-lah el Todopoderoso lo salvó y no pudieron recuperar ninguna parte de su cuerpo. Cuando Hazrat Jubaib estaba a punto de ser martirizado, se dice que oró diciendo: “Oh Al-lah, no tengo medios para transmitir mis saludos al Santo Profeta (sa). Sólo tú puedes transmitir mis saludos a él.” Cuando Hazrat Jubaib (ra) se situó en el cadalso (para ser martirizado), oró a Al-lah el Todopoderoso. Se dice que cuando un idólatra escuchó la oración de Hazrat Jubaib:

[Árabe]

“¡Oh Al-lah! Toma nota de todos y cada uno de ellos y luego castígalos a todos y cada uno de ellos”, se lanzó al suelo por el miedo.

Está escrito que, dentro del plazo de un año, salvo la persona que se lanzó al suelo por miedo, todos y cada uno de los que estuvieron involucrados en el asesinato de Hazrat Jubaib murieron y ninguno de ellos sobrevivió. Hazrat Muawiyyah bin Abi Sufyan declaró:

“Yo estaba presente con mi padre en ese momento. Cuando mi padre oyó la oración de Hazrat Jubaib, inmediatamente me empujó al suelo”.

Urwah ha declarado esto y también hay narraciones similares. Otra narración suya es que los idólatras que estaban presentes en ese momento incluían: Abu Ehaab, Ajnaz bin Shuraiq, Ubaidah bin Hakim y Umayyah bin Utbah. Además, narra que el arcángel Gabriel vino al Santo Profeta (sa) y le informó sobre todo el incidente, y el Santo Profeta (sa) a su vez informó a los Compañeros (ra). Los Compañeros (ra) dijeron que ese día, el Santo Profeta (sa) estaba sentado en una reunión cuando dijo: “¡Oh Jubaib! ¡Que la paz y las bendiciones de Dios sean contigo!”

También informó a los Compañeros que los Quraishíes habían matado a Jubaib. Por lo tanto, Al-lah el Todopoderoso se aseguró de que los saludos de paz de Jubaib fueran transmitidos al Santo Profeta (sa). Esto se menciona en el comentario de Sahih Bujari.

Cuando los idólatras martirizaron a Hazrat Jubaib, le apartaron la cara de la dirección de la Qibla [la dirección de la Kaaba en La Meca]. Sin embargo, poco después, los idólatras vieron que su rostro se había vuelto hacia la Qibla. Trataban constantemente de apartar su rostro de la Qibla, pero no lo lograron y finalmente lo dejaron como estaba.

En otra narración se cuenta que los Quraish colgaron a Jubaib de la rama de un árbol y luego lo mataron perforándolo repetidamente con lanzas. Un individuo llamado Said bin Amir también estaba entre la multitud. Después, se convirtió en musulmán e incluso hasta el reinado del Jilafat de Ḥazrat Umar (ra), cada vez que recordaba el incidente de Jubaib (ra) (estaba entre los perpetradores, pero más tarde aceptó el islam) se desmayaba. Hay otros relatos relacionados con él, pero los mencionaré en otro momento.

En este momento, me gustaría anunciar que el departamento de Tahrij-e-Ahmadía ha creado un sitio web que está en urdu y en inglés. Contiene información sobre la historia del Ahmadiat, biografías y acontecimientos en las vidas de aquellas personalidades sobre las que la Yamaat ha publicado literatura, por ejemplo: el Mesías Prometido (as), los Julafa-e-Ahmadía, los Compañeros del Mesías Prometido (as), los mártires del Ahmadíat, los Derviches de Qadian, los misioneros de la Yamaat y así como otras personalidades notables en la Yamaat. Hay biografías, así como disertaciones, artículos, fotos memorables, todos los volúmenes de Tahrij-e-Ahmadía que se han publicado hasta ahora, historia sobre las organizaciones auxiliares, así como historia relacionada con varios países y ciudades, memorias personales de personalidades notables, hay fotos de ciertos tabarrukat [reliquias sagradas], recortes importantes de periódicos y revistas. Hay artículos de investigación y también artículos relacionados con la historia, fotos de las funciones de la Yamaat y también propiedades de la Yamaaat como: mezquitas, casas de misión, institutos educativos, hospitales y dispensarios, etc. y en la medida de lo posible, se ha dado una breve introducción a cada uno de ellos. A través de un canal de YouTube, hay ciertos documentales poco comunes de la MTA, también en el sitio web hay una línea de tiempo de todos los incidentes importantes en la historia de la Yamaaat desde su creación hasta ahora. Dios mediante, lanzaré este sitio web después de las oraciones del viernes.

Una noticia desafortunada es que uno de nuestros misioneros senior, Safi-ur-Rahman Jurshid Sahib -hijo de Hakim Fazal-ur-Rahman Sahib, misionero en África y en otros lugares y director de la imprenta de Nusrat Art. Falleció el 16 de septiembre a la edad de 75 años, a causa de un ataque al corazón. ¡A Al-lah pertenecemos y a Él retornaremos! Dirigiré su funeral en ausencia. Era el nieto materno de Hazrat Maulvi Qudratul-lah Sanauri Sahib, quien fue un Compañero del Mesías Prometido (as). El padre de Safi-ur-Rahman Jurshid Sahib también había consagrado su vida al servicio de la fe. Siguiendo las instrucciones de Hazrat Musleh Maud (ra), su padre supervisó la tierra del Sindh.

Safi-ur-Rahman Sahib recibió su educación inicial en Rabwah, tras lo cual se unió a Yamia Ahmadía Rabwah en 1961 debido a un sueño que vio su madre. Obtuvo el título de “shahid” en 1970. Tuvo dos esposas, de la primera esposa tiene una hija y no tiene hijos de su segunda esposa. La hija de Safi-ur-Rahman Sahib, Roshan Ara, reside aquí y es la esposa de Yamil Ahmad Sahib.

Después de graduarse en Yamia Ahmadiyya, Safi-ur-Rahman Sahib trabajó en las oficinas centrales de Rabwah, después de lo cual tuvo la oportunidad de servir como misionero de Chakwal durante un año junto a Hazrat Hakim Abdul’lah Sahib, quien fue Compañero del Mesías Prometido (as). En 1972, fue enviado a Sierra Leona. Declaró que cuando iba a África, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) le aconsejó diciendo: “Muestra siempre amor al pueblo africano”. Dijo que siempre tuvo en mente esta instrucción.

También narró un incidente de cómo Al-lah el Todopoderoso le ayudó. Dijo: “Una vez viajamos a una parte lejana de Sierra Leona a pie y luego en barco, llegando a un asentamiento por la noche”. Un anciano africano también viajaba con él. Cuando llegaron al asentamiento, descubrieron que el jefe del poblado no estaba presente; por lo tanto, como es costumbre allí, fueron a visitar al Imam jefe. El Imam jefe se negó a escucharlos y les dijo que abandonaran el poblado. Como la noche había caído y no tenían donde quedarse, comenzaron el viaje de regreso. Afirma: “Después de una corta distancia del poblado llegamos a una jungla y el terreno era tal que las olas del mar o o la subida del río inundaba el área. Dice: Estábamos caminando y estábamos muy ansiosos cuando, de repente, un hombre que estaba en un terreno elevado nos llamó. Nos dio refugio en su choza. Después de un rato, oímos que la gente nos llamaba. Cuando se acercaban, los oímos llamarnos para que volviéramos porque el Imam jefe nos había llamado. La razón fue que en el momento en que salimos del poblado, el Imam jefe comenzó a sufrir de una fuerte migraña [tal vez se debía a que los sacó del poblado]”. Regresaron a la aldea, donde el Imam jefe había reunido a todos los miembros de la aldea. Dice que hicieron tabligh toda la noche y aproximadamente diez o doce personas aceptaron el Ahmadíat. En cuanto a la migraña del Imam jefe, dice que recitaron la Surah Fatihah como dam [soplar mientras se recitar una oración] y por la gracia de Al-lah, su migraña se curó. De esta manera, no sólo Al-lah el Todopoderoso aseguró su estancia, sino que también les concedió Baiats.

Safi-ur-Rahman Sahib tuvo la oportunidad de crear una imprenta en Sierra Leona. Hazrat Jalifatul Masih III (rh) envió máquinas especiales, que se instalaron allí. En aquellos días, había dificultades en la creación de una imprenta, sin embargo, la implantó con gran éxito y Hazrat Jalifatul Masih III (rh) a menudo le alababa por este éxito. Luego fue enviado a Nigeria, donde también creó una imprenta que funcionó con éxito. Fue durante este tiempo cuando tuvo un accidente, y el dedo de Saffi-ur-Rahman Sahib fue desmembrado después de ser atrapado en una máquina. A pesar de los múltiples tratamientos, no sanaba. Cuando Hazrat Jalifatul Masih III (rh) se enteró de ello, tal vez estaba en Londres en ese momento y ordenó a Safi Sahib que viajara a Londres para recibir tratamiento. Por la gracia de Al-lah, luego se curó.

Cuando la imprenta Raqim se estableció aquí, Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) le ordenó que ayudara con la instalación y fue puesto en el comité junto con Mustafa Sabit Sahib y Mubarak Saqi Sahib. Por la gracia de Al-lah, la imprenta se creó y está funcionando desde ese momento.

Tuvo la oportunidad de servir en África durante 17 años; en Sierra Leona y Nigeria. Luego, durante una gira por África en 1988, Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) le ordenó que viajara a Camerún y estableciera allí una Yamaat. Obtuvo un visado con gran dificultad y pasó un mes en Camerún. Estuvo involucrado en actividades de Tabligh [propagando el mensaje del islam-ahmadíat] y una de sus entrevistas fue transmitida por la radio. Durante esta visita, por la gracia de Al-lah, una familia se convirtió al Ahmadíat. En 1988, regresó a Pakistán y sirvió como misionero en Lahore. Venía al Reino Unido para asistir al Yalsa Salana en varias ocasiones y servía en la oficina del Secretario Privado. A partir de 1991, trabajó como gerente de la imprenta Nusrat Art, pero sufrió un derrame cerebral y estuvo enfermo durante un tiempo, tras lo cual se jubiló.

¡Qué Al-lah el Todopoderoso derrame sobre él Su misericordia y Su perdón! Tiene una sola hija. ¡Que Al-lah el Todopoderoso le conceda paciencia y perseverancia a ella y a su esposa!