En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La excelencia personificada

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, Ta’awwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

A partir de hoy, continuaré los relatos de las vidas de los Compañeros Badri [aquellos Compañeros que participaron en la Batalla de Badr].

El nombre del primero de los Compañeros que mencionaré hoy es Hazrat ‘Abdul-lah bin Tariq (ra). Según Al-lamah Zuhri, Hazrat ‘Abdul-lah (ra) bin Tariq Zafari participó en la batalla de Badr. Urwah ha mencionado su nombre como ‘Abdul-lah bin Tariq Balawi, que era un miembro de Ansaar. Según algunos autores, Hazrat ‘Abdul-lah Bin Tariq Balawi era un miembro de la tribu Banu Zafar de Ansaar. Según Ibn Hishaam, pertenecía a la tribu de Bali y era un miembro de la tribu de Banu Abd bin Rizhaah. Hazrat Mua’ttib bin Ubaid (ra) fue el hermanastro de Hazrat ‘Abdul-lah bin Tariq (ra), ambos nacieron de la misma madre. La madre de Hazrat ‘Abdul-lah bin Tariq (ra) pertenecía a la rama Banu Kahil de la tribu de Banu Uzra. Hazrat ‘Abdul-lah bin Tariq (ra) y Hazrat Mua’ttib bin Ubaid (ra) participaron en las batallas de Badr y Uhud. Ambos hermanos fueron martirizados durante el incidente en Rayi’.

Hazrat ‘Abdul-lah bin Tariq (ra) estuvo entre los seis Compañeros (según algunos relatos, que también incluye un relato de Bujari, se informa como diez Compañeros), a quien el Santo Profeta (sa) envió a algunas de las personas que pertenecían a la Tribus de Azl y Qarah hacia el final de 3 DH (después de la Hégira) para presentarles el islam y enseñarles sobre el Sagrado Corán y la sharia islámica. Cuando estas personas llegaron al lugar llamado Rayi’, que es una fuente en Hiyaaz que estaba en posesión de la tribu Huzail, la gente de la tribu Huzail transgredió, asedió a estos Compañeros, les traicionaron y emprendió la guerra contra ellos. Los nombres de siete de esos Compañeros son los siguientes: Hazrat Asim bin Zabit (ra), Hazrat Marsad bin Abu Marsad (ra), Hazrat Jubaib bin ‘Adi (ra), Hazrat Jalid bin Bukair (ra), Hazrat Zaid bin Dasinah (ra), Hazrat ‘Abdul-lah bin Tariq (ra) y Hazrat Mu’attib bin Ubaid (ra). De entre estos, Hazrat Marsad (ra), Hazrat Jalid (ra), Hazrat ‘Asim (ra) y Hazrat Mu’attib bin’ Ubaid (ra) fueron martirizados inmediatamente. Sin embargo, cuando Hazrat Jubaib, Hazrat ‘Abdul-lah Bin Tariq y Hazrat Zaid se rindieron, los incrédulos los capturaron y comenzaron a caminar hacia la Meca. Cuando llegaron a Zahraan, un valle ubicado a cinco millas de la Meca, Hazrat ‘Abdul-lah Bin Tariq logró liberar su mano de la cuerda y sacó su espada. Al ver esto, los idólatras se pusieron tras él y comenzaron a lanzarle piedras hasta que fue martirizado. Su tumba está situada en Zahraan. El incidente en Rayi’ tuvo lugar en el mes 36 después de la Hillra (Hégira), durante el mes de Safar.

Hazrat Hassaan, al mencionar a estos Compañeros en uno de sus poemas escribe:

[árabe]

El primer pareado de este poema es:

[árabe]

El significado del primer pareado es “Hazrat Ibn Dasinah y Hazrat Ibn Tariq eran de aquellos, quienes encontraron la muerte en el lugar donde estaba destinada para ellos”. La traducción del pareado de apertura de su poema es “Dios bendijo a quienes fueron martirizados uno tras el otro durante la expedición de Rayi’. Así, fueron honrados y recibieron la recompensa”.

Ya he mencionado anteriormente el incidente de Rayi’ en relación con otros Compañeros. Lo vuelvo a exponer de forma resumida en el relato mencionado por Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib:

“Fueron días de gran peligro para los musulmanes y el Santo Profeta (sa) recibía noticias horribles por todos los lados. Sin embargo, el mayor peligro para el Santo Profeta (sa) eran los  incrédulos de la Meca, que se habían crecido y envalentonado tras la batalla de Uhud. Percibiendo esta amenaza, en el mes de Safar 4 DH, el Santo Profeta (sa) reunió a un grupo de diez Compañeros, nombró como Amir a Asim bin Zabit (ra) y les ordenó ir en secreto a la Meca, obtener información sobre los quraish, para luego informarle sobre sus planes y estratagemas. Sin embargo, este grupo aún no había partido, cuando algunas personas de las tribus de Adal y Qarah se presentaron ante el Santo Profeta (sa) y dijeron que gentes de entre sus tribus se inclinaban hacia el islam y que el Santo Profeta (sa) debía enviar a algunos de sus discípulos con ellos, para convertirlos al islam y educarlos. El Santo Profeta (sa) se alegró de escuchar su petición y el mismo grupo que se había reunido para la misión de reconocimiento en la Meca fue enviado con ellos. Sin embargo, en realidad, como se descubrió más tarde, estas personas eran mentirosas y habían acudido a Medina ante la incitación de Banu Lahyan, quien buscaba venganza por la ejecución de su jefe, Sufyan bin Jalid, y así había ideado el plan que, cuando los musulmanes saliesen de Medina bajo este pretexto, los atacarían. En lugar de este servicio, Banu Lahyan prometió a la gente de Adal y Qarah una recompensa considerable con muchos camellos. Cuando las personas traicioneras de Adal y Qarah llegaron entre Asfaan y la Meca, enviaron secretamente un mensaje a Banu Lahyan de que los musulmanes los estaban acompañando y que también deberían venir para vengarse. Sobre esto, 200 jóvenes de Banu Lahyan, 100 de los cuales eran arqueros, se lanzaron a perseguir a los musulmanes y los cercaron en un lugar conocido como Rayi’. ¿Cómo podrían 10 hombres (mientras que según algunos relatos eran solo 7 Compañeros) combatir contra 200 guerreros, que estaban equipados con armas? Sin embargo, a los musulmanes, debido a la fuerza y ​​la pasión de su fe por la gracia de Al-lah Todopoderoso, no se les había instruido rendirse en sus brazos. Los Compañeros ascendieron inmediatamente a una colina cercana y se prepararon para la batalla. Los incrédulos, que no consideraban que el engaño fuera reprendible, los llamaron y dijeron: “Bajad de la montaña, os prometemos firmemente que no os mataremos”. Asim (ra) respondió: “No nos fiamos en absoluto de vuestros tratados y vuestras promesas. No bajaremos con vuestras garantías. Luego, levantó la cabeza hacia el cielo y dijo: “¡Oh Dios! Tú estás viendo nuestro estado. Transmite nuestra situación a Tu Mensajero”. Por lo tanto, Asim (ra) y sus Compañeros se pusieron de pie y lucharon hasta que finalmente fueron martirizados en la batalla.

Cuando se mató a siete Compañeros y solo quedaron Jubaib bin Adiyy (ra), Zaid bin Dazinah (ra) y ‘Abdul-lah Bin Tariq, los incrédulos, cuyo verdadero deseo era capturar a estas personas con vida, gritaron de nuevo y dijeron: “Aún estáis a tiempo. Bajad y prometemos no haceros daño”. Esta vez, estos musulmanes inocentes cayeron en su trampa y descendieron. Sin embargo, tan pronto como bajaron, los incrédulos los ataron con las cuerdas de sus arcos. Sobre esto, el compañero de Jubaib (ra) y Zaid (ra), ‘Abdul-lah bin Tariq (ra), no pudieron contenerse y gritaron: “Esta es una violación del acuerdo y quién sabe lo que haréis después”. ‘Abdul-lah (ra) se negó a continuar con ellos. Durante alguna distancia, los incrédulos arrastraron a ‘Abdul-lah (ra), lo golpearon, lo atacaron, lo mataron y allí dejaron su cuerpo.

Al haberse vengado, para contentar a los quraish [cuando se menciona a ‘Abdul-lah, se refiere a ‘Abdul-lah Bin Tariq. En otro relato se afirma que ‘Abdul-lah bin Tariq logró liberarse de la cuerda a la que estaba atado y estaba listo para luchar, pero fue atacado con piedras y martirizado. En cualquier caso, fue martirizado y allí fue abandonado].  Decía que al haberse vengado para contentar a los quraish y por la avaricia del dinero, se encaminaron hacia la Meca con Jubair y Zaid. Al llegar allí, los vendieron a los quraish. A Jubair lo compraron los hijos de Hariz Bin Amir, dado que Jubair ra había matado a Hariz Bin Amir en la batalla de Badar y Zaid fue comprado por Safwaan bin Umayyah. Respecto a Hazrat Jubaib (ra), se afirma que mientras estaba cautivo, uno de los hijos de los incrédulos en cuya casa estaba retenido, corrió hacia él mientras jugaba. Hazrat Jubaib (ra) lo colocó en su regazo, y al verlo, la madre del niño se angustió sobremanera, porque Hazrat Jubaib (ra) tenía en ese momento una cuchilla de afeitar en la mano. Sin embargo, Hazrat Jubaib (ra) le dijo que no se preocupara, puesto que no le iba a hacer ningún daño al niño.

Este es el relato de cómo Hazrat ‘Abdul-lah (ra) bin Tariq fue martirizado durante el suceso de Rayi’, en el que se negó a acompañar a los incrédulos y luchó contra ellos.

El segundo Compañero a mencionar es Hazrat Aqil (ra) bin Bukair. Hazrat Aqil (ra) bin Bukair pertenecía a la tribu de Banu Sa’d bin Laiz. El nombre anterior de Hazrat Aqil (ra) era Ghafil. Sin embargo, cuando aceptó el islam, el Santo Profeta (sa) lo cambió por el de Aqil. El nombre de su padre ha sido mencionado en la mayor parte de los libros de historia como Bukair. Sin embargo, también se le menciona como Abu Bukair en algunos libros. Durante la época de la ignorancia [es decir, antes de la llegada del islam], su padre, Bukair, fue compañero de Nufail bin ‘Abd-il-Uzza, que era uno de los ascendientes de Hazrat Umar (ra). Del mismo modo, Bukair y todos sus hijos estaban ligados por un pacto con los Banu Nufail. Hazrat Aqil (ra), Hazrat Amir (ra), Hazrat Ayyas (ra) y Hazrat Jalid (ra), los cuatro hermanos que eran hijos de Bukair, todos ellos aceptaron conjuntamente el islam en Dar-e-Arqam, y fueron los primeros en aceptar el islam en Dar-e-Arqam. Cuando Hazrat Aqil (ra), Hazrat Jalid (ra), Hazrat Amir (ra) y Hazrat Ayyas (ra) emigraron de la Meca a Medina, reunieron a todos sus hombres y mujeres, y viajaron juntos. Todas las mujeres, niños, etc. emigraron con ellos. De esta manera, nadie quedó atrás en la Meca, y sus casas quedaron completamente selladas. En Medina, se quedaron todos ellos con Hazrat Rafa’ah (ra) bin ‘Abd-il-Munzir. El Santo Profeta (sa) creó un vínculo de hermandad entre Hazrat Aqil (ra) y Hazrat Mubashir (ra) bin ‘Abd-il-Munzir. Hizo que se convirtieran como hermanos. Ambos fueron martirizados en la batalla de Badr. Según una tradición, el Santo Profeta (sa) creó un lazo de hermandad entre Hazrat Aqil (ra) y Hazrat Muyazzir (ra) bin Ziad. Hazrat Aqil (ra) fue martirizado el día de la batalla de Badr a la edad de treinta y cuatro años, y fue víctima de Malik bin Zuhair Yoshami. Ibn Ishaaq dice que, aparte de estos cuatro hermanos, es decir, Hazrat Ayyas (ra), Hazrat Aqil (ra), Hazrat Jalid (ra) y Hazrat Amir (ra), quienes participaron en la Batalla de Badr, no se sabe si existe otro ejemplo en el que cuatro hermanos participaran en la Batalla de Badr.

Zaid bin Aslam narra que los hijos de Abu Bukair se presentaron ante el Santo Profeta (sa) y le dijeron: “¡Oh Profeta (sa) de Al-lah! Por favor, casa a nuestra hermana con esta persona”. El Santo Profeta (sa) respondió: “¿Cuál es vuestra opinión respecto a Bilal?” En otras palabras, tal vez los cuatro hermanos juntos, o algunos de ellos, se presentaron ante el Santo Profeta (sa) en relación con el matrimonio de su hermana. El Santo Profeta (sa) a continuación, les pidió su opinión respecto a Hazrat Bilal (ra). Como no estaban contentos con esta sugerencia, se marcharon, aunque más tarde se presentaron ante el Santo Profeta (sa) por segunda vez y le dijeron: “¡Oh, Profeta de Al-lah! Por favor, casa a nuestra hermana con esta persona.” El Santo Profeta (sa) una vez más les preguntó:” ¿Cuál es vuestra opinión acerca de Bilal?” Al oír esto, se marcharon de nuevo. Se presentaron ante el Santo Profeta (sa) por tercera vez y le dijeron: “Por favor, casa a nuestra hermana con esta persona”. El Santo Profeta (sa) preguntó: “¿Cuál es vuestra opinión sobre Bilal?” El Santo Profeta (sa) añadió, además: “¿Cuál es vuestra opinión respecto a una persona que se halla entre los habitantes del paraíso?” Al escuchar esto, aceptaron casar a su hermana con Hazrat Bilal (ra).

El nombre del siguiente compañero al que aludiré es Hazrat Zaid (ra) bin Hariza. Se menciona que el nombre del padre de Hazrat Zaid (ra) era Hariza bin Sharahil, aunque también se le menciona como Hariza bin Sharahbil. El nombre de su madre era Sauda bint Za’laba. Hazrat Zaid (ra) pertenecía a la tribu de Banu Quza’ah, que era una tribu muy respetada en Yemen. Hazrat Zaid (ra) era joven cuando su madre lo llevó a su aldea. En aquel momento, algunos jinetes de la tribu de Banu Qain pasaban por allí. Establecieron su campamento durante el viaje y recogieron a Zaid, quien en ese momento aún era un niño, de su campamento. Lo hicieron su esclavo y lo vendieron en el mercado de Ukaaz a Hakim bin Hizaam por cuatrocientos dirhams. Posteriormente, Hakim bin Hizaam entregó a Hazrat Zaid (ra) a su tía materna, Hazrat Jadiyyah (ra) bint Juwailid. Después de esto, Hazrat Jadiyyah (ra) le dio Hazrat Zaid (ra) al Santo Profeta (sa) junto con todos sus otros esclavos.

Según una narración, cuando Hazrat Zaid fue comprado y llevado a la Meca, tenía solo ocho años. El padre de Hazrat Zaid (ra), Hariza, estaba extremadamente apenado por haberlo perdido. Poco después, algunos hombres de la tribu Banu Qalb llegaron a la Meca para realizar el Hall. Allí, reconocieron a Hazrat Zaid. Hazrat Zaid les pidió que le dijeran a su familia que él está viviendo con una familia respetada de Banu Mu’ad cerca de Jana Ka’abah. Por lo tanto, no necesitaban preocuparse. La gente de Banu Qalb fue a ver a su padre y le informó sobre esto. Él respondió: “¡Juro por el Señor de Ka’abah! ¿Era ese mi hijo?”Cuando las personas compartieron los detalles de su aparición con Harizah (el padre de Hazrat Zaid (ra)), se fue a la Meca con el tío paterno de Hazrat Zaid (ra). En la Meca, llegaron ante el Santo Profeta (sa) y ofrecieron Fidya (expiación) para adquirir la libertad de Hazrat Zaid (ra). El Santo Profeta (sa) llamó a Hazrat Zaid (ra) y buscó su opinión sobre este asunto. Hazrat Zaid (ra) se negó a regresar a casa con su padre y su tío paterno.

Hazrat Musleh-e-Mau’ud (ra) ha detallado este incidente de la siguiente manera:

“Cuando Hazrat Jadiyyah (ra) se casó con el Santo Profeta (sa), se dio cuenta de que en el futuro cuando el Santo Profeta (sa) necesitara algo, tendría que pedírselo ya que ella era acomodada y él no. Pensó que quizás el Santo Profeta (sa) se mostrara reacio a hacerle peticiones. Hazrat Jadiyyah (ra) era una mujer extremadamente sabia y sabía que eso dificultaría mucho las cosas. Como era una mujer muy inteligente y sabia, decidió que si ofrecía toda su riqueza al Santo Profeta (sa), esto resolvería el problema y el Santo Profeta (sa) podría, de hecho, disponer de la riqueza como él quisiera. Por lo tanto, solo unos pocos días después de su matrimonio, Hazrat Jadiyyah (ra) dijo al Santo Profeta (sa): ‘Me gustaría presentar con humildad una propuesta ante ti con tu permiso’. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘¿Cuál es tu propuesta?’. Hazrat Jadiyyah (ra) respondió: ‘He decidido presentarte todas mis riquezas y todos mis esclavos para que todo sea tuyo. Me sentiría encantada y afortunada si aceptaras esto’. Al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) dijo: ‘Jadiyyah, ¿has reflexionado en verdad sobre esta idea antes de tomar esta decisión? Si me das toda tu riqueza, será mía y no tendrás poder sobre ella’. Hazrat Jadiyyah (ra) dijo: ‘He pensado mucho en esta idea antes de presentártela y he decidido que esta es la mejor manera de vivir una vida tranquila’. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Piensa en esto una vez más’. Hazrat Jadiyyah (ra) respondió: ‘¡Ciertamente! He pensado mucho en esto.’ El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Si esta es tu decisión final y me has presentado todas tus riquezas y todos tus esclavos, debes saber que no me complace llamar esclavo a otro ser humano como yo. En primer lugar, me gustaría liberar todos los esclavos’. Hazrat Jadiyyah (ra) declaró: ‘Toda esta riqueza es ahora tuya. Puedes gastarla como desees.’ El Santo Profeta (sa) se mostró encantado de escuchar esto. Salió hacia la Ka’abah y anunció: ‘Jadiyyah me ha entregado toda su riqueza y a todos sus esclavos. Ahora libero a todos sus esclavos.’”

Hazrat Musleh-e-Mau’ud (ra) escribe:

“Hoy día, si alguien recibe riqueza, compraría un automóvil, construiría una casa grande o viajaría por Europa”. De hecho, hoy he notado que incluso si la esposa da toda su riqueza a su esposo, no solo se lo gastaría en sí, sino que no cumpliría con los derechos de su mujer. En estos casos, las mujeres se sienten impotentes y los hombres piensan que ahora que han adquirido toda su riqueza, la pueden tratar como a una esclava. Sin embargo, el estatus del Santo Profeta (sa) junto con sus pensamientos, se centraban en que todas esas riquezas se deben gastar en el camino de Al-lah Todopoderoso y que la esclavitud de los seres humanos debería abolirse por completo. En cualquier caso, su deseo de liberar a los esclavos estaba fundamentado en que por qué seres humanos creados por Al-lah Todopoderoso como él, que tienen intelecto y sentido, deberían vivir como esclavos? Esta noción del Santo Profeta (sa) era considerada como una idea extraña, no solo en Arabia, sino en todo el mundo. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) lo anunció abiertamente y mostró esta generosidad incomparable, en el momento en que recibió tal riqueza.

Cuando el Santo Profeta (sa) anunció de que había liberado a todos los esclavos, cada cual siguió su camino. Sólo Zaid bin Hariza (ra), quien más tarde fue reconocido como su hijo, se acercó a él y le dijo: ‘Me has liberado, pero no quiero ser liberado. Mi único deseo es permanecer contigo.’ El Santo Profeta (sa) insistió en que regresara a su tierra natal y se reuniera con sus familiares, ya que ahora era libre. Sin embargo, Hazrat Zaid (ra) respondió al Santo Profeta (sa): ‘Eres el ser más querido para mi debido al amor y la sinceridad que he visto en ti.’ Zaid pertenecía a una familia adinerada, pero fue secuestrado a una edad temprana y fue vendido. De esta manera, le llevaban de un lugar a otro hasta que al final terminó en la casa de Hazrat Jadiyyah (ra). Su padre y su tío que estaban muy preocupados por él, salieron a buscarlo. Cuando descubrieron que se encontraba en Roma, se fueron hasta allí para buscarlo, y cuando llegaron, descubrieron que ahora estaba en Arabia. Cuando llegaron a Arabia, se enteraron de estaba en la Meca, y cuando llegaron a la Meca, descubrieron que vivía con el Santo Profeta (sa). Fueron a visitarle y le dijeron: ‘Hemos venido a verte tras haber oído de tu nobleza y generosidad. Nuestro hijo es tu esclavo y estamos listos para pagar cualquier precio que pidas para liberarlo. Su madre es anciana y ha perdido la vista tras estar llorando constantemente. Estaremos muy agradecidos si aceptas el precio que solicites y lo liberas.’

El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Vuestro hijo ya no es mi esclavo, ya lo he liberado’. Luego llamó a Zaid (ra) y le dijo que su padre y su tío habían venido para llevárselo, porque su madre era mayor y se había quedado ciega de llorar. Dado que lo había liberado, ya no era su esclavo y podía irse.

Hazrat Zaid (ra) respondió: ‘Es posible que me hayas liberado, pero no quiero ser libre y quiero seguir siendo tu esclavo’. El Santo Profeta (sa) nuevamente dijo que tu madre está sufriendo y que tu padre y tu tío han viajado desde muy lejos y pasado por muchos obstáculos para recuperarte, así que debes ir con ellos. El padre y el tío de Zaid también hicieron todo lo posible por convencerlo, pero Hazrat Zaid (ra) se negó a irse con ellos y les dijo: ‘Pueden ser mi padre y mi tío y pueden quererme, sin embargo, la relación que he desarrollado con el Santo Profeta (sa) ahora no puede romperse. Me duele escuchar que mi madre está sufriendo, pero no puedo vivir lejos de él (es decir, del Santo Profeta (sa))’. Por un lado sentía el dolor por el sufrimiento de su madre, pero el dolor de alejarse del Santo Profeta era mucho mayor.

Cuando Zaid (ra) explicó esto, el Santo Profeta (sa) fue a la Ka’bah y anunció: ‘Debido al amor y el afecto que Zaid ha expresado, a partir de hoy Zaid será [reconocido como] mi hijo’. Al escuchar esto, el padre y el tío de Zaid se llenaron de alegría y se fueron porque testimoniaron que vivía con gran comodidad y alegría.

Por lo tanto, la prueba de la moral perfecta de Muhammad (sa) es que cuando Zaid (ra) expresó su lealtad [a él], el Santo Profeta (sa) demostró extraordinaria bondad.”

Los detalles de este incidente en particular se mencionan en Sirat Jatamun Nabiyyin. Se afirma que cuando el padre y el tío de Zaid fueron a buscarlo, el Santo Profeta (sa) le dijo:

“Si quieres irte con ellos, te doy todo el permiso de irte”. “No te dejaré bajo ninguna circunstancia” le respondió Zaid. “Para mí, eres más querido que mi propio padre y tío”. El padre de Zaid respondió con gran enojo y pena: “¿Qué? ¿Prefieres una vida de esclavitud a la de la libertad?” “Sí”, respondió Zaid, “porque he sido testigo de virtudes tan excelsas, por las que ahora no puedo dar preferencia a nadie por encima de él”.

Cuando el Santo Profeta (sa) escuchó esta respuesta, inmediatamente se levantó y llevó a Zaid a la Ka’bah y anunció en voz alta: “¡Gentes! Sed testigos de que, a partir de hoy, libero a Zaid y lo reconozco como hijo. Él será mi heredero y yo seré el suyo”. Desde entonces, Zaid bin Harizah (ra) fue conocido como Zaid bin Muhammad (ra). Sin embargo, después de la Hégira, Al-lah Todopoderoso reveló el mandamiento de que es ilegal tomar a un niño adoptado como un hijo real. Tras esto, a Zaid se le dio de nuevo su nombre original, Zaid bin Harizah. No obstante, la conducta afectuosa del Profeta Muhammad (sa) se mantuvo inalterada con este sirviente siempre sincero y, en realidad, aumentó día tras día. Después del fallecimiento de Zaid, el Santo Profeta (sa) extendió la misma gracia y amor a su hijo Usamah bin Zaid (ra), quien nació de Ummi Aiman ​​(ra), una sirviente del Profeta (sa). De las muchas honorables distinciones de Zaid (ra), una es que, entre todos los Compañeros del Profeta (sa), solo su nombre se menciona específicamente en el Sagrado Corán.

En otra narración, se dice que Hazrat Yablah, el hermano mayor de Hazrat Zaid (ra), dijo: “Fui al Santo Profeta (sa) y le pedí que enviara a Zaid conmigo. (Puede que este incidente ocurriera después o es una repetición del incidente anterior). El Santo Profeta (sa) respondió: “Tu hermano está delante de ti, si quieres irte, no te lo impediré”. En ese momento, Zaid (ra) dijo: “¡Oh Mensajero (sa) de Al-lah! Nunca le daré a nadie ninguna preferencia ante ti”. Hazrat Yablah entonces notó que la estimación de Hazrat Zaid era mejor que su propia estimación.

Con respecto a Hazrat Yablah hay otra narración. A Hazrat Yablah, que era mayor que Zaid, le preguntaron una vez quién de entre los dos hermanos era mayor. Hazrat Yablah respondió: “Zaid es mayor que yo, pero yo nací antes que él”. Quiso decir que, dado que Hazrat Zaid (ra) había aceptado el islam antes que él, tenía un rango más alto.

Hazrat ‘Abdul-lah bin Umar (ra) narra: “Llamábamos a Zaid bin Hariza, el esclavo liberado del Santo Profeta (sa), Zaid bin Muhammad, hasta que se reveló el siguiente versículo:

[Árabe]

“Llamadlos por los nombres de sus padres. Eso es más equitativo a los ojos de Al-lah”

Hazrat Baraa narra que el Santo Profeta (sa) le dijo a Zaid:

[Árabe]

Es decir, “Tú eres mi hermano y amigo”.

En una narración, se dice que el Santo Profeta (sa) dijo las siguientes palabras:

[Árabe]

“¡Oh, Zaid, tú eres mi amigo! Para mí, por mi parte, tú eres más querido para mí que todas las demás personas.”

Hazrat Ibn-e-Umar (ra) narra:

“Hazrat Umar (ra) estableció una asignación para Hazrat Usama (ra) bin Zaid mayor de la que yo recibía. (El hijo de Hazrat Umar narra este incidente: a Usama, quién era el hijo de Zaid, se le dio un subsidio mayor que el suyo propio). Le pregunté cuál era la razón de que su subsidio fuera mayor. Hazrat Umar (ra) respondió: “Usama, el hijo de Zaid, era más querido por el Santo Profeta (sa) que tú y tu padre”. En otras palabras, Hazrat Umar (ra) se refiere a sí mismo cuando dice que el Santo Profeta (sa) quería más a Hazrat Zaid que a él.

Hazrat Ali (ra) relata:

“Hazrat Zaid (ra) bin Hariza, el esclavo liberado del Santo Profeta (sa), fue el primero entre los hombres en aceptar al Santo Profeta (sa) y en ofrecer oraciones.”

Hazrat Musleh Maud (ra) comenta sobre esto:

“Al-lah Todopoderoso bendijo al Santo Profeta (sa) con seguidores de diversas procedencias. Usman Talha y Zubari pertenecían a familias nobles de la Meca. Si alguien formulaba la acusación de que solo gente de origen modesto aceptó al Santo Profeta (sa), Usman Talha y Zubair estaban dispuestos para responder ante tales acusaciones ya que ellos pertenecían a familias aristócratas. Si por el contrario, se decía que el Santo Profeta (sa) había reunido a unos pocos hombres ricos, y que los pobres [que superan en el mundo siempre a las clases aristrocráticas], no le habían habían aceptado, entonces Zaid y Bilal, etc se alzaban en respuesta a esto. Si alguien afirmaba que solamente los jóvenes le había aceptado, y que éstos eran ignorantes, la gente podría responder diciendo que cómo pudo Hazrat Abu Bakr aceptar al Santo Profeta (sa) si no era ni joven, ni ignorante, ni inmaduro. En resumen, aun cuando se presentaran todo tipo de acusaciones contra el Santo Profeta (sa), cada uno de sus Compañeros fue una prueba viviente que servía para rebatir todas las acusaciones contra él. Esta fue una gran bendición que Al-lah Todopoderoso otorgó al Santo Profeta (sa).

Al mencionar esto, Al-lah Todopoderoso declara:

[árabe]

“¡Oh Mohammad! ¿No puede ver el mundo que se te han proporcionado todos los medios utilizados por éste para lograr el éxito? Si el mundo tiene éxito a través del sacrificio ofrecido por los jóvenes, tú posees jóvenes con el mismo temperamento. Si el mundo tiene éxito gracias al intelecto de individuos maduros, esto también se te ha concedido. Si para derrotar al mundo se necesita gente acaudalada y pertenecer a familias influyentes, ya lo tienes. Si el éxito en el mundo se logra por medio del sacrificio y devoción de la gente corriente, tus siervos te seguirán con lealtad a todas partes. Por lo tanto, cómo puede ser posible que tú fracases y que los de la Meca triunfen sobre tí?”

[árabe]

“Te quitamos la carga, que casi había roto tu espalda”

En otras palabras, cuando el Santo Profeta (sa) vio la tarea que tenía por delante, se preocupó pensando cómo llevaría a cabo esta labor. Sin embargo, en tan solo un día, Al-lah Todopoderoso le concedió cinco ministros. Le dio ael pilar de Abu Bakr (ra) para sostener el techo del islam, el pilar de Hazrat Jadiyyah (ra) para sostener el techo del islam, el pilar de Hazrat Ali (ra) para sostener el techo del islam, el pilar de Hazrat Zaid (ra) para sostener el techo del islam y el pilar de Hazrat Waraqa bin Naufal para sostener el techo del islam. De ese modo, todos ellos ayudaron a sobrellevar la carga que recaía sobre el Santo Profeta (sa).

Hazrat Musleh Maud (ra) declara:

“Cuatro personas que tenían una fuerte relación con el Santo Profeta (sa) le aceptaron: su mujer, Jadiyyah (ra), su primo paterno, Ali (ra), su esclavo liberado, Zaid (ra) y su amigo, Abu Bakr (ra). En ese momento, la única prueba de su fe era que el Santo Profeta (sa) siempre decía la verdad”.

En relación a la aceptación del Islam de Hazrat Zaid bin Hariza, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe:

“Cuando el Santo Profeta (sa) comenzó la propagación de su misión, la primera en creer fue Hazrat Jadiyyah (ra), quien no dudo ni por un momento. Existe una desavenencia entre los historiadores en relación a quién fue el primer converso entre los hombres después de Hazrat Jadiyyah (ra). Algunos dicen que fue Hazrat Abu Bakr ‘Abdul-lah bin Abi Qahafah (ra), mientras que otros piensan que fue Hazrat Ali (ra), quien en ese momento contaba con tan solo tenía diez años de edad. Otros afirman que el esclavo liberado del Santo Profeta (sa), Hazrat Zaid bin Hariza (ra) fue el primero en aceptar el Islam. Sin embargo, para nosotros, este argumento no es válido. Hazrat Ali (ra) y Zaid bin Harizah formaban parte de la casa del Santo Profeta (sa) y vivían con él como sus propios hijos. Seguían lo que decía el Santo Profeta (sa). No era necesaria una declaración verbal. Por lo tanto, no era necesario incluir sus nombres. Entre el resto, Hazrat Abu Bakr (ra) es aceptado por unanimidad como el primero y el más importante en la aceptación del Islam”.

En otras palabras, fue la primera persona, de edad madura, en aceptar el Islam. De hecho, el estándar según el cual consideramos a una persona intelectual y sabia hoy en día, incluso los niños de aquellos días tenían ese nivel, mashal-lah. Sin embargo, Hazrat Abu Bakr (ra) fue el primero en aceptar el Islam entre la gente de edad más experimentada y madura. Por lo tanto, éstos fueron los cuatro individuos [tres hombres y una mujer] que aceptaron al Santo Profeta (sa) y tuvieron un alto rango.

Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“Hazrat Zaid (ra) acompañó al Santo Profeta (sa) durante su viaje a Taif. Taif es una ciudad situada aproximadamente a treinta y seis millas al sureste de la Meca. Es una zona muy rica, y llena de vegetación, y en esa zona crecen las pasas de gran calidad y la gente de la tribu Zaqif viva allí. Después del fallecimiento de Hazrat Abu Talib, los quraish comenzaron, una vez más, a cometer crueldades contra el Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) viajó a la zona de Taif y Hazrat Zaid bin Hariza (ra) le acompañó. Esto tuvo lugar en el 10 Nabwi hacia el final del mes de Shawwal. El Santo Profeta (sa) permaneció en Taif diez días, y durante ese tiempo, conoció a los líderes de esta ciudad, pero ninguno aceptó su mensaje. Sin embargo, cuando temieron que tal vez los jóvenes y el público en general, pudieran aceptar el mensaje del Santo Profeta (sa) dijeron: “¡Oh Muhammad! (sa)! Abandona nuestra ciudad y vive en una zona donde tu mensaje sea aceptado!”. Poco después, incitaron a algunos de los jóvenes malvados de la zona a perseguirle y atacarle. Estos comenzaron a arrojarle piedras y sus pies empezaron a sangrar abundantemente. Hazrat Zaid bin Hariza (ra) intentó ponerse frente a las piedras que iban dirigidas al Santo Profeta (sa) y sufrió varias heridas en la cabeza”.

En el próximo sermón, continuaré narrando más detalles sobre la vida de Hazrat Zaid (ra) insha-al-lah.