Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) - Hazrat Ali (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) – Hazrat Ali (ra)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del viernes del 04-12-20,

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Ta’awwuz y el Sura al-Fātihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

En el sermón anterior hablé sobre ciertos relatos de Hazrat ‘Ali (ra) y hoy continuaré haciéndolo.

Con respecto al vínculo de hermandad formado con Hazrat ‘Ali (ra), se menciona en las narraciones que el Santo Profeta (sa) declaró en dos ocasiones que Hazrat ‘Ali (ra) era su hermano. En un momento dado, el Santo Profeta (sa) formó lazos de hermandad entre los Muhayirin o Emigrantes en La Meca y más tarde el Santo Profeta (sa) estableció lazos de hermandad entre los Emigrantes y los Ansar, después de emigrar a Medina. En ambas ocasiones, El Santo Profeta (sa) dijo a Hazrat ‘Ali (ra): “¡eres mi hermano, tanto en este mundo como en el más allá!”.

Según otra narración, se dice que el Santo Profeta (sa) formó un vínculo de hermandad entre Hazrat ‘Ali bin Abi Talib y Hazrat Sahl bin Hunayf (ra). En relación a cuándo se formó esta relación de hermandad, encontramos en ciertas referencias históricas que se estableció en dos ocasiones. Un comentarista de Sahih Bujari, ‘Allama Qastallani, también afirma que el vínculo de hermandad se formó en dos ocasiones: primero en La Meca, antes de la emigración, donde el Santo Profeta (sa) creó lazos de hermandad entre Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat ‘Umar (ra); entre Hazrat ‘Uzmán (ra) y Hazrat ‘Abdur Rahman bin ‘Auf (ra); entre Hazrat Zubair (ra) y Hazrat ‘Abdul’lah bin Mas’ud (ra) y entre Hazrat ‘Ali (ra) y él mismo. Luego, y tras haber emigrado a Medina, el Santo Profeta (sa) formó lazos de hermandad entre los Muhayirin o Emigrantes y los Ansar en la casa de Hazrat Anas bin Malik (ra).

Ibn Sa’d relata que el Santo Profeta (sa) creó lazos de hermandad entre cien Compañeros (ra), es decir, entre cincuenta Emigrantes y cincuenta Ansar.

Por otra parte, exceptuando la batalla de Tabuk, Hazrat ‘Ali (ra) participó junto al Santo Profeta (sa) en todas las batallas, incluida la batalla de Badr. Con motivo de la batalla de Tabuk, el Santo Profeta (sa) le había dado instrucciones para  que cuidara de su familia.

Hazrat Tha’labah bin Abi Malik relata que en cada ocasión, Hazrat Sa’d bin ‘Ubada (ra) sostenía la bandera de parte del Santo Profeta (sa). Sin embargo, cada vez que comenzaba la batalla, Hazrat ‘Ali bin Abi Talib (ra) se apoderaba de ella.

La conquista de ‘Ushairah tuvo lugar en Yamadi-ul-Ula [quinto mes del calendario islámico], en el segundo año después de la Hégira. Aparte de como la batalla de ‘Ushairah, la misma se ha mencionado también como Ghazwah zul ‘Ushairah, Zat-ul-‘Ushairah y ‘Usairah en los libros de historia. ‘Ushairah es el nombre de una fortaleza situada en Hiyaz, entre Yanbu’ y Zul Marwah.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra)  expone los detalles de la siguiente manera:

 “Después de esto, en Yamadi-ul-Ula en año 2 DH, al recibir noticias de los quraish de La Meca una vez más, el Santo Profeta (sa) partió de Medina con un grupo de Emigrantes y nombró a su hermano adoptivo, Abu Salamah bin ‘Abdil Asad, (ra) como amir durante su ausencia. En esta conquista, tras dar muchas vueltas,  el Santo Profeta (sa) finalmente llegó a ‘Ushairah, que estaba situada cerca de la costa y la región de Yanbu’. Aunque no hubo batalla con los quraish, el Santo Profeta (sa) llegó a un acuerdo con los Banu Mudlij, en los mismos términos acordados con los Banu Damrah, y posteriormente regresó”.

Hazrat ‘Ali (ra) participó en esta expedición, narrada en Musnad Ahmad bin Hunbal. En este sentido, Hazrat Ammar bin Yasir (ra) afirma: “Hazrat ‘Ali (ra) y yo estuvimos juntos en el viaje durante la expedición de Zatul ‘Ushairah. Cuando el Santo Profeta (sa) llegó y se instaló allí, vimos a gente de Banu Mudlij trabajando en uno de los manantiales de su huerto de dátiles. Hazrat ‘Ali (ra) me preguntó: “¡oh Abu Yaqzaan! ¿Qué piensas? ¿Deberíamos acercarnos y ver qué están haciendo?”. Entonces nos acercamos y los vimos trabajar durante algún tiempo. Luego comenzamos a sentirnos cansados, así que Hazrat ‘Ali (ra) y yo salimos de allí, nos acostamos en el suelo entre dos palmeras datileras y nos quedamos dormidos. Por Dios, que fue el Santo Profeta (sa) quien nos despertó. Nos empujó con el pie para despertarnos, ya que estábamos cubiertos del polvo del suelo que había debajo de nosotros. Ese día, al ver el polvo en el cuerpo de Hazrat ‘Ali (ra), el Santo Profeta (sa) dijo: “¡oh Abu Turab [padre del polvo / tierra]!”. Luego dijo: “¿acaso no te debería hablar acerca de dos de los hombres más miserables?”.

Ya relaté en el sermón anterior sobre  “Abu Turab”, que en una ocasión el Santo Profeta (sa) vio a Hazrat ‘Ali (ra) durmiendo en la mezquita, cubierto de polvo, y le dijo: “¡oh Abu Turab!”.  Lo llamó Abu Turab y desde entonces también fue conocido por este título. Es posible que este nombre se lo otorgara durante ese incidente o que lo hubiera llamado así por un incidente posterior; o puede haberlo llamado por este título en ambos casos. Pero en cualquier caso, parece que este incidente en particular tuvo lugar primero.

El Santo Profeta (sa) dijo: ¿quieres que te informe acerca de dos de los hombres más miserables? Nosotros contestamos: sí, ¡oh Mensajero de Dios! El Santo Profeta (sa) respondió: el primero fue un hombre llamado Uhamir, del pueblo de Thamud,  que cortó las piernas de la camella de Salih (as). La segunda persona, ¡oh ‘Ali!, es la que te golpeará la cabeza y hará que gotee sangre de tu barba.

La expedición de Safwan Badratul Ula, tuvo lugar cerca del final de Yamadiul Ajir en el año2 dH. y Hazrat Mirza Bashir Ahmad (ra) lo ha explicado con las siguientes palabras:

“No habían pasado diez días desde el regreso del Santo Profeta (sa) a Medina, cuando un cacique de La Meca llamado Kurz bin Yabir Fihri, muy astutamente junto con un grupo de quraish, asaltó repentinamente un prado de Medina, situado a sólo cinco kilómetros de la ciudad, y huyó con los camellos, etc., que pertenecían a los musulmanes. Tan pronto como el Santo Profeta (sa) tuvo noticia de esto, nombró a Zaid bin Ḥarizah (ra) como el amir en su ausencia y partió en su búsqueda junto con un grupo de Emigrantes. El Santo Profeta (sa) lo persiguió hasta que llegó a Safwan, un área cercana a Badr, pero logró escapar. Esta expedición también es conocida  como Ghazwah Badrat-ul Ula” y con motivo de esta persecución, el Santo Profeta (sa) dio a Hazrat ‘Ali (ra) una bandera blanca.

La batalla de Badr tuvo lugar en el año 2 dH, o marzo del 623 dC. Respecto a la participación de Hazrat ‘Ali (ra) en esta batalla, está registrado en las tradiciones del Santo Profeta (sa), que envió a Hazrat ‘Ali (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Sa’d bin Abi Waqas (ra) y Hazrat Busbus bin ‘Amr (ra) al manantial de Badr, para obtener información sobre los idólatras. Vieron a los quraish dando agua a sus animales, capturaron a este grupo de idólatras y los llevaron al Santo Profeta (sa).

Durante la batalla de Badr, cuando los dos ejércitos se enfrentaron cara a cara, los dos hijos de Rabi’ah, Shebah y Utbah, junto con Walid bin Utbah, dieron un paso al frente y desafiaron a los musulmanes a un duelo. Tres Compañeros Ansar de la tribu Banu Hariz, Mu’az, Mu’awwiz y ‘Auf, que eran los hijos de Afra’, se adelantaron para luchar con ellos. No obstante, el Santo Profeta (sa) no quería que los Ansar participaran en el combate inicial entre los idólatras y los musulmanes. En cambio, deseaba que esta gloria fuera exhibida por la progenie de su tío y por su gente.  Por lo tanto, ordenó a los Ansar que regresaran a sus filas y los felicitó por este acto. Luego, los idólatras dijeron: “¡oh Muhammad, envía a esas personas de nuestra gente que puedan competir con nosotros!”. Así pues, el Santo Profeta (sa) dijo: “oh Banu Hashim, id y luchad por la verdad, la verdad con la que Al’lah ha enviado a vuestro Profeta, porque esta gente ha venido con su falsedad para tratar de apagar la luz de Al’lah”. Entonces, Hazrat Hamzah bin ‘Abdul Muttalib (ra), Hazrat ‘Ali bin Abi Talib (ra) y Hazrat Ubaidah bin Hariz (ra) se lanzaron contra ellos. Utbah les dijo que dijeran algo para poder ser identificados, ya que llevaban una armadura y sus rostros no se veían. Hazrat Hamzah (ra) dijo: “soy Hamzah bin ‘Abdul Muttalib; soy el león de Dios y Su Mensajero (sa)”. Al escuchar esto, Utbah dijo que él era un oponente digno y el león de las tribus. Después preguntó por los otros dos y Hazrat Hamzah (ra) dijo que eran ‘Ali bin Abi Talib y Ubaidah bin Hariz. Utbah contestó que ellos también eran dignos oponentes.

Luego, Utbah le dijo a su hijo: “oh Walid, da un paso al frente” y Hazrat ‘Ali (ra) fue a luchar contra él; ambos empuñaron sus espadas y Hazrat ‘Ali (ra) lo mató. A continuación, Utbah salió y Hazrat Hamzah (ra) se puso de pie para luchar contra él. Ambos empuñaron sus espadas y Hazrat Hamzah (ra) lo mató. Tras ello, Shebah se puso de pie y Hazrat Ubaidah bin Hariz (ra) salió para luchar contra él. Ese día, Hazrat Ubaidah (ra) era el mayor de todos los Compañeros (ra) del Santo Profeta (sa). Shebah golpeó la pierna de Hazrat Ubaidah (ra) con su espada y le hirió la pantorrilla, por lo que  Hazrat Hamzah (ra) y Hazrat ‘Ali (ra) atacaron a Shebah y lo mataron.

Narré esta misma narración hace dos años y ahora mencionaré nuevamente una parte. Este mismo incidente se registra en esta narración en particular, en la que Hazrat ‘Ali (ra) narra que Utbah bin Rabi’ah, junto con su hijo y su hermano, dieron un paso al frente y declararon: “¿quién vendrá y nos desafiará?”. Ante esto, respondieron algunos jóvenes de entre los Ansar. Utbah preguntó quiénes eran y ellos respondieron diciendo que eran de los Ansar. Utbah contestó diciendo: “no tenemos nada que ver con vosotros, solo deseamos luchar contra los hijos de nuestro tío”. El Santo Profeta (sa) dijo entonces: “¡oh Hamza, levántate! ¡Oh ‘Ali, levántate! ¡Oh Ubaida bin Hariz, adelante!”. Hamza (ra) partió hacia Utbah y Hazrat ‘Ali (ra) dice que fue hacia Shebah, mientras que Ubaida se enfrentó a Walid. Ambos se hirieron gravemente el uno al otro, después de lo cual tanto Hazrat Hamzah (ra) como Hazrat ‘Ali (ra) fueron hacia Walid y lo mataron, y se llevaron a Ubaida (ra) del campo de batalla.

También respecto a la batalla de Badr, Hazrat ‘Ali (ra) afirma: los incrédulos superaban en gran medida a los musulmanes. El Santo Profeta (sa) pasó toda la noche orando fervientemente a Dios. Cuando el ejército de incrédulos se acercó y formamos nuestras filas, mi mirada se posó en una persona que estaba montando un camello rojo que caminaba entre la multitud. El Santo Profeta (sa) dijo: “¡oh ‘Ali! Llama a Hamza que está parado cerca de los incrédulos y pregúntale quién está montando el camello rojo y qué está diciendo”; y el Santo Profeta (sa) añadió: “si hay alguien entre los incrédulos que pueda darles buenos y beneficiosos consejos, es esa persona que está montando el camello rojo”. Mientras tanto, Hazrat Hamza (ra) vino e informó que era Utbah bin Rabiah (ra), quien estaba aconsejando a los incrédulos contra la lucha, pero Abu Yahl le respondió y dijo que era un cobarde y que tenía miedo de pelear. Esto incitó el orgullo de Utbah (ra) y le espetó: ‘veremos quién es el cobarde’; y así, participó en la batalla.

Hazrat ‘Ali (ra) narra que en ocasión de la batalla de Badr, el Santo Profeta (sa) le dijo lo siguiente, tanto a él como a Hazrat Abu Bakr (ra): “en el lado derecho de uno de vosotros está el Arcángel Gabriel y en el lado derecho del otro está el Arcángel Micael; e Israfil es un gran Ángel que está presente en tiempos de guerra y se encuentra entre las filas”.

Con respecto a la batalla de Badr, Hazrat Mirza Bashir Ahmad (ra) escribe:

“Hazrat ‘Ali (ra) relata que durante el curso de la batalla, siempre que el Santo Profeta (sa) venía a su mente, él corría hacia su tienda, pero siempre que iba allí, se encontraba con el Santo Profeta (sa) llorando en postración. Además escuchó que el Santo Profeta (sa) repetía constantemente las palabras:

¡Oh mi Dios Eterno! ¡Oh mi Señor que das la vida!

Hazrat Abu Bakr (ra) estaba muy perturbado por este estado del Santo Profeta (sa) y en ocasiones decía espontáneamente: ¡oh Mensajero de Al’lah! ¡Que mi madre y mi padre sean sacrificados por ti! No te preocupes, Al’lah definitivamente cumplirá Sus promesas. No obstante, el Santo Profeta (sa) permaneció constantemente ocupado en sus súplicas (por temor a que algunas promesas de Dios Altísimo fuesen condicionales)”.

El matrimonio entre Hazrat ‘Ali (ra) y Hazrat Fátimah (ra) tuvo lugar en el año 2 dH. Hazrat ‘Ali (ra) le pidió al Santo Profeta (sa) su mano en matrimonio, a lo que él aceptó felizmente.

Hazrat Anas (ra) narra que tanto Hazrat Abu Bakr (ra) como Hazrat ‘Umar (ra) habían pedido ya la mano de Hazrat Fátimah (ra) en matrimonio, pero el Santo Profeta (sa) permaneció en silencio sobre el asunto y no les dio una respuesta.

Hazrat ‘Ali (ra) narra: fui al Santo Profeta (sa) y le pedí si me daría la mano de Hazrat Fátimah (ra) en matrimonio. El Santo Profeta (sa) preguntó: “¿tienes algo que dar para el haq mehr [la dote que el marido da a la esposa]?”. Yo dije: “tengo un caballo y una cota de malla”. El Santo Profeta (sa) dijo: “necesitarás tu caballo, pero puedes vender tu cota de malla”. Así que vendí mi cota de malla por 480 dirhams para preparar el haq mehr”.

En este sentido, me gustaría decir que la gente a menudo piensa que puede establecer el haq mehr como quiera y se preocupará de pagarlo más tarde, mientras que el Santo Profeta (sa) ha ordenado hacer provisiones para el haq mehr antes de casarse. Esto significa que este es un derecho de la esposa y debe otorgarse de inmediato. Algunas personas me escriben diciéndome que su esposa ha hecho una demanda pidiendo haq mehr, a pesar de que vivían felices juntos. Si hacen esta petición, están en su derecho y se debe dar de inmediato,  pues el no hacerlo puede dar lugar a disputas. También algunas personas afirman que esto, es decir, el haq mehr, es algo que debe resolverse durante los acuerdos de divorcio, mientras que esto no tiene ningún vínculo con los acuerdos de divorcio.

En todo caso, hay una narración que dice que Hazrat ‘Ali (ra) vendió su cota de malla a Hazrat ‘Uzmán (ra),  quien le dio el dinero por la cota de malla y luego se la devolvió. Hazrat ‘Ali (ra) declara: le llevé la cantidad al Santo Profeta (sa) y se la presenté. El Santo Profeta (sa) tomó un poco de ese dinero y se lo dio a Bilal (ra) y dijo: “compra un poco de perfume con él”. Después instruyó a otros a preparar la dote para Hazrat Fátimah (ra), por lo que prepararon un charpoy (especie de camastro) y una almohada de cuero, que se rellenó con vainas de palmera datilera”. Todo esto se preparó para su boda.

En una narración, se afirma que cuando el matrimonio de Hazrat Fátimah (ra) se acordó con Hazrat ‘Ali (ra), el Santo Profeta (sa) dijo: “mi Señor ya me había ordenado que hiciera esto [o sea, dicho matrimonio]”. Una vez que se celebró el mismo, el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat ‘Ali (ra): “cuando llegue Fátimah, no le digas nada hasta que yo no venga”. Hazrat Fátimah (ra) vino con Hazrat Umme Aiman (ra) y se sentó a un lado de la casa. Hazrat ‘Ali (ra) dice que él también se sentó a un lado. Después de esto, el Santo Profeta (sa) llegó y preguntó: “¿dónde está mi hermano?”. Hazrat Umm Aiman (ra) preguntó: “¿tu hermano? ¿Y le diste a tu hija en matrimonio?”. El Santo Profeta (sa) dijo: “sí”. El Santo Profeta (sa) entró y le pidió a Hazrat Fátimah (ra) que le trajera agua, [esta era una relación en la que el matrimonio está permitido, porque Hazrat ‘Ali (ra) no era su hermano real]. Ella se puso de pie y trajo un cuenco de agua que había en la casa. El Santo Profeta (sa) se enjuagó la boca con agua y le dijo a Hazrat Fátimah (ra) que se acercara. Ella avanzó y el Santo Profeta (sa) roció un poco de agua sobre su cabeza y recitó la siguiente oración: “¡oh Al’lah! Busco Tu refugio para ella y su progenie de satanás el maldito”. El Santo Profeta (sa) le pidió entonces que se diera la vuelta y cuando se dio la vuelta, el Santo Profeta (sa) roció agua entre sus hombros y luego hizo lo mismo con Hazrat ‘Ali (ra). Entonces, el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat ‘Ali (ra): “ahora ve a tu esposa con el nombre de Al’lah y Sus bendiciones”.

En otra narración, Hazrat ‘Ali (ra) declaró que el Santo Profeta (sa) realizó la ablución en un cuenco y luego roció el agua sobre Hazrat Fátimah (ra) y Hazrat ‘Ali (ra). Luego ofreció la siguiente oración:

¡Oh Al’lah! Otorga bendiciones a ambos y bendice esta unión.

Hazrat ‘Aishah (ra) y Hazrat Umm Salmah (ra) narran: el Santo Profeta (sa) nos instruyó que preparáramos a Hazrat Fátimah (ra) para su boda y que la lleváramos a Hazrat ‘Ali (ra). Por tanto, dirigimos nuestra atención a los arreglos de la casa y cubrimos las paredes con barro suave de las afueras de Batha [nombre de un lugar cerca de La Meca]. A continuación llenamos dos almohadas con vainas de palmera datilera, que preparamos con nuestras manos. Después colocamos dátiles y pasas para comer, así como agua dulce para beber; cogimos un palo y lo colocamos en un lado de la habitación para poder colgar la ropa y el odre de agua. No fuimos testigos de una boda mejor que la de Hazrat Fátimah (ra). El walima consistía en dátiles, cebada, queso y hais”, (el “hais” está hecho de dátiles, mantequilla, queso, etc.).

Hazrat Asma bint Umais narra: “en ese momento, no fuimos testigos de una boda mejor que esta”.

Con respecto al matrimonio de Hazrat Fátimah (ra) y Hazrat ‘Ali (ra), se ha mencionado un relato detallado en “Siratul Jataman Nabiyyin” de la siguiente manera:

Hazrat Fátimah (ra) era la hija más joven del Santo Profeta (sa), de entre los hijos con los que fue bendecida Hazrat Jadiyah (ra). El Santo Profeta (sa) quería muchísimo a Hazrat Fátimah (ra) y debido a su mérito personal, ella era indudablemente la más digna de este amor especial. Ahora, su edad había llegado más o menos a los quince años y había empezado a recibir propuestas de matrimonio. Hazrat Abu Bakr (ra) fue quien primero hizo una petición de matrimonio hacia Hazrat Fátimah (ra), pero el Santo Profeta (sa) se la denegó disculpándose. Tras ello, Hazrat ‘Umar (ra) hizo su propia propuesta, pero su petición tampoco fue aceptada. Tras esto, al juzgar que la intención del Santo Profeta (sa) parecía ir en la dirección de Hazrat ‘Ali (ra), estos dos honorables hombres se acercaron a Hazrat ‘Ali (ra) y le animaron a hacer su propuesta con respecto a Hazrat Fátimah (ra). Hazrat ‘Ali (ra), que tal vez lo deseaba, pero que había guardado silencio por modestia, se presentó inmediatamente ante el Santo Profeta (sa) y presentó su petición.

El Santo Profeta (sa) ya había recibido una indicación por medio de la revelación Divina de que el matrimonio de Hazrat Fátimah (ra) debería tener lugar con Hazrat ‘Ali (ra). Por consiguiente, cuando Hazrat ‘Ali (ra) presentó su petición, el Santo Profeta (sa) dijo: “ya he recibido una indicación Divina al respecto”. Así pues, el Santo Profeta (sa) buscó el consentimiento de Hazrat Fátimah (ra), quien permaneció en silencio por modestia. En cierto modo, esto también fue una expresión de aceptación. Más tarde, el Santo Profeta (sa) reunió a un grupo de los Muhayirin y los Ansar, y anunció formalmente el matrimonio de Hazrat ‘Ali (ra) y Hazrat Fátimah (ra). Este evento tuvo lugar a principios o mediados del año 2 dH. Después, cuando la batalla de Badr tuvo lugar, se propuso que el rujstanah [la boda] se celebrara en el mes de Zul-Hiyyah 2 dH. El Santo Profeta (sa) llamó a Hazrat ‘Ali (ra) y le preguntó si tenía algo que pagar para el haq mehr.

(Ahora quiero decir que el incidente del huerto que se mencionó la última vez fue antes de que el matrimonio se llevara a cabo, por lo tanto lo había narrado correctamente).

Hazrat ‘Ali (ra) respondió: ¡oh Mensajero de Al’lah! No tengo nada. El Santo Profeta (sa) le respondió: “¿qué hay de la cota de malla que te di aquel día (o sea, del botín de Badr)?”. Hazrat ‘Ali (ra) dijo: “eso sí lo tengo”. El Santo Profeta (sa) añadió: “eso bastará; tráela”. Así pues, esta cota de malla se vendió por 480 dirhams y el Santo Profeta (sa) arregló los gastos de la boda usando dicha cantidad. La dote que el Santo Profeta (sa) dio a Hazrat Fátimah (ra) consistió en un mantón bordado, un cojín de piel que había sido rellenado con hojas secas de palmera datilera y una bota de piel para agua.

Aparte, se cuenta en otra narración que el Santo Profeta (sa) además le dio a Hazrat Fátimah (ra) un molino de mano, como parte de su dote; y una vez que se proveyeron estas cosas, había que buscar una casa. Hasta ahora, Hazrat ‘Ali (ra) quizá vivía con el Santo Profeta (sa) en uno de los alojamientos construidos junto a la mezquita. Sin embargo, ahora se requería una morada separada, donde marido y mujer pudieran residir después del matrimonio. Por ello el Santo Profeta (sa) instruyó a Hazrat ‘Ali (ra) que encontrara un lugar donde ambos pudieran residir. Hazrat ‘Ali (ra) arregló temporalmente un hogar y el rujstanah (la boda) de Hazrat Fátimah (ra) tuvo lugar. El mismo día, tras el rujstanah, el Santo Profeta (sa) visitó su nuevo hogar y pidió que le trajeran agua, rezó sobre ella y luego la roció tanto sobre Hazrat Fátimah (ra) y Hazrat ‘Ali (ra), mientras repetía las siguientes palabras: ¡oh mi Al’lah! Bendice las relaciones mutuas de ambos y bendice las relaciones de ambos que tengan con otros, y bendice a su progenie.

Después de esto, el Santo Profeta (sa) dejó solos a la pareja recién casada y regresó. Más tarde, un día, cuando el Santo Profeta vino a visitar a Hazrat Fátimah (ra), le dijo al Santo Profeta (sa) que Harizah bin Nu’man Ansari (ra) poseía unas cuantas casas y le había preguntado si le pediría que desocupara una de ellas. El Santo Profeta (sa) dijo: ya ha desocupado muchas casas para nosotros. Ahora me siento avergonzado de pedirte más. Pero de una manera u otra, cuando Harizah (ra) se enteró de esto, vino corriendo al Santo Profeta (sa) y le dijo: ¡oh Mensajero de Al’lah! Todo lo que poseo le pertenece a Usted, mi Maestro. Por Dios, todo lo que acepte de mí me causa mayor alegría que lo que se queda conmigo. Por consiguiente, este fiel Compañero (ra) insistió y desocupó una de sus casas, y se la presentó al Santo Profeta (sa). Tras ello, Hazrat ‘Ali (ra) y Hazrat Fátimah (ra) se mudaron a esta casa”.

A pesar de sus circunstancias empobrecidas y estrechas, Hazrat ‘Ali (ra) y Hazrat Fátimah (ra) fueron ejemplos de devoción y piedad.

En los Hadices encontramos una narración en la que Hazrat ‘Ali (ra) afirma: “Hazrat Fátimah (ra) se quejó de dolor en sus manos debido al uso del molino de mano. Durante ese tiempo, algunos prisioneros fueron llevados al Santo Profeta (sa). Hazrat Fátimah (ra) fue a visitar al Santo Profeta (sa), pero no lo encontró en su casa, aunque se encontró con Hazrat ‘Aishah (ra) y le informó de la razón de su visita. Cuando el Santo Profeta (sa) regresó, Hazrat ‘Aishah (ra) le comentó el motivo de la visita de Hazrat Fátimah (ra)”.

Hazrat ‘Ali (ra) narra además que un día el Santo Profeta (sa) nos visitó cuando acabábamos de retirarnos a nuestras camas. Al verle, estábamos a punto de levantarnos, pero el Santo Profeta (sa) dijo: “quedaros donde estáis”. Luego se sentó con nosotros de tal manera que sentí el frescor de sus pies cerca de mi pecho y dijo: ¿no debería informaros a ambos sobre lo que es mejor que lo que viniste a pedir antes? Es que cuando ambos os acostéis para dormir, recitad “Al’lahu Akbar” [Dios es el Más Grande] 34 veces, “SubhanAl’lah” [santificado sea Al’lah] 33 veces y “Alhamdolil’lah” [toda alabanza pertenece a Al’lah] 33 veces. Para ambos, esto será mejor que pedir un sirviente para la casa.

Por su parte, Hazrat Abu Hurairah (ra) relata que Hazrat Fátimah (ra) acudió al Santo Profeta (sa) para solicitar una sirvienta para el hogar y expresó su dificultad en las tareas domésticas. El Santo Profeta (sa) declaró: “no conseguirás tal sirviente a través de mí”; lo que significa que no se le daría una sirvienta, ya que el Santo Profeta (sa) no quería darle una. A pesar de que tenía derecho a una, porque Hazrat ‘Ali (ra) también tenía una parte en el botín de guerra, no obstante, el Santo Profeta (sa) no se la dio. En cambio, el Santo Profeta (sa) le dijo: “¿acaso no debería decirte algo que será mejor para ti que conseguir un sirviente? Antes de ir a dormir, debes recitar ‘SubhanAl’lah’ 33 veces, ‘Alhamdolil’lah’ 33 veces y ‘Al’lahu Akbar’ 34 veces”, (esta es una narración de Sahih Muslim).

En su biografía del Santo Profeta (sa), Hazrat Musleh Ma’ud (ra) menciona este incidente utilizando la referencia mencionada en Sahih Bujari:

“Hazrat Fátimah (ra) se quejó ante el Santo Profeta (sa) de que el uso del molino de mano le causaba dolor. Durante este tiempo, algunos cautivos fueron llevados al Santo Profeta (sa). Hazrat Fátimah (ra) fue a visitar al Santo Profeta (sa) pero no lo encontró en su casa. Luego informó a Hazrat ‘Aishah (ra) sobre la razón por la que vino y regresó a su casa. Cuando el Santo Profeta (sa) volvió a casa, Hazrat ‘Aishah (ra) le informó sobre las razones de la visita de Hazrat Fátimah (ra) que tuvo lugar ese día.

Respecto a otra ocasión, Hazrat Fátimah (ra) relata: el Santo Profeta (sa) vino a visitarnos cuando nos habíamos retirado a la cama. Al verlo intenté levantarme, pero el Santo Profeta dijo que nos quedáramos acostados. Se sentó con nosotros de tal manera que sentí la brisa de sus pasos cerca de mi pecho. Cuando se sentó, dijo: ¿acaso no debería informaros de algo que es mejor que lo que tú pediste hoy? Es lo siguiente: antes de dormir, recitad “Al’lahu Akbar” [Dios es el Más Grande] 34 veces, “SubhanAl’lah” [santificado sea Dios] 33 veces y “Alhamdolil’lah” [toda la alabanza pertenece a Dios] 33 veces. Esto será mucho mejor para ti que un sirviente.

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) escribe, además:

“De este incidente se demuestra lo particular que fue el Santo Profeta (sa) en cuanto a la distribución de la riqueza. A pesar de que Hazrat Fátimah (ra) necesitaba una sirvienta, debido al dolor en sus manos por las piedras de moler, el Santo Profeta (sa) no se la dio, y en su lugar dirigió su atención hacia Dios Altísimo instándola a rezar. Si el Santo Profeta (sa) lo hubiera querido, podría haber dado un sirviente a Hazrat Fátimah (ra), porque la riqueza que le venía al Santo Profeta (sa) era para la distribución entre los Compañeros (ra) y Hazrat ‘Ali (ra) tenía derecho a esa parte, al igual que Hazrat Fátimah (ra). Por el contrario, el Santo Profeta (sa) prefirió ser muy precavido y no quiso conceder nada de eso a ninguno de sus parientes cercanos. La razón de esto fue que tal vez las personas que vendrían después habrían sacado sus propias conclusiones de este incidente y, por ejemplo, los reyes considerarían que tienen un derecho sobre la riqueza que pertenece al pueblo. Por tanto, siendo cauteloso con esto, el Santo Profeta (sa) no otorgó a Hazrat Fátimah (ra) nadie de entre los cautivos que fueron llevados ante él.

Hay que recordar que Dios Todopoderoso ya había estipulado una parte de la riqueza para el Santo Profeta (sa) y sus parientes. Gastaba de ella y la compartía con los miembros de su familia. Sin embargo, hasta que no se le otorgaba su parte, nunca la gastaba, ni se la entregaba a sus familiares. ¿Puede el mundo presentar el ejemplo de algún rey que haya sido tan cauteloso y cuidadoso con los gastos del tesoro? Si existe un ejemplo así, solo se puede encontrar entre los siervos de esta persona pura. De lo contrario, ninguna otra religión puede presentar un ejemplo similar”.

Hazrat ‘Ali bin Abi Talib (ra) relata: el Santo Profeta (sa) vino a visitarnos a mí y a su hija, Hazrat Fátimah (ra) y nos preguntó: ¿no rezáis? Hazrat ‘Ali dijo: ¡oh Mensajero de Dios! Nuestras vidas están en las manos de Dios, por ello Él hace que nos despertemos de nuestro sueño cuando Él quiere. El Santo Profeta (sa) no respondió nada y regresó.

En otras palabras, el Santo Profeta (sa) preguntó si ofrecían o no la oración tahayud [oración voluntaria antes del amanecer]. A lo que Hazrat ‘Ali (ra) respondió que si no se despertaban a la hora de tahayud, se debía a la voluntad de Dios; pero cada vez que Al’lah deseaba que se despertaran a esa hora, ofrecían la oración tahayud. Hazrat ‘Ali (ra) relata que cuando el Santo Profeta (sa) se marchó, le escuchó decir mientras se golpeaba el muslo con la mano:

Es decir: “pero de todos los seres, el hombre es el más pendenciero”, (18:55).

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) declara al narrar este incidente:

“Una noche, el Santo Profeta (sa) visitó la casa de su yerno, Hazrat ‘Ali (ra) y su hija, Hazrat Fátimah (ra), y preguntó: ¿ofrecéis la oración de tahayud?  O sea, la oración que se ofrece al despertarse uno en medio de la noche. Hazrat ‘Ali (ra) respondió: ¡oh Mensajero de Dios! Tratamos de realizarla, pero en ocasiones, debido a la voluntad de Dios, permanecemos dormidos y la perdemos.  El Santo Profeta (sa) dijo: debéis ofrecer la oración tahayud [oración voluntaria nocturna]; y tras ello regresó a casa, pero mientras lo hacía, repetía: “pero de todas los seres, el hombre es el más pendenciero”, (18:55).

Este es un versículo del Sagrado Corán que significa que la mayoría de las veces uno es reacio a admitir y reconocer su error; y con el fin de ocultar sus faltas ofrece todo tipo de excusas. En otras palabras, Hazrat ‘Ali (ra) y Hazrat Fátimah (ra) deberían haber dicho que, a veces, cometían el error y se quedaban dormidos, en lugar de decir que si se quedaban dormidos era debido a la voluntad de Dios Todopoderoso. ¿Por qué atribuyeron su error a Dios Altísimo?”.

Con el fin de explicar más a fondo este incidente, Hazrat Musleh Ma’ud (ra) declara:

“Hazrat ‘Ali (ra) narra un incidente en el que en una ocasión respondió al Santo Profeta (sa) con un ligero tono contencioso, pero el Santo Profeta (sa), en lugar de disgustarse, le dio una hermosa respuesta que, tal vez, Hazrat ‘Ali (ra) la disfrutó durante el resto de su vida y, de hecho, el placer que obtuvo de ello, fue únicamente su derecho. Incluso ahora, cuando uno reflexiona cuidadosamente sobre esta expresión de disgusto del Santo Profeta (sa), nos quedamos asombrados. En este sentido hay una tradición de Bujari, en la que Hazrat ‘Ali (ra) narra: una noche, el Santo Profeta (sa) nos visitó a mí y a Fátimah al-Zahra, la hija del Santo Profeta (sa), y nos preguntó si ofrecíamos la oración de tahayud [oración voluntaria nocturna]. Le respondí: ¡oh Mensajero de Dios! Nuestras vidas están en manos de Dios y cuando Él quiere, Él nos despierta. Al escuchar esto, el Mensajero de Al’lah (sa) regresó a casa y no me dijo nada. No obstante, cuando se puso de pie y su espalda estaba enfrente de mí le escuché decir, mientras se golpeaba el muslo con la mano: pero de todos los seres el hombre es el más pendenciero.

¡Por Al’lah! Mirad de qué forma tan bella el Santo Profeta (sa) explicó a Hazrat ‘Ali (ra) que no debería haber respondido del modo en que lo hizo. Si hubiera sido otra persona, en primer lugar, hubiera respondido diciendo que, considerando su posición y rango, no tenía derecho a dar una respuesta como esa;  o al menos, habría argumentado que lo que había dicho era incorrecto. Es decir, que una persona no tiene otra opción y que todas las acciones de uno están controladas por Dios Altísimo; Él hace lo que desea y eso incluía que  ofrecieran las oraciones o no. Habría alegado que ese concepto de compulsión estaba en contra del Sagrado Corán. Así pues, el Santo Profeta (sa), para señalar su error, no respondió de ninguna manera, ni se enojó, ni discutió con Hazrat ‘Ali (ra).  De hecho, se giró hacia un lado y expresó su asombro ante el hecho de que uno siempre es capaz de encontrar una justificación y crear controversia. La realidad de la cuestión es que esta única declaración del Santo Profeta (sa) estaba llena de innumerables lecciones y, si hubiera sido otra persona, no habría podido transmitir ni una fracción de ella, incluso aunque hubieran discutido cien veces.  Así pues, de este hadiz podemos obtener muchas lecciones que arrojan luz sobre los diversos aspectos de la moral del Santo Profeta (sa) y será apropiado mencionarlos aquí”.

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) afirma entonces:

En primer lugar, revela la gran preocupación que el Santo Profeta (sa) tenía por la observancia de la religión y la fe, tanto que, por la noche, visitaba personalmente las casas de sus familiares cercanos y se ocupaba de sus necesidades en este sentido. Hay muchas personas que son virtuosas y aconsejan a los otros a seguir su ejemplo, pero el estado de su propio hogar no está en orden. Ni siquiera tienen el potencial de reformar a las personas dentro de su propia casa y la famosa expresión proverbial “justo debajo de la linterna se encuentra la oscuridad”, se aplica a estas mismas personas. O sea, este ejemplo puede compararse con una linterna que da luz a su entorno, pero justo debajo permanece la oscuridad. Estas personas aconsejan a otros, pero no se preocupan por su propia casa, comprobando si las personas de su propio hogar están obteniendo algún beneficio de su luz. No obstante, el Santo Profeta (sa) deseaba que los miembros de su casa también participaran de esta luz espiritual, con la que quería iluminar el mundo. Para ello, el Santo Profeta (sa) les aconsejaba constantemente, regularmente les preguntaba y evaluaba su condición. El entrenamiento moral de los miembros de su propia familia es un atributo moral tal, que si el Santo Profeta (sa) no lo poseyera, entonces este rasgo invaluable hubiera sido despojado de sus cualidades morales.

El segundo aspecto que es evidente de este hadiz es la absoluta convicción que el Santo Profeta (sa) tenía en esta enseñanza que presentó ante el mundo. Ni por un solo momento el Santo Profeta (sa) tuvo alguna duda acerca de esta enseñanza. Por desgracia, alguna gente inventa la acusación de que, Dios no lo quiera, el Santo Profeta (sa) no recibió ninguna revelación Divina e hizo todo esto para engañar a la gente y así establecer su propio gobierno, pero ciertamente esto no fue así. El Santo Profeta (sa) tenía tal convicción en su condición de Profeta y en haber sido enviado por Dios, que no se encuentra un ejemplo así en el mundo. Es posible que uno pueda actuar ante las personas para probar su veracidad, aunque no es posible que uno vaya a altas horas de la noche a la casa de su propia hija y yerno para indagar si ofrecieron la oración que se ofrece al despertarse uno en medio de la noche, y que ni siquiera es obligatoria, sino que ha sido dejada para que los creyentes decidan por sí mismos el ofrecerla o no, en función de sus circunstancias. Por consiguiente, que el Santo Profeta (sa) visite la casa de su hija y su yerno en ese momento y los anime a ofrecer la oración tahayud, prueba la absoluta convicción que tenía en esta enseñanza, que quería que otros siguieran también. De lo contrario, en el caso de un mentiroso, él sabe que alguien puede o no seguir su enseñanza, pero nunca visitaría discretamente la casa de sus hijos para aconsejarles que se siguieran esa enseñanza. En otras palabras, si uno sigue esta enseñanza, es un asunto diferente; pero tal persona nunca aconsejaría a sus propios hijos a tal hora cuando no hay nadie alrededor.

Esto solo puede ser posible cuando el corazón de una persona está lleno de la convicción de que, sin seguir esta enseñanza, no se puede alcanzar ninguna excelencia. Así pues, el que uno siga o no una enseñanza es un asunto diferente y aconsejar a alguien sobre esto por la noche y lejos de la vista de los demás, solo puede suceder si uno tiene la convicción completa de que, sin esta enseñanza, no se pueden alcanzar las excelencias de esa fe o su enseñanza.

El tercer aspecto que es evidente de este hadiz y que es la razón por la que narré este incidente, es que refleja cómo el Santo Profeta (sa) mostraba una gran paciencia al explicar los asuntos a los demás y, en lugar de discutir, les hacía darse cuenta de su error con amor y cariño. En este incidente en particular, Hazrat ‘Ali (ra) respondió a la pregunta del Santo Profeta (sa) diciendo que una vez que se quedaban dormidos, no tenían control sobre sí mismos para despertarse. Una persona que está dormida, no tiene control sobre sí misma. Por lo tanto, una vez que se ha quedado dormido, ya no tiene conocimiento de que ha llegado cierta hora y que debe hacer tal o cual cosa. Si Dios hace que se despierten, entonces ofrecen la oración porque no tienen otra opción. (No había despertadores en ese momento). Sin duda, el Santo Profeta (sa) se sorprendió al escuchar esta respuesta, porque el nivel de fe que se inculcó en el corazón del Santo Profeta (sa) fue tal que nunca permitiría que algo así sucediera, o sea, que la hora del tahayud pasara y que el Santo Profeta (sa) no fuera consciente de ello. Por eso, el Santo Profeta (sa) simplemente miró hacia otro lado y dijo que el hombre nunca reconoce su error, sino que se vuelve polémico. Esto quiere decir que en el futuro no debéis buscar un pretexto, sino hacer un esfuerzo para no perder la hora de la oración de tahayud. Así pues, Hazrat ‘Ali (ra) afirma que desde ese día nunca perdió su oración de tahayud”.

Los relatos de la vida de Hazrat ‘Ali (ra) se seguirán narrando, Insha Al’lah.

Ahora quiero decir que en estos días, la situación en Pakistán está cada vez peor. Mientras siguen a los maulvis [clérigos religiosos] y conspiran con ellos, algunos funcionarios del gobierno se esfuerzan por causarnos el mayor daño posible. Por eso, rezad especialmente en este sentido. ¡Qué Dios Altísimo proteja a los áhmadis que viven allí, los que viven en Rabwah y en las otras ciudades; y los proteja de la maldad de esta gente! ¡Que Él los proteja de sus planes extremadamente peligrosos y les atrape rápidamente!

Ahora, después de la oración del viernes, dirigiré algunas oraciones fúnebres en ausencia y hablaré brevemente sobre dichas personas.

La primera es del comandante Chaudhary Muhammad Aslam Sahib, que falleció el 2 de  noviembre de 2020:

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia Él volveremos!

El comandante Sahib nació en Gujranwala en 1929,  donde pasó sus exámenes de matriculación y obtuvo el primer puesto. Luego completó su F.S.C. en el Ta’limul Islam College y en el F.C. Government College. En el Government College de Lahore completó su B.S.C. Luego tuvo el honor de completar su M.S.C. en la Universidad del Punjab bajo la tutela del Dr. Abdus Salam. En 1948 se alistó en la Fuerza de Furqan y fue nombrado en Azad Cachemira, donde se le concedió el Certificado de Mujahid-e-Kashmir y la Medalla Azadi-e-Kashmir.

En 1955, el fallecido se alistó en la Armada del Pakistán, donde prestó servicios en puestos clave como el de Director de la Academia Naval del Pakistán, Presidente Adjunto de la Junta de Selección Inter-servicios en la Cohorte de Estudios y Director Adjunto de Servicios Educativos Navales en el cuartel general de la armada de Islamabad. Además desempeñó un papel clave y fundamental en el sector de la educación, al planificar la apertura de nuevas escuelas y colegios de la marina, y en el establecimiento de la Universidad de Bahria.

Tras retirarse de la armada de Pakistán, se trasladó a Canadá y realizó waqfe arzi (trabajos voluntarios) durante un año en la casa misional de Toronto. A partir de entonces, en 1993, pidió dedicarse después de la jubilación, lo que fue aprobado por Hazrat Khalifatul Masih IV (rh), por lo que sus servicios a la Yama’at abarcaron más de 28 años. En ese período, sirvió como Secretario Yaidad, Secretario Rishta Nata, Secretario Adicional de la Casa-Misión y además asistió en la Clínica de Homeopatía, etc.

El difunto era muy humilde y de voz suave. Era amable y cariñoso con todos, regular en el ofrecimiento de sus oraciones y tenía un vínculo de amor y devoción con Jalifato. Después de su jubilación, se esforzó por pasar cada momento al servicio de la Comunidad. Durante algún tiempo estuvo muy enfermo, pero cuando su salud mejoraba algo, iba inmediatamente a la casa de la misión y se mantenía entusiasta y diligente en servir a su fe hasta su último aliento.

Le sobreviven su esposa y sus tres hijos. Que Dios Altísimo conceda al difunto su perdón y misericordia, y permita a sus hijos continuar con sus buenas acciones. Su nuera, Nusrat Jahan Sahiba dice que era una persona extremadamente amable, compasiva y piadosa. Cumplió su waqf [consagración] con la mayor sinceridad. Era además un marido y padre ideal. Antes de su fallecimiento continuaba aconsejando a sus hijos que es muy importante mantener una relación con la Comunidad y con Al’lah, y seguir ofreciendo regularmente sus oraciones. Él mismo fue regular durante toda su vida en el ofrecimiento de oraciones y el tahayud (oración voluntaria de la madrugada).

El segundo funeral es el de Shahina Qamar Sahiba, esposa de Qamar Ahmad Shafiq Sahib que es chófer de Nazarat-e-Ulya. Shahina Qamar Sahiba y su hijo Sammar Ahmad Qamar fallecieron el 12 de noviembre de 2020, a la 1.30 de la tarde, debido a un accidente de tráfico.

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia Él volveremos!

Tenía 38 años cuando falleció y Sammar Ahmad Qamar tenía 17 años. Shahina Qamar Sahiba deja atrás a su marido, dos hijas, un hijo y tres hermanos. La hija de Shahina Qamar Sahiba, dice: “mi madre era una mujer muy piadosa y siempre me aconsejaba hacer el bien,  y era la primera en hacer buenas acciones y compartía todo conmigo. Era una muy buena amiga mía. Tenía la costumbre de decir masha’Allah y una gran pasión por trabajo de la Yama’at. Ella me lo contaba todo”. Masha’Allah, otra característica especial que menciona es que sentía una gran pasión por el trabajo de la Yama’at y que siempre estaba dispuesta a prestar sus servicios, a pesar del mínimo nivel de educación. Su marido también escribe que a pesar de su básico nivel de educación, administraba la casa de manera excelente y criaba a sus hijos de forma maravillosa.

La siguiente mención es de Sammar Ahmad Qamar Sahib, hijo de Qamar Ahmad Shafeeq Sahib. Estaba con su madre y murió con ella en el accidente. Era un estudiante en el primer año del Colegio Ta’limul Islam y le iba bien en sus estudios, por la gracia de Dios. Sirvió en los deberes de Juddamul Ahmadía con gran celo y pasión. Era muy proactivo en su trabajo de la Yama’at. Siempre que su encargado lo solicitaba, dejaba inmediatamente el trabajo que estaba haciendo. Su padre escribe que “a veces me ponía a viajar durante 3 ó 4 días seguidos, pero él siempre decía: padre, no te preocupes, me ocuparé de los asuntos de la casa. Puedes seguir adelante y cumplir con tus obligaciones y así es como fue en realidad. Era un joven muy responsable”.

La hermana mayor de Sammar Ahmad Qamar, Samreen dice: “mi hermano era muy bueno, masha’Allah. Nunca se enfadaba y si alguna vez le regañaba, nunca se enfadaba ni se ponía triste. De hecho, era muy cariñoso con los niños y con sus hermanos”. Sus otros hermanos y hermanas han escrito lo mismo. Que Dios Todopoderoso conceda el perdón y la misericordia al difunto, y otorgue paciencia y tolerancia a toda su familia; a los niños pequeños y a su padre, así como ha perdido a su hijo y a su esposa.

El último funeral es el de Saida Afzal Khokhar Sahiba, esposa de Shahid Muhammad Afzal Khokhaz Sahib y madre de Shahid Ashraf Mahmud Khokhar Sahib. Su marido y su hijo fueron ambos martirizados. Falleció el 12 de septiembre de 2020 en Canadá:

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia Él volveremos!

Después del martirio de su marido e hijo, tuvo que enfrentarse a circunstancias muy difíciles, aunque soportó todas las dificultades con la mayor paciencia y tolerancia. Vivió su vida con gran dignidad y nunca pronunció una palabra de queja. Cumplió con su responsabilidad de hacer que sus tres hijas se casaran. Hace unos años tuvo que soportar la repentina pérdida de otro de sus jóvenes hijos, Asif Mahmud Khokhar. También en esa ocasión mostró gran paciencia y fortaleza. Era muy cariñosa con sus amigos y parientes y hospitalaria, y se ocupaba de los menos afortunados. Tenía un vínculo de devoción, respeto y amor con el Jalifato.

Participó plenamente en las actividades de Yama’at. Toda su vida continuó dando limosna en nombre de sus padres, su marido e hijo mártir y otras personas piadosas. Sus padres fueron Mirza Afzal Karim Sahib y Sughra Begum Sahiba, que eran muy devotos del Islam y del Ahmadiat. También era la hermana mayor de Mirza Mujib Ahmad Sahib y Mirza Fazlur Rahman Sahib del este de Londres, la cuñada mayor de Mubarak Khokhar Sahib de Lahore y la tía mayor de Mubarak Siddique Sahib. Por la gracia de Dios, era musi. Finalmente, le sobreviven su hijo Bilal Ahmad Khokhar Sahib y tres hijas: Tayyiba Qureshi, Tahira Majid y Samina Khokhar.

Que Dios Altísimo eleve su posición, le conceda el perdón y la misericordia, y permita a los niños continuar con las buenas acciones de su madre.

Resumen

Después de recitar Tashahhud, Ta’awwuz y Surah Al-Fatiha, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que seguiría relatando los incidentes de la vida de Hazrat Ali (ra).

Hazrat Ali (ra)

Su Santidad (aba) dijo que el Santo Profeta (sa) se refirió a Hazrat Ali (ra) como su hermano en dos ocasiones diferentes. Hazrat Ali (ra) participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa) excepto en la batalla de Tabuk, durante la cual el Santo Profeta (sa) designó a Hazrat Ali (ra) para que se quedara y cuidara de su familia.

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Ali (ra) también acompañó al Santo Profeta (sa) durante la expedición a Ushairah, durante la cual el Santo Profeta (sa) estableció un tratado de paz con la tribu Banu Mudlij. Su Santidad (aba) dijo que en una narración se dice que al llegar allí, Hazrat Ali (ra) se durmió bajo una palmera de dátiles. Cuando el Santo Profeta (sa) vino a despertarle, vio algo de suciedad sobre Hazrat Ali (ra) y le llamó Abu Turab que, más tarde, se convertiría en uno de los títulos de Hazrat Ali (ra).

Entre los tres mejores soldados

Su Santidad (aba) dijo que durante la Batalla de Badr, Hazrat Ali (ra) estuvo entre los compañeros que el Santo Profeta (sa) envió para buscar información sobre los mecanos. Cuando la batalla comenzó, los mecanos enviaron a sus tres mejores combatientes, y dijeron que tres de los mejores soldados de los musulmanes deberían ser enviados a luchar contra ellos. Así, Hazrat Hamzah (ra), Hazrat Ali (ra), y Hazrat Ubaidah bin Harith (ra) salieron a luchar contra ellos, y prevalecieron sobre los mecanos. Durante la batalla de Badr, el Santo Profeta (sa) dijo tanto a Hazrat Abu Bakr (ra) como a Hazrat Ali (ra) que el ángel Gabriel estaba a la derecha de uno de ellos y el ángel Mikael a la derecha del otro, y el ángel Israfil estaba luchando a su lado.

Su Santidad (aba) dijo que durante la batalla de Badr, Hazrat Ali (ra) se preocupaba por el Santo Profeta (sa). Narra que siempre que volvía corriendo a ver al Santo Profeta (sa), lo encontraba postrado y rezando fervientemente por la victoria.

Matrimonio con Hazrat Fatimah (ra)

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Ali (ra) pidió al Santo Profeta (sa) la mano de su hija Fátimah en matrimonio. El Santo Profeta (sa) le preguntó si tenía algo que dar en dote. Hazrat Ali (ra) respondió que tenía un caballo y su armadura. El Santo Profeta (sa) le ordenó que se quedara con el caballo y que vendiera su cota de malla y usara esa cantidad como dote. Su Santidad (aba) comentó que así como el Santo Profeta (sa) instruyó que se debía tener algo para entregar en dote a la novia, debe entenderse que la dote es un derecho de ésta con el que siempre habrá que cumplir.

Su Santidad (aba) dijo que se afirma en una narración que, cuando Hazrat Fatimah (ra) se casó con Hazrat Ali (ra), el Santo Profeta (sa) dijo que Dios le había instruido para que lo hiciera. Se dice en una narración que en su boda, el Santo Profeta (sa) realizó una ablución con agua en un recipiente, luego llamó a Hazrat Ali (ra) y a Hazrat Fátimah (ra) y roció el agua sobre ambos mientras rezaba por ellos.

Su Santidad (aba) dijo que a pesar de no ser muy ricos, Hazrat Ali (ra) y Hazrat Fatimah (ra) eran muy generosos con lo que tenían. Una vez, mientras hacía algunas tareas domésticas, Hazrat Fatimah (ra) sintió un poco de dolor en su mano. Sobre esto, ella pidió al Santo Profeta (sa) que le concediera un trabajador que pudiera ayudar con las tareas del hogar. El Santo Profeta (sa) visitó más tarde a Hazrat Fátimah (ra) y Hazrat Ali (ra) en su casa, y les dijo que les diría algo que era mejor que un trabajador para el hogar: debían recitar Al’lahu Akbar [Al’lah es el más grande] 34 veces, Alhamdulil’lah [Toda alabanza pertenece a Al’lah] 33 veces, y Subhanal’lah [Santo es Al’lah] 33 veces.

Su Santidad (aba) dijo que el Santo Profeta (sa) no deseaba que la gente pensara que el Santo Profeta (sa) estaba usando la riqueza de la tesorería para su propia familia, ni tampoco deseaba sentar un precedente para futuros gobernantes por el que pensaran que podían usar la riqueza de la tesorería para uso personal. Aunque había una porción establecida por Dios para el Santo Profeta (sa) y su familia, el Santo Profeta (sa) sólo usaba la riqueza que era directamente su parte.

La sabiduría del Santo Profeta (sa) al aconsejar a Hazrat Ali (ra)

Su Santidad (aba) dijo que una vez el Santo Profeta (sa) preguntó a Hazrat Ali (ra) y Hazrat Fatimah (ra) si se despertarían para la oración del Tahajjud [Oración voluntaria antes del amanecer]. Hazrat Ali (ra) respondió que si Dios deseaba que se despertaran, lo harían, de lo contrario no se despertarían. Se narra que hubo un tono ligeramente polémico en esta respuesta.

Sin embargo, el Santo Profeta (sa) no se enfadó, ni dijo que tal respuesta no debería haberle sido dada por el rango estimado que tenía. En lugar de eso, simplemente se alejó diciendo que a veces la gente se vuelve contenciosa en los asuntos más simples. Este sabio curso de acción adoptado por el Santo Profeta (sa) fue suficiente para mostrar a Hazrat Ali (ra) que no debía haber respondido de esa manera. Esto también demostró que el Santo Profeta (sa) siempre explicaba los asuntos con gran paciencia y amabilidad. Hazrat Ali (ra) continuaría diciendo que después de este incidente, nunca se perdió la oración del Tahajjud.

Su Santidad (aba) dijo que continuaría informando sobre la vida de Hazrat Ali (ra) en el futuro.

Solicitud de oraciones para los Ahmadíes en Pakistán

Su Santidad (aba) dijo que las condiciones en el Pakistán siguen deteriorándose. Algunos líderes del gobierno conspiran con los clérigos e intentan causar tanto daño a los miembros de nuestra Comunidad como pueden. Su Santidad (aba) instó a todos para ello rezar por los Ahmadíes en Pakistán; para que puedan permanecer a salvo de los males de esas personas.

Oraciones fúnebres

Su Santidad (aba) dijo que ofrecería las oraciones fúnebres en ausencia de los siguientes miembros fallecidos:

Comandante Muhammad Aslam Sahib de Canadá falleció el 2 de noviembre del 2020. Tuvo la oportunidad de estudiar bajo la tutela del Dr. Abdus Salam. Más tarde sirvió en la Fuerza Furqan estacionada en Cachemira donde recibió varios premios. También sirvió en varias capacidades en el sector educativo bajo la marina. Tras su jubilación, se trasladó a Canadá, donde dedicó su vida y sirvió a la Comunidad en diversos cargos que abarcan un período de 28 años. Era extremadamente amable y humilde; era regular en sus oraciones y tenía un gran amor por Jilafat. Aunque estuvo muy enfermo en el pasado reciente, tan pronto como su salud mejoró un poco, fue a la misión. Le sobreviven su esposa y sus tres hijos. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah tratara al difunto con misericordia y perdón y permitiera a su progenie continuar el legado de sus actos virtuosos.

Shaheena Qamar Sahiba de Pakistán, esposa de Qamar Ahmad Shafiq Sahib, un chofer en Nazarat Ulya. Ella, junto con su hijo, Samar Ahmad Qamar falleció el 12 de noviembre de 2020 debido a un accidente de coche. Le sobreviven su marido, dos hijas y tres hermanos. Era extremadamente virtuosa y siempre aconsejaba a sus hijos que hicieran lo mismo. Tenía una relación muy amistosa con sus hijos. También tenía una gran pasión por servir a la Comunidad. Su hijo Samar Ahmad Qamar, que también falleció, tenía 17 años y estudiaba el primer año de universidad. Siempre estaba listo para servir a la Comunidad, y cuando se le llamaba para algún trabajo, dejaba lo que estaba haciendo y se iba a realizar cualquier tarea que se requiriera. Su Santidad (aba) rezó por el difunto y pidió que se le concediera paciencia a esta familia para soportar esta pérdida.

Syeda Afzal Kholhar Sahiba, esposa de Muhammad Afzal Khikhar. Falleció el 12 de septiembre de 2020 en Canadá. Tanto su marido como su hijo fueron martirizados debido a su fe. Después de su martirio, ella enfrentó grandes dificultades, pero nunca se quejó y siguió adelante con gran paciencia y firmeza. Cumplió con la responsabilidad de casar a sus tres hijas. Tenía una relación amorosa con cada miembro de su familia. Se preocupaba por los menos afortunados y tenía mucho amor por Jilafat. Estaba a la vanguardia de la presentación de contribuciones monetarias y continuaría ofreciendo contribuciones en nombre de su esposo e hijo. Le sobreviven un hijo y tres hijas. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah tratara al difunto con misericordia y perdón y elevara su posición en el cielo, y permitiera a sus hijos continuar el legado de sus actos virtuosos.

Resumen preparado por The Review of Religions.

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