Date: 2018-08-17

La excelencia personificada

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Tras la recitación del Tashahhud, Ta’wwuz, y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

Hoy, volveré a hablar sobre algunos de esos Compañeros [del Santo Profeta (sa)], que participaron en la Batalla de Badr. El primero es Hazrat Amir Bin Rabiah. De entre su familia, el padre de Hazrat Umar, era un confederado de Jattab, que había adoptado Hazrat Amir. Esa es la razón por la que solía ser conocido como Amir Bin Jattab. Sin embargo, cuando el Sagrado Corán ordenó a todos que se refirieran a sus antepasados reales, a partir de ese momento, se le llamó Amir Bin Rabiah en lugar de Amir bin Jattab, es decir, con el nombre de su verdadero padre, Rabiah, según la relación patrilineal.

Aquí se ha proporcionado una aclaración a aquellas personas que han adoptado a los hijos de sus familiares y seres queridos, y esos niños ni siquiera saben quiénes son sus verdaderos padres hasta que crecen. Los documentos de identidad y los documentos oficiales también llevan los nombres de los padres adoptivos en lugar de los padres reales. Cuando más tarde esta práctica conduce a dificultades, las personas escriben cartas solicitando que se realicen tales o cuales cambios. Por lo tanto, uno siempre debe actuar de acuerdo con los mandamientos coránicos, excepto en el caso de algunos niños, que son recibidos o adoptados por instituciones y no se les informa sobre sus padres. Después de esta aclaración, procederé a hablar sobre este Compañero.

Se dijo anteriormente que tenía un confederado y debido a esta relación, se mantuvo una relación amistosa entre Hazrat Umar y Hazrat Amir hasta el final. Aceptó el Islam desde el principio. Cuando aceptó la fe, el Santo Profeta (sa) aún no había buscado refugio en Dar-e-Arqam. Hazrat Amir emigró a Abisinia junto con su esposa Laila Bint Hazmah. Más tarde, regresó a La Meca y, desde allí, emigró a Medina junto con su esposa. La esposa de Hazrat Amir Bin Rabiah tiene el honor de ser la primera mujer que emigró a Medina. Este Compañero participó en Badr y en todas las demás batallas junto con el Santo Profeta (sa). Falleció en el año 32 de Hégira. Provenía de la tribu Ans.

Hazrat Amir narra que el Santo Profeta (sa) le dijo que:

“cuando uno de vosotros presencia un cortejo fúnebre y no se une a él, debe permanecer de pie hasta que la procesión haya pasado o el [ataúd] haya sido puesto abajo.”

Abdul-lah Bin Amir narra de su padre, Hazrat Amir, que una vez se levantó para realizar su oración. Era el momento en que la gente discutía sobre Hazrat Usman. Esa particular fitna [rebelión] había comenzado y la gente solía insultar a Hazrat Usman. Además, afirma que se quedó dormido después de la oración y vio en sueños que le ordenaban que se levantara y rezara para que se salvara de ese mal del que Al-lah el Todopoderoso había salvado a su pueblo piadoso. Por lo tanto, Hazrat Amir Bin Rabiah se levantó y ofreció el salat [la oración] y suplicó a este respecto. Después de esto, cayó enfermo y nunca abandonó su hogar hasta que su cortejo fúnebre abandonó su hogar. Así es como Al-lah el Todopoderoso lo salvó de ese mal.

Hazrat Amir Bin Amar narra que: “estuve con el Santo Profeta (sa) durante un tawaf [dar vueltas a la Kaaba] cuando se rompió un cordón del zapato del Santo Profeta (sa). Dije: “¡Oh, Mensajero de Al-lah! ¡Démelo para que pueda repararlo!” El Santo Profeta (sa) respondió: ‘Esto se denomina trato preferencial y no me gusta que me den un trato preferencial’”. Esta es la medida en que el Santo Profeta (sa) fue particularmente consciente a hacer su trabajo él mismo.

Una vez una persona vino a Hazrat Amir bin Rabiah en calidad de invitado. Fue muy hospitalario y respetuoso con él e incluso le hizo una recomendación favorable al Santo Profeta (sa). Después de haber ido al Santo Profeta (sa), esta persona fue a Hazrat Amir y dijo: “Pedí al Santo Profeta (sa) que me concediera un valle como dominio absoluto, que no tendría equivalente en todo el mundo en toda Arabia. El Santo Profeta (sa) me concedió esto. Ahora deseo darte un pedazo de ese valle, que te pertenecerá durante tu vida y a tus hijos después de que hayas fallecido. Hazrat Amir respondió que: “no tengo necesidad de este pedazo de tierra de vosotros. Hoy se ha revelado una Surah [capítulo del Sagrado Corán], que nos ha hecho olvidar completamente el mundo y es:

[Texto árabe]

‘Se está acercando el día de recuento de los humanos, y a pesar de ello siguen en estado de pereza”.

Este era el estado de temor a Al-lah el Todopoderoso de estas estrellas brillantes y estas fueron las personas, que verdaderamente dieron precedencia a la fe sobre el mundo.

Hazrat Amir bin Rabiah relata que Zaid bin Amr dijo que me opuse a mi nación y en su lugar seguí la religión de Abraham. Esperaba que apareciera un Profeta de la progenie de Hazrat Ismail, que la paz sea con él, cuyo nombre sería Ahmad. Sin embargo, parece que no podré presenciarlo. Creo en él, testifico su verdad y afirmo que es un Profeta. Si estás vivo en su advenimiento, entonces transmite mi salaam [saludos de paz] a él. Mencionaré sus signos de forma que no permanecerá oculto para ti. No es alto ni es bajo. No tendrá mucho pelo, ni poco. Siempre tendrá sus ojos enrojecidos. Entre sus hombros, encontrarás el sello de la profecía. Su nombre será Ahmad. Esta ciudad de La Meca será el lugar de su nacimiento, así como también el lugar donde tomará la promesa de la iniciación. Después de esto, su nación lo expulsará de aquí. No les gustará su mensaje. Luego migrará a Yazrib [Medina]. Después, aquellos que se opondrán ganarán ascendencia, pero no caigas en su engaño. He oteado todas las ciudades en busca de la religión de Abraham. Pregunté a judíos, cristianos y zoroastrianos y me dijeron que esta religión vendrá después de que haya fallecido. Me dijeron los mismos signos que te he mencionado. Dijeron que ningún Profeta vendrá después de él. Hazrat Amir dijo que cuando el Santo Profeta (sa) fue nombrado [como Profeta], le informé acerca de Zaid, y él dijo: “Lo vi en el paraíso mientras arrastraba su camisa”.

En esta narración donde dice que ningún Profeta vendrá después de él no significa que la profecía del Santo Profeta (sa) con respecto a la aparición de un Profeta de su pueblo sea incorrecta. Significa que él es el último Profeta portador de la ley y que cualquier Profeta que aparezca después de él no traerá ninguna nueva ley. El [ Profeta] que aparecerá estará subordinado al Santo Profeta (sa). Esto es exactamente lo que encontramos en los hadices [dichos del Santo Profeta (sa)] y el Sagrado Corán.

El Santo Profeta (sa) creó un vínculo de fraternidad entre Hazrat ‘Amir y Hazrat Yazid bin Munzir. Hazrat ‘Amir bin Rabiah falleció pocos días después del martirio de Hazrat Usman.

El segundo Compañero es Hazrat Haraam bin Milhan. Hazrat Haraam bin Milhan pertenecía a la tribu Ansari de Banu Adi bin Nayyaar. El nombre de su padre era Malik bin Jalid y el nombre de su madre era Malika bint Malik. Su hermana, Hazrat Umme Sulaim, era la esposa de Hazrat Abu Talha Ansari y madre de Hazrat Anas bin Malik. Su otra hermana era Hazrat Umme Haraam y esposa de Hazrat Abaada bin Saamit. Hazrat Haraam bin Milhan era el tío materno de Hazrat Anas y participó en la Batalla de Badr y Uhud. Fue martirizado el día de Bire Mauna. Hazrat Anas bin Malik relata que algunas personas se presentaron ante el Santo Profeta (sa) y pidieron que se les enviara gente que les impartiera enseñanzas sobre el Sagrado Corán y la práctica del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) envió 70 Compañeros que eran expertos en la recitación del Sagrado Corán. Hazrat Anas relata que su tío, Haraam bin Milhan, también estaba entre ellos. Este grupo de personas recitaban el Sagrado Corán, daban sus conferencias por la tarde y aprendían unos de otros. Durante el día traían agua a la mezquita, recogían leña de la selva y la vendían. Luego invertían sus ganancias en la compra de cereales para Ahle-Sufaa y los pobres.

Hace unos meses, relaté el incidente en Baire Mauna con referencia a Hazrat Haraam bin Milhan y también lo he mencionado en otras ocasiones. Sin embargo, presentaré algunas narraciones del Bujari que no se han mencionado anteriormente.

Hazrat Anas bin Malik relata que el día de Bire Mauna, cuando Hazrat Haraam bin Milhan fue atacado por una flecha, puso un poco de su sangre en su mano, la roció en su rostro y en la cabeza, y dijo: “Por el Señor de la Ka ‘bah, he logrado mi objetivo.’

Hazrat Anas (ra) relata que algunas personas de la tribu R’il, Zakwan, Ussayyah y Banu Lahyan se acercaron al Santo Profeta (sa) y dijeron que se habían convertido en musulmanes y que habían buscado ayuda para protegerse de su propia gente. El Santo Profeta (sa) les ayudó con 70 Compañeros suyos, que eran Ansaar. Hazrat Anas relata, además, que se referían a ellos como ‘Qaris’ porque recolectaban madera durante el día y pasaban las noches rezando. Se llevaron a esta gente y cuando llegaron a Baire Mauna los traicionaron y mataron. Durante un mes completo, y según con otras narraciones, durante cuarenta días, el Santo Profeta (sa) permaneció en su Salat y rezó contra la gente de R’il, Zakwan y Banu Layhan.

Hazrat Anas relata que, cuando estos Qaris fueron martirizados, el Santo Profeta (sa) oró con gran humildad y durante todo un mes rezó contra ellos. En otra narración del Bujari, se declara que nunca había visto al Santo Profeta (sa) con tanta pena y dolor como en esa ocasión.

Otro relato narrado también por Hazrat Anas menciona que el Santo Profeta (sa), durante un mes entero, después del Ruku [posición de genuflexión] se quedaba de pie, y rezaba contra algunas de las tribus de Banu Sulaim. Declara, además, que el Santo Profeta (sa) envió 40 o 70 de sus Compañeros de entre los Qaris a los idólatras, una tribu les traicionó y mataron aún cuando tenían un pacto con el Santo Profeta (sa). Luego declaró la misma afirmación que he mencionado anteriormente, esto es, que nunca había visto al Santo Profeta (sa) expresar tanta pena y dolor como lo hizo en la muerte de estos Qaris.

Hay también una referencia del Sirat de Ibn-e-Hasham con respecto a Yabbaar bin Salma Amr bin Tufail, que estaba presente en el momento y más tarde se convirtió al islam. Él declara:

“Acepté el Islam por [el siguiente incidente]: Una vez apuñalé a alguien entre los hombros con una lanza. Vi que el extremo afilado había atravesado su pecho, pero escuché a esa persona decir: ‘Juro por el Señor de Ka’bah, que he logrado mi objetivo.’ Pensé, ¿qué tipo de éxito es éste? ¿No lo he martirizado?”

Yabbaar declara:

“Más adelante, investigué sobre el significado de las palabras de este hombre y entendí que eso era lo que implicaba alcanzar el martirio, y quedé convencido de que, en efecto, esa persona había alcanzado el éxito a los ojos de Dios.”

Encontramos que dos o tres Compañeros más usaron palabras similares. El objetivo principal de estas personas era obtener el placer de Al-lah el Todopoderoso. Conseguir logros mundanos nunca fue su verdadera ambición. Y es por esta intención que Al-lah el Todopoderoso declaró que estaba complacido con ellos.

En el momento de Baire Mauna, cuando los Compañeros estaban siendo martirizados, rezaban a Al-lah el Todopoderoso:

[árabe]

“¡Oh Al-lah! Por favor, informa al Santo Profeta (sa) sobre nuestra situación: que nos hemos unido a Ti, que estamos satisfechos contigo, y que Tú estás satisfecho con nosotros.”

Hazrat Anas relata:

“Hazrat Gabriel (as) fue a ver al Santo Profeta (sa) y le comunicó (sa) que sus Compañeros (ra) habían sido martirizados y que Dios estaba satisfecho con ellos.”

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib también ha mencionado este incidente. Escribe:

Los incidentes de Baire Mauna y Rayi demuestran el intenso nivel de odio y animosidad que las tribus de Arabia albergaban en sus corazones contra el islam y los seguidores del islam, hasta el punto de que ni siquiera se abstuvieron de las más despreciables mentiras, traiciones y engaños. A pesar de la notable inteligencia y vigilancia de los musulmanes, como no pensaban mal de los demás, signo distintivo de un creyente, a veces caían en sus trampas. Estos eran Ḥuffaaẓ del Corán y fieles devotos que suplicaban durante las noches, se sentaban en un rincón de la mezquita y recordaban a Al-lah; además, eran personas pobres y condenadas por el hambre, que fueron expulsadas de sus hogares por los crueles incrédulos con la excusa de que les ‘enseñaran la religión’; y cuando llegaron a su tierra como huéspedes, fueron asesinados a sangre fría. Cualquier medición del dolor sufrido por el Santo Profeta (sa) por estos incidentes no es descriptible. Pero en ese momento, el Santo Profeta (sa) no empleó ninguna acción militar contra estos asesinos a sangre fría de Rayi y Baire Mauna. (De hecho, el Santo Profeta (sa) estaba extremadamente afligido, pero no tomó ninguna medida contra ellos). Sin embargo, durante treinta días seguidos, después de haber recibido esta noticia, el Santo Profeta (sa) suplicó durante su oración de la mañana, llorando y gimiendo ante Dios, nombrando individualmente a las tribus de Ri’l, Zakwan, Usayyah y Banu Laḥyan con las siguientes palabras:

“¡Oh Mi Amo! Ten piedad de nosotros y retén las manos de los enemigos del Islam que están despiadadamente derramando la sangre de musulmanes inocentes con la intención de que Tu religión sea eliminada.”

Incluso hoy día en la época actual, la única forma de detener las manos del enemigo es a través de las oraciones. Hay una gran necesidad de implorar la ayuda de Al-lah el Todopoderoso. Es solo Al-lah el Todopoderoso quién puede proporcionar los medios para detener a estas personas. Él también puede proporcionar medios para crear facilidad para nosotros.

Hazrat Sa’ad bin Jaulah era uno de los Compañeros y según algunos era un esclavo liberado de ibn Abi Ruham bin Abdul Uzzah Aamri. Aceptó el Islam y es considerado entre los primeros Compañeros. Estaba entre el segundo grupo de personas que emigraron a Etiopía. Hazrat Sa’ad bin Jaulah se quedó con Hazrat Kulzum bin Hazm durante su migración de La Meca a Medina. Ibn-e-Ishaaq Musa ‘Uqbah lo incluyó entre los que participaron en la Batalla de Badr. Hazrat Sa’ad bin Jaulah tenía veinticinco años cuando participó en la Batalla de Badr. Él también participó en la Batalla de Uhud, Jandaq y el tratado de Hudaibiya. Era el esposo de Hazrat Subayah Asalmiyah. Falleció durante el Hayyatul Wida [Peregrinación de la despedida del Santo Profeta sa]. Su hijo nació un tiempo después de su fallecimiento por lo que el Santo Profeta (sa) después del nacimiento del niño, le dijo a su esposa: “ahora puede casarse con quien quiera”. Aparte de Tibri, nadie está en desacuerdo con su fallecimiento durante el Hayyatul Wida. Según Tibri, él falleció antes del Hayyatul Wida.

Luego hay un Compañero llamado Hazrat Abul-Haizam Malik bin Tayyihan Ansari. Su verdadero nombre era Malik, pero era ampliamente conocido por su denominación filial, Abul-Haizam. Su madre, Layla bint ‘Atiq era de la tribu de Balí. De acuerdo con la investigación de la mayoría de eruditos, su tribu Aus era una rama de la tribu de Balí que estaba confederada con Banu ‘Abdul Ashahan. Muhammad bin Umar declara:

“Incluso durante el tiempo de la ignorancia, Hazrat Abul-Haizam (ra) estaba cansado de la adoración de ídolos y los insultaba. Hazrat Asad bin Zararah y Hazrat Abul-Haizam estaban convencidos de la Unidad de Dios. Ellos fueron de los primeros Ansars que aceptaron el Islam en La Meca. Según algunas narraciones, después de aceptar el Islam cuando Hazrat Asad bin Zararah había regresado de La Meca a Medina con otros seis hombres, predicó a Hazrat Abul-Haizam sobre el Islam. Puesto que Hazrat Abul Haizam estaba buscando la verdadera fe, desde el principio aceptó el Islam. Posteriormente, en el momento de la celebración de Bait-e-‘Aqbah Ula, viajó a La Meca con la delegación de doce personas y tomó el Juramento de Lealtad en las manos del Santo Profeta (sa).

Hazrat Mirza Bashir Ahamd Sahib (ra) escribe acerca de esto en ‘La vida y el carácter del Sello del Santo Profeta (sa)’:

El Santo Profeta (sa) se encontró con estas personas por separado en un valle. Le informaron sobre la actualidad en Yazrib y esta vez todos tomaron Bai’at de su mano. Este Bai’at
sirvió como piedra angular para el Islam en Medina. Dado que la Yihad de la espada aún no había sido ordenada, el Santo Profeta (sa) tomó Bai’at solo en las palabras en las que lo hacía cuando tomaba Bai’at de las mujeres después de que la Yihad (por la espada) comenzara. En otras palabras: ‘Creeremos en un Dios, no asociaremos copartícipes con Dios, no robaremos,
no cometeremos adulterio o fornicación, nos abstendremos de asesinar, no difamaremos a nadie, y obedeceremos [al Santo Profeta (sa)] en todo lo bueno.’ Después de Bai’at, el Santo Profeta (sa) dijo:

“Si os mantenéis fieles a este compromiso con honestidad y firmeza, entonces recibiréis el paraíso. Pero si mostráis debilidad, entonces vuestro asunto está con Al-lah el Exaltado, porque Él hará lo que quiera”.

En la historia, este Bai’at es conocido como ‘El Primer Bai’at en ‘Aqbah’, porque el lugar donde este Bai’at fue tomado se llamaba ‘Aqbah, que está situado entre La Meca y Mina. El significado literal de ‘Aqbah es un paso montañoso elevado.

Hazrat Abul-Haizam fue uno de los seis Compañeros que fueron las primeras personas en aceptar el Islam en su propia tribu. Habiendo viajado a La Meca, aceptaron el Islam y luego regresaron a Medina para propagar sus enseñanzas. En una de las narraciones se menciona que él fue el primer Ansari en encontrarse con el Santo Profeta (sa) en La Meca. Estuvo presente durante el primer Bai’at en ‘Aqbah y todos los historiadores unánimemente están de acuerdo en que durante el segundo Bai’at en ‘Aqbah, cuando el Santo Profeta (sa) eligió 12 Nuqabah de entre los 70 miembros de Ansar, Hazrat Abul-Haizam fue uno de los Naqib. Nuqabah es el plural de Naqib que significa un individuo que está bien informado o tiene mayores habilidades y como resultado es elegido líder o jefe.

Se menciona en un Hadiz [refiriéndose al Santo Profeta (sa)]:

“Durante el Bait-e-Aqba, Hazrat Abul-Haizam le dijo al Santo Profeta (sa), ‘¡Oh, Mensajero de Al-lah (sa)! Tenemos tratados de cooperación mutua con varias tribus. Después de aceptar el Islam y tomar el Juramento de Lealtad y convertirnos en exclusivamente tuyos, trataremos estos tratados de acuerdo a tus instrucciones.”

En ese momento, Abul-Haizam le dijo al Santo Profeta (sa),

“Me gustaría hacer una solicitud ahora: ¡Oh Mensajero de Al-lah! Estamos estableciendo una relación contigo. Cuando Al-lah el Todopoderoso te ayude y te haga salir victorioso sobre tu nación, por favor no nos dejes o regreses con ellos o te separes de nosotros.”

Cuando el Santo Profeta (sa) escuchó esto, sonrió y dijo:

“Vuestra sangre ahora se ha vuelto la mía. Ahora yo soy uno con vosotros y vosotros sois uno conmigo. Quien pelee con vosotros, luchará conmigo. Quien sea amigo vuestro, será amigo mío”.

El Santo Profeta (sa) estableció el vínculo de hermandad entre Hazrat Usman bin Maz’un y Hazrat Abul-Haizam después de migrar de La Meca.

Hay una narración de Hazrat Yabir bin Abdul’lah de que el Santo Profeta (sa) fue a un Ansari junto con uno de sus Compañeros. El Santo Profeta (sa) le preguntó si tenía un poco de agua, o si había agua en el cántaro de la noche anterior que pudiera darles o de lo contrario, simplemente la beberían directamente; ya que esta persona estaba regando su jardín, por lo tanto, había agua corriente. Respondió:

“¡Oh, Mensajero de Al-lah! Tengo agua de anoche. Por favor entre a mi cabaña”.

Luego Hazrat Abul-Haizam hizo entrar al Santo Profeta (sa) y a su Compañero. Vertió agua en una taza y puso algo de la leche de su cabra adentro. El Santo Profeta (sa) y su Compañero ambos bebieron de ella. Esta narración es de Bujari.

Del mismo modo, hay otra narración en la que Hazrat Jabir bin Abdul’lah declara:

“Hazrat Abul-Haizam bin Al-Tahiyaan preparó comida para el Santo Profeta (sa) e invitó a sus Compañeros. Cuando todos terminaron de comer, el Santo Profeta (sa) dijo: ‘Devolved el favor de vuestro hermano’. Los Compañeros preguntaron: ‘Oh ¡Mensajero de Al-lah (sa)! ¿Cómo deberíamos devolverle su favor?’ El Santo Profeta (sa) dijo: “Cuando una persona visita la casa de alguien y come y bebe de allí, debe orar por ellos, ya que esta es una forma de pagarles”.

Estas son las altas cualidades morales que son esenciales y cada musulmán debe adoptar.

Hazrat Abu Hurairah (ra) relata que, en una ocasión, el Santo Profeta (sa) salió de su casa en un momento del día en el que no había gente fuera, y nadie quedaba con nadie a esas horas. Luego vio a Hazrat Abu Bakr (ra). El Santo Profeta (sa) preguntó “¿qué es lo que te trae aquí (viniendo de tu casa aquí)?” Respondió: “He salido a tu encuentro, a ver tu bendito rostro y a orar por tu bienestar”. Pocos momentos después llegó Hazrat Umar (ra). El Santo Profeta (sa) dijo entonces “¡Oh Umar!, ¿cómo es que estas fuera [aquí]?” Hazrat Umar (ra) respondió: ¡Oh, Santo Profeta de Al-lah (sa)! He salido porque tengo hambre.” El Santo Profeta (sa) dijo: “También yo estoy un poco hambriento”. Así que todos se dirigieron a la casa de Abul Haizam Ansari, que tenía muchas cabras y palmeras de dátiles. El Santo Profeta (sa) no encontró a Abul Haizam en su casa y le preguntó a su esposa sobre su paradero. Ella respondió que había salido a traerles un poco de agua dulce. Poco después, Abul Haizam llegó con una bota de cuero. La dejó a un lado y abrazó al Santo Profeta (sa) ofreciéndole su vida y riqueza diciendo “¡que mi madre y padre sean sacrificados por ti!”

Hazrat Abul Haizam luego llevó a los tres a su jardín y tendió una manta. Corrió a su jardín y cortó un montón de dátiles, tanto maduros como inmaduros. El Santo Profeta (sa) dijo entonces: “¡Oh, Abul Haizam!, ¿por qué no escogiste los dátiles maduros en lugar de traer todos?” Él respondió: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Deseo que escojas los dátiles que quieras”. Por lo tanto, el Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra) terminaron de comer los dátiles y de beber agua. El Santo Profeta (sa) dijo entonces: “Por Al-lah, estas son las mismas recompensas que se os pedirán en el Día del Juicio, es decir, sombra fresca, agua fría y dátiles frescos”.

Hazrat Abul Haizam se levantó para organizar algo para que el Santo Profeta (sa) comiera. El Santo Profeta (sa) dijo que no matara a una cabra lactante, por lo que sacrificó una cabrita y se la llevó al Santo Profeta (sa), de la que todos comieron. El Santo Profeta (sa) preguntó: “¿Tienes un criado?” Hazrat Abul Haizam respondió “no”. El Santo Profeta (sa) dijo: “La próxima vez que tengamos prisioneros de guerra deberías venir a nosotros”. Cuando el Santo Profeta (sa) tuvo dos criados de guerra, Hazrat Abul Haizam fue a ver al Santo Profeta (sa). El Mensajero de Al-lah (sa) dijo que eligiera uno de los dos, el que prefiriera. Hazrat Abul Haizam respondió: “¡Oh Mensajero de Al-lah, elige tú por mí!”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Quien da consejos es alguien que es digno de confianza”. Esto es algo que todos deberíamos tener en cuenta, ya que quien da consejos a las personas suele ser de confianza, por lo que debemos tratar de dar siempre buenos consejos. Luego dijo “toma a este criado, le he visto cómo hace la adoración”. La buena cualidad de este siervo que mencionó fue que adora y recuerda a Dios y que posee piedad. El Santo Profeta (sa) dijo además “cuídale bien”.

Hazrat Abul Haizam regresó a casa con su esposa y le informó del consejo del Santo Profeta (sa). Luego dijo que no podrá hacer justicia plenamente con los derechos que le correspondían tras el consejo dado por el Santo Profeta (sa), es decir, cuidarlo completamente [al criado].

Observad el nivel de fe de esta mujer, a pesar de ser la única mujer en la casa y no tener un criado, sin embargo, le dice a su esposo que solo será capaz de corresponder con sus derechos liberándolo. Por lo tanto, Hazrat Abul Haizam liberó al criado. Esta fue la eminencia de los Compañeros del Santo Profeta (sa).

Hazrat Abul Haizam acompañó al Santo Profeta (sa) en las Batallas de Badr, Uhud, Jandaq y el resto de las demás batallas. En la Batalla de Mu’tah después de que Hazrat Abdul’lah bin Rawahah había sido martirizado, el Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Abul Haizam a Jaibar para evaluar cuántas frutas había en los árboles de dátiles. Después del fallecimiento del Santo Profeta (sa) cuando Hazrat Abu Bakr (ra) deseó enviarlo a evaluar el número de frutos, se excusó de hacerlo. Hazrat Abu Bakr (ra) dijo “solías ir a ver el número de dátiles para el Santo Profeta (sa)”. Hazrat Abul Haizam respondió: “Solía ir y evaluar el número de dátiles para el Santo Profeta (sa), pero cuando regresaba después de hacer mi evaluación, el Santo Profeta (sa) rezaba por mí”. Por lo tanto, en ese momento pensó en las bendiciones de las oraciones del Santo Profeta (sa) y, por lo tanto, fue superado por la emoción. Tras escuchar esto, Hazrat Abu Bakr (ra) no lo envió, ya que fue una experiencia emocional para él, como hemos podido ver, de lo contrario estas personas son las que siempre mostraron obediencia total y nunca se negaron a obedecer. Es imposible que se hubiese negado si Hazrat Abu Bakr (ra) le hubiera ordenado una vez más que lo hiciera. Para Hazrat Abu Bakr (ra) no preguntarle una vez más demuestra que recordó y entendió su prueba emocional y por lo tanto no insistió.

Cuando Hazrat Umar (ra) expulsó a los judíos de Jaibar, envió a algunas personas a evaluar el valor de sus tierras. Hazrat Umar (ra) envió a Hazrat Abul Haizam (ra), Hazrat Farwah bin Amar (ra) y Hazrat Zaid bin Zabit (ra). Calcularon el valor de los dátiles de los árboles y las tierras después de lo cual Hazrat Umar (ra) le dio a la gente de Jaibar la mitad del precio que se calculó y valoró en exceso de 50,000 dirhams. Observad cómo esta vez Abul Haizam fue a esa tierra, había transcurrido un tiempo y su estado emocional había pasado, por lo tanto, no había nada que lo frenara.

También hay una narración con respecto a su saludo de “Assalamu alaikum” (la paz sea contigo). Hazrat Abul Haizam relata que el Santo Profeta (sa) dijo:

“El que dice “Assalamu alaikum” obtendrá el mérito de diez buenos actos, y el que diga Assalamualaikum Wa Rahmatul-lah obtendrá la recompensa de veinte y el que diga Assalamu alaikum Wa Rahmatul-lah Wa Barakatuhu ganará la recompensa de treinta “.

Hay opiniones contradictorias con respecto a cuando falleció Abul Haizam. Según algunos falleció durante el Jalifato de Hazrat Umar (ra) y otros son de la opinión de que falleció en el año 20 después de la Hégira o 21DH. También se dice que murió combatiendo del lado de Hazrat Ali (ra) en la Batalla de Safin en 28DH.

Estos fueron los Compañeros quienes nos dieron ejemplos y nos hicieron tomar conciencia de tantos asuntos. ¡Que Al-lah el Todopoderoso continúe elevando su rango!

Después de las oraciones del viernes, dirigiré dos oraciones fúnebres en ausencia. El primero es de Sahibzada Mirza Mayid Ahmad Sahib, hijo de Hazrat Sahibzada Mirza Bashir Ahmad Sahib, quien falleció el 14 de agosto a la edad de 94 años. “A Al-lah pertenecemos y a Él volveremos.” Tuvo una operación cardíaca en los Estados Unidos en el año 2000. Luego tuvo un accidente cerebrovascular que lo mantuvo más o menos postrado en la cama. Nació en Qadian el 18 de julio de 1924, hijo de Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib y Hazrat Sarwar Sultana Begum Sahiba, hija de Hazrat Ghulam Hassan Sahib Peshawari. Obtuvo su educación primaria en Qadian y aprobó su bachillerato en la escuela secundaria Ta’limul Islam. En 1949 obtuvo su M.A en Historia en el Government College Lahore, obteniendo las notas más altas. Tras su logro, la gente vino a felicitar a Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib. Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib, además de expresar palabras de gratitud, escribió que, en realidad, el grupo de creyentes es un apoyo mutuo en momentos de felicidad y tristeza y obtienen consuelo, tranquilidad y fortaleza del apoyo de los demás. Este es el punto focal de una Yama’at. Además, escribe que “pido a mis amigos que no solo participen de esta felicidad, sino que también recen para que, al igual que Al-lah el Todopoderoso ha permitido a Mayid Ahmad alcanzar un alto nivel de conocimiento secular, que también le otorgue conocimiento verdadero y le permita actuar sobre él, ya que este es el verdadero propósito y objetivo de nuestras vidas”.

Mirza Mayid Ahmad Sahib dedicó su vida al servicio de la fe el 7 de mayo de 1944 y continuó sus estudios. En 1949 se unió a Yami’atul-Mubashirin y falleció en julio de 1954. Hazrat Jalifatul Masih II (ra) pronunció su Nikah el 28 de diciembre de 1950, que fue el tercer día del Yalsa Salana, con Sahibzadi Qudsiyah Begum Sahiba, hija de Hazrat Nawab Abdul’lah Jan Sahib y Hazrat Nawab Amatul Hafiz Sahiba. Su hija mayor es Nusrat Yahan Sahiba, que es la esposa de Mirza Nasir Ahmad Tariq, nieto de Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib. También tienen un hijo, Mirza Mahmud Ahmad, y luego otra hija llamada Durre Samin, que es la nuera de Mir Mahmud Ahmad Sahib. Luego hay otro hijo llamado Mirza Ghulam Qadir Sahib Shahid que estaba casado con Amatun Nasir Sahiba, hija de Syed Mir Daud Sahib. El quinto hijo es una hija llamada Faiza Sahiba que está casada con Syed Mudassar Ahmad Sahib, que también ha consagrado su vida.

En julio de 1954 Mirza Mayid Ahmad Sahib obtuvo el título de Shahid y fue enviado por primera vez en Ta’limul Islam College Rabwah el 20 de septiembre de 1954. El 4 de noviembre de 1956, bajo los auspicios de Tahrik-e-Jadid fue enviado a Kumasi, Ghana para servir como director de la escuela. Regresó a Pakistán el 24 de diciembre de 1963. Luego, en abril de 1964, fue nombrado nuevamente en Ta’limul Islam College. Cuando el Ta’limul Islam College fue nacionalizado en la época de Bhutto Sahib, en abril de 1975, después de la nacionalización, renunció e informó al Anyuman diciendo había consagrado su vida. El 3 de julio de 1975 fue nombrado Naib Nazim Nazir Ta’lim. En 1976, cuando Hazrat Jalifatul Masih III (rh) recorrió América y otros países europeos, Mirza Mayid Ahmad Sahib lo acompañó como su secretario privado. En 1978 fue nombrado Naib Nazir A’ala y en 1984 se retiró. Su yerno, Syed Mudassar Ahmad Sahib, dice que tradujo una parte de Siratul Mahdi al inglés y que regularmente escribió artículos para el periódico Al Fazl. Era muy intelectual y sus artículos se publicaron en forma de libro bajo el nombre “Nukta-e-Nazar”. Estaba muy interesado en leer y escribir, y fui testigo de que cada vez que tenía tiempo lo pasaba leyendo en la biblioteca.

Su nuera, Amatul Nasir, la viuda del mártir Ghulam Qadir, escribe:

“Era una persona muy cariñosa y honorable. Sentía un gran amor por los niños y era un individuo sincero con un corazón generoso. Uno de sus atributos clave era que podía adaptarse a cualquier grupo de edad y se haría amigo de todos y los trataba como amigos, jóvenes y adultos por igual”.

Escribe, además:

“Demostró una gran paciencia y constancia ante el martirio de su hijo, Mirza Ghulam Qadir Shahid”.

Además, dice que después del martirio, Mirza Mayid Ahmad Sahib y su esposa cuidaron especialmente a los niños.

Estuvo enfermo durante un período prolongado de tiempo, pero aguantó esto con paciencia y resolución. Tenía un temperamento muy equilibrado y no se enfurecía. Mantuvo una amistad sincera con todos y se preocupaba por sus trabajadores. Su yerno, Mirza Nasir Ahmad Sahib, escribe:

“Mirza Mayid Ahmad Sahib era un hombre de opinión sabia y se mantenía firme en sus opiniones. No se daba el caso que adoptara la opinión generalizada y frecuente en un momento particular. Más bien, siempre elegía el enfoque correcto y expresaba su opinión al respecto. ¡Que Al-lah derrame Su misericordia y perdón sobre él! ¡Que permita que sus hijos continúen sus esfuerzos piadosos y los mantenga firmemente unidos a la institución Jilafat y la Comunidad!

La segunda oración fúnebre es de la Sra. Sayyidah Nasim Ajtar Sahiba, que era la esposa de Muhammad Yusuf Sahib de Aaniba Nuria, distrito de Sheikupura. Falleció el 27 de julio de 2018; “a Al-lah pertenecemos y a Él volveremos.” Era la nieta de Hazrat Wali Muhammad Sahib, que era Compañero del Mesías Prometido (as) e hija de Qazi Din Muhammad Sahib. Después de la partición [de India], su padre emigró de Qadian y se estableció en Rabwah. Después del matrimonio se instaló en la aldea de Aanibah Nuria y tuvo la oportunidad de servir en varios puestos en la Yama’at. Sirvió como presidenta local por 18 años.

Cumplía regularmente con sus ayunos y oraciones, así como las oraciones de Tahayyud [oración voluntaria antes del amanecer]. Se preocupaba por los pobres y trataba amablemente a sus vecinos. Tenía un temperamento equilibrado y era una mujer muy sincera. Recitaba el Sagrado Corán y también leía la traducción. Reflexionaba sobre sus significados y hacía todo lo posible para actuar de acuerdo con sus enseñanzas. También enseñaba el Sagrado Corán a los niños como resultado de lo cual una gran cantidad de niños áhmadis y no áhmadis aprendieron el Corán de ella.

Uno de sus hijos es un misionero que actualmente sirve en Malí (África Occidental). Fue enviado a Mali durante el brote del virus del ébola. Un amigo no áhmadi le dijo [a su madre] que no enviara a su hijo a Malí a causa de la epidemia de ébola. Ella inmediatamente respondió:

“He ofrecido a mis dos hijos (dos de sus hijos han consagrado su vida y sirven como misioneros) en el camino de Al-lah el Todopoderoso después de una abundancia de oraciones. Ahora ellos pertenecen a Al-lah el Todopoderoso, por lo tanto, no estoy preocupada en absoluto sobre cómo o dónde Al-lah el Todopoderoso empleará sus servicios. Estoy orgullosa del hecho de que Al-lah el Todopoderoso ha permitido que dos de mis hijos sirvan por Su causa.”

Siempre recordaba a sus hijos que, dado que Al-lah el Todopoderoso les ha brindado la oportunidad de servir en Su causa, entonces siempre deben permanecer fieles devotos a Dios. La difunta era un Musia [parte de la institución de Al-Wasiat]. Sus hijos; Nasir Ahmad Sahib es un misionero que sirve en Malí y Ansar Mahmud Sahib es un misionero que presta servicios en Pakistán. Su hijo en Mali no pudo asistir a su oración fúnebre. ¡Que Al-lah el Todopoderoso le conceda paciencia y firmeza, y eleve el estatus de la difunta y también permita que sus virtudes continúen en su progenie!

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