Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar Tashahud, Ta’awuz y Sura Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) dijo:

La serie de los relatos de la vida de los Compañeros Badri que he comenzado, continuará hoy. Sin embargo, antes de hacerlo, me gustaría comentar con motivo del I´lltemah de Ansaarul-lah que cuando los Compañeros, entre los cuales había Ansaar y Muhayir, aceptaron el islam, inculcaron transformaciones piadosas en su interior y dieron maravillosos ejemplos no sólo de sacrificios, sino de un alto rango de rectitud, sinceridad y lealtad. La mayoría de vosotros que estáis aquí presentes en este momento y habéis alcanzado la edad de Ansaarul-lah sois Ansaar y Muhayir. Por lo tanto, debéis realizar un autoanálisis constante y ver hasta qué punto estáis siguiendo y actuando sobre los ejemplos que se os presentaron.

Después de estas breves palabras, comenzaré con el tema principal.

La primera narración es de Hazrat Nuaiman (ra) bin ‘Amr. El nombre de Hazrat Nuaiman se registra como Nuaiman y Numan. El nombre de su padre era Amr Bin Rifah, mientras que el de su madre era Fátima Bint ‘Amr. Entre los hijos de Hazrat Nuaiman, encontramos los siguientes nombres: Muhammad, ‘Amir, Sabrah, Lubabah, Kabshah, Maryam, Ummi Habib, Amatul-lah y Hakimah. Según Ibn Ishaq, Hazrat Nuaiman participó en el segundo Bai’at en Aqabah junto con 70 Ansaar. Hazrat Nuaiman participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa), incluidas las batallas de Badr, Uhud y Jandaq. Según una narración, el Mensajero (sa) de Al-lah dijo:

“Salvo buenas cosas, no digáis nada sobre Nuaiman, porque él ama a Al-lah y a Su Mensajero (sa)”.

Hazrat Nuaiman (ra) falleció en el año 60 después de la Hillrah durante el gobierno de Hazrat Amir Muawiyah.

Hazrat Ummi Salama (ra) relata que “Hazrat Abu Bakr (ra) fue a Busra un año antes de la muerte del Santo Profeta (sa)”. Busra es una ciudad histórica y famosa de Siria. Durante un viaje comercial a Siria, el Santo Profeta (sa) junto con su tío, se quedó en esta ciudad. Del mismo modo, cuando llevó los bienes comerciales de Hazrat Jadiyah (ra) a Siria, también se quedó en este lugar. Maisarah, el sirviente de Hazrat Jadiyah (ra) también acompañó al Santo Profeta (sa) en ese viaje.

[Relata] Cuando Hazrat Abu Bakr (ra) emprendió un viaje comercial a ese lugar antes del fallecimiento [del Santo Profeta (sa)] también fue acompañado por Nuaiman y Suwaibat bin Harmalah. Ambos hombres participaron en la batalla de Badr. En este viaje con Hazrat Abu Bakr (ra), Nuaiman era el responsable de las provisiones. Estando de broma, durante ese viaje el Compañero de Hazrat Nuaiman (ra) le vendió a un grupo de personas.

Ya he relatado este incidente al contar la vida de Hazrat Suwaibat (ra). Sin embargo, lo relataré brevemente de nuevo.

Suwaibat, que era su Compañero, era muy bromista. Se recoge en los relatos que tanto Hazrat Nuaiman como Hazrat Suwaibat mantenían una relación muy franca e informal y, a menudo, bromeaban sin tapujos. Durante el viaje, Hazrat Suwaibat le pidió a Nuaiman que le diera algo de comida. Sin embargo, él respondió: “Mientras Abu Bakr (ra) no regrese (había ido a algún lugar), no te daré de comer”. Saiwaibat respondió: “Si no me das nada de comer entonces diré algo te enfadará”. El narrador de esta tradición afirma que pasaban junto a una tribu. Suwaibat les preguntó si le comprarían un esclavo (puede ser que este incidente tuviera lugar unos días después o quizás ocurrió mientras viajaban. En cualquier caso, fue poco después de esta conversación inicial). Hazrat Suwaibat le preguntó a la tribu si le comprarían un esclavo. La tribu respondió que sí. Suwaibat les dijo: “habla mucho y repetirá continuamente que es un hombre libre. Cuando os diga esto y os pida que lo liberéis, no lo hagáis para no maleducar a mi esclavo”. Respondieron: “No lo haremos y deseamos comprártelo”. Lo compraron a cambio de diez camellas. Estas personas fueron hasta Nuaiman y envolvieron [la tela de] un turbante o una soga alrededor de su cuello para tomarlo como esclavo. Nuaiman les dijo que en realidad quién me vendió estaba bromeando con ellos y protestó porque era un hombre libre, no un esclavo. Le respondieron que ya habían sido informados sobre él. Así que lo llevaron a la fuerza con ellos. Cuando Hazrat Abu Bakr (ra) volvió con su gente y le informaron sobre este hecho, fue tras la gente de esta tribu, devolvió sus camellas y trajo de vuelta a Nuaiman. El narrador de esta tradición afirma además que cuando estas personas regresaron al Santo Profeta (sa) y le informaron sobre este relato, el Santo Profeta (sa) y sus Compañeros se rieron mucho al escucharlo y continuaron recordándolo con simpatía entre ellos durante casi un año.

En otros libros, este incidente se describe con la versión de que Hazrat Nuaiman (ra) fue quien vendió a Hazrat Suwaibat (ra) y no al revés. Sin embargo, esta narración aparece en referencia a ambos. En relación con Hazrat Nuaiman (ra), se afirma que él también tenía una naturaleza muy alegre y que el Santo Profeta (sa) disfrutaba escuchándole.

Rabi’ah bin ‘Uzman narra que un beduino vino al Santo Profeta (sa) y, al entrar en la mezquita, sentó a su camello en el patio. Algunos Compañeros le dijeron a Hazrat Nuaiman (ra) que si mataba a este camello, se lo comerían porque deseaban comer carne. También dijeron que como era el camello de un beduino, se quejaría ante el Santo Profeta (sa), y al hacerlo, el Santo Profeta (sa) le compensaría. El narrador de esta tradición afirma que Hazrat Nu’aiman (ra) fue persuadido por sus Compañeros y mató al camello. Cuando el beduino salió y vio a su camello muerto, levantó el gritó diciendo: “¡Oh Muhammad (sa)! Mi camello ha sido sacrificado”. El Santo Profeta (sa) salió y preguntó por el responsable. La gente respondió que era Nuaiman (ra). El Santo Profeta (sa) fue a buscarlo. Tras matar al animal, Nuaiman (ra) abandonó el lugar y se escondió. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) fue a buscarlo y lo encontró escondido en la casa de Hazrat Zubab bint Zubair bin ‘Abd-il-Muttalib. Una persona que allí estaba, indicó su ubicación con el dedo y gritó en voz alta: “¡Oh Profeta (sa) de Al-lah! No puedo verlo en ningún lado”. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) lo sacó de allí y le preguntó por qué mató al camello. Nuaiman (ra) respondió: “¡Oh Profeta (sa) de Al-lah! Las personas que te dijeron que lo sacrifiqué, fueron quienes me animaron a hacerlo. También dijeron que el Santo Profeta (sa) le compensaría y pagaría más tarde”. Al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) tocó la cara de Nuaiman con su mano y comenzó a sonreír. El Santo Profeta (sa) luego pagó al beduino el valor del camello.

En su libro, “Kitabul Fuqaha wal Madhahib”, Zubair bin Bakkar, relata un incidente relacionado con Hazrat Nuaiman (ra). Escribe que cada vez que un vendedor o comerciante ambulante entraba en Medina, Hazrat Nuaiman (ra) le compraba algo y le presentaba los artículos al Santo Profeta (sa) como un regalo de su parte. Como estaban familiarizados con él los comerciantes, les decía dónde vivía y dónde les pagaría más tarde. Pero, cuando el comerciante iba a Hazrat Nuaiman (ra) para cobrar, Hazrat Nuaiman (ra) les llevaba al Santo Profeta (sa) y le pedía que pagara por el artículo que le había dado. Le decía que pagara por el artículo que había comprado y traído para él. El Santo Profeta (sa) le respondía: “¿No me lo habías regalado?” Hazrat Nuaiman (ra) respondía: “¡Oh Mensajero (sa) de Al-lah! Por Dios, no tenía nada con lo que pagarles en ese momento, pero era mi deseo que lo comiera si era algo comestible, y que lo preservara si era algo para guardar”. El Santo Profeta (sa) sonreía y pedía que se le pagara al comerciante por su artículo. Este es un ejemplo de las reuniones que tenían lugar, que estaban llenas de amor, cariño y alegría extraordinarios; y no siempre eran estrictamente formales y sin momentos alegres.

El siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat Jubaib bin Asaaf (ra). Hazrat Jubaib (ra) pertenecía a la rama Banu Yusham de la tribu Jazrall de los Ansaar. Según otra narración, se llamaba Habib bin Yusaaf. El nombre de su padre era Isaaf, pero otra narración lo ha registrado como Yusaaf. Del mismo modo, el nombre de su abuelo se registra como Itabah, pero también como Inabah. La madre de Hazrat Jubaib se llamaba Salama bint Mas’ud. Entre sus hijos estaba Abu Kasir, cuyo nombre era Abdul-lah, quien nació de Yamila bint Abdil-lah bin Ubayy bin Sulul. Su segundo hijo era Abdur Rahman, quien nació de Umm-e-Walad. Tenía una hija llamada Unaisah que nació de Zainab bint Qais.

Después de la muerte de Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat Jubaib (ra) se casó con Hubaibah bint Jariyah, la viuda de Hazrat Abu Bakr (ra). Aunque Hazrat Jubaib (ra) no había aceptado el islam en el momento de la migración a Medina, tuvo el honor de acoger y alojar a los Muhayirin en Medina cuando tuvo lugar la migración. A pesar de que no era musulmán, actuó con gran hospitalidad [hacia los Muhayirin]. Hazrat Talha bin Abdul-lah y Hazrat Suhaib bin Sinaan se quedaron en su casa, pero según otra narración Hazrat Talha se quedó en la casa de Hazrat Asad bin Zurarah. Del mismo modo, según una narración, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) emigró a Medina, se quedó en la casa de Hazrat Jubaib (ra) en Sunah, Qubaa. Sunah es el nombre de una zona alta del pueblo en las afueras de Medina, donde vivía la rama Bani Hariz de la tribu Jazrall. No obstante, según otra narración, Hazrat Abu Bakr (ra) se quedó en la casa de Hazrat Jariyah bin Zaid. Hazrat Jubaib (ra) participó en el resto de las batallas aparte de la propia de Badar junto al Santo Profeta (sa), incluidas las batallas de Uhud y Jandaq.

Según una narración, Jubaib (ra) vivía en Medina, pero a pesar de eso no había aceptado el islam hasta que el Santo Profeta (sa) partió para la batalla de Badr y se unió al Santo Profeta (sa) en el camino y fue entonces cuando aceptó el islam. El incidente de la aceptación del islam de Hazrat Jubaib se menciona en Sahih Muslim y ha sido narrado por Hazrat Aisha (ra), la noble esposa del Santo Profeta (sa) y madre de los creyentes. Ella narra que el Mensajero (sa) de Al-lah partió para la batalla de Badr y cuando llegó a Harratul Ghabara, que se encuentra a unas tres millas de Medina, una persona que era famosa por su coraje y valor se reunió con él. Los Compañeros del Santo Profeta (sa) estaban muy contentos de verlo. Al reunirse con el Santo Profeta (sa), declaró: “He venido para acompañarte y para participar del botín de la guerra”. El Santo Profeta (sa) le dijo: “¿Crees en Al-lah y su Mensajero (sa)?” Él respondió: “No. No creo [en Al-lah y Su Mensajero]”, es decir, no era musulmán. El Santo Profeta (sa) luego dijo: “Entonces puedes regresar ya que no busco ayuda de un Mushrik [idólatra]”. Hazrat Aisha (ra) afirma que el hombre se fue de vuelta. Cuando el Santo Profeta (sa) llegó a Shayarah, un lugar situado cerca de Dhul Hulaifa que está a unas 6-7 millas de Medina, el mismo individuo se acercó al Santo Profeta (sa) y dijo exactamente lo mismo que había dicho antes. El Santo Profeta (sa) le dio la misma respuesta que antes, diciéndole que se fuera porque no necesitaba el apoyo de un Mushrik. El hombre se fue una vez más y se encontró con el Santo Profeta (sa) nuevamente en un lugar llamado Baidaa cerca de Dhul Hulaifah, a unas 6-7 millas de distancia de Medina y cerca de Shayarah. Estos dos lugares no están lejos el uno del otro. El Santo Profeta (sa) repitió lo mismo que la primera vez: que no aceptaría la ayuda de un Mushrik. El Santo Profeta (sa) luego dijo: “¿Crees en Al-lah y Su Mensajero (sa)?” El hombre respondió: “Sí, creo”. El Santo Profeta (sa) luego dijo: “Ahora puedes acompañarme”.

Se ha registrado en el comentario de esta narración que el hombre mencionado que aceptó el islam era Hazrat Jubaib (ra). Mientras explica la aceptación del islam de Hazrat Jubaib bin Assaf (ra) y su participación en la batalla de Badr, Al-lama Nuruddin Halabi afirma en su libro Sirat Halabiyyah que había una persona fuerte y valiente en Medina con el nombre de Jubaib bin Yusaaf (este era el otro nombre de Hazrat Jubaib (ra) bin Asaaf que se menciona en los libros de Sirat). Este hombre pertenecía a la tribu Jazrall y no había aceptado el islam hasta la batalla de Badr. Sin embargo, él también partió con la tribu Jazrall con la esperanza de participar del botín de guerra, en caso de que ganaran la batalla. Los musulmanes estaban muy contentos al salir con él, pero el Santo Profeta (sa) le dijo que solo aquellos podrían acompañar en la lucha quienes se adhirieran a su fe. En otra narración, se menciona que el Santo Profeta (sa) dijo que regresara ya que no necesitaba ninguna ayuda de un Mushrik. El Santo Profeta (sa) le dijo a Habib o Jubaib que regresara en dos ocasiones, pero la tercera vez el Santo Profeta (sa) preguntó: “¿Tú crees en Al-lah y en Su Mensajero (sa)?” a lo que él respondió: “sí” y así aceptó el islam y luchó valientemente en la batalla.

En Musnad Ahmad bin Hanbal, el relato de cómo Hazrat Jubaib aceptó el islam se menciona así:

“Uno de los miembros de mi tribu y yo visitamos al Santo Profeta (sa) cuando se estaba preparando para partir para una batalla, pero en ese momento no habíamos aceptado el islam. Nos presentamos ante el Santo Profeta (sa) diciendo que nos sentíamos avergonzados que nuestra gente fuera a la guerra y que no participaramos nosotros con ellos. El Santo Profeta (sa) preguntó: “¿Habéis aceptado vosotros dos el islam?” Respondimos que no, a lo que el Santo Profeta (sa) dijo: “No deseamos la ayuda de idólatras contra otros idólatras”.

La batalla para la que el Santo Profeta (sa) se estaba preparando era contra los idólatras, por lo tanto, el Santo Profeta (sa) cuestionó que cómo podía aceptar la ayuda de personas idólatras. Hazrat Jubaib (ra) luego dice: “Decidimos aceptar el islam y unirnos al Santo Profeta (sa) en la batalla. Durante la batalla, maté a uno de nuestros adversarios, pero antes de eso, él logró lesionarme. Más tarde cuando me casé con la hija de la persona que había matado, ella a menudo me decía: ‘Nunca podrás olvidar a la persona que te causó esas cicatrices’, y yo respondía diciendo que ella tampoco olvidaría a la persona que apresuró a su padre al fuego del infierno.”

Durante la batalla de Badr, Hazrat Jubaib bin Asaaf (ra) mató a Umayyah bin Jalf, uno de los líderes de los Quraish de la Meca y este relato del matrimonio que tuvo lugar entre Hazrat Jubaib (ra) y la hija de la persona que fue asesinada ha sido mencionada brevemente en Musnad Ahmad bin Hanbal, pero la persona que fue asesinada no fue mencionada por su nombre.

Al-lama Nuruddin Halabi ha mencionado este tema en detalle en su libro Siratul Halabiyya:

“Hazrat Abdur Rahman (ra) bin Auf narra: ‘En las llanuras de Badr conocí a Umayyah bin Jalf, quien era un amigo mío durante el período Yahiliya [época anterior al advenimiento del islam]. El hijo de Umayyah, Ali, estaba de pie junto a su padre, que le tenía cogido de la mano. Ali estaba entre los musulmanes que habían aceptado el islam antes de que el Santo Profeta (sa) migrara a Medina. Sin embargo, sus familiares le presionaron para que dejara el islam y lo lograron. Por lo tanto, aceptó el islam inicialmente pero luego renunció a su fe y murió en el estado de incredulidad. Con respecto a esas personas, Al-lah el Exaltado reveló el siguiente versículo:

[árabe]

“En verdad, a quienes los ángeles hacen morir mientras están perjudicando sus propias almas, ellos (los ángeles) les dirán: “¿En qué estado estábais? Responderán: Fuimos constituídos débiles en la tierra”. (4-98)

Afirmó que entre esta gente estaban: Hariza bin Rabi´yah, Abu Qais bin Faaqi, Abu Qais bin Walid, Aas bin Unabah y Ali bin Umayyah. Al-lama Nuruddin Halabi escribe en el libro Sirat Hishamiyya que cuando estas personas aceptaron el islam, el Santo Profeta (sa) se encontraba en la Meca. Cuando el Santo Profeta (sa) emigró a Medina, los familiares de estas personas les detuvieron en la Meca y les presionaron y como consecuencia de ello, sucumbieron a sus presiones y abandonaron el islam. Más tarde, salieron con su tribu a la batalla de Badr y todos fueron muertos en la misma. De este relato se deduce que estas personas no se habían retractado del islam antes de la migración del Santo Profeta (sa), pero en la narración anterior parece como si estas personas hubieran abandonado el islam antes de que el Santo Profeta (sa) emigrara de la Meca.

Hazrat Abdur Rahman (ra) narra un incidente relacionado con la batalla. Dice:

“Estaba sujetando unas armaduras de mallas, cuando Umayyah me vio y me llamó ‘Abd-e-Amr por mi nombre de la época Yahiliya (época de la ignorancia). No le respondí, porque cuando el Santo Profeta (sa) me puso el nombre de Abdur Rahman, me preguntó si renunciaba del nombre de mis antepasados, y le dije que sí.”

Umayyah dijo que no reconoció el nombre “Rahman”. Dice:

“Más tarde, cuando Umayyah me llamó por mi nombre auténtico “Abdur Rahman”, le respondí.”

Parece que cuando Umayyah le llamó la primera vez con su nombre antiguo, Abdur Rahman sabía que se dirigía a él, pero se negó a contestarle porque se dirigió a él con el nombre de un ídolo”. También es posible que Abdur Rahman no se diera cuenta de que estaba siendo llamado, ya que había abandonado ese nombre hacía mucho tiempo. Después cuando Umayyah le llamó por su nombre original, “Abdur Rahman”, se dio cuenta de que estaba siendo llamado, y le respondió. Umayyah le dijo a Abdur Rahman: “Si tengo algún derecho sobre ti, entonces soy mejor que las armaduras de malla que tienes en tus manos”.  Haciendo referencia a su antigua amistad y pensando que su vida se salvaría porque ya habían sido derrotados, le dijo a Abdur Rahman que tenía derechos sobre él y como era mejor que las armaduras de malla, debía velar por su seguridad.

Abdur Rahman relata:

“Dije: ‘Muy bien’. Entonces puse las armaduras en el suelo y cogí la mano a Umayyah y la de su hijo Ali. Umayyah dijo: ‘Nunca he visto un día como este (es decir el Día de Badr).’ Luego preguntó: ‘¿Quién era el que llevaba una pluma de avestruz en la armadura de su pecho?’ Le respondí que era Hamza bin Abdul Muttalib. Umayyah entonces dijo: ‘Él ha sido el responsable de todo lo sucedido. Nos encontramos en este estado por su culpa.’”  Esta fue su opinión, y según una narración, fue el hijo de Umayyah quien declaró esto.

Hazrat Abdur Rahman (ra) bin Auf continúa diciendo:

“Estaba caminando con ambos cogidos de la mano, cuando Hazrat Bilal (ra) vio a Umayyah conmigo (en la Meca, Umayyah persiguió a Hazrat Bilal (ra) severamente en un intento de alejarle del Islam) y gritó: ‘El jefe de los incrédulos Umayyah bin Jalf está aquí, y si él salva su vida, yo no sobreviviré’. Hazrat Abdur Rahmad (ra) dijo: “cuando escuché esto, le dije: ¿por qué dices esto respecto a mis prisioneros?” Sin embargo Hazrat Bilal (ra) continuó repitiendo lo anteriormente mencionado y yo contestaba de la misma manera. Hazrat Bilal (ra) repetía: ‘si él salva su vida, yo no sobreviviré’, y yo repetía mi respuesta. Hazrat Bilal (ra) entonces dijo con todas sus fuerzas: ‘¡Oh ayudantes de Dios! El jefe de los incrédulos Umayyah bin Jalf está aquí. ¡Sepan que si él salva su vida, yo no sobreviviré!’ y continuó repitiendo esta frase”.

Hazrat Abdur Rahman (ra) dice:

“Al escuchar esto, los Ansaar corrieron hacia nosotros y nos rodearon. Hazrat Bilal (ra) entonces atacó al hijo de Umayyah tirándole al suelo. Al ver esto, Umayyah debido al miedo gritó de un modo tan terrible como nunca antes había escuchado. Los Ansaar entonces les atacaron con sus espadas y les mataron”.

En Sahih Bujari, la muerte de Umayyah bin Jalf se registra de la siguiente manera:

“Hazrat Abdur Rahman (ra) afirma que escribió una carta a Umayyah bin Jalf indicándole que debía cuidar de su riqueza, de su esposa y de sus hijos que se encontraban en la Meca (que en ese momento era Daar-ul-Harb), y a cambio yo protegería su riqueza en Medina. Cuando escribí mi nombre como ‘Abdur Rahman’, Umayyah respondió: ‘no conozco a ningún Abdur Rahman’; escribe el nombre que solías utilizar antes, en la época Yahiliya.’ Entonces, escribí mi nombre como Abd Amr.”

Durante la batalla de Badr, mientras el enemigo dormía, subí a una colina con la intención de proteger ese pasaje (en el caso de que el ejército enemigo atacara desde allí). Hazrat Bilal (ra) vio a Umayyah por los alrededores. Hazrat Bilal (ra) fue a una reunión de los Ansaar y dijo: ‘Umayyah bin Jalf está aquí, si escapa, yo moriré’. Hazrat Bilal (ra) y un grupo de Ansaar nos siguieron (al parecer, en ese momento, Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) y Umayyah habían hablado y habían llegado a un acuerdo). No obstante, dije que tomaría a Umayyah y a su hijo como prisioneros; por eso capturé a los dos. Antes de enfrentarnos a este grupo de musulmanes que venían con Bilal, dejé al hijo de Umayyah detrás para que pudieran luchar contra él, y mientras nosotros pudiéramos escapar. El grupo mató al hijo de Umayyah y no permitieron que mi plan de salvar a Umayyah tuviera éxito y nos persiguieron. Como Umayyah era de constitución pesada, nos fue difícil viajar lejos y nos alcanzaron. Le dije a Umayyah que se sentara y él accedió. Me coloqué sobre él para protegerlo, sin embargo, le clavaron sus espadas por debajo de mí hasta que le mataron. Uno de ellos incluso me hirió el pie con su espada en este ataque.”

El narrador Ibrahim afirma:

“Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) nos mostraba la cicatriz que recibió durante el incidente en la parte posterior de su pie”.

Respecto a quién mató a Umayyah y a su hijo, según narraciones conocidas, se afirma que una persona Ansaar de la tribu de Banu Ma´azan le mató, mientras que Ibn Hisham afirma que Umayyah fue matado por Hazrat Ma´az bin Afraa, Jarllah bin Zaid y Jubaib bin Assaf (el Compañero que se está mencionando)  también estaban presentes. También está registrado que Hazrat Bilal (ra) le mató. En realidad, todos los Compañeros intervinieron en su muerte y el hijo de Umayyah, Ali fue atacado y tirado al suelo por Hazrat Bilal (ra). Posteriormente, Hazrat Ammar bin Yasir (ra) le mató. Existen ciertos incidentes que no están directamente relacionados con el Compañero mencionado, pero los relataré para que podamos saber lo que ocurrió en ese período de la historia.

Jubaib bin Abdur Rahman (ra) relata que su abuelo, Hazrat Jubaib (ra) sufrió una herida durante la batalla de Badr y se rompió una de sus costillas. El Santo Profeta (sa) pusó su bendita saliva en la zona lesionada, y colocó el hueso en su sitio, y como resultado de lo cual, Hazrat Jubaib (ra) fue capaz de caminar de nuevo. Según otra narración, Hazrat Jubaib (ra) relata:

“Sufrí una herida muy grave en mi hombro que penetró hasta en la zona de mi estómago, y, como consecuencia mi mano comenzó a colgar. Me presenté ante el Santo Profeta (sa) y él puso su bendita saliva en esa zona y volvió a colocar el hombro en su sitio y la herida también sanó.

Respecto a su fallecimiento, existe una narración que dice que Hazrat Jubaib (ra) falleció durante el Jalifato de Hazrat Umar (ra), pero según otra narración, falleció durante el Jalifato de Hazrat Usman (ra). De cualquier modo, ¡que Al-lah el Exaltado eleve el rango de los Compañeros (ra)!

Ahora, mencionaré algunos detalles con respecto a tres personas que han fallecido y también dirigiré sus oraciones fúnebres.

La primera es la respetada Rashida Beghum Sahiba, esposa del respetado Muhammad Sayyed Sarwar Sahib de Rabwah. Falleció el 24 de agosto a la edad de 74 años. ¡Ciertamente a Al-lah pertenecemos y a Él retornaremos!”. Sus antepasados ​​emigraron a Pakistán desde Chaar Kot, Cachemira y su padre, el respetado Din Muhammad Sahib, trabajaba en el departamento de ferrocarriles. La fallecida tenía solo 5 años cuando su padre falleció y su madre crió a los niños sola con gran esfuerzo y soportando muchas dificultades.

El Ahmadíat ingresó en la familia del difunto a través de su abuelo, el respetado Fateh Muhammad Sahib, quien viajó a Qadian y tuvo la suerte de realizar el Bai’at a través de un Compañero del Mesías Prometido (as), Hazrat Qazi Muhammad Akbar Sahib. Al presenciar el eclipse solar y lunar en 1894, Qazi Sahib informó a los miembros de su familia y a los lugareños de su área que este signo significaba el advenimiento del Imam Mahdi (as). La familia del fallecido tenía estrechos lazos y relaciones con Qazi Sahib, por lo que el mensaje del Ahmadíat también les llegó y posteriormente hicieron el Bai’at.

Un hijo de la fallecida, Muhammad Zakariyah Sahib, quien actualmente trabaja como misionero en Liberia, afirma:

“Mi madre ofrecía chandas [sacrificio monetario] con gran regularidad. Siempre estaba preocupada y con frecuencia preguntaba si había pagado su chanda. También cuidaba mucho y mostraba una gran preocupación por la educación de sus hijos. No permitía que los niños salieran de la casa innecesariamente, para que no crecieran con la costumbre de deambular sin rumbo por las calles o caer en hábitos inmorales.”

Escribe además:

“Durante nuestra infancia, cuando nuestro padre despertaba a todos nuestros hermanos para ofrecer la oración de Fallr en congregación en la mezquita, nuestra madre desempeñaba un papel muy importante en levantar a los niños. Hasta que no íbamos a la mezquita, no se sentaba con quietud. Tenía un vínculo muy afectuoso y leal con la institución del Jilafat. Escuchaba los sermones muy atentamente y anotaba varios puntos que luego discutía con sus hijos.”

La hija mayor de la fallecida escribe:

“Hasta los últimos días, prestó mucha atención a sus oraciones. [Antes de su fallecimiento] ofreció una oración muy larga y no dejó que nadie se diera cuenta de que no estaba bien, sin embargo, inmediatamente después de completar sus oraciones, se sintió mal y fue llevada al hospital tras sufrir un ataque cardíaco. No pudieron revivirla y ella falleció. Por la gracia de Al-lah, ella era una Musia que pagaba 1/8 para el Wasiyat.”

Sus cinco hijos tienen la oportunidad de servir a su fe al haber consagrado sus vidas [Waqf-e-Zindagi]. Dos de los hijos, Muhammad Mohsin Tabassum Sahib y Muhammad Momin Sahib, están actualmente sirviendo en Rabwah bajo el esquema Waqf-e-Yadid y otros dos hijos, Daud Zafar Sahib y Zakariyah Sahib, están actualmente sirviendo como misioneros. El otro hijo, Asif Sahib, es Waqf-e-Nau y está sirviendo en el departamento de informática en la Biblioteca Jilafat. Como he mencionado, Muhammad Zakariyah Sahib está sirviendo como misionero y actualmente se encuentra en Liberia y no pudo asistir al funeral de su madre. Ha demostrado un excelente ejemplo de paciencia, cumpliendo con sus responsabilidades y no ha hecho ningún comentario al no poder ir. ¡Que Al-lah el Exaltado les otorgue paciencia y firmeza a todos sus hijos, particularmente a su hijo que está en Libera sirviendo como misionero, que no pudo ver a su madre en el momento de su fallecimiento! ¡Que Al-lah el Exaltado permita a sus hijos continuar sus buenas obras y elevar la posición de su madre!

El segundo funeral es del respetado Muhammad Shamshir Jan Sahib, quien fue presidente de la Yama’at de Nadi en Fiyi. Falleció el 5 de septiembre. ¡Ciertamente a Al-lah pertenecemos y a Él retornaremos! Nació en 1952, y en 1962, junto con su padre, hizo el Bai’at y se unió a la Yama’at [Ahmadía] procediendo de la Lahori Yama’at. En principio se adhirió a la Lahori Yama’at, que tiene muchos miembros en Fiyi. Sin embargo, en 1962 aceptó el Bai’at del Jilafat junto con su padre. El fallecido se encontraba entre los miembros pioneros de la Yama’at en Fiyi y, por la gracia de Al-lah el Exaltado, tuvo la oportunidad de prestar sus servicios ampliamente para la Yama’at. Jugó un papel muy importante en establecer mezquitas en Maro, Suva, Nadi y Lautoka. Desde 2010, tuvo la oportunidad de servir como Presidente de la Yama’at de Nadi hasta su fallecimiento. Durante mucho tiempo también trabajó como Secretario Nacional de Isha’at. Incluso en términos mundanos, se le tenía en alta estima por la gracia de Al-lah el Exaltado, pero siempre dio prioridad a su trabajo en la Yama’at. Además de servir como Presidente y Secretario Nacional de Isha’at, también era director de una escuela primaria musulmana en Ratoka. El difunto era extremadamente sincero y dedicado a la institución deL Jilafat y mostró su máxima obediencia. Deja atrás a su esposa, Razia Jan Sahiba y una hija, Nadia Nafisa Sahiba. ¡Que Al-lah el Exaltado le conceda Su perdón y misericordia y permita que su progenie continúe sus buenas obras!

El tercer funeral es de la respetada Fatima Muhammad Mustafa Sahiba, quien era originaria de Kurdistán y actualmente vivía en Noruega. Aunque falleció el 13 de junio, sin embargo, sus detalles fueron enviados tarde, por lo tanto, la oración fúnebre [en ausencia] se ofrece ahora. Ella falleció a la edad de 88 años. ¡Ciertamente a Al-lah pertenecemos y a Él retornaremos! Tuvo la oportunidad de hacer el Bai’at en 2014 y deja atrás tres hijas y cinco hijos, de los cuales solo su hija, Barifan Muhammad Said Sahiba es áhmadi y actualmente vive en Noruega. Su hija dice:

“Vine a Noruega en 1999, donde tuve que soportar circunstancias muy difíciles. Mi madre se mudó a Noruega desde Kurdistán para ayudarme. Aunque mi madre no sabía leer ni escribir, había memorizado muchos versículos del Sagrado Corán y dichos del Santo Profeta (sa). Le apasionaba tanto poder leer y escribir que, a pesar de tener más de 40 años, hizo un gran esfuerzo para aprender a leer y escribir. Su objetivo más importante en la vida era ofrecer sus oraciones a tiempo. También mantenía muchos ayunos y con frecuencia decía que estaba ayunando en nombre de aquellos que no podían ayunar. Mi madre tenía tanta pasión por ayudar y servir a otros que en Iraq a veces viajaba unas 50 millas acompañando a mujeres que no tenían nadie que las cuidara y que necesitaban recibir tratamiento en el hospital y también las apoyaba financieramente.”

Además dice:

“Tras su fallecimiento, recibí numerosas cartas de personas de todos los orígenes, particularmente muchas hermanas áhmadis paquistaníes, que expresaban con gran emoción que tenían un profundo vínculo de amor por su madre.”

Dice:

“Desde que nací, he estado con mi madre y he tenido la oportunidad de presenciar su excelente moralidad y carácter piadoso. No albergaba ningún mal presentimiento sobre alguien en su corazón y estaba dispuesta a perdonar incluso los más grandes errores. Desde nuestra infancia nos enseñó a adoptar siempre la verdad, incluso SI contravenía nuestros intereses. Decía que si nuestros ojos o manos cometen un error, al menos debemos tener el coraje de admitir que nuestros ojos y nuestras manos son culpables de cometer un error. Siempre saludaba a todos con una sonrisa alegre y se mantenía ocupada suplicando a Al-lah el Exaltado. Tenía un gran amor por Al-lah el Exaltado y el Santo Profeta (sa) y tal vez fue debido a esto que tuvo la oportunidad de hacer el Bai’at del Mesías de la época.

Encontré la MTA en 2007 por casualidad, pero luego no pude reubicar el canal de televisión a pesar de buscarlo. Un día, después de tres años, en 2010, de nuevo encontré la MTA Al-Arabiya, y llamé a mi madre entusiasmada diciendo que había encontrado el canal. Le dije a mi madre que había estado buscando este mismo canal de TV durante los últimos tres años. Le dije que escuchara lo que decían, ya que esta gente afirmaba que el Imam Mahdi y el Mesías Prometido (as), a quienes estábamos esperando, ya apareció. Nuestro padre también solía decir lo mismo. Mi madre comenzó a ver la MTA conmigo. Después de unos días, mi madre narró todo el suceso a mis hermanos, quienes, sin embargo, hicieron ciertos comentarios que causaron que la faz de mi madre cambiara por completo, pero ella hizo caso omiso a sus comentarios y continuó escuchando la MTA. Cuando viajó de regreso a Kurdistán, influenciada por mis hermanos, se volvió por completo en mi contra. Tras su regreso, comenzó a prohibirme que viera la MTA. Cuando hice el Bai’at, mis condiciones empeoraron aún más, pues le dijeron a mi madre que yo ahora era una Kafir [incrédula]. Cuando mi madre volvía con mis hermanos, se ponía en mi contra, pero cuando venía a quedarse conmigo, volvía de nuevo a ver la MTA. Le gustaban sobremanera los poemas escritos por el Mesías Prometido (as) en árabe en alabanza al Santo Profeta (sa), y a menudo comenzaba a llorar cuando los escuchaba. Un día estaba escuchando el siguiente poema árabe del Mesías Prometido (as):

[árabe]

Ella musitaba repitiendo esta estrofa. Yo le pregunté si se podría llamar Kafir a quien escribía estas coplas. Me miró con enfado y dijo ¿qué persona cruel puede afirmar que es un Kafir? Le dije que sus hijos estaban entre esas personas. Al escucharlo se quedó en silencio. Entonces le dije a mi madre que ella era reconocida por la fuerza de su fe, por tanto, ¿de quién tenía miedo? ¿de sus hijos o de Dios? Se sintió profundamente afectada por esta pregunta, pero no me dio una respuesta. Esa misma noche me llamó, y me pidió que llamara a la sede de la Yama’at, y les informara que quería hacer el Bai’at. Yo le dije que reflexionara cuidadosamente, para que se mantuviera firme en su decisión. Por lo tanto, pasó toda la noche reflexionando sobre ello, o tal vez rezando, y a la mañana siguiente dijo que había decidido que iba a hacer el Bai’at. En 2016, cuando viajé a aquel lugar, también tuvo la oportunidad de conocerme, y se sintió extremadamente feliz por haber podido conocer al Jalifa actual y contárselo a todos. Mantenía un gran vínculo de lealtad con el Jilafat.

¡Que Al-lah el Exaltado le conceda Su perdón y misericordia, y eleve su estatus! ¡Que Al-lah el Exaltado también otorgue fortaleza a la fe de su hija y a sus hijos! ¡Que Él también posibilite que sus otros hijos, que no son áhmadis, abran sus corazones [al Ahmadíat] y se conviertan en receptores de sus oraciones!

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