Califas guiados – Hazrat Umar (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Califas guiados – Hazrat Umar (ra)

Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del viernes, 29 de octubre de 2021.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Sura Al-Fatiha,

Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo lo siguiente:

Hazrat Umar (ra) se encontraba entre los Compañeros (ra) a quienes el Santo Profeta (sa) dio la buena nueva del Paraíso. En este sentido, Hazrat Abu Musa (ra) relata:

“Yo estaba con el Santo Profeta (sa) en uno de los huertos de Medina. Durante este tiempo, una persona se acercó y pidió que se abriera la puerta. El Santo Profeta (sa) me dijo que se la abriera y que le diera la buena nueva del Paraíso. Le abrí la puerta y vi que era Hazrat Abu Bakar (ra). Le di esas buenas nuevas que el Santo Profeta (sa) me instruyó que le transmitiera y Hazrat Abu Bakar (ra) exclamó como respuesta: ‘Alhamdulil’lah’, (todas las alabanzas pertenecen a Dios). Entonces, otra persona se acercó y pidió que se abriera la puerta. El Santo Profeta (sa) me dijo de nuevo que le abriera la puerta y que le diera la buena nueva del Paraíso. Le abrí la puerta y vi que era Hazrat Umar (ra). Le transmití lo que el Santo Profeta (sa) me había comunicado y él respondió: ‘Alhamdulil’lah’. Después de esto, otra persona vino y pidió que se abriera la puerta. El Santo Profeta (sa) me dijo que le abriera la puerta y que también le diera la buena nueva del Paraíso, a pesar de las dificultades que le acaecerían. Le abrí la puerta y vi que era Hazrat Uzman (ra). Le transmití lo que el Santo Profeta (sa) había dicho y él también respondió ‘Alhamdulil’lah’ y añadió que solo podemos buscar la ayuda de Dios para ser salvados de las dificultades”.

Por su parte, Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) relata que el Santo Profeta (sa) dijo:

“Abu Bakar irá al Paraíso, Umar irá al Paraíso, Uzman irá al Paraíso [el Santo Profeta (sa) dijo esto acerca de diez personas], Ali irá al Paraíso, Talha irá al Paraíso, Zubair irá al Paraíso, Abdur Rahman bin Auf irá al Paraíso, Sad bin Abi Waqqas irá al Paraíso, Said bin Zaid irá al Paraíso y Abu Ubaidah bin Yarrah irá al Paraíso”.

Abu Huraira (ra) cuenta que una vez estaban en compañía del Santo Profeta (sa), quien dijo:

“Estaba dormido y me vi en el Paraíso. Allí, vi a una señora haciendo la ablución cerca de un palacio y pregunté a quién pertenecía ese palacio. La gente respondió que pertenecía a Umar bin Al-Jattab. Fui considerado con sus sentimientos y por ello regresé”. Hazrat Umar (ra) también estaba sentado allí y, al oírlo, se puso a llorar y exclamó: “¡Oh Profeta (sa) de Dios! ¿Acaso podría sentir alguna vez celos hacia usted? ¿Por qué regresaste de allí? Deberías haberme concedido tus bendiciones”.

Hazrat Abu Said Judri (ra) relata que el Santo Profeta (sa) comentó:

“Si alguien de entre los ‘Illiyin (los que tienen alto rango) echara un vistazo a la gente del Paraíso, entonces el Paraíso se iluminaría debido a su semblante, como si se tratara de una estrella brillante. Hazrat Abu Bakar y Hazrat Umar también están entre ellos y qué excelentes son estos dos individuos”.

Hazrat Abdul’lah bin Masud (ra) narrra que el Santo Profeta (sa) dijo:

“Una de las personas de entre la gente del Paraíso se está acercando a ti” y fue Hazrat Abu Bakar (ra) quien vino. El Santo Profeta (sa) volvió a decir que “una persona de entre la gente del Paraíso se te está acercando” y fue Hazrat Umar (ra) quien llegó.

Del mismo modo, en otra narración se menciona que Hazrat Anas (ra) relata que el Santo Profeta (sa) declaró una vez en relación a Hazrat Abu Bakar (ra) y Hazrat Umar (ra) que:

“Abu Bakar y Umar son los jefes de los primeros y los últimos entre los jefes ancianos del Paraíso, con la excepción de los Profetas y Mensajeros”.

Hazrat Abu Huraira (ra) cuenta también que el Santo Profeta (sa) exclamó:

“Umar bin Al-Jattab es una lámpara para la gente del Paraíso”.

 Otra narración del Santo Profeta (sa) en relación al estatus de Hazrat Umar (ra) es la siguiente:

Hazrat Akwa bin Amir (ra) relata que el Santo Profeta (sa) dijo que “si hubiera un profeta después de mí, sin duda sería Umar bin Jattab”. Es decir, si hubiera un profeta inmediatamente después del Santo Profeta (sa),  porque, de hecho, el propio Muhammad (sa) declaró que el Mesías y Mahdi vendría como un “Profeta de Dios”.

En lo que respecta a que el Santo Profeta (sa) llamara a Hazrat Umar (ra) “Muhaddaz”, Hazrat Aisha (ra) relata que el Santo Profeta (sa) dijo que “ciertamente hubo ‘Muhaddazin’ en las naciones anteriores y si hay un ‘Muhaddiz’ en mi nación es sin duda Umar bin Al-Jattab”.

Hazrat Abu Huraira (ra) relata que el Santo Profeta (sa) declaró:

“Las naciones anteriores a ti tenían gente entre ellos que eran ‘Muhaddaz’ y si hay alguien que puede alcanzar este rango en mi Umma es Umar”.

Los “Muhaddaz” son aquellos que son mantienen frecuentes diálogos con Dios y son recipientes de muchas visiones Divinas.

El Santo Profeta (sa) declaró entonces:

“Hubo personas entre los Bani Israel que os precedieron con los que Dios habló, aunque no eran profetas. Si hay alguien así entre mi Umma, es Umar”.

 Por su parte, el Mesías Prometido (as) escribe:

“Dios Altísimo siempre utiliza metáforas y concede a uno el nombre de otro basándose en la similitud que poseen en su naturaleza, atributos y facultades. Aquellos a los ojos de Dios Altísimo que posean el corazón de Abraham (as), serán considerados como ‘Abraham’ a los ojos de Al’lah. Aquellos que poseen el corazón de Umar Faruq (ra) serán considerados como ‘Umar Faruq’ a los ojos de Dios Altísimo. ¿No habéis leído el hadiz que dice: ‘Si hay algún Muhaddaz en esta Umma con el que Al’lah está contento es Umar’? ¿Significa acaso este hadiz que no habrá ningún ‘Muhaddaz’ después de Hazrat Umar (ra)? Ciertamente no. De hecho, este hadiz significa que cuando surja la necesidad de un ‘Muhaddaz’, entonces alguien que posea una condición espiritual similar a la de Umar (ra) se convertirá en ‘Muhaddaz’.”

El Mesías Prometido (as) sigue diciendo:

“Este humilde siervo de Dios recibió un día una revelación y la revelación completa es: ‘Eres un Muhaddaz (receptor de mensajes Divinos) de Dios. Tienes el atributo de distinguir entre la verdad y la falsedad’.”

 Como he mencionado en sermones anteriores, Hazrat Umar (ra) fue quien propuso preservar y compilar el Sagrado Corán, y también lo mencionaré aquí. Con respecto a los 70 “huffaz” (aquellos que memorizaron el Santo Corán) que fueron martirizados en la Batalla de Yamamah durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakar (ra), Hazrat Zaid bin Zabit Ansari (ra) relata:

“Cuando 70 ‘huffaz’ fueron martirizados en Yamamah, Hazrat Abu Bakar (ra) me llamó y Hazrat Umar (ra) también estaba allí con él en ese momento. Entonces, Hazrat Abu Bakar (ra) dijo: ‘Umar (ra) ha venido a mí diciendo que muchas personas han sido martirizadas en la Batalla de Yamamah y teme que más recitadores del Corán puedan morir en futuras batallas, y por lo tanto muchas partes del Santo Corán podrían perderse, a menos que se recopile en un solo tomo. Así pues, mi consejo sería recopilarlo todo en un solo Libro”. La sugerencia de Hazrat Umar (ra) era reunir todos los pergaminos y escritos del Corán en un solo lugar.

Hazrat Abu Bakar (ra) respondió entonces:

“¿Cómo puedo hacer algo que el Santo Profeta (sa) nunca hizo?”.

Hazrat Umar (ra) replicó:

“¡Por Dios! Eso sería un gran servicio de tu parte”.

Ante esto, Hazrat Abu Bakar (ra) dijo:

“Umar (ra) me repitió esto una y otra vez hasta que Dios Altísimo abrió mi corazón para hacerlo, por lo que ahora yo también estimo conveniente lo que Umar (ra) considera correcto”, (es decir, que se recopilara en un solo tomo). Entonces, Hazrat Zubair bin Zabit (ra) comenzó entonces a recopilarlo. Como he dicho, estos detalles se han mencionado anteriormente.

Hazrat Musleh Maud (ra) ha declarado lo siguiente en relación con la memorización del Sagrado Corán por parte de Hazrat Umar (ra):

“Abu Ubaidah relata que los siguientes Compañeros ‘Muhayirin’ (emigrantes de La Meca a Medina) del Santo Profeta (sa) habían memorizado el Santo Corán: Abu Bakar, Umar, Uzman, Ali, Talhah, Sad, Ibn Masud, Hudaifah, Saalim, Abu Huraira, Abdul’lah bin Saib, Abdul’lah bin Umar y Abdul’lah bin Abbas”.

 Además se afirma que ciertas revelaciones recibidas por el Santo Profeta (sa) coincidían con la opinión personal de Hazrat Umar (ra). En el “Sihah-e-Sittah” (‘Los 6 libros más auténticos de Hadices’), se mencionan tres casos en los que la opinión de Hazrat Umar (ra) sobre un asunto se correspondió finalmente con un versículo revelado. No obstante, si se observan las diversas narraciones del “Sihah-e-Sittah” en conjunto, suman siete en total.

En una narración de “Sahih Al-Bujari” se menciona que Hazrat Umar (ra) declaró:

“En tres ocasiones mi opinión estuvo de acuerdo con la voluntad de mi Señor. Una vez dije: ‘¡Oh Mensajero de Al’lah (sa), debemos hacer del lugar de Abraham (as) un lugar de adoración!’, y entonces el versículo ‘y ocupad vosotros el sitio de Abraham como lugar de oración’ se reveló.

Y en relación con el versículo relativo a la observancia del velo para las mujeres dije: ‘¡Oh Mensajero de Dios (sa)! Deseo que ordenes a tus esposas observar el ‘purdah’ (velo), porque entre los hombres hay tanto virtuosos como malvados que hablan con ellas’. A continuación, se reveló el versículo relativo a la observancia del velo. Una vez, por motivos de honor, las esposas del Santo Profeta (sa) se reunieron por un asunto en relación al Profeta (sa) y entonces les dije, [o sea, a las esposas de Muhammad (sa), entre las cuales estaba su propia hija también]: ‘Puede ser que si él se divorcia de todas vosotras, su Señor le conceda mejores esposas en vuestro lugar’. Entonces se reveló el versículo: ‘Podría ocurrir que, si se divorcia de vosotras, su Señor le dé a cambió esposas mejores’.”

Hay una narración de “Sahih Muslim” en la que Hazrat Ibn Umar (ra) relata:

“Una vez Hazrat Umar (ra) declaró: ‘Hubo tres ocasiones en las que mi opinión sobre un asunto estaba de acuerdo con la voluntad de mi Señor: acerca del rango de Abraham (as), la observancia del velo y el caso de los prisioneros de Badar’.”

Sin embargo, la narración sobre los prisioneros de Badar es incorrecta y Hazrat Musleh Maud (ra) lo ha explicado ampliamente. Por su parte, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) también ha escrito sobre ello, presentando varias evidencias y algunos eruditos anteriores y comentaristas del Santo Corán han analizado esto, y han demostrado que la narración sobre los castigos dados a los prisioneros de Badar es incorrecta, (ya di detalles sobre esto en un sermón anterior).

Hay otra mención en “Sahih Muslim” sobre el punto de vista de Hazrat Umar (ra) de no dirigir las oraciones fúnebres de los hipócritas en consonancia con la revelación coránica.

En este sentido, Hazrat Ibn Umar (ra) narra:

“Cuando Abdul’lah bin Ubayy bin Sulul murió, su hijo Abdul’lah bin Abdil’lah (ra) fue al Santo Profeta (sa) y le pidió su camisa para usarla como tela a la hora de enterrar a su padre. El Profeta (sa) se la dio y luego pidió al Santo Profeta (sa) que dirigiera su oración fúnebre. A continuación, el Profeta (sa) fue a dirigir la oración fúnebre y ante esto Hazrat Umar (ra) se puso de pie y sostuvo la prenda del Santo Profeta (sa) diciendo: ‘’¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Estás a punto de dirigir su oración funeraria a pesar de que Dios Altísimo te ha prohibido hacerlo?’. En respuesta, el Santo Profeta (sa) exclamó: ‘Dios Altísimo me ha dado la opción al decir: Pidas perdón por ellos, o no pidas perdón por ellos, e incluso si pides perdón por ellos setenta veces… Por lo tanto, pediré por su perdón más de setenta veces’. Hazrat Umar (ra) dijo que Ubayy bin Sulul era un hipócrita, pero a pesar de ello el Santo Profeta (sa) dirigió su oración de su funeral. A partir de entonces, Dios Altísimo reveló el versículo: ‘Y nunca reces por ninguno de ellos que muera’, (o sea, sobre los hipócritas, ‘nunca recéis en sus tumbas’)”.

 En relación con la prohibición del alcohol, en “Sunan Al-Tirmizi” se menciona la opinión de Hazrat Umar (ra) sobre el asunto de acuerdo con la revelación de Dios Altísimo. Hazrat Umar bin Al-Jattab (ra) oró:

“¡Oh Al’lah, concédenos una decisión concluyente con respecto al alcohol”, por lo que se reveló el siguiente versículo de Sura Al-Baqara: “Te preguntan sobre el vino y los juegos de azar. Di: ‘En ambas cosas hay un gran pecado y algunas ventajas para los hombres; pero su mal es mayor que sus ventajas’.”

Cuando se reveló este versículo, se le recitó a Hazrat Umar (ra) y una vez lo escuchó comentó:

“¡Oh Al’lah, concédenos un mandamiento claro en relación con el alcohol”. Luego se reveló el siguiente versículo de Sura Al-Nisa: “¡Oh vosotros, los que creéis! No os acerquéis a la oración con la mente confusa, hasta sepáis lo que decís”.

Hazrat Umar (ra) vino una vez más y se le recitó este versículo, y de nuevo suplicó:

“¡Oh Al’lah, concédenos un mandamiento claro con respecto al alcohol” y a continuación se reveló el siguiente verso de Sura Al-Maida: “Satanás solo busca crear enemistad y odio entre vosotros mediante el alcohol y los juegos de azar, y que os apartéis del recuerdo de Al’lah y de la oración. ¿Pero os quedaréis atrás?”.

Hazrat Umar (ra) vino una vez más y se le recitó este versículo, sobre lo cual afirmó:

“Seguramente nos abstendremos de esto, seguramente nos abstendremos de esto”.

 Aparte de las narraciones que aparecen en “Sihah-e-Sittah” con respecto a estos casos de consonancia entre su opinión y la revelación coránica, algunos historiadores han registrado otros incidentes de esas coincidencias. Por ejemplo, Alamah Suyuti Sahib ha registrado veinte incidentes de este tipo.

Por su parte, el Mesías Prometido (as) declara:

“Podemos entender cuán alto era el rango de Hazrat Umar (ra) entre los Compañeros (ra), ya que  a veces se revelaban versículos del Sagrado Corán que estaban en consonancia con su punto de vista. Hay un hadiz en el que se menciona que ‘satanás huye de la sombra de Hazrat Umar (ra)’. En otro hadiz se menciona que el Santo Profeta (sa) dijo: ‘Si hubiera un profeta después de mí sería Umar (ra)’. En tercer lugar, está el hadiz en el que se afirma: ‘Muhaddasin (los bendecidos con el diálogo Divino) han seguido apareciendo en distintas naciones anteriores y si hay algún Muhaddas en mi nación es Umar (ra)’.”

 En otra narración se relata cómo el Santo Profeta (sa) aceptaba el consejo de Hazrat Umar (ra) con respecto a las expediciones y esta narración la hacen Hazrat Abu Huraira (ra) o Hazrat Abu Said (ra). El narrador, Amish, tenía dudas sobre quién había mencionado exactamente este hadiz. No obstante, se narra que cuando la Batalla de Tabuk estaba teniendo lugar, muchas personas estaban extremadamente hambrientas y pidieron permiso al Santo Profeta (sa) para sacrificar sus camellos, que se usaban para transportar agua, como fuente de alimento y para utilizar su grasa. El Profeta (sa) les concedió permiso.

Ante esto, Hazrat Umar (ra) llegó y humildemente dijo:

“¡Oh Mensajero de Dios (sa), si permites esto, el número de monturas disminuirá. En su lugar, podrías pedirles a todos que traigan su comida y provisiones, cualquier cosa que tengan para comer, y que recen sobre esa comida para recibir bendiciones, ya que puede suceder que Dios Altísimo le conceda Sus bendiciones” y el Santo Profeta (sa) estuvo de acuerdo con esta sugerencia.

El narrador continúa diciendo:

“El Profeta (sa) tomó una pieza de cuero y la colocó en el suelo, y pidió las pequeñas provisiones y alimentos que quedaban por traer. El narrador dice que algunos trajeron un puñado de bulbos de maíz o dátiles y otros trajeron trozos de pan, etc., hasta el punto de que se recogieron pequeñas cantidades de comida. El Santo Profeta (sa) oró para que la comida fuera bendecida. Luego les indicó a todos que llenaran sus platos con ella. La gente comenzó a llenarlos, hasta que todos los platos del ejército estuvieron llenos. Todos comieron hasta saciarse y todavía sobró. Entonces, el Profeta (sa) dijo que daba testimonio de que ‘no hay nadie digno de adorar excepto Al’lah, que él era el Mensajero de Al’lah, y añadió que quien se presente ante Dios mientras da testimonio de estas dos cosas, no se le impedirá la entrada en el Paraíso’.” (Esta narración es de “Sahih Muslim”).

Este mismo relato está recogido en Bujari por Yazid bin Abi Ubaid, bajo la autoridad de Hazrat Salma bin Akwa (ra). Él narra que durante un viaje, las provisiones de la gente se habían agotado y pidieron permiso al Santo Profeta (sa) para sacrificar sus camellos, a lo que el Profeta (sa) les concedió permiso para hacerlo. Después de esto, Hazrat Umar (ra) se acercó a ellos y fue informado de lo sucedido, y les preguntó entonces cómo sobrevivirían después de consumir sus camellos. Hazrat Umar (ra) luego fue al Santo Profeta (sa) y le preguntó cómo sobrevivirían tras consumir sus camellos. El Profeta (sa) respondió que debía anunciar a la gente que reunieran las provisiones que había. El Santo Profeta (sa) oró y bendijo las provisiones que quedaban, y pidió a la gente que trajeran sus platos y empezaron a llenarlos. Cuando terminaron, el Profeta (sa) dijo que daba testimonio de que no hay nadie digno de adoración excepto Al’lah y que él era el mensajero de Al’lah.

Hazrat Umar (ra) también vio un sueño sobre la iniciación del “azán” (llamada a la oración). Hazrat Musleh Maud (ra) escribe:

“La revelación de Dios Altísimo descendió sobre los Compañeros (ra). En la época del Santo Profeta (sa), Hazrat Abdul’lah bin Zaid (ra), que era un Compañero, aprendió el azán de Al’lah a través de la revelación y el Profeta (sa) estableció la práctica del azán entre los musulmanes, basándose en la revelación que se le concedió. Posteriormente, una revelación coránica también testificó esto. Por su parte, Hazrat Umar (ra) dice que a él también se le enseñó el mismo azán, pero permaneció en silencio durante 20 días porque otra persona ya se lo había mencionado al Santo Profeta (sa). En otra narración, Hazrat Umar (ra) declaró que un ángel le había enseñado el azán mientras estaba medio dormido. Esto es lo que relata Hazrat Umar (ra), que todavía estaba parcialmente despierto en ese momento”.

 La siguiente narración de “Sunan Al-Tirmizi” es una que también he mencionado antes, aunque la relataré una vez más. Las palabras finales de la narración nos dicen que según el Profeta (sa), el sueño de Hazrat Umar (ra) tenía gran importancia. Muhammad bin Abdul’lah bin Zaid (ra) narra sobre su padre, quien dijo:

“Fui a ver al Santo Profeta (sa) por la mañana y le conté mi sueño. El Profeta (sa) dijo que, de hecho, esa revelación era verdadera y me indicó que fuera a transmitir lo que había recibido a Hazrat Bilal (ra), porque él poseía un tono de voz muy alto y profundo, y debía proclamar esas palabras en voz alta”.

Hazrat Muhammad Abdul’lah bin Zaid (ra) continúa:

“Cuando Hazrat Umar (ra) escuchó el azán de Hazrat Bilal (ra) en el momento de la oración, se acercó al Santo Profeta (sa) mientras arrastraba su manto y dijo: ‘¡’Oh Mensajero de Al’lah (sa)! Juro por Aquel que te ha enviado con la verdad, que ciertamente yo también he visto lo que se dice en el azán’.” El narrador informa que al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) exclamó: “¡Alhamdolil’lahe!, (¡Toda alabanza pertenece a Al’lah!). Esta es una declaración aún más importante”.

En otras palabras, esto significaba que el asunto se había confirmado aún más.

Por otro lado, hay una narración sobre cómo Hazrat Umar (ra) respetaba y honraba al Profeta (sa), y comprendía su elevado estatus, pues Hazrat Ibn Umar (ra) narra que una vez estuvo acompañando al Santo Profeta (sa) en un viaje y que montaba un camello de su padre [Hazrat Umar (ra)] que era difícil de controlar. Ocasionalmente se adelantaba la montura del Profeta (sa) y al ver esto su padre exclamaba: “¡Abdul’lah! ¡Nadie debería nunca adelantar al Santo Profeta (sa)! ¡Tu montura no debe pasar por delante de la del Profeta (sa)!”. Ante esto, el Santo Profeta (sa) le pidió a Hazrat Umar (ra) que le vendiera el camello y este respondió que ya era posesión del Profeta (sa). Así que el Santo Profeta (sa) lo compró y se lo regaló a Abdul’lah (ra), diciendo que podía hacer con él lo que quisiera.

Hazrat Anas bin Malik (ra) narra que una vez, cuando el sol comenzó a descender de su cenit, el Profeta (sa) vino a ofrecer la oración de zohar y posteriormente se puso de pie en el púlpito. Se dirigió a la gente y habló de un tiempo prometido durante el cual tendrían lugar muchos eventos importantes. Luego dijo que si alguien deseaba preguntarle algo, podía hacerlo y él le respondería mientras estuviera allí. Mucha gente comenzó a llorar, mientras que el Santo Profeta (sa) reiteró muchas veces que debían hacerle preguntas. Ante esto, Hazrat Abdul’lah bin Huzafah (ra) se puso de pie y preguntó: “¿Quién es mi padre?”. El Profeta (sa) respondió: “Huzafah”. El Santo Profeta (sa) reiteró nuevamente que debían hacerle preguntas. Hazrat Umar (ra) se puso de rodillas y dijo: “Estamos contentos con Al’lah como nuestro Señor, el Islam como nuestra fe y Muhammad (sa) como nuestro Profeta”. Entonces, el Santo Profeta (sa) permaneció en silencio, pero al poco tiempo proclamó: “El Paraíso y el fuego se me han mostrado a lo ancho de ese muro y nunca había visto tanta bondad y maldad”.

Una narración similar que aparece en Bujari menciona esto y que es narrada por Hazrat Abu Musa (ra). En ella se relata que se le preguntó al Profeta (sa) sobre asuntos que no le agradaban. Cuando el Santo Profeta (sa) comenzó a ser cuestionado aún más, se enfadó y dijo que podían preguntarle sobre lo que quisieran. Ante esto, una persona se puso de pie y preguntó quién era su padre. El Profeta (sa) respondió que su padre era Huzafah. Entonces, otra persona se puso de pie y preguntó: “¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Quién es mi padre?”. El Santo Profeta (sa) respondió que su padre era Salim, el esclavo liberado de Saba. Entonces, cuando Hazrat Umar (ra) vio el cambio de emoción en el rostro del Santo Profeta (sa) dijo: “¡Oh Mensajero de Dios (sa)! Nos arrepentimos de nuestro error ante Al’lah, el Altísimo y Poderoso”.

Hay otra narración de Bujari al respecto, narrada por Zuhri, quien cuenta que Hazrat Anas bin Malik (ra) le contó que una vez, cuando el Profeta (sa) se iba, Hazrat Abdul’lah bin Huzafah (ra) se puso de pie y preguntó quién era su padre. El Santo Profeta (sa) respondió: “Tu padre es Huzafah”. El Profeta (sa) repitió muchas veces que la gente debería hacerle preguntas. Ante esto, Hazrat Umar (ra) se puso de rodillas y dijo: “Estamos contentos con Al’lah como nuestro Señor y el Islam como nuestra fe, y Muhammad (sa) como nuestro Profeta”. Al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) no dijo nada.

Por otra parte, Hazrat Abu Qatada Ansari (ra) narra que una vez le preguntaron al Profeta (sa) sobre su ayuno, pero al Santo Profeta (sa) no le agradó dicha pregunta. Entonces, Hazrat Umar (ra) proclamó: “Estamos contentos con Al’lah como nuestro Señor, con el Islam como nuestra fe, con Muhammad (sa) como nuestro Profeta y con nuestro Baiat como un verdadero pacto”.

Luego, hay otra narración en “Sahih Bujari”, que dice que una vez Hazrat Umar (ra) visitó al Santo Profeta (sa) mientras se encontraba en el piso superior de la casa. Hazrat Umar (ra) relata:

“Vi al Profeta (sa) descansando sobre una estera y no había ropa de cama entre él y la estera, lo que hizo que esta dejara marcas en su costado. Estaba reclinado sobre una almohada de cuero llena de cortezas de palmera datilera. Cuando miré alrededor de la habitación del Santo Profeta (sa), por Al’lah que no vi nada más que tres pieles de cuero. Le pedí al Profeta (sa) que orara por su Umma para que Al’lah les concediera riqueza, porque los persas y bizantinos recibieron una gran afluencia y alcanzaron las riquezas del mundo sin tener que adorar a Dios. El Santo Profeta (sa), mientras aún estaba sentado, se reclinó y dijo: ‘¡Oh hijo de Jattab, ¿todavía tienes dudas? Son personas a las que en esta misma vida se les ha dado muy rápidamente aquello de lo que obtienen agrado’. A continuación le pedí al Profeta (sa) que orara por mi perdón”.

 Por su parte, el Mesías Prometido (as) declara:

“Una vez, Hazrat Umar (ra) fue a la casa del Santo Profeta (sa) y vio que no había ningunas provisiones. También notó que el Profeta (sa) descansaba sobre una estera que dejaba huellas en su espalda. Al ver su estado, Hazrat Umar (ra) comenzó a llorar. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘¡Oh Umar! ¿Por qué lloras?’. Hazrat Umar (ra) respondió: ‘Lloro al ver tu dolor. Los emperadores de los imperios bizantino y persa, que son incrédulos, están viviendo una vida de comodidad, mientras tú pasas tu vida con estas dificultades’. Ante esto, el Santo Profeta (sa) exclamó: ‘¿Qué me importa este mundo? Mi ejemplo es como el de un viajero que viaja en una camella cuando realmente hace mucho calor y al sentirse afectado por el abrasador e intenso calor del mediodía, se detiene a descansar bajo la sombra de un árbol en ese mismo estado; y después de unos minutos, continúa su viaje con el mismo calor’.”

 Hay un incidente en el que el Santo Profeta (sa) pidió plegarias a Hazrat Umar (ra), quien dice:

“Le pedí permiso al Profeta (sa) para realizar la Umra (la peregrinación menor). El Santo Profeta (sa) me concedió permiso y dijo: ‘¡Hermano mío! No nos olvides en tus oraciones’. Entonces Hazrat Umar (ra) exclamó: ‘Incluso si me dieran todo en el mundo a cambio de estas palabras, nada me haría tan feliz’.”

Según otra narración, las palabras fueron:

“¡Oh hermano mío! Inclúyenos en tus oraciones”.

 El intenso amor de Hazrat Umar (ra) por el Profeta (sa) se puede medir a partir del siguiente incidente, que también se mencionó en un sermón anterior. Hazrat Aisha (ra) narra a este respecto que cuando el Santo Profeta (sa) falleció y la noticia llegó a Hazrat Umar (ra), este se puso de pie y dijo: “¡Por Al’lah! El Profeta (sa) no ha fallecido”. Hazrat Aisha (ra) dijo que Hazrat Umar (ra) proclamó: “¡Por Al’lah, así es como me sentí!”. La verdad es que realmente pensó que Al’lah despertaría al Santo Profeta (sa) para que les cortara las manos y los pies a algunas personas. Luego, cuando llegó Hazrat Abu Bakar (ra), recitó el versículo 145 del Sura Al-Imran (capítulo 3 del Sagrado Corán), e imploró a Hazrat Umar (ra) que viera la realidad, después de lo cual el asunto quedó resuelto.

Con respecto a esto, Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“Tras la desaparición del Profeta (sa), los Compañeros (ra) llegaron al consenso de que todos los Profetas anteriores habían fallecido. Todo esto sucedió porque cuando el Santo Profeta (sa) murió, Hazrat Umar (ra) pensó que todavía estaba vivo y que volvería. Incluso estaba tan convencido de esta opinión, que estuvo dispuesto a decapitar a cualquiera que dijera algo contrario a esto. Sin embargo, cuando llegó Hazrat Abu Bakar Siddiq (ra), este recitó el siguiente verso ante todos los Compañeros (ra):

“Y Muhammad no es más que un Mensajero y antes que él han fallecido todos los Mensajeros. Pero si muere o es asesinado, ¿volveríais sobre vuestros pasos? Quien vuelve sobre sus pasos no perjudicará en absoluto a Al’lah y Al’lah recompensa a los agradecidos”, (3:145).

 Al escuchar esto, Hazrat Umar (ra) afirmó:

“¡Entonces me empezaron a temblar las piernas y caí al suelo de la conmoción!”.

Los Compañeros (ra), por su parte, expresaron que sintieron como si este versículo hubiera sido revelado ese mismo día y comenzaron a recitarlo en todos los mercados. Por lo tanto, si había un Profeta destinado a permanecer con vida, al escuchar ese argumento de que todos los Profetas habían fallecido, entonces el Santo Profeta (sa) también tendría que morir, por lo que Hazrat Umar (ra) podría haber dicho que “esto no es cierto porque Jesús (as) está vivo en el Cielo. ¿Por qué entonces nuestro Profeta (sa) no puede permanecer vivo?”. No obstante, el hecho de que los Compañeros (ra) permanecieran en silencio prueba que todos ellos entendieron unánimemente que Jesús (as) había fallecido. El Mesías Prometido (as) también ha dicho lo mismo sobre este asunto y ya lo detallé en un sermón anterior.

Hazrat Ibn Umar (ra) narra la manera en que Hazrat Umar (ra) siguió al Profeta (sa) y relata que el Santo Profeta (sa) se puso frente a la “Piedra Negra” [piedra original que cayó del cielo y que Abraham (as) y su hijo Ismael (as) utilizaron para la reconstrucción de la Kaaba], la besó y lloró durante bastante tiempo. Cuando se dio la vuelta, vio que Hazrat Umar (ra) también estaba llorando. Ante esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “¡Oh Umar! Este es el lugar donde se derraman lágrimas”.

Por su parte, Abis relata que Hazrat Umar (ra) fue a la “Piedra Negra” y la besó, y a continuación exclamó:

“Soy consciente de que no eres más que una piedra que no puede dañar ni proporcionar beneficio. Si no hubiera visto al Profeta (sa) besándote, nunca te habría besado”.

 En este sentido, Hazrat Musleh Maud (ra) declara:

“Una vez, Hazrat Umar (ra) estaba realizando el ‘tawwaf’ (dando vueltas alrededor de la Kaaba) y cuando pasó junto a la ‘Piedra Negra’, la golpeó con su bastón y dijo: ‘Soy consciente de que eres solo una piedra y no posees ningún poder dentro de ti. No obstante, te beso solo porque Al’lah lo ha ordenado’. Esta fue su pasión por la Unidad de Dios que lo elevó en el mundo. Estaba enteramente dedicado a la Unidad de Dios y no podía soportar que nada más estuviera asociado con Sus poderes. Ciertamente, honró la ‘Piedra Negra’, pero solo porque honrarla era un mandamiento de Dios Altísimo, no porque hubiera algo intrínsecamente especial en la misma.

Pensó que si Dios Altísimo ordenó besar algo tan insignificante, entonces deberíamos estar preparados para besarlo, ya que somos siervos de Dios Altísimo, no los siervos de ninguna piedra o edificio. Así pues, la honró, aunque no permitió que se pasara por alto la Unicidad de Dios. Tal es el rango de un verdadero creyente, ya que alguien que es un verdadero creyente considera que la Casa de Al’lah no es más que un edificio hecho de piedras, al igual que existen otros miles de edificios en el mundo que son de piedra. Un verdadero creyente considera que la ‘Piedra Negra’ no es más que una piedra, al igual que existen millones de otras piedras en el mundo; pero al mismo tiempo, honra la Casa de Al’lah y besa la ‘Piedra Negra’ también, porque sabe que su Señor le ha ordenado honrar estas cosas. Sin embargo, a pesar de que un verdadero creyente honra esa construcción y besa la ‘Piedra Negra’, se mantiene firme en la creencia de que es un siervo de Dios Único, no el siervo de una piedra. Esta fue la realidad que expresó Hazrat Umar (ra), quien golpeó la ‘Piedra Negra’ con su bastón y dijo: ‘No tienes ninguna importancia desde mi punto de vista. Eres solo una piedra, igual que hay otros millones de piedras en el mundo; pero mi Señor ha ordenado que se te honre y por eso te honro’. Tras decir esto, se acercó y besó la piedra”.

 Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) relata que cuando el Santo Profeta (sa) regresó de Taif y se encontraba en Yairana, Hazrat Umar bin Al-Jattab (ra) le preguntó:

“¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! Durante la época de la ignorancia, juré que algún día me sentaría en la Mezquita Sagrada como acto de devoción. ¿Qué me aconsejas al respecto? El Profeta (sa) respondió: ‘Ve y siéntate durante un día para adorar’. Por tanto, el Santo Profeta (sa) enseñó que no importa cuándo se haga un voto lícito y que debe cumplirse”.

Luego, el mismo narrador cuenta que una vez el Profeta (sa) concedió a Hazrat Umar (ra) una mujer del “jums” (botín de guerra). Cuando el Santo Profeta (as) liberó a los prisioneros, Hazrat Umar (ra) escuchó sus voces y decían: “El Profeta (sa) nos ha liberado”, a lo que Hazrat Umar (ra) les preguntó qué había pasado y le dijeron que el Santo Profeta (sa) había liberado a los prisioneros. Entonces, Hazrat Umar (ra) dijo a su hijo Abdul’lah (ra): “Ve hasta esta mujer, puesto que el Profeta (sa) nos la ha concedido y libérala”.

Se dice también que Hazrat Huzaifah (ra) era un confidente del Santo Profeta (sa) y narra que un incidente tuvo lugar durante la Batalla de Tabuk:

“Cuando el Profeta (sa) bajó de su camello, recibió una revelación. Su camello había estado sentado y de repente se levantó, y empecé a tirar de las riendas; o sea, cogí sus riendas y lo llevé al Santo Profeta (sa). Entonces, me senté junto al camello hasta que el Profeta (sa) se levantó y le acerqué el camello. En ese momento, el Santo Profeta (sa) preguntó: ‘¿Quién está ahí?’, y yo dije: ‘Huzaifah’. El Profeta (sa) respondió: ‘Estoy a punto de confiarte algo, pero no debes mencionárselo a nadie más. Pues bien, se me ha prohibido ofrecer la oración fúnebre de tal y cual persona’ y el Santo Profeta (sa) nombró a un grupo de hipócritas”.

Después del fallecimiento del Profeta (sa) y durante el Jalifato de Hazrat Umar (ra), cada vez que fallecía alguien que Hazrat Umar (ra) pensaba que podía ser de ese grupo de hipócritas, tomaba la mano de Hazrat Huzaifah (ra) y lo llevaba consigo a ofrecer la oración fúnebre. Si Hazrat Huzaifah (ra) lo acompañaba, entonces Hazrat Umar (ra) ofrecía la oración fúnebre de esa persona, pero si Hazrat Huzaifah (ra) apartaba la mano de Hazrat Umar (ra), entonces no ofrecía la oración fúnebre de esa persona.

Con respecto a cómo Hazrat Umar (ra) prácticamente cumplió una profecía del Santo Profeta (sa), el Mesías Prometido (as) afirma:

“Hazrat Umar (ra), que estaba lleno de verdad y sinceridad, tuvo la buena fortuna de convertirse en el segundo Jalifa. De este modo, todos los Compañeros (ra) fueron plenamente honrados y recibieron las riquezas y las mujeres de las cortes reales del César y Cosroes. Consta que un Compañero (ra) fue a la corte de Cosroes, cuyos trabajadores instalaron sillas de oro y plata para mostrar su grandeza. El Compañero (ra) dijo que ellos no fueron intimidados por esta riqueza, porque se les había prometido recibir los brazaletes de Cosroes. Por ello, Hazrat Umar (ra) hizo que un Compañero (ra) se pusiera esos brazaletes para que se cumpliera la profecía”.

 Por su parte, Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“No está permitido que los hombres lleven oro, pero Hazrat Umar (ra) le dio a un Compañero (ra) los brazaletes de Cosroes para que los llevara puestos, pero el Compañero (ra) se negó. Hazrat Umar (ra) le regañó y le dijo que el Santo Profeta (sa) había dicho: ‘Veo los brazaletes de Cosroes en tus manos’. Del mismo modo, cuando la corona y las prendas de seda de Cosroes fueron recibidas como botín, Hazrat Umar (ra) instruyó a alguien para que se pusiera dichas prendas y la corona, y cuando se la puso, Hazrat Umar (ra) se puso a llorar y dijo: ‘Hace solo unos días, Cosroes portaba estas prendas, llevaba esta corona en la cabeza y estaba reinando sobre Irán. Hoy, está corriendo por las montañas; este es el estado del mundo’. A primera vista, algunos pueden pensar que lo que hizo Hazrat Umar (ra) no fue correcto, porque no está permitido que los hombres lleven seda y oro; pero Hazrat Umar (ra) hizo que alguien llevara oro y seda solo durante unos minutos, con el fin de enseñar una lección virtuosa. Por consiguiente, la esencia era establecer el ‘taqwa’ (rectitud) por la causa de Al’lah y todos los mandamientos son para este propósito. Si para establecer el ‘taqwa’ por la causa de Al’lah, uno debe dejar algo que se considera una forma de adoración, entonces hacerlo sería un medio de obtener una recompensa”. 

 Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) narra que el Santo Profeta (sa) dijo:

“Vi en un sueño que estaba de pie junto a un pozo y usaba el cubo que estaba colgado para sacar agua. Mientras tanto, Abu Bakar (ra) llegó y sacó uno o dos cubos de agua de tal manera que parecía que lo había hecho con gran dificultad debido a su debilidad, pero que Al’lah cubría su debilidad y lo perdonaba. Entonces, llegó Umar bin Al-Jattab (ra) y el cubo se hizo más grande y nunca vi una persona tan poderosa como Umar (ra) que pudiera realizar una tarea tan monumental. Sacó tanta agua que todos se saciaron y luego volvieron a sus propias moradas”.

Hazrat Ibn Umar (ra) relató que escuchó al Santo Profeta (sa) decir:

“Una vez, estaba durmiendo y vi que durante ese tiempo se me trajo un tazón de leche. Bebí tanto que vi que rezumaba hasta debajo de mis uñas. Luego, tomé la leche restante y se la di a Hazrat Umar bin Al-Jattab”. Los Compañeros (ra) preguntaron: “¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Cómo has interpretado ese sueño?”. El Santo Profeta (sa) declaró que indicaba conocimiento.

Hazrat Zain-ul-Abidin Waliul’lah Shah Sahib (ra) escribe en el comentario de este hadiz:

Fazal-ul-Ilm aquí no significa la excelencia del conocimiento, sino que se refiere al conocimiento que aún queda. Hay un capítulo aparte relacionado con la excelencia del conocimiento. Se puede inferir del sueño del Santo Profeta (sa), de su interpretación y de los incidentes que atestiguan dicho sueño, que la conquista de la tierra y la gloria mundana que se concedió a los musulmanes a través de Hazrat Umar (ra) fue como resultado del conocimiento del Profeta (sa) que quedaba por manifestar y que así se hizo manifiesto a través de Hazrat Umar (ra). Debido a su completo y exhaustivo conocimiento, el Santo Profeta (sa) ha sido llamado Mallma-ul-Bahrain (la unión de los dos mares) en el Sagrado Corán, ya que poseía el conocimiento para alcanzar el éxito tanto en este mundo como en el Más Allá. Al incluir el tema de la política bajo la categoría de ‘conocimiento’, el Imam Bujari ha aludido al hecho de que el Profeta (sa) trajo la guía perfecta que cubre ambos aspectos de la vida, tal y como Jesús (as) había profetizado con respecto a él que cuando él, el Espíritu de la verdad, venga, os guiará a toda la verdad‘”, (Evangelio de Juan 16:12).

 Al reflexionar sobre los incidentes de la vida de Hazrat Umar (ra), queda claro cuál era el verdadero significado de que se le concediera el resto de la leche que recibió debido a las bendiciones del Santo Profeta (sa).

Sobre esto, Hazrat Musleh Maud (ra) explica:

“Hazrat Umar (ra) relató una vez su sueño al Profeta (sa) en el que se le concedía un tazón de leche. Respecto a esto, el Santo Profeta (sa) declaró que eso (la leche) significaba conocimiento”.

Hazrat Abu Said Judri (ra) cuenta que escuchó al Profeta (sa) decir:

“Estaba durmiendo y vi que me habían traído a unas personas que vestían una prenda en su parte superior. Las prendas quedaban a la altura del pecho para algunos, mientras que para otros eran poco más largas. Hazrat Umar (ra) también fue traído ante mí y su ropa se arrastraba sobre el suelo”. Los Compañeros (ra) preguntaron qué significaba eso y el Santo Profeta (sa) dijo que significaba la fe.

En otra ocasión, cuando mencionaba las cualidades de varios Compañeros (ra), el Profeta (sa) afirmó:

“Entre mi Umma, el más fuerte en su fe en Al’lah es Umar”.

Hazrat Malik bin Ighwal (ra) relata que el Santo Profeta (sa) dijo:

“Tened en cuenta vuestros actos antes de que os hagan responder por ellos porque ello será más fácil para vosotros”. O bien afirmó: “Esta es una evaluación mucho más fácil de hacer”. También proclamó: “Evaluad vuestro interior para que otros no lo hagan por vosotros y prepararos para el gran día del Juicio Final”, ya que el Sagrado Corán dice:

“Ese día seréis presentados ante Dios y ninguno de vuestros secretos permanecerá oculto”.

 Cada vez que Hazrat Hassan (ra) mencionaba a Hazrat Umar (ra) decía:

“Por Al’lah, aunque no fue de los primeros en aceptar el Islam y tampoco fue de los que más gastaban en el camino de Al’lah, no tenía ningún deseo de cosas mundanas y era muy estricto en la aplicación de las instrucciones de Dios Altísimo entre la gente y nunca temió el reproche de ningún crítico”.

Hazrat Sad bin Abi Waqqas (ra) afirma:

“Por Al’lah, aunque Hazrat Umar bin Al-Jattab (ra) no nos superó en la aceptación del Islam, no obstante sé en qué nos superó y fue en la piedad y el desapego de las cosas mundanas”.

 Hisham bin Urwah (ra) relata de su madre que cuando Hazrat Umar (ra) viajó a Siria, su prenda de vestir de la parte superior se rasgó por la espalda. Era una prenda bastante gruesa y larga, que llegaba hasta el suelo. Este tipo de prenda se usaba habitualmente en Roma. Hazrat Umar (ra) envió esta prenda a la gente de Azriyat o Aela, que es una ciudad situada en la costa del Mar Rojo, muy cerca de Siria. En cualquier caso, el narrador afirma que lavó esta prenda y la remendó, y que además preparó una nueva prenda de una fina tela blanca de algodón. Tomó ambas prendas y se las presentó a Hazrat Umar (ra). Hazrat Umar (ra) sostuvo la prenda hecha de algodón, la palpó y declaró que era demasiado suave y se la devolvió al individuo diciéndole: “Devuélveme mi prenda original porque entre todas las prendas esa es la que más absorbe el sudor”. En otras palabras, la prenda rasgada que había remendado era mejor.

Hazrat Anas bin Malik (ra) relata que vio a Hazrat Umar (ra) en una época en la que era el Líder de los Fieles y su vestimenta tenía tres parches de cuero cosidos entre los hombros. En otra narración, Hazrat Anas (ra) afirma también que había cuatro parches de cuero cosidos en la ropa de Hazrat Umar (ra) cerca de la zona de los hombros.

Los relatos de la vida de Hazrat Umar (ra) continuarán, Insha Al’lah.

Ahora mencionaré a un miembro fallecido y también ofreceré la oración fúnebre en ausencia después de la oración del viernes, si Dios quiere:

El Dr. Tasir Mujtaba Sahib, que trabajaba como médico en el Hospital Fazal-e-Umar, falleció hace unos días a la edad de 70 años:

¡En verdad venimos de Al’lah y hacia Él será el retorno!

Aunque ya sufría de varias dolencias, sin embargo enfermó repentinamente y su estado se deterioró, tras lo cual falleció.

¡En verdad venimos de Dios y hacia Él volveremos!

El Ahmadíat entró en la familia del Dr Sahib a través del primo de su padre, Syed Fajrul Islam Sahib, quien era un Compañero (ra) del Mesías Prometido (as), pero el padre de Dr Tasir Mujtaba Sahib, Ghulam Mujtaba Sahib, aceptó el Ahmadíat en 1938 cuando todavía era un estudiante.

Cuando Hazrat Jalifatul Masih III (rh) invitó a la gente a consagrar su vida para el proyecto de “Nusrat Yahan” (para ayudar a ciertos países de África occidental), el padre de Dr Tasir Mujtaba, el Dr Ghulam Mujtaba, estaba trabajando como cirujano en Karachi en esa época. Se jubiló en este mismo día, consagró su vida, viajó a África en 1970 y continuó trabajando allí hasta 1999, tanto en Ghana, como Nigeria y Sierra Leona.

El Dr Tasir Mujtaba también terminó su educación en medicina y trabajó durante dos años en el ejército; y después en un hospital civil y asimismo en el Hospital Yinnah de Karachi. En 1982 consagró su vida durante tres años y fue enviado a Ghana. Allí, sirvió en un hospital en Techiman y luego tuvo la oportunidad de servir en Asokore, en un hospital que su padre había abierto. Sirvió en dicho hospital con su padre durante tres años y fue entrenado como cirujano por su padre, ya que este era muy buen cirujano.

El Dr Tasir tuvo la oportunidad de servir en Ghana durante aproxidamente 23 años y más tarde sirvió durante 17 años en el Hospital Fazal-e Umar de Rabwah, (Pakistán). Por consiguiente, el tiempo que pasó sirviendo a la Comunidad es de casi 40 años. Estaba casado con Amatul Rauf Sahiba, hija de Syed Daud Muzaffar Shah Sahib y Sahibzadi Amatul Hakim Sahiba, que era la hija de Hazrat Musleh Maud (ra). El Doctor Sahib tenía un hijo y una hija.

Su esposa, Amatul Rauf Sahiba dice: “Cuando fui a visitarle durante sus días de enfermedad, me pidió que transmitiera su ‘salam’ a Hazur (me envió sus saludos de paz). Sin embargo, esta vez lo dijo de una manera que parecía que era su salam final”.

Y continúa escribiendo: “Una vez en Ghana cayó extremadamente enfermo y pasó la noche con mucho dolor y su estado era extremadamente grave. En la oración de fayar me dijo que alguien había dicho ‘salam’ y me pidió que fuera a ver quién era. Le dije que la puerta estaba cerrada, por lo que no podía entrar nadie. Al cabo de una hora, volvió a decirme que oyó una voz que decía ‘salam’ y a partir de entonces, por la gracia de Dios Altísimo, su salud empezó a mejorar y se recuperó”.

Ella dice además: “Yo también recé por él y escuché que viviría una larga vida”.

Y sigue escribiendo: “Era una persona muy humilde, desinteresada y amable. Nunca habló mal de nadie ni se quejó de nadie. Si alguien alguna vez lo hacía, se quedaba completamente callado”.

Su hermano escribe: “Observamos que, incluso después de las horas de trabajo, seguía visitando a los pacientes y decía: ‘Como los otros médicos ven menos pacientes, no quiero que los pacientes que vienen al hospital vuelvan sin haber sido atendidos, por lo que asumo también el trabajo de los otros médicos’. Era extremadamente virtuoso y hablaba muy poco. El personal de seguridad y los trabajadores del hospital dijeron que siempre pasaba por delante de ellos con una sonrisa y preguntando cómo estaban. Era igual de amable con los pacientes y, en particular, con los áhmadis. Si alguien acudía a él fuera del horario del hospital, solía evaluarle sin cobrar nada”.

El director de Yamia Ahmadía de Rabwah, Mubasher Sahib, nos dice: “Tuve la oportunidad de sentarme con él en algunas ocasiones. Hablaba muy poco y lo hacía de forma muy suave, amable, cariñosa y humilde”.

Además afirma: “Nunca he visto a nadie mostrar tanta humildad, modestia y sencillez. He oído hablar tanto de él de la gente del hospital y de la gente pobre que uno le envidia de verdad, y se llena de felicidad de que haya médicos así en el hospital”.

Y añade (algo que acabo de mencionar antes): “El Dr. Sahib atendía a los pacientes incluso después de las horas de atención del hospital y, a veces, llegaba un paciente cuando salía de su consulta tras finalizar el horario de atención en el mismo. No obstante, lo llevaba a su consulta como si hubiera estado esperando a esa persona. Era extremadamente amable con los pobres”.

Atzar Zubair Sahib, presidente en Alemania de “Humanity First” (ONG internacional de ayuda al prójimo vinculada con el Ahmadíat), escribe: “Cuando fui de gira a África en 2004, el Dr. Sahib me acompañó en Ghana y en otros lugares; también fuimos a Benin. En una ocasión, el Dr. Sahib vio a una señora que parecía muy ansiosa y me pidió que le preguntara cuál era el problema y ella dijo: ‘He venido a ver a Jalifatul Masih y he gastado todo lo que tenía y ahora no tengo nada para el viaje de vuelta’. Tras lo cual el Dr. Sahib le dio 30.000 CFA”.

Además afirma: “En aquella época, esto suponía casi el salario promedio de un mes, que el Dr. Sahib entregó inmediatamente”.

Por su parte, Hanif Mahmud Sahib escribe que era muy moderado y extremadamente humilde, y que mostró un gran amor y afecto hacia los que habían consagrado su vida. Además, afirma que una vez su mujer estuvo enferma y el Dr. Sahib la trató. De hecho, dice que solo fueron a pedirle una consulta y no con la intención de recibir ningún tratamiento. Sin embargo, el Dr. Sahib les preguntó si tenían algún documento de paciente y no lo tenían, por lo que inmediatamente llamó a uno de sus trabajadores y le dio 100 rupias de su propio bolsillo y le pidió que consiguiera un documento de paciente y no aceptó ningún dinero de ellos a pesar de que le insistieron en que lo aceptara. Por otro lado, escribe que poseía un semblante muy inocente y parecía como si fuera un ángel con apariencia humana. Hablaba muy poco y entraba muy tranquilo en la Mezquita Mubarak (de Rabwah) y ofrecía largas oraciones.

El Dr. Muzaffar Chaudhry Sahib, que es urólogo y reside aquí en el Reino Unido, va a menudo a Rabwah para ‘Waqf-e-Arzi’, (trabajo voluntario)  y escribe: “Tenía un carácter muy tranquilo y era un individuo extremadamente amable y compasivo; y poseía una gran pasión por aprender cosas nuevas, a fin de poder ayudar a los demás”.

Y continúa diciendo: “Cuando iba a realizar ‘Waqf-e-Arzi’, cada vez que le visitaba en su despacho, me hacía sentar en su asiento y se sentaba él mismo al otro lado, aunque yo le insistía en que permaneciera sentado en su sitio”.

Luqman Sahib, que ejerce como “Wakil-ul-Mal Awwal Tehrik-e-Yadid”, escribe: “Poseía muchas cualidades y tenía una gran pasión por los sacrificios financieros. Desde que volvió a Pakistán, acudía personalmente a la oficina de ‘Daftar Mal Awwal’ y pagaba su contribución del ‘Tehrik-e-Yadid’ en cuanto se anunciaba el año nuevo del mismo”. Además escribe: “Aunque era médico de profesión, su principal objetivo fue siempre servir a la humanidad”.

Junto al tratamiento alopático (medicinas convencionales), trataba a los pacientes mediante tratamiento homeopático; o sea, no se daba el caso de que no aceptara ninguna otra forma de tratamiento aparte de la convencional.

El Dr. Naim Sahib, actual responsable del Hospital de Asokore, escribe: “Sirvió como médico misionero durante aproximadamente 21 años en Asokore. Hoy, al enterarse de su fallecimiento, muchas personas de la zona que conocían al Dr. Sahib se mostraron muy apenadas y expresaron sus condolencias. Decían que el Dr. Sahib tenía un carácter muy sencillo, hablaba muy poco y siempre estaba ocupado en su trabajo. Atendía muchísimo a los pobres y era muy hospitalario. Además del conocimiento secular, también tenía una gran pasión por la lectura de la literatura de la Comunidad y de los libros del Mesías Prometido (as)”.

El Dr. Naim Sahib nos sigue diciendo: “No hay duda de que el Dr. Sahib prestó un excelente servicio en el campo de la cirugía en el Hospital de Asokore y somos testigos de los frutos de ello incluso hoy en día, en forma de pacientes que vienen de varios países de África Occidental para recibir tratamiento y curación, y mencionan el nombre de ‘Mujtaba’ en su sencillo dialecto africano. Su nombre era Tasir Mujtaba pero era conocido como el Dr Mujtaba. Su padre prestó inicialmente sus servicios en este hospital durante algunos años y el Dr. Sahib recibió entonces el mismo nombre. El Dr. Sahib también construyó una hermosa mezquita en el recinto del hospital”.

El Dr. Sahib sirvió con un espíritu muy desinteresado, prestó un gran servicio a la humanidad y utilizó su profesión para dicha tarea. He observado personalmente una cualidad tanto en él como en su padre, que además de tratar a sus pacientes proporcionaban medicinas gratis a los que eran pacientes pobres y además les daban dinero para comprar provisiones de comida. De hecho, compraban huevos y leche y los guardaban con ellos, se los daban a los pacientes y les decían que eso también era esencial para aliviar su debilidad. Así pues, daban medicamentos gratuitos y provisiones de alimentos y les decían a sus pacientes que los tomaran para que su salud mejorara.

El Dr. Ghulam Mujtaba Sahib prestó un gran servicio en Ghana, pero el Dr. Tasir Mujtaba Sahib desarrolló aún más el alcance de este servicio. Yo conozco personalmente a muchos ghaneses que le alaban por sus servicios. En cualquier caso, sirvió con un verdadero espíritu de “Waqaf” (dedicación) y se ocupó especialmente de los que habían consagrado su vida, pues siempre que acudían a él los atendía especialmente y los invitaba a su casa. Cuando Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) fue de gira por África, también se alojó en su casa. La hospitalidad era una cualidad notable suya.

Hanif Sahib ha escrito que era como un ángel y, efectivamente, era como un ángel personificado.

¡Que Dios Altísimo le conceda Su Perdón y Misericordia, y eleve su rango espiritual!

En cuanto a su hospitalidad, me gustaría mencionar que un hombre solo puede ser hospitalario cuando su mujer demuestra la misma cualidad en el hogar. Su mujer también es muy hospitalaria y sirve mucho a los demás. Rezad para que Dios Altísimo la bendiga con una larga vida y buena salud.

¡Que Él también permita a sus hijos continuar con sus buenas acciones y que ellos hagan verdadera justicia a la hora de servir a su madre!

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) estaba entre aquellos a los que el Santo Profeta (sa) había dado la buena nueva del paraíso.

Hazrat Umar (ra) se le concede el Paraíso

Su Santidad (aba) dijo que, una vez, el Santo Profeta (sa) estaba en un huerto, cuando alguien llegó a la puerta y pidió entrar. El Santo Profeta (sa) dijo que se abriera la puerta y que se le diera a la persona que estaba en la puerta la buena nueva del paraíso. Cuando la puerta se abrió, era Hazrat Abu Bakr (ra), y se le transmitieron estas buenas noticias. Luego otra persona llegó a la puerta, y el Santo Profeta (sa) dijo lo mismo. Esta vez, fue Hazrat Umar (ra) y se le transmitieron estas buenas noticias. Luego, una tercera persona se acercó a la puerta, y el Santo Profeta (sa) dijo que se le debía dar la buena nueva del paraíso, a pesar de tener que soportar dificultades. Cuando se abrió la puerta, era Hazrat Uthman (ra), y se le transmitieron estas buenas noticias.

Su Santidad (aba) dijo que en otra ocasión, el Santo Profeta (sa) vio un sueño en el que estaba en el paraíso, y vio a una mujer haciendo la ablución junto a un castillo. Preguntó a quién pertenecía ese castillo, y le dijeron que pertenecía a Hazrat Umar (ra).

El rango de Hazrat Umar (ra)

Su Santidad (aba) dijo que una vez, el Santo Profeta (sa) dijo, con respecto a Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra), que ellos eran los líderes de todos los que estaban en el cielo aparte de los profetas y mensajeros.

Su Santidad (aba) dijo que el Santo Profeta (sa) declaró que si hubiera un profeta después de él, sería Hazrat Umar (ra). Su Santidad (aba) aclaró que el Santo Profeta (sa) se refería a la época inmediatamente posterior a su fallecimiento, pues, ya había declarado que el mesías de los últimos días sería un profeta.

Su Santidad (aba) dijo que hay quienes no son profetas, pero son bendecidos con la conversación con Dios. Dijo que entre los suyos, Hazrat Umar (ra) era un Mujaddith (persona que recibe muchas revelaciones). El Mesías Prometido (as) explicó que esto no significaba que Hazrat Umar (ra) fuera el único Mujaddith de la nación del Santo Profeta (sa). Más bien, esto significaba que uno podía convertirse en un Mujaddith una vez que adoptara el espíritu y las cualidades de Hazrat Umar (ra). Así, se le reveló al Mesías Prometido (as) que era un Mujaddith y que tenía dentro de sí el espíritu y las cualidades de Hazrat Umar (ra).

El respeto del Santo Profeta (sa) por el consejo de Hazrat Umar (ra)

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) sugirió que el Sagrado Corán fuera compilado en una sola copia. En la batalla de Yamama, muchos Huffaz (personas que memorizaban el Sagrado Corán) fueron martirizados. Por lo tanto, Hazrat Umar (ra) sugirió que para asegurarse de que no se perdiera ninguna parte del Corán, éste debería ser compilado en una sola copia. Hazrat Abu Bakr (ra) finalmente aceptó esta sugerencia y esta tarea comenzó.

Su Santidad (aba) dijo que cuando Abdul’lah bin Ubayy bin Sulool [jefe de los hipócritas] murió, su hijo fue al Santo Profeta (sa) y le pidió su camisa para que su padre fuera enterrado con ella. El Santo Profeta (sa) le concedió su camisa. Luego, le pidió al Santo Profeta (sa) que dirigiera la oración fúnebre de su padre. Ante esto, Hazrat Umar (ra) se levantó y dijo que Dios le había ordenado no dirigir las oraciones fúnebres de los hipócritas. El Santo Profeta (sa) respondió que Dios le había dado la opción de rezar por su perdón, o no rezar por su perdón. Más tarde, se le reveló al Santo Profeta (sa) que no debía dirigir las oraciones fúnebres de los hipócritas.

Su Santidad (aba) citó al Mesías Prometido (as) quien explicó, que el rango de Hazrat Umar (ra) era tan elevado, que a veces decía o sugería algo, y poco después, un versículo del Corán era revelado al Santo Profeta (sa) que estaba directamente en línea con lo que Hazrat Umar (ra) había dicho recientemente.

Su Santidad (aba) dijo que el Santo Profeta (sa) solía aceptar la sugerencia de Hazrat Umar (ra) en tiempos de guerra. Una vez, durante un viaje, las provisiones de la gente se habían agotado, por lo que pidieron permiso al Santo Profeta (sa) para sacrificar sus camellos para el sustento. Hazrat Umar (ra) se dirigió al Santo Profeta (sa) y le dijo que si hacían esto, entonces cómo podrían continuar sin sus camellos. En su lugar, sugirió que todos reunieran las provisiones que tuvieran. Entonces el Santo Profeta (sa) rezó sobre dichas provisiones, y sucedió que todos pudieron comer hasta saciarse.

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) también había visto un sueño sobre el Azan [llamada a la oración]. Cuando Hazrat Umar (ra) escuchó por primera vez la llamada a la oración, Hazrat Umar (ra) informó al Santo Profeta (sa) que había visto un sueño en el que escuchaba las mismas palabras. El Santo Profeta (sa) alabó a Dios, y dijo que esto afirmaba aún más la autenticidad del Azan.

Su Santidad (aba) citó al Mesías Prometido (as) que dijo que una vez, Hazrat Umar (ra) visitó al Santo Profeta (sa) que estaba acostado en un catre que le dejaba marcas en la espalda, y vio que la casa del Santo Profeta (sa) estaba prácticamente vacía. Hazrat Umar (ra) comenzó a llorar al ver las dificultades del Santo Profeta (sa), mientras que incrédulos como César y Cosroes disfrutaban de los lujos de este mundo. El Santo Profeta (sa) dijo que no necesitaba nada de este mundo. Dijo que era como un viajero, que viaja en el calor sofocante, y se detiene bajo la sombra sólo por unos momentos para que su animal de montar pueda descansar, y luego continúa en el calor.

El amor de Hazrat Umar (ra) por el Santo Profeta (sa)

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) amaba mucho al Santo Profeta (sa). Al enterarse del fallecimiento del Santo Profeta (sa), Hazrat Umar (ra) dijo inmediatamente que el Santo Profeta (sa) no podía estar muerto y que pronto despertaría. Sólo después de que Hazrat Abu Bakr (ra) lo consolara y le explicara la realidad, lo aceptó. Hazrat Abu Bakr (ra) recitó el versículo del Sagrado Corán que dice que Muhammad (sa) no era más que un Mensajero, y que todos los mensajeros anteriores a él fallecieron. Hazrat Umar (ra) comprendió que al igual que todos los profetas anteriores habían fallecido, lo mismo ocurría con el Santo Profeta (sa).

Su Santidad (aba) dijo que una vez, mientras besaba la piedra negra de la Santa Ka’bah, Hazrat Umar (ra) dijo que la besaba sólo porque había visto al Santo Profeta (sa) besarla, de lo contrario no había ningún valor intrínseco de la piedra en sí por el que la besara. Al hacerlo, Hazrat Umar (ra) mantuvo el honor de la Ka’bah, al tiempo que defendía la unidad de Dios.

Su Santidad (aba) dijo que, una vez, Hazrat Umar (ra) le dijo al Santo Profeta (sa) que le habían dado leche en un sueño. El Santo Profeta (sa) dijo que esto se refería al conocimiento. En otra ocasión, el Santo Profeta (sa) dijo que vio a varios compañeros en un sueño, vistiendo ropas de diferentes longitudes. También vio a Hazrat Umar (ra) que llevaba ropas largas que se arrastraban por el suelo detrás de él. La gente le preguntó al Santo Profeta (as) qué significaba esto, y él respondió que se refería a la fe.

Su Santidad (aba) dijo que seguiría relatando estos incidentes en futuros sermones.

Oración fúnebre

Su Santidad (aba) dijo que dirigiría la oración fúnebre de un miembro fallecido.

Dr. Taseer Mujtaba Sahib

El Dr. Taseer Mujtaba Sahib era médico en el hospital Fazl-e-Umar (Rabwah). Aunque sufría varias enfermedades, cayó enfermo de forma repentina, lo que finalmente provocó su fallecimiento. Tras completar sus estudios, sirvió durante algún tiempo en el ejército y luego en diferentes hospitales. También se dedicó durante unos años a servir en un hospital de Ghana, establecido por su padre. Sirvió en Ghana durante unos 23 años, y después en el Hospital Fazl-e-Umar durante unos 17 años. Estaba casado con la nieta del Segundo Califa (ra), y tenía un hijo y una hija. Cuando su esposa fue a recibirlo al hospital, le transmitió saludos de paz para Su Santidad (aba), y ella sintió que la forma en que hablaba era como si se fuera. Nunca tuvo la costumbre de hablar mal de los demás, y si oía que alguien lo hacía, guardaba silencio. Atendía a los pacientes incluso después de terminar su turno, para que recibieran atención y pudiera ayudar a aligerar la carga de otros médicos. Trataba a los pacientes con mucha amabilidad y a menudo los revisaba sin cobrar nada. Era muy humilde y sencillo, algo que rara vez se encuentra en otros. Siempre estaba dispuesto a aprender para ayudar mejor a los demás. Tenía una pasión especial por presentar sacrificios económicos. Como médico, siempre se esforzaba por servir a la humanidad y ésta era su fuerza motriz. Además de obtener conocimientos seculares, le apasionaba aumentar sus conocimientos religiosos leyendo los libros del Mesías Prometido (as) y otra literatura de la Comunidad.

Era un individuo desinteresado que deseaba servir a la humanidad. Su Santidad (aba) dijo que vio estas cualidades en él y en su padre. Vio que no sólo proporcionaban medicina, sino que incluso proporcionaban comida a sus pacientes. Su Santidad (aba) dijo que conoce personalmente a africanos que los recuerdan con cariño debido a sus servicios en Ghana. Sirvió con el verdadero espíritu de la devoción. Era extremadamente hospitalario, y Su Santidad (aba) comentó que un hombre sólo puede ser hospitalario con el apoyo de su esposa, que él tenía. Su Santidad (aba) también rezó por su larga vida. Su Santidad (aba) dijo que el Dr. Taseer Mujtaba Sahib era ciertamente como un ángel.

Resumen preparado por The Review of Religions

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