En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La excelencia personificada: Usman bin Maz’un

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, Ta’awwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) declaró:

El nombre del Compañero Badri que mencionaré hoy es Hazrat Usman bin Maz’un. Su título era Abu Saaib. El nombre de la madre de Hazrat Usman era Sujailah bint Ambas. Hazrat Usman y su hermano Hazrat Qudamah eran de apariencia similar. Pertenecía a la tribu Banu Yum’a de Quraish de La Meca. El incidente de cómo Hazrat Usman bin Maz’un aceptó el Islam es el siguiente:

Hazrat Ibn Abbas (ra) narra que una vez, mientras el Mensajero de Al-lah (sa) estaba sentado en el patio de su casa en La Meca, pasó por allí Hazrat Usman bin Maz’un. Él sonrió al ver al Santo Profeta (sa). El Mensajero de Al-lah (sa) le dijo: “¿No te gustaría tomar asiento?” Hazrat Usman respondió: “De hecho, ¿por qué no?” Así, se acercó y se sentó frente a él. Mientras conversaban, el Santo Profeta (sa) de repente levantó la vista. Miró al cielo por un momento y luego comenzó a bajar su mirada lentamente, hasta que miró fijamente hacia su derecha. Apartó su vista de Usman, que estaba sentado frente a él, y comenzó a mirar hacia la otra dirección. Luego bajó la cabeza.

Durante este incidente, el Santo Profeta (sa) asintió con la cabeza para indicar que estaba tratando de entender algo. Usman Bin Maz’un, que estaba sentado a su lado, observó todo esto. Poco después, cuando el Mensajero de Al-lah (sa) terminó esta pausa saliendo del estado en el que se encontraba en ese momento y acabó lo que estaba escuchando -aparentemente le estaban diciendo algo al Santo Profeta (sa), aunque Hazrat Usman no era consciente de lo le estaban diciendo-. Una vez que el Santo Profeta (sa) entendió lo que le dijeron, sus ojos se elevaron hacia el cielo una vez más como antes. Su mirada seguía a algo hasta que desapareció en el cielo. Después de esto, el Santo Profeta (sa) se volvió hacia Hazrat Usman Bin Maz’un como antes. Usman dijo: “¿Cuál ha sido el motivo de mi venida y de sentarme contigo?” Hazrat Usman también dijo: “Nunca te he visto haciendo lo que estabas haciendo hoy”. Le hizo esta pregunta al Santo Profeta (sa). Sobre esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “¿Qué me has visto hacer?” Usman Bin Maz’un respondió: “He visto que tus ojos se elevaban hacia el cielo. Luego has mirado a tu derecha y has fijado tu mirada en esa dirección, ignorando mi presencia. Luego has comenzado a asentir con la cabeza, como si estuvieras tratando de entender algo que te decían.” El Santo Profeta (sa) preguntó: “¿Realmente es eso lo que has observado?” Usman bin Maz’un respondió afirmativamente. Sobre esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “Mientras estabas sentado a mi lado, un mensajero de Al-lah vino a mí y me trajo un mensaje”. Usman bin Maz’un preguntó: “¿Un mensajero de Al-lah?” El Profeta (sa) respondió: “Sí”. Usman preguntó: “¿Qué dijo?”. El Santo Profeta (sa) respondió:

“Ha dicho [árabe], es decir, en verdad, Al-lah os ordena permanecer en la justicia y dispensar un trato amable, y dar como se da a los parientes; y prohíbe la obscenidad, la maldad manifiesta y la transgresión. Él os exhorta para que caigáis en la cuenta.”

Usman Bin Maz’un dice: “Fue en ese momento cuando la fe se insertó en mi corazón y comencé a amar a Muhammad (sa)”.

Hazrat Musleh Maud (ra), mencionando el período inicial después de que el Santo Profeta (sa) hizo su reclamo de Profeta, dice:

“En las primeras etapas de ese período, el Santo Profeta (sa) recibió Compañeros como Talha, Zubair, Umar, Hamza y Usman bin Maz’un y cada uno de ellos estaba completamente dedicado al Santo Profeta (sa). Todos y cada uno de ellos estaban preparados para derramar su sangre por el Santo Profeta (sa). No hay duda de que el Santo Profeta (sa) sufrió y soportó dificultades, pruebas y tribulaciones durante trece años. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) estaba tranquilo por el hecho de que un grupo de intelectuales, personas de elevado rango y personas justas y purificadas de entre la gente de La Meca ya le habían aceptado y que los musulmanes ahora eran considerados una gran fuerza. Cada vez que un individuo decía que el Santo Profeta (sa) era demente – Dios no lo quiera – otros asociados de ese individuo le decían que, si de hecho era demente, entonces, ¿por qué tal y cual persona, que era considerada inteligente y sabia, le aceptaba? Esta respuesta tenía tal impacto que los otros se quedaban asombrados e incapaces de responder.

Los comentaristas europeos hacen todo lo posible por criticar al Santo Profeta (sa). Plantean muchas críticas contra él y, a veces, ni siquiera se abstienen de profanidades. (lo mismo sucede incluso hoy en día). Sin embargo, cada vez que se menciona a Abu Bakr, dicen que Abu Bakr era una persona muy desinteresada. En relación a esto, algunos otros comentaristas europeos escriben que “¿cómo puede la persona, a quien Abu Bakr aceptó, ser un mentiroso?” Si uno elogia a Abu Bakr, entonces la persona que aceptó es ciertamente también la más loable. “Si Abu Bakr era una persona desinteresada, ¿por qué aceptó a un individuo tan codicioso? Y si él era verdaderamente desinteresado, entonces uno debe reconocer que su maestro también era desinteresado.” Esto es un gran argumento que no se puede refutar fácilmente.

Hazrat Musleh Maud (ra) también ha mencionado esto en relación con el Mesías Prometido (as). El afirma:

“Incluso con respecto al Mesías Prometido (as) vemos que la gente le llama ignorante. Sin embargo, para refutar tales alegatos, Al-lah el Todopoderoso hizo que Hazrat Jalifatul Masih I lo aceptara desde el principio. Maulvi Muhammad Hussain Batalvi también fue uno de los que elogió al Mesías Prometido (as) antes de su reclamación. Siguiendo esto, cuando el Mesías Prometido (as) anunció su reclamo al mundo, Al-lah el Todopoderoso eligió a un grupo de intelectuales, quienes inmediatamente aceptaron al Mesías Prometido (as). Estos intelectuales eran eruditos y líderes y también pertenecían a la gente de habla inglesa.”

Por lo tanto, analizando esto, Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“La admiración y la influencia surgen a través de tres medios; a través de la fe, a través del conocimiento o a través de la riqueza. Al-lah el Todopoderoso ha bendecido a la comunidad del Mesías Prometido (as) con todos de estos medios”.

Dios también proporcionó al Mesías Prometido (as) con tales Compañeros al principio, que fueron alabados por el resto del mundo. De hecho, la habilidad y el conocimiento de Hazrat Jalifatul Masih I (ra) como médico son alabados incluso hoy. Incluso los médicos que no son áhmadis usan sus recetas y escriben sobre ellas. Sin embargo, en la época del Santo Profeta (sa), gente de todos los sectores de la sociedad le aceptaron y esto incluía individuos de hogares y familias altamente respetadas.

En relación con el rencor y el resentimiento de los incrédulos de La Meca, Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“Al-lah el Todopoderoso proporcionó tales medios que los corazones de los incrédulos continuaron ardiendo y fueron reducidos a cenizas. No lograron comprender cómo extinguir este fuego. No había ni una sola familia de estatus superior, cuyos miembros no habían caído en servidumbre al Santo Profeta (sa). Hazrat Zubair pertenecía a una familia de alto estatus al igual que Hazrat Talha. Hazrat Umar pertenecía a una noble familia y también Hazrat Usman. Hazrat Usman bin Maz’un pertenecía a una familia de alto rango. Del mismo modo, Hazrat Amr bin Aas y Jalid bin Walid, que aceptaron el islam en una etapa posterior, pertenecían a las más nobles de las familias en La Meca. Aas, es decir, el padre de Amr, era un oponente. Sin embargo, Amr aceptó el islam. Walid era un oponente, sin embargo, Jalid aceptó el islam”.

Hazrat Musleh Maud (ra) escribe:

“En resumen, miles de personas fueron feroces oponentes del islam. Sin embargo, su descendencia cayó a los pies del Santo Profeta (sa) y levantaron sus espadas contra sus padres y familiares en el campo de batalla”.

Encontramos mención de la migración de Hazrat Usman bin Maz’un a Abisinia y su regreso a La Meca. Como ya se ha mencionado, Hazrat Usman bin Maz’un fue uno de los primeros conversos al islam. Según Ibn Ishaq, aceptó el islam después de trece individuos. Él y su hijo, Sa’ib, formaron parte de la primera migración a Abisinia junto con un grupo de musulmanes. Durante su estancia en Abisinia, cuando escucharon las noticias de que los Quraish habían aceptado el islam, regresaron a La Meca.

Ibn Ishaq narra: “Cuando los inmigrantes a Abisinia recibieron las noticias de que los habitantes de La Meca se habían sometido al Santo Profeta (sa), comenzaron a regresar.” Ya di los detalles sobre esto en un sermón anterior. Hubo otras personas con estos migrantes, y la razón de su regreso fue que pensaron que todos los incrédulos de La Meca habían aceptado al Santo Profeta (sa). Cuando llegaron cerca de La Meca, conocieron la verdad. En ese momento, viajar a Abisinia les parecía una tarea demasiado difícil. Según algunas otras narraciones, también se dice que algunas personas volvieron a Abisinia, por temor a entrar en La Meca sin estar bajo la protección tribal de alguien.

En cualquier caso, algunos de ellos se quedaron allí hasta que todos y cada uno de los que se quedaron estaban bajo la protección de un local de La Meca, lo que significa que tomaron la protección tribal de una persona local antes de entrar en La Meca; y, así esperaron hasta que alguien de La Meca les ofreciera un refugio seguro para quedarse y luego volver.

Hazrat Usman bin Maz’un (ra) quedó bajo la protección de Walid bin Mughirah. Ibn Ishaq relata:

“Hazrat Usman vio que el Santo Profeta (sa) y sus Compañeros estaban sufriendo grandes problemas -les maltrataban y se les infligían grandes crueldades-. Durante todo ese tiempo él [Hazrat Usman] se pasaba el día y la noche en paz bajo la protección de Walid bin Mughirah (era un jefe no musulmán entre los líderes de La Meca, y Usman estaba bajo su protección). Al ver todo esto, Usman dijo: ‘¡Oh Dios, mi noche y mi día transcurren en paz bajo la protección de un idólatra, mientras que mis amigos y mi familia están atormentados por la persecución agonizante! Seguro que estoy haciendo algo mal’, se dijo a sí mismo. Fue hacia Walid bin Mughirah y dijo: ‘¡Oh Abdus Shams! (este era el nombre de Walid bin Mughira). Has cumplido con tu deber [de darme tu protección]. Me encontraba bajo tu protección, pero ahora quiero dejar esta protección e ir al Santo Profeta (sa), pues él es un ejemplo para mí, tanto el Santo Profeta (sa) como sus Compañeros.’

Walid dijo: ‘¡Oh, mi sobrino … (Walid era un amigo íntimo del padre de Usman) … tal vez esta protección mía te haya causado algún daño o te haya deshonrado en alguna manera!’

Usman respondió: ‘No, pero estoy contento con la protección de Al-lah. Ahora quiero salir de tu protección, porque estoy muy satisfecho con la protección de Dios y no quiero el refugio de ningún otro que no sea Él.’

Walid dijo: ‘Entonces ven conmigo a la Ka’bah y expresa abiertamente que vas a abandonar mi protección, tal como anuncié abiertamente que te protegería.’

Hazrat Usman respondió: ‘Vamos.’ Ambos se dirigieron a la Ka’bah. Walid anunció: ‘Este es Usman, que ha venido a renunciar a la protección que le había dado’. Así quedó anunciado ante la gente.

Usman dijo: ‘Él está diciendo la verdad. Ciertamente, sé que él es fiel a su promesa y honorable al brindar protección (refiriéndose a Walid). Pero ahora no quiero permanecer en la protección de nadie más que Al-lah el Todopoderoso, así que he renunciado a la protección de Walid.’ Después, Usman volvió.”

Esta emigración a Abisinia se ha mencionado anteriormente también en referencia a otros Compañeros. Presentaré un resumen de lo que ha escrito Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib, refiriéndose a varias fuentes históricas:

“Cuando el sufrimiento de los musulmanes llegó a su límite y los Quraish agravaron la aflicción de los musulmanes, el Santo Profeta (sa) instruyó a los musulmanes a emigrar a Abisinia y dijo: ‘El rey de Abisinia es justo y equitativo. Ninguno está sujeto a la opresión bajo su gobierno’. El país de ‘Habshah’, que se conoce como Etiopía o Abisinia en el idioma inglés, está situado al noreste en el continente de África. Se encuentra exactamente al sur de Arabia y con la excepción del Mar Rojo, ningún país se encuentra entre ambos. Durante esa era se estableció una fuerte soberanía cristiana en Abisinia y al rey se le llamó Negus. De hecho, al gobernante todavía se le conoce por el mismo nombre (esto fue cuando Mian Bashir Sahib escribió esto). Arabia tenía relaciones comerciales con Abisinia. Durante ese tiempo, el nombre de Negus era Aṣḥamah, que era un rey justo, inteligente y poderoso. En cualquier caso, cuando el dolor de los musulmanes alcanzó su límite, el Santo Profeta (sa) instruyó que aquellos que podían permitírselo, debían emigrar a Abisinia.

Por lo tanto, siguiendo las instrucciones del Santo Profeta (sa), en el mes de Rajab 5 Nabawi, once hombres y cuatro mujeres emigraron a Abisinia. Los nombres más conocidos de entre ellos eran los siguientes: Ḥazrat ‘Usmān bin’ Affān (ra) y su esposa Ruqayyah (ra) la hija del Santo Profeta (sa), ‘Abdur-Raḥmān bin’ Auf (ra), Zubair bin Al-‘Awwām (ra), Abū Ḥuzaifah bin’ Utbah (ra), ‘Usmān bin Maẓ’ūn (ra), Muṣ’ab bin’ Umair (ra), Abū Salamah bin ‘Abdul-Asad (ra) y su esposa Umm-e-Salamah “.

Además, escribe:

“Es muy extraño que la mayoría de estos inmigrantes pioneros fueran aquellos que pertenecían a las tribus poderosas de los Quraish, y los más débiles eran pocos y distantes entre sí. Esto demuestra dos cosas: en primer lugar, incluso aquellos que pertenecían a las poderosas tribus de Quriash no estaban a salvo de las crueldades de los mismos. En segundo lugar, las personas débiles, como los esclavos, etc., en ese momento se encontraban en un estado tan grave de debilidad y miseria que ni siquiera podían permitirse emigrar”.

Hazrat Musleh Maud (ra) ha representado este incidente a su manera. Mientras describe la búsqueda de la protección de Hazrat Usman bin Maz’un en La Meca y el incidente de Labid bin Rabi’ah, escribe (ya se ha mencionado que Hazrat Usman renunció a su protección): “cuando las atrocidades cometidas por los habitantes de La Meca superaron todos los límites, un día el Santo Profeta (sa) juntó a sus Compañeros y dijo: ‘Hay una tierra en el Oeste, tras cruzar el mar donde no se cometen tales injusticias debido a la adoración de Al-lah y donde no se mata a las personas debido a su cambio en la religión. Ahí reside un rey justo. Emigrad allí, tal vez encontréis mayor facilidad y seguridad “.

Un número de hombres, mujeres y niños musulmanes emigraron a Abisinia de acuerdo con esta instrucción, pero no fue un asunto ordinario para ellos abandonar La Meca. Tuvieron una profunda respuesta emocional por ello, ya que los habitantes de La Meca se consideraban los que custodiaban la Ka’bah, y, por lo tanto, era muy difícil para ellos abandonar La Meca. Solo tal persona podría decir que se iría de La Meca, si no le quedaba ningún lugar de descanso en el mundo. Por lo tanto, fue una temporada extremadamente dolorosa para estas personas el hecho de migrar y además de eso, tuvieron que mantenerlo en secreto. Emigraron en silencio porque sabían que, si los habitantes de La Meca se enteraban, no les permitirían migrar. Por esta razón, ni siquiera pudieron despedirse de sus seres queridos. El estado de sus corazones era tal que aquellos que los vieron, cuando se dieron cuenta de que habían migrado y la razón de ello, también se sintieron afectados por su dolor.

Por lo tanto, cuando salía la caravana, Hazrat Umar (ra), que en ese momento era un incrédulo, enemigo acérrimo del islam y uno de los que más sufrimiento causaba a los musulmanes, se encontró por casualidad con algunos miembros de la caravana. Entre ellos había también una compañera llamada Umm-e-Abdul-lah. Cuando Hazrat Umar (ra) vio sus bienes atados y sus animales de montar preparados, comprendió que se iban de La Meca. Él dijo: “Oh Umm-e-Abdul-lah, parece que os preparáis para migrar”. Umm-e-Abdul-lah le respondió diciendo: ¨Por Dios, nos estamos yendo a otra tierra porque nos habéis causado mucho sufrimiento y habéis cometido graves atrocidades contra nosotros. No regresaremos a nuestra tierra hasta que Al-lah el Todopoderoso nos brinde los medios de facilidad y comodidad”. Umm-e-Abdul-lah dice que Hazrat Umar (ra) respondió: “Entonces, que Dios esté con vosotros”. Luego ella dice: “Sentí ternura en su voz aunque en ese momento él estaba en contra de los musulmanes. A pesar de esto, se emocionó cuando los vio emigrar. Dijo: “Que Dios esté con vosotros”, y su voz mostraba una ternura como nunca antes. Luego se dio la vuelta rápidamente y siguió su camino. A continuación, Hazrat Umar les dejó y sentí que él estaba muy triste y apenado tras ser testigo de lo que vio.

En cualquier caso, cuando los mequíes fueron informados de esta migración, no dejaron de perseguirles, incluso hasta el mar. Sin embargo, antes de su llegada al mar los musulmanes ya se habían ido a Abisinia. Los mequíes supieron de esta noticia y decidieron enviar una delegación al Rey de Abisinia en un intento de ponerlo en contra de los musulmanes y convencerle para que los entregara a los mequíes. Así que esta delegación fue a Abisinia y se reunió con el rey, habiendo instigado a los nobles de la corte. Sin embargo, Al-lah el Todopoderoso había fortalecido el corazón del rey y pese a toda la insistencia de los cortesanos, influenciados por los mequíes, y a pesar de que le pidieron que entregara a los musulmanes a los mequíes, e incluso a pesar de que los cortesanos estaban conspirando para devolver a los musulmanes, se negó a entregarlos a los incrédulos. Tras este fracaso, la delegación regresó a La Meca, y los mequíes idearon un plan para que los musulmanes regresaran. Difundieron el rumor entre algunas de las caravanas que viajaban a Etiopía de que todos en La Meca habían abrazado el islam. La mayoría de los musulmanes regresaron a La Meca al escuchar esto, pero cuando llegaron, supieron que esa noticia había sido difundida maliciosamente y era absolutamente falsa. Cuando los musulmanes se enteraron, como ya se ha mencionado anteriormente, algunos regresaron a Etiopía y otros se quedaron en La Meca.

Hazrat Musleh Mau’ud (ra) escribe:

“Hazrat Usman bin Maz’un (ra) estuvo entre los que permanecieron en La Meca. Era el hijo de una persona muy rica. En esa ocasión, Walid bin Mughirah, un amigo de su padre, concedió refugio a Hazrat Usman (ra) y él comenzó a vivir en La Meca de forma segura. Sin embargo, durante este tiempo, Hazrat Usman (ra) observó que otros musulmanes se enfrentaban a persecuciones severas. Como era un joven honorable, visitó a Walid y dijo: ‘Ya no necesito tu protección porque no puedo soportar el hecho de que otros musulmanes soporten grandes dificultades y yo viva cómodamente.’ Por lo tanto, Walid anunció: ‘Usman ya no está bajo mi protección.’ Después de esto, Labid, un famoso poeta de La Meca, recitaba en una ocasión su poesía a los mequíes ricos.

Recitó el siguiente pareado:

(Árabe)

que significa: ‘Cada favor llegará a su fin.’

Hazrat Usman (ra) respondió: ‘Esto es falso, los favores del paraíso son eternos’. Labid, que era una persona influyente, se enfureció después de escuchar esta respuesta. Dijo: ‘¡Oh pueblo de los Quraish! Vuestros invitados nunca fueron humillados antes de esta manera. ¿Desde cuándo se tiene esta nueva costumbre?’ Alguien respondió: ‘Esta persona es un ignorante. No importa lo que diga.’ Hazrat Usman (ra) insistió en su postura y declaró: ‘No hay nada imprudente en lo que dije. Es la verdad.’ Al escuchar esto, una persona se puso de pie y golpeó a Hazrat Usman (ra) en el rostro, debido a lo cual se le hinchó el ojo o, incluso lo perdió. Walid, que había otorgado protección a Hazrat Usman (ra) antes, estaba sentado en esa reunión. Era amigo íntimo del padre de Hazrat Usman (ra), que había fallecido. Walid no podía soportar la condición actual de la descendencia de su amigo fallecido.

Sin embargo, de acuerdo con las tradiciones de La Meca, no podía apoyar a Hazrat Usman (ra) en absoluto porque ya no estaba bajo su protección. No podía hacer nada; sin embargo, se dirigió a Hazrat Usman (ra) y dijo con inmenso dolor: ‘¡Oh, hijo de mi hermano! Por Dios, tu ojo podría haberse salvado de tal sufrimiento si estuvieras bajo una protección superior’, es decir, la tutela de Walid, ‘pero renunciaste y has visto este día’.

Usman respondió: ‘Todo lo que ha pasado conmigo, quería que sucediera. Lloras por mi ojo lesionado, pero mi ojo sano también tiembla, angustiado porque lo que ha pasado a mi hermana, por qué no me pasa a mí también.”

Continúa escribiendo:

“Mientras se dirigía a Walid, Hazrat Usman dijo: ‘El ejemplo de Muhammad, el Mensajero de Al-lah (sa), es suficiente y completo para mí. Si él sufre dificultades, entonces, ¿por qué no debería sufrir yo también? El apoyo de Dios es suficiente para mí.’”

Este incidente con respecto a Usman bin Maz’un y Labid bin Rabi’ah, que fue un famoso poeta árabe, también se encuentra registrado en los libros de historia de la siguiente manera:

Labid bin Rabi’ah fue un poeta muy conocido entre los árabes y solía sentarse en las reuniones de los Quraish (como se ha mencionado anteriormente). Hazrat Usman también vino y se sentó con él. Labid leyó en voz alta la primera línea de un pareado,

[árabe]

“¡Tened cuidado! Todo tiene su final, excepto Al-lah”.

Hazrat Usman respondió: “Has dicho la verdad”.

Sobre esto, Labid continuó el resto de la poesía:

(árabe)

“Y sin duda, cada recompensa está sujeta a un fin.”

Hazrat Usman respondió: “Has proferido una mentira”.

La gente miró a Hazrat Usman y le dijo a Labid que repitiera lo que había dicho, lo que Labid hizo. Nuevamente, Hazrat Usman testificó una vez la verdad del primer pareado y dijo del segundo que era incierto, afirmando que las recompensas del paraíso son infinitas. Labid, el poeta, comenzó a decir: “¡Oh gente del Quraish! Vuestras reuniones no siempre fueron así”.

Un hombre ignorante de entre ellos se puso de pie y abofeteó y golpeó a Hazrat Usman en el ojo, lo que hizo que se pusiera azul y se hinchara. Las personas presentes a su alrededor dijeron: “Por Dios, tú estabas bajo una fuerte protección tribal y tu ojo estaba a salvo de una lesión como la que acabas de recibir”.

Usman respondió: “La protección de Al-lah es más fuerte y más honorable, y mi otro ojo está también deseoso de la misma aflicción que ha sufrido el primer ojo. Es obligatorio que adopte el camino del Santo Profeta Muhammad (sa) y de los que han creído junto con él”.

Walid dijo: “¿Qué daño había para ti en mi protección?”

Usman respondió: “Aparte de la protección de Al-lah, no necesito ninguna otra protección”.

Esta fue la condición de fe de estas personas, y este fue el dolor que tuvieron por sus Compañeros, es decir, “si ellos sufren, entonces ¿por qué nosotros debemos permanecer (atrás)?” Ciertamente, la relación que tenían con el Santo Profeta (sa) era de amor. [Usman sintió] que, si ellos sufrían entonces, ¿por qué él debería permanecer seguro? Incluso mirando solamente los ejemplos establecidos por los Compañeros, ellos ya sentían dolor.

Hazrat Musleh Maud (ra) declara:

“Hazrat Usman bin Maz´un (ra) dio esa respuesta porque había escuchado y leído el Sagrado Corán y conocía las enseñanzas del Islam. Por ello, no consideraba que ninguna obra poética tuviera algún valor”. De hecho, más tarde, Labid también aceptó el Islam.

Hazrat Musleh Maud (ra) continúa diciendo:

“Al aceptar el Islam, Labid también adoptó la misma costumbre. Por ejemplo, en una ocasión, Hazrat Umar (ra) envió un mensaje a uno de sus gobernadores pidiéndole que le enviara una obra poética nueva de famosos y respetable poetas. También se lo pidió a Labid, que, por aquel entonces ya se había convertido. A continuación, él escribió unos versos del Sagrado Corán y se los envió”.

Del siguiente relato, se puede palpar el profundo amor y la unión que Hazrat Usman bin Maz´un (ra) tenía por el Santo Profeta (sa). Se narra que, al fallecer, el Santo Profeta (sa) le besó y mientras lo hacía, lágrimas fluían de sus ojos. Cuando Ibrahim, el hijo del Santo Profeta (sa) falleció, el Santo Profeta (sa) permaneció de pie junto a su cuerpo y dijo:

[árabe]

“¡Qué estés en compañía de nuestro virtuoso y querido amigo Usman bin Maz´un (ra)!”

La narración de Hazrat Usman bin Maz´un cuando emigró a Medina se ha escrito del siguiente modo:

Cuando emigraron, Hazrat Usman bin Maz´un, Hazrat Qudama bin Maz´un (ra), Hazrat Abdul-lah bin Maz´un (ra) y Hazrat Saib bin Usman (ra) se quedaron en la casa de Hazrat Abdul-lah bin Salma Ayalani (ra). Según otra narración, todos se alojaron en la casa de Hazrat Hazam bin Wadiya (ra).

Muhammad bin Umar Waqadi relata:

“La familia de Maz´un era gente cuya familia entera, tanto hombres como mujeres se reunían y emigraban y no dejaban a ninguna persona atrás. Hazrat Umme Ala´a (ra) relata que cuando el Santo Profeta (sa) emigró a Medina junto a los otros Muhayyirin, todos los Ansaris deseaban que se quedaran en sus casas. Así, se efectuó el sorteo correspondiente y a Hazrat Usman bin Maz´un (ra) le fue asignado a quedarse en nuestra casa. El Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Usman bin Maz´un (ra) y Hazrat Abu Haizam bin Taihan (ra).

Hazrat Usman bin Maz´un (ra) emigró a Medina y participó también en la Batalla de Badr. De toda la gente que había, Hazrat Usman bin Maz´un (ra) fue el que rezó con mayor entusiasmo, observó el ayuno durante el día y hizo oraciones de madrugada. Se salvaguardó de sus deseos carnales y se alejó de las mujeres. Le pidió permiso al Santo Profeta (sa) para llevar una vida de completa reclusión y también para reprimir sus deseos carnales. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) le prohibió hacerlo. Esto ha sido mencionado en Usdul Ghaba, un libro de historia del Islam.

En una de las narraciones, se cuenta que su mujer fue a visitar a las nobles esposas del Santo Profeta (sa). Al verla en un estado desaliñado con ropas sucias y el cabello despeinado le preguntaron por qué se encontraba así. Le aconsejaron se que pusiera más presentable porque entre la gente de Quraish, no había nadie más rico que su marido. Así que no era cuestión de no poder permitírselo, ya que su marido económicamente era acaudalado. Su mujer respondió a las nobles esposas del Santo Profeta (sa), que se encontraban sentadas juntas, diciendo que Hazrat Usman bin Mazun (ra) no poseía nada; no tenía ninguna riqueza ni deseaba tenerla. Dijo: “Él reza a Al-lah el Todopoderoso durante toda la noche y no me presta atención y ayuna durante el día.”

Cuando el Santo Profeta (sa) entró, sus esposas le informaron sobre su situación. Al escuchar lo que la mujer de Hazrat Usman bin Maz´un había dicho, el Santo Profeta (sa) fué a verle y le dijo: “¿No soy yo un modelo para ti a seguir?”. Hazrat Usman bin Maz´un (ra) respondió: “¡Qué mis padres sean sacrificados por ti! ¿Qué ha ocurrido? ¡Me esfuerzo al máximo para imitar tu ejemplo!” El Santo Profeta (sa) le respondió (sa) “¿ayunas durante el día y rezas toda la noche?” Hazrat Usman bin Mazun (ra) le respondió afirmativamente. Al oír esto, el Santo Profeta (sa) le indicó que no lo hiciera y dijo: “tus ojos tienen derecho sobre tí, tu cuerpo tiene derecho sobre ti; tu familia tiene derecho sobre ti, al igual que tu mujer y tus hijos. Por lo tanto, puedes rezar, pero también es importante dormir”. Uno debe levantarse por la noche para ofrecer las oraciones voluntarias, pero también es importante dormir. Si haces ayunos voluntarios, no los mantengas de forma consecutiva, haz pausas entre ellos”.

Cuando el Santo Profeta (sa) le dijo esto, después de un tiempo, su mujer, volvió a visitar a las nobles esposas del Santo Profeta (sa) y en esa ocasión se había puesto perfume y se había acicalado como una novia. Al preguntarle a qué se debía tanto adorno, ella respondió que ya poseía lo que otras mujeres tenían, es decir, la atención de su marido.

En relación a esto, hay una narración de Hazrat Aisha (ra) en la que se dice que el Santo Profeta Muhammad (sa), llamó a Hazrat Usman bin Maz´un (ra) y le preguntó: “¿te disgusta mi práctica?” Hazrat Usman bin Maz´un (ra) le respondió: “¡Oh Mensajero de Al-lah (sa), ciertamente, no! De hecho, siempre estoy intentando seguir tu ejemplo”. El Santo Profeta (sa) dijo: “yo duermo y también hago las oraciones. Algunos días ayuno y otros no, y yo también me caso con mujeres. ¡Oh Usmán! ¡Teme a Dios! Tu esposa, tiene cierto derecho sobre ti. Al igual que tus invitados y tu alma también. Por lo tanto, cuando ayunes, deja algunos días sin hacerlo y reza, pero duerme también”.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) ha mencionado un relato de Bujari, en el que se narra: “Sa´ad bin Abi Waqaas relata que Hazrat Usman bin Maz´un (ra) solicitó al Santo Profeta (sa) permiso para permanecer apartado de su esposa. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) se lo negó. Si le hubiera otorgado dicho permiso, también estaríamos preparados para aislarnos, es decir, para suprimir por completo todos los deseos y pasiones de este tipo”.

Mencionaré la traducción del Hadiz de Bujari: “Hazrat Sa´ad bin Abi Waqas relata que Hazrat Usman bin Maz´un (ra) pidió permiso para el tabattul [ascetismo]. Sin embargo, el Santo Profeta (sa), se negó a concederle tal permiso”. Este Hadiz es de Sahih Bujari, Kitabun Nikah. También, se relata en este Hadiz: “Si el Santo Profeta (sa) le hubiera concedido el permiso, quizá todos habríamos adoptado el mismo voto”.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) también escribe: “También estaba Usman bin Maz´un (ra) que era de Banu Yumah. Era un hombre extremadamente ascético. Había abandonado la bebida, incluso, en la época de la ignorancia, y deseaba convertirse en un ermitaño después de aceptar el Islam, pero el Santo Profeta (sa), no se lo permitió diciendo: “La reclusión religiosa no está permitida en el Islam”. El Islam requiere que uno debe permanecer en este mundo y participar de las bendiciones que Al-lah el Todopoderoso ha otorgado a todos, sin descuidarlas. Esto es algo que siempre hay que tener en cuenta.

Hazrat Qudama bin Maz´un (ra) relata que Hazrat Umar (ra), se encontró una vez con Hazrat Usman bin Maz´un (ra) mientras ambos viajaban en sus monturas. Se reunieron en Usaya”. Éste es el nombre de un paso de montaña en el camino a Yuhfa, más allá de Zhul Hulaifah y está situado aproximadamente a setenta millas de Medina. Esta es la ubicación que se menciona. Sin embargo, “el camello de Hazrat Umar (ra) se alejó del camello de Hazrat Usman bin Maz’un”. Cuando pasaban cerca, un camello se separó del otro. “El Santo Profeta (sa) marchaba bastante por delante de la caravana. Hazrat Usman bin Maz’un dijo: “¡Oh, Ghalaqal Fitna! Me has hecho daño”. Cuando la caravana se detuvo, Hazrat Umar (ra) se acercó y dijo:” ¡Oh Abu Saib (refiriéndose a Usman bin Maz’un)! ¡Que Al-lah te conceda el perdón! ¿Con qué nombre me llamabas? “(le llamó Ghalaqal Fitna) y respondió: “¡Por Dios! No fui yo el primero que ha empleado este nombre. En realidad, el propio Santo Profeta (sa) fue quien te llamó por este nombre.” En aquel momento el Santo Profeta (sa) viajaba por delante de la caravana, y Hazrat Usman bin Maz’un le dijo a Hazrat Umar que podía preguntárselo si quería. Luego explicó los antecedentes de este hecho diciendo: “En una ocasión, Hazrat Umar (ra) pasó junto a nosotros mientras estábamos sentados en compañía del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) dijo: “Este individuo es Ghalaqal Fitna”, es decir, es “una barrera contra la disensión”. El Santo Profeta (sa) luego indicó que era como una puerta situada entre nosotros y el desacuerdo; y que esta puerta permanecerá cerrada mientras que él permanezca entre nosotros”. Significando que mientras Hazrat Umar (ra) estuviera vivo, no existiría la discordia ni la disidencia dentro del islam. Este hecho queda verificado por los acontecimientos de la historia, ya que las principales revueltas comenzaron después.

Voy a narrar algunas referencias más respecto al incidente en el que Hazrat Usman bin Maz’un llamó a Hazrat Umar “Ghalaqal Fitna”. Hazrat Hudhaifa (ra) relata: “Estábamos sentados con Hazrat Umar (ra) cuando nos preguntó:” ¿Cuál de vosotros recuerda el dicho del Santo Profeta (sa) respecto al tema de la disidencia?” Le respondí que lo recuerdo exactamente de la manera en que el Santo Profeta (sa) nos lo relató. Hazrat Umar (ra) dijo: “Eres audaz al narrar lo que dijo el Santo Profeta (sa)” (es decir, que tenía una gran seguridad en que efectivamente conocía lo que dijo el Santo Profeta (sa)). Le dije: “Un hombre es sometido a pruebas respecto a su familia, riqueza, descendencia y vecinos. Todos estos actúan como pruebas. La oración, la limosna, practicar las virtudes y evitar las maldades, pueden eliminar las dificultades a las que se ve sometida una persona”.

Hazrat Umar respondió: “Esto no es a lo que yo me refería. Las pruebas que están relacionadas con la esposa, la descendencia o la riqueza de una persona pueden ser evitadas a través de la limosna y las virtudes. Me refiero, por el contrario, a esa gran disidencia, cuyas olas se levantarán como olas en el océano”. Habrá un grave desacuerdo que se levantará dentro de la Ummah. Hazrat Huzaifa (ra) dijo: “¡Oh Amir-ul-Muminin! No tienes nada de qué preocuparte. La disidencia a la que se hace referencia no comenzará mientras estés vivo, y, por lo tanto, no tendrás nada que temer ya que tú te eriges en la puerta sellada frente a esa disidencia. “Hazrat Umar (ra) luego preguntó: “¿Esa puerta se abrirá o se romperá?” Respondió que, tal como el Santo Profeta (sa) había mencionado, Hazrat Umar (ra) se convertiría en la barrera entre ellos y la disensión. Hazrat Umar (ra) preguntó si esa puerta se abriría o se rompería. Hazrat Hudhaifa (ra) respondió: “Se romperá”. Es decir, es una puerta que se romperá y, por lo tanto, quedará abierta. Hazrat Umar (ra) luego respondió: “En ese caso, nunca se volverá a cerrar”.

Si se abre una puerta, existe la posibilidad de que se cierre de nuevo; sin embargo, si la puerta se abre y rompe con fuerza, es difícil volverla a cerrar. Hazrat Umar (ra) declaró que esta puerta nunca volvería a cerrarse, y la disensión no haría más que empeorar una vez que dicha puerta se rompiera.

Somos testigos de que la discordia y el desorden dentro de la Ummah musulmana empeoraron después de aquello. Hubo desacuerdo tras desacuerdo, en el tiempo de Hazrat Usman (ra), de Hazrat Ali (ra) y en el período posterior a ambos; e incluso hoy, este desorden es visible. Los musulmanes están sedientos de la sangre de sus Compañeros musulmanes, y se niegan a buscar refugio detrás de la puerta que Al-lah el Todopoderoso ha creado en esta era para erradicar dicha disensión, es decir, el Mesías Prometido (as). Por esta razón, el desorden y la discordia continúan aumentando.

¡Que Al-lah el Todopoderoso nos mantenga fuera del peligro, y haga que nosotros, como áhmadis, podamos permanecer detrás del escudo que Al-lah el Todopoderoso nos otorgó en esta era mediante la figura del Mesías Prometido (as)!

Este fue el suceso relacionado con este asunto. Hazrat Umar (ra) declaró que en esa situación la puerta nunca se cerraría. Las personas sentadas junto a Hazrat Huzaifa, es decir, el que narra el incidente, le preguntaron; “¿Sabía Hazrat Umar lo que sucedería respecto a esta puerta?” Hazrat Huzaifa (ra) respondió: “Sí, él lo sabía, de la misma manera que uno sabe que la noche precede al día”, es decir, era plenamente consciente de ello. Hazrat Umar (ra) sabía que después de él comenzaría la disensión y la discordia.

Hazrat Usman bin Maz’un fue el primero entre los Muhayyirin que falleció en Medina en el año 2 d.H. [después de la Hégira]. Según algunas narraciones, falleció 22 meses después de la Batalla de Badr, y fue la primera persona en ser enterrada en Yanatul Baqi. Hay otros sucesos en relación con su vida, que narraré en el futuro, si Dios quiere.