Reflejando a su Maestro (sa): El llamado del Mesías prometido (as) al Tauhid
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Reflejando a su Maestro (sa): El llamado del Mesías prometido (as) al Tauhid

Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del viernes 10-04-2026

Después de recitar el Tashahud, el Taawuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, el Jalifa V del Mesías (aba) dijo:

Siguiendo los pasos de su Maestro (sa), presentaré algunos incidentes del Mesías Prometido (as) con respecto a sus esfuerzos para el establecimiento del Tauhid [la unicidad de Dios], su ejemplo práctico, su consejo a sus seguidores y la forma en que los educó moralmente.

Hazrat Musleh Maud (ra) afirma que el Mesías Prometido (as) solía decir que el hijo de una persona había fallecido, y uno de sus amigos fue a consolarlo. El hombre gritó con fuerza: “Dios ha sido injusto conmigo”. En otras palabras, pensaba que Dios le había privado de algún derecho que le correspondía.

Al mencionar esta declaración del Mesías Prometido (as), Hazrat Musleh Maud (ra) afirma además que uno debe reflexionar sobre qué derecho tiene un individuo sobre Dios. Siempre me asombra que esas personas que se enorgullecen de sus oraciones, ayuno, Zakat, Hall y su rectitud y pureza, clamen en tiempos de adversidad diciendo que Dios Altísimo ha sido injusto con nosotros. Sin embargo, el poeta indio alcohólico, que ignoraba por completo la religión, en un momento de verdad, la revelación de Dios Altísimo desciende sobre su corazón, a pesar de ser un bebedor habitual, y exclama: “Ya le hemos entregado nuestra vida como le pertenecía a Él. La verdad es que nunca cumplimos con Su derecho.

Por lo tanto, una persona siempre debe tener presente que todas las bendiciones e hijos que hemos recibido se deben exclusivamente a la gracia de Dios Altísimo. Esto exige que permanezcamos siempre sumisos a Él, que manifestemos Su unidad en cada palabra y acción [nuestra] y que nunca permitamos que se desarrolle en nosotros ni el más mínimo rastro de Shirk [asociar copartícipes con Dios]. Nunca debemos asumir que tenemos algún derecho sobre Dios Altísimo. No hemos cumplido ningún derecho al adorar un poco. De hecho, lo hacemos para nuestro propio beneficio.

Así, el poeta al que se refiere dice que Dios Altísimo nos dio la vida y nos creó, y como resultado, vinimos a este mundo. Sin embargo, somos incapaces de cumplir con el derecho que le corresponde a Él de expresarle nuestra gratitud.

Hazrat Musleh Maud (ra) también relata un incidente sobre la reacción del Mesías Prometido (as) ante la muerte de su propio hijo. Dice que amaba profundamente a Mubarak Ahmad (el hijo menor del Mesías Prometido [as]) y que, durante su enfermedad, le cuidó mucho. Debido a esto, incluso el Jalifa I del Mesías (ra) estaba preocupado de que si Mubarak Ahmad falleciera, causaría un inmenso dolor al Mesías Prometido (as).

En los últimos momentos, cuando Hazrat Maulvi Sahib le estaba tomando el pulso, le pidió al Mesías Prometido (as) que le trajera almizcle. Mientras el pulso del niño se desvanecía, la idea de cuánto dolor causaría su muerte al Mesías Prometido (as) le impactó tanto que él, es decir, el Jalifa I del Mesías (ra), se desplomó al suelo ([se desplomó] debido al mero pensamiento de cuánto dolor causaría esto al Mesías Prometido [as]). Sin embargo, cuando el Mesías Prometido (as) supo que Mubarak Ahmad había fallecido, inmediatamente, con suma paciencia, comenzó a escribir cartas a sus amigos [informándoles] que Mubarak Ahmad había fallecido, pero que no debían angustiarse por ello. “Esta era la voluntad de Dios Altísimo, y debemos tener paciencia al respecto”. Después de esto, el Mesías Prometido (as) salió y comenzó a pronunciar un discurso con semblante sonriente, diciendo que la revelación de Dios Altísimo en relación con Mubarak Ahmad se había cumplido. También hay un pareado del Mesías Prometido (as), que es el siguiente:

“El que llama es el más amado.

¡Oh, corazón mío!, sacrifícate por Él”.

De manera similar, al describir el carácter del Mesías Prometido (as), Hazrat Musleh Maud (ra) afirmó en una ocasión:

“He oído decir al Mesías Prometido (as) algo muchas veces. Al mencionar al sultán de Turquía, Abdul Hamid Jan, que había sido depuesto, decía que había algo del sultán Abdul Hamid Jan que le gustaba mucho. Aunque muchas de sus acciones fueron erróneas, él decía que había algo que apreciaba enormemente.

¿Qué era? Cuando surgió la cuestión de la guerra con Grecia, los ministros presentaron numerosas excusas. El sultán Abdul Hamid deseaba que la guerra tuviera lugar, pero los ministros no la deseaban, por lo que presentaron muchas excusas. Finalmente, dijeron que los preparativos para la guerra estaban completos en este y aquel aspecto, pero mencionaron un asunto importante y dijeron que no se habían hecho los arreglos para tal o cual cosa. En otras palabras, afirmaban que todo estaba listo, pero que, debido a cierta deficiencia, sería muy difícil librar la guerra.

Por ejemplo, se podría suponer que dijeron -y quizás eso fue exactamente lo que dijeron- que todas las potencias europeas estaban unidas en su apoyo a Grecia, y que no tenían forma de contrarrestarlo. El Mesías Prometido (as) solía decir que cuando los ministros presentaban sus consejos, mencionaban las dificultades y decían que no se había hecho tal o cual arreglo, el sultán Abdul Hamid respondió: “Hay que dejar al menos algo de espacio para Dios también”.

El Mesías Prometido (as) se complacía enormemente con este comentario del sultán Abdul Hamid y decía que le gustaba mucho esta declaración porque demostraba que había depositado su confianza en Dios.

Al describir un incidente que ilustra el sentido de honor del Mesías Prometido (as) por la unicidad de Dios, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe que Munshi Zafar Ahmad de Kapurthala le relató por escrito:

“El Mesías Prometido (as) sufría de una afección que afectaba su cabeza: experimentaba mareos. Se oyó hablar de un médico que, según se decía, poseía una especial experiencia en el tratamiento de esta afección (era un experto en el tratamiento del mareo). Por lo tanto, le llamaron y le enviaron los gastos de viaje para que pudiera venir desde un lugar lejano.

Cuando examinó al Mesías Prometido (as), dijo: “Le daré alivio en dos días (esto no es nada grave; le curaré en dos días)”.

Al oír esto, el Mesías Prometido (as) entró y escribió una nota a Maulwi Nuruddin Sahib (ra) diciendo: “No deseo recibir ningún tratamiento de este hombre”. ¿Qué pretensión de divinidad está haciendo? Envíale de regreso con los gastos de viaje y veinticinco rupias adicionales”. Por lo tanto, esto fue lo que sucedió.

De manera similar, Mufti Muhammad Sadiq Sahib (ra) escribe, al describir el carácter del Mesías Prometido (as):

“El Mesías Prometido (as) solía decir que Dios ama a aquellos que poseen celo por Su grandeza y honor. Estas personas transitan por un camino muy estrecho, y no todos pueden caminar con ellas. Mientras uno no tenga celo por Dios, no puede alcanzar la verdadera dicha.

Hasta que el corazón de una persona no posea un celo personal por Dios Altísimo, y hasta que no se libere de la contaminación del ego y de los pensamientos de ganancias y beneficios mundanos, ninguna de sus adoraciones o caridades será aceptada (este es un asunto muy importante: hasta que una persona no se libere de la contaminación del ego y de las consideraciones de beneficio mundano, ninguna de sus muestras de adoración o caridad será aceptada). Quien posee celo por Dios supera a los demás de su clase. Esas personas reciben bendiciones de Dios”.

Por lo tanto, para que la oración sea aceptada, también es necesario poseer una convicción perfecta en la unicidad de Dios y una fe verdadera. Primero se debe orar para alcanzar el amor de Dios Altísimo. Quienes escriben que oraron mucho, ofrecieron oraciones voluntarias y dieron caridad, pero sus oraciones no fueron aceptadas, deberían reflexionar sobre este punto, pues esta es la enseñanza del Mesías Prometido (as).

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra), al describir el carácter del Mesías Prometido (as), escribe en un lugar:

“Dios también honró este amor del Mesías Prometido (as) con tal aprecio como corresponde a Su infinita misericordia y Su reconocimiento sin igual.

Así pues, dirigiéndose a él, Dios Altísimo reveló:

[Árabe]

Es decir, puesto que en esta era eres el abanderado de Mi unicidad y estás restableciendo en el mundo el tesoro perdido del Tauhid, por lo tanto, ¡oh Mesías de Muhammad (sa)!, eres tan querido para Mí como Mi unidad y Mi singularidad.

Y puesto que los cristianos, falsamente y mediante una invención, han hecho de su Mesías el hijo literal de Dios, Mi honor me exigió que te amara con el amor que se le debe a un hijo, para que se manifieste al mundo que incluso un discípulo de Muhammad (sa) puede alcanzar la condición de estar entre los hijos de Dios. Y puesto que día y noche estás absorto en el servicio de la fe de Mi amado Muhammad, el Elegido (sa), y estás inmerso en su amor, por lo tanto Te otorgo – en calidad de hijo espiritual de Mi amado – la insignia de Mi amor eterno y Mi compañía perpetua”. Este es el significado de la revelación que recibió el Mesías Prometido (as), la cual acabo de recitar.

En el contexto de su carácter, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe además que el gran propósito de la llegada del Mesías Prometido (as) fue el servicio al islam y el establecimiento del Tauhid (en aquella época, la mayor oposición al verdadero Tauhid provino del cristianismo, e incluso hoy en día en ciertas regiones todavía existe) que, bajo el disfraz del Tauhid, enseña una forma peligrosa de Shirk al declarar, Dios no lo quiera, que Jesús es el hijo de Dios y sentarlo junto al Dios Único.

Por esta razón, el Mesías Prometido (as) se oponía con gran fervor al cristianismo. Además, según el Hadiz, se describía que la tarea principal del Mesías será romper la cruz. Por lo tanto, hizo mucho hincapié en la muerte de Jesús (as), ya que, si se demuestra este único hecho, el cristianismo mismo se derrumba. Porque, una vez aceptada la muerte del Mesías, ni su supuesta divinidad se mantiene, ni sobrevive la doctrina de la Trinidad, ni puede el concepto de la expiación sostenerse sobre sus débiles cimientos.

De hecho, creer en la muerte del Mesías constituye, naturalmente, un primer paso para demostrar la veracidad del propio Mesías Prometido (as). Sin embargo, la verdadera importancia de este asunto -razón por la cual lo destacó tanto- tiene que ver con el “Khandan” del cristianismo moderno. Esta es una palabra en hindi que significa “refutación”. Solía decir:

“¡Que muera el Mesías, pues en su muerte reside la vida del islam!”.

¡Ojalá nuestros otros hermanos musulmanes pudieran entender esto y, al menos, unirse a nosotros en nuestra oposición al cristianismo! Que acepten o rechacen la misión del Mesías Prometido (as) es otra cuestión, pero al menos en este punto deberían estar de acuerdo, ya que aquí queda patente la superioridad del islam.

Las falsas doctrinas del cristianismo y su difusión mundial en aquella época pesaban tanto en el corazón del Mesías Prometido (as) que, en un momento dado, sumido en una profunda angustia y dolor, declaró con intensa pasión:

“No dejo de sentir la inquietud de que se dicte algún fallo definitivo entre los cristianos y nosotros. Mi corazón se desgarra ante la maldad que supone adorar a los muertos, y mi alma está sumida en una gran angustia. ¿Qué mayor dolor puede haber en el corazón que el hecho de que un ser humano indefenso sea convertido en Dios y que un puñado de polvo sea considerado el Señor de todos los mundos? Hace tiempo que habría perecido en este dolor si mi Señor y mi Dios Altísimo no me hubiera consolado con la seguridad de que, al final, la victoria pertenecerá al Tauhid”.

El Mesías Prometido (as) continúa:

“Dios Altísmo sabe -y Él es el mejor testigo de todo- que lo primero y más grande que se me concedió en Su camino fue un corazón puro; es decir, un corazón cuyo verdadero apego no estaba en nadie más que en Dios, el Exaltado

Hubo un tiempo en que era joven, y ahora he envejecido; sin embargo, en ningún momento de mi vida he encontrado un vínculo verdadero con nadie más que con Dios Altísimo. Debido a este amor ardiente, nunca me sentí satisfecho con ninguna religión cuyas creencias fueran contrarias a la grandeza y la unidad de Dios, o que implicaran cualquier forma de falta de respeto hacia Él.

Por eso la religión cristiana nunca me atrajo, pues en cada uno de sus aspectos implica una falta de respeto hacia Dios, el Exaltado: que se declare Dios a un hombre débil, incapaz incluso de ayudarse a sí mismo”.

Hazrat Mufti Fazl-ur-Rahman Sahib Muhallir (ra) cuenta que: “En mi casa nacieron dos hijas, una tras otra (por la gracia de Dios, afirma que aún estaban vivas cuando lo contaba.) Poco después, nació un hijo, pero no podía ni hablar ni oír. El primer niño solía seguir enfermo. Luego nació otro hijo, que era inteligente y estaba sano (el primer niño, como ya se ha mencionado, seguía enfermo y no podía hablar ni oír. Luego nació el segundo niño, que estaba sano).

Sus modales y su aspecto eran tan encantadores que, a pesar de ser muy pequeño, se encargaba de todas las tareas del hogar y, con la más mínima indicación, lo entendía todo (el niño era muy inteligente y extraordinariamente brillante. Por todas estas razones, mi amor por él se hizo muy acrecentó mucho).

El primer niño falleció a los cuatro años (estaba enfermo y falleció a los cuatro años). Cuando el segundo niño, que era muy inteligente, cumplió cuatro años y medio, tuvo una fiebre muy alta. Probé muchos tratamientos, pero no se observó ningún signo de mejoría. Cuando ya habían pasado quince días desde que enfermó, desarrolló “Sarsaam” (es una enfermedad similar a la meningitis, que provoca inflamación de las membranas que recubren el cerebro). Le escribí al Mesías Prometido (as) para pedirle que rezara por él, diciéndole que se trata de mi hijo más querido; por favor, rece para que pueda sobrevivir.

Respondió: “InshaAl’lah, rezaré, pero si Su voluntad divina es absoluta, entonces no se puede evitar” (también escribió esta segunda parte al mismo tiempo.) Al leer esto, me convencí de que el niño no sobreviviría. Así, al cuarto día, su estado se volvió muy crítico, y ese mismo día, el Mesías Prometido (as) estaba a punto de partir para comparecer ante el tribunal en Gurdaspur. Como solía acompañarle al Mesías Prometido (as) en todas esas ocasiones, me ofrecí para ir con él. Cuando salió de la casa, se dirigió primero a mí y me dijo: “¿Cómo está tu hijo?” Le dije: “Huzur, por favor, venga a verlo; la casa está cerca”. “Su estado es muy grave”.

Cuando llegó a la casa y vio al niño, dijo: “Está muy enfermo”. “No vayas hoy a Gurdaspur (no vengas con nosotros)”. A continuación, emprendió el viaje y, al día siguiente, hacia las cuatro de la tarde, el niño falleció.

Al día siguiente, hacia las diez, Su Santidad (as) regresó de Gurdaspur. Cuando oí eso, me acerqué a saludarlo, y llevaba en brazos a mi hija pequeña, que era más pequeña que ese niño. Al verme, me dijo: “Me entristece profundamente la muerte de tu hijo, pero sentí que tu amor por él había llegado al punto de asociar a otros con Dios, y por eso parecía imposible que siguiera con vida. En cualquier caso, recé mucho por tu hijo. Dios te dará a alguien en su lugar, y será alguien que pueda oír y hablar” (lo que significa que podrá oír y hablar, y que gozará de buena salud).

Luego cuenta que, tras esto, nació un hijo llamado Fazal Karim, y después nació (un hijo llamado) Abdul Hafiz. Luego hubo dos abortos espontáneos, y ambos eran niños varones, pero los perdimos. Sin embargo, después nacieron dos niños vivos. Dice que nació otro hijo, luego Abdul’lah, después Abdul Karim y, tras eso, nació Ahmad. Por la gracia de Dios, nacieron cinco hijos en total después de [la pérdida]. Por la gracia de Dios, todos ellos sobrevivieron y disfrutaron de una larga vida.

Así, el Mesías Prometido (as) enseñaba constantemente a sus compañeros la lección de la unicidad de Dios y, al mismo tiempo, rezaba para consolarlos; Dios aceptó sus oraciones e incluso le concedió cinco hijos.

El Mesías Prometido (as) afirma que:

“Dios quiere que, de entre todas las almas que habitan en las distintas partes del mundo -ya sea en Europa o en Asia-, aquellas que posean una naturaleza pura se sientan atraídas hacia Su unidad, y que Sus criaturas puedan unirse en una sola fe”. Este es el propósito de Dios, para el que he sido enviado. Así pues, persigue este objetivo, pero con ternura, buenos modales y oraciones fervientes”.

Además, afirma: “Toda mi satisfacción, y el verdadero propósito de mi llegada, reside en que se establezca en el mundo la unidad de Dios Altísimo y el honor del Santo Profeta (sa)”.

Hazrat Pir Iftijar Ahmad Sahib (ra), al describir su vida, afirma que uno de los colaboradores del Mesías Prometido (as) se llamaba Piran Ditta. Dice: “Todos solíamos llamarlo por ese nombre (Piran Ditta), pero cuando el Mesías Prometido (as) lo llamaba, le decía ‘Piri Ditta’ (no Piran Ditta, sino Piri Ditta), lo que significa ‘dado por Dios'”. Esta es la Unicidad que Dios Altísimo le enseñó mediante revelación, diciendo:

[Árabe]

“Aferraos a la unicidad de Dios, ¡oh hijos de Persia!”.

Por lo tanto, los descendientes del Mesías Prometido (as), todos sus seguidores y toda persona que se comprometa con el juramento de iniciación deben tener presente esta revelación, a fin de alcanzar el éxito continuo y el progreso interior. Al aceptar su compromiso, todos han pasado a formar parte de sus “Abna”, es decir, de entre sus hijos, y se han incorporado a su linaje. Si se aferran firmemente a la unidad de Dios, alcanzarán el honor tanto en la fe como en la vida terrenal; de lo contrario, ni los lazos de sangre les reportarán beneficio alguno, ni tampoco les reportará beneficio alguno el mero hecho de pronunciar el juramento.

Hafiz Muhammad Ibrahim Sahib (ra) cuenta que: “La primera vez que yo, junto con Hakim Abdul Aziz y Hakim Ata Muhammad Sahib, nos presentamos ante la bendita presencia del Mesías Prometido (as), él residía en aquellos días en Gurdaspur. Cuando estaba a punto de salir de la habitación, los tres estábamos junto a la puerta. Hakim Abdul Aziz y yo le dijimos ‘Assalamu Alaikum’ y le dimos la mano, pero el hermano Ata Muhammad Sahib se postró a sus pies. El Mesías Prometido (as) lo levantó por los brazos y dijo: ‘Dios Altísimo me ha enviado en esta época para acabar precisamente con esta práctica de asociarle compañeros. Besar los pies es equiparar a las personas con Dios’. Entonces también le dio la mano”.

Del mismo modo, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) relata que Qazi Muhammad Yusuf Sahib, de Peshawar, le informó por carta:

“Cuando fui por primera vez a Qadian, un hombre presentó a su hijo ante el Mesías Prometido (as) para que le conociera. Cuando el niño se acercó para darle la mano, intentó tocar los pies de Su Santidad en señal de respeto. El Mesías Prometido (as) le impidió hacerlo con sus manos benditas, y vi que se le enrojeció el rostro y comentó con gran pasión: ‘Los profetas vienen al mundo para erradicar la asociación de copartícipes a Dios, y mi tarea consiste también en erradicarla, no en instaurarla’.”

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Me opongo rotundamente a que nadie me haga una foto”.  Aquí también se aclara la cuestión relativa a las fotografías. Muchas personas guardan fotografías, las suyas propias, las del Mesías Prometido (as) y las de sus familiares y seres queridos, de forma inadecuada. Por eso lo menciono.

Afirma:

“Me opongo rotundamente a que nadie me haga una fotografía y se la quede, como hacen los idólatras, o la publique. No he dado ninguna instrucción en ese sentido para que alguien haga eso. Nadie podría estar más en contra de la adoración de ídolos y de imágenes que yo. Sin embargo, me he dado cuenta de que, cuando los europeos quieren leer el libro de alguien, primero desean ver una foto del autor. Esto se debe a que en Europa el conocimiento de la fisonomía está bastante desarrollado, y la mayoría de ellos es capaz de determinar, con solo mirar una fotografía, si el demandante dice la verdad o miente. Esas personas, debido a la distancia de miles de kilómetros, no pueden venir a verme ni mirarme a la cara. Por eso, la gente sensata de esa tierra reflexiona sobre mi estado interior al mirar mi foto. Son muchos los que me han escrito cartas desde Europa y América, y en ellas me han dicho que habían mirado mi foto con atención y que, basándose en el arte de la lectura facial, se veían obligados a admitir que no era la foto de un mentiroso.

Una mujer estadounidense, al ver mi foto (así lo escribió en una carta dirigida al Mesías Prometido [as] tras ver su foto), dijo que era la imagen de Yasu (Jesús); es decir, de “Isa” (as). Es por este motivo, y en este sentido, por lo que he guardado silencio deliberadamente sobre el inicio de esta práctica (por  eso lo permití. Pero si, como consecuencia, se extendiera el culto a los ídolos, estaría categóricamente prohibido).

[Árabe]

“Las acciones se juzgan por las intenciones”. Además, no creo que la prohibición de hacer retratos sea absoluta (el Mesías Prometido [as] no afirma que hacer fotografías sea ilícito). Del Sagrado Corán se deduce que una secta de genios solía pintar retratos para Hazrat Sulaiman (ra). Durante mucho tiempo, los israelitas conservaron retratos de los profetas (los hijos de Israel tenían retratos de los profetas, incluido el del Santo Profeta [sa]).

Además, Gabriel (as) le mostró al Profeta (as) un retrato de Hazrat Aisha (que Al’lah esté complacido con ella) en un paño de seda. Las imágenes de los animales quedan grabadas de forma natural en algunas piedras bajo el agua (en laz zonas montañosas o a causa de los terremotos, las imágenes de los animales que quedan sepultados aparecen como fósiles en la roca).

Además, el aparato (o la cámara) que se utiliza hoy en día para hacer fotografías aún no se había inventado en la época del Profeta (as). Es una herramienta muy útil para diagnosticar algunas enfermedades. No es simplemente una cuestión de una foto (más bien, el Mesías Prometido [as] afirmó que las enfermedades pueden diagnosticarse mediante técnicas de imagen. Hoy en día, esta ciencia ha avanzado aún más. En ese momento, solo se refería a la radiografía). Se ha introducido otro instrumento que permite obtener una imagen de todos los huesos de una persona (la radiografía) para ayudar a diagnosticar enfermedades como el reumatismo y la gota, y determinar la naturaleza de la dolencia. Hoy en día, disponemos de escáneres, resonancias magnéticas y muchas otras tecnologías. El Mesías Prometido (as) se ha referido a la tecnología disponible en su época. Explicó que es un error prohibir por completo el uso de la tecnología de imagen, ya que resulta muy útil. El propósito que justifica su uso debe ser legítimo.

[Árabe]

Está permitido si la intención es sincera; sin embargo, no debe conducir a la idolatría.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo: “Del mismo modo, se han obtenido muchos beneficios científicos gracias a las fotografías. Algunos europeos han publicado en sus libros imágenes de todos los seres vivos conocidos, incluyendo muchos tipos de insectos y todas las variedades de aves y animales, etc., lo que ha contribuido al avance del conocimiento”. Hoy en día, hay varios canales, como National Geographic y otros, que ofrecen información detallada sobre los animales a través de sus imágenes.

No obstante, el Mesías Prometido (as) afirma:

“¿Es concebible, pues, que Dios, quien fomenta la adquisición de conocimiento, prohíba el uso de un instrumento que ayuda a diagnosticar enfermedades difíciles y que ayuda a las personas sensatas a alcanzar la guía? Todas estas son ideas sin sentido que se han generalizado”. Considerar que esas cosas son inadmisibles o ilegales es un error. La intención debe ser sincera.

Continúa:

“¿Por qué los maulawis [clérigos religiosos] de nuestro país no se deshacen, tanto de sus bolsillos como de sus hogares, de todas las monedas, rupias, dos annas, cuatro annas y ocho annas, que llevan la efigie del rey? (¿por qué estos clérigos, por muy extremistas que sean, no se deshacen de las monedas y los billetes en los que aparecen impresas imágenes de reyes? ¿Por qué las llevan en los bolsillos?). ¿Acaso estas monedas no tienen imágenes grabadas? Es una lástima que, al decir cosas sin sentido a la ligera, den a los detractores la oportunidad de burlarse del islam. El islam ha prohibido las actividades superficiales y aquellas que fomentan la idolatría, pero no las que promueven el conocimiento humano, ayudan a diagnosticar enfermedades y acercan a las personas sensatas a la guía.

Sin embargo, a pesar de todo esto, no me gusta en absoluto que los miembros de mi comunidad, salvo en caso de necesidad imperiosa e ineludible, se dediquen a publicar mi foto de forma habitual (a menos que el propósito sea piadoso y no tenga fines comerciales) porque así es como las innovaciones se van implantando poco a poco y acaban derivando en idolatría.

Por lo tanto, exhorto también aquí a mi comunidad a que se abstenga de tales actos en la medida de lo posible. He visto las tarjetas de algunas personas y, en el reverso, he visto mi foto en una esquina. Me opongo rotundamente a esa publicación. No quiero que nadie de mi comunidad sea culpable de tal acto. Una cosa es hacer algo por una causa legítima y útil, y otra muy distinta es actuar como los hindúes, que cuelgan fotos de sus antepasados por todas las paredes. Siempre se ha observado que tales actos insignificantes terminan en idolatría (es decir, conducen a la idolatría) y en graves errores, como los que se han infiltrado entre los hindúes y los cristianos. Espero que cualquiera que acoja mis advertencias con respeto y reverencia, y sea mi verdadero seguidor, se abstenga en lo sucesivo de tales actos; de lo contrario, se considerará que actúa en contra de mis instrucciones y que interfiere en la ley islámica con insolencia”.

Por lo tanto, debemos reflexionar detenidamente sobre cuál es nuestro objetivo al mostrar imágenes. En ningún caso debe dar lugar al Shirk (idolatría): saludar a las imágenes y hacer reverencias ante ellas son acciones que tienen su origen en el politeísmo. Entre los hindúes, se exponen y se adornan con guirnaldas las fotografías de las personas fallecidas.

A veces, incluso entre nuestra propia gente, en algunos lugares se ha convertido en una costumbre que, cuando se hace una foto de grupo de la familia, se coloque junto a ellos un retrato grande y enmarcado de un anciano fallecido, de modo que parezca que ese anciano que ya no está entre nosotros también aparece con ellos en la fotografía. Esas prácticas constituyen formas de Shirk (idolatría), tal y como ha dicho el Mesías Prometido (as), así como innovaciones, y deben evitarse. Según la información que he recibido, hay gente que hace ese tipo de fotos incluso durante las bodas. Si las fotografías se toman con fines lícitos, como por ejemplo para crear recuerdos personales en álbumes, están permitidas. Pero convertirlas en innovaciones y tratarlas con reverencia, saludándolas al despertarse, es un error, tal y como afirmó el Mesías Prometido (as).

Hazrat Sufi Ghulam Muhammad Sahib (ra) cuenta que algunas personas de Estados Unidos e Inglaterra deseaban ver la fotografía de quien afirmaba ser el Mesías Prometido (as). Por ese motivo, se tomó una fotografía del Mesías Prometido (as).

Un árabe llamado Abdul Muhyi imprimió muchas tarjetas con una fotografía del Mesías Prometido (as). Cuando el Mesías Prometido (as) se enteró de que su fotografía se había impreso en postales, se sintió muy molesto y dijo: “Nos hicimos esa fotografía por una necesidad religiosa”. “No aprobamos que nuestra fotografía se convierta en un medio de subsistencia ni en nada que pueda conducir a la idolatría”. Esas tarjetas fueron destruidas a continuación.

Hazrat Maulana Ghulam Rasul Sahib Rayeki (ra) cuenta que, cuando juró lealtad al Mesías Prometido (as), escribió que solía practicar ciertos ejercicios devocionales y que, entre sus antiguos guías espirituales, se enseñaba a los discípulos a mantener la imagen de sus líderes espirituales en su imaginación. Razonó que, si los seguidores de líderes de menor rango contemplan sus imágenes, ¿por qué no iba a contemplar él en su corazón la imagen de su propio guía espiritual, el Mesías Prometido y el Mahdi, y buscar la realización de sus propósitos a través de esa contemplación? La imagen del Mesías Prometido (as) era mucho más bendita, sublime e impactante que la de otros guías espirituales. Pensaba que imaginar a otros líderes espirituales no era lícito; sin embargo, si otros seguían la práctica de imaginarlos, ¿por qué no iba a tener él siempre al Mesías Prometido (as) en su corazón y en su mente?

Le escribió esto al Mesías Prometido (as). Se recibió una respuesta escrita de puño y letra por Hazrat Maulvi Abdul Karim Sahib en nombre del Mesías Prometido (as), en la que se afirmaba que la contemplación de cualquier ser creado no conduce más que al Shirk (Idolatría). Para recordar a Dios, basta con Su nombre. En cuanto a enviar bendiciones, se debe recitar el Durud que lleva el sello de la práctica del Santo Profeta (sa). Al recibir esta carta, abandonó de inmediato la práctica de la contemplación y dejó de realizar sus antiguos ejercicios devocionales.

Hazrat Master Syed Nazir Ahmad Sahib relata:

“El difunto Syed Fazal Shah Sahib, un emigrante de Qadian, me dijo una vez:

‘En una ocasión, alguien le preguntó al Mesías Prometido (as) sobre la alquimia. En respuesta, el Mesías Prometido (as) dijo: “Los alquimistas vagan inquietos en busca de sustento, pero no emplean los medios legítimos que Dios Altísimo ha ordenado para la obtención de provisiones. Los alquimistas carecen de la confianza en Dios (Tawakkul), por lo que abandonan los medios adecuados y permitidos y siguen su propio camino. No comprenden que Dios declara:

[Árabe]:

“Y en el cielo está vuestro sustento y lo que se os ha prometido”.

Consideramos a estas personas desafortunadas como las que más asocian copartícipes con Dios. En Su Santa Palabra, Dios concede al creyente una fórmula de alquimia. Al’lah otorga sustento desde los cielos, como ha prometido. Pero esto se concede únicamente a quienes se inclinan hacia Él”.

Además, dijo: “Dios enseña al creyente una fórmula de alquimia que, cuando se aplica, la persona se convierte en un verdadero alquimista, y Dios mismo satisface todas sus necesidades”.

Así, Dios dice:

[Árabe]

“Y quien teme a Al’lah, Él le abrirá una salida y le proveerá de donde menos lo espera”.

Reflexionad sobre el hecho de que, si a una persona justa se le conceden las bendiciones de todos los mundos, ¿de quién dependerá entonces? (para quien adopta la rectitud, Dios crea los medios y le concede sustento de lugares inimaginables. El Mesías Prometido (as) dice que si a una persona se le dan las provisiones del mundo entero, ¿de quién tendría que depender?). Yo digo que si los alquimistas dedicaran a su Creador el tiempo que desperdician en la alquimia, alcanzarían todos sus anhelos, siempre que se afiancen en la rectitud”.

Respecto a cómo el discurso de la Unidad Divina y el ejemplo personal del Mesías Prometido (as) impactaron a las personas de corazón puro, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) relata la historia de un anciano sincero:

“Mir Abdur Rahman Sahib, un oficial de la Guardia Costera de Baramulla, Cachemira, me escribió:

‘Mi padre era originalmente hanafí, luego se convirtió en Ahl-e-Hadiz. Durante ese período, solía decirle a su amigo, el difunto Maulvi Muhammad Hassan Sahib de Asnur: “Podemos afirmar ser monoteístas firmes, pero es posible que surja otra comunidad que nos declare politeístas”.

Mi padre decía: “Eso fue exactamente lo que pasó, pues creíamos que Jesús (as) había resucitado a los muertos y creado a las aves”. Pero recapacité al escuchar los siguientes versos del Mesías Prometidos (as):

“Solo Él es el verdadero Dios de todas las aves.

¡Bravo por haber llegado a esta conclusión!

¡Oh clérigo, esta es la unidad de Dios!

Decidme con sinceridad, ¿a qué deidad seguís?”.

Entonces recapacité, os dejé a ambos en Srinagar con vuestro tío materno y partí a pie hacia Qadian. Allí tuve la bendición de jurar lealtad”. Fue precisamente ese mensaje el que lo guió.

Hazrat Maulana Ghulam Rasul Rayeki Sahib (ra) relata:

“Fue quizás en 1901, que estuve presente en la bendita compañía del Mesías Prometido (as) cuando pronunció un discurso sobre la unidad de Dios. En él, afirmó:

“Algunas personas, al recibir un favor, dicen JazakAl’lah [que Al’lah te recompense] sin antes decir Alhamdulil’lah [alabado sea Al’lah]. Sin embargo, tras una reflexión más profunda, incluso esta expresión contiene un sutil rastro de asociar copartícipes con Dios. Esto se debe a que la persona que concede un favor, y los medios que utiliza para hacerlo, son creaciones de Dios Altísimo. Por lo tanto, quien recibe un favor primero debe alabar y glorificar a Dios diciendo Alhamdulil’lah, y luego decir YazakAl’lah a la persona”. Desde la perspectiva de la verdadera comprensión de Dios, es esencial ofrecer gratitud primero al Creador de todos los medios y luego decir YazakAl’lah a la persona que sirvió como medio”.

Hazrat Bhai Abdur Rahman Sahib Qadiani escribe en un relato que detalla el último viaje del Mesías Prometido (as) a Lahore:

“Al comenzar el día, los organizadores iniciaron los preparativos para una recepción, y pronto comenzaron a llegar invitados distinguidos y dignatarios. Sin embargo, la salud del Mesías Prometido (as) era delicada y débil (tenía previsto pronunciar un discurso allí), hasta tal punto que no había ninguna expectativa de que pudiera pronunciarlo. Por esta razón, el Mesías Prometido (as) instruyó a Hazrat Maulvi Nuruddin Sahib (ra) que se dirigiera a los invitados y les brindara alimento espiritual.

En consecuencia, a la hora señalada, Maulana Nuruddin Sahib (ra) comenzó su discurso. Pero poco después, esa luna radiante y ese sol resplandeciente (el Mesías Prometido [as] mismo) apareció entre nosotros (es decir, el propio Mesías Prometido [as] vino poco después). Maulana Nuruddin Sahib (ra) dejó de hablar, y entonces, el Mesías Prometido (as) se puso de pie y se dirigió a los asistentes durante aproximadamente 3 horas. A pesar de su estado delicado de salud, incluso le resultaba difícil asistir. Pero vino y pronunció un discurso poderoso, profundo, intelectual y perspicaz ante la congregación. Junto con sus seguidores e incluso aquellos ajenos a su comunidad, todos se conmovieron profundamente, escuchando con suma atención, como hechizados. Disfrutaron tanto de este alimento espiritual que olvidaron cualquier necesidad de alimento físico.

Su discurso fluía de tal manera que era difícil tomar notas, y sus palabras tenían tal poder y majestuosidad que, en la multitudinaria reunión, parecía que todos contenían la respiración. Tan ferviente era su pronunciación que, en la intensidad de su discurso, el Mesías Prometido (as) se acercaba gradualmente a su audiencia. Personalmente observé y tomé nota de que el Mesías Prometido (as) se adelantaba varios pasos de la mesa en repetidas ocasiones (el Mesías Prometido [as] no estaba detrás de la mesa; más bien, la mesa permanecía detrás de él mientras hablaba. Así, durante su discurso, incluso terminaba adelantando unos pasos de la mesa).

Este discurso fue pronunciado en el patio de la residencia del Dr. Syed Muhammad Husain Shah Sahib, como máximo diez días antes del fallecimiento del Mesías Prometido (as). Llegó a ser conocido como “La culminación de la propagación y el argumento decisivo”. Anteriormente, también había mantenido un diálogo con un experto inglés en astronomía en la residencia de Jwalla Kamaluddin Sahib (fue en efecto, un período de intensa actividad misionera). Además de estos compromisos, el Mesías Prometido (as) pronunció muchos otros discursos profundos.

Escribe además:

“Durante este período, una delegación de mujeres hindúes vino a visitar al Mesías Prometido (as), deseando verlo mientras estaba ocupado escribiendo ‘El Mensaje de Paz’ mientras se hospedaba en la casa del Dr. Syed Muhammad Hussain Shah Sahib. Dado que el Mesías Prometido (as) estaba extremadamente ocupado, inicialmente tenía la intención de disculparlas rápidamente. Sin embargo, insistieron con vehemencia y solicitaron algunas palabras de guía.

Hicieron esta petición de tal manera que, a pesar de su apretada agenda, el Mesías Prometido (as) aceptó su petición y les exhortó a creer en la unidad de Dios, prohibió la idolatría y las animó a dirigirse a Dios en oración. Este incidente ocurrió en los últimos dos días de su vida. Aquellas mujeres deseaban quedarse más tiempo y escuchar más de sus benditas palabras, pero debido a sus numerosos compromisos, se vieron obligadas a marcharse a regañadientes.

Asimismo, uno de sus últimos discursos se hizo especialmente conocido por ciertas frases impactantes. Declaró:

“Debéis dejar morir a Jesús, pues en ello reside la vida para el islam”. De igual manera, dejad venir al Mesías Muhammadi en lugar del Jesús mosaico, pues en él reside la gloria del islam.

Tal era su ardiente pasión por establecer la unidad de Dios. A pesar de la enfermedad y las inmensas preocupaciones, no mostró preocupación alguna por su estado personal al transmitir el mensaje del islam y la unidad de Dios.

Por lo tanto, este mismo esfuerzo por propagar el mensaje de la unidad de Dios y hacerlo parte viva de nuestras vidas hoy es el deber de los siervos del Mesías Muhammadi. ¡Que Dios Altísimo nos conceda la capacidad de cumplir esta responsabilidad!

Todos son conscientes del estado del mundo, especialmente de la situación del mundo musulmán. Hay una gran necesidad de oraciones.

Aunque se ha anunciado un alto al fuego, no parece ser duradero. De hecho, ya han comenzado a aparecer grietas en él. El gobierno israelí está intentando, de alguna manera, lanzar un ataque contra el Líbano para provocar a los iraníes y que respondan.

Ahora, incluso algunos líderes europeos han condenado esta acción. Al menos algunos han alzado la voz y demostrado cierto nivel moral. Sin embargo, se limitarán a esto. Este es el alcance de su valentía moral. Ni desean hacer más que esto, ni tienen el valor o la fuerza para hacerlo.

En cualquier caso, debemos seguir orando.

¡Que Dios Altísimo tenga misericordia del mundo musulmán!

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