En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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La excelencia personificada

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, Taawwuz y Surah Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) declaró:

El primero de los Compañeros [del Santo Profeta (sa)] que mencionaré hoy es Hazrat Ubaid Bin Zaid Ansari. Pertenecía a la tribu Banu ‘All-laan. Participó en las Batallas de Badr y Uhud. (Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 448, Ubaid bin Zaidra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Hazrat Muaz bin Rifa’ah relató sobre su padre: “Acompañé al Santo Profeta (sa), montado en un camello muy frágil y débil, junto con mi hermano, mientras íbamos hacia Badr. Ubaid bin Zaid también estaba con nosotros. Llegamos a un lugar llamado Barid, a continuación de Rauhah, y allí nuestro camello se rindió y se sentó” (este incidente ya se mencionó mientras se relataba sobre otro Compañero). Más tarde, dijo: “Cuando nuestro camello se sentó, oramos: ¡Oh Al-lah! Te pedimos que, si nos devuelves a Medina, sacrificaremos este camello. Estando en esta situación, el Santo Profeta (sa) pasaba junto a nosotros y nos preguntó qué nos pasaba a nosotros dos. Le contamos todo el incidente. El Santo Profeta (sa) se quedó con nosotros. Realizó la ablución y mezcló su saliva con el agua sobrante. Luego, siguiendo sus instrucciones, abrimos la boca del camello y él vertió un poco de esa agua en la boca del camello, y un poco más sobre su cuello, sus hombros, su joroba, su espalda y su cola. Entonces el Santo Profeta (sa) suplicó: “¡Oh Al-lah! Haz posible que Raafe y Jalaad viajen en él. El Santo Profeta (sa) se fue y luego nos levantamos para partir. Nos reunimos con el Santo Profeta (sa) en la localidad de Mansaf, mientras nuestro camello iba al principio de la caravana. Cuando el Santo Profeta (sa) nos vio, sonrió. Continuamos el viaje hasta llegar a Badr. Al regresar de Badr, una vez llegados a Musal-la, el camello se sentó de nuevo, después de lo cual mi hermano lo mató y distribuyó su carne, que entregamos como Sadaqah [caridad]”. (Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 2, p. 181, Muaz bin Rifa‘ahra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2002)(Imtaa’ul Asmaa’, Vol. 1, p. 93, Bab Khabrul Eer Alladhi Burika, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1999) (Kitabul Maghazi Li Al-Waaqidi, Vol. 1, p. 39, Badrul Qitaal, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2013)

Hazrat Ubaid bin Zaid también estuvo presente con ellos durante este incidente.

Hazrat Zahir bin Hiraam al-Ashya’i fue otro Compañero que también participó en la Batalla de Badr. Perteneció a la tribu Ashya’a. Acompañó al Santo Profeta (sa) en la batalla de Badr.

Hazrat Anas bin Malik relata: “Entre los que vivían en las aldeas había un hombre llamado Zahir. Solía traer regalos de su aldea para el Santo Profeta (sa). Cuando tenía la intención de regresar, el Santo Profeta (sa) también solía presentarle abundantes provisiones antes de despedirle. El Santo Profeta (sa) solía decir: “Inna zahira zahiran badiatuna wa nahnu haziru”, es decir, “Zahir es nuestro amigo del desierto y nosotros somos sus amigos de la ciudad”.

El Santo Profeta (sa) tenía amor por él. Hazrat Zahir era un hombre de apariencia normal. Una vez, mientras Hazrat Zahir vendía parte de su mercancía en el mercado, el Santo Profeta (sa) se acercó por la espalda y le abrazó. También se menciona en un relato que el Santo Profeta (sa) saliendo desde atrás, le cubrió los ojos con las manos para que Hazrat Zahir no pudiera verle. Sobre esto, preguntó quién era y pidió que no le incordiara.  Sin embargo, cuando se volvió y le vio, reconoció que era el Santo Profeta (sa). [Reconoció al Santo Profeta (sa), porque al darse la vuelta y verle brevemente, se dio cuenta de que era él, el Santo Profeta (sa)]. Al darse cuenta de que era de hecho el Santo Profeta (sa), comenzó a frotar su espalda contra el bendito cuerpo del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) dijo irónicamente: “¿Quién comprará a este esclavo?” Hazrat Zahir dijo: “¡Oh, Profeta de Al-lah (sa)! Usted hará un trato poco rentable. ¿Quién me va a comprar?” Sobre esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “A los ojos de Al-lah, no eres un negocio sin ganancias,” y dijo que era muy preciado a los ojos de Al-lah. Hazrat Musleh-e-Mao’ud (ra) también ha mencionado este incidente en una ocasión, en relación con la compasión del Santo Profeta (sa). De igual manera, Hazrat Musleh-e-Mao’ud (ra) afirma que el Santo Profeta (sa) iba al mercado cuando vio a un compañero pobre y no muy atractivo, que llevaba mercancía en medio del fuerte calor. Llevaba la mercancía y todo su cuerpo estaba cubierto de sudor y polvo. El Santo Profeta (sa) fue silenciosamente detrás de él y de manera similar a cómo los niños colocan sus manos en los ojos de otra persona en secreto, y luego le piden que adivine quién les ha puesto las manos en los ojos, el Santo Profeta (sa) también colocó sus manos tranquilamente sobre sus ojos. Después de sentir sus suaves manos, se dio cuenta de que era el Santo Profeta (sa) y, con un amor extremo, comenzó a frotar su cuerpo lleno de sudor contra la ropa del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) continuó sonriendo y luego dijo: “Tengo un esclavo. ¿Hay alguien que quiera comprarlo?” Sobre esto, el Compañero dijo: “¡Oh Profeta de Al-lah (sa)! ¿Quién en el mundo me compraría?” El Santo Profeta (sa) respondió: “No debes decir esto. Eres extremadamente preciado a los ojos de Al-lah”. (Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 2, p. 98) (Al-Isti‘aab Fi Ma’rifati Al-Sahaba, Vol. 2, p. 509, Zahir bin Al-Haramra, Dar-ul-Jeel, Beirut, 1992) (Al-Shama’il Al-Muhammadiyyah Li Al-Tirmidhi, p.143, Bab Maa Jaa’a Fi Sifati Mazaahi Rasul Allahsa, Ahyaa Al-Turath Al-Arabi, Beirut) (Sair-e-Ruhani, p. 489, Qadian, 2005)

Esas personas tuvieron la fortuna de participar de estas asombrosas expresiones de amor.

El Santo Profeta (sa) declaró en una ocasión:

[árabe]

Es decir, cada persona que vive en la ciudad tiene una relación con alguien del pueblo y la persona del pueblo, con quien la familia del Santo Profeta (sa) tiene una relación, es Zahir bin Haraam. Más tarde emigró a Kufa. (Al-Isti‘aab Fi Ma’rifati Al-Sahaba, Vol. 2, p. 509, Zahir bin Al-Haramra, Dar-ul-Jeel, Beirut, 1992)

El siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat Zaid bin Jattaab. Era el hermano mayor de Hazrat Umar y había aceptado el islam antes que Hazrat Umar. También fue uno de los primeros en emigrar. Participó junto al Santo Profeta (sa) en las batallas de Badr, Uhud, Jandaq [trinchera], y también estuvo presente en Hudaibiah y Bai’at-e-Rizwaan. El Santo Profeta (sa) formó un vínculo de hermandad entre él y Hazrat Maan bin Adi. Ambos compañeros fueron martirizados durante la batalla de Yamama. En el día de Uhud, Hazrat Umar juró por Al-lah y le dijo a Hazrat Zaid (Hazrat Zaid era el hermano mayor de Hazrat Umar) que debía ponerse su armadura. Hazrat Zaid se puso la armadura por unos momentos y se la quitó en el momento de la guerra. Cuando Hazrat Umar le preguntó la razón por la que se quitaba la armadura, Hazrat Zaid respondió: “Yo también deseo el mismo martirio que tú deseas”. Así que ambos abandonaron la armadura.(Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 288, Zaid bin Khattabra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990) (Al-Isti‘aab Fi Ma’rifati Al-Sahaba, Vol. 2, p. 550, Dhikr Zaid bin Khattab, Dar-ul-Jeel, Beirut, 1992)  (Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 289, Zaid bin Khattabra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Hazrat Zaid bin Jattaab relata que con motivo de Hayyat-ul-Wida ‘ [la última peregrinación del Santo Profeta (sa)], el Santo Profeta (sa) dijo: “Debéis cuidar de vuestros esclavos, alimentarlos de lo que coméis y vestirlos con la ropa con la que os vestís. Además, si cometen un error que no queráis perdonar, entonces, ¡oh siervos de Al-lah!, debéis venderlos, pero no castigarlos”.

Cuando los musulmanes estaban algo dispersos y debilitados durante la batalla de Yamama, Hazrat Zaid bin Jattaab recitó una oración en voz alta que decía: “¡Oh Al-lah! Pido disculpas por mis Compañeros que han huido y me mantengo libre e independiente de lo que Musaylimah Kazzab y Muhakam bin Tufail han hecho”. Luego tomó la bandera con firmeza, entró en las filas del enemigo y avanzó, demostrando su excelente habilidad con la espada hasta que fue martirizado. Cuando Hazrat Zaid fue martirizado, Hazrat Umar dijo: “¡Que Al-lah tenga piedad de Zaid! Me superó en dos virtudes, a saber, aceptó el islam antes que yo y también fue martirizado antes que yo”.(Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 288, Zaid bin Khattabra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)(Al-Isaba fi Tamyiz Al- Sahaba, Vol. 4, p. 500, Dhikr Zaid bin Al-Khattab)

En un relato se menciona que Hazrat Umar escuchó a Mutammim bin Nuwayra leer algunos versos poéticos en memoria de su hermano, Malik bin Nuwayra, sobre quien Hazrat Umar dijo: “Si yo pudiera componer buenos versos como tú, también recitaría versos similares en memoria de mi hermano Zaid, como tu has recitado para tu hermano”.

Sobre esto, Mutammim bin Nuwayra dijo: “Si mi hermano hubiera dejado el mundo de la misma manera que lo hizo tu hermano, yo tampoco me lamentaría”. Hazrat Umar respondió: “Hasta hoy, nadie me ha consolado de la misma manera que tú”.(Al-Isti‘aab Fi Ma’rifati Al-Sahaba, Vol. 2, p. 553, Dhikr Zaid bin Khattab, Dar-ul-Jeel, Beirut, 1992)

También se puede encontrar otra narración detallada de este incidente. Hazrat Umar dijo a Mutammim bin Nuwayra: “¡Cómo te apena la muerte de tu hermano!” Señaló uno de sus ojos y dijo: “Este ojo mío perdió su vista debido a mi profundo dolor. Lloré tan profusamente con mi ojo bueno que incluso el ojo defectuoso me ayudó a derramar lágrimas”. Hazrat Umar dijo que su pena era extrema, y que tal vez nadie había expresado tanto dolor por la pérdida de un ser querido.

Hazrat Umar dijo, además: “¡Que Al-lah tenga piedad de Zaid bin Jattaab! Si yo fuese capaz de componer versos, seguro que también hubiera llorado por Zaid mientras llorabas tú por tu hermano”. Hazrat Mutammim dijo: “¡Oh Amir-ul-Mu’minin [Jefe de los creyentes!] Si mi hermano hubiera sido martirizado durante la batalla de Yamama de la misma manera que tu hermano, nunca hubiera llorado por él”. Estas palabras tocaron el corazón de Hazrat Umar y se tranquilizó acerca de su hermano. Hazrat Umar se sintió inmensamente dolido por la pérdida de su hermano. Solía ​​decir que cuando soplaba la brisa de la mañana, podía oler la fragancia de Zaid. (Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 289, Zaid bin Khattabra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Uno de los compañeros de Musaylimah Kazzab, Rayyaal bin ’Unfuwah, fue asesinado por Zaid bin Jattaab. En una narración, Rayyaal bin ‘Unfuwah fue mencionado como Nahaar. Esta fue la persona que inicialmente aceptó el islam y participó en la migración, y también era un Qari [el que recita el Corán según las reglas apropiadas] pero al final se unió a Musaylimah. Por lo tanto, siempre debemos orar para que nuestro fin sea bueno.

Le dijo que yo había oído al Santo Profeta (sa) decir que te había mencionado en una de sus profecías. Esta fue la mayor conspiración para la tribu de Banu Hunaifa.

Hazrat Abu Huraira narra: “Una vez estaba sentado en compañía del Santo Profeta (sa) con una delegación. Rayyaal bin ‘Unfuwah también estaba con nosotros. El Santo Profeta (sa) dijo que había un individuo entre nosotros, cuya muela estaría en un fuego tan alto como la montaña de Uhud. (En otras palabras, estaría en un pozo de fuego) y engañaría a un pueblo; más tarde, solo Rayyaal bin ‘Unfuwah y yo permanecimos vivos y atemorizados por ello, hasta que Rayyaal bin ‘Unfuwah se unió a Musaylimah Kazzab y testificó el cumplimiento de la profecía”. (Al-Isti‘aab Fi Ma’rifati Al-Sahaba, Vol. 2, pp. 551-552, Dhikr Zaid bin Khattab, Dar-ul-Jeel, Beirut)

Rayyaal bin Unfuwah fue asesinado en la batalla de Yamama por Hazrat Zaid bin Jattaab.

Hazrat Zaid bin Jattaab fue martirizado por Abu Maryam Al Hanafi. Después de que Hazrat Abu Maryam hubiese aceptado el islam, Hazrat Umar le preguntó si había martirizado a Zaid. Respondió a Hazrat Umar: “¡Oh Jefe de los creyentes! Al-lah el Todopoderoso otorgó un rango especial a Hazrat Zaid a través de mí, y Al-lah no me destruyó ni me humilló a través de él”. Hazrat Umar le dijo a Hazrat Abu Maryam: “En tu opinión, ¿cuántos de tu pueblo fueron asesinados a manos de los musulmanes en el día de Yamama?” “1.400 o más” – respondió Abu Maryam.

Hazrat Umar dijo: ¡Qué lamentable fue el final de los que fueron asesinados! Abu Maryam dijo: “Todos los elogios pertenecen a Al-lah, porque me permitió sobrevivir en la medida en que fui atraído hacia la religión que Al-lah había elegido para su Profeta y para los musulmanes”. Hazrat Umar estaba muy complacido con esta declaración de Abu Maryam. Más tarde, Abu Maryam se convirtió en el Qazi (juez) de Basora [Irak].(Al-Isti‘aab Fi Ma’rifati Al-Sahaba, Vol. 2, p. 121, Dhikr Zaid bin Khattab, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2002) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, pp. 288-289, Zaid bin Khattabra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Los detalles del siguiente Compañero se relacionan con Hazrat Ubada bin Jashjaash. Waqdi relaciona el nombre de Ubada bin Jashjaash con Abda bin Hasaas, mientras que Ibn Mandah lo relaciona con Ubada bin Jashjaash Anbari. En cualquier caso, era de la tribu Bali. Era el primo paterno y materno de Hazrat Muyazir bin Ziyaad, y aliado a Banu Saalim.(Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 3, p. 53, Ubadara bin KhashKhaash)

Hazrat Ubada bin Jashjaash participó en la batalla de Badr donde capturó a Qais bin Saaib. Hazrat Ubada bin Jashjaash fue martirizado el día de la batalla de Uhud. Fue enterrado junto a Hazrat Nauman bin Maalik y Hazrat Muyazir bin Ziyaad en la misma tumba.(Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 3, p. 157, Ubadara bin Al-KhashKhaash, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2003) (Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 3, p. 513, Ubadaa bin Al-Has-haasr, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2003)

El siguiente Compañero es Hazrat Abdul-lah bin Yad. El nombre de su padre era Yad bin Qais, cuyo nombre patronímico era Abu Wahab y era de Banu Salama, una tribu de los Ansaar. La prima materna era Hazrat Muaz bin Yabal. Hazrat Abdul-lah bin Yad participó en las batallas de Badr y Uhud (Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 430, Abdullah bin Al-Jadra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990) (Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 1, p. 589, Abdullah bin Al-Jadra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2003). En la batalla de Tabuk, el Santo Profeta (sa) dijo a Abu Wahab, el padre de Hazrat Abdul-lah bin Yad:

“Abu Wahab, ¿no te unirás a nosotros para la Batalla este año?” Abu Wahab respondió: “Por favor, discúlpeme, y no me involucre en ningún tipo de desorden. No puedo ir porque (citó una excusa muy extraña para el Santo Profeta (sa)), mi gente sabe cuánto adoro a las mujeres. Si las mujeres de Banu Asfar (en otras palabras, las mujeres romanas / bizantinas) caen ante mis ojos, no podré controlarme”. El Santo Profeta (sa) se volvió y lo excusó. En otras palabras, como ponía excusas, lo mejor era simplemente dejarlo estar y aceptar su negativa. Hazrat Abdul-lah bin Yad se acercó a su padre después de enterarse de esto y dijo: “¿Por qué has rechazado la petición del Santo Profeta (sa)? Juro por Al-lah que tú eres la persona más adinerada entre los Banu Salama en estos momentos, y hoy tienes la oportunidad de participar en la batalla. Pero ni participas en las batallas ni provees a los demás equipación.

Su padre respondió, citando otra excusa para su hijo: “¡Oh hijo mío! ¿Cómo puedo avanzar hacia Banu Asfar en este ambiente caluroso y tan difícil?  Juro por Al-lah aun en Khurba (el hogar del Banu Salama) que no me siento seguro en mi hogar y tengo miedo de ellos’. Tenía mucho miedo de los romanos / bizantinos y era un hombre cobarde. “Así que, ¿cómo puedo proceder a desafiarlos y participar en la batalla?

¡Oh hijo! Juro por Al-lah que soy plenamente consciente de los tiempos de cambio de la fortuna. Sé que las circunstancias pueden transformarse de un día para otro”.  Al escuchar esto de su padre, Hazrat Abdul-lah se volvió serio hacia él y dijo: “Te juro por Al-lah que hay hipocresía en ti. Ciertamente Al-lah el Todopoderoso revelará Sus palabras al Santo Profeta (sa) en el Sagrado Corán para que todos puedan leerlo”. En otras palabras, Al-lah el Todopoderoso pondrá de manifiesto su hipocresía. Al oír esto, el padre de Hazrat Abdul-lah se quitó el zapato y lo arrojó sobre el rostro de Hazrat Abdul-lah. Hazrat Abdul-lah salió de allí y se abstuvo de hablar con su padre (Kitabul Maghazi Li Al-Waaqidi, Vol. 2, p. 381, Ghazwah Tabuk, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2004) (Wafaa Al-Wafaa, Vol. 4, p. 67, Al-Maktabah Al-Haqqaniyyah, Pashawar). Está escrito en Asdul Ghaaba sobre el padre de Hazrat Abdul-lah, Yad bin Qais y su hipocresía que la gente de Hudabiya se unió en la promesa de lealtad con el Santo Profeta (sa), pero, sin embargo, se abstuvo de participar. Se dice que después él se arrepintió y murió en la era del Jalifato de Hazrat Usman (ra). (Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 1, p. 521, Jad bin Qaisra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2003)

El siguiente Compañero es Hazrat Haris bin Aus bin Muaz. Era el sobrino de Hazrat Saad bin Muaz, que era el líder de la tribu Banu Aus. Tomó parte en las batallas de Badr y Uhud. Se dice que, a la edad de 28 años, fue martirizado en la batalla de Uhud.

Sin embargo, otras narraciones nos dicen que no fue martirizado en la batalla de Uhud. Hazrat Aisha (ra) relata: “En la batalla de Uhud, siguiendo a la gente, escuché el sonido de pasos detrás de mí y cuando me volví a mirar, vi a Hazrat Saad bin Muaz junto con su sobrino Haris bin Aus, sosteniendo su escudo”. Esta narración establece el hecho de que todavía estaba vivo después de Uhud.(Usdul Ghaba Fi Marifati Al-Sahaba, Vol. 1, p. 589, Harith bin Aus bin Muazra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2003) (Musnad Ahmad bin Hanbal, Vol. 8, p. 256, Hadith Aishara, Alam Al- Kutub, Beirut, 1998)

Se dice con respecto a Hazrat Haris que estuvo entre los que mataron a Ka’b bin Ashraf. Durante el ataque su pie fue herido y comenzó a sangrar. Los Compañeros lo levantaron y lo llevaron al Santo Profeta (sa). Ka’b bin Ashraf fue una de las personas que formó parte de los líderes de Medina y se unió al tratado con el Santo Profeta (sa). Sin embargo, más tarde trató de propagar el desorden y la lucha y, por lo tanto, el Santo Profeta (sa) dictó su pena de muerte. De todos modos, los detalles se encuentran en Sharah Umdah Alqaari con respecto a la herida en el pie. Se informa que cuando Muhammad bin Muslimah, junto con sus compañeros, atacaron a Ka’b bin Ashraf y lo mataron, la punta de su espada golpeó a Hazrat Haris bin Aus y lo hirió. Sus compañeros le levantaron, le llevaron a toda prisa a Medina, ante el Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) colocó su saliva en la herida de Hazrat Haris bin Aus, y a partir de ese momento dejó de sentir dolor. (Sahih Bukhari, Kitab Al-Tafsir, Kitabul Maghazi, Bab Qatlu Ka‘b bin Ashraf, Hadith 4037) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra Li-ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 334, Wa ibn Akhihimaa Al-Harith bin Ausra, Dar-ul-Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)(Umdatul Qari,Vol. 17, p. 179, Kitabul Maghazi, Bab Qatlu Ka‘b bin Ashraf, Darul Kutub Al-Ilmiyyah, Beirut, 2001)

Mencioné antes brevemente los detalles del incidente por el que Ka’b bin Ashraf fue asesinado. Ahora voy a presentar más detalles que Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) ha escrito, aunque algunos de ellos pueden repetirse:

“Aunque Ka’b era de religión judía, en realidad no era de descendencia judía, sino que era árabe. Su padre, Ashraf, era un hombre muy inteligente y astuto de los Banu Nibhan, que vinieron a Medina, desarrollaron relaciones con Banu Naḍir y se convirtieron en sus confederados. En última instancia, logró ganar tal poder e influencia que Abu Rafi ‘bin Abil-Ḥuqaiq, jefe de los Banu Nazir, le dio a su hija en matrimonio. Fue esta hija la que dio a luz a Ka’b, que creció hasta alcanzar un estatus aún mayor que el de su padre. Asumió tal capacidad hasta el punto de que todos los judíos de Arabia comenzaron a aceptarlo como su jefe. Además de ser un hombre de buena complexión física y atractivo, Ka’b también fue un poeta elocuente y un hombre muy rico. A través de generosos desembolsos, siempre mantenía a los académicos y otras personalidades influyentes de la nación bajo su propio control. Sin embargo, desde el punto de vista ético, era un hombre con una moral extremadamente enferma, y un maestro en el arte de los planes secretos y conspiraciones.

Cuando el Santo Profeta (sa) emigró a Medina junto con otros judíos, Ka’b bin Ashraf también participó en el tratado (Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib ha dado una descripción larga, por lo que solo mencionaré brevemente algunas partes de ella) que el Santo Profeta (sa) había redactado entre los judíos en relación con la amistad mutua, la paz y la seguridad, y la defensa colectiva. Sin embargo, en el fondo, el fuego de la maldad y la enemistad comenzaron a arder en el corazón de Ka’b (participó en el tratado, pero en su corazón permaneció la hipocresía, la enemistad y la maldad, por lo que el fuego ardía en su corazón) y comenzó a oponerse al islam y al Fundador del islam a través de planes secretos y conspiraciones. Está registrado que todos los años Ka’b daba una gran suma de caridad a los eruditos judíos y líderes religiosos. Sin embargo, después de la migración del Santo Profeta (sa), cuando la gente vino a cobrar sus subsidios anuales, en el transcurso de la discusión, comenzó a mencionar al Santo Profeta (sa) y preguntarles su opinión sobre la veracidad del Santo Profeta (sa) a la luz de las escrituras religiosas. Respondieron que aparentemente parecía como si fuera el mismo Profeta que les había sido prometido. Ka’b (que albergaba enemistad y malas intenciones) se disgustó mucho con esta respuesta y les despidió, refiriéndose a ellos de forma insultante, y no les dio su caridad habitual. Cuando los eruditos judíos perdieron el medio de comer, después de un tiempo, regresaron a Ka’b y dijeron que habían malinterpretado los signos, y que ahora habían descubierto que, en realidad, Muhammad (sa) no era el Profeta que se les había prometido. Esta respuesta sirvió al propósito de Ka’b, y satisfecho con ella, les restableció su estipendio. En cualquier caso, (Hazrat Mirza Bashir Ahmad ha escrito correctamente) esto fue meramente una oposición religiosa, y, aunque fue expresada de forma desagradable, no fue en absoluto censurable, como tampoco Ka’b pudo ser amonestado simplemente por este motivo. Sin embargo, después de esto, la oposición de Ka’b se volvió más peligrosa, y en última instancia, después de la Batalla de Badr, comenzó a comportarse de forma extremadamente malvada y sediciosa, creando situaciones muy peligrosas para los musulmanes. En realidad, antes de la Batalla de Badr, Ka’b pensaba que este celo religioso era temporal, y que gradualmente, todas estas personas acabarían dispersándose por su cuenta y volviendo a su religión ancestral. Sin embargo, con ocasión de Badr, cuando a los musulmanes se les concedió una victoria extraordinaria, y la mayoría de los los jefes de los Quraish fueron asesinados, entendió que esta nueva religión no moriría por sí misma. Por lo tanto, después de Badr, resolvió dedicar todos sus esfuerzos a abolir y eliminar completamente el islam. La primera expresión de su sincero rencor y celos fue cuando la noticia de la victoria de Badr llegó a Medina. Al oír esta noticia, al principio, Ka’b dijo que creía que era falsa porque era imposible que Muhammad (sa) saliera victorioso sobre el gran ejército de los Quraish, y llevara a tan reconocidos jefes de Meca a ser mezclados con el polvo; si esta noticia era cierta, entonces la muerte era mejor que la vida. Cuando se confirmó esta noticia y se aseguró a Ka’b que la victoria en Badr había otorgado al islam una fuerza tal que iba más allá de sus más salvajes sueños, fue vencido por la ira y la rabia. Cuando los musulmanes regresaron después de la victoria en Badr, se preparó inmediatamente para el viaje y se dirigió a Meca, y al llegar allí, y debido al poder de su discurso persuasivo y su lenguaje poético, avivó el fuego que se había encendido en los corazones de los Quraish. Provocó en sus corazones una sed insaciable de sangre musulmana, y sentimientos de venganza y enemistad. Luego, cuando sus emociones ya se encendieron enormemente como resultado de la provocación, Ka’b los llevó al patio de la Ka’bah y entregándoles las cortinas de la Ka’bah, les hizo jurar que no descansarían hasta que el islam y el Fundador del islam fueran borrados de la faz de la tierra”. Además, escribe: “Después de crear esta atmósfera ardiente en Meca, esta persona se dirigió a las otras tribus de Arabia, y viajando de tribu a tribu, incitó a la gente contra los musulmanes. Luego regresó a Medina y escribió Tashbib, aludiendo a las mujeres musulmanas de una manera muy sucia y obscena en sus poemas provocativos. Al hacerlo, no evitó mencionar a las mujeres de la casa del Santo Profeta (sa) en sus pareados amorosos, y luego estos pareados fueron ampliamente difundidos por todo el país. Finalmente, tramó una conspiración para asesinar al Santo Profeta (sa). Invitó al Santo Profeta (sa) a su residencia con la excusa de un banquete, y con algunos jóvenes judíos, planeó el asesinato del Santo Profeta (sa). Sin embargo, por la Gracia de Al-lah, la información se supo con antelación y su plan no tuvo éxito. A la luz del tratado que había sido resuelto entre los habitantes de Medina a su llegada, el Santo Profeta (sa) fue el jefe ejecutivo y jefe comandante del Estado democrático de Medina. Así, cuando el estado de las cosas se intensificó de tal medida, y los cargos de infracción del tratado, rebelión, incitación a la guerra, sedición, uso de lenguaje grosero y conspiración para asesinar al Santo Profeta (sa) se establecieron, se emitió el veredicto de que Ka’b bin Ashraf sería ejecutado debido a sus acciones. El Santo Profeta (sa), por lo tanto, instruyó a algunos de sus Compañeros para que lo ejecutaran. Sin embargo, debido a la sedición de Ka’b, la atmósfera de Medina en ese momento era tal que, si se hubiera hecho un anuncio formal antes de la ejecución, existía la posibilidad de que la guerra civil estallara en Medina, y no se sabía cuánta masacre y carnicería habría seguido como resultado. El Santo Profeta (sa) estaba dispuesto a ofrecer cualquier sacrificio posible y razonable para prevenir la violencia y matanza indiscriminada. Por lo tanto, ordenó que Ka’b no se ejecutara públicamente; más bien, algunas personas debían buscar discretamente una oportunidad y ponerle fin. El Santo Profeta (sa) asignó este deber a un compañero fiel llamado Muhammad bin Maslamah (ra), y enfatizó que cualquier estrategia que se ideara, debía ser ejecutada con el consejo de Saad bin Muaz (ra), el jefe de la tribu Aus. Muhammad bin Maslamah (ra) dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah! Para matarlo en silencio, tendremos que buscar algo”, lo que significaba que sería necesaria alguna excusa, etc., por la cual Ka’b fuera sacado de su residencia y ser ejecutado. El Santo Profeta (sa) permaneció en silencio y luego dijo: “Bien, entonces”. Como tal, con la aceptación de Saad bin Muaz (ra), Muhammad bin Maslamah (ra) tomó a Abu Na’ilah (ra) y otros dos o tres Compañeros y llegaron a la residencia de Ka’b. Ellos llamaron a Ka’b para que saliera de su vivienda y dijeron: “Nuestro jefe (es decir, Muḥammad (sa)) exige la caridad de nosotros, mientras estamos en circunstancias difíciles. ¿Serías tan amable de darnos un préstamo?” Al escuchar esto, Ka’b saltó de alegría y dijo: “¡Por Al-lah! Esto no es nada – no está lejos el día en el que os volveréis contrarios a él y lo abandonaréis”. Muhammad Bin Maslamah (ra) respondió: “En cualquier caso, ya hemos aceptado a Muhammad (sa), y ahora estamos esperando para ver el resultado final de este movimiento, pero dinos si nos otorgas o no el préstamo”. “¡Por supuesto! – dijo Ka’b – “Pero se os pedirá depositar alguna garantía”. Muhammad bin Maslamah (ra) preguntó: “¿qué necesitas?” Esta persona malvada respondió: “dejad a vuestras mujeres como garantía.”

Al escuchar que ellos deberían de dejar a sus mujeres con un hombre como él, se enfureció. Él, es decir, Ka’b respondió: ´De acuerdo, entonces dejad a vuestros hijos´. Muhammad bin Maslamah (ra) respondió: ´Esto tampoco es posible, no podemos aguantar el reproche de toda Arabia. Aunque si eres lo suficientemente generoso, estamos dispuestos a dejar nuestras armas contigo como garantía´. Kab estuvo de acuerdo, y Muhammad bin Maslamah (ra) y sus compañeros se marcharon con la promesa de regresar por la noche. Al anochecer, este grupo llegó con sus armas a la residencia de Ka’b, ya que ahora podían llevar las armas consigo libremente. Cuando llevaron a Ka’b fuera de su casa, le detuvieron y le mataron. Durante la pelea, Zaid, quien ya ha sido mencionado anteriormente, fue herido con la espada de uno de sus compañeros. “Después de la muerte de Kab, Muhammad bin Maslamah (que Dios esté contento con él) y sus compañeros se fueron de allí rápidamente, se presentaron ante el Santo Profeta (sa), y le comunicaron la noticia de su  ejecución.

Cuando se dio a conocer la noticia de la ejecución de Ka’b, un temor recorrió la ciudad, y los judíos se enfurecieron profundamente. Al día siguiente por la mañana, una delegación judía se presentó ante el Santo Profeta (sa) y se quejó de que su líder, Ka’b bin Ashraf, había sido asesinado de tal y tal manera. El Santo Profeta (sa) escuchó los comentarios.” Él, ni lo negó ni dijo que no sabía nada sobre el incidente, pero sí dijo: “¿Sois conscientes también de los crímenes de los que Ka´b es culpable?” Después, el Santo Profeta (sa) brevemente les recordó todas las maldades por las que Ka’ab era culpable, por ejemplo, infracciones del tratado, incitación a la guerra, sedición, uso de lenguaje soez y conspiración de asesinatos, etc. Al saber esto, la gente se asustó y no dijo nada más.” Fue después de esto que sus enfados disminuyeron y entendieron que ese era el castigo apropiado para la realidad del asunto. Después de esto, el Santo Profeta (sa), dijo: “Al menos, de ahora en adelante haréis bien por vivir en paz y armonía, y no sembraréis la semilla de la enemistad, de la violencia y del desorden”. Con la aprobación de los judíos, se redactó un nuevo tratado, y los judíos prometieron, una vez más, vivir con los musulmanes en paz y armonía, y abstenerse de la violencia y el desorden. Este tratado se le encomendó a Hazrat Ali (que Dios esté contento con él).  Además, después de esto, no se registra en ninguna parte de la historia que los judíos mencionen la ejecución de Ka´b bin Ashraf y acusen a los musulmanes de esto, ya que en sus corazones sabían que Ka´b recibió su justo castigo.”

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib escribe que los historiadores de Occidente alegan que el Santo Profeta (sa) ordenó la ejecución de Kab bin Ashraf injustamente. Hazrat Mirza Bashir Ahmad, negando esta alegación, escribe que no fue una decisión errónea “ya que Ka´b bin Ashraf entró en un acuerdo formal de paz y seguridad con el Santo Profeta (sa). Conspirar en contra de los musulmanes estaba fuera de la discusión, especialmente cuando él había aceptado apoyar a los musulmanes frente a los enemigos extranjeros, y mantener relaciones amigables con los musulmanes. En virtud de este tratado, él también aceptó que el Santo Profeta (sa) sería el jefe ejecutivo del estado democrático que se había establecido en Medina, y que el veredicto del Santo Profeta (sa) sería jurídicamente vinculante en todas las disputas, etc.”

Hazrat Mirza Bashir Ahmad escribe también: “Por lo tanto, la evidencia histórica prueba que, dentro de este tratado, los judíos presentarían sus casos al Santo Profeta (sa) y él les daría su veredicto…. En estas circunstancias, Ka´b, ignorando todos los tratados y acuerdos, traicionó a todos los musulmanes, e incluso al mismo gobierno de la época. Él plantó en Medina la semilla de la violencia y el desorden; trató de prender la llama de la guerra en el país e incitó peligrosamente a las tribus de Arabia en contra de los musulmanes; él compuso versos provocativos sobre las mujeres musulmanas, mientras componía Tashbib; y conspiró para asesinar al Santo Profeta (sa). Además, los musulmanes ya estaban rodeados de problemas por los cuatro costados cuando esto fue planeado.”

En tales circunstancias, el crimen cometido por Ka’b, o más apropiadamente, la lista de crímenes cometidos por Ka´b, justificaban el uso de una medida punitiva, y es por esta razón que esta acción se tomó en su contra.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib escribe: “Incluso hoy, en países ‘civilizados’, cuando un criminal es culpable por crímenes de rebelión, infracción de tratados, incitación de guerra e intento de asesinato, ¿no se le administra a la persona la pena de muerte?” ¿Cómo puede alguien entonces hacer esta alegación?

La segunda pregunta está relacionada con el método de ejecución, y por qué fue asesinado discretamente en la noche. Hazrat Mirza Bashir Ahmad (que Dios esté contento con él), escribe sobre esto:

“Respecto a este tema, debe recordarse que en aquel tiempo en Arabia no había ningún poder de gobierno formal, (aunque tuvieran un líder electo). Más bien, cada individuo y cada tribu era libre e independiente.

Ellos acudirían al Santo Profeta (sa) para aquellas decisiones que se tuvieran que tomar en conjunto para todos, pero también eran libres de tomar sus propias decisiones entre sus tribus.

En este estado, ¿qué tribunal de justicia existía en el que se pudiera presentar un caso en contra de Ka´b y tener un juicio formal para su ejecución? ¿Debería de haberse presentado una queja a los judíos, de quienes él era el líder, aquellos quienes habían traicionado a los musulmanes y creaban desorden día tras día?”

Por lo tanto, para tomar una decisión, era imposible acudir a los judíos.

“¿Debería de haberse buscado justicia en las tribus de Sulaim y Ghatafan, quienes habían planeado lanzar, desde los últimos meses, repentinos ataques a Medina, tres o cuatro veces cada noche?” Estas también eran sus tribus y, por lo tanto, no era posible buscar ningún tipo de justicia en ellos.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad (que Dios esté contento con él) escribe, además:

“Reflexionad sobre el estado de Arabia en esa época, y después, contemplad qué otra alternativa disponible tenían los musulmanes como autodefensa, cuando una persona era culpable de provocar, incitar guerras, mal comportamiento e intento de asesinato, y por ello, el hecho de permanecer vivo supusiera una amenaza para su propia seguridad y para la seguridad del país, excepto su ejecución en cuanto se presentara la oportunidad. Es mucho más beneficioso para un hombre malvado y violento ser ejecutado, que, por el contrario, poner en peligro las vidas de muchos ciudadanos pacíficos y arruinar la paz del país.”

Dios el Todopoderoso también declara que expandir la maldad y el desorden es mucho peor que matar.

Después, a luz del tratado que tuvo lugar entre musulmanes y judíos después de la migración, el Santo Profeta (sa) no tenía la capacidad de un ciudadano ordinario. Al contrario, él se convirtió en el director ejecutivo del estado democrático, que fue establecido en Medina. Al Santo Profeta (sa) se le otorgó la autoridad de dictar cualquier veredicto que creyera apropiado con respecto a todas las disputas y asuntos políticos. Por lo tanto, si el Santo Profeta (sa), por el interés de la paz nacional, declaró que Ka´b, debido a su mal comportamiento, era digno de morir, es completamente inútil presentar una acusación en contra después de que hayan pasado 1300 años, porque los judíos mismos encontraron que el castigo de Ka´b era razonable a luz de sus crímenes y guardaron silencio sin plantear objeciones.(Hazrat Mirza Bashir AhmadraSirat Khatam-un-Nabiyyin, pp. 467-473)

Este era el estado de Ka´b y fue en referencia a esto por lo que Hazrat Zaid fue mencionado, ya que él era parte del grupo que fue enviado para matarlo.

También, todas aquellas alegaciones en contra del Santo Profeta (sa) o en contra del islam como religión opresora, son infundadas. De hecho, Ka´b fue sujeto a castigo, y el Santo Profeta (sa), en capacidad de líder del estado, emitió este castigo.

Terminaré el sermón de hoy con estas narraciones.

Deseo que Dios el Todopoderoso proteja siempre al islam de todas las tácticas malvadas. El estado actual de los musulmanes hoy es que, en vez de extraer lecciones de su historia, están inmersos en tales maldades, y de hecho, se han convertido en la causa de la existencia de estos males tanto en los gobiernos musulmanes como en otros gobiernos.

Deseo que Dios el Todopoderoso proteja al islam de estos males y nos haga capaces de aceptar a aquél que ha sido enviado por Dios el Todopoderoso como guía en esta época y para el resurgimiento del islam.