Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)

Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

SERMÓN DEL VIERNES, 3 DE JUNIO DE 2022.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Surah Al-Fatihah,

Hazrat Mirza Masrur Ahmad, Jalifatul Masih V (atba), presentó lo siguiente:

Recientemente se estaban narrando relatos de la vida de Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) y, en particular, se han mencionado las batallas que se lucharon inmediatamente después de la muerte del Santo Profeta Muhammad (sa) contra los hipócritas y oponentes [del Islam]; y, concretamente, se había hecho mención de la batalla librada por Hazrat Jalid bin Walid (ra) contra Musailimah Kazzab, así como la valentía de los abanderados de entre los diversos contingentes musulmanes. Pues bien, tal y como se ha relatado, la bandera de los “Ansar” (varones musulmanes residentes de Medina y mayores de 40 años) estaba en manos de Hazrat Zabit bin Qais (ra) y la de los “Muhayirin” (los musulmanes que emigraron de La Meca a Medina) estaba en manos de Hazrat Zaid bin Jattab (ra), quien les dijo: “¡Oh gente, manteneos decididos! ¡Atacad al enemigo y avanzad!”. Y luego añadió: “¡Por ​​Al’lah! No hablaré hasta que Al’lah los derrote, o hasta que me encuentre con Al’lah [es decir hasta el momento de su fallecimiento] y presente mi caso ante Él”. Al final, Hazrat Zaid bin Jattab (ra) también fue martirizado y sobre él se dice que era el hermanastro de Hazrat Umar bin Jattab (ra) y fue una de las primeras personas en aceptar el Islam. Participó en la Batalla de Badr y en los combates posteriores. Después de que el Santo Profeta (sa) emigrara a Medina, estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Zaid (ra) y Maan bin Adi Ansari (ra). Ambos fueron martirizados durante la Batalla de Yamamah.

Cuando Hazrat Jalid bin Walid (ra) organizó el ejército en la Batalla de Yamamah, nombró a Hazrat Zaid bin Jattab (ra) líder de uno de los contingentes y también fue quien sostuvo la bandera de los “Muhayirin” durante esa batalla. En este sentido, avanzó con la bandera en la mano y luchó con gran valentía hasta que fue martirizado, y la bandera cayó al suelo. Entonces, Salim, el esclavo liberado de Abu Huzaifah (ra), la recogió. En esta batalla, Hazrat Zaid (ra) mató a Rayyaal bin Unfuwah, quien era un colaborador cercano de Musailimah y un valiente jinete. Por su parte, la persona que martirizó a Hazrat Zaid (ra) se llamaba Maryam Hanafi, quien más tarde se hizo musulmán y, en una ocasión, cuando Hazrat Umar (ra) le recordó que había martirizado a su hermano, proclamó: “¡Oh Amir-ul-Muminin [Líder de los Fieles]! Dios Altísimo honró a Zaid (ra) a través de mis manos y no permitió que sus manos me deshonraran. En otras palabras, fue elevado al estatus del martirio. Sin embargo, si yo hubiera sido asesinado por él en esa ocasión, habría muerto en la desgracia. Además, ahora se me ha permitido aceptar el Islam”.

El hijo de Hazrat Umar bin Jattab (ra), Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) también participó en la Batalla de Yamamah y al regresar a Medina, Hazrat Umar (ra) le transmitió, entristecido por el martirio de su hermano: “Puesto que tu tío, Zaid, ha sido martirizado, ¿por qué regresaste y por qué no te has escondido de mí?”. Asimismo, cuando la noticia de la muerte de Hazrat Zaid (ra) llegó a Hazrat Umar (ra), este exclamó: “Zaid me ha superado en dos actos virtuosos”. En verdad, ya se ha mencionado anteriormente que [Hazrat Umar (ra) dijo que] él había aceptado el Islam y fue martirizado antes que él.

Por otra parte, cuando Hazrat Jalid bin Walid (ra) mató a Malik bin Nuwairah, su hermano, Mutammim bin Nuwairah, recitó varios poemas sobre la muerte de su hermano Malik. Amaba a su hermano con locura y con frecuencia lloraba y recitaba versos pareados sobre su fallecimiento. En una ocasión se encontró con Hazrat Umar (ra) y recitó algunos versos sobre la muerte de su hermano. Ante esto, Hazrat Umar (ra) declaró: “Si supiera cómo componer pareados, también habría recitado algunos sobre la muerte de mi hermano, Zaid, tal como lo has hecho tú [sobre tu hermano]”.

Al escuchar esto, Mutammim afirmó: “Si mi hermano hubiera muerto de la misma manera que murió el tuyo (o sea, alcanzando el martirio), nunca me habría afligido por la muerte de mi hermano”. Entonces, Hazrat Umar (ra) respondió: “Nadie ha expresado hasta ahora sus condolencias por mi hermano de la forma tan bella que tú lo has hecho [por el tuyo]”. Es más, Hazrat Umar (ra) solía decir que cada vez que soplaba una suave brisa, refrescaba la memoria de su hermano. En cualquier caso, se hacía mención a la batalla.

Musailimah Kazzab seguía firme en su oposición y era la figura central de los incrédulos en dicha batalla. No obstante, al evaluar la situación, Hazrat Jalid bin Walid (ra) sintió que la lucha solo terminaría cuando mataran a Musailimah, porque si alguien de los Banu Hanifah era asesinado, no tendría ningún efecto sobre ellos (es decir, los compañeros de Musailimah). Por lo tanto, Hazrat Jalid bin Walid (ra) se adelantó convocándolos para una batalla individual con cada uno y mencionando su eslogan. Por su parte, el eslogan musulmán era: “¡Ya Muhammada!”. Entretanto, cualquiera que se adelantaba para combatir era asesinado por Hazrat Jalid bin Walid (ra) y los musulmanes lucharon con gran celo. Hazrat Jalid bin Walid (ra) llamó a Musailimah para un combate cara a cara, y él aceptó. Luego Hazrat Jalid bin Walid(ra) aceptó algunas peticiones de acuerdo con sus deseos [o sea, provenientes de Musailimah]. Después Hazrat Jalid bin Walid (ra) lanzó su ataque, pero él y sus compañeros huyeron. Entonces, Hazrat Jalid bin Walid (ra) hizo la siguiente petición a la gente: “Permaneced vigilantes y no mostrad ninguna negligencia. Avanzad y no dejéis escapar a ninguno de ellos”. Acto seguido, los musulmanes cargaron contra ellos.

La máxima paciencia y resiliencia mostrada por los Compañeros (ra) en esta lucha no tiene equivalente, pues continuaron cargando contra el enemigo hasta que Dios les concedió la victoria y los incrédulos huyeron. Sin embargo, los musulmanes los perseguían y siguieron matándolos, golpeándoles el cuello con sus espadas, hasta que fueron obligados a refugiarse en una finca. Por su parte, Muhakkim bin Tufail, un jefe de los Banu Hanifah, dijo a la gente mientras corría: “¡Oh pueblo, entrad en este huerto!”. El mismo era un terreno muy extenso que estaba rodeado de muros. Presto, Muhakkim bin Tufail comenzó a enfrentarse a los musulmanes que perseguían a los Banu Hanifah. En realidad, esta finca estaba cerca del campo de batalla y pertenecía a Musailimah y era conocida como “Hadiqat ar-Rahman”, al igual que Musailimah era conocido como “Rahman al-Yamamah”. Sin embargo, como resultado de la muerte de una gran cantidad de enemigos en ese mismo terreno, era conocido además como “Hadiqat al-Maut”, es decir, “el huerto de la muerte”.

Musailimah también entró en esa parcela junto con sus compañeros. Entonces, Hazrat Abd al-Rahman bin Abi Bakr (ra) vio que Muhakkim, uno de los jefes de los Banu Hanifah, pronunciaba un discurso, y le disparó una flecha y lo mató. En ese momento, los Banu Hanifah cerraron las puertas del huerto y los musulmanes lo rodearon por todos lados. Buscaron entrar de alguna manera en la finca, pero era como una fortaleza y, a pesar de su búsqueda, los musulmanes no pudieron encontrar ninguna forma de entrar. Por eso, Hazrat Bara bin Malik (ra) –hermano de Hazrat Anas bin Malik (ra), quien había participado junto al Profeta (sa) en las Batallas de Uhud y la Zanja, y que era muy valiente– proclamó: “¡Oh musulmanes, solo hay una manera de entrar: debéis levantarme y lanzarme al otro lado del huerto! Entraré y abriré la puerta”. De todas formas, los musulmanes no querían que un Compañero (ra) tan estimado arriesgara su vida en medio de miles de enemigos, por lo que se negaron a hacerlo; aunque Hazrat Bara bin Malik (ra) insistió y exclamó: “¡Por Al’lah, debéis lanzarme al huerto por encima del muro!”. Al final, al ver que no tenían otra opción, los musulmanes lo ayudaron a escalar el muro de la parcela; y cuando estaba ya subido a la pared, Hazrat Bara bin Malik (sa) vio la gran cantidad de enemigos que había y se detuvo por un momento. Pero luego, mientras recitaba el nombre de Al’lah, saltó hacia la puerta de la finca y, mientras luchaba y mataba a los oponentes que aparecían en su camino, se dirigió hacia la puerta. Finalmente, logró llegar a ella y la abrió. Por su parte, los musulmanes estaban pendientes de la apertura de la puerta y, tan pronto como se abrió, entraron y comenzaron a matar al enemigo. Los Banu Hanifah intentaron huir, pero no pudieron salir del huerto y el resultado fue que los musulmanes mataron a miles de hombres.

Según una narración, no fue solo Bara bin Malik (ra), sino que otros musulmanes también saltaron el muro y se dirigieron a la puerta. Entretanto, mientras los musulmanes luchaban contra los apóstatas, lograron llegar hasta Musailimah Kazzab, quien  para protegerse permanecía quieto en una abertura en la pared. Parecía un camello color ceniza que quería escalar la pared y había perdido el sentido debido a la rabia. En ese momento, Wahshi bin Harb (ra), quien había martirizado a Hazrat Hamzah (ra) en la Batalla de Uhud, se dirigió hacia Musailimah y sostenía la misma lanza que usó para martirizar a Hazrat Hamzah (ra), y la arrojó hacia Musailimah, lo golpeó y lo atravesó con ella. De inmediato, Hazrat Abu Duyanah Simaak bin Jarshah (ra) fue a toda prisa hacia él y lo golpeó con su espada, dejándolo sin vida en el suelo. Ante esto, una mujer del interior del fuerte gritó: “El líder más apuesto ha sido asesinado por un esclavo de tez oscura”.

Respecto a quién mató a Musailimah y lo envió al infierno, Balazuri afirma:

“Los Banu Aamir dicen que uno de los miembros de su tribu, Jiddash bin Bashir, lo mató; aunque según otra narración, Abdul’lah bin Zaid, de la rama Jazraj de la tribu Ansar, fue quien lo asesinó. Algunas otras [narraciones] afirman que fue Abu Duyanah quien lo mató. Por su parte, Muawiyah bin Sufian (ra) decía que él había matado a Musailimah. Incluso según otras narraciones, existe la posibilidad de que todos ellos hubieran tenido algo que ver con su muerte, ya que algunos libros, en los que se incluyen ‘At-Tabari’, afirman que Musailimah fue asesinado conjuntamente por un [Compañero] Ansari (ra) y Wahshi (ra)”. 

 El propio Wahshi bin Harb (ra) ha narrado el asesinato de Musailimah con sus propias palabras y de la siguiente manera:

“Después de martirizar a Hazrat Hamzah (ra), cuando la gente regresó [a La Meca], yo también regresé con ellos y me quedé allí.  Luego, una vez que el Santo Profeta Muhammad (sa) conquistó La Meca y el Islam se extendió por ella, emigré a Ṭaif. La gente envió emisarios al Santo Profeta (sa) y me dijeron que él no rechazaba a los emisarios”.

Wahshi (ra) continúa diciendo:

“Entonces, me uní a estos emisarios y fui a ver al Profeta (sa). Tan pronto como el Mensajero de Al’lah (sa) me vio, me preguntó: ‘¿Eres Wahshi?’; y yo respondí afirmativamente. Luego, el Mensajero de Dios (sa) manifestó: ‘Siéntate y cuéntame los detalles de cómo mataste a Hamzah’; y le informé de todos los detalles. Cuando terminé de narrar lo que ocurrió, el Santo Profeta Muhammad (sa) preguntó: ‘¿Es posible que no te pongas enfrente de mí?’.”

A continuación, Wahshi (ra) dice:

“Después de esto, me fui de allí. Más tarde, cuando el Santo Profeta (sa) falleció y Musailimah Kazzab, comenzó una rebelión, me dije a mí mismo que ciertamente me dirigiría hacia Musailimah y lo mataría, para así poder expiar el asesinato de Hazrat Hamzah (ra) que llevé a cabo”.

No obstante, Wahshi (ra) dice que partió para la batalla y ocurrieron ciertos hechos que narra de la siguiente manera:

“Vi a un hombre parado en la hendidura del muro y su tez se parecía a la de un camello color trigo, y su cabello estaba despeinado y desordenado. Lo ataqué con mi lanza golpeándolo en el pecho de una manera que atravesó su cuerpo entre los hombros”.

Y sigue relatando:

“Al instante, alguien de entre los Ansar saltó y golpeó su cabeza con su espada”.

El narrador, Suleman bin Yassar, escuchó de Hazrat Abudul’lah bin Umar (ra) que cuando mataron a Musailimah, una joven, que estaba parada en lo alto del techo, gritó: “Amir Muminin (o sea, Musailimah) ha sido asesinado por un esclavo negro”.

Esta es una narración de Bujari.

Wahshi (ra) prosigue su relato:

“Al’lah sabe mejor quién de nosotros dos mató a Musailimah [es decir, entre el Compañero Ansari y Hazrat Wahshi (ra)]. Sin embargo, si fui yo, entonces sería el que había matado a la persona más excelente después del Profeta (sa), o sea, Hazrat Hamzah (ra); y también fui el que mató a la persona más miserable [es decir, Musailimah]”. 

 Ahora bien, con respecto al hadiz de Sahih Bujari en la que se menciona que el Santo Profeta Muhammad (sa) preguntó a Wahshi (ra) si era posible que no viniera delante de él, Hazrat Syed Zain-ul-Abidin Waliul’lah Shah Sahib ha escrito que la transformación que tuvo lugar en Wahshi (ra) refleja su sinceridad, puesto que su deseo era expiar de algún modo su error [por matar en el pasado a Hazrat Hamzah (ra)] y en la feroz Batalla de Yamamah pudo cumplir este deseo suyo y lo consiguió.

Shah Sahib escribe además que:

“Estas palabras del Santo Profeta (sa): ‘¿es posible que no te presentes ante mí?’, son palabras que reflejan la elevada moral del Mensajero de Al’lah (sa), ya que el Profeta (sa) expresó su deseo de que, si era posible, no viniera delante de él; [pues la verdad es que] esto no fue dicho de manera fuerte o dura, sino más bien como una petición y en un tono de humildad. De estas palabras se desprende el amor y el respeto que el Santo Profeta (sa) sentía por Hazrat Hamzah (ra). En este sentido, una persona que solo quiere buscar retribución podría haber reconfortado su corazón al buscar venganza, pero el Santo Profeta Muhammad (sa) lo perdonó y solo deseó que no se presentara ante él para que no le doliera el corazón al recordar cómo Hazrat Hamzah (ra) fue brutalmente martirizado”.

Respecto a los detalles de la Batalla de Yamamah se han mencionado también en otro lugar y la valentía y el coraje de los musulmanes se ha recogido como sigue:

Ambos ejércitos se enzarzaron en una feroz batalla y muchas personas de cada bando murieron o resultaron heridas. Malik bin Aus fue el primero de los musulmanes en ser martirizado [en este combate] y muchos de los “Huffaz” del Sagrado Corán (los que lo habían memorizado por completo) de entre los musulmanes fueron martirizados. Así pues, el ejército musulmán y el de Musailimah se enfrentaron en una feroz batalla y ambos entraron en las filas del otro; además, cada vez que los musulmanes se retiraban, el enemigo se adelantaba para alcanzar a Muyaa (ra). Por su parte, Salim (ra), el esclavo liberado de Abu Huzaifah (ra), cavó una fosa que le llegaba casi hasta la rodilla y sostenía la bandera de los “Muhayirin”; y Hazrat Zabit (ra) también cavó una fosa similar para sí mismo. Ambos colocaron sus respectivas banderas a su lado y todos los demás se dispersaron en varias direcciones. En otras palabras, cavaron una fosa y luego se colocaron en ella y se ataron los estandartes. Salim (ra) y Zabit (ra) se mantuvieron firmes con sus banderas hasta que ambos fueron martirizados. Finalmente, la cabeza de Hazrat Abu Huzaifah (ra) yacía a los pies de Salim (ra) y la de Salim (ra) a los pies de Hazrat Abu Huzaifah (ra). Es más, cuando Salim (ra) fue martirizado, durante un breve tiempo su estandarte permaneció allí y entonces Yazid bin Qais (ra), que era un Compañero que participó en la Batalla de Badr, se adelantó y tomó la bandera y también cayó mártir. Entonces, Hakam bin Said bin Aas se apoderó de ella y pasó todo el día luchando mientras protegía el estandarte, pero al final también fue martirizado.

Wahshi (ra) afirma que se produjo una batalla extremadamente feroz y que en tres ocasiones los musulmanes perdieron terreno, aunque una cuarta vez volvieron a atacar y se mantuvieron firmes incluso ante los ataques de las espadas. Aparte, afirma que las espadas de los musulmanes y de los Banu Hanifah chocaron entre sí y pudo ver cómo salían chispas de ellas, y se oía un sonido como el de una campana viniendo de las mismas. Dios Altísimo concedió Su ayuda a los musulmanes y los Banu Hanifah fueron finalmente derrotados, y Al’lah mató a Musailimah. Es más, Wahshi (ra) menciona que ese día utilizó su espada con gran efecto y que la misma estaba cubierta de sangre hasta la empuñadura.

Por otro lado, Hazrat Ibn Umar (ra) relata que vio a Hazrat Ammar bin Yasir (ra) subiendo a una montaña y que gritaba: “¡Oh musulmanes! ¿Estás huyendo del Paraíso? ¡Soy Ammar bin Yasir! ¡Venid hacia mí!“. Por cierto, el narrador afirma que vio que le habían cortado la oreja y la tenía colgando.

Otra persona, Abu Jaizima Nayyari, menciona: “Cuando los musulmanes se dispersaron durante la Batalla de Yamamah, me acerqué a un lado y pude ver a Hazrat Abu Duyana”. Pues bien, su nombre real era Simaak bin Jarshah y era conocido por el título de Abu Duyana (ra). Se trata del famoso Compañero que participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa). Además, con motivo de la Batalla de Uhud, el Profeta (sa) tomó una espada y declaró: “¿Quién hará justicia a esta espada?”; y fue el propio Abu Duyana (ra) quien dijo: “Yo le haré justicia”. Posteriormente, el Mensajero de Dios (sa) le concedió la espada. No obstante, en otras narraciones se cuenta que [Abu Duyana (ra)] preguntó: “¿Cómo puede alguien hacer justicia a esta espada?”. Sobre lo cual el Santo Profeta Muhammad (sa) exclamó: “No matéis a un Compañero musulmán y tampoco huyáis de un incrédulo”. Entonces, como era su costumbre, Hazrat Abu Duyana (ra) se ató una tira de tela roja alrededor de la cabeza y luego caminó con orgullo y se colocó en el centro de las filas del ejército. Respecto a esto, el Santo Profeta (sa) declaró: “Aunque Al’lah se disgusta con quien camina de esa manera, no hay problema si se hace en tales ocasiones”. Entonces luchó con gran valentía y mató a muchos incrédulos, y sufrió muchas heridas mientras protegía al Mensajero (sa), aunque no huyó del campo de batalla.

En cualquier caso, estaba mencionando la Batalla de Yamamah y el incidente que acabo de relatar ocurrió durante la vida del Profeta (sa). Pues bien, durante dicha batalla se menciona que un grupo de entre los Banu Hanifah atacó a Abu Duyana (ra), que luchaba con su espada delante de él, a su derecha y a su izquierda; luego golpeó a una persona y la derribó al suelo. No dijo nada en ese momento y finalmente ese grupo se retiró y volvió, y los musulmanes pudieron acercarse a él. Los Banu Hanifah sufrieron la derrota y huyeron hacia el huerto, y los musulmanes fueron tras ellos y no les dejaron otra opción que refugiarse en aquel terreno. Pero cuando los Banu Hanifah cerraron las puertas de la finca, Hazrat Abu Duyana (ra) pidió que lo pusieran en un escudo y lo lanzaran por encima para poder entrar y abrir las puertas de la finca. Así, los musulmanes hicieron justo eso y él entró en la parcela y les dijo: “Huir de nosotros no puede salvaros”. A continuación, luchó intensamente contra ellos y finalmente abrieron las puertas. El narrador afirma que cuando entraron en dicho terreno, él ya había sido martirizado. Sin embargo, según otra narración, Bara bin Malik (ra) fue quien fue arrojado dentro de la parcela, aunque la narración anterior sobre Bara bin Malik (ra) parece ser la más correcta. Por último, decir que hay algunos detalles más de este incidente que “InshAl’lah” (si Dios quiere) narraré en el futuro.

En este momento, me gustaría pedir oraciones por Pakistán. Rezad especialmente por los áhmadis que viven allí. La situación general en Pakistán se deteriora lentamente y en tales circunstancias suelen dirigir su atención hacia los áhmadis. La enemistad y la hostilidad va en aumento. Ni siquiera han dejado de profanar tumbas antiguas. Esta gente es extremadamente inmoral y de naturaleza malvada. ¡Que Dios Altísimo les haga rendir cuentas! Pedid también por los áhmadis que viven en Argelia, ya que se enfrentan a muchas dificultades y rezad también por los áhmadis de Afganistán. ¡Que Al’lah derrame Su Gracia y Sus bendiciones sobre todos ellos!

Ahora mencionaré a algunos miembros fallecidos y también dirigiré sus oraciones fúnebres [in absentia] después de la oración del viernes:

La primera mención es la del respetado Naseem Mahdi Sahib, que era un misionero de la Comunidad e hijo del respetado Maulana Ahmad Khan Naseem Sahib. Ha fallecido recientemente a la edad de 69 años:

¡En verdad a Al’lah pertenecemos y hacia Él será el retorno!

Por la gracia de Dios era “musi” (integrante del sistema “Al-Wasiyat”). Se casó dos veces. Su primera esposa falleció y le sobrevive su segunda mujer; y además dos hijos y una hija de la primera esposa, y dos hijos y una hija de la segunda. Se graduó en Yamia Ahmadía Rabwah en 1976 y tuvo la oportunidad de servir como “Islah-o Irshad Muqami”,(departamento local de predicación). Luego, en 1983, fue enviado como misionero a Suiza y tuvo la oportunidad de servir allí; y en 1984 fue nombrado “Naib Wakil-ul-Tabshir” (ayudante adjunto para el departamento de misioneros a nivel global) y durante unos meses también ejerció de “Wakil-ul-Tabshir” en funciones. En diciembre de 1984, vino a Londres y tuvo la oportunidad de servir como secretario privado [de Jalifatul Masih IV (rh)] aquí mismo. Tras unos meses en Londres, fue destinado a Canadá en 1985; y desde esa fecha hasta 2008, tuvo la oportunidad de servir como misionero y más tarde como misionero en jefe y Amir de la Yamat en Canadá. De 2009 a 2016 sirvió como misionero jefe en Estados Unidos. Posteriormente, cayó enfermo y fue destinado de nuevo a Suiza, pero escribió que los médicos le habían aconsejado que, debido a su salud, no podía asumir ningún trabajo pesado, por lo que solicitó un permiso de baja por tiempo indefinido. Así que le escribí que, en base a su estado de salud y el consejo de los médicos, debía cuidarse y, una vez recuperado, debía informarnos de ello, e “InshAl’lah” se volverían a utilizar sus servicios; pero su estado siguió empeorando.

Como he mencionado, fue a Canadá en 1985 y en 1986 se compraron 24 acres de tierra para la casa de la misión Baitul Islam, que luego se convirtió en una zona residencial. Por cierto, muchos áhmadis se establecieron en Canadá durante el tiempo que estuvo allí, en el que les ayudó mucho, y bastante gente está muy agradecida por su amabilidad. También, hizo informatizar los sistemas de “chanda” (donativos financieros) y el “tallnid” (el censo de los miembros de la Comunidad y sus familias). Además, se construyeron dos grandes mezquitas en Toronto y Calgary, y se crearon centros [de oración] en otras comunidades de Canadá. Creo que quizá la mezquita de Vancouver también se construyó durante su época. En cualquier caso, ciertamente se construyeron dos grandes mezquitas [durante su estancia allí]. En 2003, durante su mandato, se estableció la Yamia Ahmadía de Canadá (la universidad que prepara a los misioneros) por la gracia de Dios Altísimo. Asimismo, desempeñó un papel fundamental en la creación de la estación de la MTA de Norteamérica. ¡Que Dios Altísimo acepte todos sus servicios!

Su esposa, Amatul Naseer Sahiba, escribe:

“En los 26 años de nuestro matrimonio, vi que Naseem Mahdi Sahib nos apoyó en todos los momentos de pena y dolor. Era un marido muy cariñoso y respetuoso, un padre amable y un hermano devoto. Se preocupaba mucho por la humanidad y era servicial y obediente con el Jalifato. Tenía una fe total en Al’lah y era un individuo piadoso”.

Su mujer narra además:

“Sirvió desinteresadamente a muchas personas y atendió a todos de forma cariñosa. No soportaba oír nada en contra de la Yamat, ni nadie hubiera tenido el valor de decir tales cosas en su presencia. También era extremadamente hospitalario y siempre prestaba especial atención a la recitación del ‘Durud Sharif’ [invocar las bendiciones sobre el Santo Profeta Muhammad (sa)]”. Y añade: “Cuando fuimos a la ‘Umrah’ (a visitar los lugares sagrados de La Meca) le pregunté por qué había rezado y respondió diciendo que solo había recitado el ‘Durud Sharif’.”

Su hija Sadia Mahdi Sahiba dice:

“Mi padre era muy devoto de la oración y siempre que le pedía por plegarias, me aconsejaba que recitara el ‘Durud Sharif’. Es más, en cualquier asunto en el que yo le pedía oraciones, siempre me llamaba la atención para que recitara el ‘Durud Sharif’. Un día, le pregunté por qué aconsejaba recitar el ‘Durud Sharif’ para cada tema y me respondió diciendo que debía recitar el ‘Durud Sharif’ y me explicó que es la oración más grande, ya que si esta oración es aceptada, entonces todas las demás oraciones serán también aceptadas”.

Luego, Ismat Sharif Sahiba relata:

“Mahdi Sahib era mi cuñado. He estado muy cerca de él durante 22 años; era extremadamente amable y cariñoso y recibía a todo el mundo con gran amor. Tenía una conexión muy profunda con el Jalifa de la época”.

Por su parte, su hermana menciona que:

“Cuando estaba sirviendo como misionero en Suiza, una mujer de allí que había aceptado el Ahmadíat fue a Rabwah con motivo del Yalsa Salana y vino a nuestra casa en Rabwah diciendo que quería visitar a la madre de Naseem Mahdi Sahib, ya que deseaba conocer a la madre de un hijo que era tan inteligente que, en tan poco tiempo, obtuvo el dominio de varios idiomas; que permanece comprometido con el ‘tabligh’ (la predicación) sin ninguna aprehensión y es capaz de hablar con fluidez sobre cualquier tema”.

Su nuera dice:

“Siempre nos enseñó la importancia del ‘Durud Sharif’ y a utilizarlo para apoyar nuestras oraciones. En una ocasión, explicó que estaba haciendo cola en el aeropuerto cuando se dio cuenta de que su pasaporte había caducado. Inmediatamente comenzó a recitar el ‘Durud Sharif’ y permaneció de pie en la fila. La persona que estaba en el mostrador ni siquiera comprobó su pasaporte y le dejó pasar”.

Su yerno escribe:

“Cuando me casé me trató con mucho amor y amabilidad. Después de la oración de ‘fayr’ [oración obligatoria de antes del amanecer], él mismo me preparaba el té, se sentaba conmigo y me relataba algún suceso o versículo del Santo Corán y me explicaba su comentario. Esta era la forma sutil en la que nos formaba”.

Su hija, Nawal Mahdi Sahiba, narra:

“Siempre observé que prestaba gran atención al Sagrado Corán y que era un ferviente amante del mismo; y además nos decía que estudiáramos el Corán atentamente y tratásemos de entender su significado, con el fin de poder ver las manifestaciones del poder de Dios Altísimo y empezar a disfrutar de la lectura del mismo”. Y continúa diciendo: “Ofrecía regularmente el ‘tahayud’ [oraciones voluntarias antes de mucho antes del amanecer], pasando mucho tiempo de pie, inclinándose y postrándose en la oración y ofrecía sus plegarias con gran fervor y pasión. Por otro lado, impartía clases sobre el Sagrado Corán durante el bendito mes de Ramadán y preparaba estas lecciones con gran esfuerzo (muchos otros también han escrito sobre esto); e incluso explicaba el significado de las palabras difíciles del Santo Corán y presentaba otras palabras similares para que la gente pudiera entenderlo fácilmente”.

Lal Khan Sahib, el Amir actual de la Comunidad de Canadá cuenta que:

“Desde 1987 trabajé con el anterior Amir y misionero en jefe de Canadá durante mucho tiempo. Al’lah le otorgó muchas cualidades que utilizó para servir a la Yamat. Dios Altísimo le permitió establecer y mantener amistades y utilizar estos contactos en beneficio de la Comunidad. A través de las relaciones personales con diferentes sectores de la sociedad canadiense, les hizo llegar el mensaje de la Yamat”.

“MashAl’lah” (gracias a Dios) realmente poseía esta brillante cualidad y fue capaz de construir fuertes lazos, y otros honraron esta relación también. Por ello, tras su fallecimiento, muchos no-áhmadis ofrecieron sus condolencias.

Lal Khan Sahib añade:

“Al’lah le permitió llevar a cabo la responsabilidad de ayudar y guiar a la gente, y a las familias que llegaban de Pakistán y de otros países”. Y continúa: “Su relación con los miembros del ‘Mayilis-e-Amila’ (Consejo Nacional Consultivo) era de amistad’. Yo tuve la oportunidad de servir bajo su liderazgo durante unos 20 años y en todo este tiempo nunca me hizo sentir que era su subordinado por ser él el Amir [presidente nacional de la Comunidad]. Por el contrario, me trató como a un amigo”.

Por su parte, el Dr. Aslam Daud Sahib:

“En 2009, Naseem Mahdi Sahib fue galardonado con la medalla de la Orden de Ontario, la más alta distinción de la provincia que se puede conceder a cualquier ciudadano, que reconoce la excelencia y el servicio sobresaliente en cualquier ámbito. Yo, cuando fue destinado a América, me encontré con él en una ocasión en la Convención Anual. Fue entonces cuando me aconsejó diciendo que ahora estaba en una posición en la que debía servir a la gente tanto como pudiera y que siempre que un miembro de la Yamat viniera hacia él, debía ayudarlo y nunca rechazarlo. En definitiva, que debía hacer todo lo posible por ellos. Además, dijo que a veces la gente no habla de forma adecuada, pero aun así debería intentar ayudarles de manera sigilosa. Es más, siempre le vi ayudar a los necesitados y lo hacía de forma muy discreta para que ellos nunca sintieran ningún tipo de vergüenza”.

Shakoor Sahib, que es misionero, menciona lo siguiente:

“Un consejo que se me quedó grabado fue que durante mis primeros años en Yamia, cuando estaba en el tercer año, fui a la mezquita a rezar ‘asr’ [la oración obligatoria de la sobremesa] con zapatillas. Me dijo que los consagrados debían salir de casa preparados para cualquier circunstancia, de modo que si recibían alguna orden, pudieran ponerse en marcha para su cumplimiento de inmediato y que no debería tener que decir primero que tiene que volver a casa para prepararse. Hay que estar siempre preparado física y mentalmente”.

Frasat Umar Sahib, un misionero de Estados Unidos, ha escrito que:

“Durante mi entrevista para Yamia, Mahdi Sahib me preguntó que si me enviaran a África como misionero y me encontrara con la oposición de la gente local, ‘¿a quién contactaría primero: a mi madre o a Jalifatul Masih?’. Después de pensarlo un poco, respondí diciendo que a Jalifatul Masih. Ante esto, Mahdi Sahib decidió que recomendaría mi admisión solo en base a esta respuesta, ya que esa era la correcta”.

El coronel Dildar Sahib, secretario de la casa misional, narra:

“Un aspecto destacado de Naseem Mahdi Sahib fue su obediencia hacia los Jalifas. Entre sus logros está la creación de ‘Peace Village’. La forma en que esto se llevó a cabo es que en ese momento el Yalsa Salana [Convención Anual] solía celebrarse en el campo adyacente a la Mezquita Baitul Islam. En aquella época, la propietaria de los terrenos rústicos vecinos se quejaba todos los años porque le molestaba el ruido de la Convención y no soportaba el olor de la comida del ‘Langar’ [la cocina pública que inauguró el Mesías Prometido (as)]. No obstante, al cabo de un tiempo, cuando el gobierno aplicó las nuevas leyes de urbanismo para que ese terreno rural se convirtiera en urbanístico, Naseem Mahdi Sahib empezó a preocuparse porque, hasta entonces, solo era una propietaria la que les causaba problemas. Ahora, habría muchos propietarios y el asunto se volvería más dificultoso ya que muchas personas ocuparían las nuevas viviendas. Por ello, con ocasión del día de ‘Eid’, propuso a los miembros de la Comunidad un plan para que todas las nuevas viviendas fueran compradas por áhmadis. Así, los miembros de la Yamat respondieron a esta llamada y, por la gracia de Al-lah, como resultado de ello, se estableció la comunidad de Peace Village”.

Asimismo, Zeeshan Goraya Sahib, otro misionero, escribe que muchos jóvenes recibieron formación moral de Naseem Mahdi Sahib y gracias a eso, esos jóvenes son ahora misioneros que están sirviendo a la Comunidad en diferentes países del mundo; y precisamente debido a dicha formación moral, alimentan en su interior un espíritu de amor y obediencia al Jalifa.

También, Asif Khan Sahib, secretario de asuntos exteriores en Canadá, escribe:

“Yo tenía 13 años cuando llegué a Vaughan. En aquella época, había solo unas docenas de casas de áhmadis en las proximidades y alrededores de la casa-misión. Yo tenía pocos conocimientos sobre la Yamat en ese momento, él me trató como un hijo y se convirtió en mi maestro. Jugaba al baloncesto, mientras nos impartía las enseñanzas de la Comunidad. Cuando maduré, me asignó contactar con diferentes políticos. Recibí toda mi formación de él”.

Incluso hoy [Asif Khan Sahib] sigue haciendo un gran trabajo en este campo.

Mirza Maguar Ahmad Sahib, el Presidente Nacional [Amir] de la Comunidad en EE.UU. afirma:

“En 2016, Naseem Mahdi Sahib tuvo la oportunidad de servir en Estados Unidos como misionero en jefe y Presidente Nacional. Prestó grandes servicios en este país, realizó muchas giras e inició con gran eficacia esfuerzos de propagación del Islam en varias ciudades. También tuvo la oportunidad de difundir el Islam-Ahmadíat en Estados Unidos a través de los medios de comunicación y de diversas campañas. Más tarde y siguiendo la orientación que recibió de ‘Markaz’ (Sede Central) para establecer una rama de la Yamat en México, tuvo la oportunidad de establecer una casa-misión allí”.

Waseem Syed Sahib, secretario de ‘tabligh’ (predicación) en EE.UU., declara:

“Siempre trató de establecer un vínculo de amor y afecto con todos, y tomó la primera iniciativa para hacerlo. Sabía cómo motivar a todos para servir al Islam. Después de llegar a los Estados Unidos, aprovechó eficazmente los diversos programas que se celebraron el 11 de septiembre para difundir las enseñanzas del Islam. Además, lanzó las iniciativas ‘Musulmán por la vida’ y ‘Muhammad, Mensajero de la paz (sa)’. Se impartieron conferencias sobre estos temas en 65 universidades de Estados Unidos. El libro ‘La Vida de Muhammad’ fue dado como regalo en grandes cantidades a los asistentes a estas conferencias. Asimismo, inició la campaña ‘Musulmán por la lealtad’. Impartió conferencias en varias universidades, mantuvo reuniones con departamentos gubernamentales locales y concienció [a la gente] sobre las enseñanzas del Islam”.

Una vez, durante su discurso en el Yalsa Salana, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) mencionó en una ocasión los esfuerzos de Naseem Mahdi Sahib mientras destacaba la iniciativa de la Comunidad en Suiza acerca del proyecto de preparar carpetas introductorias [sobre la Yamat y el Islam] y dijo: “Hay tres tribus que viven en las regiones montañosas, que cuidan del ganado en las montañas de Suiza, y donde cada tribu habla una lengua diferente. Una de las tribus tiene 28.000 miembros y las otras menos que eso”. Sin embargo, manifestó: “Casualmente, se publicó una carpeta para la tribu cuya población era de 28.000 personas. Naseem Mahdi Sahib, que Dios Altísimo le recompense, después de consultar conmigo, pudo distribuir 8.000 carpetas en todos los hogares. Las distribuyó en todos los hogares de esa región y, como resultado, hubo un gran alboroto. Dos periódicos escribieron de manera muy crítica en contra de ello. Sobre esto, manifesté que se ha ofrecido una excelente oración en su favor, debido a que se distribuyeron cientos y miles de carpetas”.

De todas formas, este fue un breve informe presentado por Hazrat Jalifatul Masih III (rh) durante el Yalsa.

¡Qué Dios le conceda Su perdón y misericordia, eleve su posición y le conceda un lugar en el Paraíso entre sus seres queridos!

¡Qué Al’lah conceda paciencia a su esposa e hijos, y les permita mantener vivas sus virtudes; y al igual que él pasó su vida con lealtad, que su progenie también viva su vida con lealtad!

A continuación, mencionaré a Muhammad Ahmad Sharam de Rabwah. Este joven ha fallecido a la edad de 16  años:

¡En verdad a Dios pertenecemos y hacia Él será el retorno!

Estaba siempre consagrado al Jalifato, de buen humor y era querido por todos. Contribuyó activamente en varios planes financieros y participó regularmente en eventos de la Comunidad y sus organizaciones auxiliares. Por la gracia de Al’lah era “musi”. Incluso a esta temprana edad, se había unido al plan “Al-Wasiyat” [por el que uno promete contribuir cada mes con una cantidad fija de sus ingresos].

Le sobreviven sus padres y dos hermanas.

¡Qué Al’lah les conceda paciencia y fortaleza!

En tercer lugar, mencionaré a Salimah Qamar Sahiba, esposa del fallecido Rashid Ahmad Sahib. Murió el 16 de mayo pasado:

¡En verdad a Al’lah pertenecemos y hacia Él será el retorno!

Por la gracia de Dios Altísimo era “musia”, [integrante del sistema Al-Wasiyat]. El Ahmadíat se introdujo en su familia a través de Hazrat Maulwi Waziruddin Sahib  de Makirian (ra), que era el abuelo materno de su padre, Chaudhary Muhammad Siddique. El propio Hazrat Maulwi Waziruddin Sahib (ra) fue Compañero del Mesías Prometido (as) y director de escuela en Kangrah. Su padre, Chaudhary Muhammad Siddique Sahib, que fue un Maulwi Fazil, era también un excelente anciano de la Yamat. Durante mucho tiempo, tuvo la oportunidad de dirigir la Biblioteca del Jalifato. Además, tuvo la ocasión de servir por bastante tiempo como “Sadr Amumi” [presidente del departamento de seguridad y disciplina] en Rabwah. Aparte, el padre de Salimah Qamar Sahiba tuvo el honor de, bajo la guía de Hazrat Jalifatul Masih II (ra), montar una tienda de campaña y estar entre las primeras personas que pasaron una noche en Rabwah cuando se estaba asentando [la Comunidad en ese nuevo lugar]. La fallecida recibió su primera educación en Rabwah y luego se licenció en árabe en el “Talimul Islam College”. Durante mucho tiempo, tuvo la oportunidad de servir en varios departamentos y de 1972 a 1982 ejerció como secretaria general local de “Lallna Ima-illah” [la organización de las mujeres áhmadis]. De 1982 a 1987, fue bibliotecaria en la Biblioteca Amatul Hayy. De 1987 a 2018 -durante un periodo de 31 años- fue editora de la revista “Misbah”, periodo durante el que la dirigió de una forma excelente, a pesar de las difíciles circunstancias. Era muy piadosa, ferviente en sus súplicas y tenía una personalidad sencilla. Era asidua en ofrecer las oraciones de “tahayud” [que son voluntarias y se suelen hacer mucho antes del amanecer], así como las oraciones voluntarias de “chasht” e “ishraq”. Estaba profunda y sinceramente consagrada al Jalifato Ahmadía. En este sentido, todos los aspectos de su vida ponían de relieve sus oraciones. Era una persona muy piadosa. Trataba a todo el mundo con cariño y afecto, y nunca se enfadaba con nadie.

¡Qué Al’lah conceda Su perdón y misericordia a la fallecida!

¡Qué Dios Altísimo permita a su progenie continuar con sus buenas obras!

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que continuaría relatando los incidentes de la vida de Hazrat Abu Bakr (ra) y sus batallas con los hipócritas después del fallecimiento del Santo Profeta (sa).

Coraje de Zaid bin Khattab (ra)

Su Santidad (aba) dijo que los abanderados de los distintos batallones mostraron un nivel de valentía ejemplar. Por ejemplo, Zaid bin Khattab (ra) instó a los musulmanes a luchar sin miedo y juró que no hablaría hasta que el enemigo fuera derrotado o él fuera martirizado. Después de esto fue martirizado.

Su Santidad (aba) explicó que Zaid bin Khattab (ra) era el hermano de Hazrat Umar bin Khattab (ra). Estaba entre los primeros musulmanes y participó en la batalla de Badr y en las batallas posteriores. Fue martirizado en la batalla de Yamamah después de luchar valientemente y matar a miembros prominentes del ejército de Musailimah. Cuando Hazrat Umar (ra) se enteró del martirio de Zaid (ra), expresó que su hermano le había superado en dos aspectos; el primero, que aceptó el Islam antes que él, y el segundo, que alcanzó el martirio antes que él.

Musailimah huye durante la batalla de Yamamah

Su Santidad (aba) dijo que en la Batalla de Yamamah, Musailimah y su ejército se mantuvieron firmes, y se determinó que la batalla no terminaría hasta que Musailimah fuera asesinado. Por lo tanto, Hazrat Khalid (ra) llamó a la gente del ejército de Musailimah uno por uno para la batalla individual y procedió a derrotarlos. Luego, Hazrat Khalid (ra) llamó a Musailimah para la batalla, y mientras Hazrat Khalid (ra) se mostraba victorioso, Musailimah huyó y su gente lo siguió. Hazrat Khalid (ra) instó a los musulmanes a que no los dejaran ir y los persiguieron. Los hipócritas se refugiaron en un jardín que los musulmanes asediaron. Los musulmanes no pudieron encontrar una forma de entrar en el jardín, por lo que Hazrat Bara’ bin Malik (ra) sugirió que lo levantaran por encima del muro del jardín para poder abrir la puerta desde dentro. Aunque los musulmanes dudaron en enviar a un compañero mayor, aceptaron ante su insistencia. Así lo hicieron y Hazrat Bara’ (ra) se abrió paso valientemente hasta la puerta que abrió.

Narración del asesinato de Musailimah por parte de Wahshi

Los musulmanes lucharon y derrotaron a muchos de los hipócritas, y Wahshi lanzó la misma lanza hacia Musailimah que había utilizado para martirizar a Hazrat Hamzah (ra) en la batalla de Uhud. Su Santidad (aba) dijo que hay varios relatos sobre quién martirizó finalmente a Musailimah y sobre si fue un esfuerzo conjunto.

Su Santidad (aba) dijo que después de que Wahshi martirizara a Hazrat Hamzah (ra) aceptó a Hazrat Hamzah (ra) algún tiempo después. Cuando fue a ver al Santo Profeta (sa), éste le preguntó cómo había martirizado a Hazrat Hamzah (ra). Después, el Santo Profeta (sa) le preguntó a Wahshi si era posible que no se presentara ante él, a lo que Wahshi se marchó. Más tarde, durante la batalla de Yamamah, Wahshi vio la oportunidad de matar a Musailimah como expiación por haber martirizado a Hazrat Hamzah (ra).

Su Santidad (aba) dijo que seguiría relatando estos incidentes en futuros sermones.

Petición de oraciones a la luz de las crecientes crueldades contra los ahmadíes

Su Santidad (aba) instó a la Comunidad a rezar por Pakistán; donde el país se encuentra en general en un estado de agitación, sin embargo también siguen recurriendo a infligir dificultades a los ahmadíes. La oposición sigue creciendo y ahora han comenzado la cruel práctica de exhumar tumbas. Su Santidad (aba) también llamó la atención sobre las oraciones por los ahmadíes en Argelia y Afganistán.

Oraciones fúnebres

Su Santidad (aba) dijo que dirigiría las oraciones fúnebres de los siguientes miembros fallecidos:

Naseem Mahdi

Naseem Mahdi, misionero e hijo de Ahmad Khan Naseem Sahib. Le sobreviven su esposa, cuatro hijos y dos hijas. Sirvió como misionero en Pakistán y Suiza. Sirvió durante algún tiempo como secretario privado en Londres. Luego fue destinado a Canadá, donde sirvió como Amir y Misionero Encargado. Luego fue destinado a los Estados Unidos y sirvió como Misionero Encargado. Fue destinado de nuevo a Suiza, sin embargo, por consejo de los médicos, se le aconsejó que descansara, tras lo cual Su Santidad (aba) le aconsejó que cuidara su salud y que se le volverían a aceptar sus servicios cuando se recuperara, sin embargo su enfermedad no hizo más que aumentar.

Durante su estancia en Canadá, se compraron 24 acres de terreno para la mezquita y la misión de Baitul Islam, y muchos ahmadíes se trasladaron a Canadá durante este tiempo. Durante su administración, se establecieron mezquitas en Toronto y Calgary, se estableció Yamia Ahmadía Canadá y también prestó un gran servicio en el establecimiento de la MTA Norteamérica. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah aceptara todos sus servicios. Poseía muchas cualidades virtuosas en su vida familiar y como misionero. Nunca soportó escuchar nada en contra de la Comunidad. Se reunía y servía a la gente desinteresadamente y era extremadamente hospitalario. Se aseguraba de prestar especial atención a la recitación del Durood Sharif (oración para invocar las bendiciones sobre el Santo Profeta (sa)). Aconsejaba a sus hijos que hicieran lo mismo, diciendo que si esta oración era aceptada, también lo serían todas las demás.

Una vez, mientras estaba en Suiza, una mujer aceptó el Ahmadíat y luego fue a Rabwah para asistir a la Yalsa Salana. Mientras estaba allí, visitó la casa de Naseem Mahdi pidiendo conocer a la madre de una persona que era tan inteligente y que había alcanzado el dominio de tantos idiomas en tan poco tiempo. Aconsejó a sus hijos que recitaran el Sagrado Corán y reflexionaran sobre sus significados, ya que eso les abriría las puertas de las bendiciones. Preparaba lecciones sobre el Sagrado Corán durante el Ramadán con gran esfuerzo. Era excelente para establecer amistades y relaciones que luego utilizaba en beneficio de la Comunidad. Su Santidad (aba) dijo que Masha’Allah Naseem Mahdi realmente tenía esta cualidad dentro de él e incluso tras su fallecimiento muchos no ahmadíes expresaron sus condolencias. También recibió la Orden de Ontario que se otorga a una persona que alcanza los niveles más altos de éxito en cualquier campo. Ayudaba a los necesitados en silencio para que no se sintieran avergonzados. Sentía un gran amor por el Jilafat. También desempeñó un papel fundamental en el establecimiento de la Aldea de la Paz. Muchas personas establecieron el amor por el Jilafat y la Comunidad a través de los esfuerzos de Naseem Mahdi. Durante su estancia en los Estados Unidos, prestó sus servicios en la difusión del mensaje del Islam Ahmadíat a través de varios medios de comunicación, y también participó en el establecimiento de una casa de misión en México. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah le conceda el perdón y la misericordia, eleve su posición, le conceda un lugar entre Sus amados, conceda paciencia a su familia y les permita continuar con el legado de sus virtudes. Que sigan siendo leales, al igual que él vivió una vida de lealtad.

Muhammad Ahmad Sahahram

Muhammad Ahmad Sahahram falleció a la edad de 16 años en Rabwah. Amaba el Jilafat, siempre estaba sonriendo y era querido por todos. Participaba activamente en los diversos eventos de la Comunidad. También era Musi. Le sobreviven su madre y dos hermanas. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah les conceda paciencia y tolerancia.

Salima Qamar

Salima Qamar, esposa de Rashid Ahmad (fallecido). Su padre sirvió como Sadr Umoomi y como encargado de la Biblioteca de Jilafat. También tuvo el honor de pasar la primera noche en Rabwah. Salima Qamar sirvió a la Comunidad en varios puestos. Era virtuosa y devota de la oración. Era extremadamente leal a Jilafat y tenía una personalidad angelical. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah le conceda el perdón y la misericordia, eleve su posición y permita a su progenie continuar con el legado de sus virtudes.

Resumen preparado por The Review of Religions

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