Discurso de Su Santidad, el Jalifa del islam, durante la sesión de clausura de la convención anual de jóvenes áhmadis de 2017 en Reino Unido

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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El domingo 17 de septiembre de 2017, su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad, el líder mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía y el 5º Sucesor del Mesías Prometido (as), dio el discurso de clausura del i’lltema nacional (convención anual) del Mall’lis Judamul Ahmadía de Reino Unido (asociación juvenil áhmadi de Reino Unido) que tuvo lugar durante 3 días en “Country Market, Kingsley” en Hampshire. La transcripción de este discurso es el siguiente.

Después de recitar Tashahhud, Ta’awwuz y Surah Al-Fatihah, su Santidad, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

“Con la Gracia de Al-lah, en la mayoría de los países donde la Yama’at está bien establecida se han fundado Mall’lis Judamul Ahmadía y otras organizaciones auxiliares. La primera razón de porque se crearon las organizaciones fue para asegurar que se preste la máxima atención a la formación moral, religiosa y espiritual de los áhmadis de todas las edades.  Las organizaciones auxiliares se establecieron para atraer a los miembros de la Yama’at a su religión y explicarles sus responsabilidades individuales. También sirven de guía a miembros de la Yam’at sobre como cumplir con sus responsabilidades materiales y mundanas mientras se mantienen firmes en su fe. Además, es también responsabilidad de las organizaciones auxiliares empatizar con la importancia de servir a la fe y a la nación con la mejor de sus habilidades.

Como todos sabéis, Mall’lis Judamul Ahmadía está formado por hombres jóvenes de edades entre 15 y 40 y Judamul Ahmadía está alineada con Atfalul-Ahmadía, que atiende a la formación moral y religiosa de los niños. Ciertamente, los miembros mayores de Atfal, de edades entre 12 y 15 están en una edad en las que sus mentes están madurando y comprenden los elementos básicos de su fe y las promesas que hacen. En luz de esto, hoy voy a hablar de la primera promesa más básica que los musulmanes hacen, el Kalima, “Laa ‘ilaaha ‘il-lal-laah Muhammad-ur-Rasuu-lullaah”, es decir, no hay nadie digno de ser adorado excepto Al-lah y Muhammad es su Mensajero. Son las palabras básicas en las que se sustentan las enseñanzas del islam y las demás promesas respectivas de las organizaciones auxiliares. Todas, incluyendo la promesa de Judam, comienzan con esta declaración de fe. Por ello, todo Jadim y Tifal que llega a la edad de comprensión debe prestar seria atención a los mensajes de esta promesa y esforzarse en cumplirlas.

La primera parte del Kalima es “Laa Ilaaha Il-lah-laah”, que significa que “nadie es digno de ser adorado excepto Al-lah”. Por ello, el primer y fundamental principio en el que cualquier musulmán debe basar su vida es el de Tauhid, la firme creencia y aceptación de que Al-lah el Todopoderoso es Uno y no tiene coparticipe. No es necesario solo repetir estar palabras, si no que tienen que estar acompañadas de una manifestación de nuestra fe a través de la adoración de Al-lah con la forma de adoración más importante y significante, el Namaz (Salat). En varios lugares del Santo Corán, Al-lah el Todopoderoso nos ha ordenado ofrecer cinco oraciones obligatorias y si somos negligentes en nuestras oraciones significa que nuestra declaración de fe no tiene significado, no tiene valor y es falsa. Con gran belleza y sabiduría, el Mesías Prometido (as) ha elaborado sobre este punto. El Mesías Prometido (as) dice:

“Una persona es solo sincera en su declaración de que ‘no hay nadie digno de ser adorado excepto Al-lah’ si su conducta habla por sí sola y demuestra que, aparte de Al-lah el Todopoderoso, no hay nadie digno de ser adorado y no ansía a nadie ni hace coparticipes con Al-lah.”

El Mesías prometido (as) dijo que solo la gente que alcanza este estado de pura devoción y lealtad a Dios el Todopoderoso, y consideran que el resto del mundo es insignificante en comparación a Él pueden reclamar que su fe es verdadera y no basada en mentiras. El enseñó que un verdadero musulmán es aquel cuyo corazón y alma están intoxicadas con el amor de Al-lah y consumidas en la creencia de que Él es el único digno de ser adorado. Este es el estándar requerido, de lo contrario, si una persona declara tener fe en Al-lah, sus palabras son superficiales y vacías.

La segunda parte del Kalima requiere una firme creencia de que “Muhammad-ur-Rasuu-lullah,” es decir, “Muhammad es el Mensajero de Al-lah”. El Mesías Prometido (as) ha explicado de que la esencia de la segunda parte del Kalima es que el Santo Profeta (sa) es el mejor ejemplo para toda la humanidad porque era el perfecto de ejemplo del cumplimiento de los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso. En efecto, en el Sagrado Corán, Al-lah el Todopoderoso ha considerado al Santo Profeto (sa) como el modelo perfecto y guía para la humanidad. Por ello, en todo momento, todo áhmadi musulmán debe mantener el bendito ejemplo del Santo Profeta del islam (sa) en su mente y tratar de seguir su noble carácter. Ciertamente, nuestra juventud debe darse cuenta de que esta es la llave dorada que puede abrir las puertas del éxito y es nuestra única esperanza y forma de presentar la verdadera realidad del islam a la gente del mundo.

A la luz de esto, me gustaría mencionar ahora algunas características del Santo Profeta (sa) que debemos aprender y adoptar personalmente. El amor que el Santo Profeta (sa) tenía por Al-lah el Todopoderoso y su completa convicción en el principio de la Unidad de Dios era tal que incluso los incrédulos no musulmanes no podían negarla ni refutarla. En efecto, después de su declaración, los no creyentes de la Meca decían que Muhammad (sa) se había enamorado y consumido por el amor a su Señor. Además, las oraciones del Santo Profeta demuestran su completa devoción en Al-lah el Todopoderoso. Una oración que el Santo profeta (sa) ofrecía, y que también debe ser repetida por todos los musulmanes era:

“O Al-lah, busco Tu amor y busco el amor de aquellos que te aman. Busco de Ti la habilidad de hacer aquellas cosas que Tú amas y que me llevan a Tú amor. O Al-lah establece tal amor en mi corazón por Ti que sea mucho mayor que el amor que tengo por mí mismo, mi dinero, mis seres queridos y el sabor del agua fría.”

Esta oración tan bella ilustra la completa fidelidad del Santo Profeta (sa) hacia Al-lah y debemos buscar inculcar este espíritu en nuestro interior. Hoy en día, la gente automáticamente da preferencia a sus deseos personales sobre la religión hasta tal punto que no son capaces de manifestar amor hacia su Creador o cumplir con Sus derechos. Incluso entre nosotros hay gente que esta tan obsesionada con el deseo de ganar dinero y obtener el éxito material que se olvidan de ofrecer Namaz a tiempo; están tan ocupados con sus temas familiares que se olvidan la tarea principal de amar y alabar a Al-lah el Todopoderoso. ¿Cómo puede ser esta la conducta de un verdadero musulmán? Solo si consideramos el amor de Al-lah por encima de todas las demás cosas, podemos decir honestamente que siendo fieles a nuestra creencia de que “no hay nadie digno de adoración excepto Al-lah” – “Laa ‘ilaaha’ il-lal-laah.

Además, para el establecimiento de la Unidad de Dios, el Santo Profeta (sa) dijo que quienquiera que reconozca la unicidad de Dios será beneficiario de la Gracia y favores de Dios. El Santo Profeta (sa) dijo que un musulmán deberá declarar la unidad de Dios suplicando:

                               لا إِلٰھَ إِلَّا للهُ وَحْدَهُ لَا شَرِیْكَ لَھُ، لَھُ الْمُلْكُ وَلَھُ الْحَمْدُ وَھُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِیرٌ

“No hay nadie digno de ser adorado excepto Al-lah, Él es único y no tiene coparticipes; Suyo es el verdadero reino y todas las alabanzas le pertenecen a Él y Él es el Todopoderoso.”

El Santo Profeta (sa) dijo que quienquiera que repita esta oración cien veces recibirá la recompensa equivalente a una persona que haya liberado a diez esclavos, esos cien actos justos serán grabados a su favor y cien pecados serán borrados de su registro. Además, recordar a Al-lah de esta manera protegerá a la persona de la influencia de Satanás, desde la mañana hasta la noche, y ninguna otra persona se considera mejor excepto aquel o aquella que haya pasado más tiempo en el recuerdo de Al-lah. Esto muestra el verdadero valor que se encuentra dentro de nuestra declaración de fe, “Laa ‘ilaaha’ il-lal-laah” – “no hay nadie digno de ser adorado excepto Al-lah”. Cuando una persona reza sinceramente de esta manera, es imposible que se encuentren deseosos en la adoración de Al-lah el Todopoderoso.

Sin lugar a dudas, fue el Santo Profeta (sa) quien alcanzó la cima de la adoración a Al-lah. Sin importar las circunstancias, nunca permitió que nada se interpusiera en el cumplimiento de los derechos de Al-lah el Todopoderoso. Por ejemplo, se puede leer en los ahadiz que, incluso durante tiempos de enfermedad o lesión grave, el Santo Profeta (sa) continuó sobresaliendo en la adoración de Al-lah. En una ocasión, el Santo Profeta (sa) se cayó de un caballo y, como resultado, se lesionó gravemente su costado derecho y no podía levantarse para ofrecer sus oraciones, pero en vez de abandonar la oración en congregación, el Santo Profeta (sa) continuó liderando el Salat mientras estaba sentado. A nivel personal, todos nosotros sabemos cuáles son nuestras intenciones y estándares de adoración y sabemos si estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para seguir el ejemplo del Santo Profeta (sa).

Es un motivo de gran tristeza que haya muchos áhmadis que sacrifiquen el Salat en congregación por sus propios asuntos personales menores o simplemente por pura pereza. Y, sin embargo, repiten las palabras del Kalima sin sentir ninguna vergüenza, afirmando su creencia de que no hay nadie digno de ser adorado excepto Al-lah y que Muhammad (sa) es su Mensajero.

Como dije antes, las palabras por sí solas nunca son suficientes, sino que también deben ser reflejadas por hechos y  por las conductas de la persona. A pesar de ser el Mensajero de Al-lah y su más amado sirviente, el Santo Profeta (sa) siempre se sentía abrumado por el temor de Al-lah. Constantemente instó a sus seguidores que permanecieran ansiosos no sea que, por el resultado de las imprudencias, acaben siendo los receptores de la ira de Al-lah y sean privados de Su amor.

Hay muchas narraciones de los compañeros que nos dicen cómo el Santo Profeta (sa) se inclinaba ante Al-lah y se sometía a Él en un estado de completa sumisión y humildad. Por ejemplo, se cuenta que cuando rezaba solo, la gente podía escuchar al Santo Profeta (sa) llorar con tal intensidad que parecía como si estuviera gritando y lamentándose en su desesperación. Algunos compañeros describieron el sonido del Santo Profeta (sa) cuando estaba orando como un molino en marcha, mientras que otros decían que el sonido era como el agua hirviendo en una sartén.

Este era el estándar inigualable de adoración, de temor y de amor por Al-lah, que el Santo Profeta (sa) mostró, que fue un ejemplo para toda la futura humanidad. Incuestionablemente, en términos del recuerdo de Al-lah y la gratitud hacia Él, el Santo Profeta (sa) alcanzó los estándares más altos posibles. No importaba si fuera de día o de noche, estuviese despierto o dormido, ya sea en grupo o solo, el Santo Profeta (sa) nunca olvidó a Su Creador. Se narra que el Santo Profeta (sa) les dijo a sus compañeros que incluso cuando él estaba sentado en un grupo continuaba ofreciendo Istighfar – buscando el perdón de Al-lah, al menos setenta veces.

Solo pensad que si el Santo Profeta (sa) consideraba necesario mostrar su arrepentimiento tan ardientemente, entonces, cuán importante debe ser para nosotros arrepentirnos constantemente y buscar el perdón de Dios. De hecho, la importancia del Istighfar no puede exagerarse ya que dirige nuestra atención hacia la adoración de Al-lah y nos protege de la maldad y del pecado. Además, el Santo Profeta les enseñó a sus seguidores que era preciso permanecer eternamente agradecido a Al-lah por Sus bendiciones y que Namaz es la mejor manera de expresar gratitud. Con respecto a su amor personal por Namaz, el Santo Profeta (sa) dijo que era la verdadera fuente de consuelo y paz para sus ojos y su corazón y que él repetidamente suplicaba, oh Al-lah, mi Señor, haz de mí en la persona que siempre Te recuerde y esté siempre agradecido Contigo. En términos de amor por el Sagrado Corán y obediencia a sus enseñanzas, el Santo Profeta (sa) fue el mejor ejemplo.

Hazrat Aishah (ra) relata que si una persona desea conocer el carácter y la moral del Santo Profeta (sa), todo lo que tenía que hacer era leer el Corán. Cada poro y cada fibra del Santo Profeta (sa) estaba engullido por puro amor y reverencia por la Palabra de Al-lah. Cada vez que se recitaba alguna porción, se emocionaba y las lágrimas fluían de sus ojos benditos. Una vez el Santo Profeta (sa) le pidió a su compañero Hazrat Abdullah bin Masood (ra), recitar una parte del Corán y después de un tiempo, llegó al verso 42 de Surah Nisa, que dice:

“Y ¿qué suerte correrán cuando traigamos a un testigo de cada pueblo y te presentaremos a ti como testigo contra ellos?”

Mientras escuchaba este versículo, el Santo Profeta (sa) ya no pudo controlar sus emociones y mientras las lágrimas fluían incontrolablemente de sus ojos, hizo un gesto con la mano pidiéndole a su compañero para que dejara de recitar. En otra narración, Hazrat Abu Hurairah(ra) cuenta que una vez, durante un viaje, tuvo la oportunidad de pasar una noche en compañía del Santo Profeta (sa). Él narra que el Santo Profeta(sa) solo había recitado “Bismillah” – “En el nombre de Al-lah” – cuando se sintió tan abrumado por la emoción que se cayó afligido. Hazrat Abu Hurairah (ra) dijo que el Santo Profeta (sa) recitó “Bismillahir Rahmanir Raheem” veinte veces y cada vez se abrumaba por la emoción y caía al suelo. Después, el Santo Profeta (sa) explicó su dolor diciendo que desafortunado es aquel que no tiene la misericordia de Dios el Misericordioso y Compasivo. Por lo tanto, hoy, es imprescindible que nos inclinemos ante este Dios Compasivo y Misericordioso, le adoremos, lloremos ante Él, le abramos nuestros corazones y busquemos Su Gracia y Su Misericordia y recemos para que nunca nos encontremos entre los desafortunados.

He hablado hasta ahora sobre el ejemplo de la adoración del Santo Profeta (sa) y su relación con Al-lah el Todopoderoso, lo que nos ayuda a comprender mejor la primera parte de Kalima que, “no hay nadie digno de adoración excepto Al-lah” y nos muestra cómo cumplió sus requisitos con Dios el Todopoderoso. Sin embargo, al mismo tiempo, el Santo Profeta (sa) también cumplió perfectamente con sus responsabilidades de cara a la sociedad y con la humanidad en general y es esencial que presten atención a esta esfera de su vida también para que tengamos plena comprensión de “Muhammad-ur-Rasuu-lullaah”, “Muhammad es el Mensajero de Al-lah”. Solo entonces podremos empezar a entender cómo el Santo Profeta (sa) cumplió con sus requisitos como el Mensajero de Al-lah y demostró ser una verdadera fuente de misericordia eterna para toda la humanidad. En todos los aspectos, su carácter era impecable, irreprochable y una ilustración perfecta de la verdadera moralidad.

Una cualidad fundamental de un creyente es que él o ella deben ser sinceros y cumplir con sus promesas y acuerdos. En este sentido, incluso los opositores del islam se vieron obligados a admitir que el Santo Profeta (sa) fue un ejemplo para la humanidad. Por ejemplo, el testimonio de Abu Sufyan, cuando todavía era un ardiente enemigo del Santo Profeta (sa), es muy relevante. Cuando el emperador de Roma le preguntó qué enseñaba el Santo Profeta (sa) a sus seguidores, Abu Sufyan testificó que:

“Muhammad [sa] dice que debemos adorar al único Dios, ofrecer oraciones, ser honesto y cumplir con nuestros compromisos y promesas.”

Como he dicho, esta fue la declaración de un enemigo acérrimo y atestigua el hecho de que el mensaje que el Santo Profeta (sa) predicó era únicamente cumplir con los derechos de Al-lah y de la humanidad. La honestidad incondicional y la integridad del Santo Profeta (sa) se reflejaba en todo momento sin importar cuán desafiantes sean las circunstancias. Por ejemplo, en guerras y batallas, era común asumir que el vencedor tenía derecho sobre el botín y podía arrebatar las riquezas y propiedades de los vencidos. Sin embargo, la conducta del Santo Profeta (sa) en este sentido fue todo lo contrario. En lugar de buscar beneficio personal y riquezas para él y sus seguidores, gracias al noble carácter del Santo Profeta (sa), no se continuaron perpetrando estas injusticias.

Por ejemplo, la guerra contra los judíos en Khaybar fue extremadamente ardua y exigente. En ese momento, debido a la prolongada guerra, los musulmanes estaban sujetos a inanición. Un pastor etíope judío aceptó el islam y le preguntó al Santo Profeta (sa) qué debería hacer con los corderos bajo su control que pertenecían a los judíos. Mientras que fácilmente podría haber ordenado al pastor que le entregara los corderos, el Santo Profeta(sa), en cambio, le ordenó honrar sus deberes a los judíos y encaminar a los corderos hacia la dirección de sus dueños para que pudieran hacer su propio camino de regreso. En lugar de ceder a la tentación en un momento en que él y sus seguidores estaban hambrientos y desesperado por sustento, el Santo Profeta (sa) se aseguró que los derechos de los oponentes se cumplieran y establecieron un ejemplo incomparable de cumplimiento de sus propios compromisos y obligaciones.

Similarmente, siempre que el Santo Profeta (sa) firmaba un tratado o pacto después del finalizar las guerras y batallas, se aseguraba de que él y los musulmanes lo cumplieran sin excepción. Por ejemplo, después del Tratado de Hudaybiyyah, hubo momentos en que las vidas de los musulmanes estaban en riesgo, pero el Santo Profeta (sa) nunca se desvió del acuerdo y continuó honrando cada promesa hecha independientemente del peligro. En todos los aspectos, el Santo Profeta (sa) enseñó y nos mostró de forma práctica cómo debemos dar prioridad a nuestra fe sobre todos los asuntos mundanos, y todos los áhmadis hacemos esta promesa una y otra vez, pero lamentablemente, cada vez que surgen problemas personales, hay muchos que eligen ignorarla. Por ejemplo, en Surah Jumu’ah, Al-lah el Todopoderoso ha dicho que cuando es hora de las oraciones del viernes, los musulmanes deberían cerrar sus negocios y dar prioridad a la adoración de Al-lah. Sin embargo, hay personas de entre nosotros que ignoran este mandato del Sagrado Corán. Por lo tanto, les digo a todos nuestros Judam que deben mantener esta enseñanza arraigada en sus mentes y dar prioridad absoluta a asistir a las oraciones del viernes, en lugar de darles prioridad a los asuntos mundanos.

En términos del verdadero estado del materialismo y las actividades mundanas, todos deberíamos dar atención al siguiente Hadiz. En una ocasión, el Santo Profeta (sa) entró en un mercado, con sus compañeros caminando a su lado, cuando se percató de una cabra muerta, con orejas extremadamente pequeñas y deformadas, tendidas en el suelo. El Santo Profeta (sa) cogió la cabra por una de sus orejas y les preguntó a sus compañeros si alguno de ellos deseaba comprarla por un dirham. En respuesta, los compañeros dijeron que, si la cabra estuviera viva, podrían haber considerado comprarla, a pesar de sus orejas deformadas, sin embargo, ¿cómo podría tener valor el animal muerto? Sobre esto, el Santo Profeta (sa) dijo:

“Juro que, ante a los ojos de Al-lah, el mundo material es aún más bajo en valor y más degradado que esta cabra muerta, por lo tanto, no escojáis el materialismo, más bien tened siempre en mente adquirir la cercanía y el placer de Al-lah.”

Además, es bastante común entre las personas del mundo pensar que un cierto grado de falsedad o el engaño en los negocios o el comercio es permisible. Sin embargo, tal actitud es un ejemplo de priorizar el materialismo sobre la fe porque Al-lah ha considerado pecaminoso todas las formas de falsedad y de engaño. El Santo Profeta (sa) advirtió a sus seguidores que había un mayor riesgo de falsedad al comprar o vender mercancías y, por ello, antes de dirigir cualquier tipo de negocio, él les aconsejó que dieran algo de Sadaqah (caridad) para protegerse de las malas acciones.

Cada vez que entraba a un bazar o mercado, el mismo Santo Profeta(sa) oraba:

“Oh Al-lah, entro en este mercado y deseo solo lo que es bueno para mí y busco Tu refugio de cualquier cosa mala dentro de él. Oh Dios, yo también busco Tu refugio y protección de profesar cualquier forma de falsedad mientras este en este mercado o de cualquier comercio equivocado.”

El Santo Profeta (sa) también recordó a sus seguidores que, aunque una persona pueda vender productos sobre la base del engaño, exagerando su precio o calidad, nunca puede haber ninguna bendición en tales ventas deshonestas. Por otro lado, el Santo Profeta (sa) dio la buena nueva a aquellos comerciantes o empresarios musulmanes que fuesen honestos y justos en sus tratos de que en el Día del Juicio estarán junto a los mártires. El Santo Profeta (sa) también puso énfasis en la importancia de ser compasivo con los familiares y en las bendiciones de mantener a la familia unida. En este aspecto, el Santo Profeta (sa) dijo que responder de forma amable al amor mostrado por vuestros familiares no es un ejemplo de compasión y misericordia, sino que la verdadera benevolencia hacia vuestra familia se produce se restablecen relaciones que se han roto y cerrar cualquier herida existente.

Ciertamente, este es un principio dorado que es de gran importancia hoy en día, y si nuestros jóvenes le prestan atención, muchos de los problemas domésticos que surgen desaparecerán. En cuanto a la compasión hacia Al-lah, el ejemplo del Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) fue el mejor. Nunca dejó pasar ninguna oportunidad para ayudar a los más necesitados; más bien, él enseñó que, si una persona ayudaba a su hermano, Al-lah le ayudaría y si eliminaba la dificultad de su hermano musulmán, Al-lah eliminaría sus dificultades en el Día del Juicio, y si cubría los errores de su hermano musulmán, Al-lah cubriría sus errores en el Día del Juicio.

Un Hadiz muy importante, y que conocemos muy bien, es que un verdadero musulmán es aquel de cuya lengua y manos todos los demás están a salvo. Sin embargo, a pesar de conocer estas palabras del Santo Profeta, hay muchos que no actúan de este modo. Si las personas vivieran conforme a esta enseñanza, todos los odios y conflictos terminarían, tanto a nivel personal como dentro de la sociedad en general. Este Hadiz no solo ordena a los musulmanes que se abstengan de dañar a los demás, sino que también hace referencia los esfuerzos humanitarios, porque el significado más profundo de estas palabras requiere que los musulmanes busquen activamente ayudar y servir a la humanidad. Y el mejor ejemplo de esto fue el Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) que siempre estuvo listo para ayudar a los necesitados con sus propias manos y derramó su amor y misericordia sobre todos los miembros desfavorecidos y vulnerables de la sociedad.

En muchas ocasiones, la gente pobre y necesitada detenía al Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) mientras caminaba hacia la mezquita o hacia otro lugar y nunca se irritó ni se impacientó; más bien, con gran amor, ternura y atención, les escuchaba, los consolaba y les ayudaba. Todos debemos aprender de este bendito ejemplo y darnos cuenta de que un verdadero musulmán es aquel que considera el dolor de los demás como propio. Dentro del hogar, el Santo Profeta (sa) también dio el mejor ejemplo y se ocupó del bienestar moral y espiritual de su familia. Por ejemplo, él despertaba a su familia en la noche para el Salat y llamaba a otros musulmanes a hacer lo mismo. Por lo tanto, nuestros hombres no solo deberían ofrecer sus oraciones en los momentos señalados, sino que también deben asegurarse de que los miembros de su familia ofrezcan la Salat y despierten para la oración del Fallr. Esto es algo a lo que Mall’lis Judamul Ahmadía debe prestar gran atención.

Como dije, en términos de su familia, el Santo Profeta (sa) dio el mejor ejemplo y estableció los derechos de las mujeres. Una y otra vez, el Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) enfatizó que un hombre debe tratar a su esposa con amor, compasión y ser totalmente respetuoso con ella. Dijo que los mejores de entre vosotros son los que tratan a sus esposas de la mejor manera y él fue el primero que mejor cuidó a sus esposas. El Santo Profeta (sa) dijo que a veces surgían disputas entre un esposo y una esposa, por lo cual encontraban defectos en el otro o se irritaban por ciertos hábitos. En este sentido, dijo que cada cónyuge debe recordar que ellos tampoco son perfectos y que habría cosas que no les guste a otros. Por lo tanto, era mucho mejor enfocarse en las buenas cualidades y las cosas que les gustaban el uno del otro. Con esta enseñanza, el Santo Profeta nos ha dado consejos muy hermosos, llenos de inmensa sabiduría, acerca de cómo mantener la paz dentro de nuestros hogares. También es importante que un esposo hable suave y amablemente con su esposa.

En este sentido, Hazrat Aishah (ra) testifica que el Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) hablaba en un tono muy dulce con sus esposas y que era extremadamente cariñoso y atento a sus necesidades. Agregó que, a diferencia de la mayoría de los hombres de esa época, hablaba informalmente con su familia y mantenía una sonrisa en su rostro dentro de la casa. A lo largo de su vida, el Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) nunca levantó la mano a ninguna de sus esposas ni a ningún sirviente, a pesar de vivir en una época en la que ese abuso era común y se consideraba normal. Lamentablemente, incluso hoy en día hay muchos hombres que se enojan con sus esposas por cuestiones pequeñas y triviales, por lo que insto a los miembros del Mall’lis Judamul Ahmadía a que traguen su orgullo y sigan el ejemplo de nuestro noble Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Dios sean con él), cuya humildad no conocía límites. Recordad que el Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo que los hombres que eran duros con las mujeres no podían ser considerados entre los justos. He mencionado algunas de las cualidades del Santo Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) y hay innumerables ejemplos que ilustran la conducta perfecta del Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) en todas las esferas de su vida. No es suficiente solo escuchar o leer sobre su ejemplo, sino que debemos buscar adoptar y seguir el carácter del Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) de la mejor forma posible. Solo entonces estaremos entre aquellos que entienden el verdadero significado y estado de “Laa ‘ilaaha’ il-lal-laah Muhammad-ur-Rasuu-lullaah”. Solo así podremos afirmar que, habiendo aceptado el Mesías Prometido (as), estamos actuando de acuerdo con nuestra promesa de lograr una transformación justa en nuestras vidas y estamos cumpliendo con las demandas del Kalima, que es el fundamento de la vida de cualquier musulmán.

Finalmente, voy a presentar las palabras del Mesías Prometido (as) que destacan sus expectativas para su Yama’at. El Mesías Prometido (as) dijo,

“Recordad que nuestra Yama’at no es para las personas mundanas normales que dicen que son parte de una comunidad, pero sienten que no hay necesidad de ninguna manifestación práctica. Desafortunadamente, este es el estado de los musulmanes de hoy en día, por lo que si les preguntas si son musulmanes responderán ‘Alhamdolillah’, ‘Con la Gracia de Al-lah’, ‘sí, somos musulmanes’, pero ni siquiera ofrecen el Salat ni respetan los mandamientos básicos de Al-lah. Por lo tanto, no quiero que seáis como aquellos que solo aceptan verbalmente con sus lenguas, pero no toman ningún paso práctico. Recordad, que esas personas son culpables de pereza y esto no le gusta a Al-lah en absoluto. Fue en este mismo estado del mundo cuando Al-lah el Todopoderoso me enviara para la reforma de la humanidad.

Hoy, aquellos que dicen estar conmigo, pero no hacen ningún esfuerzo práctico para reformarse, no usan sus facultades para mejorar y piensan que aceptarlos verbalmente es suficiente, es como si negaran la necesidad de mi advenimiento. Por lo tanto, si deseáis que mi advenimiento sea en vano y sin valor, no hay beneficio de haber hecho esta asociación conmigo. Por el contrario, si deseáis asociaros conmigo, debéis tratar de cumplir el propósito de mi advenimiento y promover mis objetivos.

Y estos son que os inclinéis ante Al-lah el Todopoderoso con sinceridad y lealtad y actuéis según las enseñanzas del Sagrado Corán en la forma en que lo hizo el Santo Profeta (que la paz y bendiciones de Dios sean con él) y sus compañeros.”

El Mesías Prometido (as) dice, además:

“Para Al-lah el Todopoderoso no es suficiente que solo aceptéis con palabras y que no tengáis pasión ni sinceridad en vuestros actos. Por el contrario, recordad siempre que la Yama’at que Al-lah deseaba crear no puede permanecer viva sin medidas prácticas y una verdadera manifestación de fe.”

En consecuencia, siempre debemos tratar de mejorar y reformarnos y ser musulmanes sinceros para que cuando digamos “no hay nadie digno de ser adorado excepto Al-lah y Muhammad es Su Mensajero”, entendamos su verdadero significado y nos sintamos motivados a cumplir con los derechos de Al-lah y Su Creación. Debemos esforzarnos por cumplir personalmente con la misión del Mesías Prometido (as), que era hacer que el mundo reconozca a su Creador y acepte la Unidad de Dios el Todopoderoso y que cumpla con los derechos de la humanidad. Debemos esforzarnos por promover esta misión para que el mundo, que en su mayoría considera que el islam es una religión extremista que promueve el terrorismo, se dé cuenta de que el islam es en realidad una religión pacífica que desea que la humanidad reconozca a su Creador y cumpla los derechos mutuos.

Que podamos, a través de nuestra conducta, convencer al mundo de que los verdaderos musulmanes son aquellos que buscan construir puentes de amor y que buscan cumplir con los derechos de los demás en todos los niveles de la sociedad. Que podamos demostrar de manera práctica el hecho de que los verdaderos musulmanes son aquellos que se esfuerzan por erradicar todas las formas de desorden y conflicto del mundo. Que Al-lah nos conceda toda la capacidad de cumplir este gran objetivo: comprender la verdadera realidad del islam y difundirla en todas partes del mundo. Que Al-lah el Todopoderoso siga bendiciendo a Mall’lis Judam-ul Ahmadía de Reino Unido y a los Judam en todo el mundo y en todos los aspectos, Amin.”

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