En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Convención anual de Holanda 2019

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar Tashahud, Ta’awuz y Sura Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) declaró:

Hoy, por la gracia de Dios Altísimo, comienza el Yalsa Salana [convención anual] de la Comunidad Musulmana Ahmadía de los Países Bajos. Después de muchos años, Dios Altísimo también me ha permitido participar en vuestro Yalsa. El Sr. Amir (de los Países Bajos) me ha estado invitando al Yalsa durante los últimos años, pero debido a otros compromisos de la Yamaat y a pesar del deseo de asistir, no ha sido posible. En cualquier caso, es por la gracia de Dios Altísimo que me ha permitido asistir a este Yalsa hoy.

En los últimos años, la Comunidad en los Países Bajos ha aumentado. Ha habido un aumento cierto de ⅓. Muchas personas han emigrado de Pakistán y algunas personas nuevas también se han unido a la Comunidad. Como las otras Comunidades del mundo, la Comunidad de los Países Bajos también está progresando en número y en medios. La publicación de literatura, etc., ahora también ha mejorado aquí. La Comunidad también ha adquirido algunos centros nuevos y una mezquita. Aunque, todavía no he visto la mezquita, me han llegado buenos comentarios sobre la belleza de la mezquita de Almere. Por lo tanto, habéis podido construir una mezquita muy hermosa. Inshal’lah Taala [si Dios quiere], su inauguración tendrá lugar la próxima semana, es decir, la inauguración formal. En cualquier caso, ya se están ofreciendo oraciones allí.

Siempre debéis recordar que este aumento en vuestro número o en la construcción de casas o centros misioneros o contruir una mezquita solo será beneficioso si cumple con el propósito de su edificación. Por lo tanto, cada áhmadi que vive aquí tiene que autoanalizarse y buscar cuales son los objetivos que debemos cumplir después de haber realizado el Baiat [juramento de lealtad] del Mesías Prometido (as).

Como he dicho, en los últimos años, muchos áhmadis han emigrado aquí y esto ha contribuido a aumentar el número de la Comunidad. Pero, ¿por qué han emigrado aquí? Lo han hecho porque los áhmadis no disfrutan de libertad religiosa, particularmente en Pakistán. Son perseguidos en base a su religión. Sus derechos son usurpados porque han aceptado al Imam de la Era de acuerdo con la profecía y las instrucciones del Santo Profeta (sa). Se nos prohíbe mencionar el nombre de Dios Altísimo y adorarlo porque hemos realizado el Baiat [juramento de lealtad] del devoto más apasionado del Santo Profeta (sa). Dejando de lado la construcción de mezquitas, incluso se nos prohíbe celebrar reuniones como Yalsas e I’lltemas en aras de la formación moral y espiritual de nuestra propia gente. Además, según su ley (la ley de Pakistán), se nos prohíbe rezar incluso en nuestros hogares. Se nos prohíbe sacrificar animales con motivo de Eid al-Adha [fiesta del sacrificio]. La ley no nos permite hacerlo. Se presentan cargos contra quienes lo hacen. Esto también se aplica porque hiere los sentimientos de los llamados eruditos y sus seguidores. Por lo tanto, debido a estas circunstancias, muchos áhmadis emigran de Pakistán y van a otros países donde hay libertad religiosa. Aquellos de vosotros que habéis emigrado a este país tenéis libertad de religión y oportunidades para mejorar vuestras condiciones  económicas y financieras.

Por lo tanto, cada áhmadi que, liberado de las restricciones que se le impusieron en Pakistán, vive ahora aquí,  debe estar particularmente agradecido a Dios Altísimo, incluso más que antes, y también debe esforzarse al máximo por cumplir con las responsabilidades tras haber jurado el Baiat (juramento de lealtad) del Mesías Prometido (as). Debéis esforzaros por mejorar vuestros estados espirituales, intelectuales y morales. No debéis simplemente alegraros por el mero hecho de que ahora somos libres y que no existe esta restricción sobre nosotros, que nos impida actuar de acuerdo con nuestra fe. Si nuestras acciones no están de acuerdo con los mandamientos de Dios Altísimo, si no nos esforzamos por desarrollar una transformación pura dentro de nosotros aún más que antes y si no expresamos el amor de Dios Altísimo y Su Mensajero (sa) más que antes, ¿qué beneficio tiene entonces esta libertad? ¿Cuál es el beneficio de participar en estos Yalsas [convenciones]? ¿Cuál es el beneficio de construir estas mezquitas? Solo cosecharemos el verdadero beneficio de esta libertad cuando cumplamos con nuestro Baiat [juramento de lealtad].

El Mesías Prometido (as) anunció organizar estos Yalsas por mandato de Dios Altísimo y lo hizo para desarrollar una transformación pura dentro de nosotros; para que podamos convertirnos en aquellos que dan prioridad a la fe sobre el mundo; para que podamos adquirir la verdadera comprensión de nuestra fe; para que podamos desarrollar el amor por Dios Altísimo y Su Profeta (sa) dentro de nuestros corazones y para que podamos mejorar nuestros estados espirituales, morales e intelectuales y hacer todo lo posible para esto.

Al mencionar los objetivos del Yalsa e impartir consejos a quienes le prometen el Baiat, el Mesías Prometido (as) declaró en una ocasión:

“Debe quedar claro para todas aquellas personas sinceras, que prometen iniciación en manos de este humilde siervo, que el objetivo de hacer Baiat es que el amor terrenal [mundano] disminuya en favor al amor hacia el Maestro Benevolente y el Profeta Elegido (sa) en nuestros corazones y para que se desarrolle tal estado de desapego del mundo, como resultado de lo cual no se considere el viaje del Más Allá como aborrecible.”

Por lo tanto, hay una instrucción clara de que después de prometer la iniciación al Mesías Prometido (as), no debemos limitarnos a una mera proclamación verbal. Más bien, debemos unirnos a aquellos que demuestran sinceridad; sin embargo, uno solo puede aumentar en sinceridad y devoción cuando el amor de Dios Altísimo y Su Mensajero Elegido (sa) tiene prioridad sobre el resto de nuestros amores. Por lo tanto, el Mesías Prometido (as) también ha incluido esto entre las condiciones de Baiat para que el iniciado haga de la Palabra de Dios y los dichos del Santo Profeta (sa) el principio rector en cada aspecto de su vida. Cada palabra de Dios Altísimo y de Su Mensajero (sa) solo puede convertirse en el principio rector en la vida de una persona cuando dicha persona desarrolle el amor verdadero por ellos. Por lo tanto, estos Yalsas están organizados para que se nos recuerde repetidamente cuál es el objetivo de nuestro Baiat.

No es un asunto ordinario que el amor materialista se elimine por completo [del corazón] y sea reemplazado por el amor hacia Al’lah y Su Mensajero (sa). Hay que esforzarse mucho para lograr esto. Además, una vez que hayamos realizado el juramento de lealtad, sin duda debemos esforzarnos por lograrlo. Debemos sacrificar nuestros asuntos mundanos por la adoración. Debemos sacrificar nuestras ocupaciones mundanas para cumplir con los derechos de Dios Altísimo. Debemos protegernos de lo que nos impide adquirir la cercanía de Dios Altísimo. Si nuestros empleos y nuestros negocios nos impiden cumplir con los derechos de Dios Altísimo, entonces debemos protegernos de estos males para permanecer en la Comunidad del Mesías Prometido (as). Debemos eliminar estos obstáculos.

Del mismo modo, si nuestros egos, nuestro llamado respeto y honor mundanos y nuestros pensamientos y acciones egoístas nos impiden cumplir los derechos de la creación de Dios, entonces esto también es desobediencia a los mandamientos de Dios Altísimo. Dios Altísimo también ha oredenado cumplir con los derechos de Su creación y si desobedecemos esto no estamos cumpliendo el objetivo de pertenecer a la Comunidad del Mesías Prometido (as).

El siguiente aspecto hacia el cual el Mesías Prometido (as) ha llamado nuestra atención es el amor por el Santo Profeta (sa). El Mesías Prometido (as) ha declarado claramente que el amor por el Santo Profeta (sa) debe reemplazar y dominar cualquier otra relación de amor. La razón de esto es que ahora podemos alcanzar a Dios Altísimo solo a través del Santo Profeta (sa). Podemos alcanzar a Dios Altísimo solo actuando de acuerdo con sus mandamientos y siguiendo su Sunna [ejemplo práctico de su vida]. Ahora, el Santo Profeta (sa) es el único medio para la aceptación de las oraciones y para un fin próspero.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Reflexionad sobre esto que Dios Altísimo afirma en el Sagrado Corán:

[Árabe]

Es decir, ‘¡Oh gente! Si amáis a Dios Altísimo, seguidme, y entonces Él también os amará.’”

Es decir, Dios Altísimo también os amará cuando sigáis al Santo Profeta (sa), sigáis sus costumbres y actueis de acuerdo con sus mandamientos.

El Mesías Prometido (as) dice además:

“Para convertirse en un amado de Dios, el único camino es seguir al Santo Profeta (sa). Ningún otro camino os permitirá alcanzar a Dios. El objetivo de una persona debe ser simplemente la búsqueda del Sólo y Único Dios”.

Este debería ser nuestro objetivo: buscar al Dios Único y no buscar nada más ni asociar a nadie más con Al’lah.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Debéis absteneros del Shirk [asociar socios con Dios] y de innovaciones [dañinas], y no debéis seguir costumbres y deseos perjudiciales”.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Mirad, digo una vez más, que aparte del verdadero camino del Santo Profeta (sa), una persona no puede tener éxito a través de ningún otro medio”.

El Mesías Prometido (as) afirma además:

“Solo tenemos un Profeta (sa) y un único Sagrado Corán, que fue revelado al Santo Profeta (sa), y si lo seguimos seremos capaces de alcanzar a Dios”.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Debéis recordar esto: aparte del Sagrado Corán, de seguir los mandamientos del Santo Profeta (sa) y su comportamiento, tales como la oración formal y el ayuno, etc., no hay otra forma para abrir las puertas de las recompensas y bendiciones de Dios. Este es el único camino y no hay otro”.

Por lo tanto, para adquirir estas bendiciones, es necesario amar al Santo Profeta (sa) y a través de ese amor, actuar de acuerdo con sus mandamientos. Si no lo hacemos, ya el Mesías Prometido (as) ha declarado claramente que no tiene ningún beneficio hacer el juramento de lealtad con él y que no hay ningún beneficio en reunirse en estos Yalsas.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Soy un devoto de ese amado (sa) de Dios Altísimo. Por lo tanto, si deseáis jurar lealtad conmigo, es esencial que también améis a mi Amado (sa)”.

Después de esto, el Mesías Prometido (as) declara:

“Debéis desarrollar dentro de vosotros mismos un estado de desapego con el mundo. Es decir, debéis desarrollar un estado que os separe de las diversiones y placeres del mundo. Cada acto vuestro debe estar de acuerdo con los mandamientos de Dios Altísimo y Su Profeta Elegido (sa)”.

Ciertamente, obtener riqueza y participar en asuntos y negocios mundanos es permisible, y de hecho, Dios Altísimo nos ha encomendado que lo hagamos. Los Compañeros – que Al’lah esté complacido con ellos- también se dedicaron a asuntos y negocios propios y comerciaban. Tenían grandes negocios por valor de cientos de miles e incluso millones. Se dedicaban al comercio y poseían propiedades por valor de cientos de miles e incluso millones. Sin embargo, estaban inmersos en el amor de Dios Altísimo y Su Mensajero (sa) y siempre fueron conscientes de cumplir los derechos de adoración de Dios Altísimo y actuar de acuerdo con los mandamientos del Santo Profeta (sa). Les dominaba la preocupación de no cometer cualquier acto cuyo resultado llevara a que su amado se disgustara con ellos.

Hoy día menciono los relatos de las vidas de los Compañeros del Santo Profeta (sa) en mis Sermones de los Viernes. Hay innumerables ejemplos de su nivel de adoración, su nivel de obediencia y su inmenso amor y pasión por el Santo Profeta (sa). Estaban preocupados de hacer algo que disgustara a su amado. Por lo tanto, siempre debemos tener en nuestras mentes que a pesar de todos nuestros compromisos mundanos, no debemos dejar que nuestro amor a Dios Altísimo y a Su Mensajero (sa) disminuya de ninguna manera, inshaal’lah. En este sentido, debemos esforzarnos, tanto como sea posible, para cumplir los mandamientos de Dios Altísimo y Su Mensajero (sa). Nos hemos reunido aquí durante tres días para mejorar nuestra condición, beneficiarnos del ambiente espiritual del Yalsa y mejorar nuestro comportamiento. Por lo tanto, siempre debemos ser conscientes del propósito para el que nos hemos reunido aquí durante estos tres días. El propósito debe ser aprovechar este ambiente espiritual, esforzarnos por mejorar nuestro comportamiento, eliminar nuestros malos hábitos, y centrarnos en el recuerdo de Dios Altísimo y la búsqueda de Su perdón, junto con la realización de la adoración durante estos días. Si este no es nuestro pensamiento, entonces no tiene sentido que asistamos al Yalsa. Es sensato considerar estos tres días como un campo de entrenamiento y luchar para superar las deficiencias en los comportamientos que surgen cuando un individuo abandona su ambiente.

Mientras menciona de los beneficios de Yalsa, el Mesías Prometido (as) declara:

“Solo por Al’lah, los miembros deben hacer todo lo posible para llegar a esta fecha en aras de escuchar los asuntos de la divinidad y orar juntos”.

Declaró:

“Durante este Yalsa, uno podrá escuchar las verdades y percepciones que son esenciales para el progreso de la fe, la convicción y el conocimiento divino”.

Por lo tanto, el objetivo del Yalsa es progresar en la fe, la convicción y el conocimiento divino.

En una ocasión, el Mesías Prometido (as) también declaró que el Yalsa no es como otros festivales mundanos en donde simplemente nos reunimos y alardeamos de una alta participación. Este no es el objetivo. Por lo tanto, todos los que asisten al Yalsa, ya sean hombres, mujeres, jóvenes o ancianos, deben dirigir su foco de atención a mejorar su fe, convicción y conocimiento divinoi para que su amor por Dios y su Mensajero (sa) pueda fortalecerse aún más. Si no podemos reconocer el estatus de Dios Altísimo y Su Mensajero (sa), si no estamos convencidos de la existencia de Dios, entonces, ¿cómo puede mejorar nuestro conocimiento? Uno puede fortalecer su fe después de progresar en el conocimiento divino.

No debemos pensar que nos reunimos simplemente para el disfrute y entretenimiento, o pasar nuestro tiempo en conversaciones ociosas y luego simplemente regresar a casa. Si esta es nuestra forma de pensar, entonces, como mencioné antes, asistir al Yalsa no aporta ningún beneficio.

Dirigiendo nuestro enfoque hacia la realización de actos virtuosos, incluyendo el cumplimiento de los derechos hacia Dios Altísimo y Su creación, [el Mesías Prometido (as)] afirma:

“Uno debe cometer un acto bondadoso solo por alcanzar el placer y la aceptación de Dios Altísimo y [con la intención de que] el mandamiento de Dios se cumpla, independientemente del hecho de si será recompensado o no”.

Por lo tanto, esta es la filosofía del amor genuino. El amor de Dios Altísimo nos exige que actuemos según Sus mandamientos. Esto incluye adorar a Dios y cumplir los derechos de los seres humanos. Uno no debe obedecer simplemente estos mandamientos con la intención de obtener recompensa de Dios Altísimo. Es cierto que Dios Altísimo no permite que una acción pase sin recompensa; sin embargo, la verdadera fe exige, como el Mesías Prometido (as) declaró, que uno no haga una buena acción para lograr algo a cambio, ya que [la intención debería ser que] nuestro Dios nos ha ordenado realizar actos virtuosos.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“La fe alcanza el estado de perfección cuando desaparece esa preocupación e inquietud”.

Uno no debe preocuparse sobre si será recompensado ​​o no. Si un individuo persiste en pensar de esta manera, entonces la fe no puede alcanzar la etapa más alta.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Aunque es cierto que Dios Altísimo no permite que un acto virtuoso quede sin recompensa, como Él dice:

[árabe]

“Ciertamente, Al’lah no deja que se pierda la recompensa de aquellos que hacen el bien’”.

Sin embargo, el que realiza un acto virtuoso no debe hacerlo con la intención de obtener una recompensa.

Por lo tanto, la verdadera virtud es aquella que se hace sin ningún motivo egoísta o ulterior. Teniendo en cuenta este principio, debemos tratarnos con amabilidad y tratar de cumplir los derechos de los demás. Debemos hacer esto porque este es el mandamiento de Dios Altísimo: tratarnos con bondad y también es la instrucción y práctica del Santo Profeta (sa); cumplir con los derechos de los demás y demostrar una moral excelente, sin importar si uno recibe alguna recompensa a cambio o no la recibe. Dios Altísimo, sin embargo, concede recompensa por nuestros actos de virtud. Por lo tanto, si Dios Altísimo trata a Su creación de esta manera, entonces ¡cuán grande es la responsabilidad para nosotros de adherirnos a todos Sus mandamientos con el fin de obtener Su placer y también de abstenernos de todo lo que Él nos ha prohibido hacer! Además, después de haber llegado a estos países desarrollados, donde en nombre de una supuesta libertad, todas las formas de inmoralidades están muy extendidas en el entorno, existe una necesidad mucho mayor de que evaluemos nuestras condiciones.

A veces, la riqueza y la opulencia pueden convertirse en un obstáculo para la realización de actos virtuosos. Cuando las condiciones de una persona mejoran significativamente, tiende a olvidar su pasado. Uno comienza a sentir que si no hacemos un trabajo mundano, incurriremos en una pérdida. Sin embargo, Dios Altísimo declara que Él es el único que otorga provisiones. Esto es algo que generalmente se ve entre la gente del mundo que dirige toda su atención para no incurrir en ninguna pérdida material mientras que no cumple con los debidos derechos de Dios Altísimo. Lamentablemente, hay individuos entre nosotros que abandonan sus oraciones obligatorias por el bien de sus objetivos mundanos. Por ejemplo, si están comprometidos en algún trabajo y el tiempo de oración se acerca, descuidarán la oración o la combinarán con otra oración, y en algunos casos se olvidarán completamente de ella y no ofrecerán la oración. Pero no abandonarán la actividad mundana en la que están ocupados. Por lo tanto, debeis absteneros de ello. También, se hace una oración tan precipitada como si fuera una obligación que hay que quitarse del cuello. Como he mencionado esto no es verdadero amor a Dios Altísimo, sino que tales acciones demuestran el amor de uno por el mundo. Por lo tanto, si uno desea cumplir con los debidos derechos del Baiat con el Mesías Prometido (as), debe cumplir con los debidos derechos de la adoración de Dios Altísimo.

El Mesías Prometido (as) ha llamado nuestra atención hacia la comprensión de la verdadera esencia de la adoración, a saber: adorar a Dios Altísimo sumergiéndose en Su amor. Uno debe adorar a Dios Altísimo, pero no de una manera en la que uno simplemente busca cumplir una obligación, sino que uno debe ofrecer su adoración estando totalmente inmerso en el amor de Dios. Cuando uno adore a Dios de “motu propio”, es sólo entonces que uno puede liberarse de los deseos mundanos y es entonces que uno entenderá la verdadera esencia de dar prioridad a su fe sobre todas las cosas mundanas. Cuando uno se libera de sus deseos mundanos, Dios Altísimo le concederá provisiones de donde él mismo no puede imaginar. Tal como Dios Altísimo declara:

[árabe]

“Mas quien tema a Al’lah, sepa que Él le abrirá un camino de salida, y le proporcionará de donde no espera.” [65:3-4]

Profundizando más en este tema, el Mesías Prometido (as) declara:

“El Taqwa [la justicia] es el medio para alcanzar la prosperidad.”

El Mesías Prometido (as) afirma más adelante:

“Ciertamente, Dios Altísimo no permite que Sus siervos perezcan y los protege de tener que extender su mano ante otros para pedir ayuda. Es mi creencia que si uno se dedica verdaderamente a Dios Altísimo y adopta la verdadera rectitud, Dios Altísimo continúa concediendo Sus bendiciones y misericordia durante siete generaciones y las protege (a menos que debido a la propia desgracia, cometa tales acciones que le priven de las bendiciones de Dios Altísimo)”.

El Mesías Prometido (as) afirma más adelante,

“Uno debe erradicar completamente todo tipo de intermediarios, excepto uno, y es el amor de Dios Altísimo. Sólo éste debe ser el medio, es decir, el amor de Dios Altísimo, a través del cual busca lograr todo. De cierto os digo que el que se dedica enteramente a Dios, Dios Altísimo está con él”.

El Mesías Prometido (as) afirma más adelante,

“Transformad vuestras condiciones para que Dios Altísimo os conceda Sus bendiciones y misericordia. Un individuo cuyo propósito en la vida sea simplemente satisfacer los deseos y aspiraciones de este mundo, ¿qué beneficio le concederá la longevidad de su vida? (¿Qué beneficio hay en buscar una larga vida simplemente para poder alcanzar los lujos y atracciones de este mundo?). Esta persona que no hace nada por el bien de Dios, simplemente busca una larga vida para poder comer alimentos exquisitos, dormir todo lo que pueda, tener una familia, tener casas y caballos lujosos, jardines, tierras, etc. y simplemente sirve a su propio estómago. Tal individuo no es un siervo de Dios Altísimo y no le adora. De hecho, ni siquiera puede ser llamado siervo porque sus objetivos personales son de hecho el objeto de su adoración”.

Sólo se preocupa por acumular propiedad, riqueza, casas, coches – el Mesías Prometido (as) anteriormente dio el ejemplo de los caballos porque en aquellos tiempos usaban caballos, pero hoy en día lo que la gente desea es tener los mejores coches -. Este no debe ser nuestro objetivo. Ciertamente debemos beneficiarnos de las provisiones que Dios Altísimo nos ha concedido, pero ésto no debería convertirse en nuestro único objetivo; de lo contrario no podemos ser considerados siervos de Dios Altísimo que Le adoran, sino que esta persona sería considerada como alguien quien sólo busca objetivos mundanos y de hecho estos se convierten en el objeto de su adoración.

El Mesías Prometido (as) afirma más adelante:

“Tal persona considera el cumplimiento de los deseos internos y los placeres carnales como su único objetivo y el centro de su adoración. Sólo esto se convierte en su principal objetivo. Sin embargo, Dios Altísimo ha establecido Su adoración como el único propósito de la creación del hombre, tal como Dios Altísimo declara:

[árabe]

‘Y no he creado a los Yinn y a los hombres, sino para que Me adoren.’”

El Mesías Prometido (as) declara:

“Dios Altísimo ha proclamado claramente que el objetivo principal es adorar a Dios Altísimo y el universo entero ha sido creado sólo para este propósito. Sin embargo, las intenciones y los deseos de la gente son completamente contrarios a esto.”

La gente se ha inclinado hacia el materialismo y ha adoptado deseos totalmente extraños y extravagantes. Su deseo de buscar objetivos mundanos ha excedido con creces su deseo de alcanzar a Dios Altísimo.

Todos estos factores deberían hacernos reflexionar mucho sobre esto y preocuparnos de cómo podemos cumplir el verdadero propósito de nuestras vidas. No sólo debemos preocuparnos por la vida en este mundo y no debemos gastar todos nuestros pensamientos y esfuerzos en cómo alcanzar este mundo, sino que debemos utilizar todas nuestras facultades al máximo para alcanzar el verdadero propósito de nuestras vidas. Después venir a estos países [en Occidente], debemos convertirnos en los que cumplen con los derechos debidos a Su adoración mientras nos esforzamos por convertirnos en los receptores de las bendiciones de Dios Altísimo. El Mesías Prometido (as) ha mencionado que nuestras intenciones y deseos no deben ser contrarios [a nuestro objetivo real], sino que debemos reconocer a nuestro Creador y cumplir el verdadero propósito de nuestra creación y también cumplir el objetivo para el cual Dios Altísimo ha enviado al Mesías Prometido (as) en esta era.

El Mesías Prometido (as) declara:

“He sido enviado para fortalecer la fe de las personas y demostrar la existencia de Dios Altísimo a los demás. La fe en todas las naciones se ha debilitado en extremo. El concepto de la vida en el Más Allá se ha convertido en un simple cuento. (Nadie cree en la vida después de la muerte. Se piensa que es un cuento, que no habrá nada tras la muerte). Todas y cada una de las personas demuestran, a través de su vida práctica, que no tienen la misma convicción y creencia en Dios Altísimo y en el Más Allá que la que tienen respecto a la vida de este mundo, con todo su esplendor y gloria. Lo que dicen con sus lenguas es totalmente contrario a lo que sienten sus corazones, que están abrumado por el amor a este mundo “.

A pesar de proclamar el nombre de Dios mediante sus palabras, sus corazones están llenos de amor a este mundo, y este amor se manifiesta a través de sus acciones.

El Mesías Prometido (as) declara, además:

“El amor a Dios Altísimo no existía ya en los corazones de los judíos, y, por lo tanto, el Mesías fue enviado para atraerlos a la fe y a Dios Altísimo. Ahora, en mi época, una vez más, prevalece la misma situación. Por lo tanto, también he sido enviado para revivir la fe, y establecer de nuevo la rectitud en los corazones “.

Hoy día, forma parte de nuestra responsabilidad el que, por un lado, mientras cumplimos con las obligaciones debidas a nuestro Baiat, incrementemos nuestro amor a Dios Altísimo; establezcamos firmemente la unidad de Dios en nuestros corazones; demos preferencia a nuestro amor por Dios Altísimo y por el Santo Profeta (sa) sobre todas las comodidades mundanas, y, por otro lado, al mismo tiempo que originamos este cambio puro dentro de nosotros mismos, tratemos de acercar a nuestras sociedades a Dios Altísimo. Hoy la gente de este mundo niega la existencia de Dios Altísimo, y cada año una porción significativa de personas se une a quienes niegan Su existencia y abandonan Su fe. Este es el caso del cristianismo y también de otras religiones, incluyendo a los musulmanes.

Por lo tanto, a la luz de esta situación, en las que las personas niegan la existencia de Dios Altísimo, debemos hacer crecer el amor a Dios Altísimo en nuestros corazones, e iluminar también al mundo sobre la existencia de Dios Altísimo. Solo entonces haremos realmente justicia a nuestro Baiat con el Mesías Prometido (as). No es suficiente el mero hecho de fomentar el amor a Dios Altísimo y a Su Profeta (sa) en nuestros corazones; en realidad, nuestra responsabilidad es mucho mayor. Debemos también esforzarnos al máximo para inculcar el amor a Dios Altísimo y a Su Profeta (sa) en nuestros hijos, y también en nuestras futuras generaciones. Del mismo modo, como ya mencioné, debemos informar al mundo sobre la existencia de Dios Altísimo. Después de haber ingresado en el Baiat del Mesías Prometido (as), ahora es nuestro deber avanzar en su misión. ¡Que Dios Altísimo nos conceda la oportunidad de hacerlo! ¡Que durante estos días de Yalsa, nos haga capaces de aumentar el nivel de nuestra adoración, y de permanecer firmes en ella también en el futuro! ¡Que continuemos acrecentando nuestro amor por Dios Altísimo y por Su Profeta (sa), y que los deseos y placeres mundanos nunca nos superen! Sin embargo, recordad también que nada de esto es posible sin las bendiciones de Dios Altísimo. Por lo tanto, continuad orando especialmente para convertiros en los destinatarios de Sus bendiciones, y para esto debéis centrar mucho vuestra atención. ¡Que Dios Altísimo nos conceda la oportunidad de hacerlo!